{"id":674,"date":"2023-11-16T11:13:44","date_gmt":"2023-11-16T11:13:44","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=674"},"modified":"2023-11-20T15:43:04","modified_gmt":"2023-11-20T15:43:04","slug":"el-futuro-del-terrorismo-y-su-prevencion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/el-futuro-del-terrorismo-y-su-prevencion\/","title":{"rendered":"El futuro del terrorismo y su prevenci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">\u00d3SCAR JAIME<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad Nacional de Educaci\u00f3n a Distancia, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title: The Future of Terrorism and its Prevention<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: La complejidad del fen\u00f3meno terrorista plantea numerosas dificultades que impiden anticipar de forma precisa su evoluci\u00f3n. Asumiendo esta realidad, el presente texto aborda aquellos condicionantes que previsiblemente estar\u00e1n presentes en el futuro, influyendo de forma activa o pasiva sobre el devenir del fen\u00f3meno. Finalmente, se ofrecer\u00e1n algunas claves que deber\u00e1n ser tomadas en consideraci\u00f3n para resultar eficaces en la respuesta.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Terrorismo; Antiterrorismo; Contraterrorismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The complexity of the terrorist phenomenon poses many difficulties that make it impossible to accurately anticipate its evolution. Assuming this fact, the paper addresses those conditions that will foreseeably be present in the future, actively or passively, influencing the evolution of the phenomenon. Finally, some keys will be offered that must be taken into consideration to be effective in the response.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Terrorism; Antiterrorism; Counterterrorism.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/to cite this article<\/strong>: \u00d3scar Jaime, &lt;&lt;El futuro del terrorismo y su prevenci\u00f3n&gt;&gt;,&nbsp;<em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 9, No. 2, (2023), pp. 55-75. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.18.4\">http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.18.4<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El fen\u00f3meno terrorista en sus diferentes formas se ha manifestado desde la segunda mitad del siglo XX como un problema global, proyect\u00e1ndose sobre muy distintos escenarios caracterizados por su diversidad pol\u00edtica, social, econ\u00f3mica y cultural (De la Corte y Jaime, 2022). As\u00ed, en \u00c1frica, las actividades, la organizaci\u00f3n interna y el entorno de los grupos yihadistas difieren sensiblemente del formato que pueden presentar en Europa y dentro de estas \u00e1reas regionales, los contrastes pueden tambi\u00e9n ser muy relevantes. Pero a su vez, el terrorismo de extrema derecha en Alemania posee caracter\u00edsticas peculiares, que lo distinguen de grupos activistas antisistema italianos. Esta variedad incrementa la complejidad del fen\u00f3meno condicionando intensamente su comprensi\u00f3n, as\u00ed como las previsiones o aproximaciones prospectivas. La complejidad de los escenarios, la continuidad de algunos fen\u00f3menos muy relevantes que propician la permanencia del terrorismo y la emergencia de nuevos fen\u00f3menos que condicionar\u00e1n de forma variable e indeterminada el fen\u00f3meno demandan una nueva mirada sofisticada, audaz y siempre comprometida con los valores de las sociedades democr\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las dificultades de la previsi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La relevancia del tiempo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las razones por las que no abundan los trabajos sobre el futuro del terrorismo es debido a que los decisores pol\u00edticos buscan respuestas a corto y medio plazo puesto que priorizan el an\u00e1lisis de situaciones que puedan afectarles de manera directa e inmediata. Dicha inercia viene a coincidir tambi\u00e9n con la reducci\u00f3n de lo que se considera en prospectiva el largo plazo, puesto que la creciente complejidad de nuestras sociedades provoca que los an\u00e1lisis y estudios que se puedan realizar tengan una validez relativamente corta, asumiendo que no podemos concretar previsiones con una m\u00ednima precisi\u00f3n con valor pr\u00e1ctico m\u00e1s all\u00e1 de 5 a\u00f1os. Por ello, los estudios de futuro a medio y largo plazo pueden constituir reflexiones razonables, pero carentes de fundamentos convincentes. La alarma extrema que ha provocado el terrorismo yihadista durante las dos primeras d\u00e9cadas de este siglo y las fatales perspectivas de futuro que auguraban los expertos -con afirmaciones tales como <em>los esp\u00edas consideran que el yihadismo es su desaf\u00edo para el siglo XXI<\/em> (Bez, 2016)-, no se est\u00e1n viendo confirmadas, a pesar en muchos casos de su trabajada fundamentaci\u00f3n. Las aseveraciones m\u00e1s fatalistas no han logrado mantenerse, enfrentadas a los quiebros de un futuro insondable convertido en presente y resultado de presiones ejercidas sobre los analistas para que ofrezcan respuestas que no poseen.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los grandes desaf\u00edos que tiene planteado tanto el terrorismo como el contraterrorismo es la gesti\u00f3n en el futuro del factor <em>tiempo<\/em>, al que tradicionalmente se ha prestado una escasa atenci\u00f3n pero que debe incorporarse por su trascendencia a las variables que configuran la complejidad de los escenarios. El tiempo es instrumentalizado por los actores en su dimensi\u00f3n t\u00e1ctica o estrat\u00e9gica. En el primero de los casos suele estar sometido a criterios operativos y de oportunidad, siendo relativamente f\u00e1cil su gesti\u00f3n. Sin embargo, la gesti\u00f3n estrat\u00e9gica de los tiempos supone una ampliaci\u00f3n sensible de \u00e9stos lo que plantea dificultades no solamente materiales -disminuci\u00f3n de recursos en la clandestinidad inactiva, cuando la presi\u00f3n policial es intensa-, sino tambi\u00e9n de car\u00e1cter motivacional y cognitivo: no resulta f\u00e1cil gestionar la impaciencia <em>revolucionaria<\/em>, a lo que es preciso a\u00f1adir las dificultades de la militancia en ocasiones para comprender y asimilar las complejas y abstractas explicaciones estrat\u00e9gicas. Este escenario es el que se ha prodigado entre las estructuras terroristas surgidos en los pa\u00edses occidentales. Sin embargo, el terrorismo yihadista formula una gesti\u00f3n temporal desde una perspectiva estrat\u00e9gica muy distinta, caracterizada por una vivencia del transcurso del tiempo vital e hist\u00f3rico, asumida y gestionada de forma resignada y serena. Ello permite dise\u00f1ar estrategias a muy largo plazo cuyo objetivo es facilitar una lenta penetraci\u00f3n en entornos sociales u organizarse en torno a c\u00e9lulas durmientes, susceptibles de ser activadas transcurrido un largo periodo de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el \u00e1mbito de la respuesta antiterrorista, la vivencia y gesti\u00f3n del tiempo transcurre de forma acelerada cuando no precipitada, abrumada por los tiempos pol\u00edticos y administrativos. Asimismo, en los niveles de decisi\u00f3n policial, el mantenimiento de la atenci\u00f3n durante un largo periodo de tiempo, sin indicios sospechosos u otros est\u00edmulos, resulta dif\u00edcil de justificar y mantener por lo que la inercia natural ser\u00e1 al relajamiento de la atenci\u00f3n y una progresiva y l\u00f3gica desviaci\u00f3n de recursos hacia otras \u00e1reas m\u00e1s necesitadas de la seguridad interior, lo que tambi\u00e9n ir\u00e1 acompa\u00f1ado de una p\u00e9rdida de atenci\u00f3n por parte de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>El contraterrorismo cuenta tambi\u00e9n con la desventaja de la irresistible presi\u00f3n a la que se encuentra sometida desde los \u00e1mbitos de decisi\u00f3n pol\u00edtica, social y medi\u00e1tica para ofrecer respuestas en un rango temporal muy constre\u00f1ido que abarca desde <em>lo antes posible<\/em> hasta lo inmediato en tiempo real. A esta aceleraci\u00f3n es preciso a\u00f1adir que nuestras sociedades habituadas a la inmediatez colocan una presi\u00f3n a\u00f1adida en la Administraci\u00f3n al exigir de inmediato informaci\u00f3n, interpretaci\u00f3n y respuesta a las expresiones terroristas. En los procesos globales donde los ritmos de cambio se est\u00e1n acelerando, dicha presi\u00f3n reduce las posibilidades de adaptaci\u00f3n en tiempo y forma, haciendo disminuir a su vez las probabilidades de que las respuestas sean adecuadas y favoreciendo indirectamente \u201cque las cosas salgan catastr\u00f3ficamente mal\u201d (Colvile, 2016: 7). En definitiva, para hacer frente a esta situaci\u00f3n es necesario comprender e interpretar correctamente los escenarios, requiri\u00e9ndose un amplio, profundo y continuado compromiso pol\u00edtico debido a la gran cantidad de recursos que se requieren, entre los que cabe situar la gesti\u00f3n adecuada de los tiempos, como una necesidad insoslayable.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Complejidad, superposiciones y precipitantes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El terrorismo constituye un epifen\u00f3meno que se sit\u00faa en el cruce de diferentes fracturas glocales (global-local) que atraviesan nuestras sociedades, generando escenarios singulares. Las acciones violentas son la consecuencia \u00faltima, donde confluyen procesos invisibles que se han ido gestando durante largo tiempo. Detr\u00e1s se sit\u00faan innumerables combinaciones de factores no intencionales ni planificadas, complejamente trenzadas, sometidas a las leyes combinadas del azar y la premeditaci\u00f3n, generando escenarios \u00fanicos. Disfunciones parcialmente superpuestas provocan expresiones de descontento que requieren de <em>precipitantes<\/em> -eventos de escasa relevancia aparente que de manera inadvertida desencadenan procesos de gran visibilidad y trascendentales consecuencias (el primer asesinato de la organizaci\u00f3n terrorista Euskadi Ta Askatasuna, ETA, perpetrado contra el Guardia Civil Jos\u00e9 Pardines en 1968; la autoinmolaci\u00f3n del vendedor de verduras tunecino que en 2011 dio inicio a la <em>Primavera \u00e1rabe<\/em>)- para desembocar en violencias con significaci\u00f3n pol\u00edtica, no necesariamente terrorista. La dificultad para identificar con antelaci\u00f3n los precipitantes se debe a que la realidad fraccionada impide qu\u00e9 tengamos un conocimiento preciso y cuantificable de todos los condicionantes presentes, de sus respectivas influencias reales y del resultado de sus confluencias. De hecho, cuando se observan escenarios en los que se ha pretendido instrumentalizar el terrorismo y dirigirlo de manera precisa con un objetivo concreto, relacionado con la desestabilizaci\u00f3n pol\u00edtica y social, en muy pocas ocasiones se ha conseguido el objetivo, debido a que la realidad de nuestras sociedades es mucho m\u00e1s compleja, intratable, intangible e incomprensible de lo que aparenta. La dificultad para predecir la gestaci\u00f3n y la evoluci\u00f3n de los escenarios terroristas se incrementa por la imposibilidad cognitiva de las audiencias, tanto expertas como generalistas, para asimilar y comprender la complejidad latente, siendo \u00e9stas \u00faltimas proclives a prestar atenci\u00f3n \u00fanicamente a razonamientos unidimensionales y simples que refuerzan prejuicios previamente instalados. Por otro lado, detr\u00e1s de explicaciones simples suelen situarse intenciones doctrinales antes que el honesto deseo por comprender y explicar el fen\u00f3meno terrorista.