{"id":537,"date":"2022-06-08T16:31:58","date_gmt":"2022-06-08T16:31:58","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=537"},"modified":"2022-06-08T16:52:18","modified_gmt":"2022-06-08T16:52:18","slug":"desradicalizacion-y-desvinculacion-aspectos-formales-y-teoricos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/desradicalizacion-y-desvinculacion-aspectos-formales-y-teoricos\/","title":{"rendered":"Desradicalizaci\u00f3n y desvinculaci\u00f3n: aspectos formales y te\u00f3ricos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">ROBERTO M. LOBATO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Marbella International University Centre, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">JOSEP GARC\u00cdA-COLL<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad de C\u00f3rdoba, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title: Deradicalization and Disengagement: Formal and Theoretical Aspects<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: La radicalizaci\u00f3n constituye una de las mayores problem\u00e1ticas a nivel securitario y social. No obstante, el n\u00famero de detenciones en los \u00faltimos a\u00f1os han llevado a replantearse reforzar los modelos de intervenci\u00f3n en su relaci\u00f3n con la desvinculaci\u00f3n y la desradicalizaci\u00f3n. Como consecuencia, la atenci\u00f3n est\u00e1 cambiando hacia los procesos de desvinculaci\u00f3n\/desradicalizaci\u00f3n. Tratando de aunar los conocimientos sobre la tem\u00e1tica, en el presente manuscrito se realiza una revisi\u00f3n de la literatura que trata de identificar y valorar algunos de los factores y modelos de desvinculaci\u00f3n, desradicalizaci\u00f3n y\/o reinserci\u00f3n desarrollados en estas \u00faltimas d\u00e9cadas. En primera instancia se conceptualizan la desradicalizaci\u00f3n, entendida como un proceso social y psicol\u00f3gico por el que el compromiso de un individuo con la radicalizaci\u00f3n violenta y su participaci\u00f3n en ella se reducen hasta el punto de que ya no corre el riesgo de implicarse y participar en actividades violentas, y la desvinculaci\u00f3n, proceso mediante el cual un individuo experimenta un cambio de rol o funci\u00f3n que suele ir asociado a una reducci\u00f3n de la participaci\u00f3n en la violencia. Posteriormente, se analizan los principales factores de empuje y atracci\u00f3n que se han encontrado en la literatura, destacando, por un lado, la desilusi\u00f3n con la estrategia o las acciones del grupo radical y, por otro lado, las relaciones con personas fuera del grupo y las demandas familiares. A continuaci\u00f3n, se hacen expl\u00edcitos siete modelos te\u00f3ricos propuestos desde distintas disciplinas que tratan de explicar los procesos de desvinculaci\u00f3n, desradicalizaci\u00f3n y\/o reinserci\u00f3n social. Entre estos modelos, encontramos la trayectoria de desvinculaci\u00f3n, el modelo de inversi\u00f3n, el modelo 3N, el modelo pro-integraci\u00f3n, los bucles de refuerzo, el modelo de las din\u00e1micas de la desvinculaci\u00f3n y el modelo f\u00e9nix de desvinculaci\u00f3n. Finalmente, se discuten algunas de las similitudes y diferencias de estos modelos y sus principales limitaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Desradicalizaci\u00f3n, Desvinculaci\u00f3n, Factores de empuje y atracci\u00f3n, Modelos te\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: Radicalization is currently one of the biggest social and security challenges. Nonetheless, the increase in arrests that has taken place the last years has moved the focus towards deradicalization and disengagement processes. In an attempt to converge academic knowledge on the topic, this article provides a literature review where relevant deradicalization, disengagement, and rehabilitation factors and models are identified and evaluated. Initially, the article will conceptualize deradicalization, understood as a social and psychological process in which individuals engaged actively in violent radicalization reduce their commitment to the cause, up to the point there is no risk of supporting and participating in violent activities. Then, it will differentiate disengagement as the process by which individuals change their role or function in a way that reduces their participation in violence. Afterwards, the main deradicalization push and pull factors will be analyzed, highlighting, on the one hand, disappointment with the strategy or actions of the radical group and, on the other hand, external relationships and family commitments. Subsequently, seven theoretical models from different disciplines are described, which explain disengagement, deradicalization and rehabilitation. Amongst the models, we find the six-phase disengagement trajectory, the investment model, the 3N model, the pro-integration model, the reinforcement loops model, the disengagement dynamics model, and the phoenix disengagement model. Finally, similarities and differences, and limitations of these models are discussed.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Deradicalization, Disengagement, Push and pull factors, Theoretical models.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>: Roberto M. Lobato y Josep Garc\u00eda-Coll, &lt;&lt;Desradicalizaci\u00f3n y desvinculaci\u00f3n: aspectos formales y te\u00f3ricos&gt;&gt;, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 8, No. 1, (2022), pp. 191-210. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.15.12\">http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.15.12<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La radicalizaci\u00f3n se ha erigido como una de las mayores problem\u00e1ticas a nivel securitario y social. Si bien la lucha contra la radicalizaci\u00f3n y el extremismo violento se han llevado a cabo desde distintos enfoques, destacando el preventivo y el reactivo, a comienzos del a\u00f1o 2014, con la presentaci\u00f3n por parte de la Comisi\u00f3n Europea de una revisi\u00f3n de la estrategia para combatir el extremismo violento y el reclutamiento (Council of the European Union, 2014), el foco de las pol\u00edticas de intervenci\u00f3n y desradicalizaci\u00f3n se ha sumado a estas formas lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cambio en el foco se ha visto forzado dado el n\u00famero creciente de detenciones en los \u00faltimos a\u00f1os. El aumento de la presi\u00f3n sobre las prisiones y la libertad condicional a medida que se incrementa el n\u00famero de terroristas detenidos (Aebi &amp; Tiago, 2021) y los pocos pero impactantes casos de reincidencia (Hart, 2020) han llevado a replantearse reforzar los modelos de intervenci\u00f3n en su relaci\u00f3n con la desvinculaci\u00f3n y la desradicalizaci\u00f3n. Asimismo, el inesperado fen\u00f3meno de los combatientes terroristas extranjeros (Marrero, 2020), los cuales representan la mayor proporci\u00f3n de detenciones y condenas en Europa, ha contribuido en gran medida a que la ciudadan\u00eda se interese por estos temas llevando tanto a profesionales como acad\u00e9micos a invertir recursos para prevenir la reincidencia y buscar forma de reinsertar a corto y medio plazo aquellos terroristas que abandonan las prisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentando contribuir a esta problem\u00e1tica, se presenta una revisi\u00f3n de la literatura que trata de identificar y valorar algunos de los factores y modelos de desvinculaci\u00f3n y desradicalizaci\u00f3n desarrollados en estas \u00faltimas d\u00e9cadas. Para ello, este art\u00edculo se ha valido de una metodolog\u00eda variada. Por un lado, se ha realizado una b\u00fasqueda bibliogr\u00e1fica en distintas bases de datos (e.g., ISI Web of Science, Scopus) y revistas especializadas (e.g., Terrorism and Political Violence, Studies in Conflict &amp; Terrorism,<em> <\/em>Perspectives on Terrorism, Journal for Deradicalization), y se han recogido documentos de la llamada literatura \u201cgris\u201d. A esto hay que a\u00f1adir las referencias relevantes que se iban encontrando al leer estos documentos y otras sugerencias realizadas por expertos, lo que se conoce como m\u00e9todo de bola de nieve. Por otro lado, se ha contado la oportunidad de consultar a diversos profesionales de primera l\u00ednea y expertos acad\u00e9micos. En consecuencia, los datos recogidos usando estas diversas metodolog\u00edas se han triangulado a fin de obtener consenso y validez.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desradicalizaci\u00f3n&nbsp; y desvinculaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El estudio de los procesos de radicalizaci\u00f3n ha recibido gran atenci\u00f3n despu\u00e9s de los atentados del 11-S (Silke, 2004). Este aumento de los estudios en la materia ha dado lugar a la recopilaci\u00f3n de diferentes factores de riesgo y protecci\u00f3n (para un metaan\u00e1lisis v\u00e9ase Wolfowicz et al., 2020) y al desarrollo de modelos te\u00f3ricos (para una revisi\u00f3n v\u00e9anse Dalgaard-Nielsen, 2010; King &amp; Taylor, 2011; Lobato, 2019; Moyano &amp; Trujillo, 2013; Schmid, 2013; Victoroff, 2005) que tratan de explicar los diferentes mecanismos y procesos en que se ven envueltos los individuos que se radicalizan (G\u00f8tzsche-Astrup, 2018). Si bien el avance en el conocimiento ha sido aumentando en estos a\u00f1os, a\u00fan existen limitaciones y fen\u00f3menos no del todo comprendidos (Schuurman, 2019). No obstante, estas limitaciones son aun mayores si nos atenemos al campo de la desradicalizaci\u00f3n. Varios autores inciden en la necesidad de realizar m\u00e1s investigaciones en este campo y centrarse en la recogida de datos emp\u00edricos que sirva para validar los conocimientos y las t\u00e9cnicas de intervenci\u00f3n que se usan en la actualidad (Altier et al., 2014; Koehler, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>El abandono de una organizaci\u00f3n terrorista constituye uno de los principales desaf\u00edos en materia de seguridad. A fin de comprender mejor estos procesos, se hace uso de los t\u00e9rminos desradicalizaci\u00f3n y desvinculaci\u00f3n, los cuales describen los procesos por los que los individuos (o grupos) dejan de participar en la violencia organizada y\/o el terrorismo. No obstante, es necesario comprender las diferencias entre estos dos conceptos, los cuales surgen de la distinci\u00f3n entre los procesos cognitivos y conductuales (Horgan, 2008). Dicha distinci\u00f3n refiere al hecho de que la decisi\u00f3n de abandonar la violencia, en ocasiones, puede ser puramente conductual por razones pr\u00e1cticas o involuntarias. El caso contrario tambi\u00e9n es posible, cuando se deja de creer en la violencia, pero se sigue participando de ella, al menos temporalmente, por otras razones, como el sentido de la lealtad o la autoconservaci\u00f3n (Clubb, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, la desradicalizaci\u00f3n o desvinculaci\u00f3n psicol\u00f3gica se entiende como el proceso social y psicol\u00f3gico por el que el compromiso de un individuo con la radicalizaci\u00f3n violenta y su participaci\u00f3n en ella se reducen hasta el punto de que ya no corre el riesgo de implicarse y participar en actividades violentas (Horgan, 2009b). En la literatura se han identificado dos formas de definirla o interpretarla (Clubb, 2015). Una asocia la desradicalizaci\u00f3n a un campo amplio de actitudes. Esta forma de desradicalizaci\u00f3n incluye un cambio completo de mentalidad, actitudes y simpat\u00edas. En otras palabras, esta definici\u00f3n amplia considera una transformaci\u00f3n ideol\u00f3gica completa. La otra forma de definirla, una definici\u00f3n m\u00e1s restringida, denota la deslegitimaci\u00f3n de la ideolog\u00eda que sustenta el uso de la violencia. Se refiere a un cambio de actitud hacia el uso del terrorismo y la violencia pol\u00edtica, por lo que no tiene en cuenta necesariamente la ideolog\u00eda o las actitudes generales. Horgan (2008) la interpreta como un ablandamiento de opiniones por el que un individuo acepta que la b\u00fasqueda de sus objetivos mediante el terrorismo era ileg\u00edtima, inmoral e injustificada.