{"id":83,"date":"2020-10-30T19:12:56","date_gmt":"2020-10-30T19:12:56","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=83"},"modified":"2020-10-30T19:12:57","modified_gmt":"2020-10-30T19:12:57","slug":"en-busca-de-los-extremos-tres-modelos-para-comprender-la-radicalizacion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/en-busca-de-los-extremos-tres-modelos-para-comprender-la-radicalizacion\/","title":{"rendered":"En busca de los extremos: tres modelos para comprender la radicalizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">ROBERTO M. LOBATO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title: The Pursuit of Extremes: Three Models to Understand Radicalization<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: la reciente proliferaci\u00f3n de los casos de radicalizaci\u00f3n alrededor del mundo ha colocado esta tem\u00e1tica en la agenda de las naciones. La radicalizaci\u00f3n, entendida como un proceso por el que se alcanza un compromiso cada vez mayor con una ideolog\u00eda pol\u00edtica o religiosa extremista, constituye, a d\u00eda de hoy, un desaf\u00edo con el que debemos lidiar de cara a mejorar nuestras sociedades en materia de seguridad. Ahora bien, muchos de los procedimientos acad\u00e9micos usados para comprender mejor este fen\u00f3meno carecen de validez emp\u00edrica que nos permita confiar en los conocimientos que aportan. Esta pr\u00e1ctica ha llevado a que exista una gran cantidad de material relacionado con la radicalizaci\u00f3n, sobre todo despu\u00e9s del 11-S, pero no a la consolidaci\u00f3n y validaci\u00f3n del conocimiento que poseemos. A causa de ello, en esta revisi\u00f3n nos proponemos hacer expl\u00edcitos tres modelos te\u00f3ricos que se centran en la radicalizaci\u00f3n violenta. Los tres modelos parten, mayoritariamente, de la psicolog\u00eda social y cuentan con bagaje emp\u00edrico que sustenta su validez. Estos son: el modelo de las 3N (tambi\u00e9n conocido como la teor\u00eda de la b\u00fasqueda de significado), el modelo de los actores devotos y el enfoque de las dos pir\u00e1mides. Estos tres modelos se centran, respectivamente, en las teor\u00edas de la motivaci\u00f3n, en la identidad y los valores, y en la diferencia entre las cogniciones y las acciones. Asimismo, cada uno propone diferentes factores explicativos y desencadenantes, as\u00ed como distintas variables dependientes que explican dichos factores desde comportamientos violentos hasta el sacrificio. En ellos encontramos diferencias y similitudes que validan y complementan algunos de los procesos que proponen. Por tanto, conocerlos y entenderlos va a aportarnos un conocimiento m\u00e1s profundo a la hora de comprender la radicalizaci\u00f3n, estudiarla y tomar decisiones de cara a su prevenci\u00f3n y\/o reducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Radicalizaci\u00f3n, B\u00fasqueda de significado, Actores devotos, Pir\u00e1mides de la radicalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The recent proliferation of cases of radicalization around the world has placed this issue on the agenda of the nations. Nowadays, the radicalization, understood as a process by which a growing commitment to an extremist political or religious ideology is reached, represents a challenge that we must deal with in order to improve our societies in terms of security. However, much of the academic procedures used to understand this phenomenon lack the empirical validity that allows us to rely on the knowledge they provide. This practice has led to the existence of a large amount of material related to radicalization, especially after 9\/11, but not to the consolidation and validation of the knowledge we possess. Because of this, in this review we propose to explain three of the theoretical models that focus on violent radicalization. These three models mostly come from social psychology and have empirical baggage that supports its validity. These are: the 3N model (also known as the significant quest theory), the devoted actors model and the approach of the two pyramids. These three models focus, respectively, on the theories of motivation, on identity and values, and on the difference between cognitions and actions. Likewise, each one proposes different explanatory and triggering factors, as well as different dependent variables that explain these factors from violent behavior to sacrifice. In them we find differences and similarities that validate and complement some of the processes they propose. Therefore, knowing and understanding them will provide us with a deeper knowledge when it comes to understanding radicalization, studying it and making decisions for its prevention and\/or reduction.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Radicalization, Quest for significance, Devoted actors, Pyramids of radicalization.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 25 de febrero de 2019. Aceptado: 5 de julio de 2019.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article: <\/strong>Roberto M. Lobato, \u201cEn busca de los extremos: tres modelos para comprender la radicalizaci\u00f3n\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 5, No. 2, (2019), pp. 107-125. DOI:&nbsp;<a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.10.7\">http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.10.7<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Existen muchas y diversas amenazas para la paz, pero una en concreto ha resurgido en los \u00faltimos a\u00f1os con gran fuerza, debido, en gran parte, a su capacidad para instaurar miedo. Nos referimos al terrorismo, el cual se ve nutrido por su capacidad para captar y reclutar miembros, proceso que ha recibido el nombre de radicalizaci\u00f3n. En consecuencia, la radicalizaci\u00f3n se ha erigido como uno de los grandes desaf\u00edos de nuestra \u00e9poca. Entendida como \u201cel proceso social y psicol\u00f3gico por el que se alcanza un compromiso cada vez mayor con la ideolog\u00eda pol\u00edtica o religiosa extremista\u201d (Horgan, 2009: 152), la radicalizaci\u00f3n puede y se convierte en una preocupaci\u00f3n cuando las ideas radicales se expresan a trav\u00e9s de comportamientos violentos, en cuyo caso los funcionarios del gobierno y acad\u00e9micos comienzan a hablar sobre extremismo violento o radicalizaci\u00f3n violenta. Sin embargo, el \u00fanico desaf\u00edo no es lidiar con los radicalizados sino conocer c\u00f3mo se radicalizan los sujetos y c\u00f3mo prevenirlo. Por tanto, para dar respuesta a esta pregunta han surgido diversas teor\u00edas y modelos desde diversos campos (para una revisi\u00f3n ver King &amp; Taylor, 2011; Moyano y Trujillo, 2013; Victoroff, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, muchos de estos modelos no cuentan con evidencia emp\u00edrica (Schuurman, 2018; Silke, 2001). Por tanto, a la hora de estudiar este fen\u00f3meno, es necesario tener un conocimiento profundo respecto a los modelos que se van a usar. Teniendo todo esto en cuenta, este trabajo de revisi\u00f3n tiene por objeto exponer tres modelos que explican los procesos de radicalizaci\u00f3n. Estos tres modelos, que parten principalmente de la psicolog\u00eda social, aportan diferentes interpretaciones sobre c\u00f3mo se radicalizan los individuos poniendo el foco en diferentes procesos psicosociales. A pesar de que existen diferentes concepciones de los procesos de radicalizaci\u00f3n desde otros campos, consideramos que, dado el alto componente grupal y psicol\u00f3gico que existe en estos procesos, la psicolog\u00eda social puede dar una visi\u00f3n bastante completa de los procesos de radicalizaci\u00f3n a un nivel meso y micro (Jord\u00e1n, 2009). Aun as\u00ed, las aportaciones desde otros campos acad\u00e9micos no solo son \u00fatiles sino necesarias para completar los modelos aqu\u00ed propuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tres modelos te\u00f3ricos seleccionados para esta revisi\u00f3n y que se desarrollar\u00e1n a continuaci\u00f3n son: el modelo de las \u201c3N\u201d (tambi\u00e9n conocido como la teor\u00eda de la b\u00fasqueda de significado), el modelo de los actores devotos y el enfoque de las dos pir\u00e1mides.