{"id":681,"date":"2023-11-16T11:40:23","date_gmt":"2023-11-16T11:40:23","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=681"},"modified":"2023-11-16T11:40:23","modified_gmt":"2023-11-16T11:40:23","slug":"tendencias-de-cambio-y-retos-para-la-legitimidad-policial-en-el-horizonte-2040","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/tendencias-de-cambio-y-retos-para-la-legitimidad-policial-en-el-horizonte-2040\/","title":{"rendered":"Tendencias de cambio y retos para la legitimidad policial en el horizonte 2040"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">JES\u00daS REQUENA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Institut de Seguretat P\u00fablica de Catalunya, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title: Changing Trends and Challenges for the Police Legitimacy in the Horizon 2040<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: En el horizonte de las pr\u00f3ximas dos d\u00e9cadas, la polic\u00eda va a tener que enfrentar importantes retos derivados de las tendencias de cambio que se est\u00e1n manifestando actualmente. Este art\u00edculo se centra en las que tendr\u00e1n un impacto m\u00e1s directo en la legitimidad policial.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: polic\u00eda, legitimidad, tendencias de cambio, retos de futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: In the next two decades, the police will have to face important challenges due to the changing trends that are currently taking place. This article focuses on those that will have the most direct impact on police legitimacy.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: police, legitimacy, changing trends, future challenges.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/to cite this article<\/strong>: Jes\u00fas Requena, &lt;&lt;Tendencias de cambio y retos para la legitimidad policial en el horizonte 2040>>,\u00a0<em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 9, No. 2, (2023), pp. 101-120. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.18.6\">http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.18.6<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las tendencias de cambio que actualmente est\u00e1n configurando las amenazas y retos de seguridad a los que se van a enfrentar los estados con sus pol\u00edticas en este \u00e1mbito son de car\u00e1cter diverso y expresan la naturaleza compleja e \u201cinvisible\u201d de las sociedades actuales (Innerarity, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de las que han marcado la agenda de seguridad p\u00fablica hasta ahora \u2013sobre todo el crimen organizado y el terrorismo global\u2014, las amenazas y retos que se sit\u00faan en el horizonte de las pr\u00f3ximas dos d\u00e9cadas no tienen una relaci\u00f3n tan inmediata con la funci\u00f3n policial tal y como \u00e9sta se ha pensado tradicionalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichas tendencias tienen que ver con las amenazas relacionadas con el cambio y la convergencia tecnol\u00f3gica; con los interrogantes que plantean los m\u00faltiples usos de la inteligencia artificial, pero tambi\u00e9n con la creciente desigualdad y fragmentaci\u00f3n de las estructuras sociales, la expansi\u00f3n de los espacios de informaci\u00f3n desregulados o con los efectos del cambio clim\u00e1tico y la degradaci\u00f3n ambiental, entre otras (v\u00e9anse, por ejemplo, Gobierno de Espa\u00f1a, 2021, y College of Policing<em>, <\/em>2020).<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo se va a centrar en las que pueden afectar m\u00e1s directamente la legitimidad policial en nuestro pa\u00eds en las pr\u00f3ximas dos d\u00e9cadas. En primer lugar, se ofrece una aproximaci\u00f3n al concepto de legitimidad policial. A continuaci\u00f3n, se identifican las tendencias de cambio cuyas implicaciones para la polic\u00eda y para el trabajo policial pueden afectar significativamente su legitimidad. Finalmente, a modo de ep\u00edlogo, se discute brevemente en qu\u00e9 posici\u00f3n se encuentran las polic\u00edas para dar respuesta a los retos desde la perspectiva, como se ha dicho, de su legitimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En ning\u00fan caso, se pretende vaticinar cu\u00e1l va a ser el futuro que dichas tendencias van a acabar configurando ni, mucho menos, prescribir estrategias concretas para abordarlo con \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La legitimidad policial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En sociedades democr\u00e1ticas, cualquier instituci\u00f3n necesita legitimidad para operar y cumplir con sus cometidos, as\u00ed como para mantenerse en el tiempo y desarrollarse (Easton, 1965). En el caso de la polic\u00eda, esta afirmaci\u00f3n es especialmente significativa, pues para el cumplimiento de sus funciones puede llegar a hacer uso de la fuerza (Requena, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Concebida como el derecho a gobernar y el reconocimiento de ese derecho por parte de los gobernados (Beetham, 1991), la legitimidad es un factor estrat\u00e9gico de las pol\u00edticas p\u00fablicas de seguridad, pues es la base de la conformidad ciudadana tanto con las indicaciones y las \u00f3rdenes que la propia polic\u00eda establece como con la Ley.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista emp\u00edrico<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, es decir desde la valoraci\u00f3n que la ciudadan\u00eda hace de la instituci\u00f3n y de las organizaciones policiales sobre el derecho que \u00e9stas tienen para llevar a cabo su misi\u00f3n y sus funciones, el concepto de legitimidad policial tiene tres componentes (Bottoms &amp; Tankebe, 2012; Hough, Jackson &amp; Bradford, 2013). En primer lugar, la obligaci\u00f3n de obedecer, por la que la ciudadan\u00eda consiente voluntariamente la autoridad que representan los polic\u00edas y los obedecen. En segundo lugar, la legalidad, que se expresa cuando las autoridades respetan las propias leyes y sus propias normas. En tercer lugar, la afinidad moral, la existencia de valores morales compartidos entre las autoridades legales y los gobernados.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos grandes modelos te\u00f3ricos que explican la relaci\u00f3n entre la actividad policial y la conformidad con la Ley y la colaboraci\u00f3n ciudadana con la polic\u00eda y otras instituciones del sistema penal (Tyler, 1990, 2003). Por un lado, los de control social o instrumentales, centrados en los c\u00e1lculos interesados que los individuos hacen sobre los costes y los beneficios que comporta el respeto de las leyes y de las autoridades, as\u00ed como la colaboraci\u00f3n con \u00e9stas en la tarea de mantener el orden y controlar el incivismo y la delincuencia. Por otro, los llamados \u201cnormativos\u201d, que explican la conformidad y la colaboraci\u00f3n ciudadana con la polic\u00eda y otras autoridades a partir de la idea de autorregulaci\u00f3n de los individuos. En este tipo de modelos, la idea de legitimidad es clave.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, las personas respetan la polic\u00eda y colaboran con \u00e9sta cuando la perciben como leg\u00edtima. Entonces, se sienten en la obligaci\u00f3n de obedecerla y creen que hay afinidad entre sus valores y principios morales y los de los agentes que intervienen con ellas. Esto pasa cuando la ciudadan\u00eda conf\u00eda en su polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La confianza ciudadana en la polic\u00eda es la base de la legitimidad policial y tiene tres pilares: la percepci\u00f3n de eficacia, la percepci\u00f3n de justicia procedimental y la percepci\u00f3n de justicia distributiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hemos dicho que la eficacia policial, la capacidad que la polic\u00eda tiene para alcanzar sus objetivos declarados, es el elemento b\u00e1sico de los modelos instrumentales (Jim\u00e9nez et al., 2001; Jackson et al<em>.<\/em>, 2012), pero, desde el punto de vista normativo, tambi\u00e9n cuenta. Las percepciones de eficacia promueven confianza en la polic\u00eda. Las estimaciones que la ciudadan\u00eda hace sobre su competencia a la hora de prevenir y resolver los conflictos de convivencia y de protegerla frente a la delincuencia se relacionan positivamente con la deferencia y el respeto hacia los agentes, y con la colaboraci\u00f3n con ellos y con el cumplimiento de las leyes en general.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la confianza en la polic\u00eda tambi\u00e9n depende del nivel de justicia distributiva en sus intervenciones. Las personas conf\u00edan en ella y colaboran con sus agentes en sus interacciones cotidianas y en sus dispositivos cuando piensan que el trabajo policial observa el principio de igualdad ante la Ley y no supone discriminaci\u00f3n. Esto pasa cuando la ciudadan\u00eda tiene la percepci\u00f3n de que los recursos policiales se distribuyen de manera igualitaria y de que el trato que los polic\u00edas dispensan a todas las personas es justo en el sentido de ecu\u00e1nime, independientemente del grupo social al que pertenezcan.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva, aunque en sentido contrario, se considera que la polic\u00eda contribuye a reproducir la desigualdad y es responsable de la posici\u00f3n de desventaja que determinados colectivos ocupan en la estructura social cuando, a trav\u00e9s de sus dispositivos operativos, sobrevigila a personas de un grupo \u00e9tnico o de una procedencia determinada; o las hace objeto preferente de determinadas intervenciones, como las identificaciones o los registros; o no las tiene en cuenta a la hora de planificar servicios de prevenci\u00f3n, en beneficio de otros grupos sociales que s\u00ed se benefician del trabajo policial preventivo; o las ignora o no les da el trato adecuado como v\u00edctimas (Tankebe, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el tercer pilar de la confianza ciudadana en la polic\u00eda es la justicia procedimental. Seg\u00fan el enfoque te\u00f3rico centrado en este concepto, los individuos tienden a respetar la Ley y a colaborar con la polic\u00eda cuando perciben que, incluso en el caso de que no les sean favorables<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>, &nbsp;los procedimientos que los agentes siguen son justos, en el sentido de que, en el transcurso de sus intervenciones, ofrecen un trato digno y respetuoso a las personas con las que intervienen (Tyler, 1990; Tyler &amp; Lind, 1992).