{"id":87,"date":"2020-10-30T19:15:30","date_gmt":"2020-10-30T19:15:30","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=87"},"modified":"2020-10-30T19:15:31","modified_gmt":"2020-10-30T19:15:31","slug":"conversaciones-de-paz-sobre-afganistan-una-ultima-oportunidad-para-la-paz","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/conversaciones-de-paz-sobre-afganistan-una-ultima-oportunidad-para-la-paz\/","title":{"rendered":"Conversaciones de paz sobre Afganist\u00e1n \u00bfUna \u00faltima oportunidad para la paz?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">JAVIER RUIZ AR\u00c9VALO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Mando de Adiestramiento y Doctrina. Ej\u00e9rcito de Tierra (Espa\u00f1a)<\/p>\n\n\n\n<p>Title: Peace Talks on Afghanistan. A Last Opportunity for Peace?<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: cuando hace ya m\u00e1s de 17 a\u00f1os desde la ca\u00edda del r\u00e9gimen talib\u00e1n, el conflicto afgano dista mucho de estar cerrado. El pa\u00eds sigue viviendo una suerte de guerra civil persistente en la que, ni el gobierno leg\u00edtimo de Kabul, apoyado por gran parte de la comunidad internacional, ni los talib\u00e1n han logrado imponerse de forma clara y duradera. A d\u00eda de hoy, parece que ninguno de los contendientes considera factible que el conflicto vaya a finalizar con una victoria militar. Esta realidad ha acabado por abocar a todos los actores directos (el gobierno de Kabul, el de EEUU y los talib\u00e1n) y a los indirectos (OTAN, Rusia, Paquist\u00e1n, Ir\u00e1n\u2026) a buscar un final negociado. La tarea no es f\u00e1cil, dada la dificultad de encontrar una definici\u00f3n aceptable para todos de lo que debe ser el Afganist\u00e1n que surja de ese acuerdo. Conciliar la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica que propugnan unos, con el Estado Democr\u00e1tico dise\u00f1ado por la actual Constituci\u00f3n no es tarea f\u00e1cil. Quiz\u00e1 por ello, m\u00e1s de una d\u00e9cada de conversaciones no ha sido suficiente para alumbrar un acuerdo de paz aceptable para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>En principio, podr\u00eda pensarse que nada ha cambiado y que las conversaciones actualmente en curso est\u00e1n irremediablemente abocadas al fracaso, en la medida en que se enfrentan al mismo problema que todos los intentos anteriores: la imposibilidad de conciliar los intereses del gobierno afgano, los talib\u00e1n y EEUU y sus aliados. Sin embargo, parece que las conversaciones en curso han sido abordadas por EEUU y los talib\u00e1n con un \u00e1nimo diferente. El cansancio tras tantos a\u00f1os de conflicto y la evidencia, finalmente asumida, de la imposibilidad de una victoria militar parece que han hecho mella tanto en unos como en otros, haci\u00e9ndoles ver que s\u00f3lo hay dos opciones posibles: aceptar un acuerdo imperfecto o verse abocados a una guerra interminable.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Afganist\u00e1n, Negociaciones de Paz, Talib\u00e1n, Operaciones de Estabilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: When it has been more than 17 years since the fall of the Taliban regime, the Afghan conflict is far from being over. The country continues to experience a kind of resilient civil war in which neither the legitimate government of Kabul, supported by a large part of the international community, nor the Taliban have managed to impose themselves in a clear and lasting manner. To date, it seems that none of the contenders considers it feasible that the conflict will end with a military victory. This reality has ended up addressing all the direct actors (the government of Kabul, the US and the Taliban) and the indirect actors (NATO, Russia, Pakistan, Iran&#8230;) to seek a negotiated end. The task is not easy given the difficulty to find an acceptable definition for everyone on the Afghanistan that should arise from the agreement. Reconciling the Islamic Republic that some advocate, with the Democratic State designed by the current Constitution is not an easy task. Perhaps for this reason, more than a decade of talks has not been enough to illuminate a peace agreement acceptable to all.<\/p>\n\n\n\n<p>At first, one might think that nothing has changed and that the talks currently undegoing are hopelessly doomed to failure, as they face the same problem as all previous attempts: the impossibility of reconciling the interests of the Afghan government, the Taliban and the US and its allies. However, it seems that the ongoing talks have been addressed by the US and the Taliban with a different spirit. The fatigue after so many years of conflict and the evidence, eventually assumed, of the impossibility of a military victory seems to have made a dent in both, making them see that there are only two possible options: accept an imperfect agreement or be doomed to an endless war.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Afghanistan, Peace Talks, Taliban, Stability Operations.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 24 de mayo de 2019. Aceptado: 25 de junio de 2019.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article: <\/strong>Javier Ruiz Ar\u00e9valo, \u201cConversaciones de paz sobre Afganist\u00e1n \u00bfUna \u00faltima oportunidad para la paz?\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 5, No. 2, (2019), pp. 139-155. DOI:&nbsp;<a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.10.9\">http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.10.9<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hace ya m\u00e1s de 17 a\u00f1os desde la ca\u00edda del r\u00e9gimen talib\u00e1n, el conflicto afgano dista mucho de estar cerrado. El pa\u00eds sigue viviendo una suerte de guerra civil persistente en la que, ni el gobierno leg\u00edtimo de Kabul, apoyado por gran parte de la comunidad internacional, ni los talib\u00e1n han logrado imponerse de forma clara y duradera. A d\u00eda de hoy, parece que ninguno de los contendientes considera factible que el conflicto vaya a finalizar con una victoria militar. Esta realidad ha acabado por abocar a todos los actores directos (El gobierno de Kabul, el de EEUU y los talib\u00e1n) y a los indirectos (OTAN, Rusia, Paquist\u00e1n, Ir\u00e1n\u2026) a buscar un final negociado. La tarea no es f\u00e1cil, dada la dificultad de encontrar una definici\u00f3n aceptable para todos de lo que debe ser el Afganist\u00e1n que surja de ese acuerdo. Conciliar la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica que propugnan unos, con el Estado Democr\u00e1tico dise\u00f1ado por la actual Constituci\u00f3n no es tarea f\u00e1cil. Quiz\u00e1 por ello, m\u00e1s de una d\u00e9cada de conversaciones no ha sido suficiente para alumbrar un acuerdo de paz aceptable para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>En principio, podr\u00eda pensarse que nada ha cambiado y que las conversaciones actualmente en curso est\u00e1n irremediablemente abocadas al fracaso, en la medida en que se enfrentan al mismo problema que todos los intentos anteriores: la imposibilidad de conciliar los intereses del gobierno afgano, los talib\u00e1n y EEUU y sus aliados. Sin embargo, parece que las conversaciones en curso han sido abordadas por EEUU y los talib\u00e1n con un \u00e1nimo diferente. El cansancio tras tantos a\u00f1os de conflicto y la evidencia, finalmente asumida, de la imposibilidad de una victoria militar parece que han hecho mella tanto en unos como en otros, haci\u00e9ndoles ver que s\u00f3lo hay dos opciones posibles: aceptar un acuerdo imperfecto o verse abocados a una guerra interminable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los primeros a\u00f1os<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque ha habido m\u00e1s actores implicados en potenciales intentos negociadores, no cabe duda que los fundamentales han sido, y siguen siendo, EEUU, el gobierno leg\u00edtimo de Afganist\u00e1n y los talib\u00e1n. En el caso de EEUU, mucho antes del 11-S, tanto Clinton como Bush negociaron con los talib\u00e1n para intentar que formaran un gobierno de base m\u00e1s amplia y para que no pusieran pegas a los intentos de compa\u00f1\u00edas estadounidenses empe\u00f1adas en la construcci\u00f3n de un oleoducto desde Turkmenist\u00e1n a Paquist\u00e1n a trav\u00e9s de Afganist\u00e1n. A finales de los 90 los contactos entre ambos eran espor\u00e1dicos y materializados sobre todo por compa\u00f1\u00edas petroleras estadounidenses. El contacto se mantuvo incluso despu\u00e9s de los ataques de <em>Al Qaida<\/em> de 1998 contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania. En el primer semestre de 2001 la Casa Blanca todav\u00eda intensificaba sus esfuerzos para mantener canales de comunicaci\u00f3n abiertos. En marzo de 2001 varios representantes de los Talib\u00e1n, incluido Sayed Hashimi Rahmatullah, uno de los embajadores del mul\u00e1 Omar, fueron invitados a Washington, donde discutieron sobre la situaci\u00f3n del entonces hu\u00e9sped de los talib\u00e1n, Bin Laden, y el acceso de las compa\u00f1\u00edas estadounidenses a las reservas de petr\u00f3leo de Asia Central (Rashid, 2009). Estos contactos no fueron fruct\u00edferos y en julio de 2001, ante la falta de avances, la Administraci\u00f3n Bush amenaz\u00f3 con represalias militares si no se aceptaban sus exigencias, especialmente la entrega de Bin Laden. La \u00faltima reuni\u00f3n conocida entre los talib\u00e1n y EEUU tuvo lugar en agosto de 2001, s\u00f3lo cinco semanas antes de los ataques del 11-S, cuando la Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos de Asia Central, Christina Rocca, se reuni\u00f3 con el embajador talib\u00e1n en Paquist\u00e1n, Abdul Salam Zaeef.