{"id":746,"date":"2024-12-26T15:15:21","date_gmt":"2024-12-26T15:15:21","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=746"},"modified":"2024-12-26T15:15:21","modified_gmt":"2024-12-26T15:15:21","slug":"union-europea-geopolitica-y-relaciones-transatlanticas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/union-europea-geopolitica-y-relaciones-transatlanticas\/","title":{"rendered":"Uni\u00f3n Europea: geopol\u00edtica y relaciones transatl\u00e1nticas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">MARIO LABORIE<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Instituto Universitario Guti\u00e9rrez Mellado\/UNED, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title: European Union: Geopolitics and Transatlantic Relations<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: En un panorama estrat\u00e9gico marcado por la competencia entre grandes potencias a escala global, agravada por los conflictos en Ucrania y Gaza, surge la necesidad de examinar el papel de la Uni\u00f3n Europea en el escenario mundial. En medio de debates sobre la pretendida autonom\u00eda estrat\u00e9gica de la UE y su acci\u00f3n geopol\u00edtica, se trata de delinear la posici\u00f3n actual de Europa en el tablero mundial, evaluando tanto las relaciones transatl\u00e1nticas en general como las existentes entre la OTAN y la UE en particular. Con todo, este art\u00edculo aborda la capacidad y voluntad de la UE para convertirse en un verdadero actor estrat\u00e9gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Uni\u00f3n Europea; Estados Unidos; Geopol\u00edtica; OTAN; Relaciones transatl\u00e1nticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: Amidst a strategic landscape marked by competition among major global powers, exacerbated by conflicts in Ukraine and Gaza, there arises the need to examine the role of the European Union on the world stage. Amid debates surrounding the purported strategic autonomy of the EU and its geopolitical actions, this article seeks to delineate Europe&#8217;s current position on the global chessboard, assessing both transatlantic relations in general and those existing between NATO and the EU in particular. Nevertheless, this article addresses the EU&#8217;s capacity and willingness to become a genuine strategic actor.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: European Union; United States; Geopolitics; NATO; Transatlantic relations.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>: Mario Laborie, &lt;&lt;Uni\u00f3n Europea: geopol\u00edtica y relaciones transatl\u00e1nticas>>, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 10, No. 2, (2024), pp. 89-104. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.20.7\">http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.20.7<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cUni\u00f3n Europea debe aprender el lenguaje del poder\u201d y desarrollar \u201cm\u00fasculo\u201d en el \u00e1mbito de su seguridad (Europa Press, 2019). Desde que se produjo esta declaraci\u00f3n de la presidenta de la Comisi\u00f3n Europea, Ursula von der Leyen, otros l\u00edderes europeos han respaldado recurrentemente esa afirmaci\u00f3n. De esta manera queda reflejada la creciente preocupaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea por adaptarse al din\u00e1mico panorama internacional que, ya desde antes de 2019, exhib\u00eda patentes signos de deterioro.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, en un entorno desordenado e incierto como el actual, marcado por el retorno de la geopol\u00edtica como marco para entender las relaciones internacionales, la UE se siente sacudida por la pugna entre las grandes potencias y busca, al menos aparentemente, resituarse en el escenario mundial. De esta forma, se entienden los continuos debates sobre la necesidad de convertirse en un verdadero actor estrat\u00e9gico, aunque en ocasiones no resultan claros ni el significado ni las implicaciones de ese t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>Las guerras en Ucrania y Gaza han relanzado, y de qu\u00e9 manera, el debate intraeuropeo por alcanzar un cierto grado de autonom\u00eda estrat\u00e9gica que le permita influir en el tablero mundial, sin condiciones previas y de acuerdo con sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, la UE parte de una posici\u00f3n desfavorable para ejercer autentico poder. Durante los \u00faltimos 75 a\u00f1os, la seguridad y defensa europeas han estado indisolublemente ligadas a Estados Unidos. Esta dependencia ha condicionado el desarrollo de una aut\u00e9ntica pol\u00edtica com\u00fan de defensa, cuesti\u00f3n que no ha preocupado ni a los gobiernos ni a la ciudadan\u00eda europea durante lustros. A la vez, la subordinaci\u00f3n a Washington ha permitido favorecer el desarrollo econ\u00f3mico comunitario y atenuar las tradicionales discrepancias entre atlantista y europe\u00edstas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el presente art\u00edculo evaluar\u00e1, en primer lugar, la evoluci\u00f3n de las relaciones transatl\u00e1nticas, su estado actual y las perspectivas abiertas a corto y medio plazo. Seguidamente, se analizar\u00e1n los fundamentos de las seguridad y defensa europeas. En este punto, se aborda la capacidad y voluntad de la UE para actuar estrat\u00e9gicamente en la arena internacional. Finalmente, se exponen las l\u00edneas de acci\u00f3n que se estar\u00edan abriendo con el fin de fortalecer la defensa europea de manera urgente; en este sentido, las relaciones OTAN-UE juegan un papel esencial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las relaciones transatl\u00e1nticas en una era de competici\u00f3n global<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y Europa han mantenido una estrecha asociaci\u00f3n. Este v\u00ednculo transatl\u00e1ntico abarca la membres\u00eda de 32 pa\u00edses a la OTAN, relaciones con las instituciones de la Uni\u00f3n Europea y bilaterales con la mayor\u00eda de los pa\u00edses europeos. El decidido apoyo estadounidense durante d\u00e9cadas ha permitido tanto a la OTAN como a la UE aumentar el n\u00famero de miembros.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcada por intereses y, al menos sobre el papel, valores compartidos, estas relaciones se institucionalizaron a trav\u00e9s del Tratado de Washington de 1949 y la creaci\u00f3n de la Alianza Atl\u00e1ntica. A pesar de tensiones peri\u00f3dicas, los l\u00edderes pol\u00edticos de ambos lados del Atl\u00e1ntico han valorado tanto a la OTAN como a la UE por su importancia en la protecci\u00f3n de intereses estrat\u00e9gicos y econ\u00f3micos compartidos. Durante d\u00e9cadas, Estados Unidos ha considerado a esta asociaci\u00f3n como fundamental para la estabilidad en Europa y la contenci\u00f3n de rivalidades entre grandes potencias (Archick, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el derrumbe de la URSS y el surgimiento de un mundo unipolar regido por EE. UU., el mundo sufri\u00f3 la expansi\u00f3n estrat\u00e9gica de los valores e intereses occidentales. Los \u201cdividendos de la paz\u201d tuvieron repercusiones sobre la OTAN, aunque mucho menos de lo esperado. Las alianzas est\u00e1n destinadas en teor\u00eda a disolverse ante cambios significativos en el nivel de riesgo que enfrentan sus miembros. Es probable que una alianza se deshaga si los estados que representaban la amenaza original se debilitan considerablemente, ya que sus miembros requerir\u00e1n menos recursos externos. Esta din\u00e1mica explica por qu\u00e9 las alianzas durante periodos de guerra suelen desvanecerse una vez alcanzada la victoria, y sustenta la idea de que la OTAN se disolver\u00eda gradualmente una vez desaparecida la amenaza sovi\u00e9tica (Walt, 1997).