<\/p>\n\n\n\n<p>Si las leyes y las autoridades y sus agentes representan al conjunto de una sociedad, uno de los medios por los que los individuos se hacen una idea de su propio status en la estructura social es el trato que reciben de dichas autoridades (Jackson et al., 2012). En la medida en que los agentes de polic\u00eda son figuras de autoridad especialmente destacadas, el trabajo policial, en funci\u00f3n de este trato, puede contribuir a reforzar los sentimientos de pertenencia a la sociedad o, por el contrario, puede erosionar dichos sentimientos y provocar otros de distancia o extra\u00f1amiento respecto del conjunto social (Loader, 2006). Desde luego, hay muchos factores que influyen en lo que la ciudadan\u00eda considera un trato justo. Sin embargo, hay bastante coincidencia en los estudios sobre la justicia procedimental en que hay dos aspectos que tienen especial importancia en esta cuesti\u00f3n (V\u00e1zquez y Fern\u00e1ndez, 2013: 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, la imparcialidad en la toma de decisiones, que tendr\u00eda que ver tanto con la objetividad y la neutralidad de las decisiones y los cursos de acci\u00f3n que toman los polic\u00edas (Warren, 2000; Tyler &amp; Huo, 2002), como con la independencia del ejercicio profesional respecto de otros intereses que no sean los considerados como generales, que deben contar con la tutela del gobierno que dirige la pol\u00edtica p\u00fablica de seguridad (Toharia, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro, la calidad del trato a las personas con las que intervienen los polic\u00edas<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Tanto en lo referente a la correcci\u00f3n del trato, que debe respetar siempre la dignidad de las personas, como en lo tocante a la eventual participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda en el proceso de toma de decisiones relacionadas con el trabajo policial (Tyler, 2000, 2003). Por ejemplo, la ciudadan\u00eda puede participar en la definici\u00f3n de los problemas de inseguridad que afectan su vida cotidiana y las personas que tienen responsabilidades pol\u00edticas en materia de seguridad y los polic\u00edas pueden tomar en consideraci\u00f3n sus percepciones y sus opiniones en relaci\u00f3n con dichos problemas o en relaci\u00f3n con los procedimientos que se llevan a cabo para hacerles frente. Si lo hacen, independientemente de que dichas percepciones y opiniones sean total o parcialmente incorporadas, e independientemente del resultado del trabajo policial, es m\u00e1s probable que \u00e9ste sea considerado \u201cjusto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, atendiendo a uno u otro aspecto, la instituci\u00f3n policial se gana la confianza y el cr\u00e9dito de la ciudadan\u00eda cuando \u00e9sta <em>percibe<\/em> justicia en sus procedimientos (Tyler, 2003; Warren, 2000), y dicha confianza ser\u00eda la base de su legitimidad, la cual, en \u00faltima instancia, llevar\u00eda a las personas a cumplir con las normas y a respetar a los polic\u00edas y a colaborar con ellos, porque considerar\u00edan que es lo moralmente correcto, independientemente de si est\u00e1n m\u00e1s o menos de acuerdo con dichas normas y de la posibilidad de que sean sancionados.<\/p>\n\n\n\n<p>Las conclusiones del \u00faltimo estudio comparativo disponible sobre la legitimad policial en Europa se\u00f1alan que, en los 26 pa\u00edses incluidos en el an\u00e1lisis, la confianza en la justicia procedimental de la polic\u00eda es el predictor m\u00e1s consistente de la legitimidad. No obstante, la confianza en la eficacia y la justicia distributiva tambi\u00e9n son importantes en algunos pa\u00edses, y en particular en relaci\u00f3n con el componente de legalidad de la legitimidad (Hough, Jackson &amp; Bradford, 2013: 17). En definitiva, y al margen de la existencia de factores particulares que, en determinados contextos nacionales, puedan ser relevantes, la legitimidad percibida de las polic\u00edas europeas es de base procedimental, fundada en la justicia de trato que sus agentes dispensan a la ciudadan\u00eda en el transcurso de su trabajo cotidiano<\/p>\n\n\n\n<p><em>Factores que modulan la legitimidad policial<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si la legitimidad es un activo tan cr\u00edtico de las organizaciones policiales es, con toda seguridad, consecuencia de su naturaleza altamente vol\u00e1til, extremadamente sensible al impacto asim\u00e9trico que tienen las buenas y las malas pr\u00e1cticas sobre \u00e9l (Skogan, 2006). Casos puntuales de malas pr\u00e1cticas pueden erosionar f\u00e1cilmente la confianza ciudadana y la legitimidad de una polic\u00eda que habitualmente mantiene est\u00e1ndares adecuados de servicio o que acumula m\u00e9ritos durante largo tiempo por la calidad de sus intervenciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, tanto en nuestro pa\u00eds como en los de nuestro entorno, la polic\u00eda es un servicio p\u00fablico tan expuesto a la cr\u00edtica p\u00fablica como cualquier otro. El estrecho seguimiento de la pol\u00edtica y las pr\u00e1cticas policiales por parte de medios de comunicaci\u00f3n y de particulares con una capacidad enorme de difundir cuanto ven o conocen a trav\u00e9s de las redes sociales, la confianza en la polic\u00eda est\u00e1 constantemente sometida a juicio y ha perdido el \u201cestatus sagrado\u201d que lleg\u00f3 a tener, por ejemplo, en Reino Unido, donde la instituci\u00f3n lleg\u00f3 a ser un \u201cicono de la forma de vida brit\u00e1nica\u201d (Reiner, 1995; 2000: 162). Hoy, la confianza ciudadana en su polic\u00eda es mucho m\u00e1s precaria y el trabajo policial es objeto de un escrutinio permanente, tambi\u00e9n en la que fue considerada, en la segunda mitad del siglo pasado, \u201cla mejor polic\u00eda del mundo\u201d<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En Espa\u00f1a, donde la polic\u00eda no ha tenido nunca ese car\u00e1cter sagrado que ha sido descrito para la polic\u00eda brit\u00e1nica, el servicio p\u00fablico de seguridad est\u00e1 tan sometido a la cr\u00edtica y tan cuestionado como el brit\u00e1nico, especialmente en Catalu\u00f1a, donde el debate p\u00fablico sobre la polic\u00eda es siempre sensiblemente m\u00e1s intenso que en el resto del Estado<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. En cualquier caso, aunque en toda Espa\u00f1a la polic\u00eda goce de un reconocimiento y de un apoyo p\u00fablico relativamente alto \u2013ciertamente alto si lo comparamos con el que tienen otras instituciones, tanto p\u00fablicas como privadas (Centro de Investigaciones Sociol\u00f3gicas, 2015)<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>\u2014, sus pol\u00edticos, directivos y gestores no pueden perder de vista el hecho de quela deferencia y el respeto del que otrora gozaron los polic\u00edas son, hoy d\u00eda, mucho m\u00e1s relativos, menos garantizados entre el conjunto de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, la deriva de la legitimidad policial hasta el momento actual ha estado y sigue estando marcada por los casos de corrupci\u00f3n y de abuso de autoridad que llegan a conocerse p\u00fablicamente (Tankebe, 2010; Jang, Joo &amp; Zhao, 2010). Sin embargo, dicha deriva no puede explicarse adecuadamente s\u00f3lo a partir de la publicidad de esos casos, siempre escandalosos, que socavan la reputaci\u00f3n institucional y organizacional de la polic\u00eda. Antes bien, debe explicarse en el contexto m\u00e1s general de las condiciones sociales en las que operan las instituciones p\u00fablicas, entre ellas la polic\u00eda; un contexto configurado por las ideas y percepciones sobre la seguridad, la inseguridad y la delincuencia, a la luz de las cuales la ciudadan\u00eda eval\u00faa y pone en cuesti\u00f3n la capacidad del Estado para hacerse cargo de la seguridad p\u00fablica y la convivencia (Garland, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, se exponen las tendencias de cambio que est\u00e1n modificando sensiblemente estas condiciones de orden estructural en las que operan las organizaciones policiales en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tendencias de cambio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre los principales vectores de transformaci\u00f3n del panorama internacional en el horizonte 2040 est\u00e1n los que tienen que ver con el contexto sociopol\u00edtico y la transformaci\u00f3n digital de nuestras sociedades (Gobierno de Espa\u00f1a, 2021: 24). Desde el punto de vista de la legitimidad policial, interesan muy especialmente las tendencias asociadas a estos vectores, las cuales se exponen a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Una poblaci\u00f3n cada vez m\u00e1s numerosa, m\u00e1s envejecida y m\u00e1s diversa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El aumento de la esperanza de vida, el declive de las tasas de natalidad y el aumento de los niveles de formaci\u00f3n y movilidad est\u00e1n cambiando la demograf\u00eda global. Seg\u00fan proyecciones de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, la poblaci\u00f3n mundial alcanzar\u00e1 los 8,5 mil millones en el a\u00f1o 2030 y la mayor parte de su crecimiento se concentrar\u00e1 en \u00c1frica, Asia Central y Oriente Pr\u00f3ximo. Seg\u00fan estas mismas previsiones, en este per\u00edodo Europa perder\u00e1 poblaci\u00f3n (ONU, 2015). Seg\u00fan proyecciones del Instituto Nacional de Estad\u00edstica espa\u00f1ol, de mantenerse las tendencias demogr\u00e1ficas actuales, nuestro pa\u00eds superar\u00e1 los 51 millones de habitantes en 2037, un 8,9% m\u00e1s que en la actualidad (47,6 millones; INE, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Este aumento de poblaci\u00f3n se deber\u00e1, exclusivamente, a la migraci\u00f3n internacional, pues el progresivo e ininterrumpido aumento de las defunciones, siempre superior al n\u00famero de nacimientos, dar\u00e1 lugar a un saldo vegetativo negativo durante todo el periodo proyectado. Esta tendencia demogr\u00e1fica supondr\u00e1 que la poblaci\u00f3n nacida en Espa\u00f1a disminuir\u00e1 paulatinamente y pasar\u00e1 de significar el 84,5% del total actualmente, al 63,5% dentro de 50 