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la desvinculaci\u00f3n (f\u00edsica) es un proceso mediante el cual un individuo experimenta un cambio de rol o funci\u00f3n que suele ir asociado a una reducci\u00f3n de la participaci\u00f3n en la violencia (Horgan &amp; Braddock, 2010). Este abandono de la violencia puede darse abandonando el movimiento o cambiando el papel violento por uno no violento sin llegar a abandonar el movimiento. La desvinculaci\u00f3n connota un cambio de comportamiento, pero no un cambio ideol\u00f3gico, por lo que un individuo puede desvincularse sin llegar a desradicalizarse.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas formas de desradicalizaci\u00f3n podemos a\u00f1adir una tercera, la desradicalizaci\u00f3n organizativa (Mullins, 2010). Este tipo de desradicalizaci\u00f3n implica la aceptaci\u00f3n colectiva y la adhesi\u00f3n a una estrategia de desvinculaci\u00f3n dentro de una organizaci\u00f3n o movimiento concreto. No obstante, en el presente documento nos centraremos en las formas de desradicalizaci\u00f3n y desvinculaci\u00f3n individual, dejando la desradicalizaci\u00f3n organizativa de lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Reafirmando estas diferencias, podemos decir que no todos los individuos que se involucran en el terrorismo son radicales ni todos los individuos que se desvinculan del terrorismo est\u00e1n desradicalizados (Altier et al., 2014). La desconexi\u00f3n entre ideolog\u00eda y comportamiento sigue siendo uno de los puntos m\u00e1s controvertidos en el campo de la radicaci\u00f3n (Khalil et al., 2019; McCauley &amp; Moskalenko, 2017). As\u00ed, nos encontramos con posturas opuestas que necesariamente asocian el cambio en las cogniciones y valores con cambios comportamentales (i.e., el abandono de la actividad violenta), mientras otras apelan al cambio en los comportamientos que traer\u00e1 como consecuencia un cambio en las cogniciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de estas distinciones anal\u00edticas, podemos encontrar otras asimismo relevantes (Altier et al., 2017; Horgan, 2009a). En primer lugar, la desvinculaci\u00f3n puede producirse a nivel individual o a nivel grupal\/colectivo\u2014cuando un grupo radical invierte su ideolog\u00eda y deslegitima el uso de m\u00e9todos violentos para lograr sus objetivos pol\u00edticos, al tiempo que avanza hacia la aceptaci\u00f3n de los cambios sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos generales en un contexto pluralista (Ashour, 2009). En segundo lugar, la desvinculaci\u00f3n puede ser voluntaria o involuntaria (e.g., el encarcelamiento o la derrota del grupo). En base a estas dos dimensiones (individual\/colectiva y voluntaria\/involuntaria) se puede establecer la siguiente tipolog\u00eda (Altier et al., 2017):<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Desvinculaci\u00f3n individual y voluntaria: el individuo decide abandonar el terrorismo.<\/li><li>Desvinculaci\u00f3n individual e involuntaria: el individuo es encarcelado, expulsado del grupo o sufre lesiones que le impiden participar de la actividad violenta.<\/li><li>Desvinculaci\u00f3n colectiva y voluntaria: el grupo se desarma.<\/li><li>Desvinculaci\u00f3n colectiva e involuntaria: el grupo es derrotado.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Como consecuencia, la desvinculaci\u00f3n f\u00edsica puede encontrar sus causas en la salida voluntaria del movimiento; la salida involuntaria del movimiento; el cambio voluntario hacia otro rol; el cambio involuntario hacia otro rol; la salida involuntaria del movimiento por completo; o las experiencias derivadas de la desvinculaci\u00f3n psicol\u00f3gica que act\u00faan como catalizador de la desvinculaci\u00f3n f\u00edsica a trav\u00e9s de los factores anteriores (Horgan, 2009a). No obstante estas distinciones anal\u00edticas, en la realidad estos procesos no pueden separarse. Los individuos se ven afectados por las acciones de su grupo mientras que el grupo se ve afectado por las experiencias individuales de sus miembros, a la vez que ambos se ven afectados por el entorno m\u00e1s amplio en el que operan y al que pueden llegar a modificar (Mullins, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Factores de empuje, de atracci\u00f3n e inhibidores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que existen distintas propuestas a la hora de clasificar los factores que influyen en la desradicalizaci\u00f3n\/desvinculaci\u00f3n, la categorizaci\u00f3n m\u00e1s usada ha sido la importada del campo de las migraciones que diferencia entre factores de empuje (<em>push<\/em>) y factores de atracci\u00f3n (<em>pull<\/em>) (Lee, 1966). Los factores de empuje son las razones por las que los individuos pueden haber empezado a tener dudas sobre su participaci\u00f3n en los grupos terroristas. Por su parte, los factores de atracci\u00f3n est\u00e1n compuestos por los \u201cincentivos\u201d que pueden atraer a los individuos a la vida fuera del terrorismo. En la Tabla 1 se recogen los principales factores de empuje y atracci\u00f3n que se han encontrado en diversos estudios (Altier et al., 2017; Koehler, 2018; L\u00f6sel et al., 2020). Entre los factores de empuje, destaca la desilusi\u00f3n con la estrategia o las acciones del grupo radical (Altier et al., 2017; Barrelle, 2015). Este contraste entre lo que se espera que haga el grupo y lo que acaba haciendo en realidad parece ser uno de los principales factores que puede llevar a la desvinculaci\u00f3n con el grupo. Por su parte, en cuanto a los factores de atracci\u00f3n, los lazos con individuos no radicales fuera del grupo y las demandas familiares constituyen los factores m\u00e1s mencionados. Los deseos de rehacer su vida y la incompatibilidad entre las demandas familiares y la actividad radical son factores atractivos que, junto a otros factores, pueden inclinar la balanza hacia la decisi\u00f3n de abandonar el grupo. Estos factores de atracci\u00f3n, adem\u00e1s, juegan un importante papel despu\u00e9s de la desvinculaci\u00f3n ya que constituyen incentivos que restan valor a la reincidencia. Finalmente, mencionar que, entre estos dos tipos de factores, los factores de empuje parecen tener un mayor impacto (Altier et al., 2017). No obstante, parece ser la combinaci\u00f3n de estos factores, de manera diferente para cada persona y de manera acumulativa en el tiempo, la que propicia el abandono del grupo (Kenney &amp; Chernov Hwang, 2020).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Tabla 1. Factores de empuje y atracci\u00f3n para la desvinculaci\u00f3n terrorista<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"729\" height=\"776\" src=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/image.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-538\" srcset=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/image.png 729w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/image-282x300.png 282w\" sizes=\"(max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de estos factores de empuje y atracci\u00f3n, existen factores inhibidores que constituyen sanciones sociales negativas a los desertores y act\u00faan como barreras ante la desradicalizaci\u00f3n. Estos factores funcionan como un escudo de resiliencia que impide la desradicalizaci\u00f3n (Doosje et al., 2016). Entre los factores inhibidores, podemos mencionar: las caracter\u00edsticas positivas del grupo; la amistad y las relaciones \u00edntimas dentro del grupo; las sanciones negativas por parte del grupo; la p\u00e9rdida de protecci\u00f3n frente a los antiguos enemigos; las sanciones negativas del sistema de justicia penal; el no tener a d\u00f3nde ir; el miedo a que se arruinen las perspectivas profesionales; las expectativas de volver; la lealtad a su propia comunidad; la falta de perspectivas y alternativas sociales; y la reticencia interior a admitir que la ideolog\u00eda del grupo era err\u00f3nea y el posible fracaso individual (Bj\u00f8rgo &amp; Horgan, 2009; Koehler, 2018).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A parte de estos factores que pueden ejercer una presi\u00f3n social para no abandonar el grupo, las formas de reaccionar por parte del grupo extremista se resumen en dos. Por un lado, una ausencia casi ignorante de cualquier sanci\u00f3n o presi\u00f3n y, por otro lado, alguna forma de agresi\u00f3n verbal y\/o f\u00edsica (Bj\u00f8rgo &amp; Horgan, 2009). El que opten por una u otra parece estar relacionado con caracter\u00edsticas del desertor (el estatus, el tiempo en el grupo, el conocimiento adquirido y las motivaciones para abandonar) y del grupo (la ideolog\u00eda, la afinidad por la violencia, las perspectivas de futuro, su estructura y jerarqu\u00eda, el peligro de futuras deserciones, presiones gubernamentales, el estatus del grupo y su atm\u00f3sfera, y los procesos de aprendizaje del comportamiento dentro del grupo) (Koehler, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, es necesario destacar que esta distinci\u00f3n anal\u00edtica entre factores de empuje, de atracci\u00f3n e inhibidores proporciona heur\u00edsticos \u00fatiles para describir los factores involucrados en la desvinculaci\u00f3n. Sin embargo, su valor predictivo es limitado y no delimitan un proceso. Un individuo puede experimentar uno o varios de estos factores sin llegar a desvincularse mientras otros los citan como las causas de su desvinculaci\u00f3n. As\u00ed, el compromiso con el grupo y la probabilidad de abandonarlo tambi\u00e9n depende de otros factores como la satisfacci\u00f3n con su participaci\u00f3n, las alternativas disponibles, la inversi\u00f3n realizada y algunos factores identitarios (Altier et al., 2017; Harris et al., 2017; Raets, 2017; Sageman, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Modelos de desradicalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como se ha mencionado previamente, los factores de riesgo no delimitan procesos por lo que su poder predictivo se ve reducido. Por ello, existen modelos te\u00f3ricos que tratan de