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el 11-S los contactos cesaron. En palabras del presidente Bush, \u00abninguna naci\u00f3n puede negociar con terroristas\u00bb (Ruiz Ar\u00e9valo, 2014: 308). E inmediatamente se puso en marcha la operaci\u00f3n encaminada a derrocar al r\u00e9gimen de Kabul. El presidente Karzai ten\u00eda otra visi\u00f3n y, ya en diciembre de 2001, propuso que los talib\u00e1n participaran en las negociaciones en curso y formaran parte del gobierno para evitar que un sector importante del pa\u00eds quedara excluido del nuevo estado que se estaba fraguando. EEUU no s\u00f3lo vet\u00f3 tal posibilidad, adem\u00e1s, condicion\u00f3 cualquier di\u00e1logo al abandono de las armas, la ruptura de cualquier v\u00ednculo con <em>Al Qaida<\/em> y la aceptaci\u00f3n de la constituci\u00f3n, exigencias tan maximalistas que hac\u00edan de hecho imposible cualquier di\u00e1logo (Ruiz Ar\u00e9valo, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del veto de EEUU, Karzai segu\u00eda convencido que el di\u00e1logo era la \u00fanica v\u00eda para poner fin al conflicto; ya en 2003 insist\u00eda en la necesidad de distinguir entre los talib\u00e1n ordinarios, a los que hab\u00eda que esforzarse por reintegrar en la sociedad afgana, y quienes \u201cs\u00f3lo pretenden acabar con la paz y la convivencia\u201d. De acuerdo con esta l\u00f3gica, lanz\u00f3 un programa de reintegraci\u00f3n de combatientes que se puso en marcha el a\u00f1o siguiente. El programa gener\u00f3 ciertas esperanzas, pero fracas\u00f3 por culpa de la corrupci\u00f3n de sus gestores y de la falta de una verdadera voluntad pol\u00edtica.<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Estos primeros pasos fueron encaminados, m\u00e1s que a negociar con la c\u00fapula talib\u00e1n, a ofrecer una salida digna a sus combatientes, sin vincular su abandono de la lucha armada con un acuerdo de car\u00e1cter general. Se pretend\u00eda conseguir que un lento goteo de deserciones fuera minando la fortaleza de la insurgencia hasta hacerla manejable. En esta l\u00ednea, el gobierno de Karzai inici\u00f3 sus primeras aproximaciones en 2005, cuando comenz\u00f3 a poner en pr\u00e1ctica las primeras iniciativas de reintegraci\u00f3n dirigidas a los \u201csoldados rasos\u201d de la insurgencia. En 2008, el presidente afgano trat\u00f3 infructuosamente de entrar en contacto con los talib\u00e1n a trav\u00e9s de Arabia Saud\u00ed, tratando de entablar conversaciones para alcanzar un acuerdo de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>La OTAN, por su parte, puso en marcha en 2009 un programa de reintegraci\u00f3n, mejor financiado, que trataba de convencer a los talib\u00e1n de que dejaran las armas ofreci\u00e9ndoles a cambio dinero, trabajo y la posibilidad de reasentarse. Los datos oficiales hablaban de hasta un 70% de los combatientes insurgentes que podr\u00edan acogerse a estas medidas. El error fue intentar la reintegraci\u00f3n al margen de la reconciliaci\u00f3n: la exigencia de aceptar al gobierno de Kabul y de romper el juramento de fidelidad al mul\u00e1 Omar hizo que los resultados fueran muy inferiores a los previstos (Kuznar <em>et al<\/em>., 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de EEUU, habr\u00eda que esperar a los nuevos vientos que soplar\u00edan a partir de 2009, con la llegada a la casa Blanca del presidente Obama, para ver iniciativas en este campo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El papel de los actores regionales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La historia de la implicaci\u00f3n regional en las iniciativas de paz en el Afganist\u00e1n post talib\u00e1n supone la participaci\u00f3n de actores con motivaciones muy diversas: Paquist\u00e1n comenz\u00f3 a dialogar con ellos ya en 2004, pero se trataba de un proceso dirigido m\u00e1s bien a buscar la paz en su territorio, tratando de forzarles a dirigir su atenci\u00f3n hacia Afganist\u00e1n. Tambi\u00e9n han jugado un papel importante en estas negociaciones, o en su ausencia, estados vecinos como China o Ir\u00e1n. O m\u00e1s alejados como Rusia, Arabia saud\u00ed o Qatar. <a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a las motivaciones, mientras el objetivo perseguido por Paquist\u00e1n ha sido en todo momento su propia seguridad interior, sobre todo una vez que aparecieron en escena los talib\u00e1n paquistan\u00edes, terceros Estados, como Arabia Saud\u00ed, Rusia, Ir\u00e1n o China, tienen sus propios intereses que, en general, suponen una combinaci\u00f3n de b\u00fasqueda de cierta estabilidad en la zona, eliminaci\u00f3n de amenazas a su seguridad y mantenimiento de sus intereses pol\u00edticos en la regi\u00f3n. Para la India, el inter\u00e9s en Afganist\u00e1n est\u00e1 condicionado por su eterno conflicto con Paquist\u00e1n y est\u00e1 orientado a afianzar su influencia en la \u201cretaguardia paquistan\u00ed\u201d y evitar una influencia excesiva de su eterno enemigo en Afganist\u00e1n. Podemos asumir que los actores regionales comparten el objetivo fundamental de EEUU: evitar que Afganist\u00e1n se convierta en un foco de terrorismo y narcotr\u00e1fico. De la misma manera que ven con desconfianza una prolongaci\u00f3n excesiva de la presencia militar estadounidense. Desde esa perspectiva, comparten que la mejor de las opciones es una retirada negociada, que deje tras de s\u00ed un Afganist\u00e1n estable.<\/p>\n\n\n\n<p>Paquist\u00e1n constituye un caso particular. Puede decirse que sus esfuerzos han ido encaminados m\u00e1s a entorpecer que a apoyar un proceso que s\u00f3lo apoyar\u00eda si fuera dirigido por \u00e9l mismo o supusiera obtener ciertas ventajas. Tratar\u00eda en primer lugar de asegurar que no se llegara a un acuerdo que afectara negativamente a sus intereses estrat\u00e9gicos o, alternativamente, obtener una reducci\u00f3n de la presencia India en Afganist\u00e1n.<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> La realidad es que la idea de reducir la presencia de uno de los mayores donantes, es impensable, como lo es supeditar un posible acuerdo a los intereses de Karachi. Esta actitud lo que ha conseguido de hecho es que Paquist\u00e1n haya quedado cada vez m\u00e1s al margen de las negociaciones. Cuando en 2008 Karzai se dirigi\u00f3 al rey saud\u00ed Abdula bin Abdul Aziz para que le pusiera en contacto con los talib\u00e1n, Paquist\u00e1n no fue informado porque as\u00ed lo exigieron los propios talib\u00e1n. Tambi\u00e9n ellos han dejado de confiar en su antiguo aliado, que ha demostrado en demasiadas ocasiones que en este asunto persigue sus propios intereses. La actual administraci\u00f3n de EEUU ve con buenos ojos esta p\u00e9rdida de influencia de Paquist\u00e1n y el paralelo fortalecimiento del papel de la India.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La era Obama<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>EEUU, el \u00faltimo en incorporarse al grupo, mostr\u00f3 por primera vez su voluntad de mantener conversaciones con los elementos m\u00e1s moderados de los talib\u00e1n en marzo de 2009, s\u00f3lo unos meses despu\u00e9s de que Barack Obama reemplazara a George Bush como presidente. Ahora s\u00ed, lo que se pretend\u00eda era entablar conversaciones con la c\u00fapula talib\u00e1n para alcanzar un acuerdo de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en tantos otros campos, en el de la resoluci\u00f3n del conflicto afgano la llegada a la presidencia de Obama supuso un giro radical, que afect\u00f3 tambi\u00e9n a la postura sobre un posible di\u00e1logo con los talib\u00e1n. Si para Bush el di\u00e1logo con ellos fue una l\u00ednea roja que nunca estuvo dispuesto a cruzar, para Obama se convirti\u00f3 en una de las claves de su estrategia de salida. Descartada la posibilidad de una victoria militar completa, para cumplir su objetivo, que era dejar un Afganist\u00e1n estable tras su retirada en 2014, era necesario, adem\u00e1s de fortalecer la administraci\u00f3n y la econom\u00eda afganas, debilitar a la insurgencia, lo cual implicaba, aparte del esfuerzo militar que implicaba el <em>new surge<\/em>, incorporar tantos insurgentes como fuera posible al proceso pol\u00edtico. Para ello era necesario hablar con el enemigo. En esta l\u00ednea, EEUU comenz\u00f3 en 2010 a apoyar iniciativas que ten\u00edan por objeto reintegrar a combatientes talib\u00e1n en la sociedad afgana. La estrategia consist\u00eda en proporcionar incentivos econ\u00f3micos a los combatientes de menor rango que abandonaran las armas. En realidad, era m\u00e1s una t\u00e1ctica de contrainsurgencia para debilitar a los talib\u00e1n que parte de una aut\u00e9ntica iniciativa de paz. Posteriormente, ya en 2011, el mensaje de Eid del Mul\u00e1 Omar, en el que mostraba una postura menos dogm\u00e1tica y m\u00e1s abierta a acuerdos, fue interpretado como una oportunidad para dar un paso m\u00e1s. Durante 2011 EEUU ampli\u00f3 su enfoque de la reintegraci\u00f3n ampli\u00e1ndola a los l\u00edderes talib\u00e1n de m\u00e1s alto nivel (Radio Free Europe, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Obama lleg\u00f3 al poder sus consejeros se divid\u00edan entre los partidarios de una negociaci\u00f3n inmediata y los que abogaban por una ofensiva previa que debilitara a los insurgentes oblig\u00e1ndoles a negociar en desde una postura m\u00e1s d\u00e9bil. Desde el Departamento de Estado se propon\u00eda una negociaci\u00f3n inmediata con la insurgencia que permitiera abandonar Afganist\u00e1n cuanto antes, mientras desde el Departamento de Defensa se ped\u00edan dos a\u00f1os m\u00e1s de esfuerzo militar para debilitar a la insurgencia antes de comenzar a negociar, increment\u00e1ndose para ello la fuerza militar (Woodward, 2010).