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Modelo de las 3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tratando de responder a la pregunta, \u00bfqu\u00e9 motiva a individuos \u201cnormales\u201d para convertirse en radicales? Webber y Kruglanski (2017)proponen que la respuesta se haya en la intersecci\u00f3n de tres fuerzas psicol\u00f3gicas a las que denominan las 3N: 1) las necesidades o motivaci\u00f3n del individuo, 2) las narrativas ideol\u00f3gicas de la cultura del individuo, y 3) la interacci\u00f3n entre la presi\u00f3n grupal y la influencia social que ocurre dentro de la red social del individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con este modelo (Kruglanski <em>et&nbsp;al<\/em>., 2013), el camino hacia la radicalizaci\u00f3n comienza con la activaci\u00f3n de la b\u00fasqueda de significado, que dirige la atenci\u00f3n hacia los medios para conseguir significado. Estos se encuentran en la narrativa colectiva (ideolog\u00eda) del endogrupo pues son las creencias de un grupo las que informan sobre lo que es significativo o importante a ojos de los dem\u00e1s. Si tal ideolog\u00eda identifica la violencia y el terrorismo como un medio para conseguir el significado, las personas pueden apoyar y comprometerse con la violencia y el terrorismo. Por su parte, los procesos grupales ser\u00edan los que unen los dos procesos previos. De esta forma, el compromiso con el grupo restaura el significado de los individuos ya que los recompensa de varias maneras (prestigio, recursos y sentimiento de pertenencia).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Necesidades: motivaci\u00f3n individual<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El primer factor hace referencia a la motivaci\u00f3n del individuo de radicalizarse, la cual no hay que confundir con la motivaci\u00f3n que pudiera tener la organizaci\u00f3n de pertenencia. Intentando integrar los distintos factores motivacionales de los terroristas, estos autores (Kruglanski, Chen, Dechesne, Fishman &amp; Orehek, 2009; Kruglanski <em>et al<\/em>., 2013; Kruglanski, Chernikova, Rosenzweig &amp; Kopetz 2014)encuentran que existe una \u00fanica fuerza motivacional, la b\u00fasqueda de significado. La b\u00fasqueda de significado se refiere a la necesidad de las personas de <em>marcar la diferencia<\/em>, <em>importar<\/em>, <em>ser alguien<\/em>. As\u00ed, la b\u00fasqueda de significado ser\u00eda una fuerza motivacional general, m\u00e1s all\u00e1 de la mera supervivencia, que integra diferentes motivaciones como el honor, el estatus social, la venganza y la lealtad. Ha sido reconocida por los psicol\u00f3gicos te\u00f3ricos bajo diversas etiquetas tales como competencia, logro, autoestima, dominio y motivaci\u00f3n de control. Lo crucial es que la influencia, la estima, la competencia, el logro o el control se definen social o culturalmente. Esto es, precisamente, lo que representa la b\u00fasqueda de significado, el logro de aquello que la cultura dice que merece la pena alcanzar, el tipo de competencia que la cultura valora o el control sobre los resultados que la cultura considera dignos y, para los cuales, se admite la admiraci\u00f3n de otros a los que consideramos importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>La motivaci\u00f3n a la b\u00fasqueda de significado no siempre es la fuerza dominante. Por lo tanto, el camino hacia la radicalizaci\u00f3n a menudo comienza con alg\u00fan tipo de evento desencadenante que active tal motivaci\u00f3n; tiene que establecerse una meta, un objetivo, a partir de ese evento. As\u00ed, la b\u00fasqueda de significado se despierta por alguna circunstancia y, en respuesta, uno inicia una b\u00fasqueda de los medios para alcanzar ese objetivo recurriendo al endogrupo, el cual espera que el individuo adopte sus normas y valores mientras, a cambio, le ofrece aceptaci\u00f3n y respeto. De acuerdo con Kruglanski <em>et<\/em> <em>al<\/em>. (Kruglanski, Chen, Dechesne, Fishman &amp; Orehek 2009; Kruglanski <em>et al<\/em>., 2013; Kruglanski, Chernikova, Rosenzweig &amp; Kopetz 2014), existen tres eventos que pueden activar la b\u00fasqueda de significado: 1) la p\u00e9rdida de significado (e.g., humillaci\u00f3n, alienaci\u00f3n social); 2) la percepci\u00f3n de una amenaza al significado (e.g., la posibilidad de ser rechazado); y 3) la oportunidad de obtener una ganancia considerable de significado (e.g., convertirse en un h\u00e9roe, un m\u00e1rtir).<\/p>\n\n\n\n<ul><li>La p\u00e9rdida de significado se refiere a sentirse insignificante, lo cual puede suceder a trav\u00e9s de la humillaci\u00f3n, el deshonor y la verg\u00fcenza. Esta p\u00e9rdida puede ser de dos tipos: individual o grupal. La p\u00e9rdida individual ocurre cuando la humillaci\u00f3n se debe a las circunstancias personales. Cualquier fracaso personal o transgresi\u00f3n en contra de una norma social importante puede ser suficiente, sobre todo la p\u00e9rdida de logro o \u00e9xito (e.g., empleo, trabajo, estrato social, aspiraciones; Jasko, LaFree &amp; Kruglanski, 2016). Por otra parte, la p\u00e9rdida grupal ocurre cuando la humillaci\u00f3n o la verg\u00fcenza surgen de la identidad grupal o categor\u00eda de pertenencia.<\/li><li>La percepci\u00f3n de una amenaza puede producir una p\u00e9rdida potencial de significado. En este caso, los sujetos est\u00e1n motivados para evitar los sentimientos de insignificancia que se producir\u00edan si no actuaran en nombre de su grupo.<\/li><li>Finalmente, algunos sujetos se sienten atra\u00eddos por la posibilidad de ser m\u00e1s importantes. Algunos ejemplos los encontramos en el estatus de m\u00e1rtires o h\u00e9roes que reciben quienes realizan acciones terroristas (Kruglanski <em>et&nbsp;al<\/em>., 2013).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Brevemente, la activaci\u00f3n de la b\u00fasqueda de significado resultar\u00eda en la supresi\u00f3n y devaluaci\u00f3n de otros objetivos, incluida la auto-preservaci\u00f3n, que es la raz\u00f3n por la cual, en el nivel m\u00e1s alto de radicalizaci\u00f3n, los terroristas est\u00e1n dispuestos a sacrificar todo, incluso sus propias vidas, para promover su ideolog\u00eda (Kruglanski <em>et&nbsp;al<\/em>., 2013). Sin embargo, para que el proceso de radicalizaci\u00f3n tenga lugar no basta con que se active la motivaci\u00f3n de b\u00fasqueda (Kruglanski, Chernikova, Rosenzweig &amp; Kopetz 2014). Para ello, es necesario que la violencia sea identificada como un medio para conseguir significado. Adem\u00e1s, el compromiso con el uso de la violencia tiene que volverse dominante hasta ser incompatible con otras posibles fuentes de significado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Narrativa: el rol de la ideolog\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda fuerza psicol\u00f3gica es la narrativa cultural. Los individuos cuentan con una lista de medios culturalmente determinados que est\u00e1n socialmente compartidos y enraizados en una ideolog\u00eda a la que su grupo se suscribe. La ideolog\u00eda es la que identifica los objetivos y los medios apropiados para alcanzarlos. De este modo, la reacci\u00f3n depende de la norma cultural que sea relevante en cada situaci\u00f3n. Si las normas prosociales son salientes, las personas se comportar\u00e1n de forma m\u00e1s prosocial. Por el contrario, el extremismo violento sigue siendo una opci\u00f3n viable para aquellos altamente comprometidos si se presenta como un medio leg\u00edtimo y eficaz para conseguir significado (Kruglanski <em>et&nbsp;al<\/em>., 2013). T\u00edpicamente, esto ocurre a trav\u00e9s de una ideolog\u00eda justificadora del terrorismo que define la defensa del grupo como la tarea preeminente que ser\u00e1 recompensada por la gloria y la veneraci\u00f3n (Sabucedo, Blanco &amp; de la Corte, 2003). Por supuesto, estas ideolog\u00edas variar\u00e1n en su contenido espec\u00edfico; algunas pueden invocar ense\u00f1anzas religiosas o escrituras para justificar actos de violencia, mientras que otras pueden ser puramente nacionalistas o etnoc\u00e9ntricas en valores. Independientemente del contenido invocado, su prop\u00f3sito es sugerir un medio por el cual se pueda obtener o restablecer el significado, en este caso espec\u00edfico, los medios son la violencia y el terrorismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para describir convincentemente la violencia como un medio para conseguir el significado, una ideolog\u00eda debe incluir varios elementos (Webber &amp; Kruglanski, 2017). Uno de estos elementos es la identificaci\u00f3n de un agravio o queja que se ha perpetrado contra el endogrupo. Posteriormente es necesario identificar a los responsables o culpables. En ocasiones, el agravio ser\u00e1 la consecuencia directa de acciones perpetradas por un enemigo. En tales circunstancias, el agravio est\u00e1 directamente relacionada con el enemigo responsable. En otras ocasiones, sin embargo, los agravios se pueden atribuir a otra entidad a trav\u00e9s de un proceso de b\u00fasqueda de chivos expiatorios. Adem\u00e1s, la ideolog\u00eda debe justificar la violencia como una respuesta adecuada para dirigirse al responsable del agravio y debe reducir la disonancia que produce la pr\u00e1ctica de la violencia