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe esperar que un aumento poblacional de estas caracter\u00edsticas plantear\u00e1 necesidades nuevas en materia de servicios p\u00fablicos de educaci\u00f3n, vivienda, salud y protecci\u00f3n social. Y habr\u00e1 que tener presente, tambi\u00e9n, que la densidad de poblaci\u00f3n es un predictor de la delincuencia (Whitworth, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la edad, el porcentaje de poblaci\u00f3n de 65 a\u00f1os y m\u00e1s, que actualmente se sit\u00faa en el 20,1% del total, alcanzar\u00eda un m\u00e1ximo del 30,4% en torno a 2050. En los pr\u00f3ximos 50 a\u00f1os, la poblaci\u00f3n centenaria pasar\u00eda de las 14.287 personas en la actualidad a 226.932 al final del periodo proyectado (2072). De mantenerse estas tendencias, la tasa de dependencia<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a> tambi\u00e9n alcanzar\u00eda un m\u00e1ximo en torno a 2050 (del 76,8%), para ir bajando paulatinamente a partir de entonces, hasta el 72,2% en 2072. Estos datos sobre poblaci\u00f3n dependiente y, m\u00e1s espec\u00edficamente, sobre poblaci\u00f3n mayor de 65 a\u00f1os apuntan a una previsible necesidad de revisi\u00f3n de las prioridades en las pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2022, en Espa\u00f1a hab\u00eda 4,4 millones de&nbsp;hogares unipersonales, lo que supon\u00eda un 5,2% m\u00e1s respecto a los datos del Censo de Poblaci\u00f3n y Viviendas&nbsp;de 2011. El 40,9% de los hogares de una sola persona correspond\u00edan a personas de 65 o m\u00e1s a\u00f1os que viv\u00edan solas. Se espera que, dentro de 15 a\u00f1os, en nuestro pa\u00eds vivir\u00e1n solas un total de 6,5 millones de personas, es decir un tercio del total de hogares (Europa Press, 2023). Este panorama ya est\u00e1 viendo la aparici\u00f3n de iniciativas y soluciones tecnol\u00f3gicas para hacer frente al aislamiento social (chatbots, realidad virtual, redes sociales), para proveer acompa\u00f1amiento real y virtual a las cada vez m\u00e1s personas que vivan solas.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, volviendo al plano internacional, el cambio clim\u00e1tico y la degradaci\u00f3n ambiental, junto con la creciente presi\u00f3n por recursos, sobre todo por el agua y la energ\u00eda, y los conflictos regionales acelerar\u00e1n el mapa de la emigraci\u00f3n en todo el mundo. Es probable que Europa no sea el principal destino de las migraciones internacionales y que los movimientos sur-sur sigan dominando a los sur-norte. No obstante, es igual de probable que las necesidades de mano de obra en los mercados laborales de los diferentes pa\u00edses europeos aumenten y que, debido al populismo creciente<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>, sus gobiernos tengan que enfrentarse a serios problemas a la hora de dise\u00f1ar y poner en marcha pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n m\u00e1s abiertas<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la polic\u00eda, estas tendencias de cambio van a tener implicaciones importantes. Aunque no todas las personas mayores son vulnerables ni todas lo son en la misma medida, lo cierto es que en estos grupos de edad hay m\u00e1s probabilidad de que sean v\u00edctimas de delitos, especialmente los que tienen que ver con las estafas, las vejaciones y los malos tratos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, cada vez hay m\u00e1s personas mayores que son usuarias de Internet, y la proporci\u00f3n seguir\u00e1 en aumento. Es previsible que esta evoluci\u00f3n se produzca como consecuencia de la aparici\u00f3n de nuevos \u00e1mbitos, como el de la salud y la atenci\u00f3n o el acompa\u00f1amiento. En cualquier caso, como ya se est\u00e1 viendo en relaci\u00f3n con el cierre de servicios bancarios personalizados, que afecta sobre todo a las personas de m\u00e1s edad, la dependencia de Internet se ir\u00e1 incrementando, lo que las expondr\u00e1 a m\u00e1s riesgos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el hecho de que nuestra sociedad sea cada vez m\u00e1s diversa va a continuar siendo un reto mayor para los diferentes servicios policiales desde diferentes puntos de vista. El trabajo policial deber\u00e1 adaptarse a formas diversas de entender la relaci\u00f3n con la autoridad, a diferentes formas de uso del espacio p\u00fablico y de entender el civismo y las relaciones familiares y comunitarias. Es previsible que esta adaptaci\u00f3n resulte conflictiva en el sentido de que determinados patrones culturales colisionen con el ordenamiento jur\u00eddico local, por lo que parece inevitable que nuestras polic\u00edas deban invertir en formaci\u00f3n y en potenciar sus aparatos de proximidad, di\u00e1logo y mediaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El aumento de la desigualdad y la fragmentaci\u00f3n social<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, la desigualdad social seguir\u00e1 avanzando, incluso en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados. Las distancias entre ricos y pobres se har\u00e1n m\u00e1s pronunciadas y los est\u00e1ndares de vida de la poblaci\u00f3n en general se resentir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ser una de las econom\u00edas m\u00e1s potentes de la zona euro, Espa\u00f1a se mantiene desde hace a\u00f1os en las peores posiciones de la Uni\u00f3n Europea en materia de pobreza y desigualdad en los niveles de renta, y la pandemia de la COVID-19 no ha hecho sino ampliar la brecha social y econ\u00f3mica en el pa\u00eds. Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida publicados por el Instituto Nacional de Estad\u00edstica (INE) en junio de 2022 muestran un aumento tanto de la pobreza como de la desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2021, la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola en riesgo de pobreza o exclusi\u00f3n social aument\u00f3 hasta el 27,8 %, ocho d\u00e9cimas m\u00e1s que en 2020, el peor dato desde 2016 (INE, 2022). La misma fuente informa que la pandemia ha supuesto un punto de inflexi\u00f3n en t\u00e9rminos de pobreza y desigualdad. En los dos \u00faltimos a\u00f1os, algo m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas han ca\u00eddo en la pobreza. En 2019, el 25,3 % de la poblaci\u00f3n estaba en riesgo de pobreza; ahora es el 27,8 %.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos de desigualdad, somos la sociedad occidental en la que se registra m\u00e1s distancia entre el 20% m\u00e1s rico y el 20% m\u00e1s pobre, solo por detr\u00e1s de Bulgaria, Ruman\u00eda y Letonia. Ese 20% m\u00e1s rico concentra m\u00e1s de la mitad de las rentas del capital y m\u00e1s del 43% del trabajo asalariado. &nbsp;Seg\u00fan la ratio S80\/S20, que mide la desigualdad de ingresos comparando la suma de los ingresos del 20 % de la poblaci\u00f3n con la renta m\u00e1s alta con el 20 % de la poblaci\u00f3n con menores ingresos, su valor alcanz\u00f3 el 6,2 en 2021, lo que supone un aumento de cuatro d\u00e9cimas respecto al a\u00f1o anterior. En el mismo per\u00edodo, el \u00edndice de Gini subi\u00f3 nueve d\u00e9cimas en 2021, hasta el 33,0<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a> (EAPN, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Y el acceso diferencial a los entornos virtuales puede ahondar a\u00fan m\u00e1s la desigualdad social en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. La virtualizaci\u00f3n creciente de muchos \u00e1mbitos de la vida cotidiana, a la que nos referiremos inmediatamente, provocar\u00e1 una forma de exclusi\u00f3n espec\u00edfica, a medida que las habilidades de este tipo se consoliden como decisivas en \u00e1mbitos como al acceso a la informaci\u00f3n y a los servicios cr\u00edticos, a la educaci\u00f3n o al empleo. La exclusi\u00f3n digital se sumar\u00e1 a las ya existentes y acentuar\u00e1 la vulnerabilidad de los sectores sociales m\u00e1s desfavorecidos (Martin, Hope &amp; Zubairi, 2016; Carnegie Trust, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tendencia al alza de la desigualdad obliga a pensar en una ampliaci\u00f3n del fen\u00f3meno de la pobreza y en un menoscabo de la cohesi\u00f3n social, lo cual remite a escenarios de mayor conflictividad social y probabilidades de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, con el avance de la desigualdad, estamos asistiendo a un desbordamiento de los l\u00edmites de la econom\u00eda hacia la pol\u00edtica, con el aumento de los riesgos para la democracia debido a los procesos de polarizaci\u00f3n social y tribalizaci\u00f3n en t\u00e9rminos de creencias y valores (Appelbaum, 2021). En un contexto configurado por una tendencia de este tipo en pa\u00edses de historias y culturas pol\u00edticas tan distintas como Estados Unidos, Polonia, el Reino Unido o Espa\u00f1a, parece probable que las ideolog\u00edas m\u00e1s extremas y violentas ocupen espacios cada vez m\u00e1s amplios y menos marginales en el espectro pol\u00edtico. Hay indicadores objetivos que obligan a pensar en esta direcci\u00f3n, sobre todo en Estados Unidos. En este pa\u00eds, lleva a\u00f1os aumentando el n\u00famero de votantes que se identifica como republicano o como dem\u00f3crata, y descendiendo el de quienes lo hacen como independientes (Haidt, 2019). Esta tendencia, que ya estaba en marcha durante la presidencia de Barack Obama, se acentu\u00f3 durante la de Donald Trump y llev\u00f3 la polarizaci\u00f3n a un punto tan extremo y dram\u00e1tico como el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, espoleado por las teor\u00edas de fraude electoral en las elecciones presidenciales de 2020.