<a href=\"#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Paralelamente, el acuerdo suscrito tras la Cumbre de la OTAN en Lisboa en 2010, que pon\u00eda fecha al final del compromiso militar de la Alianza, convirti\u00f3 la negociaci\u00f3n en una urgencia. Finalmente, se impuso la segunda l\u00ednea, la que pretend\u00eda debilitar a la insurgencia antes de comenzar las negociaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El contacto directo y p\u00fablico no comenz\u00f3 hasta noviembre de 2010 cuando un grupo de funcionarios estadounidenses del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional se reuni\u00f3 en M\u00fanich con Tayyab Agha, secretario del mul\u00e1 Omar. Las conversaciones, mantenidas inicialmente en secreto, fueron facilitadas por las autoridades alemanas y la familia real de Qatar. Karzai reaccion\u00f3 negativamente ante estas conversaciones, alegando que los estadounidenses no pod\u00edan negociar en su nombre y pidiendo a Arabia Saud\u00ed o Turqu\u00eda que acogieran unas conversaciones lideradas por el gobierno de Afganist\u00e1n. Tales conversaciones nunca se materializaron. Karzai lleg\u00f3 a llamar a consultas a su embajador en Qatar (14 diciembre 2011) en protesta por su apoyo a las negociaciones iniciadas por EEUU. La realidad es que los talib\u00e1n siempre han mantenido, al menos p\u00fablicamente, que no est\u00e1n dispuestos a negociar con el \u201cgobierno t\u00edtere\u201d de Kabul, al que no reconocen ninguna legitimidad. En su discurso, ellos son la representaci\u00f3n leg\u00edtima de los afganos y con quien quieren negociar es con el Estado que ocupa militarmente su pa\u00eds, EEUU. A pesar de todo, Obama sigui\u00f3 impulsando el di\u00e1logo iniciado con los talib\u00e1n, aunque intentando que \u00e9stos aceptaran la participaci\u00f3n del gobierno de Kabul.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda ronda de conversaciones se produjo en Doha, capital de Qatar, en febrero de 2011; Agha volvi\u00f3 a ser el delegado talib\u00e1n. D\u00edas despu\u00e9s de este encuentro, Hillary Clinton declaraba p\u00fablicamente que estaban tratando de encontrar un final pol\u00edtico al conflicto, separando a los talib\u00e1n de <em>Al Qaida<\/em>, poniendo fin a las actividades de la insurgencia y llegando a un acuerdo aceptable tanto para los afganos como para sus vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>El 2 de enero de ese a\u00f1o, los talib\u00e1n, emitieron un comunicado haciendo p\u00fablica su intenci\u00f3n de entablar negociaciones con los Estados Unidos, aumentando con ello las esperanzas de una soluci\u00f3n negociada. Un portavoz talib\u00e1n aseguraba entonces que se hab\u00eda llegado a un acuerdo preliminar para establecer una oficina pol\u00edtica en Qatar y que su grupo estaba pidiendo la liberaci\u00f3n de algunos detenidos en poder del gobierno de Estados Unidos en Guant\u00e1namo. Ese mismo mes se abri\u00f3 la oficina pol\u00edtica talib\u00e1n en Doha.<\/p>\n\n\n\n<p>Las conversaciones se rompieron en marzo de 2012 por considerar los talib\u00e1n ausencia de voluntad pol\u00edtica por parte de EEUU. Esta falta de voluntad se habr\u00eda puesto de manifiesto, seg\u00fan ellos, por la negativa de liberar en Qatar a determinados presos talib\u00e1n, mientras no hubiera garant\u00edas suficientes por parte de este pa\u00eds de que no volver\u00edan a Afganist\u00e1n. En cualquier caso, EEUU manifest\u00f3 entonces que seguir\u00eda adelante en su b\u00fasqueda de un final dialogado del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>La evoluci\u00f3n de los contactos durante los meses posteriores fue muy confusa, como demuestra el incidente ocurrido en Jap\u00f3n en junio de 2012, cuando Din Muhammad, miembro destacado del consejo talib\u00e1n, particip\u00f3 en la Universidad de Tokio en una conferencia sobre la paz en Afganist\u00e1n. Este hecho fue celebrado como una muestra expl\u00edcita de su voluntad de implicarse en el proceso de paz, sobre todo porque el portavoz de los talib\u00e1n, Zabihullah Mujahid, reconoci\u00f3 que hab\u00edan enviado Din Muhammad a la conferencia. Sin embargo, ante la euforia desatada en los medios de comunicaci\u00f3n por la noticia, los talib\u00e1n emitieron un comunicado aclarando que no hab\u00edan enviado a un representante para hablar de conversaciones de paz, sino para exponer su postura, dejando claro una vez m\u00e1s que no consideran al gobierno de Karzai un interlocutor leg\u00edtimo para ning\u00fan tipo de discusi\u00f3n y que su \u00fanico interlocutor v\u00e1lido son los EEUU, con quienes dec\u00edan en el comunicado haber interrumpido las conversaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los acontecimientos dieron un nuevo giro en junio de 2013 cuando, tanto los EEUU como los talib\u00e1n, anunciaron a bombo y platillo la reapertura de la oficina talib\u00e1n en Qatar, primer paso para reanudar las negociaciones. En 2014, el Consejo de Seguridad de NNUU decidi\u00f3 dividir en dos la lista de personas sujetas a sanciones, diferenciando a los miembros de <em>Al Qaida<\/em> de los talib\u00e1n; de este modo se facilitaba un eventual levantamiento de sanciones a los l\u00edderes talib\u00e1n. Este movimiento no puede entenderse como desvinculado de las conversaciones en curso.<\/p>\n\n\n\n<p>La noticia de la apertura de conversaciones fue acogida con j\u00fabilo en occidente, j\u00fabilo que se vio ensombrecida ante la reacci\u00f3n del gobierno de Kabul. El presidente Karzai manifest\u00f3 su malestar por el hecho de que se reanudaran las conversaciones al margen del gobierno afgano y por la parafernalia que acompa\u00f1\u00f3 a la apertura de la oficina insurgente, autodenominada representaci\u00f3n del Emirato de Afganist\u00e1n y presidida por la bandera talib\u00e1n.&nbsp; Como respuesta a lo que desde Kabul se consider\u00f3 como una intolerable falta de lealtad por parte de los EEUU, el 30 de junio Karzai anunciaba la interrupci\u00f3n de las negociaciones sobre el acuerdo estrat\u00e9gico afgano-americano. Uno de los puntos de este acuerdo se refiere al estatuto jur\u00eddico de las tropas estadounidenses en Afganist\u00e1n a partir de 2015; sin dicho acuerdo, quedar\u00edan sometidas a la jurisdicci\u00f3n afgana, algo que Washington no pod\u00eda tolerar de ninguna manera. Parece ser que al \u00f3rdago de Karzai, Obama habr\u00eda respondido con el suyo propio: sin acuerdo, no habr\u00eda ni un soldado de EEUU en Afganist\u00e1n el 1 de enero de 2015, lo que quiere decir que no habr\u00eda tampoco ni un soldado de la coalici\u00f3n y que, con toda seguridad, la ayuda econ\u00f3mica dejar\u00eda de fluir. Finalmente, el Acuerdo se firm\u00f3 y las conversaciones continuaron.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Intentos negociadores del gobierno afgano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el gobierno afgano ha sido excluido de estas negociaciones por la negativa talib\u00e1n a reconocerle ninguna legitimidad, ha mantenido comunicaciones intermitentes con los talib\u00e1n, con los que nunca se han cerrado completamente las v\u00edas de comunicaci\u00f3n. De acuerdo con la nueva pol\u00edtica impulsada por la administraci\u00f3n Obama, en junio de 2010 el presidente Karzai, convoc\u00f3 de manera formal una y<em>irga<\/em> para discutir sobre una posible negociaci\u00f3n con los talib\u00e1n. Inmediatamente, en julio de 2010, el presidente present\u00f3 el Programa para la Paz y la Reintegraci\u00f3n en la Conferencia de Kabul. El programa, desarrollado sobre la base de las recomendaciones de la y<em>irga<\/em>, abordaba tanto la reintegraci\u00f3n de los combatientes a la vida civil, como las conversaciones de paz con los distintos grupos insurgentes. En octubre, Karzai estableci\u00f3 el Consejo Supremo para la Paz, responsable de guiar el proceso y design\u00f3 a sus miembros, que inclu\u00edan personalidades de diferentes grupos \u00e9tnicos y pol\u00edticos. Su \u00e9xito fue limitado porque, dado que el propio presidente Karzai fue quien nombr\u00f3 a sus miembros, era visto por muchos como una instituci\u00f3n gubernamental y no como una instancia neutral, capaz de llevar al gobierno y a la insurgencia a la mesa de negociaci\u00f3n. En un escrito de junio de 2011 Burhanuddin Rabbani, Jefe del Consejo, declaraba&nbsp; a la Asamblea Nacional que las conversaciones con diversos grupos insurgentes estaban en marcha (Salahuddin, 2010). Pero el esfuerzo de paz sufri\u00f3 un golpe devastador el 20 de septiembre con el asesinato del propio Rabbani. Su hijo intent\u00f3 relanzar el proceso, tratando de evitar un acuerdo de EEUU con los insurgentes al margen del gobierno de Kabul, pero sus esfuerzos fueron infructuosos (Rubin, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde un principio, los intentos negociadores del gobierno de Kabul se vieron condicionados por dos problemas que siguen lastrando su capacidad de negociaci\u00f3n: la negativa talib\u00e1n a incluirles en cualquier negociaci\u00f3n y la