y el da\u00f1o a otros individuos, cosas que t\u00edpicamente se perciben como inmorales, y transformarlas en acciones leg\u00edtimas. Esencialmente, la ideolog\u00eda proporciona a sus adherentes una justificaci\u00f3n que hace que una acci\u00f3n violenta sea no solamente permisible, sino tambi\u00e9n necesaria y loable (McAlister, Bandura &amp; Owen, 2006). Esto cambia la definici\u00f3n misma del acto en cuesti\u00f3n, ya que las personas ya no consideran las formas leg\u00edtimas de violencia en la misma categor\u00eda que las formas injustificadas de violencia, como el homicidio y la violaci\u00f3n. Pero lo m\u00e1s importante es que libera al individuo para que act\u00fae de manera violenta sin sentirse culpable por transgredir la moral. La acci\u00f3n inmoral tambi\u00e9n puede hacerse permisible a trav\u00e9s de una ruta indirecta. Esta consistir\u00eda en deslegitimar al exogrupo contra el cual se perpetrar\u00e1 la acci\u00f3n violenta. De este modo, la deslegitimaci\u00f3n se entiende como la categorizaci\u00f3n de un grupo o grupos en categor\u00edas sociales extremadamente negativas que est\u00e1n excluidas del \u00e1mbito de las normas y\/o valores aceptables (Sabucedo, Rodr\u00edguez Casal y Fern\u00e1ndez Fern\u00e1ndez, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, si uno debe percibir los medios prescritos en la ideolog\u00eda como un mecanismo potencial para la ganancia o la restauraci\u00f3n del significado, uno debe creer que tales medios tienen una alta probabilidad de \u00e9xito. El fracaso solo empeora la humillaci\u00f3n y profundiza la insignificancia que uno puede sentir. Por el contrario, el compromiso con el endogrupo restablece el significado mediante recompensas como el prestigio, estatus, recursos y sentimientos de pertenencia (e.g., Tajfel &amp; Turner, 1979). Las consecuencias m\u00e1s inmediatas son el efecto de empoderamiento, al verse a s\u00ed mismo como parte de una entidad m\u00e1s grande y fuerte, y los efectos del sacrificio, la disposici\u00f3n a seguir las normas del grupo y\/o actuar en su nombre sin importar el precio (Kruglanski <em>et&nbsp;al<\/em>., 2013). En general, cuando la ideolog\u00eda del grupo es justificadora del terrorismo, puede impulsar el apoyo de la violencia\/martirio en nombre del grupo (Dugas <em>et&nbsp;al<\/em>., 2016). Por el contrario, cuando la ideolog\u00eda del grupo es tolerante y benevolente, puede fomentar conductas conciliatorias y prosociales.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Red social: din\u00e1micas grupales<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La red social se refiere al grupo de personas que se suscriben a la narrativa. Su manera de contribuir a la radicalizaci\u00f3n individual es doble (Kruglanski, Jasko, Webber, Chernikova &amp; Molinario, 2018). Por un lado, el contacto con dicha red hace que la narrativa justificadora de la violencia se haga cognitivamente accesible para los sujetos. Por otro lado, el apoyo de la red a la narrativa la valida y sirve como prueba de su veracidad y solidez. La validez de la ideolog\u00eda justificadora del terrorismo se desmoronar\u00eda si no se compartiera de manera consensuada dentro de un grupo m\u00e1s grande. Mantener la fe en estas ideolog\u00edas, como con todos los sistemas de creencias, requiere una validaci\u00f3n consensuada (Fu <em>et&nbsp;al<\/em>., 2007). Convencer a una naci\u00f3n entera de que la violencia y el extremismo son aceptables es una tarea complicada. Dichas acciones, por definici\u00f3n, est\u00e1n fuera de sinton\u00eda con la mayor\u00eda de la comunidad. Por lo general, la mayor\u00eda de las personas tienden a equilibrar las preocupaciones m\u00faltiples de la vida en lugar de comprometerse desproporcionadamente con una causa \u00fanica, abarcando todos los medios necesarios para avanzar. Por otra parte, es m\u00e1s f\u00e1cil reclutar a un subconjunto mucho m\u00e1s peque\u00f1o y concentrado de la poblaci\u00f3n y hacer que respalde valores extremos. Por ejemplo, las personas enajenadas pueden encontrar camarader\u00eda en una mezquita y su frustraci\u00f3n com\u00fan puede canalizarse hacia el extremismo a trav\u00e9s de ideas que emanan de la predicaci\u00f3n de un imam despiadado (Sageman, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>A menudo, sin embargo, estos grupos de radicales representan a un miembro individual m\u00e1s que la categor\u00eda social a la que pertenece. En su lugar, se convierten en una segunda familia. En tales casos, los individuos est\u00e1n <em>fusionados<\/em> con su grupo; van a ver su identidad personal y grupal como una sola (Swann &amp; Buhrmester, 2015; Swann, Jetten, G\u00f3mez, Whitehouse &amp; Bastian, 2012). Estos procesos son de gran importancia, dado que esas personas fusionadas est\u00e1n m\u00e1s dispuestas a sacrificarse para proteger al grupo y m\u00e1s dispuestas a participar en la violencia en nombre del grupo ( Swann, G\u00f3mez, Seyle, Morales &amp; Huici, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Actores devotos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El modelo te\u00f3rico de los actores devotos a\u00fana la teor\u00eda de la fusi\u00f3n de la identidad y la teor\u00eda de los valores sagrados, y ha sido, principalmente, usado para predecir el comportamiento violento grupal (Atran, Sheikh &amp; G\u00f3mez, 2014). Este modelo, que ha sido testado emp\u00edricamente mediante una metodolog\u00eda que combina estudios de laboratorio y de campo (Atran, 2016; G\u00f3mez <em>et al<\/em>., 2016; 2017), predice que las personas van a estar dispuestas a luchar y morir por diversas causas, entre ellas los miembros de su endogrupo y las ideas y valores (Atran, Sheikh &amp; G\u00f3mez, 2014), sobre todo cuando alguno de estos factores se ve amenazado (Atran, Axelrod &amp; Davis, 2007; Atran <em>et&nbsp;al<\/em>. 2014; Sheikh, G\u00f3mez &amp; Atran, 2016). As\u00ed, cuando las personas fusionadas perciben que los miembros del grupo comparten atributos f\u00edsicos y valores, \u00e9stas est\u00e1n m\u00e1s dispuestas a proyectar lazos familiares t\u00edpicos de peque\u00f1os grupos a grupos m\u00e1s extensos, lo cual incrementa la disposici\u00f3n a luchar y morir por ese grupo m\u00e1s extenso (Swann <em>et&nbsp;al<\/em>., 2014). Las personas van a estar dispuestas a proteger valores morales importantes o sagrados a trav\u00e9s de sacrificios costosos y acciones extremas, estando incluso dispuestos a matar y morir, particularmente cuando tales valores est\u00e1n incrustados o fusionados con la identidad grupal, llegando a ser intr\u00ednsecos al <em>qui\u00e9n soy<\/em> y <em>quienes somos<\/em>. De esta forma, cuando las personas acaban actuando como actores devotos para proteger sus valores sagrados o su grupo, su comportamiento es dif\u00edcil de predecir dado que no se basa en un an\u00e1lisis racional y utilitarista de los costes y las consecuencias (G\u00f3mez <em>et al<\/em>., 2017). Sus comportamientos se basan en un compromiso absoluto con lo que consideran moralmente correcto, sin importar los riesgos que implique ni las recompensas que puedan conseguirse.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Fusi\u00f3n de la identidad<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La fusi\u00f3n de la identidad ocurre cuando la identidad social se vuelve un componente esencial del autoconcepto personal (G\u00f3mez y V\u00e1zquez, 2015; Swann &amp; Buhrmester, 2015; Swann, Jetten, G\u00f3mez, Whitehouse &amp; Bastian, 2012). La fusi\u00f3n de la identidad es descrita como un sentimiento visceral de unidad con el grupo en el que el yo personal y el yo social se fusionan, de forma que los l\u00edmites entre ambos se vuelven porosos. La consecuencia es una fuerte uni\u00f3n con el grupo, pero, sin embargo, la identidad del yo personal y social mantienen cierto grado de independencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La teor\u00eda de la fusi\u00f3n de la identidad se sustenta en cuatro principios que la diferencian de otras teor\u00edas como la de la identidad social (Swann, Jetten, G\u00f3mez, Whitehouse &amp; Bastian, 2012). Estos son la agencia personal, la sinergia de la identidad, los lazos relacionales y la irrevocabilidad. 