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, la creciente interconexi\u00f3n del mundo y la apuntada digitalizaci\u00f3n de la vida cotidiana van a hacer mucho m\u00e1s probable que aumenten las tensiones entre ideas e ideolog\u00edas. Si se confirman estas tendencias demogr\u00e1ficas, macroecon\u00f3micas y sobre la gobernanza, el avance del populismo y de los liderazgos autoritarios parecen tener campo abonado en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. Y lo mismo puede decirse sobre las identidades excluyentes de todo tipo, porque la relaci\u00f3n entre tecnolog\u00eda y cultura profundizar\u00e1 y aumentar\u00e1 la cantidad de personas que buscan sentido y seguridad en el contexto de un cambio disruptivo en lo econ\u00f3mico, lo social y lo pol\u00edtico (Jim\u00e9nez, 2023). El aumento de la polarizaci\u00f3n en los medios de comunicaci\u00f3n, constituidos en \u201cc\u00e1maras de eco\u201d, va a favorecer el endurecimiento de las identidades y el reforzamiento de las lealtades localistas y de car\u00e1cter \u00e9tnico-tribalista, a trav\u00e9s de contenidos cada vez m\u00e1s personalizados, y por medio de campa\u00f1as deliberadas y cada vez m\u00e1s sofisticadas por parte de l\u00edderes de opini\u00f3n, organizaciones e incluso gobiernos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la polic\u00eda, un panorama de estas caracter\u00edsticas, de desigualdad y fragmentaci\u00f3n social en un contexto de creciente conectividad, tiene importantes implicaciones. De entrada, y al margen de la incidencia que puedan tener otras variables, las sociedades desiguales tienden a ser m\u00e1s violentas (Bourguignon, 1999; Wilkinson, 2004; Papachristos, Brazil &amp; Cheng, 2018; \u00d8stby, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, es probable que el aumento de la desigualdad de renta y de los niveles de precariedad socioecon\u00f3mica se traduzcan en un aumento de la demanda de servicios relacionados con el comportamiento antisocial, la drogadicci\u00f3n y las enfermedades mentales (McKnigth, Duque &amp; Rucci, 2017). Esto va a obligar a los directivos policiales a concebir y valorar estos problemas sociales de manera diferente, con menos distancia respecto de sus objetos de atenci\u00f3n habituales, como la delincuencia o los conflictos de convivencia (Muir, 2022). Las intervenciones policiales en estos \u00e1mbitos, adem\u00e1s de m\u00e1s frecuentes, van a ser mucho m\u00e1s exigentes en t\u00e9rminos de capacitaci\u00f3n y de ocupaci\u00f3n del trabajo policial<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>, y requerir\u00e1n alinearlas con enfoques menos rigurosos, como el de reducci\u00f3n de da\u00f1os (Longstaff, Willer &amp; Chapman, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en consonancia con lo dicho hasta aqu\u00ed sobre la fragmentaci\u00f3n social a partir de conformaci\u00f3n de identidades cada vez m\u00e1s estrechas, cabe esperar que aparezcan nuevas formas de protesta, de resistencia y de delitos de odio (College of Policing, 2020). Y el riesgo, para la polic\u00eda, es verse \u201catrapada\u201d entre los diferentes sectores resultantes de la ampliaci\u00f3n de las l\u00edneas de divisi\u00f3n actualmente existentes: por ejemplo, en Espa\u00f1a, progresistas\/conservadores; a favor\/en contra de la integraci\u00f3n en la Uni\u00f3n Europea; constitucionalistas\/independentistas. Muy probablemente, en un horizonte as\u00ed, la polic\u00eda va a tener m\u00e1s dificultades para mantener su legitimidad y conseguir la conformidad ciudadana para el desarrollo de su misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El avance de la digitalizaci\u00f3n de la vida social y ampliaci\u00f3n de los espacios de informaci\u00f3n no regulados<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, el desarrollo de tecnolog\u00edas disruptivas y emergentes como la computaci\u00f3n en la nube, la computaci\u00f3n cu\u00e1ntica, la inteligencia artificial (IA), la virtualizaci\u00f3n de redes o el Internet de las Cosas ha dado lugar a un incremento rapid\u00edsimo de infraestructuras y servicios digitales. Sin duda, la imparable transformaci\u00f3n digital que ha provocado este fen\u00f3meno ofrece innumerables oportunidades de futuro, pero tambi\u00e9n plantea serios desaf\u00edos para la seguridad p\u00fablica. En este contexto, la pandemia de la COVID-19 situ\u00f3 la interacci\u00f3n digital en el centro de las actividades p\u00fablicas, privadas y profesionales, y ha consolidado la hiperconectividad como rasgo definitorio de nuestra sociedad. Como consecuencia, se ha producido una alteraci\u00f3n de las reglas sociales y econ\u00f3micas que ha generado espacios de vulnerabilidad de las redes y los sistemas de informaci\u00f3n y comunicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los aspectos m\u00e1s problem\u00e1ticos de la virtualizaci\u00f3n de la vida social es la manipulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n <em>on line<\/em>. Actualmente, proliferan los ejemplos del uso que actores tanto estatales como no estatales hacen de los rumores y las noticias falsas para contaminar los entornos virtuales de informaci\u00f3n y manipular, de manera interesada, la opini\u00f3n p\u00fablica, con el fin de erosionar la estabilidad de los Estados y sus instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La desinformaci\u00f3n, cuyo flujo se ha acelerado en los \u00faltimos a\u00f1os (MAE, 2023), constituye una de las mayores preocupaciones de los pa\u00edses democr\u00e1ticos, especialmente en tiempos de elecciones, crisis de seguridad y otros momentos especialmente relevantes desde el punto pol\u00edtico (Pomerantsev, 2019, 2022)<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>. Aunque los bulos y la desinformaci\u00f3n representan una amenaza global para la libertad y para la democracia desde hace tiempo, es en la actualidad cuando m\u00e1s acuciante resulta. Con el auge de las redes sociales y la viralizaci\u00f3n casi instant\u00e1nea de textos, v\u00eddeos y mensajes de audio, la magnitud de esta amenaza ha multiplicado su escala y su resonancia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy probable que, en los pr\u00f3ximos 20 a\u00f1os, esta tendencia se consolide, a medida que los avances tecnol\u00f3gicos sean m\u00e1s accesibles y permitan la manipulaci\u00f3n masiva con habilidades t\u00e9cnicas y recursos cada vez m\u00e1s limitados. Adem\u00e1s, las mejoras en el tratamiento de todo tipo de datos y en IA van a facilitar predicciones muy precisas sobre la susceptibilidad de diferentes sectores sociales a diferentes tipos de desinformaci\u00f3n, con lo que los intentos de manipularlos se podr\u00e1n automatizar (Caldwell et al., 2020). En este sentido, habr\u00e1 que prever el aumento de las probabilidades futuras de que intereses tanto institucionales como privados puedan crear malestar, des\u00f3rdenes, disturbios y p\u00e1nico mediante la creaci\u00f3n y la amplificaci\u00f3n de mensajes que dividan la poblaci\u00f3n en momentos cr\u00edticos \u2013por ejemplo, en las precampa\u00f1as electorales o en los momentos previos a refer\u00e9ndums, durante una pandemia o tras un ataque terrorista\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya nos hemos referido antes a las \u201cc\u00e1maras de eco\u201d en las que los ciudadanos solo consumen informaci\u00f3n y opiniones que refuerzan sus creencias y los a\u00edslan de otras que, por no sintonizar con las suyas, consideran contrarias. La exposici\u00f3n a noticias e informaciones algor\u00edtmicamente determinadas en redes sociales har\u00e1 que personas de todos los espectros pol\u00edticos y sociales busquen \u201crealidades\u201d que refuercen su sistema de creencias, acentuando la polarizaci\u00f3n y el tribalismo incluso cuando dichas \u201crealidades\u201d contradigan la realidad objetiva. En esta l\u00ednea, a medida que la ciudadan\u00eda tenga m\u00e1s dificultades para distinguir lo que es \u201creal\u201d de lo que no lo es, lo verdadero de lo falso, las conversaciones pol\u00edticas, \u00e9ticas y regulatorias ser\u00e1n m\u00e1s dif\u00edciles (Aparici &amp; Mar\u00edn, 2019; S\u00e1nchez-Cuenca, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Y tanto las denuncias de censura a las que se enfrentan los intentos de regulaci\u00f3n de la desinformaci\u00f3n como los resultados ambivalentes y relativamente limitados de los esfuerzos para hacerle frente \u2013como los que representan, por ejemplo, los servicios de verificaci\u00f3n de informaciones, llamados de <em>fact-cheeking<\/em>\u2014 no auguran una atenuaci\u00f3n de esta tendencia (Robinson, Coleman &amp; Sardarizadeh, 2019; v\u00e9ase tambi\u00e9n Jim\u00e9nez &amp; Cancela, 2023, sobre la gobernanza de las plataformas digitales).<\/p>\n\n\n\n<p>Para la polic\u00eda, esto va a tener implicaciones cada vez m\u00e1s apremiantes que pueden poner en cuesti\u00f3n su capacidad para hacer frente a las consecuencias de la desregulaci\u00f3n de los espacios virtuales de informaci\u00f3n.&nbsp; A medida que las llamadas tecnolog\u00edas \u201c<em>deep fake<\/em>\u201d se generalicen \u2013esto es cuando ya no sea necesario contar un software y unos conocimientos avanzados y baste tener acceso a sencillas aplicaciones de m\u00f3vil\u2014, muchas personas estar\u00e1n en posesi\u00f3n de medios potentes para llevar a cabo estafas, extorsiones y campa\u00f1as de acoso para desacreditar cualquier aspecto de la vida de otros o la reputaci\u00f3n de cualquier empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la difusi\u00f3n de noticias falsas est\u00e1 provocando vigilantismo en algunos pa\u00edses (Johnston, 1996; Bateson, 2021)<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>. Cuando las campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n \u2013hasta aqu\u00ed orquestadas sobre todo por estados para desestabilizar y da\u00f1ar sistemas pol\u00edticos o econ\u00f3micos de otros estados\u2014 se centran en determinados sectores de poblaci\u00f3n expuestos a informaciones intencionadamente confusas o sencillamente falsas que se difunden por plataformas, ello puede provocar episodios violentos contra personas de estos sectores. En ocasiones, dichas violencias constituyen delitos contra los que la polic\u00eda deber\u00e1 intervenir sabiendo que se expone a cr\u00edticas de sectores que las han promovido (Silke, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta a incidentes de estas caracter\u00edsticas, incluso a nivel preventivo, va a exponer a la polic\u00eda a acusaciones de parcialidad injusta y de limitar la libertad de expresi\u00f3n y libre manifestaci\u00f3n; de utilizar la lucha contra la desinformaci\u00f3n para llevar a cabo actuaciones arbitrarias en el marco de una pol\u00edtica represiva (Robinson, Coleman &amp; Sardarizadeh, 2019; Luj\u00e1n, 2019). En este sentido, es previsible que los responsables policiales de comunicaci\u00f3n deban asumir cada vez m\u00e1s la funci\u00f3n de verificadores de informaci\u00f3n y de contra-narraci\u00f3n, tanto para garantizar la seguridad p\u00fablica como para preservar la operatividad y la legitimidad de las organizaciones, muy especialmente en momentos cr\u00edticos como los antes se\u00f1alados.