<\/p>\n\n\n\n<p>Los efectos de estas circunstancias sobre nuestras capacidades predictivas se perciben cuando abordamos las tendencias contempladas en los an\u00e1lisis realizados, no cumpli\u00e9ndose \u00e9stas en un n\u00famero ostensiblemente significativo de casos. A lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha venido advirtiendo, en funci\u00f3n de diversos informes, de la inminencia de ataques bioqu\u00edmicos o con componentes nucleares y estos no se han producido. De la misma manera que no se han derribado aviones de pasajeros a pesar de la tecnolog\u00eda supuestamente disponible en el mercado negro. Tampoco el final del califato de DAESH sobre territorio iraqu\u00ed y sirio, tras la dispersi\u00f3n de sus combatientes y el retorno de algunos de ellos a sus respectivos pa\u00edses de origen ha supuesto un incremento de actividades violentas o directamente calificables como terroristas, muy al contrario, hemos asistido a una disminuci\u00f3n sensible de la actividad de estos grupos en suelo europeo. Esta realidad debe hacernos reflexionar sobre las metodolog\u00edas de an\u00e1lisis, la relevancia que se otorga a las interacciones, as\u00ed como el valor y la credibilidad de los datos con los que se trabaja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Factores generadores de nuevos problemas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La relevancia de lo macro<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los enfoques macro nos permiten analizar amplios procesos en escenarios extensos o globales y detectar tendencias con mayor certidumbre que en escenarios localizados o reducidos, donde impredecibles acontecimientos puntuales pueden distorsionar los an\u00e1lisis. Cuando se analiza el contexto en el que se han desarrollado las campa\u00f1as terroristas a lo largo de los \u00faltimos 150 a\u00f1os observamos que muchos de los elementos intensamente condicionantes de dicha violencia, ya sea a nivel estructural o coyuntural, contin\u00faan presentes en nuestros actuales escenarios. El gran juego pol\u00edtico actual se desarrolla sobre un tablero global multilateral, sin reglas definidas y con crecientes recelos entre los principales actores. La Guerra Fr\u00eda se caracterizaba por la estabilidad de un escenario con dos actores hegem\u00f3nicos a los que se somet\u00edan los objetivos y estrategias del resto de actores subalternos desplegados sobre el terreno del juego pol\u00edtico global o de los espacios regionales o nacionales. La violencia insurgente o terrorista estaba limitada y constre\u00f1ida en tiempo y forma. Esta situaci\u00f3n cambiar\u00eda radicalmente con la ca\u00edda del muro y la emergencia de un entorno global con un protagonista absoluto como fue Estados Unidos, con la convicci\u00f3n de haber asentado una nueva realidad pol\u00edtica y cultural global, sobre una narrativa optimista, vinculada a un final de trayecto donde el capitalismo hab\u00eda ganado todas las posiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad result\u00f3 mucho m\u00e1s incierta porque Estados Unidos no dispuso de la capacidad necesaria para someter el escenario global a sus propios intereses. Ello permiti\u00f3 la emergencia de actores desvinculados de sus antiguos compromisos, dispuestos a explorar nuevas opciones estrat\u00e9gicas y t\u00e1cticas, formando el terrorismo plenamente parte de ellas. La consecuencia final fue la generaci\u00f3n de un espacio internacional ca\u00f3tico definido por la ausencia de un orden aparente. La evoluci\u00f3n de dicho contexto ha desembocado en un convulso sistema de relaciones internacionales dif\u00edcil de definir, donde los Estados Unidos desempe\u00f1an un papel preponderante pero menguante, frente a potencias emergentes y desafiantes como China, India u otras influyentes, pero estancadas, como Rusia o Turqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva econ\u00f3mica la tendencia hacia un mundo m\u00e1s integrado y globalizado se est\u00e1 ralentizando, como consecuencia de las inseguridades pol\u00edticas de actores que consideran que el marco hegem\u00f3nico de relaciones econ\u00f3micas internacionales neoliberales durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas les perjudica, circunstancia que est\u00e1 promoviendo por la v\u00eda de los hechos consumados un nuevo paradigma dif\u00edcil de concretar y definir por el momento. De forma parad\u00f3jica, dicha reflexi\u00f3n ha sido impl\u00edcitamente promovida por actores sist\u00e9micos como los Estados Unidos bajo la Administraci\u00f3n del presidente Donald Trump, as\u00ed como por un n\u00famero creciente de actores que se sit\u00faan en las ant\u00edpodas ideol\u00f3gicas, pero que comparten el temor a un futuro incierto, a la inestabilidad y a la p\u00e9rdida de influencia. En este contexto, las coherencias ideol\u00f3gicas del pasado se han difuminado para emerger de forma parcial y t\u00edmida un eje articulado en torno al localismo \u2013 cosmopolitismo, si bien no se han generado en torno a \u00e9l, por el momento, identidades definibles, coherentes y estructuradas. &nbsp;La multipolaridad est\u00e1 potenciando viejas y nuevas rivalidades a lo que, sin duda, se sumar\u00e1n problemas sociales estructurales, la sobrexplotaci\u00f3n medioambiental, los derivados de los avances tecnol\u00f3gicos vinculados a la biotecnolog\u00eda, la comunicaci\u00f3n y la informaci\u00f3n (Toboso, 2018). Asimismo, la reemergencia de la confrontaci\u00f3n b\u00e9lica tradicional tal y como se est\u00e1 poniendo de manifiesto en el conflicto iniciado entre Rusia y Ucrania en 2022, contribuye a incrementar la percepci\u00f3n de que la violencia es un instrumento plausible para dirimir conflictos y a cuya sombra la actividad terrorista como derivaci\u00f3n directa o indirecta podr\u00eda ser explorada por parte de ciertos actores.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todas estas razones no cabe esperar qu\u00e9 las din\u00e1micas combinadas desarrolladas hasta el momento, generadoras directas e indirectas de terrorismo, vayan a sufrir transformaciones significativas. Es decir, si los condicionantes disruptores principales contin\u00faan presentes y las sociedades son m\u00e1s complejas, variadas, sensibles y disponen de m\u00e1s medios, la conclusi\u00f3n a priori es que el terrorismo tender\u00e1 a desarrollar formas m\u00e1s sofisticadas y a mostrar rostros sumamente ambiguos, contra los que resultar\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil generar amplios consensos. Si bien es cierto que en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos y fundamentalmente desde la Revoluci\u00f3n Francesa, el uso de la violencia ha sido criticado de forma creciente, reduci\u00e9ndose significativamente su empleo expl\u00edcito (Pinker, 2013, 2018) y asumiendo un gran riesgo cualquier actor que se proponga instrumentalizarlo, sin embargo, no conviene menospreciar la capacidad por parte de nuestras sociedades para desarrollar argumentos que permitan aplicar y recodificar la violencia, consider\u00e1ndola como un mal menor en aras de la consecuci\u00f3n de objetivos superiores. Por otra parte, tambi\u00e9n estamos asistiendo al surgimiento de formas alternativas que permiten sublimar la violencia a trav\u00e9s de sutiles guerras de influencia y del creciente y sofisticado papel desempe\u00f1ado por internet y las redes sociales. Sus incruentas apariencias no generan alarma social, a pesar de que los da\u00f1os que pueden provocar son muy cuantiosos, susceptibles de ser complementados t\u00e1cticamente mediante el terrorismo convencional, afectando a la estructura cognitiva de la poblaci\u00f3n, y en definitiva, al normal funcionamiento de un pa\u00eds democr\u00e1tico. En cualquier caso, tampoco debe olvidarse el socorrido recurso de desplazar las guerras a espacios lejanos para ser combatidas por terceros actores, por delegaci\u00f3n, evocando pr\u00e1cticas de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La importancia de los nuevos escenarios sociales<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el \u00e1mbito de lo social y de los indicadores globales asociados, existen motivos para el optimismo puesto que se ha producido una disminuci\u00f3n de la pobreza, se ha incrementado la esperanza de vida, as\u00ed como los niveles de alfabetizaci\u00f3n, entre otros datos positivos (Pinker, 2018). Por su parte, tambi\u00e9n las guerras convencionales pr\u00e1cticamente han desaparecido y el sufrimiento asociado a ellas, al margen del puntual conflicto ruso-ucraniano. Sin embargo, la desigualdad social, que vincula directamente la econom\u00eda con la sociedad, se est\u00e1 incrementando, lo que previsiblemente contribuir\u00e1 a generar tensiones sociales que en el futuro aumentar\u00e1n debido a que los datos socioecon\u00f3micos apuntan con determinaci\u00f3n hacia una agudizaci\u00f3n de dichas tendencias, si bien no ser\u00eda la pobreza favorecida por la desigualdad el factor que impulse las tensiones sociopol\u00edticas y por tanto el riesgo de violencia. Parad\u00f3jicamente, la inestabilidad podr\u00eda ser consecuencia de expectativas creadas sobre la base de una previa reducci\u00f3n de la pobreza. Es decir, la frustraci\u00f3n generada por la esperanza de una mejora esperada y que no llega, constituir\u00eda un factor determinante para incrementar los niveles de insatisfacci\u00f3n. Las agitaciones a las que hemos asistido en los \u00faltimos a\u00f1os en Espa\u00f1a, Francia, Ecuador, Chile, y otros pa\u00edses, son una muestra del temor de las clases medias a descender de estatus, vi\u00e9ndose abocadas a la