1) El principio de la agencia personal nos indica que aquellas personas fuertemente fusionadas con el grupo creen que lo que una sola persona puede hacer puede tener consecuencias en todo el grupo. Por otra parte, 2) el principio de la sinergia de la identidad indica que la combinaci\u00f3n de la identidad personal y social de los individuos fuertemente fusionados hace que ambas funcionen como una \u00fanica entidad. Por tanto, la activaci\u00f3n de la identidad personal o de la grupal van a tener las mismas consecuencias. De acuerdo con 3) el principio de los lazos relacionales, las personas fusionadas reconocen y valoran las diferencias entre los miembros del grupo, y los valoran tanto por pertenecer al grupo como por ser singulares, existe un doble v\u00ednculo. De esta forma, pueden llegar a tratar a los miembros del grupo como si fueran hermanos y hermanas. Por \u00faltimo, 4) el principio de irrevocabilidad hace referencia a que el v\u00ednculo de las personas fusionadas con su grupo tiende a mantenerse fuerte y estable a lo largo del tiempo (Fredman <em>et&nbsp;al<\/em>., 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>Como se ha demostrado, existen, al menos, cuatro mecanismos que median estos efectos. El primero es la agencia personal, la convicci\u00f3n de que su capacidad para dirigir y controlar tanto su comportamiento como el del grupo (G\u00f3mez<em> et&nbsp;al., <\/em>2011; Swann, G\u00f3mez, Dovidio, Hart &amp; Jetten, 2010). El segundo mecanismo es la invulnerabilidad, que consiste en creer que nada malo puede pasar tanto al grupo como al individuo (G\u00f3mez <em>et&nbsp;al<\/em>., 2011). El tercer mecanismo, los lazos relacionales, indica que los miembros fuertemente fusionados tienen la sensaci\u00f3n de que los otros miembros del grupo son como hermanos y hermanas, como parte de la familia (Swann <em>et&nbsp;al<\/em>., 2014). Por \u00faltimo, el compromiso emocional se refiere a que las personas con una fusi\u00f3n fuerte presentan una tendencia a seguir sus convicciones morales y comportarse del modo que consideran adecuado en una situaci\u00f3n concreta (Swann, G\u00f3mez, Buhrmester, L\u00f3pez-Rodr\u00edguez, Jim\u00e9nez &amp; V\u00e1zquez, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, los individuos fuertemente fusionados est\u00e1n dispuestos a realizar comportamientos extremos en defensa del grupo (Fredman <em>et&nbsp;al<\/em>., 2015), especialmente cuando las personas fusionadas comparten valores sagrados (G\u00f3mez <em>et al<\/em>., 2017). Esta tendencia a defender al grupo es m\u00e1s destacada cuando existe una amenaza a la identidad personal o grupal, ya que esta va a activar un comportamiento pro-grupal en los individuos fusionados (G\u00f3mez <em>et&nbsp;al<\/em>., 2011; Swann, Jetten, G\u00f3mez, Whitehouse &amp; Bastian, 2012), al cual contribuir\u00e1n tanto la activaci\u00f3n fisiol\u00f3gica (e.g., el aumento del ritmo card\u00edaco) como la activaci\u00f3n o la saliencia de las caracter\u00edsticas grupales, ya sean biol\u00f3gicas o sociales (Swann <em>et al<\/em>., 2014).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Valores sagrados<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que la fusi\u00f3n de la identidad puede explicar, en cierta medida, el sacrificio por el grupo, \u00e9sta no es suficiente para explicar porque la gente se sacrifica por defender ideas. Estos comportamientos son mejor explicados por la teor\u00eda de los valores sagrados (Ginges &amp; Atran, 2014). Algunas personas creen que una cosa o una idea no son simples preferencias que pueden ser cuantificadas, negociadas o intercambiadas por cualquier causa material o inmaterial, sino que son valores sagrados que debe respetarse de forma absoluta y protegerse por encima de todo y de todos (Tetlock, 2003). Cuando una preferencia secular por algo se convierte en un valor sagrado, tambi\u00e9n se convierte en un imperativo moral con un valor intr\u00ednseco que lo hace incomparable con otro tipo de valores. En este momento, el valor sagrado deja de ser intercambiable por bienes materiales o inmateriales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los valores sagrados se distinguen de los valores materiales e instrumentales en que incorporan creencias morales que impulsan a la acci\u00f3n sin tener en cuenta la perspectiva del \u00e9xito (Tetlock, 2003). Aunque se tienda a pensar que nuestras conductas son racionales y que a la hora de tomar decisiones tenemos en cuenta el balance entre costes y beneficios, muchas de las decisiones importantes que tomamos se ven guiadas por nuestras creencias culturales sobre lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal (Gelfand <em>et al<\/em>., 2013). Adem\u00e1s, todas las sociedades tienen valores sagrados y \u00e9stos var\u00edan de unas a otras y con el tiempo. De este modo, los valores sagrados proporcionan ciertas caracter\u00edsticas que, desde una perspectiva evolucionista, pueden considerarse como ventajosas (Atran, 2016). Algunas de estas caracter\u00edsticas son: 1) el compromiso con una l\u00f3gica regida por normas de idoneidad moral que lleva a hacer lo que es moralmente correcto sin importar los riesgos o recompensas ni seguir un c\u00e1lculo utilitario de costos y consecuencias; 2) la inmunidad a los compromisos materiales hasta tal punto que las ofertas de incentivos o desincentivos para renunciar a los valores sagrados aumentan la negativa a comprometerse o negociar; 3) la resistencia a la influencia social y a las estrategias de salida, lo que conduce a la solidaridad social; y 4) la insensibilidad a las distancias espaciales y temporales, las consideraciones de lugares y personas lejanas e incluso de los acontecimientos pasados \u200b\u200by futuros asociados con los valores sagrados superan con creces las preocupaciones de aqu\u00ed y ahora. De este modo, las personas con una fuerte fusi\u00f3n de la identidad y que poseen valores sagrados presentan mayor tendencia a realizar comportamientos extremos, ya sea en defensa del grupo o de los valores.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, los valores sagrados van a influir en la toma de decisiones debido a que forman parte de la identidad personal y social y, por tanto, son una parte intr\u00ednseca de quienes somos (Atran &amp; Ginges, 2012; Sheikh, Ginges &amp; Atran, 2013). Seg\u00fan el modelo de protecci\u00f3n de los valores sagrados (Tetlock, 2003; Tetlock <em>et al<\/em>., 2000), utilizamos ciertas estrategias psicol\u00f3gicas para defender nuestros valores cuando estos se ven amenazados. Algunas de estas estrategias son: 1) el ultraje moral, experimentar una aversi\u00f3n que presenta componentes cognitivos, afectivos y comportamentales; y 2) la purificaci\u00f3n moral, llevar a cabo actos simb\u00f3licos que reafirmen el compromiso con el valor sagrado. Las personas que mantienen valores sagrados van a ser m\u00e1s resistentes a la presi\u00f3n social, su percepci\u00f3n psicol\u00f3gica de la distancia temporal de eventos asociados con los valores sagrados es m\u00e1s reducida (perciben esos eventos como m\u00e1s cercanos en el tiempo) y est\u00e1n menos dispuestos a aprovechar beneficios personales para intercambiar o abandonar sus valores, incluso si esos beneficios implican otros valores tambi\u00e9n importantes (Sheikh <em>et&nbsp;al<\/em>., 2013).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, cuando los valores sagrados son compartidos, cobran relevancia en las situaciones de conflicto intergrupal debido a que los valores sagrados se relacionan con los comportamientos extremos (Atran &amp; Ginges, 2012; Ginges <em>et&nbsp;al<\/em>., 2007). Se ha comprobado que los intentos de negociaci\u00f3n que ofrecen incentivos materiales (e.g., dinero) cuando los valores sagrados est\u00e1n en juego tienen un efecto contraproducente, incrementa el ultraje moral y el apoyo a la acci\u00f3n violenta (Ginges <em>et&nbsp;al<\/em>., 2007; Ginges &amp; Atran, 2014). Cuando un conflicto determinado pone en juego, o incluso enfrenta, los valores sagrados de diferentes grupos, estos valores contribuyen a la perpetuaci\u00f3n de dicho conflicto (Sheikh <em>et&nbsp;al<\/em>., 2013). Sin embargo, la realizaci\u00f3n de concesiones simb\u00f3licas, sin beneficio material pero que reconocen los valores del otro, puede abrir el camino para resolver conflictos intratables (Ginges &amp; Atran, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Enfoque de las dos pir\u00e1mides<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El enfoque de las dos pir\u00e1mides (Leuprecht <em>et al<\/em>., 2010; McCauley &amp; Moskalenko, 2008)ha sido \u00fatil a la hora de analizar el apoyo, la legitimidad y la vinculaci\u00f3n al terrorismo. Este modelo distingue dos formas de radicalizaci\u00f3n que son la radicalizaci\u00f3n de la narrativa (ideolog\u00eda) y la radicalizaci\u00f3n de la acci\u00f3n, y propone que los procesos de radicalizaci\u00f3n se producen a trav\u00e9s de diferentes mecanismos en tres niveles de an\u00e1lisis (individuo, grupo y masa). De acuerdo con estos autores, la radicalizaci\u00f3n ocurre como resultado del incremento extremo de creencias, sentimientos y