dificultad a la hora de integrar bajo su direcci\u00f3n a todos los grupos afganos no-talib\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La era Trump. Las conversaciones de Doha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en 2015 las fuerzas estadounidenses y sus aliados de la OTAN hab\u00edan llevado a cabo su plan de repliegue, dejando una presencia reducida en Afganist\u00e1n y manteniendo su compromiso pol\u00edtico y econ\u00f3mico, al igual que el resto de aliados. Por mucho que se hubiera prometido que la retirada estar\u00eda condicionado al cumplimiento de unas determinadas condiciones, de forma que se garantizara que Afganist\u00e1n no caer\u00eda en el caos como consecuencia de la falta de apoyo militar, la realidad es que se cumplieron a rajatabla los plazos, con independencia de cualquier consideraci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n real del pa\u00eds. Y, sobre todo, la retirada finaliz\u00f3 sin que hubiera ning\u00fan tipo de acuerdo con los talib\u00e1n que, seg\u00fan todos los indicios, perdieron toda intenci\u00f3n de negociar en cuanto supieron que la retirada de las fuerzas de la coalici\u00f3n internacional que apoya al gobierno de Kabul ten\u00eda fecha. As\u00ed, el presidente Trump hered\u00f3 en Afganist\u00e1n un problema sin resolver, con una presencia militar de EEUU y de sus aliados reducida, pero vital para Kabul, y con un gobierno y unas fuerzas armadas afganos incapaces de imponerse de forma clara a la insurgencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En agosto de 2017, en un discurso a las tropas en Arlington, el presidente Trump resumi\u00f3 su pol\u00edtica para Afganist\u00e1n, dejando claro que, aunque su \u00abinstinto original era retirarse\u00bb, mantendr\u00eda el compromiso militar para evitar el surgimiento de un santuario para terroristas. Desmarc\u00e1ndose de la pol\u00edtica seguida por Obama, Trump asegur\u00f3 que las decisiones sobre una posible retirada se basar\u00edan en las \u00abcondiciones sobre el terreno\u00bb, en lugar de en plazos arbitrarios. Paralelamente, Invitaba a la India a desempe\u00f1ar un papel m\u00e1s importante en la reconstrucci\u00f3n de Afganist\u00e1n mientras relegaba a un segundo plano a Paquist\u00e1n por su actitud ambigua frente a los insurgentes (Nakamura &amp; Phillip, 2017). Pese a lo declarado en Arlington, a finales de 2018 el presidente decidi\u00f3 reducir a la mitad el n\u00famero de efectivos desplegados en Afganist\u00e1n y pareci\u00f3 volver a su \u201cinstinto original\u201d de abandonar la presencia militar cuanto antes.<\/p>\n\n\n\n<p>El inter\u00e9s manifiesto de Trump por abandonar o reducir todo lo posible la presencia militar en Afganist\u00e1n ha acabado por impulsar un nuevo esfuerzo negociador encaminado a conseguir un acuerdo de paz que haga posible un abandono sin regusto a derrota. En estas negociaciones, los estadounidenses pretenden fundamentalmente alcanzar el que ha sido su objetivo principal desde el 11-S: evitar que se produzcan ataques terroristas desde Afganist\u00e1n contra Estados Unidos y sus aliados. Consecuencia de este nuevo impulso negociador son las conversaciones que, en los \u00faltimos meses, han mantenido en Doha (Qatar) diplom\u00e1ticos estadounidenses y representantes de los talib\u00e1n. Los esfuerzos para encontrar el fin de la guerra en Afganist\u00e1n se han acelerado desde la designaci\u00f3n en septiembre de 2018 de un enviado de paz de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad<a href=\"#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, y han incluido la participaci\u00f3n del general Austin S. Miller, comandante de la misi\u00f3n internacional en Afganist\u00e1n. El nivel de estos representantes ya supone un indicio del inter\u00e9s de Washington por alcanzar un acuerdo definitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fruto de estas conversaciones ha sido un acuerdo marco, decidido en enero de 2019, para la retirada total de las tropas extranjeras y la garant\u00eda, por parte de los talib\u00e1n, de que evitar\u00e1n que se utilice el territorio afgano como refugio para los grupos terroristas que intentan atacar a los Estados Unidos. Este acuerdo marco recoge las aspiraciones m\u00ednimas de las dos partes: retirada de tropas internacionales por parte talib\u00e1n y cese de acciones terroristas desde Afganist\u00e1n por parte de EEUU (Miller, Osman &amp; Smith, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno afgano no ha participado en estas conversaciones debido a la negativa de los talib\u00e1n a hablar con el presidente Ashraf Ghani o sus enviados. Aunque Washington siempre ha abogado por una negociaci\u00f3n con presencia del gobierno leg\u00edtimo de Kabul, ante la imposibilidad de vencer este veto opt\u00f3 finalmente por ceder,&nbsp; iniciando con estas conversaciones s\u00f3lo con los talib\u00e1n, con la idea de incorporar posteriormente a representantes del gobierno afgano (Britton, 2019). Pese a ello, sigue insistiendo en que cualquier acuerdo para la retirada de las fuerzas internacionales de Afganist\u00e1n debe incluir un acuerdo de alto el fuego y la inclusi\u00f3n de l\u00edderes gubernamentales en las negociaciones. Gracias a la presi\u00f3n de Khalilzad y del gobierno de Qatar, donde los talib\u00e1n mantienen su oficina pol\u00edtica, \u00e9stos han ido suavizando su postura y han acabado por aceptar un di\u00e1logo entre afganos que incluya a miembros del gobierno. Esta oferta de momento no se ha materializado.<\/p>\n\n\n\n<p>En marzo de 2019 se celebr\u00f3 una nueva ronda de conversaciones en la que se pretendi\u00f3 avanzar en la l\u00ednea marcada por el acuerdo marco de enero; tras su celebraci\u00f3n, ambas partes se\u00f1alaron progresos, pero reconocieron que no se hab\u00edan logrado acuerdos. Una manera diplom\u00e1tica de reconocer la falta de resultados y la voluntad de seguir negociando. De momento, las negociaciones estaban atascadas por la negativa talib\u00e1n a aceptar la presencia militar internacional durante cinco a\u00f1os, mientras que, desde la perspectiva estadounidense, parece claro que un per\u00edodo m\u00e1s corto es inaceptable. Una reducci\u00f3n dr\u00e1stica a corto plazo podr\u00eda hacer al ej\u00e9rcito afgano muy vulnerable frente a los ataques de la insurgencia e incluso podr\u00eda suponer un riesgo de fractura.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de ello, fuentes estadounidenses hablaron entonces de la cercan\u00eda de un acuerdo final sobre un elemento crucial para el \u00e9xito de las negociaciones, la promesa talib\u00e1n de no permitir ataques terroristas desde territorio afgano, y de ciertos avances en el espinoso asunto de la fecha de retirada de las tropas estadounidenses. El representante estadounidense, Khalilzad, dec\u00eda haber aprovechado bien el tiempo, recalcando que \u201cEn esta ronda de conversaciones se han mantenido discusiones extensas y detalladas sobre dos temas que se acordaron durante las conversaciones de enero\u2026 la retirada de todas las fuerzas extranjeras de Afganist\u00e1n y evitar ataques desde suelo afgano\u2026 ahora, ambas partes deliberar\u00e1n sobre los progresos alcanzados, con sus respectivos l\u00edderes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al compromiso por parte talib\u00e1n de evitar que Afganist\u00e1n sirva como base o santuario a organizaciones terroristas, seg\u00fan fuentes estadounidenses, los talib\u00e1n habr\u00edan elaborado una propuesta detallada en este sentido, que mencionar\u00eda expresamente a <em>Al Qaida<\/em>, un paso dif\u00edcil para los talib\u00e1n, que nunca han denunciado al grupo extremista. Los representantes talib\u00e1n sugirieron que trabajar\u00edan en este aspecto, tratando de llegar a una formulaci\u00f3n aceptable para los Estados Unidos pero que no enojara a sus propios combatientes, ni causara divisi\u00f3n en sus filas.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo tema que centr\u00f3 las conversaciones fue el del calendario de retirada de las tropas estadounidenses. El progreso en este punto fue escaso ya que, mientras que los talib\u00e1n exigieron un plazo de tan solo seis meses, la parte estadounidense continu\u00f3 presionando para conseguir que se acepte un plazo de tres a\u00f1os. En este campo el acuerdo no parece pr\u00f3ximo.