proletarizaci\u00f3n, al abandono de las expectativas generadas y la consecuci\u00f3n de aquellos objetivos considerados merecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichos procesos combinados con una determinada deriva demogr\u00e1fica all\u00ed d\u00f3nde los j\u00f3venes son amplia mayor\u00eda, incrementan los riesgos de explosi\u00f3n social por la querencia de los sectores juveniles formados por varones solteros en entornos urbanos a adoptar posturas maximalistas y resolutivas, existiendo siempre grupos de vanguardia dispuestos a explorar la pr\u00e1ctica violenta. En el pasado, estos factores combinados se han activado con resultados dram\u00e1ticos, cuando estudiantes procedentes de las clases medias adoptaron la violencia como un instrumento para gestionar su frustraci\u00f3n y asaltar el poder en un contexto de carencia de oportunidades. Podemos encontrar ejemplos significativos en Per\u00fa con Sendero Luminoso o en Argentina y Uruguay con los Tupamaros y Montoneros. En cierta manera, los grupos de extrema izquierda que surgieron en las sociedades acomodadas europeas en la segunda mitad del siglo XX son la expresi\u00f3n de dicha frustraci\u00f3n, que en su momento fue canalizada a trav\u00e9s de la lucha armada y de la defensa de un ideario revolucionario, \u00e9pico y rom\u00e1ntico. El factor demogr\u00e1fico desempa\u00f1ar\u00e1 tambi\u00e9n previsiblemente un papel relevante en aquellas otras sociedades en las que las cohortes de edad m\u00e1s j\u00f3venes se incrementan en un contexto de estancamiento econ\u00f3mico. Este escenario lo podemos observar en los pa\u00edses del norte de \u00c1frica d\u00f3nde ya se experimentaron intensas movilizaciones sociales desde el a\u00f1o 2010 como consecuencia en parte de estos factores. En este entorno regional debemos a\u00f1adir el previsible desplazamiento hacia el norte de poblaciones procedentes de los pa\u00edses del Sahel como refugiados clim\u00e1ticos, lo que contribuir\u00e1 a desestabilizar la situaci\u00f3n en los pa\u00edses de la Ribera sur del Mediterr\u00e1neo con las consiguientes consecuencias para los pa\u00edses europeos y principalmente aquellos situados en la cuenca mediterr\u00e1nea. El problema principal radica en que ninguno de los condicionantes predominantes que llevaron a los acontecimientos que se iniciaron en 2011 ha desaparecido, reproduci\u00e9ndose de forma agravada el proceso de acumulaci\u00f3n de problemas econ\u00f3micos derivados de deficiencias estructurales. Esta situaci\u00f3n de ostensible impasse contin\u00faa impidiendo ofrecer salidas a los ciudadanos y generando situaciones de dif\u00edcil resoluci\u00f3n que hist\u00f3ricamente han desembocado en el recurso a la violencia social e\/o institucional, si atendemos a las experiencias hist\u00f3ricas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La identidad como problema<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este contexto de incertidumbre y abandono genera la necesidad de buscar espacios identitarios reducidos y cohesionados que refuerzan la sensaci\u00f3n de seguridad y ofrecen certezas. Todo ello sacrificando, si es necesario, otros valores vinculados a la democracia, los principios liberales o los Derechos Humanos. Si la sensibilidad asociada a los emergentes nacionalismos durante los per\u00edodos de descolonizaci\u00f3n en el siglo XX contribuy\u00f3 a generar una violencia intensa tambi\u00e9n de car\u00e1cter terrorista en diversas partes del mundo, no deber\u00eda sorprender que ciertos valores excluyentes y xen\u00f3fobos surgidos bajo el temor a la globalizaci\u00f3n impulsen respuestas violentas contra aquellos que no pertenecen a la propia comunidad o que no se identifiquen con los valores de aquellas sociedades en las que se han asentado grupos for\u00e1neos. La novedad se sit\u00faa en la propia complejidad de nuestras sociedades actuales donde diversas comunidades con identidades muy marcadas se encuentran entremezcladas sobre un mismo territorio, sin interactuar necesariamente. Estas realidades, pueden generar din\u00e1micas violentas sin que existan territorios que defender, sino simplemente espacios imaginarios cargados de emotividad y de representaciones identitario-culturales que adem\u00e1s han encontrado un nuevo escenario de confrontaci\u00f3n como es el ciberespacio, lo que sin duda complica las estrategias de respuesta por parte de las Administraciones. No se debe olvidar que el terrorismo moderno ya en sus or\u00edgenes naci\u00f3 como consecuencia de la necesidad de adaptaci\u00f3n a estos contextos de ausencia de territorios que conquistar, definidos por la mera existencia de mentes y corazones que seducir o amedrentar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mecanismos de generaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de agravios entre numerosos j\u00f3venes musulmanes en las sociedades occidentales contin\u00faan activos. La falta de expectativas de los j\u00f3venes en general genera distintas respuestas, pero en ciertos contextos es preciso asumir que sus efectos pueden tener consecuencias significativamente m\u00e1s graves, transform\u00e1ndose la mera inadaptaci\u00f3n de un individuo o determinado colectivo en extremismo y violencia. Tal y como afirmaba un funcionario policial local en B\u00e9lgica: \u201cEstamos observando la aparici\u00f3n de los mismos s\u00edntomas entre j\u00f3venes de 13-14 a\u00f1os que en aquellos que terminaron atentando en Bruselas y Par\u00eds. En cinco a\u00f1os estos s\u00edntomas amenazan con emerger a la superficie si no se hace nada\u201d y algunos de ellos son dif\u00edciles de acceder incluso para los trabajadores sociales situados en primera l\u00ednea (Coolsaet, 2017: 38). A pesar de constituir \u00e9stos una \u00ednfima minor\u00eda, en el futuro la instrumentalizaci\u00f3n de estos j\u00f3venes por parte de organizaciones en manifiesta decadencia como Al Qaeda, DAESH u otros que surgir\u00e1n, constituir\u00e1 una amenaza dif\u00edcil de contrarrestar, generando efectos sociales y pol\u00edticos dif\u00edciles de anticipar, pero posiblemente desproporcionados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las sociedades occidentales como oportunidad<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva pol\u00edtica, la complejidad social en entornos liberal-democr\u00e1ticos genera amplias oportunidades para que surjan discretas e imperceptibles disidencias antisistema, indetectables para unos mecanismos de control social muy deteriorados o inexistentes y unas fuerzas de seguridad sobrecargadas que priorizan lo urgente frente a lo importante. En este caso, el problema no es tanto la desafecci\u00f3n ideol\u00f3gica por parte de los desafiadores respecto del sistema, sino la perspectiva de rentabilizar la violencia como instrumento para imponerse en una sociedad fracturada e internamente inconexa. Las probabilidades de que, en sociedades como las occidentales, con tan variadas y dispares sensibilidades sociales y culturales emerjan actores que exploren la violencia como una opci\u00f3n estrat\u00e9gica, no es despreciable. El problema no lo suscita el pluralismo, sino los sistemas de sociedades no integrados que han desarrollado sensibilidades incompatibles en su seno, y en los que tampoco se comparte una respuesta un\u00e1nime frente a una violencia objetiva e indiscutible.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento para tomar en consideraci\u00f3n, introduciendo una significativa dificultad a\u00f1adida en la previsible lucha contra el terrorismo en el futuro es la aparente hibridaci\u00f3n entre la violencia pol\u00edtica, en su variante terrorista, y la criminalidad organizada. El sostenimiento de las organizaciones terroristas en sociedades globales complejas depender\u00e1 de los recursos que sea capaz de generar, subarrendar y mantener. El exitoso terrorismo del futuro deber\u00e1 procurar compensar su extrema posici\u00f3n asim\u00e9trica mediante la comisi\u00f3n dosificada de acciones espectaculares, calculando su impacto, gestionando los tiempos y realizando una precisa explotaci\u00f3n secundaria de dichas acciones. Todo ello requiere de una sofisticada planificaci\u00f3n desarrollada por expertos, as\u00ed como de una adecuada coordinaci\u00f3n, en definitiva, una estudiada y costosa infraestructura log\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichos objetivos solamente se pueden alcanzar mediante una cuantiosa financiaci\u00f3n donde los contactos con la criminalidad organizada desempe\u00f1an un papel importante porque poseen las claves para el acceso a recursos, el desarrollo de la log\u00edstica precisa y la obtenci\u00f3n de las armas necesarias. Por lo tanto, cabe esperar una creciente hibridaci\u00f3n en dos sentidos, por un lado, ante las necesidades crecientes de fondos, que la criminalidad organizada se convierta en un ofertador de servicios y recursos con una tendencia a subarrendar los m\u00e1s especializados. Por otro, que la hibridaci\u00f3n sea tan intensa, que la propia organizaci\u00f3n terrorista asuma el rol criminal, desempe\u00f1ando as\u00ed un doble papel para autofinanciarse. En definitiva, se vislumbra que las necesidades crecientes empujen al terrorismo a vincularse en mayor medida, aunque en diferente grado, con la criminalidad organizada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 el terrorismo del futuro?