comportamientos en apoyo de un conflicto intergrupal y de la violencia. Para representarlo de forma metaf\u00f3rica, usan una pir\u00e1mide que hace alusi\u00f3n a las pir\u00e1mides demogr\u00e1ficas de poblaci\u00f3n. De modo que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se situar\u00eda en la base mientras que en la c\u00faspide solo estar\u00edan unas pocas personas en comparaci\u00f3n con el total de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La pir\u00e1mide de la radicalizaci\u00f3n de la narrativa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la pir\u00e1mide de la radicalizaci\u00f3n de la narrativa (Leuprecht <em>et&nbsp;al<\/em>., 2010), \u00e9sta presenta cuatro niveles: 1) neutrales, 2) simpatizantes, 3) justificadores y 4) obligaci\u00f3n moral personal. Tomando como ejemplo la narrativa de la yihad global (Hegghammer, 2014; Leuprecht <em>et al<\/em>., 2009), en la base de la pir\u00e1mide se sit\u00faan los musulmanes que no aceptan ninguna de las narrativas que usa la yihad global (neutrales). En un nivel superior est\u00e1n aquellos que simpatizan con algunas de las ideas del marco yihadista, como que Occidente est\u00e1 librando una guerra contra el islam (simpatizantes). A continuaci\u00f3n est\u00e1n los musulmanes que creen que los yihadistas act\u00faan en defensa del islam y que sus acciones est\u00e1n justificadas moralmente y religiosamente (justificadores). Por \u00faltimo, en lo m\u00e1s alto de la pir\u00e1mide se sit\u00faan los musulmanes que creen que es deber individual apoyar y participar en la defensa del islam (obligaci\u00f3n moral personal).<\/p>\n\n\n\n<p>En el islam se distingue entre la defensa que debe ser ordenada por una autoridad leg\u00edtima, una responsabilidad del grupo, y la defensa que es una obligaci\u00f3n individual de cada buen musulm\u00e1n. La c\u00faspide de la pir\u00e1mide designa a aquellos que piensan que la amenaza actual al islam justifica una obligaci\u00f3n individual que no depende de tener autoridad estatal o religiosa detr\u00e1s de ella.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La pir\u00e1mide de la radicalizaci\u00f3n de la acci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En cuando a las conductas radicales, se ha visto que las creencias son predictores poco fiables de la predisposici\u00f3n de los individuos a cometer actos de terrorismo (Taylor, 2010). Una posible raz\u00f3n reside en el alto coste que supone usar la violencia. En estos casos, la brecha entre creencias y comportamientos es muy grande. Retomando el ejemplo de la yihad, el costo de oportunidad de creer en una guerra contra el islam y pensar que los ataques suicidas est\u00e1n justificados es relativamente bajo mientras que el coste de una acci\u00f3n en defensa del islam es desproporcionado. De ah\u00ed la necesidad de distinguir entre los dos tipos de radicalizaci\u00f3n representados por las dos pir\u00e1mides.<\/p>\n\n\n\n<p>La pir\u00e1mide de la radicalizaci\u00f3n de la acci\u00f3n (Leuprecht <em>et&nbsp;al<\/em>., 2010)tambi\u00e9n distingue entre cuatro niveles, atendiendo al grado de radicalizaci\u00f3n de las acciones que se realizan en apoyo al endogrupo: 1) inertes, 2) activistas, 3) radicales y 4) terroristas. Usando el ejemplo previo, la base incluye a todos los musulmanes que son pol\u00edticamente inertes, cualesquiera que sean sus creencias o sentimientos. En el siguiente nivel est\u00e1n representados los activistas comprometidos con las acciones pol\u00edticas legales y no violentas. En un nivel superior se sit\u00faan los radicales, \u00e9stos estar\u00edan involucrados en acciones pol\u00edticas ilegales que pueden incluir violencia. Finalmente, en la c\u00faspide de la pir\u00e1mide se encuentran los terroristas, que son radicales que apuntan a la violencia letal entre los civiles. La diferencia entre el comportamiento pol\u00edtico no violento y violento reside en la importancia de esta distinci\u00f3n para la seguridad p\u00fablica (Ganor, 2002), ya que los comportamientos pol\u00edticos no violentos solo van a ser de inter\u00e9s siempre y cuando sean presagios de comportamientos violentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las fronteras entre los distintos niveles de la pir\u00e1mide de la acci\u00f3n representan los puntos de acci\u00f3n m\u00e1s importantes: de no hacer nada se pasa a hacer algo, de la acci\u00f3n pol\u00edtica legal a la acci\u00f3n pol\u00edtica ilegal y de \u00e9sta a matar a civiles. No obstante, es importante tener claro que la pir\u00e1mide de la acci\u00f3n no es una cinta transportadora ni una teor\u00eda de escenarios en la que un individuo progresa pasando de un nivel a otro de manera lineal hasta convertirse en terrorista (McCauley &amp; Moskalenko, 2014). No es necesario ser un activista para convertirse en radical, ni estar involucrado en la acci\u00f3n radical no violenta para pasar a la acci\u00f3n radical violenta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Relaci\u00f3n entre las dos pir\u00e1mides<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n de las dos pir\u00e1mides no es simple. La aceptaci\u00f3n de los elementos narrativos se relaciona con los niveles de acci\u00f3n, de modo que la aceptaci\u00f3n de una obligaci\u00f3n moral personal es muy probable entre los terroristas y menos probable entre los inertes. Del mismo modo, el no creer en ninguno de los aspectos de la narrativa es m\u00e1s probable entre los inertes y menos probable entre los terroristas. Por tanto, la relaci\u00f3n entre ambas pir\u00e1mides es probabil\u00edstica, no determinista. Solo unos pocos terroristas no van a aceptar ninguna parte de la narrativa, por ejemplo, individuos que se unen a un grupo terrorista por la emoci\u00f3n de las armas y la lucha (Gallagher, 2017). Del mismo modo, solo van a existir algunos individuos pol\u00edticamente inertes que sientan que la narrativa es una obligaci\u00f3n moral personal como los individuos que no quiere herir a sus padres al partir para la yihad (McCauley, 2009). De este modo, un sujeto se podr\u00eda radicalizar sin ni siquiera ser simpatizante de la narrativa, aunque lo m\u00e1s probable es que durante la participaci\u00f3n en un grupo radical pronto se aprenda la narrativa radical. Tambi\u00e9n es de destacar que el enfoque de las dos pir\u00e1mides considera que el radicalismo es algo m\u00e1s que una forma extrema de activismo (Moskalenko &amp; McCauley, 2009). Causa de ello es que el radicalismo ser\u00eda una valoraci\u00f3n diferente de la situaci\u00f3n pol\u00edtica que justifica, o incluso requiere, la violencia como el \u00fanico camino posible para el cambio pol\u00edtico. De acuerdo con este enfoque, el activismo y el radicalismo pueden ser respuestas competidoras ante la necesidad percibida de un cambio pol\u00edtico. Por tanto, el proceso de radicalizaci\u00f3n violenta es el resultado de la interacci\u00f3n de m\u00faltiples factores en vez de un proceso lineal progresivo. Esto implica que se pueden producir saltos de un nivel a otro, no continuo, de la pir\u00e1mide.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mecanismos de radicalizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dentro del enfoque de las dos pir\u00e1mides se distinguen doce mecanismos de radicalizaci\u00f3n a tres niveles distintos (McCauley &amp; Moskalenko, 2008, 2011; Moskalenko &amp; McCauley, 2009). El punto de partida se sit\u00faa en el hecho de que la radicalizaci\u00f3n normalmente se produce en escenarios de acci\u00f3n-reacci\u00f3n entre los radicales y un enemigo hipot\u00e9tico (e.g., un estado), enfatizando el rol que tiene la percepci\u00f3n de una amenaza y las din\u00e1micas que se producen en un conflicto intergrupal. En la tabla 1 aparecen recogidos los mecanismos de radicalizaci\u00f3n que pueden darse dentro de cada nivel, los cuales son descritos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tabla 1. Mecanismos de radicalizaci\u00f3n en los niveles individual, grupal y de masas<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"http:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Tabla1RML.JPG\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Fuente: elaboraci\u00f3n propia a partir de la tabla de McCauley y Moskalenko (2008)<\/p>\n\n\n\n<p>1) Radicalizaci\u00f3n individual por victimizaci\u00f3n personal. Este mecanismo se refiere a las personas que buscan venganza tras vivir experiencias en las que se han percibido como v\u00edctimas (Torres-Mar\u00edn <em>et al<\/em>., 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>2) Radicalizaci\u00f3n individual por motivos pol\u00edticos. En ocasiones, un individuo se radicaliza y usa la violencia en respuesta a acontecimientos pol\u00edticos. M\u00e1s que en cualquier otra categor\u00eda de radicalizaci\u00f3n, en \u00e9sta hay mayor probabilidad de que exista alg\u00fan tipo de psicopatolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>3) Radicalizaci\u00f3n individual por uni\u00f3n a un grupo radical (<em>pendiente resbaladiza<\/em>). Se refiere a cuando un individuo se radicaliza progresivamente al unirse a un grupo u organizaci\u00f3n. Normalmente, el progreso de un individuo en un grupo terrorista es lento y gradual, con muchas pruebas peque\u00f1as antes de que se le conf\u00eden misiones m\u00e1s importantes, y con muchas tareas no violentas antes de ser invitado a usar la violencia (e.g., mediante armas o bombas).