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El uso de la inteligencia artificial en un contexto de cambio y convergencia tecnol\u00f3gica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En su estado de desarrollo actual, la inteligencia artificial (IA) va a ser la tecnolog\u00eda m\u00e1s transformadora en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. Hoy en d\u00eda, se trata de sistemas generativos, capaces de hacer cosas para las que no han sido programados. Aprenden y desarrollan nuevas propiedades de forma aut\u00f3noma; ya no necesitan que ning\u00fan humano los programe seg\u00fan un \u00e1rbol de decisiones codificadas. De alguna manera, esto nos sit\u00faa \u201cbailando sobre el volc\u00e1n\u201d, en una carrera que se considera m\u00e1s orientada \u201ca romper records de escala (al tama\u00f1o del modelo) que a garantizar su seguridad\u201d (Ferr\u00e1s, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>Estos avances pueden mejorar enormemente la capacidad humana de resolver problemas complejos, pero, al mismo tiempo, plantear\u00e1n problemas \u00e9ticos y de regulaci\u00f3n en la medida en que empiecen a poner en cuesti\u00f3n presupuestos hasta ahora indiscutidos sobre el trabajo, la privacidad y hasta la misma existencia humana (Hinton, 2023)<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, a corto y medio plazo, la IA acelerar\u00e1 su progreso y abrir\u00e1 nuevos espacios de oportunidad en diversos sectores productivos, pero tambi\u00e9n tendr\u00e1 efectos disruptivos, puesto que, combinada con otras tecnolog\u00edas como la rob\u00f3tica, cambiar\u00e1 dichos sectores antes de que las estructuras econ\u00f3micas y regulatorias est\u00e9n preparadas para ello, lo que llevar\u00e1, muy probablemente, a escenarios de destrucci\u00f3n generalizada de empleo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace al menos dos d\u00e9cadas que los estados experimentan con sistemas predictivos apoyados en el an\u00e1lisis de datos y la IA para identificar personas de inter\u00e9s y crear alertas relacionadas con ellas, as\u00ed como para anticipar actividad delictiva (Pascual, 2021). Con los avances m\u00e1s recientes, la combinaci\u00f3n de IA generativa, biometr\u00eda y tecnolog\u00edas de vigilancia est\u00e1 convirtiendo los sistemas de perfilaci\u00f3n humana en una realidad que permitir\u00e1 an\u00e1lisis sobre aspectos de la personalidad de los individuos, sobre su comportamiento, sobre sus intereses y sus h\u00e1bitos para hacer predicciones y tomar decisiones sobre ellos (Policy Horizon Canada, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano pol\u00edtico, es probable que el uso combinado de IA y otras tecnolog\u00edas emergentes, como el an\u00e1lisis de datos, los sensores y la telepresencia<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>, transforme estructuras y procesos de gobierno cuando permita ajustar a nivel individual tanto el dise\u00f1o de pol\u00edticas como la prestaci\u00f3n de servicios o las formas de participaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pr\u00f3ximos 20 a\u00f1os, esta tendencia supondr\u00e1 para la polic\u00eda la oportunidad de mejorar sensiblemente su capacidad operativa desde tres puntos de vista. En primer lugar, desde la perspectiva de la prevenci\u00f3n de la delincuencia \u2013mejora de la comprensi\u00f3n de las din\u00e1micas comunitarias; identificaci\u00f3n de perfiles, <em>modus operandi<\/em> y motivaciones\u2014; en segundo lugar, desde el punto de vista de la gesti\u00f3n eficiente de recursos \u2013mejora de la definici\u00f3n de escenarios e identificaci\u00f3n de las estrategias y t\u00e1cticas m\u00e1s adecuadas en dispositivos complejos\u2014; y, finalmente, desde la vertiente de la coordinaci\u00f3n de respuestas a incidentes cr\u00edticos en centros 112 \u2013mejora de la organizaci\u00f3n y la velocidad de la respuesta a los requerimientos\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la polic\u00eda deber\u00e1 tener presente que la IA amplificar\u00e1 las capacidades delictivas por medio de la automatizaci\u00f3n de determinados ciberataques, por cuando supone, en la pr\u00e1ctica, un distanciamiento f\u00edsico y psicol\u00f3gico de los ciberdelincuentes respecto del da\u00f1o que causan; la imitaci\u00f3n de capacidades humanas, para sintetizar discursos de suplantaci\u00f3n de identidad; o para explotar vulnerabilidades de <em>software<\/em> (Brundage et al., 2018; Kaloudi &amp; Li, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay evidencia emp\u00edrica de que los algoritmos que las polic\u00edas de pa\u00edses como Estados Unidos y China, pero tambi\u00e9n Reino Unido, Alemania o Suiza, para cumplir con lo que anta\u00f1o fue \u201cel sue\u00f1o de la polic\u00eda predictiva\u201d reproducen sesgos como el racismo y suelen perjudicar a los sectores m\u00e1s desfavorecidos de la sociedad (Richardson, Schultz &amp; Crawford, 2019). Con la IA generativa, la polic\u00eda va a tener que enfrentarse inmediatamente al dilema que supone dejar o no dejar en manos de sistemas que avanzan hacia la generaci\u00f3n aut\u00f3noma de inteligencia mediante algoritmos cada vez m\u00e1s ininteligibles aspectos del trabajo policial que se hayan fuertemente determinados por marcos morales, legales o pol\u00edticos, porque pueden suponer una injerencia cr\u00edtica en derechos fundamentales como el derecho a la vida, a la libertad o a la dignidad y la integridad moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, en nuestro pa\u00eds, las funciones policiales b\u00e1sicas apenas han incorporado IA. En este sentido, es el momento adecuado para desarrollar marcos \u00e9ticos y regulatorios para que el uso de la IA que se desarrolle en las pr\u00f3ximas dos d\u00e9cadas responda a un equilibrio aceptable entre beneficios y riesgos. Inevitablemente, ello obligar\u00e1 a las polic\u00edas a trabajar con otros actores institucionales, con la ciudadan\u00eda y con actores privados a la hora de proponer proyectos de IA. Por la trascendencia de las decisiones que se toman en muchas dimensiones del trabajo policial y atendiendo a la falibilidad demostrada por los sistemas IA (Akpinar, De Arteaga &amp; Chouldechova, 2021), en estos proyectos que suponen la automatizaci\u00f3n progresiva de labores de an\u00e1lisis va a ser clave el grado de intervenci\u00f3n humana, tanto en el desarrollo de algoritmos como, quiz\u00e1s de manera m\u00e1s cr\u00edtica, en la evaluaci\u00f3n de resultados basados en IA.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Una influencia creciente de los actores no estatales<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Llevamos a\u00f1os asistiendo al enorme crecimiento de algunas multinacionales que ya prestan servicios cr\u00edticos y que, con un poder cada vez m\u00e1s mayor, est\u00e1n demandando m\u00e1s responsabilidades corporativas en asuntos de pol\u00edtica social y medioambiental (Policy Horizons Canada, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>De alguna manera, al construir las infraestructuras de las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas con sus inversiones en IA, en \u201cciudades inteligentes\u201d y en veh\u00edculos aut\u00f3nomos, estas empresas est\u00e1n asumiendo las funciones que en su d\u00eda tuvieron los estados, controlando recursos cada vez m\u00e1s valiosos, como los datos, sin la necesidad de someterse a las rigideces de la burocracia y la transparencia. Ello no har\u00e1 sino facilitar la consolidaci\u00f3n de actores con una capacidad creciente para condicionar y bloquear las regulaciones de tipo pol\u00edtico (Ganyet, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>No hay razones para pensar que, en los pr\u00f3ximos 20 a\u00f1os, los gobiernos dejen de ser los principales actores de las pol\u00edticas nacionales. Sin embargo, es posible que una ciudadan\u00eda cada vez m\u00e1s, diversa, fragmentada y tecnol\u00f3gicamente capaz d\u00e9 a esos actores privados un protagonismo creciente en el gobierno de m\u00faltiples aspectos de su vida. De hecho, esta divergencia podr\u00eda dar lugar a que dichos actores acaben minando los instrumentos en que los gobiernos conf\u00edan para dinamizar sus econom\u00edas, proteger sus fronteras y garantizar la seguridad de sus poblaciones. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en el desarrollo de criptomonedas, un medio de intercambio que escapa al control de los bancos centrales, lo puede socavar la capacidad de los estados para dinamizar sus econom\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Inevitablemente, estas tendencias van a afectar seriamente el trabajo policial. No cabe duda de que, en ausencia de una regulaci\u00f3n efectiva de la actividad de estas plataformas tecnol\u00f3gicas globales, la criminalidad y otras iniciativas maliciosas gozar\u00e1n de oportunidades cada vez m\u00e1s amplias, gracias al anonimato (Europol, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, en la medida en que la vida cotidiana de las personas se desarrolle cada vez m\u00e1s en entornos virtuales, su seguridad va a depender de la seguridad de dichos entornos. As\u00ed, el principal reto para las organizaciones policiales va a ser mantener su legitimidad en un contexto en el que la seguridad \u2013hasta aqu\u00ed una responsabilidad primaria del Estado en manos de la polic\u00eda\u2014 va a depender cada vez m\u00e1s de actores privados, especialmente de los m\u00e1s capaces de gestionar la creciente complejidad tecnol\u00f3gica. En un horizonte as\u00ed, la polic\u00eda va a verse obligada a abrirse a partenariados con estos actores, llevando sus estrategias de proximidad mucho m\u00e1s all\u00e1 de la correcci\u00f3n pol\u00edtica que suele impregnar los discursos sobre esta funci\u00f3n policial (Requena, 2013). En el futuro, la seguridad de los espacios virtuales supondr\u00e1 que las decisiones sobre qu\u00e9 amenazas deben ser prevenidas, qu\u00e9 niveles de riesgo son aceptables, c\u00f3mo debe gobernarse la seguridad y qui\u00e9n puede beneficiarse de ello van a recaer, fundamentalmente, sobre actores que buscan, ante todo, maximizar la rentabilidad de sus inversiones. Por ello, el papel de la polic\u00eda en la regulaci\u00f3n de los espacios virtuales puede quedar en entredicho si no es capaz de alinear y liderar adecuadamente las capacidades de estos actores, incluso en un escenario que exija ceder espacios de responsabilidad y de toma de decisiones (Shearing &amp; Wood, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ep\u00edlogo. Preservar la legitimidad en un contexto de p\u00e9rdida de confianza en las instituciones p\u00fablicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque, por razones anal\u00edticas, las tendencias de cambio que pueden afectar m\u00e1s directamente la legitimidad policial se han presentado por separado, lo cierto es que, en realidad, lo que acabar\u00e1 por configurar el horizonte de futuro para las polic\u00edas occidentales ser\u00e1 el efecto que tenga la convergencia de todas ellas. El reto para nuestras polic\u00edas va consistir en prever las implicaciones que tendr\u00e1n diferentes combinaciones de vectores de cambio que, a medio y largo plazo, pueden acabar dibujando escenarios distintos<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, la evoluci\u00f3n de ese activo tan valioso para las organizaciones policiales como es su legitimidad va a depender de la capacidad que tengan para dar respuestas adaptativas adecuadas a los nuevos escenarios. Adecuadas en el sentido de eficaces y eficientes, y adecuadas en el sentido de justas, tanto desde el punto de vista distributivo como, sobre todo, procedimental.