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las limitaciones de los an\u00e1lisis<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las experiencias acumuladas desde la aparici\u00f3n del terrorismo moderno muestran que sus efectos son extremadamente destructivos y costosos por las consecuencias disruptivas que provoca en las sociedades y los gastos desproporcionados en los que incurren los Estados para combatirlo. Por ello resulta del mayor inter\u00e9s en aras de la prevenci\u00f3n y la anticipaci\u00f3n, desarrollar enfoques y metodolog\u00edas que permitan arrojar una mirada ordenada al fen\u00f3meno, sin sesgos relevantes e intelectualmente honestos, con una metodolog\u00eda precisa para abordar el fen\u00f3meno en toda su magnitud y complejidad. Las aproximaciones anal\u00edticas desarrolladas hasta el momento, tal y como se ha indicado, se caracterizan por un acusado desorden y una carencia metodol\u00f3gica relevante, siendo escasas las excepciones en las que se muestra un esfuerzo por desarrollar sistemas ordenados y argumentados (Blanco &amp; Cohen, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de estas aportaciones no muestran un pensamiento sistem\u00e1tico, ni los grupos de trabajo poseen la interdisciplinariedad requerida, ni tampoco asumen las din\u00e1micas que deben aplicarse para desarrollar un trabajo eficaz y productivo. Las perspectivas que muestran tienden a ser est\u00e1ticas, cuando realmente se debe desarrollar un enfoque hol\u00edstico que ofrezca an\u00e1lisis en tiempo real, debiendo ser capaz de comprender las circunstancias cambiantes de la presencia del fen\u00f3meno en distintos escenarios, pero tambi\u00e9n en los mismos, en diferentes momentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya se ha indicado al principio, la dificultad para desarrollar una aproximaci\u00f3n precisa en la actualidad se incrementa debido a que los contextos promotores que favorecen el terrorismo a nivel nacional o regional son generados por condicionantes globales y\/o locales en otros escenarios muy alejados, sobre los que las autoridades nacionales tienen escasa o ninguna influencia. Ello a\u00f1ade m\u00e1s presi\u00f3n a los dise\u00f1os preventivos y a las metodolog\u00edas prospectivas. Sirva como ejemplo el escenario surgido con la implantaci\u00f3n efectiva del califato del DAESH en Siria e Iraq. Ning\u00fan experto antes de 2011 pod\u00eda haber anticipado la inminente actividad violenta yihadista en Europa. A posteriori se puede afirmar que tres factores parecen haber jugado un papel relevante. El primero fue el comienzo de la guerra en Siria en 2011, proporcionando a los islamistas europeos un lugar accesible, convirtiendo dicho territorio en un vortex capaz de concitar emociones y apoyos. El segundo fue la revoluci\u00f3n de las redes sociales, que facilit\u00f3 el reclutamiento al permitir una mayor distribuci\u00f3n de propaganda y una comunicaci\u00f3n m\u00e1s segura entre activistas. Tercer factor, el surgimiento del denominado Estado Isl\u00e1mico en 2013-2014, que proporcion\u00f3 una nueva y atractiva marca de yihadismo, DAESH, y un territorio desde el que dise\u00f1ar ataques en Europa. El declive de dicho experimento paraestatal contribuy\u00f3 a promover la actividad fuera del teatro b\u00e9lico. Resultaba imposible anticipar este escenario y dicha confluencia de elementos. Partiendo de este contexto, se pueden se\u00f1alar cuatro macrotendencias cuya combinaci\u00f3n facilitar\u00e1 la probable persistencia del terrorismo en Europa: 1) el incremento del n\u00famero de j\u00f3venes musulmanes en precarias condiciones econ\u00f3mica sobre territorio europeo; 2) el crecimiento esperado del n\u00famero de yihadistas radicalizados retornados de los escenarios de guerra; 3) la conflictividad permanente en el mundo musulm\u00e1n, y 4) la libertad y las oportunidades que ofrece Internet y las redes sociales (Hegghammer, 2016). Los expertos otorgan gran relevancia a la combinaci\u00f3n de factores, a modo de huella de ADN espec\u00edfica e irreproducible (no hay dos terrorismos iguales), pero son cada vez m\u00e1s precavidos al se\u00f1alar tendencias indiscutibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien los factores se\u00f1alados son destacables en s\u00ed mismos y no permiten ser optimista -aunque cabe relativizar el segundo-, resulta muy dif\u00edcil afirmar que la consecuencia ineludible sea un incremento de la actividad terrorista derivada de la combinaci\u00f3n de estos. Es muy probable que no se est\u00e9 ponderando la influencia de otras variables que act\u00faan internamente sobre dichos factores, porque no conocemos su relevancia interna o en el peor de los casos, ni siquiera tenemos noticia de su existencia. Puede ser incluso que el propio sistema desarrolle mecanismos que contrarresten por otras v\u00edas las consecuencias m\u00e1s perniciosas de los factores cr\u00edticos mencionados. Pero, en cualquier caso, la imprevisibilidad de las acciones en Europa no es consecuencia de un error de predicci\u00f3n, sino expresi\u00f3n de la complejidad de un modelo de proyecci\u00f3n del fen\u00f3meno cuya anticipaci\u00f3n solo es factible mediante la combinaci\u00f3n de una prospectiva cl\u00e1sica con todos sus recursos optimizados (metodolog\u00eda adecuada alimentada con informaci\u00f3n de calidad y en tiempo real) y el despliegue de medidas preventivas frente a contingencias indeterminadas.&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los terroristas aprenden<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las actuales organizaciones terroristas m\u00e1s sofisticadas lo tienen muy claro. Su supervivencia y el logro de los objetivos marcados depender\u00e1 de su capacidad de adaptaci\u00f3n a circunstancias cambiantes, mediante la planificaci\u00f3n e implementaci\u00f3n efectiva del dise\u00f1o de estrategias que permitan poner en valor sus capacidades asim\u00e9tricas. La adaptaci\u00f3n organizativa y estrat\u00e9gica desarrollada hasta el momento por las organizaciones hegem\u00f3nicas yihadistas del nuevo milenio, en claro contraste con las organizaciones terroristas de la ola izquierdista en las d\u00e9cadas de los setenta y ochenta del pasado siglo, responde a la necesidad de desarrollar una \u00edntima dial\u00e9ctica con el enemigo, por lo que tambi\u00e9n despliegan recursos relacionados con la utilizaci\u00f3n de tecnolog\u00edas, aunque otorgando mayor relevancia a la necesidad de reorganizar las estructuras internas para hacerlas indetectables e impenetrables. Su principal objetivo queda definido por la necesidad de contrarrestar las capacidades de localizaci\u00f3n y trazabilidad de los sistemas antiterroristas y qu\u00e9 hac\u00edan tan vulnerables las mencionadas estructuras del terrorismo cl\u00e1sico, centralizadas, jerarquizadas verticalmente y dirigidas de forma militarizada, promovi\u00e9ndose por el contrario en el presente estructuras aut\u00f3nomas, descentralizadas y autofinanciadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta visi\u00f3n por parte de las organizaciones terroristas se ha adquirido mediante un <em>Know How<\/em>, intangible transgeneracional, tal y como se ha puesto de manifiesto a trav\u00e9s de las lecturas y el aprendizaje que han desarrollado los yihadistas de las experiencias pasadas de anarquistas e izquierdistas. Tambi\u00e9n se observa el mismo fen\u00f3meno en las emergentes organizaciones terroristas de extrema derecha respecto de los grupos yihadistas. Dicho proceso de asimilaci\u00f3n les permite extraer una serie de conclusiones relacionadas con las debilidades de las estructuras de las redes terroristas tradicionales, mostr\u00e1ndoles la conveniencia de mantener la discreci\u00f3n durante ciertas fases iniciales de su implantaci\u00f3n y desarrollo. Aprendieron que las estructuras d\u00e9bilmente articuladas dificultaban su desmantelamiento por parte de las fuerzas de seguridad, as\u00ed como el rastreo de las redes globales en las que pod\u00edan estar insertos. Asimismo, se extrajeron ense\u00f1anzas acerca de la conveniencia de descentralizar los m\u00e9todos de financiaci\u00f3n. Considerando el relativo \u00e9xito de estos nuevos formatos en el pasado reciente, resultar\u00eda l\u00f3gico continuar el desarrollo de dichas estructuras en el futuro, basadas en estas premisas, con adaptaciones globales y locales, aprovechando tambi\u00e9n las persistentes deficiencias de las respuestas nacionales y en un contexto en el que los problemas socio-pol\u00edticos a nivel internacional muestran s\u00edntomas de incrementarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es cierto que el empleo de internet como un objetivo por parte de los terroristas contin\u00faa siendo muy limitado, por el contrario, su instrumentalizaci\u00f3n para alcanzar objetivos se ha optimizado de forma apreciable. En los escenarios del futuro, las <em>Nuevas Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n y de las Comunicaciones<\/em> (NTIC\u2019s) incrementar\u00e1n su relevancia como <em>axis mundi<\/em>, y l\u00f3gicamente su importancia en los entornos vinculados con la actividad terrorista, considerando las facilidades que ofrece para generar contactos (m\u00e1s del 80 % del reclutamiento se realiza por internet), formar militantes, mantener v\u00ednculos, coordinar estrategias y recaudar fondos. Las facilidades que ofrece internet para la radicalizaci\u00f3n r\u00e1pida muy probablemente ser\u00e1n explotadas y perfeccionadas, aprovechando las experiencias nigerianas y de otros pa\u00edses africanos para la realizaci\u00f3n de estafas por internet a escala masiva y global, pudi\u00e9ndose trasladar los protocolos con facilidad al reclutamiento y a la obtenci\u00f3n de financiaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los nuevos fen\u00f3menos asociados a la gesti\u00f3n y financiaci\u00f3n del terrorismo con vocaci\u00f3n de futuro es el surgimiento de las monedas virtuales que resultan particularmente atractivas para las organizaciones terroristas, puesto que permiten eludir el control por parte de los Estados y las instituciones financieras. Por esta raz\u00f3n, tanto los Estados como ciertos organismos internacionales est\u00e1n realizando importantes esfuerzos con la intenci\u00f3n de regular el uso de dichas monedas, si bien resulta preciso reconocer que por el momento se desconoce el alcance y la capacidad que poseen estas organizaciones para hacer uso de dicho instrumento de cambio. En la actualidad los ejemplos disponibles son muy puntuales, a diferencia de lo que sucede en el \u00e1mbito de las organizaciones criminales, pero cabe esperar que el anonimato y su perfil descentralizado, permitir\u00e1 que estas monedas constituyan un factor que incentive en el futuro su uso por parte de estas organizaciones, como as\u00ed se acredita desde instancias europeas (European Parliament, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os ha disminuido la atenci\u00f3n prestada a la posible adquisici\u00f3n o fabricaci\u00f3n de armas de destrucci\u00f3n masiva por parte de terroristas, debido al debilitamiento ostensible de la principal organizaci\u00f3n capaz de acceder a los recursos para su elaboraci\u00f3n como es Al Qaeda, pero tambi\u00e9n como consecuencia de la recuperaci\u00f3n del control de estas armas tras el prolongado per\u00edodo de caos vivido inmediatamente despu\u00e9s del final de la Guerra Fr\u00eda y de la inestabilidad en Rusia durante esos a\u00f1os. La posibilidad de qu\u00e9 organizaciones terroristas accedan a armas de destrucci\u00f3n masiva sigue siendo motivo de preocupaci\u00f3n para los Estados, vi\u00e9ndose reflejada en diversos debates que se mantienen en el \u00e1mbito de Naciones Unidas y otros foros (Consejo de Seguridad. ONU, 2017). Si bien gran parte de las armas nucleares dispersas durante el hundimiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica han sido localizadas, reubicadas o destruidas, no sucede lo mismo con otro tipo de armas particularmente letales m\u00e1s abundantes y de relativamente f\u00e1cil elaboraci\u00f3n c\u00f3mo son las qu\u00edmicas sobre las que sigue habiendo una notable inquietud.