Presentación del monográfico
Crimen
organizado y narcotráfico en América Latina: implicaciones en seguridad
Organized Crime and Drug Trafficking in Latin America:
Implications in Security
JUAN CARLOS GACHÚZ
MOHAMED BADINE EL YATTIOUI
CLAUDIA BARONA CASTAÑEDA
Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), México
El presente monográfico está enfocado en el análisis
de temas de seguridad en América Latina. En esta línea, un equipo de
investigadores de latitudes geográficas diversas y con visiones distintas presentan
contribuciones académicas que tratan de discernir y aportar elementos
innovadores para el estudio de los diversos temas vinculados con la seguridad
en la región y, de esa manera, aportar nuevas variables e interrogantes en la búsqueda
de soluciones regionales y globales.
Asimismo, consideramos que un
número especial dedicado a la seguridad en América Latina sería útil para que académicos
y público interesado dispongan de nuevas herramientas y diversos análisis
contemporáneos que permitan al lector reflexionar sobre el complejo tema de la
seguridad. El avance del crimen organizado es un tópico que a su vez es el
resultado de diversos factores exógenos y endógenos. Ante ello, es necesario
fortalecer los espacios de cooperación regional para enfrentar las nuevas
amenazas, sus mutaciones y diversidad de actores.
Desde fines de la década de
1990, Estados Unidos decidió fortalecer la seguridad de su frontera sur. Hay
dos razones principales para explicar esta situación: por un lado, la
inmigración indocumentada de México, de Centroamérica y de América del Sur y,
por otro lado, el incremento de actividades del crimen organizado a nivel
regional. En este tenor, dos países han sido prioritarios para Washington,
Colombia y México.
México tiene una frontera compartida
con Estados Unidos que facilita no solo el intercambio de bienes y personas,
sino también de grupos criminales, cárteles y células de organizaciones
delictivas. Por su parte, Colombia sigue
siendo un tema prioritario en la agenda de seguridad estadounidense, debido a
la evolución del país sudamericano en la producción y trasiego de drogas, así
como su colaboración con cárteles mexicanos y centroamericanos. Las presiones y
restricciones internas, ya sean administrativas o parlamentarias, explican en gran
medida la importancia de estos temas y la necesidad de que Washington
fortalezca la cooperación con México y Colombia como países "clave"
en estas áreas.
Otro factor a considerar es
que la región tiene el nivel más alto de homicidios por cada 100,000 habitantes
y estas estadísticas han aumentado en los últimos años. Si bien el narcotráfico
es el más citado, el conjunto completo de sus actividades incluye fraude
bancario, delito cibernético y el tráfico ilegal de bienes y personas, entre
otros temas (Rodriguez, 2016).[1]
El crimen organizado debilita y desestabiliza regiones y países. América Latina
tiene un problema de gobernabilidad con respecto a la seguridad, y los autores
de este monográfico indagan al respecto. Las herramientas para mejorar la implementación
de políticas públicas para combatir el problema se vuelven urgentes en este
contexto.
Las organizaciones criminales han aprovechado la
globalización expandiendo sus redes y convirtiéndose en organizaciones internacionales.
La globalización trae consigo también la necesidad de reformar la manera en que
están estructuradas las instituciones domésticas de combate al crimen
organizado. La cooperación internacional entre instituciones nacionales no es
ya suficiente para enfrentar desafíos internacionales como el crimen global. El
avance en la región de América Latina y su relación con el mercado de
Norteamérica muestra que la cooperación requiere nuevas estructuras
institucionales que involucren la participación de actores estatales y no
estatales para buscar alternativas y soluciones ante el problema grave del
crimen regional y global.
Asimismo, encontramos que no existen elementos
suficientes para establecer que los beneficios de la globalización sólo
impactarían en actividades legales y que no habría efectos colaterales
indeseados para alentar operaciones o transacciones ilegales. Las redes
transnacionales del crimen organizado ahora tienen acceso a las tecnologías más
avanzadas para el transporte de drogas ilícitas (aviones, submarinos, drones,
etc.) y utilizan operaciones cibernéticas complejas para el lavado de dinero, así
como las actividades financieras.
