{"id":522,"date":"2022-05-31T10:02:24","date_gmt":"2022-05-31T10:02:24","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=522"},"modified":"2022-06-01T17:36:31","modified_gmt":"2022-06-01T17:36:31","slug":"el-manifiesto-terrorista-como-instrumento-de-analisis-del-proceso-de-radicalizacion-el-caso-de-la-extrema-derecha","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/el-manifiesto-terrorista-como-instrumento-de-analisis-del-proceso-de-radicalizacion-el-caso-de-la-extrema-derecha\/","title":{"rendered":"El manifiesto terrorista como instrumento de an\u00e1lisis del proceso de radicalizaci\u00f3n: el caso de la extrema derecha"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">JOSEP BAQU\u00c9S<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">MARIO TOBOSO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">CARLES ORTOL\u00c0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad de Barcelona, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title: The Terrorist Manifesto as an Instrument for Analyzing the Radicalization Process: The Case of the Extreme Right<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: En los \u00faltimos a\u00f1os se han sucedido diversos atentados terroristas protagonizados por individuos que se suelen vincular a la \u201cextrema derecha\u201d. En realidad, los atentados dan algunas pistas, en funci\u00f3n de cu\u00e1les sean sus objetivos. Pero lo que m\u00e1s informaci\u00f3n aporta son los manifiestos que algunos de esos terroristas nos han dejado. A partir de esa premisa, este art\u00edculo desarrolla un an\u00e1lisis de los contenidos de varios de ellos, planteando hasta qu\u00e9 punto puede hablarse de que existe una ideolog\u00eda detr\u00e1s de los mismos; hasta qu\u00e9 punto esa ideolog\u00eda es la misma en todos los casos; y hasta qu\u00e9 punto se corresponde con tesis de extrema derecha o, m\u00e1s bien, se aproximan m\u00e1s a otras de corte fascista. Tras ese an\u00e1lisis, y atendiendo a los marcos te\u00f3ticos empleados se puede responder afirmativamente a los dos primeras preguntas, mientras que la tercera respuesta delata la presencia de importante componentes de fascismo en los proyectos de sociedad anhelados por esos terroristas.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: terrorismo, extrema derecha, diferencialismo, racismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: In recent years there have been various terrorist attacks carried out by individuals who are usually linked to the \u00abextreme right\u00bb. Actually, the attacks give some clues, depending on what their objectives are. But most of the information available is in the manifests that some of those terrorists have left us. Based on this premise, this article proposes an analysis of the contents of several of them, considering to what extent it can be said that there is an ideology behind them; to what extent is that ideology the same in all cases; and to what extent it corresponds to the theses of the extreme right or, rather, they are closer to others of a fascist nature. After this analysis, and taking into account the theoretical frameworks used, the first two questions can be answered in the affirmative way, while the third answer reveals the presence of important components of fascism in the societal projects desired by these terrorists.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Terrorism, Far Right, Diferentialism, Racism.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>:\u00a0Josep Baqu\u00e9s, Mario Toboso y Carles Ortol\u00e0, &lt;&lt;El manifiesto terrorista como instrumento de an\u00e1lisis del proceso de radicalizaci\u00f3n: el caso de la extrema derecha>>, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 8, No. 1, (2022), pp. 143-163. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.15.9\">http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.15.9<\/a> \u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se han sucedido los atentados terroristas protagonizados por activistas que, gen\u00e9ricamente, han sido ubicados en la \u201cextrema derecha\u201d.<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> Lo que estos hechos han puesto de relieve es que el primer atentado de la saga -el de Anders Breivik, en verano de 2011- no fue un hecho aislado. Por el contrario, lo sucedido en Oslo y la isla de Utoya ha estimulado la secuencia posterior, que se prolonga hasta la actualidad. Esta oleada se viene asociando con individuos, en lugar de grupos terroristas. Como sucediera con Mohamed Merah -que fue objeto de emulaci\u00f3n en el yihadismo- el patr\u00f3n de Breivik se ha ido repitiendo durante los \u00faltimos a\u00f1os: un terrorista que act\u00faa en solitario -bebiendo de fuentes como Luis Beam o Tom Metzger y de su resistencia sin lideres- y que deja un manifiesto -en forma de dossier, carta o video- donde desgrana sus motivaciones y su visi\u00f3n del mundo. Estos manifiestos han proliferado debido a dos factores:<\/p>\n\n\n\n<p>El primero, de car\u00e1cter instrumental, ya que, al no integrarse en una organizaci\u00f3n, esos terroristas no disponen de un aparato comunicativo que pueda reivindicar y explotar propagand\u00edsticamente sus acciones. De hecho, la propia acci\u00f3n se convierte en el mensaje para estimular o inspirar a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo, referido al tipo de trascendencia perseguido. Los yihadistas no legan manifiestos. Como mucho, y por recomendaci\u00f3n de sus l\u00edderes, graban un video, o difunden una prueba de autenticidad de su acci\u00f3n (o de la<em> baya<\/em> de fidelidad al