<\/p>\n\n\n\n<p>4) Radicalizaci\u00f3n individual por uni\u00f3n a un grupo radical (<em>el poder del amor<\/em>). Muchos individuos son reclutados por un grupo terrorista a trav\u00e9s de conexiones personales con terroristas existentes (Sageman, 2004). Ning\u00fan terrorista quiere tratar de reclutar a alguien que les pueda traicionar, en la pr\u00e1ctica, esto significa reclutar desde la red de amigos, amantes y familiares. La confianza puede determinar la red dentro de la cual los radicales y los terroristas reclutan, pero el amor, a menudo, determina qui\u00e9n se unir\u00e1. La atracci\u00f3n del amor rom\u00e1ntico y de la camarader\u00eda puede ser tan fuerte como la pol\u00edtica al mover a los individuos a unirse un grupo radical.<\/p>\n\n\n\n<p>5) Radicalizaci\u00f3n grupal debida a cambios extremos en grupos de la misma opini\u00f3n. Las personas sienten presi\u00f3n hacia el acuerdo, tendiendo a mantener unas actitudes y creencias cercanas a la media del grupo (Brown, 1986). Por tanto, la discusi\u00f3n entre individuos con valores similares puede producir un cambio hacia opiniones m\u00e1s extremas.<\/p>\n\n\n\n<p>6) Radicalizaci\u00f3n grupal debida a la cohesi\u00f3n extrema bajo soledad y amenaza. La interdependencia extrema produce cohesi\u00f3n grupal (Tajfel &amp; Turner, 1979, 1986). Esta cohesi\u00f3n puede hacer que los miembros del grupo perciban que sus compa\u00f1eros est\u00e1n m\u00e1s cerca que sus hermanos (parentesco psicol\u00f3gico; Whitehouse, 2018). Los niveles muy altos de cohesi\u00f3n van a significar fuertes presiones para el acuerdo con los miembros del grupo. De este modo, una alta cohesi\u00f3n implica altas presiones tanto para el cumplimiento de la conducta como para el consenso de los valores internalizados. Por otra parte, el valor de la realidad social de un grupo es fuerte cuando los miembros son aislados de otros grupos. El consenso del grupo sobre el valor y la moralidad adquiere un enorme poder, incluyendo el poder de justificar e incluso exigir violencia contra quienes amenazan al grupo.<\/p>\n\n\n\n<p>7) Radicalizaci\u00f3n grupal debida a una competici\u00f3n por la misma base de apoyo. Los grupos en competencia por la misma base de simpatizantes pueden, al igual que los individuos, ganar estatus realizando una acci\u00f3n m\u00e1s radical en apoyo de la causa. Aunque tambi\u00e9n es posible que un grupo se vuelva demasiado radical y pierda su base de apoyo. La l\u00ednea que divide este apoyo es muy fina y var\u00eda con el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>8) Radicalizaci\u00f3n grupal debida a la competici\u00f3n con el poder del estado (<em>condensaci\u00f3n<\/em>). De todos aquellos que participan en las primeras acciones radicales, la mayor\u00eda van a renunciar a la acci\u00f3n ya que consideran que los costos son demasiado altos para continuar. Sin embargo, otros no se disuadir\u00e1n y aumentar\u00e1n su compromiso y su acci\u00f3n contra el estado. En cualquier caso, el resultado de la interacci\u00f3n entre un grupo estatal y uno no estatal es, a menudo, una escalada mutua de violencia, la cual se ve acompa\u00f1ada de la eliminaci\u00f3n de aquellos individuos cuya radicalizaci\u00f3n no es suficiente para hacer frente a la creciente presi\u00f3n estatal. Estas interacciones pueden hacer que una peque\u00f1a fracci\u00f3n del grupo de protesta original se condense en un grupo altamente radicalizado que desde la clandestinidad act\u00fae como una c\u00e9lula terrorista.<\/p>\n\n\n\n<p>9) Radicalizaci\u00f3n grupal debida a la competici\u00f3n intragrupal (<em>fisi\u00f3n<\/em>). La competencia dentro del grupo por el estatus, representada en la teor\u00eda de comparaci\u00f3n social (Festinger, 1954), puede producir un conflicto intenso. La desventaja de combinar lo personal y lo pol\u00edtico es que las diferencias de opini\u00f3n pol\u00edtica pueden conducir a animosidades personales y viceversa. De este modo, los conflictos intragrupales conducen a menudo a la divisi\u00f3n o fisi\u00f3n de un grupo terrorista en m\u00faltiples grupos.<\/p>\n\n\n\n<p>10) Radicalizaci\u00f3n de la masa en conflicto con un exogrupo (<em>pol\u00edticas jujitsu<\/em>). En los peque\u00f1os grupos, la amenaza del exogrupo conduce a una mayor cohesi\u00f3n, un mayor respeto por los l\u00edderes del grupo, un aumento de las sanciones a los que se desv\u00edan y la idealizaci\u00f3n de las normas del grupo (Duckitt &amp; Fisher, 2003). En grupos m\u00e1s grandes, la referencia a la cohesi\u00f3n a menudo se reemplaza con referencia a la identificaci\u00f3n del grupo, el patriotismo o el nacionalismo, pero el patr\u00f3n de respuesta ante una amenaza de un exogrupo es similar a la observada en grupos peque\u00f1os. La radicalizaci\u00f3n masiva producida por un ataque externo es tan confiable que puede ser utilizada como una estrategia. El resultado es la movilizaci\u00f3n de los simpatizantes mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que los terroristas podr\u00edan lograr por s\u00ed mismos. Esta estrategia es llamada pol\u00edtica <em>jujitsu<\/em>: usar la fuerza del enemigo contra \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>11) Radicalizaci\u00f3n de la masa en conflicto con un exogrupo (<em>odio<\/em>). A menudo se observa que los grupos en conflicto, especialmente si el conflicto involucra violencia prolongada, se vuelven m\u00e1s extremos en sus percepciones negativas el uno del otro. Esta tendencia puede llegar a ser tan extrema que el enemigo ya no es visto como un ser humano, se deshumaniza (Bandura, 1990).<\/p>\n\n\n\n<p>12) Radicalizaci\u00f3n de la masa en conflicto con un exogrupo (<em>martirio<\/em>). Con el martirio nos referimos al hecho de morir (o sufrir) por una causa ideol\u00f3gica o religiosa, algo que en determinadas circunstancias puede provocar apoyo p\u00fablico, adhesi\u00f3n a la causa del m\u00e1rtir, as\u00ed como minar la confianza de los enemigos, especialmente si el m\u00e1rtir tiene un elevado estatus en su grupo.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan este enfoque, la radicalizaci\u00f3n se produce por la combinaci\u00f3n de estos mecanismos (McCauley &amp; Moskalenko, 2011). No puede haber ning\u00fan perfil de radicalizaci\u00f3n ni un solo camino hacia el terrorismo. M\u00e1s bien, hay muchas v\u00edas, potencialmente tantas como las combinaciones posibles de los doce mecanismos identificados (Leuprecht <em>et&nbsp;al<\/em>., 2009). De esta forma, los mecanismos no est\u00e1n separados por niveles, sino anidados. Los mecanismos individuales no desaparecen cuando un individuo se une a un grupo ni los grupales cuando un grupo participa en alguna organizaci\u00f3n m\u00e1s grande o dentro de una masa. De forma similar, todos los mecanismos a nivel de masas pueden operar a nivel grupal e individual y los mecanismos individuales pueden operar dentro de un grupo cohesionado. Resumiendo, los niveles son interactivos. En el caso m\u00e1s simple de combinaci\u00f3n, por ejemplo, dos mecanismos pueden combinarse de forma aditiva o multiplicativa. Esto es, que cada mecanismo agregue su contribuci\u00f3n independiente a la radicalizaci\u00f3n o que el poder de los mecanismos sea m\u00e1s como una multiplicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resumen de los modelos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los tres modelos expuestos se han mostrado \u00fatiles a la hora de comprender los procesos por los que los sujetos se radicalizan. Sin embargo, a la hora de seleccionar uno de ellos para trabajar, es necesario valorar las diferencias y similitudes que presentan. As\u00ed, nos encontramos que el enfoque de las dos pir\u00e1mides presenta un modelo progresivo, aunque los saltos entre los escalones de las pir\u00e1mides no tienen por qu\u00e9 ser lineales; el modelo de las 3N es progresivo en cuanto los tres factores que propone van sigui\u00e9ndose siendo cualquier orden posible, aunque asemeja m\u00e1s a la met\u00e1fora del puzle (Hafez &amp; Mullins, 2015)donde es necesaria la presencia de los tres factores para que se produzca la radicalizaci\u00f3n; al igual que el modelo de los actores devotos en el que es necesario que la identidad est\u00e9 fusionada, que haya un valor sagrado y que alguno de ellos se perciba como amenazado.