explicar los procesos de desradicalizaci\u00f3n\/desvinculaci\u00f3n poniendo el acento en los diferentes factores y fases que constituyen el proceso. Aunque, como se mencionaba en la introducci\u00f3n, el desarrollo de modelos te\u00f3ricos sobre los procesos de desradicalizaci\u00f3n\/desvinculaci\u00f3n se encuentra en fases iniciales, en la literatura podemos encontrar algunas propuestas que resultan interesantes. Antes de entrar a explicar estos modelos, resulta pertinente aclarar que la desradicalizaci\u00f3n, de forma similar a la radicalizaci\u00f3n, se considera un proceso gradual que puede durar a\u00f1os, sobre todo cuando involucra el abandono del movimiento extremista. Asimismo, los procesos de desradicalizaci\u00f3n tampoco son necesariamente lineales, estos se entienden como procesos cognitivo-emocionales complejos y multifac\u00e9ticos que implican diferentes fases y pasos (Demant et al., 2008; Koehler, 2018; Rabasa et al., 2010). En los siguientes apartados se presentan algunos de los modelos y aportes te\u00f3ricos que se han propuesto en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Trayectoria de desvinculaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Rabasa et al. (2010) proponen una trayectoria de seis fases por la que los individuos pasan al desvincularse: el desencadenante, el c\u00e1lculo de costes y beneficios; el punto de inflexi\u00f3n; la desvinculaci\u00f3n; el desarrollo de una nueva identidad y la reintegraci\u00f3n en la sociedad; y la probabilidad de reincidencia. As\u00ed, el proceso de desvinculaci\u00f3n comienza como resultado de un desencadenante. Este suele ser un acontecimiento traum\u00e1tico que conduce a una crisis emocional, aunque tambi\u00e9n pueden ser una acumulaci\u00f3n de acontecimientos, la conclusi\u00f3n de que la ideolog\u00eda del grupo no explica el mundo con exactitud o la constataci\u00f3n de que no se ha logrado el cambio social o pol\u00edtico esperado. Todos estos acontecimientos sacan a la luz una incoherencia en la visi\u00f3n del mundo. En este momento, surgen pruebas que refutan las creencias del individuo produci\u00e9ndose una apertura cognitiva que vuelve al individuo receptivo hacia nuevas ideas. Una vez que surgen las dudas, estas suelen extenderse r\u00e1pidamente. El hecho de cuestionar un simple aspecto de la organizaci\u00f3n puede llevar a que toda la estructura de creencias se desmorone. No obstante, si el trauma es menor o las incoherencias no son del todo evidentes, estas discrepancias se pueden ignorar y racionalizar.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esta primera fase y una vez el individuo comprueba que su cosmovisi\u00f3n puede ser inadecuada, se inicia un per\u00edodo de reflexi\u00f3n mediante el cual cuestiona la orientaci\u00f3n radical. Durante este periodo de cuestionamiento, el individuo hace un simple c\u00e1lculo sopesando los pros y los contras de la salida. En este punto van a ser cruciales los factores de empuje y atracci\u00f3n, as\u00ed como los factores inhibidores y los aspectos positivos asociados a la afiliaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En caso de que el individuo llegue a la conclusi\u00f3n de que abandonar la organizaci\u00f3n radical es m\u00e1s \u00fatil que quedarse, pasar\u00eda a la fase del punto de inflexi\u00f3n durante la cual decide abandonar. Una vez tomada la decisi\u00f3n, el individuo debe determinar si se marcha de forma encubierta, abierta o p\u00fablica. En un esfuerzo por evitar una confrontaci\u00f3n estresante con otros miembros del grupo, el militante puede abandonar el grupo en secreto. Por el contrario, despu\u00e9s de decidir abandonar el grupo, el militante puede discutir el asunto abiertamente dentro de la organizaci\u00f3n, pero no hacer p\u00fablica su decisi\u00f3n. En una salida p\u00fablica, el militante difunde abiertamente su decisi\u00f3n de abandonar el grupo y, al hacerlo, suele denunciar a la organizaci\u00f3n extremista.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la salida, el individuo va a tratar de crear una nueva identidad y reintegrarse en la sociedad. Si es capaz de desarrollar una nueva red social que fomente un comportamiento moderado, conseguir un empleo estable y ser aceptado por la comunidad, ser\u00e1 menos probable que vuelva a tener un comportamiento radical. Por el contrario, si no puede encontrar una red social de apoyo, un empleo o es condenado al ostracismo por la comunidad, la probabilidad de reincidencia aumentar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>En una valoraci\u00f3n general del modelo, esta trayectoria hace un esbozo del camino general que siguen los extremistas para desvincularse de una organizaci\u00f3n radical, pero tiene poco que decir espec\u00edficamente sobre la desradicalizaci\u00f3n, aunque bien es cierto que tiene en cuenta la \u00faltima etapa que ser\u00eda la reinserci\u00f3n. Por otra parte, los modelos de fases presentan problemas a la hora de ajustarse a la realidad (Moskalenko &amp; McCauley, 2009), por lo que un proceso lineal siguiendo todas las fases propuestas parece menos evidente que un proceso m\u00e1s ca\u00f3tico donde existen idas y venidas. No obstante, el modelo s\u00ed que explicar\u00eda el c\u00f3mo se desvinculan y reinsertan los individuos, y algunas de las decisiones que han de tomar para que el proceso siga adelante. Finalmente, destaca la poca evidencia que apoye este modelo de fases. Hasta donde nuestro conocimiento alcanza, la relaci\u00f3n entre las distintas fases no ha sido testada, si bien es cierto que algunas de sus fases han recibido m\u00e1s atenci\u00f3n por separado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Modelo de inversi\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Altier et al. (2014), en una revisi\u00f3n de la literatura en psicolog\u00eda, sociolog\u00eda y criminolog\u00eda, sugieren la aplicaci\u00f3n del modelo de inversi\u00f3n (<em>investment model<\/em>), desarrollado por Rusbult y sus colaboradores (Farrell &amp; Rusbult, 1981; Rusbult, 1980, 1983; Rusbult et al., 1998; Rusbult &amp; Farrell, 1983), para entender la desvinculaci\u00f3n. El modelo de inversi\u00f3n parte de la siguiente f\u00f3rmula:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Compromiso = Satisfacci\u00f3n &#8211; Alternativas + Inversi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">donde Satisfacci\u00f3n = Actual(Recompensas &#8211; Costes) &#8211; Esperado(Recompensas &#8211; Costes)<\/p>\n\n\n\n<p>Este modelo se centra en dos aspectos de la participaci\u00f3n de un individuo en un grupo: la satisfacci\u00f3n y el compromiso. La satisfacci\u00f3n refleja la evaluaci\u00f3n del grupo; siendo m\u00e1s positiva si el grupo provee una mayor cantidad de recompensas a bajo coste. As\u00ed, la satisfacci\u00f3n aumenta cuando el grupo provee recompensas, con un bajo coste, que superan las expectativas. Por otra parte, un aumento de la satisfacci\u00f3n se relaciona con un aumento del compromiso. El compromiso viene a ser la probabilidad de permanecer en dicho grupo y sentirse psicol\u00f3gicamente vinculado a \u00e9l. No obstante, una baja satisfacci\u00f3n no tiene porqu\u00e9 corresponder con un bajo compromiso. El compromiso tambi\u00e9n depende de otras dos variables: la calidad de las alternativas y el tama\u00f1o de la inversi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan este modelo, el compromiso se incrementa cuando los individuos perciben que las alternativas son pobres y han realizado una gran inversi\u00f3n. La inversi\u00f3n, a su vez, puede ser intr\u00ednseca (recursos asociados al compromiso como amigos, memorias u objetos materiales) o extr\u00ednseca (recursos invertidos como tiempo, energ\u00eda o dinero). Asimismo, un alto coste emocional puede reducir el compromiso mientras que las emociones positivas constituyen recompensas o v\u00ednculos afectivos que incrementan la satisfacci\u00f3n y la inversi\u00f3n. Brevemente, una fuerte satisfacci\u00f3n con el grupo aumenta el compromiso con este. Sin embargo, una baja satisfacci\u00f3n no tiene porque relacionarse con un bajo compromiso si la calidad de las alternativas es baja y la inversi\u00f3n realizada en el grupo ha sido alta.<\/p>\n\n\n\n<p>Aplicado al campo del terrorismo, los terroristas que en el desempe\u00f1o de su rol obtienen grandes recompensas, como v\u00ednculos sociales, a bajo coste que superan sus expectativas estar\u00e1n m\u00e1s satisfechos aumentando el compromiso con el grupo. Por otra parte, si la satisfacci\u00f3n es baja, no tienen porque desvincularse del grupo ya que el compromiso puede ser alto debido a que carecen de alternativas, como una familia o un empleo estable, y la inversi\u00f3n ha sido demasiado grande, por ejemplo, el tiempo y energ\u00eda invertidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que el modelo previo, este no tiene en cuenta la desradicalizaci\u00f3n ni la reinserci\u00f3n centr\u00e1ndose solo en la desvinculaci\u00f3n. No obstante, como mencionan Altier et al. (2014), el modelo toma un enfoque flexible y reconoce las complejidades subyacentes a la toma de decisiones humanas a diferencia de los modelos por etapas o fases, siendo el compromiso y la satisfacci\u00f3n elementos centrales. Sin embargo, si bien este modelo es \u00fatil para comprender la probabilidad de la desvinculaci\u00f3n a lo largo del tiempo, el porqu\u00e9 se desvinculan, es poco indicativo del c\u00f3mo se desvinculan (Altier et al., 2014). Por \u00faltimo, es de destacar la existencia de evidencia emp\u00edrica (para un metaan\u00e1lisis v\u00e9ase Le &amp; Agnew, 2003) si bien no en el campo que nos ata\u00f1e (quiz\u00e1s lo m\u00e1s cercano sea la aplicaci\u00f3n en el campo de la lucha contra el terrorismo; Agnew et al., 2007).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Modelo 3N aplicado a la desradicalizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con el modelo 3N de la radicalizaci\u00f3n (para una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada v\u00e9ase Lobato, 2019), la radicalizaci\u00f3n surge de \ufeffla intersecci\u00f3n entre tres fuerzas psicol\u00f3gicas: 1) las necesidades o motivaci\u00f3n del individuo, 2) las narrativas ideol\u00f3gicas de la cultura del individuo y 3) la interacci\u00f3n entre la presi\u00f3n grupal y la influencia social que ocurre dentro de la red social del individuo (Kruglanski et al., 2019; Webber &amp; Kruglanski, 2017). As\u00ed, el camino hacia la radicalizaci\u00f3n comenzar\u00eda con la activaci\u00f3n de la b\u00fasqueda de significado personal\u00benecesidad de marcar la diferencia, importar, ser alguien\u00be, que dirige la atenci\u00f3n hacia los medios para conseguir significado, los cuales se encuentran en la narrativa colectiva (ideolog\u00eda) del grupo de referencia. Si tal ideolog\u00eda identifica la violencia y\/o el terrorismo como el \u00fanico medio para conseguir significado, las personas llegar\u00edan a comprometerse con la violencia y\/o el terrorismo. Por su parte, los procesos grupales ser\u00edan los que unen los dos procesos previos ya que el compromiso con el grupo restaurar\u00eda el significado recompens\u00e1ndolos de varias maneras (e.g., prestigio, recursos, sentimientos de pertenencia).