<\/p>\n\n\n\n<p>Adicionalmente, EEUU ha puesto dos asuntos m\u00e1s sobre la mesa: un alto el fuego y un acuerdo pol\u00edtico entre los afganos. En palabras del representante de EEUU, Khalilzad, \u201cnada se acuerda hasta que todo se acuerda\u201d: los compromisos sobre estos cuatro temas deben enmarcarse en un \u00fanico acuerdo y los Estados Unidos no retirar\u00e1n sus tropas hasta que llegue ese momento (Rutting, 2019). Dicho en otras palabra: Estados Unidos no aceptar\u00e1 la retirada de tropas como parte de un posible acuerdo de paz hasta que los talib\u00e1n pongan en pr\u00e1ctica las garant\u00edas de seguridad, apliquen un alto el fuego y acepten un di\u00e1logo \u201centre afganos\u201d con el gobierno de Kabul y otros representantes afganos. Por el contrario, los talib\u00e1n insisten en que no har\u00e1n ninguna de estas cosas hasta que Estados Unidos anuncie una fecha l\u00edmite para retirarse; mientras tanto, se niega a negociar con Kabul, calificando al gobierno afgano como un \u201ct\u00edtere\u201d de Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro aspecto que ralentiza las conversaciones es la inexperiencia de los representantes talib\u00e1n en negociaciones de esta envergadura. En una segunda fase, la presencia del l\u00edder adjunto de los talib\u00e1n, el mul\u00e1 Abdul Ghani Baradar, ha ayudado a superar estos obst\u00e1culos y ha contribuido a que no se rompieran las conversaciones. La participaci\u00f3n por primera vez del Mul\u00e1 Baradar en las conversaciones, despu\u00e9s de casi 10 a\u00f1os de detenci\u00f3n en Paquist\u00e1n, aport\u00f3 al equipo negociador de los talib\u00e1n una autoridad que faltaba en encuentros anteriores, y que obligaba a que los negociadores tuvieran que esperar frecuentemente a que sus l\u00edderes en Paquist\u00e1n dieran el visto bueno a cualquier propuesta discutida en Doha. Baradar y Khalilzad se han reunido personalmente cerca de una docena de veces para resolver los problemas que imped\u00edan avanzar a los equipos negociadores, agilizando as\u00ed unas conversaciones que, de otro modo, hubieran estado sujetas a continuas interrupciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Un problema importante que no qued\u00f3 resuelto, aunque volvi\u00f3 a estar sobre la mesa, es el de la articulaci\u00f3n de la participaci\u00f3n afgana, indispensable para discutir el futuro de su pa\u00eds. De momento, de forma paralela a estas conversaciones, el presidente Ghani y otros l\u00edderes afganos, incluidos algunos de sus rivales pol\u00edticos, han acordado la creaci\u00f3n de un equipo de negociaci\u00f3n conjunto y de un consejo de alto nivel para guiar su trabajo. Pero queda por decidir el rol de cada uno: Ghani, naturalmente, pretende que su gobierno lidere el proceso; los partidos de la oposici\u00f3n aprecian la participaci\u00f3n del gobierno, pero no que controle el proceso y los talib\u00e1n rechazan directamente su legitimidad. Solventar estas discrepancias resulta cr\u00edtico para el futuro de las negociaciones ya que, en \u00faltima instancia, casi todas las decisiones clave en este proceso deber\u00e1n tomarlas los propios afganos. Las potencias externas pueden impulsar un acuerdo, o echarlo a perder, pero ninguno tiene suficiente influencia sobre sus socios afganos para forzar un acuerdo que el gobierno, los talib\u00e1n y los afganos en general no deseen.<\/p>\n\n\n\n<p>Una nueva ronda de conversaciones mantenida en abril no aport\u00f3 resultados muy diferentes. Suhail Shaheen, portavoz pol\u00edtico de los talib\u00e1n, tuite\u00f3 que las negociaciones hab\u00edan sido \u201cpositivas y constructivas\u201d y agreg\u00f3 que ambas partes se reunir\u00edan nuevamente para otra ronda de discusiones. Seg\u00fan Shaheen, \u201cambas partes se escucharon con atenci\u00f3n y paciencia\u201d. Estos comentarios de Shaheen se produjeron despu\u00e9s de que previamente hubiera manifestado a la agencia de noticias AFP que las negociaciones estaban tropezando con la cuesti\u00f3n fundamental de cu\u00e1ndo abandonar\u00edan las fuerzas extranjeras Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>El aspecto m\u00e1s positivo de esta ronda es que, gracias a la presi\u00f3n de Khalilzad y del gobierno de Qatar, los talib\u00e1n acabaron por aceptar un di\u00e1logo entre afganos que incluyera a miembros del gobierno. Con esta idea, las delegaciones se pusieron a preparar la siguiente ronda de conversaciones en las que, por fin, estar\u00eda presente el gobierno de Kabul (Walsh, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta ronda, prevista inicialmente para el mismo mes de abril, acab\u00f3 posponi\u00e9ndose por falta de acuerdo sobre los asistentes a la misma.Sultan Barakat, director del Centro de Estudios sobre Conflictos y Humanitarios de Qatar, la organizaci\u00f3n que patrocina las conversaciones, public\u00f3 en Twitter la noticia del aplazamiento ante la necesidad de \u201clograr un mayor consenso sobre qui\u00e9n deber\u00eda participar en la conferencia\u201d. Los motivos reales de este aplazamiento no son f\u00e1ciles de identificar. El 18 de abril, Qatar anunci\u00f3 una lista de 243 personas que participar\u00edan en la reuni\u00f3n representando al gobierno afgano. Esta lista difer\u00eda de la lista de 250 personas que hab\u00eda presentado el presidente afgano Ashraf Ghani, que inclu\u00eda a unas 50 mujeres (The Guardian, 2019). Los talib\u00e1n no hicieron comentarios inicialmente, pero su portavoz Zabihullah Mujahed cuestion\u00f3 el tama\u00f1o de la delegaci\u00f3n del gobierno, alegando que no era \u00abnormal\u00bb y que no ten\u00edan \u201cplanes\u201d de reunirse con tanta gente (Al Jazeera, 2019; The Daily Telegraph, 2019). Khalilzad se mostr\u00f3 \u201cdecepcionado ante el fracaso de la iniciativa intra-afgana de Qatar\u201d. \u201cEstamos en contacto con todas las partes y alentamos a que todos sigan comprometidos con el di\u00e1logo\u201d, escribi\u00f3 en Twitter. \u201cInsto a todas las partes a aprovechar el momento y volver a encarrilar las cosas al aceptar una lista de participantes que represente a todos los afganos\u201d (Nelson &amp; Amiri, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, a mediados de abril Khalilzad volvi\u00f3 a Qatar para una nueva ronda de conversaciones. Ambos interlocutores se apresuraron a dejar claro que no daban por rotas las negociaciones. El portavoz talib\u00e1n. Shaheen se mostr\u00f3 optimista asegurando que la cancelaci\u00f3n de la reuni\u00f3n a tres bandas no ten\u00eda nada que ver con el proceso de paz entre Estados Unidos y los talib\u00e1n. \u201cSon dos procesos diferentes. El colapso de la conferencia intra-afgana de la semana pasada no tiene un impacto negativo en el proceso de negociaciones con los Estados Unidos\u201d (Zucchino, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La asamblea de Kabul<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como puede resultar comprensible, el gobierno de Kabul nunca se ha sentido satisfecho con la idea de verse excluido de cualquier tipo de conversaciones de paz. En su intento por ganar cierto protagonismo de cara a un posible acuerdo de paz, los gobiernos de Kabul han tratado de mantener conversaciones directas con los talib\u00e1n, pese a las reticencias de \u00e9stos a la hora de considerar al gobierno de Kabul como un interlocutor v\u00e1lido. Desde 2017 se han celebrado en Mosc\u00fa tres reuniones entre los talib\u00e1n y delegaciones del Consejo de Paz, integradas por pol\u00edticos afganos de alto nivel, incluido el expresidente Karzai.<\/p>\n\n\n\n<p>Con este mismo af\u00e1n y en paralelo con las conversaciones de Doha, a primeros de mayo tuvo lugar en Kabul una cumbre de paz auspiciada por el presidente Ghani. Se trataba de una <em>Loya Yirga<\/em>, gran consejo en el que participan pol\u00edticos, l\u00edderes tribales, \u00e9tnicos y religiosos. Tradicionalmente, este tipo de asamblea se ha utilizado para discutir con representantes de todos los grupos afganos asuntos de especial trascendencia (Buchholz, 2013). En este caso, se reunieron en Kabul para discutir sobre una posible negociaci\u00f3n con los talib\u00e1n. La reuni\u00f3n de cuatro d\u00edas, reuni\u00f3 a unos 3200 representantes procedentes de todos los distritos afganos. Su objetivo principal era crear un consenso entre los diversos grupos \u00e9tnicos y facciones tribales antes de sentarse a dialogar con los insurgentes (Bjelica &amp; Rutting, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>No todos los grupos pol\u00edticos afganos apoyaron esta iniciativa. Entre las figuras relevantes que boicotearon la reuni\u00f3n se encontraban figuras como el presidente ejecutivo Abdullah Abdullah, que comparte el poder con Ghani, y el ex presidente Hamid Karzai, que han acusado al presidente de usar la asamblea con fines pol\u00edticos de cara a las elecciones presidenciales programadas para septiembre (Afghanistan Times, 2019). Ghani rechaz\u00f3 estas acusaciones alegando que \u201clas personas pobres son las m\u00e1s afectadas por la guerra, no las \u00e9lites pol\u00edticas, no hemos venido aqu\u00ed para hacer campa\u00f1a\u201d. Los talib\u00e1n, por su parte, han pedido a los afganos que boicoteen la reuni\u00f3n. A trav\u00e9s de su sitio web, informaron de que hab\u00eda habido avances en las negociaciones con Estados Unidos y que la Yirga era un \u201cobst\u00e1culo para terminar con la ocupaci\u00f3n\u201d que estaba \u201csaboteando el aut\u00e9ntico proceso de paz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cerrar la asamblea, el presidente afgano insisti\u00f3 en la voluntad de paz de los afganos y ofreci\u00f3 a los talib\u00e1n un alto el fuego que comenzar\u00eda el primer d\u00eda de Ramad\u00e1n, oferta rechazada por los insurgentes que condicionan cualquier gesto de paz a la retirada previa de las tropas de EEUU y la OTAN (Qadir Sediqi, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El riesgo de una retirada prematura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de los avances, hay un elemento potencialmente distorsionador que podr\u00eda poner en riesgo este delicado proceso. Podr\u00edamos bautizarlo como \u201cEl Efecto Trump\u201d. Recientemente, el presidente ha decidido unilateralmente reducir al 50% el n\u00famero de efectivos estadounidenses en Afganist\u00e1n. Adem\u00e1s, es notorio el desagrado con el que el presidente contempla la presencia de tropas norteamericanas en este tipo de conflictos. No podemos olvidar que una de sus promesas electorales fue la de retirar todas las tropas estadounidenses de este tipo de escenarios. Por otra parte, el hecho de que las conversaciones de paz con los talib\u00e1n se hayan hecho en ausencia de su gobierno, ha alimentado en los afganos un cierto temor al abandono de su mayor aliado, temores exacerbados por las informaciones sobre la retirada inminente de un n\u00famero significativo de sus tropas y la sospecha de que el resto pueda seguir su ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una actitud poco clara, en medio del proceso de negociaciones, en cuanto al compromiso de EEUU con el gobierno de Kabul podr\u00eda producir una p\u00e9rdida de inter\u00e9s por negociar por parte de los talib\u00e1n. El objetivo principal de los talib\u00e1n en las conversaciones de Qatar es acordar un calendario para la retirada militar de EEUU y sus aliados. Los negociadores estadounidenses, por su parte, quieren que, a cambio, los talib\u00e1n renuncien a sus lazos con los grupos extremistas, ayuden a negar el acceso de esos grupos al territorio afgano y se conviertan en parte de una nueva arquitectura pol\u00edtica y de seguridad acordada entre los afganos. Un anuncio unilateral de retirada por parte de Estados Unidos dejar\u00eda a \u00e9stos sin su principal baza negociadora, desalentando a los talib\u00e1n de seguir en la mesa de negociaci\u00f3n, una vez se les ha \u201cregalado\u201d su objetivo principal.