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 necesario que sus directivos tomen conciencia cuanto antes de que los esfuerzos de adaptaci\u00f3n a los escenarios que puedan darse en el horizonte de los pr\u00f3ximos 20 a\u00f1os se van a producir en un contexto en el que la confianza ciudadana en las instituciones p\u00fablicas en general y en la polic\u00eda en particular va a ser m\u00e1s precaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00faltimo Bar\u00f3metro Edelman sobre la Confianza (<em>Edelman Trust Barometer<\/em>), la confianza de los espa\u00f1oles en que su familia estar\u00e1 mejor en 5 a\u00f1os experimenta una ca\u00edda de 10 puntos, pasando de los 36% en 2022 a 26% en 2023. Es una ca\u00edda generalizada en toda Europa, pero en Espa\u00f1a, junto con Holanda e Irlanda, es mayor (Edelman, 2023). All\u00ed donde la desconfianza es mayor hay m\u00e1s riesgo de polarizaci\u00f3n y nuestro pa\u00eds es uno de los que se consideran \u201cseveramente polarizados\u201d: el 62% de los espa\u00f1oles piensa que el tejido social que mantiene unido el pa\u00eds est\u00e1 demasiado debilitado y ya no sirve para establecer un prop\u00f3sito com\u00fan, y s\u00f3lo un 20% ayudar\u00eda, vivir\u00eda o trabajar\u00eda con una persona que estuviera en total desacuerdo con ellos o con sus puntos de vista.<\/p>\n\n\n\n<p>La confianza en los gobiernos y en otras instituciones clave, como la polic\u00eda, est\u00e1 disminuyendo. Sin embargo, una ciudadan\u00eda cuya evoluci\u00f3n m\u00e1s previsible es la que se ha descrito en estas p\u00e1ginas no va a dejar de exigirles que cumplan con sus compromisos y sus promesas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hay muestras de que la confianza en la polic\u00eda est\u00e1 siendo seriamente cuestionada en todas las sociedades occidentales. Hemos visto que la virtualizaci\u00f3n de la vida social, con la omnipresencia de las redes sociales y la enorme visibilidad que est\u00e1n dando al trabajo policial, pueden comprometerlo con facilidad, especialmente aquel cuya forma ha contribuido tradicionalmente a tensionar m\u00e1s las relaciones entre la polic\u00eda y la ciudadan\u00eda, y que el papel de los actores no estatales en el gobierno de la seguridad en los espacios no regulados de Internet no hace sino cuestionar la legitimidad policial en su funci\u00f3n m\u00e1s esencial, la protecci\u00f3n de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La base de la legitimidad policial es la confianza ciudadana en la instituci\u00f3n y sus organizaciones. Esta confianza va a depender de la manera en que la polic\u00eda responda a los retos que los profundos y r\u00e1pidos cambios est\u00e1n conformando a medio y largo plazo. Pero, en \u00faltima instancia, dicha confianza va a depender de la confianza policial en la ciudadan\u00eda, porque \u201chacen falta dos para bailar un tango\u201d<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a>. Si las respuestas policiales de adaptaci\u00f3n al entorno dependen de la relaci\u00f3n entre la polic\u00eda y la ciudadan\u00eda, su dise\u00f1o y su puesta en marcha tendr\u00e1n que tener necesariamente en cuenta las visiones y las predisposiciones de los polic\u00edas respecto de dicha relaci\u00f3n. Es decir, la manera en que los polic\u00edas conciben la ciudadan\u00eda y su relaci\u00f3n con ella, especialmente con los actores que, como hemos visto, el cambio social en marcha sit\u00faa en posiciones m\u00e1s significadas: desde los m\u00e1s empoderados, como las multinacionales que organizan y controlan las infraestructuras que soportan los espacios virtuales, a los m\u00e1s expuestos a las din\u00e1micas de exclusi\u00f3n y pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no todos los polic\u00edas son iguales ni conciben ni viven su trabajo de la misma manera (Pearson &amp; Rowe, 2020), no es menos cierto que la cultura profesional que comparten los predispone a la desconfianza; una desconfianza que se proyecta de manera muy concreta en la estructura social, contribuyendo a que el trabajo policial participe de la reproducci\u00f3n de las relaciones de poder en la sociedad y de la desigualdad (Fassin, 2013; Vitale, 2021; Requena, 2023). Tomar conciencia de ello va a ser imprescindible para neutralizar los nefastos efectos que esta predisposici\u00f3n provoca en la legitimidad policial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Jes\u00fas Requena<\/em><\/strong> es polic\u00eda, intendente de la Polic\u00eda de la Generalitat-Mossos d\u2019Esquadra, coordinador de la Escuela de Polic\u00eda de Catalu\u00f1a (Instituto de Seguridad P\u00fablica de Catalu\u00f1a). Ha ocupado puestos de responsabilidad operativa y directiva en diferentes polic\u00edas y servicios policiales. Es doctor por la Universitat de Barcelona (2013), con una tesis sobre la relaci\u00f3n entre la polic\u00eda y el desarrollo urbano en la ciudad contempor\u00e1nea, y por la Universitat de Girona (2023), con una tesis sobre la confianza policial en la ciudadan\u00eda.&nbsp; Es profesor del M\u00e1ster en Direcci\u00f3n Estrat\u00e9gica de Seguridad, de la Universitat de Barcelona. Sus \u00e1mbitos de inter\u00e9s preferente son la cultura policial y la legitimidad policial. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:jesus.requena@gencat.cat\">jesus.requena@gencat.cat<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Akpinar, Nil-Jana; De Arteaga, Maria &amp; Chouldechova, Alexandra (2021), \u201cThe effect of differential victim crime reporting on predictive policing systems\u201d, en Kasy, Maximilian &amp; Abebe, Rediet (2021), <em>Proceedings of the 2021 ACM Conference on Fairness, Accountability, and Transparency<\/em>, New York: Association for Computing Machinery, pp. 838-849.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparici, Roberto &amp; Garc\u00eda, David (2019),&nbsp;<em>La posverdad: una cartograf\u00eda de los medios, las redes y la pol\u00edtica<\/em>, Barcelona: Editorial Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Bateson, Regina (2021), \u201cThe politics of vigilantism\u201d, <em>Comparative Political Studies<\/em>,&nbsp;Vol. 54, No. 6, pp. 923-955.<\/p>\n\n\n\n<p>Beetham, David (1991), <em>The Legitimation of Power<\/em>, Londres: Macmillan.<\/p>\n\n\n\n<p>Blackstock, Casey of (2023), \u201cFinal Report. An independent review into the standards of behaviour and internal culture of the Metropolitan Police Service\u201d, Londres: Metropolitan Police of London.<\/p>\n\n\n\n<p>Bottoms, Anthony &amp; Tankebe, Justice (2012), \u201cBeyond procedural justice: A dialogic approach to legitimacy in criminal justice\u201d,&nbsp;<em>The <\/em><em>Journal of Criminal Law &amp; Criminology<\/em>, Vol. 102, pp. 119-170.<strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bourguignon, Francoise (1999), \u201cCrime, violence and inequitable development\u201d, Ponencia presentada en la Annual World Bank Conference on Development Economics,Banco Mundial, Washington, DC, 28-30 abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Brundage, Miles et al. (2018), <em>The malicious use of artificial intelligence: Forecasting, prevention, and mitigation<\/em>, Oxford: University of Oxford.<\/p>\n\n\n\n<p>Caldwell, Matthew; Andrews, Jerone T. A.; Tanay, Thomas &amp; Griffin, Lewis D. (2020), \u201cAI-enabled future crime\u201d,\u00a0<em>Crime Science<\/em>,\u00a0Vol. 9, No. 1, pp. 1-13.<\/p>\n\n\n\n<p>College of Policing (2020), \u201cPreparing policing for future challenges and demands\u201d,11 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>EAPN (European Anti Poverty Network) (2022), \u201cPoverty Watch Espa\u00f1a 2022\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Easton, David (1965), <em>A Framework for Political Analysis<\/em>, Englewood Cliffs: Prentice-Hall.<\/p>\n\n\n\n<p>Edelman (2023), \u201cEdelman Trust Barometer. Informe Espa\u00f1a\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Europa Press (2022), \u201cUn total de 6,5 millones de personas vivir\u00e1n soles en Espa\u00f1a dentro de 15 a\u00f1os, un tercio del total de hogares\u201d, 13 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>Europol (2017), \u201cCrime in the age of technology\u201d, La Haya: European Police Office.<\/p>\n\n\n\n<p>Fassin, Didier (2013),&nbsp;<em>Enforcing order: An ethnography of urban policing<\/em>, Cambridge: Polity Publishing.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferr\u00e1s Hern\u00e1ndez, Xavier (2023), \u201cIA: Bailando sobre el volc\u00e1n\u201d, <em>La Vanguardia<\/em>, 30 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Flores, Mar\u00eda del Luj\u00e1n (2019), \u201cLa desinformaci\u00f3n y la b\u00fasqueda de respuestas para enfrentarla\u201d,&nbsp;<em>Revista Derecho P\u00fablico<\/em>, Vol. 56, p. 27-36.<\/p>\n\n\n\n<p>Ganyet, Josep M.&nbsp;(2023), <em>La democr\u00e0cia mor al n\u00favol<\/em>, Barcelona: La Magrana.