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan este modelo, la radicalizaci\u00f3n refleja un compromiso de alto nivel con el objetivo ideol\u00f3gico y con la violencia como medio para su consecuci\u00f3n, junto con un compromiso reducido con objetivos y valores alternativos. Partiendo de esta conceptualizaci\u00f3n, la desradicalizaci\u00f3n consistir\u00eda en la reducci\u00f3n del compromiso con el objetivo ideol\u00f3gico central o con los medios para conseguirlo (la violencia y el terrorismo) para alcanzar dicho objetivo (Dugas &amp; Kruglanski, 2014; Webber et al., 2018). De acuerdo con este modelo, la radicalizaci\u00f3n y la desradicalizaci\u00f3n son \u201cprocesos espejo\u201d, por lo que para que esta \u00faltima se produzca ser\u00eda necesario intervenir sobre las tres fuerzas psicol\u00f3gicas mencionadas previamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Dugas y Kruglanski (2014), un individuo puede reducir su compromiso con la violencia como medio para la consecuci\u00f3n del significado por diversas razones. Por ejemplo, a trav\u00e9s de las dudas sobre la aceptaci\u00f3n moral del uso de la violencia, a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de una ideolog\u00eda no violenta o a trav\u00e9s de la atribuci\u00f3n de ineficacia al uso de la violencia. As\u00ed, la desradicalizaci\u00f3n se producir\u00eda si el individuo en cuesti\u00f3n llega a considerar los medios radicales como moralmente inaceptables, ineficaces o ambos. En este caso, la violencia ya no ser\u00eda un medio v\u00e1lido para lograr el significado a ojos de la comunidad y el individuo centrar\u00eda sus esfuerzos en otros objetivos alternativos.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo propone tres formas de desradicalizaci\u00f3n que se pueden agrupar en dos (B\u00e9langer, 2018, Webber et al., 2020). Por un lado, la desradicalizaci\u00f3n expl\u00edcita o directa, la cual consiste en deslegitimar el uso de la violencia o, usando los conceptos del modelo, cambiar la narrativa. Este tipo de desradicalizaci\u00f3n consiste en cambiar el compromiso con la violencia como medio para alcanzar el significado. Por otro lado, la desradicalizaci\u00f3n impl\u00edcita o indirecta consiste en ofrecer otras alternativas para conseguir el significado personal para alejar a los individuos de las v\u00edas y los entornos radicalizados. Dentro de la desradicalizaci\u00f3n indirecta tambi\u00e9n encontramos otra forma que consistir\u00eda en debilitar las redes que apoyan el uso de la violencia y facilitar nuevas redes sociales no asociadas al extremismo. En consecuencia, los programas de desradicalizaci\u00f3n podr\u00edan incluir tambi\u00e9n estrategias, como la formaci\u00f3n laboral y educativa, destinadas a devolver el significado.<\/p>\n\n\n\n<p>El presente modelo no diferencia entre desvinculaci\u00f3n y desradicalizaci\u00f3n, y asume que los procesos de radicalizaci\u00f3n y desradicalizaci\u00f3n son opuestos. Asimismo, tampoco aborda directamente el tema de la reinserci\u00f3n. No obstante, al igual que el modelo previo, propone un enfoque flexible basado en diferentes fuerzas psicosociales y se\u00f1ala diferentes formas de desradicalizaci\u00f3n. Respecto a la evidencia, bien es cierto que existe mucha evidencia respecto a la intersecci\u00f3n entre las fuerzas propuesta a la hora de explicar la radicalizaci\u00f3n (para una valoraci\u00f3n de la evidencia de estos constructos v\u00e9ase G\u00f8tzsche-Astrup, 2018), aunque, hasta donde los autores conocen, solo existe un estudio que valida la propuesta de desradicalizaci\u00f3n (i.e., Dugas &amp; Kruglanski, 2014; Webber et al., 2018).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Modelo pro-integraci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00e1ndose en los an\u00e1lisis de diferentes entrevistas, Barrelle (2015) propone el modelo pro-integraci\u00f3n (PIM). Este modelo pone el foco en el compromiso con la sociedad. La participaci\u00f3n en la sociedad tras la desvinculaci\u00f3n es la clave para que los individuos puedan seguir adelante con sus vidas y progresar en sus objetivos y creencias de forma no violenta. As\u00ed, el individuo reducir\u00eda su identidad con el grupo extremista, surgir\u00eda una nueva identidad y encontrar\u00eda un nuevo grupo con el que identificarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan este modelo, la desvinculaci\u00f3n ser\u00eda un proceso no lineal que engloba diferentes procesos interconectados a trav\u00e9s de cinco \u00e1reas clave de la vida de una persona: las relaciones sociales, el afrontamiento, la identidad, la ideolog\u00eda y la orientaci\u00f3n a la acci\u00f3n. Las relaciones sociales son cr\u00edticas a la hora generar la motivaci\u00f3n necesaria para desvincularse del grupo. En este dominio act\u00faan factores de empuje como la desilusi\u00f3n los miembros del grupo y los l\u00edderes, as\u00ed como un factor de atracci\u00f3n como las relaciones positivas con gente fuera del grupo radical. Por su parte, el afrontamiento es necesario dado que los grupos extremistas pueden afectar a nivel psicol\u00f3gico debilitando la salud mental a trav\u00e9s de la ansiedad, la depresi\u00f3n, los traumas, la paranoia, el <em>burnout<\/em>, los brotes psic\u00f3ticos o las crisis emocionales; sobre todo en los grupos que usan la coerci\u00f3n y la violencia para asegurar la disciplina interna. Por tanto, en el \u00e1rea de afrontamiento intervienen factores como los temas f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos, el apoyo social, y la resiliencia y las habilidades de afrontamiento. De esta forma, los individuos buscan el apoyo de otras personas para afrontar sus problemas personales. La tercera \u00e1rea es la identidad, que constituye el n\u00facleo de quienes somos y por lo que la desvinculaci\u00f3n del extremismo y el compromiso con la sociedad pueden considerarse como la \u00faltima transformaci\u00f3n de la identidad. Para que esta se produzca, deben darse al menos tres procesos relacionados con la identidad: una reducci\u00f3n de la intensidad de la conexi\u00f3n con el grupo extremista, el surgimiento de su yo personal y la b\u00fasqueda de otro grupo con el que identificarse. En esta \u00e1rea, los principales factores que intervienen son la reducci\u00f3n de la identificaci\u00f3n con el grupo extremista, la aparici\u00f3n de una identidad personal y el surgimiento de una identidad grupal alternativa. Respecto al \u00e1rea de la ideolog\u00eda, es de destacar que la desvinculaci\u00f3n no implica un cambio en las actitudes y opiniones. Sin embargo, es posible que una persona modere sus propias opiniones sin aceptar necesariamente que otras personas, especialmente las que discrepan, tengan un derecho leg\u00edtimo a mantener sus creencias y pr\u00e1cticas divergentes. As\u00ed, los factores presentes en esta \u00e1rea son la desilusi\u00f3n con las ideas radicales, el cambio de creencias y la aceptaci\u00f3n de la diferencia. Finalmente, se entiende que un elemento definitorio del extremismo violento es la orientaci\u00f3n hacia la acci\u00f3n, en concreto, hacia las acciones que implican el uso de la violencia. Por tanto, los factores que encontramos en esta \u00e1rea son la desilusi\u00f3n con los m\u00e9todos radicales, dejar de usar estos m\u00e9todos y el compromiso prosocial con la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>A su vez, el PIM propone tres niveles de compromiso: m\u00ednimo, cauteloso y positivo. Aquellos que no se comprometen con la sociedad, incluso habiendo abandonado el uso de la violencia, estar\u00edan en el nivel de compromiso m\u00ednimo. En el nivel cauteloso se encuentran quienes se han comprometido de forma limitada o dudosa; los individuos en este nivel no estar\u00edan alcanzando todo su potencial para alcanzar la felicidad y el bienestar. Por \u00faltimo, el nivel de compromiso positivo representa una integraci\u00f3n completa; esto es, cuando la persona disfruta de relaciones sanas y funcionales independientemente de su grupo de referencia. En conjunto, este modelo interpreta la desvinculaci\u00f3n como una transformaci\u00f3n identitaria del exterior al interior de la sociedad a trav\u00e9s de los cinco dominios que propone.<\/p>\n\n\n\n<p>El PIM pone toda la atenci\u00f3n en el proceso de reinserci\u00f3n que, si bien se relaciona directamente con la desvinculaci\u00f3n, no explica como esta sucede ni tampoco aclara que pasa con la desradicalizaci\u00f3n. Al igual que algunos de los modelos previos, la propuesta se centra en un modelo flexible y, aunque distingue entre distintas etapas, i.e., los niveles de compromiso, no establece un modelo lineal. Asimismo, las diferentes dimensiones propuestas agrupan algunos de los factores m\u00e1s mencionados en la literatura, pero no explican c\u00f3mo se desvinculan o reintegran en la sociedad. Finalmente, respecto a la evidencia del modelo, cabe destacar un estudio de Cherney y Belton (2020) en el que destacan su utilidad para valorar el efecto de las intervenciones dirigidas a la desradicalizaci\u00f3n\/desvinculaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Modelo de los bucles de refuerzo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Analizando varias entrevistas con yihadistas indonesios, Chernov Hwang (2015) destaca seis factores que intervienen en la desvinculaci\u00f3n: desilusi\u00f3n y decepci\u00f3n con las t\u00e1cticas, el liderazgo u otros aspectos del movimiento; la comprensi\u00f3n de que los costes de las acciones continuadas son demasiado grandes; el establecimiento o restablecimiento de relaciones con personas o redes ajenas al c\u00edrculo yihadista; la presi\u00f3n familiar; el cambio de prioridades personales y profesionales; y el trato humano por parte de las autoridades. De entre estos, las emociones como la desilusi\u00f3n y la decepci\u00f3n fueron los m\u00e1s citados como causa de una apertura inicial. No obstante, estas emociones no fueron suficientes para provocar la desvinculaci\u00f3n; era necesario que otros factores las reforzaran con el tiempo. Asimismo, estos factores tienden a variar en funci\u00f3n de si un individuo ha roto con el movimiento de manera formal, de manera informal pasando a ser \u201cinactivo\u201d o si ha permanecido en el movimiento pero ha pasado a desempe\u00f1ar un papel no violento. As\u00ed, la autora destaca que la desvinculaci\u00f3n es un proceso complejo que suele ser emocional, psicol\u00f3gico, racional y relacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Los factores de empuje y atracci\u00f3n se combinan de forma \u00fanica para diferentes personas, en los grupos y dentro de ellos. La desvinculaci\u00f3n se suele experimentar a trav\u00e9s de una serie de desacuerdos que se acumulan con el tiempo. En otro estudio en el que Kenney y Chernov Hwang (2020) comparaban individuos que