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al dogma central de cada modelo, en el modelo de las 3N se centra en la teor\u00eda de la motivaci\u00f3n de la psicolog\u00eda social; el modelo de los actores devotos en la identidad y los valores; y el enfoque de las dos pir\u00e1mides en la distinci\u00f3n entre cogniciones y acciones. De esta forma, las variables dependientes que proponen estos modelos son, respectivamente, el ver un comportamiento violento como normativo cuando \u00e9ste se desv\u00eda de la perspectiva de la mayor\u00eda; el compromiso incondicional, el sacrificio y la voluntad de participar en comportamientos extremos; y las opiniones radicales (como forma de apoyo) frente a las acciones radicales (como intenciones de comportamiento).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, resumiendo las variables que explicar\u00edan la radicalizaci\u00f3n, nos encontramos con que para el modelo de las 3N estas son: la b\u00fasqueda de significado, las narrativas que justifican la violencia, y las redes sociales y grupos. Para el modelo de los actores devotos dichas variables ser\u00edan los valores sagrados y la fusi\u00f3n de la identidad. Y en el enfoque de las dos pir\u00e1mides distintos factores a tres niveles: el individual, el grupal y el de masa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Discusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de ver en detalle los tres modelos de radicalizaci\u00f3n propuestos, podemos concluir que, en primer lugar, el modelo de las 3N parece el modelo m\u00e1s completo. Sin lugar a dudas se puede considerar un modelo generalista. Aunque este modelo se centra en aspectos motivacionales (Kruglanski <em>et al<\/em>., 2014), no se olvida de los procesos cognitivos, sobre todo englobados en la narrativa y en algunos de los procesos que subyacen al extremismo. A pesar de ello, este modelo es muy general en sus conceptualizaciones intentando integrar la mayor\u00eda de factores posibles. Asimismo, este modelo acoge las din\u00e1micas grupales, las cuales, aunque menos expl\u00edcitas, est\u00e1n englobadas en las redes sociales. Su car\u00e1cter general tambi\u00e9n hace que tome en consideraci\u00f3n las variables que constituyen el modelo de los actores devotos, la fusi\u00f3n de la identidad y los valores sagrados. En concreto, la amenaza a los valores sagrados como p\u00e9rdida de significado (B\u00e9langer, 2018)y la fusi\u00f3n de la identidad dentro de las redes sociales (Dugas <em>et al<\/em>., 2016). En cuanto a los desencadenantes de la radicalizaci\u00f3n, en este modelo los podemos encontrar en el significado, ya sea en la p\u00e9rdida, en la percepci\u00f3n de que est\u00e1 amenazada o en la posibilidad de ganarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el modelo de los actores devotos se centra en el componente cognitivo, tanto la identidad como los valores son procesos cognitivos, aunque sin dejar de lado el componente emocional que ambos procesos conllevan. Este modelo expone de manera m\u00e1s expl\u00edcita cual puede ser la diferencia entre defender a miembros del endogrupo y defender una causa. Como desencadenante, se centra en las amenazas percibidas al endogrupo o a sus valores. As\u00ed, cuando esta amenaza est\u00e1 presente, la fusi\u00f3n de la identidad y los valores sagrados llevar\u00edan a una valoraci\u00f3n no racional de los costes beneficios aumentando la voluntad de luchar y morir. La gran aportaci\u00f3n de este modelo es que, por un lado, distingue entre los sacrificios realizados por el grupo o por un valor y, por otro lado, se centra en elecciones a priori irracionales que ayudan a comprender mejor estos sacrificios.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el enfoque de las dos pir\u00e1mides tambi\u00e9n es un modelo global, aunque se centra, sobre todo, en las din\u00e1micas grupales, sin restar importancia a algunos aspectos cognitivos. El punto fuerte del modelo se haya en la distinci\u00f3n entre radicalizaci\u00f3n de las actitudes y radicalizaci\u00f3n de las acciones. Adem\u00e1s, la distinci\u00f3n que hace entre activismo y radicalismo, bas\u00e1ndose en la legalidad y el uso de la violencia, resulta remarcable de cara a la adaptabilidad en otros campos m\u00e1s pr\u00e1cticos como la seguridad, la legalidad y la toma de decisiones (Ganor, 2002). Respecto a los desencadenantes, es de destacar que el modelo propone diferentes caminos a diferentes niveles, aunque da una gran importancia a la amenaza. Todos ellos parecen especificar en m\u00e1s detalle los desencadenantes generales que propone la b\u00fasqueda de significado.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien se han recogido los aspectos m\u00e1s importantes incluidos en la teor\u00eda de estos tres modelos, tambi\u00e9n es cierto que no se ha ido m\u00e1s all\u00e1 explicitando los instrumentos de medida que de ellos se derivan. A pesar de ello, existen distintas revisiones en las que se examina la validez interna y externa de estos modelos, as\u00ed como la de los instrumentos de medida que se desprenden de ellos (e.g., G\u00f8tzsche-Astrup, 2018). Por otra parte, estos modelos tambi\u00e9n cuentan con algunas limitaciones. Por ejemplo, todos los modelos se centran en procesos psicosociales olvidando otros factores de tipo contextual o macro (Jord\u00e1n, 2009). La influencia que ejercen los diferentes entornos junto con una valoraci\u00f3n de las diferencias entre los modelos te\u00f3ricos va a ser lo que nos permita tomar decisiones m\u00e1s adecuadas en materias de seguridad, sobre todo cuando se trata de casos muy concretos. Asimismo, el enfoque de las dos pir\u00e1mides es el \u00fanico que tiene en cuenta la existencia de diferentes caminos y mecanismos que llevan a la radicalizaci\u00f3n, destacando que la ideolog\u00eda no tiene por qu\u00e9 estar involucrada en algunos casos. Otra limitaci\u00f3n la encontramos en la relaci\u00f3n entre quienes justifican la violencia y quienes la usan, la cual se hace expl\u00edcita en el enfoque de las dos pir\u00e1mides de manera probabil\u00edstica, quienes la legitiman moralmente tienen m\u00e1s probabilidad de usarla. Sin embargo, el modelo de las 3Ns la entiende como una cuesti\u00f3n de grados y el modelo de los actores devotos no entra en tal distinci\u00f3n. Por \u00faltimo, otra limitaci\u00f3n est\u00e1 en que todos estos modelos son lo que se denomina <em>bottom-up<\/em>; esto es, presuponen que las personas se radicalizan por s\u00ed mismas. Esto implica que no incluyan una perspectiva <em>top-down<\/em> seg\u00fan la cual los individuos se radicalizan por la acci\u00f3n de terceros, los reclutadores (Trujillo &amp; Moyano, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, destacar que la elecci\u00f3n de un modelo u otro depender\u00e1, en \u00faltima instancia, de las necesidades y preferencias del autor, y de las caracter\u00edsticas del objeto de estudio, de la intervenci\u00f3n requerida o de la decisi\u00f3n a tomar. Por ello, esta revisi\u00f3n constituye un documento al que acudir para conocer diferentes modelos te\u00f3ricos actuales y fundamentados por la evidencia emp\u00edrica. En consecuencia, se espera que la valoraci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de estos modelos, a fin de comparar ventajas e inconvenientes en cada contexto, pueda llevar a una toma de decisiones m\u00e1s acertadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Roberto M. Lobato<\/strong> es doctor en Psicolog\u00eda Social por la Universidad de Granada, Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Atran, Scott (2016), \u201cThe devoted actor: Unconditional commitment and intractable conflict across cultures\u201d, <em>Current Anthropology<\/em>, Vol. 57, No. 13, pp. 192-203.<\/p>\n\n\n\n<p>Atran, Scott; Axelrod, Robert &amp; Davis, Richard (2007), \u201cSacred barriers to conflict resolution\u201d, <em>Science<\/em>, Vol. 317, No. 5841, pp. 1039-40.<\/p>\n\n\n\n<p>Atran, Scott &amp; Ginges, Jeremy (2012), \u201cReligious and sacred imperatives in human conflict\u201d, <em>Science<\/em>, Vol. 336, No. 6083, pp. 855-57.<\/p>\n\n\n\n<p>Atran, Scott, Sheikh, Hammad &amp; G\u00f3mez, \u00c1ngel (2014), \u201cDevoted actors sacrifice for close comrades and sacred cause\u201d, <em>Proceedings of the National Academy of<\/em> Sciences, Vol. 111, No. 50, pp. 17702-3.