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, en la d\u00e9cada de 1990, la OTAN logr\u00f3 disipar las incertidumbres que rodeaban su identidad, impulsada por tres razones esenciales: en primer lugar, la continua presencia de Rusia como una amenaza residual, respaldada por su vasto arsenal nuclear y sus amplias capacidades militares convencionales; en segundo lugar, la aparici\u00f3n de nuevas amenazas, como los conflictos en los Balcanes y el terrorismo internacional; y finalmente, la persistente necesidad de mantener relaciones amistosas entre los aliados (Duffield et al., 2008: 302).<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, aunque las razones originales que llevaron a la formaci\u00f3n de la Alianza hab\u00edan quedado atr\u00e1s desde hace tiempo \u2013siguiendo a Walt (1997)\u2013, factores como la presencia de una potencia hegem\u00f3nica incuestionable, la credibilidad en su capacidad de acci\u00f3n, el nivel de institucionalizaci\u00f3n y su habilidad para mitigar la incertidumbre explican, m\u00e1s de 75 a\u00f1os despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n, su durabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las intervenciones militares en Afganist\u00e1n e Irak, realizadas con apoyo europeo, constituyeron la mejor expresi\u00f3n del expansionismo estrat\u00e9gico de EE. UU. y una muestra inequ\u00edvoca de su hegemon\u00eda en los asuntos globales.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a mediados de la pasada d\u00e9cada los s\u00edntomas de agotamiento de la gran potencia eran palpables. Su gigantesco d\u00e9ficit comercial, la emergencia de China como competidor y la necesidad de afrontar los importantes retos internos se reflejaron en la Estrategia de Seguridad Nacional 2015. En ese documento estrat\u00e9gico, \u00faltimo de la era de Barack Obama, se se\u00f1alaba que \u201cpor muy poderosos que seamos y sigamos siendo, nuestros recursos e influencia no son infinitos\u201d, al mismo tiempo que ligaba la seguridad nacional a la prosperidad de la propia naci\u00f3n (The White House, 2015). Todo indicaba la urgencia de redirigir la pol\u00edtica exterior hacia nuevas estrategias que integraran fortaleza econ\u00f3mica, alianzas internacionales, valores y poder militar, con el fin de avanzar en los intereses del pa\u00eds y salvaguardarlo de las amenazas emergentes.<\/p>\n\n\n\n<p>La inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016 fue un claro indicio del malestar en la sociedad estadounidense y su anhelo por un enfoque m\u00e1s dom\u00e9stico en la pol\u00edtica federal.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el principio de su mandato, Trump mostr\u00f3 su disposici\u00f3n en cumplir con ese deseo. Se esta manera el contenido de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 (NSS 2017) no sorprendi\u00f3 al afirmar que \u201c[e]sta Estrategia de Seguridad Nacional pone a Estados Unidos en primer lugar\u201d (The White House, 2017). La \u201cnueva estrategia se basa en un realismo basado en principios, guiado por nuestros intereses nacionales vitales y enraizado en nuestros valores intemporales\u201d. Los autores de la NSS 2017 la consideraban \u201crealista\u201d debido a que \u201creconoce el papel central del poder en la pol\u00edtica internacional, afirma que los estados soberanos son la mejor esperanza para un mundo pac\u00edfico, y define claramente nuestros intereses nacionales\u201d. Sobre esta base, la acci\u00f3n exterior de Trump se caracteriz\u00f3 por su enfoque revisionista, disruptivo y unilateral que priorizaba, desde un punto de vista nacionalista, los pretendidos intereses estadounidenses sobre las tradicionales alianzas y compromisos multilaterales.<\/p>\n\n\n\n<p>La presidencia de Donald Trump represent\u00f3 un cataclismo para las relaciones transatl\u00e1nticas, especialmente en lo que respecta al Acuerdo Transatl\u00e1ntico para el Comercio y la Inversi\u00f3n (TTIP en siglas en ingl\u00e9s), destinado a reducir las barreras comerciales entre Bruselas y Washington. Este acuerdo, que ya hab\u00eda sufrido un estancamiento durante la administraci\u00f3n de Obama, qued\u00f3 definitivamente paralizado debido a las medidas proteccionistas impuestas por Trump a los productos europeos (Parlamento Europeo, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el respaldo al Brexit por parte de Trump y su inter\u00e9s en negociar un acuerdo comercial bilateral con el Reino Unido tras su salida de la UE a\u00f1adieron una buena dosis de dificultad a las relaciones con la Uni\u00f3n Europea. La brecha fue de tal magnitud que el por entonces presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, calific\u00f3 a Trump y a EE. UU. como una \u201camenaza para la UE\u201d, al mismo nivel que China, Rusia o el islam radical (R. Suanzes, 2017). Por ello, no es de extra\u00f1ar que el retorno de Trump a la presidencia produzca escalofr\u00edos en las canciller\u00edas europeas y que crezca la preocupaci\u00f3n de que Washington se vuelva menos fiable a la hora de apoyar a los aliados europeos (Euronews, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero m\u00e1s importante, aquellos mismos postulados revisionistas de Trump fueron empleados con la OTAN. Con la exigencia de que los aliados aumentaran su gasto en defensa, se cre\u00f3 un enorme malestar diplom\u00e1tico que cuestion\u00f3 la unidad de acci\u00f3n de la Alianza Atl\u00e1ntica y debilit\u00f3 el v\u00ednculo transatl\u00e1ntico (Grammer, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, es preciso recordar que todos los presidentes estadounidenses desde George W. Bush expusieron esa misma necesidad (Irish Examiner, 2006). Por ejemplo, ya en 2011, Robert Gates, quien entonces ocupaba el cargo de Secretario de Defensa durante la administraci\u00f3n Obama, advirti\u00f3 que una nueva generaci\u00f3n de l\u00edderes estadounidenses podr\u00eda abandonar la OTAN y su compromiso de proteger la seguridad de Europa. Esto se deb\u00eda a la frustraci\u00f3n por la falta de voluntad pol\u00edtica y financiaci\u00f3n insuficiente por parte de los pa\u00edses europeos para mantener viva la Alianza (Gates, 2011). Las palabras de Gates adquirieron una relevancia prof\u00e9tica con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Aunque las apelaciones eran las mismas, entonces se expresaban con una franqueza que contrastaba con el lenguaje diplom\u00e1tico anteriormente utilizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un pu\u00f1ado de votos, Joe Biden alcanz\u00f3 la presidencia de Estados Unidos en noviembre de 2020. Su victoria fue asumida con la esperanza de que las disrupciones y tiranteces, tanto internas como de pol\u00edtica exterior creadas durante la anterior presidencia, quedaran atr\u00e1s: \u201cRepararemos nuestras alianzas y participaremos en el mundo una vez m\u00e1s. [\u2026] Y no s\u00f3lo lideraremos con el ejemplo de nuestro poder, sino por el poder de nuestro ejemplo. Seremos un socio fuerte y fiable para la paz, el progreso y la seguridad\u201d (La Casa Blanca, 2021). Aquellas declaraciones del nuevo presidente insinuaban un enfoque del liderazgo estadounidense que combinaba firmeza con una actitud m\u00e1s conciliadora. Se vislumbraba un retorno a la diplomacia como una prioridad evidente de su agenda.