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo durante el cual las fuerzas estadounidenses deben permanecer en Afganist\u00e1n y bajo qu\u00e9 condiciones deben abandonar el pa\u00eds se ha debatido dentro y fuera del gobierno de los Estados Unidos durante a\u00f1os, y sigue existiendo una amplia gama de opiniones al respecto. Pero, las decisiones o declaraciones del presidente Trump, haciendo referencia a un repliegue de las fuerzas de EEUU no condicionado al resultado de las conversaciones en curso, suponen una interferencia grave en el proceso de paz. El presidente Obama fue muy criticado cuando lanz\u00f3 su estrategia para Afganist\u00e1n, por incluir en ella una fecha para la retirada de sus fuerzas militares. Se aleg\u00f3 entonces que se estaba propiciando que los insurgentes se limitaran a esperar ese momento para lanzar una ofensiva decisiva contra el gobierno de Kabul.<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias de una retirada prematura de EEUU, no condicionada a un acuerdo previo, ir\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de la p\u00e9rdida de inter\u00e9s negociador por parte de los talib\u00e1n. Esta retirada militar llevar\u00eda aparejada una menor presencia civil y econ\u00f3mica internacional; una p\u00e9rdida de poder por parte del gobierno afgano, privado de apoyos clave para consolidar su poder; un renacer de los poderes regionales y tribales, auspiciado por la p\u00e9rdida de poder de Kabul; y un recrudecimiento de la guerra civil, unido a un resurgimiento de Al Qaida y el Estado Isl\u00e1mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece contradictorio que EEUU decida unilateralmente reducir su presencia militar en el momento en el que las conversaciones de paz con los talib\u00e1n se han visto fortalecidas con el nombramiento de un enviado estadounidense de alto nivel y con mucha experiencia. Estas conversaciones s\u00f3lo tienen sentido si queda claro que los Estados Unidos s\u00f3lo abandonar\u00e1n el pa\u00eds si hay un acuerdo y se quedar\u00e1n si no lo hay. Este mensaje queda claramente desdibujado por las decisiones del presidente Trump, que pueden vaciar de contenido unas conversaciones de paz que son la \u00fanica esperanza de una paz duradera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto afgano no es tarea f\u00e1cil. Pero eso no quiere decir que sea imposible. Si bien es cierto que todos los esfuerzos anteriores han acabado en fracaso y que los escollos a superar son m\u00e1s que notables, en este caso hay motivos para ser optimista sobre el resultado, por al menos tres razones. Primero, el deseo de Washington de retirarse nunca ha sido m\u00e1s claro y las conversaciones en curso demuestran que prefiere no dejar detr\u00e1s el caos tras su marcha. En segundo lugar, las potencias regionales desean, <em>grosso modo<\/em>, el mismo resultado que Washington y Kabul: un acuerdo que ponga fin al conflicto y otorgue a los talib\u00e1n algo de poder (pero no todo). En tercer lugar, por primera vez, ambas partes se toman en serio las conversaciones, lo que lleva a la regi\u00f3n a percibir que podemos encontrarnos ante una oportunidad \u00fanica para la paz. Pese a todo, ante la continuaci\u00f3n de las conversaciones, surgen varias dudas: hasta d\u00f3nde pueden llegar estas conversaciones sin la participaci\u00f3n del gobierno afgano; si est\u00e1n en peligro los logros conseguidos desde 2001 y qu\u00e9 actitud adoptar\u00e1n los actores regionales ante un posible acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>En los primeros a\u00f1os de la campa\u00f1a de Afganist\u00e1n, el objetivo era derrotar militarmente a la insurgencia. Pese a que los talib\u00e1n hicieron algunos intentos de abrir negociaciones, EEUU no se planteaba tal opci\u00f3n. Hoy la situaci\u00f3n es completamente distinta y se ha pasado a reconocer que una paz duradera s\u00f3lo se lograr\u00e1 mediante de un acuerdo con todos, o al menos parte, de los insurgentes. El cambio en la actitud de EEUU a este respecto qued\u00f3 meridianamente claro cuando a finales de 2011 el vicepresidente Biden declaraba: \u201cLos talib\u00e1n <em>per se <\/em>no son nuestro enemigo. Esto es crucial. En nuestras declaraciones pol\u00edticas, el presidente no ha hecho nunca una sola afirmaci\u00f3n diciendo que los Talib\u00e1n son nuestros enemigos porque amenazan a los intereses de EEUU\u201d. El punto de partida para la apertura del di\u00e1logo con los talib\u00e1n, es el reconocimiento de que, a diferencia de los terroristas de <em>Al Qaida<\/em>, ellos representan a un sector de la sociedad afgana al que no se puede ignorar y con el que se puede llegar a acuerdos. En diciembre de ese mismo a\u00f1o, Karzai daba la bienvenida a este giro de Washington: \u201cMe siento muy contento de que el gobierno americano haya declarado que los talib\u00e1n no son sus enemigos&#8230; Esperamos que este mensaje ayude a los afganos a lograr la paz y la estabilidad\u201d. Con este nuevo enfoque, la situaci\u00f3n final que se pretende alcanzar no es la de&nbsp; una derrota completa de la insurgencia. Desde los EEUU y desde ISAF se ha cambiado el discurso y se ha pasado a resaltar que a este tipo de conflictos siempre se les ha puesto fin mediante una paz negociada y que solamente un acuerdo que integre a la mayor parte de los grupos insurgentes puede traer una paz duradera.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia seguida en los \u00faltimos a\u00f1os, definida por Hillary Clinton muy gr\u00e1ficamente, \u201cCombatir, Construir y Dialogar. Todo al mismo tiempo\u201d, ha creado las condiciones necesarias para el di\u00e1logo: debilitamiento de la insurgencia, desarrollo econ\u00f3mico y social y fortalecimiento del gobierno afgano.<\/p>\n\n\n\n<p>Las negociaciones en curso podr\u00edan ser un paso fundamental en el logro de una paz duradera, pero plantean algunas dudas. En primer lugar, hay que ser realista a la hora de valorar hasta qu\u00e9 punto los talib\u00e1n estar\u00edan dispuestos a renunciar a aspectos clave de su ideario en aras de una paz aceptable por otros grupos. Por ejemplo, no parece que en ning\u00fan momento hayan dado muestras de aceptar la actual constituci\u00f3n, algo que para muchos ser\u00eda imprescindible para permitirles incorporarse a la vida p\u00fablica. Ni que renuncien a su objetivo \u00faltimo: volver a convertir Afganist\u00e1n en un Emirato Isl\u00e1mico regido por la <em>Sharia<\/em>. Algunos contactos mantenidos con representantes del denominado \u201cComit\u00e9 Pol\u00edtico\u201d de la <em>Shura <\/em>de Quetta, consejo que parece constituir el principal centro de decisiones talib\u00e1n, comenzaron a demostrar cierto inter\u00e9s negociador por parte de este comit\u00e9, m\u00e1s abierto al di\u00e1logo que el correspondiente \u201cComit\u00e9 Militar\u201d. Si estas discrepancias en el seno de la c\u00fapula fueran ciertas, como parecen serlo, no parece claro con cu\u00e1l de las dos posturas podr\u00eda prevalecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan se desprende de los contactos mantenidos con miembros del citado comit\u00e9, la postura de este grupo parece ser ahora m\u00e1s pragm\u00e1tica que en el pasado, conscientes de la impopularidad que sus posturas intransigentes les granjearon dentro y fuera de Afganist\u00e1n. Seg\u00fan sus propios c\u00e1lculos, bastante realistas, los talib\u00e1n contar\u00edan con el apoyo de menos de un tercio de la poblaci\u00f3n, lo cual hace pr\u00e1cticamente imposible pensar en un triunfo militar. La necesidad de ganarse cierto apoyo interno y respeto internacional les ha llevado a suavizar sus posiciones en cuanto a la aplicaci\u00f3n estricta de la <em>Sharia, <\/em>particularmente en aspectos como los derechos de la mujer, la educaci\u00f3n o la sanidad. En el campo de la educaci\u00f3n, aceptan la necesidad de ampliarla m\u00e1s all\u00e1 de los estudios cor\u00e1nicos, incluyendo materias como matem\u00e1ticas o idiomas; aceptan tambi\u00e9n que las ni\u00f1as estudien, aunque no aceptan la ense\u00f1anza mixta. Menos claros son respecto a la continuaci\u00f3n de la ense\u00f1anza para las ni\u00f1as una vez que alcanzan la pubertad.