l\u00edder yihadista). Su recompensa es trascendente, en el sentido estricto de la entrada en el para\u00edso con prerrogativas para el <em>shahid<\/em> y sus familiares. En cambio, en el terrorista individual de extrema derecha, el refuerzo religioso apenas tiene influencia. Todo se resume en la trascendencia en vida, buscando que la acci\u00f3n perpetrada sirva de modelo, inspiraci\u00f3n o catalizador para otros comprometidos con la causa. No en vano, son modelos de \u00e9xito en la planificaci\u00f3n de atentados terroristas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en comparaci\u00f3n con el conocimiento y la experiencia que poseen las agencias antiterroristas en materia yihadista, el terrorismo de extrema derecha a\u00fan presenta muchas inc\u00f3gnitas, sobre la selecci\u00f3n de objetivos, los perpetradores, las condiciones facilitadoras, el proceso de radicalizaci\u00f3n y su discurso. El d\u00e9ficit depublicaciones acad\u00e9micas sobre el terrorismo de extrema derecha sugiere una evaluaci\u00f3n tibia de la amenaza (Schuurman, 2019) a la par que delata un punto ciego potencialmente peligroso. De ah\u00ed el sentido de este art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>La comprensi\u00f3n de este fen\u00f3meno requiere de diversas aproximaciones. La nuestra se desarrolla en el campo de la ciencia pol\u00edtica en sentido amplio y, m\u00e1s concretamente, en el de la teor\u00eda pol\u00edtica. Nuestra meta no es profundizar en su <em>modus operandi<\/em>, ni tampoco desarrollar un trabajo de corte victimol\u00f3gico. Dejaremos esa parte para otras disciplinas. En cambio, planteamos nuestra contribuci\u00f3n atendiendo al llamado de algunos expertos (Ehsan &amp; Stott, 2020: 4), que reclaman una mejor comprensi\u00f3n de las \u201cmotivaciones ideol\u00f3gicas\u201d de este terrorismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco te\u00f3rico y metodolog\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para ello, hemos seleccionado cuatro casos, a partir de su relevancia pr\u00e1ctica, a saber, los atentados cometidos por Roof (2015), Tarrant (2019), Crusius (2019) y Rathjen (2020). Nuestro objetivo consiste en desentra\u00f1ar las ra\u00edces ideol\u00f3gicas de estos terroristas a partir del an\u00e1lisis de sus respectivos manifiestos, que operan a modo de fuente primaria. Pero tambi\u00e9n consiste en poner de relieve los puntos que tienen en com\u00fan y, cuando se d\u00e9 el caso, las diferencias existentes entre ellos. O, lo que es lo mismo, identificar, si procede, la existencia de un denominador com\u00fan que se est\u00e9 consolidando como n\u00facleo duro de un movimiento que, atendiendo al origen de los individuos seleccionados, tiene un claro cariz transnacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo esas las preguntas de investigaci\u00f3n, la hip\u00f3tesis propuesta es que existe una coherencia interna s\u00f3lida, transversal a todos los activistas trabajados, tanto en lo que respecta a sus referentes, como en lo que respecta al proyecto defendido. As\u00ed como que la pretensi\u00f3n de que el t\u00e9rmino \u201cextrema derecha\u201d sea suficiente para catalogarlos es discutible, en la medida en que esos manifiestos puedan incorporar elementos discursivos que no se dejen atrapar por ese criterio. No se pretende que los manifiestos objeto de estudio se correspondan con individuos adecuadamente formados en t\u00e9rminos acad\u00e9micos. No es el caso. Pero eso no es ninguna novedad: lo mismo ocurr\u00eda cuando se analizaba el perfil de los etarras, a\u00f1os atr\u00e1s, o de los yihadistas, en tiempos recientes. Lo que aqu\u00ed se busca (como siempre, en estos casos) no es la <em>finezza<\/em> intelectual de los terroristas, pues eso ser\u00eda en vano. Lo que se perge\u00f1a es tan simple -e importante- como poner de relieve la ideolog\u00eda que subyace a sus actuaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La mera posibilidad de que compartan proyecto, y de que sus discursos se retroalimenten (a partir de algunas intuiciones comunes, y entre s\u00ed) no es -objetivamente hablando- una buena noticia (teniendo en cuenta su <em>vis destructiva<\/em>). Pero mejor es disponer de un diagn\u00f3stico realista que minimizar el impacto de unas ideas que pueden tener mucho recorrido. La identificaci\u00f3n de estos componentes puede contribuir a la articulaci\u00f3n de mejores y m\u00e1s afinados elementos de contranarrativa.<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de sus diferencias, el salafismo yihadista y los terroristas de extrema derecha tienen sinergias. Derivan su fuerza de una narrativa extremista violenta similar; creen que est\u00e1n inmersos en una crisis existencial que amenaza su forma de vida, y que el \u00fanico camino para garantizar su autoconservaci\u00f3n es la violencia. La investigaci\u00f3n de Julia Ebner que documenta incidentes en los EEUU, Australia, Francia, Alemania y el Reino Unido (Ebner, 2017) ha demostrado que los ataques terroristas de extrema derecha y salafistas yihadistas tienden a aumentar al mismo tiempo creando un c\u00edrculo de ira y terror.