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la nueva administraci\u00f3n se centr\u00f3 en sanar las heridas y reforzar las relaciones con los socios europeos. Este renovado enfoque se ha reflejado no s\u00f3lo en las acciones diplom\u00e1ticas, sino tambi\u00e9n en la implementaci\u00f3n de una agenda actualizada en el \u00e1mbito de la seguridad (Grieger &amp; Szczepa\u0144ski, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>Al asumir la presidencia, Biden reafirm\u00f3 el apoyo de EE. UU. con el art\u00edculo 5 del tratado de Washington, al mismo tiempo que se comprometi\u00f3 a colaborar con la UE y los gobiernos europeos en cuestiones de inter\u00e9s com\u00fan. La Administraci\u00f3n estadounidense consider\u00f3 crucial la cooperaci\u00f3n con Europa para afrontar la competencia sist\u00e9mica procedente de China y Rusia. Los l\u00edderes europeos acogieron con agrado el retorno de EE. UU. al multilateralismo. Sin embargo, surgieron nuevas controversias, como la retirada sin previo aviso de las tropas estadounidenses de Afganist\u00e1n en agosto de 2021 y el pacto de seguridad para el Indo-Pac\u00edfico \u2013conocido como AUKUS\u2013 anunciado en septiembre de 2021 entre Australia, el Reino Unido y Estados Unidos (Archick, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que respecta a los lazos econ\u00f3micos entre Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea, la Administraci\u00f3n Biden dio cierta prioridad a su revitalizaci\u00f3n, reconociendo las estrechas interconexiones existentes. La econom\u00eda transatl\u00e1ntica, que abarca los 27 estados miembros de la UE junto con pa\u00edses no pertenecientes a la Uni\u00f3n, como el Reino Unido, Noruega y Suiza, genera alrededor de $6 millardos en ventas de filiales extranjeras y emplea directamente hasta 10 millones de trabajadores anualmente. Sin embargo, si bien los mercados estadounidense y europeo gozan de una relativa apertura, ciertas barreras arancelarias restringen el comercio, lo que ha sido objeto de negociaciones peri\u00f3dicas para un Acuerdo Integral de Libre Comercio (FTA en siglas en ingl\u00e9s). En determinados momentos y circunstancias, las dos partes han abogado por un FTA por razones tanto comerciales como estrat\u00e9gicas por lo que, a partir de 2010, se iniciaron negociaciones para la implantaci\u00f3n del TTIP. Sin embargo, debido a desacuerdos sobre el alcance, particularmente en lo concerniente al deseo de la UE de excluir los aranceles agr\u00edcolas, aquel posible acuerdo comercial fue relegado y, desde entonces, no se ha avanzado en la negociaci\u00f3n de un FTA integral entre EE. UU. y la UE (Akhtar, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p><em>La guerra en Ucrania. La respuesta transatl\u00e1ntica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La invasi\u00f3n de Ucrania por parte de Rusia el 24 de febrero de 2022 cambi\u00f3 el panorama estrat\u00e9gico global, desencadenando una respuesta internacional liderada por Estados Unidos, la OTAN y la Uni\u00f3n Europea. Desde entonces, los pa\u00edses occidentales han proporcionado un apoyo crucial al gobierno de Kiev para que pueda mantener sus operaciones militares. Este apoyo ha sido descrito por el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, como una \u201cguerra por delegaci\u00f3n\u201d: \u201cla OTAN, en esencia, est\u00e1 comprometida en una guerra con Rusia a trav\u00e9s de un proxy y est\u00e1 armando a ese proxy. Guerra significa guerra\u201d (Livingstone, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el inicio de la agresi\u00f3n rusa, Estados Unidos ha mantenido una posici\u00f3n de s\u00f3lido respaldo a Ucrania. Esta postura refleja sus intereses estrat\u00e9gicos tanto en la regi\u00f3n como en el escenario internacional en el que Washington busca preservar el orden liberal. En ese sentido, las acciones de Rusia no solo afectar\u00edan a la seguridad regional, sino que tambi\u00e9n tienen implicaciones globales (Garamone, 2024). Para afrontar esta amenaza, Estados Unidos ha desplegado alrededor de 20,000 efectivos adicionales en Europa, elevando el total de fuerzas estadounidenses en la regi\u00f3n a aproximadamente 100,000 militares. Esto incluye la rotaci\u00f3n de hasta dos grupos de combate tipo Brigada en Europa Central y Oriental, el despliegue de alrededor de 10,000 soldados en Polonia y de aproximadamente 3,000 soldados en Rumania, junto con medios navales y a\u00e9reos suplementarios (Welt, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario, la respuesta de la OTAN ha sido contundente. La crisis desencadenada ha constituido un catalizador para la revitalizaci\u00f3n de los objetivos militares disuasorios cl\u00e1sicos, destacando la importancia de la defensa colectiva ante posibles amenazas regionales. Durante la Cumbre de la OTAN de Madrid \u201329 de junio de 2022\u2013, se present\u00f3 el nuevo Concepto Estrat\u00e9gico de la Alianza Atl\u00e1ntica. La redacci\u00f3n del documento se hab\u00eda visto estancada durante varios a\u00f1os, debido al temor a que la administraci\u00f3n Trump la bloqueara. En este nuevo Concepto, los miembros de la OTAN reafirmaron que \u201cla OTAN es un foro transatl\u00e1ntico \u00fanico, esencial e indispensable para consultar, coordinar y actuar en todos los asuntos relacionados con nuestra seguridad individual y colectiva\u201d. Adem\u00e1s, se enfatiz\u00f3 la disuasi\u00f3n y defensa como la m\u00e1xima prioridad de la Alianza, relegando otras funciones como la prevenci\u00f3n y gesti\u00f3n de crisis, as\u00ed como la seguridad cooperativa (NATO, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>En la Cumbre de Madrid, tambi\u00e9n se acord\u00f3 invitar a Finlandia y Suecia para que se convirtiesen en miembros de la Alianza.&nbsp;En abril de 2023, Finlandia finaliz\u00f3 su adhesi\u00f3n, proceso que Suecia tambi\u00e9n cerr\u00f3 en marzo de 2024. En cualquier caso, este proceso de ampliaci\u00f3n, junto con los nuevos objetivos pol\u00edticos y militares asumidos por la OTAN, est\u00e1n impulsado la creaci\u00f3n de nuevos instrumentos colectivos de respuesta a la amenaza rusa y a las inseguridades emergentes del orden internacional. En palabras del secretario general de la OTAN, Jan Stoltenberg, \u201chemos entrado en una nueva era de defensa colectiva\u201d (Stoltenberg, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Cumbre de la OTAN en Vilna (Lituania) \u2013julio de 2023\u2013, adem\u00e1s de reiterar el respaldo a Ucrania frente a la agresi\u00f3n rusa, se reforz\u00f3 lo acordado en Madrid un a\u00f1o antes. Dos aspectos sobresalen de la declaraci\u00f3n final de Vilna. En primer lugar, la OTAN se compromete a fortalecer la defensa colectiva en respuesta a un entorno de seguridad cambiante, reconociendo la posibilidad de un ataque contra la soberan\u00eda de los Aliados debido a la amenaza significativa que representa Rusia. En segundo lugar, se ratifica el apoyo a la Uni\u00f3n Europea como un socio fundamental, destacando la importancia de la asociaci\u00f3n estrat\u00e9gica para la seguridad y prosperidad de la regi\u00f3n euroatl\u00e1ntica. La cooperaci\u00f3n entre la OTAN y la UE se enfatiza como esencial en el contexto de la agresi\u00f3n rusa en Ucrania, buscando demostrar unidad y determinaci\u00f3n al aprovechar sus papeles complementarios (NATO, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>Los documentos estrat\u00e9gicos de la OTAN subrayan la percepci\u00f3n del presidente Biden de que Rusia constituye una amenaza, no s\u00f3lo para la seguridad nacional de Estados Unidos, sino tambi\u00e9n para el orden mundial. Su liderazgo en este tema ha sido bien recibido en Europa como una muestra de la fortaleza del compromiso norteamericano con el v\u00ednculo transatl\u00e1ntico. No obstante, es crucial considerar c\u00f3mo evolucionar\u00e1n las relaciones transatl\u00e1nticas a medio plazo, una vez que el ciclo electoral haya concluido. Un aspecto relevante es la postura expresada por el candidato Donald Trump en la campa\u00f1a electoral, donde sugiri\u00f3 que \u201calentar\u00eda\u201d a Rusia a atacar a cualquier miembro de la OTAN que no cumpla con el objetivo de destinar el 2% de su PIB a la Alianza (Durbin, 2024). Este posicionamiento plantea interrogantes sobre la cohesi\u00f3n futura de la Alianza y el papel de Estados Unidos en la seguridad europea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los fundamentos de la seguridad y defensa europea<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La seguridad en Europa ha estado estrechamente vinculada a la protecci\u00f3n brindada por Estados Unidos durante casi ocho d\u00e9cadas, salvaguardando as\u00ed nuestro sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Durante este tiempo, la presencia del paraguas estadounidense ha facilitado el proceso de integraci\u00f3n representado hoy por la Uni\u00f3n Europea. La subordinaci\u00f3n en materia de defensa ha permitido que muchos recursos que podr\u00edan haberse destinado a la seguridad propia se hayan dirigido al fortalecimiento de aspectos socioecon\u00f3micos. Adem\u00e1s, la falta de inter\u00e9s generalizado en desarrollar una capacidad militar efectiva ha contribuido al declive de la defensa nacional como una funci\u00f3n primordial de los Estados europeos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, la competencia entre Estados Unidos y China est\u00e1 definiendo la agenda internacional. Cada asunto, crisis o conflicto se analiza a trav\u00e9s del prisma de esta lucha por la supremac\u00eda global y las din\u00e1micas de poder. Esta rivalidad entre las grandes potencias ha situado a los pa\u00edses europeos en una posici\u00f3n inc\u00f3moda, enfrent\u00e1ndose a la necesidad de tomar partido en una competencia en la que no todos se sienten completamente involucrados.