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfNuevos perfiles terroristas?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El perfil de los activistas ha sido tradicionalmente uno de los focos de atenci\u00f3n principales por parte de los expertos, por lo desconcertantes que resultaban sus caracter\u00edsticas sociodemogr\u00e1ficas, dif\u00edcilmente encuadrables en categor\u00edas determinadas. Dependiendo de los contextos y los momentos concretos, dichos perfiles variaban sensiblemente, por lo que la elaboraci\u00f3n de bancos de datos y de perfiles tipo con la finalidad de realizar detecciones anticipadas, han ofrecido escasos resultados, a pesar de los recursos invertidos. En parte, las caracter\u00edsticas de los activistas responden a la propia pluralidad de las sociedades en las que act\u00faan, por lo que conforme se vaya incrementando la complejidad de las diversas sociedades en las que los terroristas de car\u00e1cter yihadista u otros se encuentran insertos, su tipolog\u00eda, motivaci\u00f3n y perfiles psicol\u00f3gicos o de otro tipo, tambi\u00e9n ser\u00e1n m\u00e1s variados y dif\u00edciles de detectar.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, no se debe menospreciar la influencia de contextos complejos como generadores o potenciadores de actitudes y sujetos disfuncionales. Las sociedades modernas, favorecedoras del aislamiento y la soledad promueven la aparici\u00f3n de ciertos problemas psicosociales que, en individuos concretos, contribuyen a generar anomia, identidades difusas, e incluso en ocasiones un acusado resentimiento social, pudiendo derivar hacia comportamientos y actitudes hostiles e inexplicables respecto del entorno, a pesar de encontrarse formalmente insertos en la sociedad. El desencanto social y pol\u00edtico, profundiza la sensaci\u00f3n de resentimiento en ciertos perfiles que deciden canalizar su desubicaci\u00f3n a trav\u00e9s de la militancia radical en grupos yihadistas o ideol\u00f3gicamente extremistas. Los hijos de familias acomodadas que deciden integrarse en grupos de izquierda o el incremento del reclutamiento de activistas conversos en el \u00e1mbito del terrorismo yihadista, as\u00ed como el de mujeres, constituyen una muestra de dicha evoluci\u00f3n aparentemente inexplicable. Resultar\u00eda plausible que en el futuro la proporci\u00f3n de estos \u00faltimos colectivos se incremente como consecuencia de la profundizaci\u00f3n de crisis identitarias individuales en nuestras sociedades fracturadas y fragmentadoras. Son significativas las cifras que muestran un claro incremento de las detenciones de ciudadanos espa\u00f1oles de origen vinculados a organizaciones yihadistas desde el caso excepcional y \u00fanico correspondiente al per\u00edodo comprendido 1996 \u2013 2002, al 12,7% del 2013 \u2013 2015. Una tendencia que se confirma cuando se comparan los datos de espa\u00f1oles de origen, condenados por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista o muertos en actos de terrorismo suicida en Espa\u00f1a entre 1995-2003 (3,6 %), con los del per\u00edodo comprendido entre 2004 -2012 (6 %) (Reinares y Garc\u00eda-Calvo, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo esta pauta de actuaci\u00f3n individual, la figura del lobo solitario provoca una gran inquietud. Constituye un t\u00e9rmino que ha generado una amplia pol\u00e9mica porque hace referencia a individuos que en parte se han autorradicalizado, act\u00faan en solitario y realizan los preparativos sin colaboraciones externas. Su detecci\u00f3n entra\u00f1a una gran dificultad, lo que unido a la alarma social que generan, constituye un gran motivo de preocupaci\u00f3n para las autoridades, puesto que adem\u00e1s son muy rentables para cualquier causa debido a que su coste es cero. Por \u00faltimo, dentro de esta tipolog\u00eda de actores individuales cabr\u00eda tambi\u00e9n situar a los m\u00e1s peligrosos por imprevisibles, constituidos por perturbados mentales que encuentran un motivo que otorga sentido a sus vidas, liberando as\u00ed su imaginario y convirtiendo sus tenebrosos anhelos en realidades a trav\u00e9s de la imitaci\u00f3n o del deseo de superaci\u00f3n. No resulta f\u00e1cil distinguir este tipo de sujetos de aquellos con un definido perfil exclusivamente terrorista.<\/p>\n\n\n\n<p>Las matrices terroristas yihadistas como Al Qaeda o DAESH fomentan las acciones individuales y escasamente sofisticadas de todos estos sujetos, con la finalidad \u00faltima de autoatribuirse de modo oportunista dichas operaciones, rentabiliz\u00e1ndolas al instrumentalizarlas como autopromoci\u00f3n, aunque resulte imposible vincularlas con \u00f3rdenes directas, simplemente porque estas no existen. Si bien el hecho de alentar dichas acciones puede deberse a situaciones de debilidad coyuntural en las que se encuentran las organizaciones, no debe olvidarse el impacto que han tenido los atentados realizados por estos individuos. Con una m\u00ednima infraestructura y apoyo, cuando \u00e9sta existe, y sin grandes recursos, han sido capaces de cometer acciones de relevancia. Cabe esperar que, en el futuro, considerando las ventajas que presenta esta forma de des\/organizaci\u00f3n terrorista y las propias vulnerabilidades estructurales de las sociedades occidentales mencionadas, se prodiguen las formas de actuar bajo dichas coberturas <em>low-cost<\/em>, mediante t\u00e9cnicas perfeccionadas. En definitiva, su actividad en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos resulta irrelevante y muestra la fragilidad de las estructuras terroristas, pero generan una gran alarma social dif\u00edcil de gestionar en ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta de sumo inter\u00e9s de cara al futuro la actual fase de reorganizaci\u00f3n por la que est\u00e1n atravesando los grupos de extrema derecha en diversos pa\u00edses europeos. Seg\u00fan los servicios de inteligencia de Alemania, Estados Unidos y de otros pa\u00edses, parte de las amenazas venideras se sit\u00faan en estos grupos tras haberse producido en los \u00faltimos a\u00f1os diversas acciones rese\u00f1ables, mostrando una clara tendencia creciente (Global Terrorism Index, 2019). Las positivas conclusiones extra\u00eddas por parte de estos grupos de las acciones yihadistas, caracterizadas por un m\u00ednimo gasto y m\u00e1ximo impacto, supone un importante incentivo. A ello es preciso a\u00f1adir la emergencia de los movimientos populistas y de sus mensajes xen\u00f3fobos y excluyentes respecto de amplios sectores de la poblaci\u00f3n. En ocasiones, sus propuestas pol\u00edticas se aproximan sigilosamente a formulaciones cercanas al odio, susceptibles de ser reinterpretadas como una invitaci\u00f3n para la acci\u00f3n dirigida a la audiencia m\u00e1s ideologizada y receptiva.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El terrorismo como un instrumento al servicio de los Estados<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los Estados observan al terrorismo como amenaza, pero tambi\u00e9n como opci\u00f3n para generar efectos pol\u00edticos de forma discreta y econ\u00f3mica, con un componente de riesgo limitado. La relaci\u00f3n privilegiada entre el terrorismo y los Estados se ha mantenido desde principios del siglo XX y en ocasiones ha desarrollado una sistematicidad sorprendente que pone en evidencia una inquietante pulsi\u00f3n amoral en los Estados democr\u00e1ticos (Jaime, 2002; Ganser, 2005). &nbsp;Ejemplos significativos fueron el apoyo indisimulado y masivo de los Estados Unidos a los escuadrones de la muerte en Centroam\u00e9rica durante la d\u00e9cada de los ochenta; la asistencia sovi\u00e9tica a algunas organizaciones terroristas de la izquierda radical en Europa occidental y al terrorismo internacional de Oriente Medio; la <em>guerra sucia<\/em> contra ETA promovida por las autoridades espa\u00f1olas (Jaime, 2018) o en otro contexto, el intento de asesinato de Antonio Cubillo, l\u00edder del Movimiento por la Autodeterminaci\u00f3n e Independencia del Archipi\u00e9lago Canario (MPAIAC) en Argelia en 1978. Por otro lado, los Estados democr\u00e1ticos instrumentalizan de forma directa o indirecta conflictos armados en territorios lejanos, los cuales cuentan con la ventaja de que resultan relativamente indiferentes a la opini\u00f3n p\u00fablica si se dan ciertas condiciones. En estas zonas se pueden desarrollar actividades armadas a trav\u00e9s de actores interpuestos (proxy wars), complementando una estrategia premeditada y apoyada mediante otros procedimientos. Esta forma de proceder cuenta con la ventaja de que resulta pol\u00edticamente poco comprometida en caso de que se descubra el involucramiento del Estado y tambi\u00e9n permite una desvinculaci\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil al no encontrarse fuerzas propias desplegadas sobre el terreno, resultando tambi\u00e9n mucho m\u00e1s econ\u00f3mico. Tradicionalmente vinculamos estas actividades a Estados no democr\u00e1ticos o iliberales, pero Estados Unidos, Francia o el Reino Unido tambi\u00e9n implementan estas pr\u00e1cticas como apoyo a sus intereses en pa\u00edses terceros.