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda A\u00f1\u00f3n, Jos\u00e9; Bradford, Ben; Garc\u00eda S\u00e1ez, Jos\u00e9 A.; Gasc\u00f3n Cuenca, Andr\u00e9s y Llorente Ferreres, Antoni (2013), <em>Identificaci\u00f3n policial por perfil \u00e9tnico en Espa\u00f1a. Informe sobre experiencias y actitudes en relaci\u00f3n a las actuaciones policiales<\/em>, Valencia: Tirant lo Blanch.<\/p>\n\n\n\n<p>Garland, David (2005), <em>La cultura del control<\/em><em>. Crimen y orden social en la sociedad contempor\u00e1nea<\/em>, Barcelona: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Gobierno de Espa\u00f1a (2021), <em>Estrategia de Seguridad Nacional 2021<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Haidt, Jonathan (2019),&nbsp;<em>La mente de los justos<\/em>, Barcelona: Editorial Planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Hinton, Geoffrey (2023), \u201cSi hay alguna forma de controlar la inteligencia artificial, debemos descubrirla antes de que sea tarde\u201d, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 8 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hough, Mike; Jackson, Jonathan y Bradford, Ben (2013), \u201c\u00bfDe qu\u00e9 depende la legitimidad policial? Resultados de una investigaci\u00f3n europea\u201d, <em>Indret. Revista para el An\u00e1lisis del Derecho<\/em>, No. 2.<\/p>\n\n\n\n<p>Huey, Laura &amp; Broll, Ryan (2012), \u201c\u2018All it takes is one TV show to ruin it\u2019: a police perspective on police-media relations in the era of expanding prime time crime Markets\u201d, <em>Policing and Society<\/em>,&nbsp;Vol. 22, No. 4, pp. 384-396.<\/p>\n\n\n\n<p>INE (Instituto Nacional de Estad\u00edstica) (2022), \u201cEncuesta de condiciones de vida (ECV). A\u00f1o 2022\u201d, Notas de Prensa, 24 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Innerarity, Daniel (2004),&nbsp;<em>La sociedad invisible<\/em>, Madrid: Espasa.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2022),&nbsp;<em>La sociedad del desconocimiento<\/em>, Barcelona: Galaxia Gutenberg.<\/li><li>(2023), \u201cSupremacismo digital\u201d, <em>El Correo<\/em>, 30 de abril. &nbsp;<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Jackson, Jonathan; Bradford, Ben; Stanko, Betsy &amp; Hohl, Katrin (2012), <em>Just Authority? Trust in the police in England and Wales<\/em>, Londres: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Jang, Hyunseok; Joo, Hee-Jong &amp; Zhao, Jihong S. (2010), \u201cDeterminants of public confidence in police: An international perspective\u201d, <em>Journal of Criminal Justice<\/em>,&nbsp;Vol. 38, No. 1, pp. 57-68.<\/p>\n\n\n\n<p>Jim\u00e9nez Arias, Lourdes I.; Gonz\u00e1lez, Mar\u00eda A.; Berenguer Santiago, Jaime; Fern\u00e1ndez Dols, Jos\u00e9 M. y Oceja Fern\u00e1ndez, Luis V. (2001), \u201c\u00bfPor qu\u00e9 cumplimos las normas? Un an\u00e1lisis psicosocial del concepto de legitimidad\u201d, <em>Revista de Psicolog\u00eda Social<\/em>, Vol. 16, No. 1, pp. 21-41.<\/p>\n\n\n\n<p>Jim\u00e9nez, Aitor y Cancela, Ekaitz (2023), \u201c\u00bfEs posible gobernar a las plataformas digitales? An\u00e1lisis cr\u00edtico de la Ley Europea de Servicios Digitales\u201d,&nbsp;<em>Teknokultura: Revista de Cultura Digital y Movimientos Sociales<\/em>,&nbsp;Vol. 20, No. 1, pp. 91-99.<\/p>\n\n\n\n<p>Jim\u00e9nez, David (2023), \u201cM\u00e1s all\u00e1 de la polarizaci\u00f3n\u201d, <em>Ethic<\/em>, marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Johnston, Les (1996), \u201cWhat is vigilantism?\u201d,&nbsp;<em>The British Journal of Criminology<\/em>,&nbsp;Vol. 36, No. 2, pp. 220-236.<\/p>\n\n\n\n<p>Kaloudi, Nektaria &amp; Li, Jingyue (2020), \u201cThe AI-based cyber threat landscape\u201d, <em>ACM Computing Surveys (CSUR)<\/em>,Vol. 53, No. 1, pp. 1\u201334.<\/p>\n\n\n\n<p>Lee, Murray &amp; Mc Govern, Alice (2013), \u201cForce to sell: policing the image and manufacturing public confidence\u201d, <em>Policing and Society<\/em>, Vol. 23, No. 2, pp. 103-124.<\/p>\n\n\n\n<p>Loader, Ian (2006), \u201cPolicing, recognition and belonging\u201d, <em>The Annals of the American Academy of Political and Social Sciences<\/em>, Vol. 605, No. 1, pp. 201-221.<\/p>\n\n\n\n<p>Longstaff, Abie; Willer, James &amp; Chapman, John (2015), <em>Neighbourhood policing: Past, present and future<\/em>, Londres: The Police Foundation, pp. 25-31.<\/p>\n\n\n\n<p>MAE (Ministerio de Asuntos Exteriores, Uni\u00f3n Europea y Cooperaci\u00f3n) (2023), \u201cLa lucha contra la desinformaci\u00f3n\u201d, 15 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Martin, Chris; Hope, Steven &amp; Zubairi, Sanah (2016), <em>The role of digital exclusion in social exclusion<\/em>,&nbsp;Londres: Ipsos MORI Scotland.<\/p>\n\n\n\n<p>McKnight, Abigail; Duque, Magali &amp; Rucci, Mark (2017), <em>Double trouble: A review of the relationship between UK poverty and economic inequality<\/em>, Londres: Oxfam GB\/London School of Economics. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Miller, Joel; Gounev, Philip; Pap, Andr\u00e1s L.; Wagman, Dani; Balogi, Anna; Bezlov, Tihomir; Simonovits, Bori &amp; Vargha, Lili (2008), \u201cRacism and police stops: adapting US and British debate to continental Europe\u201d, <em>European Journal of Criminology<\/em>, Vol. 5, No. 2, pp. 161-191.<\/p>\n\n\n\n<p>Muir, Rick (2022), \u201cThe Strategic Review of Policing and the British Experience. Key Lessons for an International Audience\u201d, Ponencia presentada en la Jornada sobre Reforma Policial. Retos, necesidades y oportunidades, Instituto Interuniversitario de Criminolog\u00eda de la Universidad de Sevilla, 25 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00d8stby, Gudrun (2013), \u201cInequality and political violence: A review of the literatura\u201d,&nbsp;<em>International Area Studies Review<\/em>,&nbsp;Vol. 16, No. 2, pp. 206-231.<\/p>\n\n\n\n<p>Papachristos, Andrew V.; Brazil, Noli &amp; Cheng, Tony (2018), \u201cUnderstanding the crime gap: Violence and inequality in an American city\u201d, <em>City and Community<\/em>, Vol. 17, No. 4, pp. 1051-1074.<\/p>\n\n\n\n<p>Pascual, Manuel G. (2021), \u201cAlgoritmos de predicci\u00f3n policial: para qu\u00e9 se usan y por qu\u00e9 se ensa\u00f1an con los m\u00e1s pobres\u201d, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 21 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pearson, Geoff &amp; Rowe, Mike (2020),&nbsp;<em>Police street powers and criminal justice: Regulation and discretion in a time of change<\/em>, Londres: Hart Publishing.<\/p>\n\n\n\n<p>Policy Horizon Canada (2018), \u201cThe Next Generation of Emerging Global Challenges\u201d, 18 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pomerantsev, Peter (2019), <em>This is Not Propaganda: Adventures in the War Against Reality<\/em>,Londres: Faber &amp; Faber.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2022), <em>La manipulaci\u00f3n de la verdad: La propaganda y las fake news en Rusia y el resto del mundo<\/em>, Barcelona: RBA Libros y Publicaciones.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Reiner, Robert (1992), \u201cPolicing a postmodern society\u201d, <em>The Modern Law Review<\/em>, Vol. 55, No. 6, pp. 761-781.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(1995), \u201cFrom sacred to profane: The Thirty Years\u2019 War of the British Police\u201d, <em>Policing and Society<\/em>, Vol. 5, No. 2, pp. 121-128.<\/li><li>(2000), <em>The Politics of the Police<\/em>, Oxford: Oxford University Press, 3\u00aa ed.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Requena, Jes\u00fas (2013), \u201cLa proximidad policial en la polic\u00eda de la Generalitat-Mossos d&#8217;Esquadra, entre el discurso y la realidad\u201d, <em>Revista Catalana de Seguretat P\u00fablica<\/em>, marzo, pp. 87-122.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2016), \u201cLa legitimidad policial y la colaboraci\u00f3n ciudadana con la polic\u00eda\u201d, <em>InDret. Revista para el An\u00e1lisis del Derecho<\/em>, No. 2.<\/li><li>(2023), <em>La confianza policial en la ciudadan\u00eda. El caso de la Polic\u00eda de la Generalitat-Mossos d\u2019Esquadra<\/em>, Tesis doctoral. Universidad de Girona.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Richardson, Rashida; Schultz, Jason &amp; Crawford, Kate (2019), \u201cDirty data, bad predictions: How civil rights violations impact police data, predictive policing systems, and justice\u201d,&nbsp;<em>New York Law Review<\/em>,Vol. 94, pp. 15-55.<\/p>\n\n\n\n<p>Robinson, Olga; Coleman, Alistair &amp; Sardarizadeh, Shayan (2019),&nbsp;<em>A Report on Anti-Disinformation Initiatives<\/em>, Oxford Technology and Elections Commission, Reino Unido.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodr\u00edguez-Fern\u00e1ndez, Leticia (2019), \u201cDesinformaci\u00f3n: retos profesionales para el sector de la comunicaci\u00f3n\u201d, <em>Profesional de la Informaci\u00f3n<\/em>,&nbsp;Vol. 28, No. 3., pp. 1-11.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1nchez-Cuenca, Ignacio (2022),&nbsp;<em>El desorden pol\u00edtico: Democracias sin intermediaci\u00f3n<\/em>, Madrid: Los Libros de La Catarata.<\/p>\n\n\n\n<p>Shearing, Clifford &amp; Wood, Jennifer (2011),&nbsp;<em>Pensar la seguridad<\/em>, Barcelona: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Silke, Andrew (2001), \u201cDealing with vigilantism: Issues and lessons for the police\u201d,&nbsp;<em>The Police Journal<\/em>,&nbsp;Vol. 74, No. 2, pp. 120-133.<\/p>\n\n\n\n<p>Tankebe, Justice (2010), \u201cPublic confidence in the police testing the effects of public experiences of police corruption in Ghana\u201d, <em>British Journal of Criminology<\/em>,&nbsp;Vol. 50, No. 2, pp. 296-319.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2013), \u201cViewing things differently: the dimensions of public perceptions of police legitimacy\u201d,&nbsp;<em>Criminology<\/em>, Vol. 51, No. 1, pp. 103-135.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Toharia, Juan J. (2001), <em>Opini\u00f3n p\u00fablica y Justicia: la imagen de la Justicia en la sociedad espa\u00f1ola<\/em>, Madrid: Consejo General del Poder Judicial.<\/p>\n\n\n\n<p>Tyler, Tom R. (1990), <em>Why People Obey the Law<\/em>, New Haven: Yale University Press.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2000), \u201cSocial Justice: Outcome and Procedure\u201d, <em>International Journal of Psychology<\/em>, Vol. 35, No. 2, pp. 117-125.