<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Para articular mejor la explotaci\u00f3n de los resultados de la investigaci\u00f3n -en beneficio tanto de la heur\u00edstica, como de la exposici\u00f3n- hemos optado por generar un tipo ideal como resultado final de la misma (Weber, 1974: 60-61). Se trata de una herramienta \u00fatil para, en el futuro, cotejar los resultados obtenidos a partir de esta primera muestra con nuevos casos que puedan surgir. Para ello, hemos seleccionado un conjunto de variables (explicativas o independientes) procurando que no sean muchas (Lijphart, 1971: 682) pero, al mismo tiempo, procurando que puedan ser consideradas como \u201cvariables-clave\u201d (Lijphart, 1971: 692) desde una perspectiva politol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto nos ha permitido, en una primera fase, rellenar de contenido esas variables en funci\u00f3n de las definiciones, proyectos y expectativas de cada uno de los implicados. Para, en una segunda fase (que en este art\u00edculo se corresponde con las conclusiones) realizar las comparaciones pertinentes, con la mirada puesta en alcanzar ese denominador com\u00fan. Pero tambi\u00e9n nos ha permitido, cuando ello ha sido necesario, traer a colaci\u00f3n los matices de cada discurso. Por consiguiente, la identificaci\u00f3n de ese n\u00facleo duro compartido permite dotar de contenido a la variable explicada o dependiente. Asimismo, en el caso de que aparezcan algunos elementos diferenciales entre discursos, se ha procedido a aislar la (o las) variable(s) interviniente(s) que den cuenta de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Las variables explicativas elegidas son:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>los mecanismos de radicalizaci\u00f3n;<\/li><li>la autodefinici\u00f3n ideol\u00f3gica;<\/li><li>el \u201cmito\u201d elegido para sostener el proyecto pol\u00edtico defendido;<\/li><li>la construcci\u00f3n del \u201cenemigo\u201d y, finalmente,<\/li><li>el modelo deseado de sociedad.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, aunque Weber nos ofrece una herramienta anal\u00edtica adecuada para el caso que nos ocupa, la construcci\u00f3n del marco te\u00f3rico de este art\u00edculo parte de la herencia de Carl Schmitt. Especialmente de su dial\u00e9ctica \u201camigo-enemigo\u201d. Schmitt aduce que \u00e9sa es la caracter\u00edstica fundamental de la pol\u00edtica: la clave de su definici\u00f3n, lo que la identifica y distingue de otros \u00e1mbitos de la vida o del conocimiento. De ah\u00ed la diferenciaci\u00f3n que \u00e9l hace entre las nociones de <em>hostis<\/em> e <em>inimicus<\/em>, decant\u00e1ndose por favorecer la primera, en el \u00e1mbito pol\u00edtico (Schmitt, 2009: 58-59). As\u00ed, esa dial\u00e9ctica (la de la \u201chostilidad\u201d) conlleva -de modo inherente al concepto de pol\u00edtica que \u00e9l sostiene- la posibilidad de la eliminaci\u00f3n f\u00edsica del \u201cotro\u201d, en un contexto marcada y expl\u00edcitamente \u201cguerracivilista\u201d (Schmitt, 2009: 63).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin perjuicio de que las aportaciones de Schmitt sobrevuelen constantemente nuestro an\u00e1lisis, su aproximaci\u00f3n sigue siendo demasiado b\u00e1sica (en un sentido del t\u00e9rmino no peyorativo, sino arquitect\u00f3nico) como para detallar adscripciones y proyectos. En esta l\u00ednea, algunos autores han mostrado el modo en que esa misma l\u00f3gica subyace a la violencia pol\u00edtica engendrada desde el \u00e1mbito de la extrema izquierda (Baqu\u00e9s, 2019). Por ello es necesario considerar otros referentes para completar nuestro marco te\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor de mayor relieve acad\u00e9mico al que dos de los interpelados en nuestra investigaci\u00f3n aluden de modo expl\u00edcito (aluden, m\u00e1s bien, a su obra <em>El Gran Reemplazo<\/em>) es Renaud Camus (Camus, 2018),<a href=\"#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> con su conocida tesis de un Occidente \u201cinvadido\u201d por los inmigrantes. El temor a ese fen\u00f3meno se remonta, como m\u00ednimo, a la obra de Maurice Barr\u00e8s (Joly, 2015; Weil y Truong, 2015). Pero Camus es especialmente locuaz en la defensa de su postura:<\/p>\n\n\n\n<p>Nocencia [que es la voluntad de hacer da\u00f1o, del lat\u00edn <em>nocere<\/em>] es el instrumento del Gran reemplazo (\u2026) es el camino y son los medios de la actual colonizaci\u00f3n. Haciendo la vida imposible y un calvario insoportable para la poblaci\u00f3n nativa [en este contexto, la occidental] (Camus, 2018: 52).<\/p>\n\n\n\n<p>La aproximaci\u00f3n de Camus se sustenta en la teor\u00eda del diferencialismo, cuyas ra\u00edces se hallan en la obra de Alain de Benoist (De Benoist, 2015a: 99-100), aunque \u00e9l mismo apele, a su vez, a antecedentes, m\u00e1s o menos controvertidos, como L\u00e9vy-Strauss o Lefebvre (De Benoist, 2015b: 134). De Benoist es un firme defensor de la idea de raza, contra viento y marea:<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis seg\u00fan la cual la ciencia moderna considera inoperante la idea de raza (inexistente, sin fundamento, etc) y mantiene que ser\u00eda racista sostener lo contrario, se encuentra con numerosos problemas (\u2026) trata la ciencia como un campo de conocimiento donde las posiciones son un\u00e1nimes, que ciertamente no es el caso (\u2026) [y] es la m\u00e1s firme propuesta por eruditos cuyas disciplinas est\u00e1n m\u00e1s alejadas de la antropolog\u00eda (\u2026) un gran n\u00famero de periodistas, un considerable n\u00famero de soci\u00f3logos y psic\u00f3logos (De Benoist, 2015a: 87).