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las principales peculiaridades del terrorismo del futuro puede venir de la mano de su integraci\u00f3n como parte de estrategias globales de influencia dise\u00f1adas y desarrolladas por parte de Estados en el marco de lo que se denominan <em>guerras h\u00edbridas<\/em>. Este nuevo concepto es resultado de la obsolescencia de los formatos de confrontaci\u00f3n b\u00e9lica tradicionales entre contendientes estatales. Los actuales marcos extremadamente complejos en los que se dirimen los conflictos entre Estados mediante actores interpuestos a diferentes niveles han generado un escenario global donde la instrumentalizaci\u00f3n de la violencia abierta entra\u00f1a un gran riesgo por sus impredecibles consecuencias. La Guerra h\u00edbrida perfila y pondera el componente violento, situ\u00e1ndolo con sumo cuidado dentro del dise\u00f1o estrat\u00e9gico que se desea desarrollar, sometiendo su uso a los criterios de oportunidad y proporcionalidad. De esta manera, la pr\u00e1ctica terrorista permanecer\u00eda como una opci\u00f3n estrat\u00e9gica para actores hegem\u00f3nicos, mantenida bajo un estricto control y evocando as\u00ed parcialmente los tiempos de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Algunas claves para responder y anticiparse a la emergencia de amenazas terroristas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El contraterrorismo del futuro: una misi\u00f3n abrumadora&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los desaf\u00edos futuros del contraterrorismo resultan enormes considerando la complejidad de los escenarios que se vislumbran en los que la anticipaci\u00f3n se erige como objetivo prioritario. Asumir esta perspectiva exige una monitorizaci\u00f3n permanente; reciclaje del personal dedicado al contraterrorismo; capacidad para incorporar los desarrollos tecnol\u00f3gicos adecuados, as\u00ed como el establecimiento de los instrumentos necesarios para desarrollar e incrementar nuevas formas de coordinaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n no s\u00f3lo entre distintos niveles de la administraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en el \u00e1mbito internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta significativo que las nuevas tendencias en contraterrorismo se centren de forma destacada principalmente en los aspectos tecnol\u00f3gicos, lo que permite compensar parcialmente la imposibilidad de transformar los enfoques cognitivos, organizacionales y culturales de los entramados antiterroristas. Dicha exigencia se deriva de que el terrorismo incorpora las caracter\u00edsticas de una amenaza multidimensional, es decir, constituye un epifen\u00f3meno que muestra las contradicciones y limitaciones de las administraciones p\u00fablicas para hacer frente a complejos problemas del futuro. En el espec\u00edfico \u00e1mbito contraterrorista, a las dificultades conocidas que enfrentan los gestores de la seguridad es preciso a\u00f1adir que el terrorismo depende de numerosos factores situados m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad de acci\u00f3n policial y de inteligencia, algunos incluso promovidos parad\u00f3jicamente desde el propio Estado (pago de rescates, financiaci\u00f3n de grupos terroristas en escenarios lejanos, colaboraci\u00f3n sistem\u00e1tica con reg\u00edmenes que promueven activamente el salafismo a nivel global, etc\u00e9tera \u2026), bajo una constante presi\u00f3n pol\u00edtica, social y medi\u00e1tica, contribuyendo todo ello a profundizar la propia frustraci\u00f3n caracter\u00edstica de la cultura policial cl\u00e1sica (Medina, 2017: cap. 7), lo que incentiva la b\u00fasqueda de atajos que en sociedades democr\u00e1ticas pueden generar efectos secundarios con altos costes asociados.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Avanzando desde la experiencia hacia las nuevas estrategias<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las experiencias acumuladas durante las \u00faltimas d\u00e9cadas ponen de manifiesto las grandes dificultades para desarrollar una gama de respuestas eficaces, precisas y oportunas en tiempo y forma. Sin embargo, desde la reflexi\u00f3n sobre la optimizaci\u00f3n de los recursos contraterroristas se ha recapacitado intensamente tambi\u00e9n a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os y se han obtenido resultados significativos, pudi\u00e9ndose afirmar que se ha avanzado de forma desigual, dependiendo de las \u00e1reas.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la anticipaci\u00f3n a las amenazas terroristas es uno de los principales desaf\u00edos a los que se enfrentan los Estados democr\u00e1ticos en el presente. Este es un problema con una importante dimensi\u00f3n cognitiva, puesto que de la adecuada comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno depender\u00e1 en muy buena medida el dise\u00f1o e implementaci\u00f3n de las estrategias m\u00e1s certeras para combatirlo. La inteligencia desarrollada por los Estados deber\u00eda profundizar en la identificaci\u00f3n de las claves, los indicadores y las se\u00f1ales tempranas que marcar\u00e1n las pautas en los escenarios del futuro. Todo ello requerir\u00e1 de nuevas aproximaciones metodol\u00f3gicas, as\u00ed como de una intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n del <em>big data<\/em> y de diversas fuentes mediante la intensa aplicaci\u00f3n de tecnolog\u00eda. El valor del an\u00e1lisis de los servicios de inteligencia y de los policiales depender\u00e1 de la cantidad de bases de datos a las que tengan acceso y de su propia capacidad para cruzar dichos datos. Tambi\u00e9n resultar\u00e1 crucial la correcta ponderaci\u00f3n de los an\u00e1lisis, de los que depender\u00e1 la adecuada valoraci\u00f3n del riesgo, informaci\u00f3n fundamental para frenar la alarma social y mantener o impulsar la movilizaci\u00f3n colectiva en momentos particularmente cr\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, se requiere tambi\u00e9n el desarrollo de formatos de respuesta capaces de asimilar en t\u00e9rminos organizativos, operativos y tecnol\u00f3gicos los cambios necesarios para resultar eficaces. El desarrollo de este enfoque tiende a ser un problema para estructuras tan r\u00edgidas como los Estados y sus Administraciones, principalmente cuando se trata de hacer frente a fen\u00f3menos complejos y adaptables, desde criterios, mentalidades, recursos y tiempos de respuesta que responden a contextos del siglo XIX y XX. En el futuro, los desarrollos tecnol\u00f3gicos en el \u00e1mbito de la lucha contra el terrorismo tendr\u00e1n una relevancia fundamental, tal y como se est\u00e1 ocurriendo ya en la actualidad. As\u00ed, observaremos c\u00f3mo la Inteligencia Artificial se difundir\u00e1 por todas las \u00e1reas del contraterrorismo y de forma espec\u00edfica en relaci\u00f3n al desarrollo de instrumentos relacionados con la miner\u00eda de datos, la identificaci\u00f3n biom\u00e9trica y facial, as\u00ed como la detecci\u00f3n y an\u00e1lisis de patrones de comportamiento de personas sospechosas y de desplazamientos de individuos, siendo almacenados datos sobre viajeros, transe\u00fantes sospechosos y delincuentes en amplias bases de almacenamiento masivo e interconectado, lo que a su vez generar\u00e1 otros problemas vinculados a la privacidad. Asimismo, tal y como ya se puede observar, se prodigar\u00e1 el uso de drones sofisticados, en formato individual o enjambre, para vigilar y actuar contra objetivos terroristas en zonas de dif\u00edcil acceso, aunque tambi\u00e9n est\u00e1 siendo ya una realidad. Resulta inminente el debate en torno al uso de robots dirigidos por Inteligencia Artificial con capacidad y facultad para operar de forma aut\u00f3noma. Todos estos nuevos instrumentos interactuando est\u00e1n vinculados directamente con un nuevo paradigma de la respuesta contraterrorista, definido por la interconexi\u00f3n de datos y an\u00e1lisis a muy diferentes niveles y la implementaci\u00f3n de nuevas estrategias internas de coordinaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n inter\/intraagencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios tambi\u00e9n se van a producir en el \u00e1mbito de la gesti\u00f3n interna de los servicios de inteligencia contraterroristas a nivel interdepartamental y funcional. Desde el \u00e1mbito cl\u00e1sico del procesamiento de inteligencia en general y en particular en la lucha contra el terrorismo, los recolectores de informaci\u00f3n, los analistas y los operativos desarrollaban sus actividades en \u00e1mbitos muy separados. En el presente se est\u00e1 asistiendo a una profunda transformaci\u00f3n respecto de la inercia heredada, tendencia que previsiblemente se incrementar\u00e1 en el futuro, apuntando hacia una creciente integraci\u00f3n entre estos tres niveles con la finalidad de favorecer la interacci\u00f3n durante todas las fases del proceso, que va desde la recolecci\u00f3n hasta la ejecuci\u00f3n de operaciones. Se considera fundamental no solamente generar nuevas din\u00e1micas de trabajo, sino favorecer la confianza mutua a trav\u00e9s de interacciones informales que fomenten la confianza interpersonal, por lo que incluso se han juntado las cafeter\u00edas en la sede central de la CIA con la finalidad de fomentar dicha confraternizaci\u00f3n. Sin embargo, no se ha logrado todav\u00eda hacer progresos en relaci\u00f3n con el necesario acercamiento entre analistas estrat\u00e9gicos y decisores pol\u00edticos, siendo las muestras m\u00e1s evidentes los desastres de Iraq y Afganist\u00e1n (Bury &amp; Chertoff, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, la progresiva introducci\u00f3n de algunas de las medidas contraterroristas anteriormente mencionadas con clara vocaci\u00f3n de futuro, han tenido un impacto significativo sobre las rutinas de las acciones terroristas a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os, reflej\u00e1ndose en la ausencia de acciones de impacto y de gran envergadura como los ataques realizados en 2001 en Estados Unidos (Sinai, 2019), por lo que resulta plausible que la disminuci\u00f3n de la operatividad terrorista est\u00e9 relacionada con las limitaciones impuestas, al menos en parte, por las nuevas tecnolog\u00edas de detecci\u00f3n y rastreo.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los principales problemas para el contraterrorismo seguir\u00e1 siendo la evaluaci\u00f3n de las medidas contraterroristas, puesto que las acciones terroristas contin\u00faan siendo acontecimientos excepcionales, resultando muy dif\u00edcil extraer conclusiones irrefutables y emp\u00edricamente demostrables en relaci\u00f3n con la eficacia de las respuestas, por lo que la especulaci\u00f3n conspirativa, el contraterrorismo popular y la demagogia continuar\u00e1n disfrutando de una amplia acogida social en relaci\u00f3n a este \u00e1rea.