se desvincularon con otros que persistieron en el grupo extremista, los autores encontraron que quienes persistieron no llegaron a experimentar desilusi\u00f3n con la ideolog\u00eda, cambios de prioridad en su activismo o un proceso de maduraci\u00f3n. Asimismo, estos eran leales a sus l\u00edderes a pesar de no estar de acuerdo en cuestiones como las ense\u00f1anzas o los principios del grupo. Otra diferencia que encontraron entre quienes se desvinculaban y los que no lo hac\u00edan era el agotamiento; quienes se desvinculaban respond\u00edan a este agotamiento volvi\u00e9ndose inactivos o abandonando, pero quienes no lo hac\u00edan solo reduc\u00edan su activismo sin abandonarlo del todo. Quienes continuaron tampoco cambiaban sus prioridades hacia otras actividades, segu\u00edan participando incluso al llegar a una edad mediana, casarse, tener hijos o ver como sus antiguos amigos segu\u00edan con su vida. La \u00faltima diferencia que encontraron estaba en las alternativas. Quienes segu\u00edan ten\u00edan menos oportunidades educativas y laborales que quienes se desvincularon. En resumen, a diferencia de los que abandonan, los que siguen se mantienen profundamente comprometidos con la ideolog\u00eda de su grupo. No cambian sus prioridades personales en relaci\u00f3n con la causa, ni cambian sus actividades. Adem\u00e1s, los individuos que se desvinculan por completo crean redes alternativas de nuevos amigos, familiares que les apoyan y mentores que cuestionan sus puntos de vista y les ayudan a construir nuevas identidades. Estas redes son las que les ayudan a reinsertarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Chernov Hwang (2015) destaca, de forma novedosa, que existe una superposici\u00f3n entre dos factores que da lugar a un bucle de refuerzo (<em>reinforcement loop<\/em>). Esto es, los individuos en un proceso de desvinculaci\u00f3n buscan otros factores que apoyen su motivaci\u00f3n actual. Este bucle aparece, principalmente, entre las nuevas relaciones que refuerzan un cambio de prioridades personales o profesionales, y en la desilusi\u00f3n que refuerza un c\u00e1lculo coste-beneficio. A su vez, estos bucles de refuerzo impulsan la desvinculaci\u00f3n a medida que uno se convence m\u00e1s de la necesidad de dejar el uso de la violencia o de abandonar el movimiento por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de los bucles de refuerzo tambi\u00e9n se centra en la desvinculaci\u00f3n sin abordar la desradicalizaci\u00f3n ni la reinserci\u00f3n. Los factores que propone no van m\u00e1s all\u00e1 de del marco de factores de empuje y atracci\u00f3n, aunque cierto es que la comparativa entre quienes se desvinculan y los que no lo hacen aporta cierta novedad. Asimismo, los bucles de refuerzo tambi\u00e9n son novedosos, pero a\u00fan est\u00e1n por desarrollar pues solo se ofrecen un par de ejemplos y no se delimita bien la interacci\u00f3n entre estos pares de factores. Por \u00faltimo, cabe destacar que, hasta donde conocemos, ning\u00fan otro autor ha puesto a prueba los bucles de refuerzo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Modelo de las din\u00e1micas de la desvinculaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Centr\u00e1ndose en las protestas sociales, van Stekelenburg y Klandermans (2017) proponen un modelo de las din\u00e1micas de la desvinculaci\u00f3n. Este modelo sugiere que una gratificaci\u00f3n insuficiente, combinada con un compromiso decreciente, aumentan la intenci\u00f3n de abandonar. Finalmente, ser\u00edan los acontecimientos cr\u00edticos los que acaban de inclinar la balanza para que la persona abandone. Hay que tener en cuenta que, seg\u00fan este modelo, las causas de la desvinculaci\u00f3n son el descenso de la gratificaci\u00f3n y el compromiso, el evento cr\u00edtico solo act\u00faa como un factor precipitante.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, la gratificaci\u00f3n depende de la capacidad de los grupos o movimientos para satisfacer las motivaciones instrumentales, de identificaci\u00f3n y de expresi\u00f3n. Cuando estas necesidades no son satisfechas por el movimiento, la gratificaci\u00f3n se reduce. El compromiso tambi\u00e9n se ve afectado por la gratificaci\u00f3n. Este se ve reforzado por las interacciones con el movimiento, cuando estas dejan de ser gratificantes, el compromiso disminuye. Cuando ambos se degradan, aparece la intenci\u00f3n de abandonar. A\u00fan as\u00ed, la intenci\u00f3n de abandonar no tiene porqu\u00e9 llevar a la acci\u00f3n. Por otro lado, el compromiso se puede dividir en normativo (la obligaci\u00f3n moral de permanecer en la organizaci\u00f3n), afectivo (el apego emocional con la organizaci\u00f3n) y pragm\u00e1tico (la conciencia de los costes que conlleva dejar la organizaci\u00f3n) (Klandermans, 1997). Para que se produzca la desvinculaci\u00f3n, los tres tipos de compromiso deben verse reducidos. De lo contrario, un tipo de compromiso podr\u00eda ser suficiente para compensar la reducci\u00f3n en los otros y el individuo seguir\u00eda vinculado a la organizaci\u00f3n. Finalmente, es necesario que ocurra un evento cr\u00edtico, el cual puede tomar cualquier forma o incluso parecer trivial. De esta forma, este evento cr\u00edtico canaliza el descontento previo para formalizarse en la desvinculaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de los grupos radicales (van Stekelenburg &amp; Klandermans, 2017), aunque la violencia tiende a aparecer desde el principio del ciclo de protesta, las formas m\u00e1s dram\u00e1ticas de violencia parecen producirse cuando la fase de masas del ciclo de protesta ha terminado. Dicha violencia, a medida que disminuye la movilizaci\u00f3n, se atribuye a la insatisfacci\u00f3n de la gente con los resultados de las protestas pac\u00edficas y a sus intentos de compensar la \u201creducci\u00f3n de n\u00fameros\u201d con un mayor radicalismo, reforzado por un aparato de represi\u00f3n que se vuelve m\u00e1s eficaz hacia el final de un ciclo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como parece habitual en estos modelos y su nombre indica, las din\u00e1micas de desvinculaci\u00f3n no abordan la desradicalizaci\u00f3n. Al igual, dado que no es un modelo centrado en la desvinculaci\u00f3n de extremistas violentos, no tiene en cuenta la posterior reinserci\u00f3n. No obstante, s\u00ed que recoge conceptos de los modelos explicados previamente como son el compromiso y los eventos desencadenantes, y realiza una distinci\u00f3n anal\u00edtica m\u00e1s detallada sobre el compromiso a la vez que propone un modelo flexible. Tambi\u00e9n es de destacar el papel que otorga a los eventos cr\u00edticos, a los que sit\u00faa despu\u00e9s de la reducci\u00f3n del compromiso y la gratificaci\u00f3n en oposici\u00f3n a la trayectoria de Rabasa et al. (2010), quienes los sit\u00faan como punto de inicio. En cuanto a la evidencia, hasta donde conocemos este modelo no ha sido testado, al menos en el campo de la desvinculaci\u00f3n de extremistas o terroristas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Modelo f\u00e9nix de desvinculaci\u00f3n y desradicalizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de realizar una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica de la literatura sobre la tem\u00e1tica, Silke et al. (2021) propusieron el modelo f\u00e9nix. De acuerdo con este modelo, existen distintos catalizadores agrupados en tres grupos (actores, psicol\u00f3gicos y contexto) que pueden interactuar entre ellos. Junto a estos catalizadores existen tres filtros (i.e., (des)confianza, oportunidad percibida y seguridad), los cuales van a determinar si los catalizadores derivan en los procesos de desvinculaci\u00f3n y\/o desradicalizaci\u00f3n. Finalmente, el proceso b\u00e1sico que subyace al modelo es la transformaci\u00f3n de la identidad, que engloba procesos como el rechazo de la identidad extremista, la b\u00fasqueda y desarrollo de una identidad alternativa, y la transformaci\u00f3n de una identidad militante en una identidad pac\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a los grupos de catalizadores, el grupo de los actores est\u00e1 relacionado con otras personas significativas o con intervenciones con las que el individuo se compromete y que buscan alejarlo de la participaci\u00f3n en el terrorismo y el extremismo. El primer catalizador en este grupo es la familia. La familia puede jugar un papel muy importante a la hora de reestablecer una identidad, sobre todo en el caso de la paternidad. Por otra parte, las amistades externas a la organizaci\u00f3n tambi\u00e9n pueden ofrecer la oportunidad de desarrollar intereses y redes externas. Cuando estas relaciones externas adquieren un mayor protagonismo que las internas, el deseo de abandonar la organizaci\u00f3n se hace m\u00e1s intenso. El segundo catalizador son las intervenciones dentro de los programas de desvinculaci\u00f3n. A pesar de que la evidencia que existe no es concluyente (Cherney, 2018), parece que los programas de intervenci\u00f3n tienden a tener un impacto positivo. Algunos ejemplos de estas intervenciones son las mentor\u00edas, el asesoramiento psicol\u00f3gico, los di\u00e1logos v\u00edctima-perpetrador y las t\u00e9cnicas de apretura mental y pensamiento cr\u00edtico. El tercer catalizador recae en el papel que pueden jugar los antiguos extremistas y terroristas. Muchas intervenciones incluyen antiguos terroristas y extremistas que trabajan para fomentar el cambio. Aunque existe mucha controversia (e.g., Alonso &amp; D\u00edaz Bada, 2016), se destacan algunas ventajas como el conocimiento impartido sobre los procesos de desvinculaci\u00f3n, la credibilidad de estos individuos y la posibilidad de que los consideren como modelos de conducta. Asimismo, la propia participaci\u00f3n parece ayudar tambi\u00e9n a los antiguos extremistas y terroristas que llevan estas intervenciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En el grupo de los catalizadores psicol\u00f3gicos, los autores mencionan dos. El primero es la desilusi\u00f3n, entendida como un proceso comparativo en el que el individuo compara su existencia e interacciones actuales con sus experiencias y\/o expectativas anteriores. Por lo general, la desilusi\u00f3n surge con el personal y las estrategias de la organizaci\u00f3n tras formas significativas y persistentes de interacciones negativas con los compa\u00f1eros, convirti\u00e9ndose en un factor de empuje que lleve al individuo a distanciarse del grupo. El segundo es la salud mental. En concreto, el estr\u00e9s y el <em>burnout<\/em> (o s\u00edndrome del quemado), cuya experiencia, mantenida durante per\u00edodos prolongados, puede erosionar el compromiso con el grupo. En este contexto, las v\u00edas de escape se vuelven cada vez m\u00e1s atractivas.