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el diferencialismo se caracteriza por compatibilizar la pertinencia del concepto \u201craza\u201d con la negaci\u00f3n del \u201cracismo\u201d (De Benoist y Champetier, 2015: 4). Eso lo comparte con el racialismo, es decir: la afirmaci\u00f3n de las razas, pero negando jerarqu\u00edas entre ellas. Sin embargo, De Benoist, aunque m\u00e1s pr\u00f3ximo al racialismo que al racismo, tambi\u00e9n es cr\u00edtico con el primero. El racismo, en efecto, es criticado por esencialista -al pensar que las razas no evolucionan y al deducir que existen razas superiores y razas inferiores- y por reduccionista -al no tener en cuenta los criterios de tipo cultural que contribuyen a diferenciar las sociedades- (De Benoist, 2015a: 77-78). Mientras que el racialismo, habiendo solventado el primer problema, sigue anclado en el segundo. En definitiva, De Benoist trata de justificar la existencia de razas, sin caer en los excesos, ni del racismo, ni del racialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, la defensa que De Benoist hace del diferencialismo ofrece una perspectiva menos grosera de la cuesti\u00f3n racial que, por ese mismo motivo, es susceptible de ser aprovechada por quienes desean mantener este <em>cleavage<\/em> en el epicentro de sus propuestas pol\u00edticas. Y lo hace dificultando, adem\u00e1s, hipot\u00e9ticas acusaciones de delitos de odio. Ni qu\u00e9 decir tiene que esto se plantea al margen de cu\u00e1l sea la opci\u00f3n a la que se acoja cualquier activista, que puede seguir anclada en planteamientos bastante menos sofisticados del racismo.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, entre los principales expertos en esta materia no faltan quienes apuntan que De Benoist, pese a sus esfuerzos, estar\u00eda aplicando la misma l\u00f3gica racista de siempre, empleando -si acaso- par\u00e1metros m\u00e1s aceptables a nivel discursivo (Wieviorka, 2009: 14 y 47-50).<a href=\"#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> O, como mucho, est\u00e1 sustituyendo el viejo racismo biol\u00f3gico -del que ciertamente reniega- por otro de tipo cultural, que plantear\u00eda diferencias relevantes con el primero, pero sin dejar de incurrir en algunos de sus errores. As\u00ed, el a veces denominado <em>paleorracismo<\/em> (Taguieff, 1985: 81) acabar\u00eda siendo sustituido por un <em>neorracismo diferencialista<\/em> (Taguieff, 1985: 73). En todo caso, Taguieff admite que buena parte de la capacidad de seducci\u00f3n de este neorracismo vendr\u00eda dada por su narrativa, de car\u00e1cter heter\u00f3filo\/raci\u00f3filo. Porque, en principio, el diferencialismo no se plantea \u201ccontra\u201d nadie, sino en favor de mantener la diversidad racial. Incluso la de los inmigrantes.<a href=\"#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, tendremos presente la aproximaci\u00f3n de Huntington en relaci\u00f3n con la definici\u00f3n y din\u00e1mica de las civilizaciones. En este caso, porque una primera lectura de los diversos manifiestos al uso muestra una tendencia notable de todos ellos a la defensa de un criterio m\u00e1s etno-cultural que propiamente nacionalista, en t\u00e9rminos similares (aunque no id\u00e9nticos) a los propuestos por el te\u00f3rico estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos que la tesis fundamental de Huntington es que, tras el mundo bipolar de la Guerra Fr\u00eda, la fuente principal de conflicto a nivel mundial pasar\u00eda a ser de corte identitario, cuyo protagonismo recaer\u00eda en unas \u201ccivilizaciones\u201d de matriz etno-cultural, que adem\u00e1s tendr\u00edan una tendencia al enfrentamiento entre ellas (Huntington, 1997: 22). El islam es especialmente cuestionado en su obra, pero tambi\u00e9n advierte de la <em>vis expansiva<\/em> de los movimientos \u201cindigenistas\u201d o del creciente peso de la inmigraci\u00f3n no-occidental en los Estados occidentales.<a href=\"#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> <em>A fortiori<\/em>, aunque las tesis de Huntington est\u00e9n lejos del racismo, s\u00ed son cercanas al diferencialismo:<\/p>\n\n\n\n<p>los monoculturalistas a escala mundial pretenden hacer el mundo como los EEUU. Los mutliculturalistas pretenden hacer EEUU como el mundo (\u2026) un norteamericano multicultural es imposible porque unos EEUU no occidentales no son estadounidenses (Huntington, 1997: 381).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, a rengl\u00f3n seguido, el propio Huntington manifiesta la conveniencia de trabajar para lograr una \u201cmoralidad m\u00ednima tenue\u201d, a modo de \u201cnorma de los atributos comunes\u201d inter-civilizacionales (Huntington, 1997: 382 y 384) que atenuar\u00edan el enfrentamiento potencial entre civilizaciones y allanar\u00eda el camino hacia algunas reglas, aunque muy b\u00e1sicas, de car\u00e1cter universal.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, el marco te\u00f3rico aporta t\u00e9rminos para centrar el debate, para estimular las comparaciones, para perfilar mejor los discursos analizados, detectando no solo sus m\u00e9ritos, sino tambi\u00e9n sus carencias, sus lagunas, sus derivaciones o sus exageraciones. Es decir, aunque de acuerdo con la hip\u00f3tesis planteada, puedan hallarse criterios de coherencia interna entre las fuentes inspiradoras de ciertos discursos y entre esos mismos discursos, eso no significa que la lectura que se va consolidando de esas fuentes sea la m\u00e1s adecuada a lo que los precursores (de perfil m\u00e1s acad\u00e9mico) hab\u00edan pretendido.<\/p>\n\n\n\n<p>Por no salirnos del \u00e1mbito civilizacional, est\u00e1 por ver -por ejemplo- que el discurso de los terroristas sea compatible con la delimitaci\u00f3n que de las civilizaciones hace Huntington. Pero se puede decir lo mismo con respecto a la tentativa de Benoist de separarse del racismo y hasta del racialismo, para desarrollar argumentos diferencialistas. O, con m\u00e1s raz\u00f3n, con las apelaciones de Renaud Camus a evitar respuestas que conlleven atentados terroristas. En todo caso, para avanzar en esa direcci\u00f3n es necesario proceder al an\u00e1lisis de los discursos recogidos en esos manifiestos, filtrados a trav\u00e9s de las variables-clave seleccionadas para ello.