<\/p>\n\n\n\n<p>Un tercer factor al que resultar\u00e1 necesario atender es el de la resiliencia, que debe permitir a la sociedad retornar al estado previo a las cadenas de ataques que eventualmente se hubieran podido producir. Si bien existen sociedades que son m\u00e1s proclives a desarrollar mecanismos de resiliencia autoinducida, tambi\u00e9n es cierto que esta depende de las culturas sociales y de los desaf\u00edos concretos a los que se enfrentan. Durante los \u00faltimos a\u00f1os se ha investigado y realizado propuestas de inter\u00e9s con la finalidad de favorecer actitudes y estructuras resilientes, poni\u00e9ndose particular \u00e9nfasis en las acciones terroristas y su poder disruptivo sobre el tejido sociopol\u00edtico de sociedades complejas. La finalidad \u00faltima de la relevancia atribuida a la resiliencia es que los principios y valores que articulan nuestras sociedades, no se vean afectados por acciones cuyo principal objetivo es condicionar la respuesta de las sociedades democr\u00e1ticas y poner en evidencia sus debilidades. Del enfoque que se adopte desde la respuesta institucional y social, depender\u00e1 la capacidad del fen\u00f3meno para erigirse como un elemento desestabilizador de sistemas pol\u00edticos y sociedades o, por el contrario, se podr\u00e1 incorporar al relato sociopol\u00edtico, contextualizando su presencia para normalizarlo en el marco que corresponde a la complejidad de los tiempos actuales. En esta cuesti\u00f3n radica la respuesta exitosa frente a la inevitabilidad de la futura presencia terrorista en las sociedades occidentales. Si se asume que gran parte de las claves de la correcta gesti\u00f3n del contraterrorismo se sit\u00faa en la propia comprensi\u00f3n cognitiva del fen\u00f3meno, resulta necesario precisar las bases de una narrativa resiliente que permita incorporar y fijar en los discursos estrat\u00e9gicos -adaptados a las diversas audiencias-, aquellos valores y principios pol\u00edticos, sociales y culturales no negociables e imprescindibles para mantener los elementos pol\u00edticos y morales que definen nuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, uno de los aspectos m\u00e1s positivos en relaci\u00f3n con la respuesta al terrorismo ofrecida a lo largo de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas ha sido la fortaleza de las actitudes mostradas por las sociedades democr\u00e1ticas. A pesar de los augurios que pronosticaban una contestaci\u00f3n visceral e irreflexiva por parte de los ciudadanos frente a la amenaza terrorista, dispuestos a desarrollar din\u00e1micas de car\u00e1cter excluyente y posiblemente racista frente a las comunidades musulmanas, lo cierto es que las tendencias populistas y radicales de las sociedades occidentales han venido principalmente de la mano de la crisis econ\u00f3mica y del deterioro sociocultural de determinados sectores, sin haber desempe\u00f1ado el terrorismo un papel prevalente. Estas actitudes sociales contemporizadoras muestran que tanto el grueso de las sociedades como las comunidades musulmanas est\u00e1n resultando mucho m\u00e1s resilientes de lo que se hab\u00eda previsto.<\/p>\n\n\n\n<p>Incidiendo en esta l\u00ednea, existe una variable indispensable para avanzar hacia la consolidaci\u00f3n de una respuesta estable y permanente en el tiempo: el apoyo imprescindible de aquellos entornos poblacionales, cultural y\/o socialmente m\u00e1s cercanos o menos cr\u00edticos respecto de los grupos terroristas. La experiencia indica que los sectores sociales que sirven de apoyo directo o de inspiraci\u00f3n constituyen un elemento esencial al que resulta indispensable prestar una detallada atenci\u00f3n con la finalidad de reducir al m\u00ednimo el posible apoyo simb\u00f3lico o material que pudiera proceder de este espacio. Sin embargo, estas mismas comunidades se caracterizan por una destacada complejidad que genera tendencias internas contradictorias puesto que no son impenetrables a los influjos socioculturales, registr\u00e1ndose permeabilidades interculturales y generacionales. As\u00ed, observamos que dentro de las propias comunidades musulmanas existe una oposici\u00f3n activa y pasiva frente a los violentos, como lo demuestran algunas manifestaciones de individuos y grupos radicales al vislumbrar que el problema no se sit\u00faa solamente en las sociedades occidentales, sino tambi\u00e9n en sus propias comunidades que permanecen alejados de ellos o se oponen a sus derivas violentas. Rachid Kassim, miembro de DAESH que dirigi\u00f3 desde Siria diversas acciones terroristas en Francia se quejaba de la falta de voluntarios, exhortando a los hombres a seguir el ejemplo de sus hermanas: \u201cMujeres, hermanas est\u00e1n atacando \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los hermanos? [\u2026] Ella blandi\u00f3 un cuchillo y golpe\u00f3 a un polic\u00eda como las madres en Palestina \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los hombres? [\u2026] Deb\u00e9is entender que, si estas mujeres han actuado, ciertamente es porque hay muy pocos hombres dispuestos a actuar. [\u2026] \u00bfPor qu\u00e9 esper\u00e1is tanto hasta el extremo de que las mujeres os han superado en honor? (\u2026) Mirad a la hermana de 16 a\u00f1os [\u2026], tiene toda su vida por delante, [\u2026], ella se fue a emprender un proyecto y la detuvieron antes de haberlo logrado [\u2026] \u00bfCu\u00e1l es vuestra excusa? (Seelow, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Los procesos de apaciguamiento o desincentivaci\u00f3n deben ser institucionalmente complementados mediante una meditada, paciente, discreta y decidida pol\u00edtica estrat\u00e9gicamente definida, con la finalidad de incidir sobre aquellas comunidades y entornos familiares que disponen de acceso a los grupos e individuos susceptibles de radicalizarse y comprometerse con proyectos violentos. Aunque tambi\u00e9n resulta necesario disponer de respuestas precisas para aquellos sectores sociales minoritarios e irredentos en torno a los grupos terroristas y que no abandonan su actitud de apoyo, los cuales deben ser identificados con precisi\u00f3n para elevarles el coste que supone mantener el apoyo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>La respuesta internacional<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la cooperaci\u00f3n internacional entre las fuerzas de seguridad constituye una variable insoslayable considerando la implantaci\u00f3n internacional del terrorismo yihadista y la probable proyecci\u00f3n del resto de terrorismos que puedan surgir en el futuro. Los decisores pol\u00edticos y t\u00e9cnicos son muy conscientes de esta necesidad, pero tambi\u00e9n de las dificultades que contin\u00faa planteando, si bien se ha avanzado sensiblemente a lo largo de los \u00faltimos lustros. A pesar de estas circunstancias, las cooperaciones internacionales de diverso tipo en este \u00e1mbito, no se ven sometidas a los mismos vaivenes que las relaciones pol\u00edticas entre los Estados en otras \u00e1reas. La relevancia de dicha cooperaci\u00f3n ampliamente asumida, el siempre presente riesgo de los atentados y el cr\u00edtico escrutinio internacional de dichas relaciones ha generado un espacio relativamente estable y de crecientes sinergias. Parad\u00f3jicamente en el caso europeo la intensidad de las relaciones ha alcanzado tal grado que tambi\u00e9n ha servido para que las fuerzas de seguridad nacionales se exoneren parcialmente a s\u00ed mismas de ciertas responsabilidades tras atentados de impacto ante los fallos de la cooperaci\u00f3n en el marco de la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n\n\n\n<p>Los servicios de inteligencia plantean un caso significativamente distinto puesto que existen muchas m\u00e1s dificultades para colaborar entre estos organismos. La informaci\u00f3n y la inteligencia son sus principales productos y su transferencia e intercambio plantea numerosos problemas debido a la necesidad de proteger fuentes y procedimientos. En cualquier caso, los intercambios de informaci\u00f3n entre servicios de inteligencia de pa\u00edses democr\u00e1ticos son una constante a nivel bi- y multilateral en el marco de estructuras existentes d\u00e9bilmente articuladas y escasamente transparentes (Club de Berna), aunque sufran altibajos coyunturales. El embri\u00f3n del servicio de inteligencia de la Uni\u00f3n Europea, SITCEN\/EU INTCEN (Situation Centre\/European Union Intelligence Centre) puede constituir una experiencia piloto con clara vocaci\u00f3n de permanencia e intensificaci\u00f3n. El futuro se\u00f1ala hacia un incremento en la cooperaci\u00f3n global contra el terrorismo, principalmente entre pa\u00edses que comparten principios pol\u00edticos similares como puede ser la Uni\u00f3n Europea, Estados Unidos y el resto de los pa\u00edses liberal-democr\u00e1ticos. Las dificultades en la cooperaci\u00f3n se mantendr\u00e1n con los pa\u00edses \u00e1rabes, Rusia y China, entre otros, si bien en \u00faltima instancia todo ello depender\u00e1 de los juegos geopol\u00edticos globales y regionales. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los efectos colaterales del contraterrorismo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Resulta indudable que las nuevas respuestas deber\u00e1n adaptarse al contexto emergente, sin embargo, pueden desencadenar procesos inesperados o indeseados siguiendo la inercia de la b\u00fasqueda de la eficacia y eficiencia. Como hemos tenido ocasi\u00f3n de observar, las respuestas actuales ya han sufrido sensibles transformaciones con la finalidad de hacer frente al terrorismo global, pero es posible que ciertas inercias contraterroristas que se han ido desarrollando en la \u00faltima d\u00e9cada se afiancen en un contexto de amenaza terrorista cambiante y de transformaci\u00f3n de las sociedades globales (Kurtulus, 2012). Una de estas tendencias m\u00e1s destacadas es la relativizaci\u00f3n de los valores de respeto a los Derechos Humanos y a los principios del Estado de Derecho. Tanto las pol\u00edticas antiterroristas globales, como las intervenciones en el exterior por parte de los servicios de inteligencia y de los ej\u00e9rcitos de los pa\u00edses democr\u00e1ticos occidentales, poseen cada vez una menor relevancia p\u00fablica generando menos debate debido a su habitualidad. De forma paralela y al amparo de esta discreta realidad, desde las democracias se interact\u00faa con frecuencia e intensamente con actores que sistem\u00e1ticamente violan los Derechos m\u00e1s elementales, expresando \u00e9stos a su vez sin ambages una abierta oposici\u00f3n a los valores del pluralismo y la tolerancia. Por lo general, es el pragmatismo el que se acaba imponiendo en las decisiones de las democracias debido al peso, la fuerza y el n\u00famero de dichos actores. Dicha actitud pragm\u00e1tica tambi\u00e9n se refleja en las conversaciones\/negociaciones con los terroristas. Si hasta hace escasos a\u00f1os estos contactos constitu\u00edan anatema -a pesar de que ten\u00edan lugar-, en la actualidad las conversaciones normalizadas con los protectores del terrorismo global constituyen una realidad reconocida, de trascendencia medi\u00e1tica y sin cr\u00edtica p\u00fablica apreciable. El exponente m\u00e1s notable de dicho giro lo constituy\u00f3 el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos y los talibanes en febrero de 2020, siendo \u00e9stos \u00faltimos patrocinadores indiscutibles de algunas de las acciones terroristas m\u00e1s devastadoras de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda caracter\u00edstica, vinculada con la anterior es la tendencia de los pa\u00edses democr\u00e1ticos a desarrollar acciones encubiertas en el extranjero, sin ning\u00fan tipo de control judicial, produci\u00e9ndose v\u00edctimas mortales de manera sistem\u00e1tica, sin que trascienda a los medios de comunicaci\u00f3n. La tecnolog\u00eda en general y en particular el uso de drones como expresi\u00f3n m\u00e1s conocida y concreta de esta tendencia, facilita el alcance de objetivos con econom\u00eda de esfuerzo y discreci\u00f3n. Su invisibilidad y la privatizaci\u00f3n -como subproducto derivado que incrementa la discreci\u00f3n y facilita eludir responsabilidades ante las estructuras judiciales de los respectivos pa\u00edses y los organismos internacionales-, constituyen las claves de esta tendencia. En 2015, la agencia encargada de liderar tecnolog\u00edas pioneras para el ej\u00e9rcito de Estados Unidos, dentro de sus Proyectos de Investigaci\u00f3n Avanzada de Defensa Agencia (DARPA), lanz\u00f3 un plan para desarrollar el llamado \u00abdron vampiro\u00bb, cuya principal caracter\u00edstica ser\u00eda desintegrarse completamente en el aire al entrar en contacto con la luz del d\u00eda, de modo que literalmente no habr\u00eda evidencia f\u00edsica de presencia, ni rastro de su existencia, una vez hubiera completado la misi\u00f3n (Rupka &amp; Baggiarini, 2018).