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra en Ucrania y otros conflictos regionales, como el de Gaza, est\u00e1n acentuando las tensiones y la incertidumbre econ\u00f3mica a escala global. Se observa una divisi\u00f3n mundial en bloques que no responden, en lo fundamental, a ideolog\u00edas, sino a intereses geopol\u00edticos y geoecon\u00f3micos. En un mundo m\u00e1s polarizado, Europa se encuentra cada vez m\u00e1s presionada para establecer una voz propia e independiente.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfA la b\u00fasqueda de la autonom\u00eda estrat\u00e9gica?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Polarizaci\u00f3n y competencia en el orden internacional explican, en parte, el debate en curso sobre la importancia de que la Uni\u00f3n Europea adquiera una cierta \u00abautonom\u00eda estrat\u00e9gica\u00bb en pol\u00edtica exterior, como una forma de diversificar sus alianzas y fortalecer su posici\u00f3n en el escenario internacional (Pontijas Calder\u00f3n, 2022). En realidad, la b\u00fasqueda de esa autonom\u00eda europea ha sido una aspiraci\u00f3n arraigada en la UE, activada infructuosamente tras cada crisis que los pa\u00edses miembros no han logrado resolver de manera independiente \u2013Balcanes, Siria o Libia, entre otros\u2013 o cuando han mostrado un profundo desacuerdo con las acciones estadounidenses \u2013por ejemplo, Irak\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, el significado real de ese t\u00e9rmino se ha mantenido esquivo durante a\u00f1os. Desde un punto de vista te\u00f3rico la autonom\u00eda estrat\u00e9gica engloba tres elementos principales: econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico y de seguridad y defensa (Grevi, 2019). No obstante, ante las circunstancias mundiales descritas, la atenci\u00f3n reside en el tercer \u00e1mbito dada la absoluta dependencia europea del paraguas proporcionado por EE. UU. a trav\u00e9s de la OTAN.<\/p>\n\n\n\n<p>La Estrategia global para la pol\u00edtica exterior y de seguridad de la Uni\u00f3n Europea (EUGS en siglas en ingl\u00e9s), aprobada en verano de 2016, se\u00f1alaba que la UE deb\u00eda convertirse en un proveedor de seguridad global y que sus esfuerzos \u00abdeber\u00edan permitir[le] actuar de forma aut\u00f3noma, al tiempo que contribuye a la OTAN y emprende acciones en cooperaci\u00f3n con ella\u00bb (Uni\u00f3n Europea, 2016). Esto puede interpretarse como que la UE constituye el instrumento que permite a sus Estados miembros interactuar con los EE. UU. cuando sea posible y sin los recursos de los estadounidenses cuando sea necesario (Biscop, 2017). Aunque, la EUGS \u201calimenta la ambici\u00f3n de una autonom\u00eda estrat\u00e9gica para la Uni\u00f3n Europea\u201d no ofrec\u00eda una clara orientaci\u00f3n sobre la manera en que la UE, en su conjunto, pretend\u00eda alcanzarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Josep Borrell, Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, a finales de 2020, defin\u00eda esa pretendida autonom\u00eda estrat\u00e9gica europea como \u201cla capacidad de pensar por nosotros mismos y de actuar de acuerdo con nuestros propios valores e intereses\u201d (Borrell, 2020). Otras fuentes inciden en ese concepto al entenderla como la posibilidad de \u201cactuar de forma aut\u00f3noma cuando y donde sea necesario y para trabajar con socios siempre que sea posible\u201d (Presidencia Espa\u00f1ola Consejo UE, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00ednea, la denominada \u201cBr\u00fajula Estrat\u00e9gica\u201d \u2013aprobada por el Consejo Europeo en marzo de 2022\u2013, documento dise\u00f1ado para guiar la seguridad y defensa europeas en la pr\u00f3xima d\u00e9cada. busca fortalecer la autonom\u00eda estrat\u00e9gica de la UE, aunque no la define completamente. Sin embargo, al destacar la necesidad de asumir una mayor responsabilidad en su propia seguridad \u201cen colaboraci\u00f3n con sus socios cuando sea posible, y sola cuando sea necesario\u201d, parece hacer referencia a este concepto (Consejo de la UE, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente, al discutir sobre \u201cautonom\u00eda\u201d en el \u00e1mbito de seguridad y defensa europea, se hace referencia a la facultad de actuar sin depender de las directrices o restricciones impuestas por Estados Unidos. Esta autonom\u00eda implicar\u00eda convertirse en un verdadero jugador geoestrat\u00e9gico \u201ccon capacidad y voluntad de ejercer poder o influencia m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras para alterar el estado actual de las cuestiones geopol\u00edticas\u201d (Brzezinski, 1998: 48). Veamos a continuaci\u00f3n, la aplicaci\u00f3n de estos dos conceptos, voluntad de influir y capacidad de ejercer el poder por parte de la UE.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Voluntad de influir<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En general, la voluntad se refleja en la necesidad de establecer y coordinar protocolos de toma de decisiones desde el \u00e1mbito pol\u00edtico hasta el militar. En este sentido, hay que enfatizar que la Uni\u00f3n Europea no es una organizaci\u00f3n de defensa, como la OTAN y no se centra, exclusivamente, en tareas relacionadas con seguridad. Se trata de una asociaci\u00f3n supranacional que, casi por obligaci\u00f3n, realiza estas labores de seguridad en su sentido m\u00e1s amplio. En otras palabras, la Uni\u00f3n Europea es, en principio, una asociaci\u00f3n de Estados iguales, pese a sus diferencias de tama\u00f1o: los m\u00e1s peque\u00f1os siempre han sabido aliarse entre s\u00ed para contrarrestar la influencia de otros mucho m\u00e1s grandes (Lacoste, 2008). Por ello a lo largo de los a\u00f1os, se ha dotado de conceptos, instituciones, mecanismos y procedimientos con los que trata de afrontar los retos de la seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>La Pol\u00edtica Com\u00fan de Seguridad y Defensa (PCSD) constituye la manifestaci\u00f3n m\u00e1s genuina de la voluntad europea para actuar aut\u00f3nomamente en el \u00e1mbito de la seguridad; no obstante, la UE ha externalizado la defensa del continente en la OTAN. Hay que recordar que el tratado de Lisboa (art. 42, ap. 7) enfatiza la supremac\u00eda de la OTAN en asuntos de defensa colectiva para los Estados miembros de ambas organizaciones. De esta forma, los europeos parten de una posici\u00f3n de desventaja a la hora de influir en los asuntos mundiales, ya que su libertad de acci\u00f3n va a depender, seg\u00fan su propia normativa, de otra organizaci\u00f3n en la que EE. UU. ostenta una indudable preponderancia. Es probable que Washington no vea con buenos ojos la idea de una Uni\u00f3n Europea con mayores capacidades de seguridad y defensa, ya que podr\u00eda significar una reducci\u00f3n significativa de su dependencia militar de los estadounidenses (Calvo Albero, 2022: 192).