Las alternativas para controlar el narcotráfico y el
crimen organizado también deben tener en cuenta las variables sociales que intervienen
de manera directa e indirecta en el problema. Por ejemplo, las condiciones
socio-económicas, los bajos salarios y el deterioro en las condiciones
laborales de la región constituyen condiciones previas (de manera generalizada)
para que los jóvenes se vean motivados a ingresar a las redes criminales. Falta
de expectativas laborales para las nuevas generaciones, carencia de seguridad
social y deserción escolar son factores que también intervienen para explicar
el incremento del crimen organizado en América Latina.
El ejercicio, como se ve a lo
largo de los distintos artículos, debe ser integrador. La lucha contra la
corrupción en los diferentes niveles del gobierno también es un requisito
básico para lograr resultados a corto, mediano y largo plazo. Esto a su vez
implica la implementación de mecanismos más efectivos que permiten una mayor
transparencia y participación de la sociedad. Una condición previa para
controlar el narcotráfico y las actividades relacionadas con la delincuencia es
erradicar la corrupción de los gobiernos locales y nacionales- Adicionalmente,
los organismos encargados de hacer cumplir la ley deben ser más transparentes y
operar con recursos suficientes para vencer prácticas recurrentes de impunidad
en la región.
Las líneas anteriores nos
permiten concluir que, el presente monográfico titulado Crimen organizado y narcotráfico en América Latina: implicaciones en
seguridad, engloba los temas anteriormente mencionados para
intentar contribuir al diálogo, el debate y un análisis plural con alternativas
que permitan lograr enfoques más diversos y complementarios. El objetivo es
proporcionar una visión general de los problemas de seguridad en la región y
las posibles herramientas, gobiernos y actores no estatales para abordarlos. A
fin de cubrir este amplio espectro hemos divido la obra de la siguiente forma.
Mohamed Badine El Yattioui y Claudia Barona
Castañeda analizan en el artículo Narcotráfico entre América Latina y África: un caso
contemporáneo entre seguridad y gobernanza global, dos escenarios que se han visto involucrados como productores y
distribuidores de droga. Los autores inician afirmando que el narcotráfico
constituye en América Latina un vector económico verdaderamente consistente,
tan solo en Perú, Colombia y Bolivia, aproximadamente una de cada seis personas
está involucrada en la explotación de sustancias ilícitas. Por otro lado, El
Yattioui y Barona consideran que, África Occidental ha dejado de ser una mera zona de tránsito a
corto plazo para convertirse en un área de almacenamiento y re-envasado al por
mayor, re-direccionamiento y, a veces, reventa de la droga. La policía francesa
estima que 240 toneladas de drogas pasan cada año entre Cabo Verde,
Guinea-Bissau y Senegal.
Finalmente, ambos autores concluyen que África
es, de hecho, una puerta de entrada, una zona de tránsito para todo tipo de
drogas que son luego transportadas a los Estados Unidos, Europa y Asia. Al no
poder afrontar este problema África Occidental, Estados Unidos, la ONU, y
Europa están tratando de intervenir, poniendo en marcha algunos proyectos para
la guerra contra las drogas, ya que también ponen en riesgo sus intereses
económicos. Además de que, en cierto modo, son responsables de que se haya
convertido en el punto de tránsito de drogas.
En definitiva, se teme que el tráfico de drogas sea motivo para
generar violencia al grado de llegar a asesinatos como ocurren en América
Latina, específicamente México. Asimismo, resaltan que debido a la débil
gobernanza de los estados y la diversidad de las rutas, canales o gasoductos
que hay en la subregión no hay motivo de lucha. Los inversores están menos dispuestos a hacer negocios en países de
tránsito de drogas porque los entornos inestables son riesgosos y operar en
áreas de mayor criminalidad implica mayores costos comerciales, además de que
se ha visto que cuantos más estados combaten contra
los narcotraficantes, más compiten ingenuamente para que sus productos lleguen
desde la producción hasta el consumo.
A continuación, el artículo titulado Tráfico
de drogas en Estados Unidos y México: globalización, cooperación y desafíos,
Juan Carlos Gachúz analiza la situación actual del tráfico de drogas entre
México y Estados Unidos. El autor establece en su contribución que las organizaciones criminales han
aprovechado algunos beneficios que el proceso de globalización ha traido en la
región (nuevas tecnologías, incremento en el intercambio de mercancias y de
personas, mayor flujo en los controles fronterizos (de México a Estados Unidos
y viceversa) etc.) y de esta forma han expandido sus redes convirtiéndose en organizaciones
regionales y transnacionales. El proceso de globalización conlleva la necesidad
de reformar la forma en que están estructuradas las instituciones de combate al
crimen organizado, involucrando actores estatales y no estatales y fomentando
la uniformidad de marcos legales para el control y combate del crimen
organizado en los dos países.