<\/p>\n\n\n\n<p>Bandura, Albert (1990), \u201cMechanisms of moral disengagement\u201d, in Reich, Walter (Ed.), <em>Psychologies, ideologies, theologies, states of<\/em> <em>mind<\/em>, Cambridge: Cambridge University Pressa, pp. 161-191.<\/p>\n\n\n\n<p>B\u00e9langer, Jocelyn J. 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Narrative and counter narratives strategy\u201d, <em>Perspectives on Terrorism<\/em>, Vol. 3, No. 2, pp. 1-7.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2010), \u201cContaining the narrative: Strategy and tactics in countering the storyline of global jihad\u201d, <em>Journal of Policing, Intelligence and Counter Terrorism<\/em>, Vol. 5, No. 1, pp. 42-57.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>McAlister, Alfred L.; Bandura, Albert &amp; Owen, Steven V. (2006), \u201cMechanisms of moral disengagement in support of military force: The impact of Sept. 11\u201d, <em>Journal of Social and Clinical Psychology<\/em>, Vol. 25, No. 2, pp. 141-65.<\/p>\n\n\n\n<p>McCauley, Clark (2009), \u201cDoes political radicalization depend on ideology?\u201d, <em>Dynamics of Asymmetric Conflict<\/em>, Vol. 2, No. 3, pp. 213-15.<\/p>\n\n\n\n<p>McCauley, Clark &amp; Moskalenko, Sophia (2008), \u201cMechanisms of political radicalization: Pathways toward terrorism\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 20, No. 3, pp. 415-33.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2011), <em>Friction: How radicalization happens to them and us<\/em>, New York: Oxford University Press.<\/li><li>(2014), \u201cSome things we think we\u2019ve learned since 9\/11: A commentary on Marc Sageman\u2019s \u2018The stagnation in terrorism research\u2019\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 26, No. 4, pp. 601-6.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Moskalenko, Sophia &amp; McCauley, Clark (2009), \u201cMeasuring political mobilization: The distinction between activism and radicalism\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 21, No. 2, pp. 239-60.<\/p>\n\n\n\n<p>Moyano, Manuel y Trujillo, Humberto (2013) <em>Radicalizaci\u00f3n islamista y terrorismo. <\/em><em>Claves psicosociales<\/em>, Granada: Editorial Universidad de Granada.<\/p>\n\n\n\n<p>Newson, Martha; Buhrmester, Michael &amp; Whitehouse, Harvey (2016), \u201cExplaining lifelong loyalty: The role of identity fusion and self-shaping group events\u201d, <em>PLOS ONE<\/em>, Vol. 11, No. 8, pp. e0160427.<\/p>\n\n\n\n<p>Rothbart, Myron &amp; Taylor, Max (1992), \u201cCategory labels and social reality: Do we view social categories as natural kinds?\u201d, in Semin, Gun &amp; Fiedler, Klaus (Eds.), <em>Language, Interaction and Social Cognition<\/em>, London: Sage, pp. 1-36.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabucedo, Jos\u00e9 Manuel; Rodr\u00edguez Casal, Mauro y Fern\u00e1ndez Fern\u00e1ndez, Concepci\u00f3n (2002), \u201cConstrucci\u00f3n del discurso legitimador del terrorismo\u201d, <em>Psicothema<\/em>, Vol. 14, pp. 72-77.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabucedo, Jos\u00e9 Manuel; Blanco, Amalio &amp; de la Corte, Luis (2003), \u201cBeliefs which legitimize political violence against the innocent\u201d, <em>Psicothema<\/em>, Vol. 15, No. 4, pp. 550-55.<\/p>\n\n\n\n<p>Sageman, Marc (2004), <em>Understanding terror networks<\/em>, Philadelphia: University of Pennsylvania Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Schuurman, Bart (2018), \u201cResearch on terrorism, 2007\u20132016: A review of data, methods, and authorship\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 6553, pp. 1-16.<\/p>\n\n\n\n<p>Sheikh, Hammad; Ginges, Jeremy &amp; Atran, Scott (2013), \u201cSacred values in the Israeli-Palestinian conflict: Resistance to social influence, temporal discounting, and exit strategies\u201d, <em>Annals of the New York Academy of Sciences<\/em>, Vol. 1299, No. 1, pp. 11-24.<\/p>\n\n\n\n<p>Sheikh, Hammad; G\u00f3mez, \u00c1ngel &amp; Atran, Scott (2016), \u201cEmpirical evidence for the devoted actor model\u201d, <em>Current Anthropology<\/em>, Vol. 57, pp. 204-9.<\/p>\n\n\n\n<p>Silke, Andrew (2001), \u201cThe devil you know: Continuing problems with research on terrorism\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 13, No. 4, pp. 1-14.<\/p>\n\n\n\n<p>Swann, William B.; G\u00f3mez, \u00c1ngel; Seyle, D. Conor; Morales, J. Francisco &amp; Huici, Carmen (2009), \u201cIdentity fusion: The interplay of personal and social identities in extreme group behavior\u201d, <em>Journal of Personality and Social Psychology<\/em>, Vol. 96, No. 5, pp. 995-1011.<\/p>\n\n\n\n<p>Swann, William B.; G\u00f3mez, \u00c1ngel; Dovidio, John F.; Hart, Sonia &amp; Jetten, Jolanda (2010), \u201cDying and killing for one\u2019s group: Identity fusion moderates responses to intergroup versions of the trolley problem\u201d, <em>Psychological Science<\/em>, Vol. 21, No. 8, pp. 1176-83.<\/p>\n\n\n\n<p>Swann, William B.; Jetten, Jolanda; G\u00f3mez, \u00c1ngel; Whitehouse, Harvey &amp; Bastian, Brock (2012), \u201cWhen group membership gets personal: A theory of identity fusion\u201d, <em>Psychological Review<\/em>, Vol. 119, No. 3, pp. 441-56.<\/p>\n\n\n\n<p>Swann, William B. <em>et al<\/em>. &nbsp;(2014), \u201cWhat makes a group worth dying for? Identity fusion fosters perception of familial ties, promoting self-sacrifice\u201d, <em>Journal of Personality and Social Psychology<\/em>, Vol. 106, No. 6, pp. 912-26.<\/p>\n\n\n\n<p>Swann, William B.; G\u00f3mez, \u00c1ngel; Buhrmester, Michael D.; L\u00f3pez-Rodr\u00edguez, Luc\u00eda; Jim\u00e9nez, Juan &amp; V\u00e1zquez, Alexandra (2014), \u201cContemplating the ultimate sacrifice: Identity fusion channels pro-group affect, cognition, and moral decision making\u201d, <em>Journal of Personality and Social Psychology<\/em>, Vol. 106, No. 5, pp. 713-27.<\/p>\n\n\n\n<p>Swann, William B. &amp; Buhrmester, Michael D. (2015), \u201cIdentity fusion\u201d, <em>Current Directions in Psychological Science<\/em>, Vol. 24, No. 1, pp. 52\u201357.<\/p>\n\n\n\n<p>Tajfel, Henri &amp; Turner, John C. (1979), \u201cAn integrative theory of intergroup conflict\u201d, in Austin, William G. &amp; Worchel, Stephen (Eds.), <em>The Social Psychology of Intergroup Relations<\/em>, Monterey, CA: Brooks\/Cole, pp. 33-47.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(1986), \u201cThe social identity theory of intergroup behaviour\u201d, in Worchel, Stephen &amp; Austin, William G. (Eds.), <em>Psychology of Intergroup Relations<\/em>, Chicago, IL: Nelson-Hall, pp. 7-24.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Taylor, Max (2010), \u201cIs terrorism a group phenomenon?\u201d, <em>Aggression and Violent Behavior<\/em>, Vol. 15, No. 2, pp. 121-29.<\/p>\n\n\n\n<p>Tetlock, Philip E. (2003), \u201cThinking the unthinkable: Sacred values and taboo cognitions\u201d, <em>Trends in Cognitive Sciences<\/em>, Vol. 7, No. 7, pp. 320-24.<\/p>\n\n\n\n<p>Tetlock, Philip E.; Kristel, Orie V.; Elson, S. Beth; Green, Melanie C. &amp; Lerner, Jennifer S. (2000), \u201cThe psychology of the unthinkable: Taboo trade-offs, forbidden base rates, and heretical counterfactuals\u201d, <em>Journal of Personality and Social Psychology<\/em>, Vol. 78, No. 5, pp. 853-70.<\/p>\n\n\n\n<p>Torres-Mar\u00edn, Jorge; Navarro-Carrillo, Gin\u00e9s; Dono, Marcos y Trujillo Humberto (2017), \u201cRadicalizaci\u00f3n ideol\u00f3gico-pol\u00edtica y terrorismo: un enfoque psicosocial\u201d, <em>Escritos de Psicolog\u00eda \/ Psychological Writings<\/em>, Vol. 10, No. 2, pp. 132-44.<\/p>\n\n\n\n<p>Trujillo, Humberto M. &amp; Moyano, Manuel (2018), \u201cTowards the study and prevention of the recruitment of jihadists in Europe: A comprehensive psychosocial proposal\u201d, in Marrero, Inmaculada &amp; Trujillo, Humberto M. (Eds.), <em>Jihadism, Foreign Fighters and Radicalisation in the European Union: Legal, Functional and Psychosocial Responses<\/em>, London: Routledge, pp. 211-30.<\/p>\n\n\n\n<p>Victoroff, Jeff (2005), \u201cThe mind of the terrorist: A review and critique of psychological approaches\u201d, <em>Journal of Conflict Resolution<\/em>, Vol. 49, No. 1, pp. 3-42.<\/p>\n\n\n\n<p>Webber, David &amp; Kruglanski, Arie W. (2017), \u201cPsychological factors in radicalization: A \u20183N\u2019 approach\u201d, in LaFree, Gary &amp; Freilic, Joshua (Eds.), <em>The Handbook of the Criminology of Terrorism<\/em>, West Sussex: Wiley Blackwell, pp. 33-46.<\/p>\n\n\n\n<p>Whitehouse, Harvey (2018), \u201cDying for the group: Towards a general theory of extreme self-sacrifice\u201d, <em>Behavioral and Brain Sciences<\/em>, Vol. 42, pp. 1-64.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ROBERTO M. 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