<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, con titubeos y a golpe de crisis sucesivas, en los \u00faltimos a\u00f1os, se han logrado avances significativos en el \u00e1mbito de la defensa europea, estableciendo instrumentos fundamentales como la Cooperaci\u00f3n Estructurada Permanente, el Fondo Europeo de Defensa y el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz. El objetivo es maximizar el potencial de estas herramientas. Actualmente, se est\u00e1n implementando y fortaleciendo para brindarles mayor coherencia, impulso, sentido y direcci\u00f3n (Borrell Fontelles, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Con el resurgimiento de los conflictos armados en Europa, los l\u00edderes de la UE, aunque no afrontan el mismo entorno de seguridad, comparten la percepci\u00f3n de la amenaza que las acciones militares rusas suponen para la seguridad del continente. Esto, en l\u00ednea con lo indicado por la Br\u00fajula Estrat\u00e9gica, ha llevado a una alineaci\u00f3n en las pol\u00edticas de seguridad y defensa europeas, propiciando avances en la integraci\u00f3n en dichos \u00e1mbitos (Parada Mart\u00ednez, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, la voluntad pol\u00edtica se encuentra lastrada por dos factores transcendentales. El primero reside en el propio car\u00e1cter restrictivo del sistema de toma de decisiones que el Tratado de Lisboa (art. 42 ap. 2) ofrece para las actuaciones en materia de defensa ya que se adoptan por unanimidad entre los miembros del Consejo de la UE \u2013se excluye espec\u00edficamente la posibilidad de la utilizaci\u00f3n de la mayor\u00eda cualificada\u2013. En este sentido, se observa una presi\u00f3n creciente del Parlamento Europeo y la Comisi\u00f3n Europea, junto a algunos Estados miembros, para extender el uso de la votaci\u00f3n por mayor\u00eda cualificada a \u00e1reas estrat\u00e9gicas de pol\u00edtica exterior y de seguridad, como las sanciones y las misiones civiles. Sin embargo, aplicar este sistema mayoritario a decisiones militares o de defensa puede ser demasiado ambicioso debido a los intereses nacionales en juego. Por ello, se estar\u00edan explorando alternativas como el reforzamiento de la mayor\u00eda cualificada o la posibilidad de abstenci\u00f3n de un Estado miembro sin bloquear la decisi\u00f3n (Pirozzi, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>La falta de una cultura estrat\u00e9gica europea constituye el segundo condicionante para la voluntad para actuar. El objetivo es alcanzar una convergencia en la evaluaci\u00f3n de las amenazas a las que se enfrenta Europa, as\u00ed como un compromiso s\u00f3lido con respuestas unificadas y coordinadas. Para ello, es fundamental actuar en conformidad con el principio de solidaridad establecido en el Tratado de la Uni\u00f3n Europea, que implica una colaboraci\u00f3n estrecha y una disposici\u00f3n a apoyar a los Estados miembros en momentos de necesidad o crisis (EEAS, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>La ya citada Br\u00fajula Estrat\u00e9gica expone varias ideas clave sobre la cultura estrat\u00e9gica europea. En primer lugar, destaca la importancia de desarrollar una visi\u00f3n estrat\u00e9gica com\u00fan para la pol\u00edtica de seguridad y defensa de la UE en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Este enfoque implica la revisi\u00f3n regular del an\u00e1lisis de amenazas, con una frecuencia m\u00ednima de cada tres a\u00f1os, adapt\u00e1ndose seg\u00fan evolucione el contexto estrat\u00e9gico y de seguridad. Adem\u00e1s, se resalta la realizaci\u00f3n frecuente de ejercicios civiles y militares reales en todos los \u00e1mbitos, junto con el fortalecimiento de la planificaci\u00f3n anticipada, como elementos cruciales para mejorar la preparaci\u00f3n, promover la interoperabilidad y respaldar dicha cultura estrat\u00e9gica com\u00fan (Consejo de la UE, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los Estados miembros siguen siendo en muchos aspectos independientes unos de otros; cada uno de ellos conserva sus Fuerzas Armadas, sus propias leyes, sus percepciones y su manera de entender el uso de la fuerza. Pese a los progresos realizados en materia de legislaci\u00f3n com\u00fan sobre ciertas cuestiones, persisten rivalidades y competencias. Factores como la geograf\u00eda, la historia y las normas sociales contin\u00faan siendo obst\u00e1culos dif\u00edciles de superar \u00fanicamente con normativas, ya que implican cuestiones arraigadas que van m\u00e1s all\u00e1 del simple voluntarismo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Capacidad de ejecuci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El segundo aspecto crucial para que la UE alcance un papel geoestrat\u00e9gico significativo radica en la exigencia de adquirir las capacidades militares adecuadas para llevar a cabo las operaciones que se proponga. Estas capacidades, de naturaleza diversa seg\u00fan el tipo de misi\u00f3n, deben ser cre\u00edbles en todo momento. En el \u00e1mbito de la defensa, la falta de credibilidad conlleva inevitablemente al fracaso. Por ello, una respuesta estrat\u00e9gica implica la capacidad de identificar y anticipar amenazas a trav\u00e9s de una infraestructura integrada de inteligencia, militar y seguridad (Dempsey, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo algunas excepciones, la mayor\u00eda de los l\u00edderes pol\u00edticos europeos, tradicionalmente, han mostrado un mero apoyo ret\u00f3rico al fortalecimiento de la defensa europea. Desde la instauraci\u00f3n de un ambicioso Objetivo Operacional Europeo en 1999, que contemplaba una fuerza de reacci\u00f3n r\u00e1pida de 60,000 efectivos, hasta proyectos como las Iniciativas de Capacidades de Defensa o los Grupos de Combate, han demostrado cierta inventiva para destacar su disposici\u00f3n a mejorar la capacidad militar limitada de Europa. Incluso se ha planteado la idea de un ej\u00e9rcito europeo. Aunque en el pasado se ha sugerido esta posibilidad como una forma de impulsar la integraci\u00f3n pol\u00edtica de la UE, en realidad, la creaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito comunitario europeo no est\u00e1 en la agenda, principalmente porque no es factible, a la vista de la situaci\u00f3n actual. En realidad, ninguna de estas iniciativas ha tenido mucho recorrido.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de los avances registrados en la PCSD, Europa todav\u00eda adolece de una postura militar que inspire credibilidad. Esta carencia obstaculiza la capacidad de la UE para intervenir de manera eficaz y fiable en escenarios considerados como cr\u00edticos. La falta de medios y servicios suficientes, como transporte estrat\u00e9gico, comunicaciones seguras, recursos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, as\u00ed como drones, sistemas espaciales y capacidades anfibias, entre otros, contribuye a esta situaci\u00f3n. Adem\u00e1s, se observa una marcada fragmentaci\u00f3n e ineficiencia en m\u00faltiples aspectos. Los Estados miembros de la UE disponen de una diversidad de sistemas que no son interoperables entre s\u00ed. Por ejemplo, en el seno de la UE existen m\u00e1s de treinta modelos distintos de carros de combate, veinte variantes de aeronaves y una decena de modelos de aviones cisterna (Borrell Fontelles, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>La invasi\u00f3n de Ucrania por Rusia ha representado un rev\u00e9s para el idealismo europeo, que se ha visto confrontado repentinamente con un conflicto armado en las fronteras del continente, planteando un desaf\u00edo significativo a los valores e intereses defendidos por la UE. La guerra ha reactivado indudablemente el inter\u00e9s de la Uni\u00f3n en fortalecer sus capacidades de defensa. En un contexto donde la amenaza rusa se percibe como concreta y el respaldo estadounidense es incierto, surge la oportunidad de revitalizar la PCSD. En este sentido, el concepto de \u201cEuropa de la defensa\u201d, anteriormente difuso, ha resurgido en un debate influenciado por la situaci\u00f3n geopol\u00edtica actual. Durante la reuni\u00f3n de los 21 y 22 de marzo de 2024, los l\u00edderes de la Uni\u00f3n discutieron sobre c\u00f3mo avanzar en este concepto y adoptaron medidas relacionadas con Ucrania, la seguridad y defensa, Oriente Pr\u00f3ximo y la respuesta a las crisis actuales (Consejo Europeo, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfUna autonom\u00eda estrat\u00e9gica de la UE limitada por su relaci\u00f3n con la OTAN?