Carlos Antonio Flores Pérez revisa, por su
parte, el caso de México y las redes que se han construido en su interior. El
artículo Contrabando, tráfico de drogas y la configuración de circuitos
institucionales para su protección en México, sostiene
que en México delitos como el contrabando y tráfico de drogas no han podido
mitigarse -especialmente en estados del norte- y lejos de ello se han
configurado circuitos institucionales que consienten y protegen estas
actividades ilícitas. ¿Cómo entender este actuar al parecer contradictorio a
la naturaleza del Estado y sus instituciones?
Justamente a la
pregunta anterior es a la que responde este artículo y comienza por teorizar
sobre la forma en que se toman las decisiones políticas en el Estado;
examinando la posición de Robert Dahl y posteriormente juzgando la concordancia
entre su modelo y la realidad. Sin embargo, el modelo parecer incapaz de
entender la realidad institucional mexicana, por lo que él migra a un enfoque
de institucionalismo histórico. El documento se compone de cuatro partes más
introducción y conclusión. La primera dedicada a un análisis general de México
en materia de trafico de drogas y contrabando, la segunda, atañe a la década de
1960, la tercera al periodo entre 1970 a 1980 y finalmente la cuarta a la
década de los 90s. Estructura que permite al lector comprender la complejidad
de estas organizaciones consideradas por muchos especialistas como
protoestados.
El artículo se
complementa con la aportación de Seguridad pública en México; del cuestionamiento
teórico-legal, a la realidad empírica del papel militar en responsabilidades
civiles de Victor Manuel Saavedra Salazar y Joel Romo
Navarro.
El artículo parte
de la siguiente premisa: desde los años 90, México sufre una crisis de
violencia sin precedentes en la historia reciente. Con el fin de comprenderla,
introduce una revisión a nivel teórico-legal de los conceptos de seguridad
nacional, seguridad interior y seguridad publica, que atañen a los intereses nacionales de integridad del territorio, soberanía y
democracia, a los de tranquilidad y paz pública, y finalmente a los de
inviolabilidad el orden jurídico y respeto a las instituciones,
respectivamente.
Posteriormente, remarca que, aunque haya una definición
teórica y jurídica de esos términos, la última puede llegar a ser ambigua, lo
que ha llevado -en especial al poder ejecutivo federal- a combinar seguridad
interior y seguridad nacional, decantando en la militarización del país. Una
vez alcanzado este punto, el articulo ofrece una breve revisión histórica de
esta problemática remontándose a finales del siglo XX y subsecuentemente pasa a
la revisión de las estrategias de seguridad y cifras con respecto a sus
resultados en los gobiernos de Fox, Calderón y Enrique Peña Nieto, haciendo
énfasis en los últimos dos.
Como colofón, revisa el Plan Nacional de Paz y Seguridad
de López Obrador, donde observa que la implementación de la Guardia Nacional no
cambiaría la situación actual de país donde el ejército está llevando a cabo
responsabilidades civiles y en cambio propone un modelo donde las materias de
seguridad pública vuelvan a ser responsabilidad civil, es decir, de cuerpos
policiacos y donde el actuar del ejército esté de
facto regulado para que se puedan tutelar derechos humanos,
cuyas violaciones, demuestra el artículo, han aumentado desde la implicación
del ejército en materias de seguridad pública.
Al revisar estos puntos se
debe considerar el avance de las tecnologías y su implementación en la lucha
contra el crimen organizado. Manuel Ignacio Balcazar
Villar concentra su investigación en las implicaciones de una modernización de
los sistemas de inteligencia más acorde a un entorno globalizado.
Balcazar titula su artículo Modernización del Sistema de Inteligencia Estratégica para la Seguridad
Nacional en México, donde el autor
inicia afirmando que el país se encuentra en fase de desarrollo de sus propias
capacidades en materia de seguridad pública ciudadana, interior y nacional. En
ese tenor considera que hay cuatro dimensiones centrales: política, espacial,
conceptual y legal-programática. Se
derivan procesos que involucran a distintos actores y los articulan entre sí de
una manera integral para ejercer poder, impactar directamente en la sociedad y
en el pensamiento nacional, influyendo en los productos y procesos de niveles
de inteligencia nacional.