<\/p>\n\n\n\n<p>La posici\u00f3n negociadora de los talib\u00e1n podr\u00eda resumirse en cuatro puntos: fin de la presencia americana en Afganist\u00e1n; abandono de su pasada alianza con <em>Al Qaida<\/em> de la que parecen estar sinceramente arrepentidos, conscientes de que fue lo que les llev\u00f3 a ser arrojados del poder en 2001; rechazo de la actual Constituci\u00f3n y disposici\u00f3n relativa a negociar con el gobierno de Kabul. Parece ser que un acuerdo en estos t\u00e9rminos podr\u00eda ser aceptable tanto para la c\u00fapula, como para las bases.<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00e1 f\u00e1cil superar los requisitos que deber\u00eda satisfacer un acuerdo de paz para ser viable: por una parte, deber\u00eda ser inclusivo en el plano interno, de forma que s\u00f3lo grupos marginales o muy radicalizados quedaran descolgados; deber\u00eda ser asumible, tanto para las potencias regionales, como para los EEUU. Por \u00faltimo, no deber\u00eda traspasar l\u00edneas rojas que lo hicieran inaceptable para las opiniones p\u00fablicas occidentales: un acuerdo de paz que hiciera concesiones significativas en campos como la igualdad de derechos para la mujer, significar\u00eda para muchos que a\u00f1os de guerra y esfuerzos no habr\u00edan servido para nada. Tanto Karzai como Ghani han manifestado en voz alta sus propias l\u00edneas rojas en este proceso: el respeto a la Constituci\u00f3n y a los derechos de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, aunque se haya conseguido sentar a los insurgentes a la mesa de negociaciones, \u00bfqu\u00e9 tipo de acuerdo puede esperarse? Las premisas del plan Obama part\u00edan de la base de que s\u00f3lo podr\u00eda llegarse a un acuerdo de paz aceptable si concurrieran dos circunstancias que podr\u00edan debilitar la posici\u00f3n de los talib\u00e1n: un \u00e9xito militar de las ANSF\/ISAF en el Sur y una mejor\u00eda significativa en la gobernanza y el desarrollo en el conjunto del pa\u00eds. Estas dos circunstancias llevar\u00edan a los talib\u00e1n m\u00e1s moderados a imponerse en el seno de la organizaci\u00f3n y aceptar condiciones que ser\u00edan impensables en otras circunstancias. Una negociaci\u00f3n en otro contexto puede no ser m\u00e1s que una manera de ganar tiempo o de tratar de ganar por esta v\u00eda lo que no se consigue por la v\u00eda militar. Es discutible en qu\u00e9 medida podemos decir que ambas condiciones se han cumplido. En ambos casos podemos hablar de avances significativos, aunque es dif\u00edcil calificarlos como decisivos. En cualquier caso, lo relevante es la visi\u00f3n que, desde la c\u00fapula talib\u00e1n, se tenga del balance militar y de le efectividad del gobierno afgano a la hora de atender a las necesidades de los afganos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta clave es si los talib\u00e1n se han sentado a negociar porque han llegado al convencimiento de la imposibilidad de una victoria militar y se han impuesto los m\u00e1s moderados o pragm\u00e1ticos de entre ellos. O si, simplemente, asistimos a una maniobra t\u00e1ctica para dilatar el conflicto y socavar la voluntad de sus adversarios, propiciando una retirada de EEUU que ser\u00eda seguida de una asalto talib\u00e1n al poder. Con toda seguridad, el resultado de las conversaciones en curso depende de la respuesta a esa pregunta. Si los talib\u00e1n han llegado al convencimiento de que la \u00fanica alternativa al acuerdo es un conflicto interminable, acabar\u00e1n por llegar a un acuerdo con EEUU y el gobierno de Kabul. Siempre y cuando no tengan dudas de que EEUU est\u00e1 dispuesto a apoyar militarmente a Kabul hasta que este acuerdo se produzca. En otras palabras: un acuerdo de paz s\u00f3lo ser\u00e1 posible si Washington demuestra un compromiso inequ\u00edvoco y duradero con Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Postdata<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con posterioridad a la remisi\u00f3n del presente art\u00edculo, se han producido acontecimientos que, por su trascendencia, conviene a\u00f1adir al mismo:<\/p>\n\n\n\n<p>A primeros de&nbsp;julio tuvo lugar una reuni\u00f3n de dos d\u00edas&nbsp;entre los talib\u00e1n y un grupo de unos 50 representantes de la sociedad afgana, que inclu\u00eda mujeres y representantes del gobierno. Por exigencia de los talib\u00e1n, los representantes del gobierno actuaron a t\u00edtulo particular.&nbsp;Simult\u00e1neamente, un ataque talib\u00e1n en Gazni produc\u00eda 14 muertos, seis de ellos civiles. (Qazi, 2019). Posteriormente, el 29 de julio, el secretario de Estado Mike Pompeo aseguraba que el presidente Trump quiere que las fuerzas de combate se reduzcan en Afganist\u00e1n antes de las pr\u00f3ximas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Estos comentarios de Pompeo suponen un cambio que, aparentemente, ha tenido lugar desde que se iniciaron las conversaciones con los talib\u00e1n el a\u00f1o pasado. \u00abEsa es mi directiva del presidente de los Estados Unidos\u00bb, dijo Pompeo al The Economic Club de Washington D.C. cuando se le pregunt\u00f3 si esperaba que Estados Unidos reduzca las tropas en Afganist\u00e1n antes de las pr\u00f3ximas elecciones en noviembre de 2020 (<a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/journalists\/lesley-wroughton\">Wroughton<\/a>&nbsp;&amp;<a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/journalists\/rupam-jain\">&nbsp; Jain<\/a>, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, la mayor sorpresa sobrevino el pasado 7 de septiembre, cuando el presidente Trump anunciaba, a trav\u00e9s de Twitter, haber cancelado una reuni\u00f3n secreta, en Camp David, con los principales l\u00edderes talib\u00e1n y daba por cerradas las negociaciones con el grupo insurgente. La muerte de un soldado norteamericano, junto con 11 civiles, en un atentado reivindicado \u201cpor mis invitados\u201d fue la causa alegada para poner fin a las negociaciones en curso. Desde ese momento, parece que se han roto los contactos entre la administraci\u00f3n de EEUU y los talib\u00e1n, sin que tengamos datos que nos permitan intuir cu\u00e1l es el futuro de las conversaciones de paz que se han venido celebrando durante los \u00faltimos meses y que, por primera vez, hab\u00edan despertado cierta esperanza sobre la posibilidad de logara un acuerdo de paz que pusiera fin a un conflicto con m\u00e1s de 18 a\u00f1os de antig\u00fcedad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Javier Ruiz Ar\u00e9valo<\/strong> es Coronel del Ej\u00e9rcito de Tierra y licenciado en Derecho. Ha desplegado en dos ocasiones en Kabul (Afganist\u00e1n) desempa\u00f1ando cometidos de cooperaci\u00f3n c\u00edvico-militar en el Cuartel General de la Coalici\u00f3n Internacional. Ha publicado dos libros (Ed UGR) y diversos art\u00edculos relacionados principalmente con Afganist\u00e1n (RESI, REEI, RIEEE, CESEDEN&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Afghanistan Times (2019), \u201cConsultative Loya Jirga likely to derail ongoing peace efforts\u201d, April 29. <a href=\"http:\/\/www.afghanistantimes.af\/consultative-loya-jirga-likely-to-derail-ongoing-peace-efforts\/\">http:\/\/www.afghanistantimes.af\/consultative-loya-jirga-likely-to-derail-ongoing-peace-efforts\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Al Jazeera. (2019), \u201cTaliban-Afghanistan peace talks postponed over delegation row\u201d, April 19. <a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/news\/2019\/04\/taliban-afghanistan-peace-talks-derailed-delegation-row-190419005318162.html\">https:\/\/www.aljazeera.com\/news\/2019\/04\/taliban-afghanistan-peace-talks-derailed-delegation-row-190419005318162.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Bjelica, Jelena &amp; Rutting, Thomas (2019), \u201cBetween \u2018Peace Talks\u2019 and Elections \u2013 The 2019 Consultative Peace Loya Jirga\u201d, <em>Afghanistan Analysts Network (AAN), <\/em>April 26. <a href=\"https:\/\/www.afghanistan-analysts.org\/aan-qa-between-peace-talks-and-elections-the-2019-consultative-peace-loya-jirga\/\">https:\/\/www.afghanistan-analysts.org\/aan-qa-between-peace-talks-and-elections-the-2019-consultative-peace-loya-jirga\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Britton, Bianca (2019), \u201cAfghanistan peace talks resume in Doha with Taliban co-founder\u201d, <em>CNN<\/em>, February 25. <a href=\"https:\/\/edition.cnn.com\/2019\/02\/25\/middleeast\/us-taliban-afghanistan-peace-talks-doha-intl\/index.html\">https:\/\/edition.cnn.com\/2019\/02\/25\/middleeast\/us-taliban-afghanistan-peace-talks-doha-intl\/index.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Buchholz, Benjamin (2013), \u201cTha Nation&#8217;s Voice? Afghanistan&#8217;s loya jirga in the historical context\u201d, <em>Afghanistan Analyst Network<\/em>, November 19. http:\/\/www.afghanistan-analysts.org\/the-nations-voice-afghanistans-loya-jirgas-in-the-historical-context\/<\/p>\n\n\n\n<p>Kuznar, L.; Stevenson, J.; Pagano, S.; Jafri, A. &amp; Kuznar, E. (2018), \u201cReconciliation and Reintegration in Afghanistan\u201d, <em>NSI, <\/em>December. <a href=\"https:\/\/nsiteam.com\/reconciliation-and-reintegration-in-afghanistan\/\">https:\/\/nsiteam.com\/reconciliation-and-reintegration-in-afghanistan\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Miller, Laurel; Osman, Borhan &amp; Smith, Graeme (2019), \u201cInterpreting the U.S. Talks with the Taliban\u201d, <em>International Crisis Group<\/em>. January 29. <a href=\"https:\/\/www.crisisgroup.org\/asia\/south-asia\/afghanistan\/interpreting-us-talks-taliban\">https:\/\/www.crisisgroup.org\/asia\/south-asia\/afghanistan\/interpreting-us-talks-taliban<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Monge, Yolanda.