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El actual escenario estrat\u00e9gico europeo se caracteriza por la asertiva intenci\u00f3n de Rusia de modificar el orden internacional en sentido favorable a sus intereses, mientras que la UE, la OTAN y EE. UU. respaldan a Ucrania y adoptan medidas de disuasi\u00f3n y defensa. El contexto resultante, en palabras del primer ministro polaco, Donald Tusk ser\u00eda que \u201cestamos en una \u00e9poca de preguerra. No exagero.&nbsp;Cada d\u00eda es m\u00e1s evidente\u201d (Rodr\u00edguez-Pina, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, una victoria de Putin en Ucrania y un triunfo trumpista en las elecciones presidenciales resultar\u00edan en un debilitamiento de la Alianza Atl\u00e1ntica. De ocurrir de esta manera \u2013victoria de rusa en Ucrania y debilitamiento de la OTAN\u2013, no es descartable que Mosc\u00fa acent\u00fae su agresividad contra los pa\u00edses europeos, de momento a trav\u00e9s de estrategias hibridas en la zona gris, pero sin excluir otros instrumentos de surgir la oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido los s\u00edntomas son ciertamente preocupantes. A lo largo del mes de abril de 2024, se registraron una serie de eventos que evidencian la creciente agresividad de los servicios de inteligencia de Mosc\u00fa en pa\u00edses occidentales. Entre estos incidentes se incluyen la detenci\u00f3n de esp\u00edas, ataques a instalaciones de producci\u00f3n de armamento vinculadas al apoyo a Ucrania, sabotajes en la infraestructura ferroviaria y de suministro de agua de la Uni\u00f3n Europea, as\u00ed como ciberataques a gran escala (Redondo y Iriarte, 2024). Estos acontecimientos son indicativos de una nueva fase en la guerra h\u00edbrida perpetrada por Rusia. Ante esta situaci\u00f3n, Europa, con o sin EE. UU., est\u00e1 abocada a un rearme acelerado que aumente dr\u00e1sticamente la disuasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la urgencia de fortalecer la defensa europea, se estar\u00eda buscando una soluci\u00f3n pragm\u00e1tica que se apoyar\u00eda en dos l\u00edneas de acci\u00f3n concurrentes: un mayor fortalecimiento de la PCSD y la constituci\u00f3n de un aut\u00e9ntico pilar europeo en la OTAN. De esta manera, los esfuerzos van encaminados m\u00e1s bien a lograr un grado aceptable de autosuficiencia en algunas capacidades b\u00e1sicas que le permita colaborar con otros en grado de igualdad y no de subordinaci\u00f3n (Calvo Albero, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Fortalecimiento de la PCSD<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los Estados miembros de la UE parecen estar comprometidos a implementar medidas concretas con las que avanzar en la defensa europea y afrontar los crecientes desaf\u00edos de seguridad. Se busca mejorar la preparaci\u00f3n y capacidad de la defensa y para lograrlo, se requieren esfuerzos adicionales, incluyendo un aumento significativo de los presupuestos militares y una mejor inversi\u00f3n conjunta. Tambi\u00e9n se pretende mejorar el acceso de la industria europea de defensa a financiaci\u00f3n p\u00fablico-privada, as\u00ed como fomentar el desarrollo y adquisici\u00f3n conjunta de capacidades esenciales. Entre estas destacan el despliegue r\u00e1pido, la movilidad militar, la seguridad espacial, la ciberseguridad y la lucha contra la manipulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n por parte de actores extranjeros (Consejo Europeo, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>La preparaci\u00f3n de la UE en defensa, esencial para proteger a sus ciudadanos, territorio, activos y valores democr\u00e1ticos, depende en gran medida de la industria europea de defensa. A primeros de marzo de 2024, von der Leyen present\u00f3 la primera estrategia industrial de defensa de la UE. Se persigue mejorar la ordenaci\u00f3n industrial de defensa europea mediante la inversi\u00f3n colaborativa, la investigaci\u00f3n, el desarrollo, la producci\u00f3n, la adquisici\u00f3n y la propiedad en el seno de la UE (Comisi\u00f3n Europea, 2024). Con la aprobaci\u00f3n de esta estrategia, la UE aspira a superar su respuesta inicial a la invasi\u00f3n de Rusia e incrementar la capacidad industrial en materia de defensa a largo plazo. Despu\u00e9s de destacarse en la gesti\u00f3n de crisis durante la pandemia del coronavirus, la Comisi\u00f3n Europea ha adquirido un poder sin precedentes. A medida que los Estados miembros reconocen sus vulnerabilidades en defensa, el momento para el avance de la UE en la pol\u00edtica industrial de defensa es propicio. En esencia, la estrategia impulsa la adquisici\u00f3n conjunta de armamento por parte de los Estados miembros dentro de Europa (Besch, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque estos esfuerzos, sin duda, van en la direcci\u00f3n correcta, no son suficientes para garantizar la disuasi\u00f3n y defensa de la UE. Por ello, desde la declaraci\u00f3n de Versalles \u201311-12 de marzo de 2022\u2013 los documentos pol\u00edticos y estrat\u00e9gicos de la UE reiteran sin excepci\u00f3n que la cooperaci\u00f3n entre la UE y la OTAN, en consonancia con los principios establecidos en los Tratados y acordados por el Consejo Europeo, es esencial para la seguridad del continete. El fortalecimiento de la UE en este \u00e1mbito beneficia la seguridad transatl\u00e1ntica, complementando el papel de la OTAN que sigue siendo el pilar de la defensa colectiva de sus miembros (Consilium, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>En el actual contexto geopol\u00edtico caracterizado por la competencia sist\u00e9mica entre potencias, la disuasi\u00f3n emerge como el pilar fundamental de la defensa. La respuesta de Bruselas a la escalada militar rusa en la frontera con Ucrania indica que, a medio plazo, la UE no podr\u00e1 salvaguardar su seguridad sin la cooperaci\u00f3n de la OTAN, lo que implica la participaci\u00f3n de Estados Unidos. En otras palabras, en momentos de crisis, la atenci\u00f3n se centra en la Alianza y, especialmente, en Washington. Con ello, la UE estar\u00eda reconociendo que la PCSD, por s\u00ed sola, no puede asegurar la estabilidad regional de Europa y que fragmentar los esfuerzos militares europeos carece de sentido. Por consiguiente, el fortalecimiento de la asociaci\u00f3n estrat\u00e9gica entre la OTAN y la UE adquiere una relevancia crucial en el actual panorama de seguridad, donde ambas organizaciones y sus miembros se enfrentan a desaf\u00edos similares.