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los mecanismos de radicalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dylann Roof es un joven estadounidense sure\u00f1o, que asegura no tener antecedentes familiares pol\u00edticamente radicalizados. Sus or\u00edgenes se corresponden con los de cualquier \u201cchico normal\u201d de su zona, en la que sigue latente la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre blancos y negros, pero sin especial inquina para con los segundos.&nbsp; Pero confiesa haber sido protagonista de un proceso de radicalizaci\u00f3n r\u00e1pido, cuyo punto de partida no fue, curiosamente, ning\u00fan da\u00f1o causado a la poblaci\u00f3n con la que \u00e9l se identifica. Al rev\u00e9s, en su caso todo comenz\u00f3 con la muerte a tiros de un afroamericano, en 2012.<a href=\"#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> \u00bfDe qu\u00e9 modo? Al detectar un exceso de victimismo por parte de los negros de su propia sociedad. Concretamente, al comprobar en internet los muertos por causa de la violencia inter-\u00e9tnica en los EEUU, el autor de los asesinatos de Charleston habr\u00eda descubierto que, pese a las quejas de los afroamericanos, eran muchos los blancos que hab\u00edan ca\u00eddo v\u00edctimas de la violencia de los negros (Roof, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Tarrant, la clave fue el asesinato de una ni\u00f1a sueca, en 2017, perpetrado por un uzbeko vinculado al DAESH.<a href=\"#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Es interesante destacar que el proceso de radicalizaci\u00f3n habr\u00eda durado apenas un mes, y que Tarrant afirma que algunos videojuegos -que cita- fueron importantes para conectar su radicalizaci\u00f3n cognitiva con la necesidad de pasar al empleo de la violencia contra sus \u201cenemigos\u201d (claramente, en el sentido schmittiano del t\u00e9rmino).<\/p>\n\n\n\n<p>La gamificaci\u00f3n<a href=\"#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> de la violencia de los terroristas individuales de extrema derecha es una variable<a href=\"#_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> que opera a tres niveles (Brockmyer, 2015):<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Desensibilizaci\u00f3n a la violencia: los videojuegos podr\u00edan facilitar los procesos de radicalizaci\u00f3n en la medida que los populares juegos de tirador en primera persona desensibilizar\u00edan hacia la violencia., ya que, como muestra Bandura (2019) el control moral puede ser activado y desactivado selectivamente.<\/li><li>Desprendimiento moral: los videojuegos violentos se asocian a una baja empat\u00eda, perceptible tanto a nivel neurol\u00f3gico como de comportamiento, as\u00ed como a una reducci\u00f3n en las respuestas cognitivas y emocionales hacia est\u00edmulos violentos.<\/li><li>Percepci\u00f3n de eficacia propia: se trata de la creencia en la habilidad de uno mismo para producir el resultado deseado (es la confianza que uno tiene en su propia capacidad). Los videojuegos facilitar\u00edan esa convicci\u00f3n en relaci\u00f3n con la comisi\u00f3n de violencia, porque, al ver continuamente al avatar, la naturaleza interactiva conlleva la identificaci\u00f3n con el personaje que uno controla. A medida que el jugador avanza con \u00e9xito en la pantalla, siendo recompensado por sus acciones violentas, la confianza en su habilidad para ejecutar acciones similares aumenta.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>As\u00ed que la familia de Tarrant tampoco le influy\u00f3. Pero \u00e9l llega m\u00e1s lejos que Roof, y sostiene con desd\u00e9n que sus parientes y amigos m\u00e1s cercanos eran gente \u201cap\u00e1tica\u201d y \u201capol\u00edtica\u201d (Tarrant, 2019: 17). Internet volvi\u00f3 a ser una pieza importante, pero en su caso ese proceso se dio, incluso, <em>contra<\/em> los est\u00e1ndares de quienes le rodeaban. Por lo dem\u00e1s, confiesa haber le\u00eddo el manifiesto de Roof, y haberse inspirado en las ideas de Breivik (Tarrant, 2019: 18).<\/p>\n\n\n\n<p>Crusius, como Roof, es un joven estadounidense sure\u00f1o (esta vez, de Texas) que (re-)problematiza las relaciones entre la poblaci\u00f3n de origen anglosaj\u00f3n y aquellos a quienes no considera como aut\u00e9nticos americanos. Aunque, a diferencia de Roof, su principal enemigo son los hispanos. Pero Crusius no apela a ning\u00fan caso concreto como detonante de su proceso de radicalizaci\u00f3n: alude al manifiesto escrito por Tarrant como factor decisivo para la comisi\u00f3n de su propio atentado -en el plano ideol\u00f3gico- as\u00ed como a los atentados de Christchurch como fuente de inspiraci\u00f3n \u2013 en el plano pr\u00e1ctico- (Crusius, 2019: 1). De hecho, admite que esa lectura tuvo en \u00e9l efectos fulgurantes: no estaba en contra de la comunidad hispana antes de leerlo. Ese texto le habr\u00eda abierto los ojos. Lo cual nos advierte a las claras sobre la capacidad de seducci\u00f3n que pueden llegar a tener textos y sucesos que, en la mayor\u00eda de la gente generan sensaciones de rechazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, Rathjen constituye el caso m\u00e1s at\u00edpico, puesto que alude a un proceso de radicalizaci\u00f3n de muy largo recorrido, aunque finalmente cristaliza -tambi\u00e9n en este caso- debido a sus propias b\u00fasquedas por la red. Como Roof, opina que quienes se