El autor usa entrevistas como
herramientas para identificar si los consumidores o productores de inteligencia
que optaron por el impulso de agendas nacionales o institucionales por encima
de visiones personales o de grupo, lo hicieron bajo convicciones personales,
más que como parte de una cultura organizacional, por lo que la eficiencia de
la inteligencia ha mostrado un comportamiento oscilante entre los fracasos y la
alta eficacia, enfrentando hoy un profundo desafío que tiene dos grandes
expresiones: la corrupción y el crimen organizado en el país.
Los estudios sobre seguridad y
narcotráfico en América Latina, como se ha visto a lo largo de estas páginas,
no se comprenden en su totalidad si no se analiza el caso de Colombia. La
antigüedad, su evolución e influencia a nivel regional a la par del caso
mexicano nos permite tener una visión holística del objeto de estudio.
Olmer Muñoz Sánchez, Julie Pontvianne y Sebastián Álvarez Posada abordan,
desde la historia, la evolución del narcotráfico, la seguridad y el terrorismo
en Colombia. Bajo el título de El terrorismo en el escenario del posacuerdo en
Colombia, los autores afirman que el terrorismo no es una
amenaza nueva a la seguridad nacional, sino una constante a transformar. Los
procesos han estado vinculados. Es decir, a la existencia del conflicto armado
interno y a la evolución del método de acción de sus actores principales o
periféricos. En afán de comprender ese proceso se deben analizar los tipos de
terrorismo que han existido en Colombia, así como la manera en la que han
afectado la seguridad, para presentar la evolución del terrorismo en el
contexto político nacional hasta el escenario actual del posacuerdo.
El presente monográfico cierra
con la obra de R. Guy Emerson, La
biopolítica y la necropolítica en la frontera norte. Una visión teórica y
metodológica que aborda de manera novedosa las implicaciones de una seguridad
fronteriza. El autor inicia con la revisión de la división del estatus
ciudadano/ no- ciudadano, a través del Programa Nacional para la Prevención del
Delito, que plantea desde el eje de seguridad ciudadana la vigilancia de
aquellos ciudadanos abyectos (migrantes o refugiados) sin plantearse su
inclusión paulatina dentro de la sociedad. En este sentido, el resultado de las
políticas de seguridad como el PRONAPRED son el resultado de una perspectiva de
seguridad biopolítica que se entiende como la reproducción de la vida a través
de las políticas públicas, es decir, se encuentra regulado dentro de un
parámetro institucional.
Por tanto, la anatomopolítica
es entendida como el resultado de conductas de prevención representadas a
través de los cuerpos, frente a los riesgos a los que estos puedan verse enfrentados.
Es el caso de los grupos de autodefensa, por ejemplo.
Los ciudadanos abyectos necesitan ser regulados a través
de programas de seguridad biopolítica como el PRONAPRED, debido a que su
capacidad de riesgo frente a conductas anatomopolíticas limita la seguridad de
los que son considerados ciudadanos.
Las políticas del PRONAPRED
funcionan a partir de dos ejes: prevención y contingencia, para la vigilancia
de aquellos no ciudadanos, debido a que se les considera una amenaza para la
seguridad pública.
El autor parte como eje principal de las distinciones
necesarias para reconocer los ejes de la población que son la biopolítica (eje
central que es la vida), anatomopolítica (el cuerpo) y la onto-política (las
condiciones de emergencia de la vida).
Cerramos esta presentación
afirmando que estos siete artículos aportan una visión fresca y novedosa de la
seguridad y el narcotráfico en América Latina. Cada texto se va hilando para
dar al lector una visión global, académica y accesible que permita entender un
fenómeno que se ha extendido más allá del continente americano y que sirve de
ejemplo para elaborar políticas públicas claras y certeras al respecto.
[1]
Rodriguez, Erika (2016), “Les défis de la sécurité citoyenne et de la
gouvernance en Amérique Latine”, Societygov.org :http://www.societygov.org/fr/2016/05/04/les-defis-de-la-securite-citoyenne-et-de-la-gouvernance-en-amerique-latine/