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pilar europeo de la OTAN<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La Uni\u00f3n Europea se encuentra en una situaci\u00f3n de precariedad estrat\u00e9gica defensiva y necesita de la Alianza Atl\u00e1ntica para fortalecer su posici\u00f3n. Sin embargo, para consolidar el v\u00ednculo transatl\u00e1ntico, es necesario desarrollar un pilar europeo basado en la igualdad, en lugar de la subordinaci\u00f3n (Palomares Lerma, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>La seguridad de la UE y la de la OTAN est\u00e1n interrelacionadas; 23 Estados miembros de la UE son tambi\u00e9n aliados de la OTAN. Por ello, una mayor coherencia y asistencia mutua entre Europa y Estados Unidos en materia de seguridad y defensa es imprescindible para asegurar una relaci\u00f3n equilibrada y mutuamente beneficiosa en todos los aspectos estrat\u00e9gicos. As\u00ed, se entiende que la Br\u00fajula Estrat\u00e9gica de la UE abogue por que el di\u00e1logo estrat\u00e9gico sea un elemento esencial que fortalezca la asociaci\u00f3n transatl\u00e1ntica, a trav\u00e9s de promover una mayor cooperaci\u00f3n en seguridad, defensa, tecnolog\u00eda, cambio clim\u00e1tico o ciberseguridad (Consejo Europeo, 2022). \u201cDurante demasiado tiempo hemos delegado nuestra seguridad externa en Estados Unidos. Ahora debemos asumir nuestra responsabilidad estrat\u00e9gica y ser capaces de defender Europa por nosotros mismos, construyendo un pilar europeo s\u00f3lido dentro de la OTAN\u201d (Borrell Fontelles, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, en los \u00faltimos meses, se ha establecido un cierto consenso a nivel comunitario en que el fortalecimiento militar europeo se sit\u00fae bajo el paraguas de la OTAN. La idea es que una europeizaci\u00f3n decidida de la Alianza Atl\u00e1ntica podr\u00eda convertirse en la base de una autonom\u00eda estrat\u00e9gica de car\u00e1cter limitado para la UE.&nbsp; La PCSD, en lugar de operar de manera enteramente aut\u00f3noma, podr\u00eda fortalecer el pilar europeo de la OTAN, contribuyendo as\u00ed a equilibrar la relaci\u00f3n con EE. UU. y compensar una posible disminuci\u00f3n del compromiso estadounidense en un futuro no demasiado alejado (Sweeney, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de la PCSD, los europeos muestran disposici\u00f3n para participar en la revisi\u00f3n de la Alianza, buscando asumir un liderazgo estrat\u00e9gico en su entorno y fortalecer su defensa. La incorporaci\u00f3n reciente de Suecia y Finlandia a la OTAN impulsar\u00eda esta tendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, estas circunstancias podr\u00edan hacer mejorar las relaciones entre la UE y el Reino Unido. La pol\u00edtica de seguridad y defensa se caracteriza por su naturaleza intergubernamental, lo que la distingue como una de las pol\u00edticas menos comunitarias dentro de la Uni\u00f3n Europea. Para pa\u00edses como el Reino Unido, con una tradici\u00f3n de escepticismo hacia la integraci\u00f3n comunitaria, resulta m\u00e1s accesible involucrarse en un \u00e1mbito que se basa principalmente en la cooperaci\u00f3n entre gobiernos nacionales. Esta din\u00e1mica otorga al Gobierno brit\u00e1nico una mayor flexibilidad institucional para participar en esta pol\u00edtica. As\u00ed, el campo de la seguridad y la defensa emerge como un terreno propicio para establecer v\u00ednculos y cooperaci\u00f3n entre ambas partes (Borrell citado por Miguel, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00faltima instancia, se buscar\u00eda un reequilibrio de la Alianza, con una mayor asunci\u00f3n de responsabilidad por parte de los europeos y un papel facilitador de los estadounidenses. Ambas partes podr\u00edan estar interesadas en establecer una nueva Alianza basada en una asociaci\u00f3n genuina, donde los europeos, respaldados por los Estados Unidos, alcancen cierta autonom\u00eda estrat\u00e9gica, abiertamente, limitada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace d\u00e9cadas, Europa ha descuidado sus obligaciones para compartir la carga necesaria en materia de seguridad y defensa, mientras compite en sectores de inter\u00e9s estrat\u00e9gico para la econom\u00eda estadounidense. Tradicionalmente, los l\u00edderes europeos han diferenciado entre las cuestiones de seguridad y las comerciales en sus relaciones con Estados Unidos. Por un lado, han confiado en el poder militar estadounidense para garantizar la disuasi\u00f3n y defensa a trav\u00e9s de la OTAN, mientras que, por otro lado, han continuado con su desarrollo econ\u00f3mico compitiendo con los norteamericanos comercialmente. Esta perspectiva se ilustra en el fracaso de las negociaciones comerciales en el marco del TTIP y en la alineaci\u00f3n europea con la pol\u00edtica exterior de Estados Unidos en conflictos como Afganist\u00e1n e Irak. Esta dualidad en las relaciones no exenta de contradicciones, se manifiesta en los aranceles impuestos por Estados Unidos a ciertos productos europeos \u2013y viceversa\u2013, as\u00ed como en la creciente presencia militar estadounidense en Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la \u00f3ptica de Trump y, en menor medida, tambi\u00e9n de Biden, esta contradicci\u00f3n resulta inaceptable. El republicano, una vez m\u00e1s en la contienda electoral, busca implementar una pol\u00edtica exterior transaccional. En otros t\u00e9rminos, no es viable ser una potencia econ\u00f3mica aut\u00f3noma sin cumplir con el compromiso de defensa colectiva que debe unir ambas orillas del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n\n\n\n<p>Una posible victoria de Trump, con toda seguridad, provocar\u00e1 inestabilidades en las relaciones transatl\u00e1nticas. Su ret\u00f3rica y pol\u00edticas previas han generado desaz\u00f3n entre los aliados europeos respecto a la fortaleza del v\u00ednculo transatl\u00e1ntico. Su enfoque unilateral y la tendencia a cuestionar el valor de las alianzas internacionales podr\u00edan debilitar la confianza y la colaboraci\u00f3n entre Estados Unidos y Europa, lo que a su vez afectar\u00eda a la capacidad de Occidente para abordar desaf\u00edos comunes de manera efectiva. Los intereses econ\u00f3micos y la cooperaci\u00f3n en materia de seguridad internacional pueden ser sacrificados por motivos geopol\u00edticos e ideol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Europa, convertida en un mero ap\u00e9ndice de EE. UU. en cuestiones estrat\u00e9gicas, ha perdido prestigio y, sobre todo, poder en antiguas \u00e1reas de influencia. El desenganche de Europa por parte de antiguas colonias africanas, que ahora abrazan a Rusia y China, es una muestra inequ\u00edvoca.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto geoestrat\u00e9gico actual, surge un creciente impulso dentro de la Uni\u00f3n Europea para fortalecer sus capacidades de defensa y seguridad, reconociendo la importancia de desempe\u00f1ar un papel m\u00e1s significativo como actor estrat\u00e9gico. Sin embargo, surge el interrogante sobre c\u00f3mo concretar este prop\u00f3sito, dado que tanto nuestra voluntad como nuestra capacidad a\u00fan requieren un desarrollo m\u00e1s completo. La modernizaci\u00f3n de las capacidades de defensa europeas, combinada con una participaci\u00f3n m\u00e1s activa en la revisi\u00f3n de la Alianza Atl\u00e1ntica, con miras a lograr un reparto de responsabilidades m\u00e1s equitativo entre ambas orillas del Atl\u00e1ntico, representan pasos fundamentales hacia una defensa m\u00e1s eficaz y cre\u00edble; a pesar de que pueda implicar la aceptaci\u00f3n de una autonom\u00eda estrat\u00e9gica europea restringida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Mario Laborie <\/em><\/strong>es coronel (ET-r) Doctor en Seguridad Internacional, profesor invitado en el m\u00e1ster paz, seguridad y defensa del Instituto Universitario Guti\u00e9rrez Mellado (UNED) y Subdirector Adjunto del IUGM.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Akhtar, Shayerah I. (2023), \u201cU.S.-EU Trade and Economic Relations\u201d, CRS, June 9.<\/p>\n\n\n\n<p>Archick, Kristin (2024). \u201cU.S.-European Relations in the 118th Congress\u201d<em>,<\/em> <em>CRS<\/em>, January 2.<\/p>\n\n\n\n<p>Besch, Sophia (2024), \u201cUnderstanding the EU\u2019s New Defense Industrial Strategy\u201d, <em>Carnegie Endowment for International Peace<\/em>, March 8.<\/p>\n\n\n\n<p>Biscop, Sven (2017), \u201cAnalysing the EU Global Strategy on Foreign and Security Policy\u201d, en Rehrl, Jochen (Ed), <em>Hanbook on CSDP<\/em>, Viena: Federal Ministry of Defence and Sports of the Republic of Austria, pp. 28-34.