quejan de la violencia racista blanca no est\u00e1n exentos de responsabilidad. As\u00ed, Rathjen acusa a los inmigrantes -especialmente a los musulmanes- de cometer la mayor\u00eda de los delitos sufridos en pa\u00edses occidentales como el suyo (Rathjen, 2020: 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos ellos coinciden en la criminalizaci\u00f3n de inmigrantes. Pero tambi\u00e9n detectamos un factor adicional a tener en cuenta: tienen (mucha) prisa. En todos los manifiestos aparecen llamadas muy expl\u00edcitas a actuar (violentamente) \u201csin esperar\u201d (Roof, 2015) para no dejar el \u201cproblema a las generaciones futuras\u201d (Rathjen, 2020: 6). Cuando este llamamiento viene acompa\u00f1ado de reflexi\u00f3n, se alude a que el <em>baby-boom<\/em> occidental est\u00e1 llegando a su fin (Tarrant, 2019: 11, 57 y 63; Crusius, 2019: 1 y 5) y, con \u00e9l, las posibilidades reales de frenar lo que identifican como una \u201cinvasi\u00f3n\u201d extranjera.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de \u201cinvasi\u00f3n\u201d extranjera, no es novedoso en los discursos extremistas.<a href=\"#_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Pero sabemos que Renaud Camus es el intelectual contempor\u00e1neo que m\u00e1s incentiva esta interpretaci\u00f3n de las cosas, ya que su tesis no es precisamente neutra -no se trata de una expresi\u00f3n, m\u00e1s o menos fundada, acerca de una cuesti\u00f3n demogr\u00e1fica- sino que viene acompa\u00f1ada de la consideraci\u00f3n de que se trata de una \u201cinvasi\u00f3n\u201d m\u00e1s dif\u00edcil de revertir que lo que pudo hacer el viejo colonialismo y, adem\u00e1s, de la consideraci\u00f3n de esos \u201cinvasores\u201d como \u201cfuerzas de ocupaci\u00f3n\u201d (Camus, 2018: 45).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La autodefinici\u00f3n ideol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No todos los terroristas trabajados en este art\u00edculo ponen el mismo \u00e9nfasis en esta cuesti\u00f3n. Roof es de los que menos insiste, aunque, como contrapartida, es muy claro: se define como un \u201cnacionalista blanco\u201d (Roof, 2015). El hecho de no tocar otros puntos (sus silencios) tambi\u00e9n es significativo: no parece que el debate en el eje izquierda-derecha le interese especialmente o, al menos, no parece que le interesen las ideolog\u00edas,<a href=\"#_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> digamos, cl\u00e1sicas. En este momento es adecuado recordar que uno de los grandes teorizadores (complacientes)<a href=\"#_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> de la obsolescencia del eje izquierda-derecha es Benoist, aduciendo que \u201cla derecha ha perdido su enemigo: el comunismo. La izquierda ha elegido transigir con el suyo: el capitalismo\u201d (De Benoist, 2010: 49). Dicho lo cual, como quiera que la hipot\u00e9tica \u201cnaci\u00f3n\u201d blanca no existe como tal, ser\u00eda m\u00e1s apropiado tildar a Roof de pan-nacionalista, sin perjuicio de su proximidad a una l\u00f3gica m\u00e1s bien \u201ccivilizacional\u201d que estrictamente nacionalista\u2026 aunque Huntington no se atreva a plantear el tema de esta manera -con apelaciones al color de la piel-.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, Tarrant es muy prol\u00edfico. Pero eso no significa que sus conclusiones sean tan diferentes. Su efervescencia ideol\u00f3gica es de tal magnitud que conviene desarrollar una labor interpretativa partiendo de sus \u201cs\u00edes\u201d y \u201cnoes\u201d. Por ejemplo, no se considera nazi, ni neo-nazi, pero elogia a Mosley y no hace ascos al fascismo -por descarte del nazi, hay que entender que se refiere a su primigenia versi\u00f3n italiana, y sus derivados- (Tarrant, 2019: 15-16); rechaza la democracia, al considerar que est\u00e1 en manos de las grandes corporaciones empresariales (Tarrant, 2019: 20-21); reh\u00faye el cristianismo, aunque recuerde nost\u00e1lgicamente alg\u00fan Papa de la era de las cruzadas (Tarrant, 2019: 26), lamentando al un\u00edsono que ese fulgor haya desaparecido de la \u00f3rbita cristiana; tambi\u00e9n se aparta, en fin, del marxismo, aunque apunta que \u00e9l flirte\u00f3 con el comunismo, antes de su conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1alan varios expertos en fascismo cl\u00e1sico, una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s notables de esta corriente de pensamiento es que se explica m\u00e1s f\u00e1cilmente a partir de sus rechazos, que de sus afirmaciones (v. gr. entre otros, Nolte, 1967: 423; Payne, 1982: 13; Mosse, 1999: 42).<a href=\"#_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Ahora bien, en el caso de Tarrant, una vez se han identificado las negaciones y toda vez que alude a conversiones, es conveniente plantearse&#8230; conversi\u00f3n, \u00bfa qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Tarrant se define como \u201cetno-nacionalista\u201d (Tarrant, 2019: 10 y 18) y a\u00f1ade \u201ceco-fascista\u201d o \u201cnacionalista verde\u201d (Tarrant, 2019: 18 y 38). Lo primero es coherente con lo ya planteado por Roof, aunque esta vez de modo m\u00e1s argumentado. Lo segundo, es todo un hallazgo, porque el fascismo cl\u00e1sico era una de las ideolog\u00edas m\u00e1s productivistas que se hayan conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Volveremos sobre su proyecto pol\u00edtico en el apartado correspondiente de este art\u00edculo. Por el momento, conviene tomar nota de que Tarrant, como Roof (y como los fascistas cl\u00e1sicos) no desea participar del debate en el eje izquierda-derecha, por considerarlo est\u00e9ril. Tanto, que manifiestan sus propias dificultades para ubicarse en ese eje. Tarrant est\u00e1 convencido de que su aproximaci\u00f3n puede contener atributos de \u201cderechas\u201d, pero tambi\u00e9n argumentos de \u201cizquierdas\u201d. De nuevo, como en el caso de Roof, el nacionalismo es el protagonista y as\u00ed evita tener que posicionarse a favor de una u otra clase social. Lo m\u00e1s importante es, pues, la adscripci\u00f3n \u201cetno-nacional\u201d de cada qui\u00e9n. Pero Roof es muy cr\u00edtico con el nacionalismo c\u00edvico, al que despectivamente tilda de \u201ccasi-nacionalismo\u201d y de blando (Roof, 2015: 8),<a href=\"#_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> mientras que \u00e9l mismo se adscribe a un nacionalismo <em>volkgeist<\/em>, con base racial (Roof, 2015: 13 y 14-15).