<\/li><li>(2003), \u201cProcedural Justice, legitimacy and the effective rule of the Law\u201d, <em>Crime y Justice<\/em>, Vol. 30, pp. 283-357.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Tyler, Tom R. &amp; Lind, E. Allan (1992), \u201cA Relational Model of Authority in Groups\u201d, en Zanna, Mark P. (Ed.), <em>Advances in Experimental Social Psychology<\/em>, Nueva York: Academic, pp. 115-191.<\/p>\n\n\n\n<p>Tyler, Tom R. &amp; Huo, Yuen J. (2002), <em>Trust in the law: Encouraging public cooperation with the police and courts<\/em>, Nueva York, Russell-Sage Foundation.<\/p>\n\n\n\n<p>Van Craen, Maarten (2016), \u201cUnderstanding police officers\u2019 trust and trustworthy behavior: A work relations framework\u201d,&nbsp;<em>European Journal of Criminology<\/em>, Vol. 13, No. 2, pp. 274-294.<\/p>\n\n\n\n<p>V\u00e1zquez, David y Fern\u00e1ndez, Esther (2013), \u201cConfianza en los tribunales penales. Una v\u00eda normativa m\u00e1s all\u00e1 de la amenaza y la coerci\u00f3n\u201d, <em>Revista Electr\u00f3nica de Ciencia Penal y Criminolog\u00eda<\/em>, mayo, No. 15-18, pp. 1-29.<\/p>\n\n\n\n<p>Verd\u00fa, Daniel (2023), \u201cItalia decreta el estado de emergencia migratorio durante seis meses\u201d, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 11 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Vitale, Alex. S. (2021),&nbsp;<em>El final del control policial<\/em>, Madrid: Capit\u00e1n Swing Libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Wagman, Daniel &amp; Pernas, Bego\u00f1a (2006), <em>Perfil racial en Espa\u00f1a: Investigaciones y recomendaciones<\/em>, Nueva York: Open Society Institute.<\/p>\n\n\n\n<p>Wardle, Claire &amp; Derakhshan, Hossein (2017), <em>Information disorder: Toward an interdisciplinary framework for research and policymaking<\/em>, Estrasburgo: Consejo de Europa, Vol. 27, pp. 1-107.<\/p>\n\n\n\n<p>Warren, Robert K. (2000), \u201cPublic Trust and Procedural Justice\u201d, <em>Court Review<\/em>, oto\u00f1o, pp. 12-16.<\/p>\n\n\n\n<p>Whitworth, Adam (2013), \u201cLocal inequality and crime: Exploring how variation in the scale of inequality measures affects relationships between inequality and crime\u201d,&nbsp;<em>Urban Studies<\/em>,&nbsp;Vol. 50, No. 4, pp. 725-741.<\/p>\n\n\n\n<p>Wilkinson, Richard (2004), \u201cWhy is violence more common where inequality is greater?\u201d,&nbsp;<em>Annals of the New York Academy of Sciences<\/em>,&nbsp;Vol. 1036, No. 1, pp. 1-12.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Hay tambi\u00e9n una definici\u00f3n normativa u objetiva de la legitimidad. Valorar el grado de legitimidad desde un punto de vista normativo consiste en determinar, a partir de pruebas objetivas, si, por ejemplo, las decisiones y las intervenciones policiales observan y satisfacen determinadas exigencias formales substantivas, generalmente de justicia y racionalidad (Hough, Jackson &amp; Bradford, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Por ejemplo, cuando un polic\u00eda denuncia a un ciudadano por una infracci\u00f3n de tr\u00e1fico. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> En Espa\u00f1a, los estudios dedicados a la relaci\u00f3n entre el trabajo policial, la diversidad social y la legitimidad policial se han hecho a partir del concepto de identificaci\u00f3n policial por perfil \u00e9tnico (Wagman &amp; Pernas, 2006; Miller, 2008; Garc\u00eda et al., 2013). De manera consistente, todos estos estudios se\u00f1alan que, en t\u00e9rminos proporcionales, las personas que pertenecen a determinadas minor\u00edas \u2013gitanos, inmigrantes extracomunitarios\u2014 son objeto de m\u00e1s identificaciones policiales que las que pertenecen a la mayor\u00eda nacional, de aspecto cauc\u00e1sico o piel blanca; que estas personas perciben que es as\u00ed, que la polic\u00eda las identifica con m\u00e1s frecuencia, y que, adem\u00e1s, las trata con menos respeto y, en ocasiones, de manera humillante.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Aqu\u00ed se hace referencia a la Polic\u00eda Metropolitana de Londres, la cual, atraviesa actualmente un momento especialmente cr\u00edtico, marcado por la desconfianza y la falta de apoyo por parte de la mayor parte de la poblaci\u00f3n londinense.&nbsp; Despu\u00e9s del asesinato de una mujer, Sarah Everard, por un agente de la MET, y de que salieran a la luz p\u00fablica otros incidentes de presunto abuso policial contra otras mujeres, en octubre de 2021 la baronesa Casey of Blackstock recibi\u00f3 el encargo de analizar los est\u00e1ndares de comportamiento y la cultura interna de dicha polic\u00eda y proponer recomendaciones sobre acciones correctoras a tomar en el fututo m\u00e1s inmediato. El an\u00e1lisis y las recomendaciones se recogen en un informe que se hizo p\u00fablico en marzo de este mismo a\u00f1o 2023 (Blackstock, 2023) y supusieron, adem\u00e1s de un esc\u00e1ndalo seguido internacionalmente, la puesta en marcha de un plan para revertir la situaci\u00f3n de esa otrora mod\u00e9lica instituci\u00f3n, el llamado <em>Turnaround Plan<\/em>, que busca, seg\u00fan sus promotores, m\u00e1s confianza ciudadana, menos criminalidad y mejores est\u00e1ndares \u00e9tico-profesionales. V\u00e9ase <a href=\"https:\/\/www.met.police.uk\/notices\/met\/the-turnaround-plan-more-trust-less-crime-and-high-standards\/\">https:\/\/www.met.police.uk\/notices\/met\/the-turnaround-plan-more-trust-less-crime-and-high-standards\/<\/a>, consulta 13 de mayo de 2023.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Esto es as\u00ed hasta tal punto que este debate se ha acabado trasladando al Parlamento auton\u00f3mico catal\u00e1n, al seno de la Comisi\u00f3n de Estudio del Modelo Policial, constituida el 3 de noviembre de 2021, con el fin de \u201cel an\u00e1lisis y la investigaci\u00f3n de los mecanismos de control, evaluaci\u00f3n e investigaci\u00f3n de las actuaciones policiales, con la posibilidad de implantar mecanismos independientes de control y fiscalizaci\u00f3n de estas actuaciones; la revisi\u00f3n del modelo de orden p\u00fablico y la posibilidad de plantear cambios en \u00e9l; la transparencia en la informaci\u00f3n y los datos per parte del Departamento d Interior, y el an\u00e1lisis de las actuaciones de la divisi\u00f3n de informaci\u00f3n de los <em>Mossos d\u2019Esquadra<\/em> y del seguimiento de activistas pol\u00edticos y los mecanismos de control y fiscalizaci\u00f3n de las actuaciones policiales\u201d. Esta comisi\u00f3n acab\u00f3 sus trabajos el 2 de diciembre de 2022. (<a href=\"https:\/\/www.parlament.cat\/web\/actualitat\/noticies\/index.html?p_id=270478709\">https:\/\/www.parlament.cat\/web\/actualitat\/noticies\/index.html?p_id=270478709<\/a>)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Bar\u00f3mentro de abril de 2015, estudio 3080. Disponible en <a href=\"https:\/\/www.cis.es\/cis\/opencm\/ES\/1_encuestas\/estudios\/ver.jsp?estudio=14179\">\u00b7CIS\u00b7Centro de Investigaciones Sociol\u00f3gicas\u00b7Ficha del estudio<\/a>, consulta 15 de mayo de 2023.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Cociente, en tanto por ciento, entre la poblaci\u00f3n menor de 16 a\u00f1os o mayor de 64 y la poblaci\u00f3n de 16 a 64 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> T\u00e9ngase presente el caso del gobierno italiano y su recientemente decretado estado de emergencia migratoria, para agilizar procesos de identificaci\u00f3n y expulsi\u00f3n de inmigrantes (Verd\u00fa, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> European Strategy and Policiy Analysis System (2019), <em>Global Trends to 2030<\/em>. <a href=\"https:\/\/ec.europa.eu\/assets\/epsc\/pages\/espas\/index.html\">https:\/\/ec.europa.eu\/assets\/epsc\/pages\/espas\/index.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Medida de la desigualdad que toma el valor cero en el caso de la perfecta igualdad y 100 en el caso de la m\u00e1xima desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Tiempo dedicado a cada intervenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> La desinformaci\u00f3n es la informaci\u00f3n verificablemente falsa o enga\u00f1osa que se crea, presenta y divulga para obtener beneficios econ\u00f3micos o para enga\u00f1ar intencionalmente al p\u00fablico y que puede causar da\u00f1o a este \u00faltimo. El perjuicio p\u00fablico comprende amenazas contra los procesos democr\u00e1ticos y bienes p\u00fablicos como la salud, el medio ambiente o la seguridad (Flores, 2019). Como fen\u00f3meno, la desinformaci\u00f3n hace referencia tanto al contenido informativo fraudulento (<em>fake news<\/em>) como al enga\u00f1oso (<em>misleading content<\/em>), los discursos de odio (<em>mal-information<\/em>), los discursos falsos deliberados (<em>false speech<\/em>) o los errores informativos no deliberados de medios o periodistas (<em>missinformation<\/em>) (Rodr\u00edguez-Fern\u00e1ndez, 2019; v\u00e9ase tambi\u00e9n Wardle &amp; Derakhshan, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> El vigilantismo es una corriente ideol\u00f3gica que propugna el derecho a la autodefensa de los individuos cuando el Estado no es capaz de proporcion\u00e1rsela de manera eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> Para una discusi\u00f3n sobre la presunta rivalidad o amenaza de sustituci\u00f3n de la inteligencia humana por la artificial, v\u00e9ase Innerarity (2022; 2023).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> Uso de tecnolog\u00edas de realidad virtual para el control remoto de maquinaria o para la participaci\u00f3n a distancia en eventos de cualquier tipo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> UK Ministry of Defense (2018), <em>Global Strategic Trends: The Future Starts Today<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> La expresi\u00f3n es de Maarten Van Craen (2016: 274).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JES\u00daS REQUENA Institut de Seguretat P\u00fablica de Catalunya, Espa\u00f1a Title: Changing Trends and Challenges for the Police Legitimacy in the Horizon 2040 Resumen: En el horizonte de las pr\u00f3ximas dos d\u00e9cadas, la polic\u00eda va a tener que enfrentar importantes retos derivados de las tendencias de cambio que se est\u00e1n manifestando actualmente. 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