<\/p>\n\n\n\n<p>Borrell Fontelles, Josep (2020), \u201cLa autocomplacencia estrat\u00e9gica no es una opci\u00f3n para Europa\u201d, <em>La Vanguardia<\/em>, 23 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Borrell Fontelles, Josep (2022), <em>La nueva Europa de la Defensa y la Br\u00fajula Estrat\u00e9gica<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Borrell Fontelles, Josep (2024), \u201cEurope\u2019s day 2024: The need of a paradigm shift for the EU\u201d, EEAS, May 9.<\/p>\n\n\n\n<p>Brzezinski, Zbigniew (1998), <em>El gran tablero mundial<\/em>, Barcelona: Ediciones Paid\u00f3s Ib\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Calvo Albero, Jos\u00e9 L. (2022), \u201cAutonom\u00eda estrat\u00e9gica europea y grandes potencias\u201d, en VV.AA., <em>La Uni\u00f3n Europea hacia la autonom\u00eda estrat\u00e9gica<\/em> (Vol. IEEE CE 215), Madrid: Ministerio de Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Comisi\u00f3n Europea (2024), \u201cEstrategia Industrial de Defensa Europea\u201d<em>,<\/em> 5 de marzo<\/p>\n\n\n\n<p>Consejo de la UE (2022), \u201cUna Br\u00fajula Estrat\u00e9gica para la Seguridad y la Defensa\u201d<em>,<\/em> 21 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Consejo Europeo (2022), \u201cUna Br\u00fajula Estrat\u00e9gica para reforzar la seguridad y la defensa de la UE en el pr\u00f3ximo decenio\u201d, 21 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Consejo Europeo (2024), \u201cEuropean Council, 21-22 March 2024\u201d, &nbsp;March 22.<\/p>\n\n\n\n<p>Consilium (2022), \u201cDeclaraci\u00f3n de Versalles<em>.<\/em>Reuni\u00f3n informal de los jefes de Estado o de Gobierno\u201d, &nbsp;11-12 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dempsey, Judy (2024), \u201cEurope\u2019s Strategic Deficit\u201d, <em>Carnegie Europe<\/em>, April 2.<\/p>\n\n\n\n<p>Duffield, John S.; Michota, Cynthia &amp; Miller, Sara A. (2008), \u201cAlliances\u201d, en Williams, Paul D. (Ed.), <em>Security Studies<\/em>, London &amp; New York: Routledge, pp. 291-306.<\/p>\n\n\n\n<p>Durbin, Adam (2024), \u201cNato chief says Donald Trump comments &#8216;undermine all of our security\u201d, <em>BBC News<\/em>, February 12.<\/p>\n\n\n\n<p>EEAS (2019), \u201cThe European Union\u2019s Global Strategy three years on, Looking Forward\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Euronews (2024), \u201cTrump anima a Rusia a atacar a sus socios de la OTAN que no cumplan los gastos y los pone en peligro\u201d, 12 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa Press (2019), \u201cVon der Leyen afirma que la UE \u00b4debe aprender el lenguaje del poder\u201d, 8 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Garamone, Jim (2024), \u201cDOD Official Restates Why Supporting Ukraine Is in U.S. Interest\u201d, <em>DOD News<\/em>, February 9.<\/p>\n\n\n\n<p>Gates, Robert (2011), \u201cText of Speech by Robert Gates on the Future of NATO\u201d, <em>Atlantic Council<\/em>, June 10.<\/p>\n\n\n\n<p>Grammer, Robbie (2019), \u201cTrump Can\u2019t Do That. Can He?\u201d, <em>Foreign Policy<\/em>, January16.<\/p>\n\n\n\n<p>Grevi, Giovanni (2019), \u201cStrategic autonomy for European choices: The key to Europe\u2019s shaping power\u201d, <em>EPC<\/em>, July 19.<\/p>\n\n\n\n<p>Grieger, Gisela &amp; Szczepa\u0144ski, Marcin (2023), \u201cQuestion time: Strengthening transatlantic ties in a challenging multilateral world\u201d,<em> European Parliamentary Research Service<\/em>, March.<\/p>\n\n\n\n<p>Irish Examiner (2006), \u201c&#8217;Spend more on defence&#8217;, Bush urges Europe\u201d, &nbsp;November 27.<\/p>\n\n\n\n<p>La Casa Blanca (2021), \u201cDiscurso de toma de posesi\u00f3n del presidente Joseph R. Biden, Jr. Capitolio de los Estados Unidos de Am\u00e9rica\u201d, <em>US. Department of State<\/em>, 20 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Lacoste, Yves (2008), <em>Geopol\u00edtica. La larga historia del presente<\/em> (Vol. 1\u00aa ed.), Madrid: S\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Livingstone, Helen (2022), \u201cRussia accuses Nato of \u2018proxy war\u2019 in Ukraine as US hosts crucial defence summit\u201d, <em>The Guardian<\/em>, April 26.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel, Rafa (2024), \u201cEl Reino Unido y la UE intentan superar el Brexit con la cooperaci\u00f3n en seguridad y defensa\u201d, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 9 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>NATO (2022), \u201cNATO 2022 Strategic Concept\u201d,June 29.<\/p>\n\n\n\n<p>NATO (2023), \u201cVilnius Summit Communiqu\u00e9\u201d,July 11.<\/p>\n\n\n\n<p>Palomares Lerma, Gustavo (2023), \u201cLa Europa de la Defensa: ser o no ser\u201d, <em>El Mundo<\/em>, 30 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Parada Mart\u00ednez, Manuel (2023), \u201cLa Br\u00fajula Estrat\u00e9gica: \u00bfun documento m\u00e1s para el momento oportuno?\u201d, <em>IEEE<\/em> &#8211; Documento de Opini\u00f3n 62\/2023, 19 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Parlamento Europeo (2019), \u201cNegociaciones comerciales entre la UE y EEUU: el PE protege los intereses clave\u201d, <em>Parlamento Europeo<\/em>, 21 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Pirozzi, Nicoletta (2023), \u201cUn cambio de Tratado para una Uni\u00f3n Europea de Defensa\u201d, <em>Pol\u00edtica Exterior<\/em>, 8 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pontijas Calderon, Jos\u00e9 L. (2022), \u201cUna br\u00fajula estrat\u00e9gica para la seguridad y la defensa de la Uni\u00f3n Europea. \u00bfUn documento m\u00e1s?\u201d, <em>IEEE<\/em> &#8211; Documento de Analisis 22\/2022, 8 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Presidencia Espa\u00f1ola Consejo de la UE (2023), \u201cResilient EU2030\u201d, &nbsp;Spain\u2019s National Office of Foresight and Strategy.<\/p>\n\n\n\n<p>R. Suanzes, Pablo (2017), \u201cTusk considera que Trump es \u00b4una amenaza para la UE\u00b4\u201d, <em>El Mundo<\/em>, 31 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Redondo, M\u00f3nica y Iriarte, Daniel (2024), \u201c72 horas de detenciones y esp\u00edas rusos: \u00bfha pisado Putin el acelerador de la guerra h\u00edbrida?\u201d, <em>El Confidencial<\/em>, 21 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodriguez-Pina, Gloria (2024), \u201cDonald Tusk: \u00b4Estamos en una \u00e9poca de preguerra. No exagero\u00b4\u201d, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 29 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Stoltenberg, Jens (2023), \u201cOpening remarks by NATO Secretary General\u201d,<em> NATO<\/em>, May 10.<\/p>\n\n\n\n<p>Sweeney, Simon (2024), \u201cEuropean NATO: common interests should drive security and defence integration\u201d, <em>UK in a Changing Europe<\/em>, March 11.<\/p>\n\n\n\n<p>The White House (2015), \u201cNational Security Strategy 2015\u201d, February.<\/p>\n\n\n\n<p>The White House (2017), \u201cNational Security Strategy 2017\u201d, December.<\/p>\n\n\n\n<p>Uni\u00f3n Europea (2016), \u201cUna visi\u00f3n com\u00fan, una actuaci\u00f3n conjunta: una Europa m\u00e1s fuerte\u201d, <em>EUR-Lex<\/em>, &nbsp;junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Walt, Stephen M. (1997),\u201cWhy alliances endure or collapse\u201d, <em>Survival<\/em>, Vol. 39, No. 1, pp. 156-179.<\/p>\n\n\n\n<p>Welt, Cory (2024), \u201cRussia\u2019s War on Ukraine: U.S. Policy and the Role of Congress\u201d, <em>Congressional Research Service<\/em>, January 14.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARIO LABORIE Instituto Universitario Guti\u00e9rrez Mellado\/UNED, Espa\u00f1a Title: European Union: Geopolitics and Transatlantic Relations Resumen: En un panorama estrat\u00e9gico marcado por la competencia entre grandes potencias a escala global, agravada por los conflictos en Ucrania y Gaza, surge la necesidad de examinar el papel de la Uni\u00f3n Europea en el escenario mundial. 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