<\/p>\n\n\n\n<p>Crusius, por su parte, no es tan amigo de las etiquetas como Tarrant, pero el eje conductor de su manifiesto es, tambi\u00e9n, claramente (pan-)nacionalista etno-cultural (Crusius, 2019: 1 y 8), mientras se adhiere a las l\u00f3gicas ecologistas que propicia Tarrant (Crusius, 2019: 4) y abunda en la cr\u00edtica, a diestro y siniestro, de republicanos y dem\u00f3cratas (Crusius, 2019: 1-2). De hecho, se siente tan inc\u00f3modo como su precursor cuando, debido a los temas puestos de relieve, el debate en el eje izquierda-derecha amenaza con aflorar. Todo lo cual sugiere que el alineamiento entre Tarrant y Crusius es muy preciso.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, Rathjen opta por huir de cualquier atisbo de autoubicaci\u00f3n ideol\u00f3gica, aunque, de nuevo, un discurso machaconamente etno-nacionalista (v. gr. Rathjen, 2020: 6 y 10) delata sus prioridades en este campo, mientras soslaya cualquier debate en relaci\u00f3n con las ideolog\u00edas cl\u00e1sicas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mito fundacional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El mito (pol\u00edtico) como alternativa a la utop\u00eda, a la racionalidad, y como catalizador de la movilizaci\u00f3n -incluso violenta- de los adeptos, con la mirada puesta en destruir el orden establecido, para liberar a la sociedad de los vicios de los reformistas burgueses, es algo que tiene una amplia trayectoria en el campo de las ideolog\u00edas extremistas. Conocida es la aproximaci\u00f3n de Sorel siendo como es, a su vez, un autor de transici\u00f3n entre el marxismo y la extrema derecha, para terminar elogiando a Mussolini al final de sus d\u00edas.<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a> En ese sentido, que los protagonistas de nuestra investigaci\u00f3n busquen elementos catalizadores prestos a ser empleados del mismo modo no deja de ser parte de una estrategia muy consolidada. Su precursor alud\u00eda al mito como \u201cexpresi\u00f3n de voluntades\u201d en vez de ser una \u201cdescripci\u00f3n de las cosas\u201d, de modo que \u201cpoco importa conocer su contenido concreto\u201d, siendo m\u00e1s relevante la presencia de \u201cim\u00e1genes que \u201cevocan instintivamente\u201d violencias y hasta \u201cmanifestaciones de la guerra\u201d (Sorel, 1978: 38, 127 y 129).<\/p>\n\n\n\n<p>Roof propicia una defensa de los EEUU como prolongaci\u00f3n de Europa. Es decir, una defensa de lo \u201cblanco\u201d y de la parte de su propio pa\u00eds que todav\u00eda se identifica con ello (Roof, 2015). Por consiguiente, denosta a quienes dificultan la continuidad de dicho proyecto, con especial \u00e9nfasis en los negros. Las cuestiones religiosas no tienen peso alguno en su planteamiento: el atentado que llev\u00f3 a cabo lo fue contra afroamericanos\u2026 cristianos.<a href=\"#_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> As\u00ed que la cuesti\u00f3n del islam es residual en su percepci\u00f3n de las cosas. Mientras que su descontento con los gobiernos de los EEUU, de los que reniega, se debe a que no ser\u00edan consecuentes con esa causa: no contribuir\u00edan a la realizaci\u00f3n del proyecto civilizacional \u201cblanco\u201d, sino que estar\u00edan haci\u00e9ndole el juego a los colectivos que lo entorpecen.<\/p>\n\n\n\n<p>Tarrant parte de la misma idea: una Europa que se prolonga hacia EEUU, Australia y Nueva Zelanda. \u00c9l tiene ra\u00edces brit\u00e1nicas, pero (o precisamente por ello, de acuerdo con su percepci\u00f3n de las cosas) habla de los problemas de los EEUU como si fueran propios. No es muy distinta su aproximaci\u00f3n a la situaci\u00f3n de los \u201caut\u00e9nticos franceses\u201d frente a la inmigraci\u00f3n africana (Tarrant, 2019: 7). Asimismo, alude a Ebba Akerlund como \u201cmy people\u201d (Tarrant, 2019: 8). E incluso, para que no haya dudas, extiende su ideal a los pa\u00edses de Europa del Este, e incluso a los blancos de ciertos Estados latinoamericanos -cita Argentina y Venezuela- (Tarrant, 2019: 16, 46 y 55, respectivamente).<\/p>\n\n\n\n<p>N\u00f3tese que cuando Huntington alude a sus civilizaciones, la occidental incluye a los EEUU, Europa occidental y central, Australia y Nueva Zelanda (Huntington, 1997: 189), pero no a los pa\u00edses eslavos ortodoxos del Este de Europa. En cambio, para Tarrant, todos ellos integrar\u00edan una misma comunidad, definida por compartir un \u201calma\u201d, una cultura, una raza (l\u00e9xico<em> volkgeist<\/em>) como si, adem\u00e1s, esos aspectos fueran indisociables y excluyentes de otras posibilidades. Todos ellos ser\u00edan \u201c\u00e9tnicamente europeos\u201d aunque suele referirse a ellos como <em>Western Society<\/em> (Tarrant, 2019: 6). Recordemos, en esta l\u00ednea, que Benoist califica la 1\u00aa guerra mundial como \u201cguerra civil europea\u201d (De Benoist, 2010: 219) sin que la participaci\u00f3n de los estadounidenses en esa guerra sea un dato relevante en aras a cambiar ese veredicto. Por todo ello, estar\u00edamos hablando de una sociedad occidental (en el sentido civilizacional) con credenciales europeas. Consecuentemente, Tarrant plantea la conveniencia de expulsar a Turqu\u00eda de la OTAN, por no tratarse de un Estado aut\u00e9nticamente europeo (Tarrant, 2019: 6 y 28).