&nbsp; \u201cTrump cancela unas negociaciones secretas con los talibanes\u201d. El Pa\u00eds. 08 septiembre 2019. https:\/\/elpais.com\/internacional\/2019\/09\/08\/estados_unidos\/1567902102_128239.html<\/p>\n\n\n\n<p>Nakamura, David &amp; Phillip, Abby (2017), \u201cTrump announces new strategy for Afghanistan that calls for a troop increase\u201d, <em>The Washington Post<\/em>, August 21. <a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/politics\/trump-expected-to-announce-small-troop-increase-in-afghanistan-in-prime-time-address\/2017\/08\/21\/eb3a513e-868a-11e7-a94f-3139abce39f5_story.html?utm_term=.9c992a41efb1\">https:\/\/www.washingtonpost.com\/politics\/trump-expected-to-announce-small-troop-increase-in-afghanistan-in-prime-time-address\/2017\/08\/21\/eb3a513e-868a-11e7-a94f-3139abce39f5_story.html?utm_term=.9c992a41efb1<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Nelson, Craig &amp; Amiri, Ehsanullah. (2019), \u201cTalks Canceled in Big Blow to Afghan Peace Push\u201d, <em>The Wall Street Journal<\/em>, April 18. <a href=\"https:\/\/www.wsj.com\/articles\/afghan-peace-talks-stall-after-taliban-objects-to-guest-list-11555572767\">https:\/\/www.wsj.com\/articles\/afghan-peace-talks-stall-after-taliban-objects-to-guest-list-11555572767<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Qadir Sediqi, Abdul (2019), \u201cAfghans demand ceasefire on both sides as first step to peace\u201d, <em>Reuters<\/em>, May 2. <a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/article\/us-afghanistan-taliban-politics\/afghans-demand-ceasefire-on-both-sides-as-first-step-to-peace-idUSKCN1S8129\">https:\/\/www.reuters.com\/article\/us-afghanistan-taliban-politics\/afghans-demand-ceasefire-on-both-sides-as-first-step-to-peace-idUSKCN1S8129<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Qazi, Shereena.&nbsp;\u201cIntra-Afghan peace talks&nbsp;under way amid more Taliban&nbsp;attacks\u201d. Al Jazeera. 08 julio 2019.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/news\/2019\/07\/intra-afghan-peace-talks-taliban-attacks-continue-190707175827231.html\">https:\/\/www.aljazeera.com\/news\/2019\/07\/intra-afghan-peace-talks-taliban-attacks-continue-190707175827231.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Radio Free Europe (2011) \u201cDeciphering Mullah Omar&#8217;s Eid Message\u201d, September 02. <a href=\"https:\/\/www.rferl.org\/a\/deciphering_mullah_omar_message\/24316153.html\">https:\/\/www.rferl.org\/a\/deciphering_mullah_omar_message\/24316153.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rashid, Ahmed (2009), <em>Taliban. Militant Islam, Oil and Fundamentalism in Central Asia<\/em>, Tauris.<\/p>\n\n\n\n<p>Rubin, Alissa (2011), \u201cAssassination Deals Blow to Peace Process in Afghanistan\u201d, <em>The New York Times<\/em>, September 20. <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2011\/09\/21\/world\/asia\/Burhanuddin-Rabbani-afghan-peace-council-leader-assassinated.htmltrum\">https:\/\/www.nytimes.com\/2011\/09\/21\/world\/asia\/Burhanuddin-Rabbani-afghan-peace-council-leader-assassinated.htmltrum<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ruiz Ar\u00e9valo, Javier (2014), <em>Afganist\u00e1n. Claves para entender el pasado; pistas para intuir el futuro<\/em>, Granada: Ed. Universidad de Granada.<\/p>\n\n\n\n<p>Rutting, Thomas (2019), \u201cNothing is agreed until everything is agreed: First steps in Afghan peace negotiations\u201d, <em>Afghanistan Analysts Network (AAN), <\/em>February 04. <a href=\"https:\/\/www.afghanistan-analysts.org\/nothing-is-agreed-until-everything-is-agreed-first-steps-in-afghan-peace-negotiations\/\">https:\/\/www.afghanistan-analysts.org\/nothing-is-agreed-until-everything-is-agreed-first-steps-in-afghan-peace-negotiations\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/journalists\/sayed-salahuddin\">Salahuddin<\/a>, Sayyed (2010), \u201cAfghan Peace Council flexible on Taliban talks terms\u201d, <em>Reuters<\/em>, October 14. <a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/article\/us-afghanistan-talks\/afghan-peace-council-flexible-on-taliban-talks-terms-idUSTRE69D2RS20101014\">https:\/\/www.reuters.com\/article\/us-afghanistan-talks\/afghan-peace-council-flexible-on-taliban-talks-terms-idUSTRE69D2RS20101014<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>The Daily Telegraph (2019), \u201cIt&#8217;s not an invitation to some wedding&#8217;: Afghan peace talks break down as Taliban reject excessive number of delegates\u201d, April 19.<\/p>\n\n\n\n<p>The Guardian (2019), \u201cWomen to join Taliban delegation for first time in Afghan peace talks\u201d, April 15. &nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2019\/apr\/15\/women-join-taliban-delegation-first-time-afghan-peace-talks\">https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2019\/apr\/15\/women-join-taliban-delegation-first-time-afghan-peace-talks<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Walsh, Johnny (2019), \u201cThe State of Play in U.S.-Taliban Talks and the Afghan Peace Process. The talks are progressing, but will Afghans negotiate with each other?\u201d, <em>USIP<\/em>, April 11. <a href=\"https:\/\/www.usip.org\/publications\/2019\/04\/state-play-us-taliban-talks-and-afghan-peace-process\">https:\/\/www.usip.org\/publications\/2019\/04\/state-play-us-taliban-talks-and-afghan-peace-process<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Woodward, Bob (2010), <em>Obama&#8217;s Wars<\/em>, Simon &amp; Schuster.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/journalists\/lesley-wroughton\">Wroughton<\/a>, Lesley &amp;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/journalists\/rupam-jain\">&nbsp;Jain<\/a>, Rupam (2019), \u00abTrump wants forces reduced in Afghanistan by next U.S. election: Pompeo\u00bb, <em>Reuters<\/em>, July 29. <a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/article\/us-usa-afghanistan-pompeo\/trump-wants-forces-reduced-in-afghanistan-by-next-us-election-pompeo-idUSKCN1UO22R\">https:\/\/www.reuters.com\/article\/us-usa-afghanistan-pompeo\/trump-wants-forces-reduced-in-afghanistan-by-next-us-election-pompeo-idUSKCN1UO22R<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Zucchino, David (2019), \u201cTaliban and U.S. Start New Round of Talks in Qatar\u201d, <em>New York Times<\/em>, May 01. <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2019\/05\/01\/world\/asia\/taliban-peace-talks-qatar.html\">https:\/\/www.nytimes.com\/2019\/05\/01\/world\/asia\/taliban-peace-talks-qatar.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Antes de analizar la historia y las posibilidades de los intentos negociadores con los talib\u00e1n, es conveniente aclarar el contenido de tres conceptos que, sin serlo, a veces aparecen como sin\u00f3nimos: reintegraci\u00f3n, negociaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n. La reintegraci\u00f3n, que no incluye negociaciones, pretende convencer a los insurgentes de que depongan las armas, d\u00e1ndoles para ello incentivos financieros y facilidades para iniciar una nueva vida integrados en sus comunidades de origen. La negociaci\u00f3n implica la b\u00fasqueda de un compromiso por ambas partes para poner fin al conflicto; en el proceso, ambas partes deben estar dispuestas a renunciar a algunos de sus objetivos. El t\u00e9rmino reconciliaci\u00f3n hace referencia a las medidas encaminadas a cerrar las heridas del conflicto, lo que implicar\u00eda incluir no s\u00f3lo al gobierno y los insurgentes, sino a un amplio abanico de grupos sociales y pol\u00edticos cuyo consenso es necesario para una verdadera reconciliaci\u00f3n nacional.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Sobre el papel de los actores regionales: Baqu\u00e9s Quesada, Josep (2010), \u00ab\u00bfQuo Vadis Afganist\u00e1n?\u00bb, <em>Instituto Universitario Guti\u00e9rrez Mellado<\/em>, p. 217 y ss.; Ruiz Ar\u00e9valo, Javier (2014), pp. 253 y ss.; Rasanayagam, Angelo (2009), <em>Afghanistan a Modern History<\/em>, Tauris. p. 162 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Sobre los intereses estrat\u00e9gicos de Paquist\u00e1n: Rashid, Ahmed (2008), <em>Descent into Chaos<\/em>, Viking, p. 24 y ss. y m\u00e1s ampliamente Rashid, Ahmed (2012<em>), Pakistan on the Brink. <\/em><em>The Future of America. Pakistan and Afghanistan<\/em>, Viking.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>&nbsp; \u201cthe dominant portrait is one of a prudent president trying to negotiate a middle path between a military, led by [General David] Petraeus, who demanded a relatively open-ended 40,000-troop surge and Democrats, led by [Vice President Joe] Biden, who called for a much more time- and troop-limited response\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Afgano de nacimiento y antiguo embajador de EEUU en Afganist\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JAVIER RUIZ AR\u00c9VALO Mando de Adiestramiento y Doctrina. Ej\u00e9rcito de Tierra (Espa\u00f1a) Title: Peace Talks on Afghanistan. A Last Opportunity for Peace? Resumen: cuando hace ya m\u00e1s de 17 a\u00f1os desde la ca\u00edda del r\u00e9gimen talib\u00e1n, el conflicto afgano dista mucho de estar cerrado. 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