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo grupo de catalizadores engloba el contexto que hace referencia al espacio f\u00edsico, en concreto, a la prisi\u00f3n. Existen diversas formas en que la prisi\u00f3n puede fomentar procesos de desvinculaci\u00f3n y desradicalizaci\u00f3n. Entre ellas, la prisi\u00f3n ofrece una oportunidad para la reflexi\u00f3n, aleja f\u00edsicamente al individuo del grupo y\/o de otros individuos extremistas, y ofrece una oportunidad para participar en intervenciones o programas destinados a la desvinculaci\u00f3n y\/o la desradicalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente, para que los catalizadores previamente identificados tengan un impacto positivo en los procesos de desvinculaci\u00f3n y\/o desradicalizaci\u00f3n, deben pasar primero por una serie de filtros: (des)confianza, oportunidad percibida y seguridad. Estos filtros desempe\u00f1an el papel de determinar o refinar qu\u00e9 individuo pasar\u00e1 con \u00e9xito por los procesos de desvinculaci\u00f3n y\/o desradicalizaci\u00f3n. As\u00ed, para que los catalizadores del grupo de los actores tengan un impacto positivo, la influencia de los individuos pasa por la variable de filtrado de la (des)confianza. Si los individuos que promueven y\/o apoyan la desvinculaci\u00f3n\/desradicalizaci\u00f3n son de confianza, estos catalizadores conducir\u00e1n a una mayor probabilidad de un resultado positivo. Por el contrario, si se desconf\u00eda de ellos, esto puede socavar la posibilidad de que la desvinculaci\u00f3n\/desradicalizaci\u00f3n tenga \u00e9xito. En cuanto a los efectos positivos de los catalizadores psicol\u00f3gicos y\/o contextuales, es necesario que el individuo perciba una oportunidad cre\u00edble, positiva y sostenida para desvincularse. Es de hacer notar que la oportunidad puede ser negativa (e.g., encarcelamiento en prisi\u00f3n) o m\u00e1s positiva (e.g., empezar un nuevo trabajo, conocer nuevos amigos). Por \u00faltimo, el papel de la oportunidad est\u00e1 estrechamente relacionado con la cuesti\u00f3n de la seguridad. Si los individuos sienten que su seguridad f\u00edsica y su protecci\u00f3n pod\u00edan verse amenazadas o en peligro si se desvinculaban del movimiento extremista, estas preocupaciones pod\u00edan actuar como elementos disuasorios. A estos filtros, habr\u00eda que a\u00f1adir la ya mencionada transformaci\u00f3n identitaria que subyace a todo el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la \u00faltima fase del modelo es la reintegraci\u00f3n. En esta fase existen algunos retos entre los que se incluyen el estigma asociado a los delitos cometidos en el pasado, la construcci\u00f3n de una nueva identidad positiva y el acceso a la ayuda pr\u00e1ctica, econ\u00f3mica y psicol\u00f3gica. Aunque la reintegraci\u00f3n exitosa es el objetivo natural de la mayor\u00eda de las iniciativas de desvinculaci\u00f3n y desradicalizaci\u00f3n, esta no tiene porque completarse.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que el modelo plantea la existencia de dos procesos diferentes, de desradicalizaci\u00f3n y de desvinculaci\u00f3n, no se hace expl\u00edcito qu\u00e9 factores inciden o facilitan uno u otro proceso. No obstante, el modelo s\u00ed tiene en cuenta la reintegraci\u00f3n como etapa final. Por otra parte, al partir de una revisi\u00f3n de la literatura, el modelo integra los factores m\u00e1s importantes que se han encontrado e incluye condicionantes que afectar\u00edan a la toma de decisiones haciendo de \u00e9l un modelo flexible. Dada la novedad del modelo, aun no existe evidencia que de prueba de su validez.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Discusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el presente manuscrito se han especificado los factores y los modelos que tratan de explicar la desvinculaci\u00f3n y\/o la desradicalizaci\u00f3n junto con una breve valoraci\u00f3n de los aportes m\u00e1s destacados de cada modelo. Si bien el n\u00famero de modelos y la evidencia con la que algunos cuentan es limitada, por el momento, es menester destacar algunos de los principales componentes que toman en cuenta. De esta forma, la mayor\u00eda de los modelos se centran en la desvinculaci\u00f3n sin tener en cuenta la desradicalizaci\u00f3n y solo unos pocos integran la reinserci\u00f3n. En este punto vale la pena destacar que se ha sugerido que el cambio comportamental requerir\u00e1 de un posterior cambio cognitivo o, en otras palabras, la desvinculaci\u00f3n conducir\u00e1 a la desradicalizaci\u00f3n (\ufeffDalgaard-Nielsen, 2013); postura que encuentra su fundamento en las teor\u00edas de la disonancia cognitiva (Festinger, 1957) y la reactancia psicol\u00f3gica (\ufeffBrehm, 1966). No obstante, perpetuando el debate, la posici\u00f3n contraria tambi\u00e9n parece tener cierto aval, la desradicalizaci\u00f3n llevando a la desvinculaci\u00f3n (Clubb, 2015), sustentada en la teor\u00eda de la conducta planificada (Ajzen, 1991). Por otra parte, los modelos m\u00e1s flexibles, alejados de los modelos por etapas o fases, parecen tener mayor desarrollo. Esto aporta una ventaja ya que este tipo de modelos tienen en consideraci\u00f3n las particularidades de la toma de decisiones (Altier et al., 2014). A pesar de esto, cada modelo se centra en unos factores, destacando el uso de la distinci\u00f3n entre factores de empuje y atracci\u00f3n y siendo los m\u00e1s representativos la desilusi\u00f3n y la familia, respectivamente, y los conceptos de compromiso y satisfacci\u00f3n. Finalmente, como se ha mencionado repetidamente, la evidencia emp\u00edrica que apoya estos modelos es muy limitada.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como se han mencionado algunos de los aportes de estos modelos, no son pocas las limitaciones que encuentran. Como se ha mencionado, los factores y procesos que intervienen en la desradicalizaci\u00f3n no est\u00e1n del todo claros. Por un lado, aunque se han identificado varios factores de empuje y atracci\u00f3n y, en menor medida, factores inhibidores, poco se sabe de su prevalencia y del efecto que tienen sobre la desvinculaci\u00f3n y la desradicalizaci\u00f3n. Asimismo, esta distinci\u00f3n anal\u00edtica a sido criticada por sus limitaciones a la hora de realizar predicciones (Altier et al., 2014). Por tanto, es necesario seguir indagando en estos factores, buscar otras posibles distinciones anal\u00edticas, discernir las condiciones en que aparecen y dilucidar las posibles combinaciones e interacciones que se dan, as\u00ed como identificar los factores personales con los que mantienen una mayor asociaci\u00f3n. Por otro lado, la mayor\u00eda de modelos te\u00f3ricos presentados cuenta con muy poca evidencia emp\u00edrica (a excepci\u00f3n del modelo de inversi\u00f3n, aunque no en el campo que nos ata\u00f1e). En consecuencia, se requiere de datos que puedan refutar o validar estos modelos, as\u00ed como dar lugar a otros que encajen mejor en la realidad y faciliten la creaci\u00f3n de intervenciones que incidan en la desradicalizaci\u00f3n y puedan ser evaluadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, destacar que la elecci\u00f3n de un modelo u otro depender\u00e1, en \u00faltima instancia, de las necesidades y preferencias de las partes interesadas, de las caracter\u00edsticas del objeto de estudio, de la intervenci\u00f3n requerida o de la decisi\u00f3n a tomar. Por ello, esta revisi\u00f3n constituye un documento al que acudir para conocer los diferentes modelos te\u00f3ricos que tratan de explicar la desradicalizaci\u00f3n y la desvinculaci\u00f3n. La valoraci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de estos modelos, a fin de comparar ventajas e inconvenientes en cada contexto, pueda llevar a una toma de decisiones m\u00e1s acertadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre los autores<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Roberto M. Lobato<\/em><\/strong> es profesor del Department of Psychology del Marbella International University Centre; su l\u00ednea de investigaci\u00f3n se centra en el an\u00e1lisis de actitudes grupales entre grupos religiosos y las distintas formas de violencia pol\u00edtica y cultural colectiva. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:romulobato@gmail.com\">romulobato@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Josep Garc\u00eda-Coll<\/em><\/strong> es alumno del programa de Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de C\u00f3rdoba. Adem\u00e1s, es investigador en el \u00c1rea de Investigaci\u00f3n en Radicalizaci\u00f3n, Prevenci\u00f3n y Seguridad de la Fundaci\u00f3n Euro\u00e1rabe de Altos Estudios. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:jogarcoll@gmail.com\">jogarcoll@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aebi, Marcelo F. &amp; Tiago, M\u00e9lanie M. (2021), \u201cSPACE I &#8211; 2020 \u2013 Council of Europe annual penal statistics: Prison populations\u201d, Council of Europe. <a href=\"https:\/\/wp.unil.ch\/space\/files\/2021\/04\/210330_FinalReport_SPACE_I_2020.pdf\">https:\/\/wp.unil.ch\/space\/files\/2021\/04\/210330_FinalReport_SPACE_I_2020.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Agnew, Christopher R., Hoffman, Aaron M., Lehmiller, Justin J. &amp; Duncan, Natasha T. (2007), \u201cFrom the interpersonal to the international: Understanding commitment to the \u2018War on Terror\u2019\u201d, <em>Personality and Social Psychology Bulletin<\/em>, Vol. 33, No. 11, pp. 1559\u20131571. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/0146167207305540\">https:\/\/doi.org\/10.1177\/0146167207305540<\/a> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ajzen, Icek (1991), \u201cThe theory of planned behavior\u201d, <em>Organizational Behavior and Human Decision Processes<\/em>, Vol. 50, No. 2, pp. 179\u2013211. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/0749-5978(91)90020-T\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/0749-5978(91)90020-T<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Alonso, Rogelio &amp; D\u00edaz Bada, Javier (2016), \u201cWhat role have former ETA terrorists played in counter terrorism and counter radicalization initiatives in Spain?\u201d, <em>Studies in Conflict &amp; Terrorism<\/em>, Vol. 39, No. 11, pp. 982\u20131006. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/1057610X.2016.1154365\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/1057610X.2016.1154365<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Altier, Mary Beth, Boyle, Emma L., Shortland, Neil D. &amp; Horgan, John G. (2017), \u201cWhy they leave: An analysis of terrorist disengagement events from eighty-seven autobiographical accounts\u201d, <em>Security Studies<\/em>, Vol. 26, No. 2, pp. 305\u2013332. <a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.1080\/09636412.2017.1280307\">http:\/\/dx.doi.org\/10.1080\/09636412.2017.1280307<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Altier, Mary Beth, Thoroughgood, \ufeffChristian N. &amp; Horgan, J. John G. (2014), \u201cTurning away from terrorism: Lessons from psychology, sociology, and criminology\u201d, <em>Journal of Peace Researc<\/em>h, Vol. 51, No. 5, pp. 647\u2013661. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/0022343314535946\">https:\/\/doi.org\/10.1177\/0022343314535946<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ashour, Omar (2009), <em>The de-radicalization of jihadists: Transforming armed islamist movements<\/em>, New York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Barrelle, Kate (2015), \u201cPro-integration: Disengagement from and life after extremism\u201d, <em>Behavioral Sciences of Terrorism and Political Aggression<\/em>, Vol. 7, No. 2, pp. 129\u2013142. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/19434472.2014.988165\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/19434472.2014.988165<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>B\u00e9langer, Jocelyn J. (2018), \u201cThe rise and fall of violent extremism: The science behind community-based interventions\u201d, en Kopetz, Catalina E. &amp; Fishbach, Aylet (Eds.), <em>The Motivation-Cognition Interface: From the Lab to the Real World: A Festschrift in Honor of Arie W. Kruglanski<\/em>, New York: Routledge, pp. 170\u2013195. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.4324\/9781315171388_8\">https:\/\/doi.org\/10.4324\/9781315171388_8<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Bj\u00f8rgo, Tore &amp; Horgan, John G. (2009), <em>Leaving terrorism behind: Individual and collective disengagement<\/em>, New York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeffBrehm, Jack (1966), <em>A theory of psychological reactance<\/em>, Oxford: Oxford Academic Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Cherney, Adrian (2018), \u201cSupporting disengagement and reintegration: Qualitative outcomes from a custody-based counter radicalisation intervention\u201d, <em>Journal for Deradicalization<\/em>, Vol. 17, pp. 1\u201327.<\/p>\n\n\n\n<p>Cherney, Adrian &amp; Belton, Emma (2020), \u201cAssessing intervention outcomes targeting radicalised offenders: Testing the pro integration model of extremist disengagement as an evaluation tool\u201d, <em>Dynamics of Asymmetric Conflict<\/em>, Vol. 13, No. 3, pp. \ufeff193\u2013211. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/17467586.2019.1680854\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/17467586.2019.1680854<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Chernov Hwang, Julie (2015), \u201cThe disengagement of Indonesian jihadists: Understanding the pathways\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 29, No. 2, pp. 277\u2013295. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546553.2015.1034855\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546553.2015.1034855<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Clubb, Gordon (2015), \u201cDe-radicalization, disengagement and the attitudes-behavior debate\u201d, en Kennedy-Pipe, Caroline Clubb, Gordon &amp; Mabon, Simon (Eds.), <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, London: SAGE, pp. 258\u2013266.<\/p>\n\n\n\n<p>Council of the European Union (2014), \u201cRevised EU strategy for combating radicalisation and recruitment to terrorism (5643\/5\/14)\u201d. <a href=\"https:\/\/data.consilium.europa.eu\/doc\/document\/ST-9956-2014-INIT\/en\/pdf\">https:\/\/data.consilium.europa.eu\/doc\/document\/ST-9956-2014-INIT\/en\/pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Dalgaard-Nielsen, Anja (2010), \u201cViolent radicalization in Europe: What we know and what we do not know\u201d, <em>Studies in Conflict &amp; Terrorism<\/em>, Vol. 33, No. 9, pp. 797\u2013814. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/1057610X.2010.501423\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/1057610X.2010.501423<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2013), \u201cPromoting exit from violent extremism: Themes and approaches, <em>Studies in Conflict &amp; Terrorism<\/em>, Vol. 36, No. 2, pp. 99\u2013115. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/1057610X.2013.747073\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/1057610X.2013.747073<\/a><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Demant, Froukje, Slootman, Marieke, Buijs, Frank &amp; Tillie, Jean (2008), \u201cDecline and disengagement: An analysis of processes of deradicalization\u201d, Institute for Migration and Ethnic Studies. <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/305000696_Decline_and_disengagement_An_analysis_of_processes_of_deradicalisation\">https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/305000696_Decline_and_disengagement_An_analysis_of_processes_of_deradicalisation<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Doosje, \ufeffBertjan, Moghaddam, Fathali M., Kruglanski, Arie W., de Wolf, Arjan, Mann, \ufeffLiesbeth &amp; Feddes, Allard R. (2016), \u201cTerrorism, radicalization and de-radicalization\u201d, <em>Current Opinion in Psychology<\/em>, Vol. 11, pp. 79\u201384. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.copsyc.2016.06.008\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.copsyc.2016.06.008<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Dugas, Michelle &amp; Kruglanski, Arie W. (2014), \u201cThe quest for significance model of radicalization: Implications for the management of terrorist detainees\u201d, <em>Behavioral Sciences &amp; the Law<\/em>, Vol. 32, No. 3, pp. 423\u2013439. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1002\/bsl.2122\">https:\/\/doi.org\/10.1002\/bsl.2122<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Farrell, Daniel &amp; Rusbult Caryl E. (1981), \u201cExchange variables as predictors of job satisfaction, job commitment, and turnover: The impact of rewards, costs, alternatives, and investments\u201d, <em>Organizational Behavior and Human Performance<\/em>, Vol. 28, No. 1, pp. 78\u201395.<\/p>\n\n\n\n<p>Festinger, L. (1957), <em>A theory of cognitive dissonance<\/em>, Stanford, CA: Stanford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>G\u00f8tzsche-Astrup, Oluf (2018), \u201cThe time for causal designs: Review and evaluation of empirical support for mechanisms of political radicalization\u201d, <em>Aggression and Violent Behavior<\/em>, Vol. 39, pp. 90\u201399. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.avb.2018.02.003\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.avb.2018.02.003<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Harris, Kira J., Gringart, Eyal &amp; Drake, Deirdre (2018), \u201cLeaving ideological groups behind: A model of disengagement\u201d, <em>Behavioral Sciences of Terrorism and Political Aggression<\/em>, Vol. 10, No. 2, pp. 91\u2013109. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/19434472.2017.1299782\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/19434472.2017.1299782<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hart, Amber (2020), \u201cRisks, radicalisation and rehabilitation: Imprisonment of incarcerated terrorists\u201d, <em>Journal of Policing, Intelligence and Counter Terrorism<\/em>, Vol. 15, No. 3, pp. 189\u2013208. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/18335330.2020.1817527\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/18335330.2020.1817527<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Horgan, John G. (2008), \u201cDesradicalization or disengagement? A process in need of clarity and a counterterrorism initiative in need of evaluation\u201d, <em>Perspectives on Terrorism<\/em>, Vol. 2, No. 4, pp. 3\u20138.<\/p>\n\n\n\n<p>Horgan, John G. (2009a), \u201cIndividual disengagement: A psychological analysis\u201d, en Bj\u00f8rgo, Tore &amp; Horgan, John G. (Eds.), <em>Leaving Terrorism Behind: Individual and Collective Disengagement<\/em>, New York: Routledge, pp. 17\u201329. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.4324\/9780203884751\">https:\/\/doi.org\/10.4324\/9780203884751<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2009b), <em>Walking away from terrorism: Accounts of disengagement from radical and extremist movements<\/em>, New York: Routledge.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Horgan, John G. &amp; Braddock, Kurt (2010), \u201cRehabilitating the terrorists?: Challenges in assessing the effectiveness of de-radicalization programs\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 22, No. 2, pp. 267\u2013291. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546551003594748\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546551003594748<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Kenney, Michael &amp; Chernov Hwang, Julie (2020), \u201cShould I stay or should I go? Understanding how British and Indonesian extremists disengage and why they don\u2019t\u201d, <em>Political Psychology<\/em>, Vol. 42, No. 4, pp. \ufeff537\u2013553. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/pops.12713\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/pops.12713<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Khalil, James, Horgan, John G. &amp; Zeuthen, Martine (2019), \u201cThe Attitudes-Behaviors Corrective (ABC) model of violent extremism\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546553.2019.1699793\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546553.2019.1699793<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Klandermans, Bert (1997), <em>The social psychology of protest<\/em>, Cambridge, MA: Blackwell.<\/p>\n\n\n\n<p>King, Michael &amp; Taylor, Donald M. (2011), \u201cThe radicalization of homegrown jihadists: A review of theoretical models and social psychological evidence\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 23, No. 4, pp. 602\u2013622. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546553.2011.587064\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546553.2011.587064<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Koehler, Daniel (2018), <em>Understanding deradicalization: Methods, tools and programs for countering violent extremism<\/em>, New York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Kruglanski, Arie W., B\u00e9langer, Jocelyn J. &amp; Gunaratna, Rohan (2019), <em>The three pillars of radicalization: Needs, narratives, and networks<\/em>, Oxford: Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Le, Benjamin &amp; Agnew, Christopher, R. (2003), \u201cCommitment and its theorized determinants: A meta-analysis of the investment model\u201d, <em>Personal Relationships<\/em>, Vol. 10, No. 1, pp. 37\u201357. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/1475-6811.00035\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/1475-6811.00035<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Lee, Everett S. (1966), \u201cA theory of migration\u201d, <em>Demography<\/em>, Vol. 3, No. 1, pp. 47\u201357.<\/p>\n\n\n\n<p>Lobato, Roberto M. (2019), \u201cEn busca de los extremos: Tres modelos para comprender la radicalizaci\u00f3n\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 5, No. 2, pp. 107\u2013125. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.18847\/1.10.7\">https:\/\/doi.org\/10.18847\/1.10.7<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f6sel, Friedrich, Bender, Doris, Jugl, Irina &amp; King, Sonja (2020), \u201cResilience against political and religious extremism, radicalization, and related violence: A systematic review of studies on protective factors\u201d, en Weisburd, David, Savona, Ernesto U., Hasisi, Badi &nbsp;&amp; Calderoni, Francesco (Eds.), <em>Understanding Recruitment to Organized Crime and Terrorism<\/em>, Cham: Springer, pp. 55\u201384. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/978-3-030-36639-1_3\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/978-3-030-36639-1_3<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Marrero, Inmaculada (2020), <em>Soldados del terrorismo global: Los nuevos combatientes extranjeros<\/em>, Madrid: Tecnos.<\/p>\n\n\n\n<p>McCauley, Clark &amp; Moskalenko, Sophia (2017), \u201cUnderstanding political radicalization: The two-pyramids model\u201d, <em>American Psychologist<\/em>, Vol. 72, No. 3, pp. 205\u2013216. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1037\/amp0000062\">https:\/\/doi.org\/10.1037\/amp0000062<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Moskalenko, Sophia &amp; McCauley, Clark (2009), \u201cMeasuring political mobilization: The distinction between activism and radicalism\u201d, <em>Terrorism and Political Violence<\/em>, Vol. 21, No. 2, pp. 239\u2013260. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546550902765508\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/09546550902765508<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Moyano, Manuel &amp; Trujillo, Humberto M. (2013), <em>Radicalizaci\u00f3n islamista y terrorismo. Claves psicosociales<\/em>, Granada: Editorial Universidad de Granada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mullins, Sam (2010), \u201cRehabilitation of Islamist terrorists: Lessons from criminology\u201d, <em>Dynamics of Asymmetric Conflict<\/em>, Vol. 3, No. 3, pp. 162\u2013193. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/17467586.2010.528438\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/17467586.2010.528438<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rabasa, Angel, Pettyjohn, Stacie L., Ghez, Jeremy J. &amp; Boucek, Christopher (2010), \u201cDeradicalizing islamist extremists\u201d, RAND Corporation. <a href=\"https:\/\/www.rand.org\/pubs\/monographs\/MG1053.html\">https:\/\/www.rand.org\/pubs\/monographs\/MG1053.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Raets, Sigrid (2017), \u201cThe we in me. Considering terrorist desistance from a social identity perspective\u201d, <em>Journal for Deradicalization<\/em>, Vol. 13, pp. 1\u201328.<\/p>\n\n\n\n<p>Rusbult, Caryl E. (1980), \u201cCommitment and satisfaction in romantic associations: A test of the investment model\u201d, <em>Journal of Experimental Social Psychology<\/em>, Vol. 16, No. 2, pp. 172\u2013186. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/0022-1031(80)90007-4\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/0022-1031(80)90007-4<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rusbult, Caryl E. (1983), \u201cA longitudinal test of the investment model: The development (and deterioration) of satisfaction and commitment in heterosexual involvements\u201d, <em>Journal of Personality and Social Psychology<\/em>, Vol. 45, No. 1, pp. 101\u2013117. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1037\/0022-3514.45.1.101\">https:\/\/doi.org\/10.1037\/0022-3514.45.1.101<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rusbult, Caryl E. &amp; Farrell, Dan (1983), \u201cA longitudinal test of the investment model: The impact of job satisfaction, job commitment, and turnover of variations in rewards, costs, alternatives, and investments\u201d, <em>Journal of Applied Psychology<\/em>, Vol. 68, No. 3, pp. 429\u2013438.<\/p>\n\n\n\n<p>Rusbult, Caryl E., Martz, John M. &amp; Agnew, Christopher R. (1998), \u201cThe investment model scale: Measuring commitment level, satisfaction level, quality of alternatives, and investment size\u201d, <em>Personal Relationships<\/em>, Vol. 5, No. 4, pp. 357\u2013391.<\/p>\n\n\n\n<p>Sageman, Marc (2017), <em>Turning to political violence: The emergence of terrorism<\/em>, Pennsylvania: University of Pennsylvania Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Schmid, Alex P. (2013), \u201cRadicalisation, de-radicalisation, counter-radicalisation: A conceptual discussion and literature review\u201d, International Centre for Counter-Terrorism \u2013 The Hague (ICCT). <a href=\"http:\/\/www.icct.nl\/download\/file\/ICCT-Schmid-Radicalisation-De-Radicalisation-Counter-Radicalisation-March-2013.pdf\">http:\/\/www.icct.nl\/download\/file\/ICCT-Schmid-Radicalisation-De-Radicalisation-Counter-Radicalisation-March-2013.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Schuurman, Bart (2019), \u201cTopics in terrorism research: Reviewing trends and gaps, 2007-2016\u201d, <em>Critical Studies on Terrorism<\/em>, Vol. 12, No. 3, pp. 463\u2013480. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/17539153.2019.1579777\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/17539153.2019.1579777<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Silke, Andrew (2004), \u201cTerrorism, 9\/11 and psychology\u201d, <em>The Psychologist<\/em>, Vol. 17, No. 9, pp. 518\u2013521.<\/p>\n\n\n\n<p>Silke, Andrew, Morrison, John, Maiberg, Heidi, Slay, Chloe &amp; Stewart, Rebecca (2021), \u201cThe phoenix model of disengagement and deradicalisation from terrorism and violent extremism\u201d, <em>Monatsschrift F\u00fcr Kriminologie Und Strafrechtsreform<\/em>. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1515\/mks-2021-0128\">https:\/\/doi.org\/10.1515\/mks-2021-0128<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>van Stekelenburg, Jacquelien &amp; Klandermans, Bert (2017), \u201cIndividuals in movements: A social psychology of contention\u201d, en Conny Roggeband &amp; Bert Klandermans (Eds.), <em>Handbook of Social Movements Across Disciplines. Handbooks of Sociology and Social Research<\/em>, Cham: Springer, pp. 103\u2013139. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/978-3-319-57648-0_5\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/978-3-319-57648-0_5<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Victoroff, Jeff (2005), \u201cThe mind of the terrorist: A review and critique of psychological approaches\u201d, <em>Journal of Conflict Resolution<\/em>, Vol. 49, No. 1, pp. 3\u201342. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/0022002704272040\">https:\/\/doi.org\/10.1177\/0022002704272040<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Webber, David, Chernikova, Marina, Kruglanski, Arie W., Gelfand, Michele J., Hettiarachchi, Malkanthi, Gunaratna, Rohan, Lafreniere, Marc-Andre &amp; Belanger, Jocelyn J. (2018), \u201cDeradicalizing detained terrorists\u201d, <em>Political Psychology<\/em>, Vol. 39, No. 3, pp. 539\u2013556. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/pops.12428\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/pops.12428<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Webber, David, Chernikova, Marina, Molinario, Erica &amp; Kruglanski, Arie W. (2020), \u201cPsychological approaches to terrorist rehabilitation\u201d, en Stig Jarle Hansen &amp; Stian Lid (Eds.), <em>Routledge Handbook of Deradicalisation and Disengagement<\/em>, New York: Routledge, pp. 54\u201366.<\/p>\n\n\n\n<p>Webber, David &amp; Kruglanski, Arie W. (2017), \u201cPsychological factors in radicalization: A \u20183N\u2019 approach\u201d, en LaFree, Gary &amp; Freilic, Joshua (Eds.), <em>The Handbook of the Criminology of Terrorism<\/em>, Oxford: Wiley Blackwell, pp. 33\u201346. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1002\/9781118923986.ch2\">https:\/\/doi.org\/10.1002\/9781118923986.ch2<\/a> Wolfowicz, Michael, Litmanovitz, Yael, Weisburd, David &amp; Hasisi, Badi (2020), \u201cA field-wide systematic review and meta-analysis of putative risk and protective factors for radicalization outcomes\u201d, <em>Journal of Quantitative Criminology<\/em>, Vol. 36, No. 3, pp. 407\u2013447. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s10940-019-09439-4\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/s10940-019-09439-4<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ROBERTO M. LOBATO Marbella International University Centre, Espa\u00f1a JOSEP GARC\u00cdA-COLL Universidad de C\u00f3rdoba, Espa\u00f1a Title: Deradicalization and Disengagement: Formal and Theoretical Aspects Resumen: La radicalizaci\u00f3n constituye una de las mayores problem\u00e1ticas a nivel securitario y social. 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No obstante, el n\u00famero de detenciones en los \u00faltimos a\u00f1os han llevado a replantearse reforzar los modelos de intervenci\u00f3n&hellip;&nbsp;Leer m\u00e1s &raquo;Desradicalizaci\u00f3n y desvinculaci\u00f3n: aspectos formales y te\u00f3ricos\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/desradicalizacion-y-desvinculacion-aspectos-formales-y-teoricos\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista de Estudios en Seguridad Internacional\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2022-06-08T16:52:18+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/image.png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\">\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Jos\u00e9 Carlos Hern\u00e1ndez\">\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\">\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"43 minutos\">\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/#website\",\"url\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/\",\"name\":\"Revista de Estudios en Seguridad Internacional\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?s={search_term_string}\",\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/desradicalizacion-y-desvinculacion-aspectos-formales-y-teoricos\/#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/image.png\",\"width\":729,\"height\":776},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/desradicalizacion-y-desvinculacion-aspectos-formales-y-teoricos\/#webpage\",\"url\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/desradicalizacion-y-desvinculacion-aspectos-formales-y-teoricos\/\",\"name\":\"Desradicalizaci\\u00f3n y desvinculaci\\u00f3n: aspectos formales y te\\u00f3ricos - Revista de Estudios en Seguridad Internacional\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/desradicalizacion-y-desvinculacion-aspectos-formales-y-teoricos\/#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2022-06-08T16:31:58+00:00\",\"dateModified\":\"2022-06-08T16:52:18+00:00\",\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/desradicalizacion-y-desvinculacion-aspectos-formales-y-teoricos\/\"]}]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/537"}],"collection":[{"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=537"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/537\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":540,"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/537\/revisions\/540"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=537"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}