\u00a0 Esta nueva perspectiva de respuesta plantea un nuevo escenario cognitivo con repercusiones relevantes a otros niveles. Si se asume que el acto terrorista constituye una acci\u00f3n comunicativa en s\u00ed, el contraterrorismo tambi\u00e9n est\u00e1 abocado a desarrollar una contranarrativa siguiendo patrones paralelos. Invisibilizar la acci\u00f3n permitiendo intuir solamente el efecto transforma la ecuaci\u00f3n de la confrontaci\u00f3n con el terrorismo, generando incertidumbre en todas las partes involucradas, abriendo espacios a especulaciones indiscriminadas, arbitrarias y fuera de control, en definitiva, perdiendo buena parte de su eficacia en lo relativo a la dimensi\u00f3n comunicativa de la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, el contraterrorismo tiende a sustraerse al tradicional control judicial como consecuencia del desarrollo de gran parte de su actividad en el extranjero, contando con la complicidad corporativa de otros servicios de inteligencia y agencias policiales. La opini\u00f3n p\u00fablica no muestra incomodidad ni ejerce la suficiente cr\u00edtica p\u00fablica como para disuadir continuar utilizando estos procedimientos, lo que puede facilitar que estas pr\u00e1cticas se intensifiquen en el futuro. Una \u00faltima tendencia que asoma es la relativa al uso indiscriminado de nuevas tecnolog\u00edas de vigilancia y control de poblaci\u00f3n, mediante el uso de datos masivos (big data) y la aplicaci\u00f3n de la inteligencia artificial, todo ello extremadamente dif\u00edcil de controlar por las dificultades t\u00e9cnicas que plantea, la falta de voluntad pol\u00edtica y el desconocimiento por parte de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os, al hilo de la b\u00fasqueda de perfiles susceptibles de ser ajustados a comportamientos altamente sospechosos o directamente incriminatorios, se han desarrollado bases de datos sofisticadas a las que se ha unido en los \u00faltimos tiempos la aplicaci\u00f3n de algoritmos, con el objetivo de optimizar los esfuerzos policiales y centrar la atenci\u00f3n en los elementos potencialmente m\u00e1s peligrosos. Sin embargo, su empleo para detectar terroristas plantea numerosas dificultades por dos razones principalmente. Los perfiles cuantitativos se construyen sobre un n\u00famero muy limitado de casos como para que un determinado comportamiento resulte estad\u00edsticamente significativo, por lo que los falsos positivos est\u00e1n asegurados. No se puede olvidar que el comportamiento terrorista no es tan abundante como para inferir perfiles indiscutibles. En segundo lugar, en el mejor de los casos el n\u00famero de positivos es de varios miles de individuos, lo que supone una cantidad imposible de gestionar con los recursos policiales disponibles (Munk, 2017). En este \u00e1mbito queda todav\u00eda un largo camino por recorrer, requiri\u00e9ndose nuevas formas de abordar las l\u00f3gicas de detecci\u00f3n y se\u00f1alamiento.&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00d3scar Jaime Jim\u00e9nez<\/em><\/strong> es profesor Titular de Sociolog\u00eda en el Departamento de Tendencias Sociales de la Universidad Nacional de Educaci\u00f3n a Distancia y Doctor en Ciencia Pol\u00edtica por la Universidad de Salamanca. Ocup\u00f3 el puesto de Profesor Titular en la Universidad P\u00fablica de Navarra y en la Universidad de Burgos. Ha sido tambi\u00e9n Director del Instituto de Estudios de Polic\u00eda de la Direcci\u00f3n General de la Polic\u00eda y Director General de la Fundaci\u00f3n Polic\u00eda Espa\u00f1ola desde 2005 hasta 2007. A partir de 2004 hasta 2009 ocup\u00f3 tambi\u00e9n el cargo de Asesor Ejecutivo del Director General de la Polic\u00eda y de la Guardia Civil. Desde 2010 hasta 2012 fue Secretario General T\u00e9cnico del Gabinete de Estudios de Seguridad Interior de la Secretar\u00eda de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:ojaime@poli.uned.es\">ojaime@poli.uned.es<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Blanco, Jos\u00e9 Mar\u00eda &amp; Cohen, Jessica (2014), \u201cThe future of counter-terrorism in Europe. The need to be lost in the correct direction\u201d, <em>European Journal of Futures Research<\/em>, Vol. 2, No. 1.<\/p>\n\n\n\n<p>Bury, Patrick &amp; Chertoff, Michael (2020), \u201cNew Intelligence Strategies for a New Decade\u201d, <em>The RUSI Journal<\/em>, Vol. 165, No. 4, pp. 42-53. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/03071847.2020.1802945\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/03071847.2020.1802945<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Colvile, Robert (2016), <em>The Great Acceleration: How the World is Getting Faster, Faster<\/em>, Londres: Bloomsbury.<\/p>\n\n\n\n<p>Consejo de Seguridad ONU (2017), <em>States Must Step Up Efforts to Check Spread of Deadly Weapons as Non-State Actors Exploit Rapid Technological Advances<\/em>, SC\/12888, 28 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Coolsaet, Rik (2017), \u201cAnticipating the post-DAESH Landscape\u201d, <em>Egmont Paper<\/em>, 97.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Corte, Luis y Jaime, \u00d3scar (2022), <em>Terrorismo: causas, efectos y tendencias<\/em>, Madrid: S\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<p>European Parliament (2018), \u201cVirtual currencies and terrorist financing: assessing the risks and evaluating responses\u201d, <em>Directorate General For Internal Policies<\/em>, 9.<\/p>\n\n\n\n<p>Ganser, Daniele (2005), <em>NATO&#8217;s Secret Armies: Operation GLADIO and Terrorism in Western Europe<\/em>, Nueva York: Frank Cass Publishers.<\/p>\n\n\n\n<p>Global Terrorism Index, Measuring the impact of terrorism (2019), <em>Institute for Economics and Peace<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hegghammer, Thomas (2016), \u201cThe Future of Jihadism in Europe: A Pessimistic View\u201d, <em>Perspectives on Terrorism<\/em>, Vol. 10, No. 6, pp. 156-170.<\/p>\n\n\n\n<p>Hidalgo, Carlos (2016), \u201cLos esp\u00edas consideran que el yihadismo es su desaf\u00edo para el siglo XXI\u201d, <em>Bez<\/em>, 7 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Jaime, \u00d3scar (2002), <em>Polic\u00eda, terrorismo y cambio pol\u00edtico en Espa\u00f1a (1976-1996)<\/em>, Valencia: Tirant lo Blanch\/Universidad de Burgos.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2018), \u201cDe la \u2018Guerra revolucionaria\u2019 a la guerra de desgaste. La espiral violenta de ETA (1968-1978)\u201d, en Fern\u00e1ndez, Gaizka y Dom\u00ednguez, Florencio (Coord.), <em>Pardines. Cuando ETA empez\u00f3 a matar<\/em>, Madrid: Tecnos, pp. 197-230.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Kurtulus, Ersun N. (2012), \u201cThe New Counterterrorism: Contemporary Counterterrorism Trends in the United States and Israel\u201d, <em>Studies in Conflict &amp; Terrorism<\/em>, Vol. 35, No. 1, pp. 37\u201358. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/1057610X.2012.631456\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/1057610X.2012.631456<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Medina, Juanjo (2017), <em>Pol\u00edticas y estrategias de prevenci\u00f3n del delito y seguridad ciudadana<\/em>, Madrid: Edisofer.<\/p>\n\n\n\n<p>Munk, Timme (2017), \u201c100,000 False Positives for Every Real Terrorist: Why Anti-Terror Algorithms Don\u2019t Work\u201d, <em>First Monday<\/em>, Vol. 22, No. 9. <a href=\"https:\/\/firstmonday.org\/ojs\/index.php\/fm\/article\/view\/7126\/6522\">https:\/\/firstmonday.org\/ojs\/index.php\/fm\/article\/view\/7126\/6522<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pinker, Steven (2018), <em>En defensa de la ilustraci\u00f3n. Por la raz\u00f3n, la ciencia, el humanismo y el progreso<\/em>, Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2013), <em>Los \u00e1ngeles que llevamos dentro. El declive de la violencia y sus implicaciones<\/em>, Barcelona: Paid\u00f3s.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Reinares, Fernando y Garc\u00eda-Calvo, Carola (2013), \u201cLos yihadistas en Espa\u00f1a: perfil sociodemogr\u00e1fico de condenados por actividades terroristas o muertos en acto de terrorismo suicida entre 1996 y 2012\u201d, <em>Documento de Trabajo. <\/em><em>Real Instituto Elcano<\/em>, No. 11.<\/p>\n\n\n\n<p>Rupka, Sean &amp; Baggiarini, Bianca (2018), \u201cThe (non) event of state terror: drones and divine violence\u201d, <em>Critical Studies on Terrorism<\/em>, Vol. 11, No. 2, pp. 1-15. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/17539153.2018.1456735\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/17539153.2018.1456735<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Seelow, Soren (2016), \u201cDerri\u00e8re l\u2019affaire de l\u2019Essonne, l\u2019importance du djihad des femmes\u201d, <em>Le Monde<\/em>, 10 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Sinai, Joshua (2019), \u201cAssessing innovations and new trends in counterterrorism\u201d, <em>Counterterrorism Yearbook 2019<\/em>, pp. 129-134.<\/p>\n\n\n\n<p>Toboso, Mario (2018), \u201cTerrorismo, 2050\u201d, <em>An\u00e1lisis GESI<\/em>, 2. <a href=\"https:\/\/www.seguridadinternacional.es\/?q=es\/content\/terrorismo-2050\">https:\/\/www.seguridadinternacional.es\/?q=es\/content\/terrorismo-2050<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00d3SCAR JAIME Universidad Nacional de Educaci\u00f3n a Distancia, Espa\u00f1a Title: The Future of Terrorism and its Prevention Resumen: La complejidad del fen\u00f3meno terrorista plantea numerosas dificultades que impiden anticipar de forma precisa su evoluci\u00f3n. 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