<\/p>\n\n\n\n<p>Este veredicto es coherente con la explicaci\u00f3n huntingtoniana de los problemas que plantean los Estados desgarrados.<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a> Pero tambi\u00f1en tiene conexiones con la percepci\u00f3n de otros intelectuales cuya obra estuvo a caballo entre la extrema derecha y el fascismo, caso de \u00c9vola. Porque, de acuerdo con su planteamiento, los conceptos vinculados al nacionalismo cl\u00e1sico, de corte estatal, no explican bien los alineamientos etnoculturales. En cambio, en su obra ya aparecen alegatos favorables a una versi\u00f3n paneuropea y panoccidental de las civilizaciones, basada en una \u201cSanta Alianza\u201d moral, antes que econ\u00f3mica, superadora del nacionalismo cl\u00e1sico (\u00c9vola, 1971: 250-253).<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto, Crusius sigue operando como un ap\u00e9ndice de Tarrant. Dice luchar por \u201cAm\u00e9rica y Europa\u201d (Crusius, 2019: 8). Lo que llama la atenci\u00f3n -algo similar suced\u00eda con Roof- es esta percepci\u00f3n tan favorable a Europa, manifestada por un estadounidense al que se supone de extrema derecha. Aunque a estas alturas del art\u00edculo entendemos que se justifica, precisamente, como parte del mito fundacional: apela a los \u201cancestros europeos\u201d (Crusius, 2019: 1) porque, sin Europa, Am\u00e9rica no ser\u00eda \u201cblanca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Rathjen levanta la bandera de los <em>Western States<\/em>, cuyo n\u00facleo duro ser\u00edan Europa (de nuevo, no solamente los pa\u00edses anglosajones) y los EEUU (Rathjen, 2020: 9-10), enfrentados al resto de sociedades, que amagan con diluir la unidad y homogeneidad etno-culturales occidentales. Como ya sucediera en el caso de otros terroristas, algo que podr\u00eda pasar desapercibido, siendo relevante, es que Rathjen, siendo alem\u00e1n, afronte los problemas de los EEUU como algo propio. La misma sensaci\u00f3n de comunidad de Tarrant y Crusius. En todos los casos, la escasa relevancia dada a las fronteras estatales es muy sincera, espont\u00e1nea e, insistimos, coherente con un enfoque de car\u00e1cter marcadamente transnacional. Enfoque que, con la sem\u00e1ntica al uso en \u00e9pocas no tan pret\u00e9ritas, bien podr\u00edamos definir como internacionalista, aunque esta vez no est\u00e9 fundado en premisas de clase, sino etno-culturales.<a href=\"#_ftn20\"><sup>[20]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La construcci\u00f3n del enemigo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Enemigo lo es quien ponga en peligro la continuidad del mito fundacional. La connotaci\u00f3n sugerida est\u00e1 claramente alineada con las tesis de Carl Schmitt: no hay tregua\u2026 el enemigo debe ser eliminado, de un modo u otro. Pero eso no significa que los interpelados en este an\u00e1lisis coincidan a la hora de determinar la amenaza principal.<\/p>\n\n\n\n<p>Roof cree que son los afroamericanos, sin otras connotaciones (que hablen ingl\u00e9s, que no sean musulmanes, o que est\u00e9n integrados\u2026 si eso fuera posible). \u00c9l opone lo negro a lo blanco, y conviene plantearlo as\u00ed, porque sus t\u00e9rminos son as\u00ed de maniqueos. Roof emplea un lenguaje t\u00edpicamente racista, sin atisbo de diferencialismo. Ni siquiera de racialismo. En su visi\u00f3n de las cosas, los negros son seres inferiores (con un coeficiente intelectual m\u00e1s bajo que el de los blancos\u2026 pero con m\u00e1s testosterona (mala combinaci\u00f3n). Lo plantea como un problema estructural: no tiene soluci\u00f3n. Compara los negros a los \u201cperros\u201d; advierte que el mestizaje solamente trae la \u201cbrutalizaci\u00f3n\u201d de los blancos, y a\u00f1ade que hay que tener cuidado con los negros porque, aunque \u201cviolentos y est\u00fapidos\u201d, tambi\u00e9n son muy \u201castutos\u201d (Roof, 2015). N\u00f3tese que se trata de una definici\u00f3n aplicable a cualquier especie animal (no humana), a la que consideremos como potencialmente peligrosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los negros ser\u00edan, pues, una especie invasora, especialmente en los EEUU, y son la prioridad, cuando de adoptar soluciones dr\u00e1sticas se trata. B\u00e1sicamente, matar a algunos para que los dem\u00e1s se vayan. Pero en la construcci\u00f3n del enemigo, Roof no se detiene en los negros. Tambi\u00e9n los hispanos conforman su <em>target<\/em>. Es importante tener en cuenta ambas cosas: la extensi\u00f3n del enemigo, pero tambi\u00e9n el orden lexicogr\u00e1fico sugerido.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, a Roof le cuesta un poco m\u00e1s catalogar a los hispanos como \u201cenemigos\u201d (aunque finalmente lo hace, expl\u00edcitamente). Asume que hay hispanos \u201cbuenos y malos\u201d y desear\u00eda salvar a las \u201celites blancas\u201d de pa\u00edses como Argentina, Uruguay y Chile\u2026 e incluso llega a citar a Brasil (Roof, 2015). Sin embargo, se decanta por impugnar el mundo hispano en general. Esta tentativa de reconocer las bondades personales de la v\u00edctima potencial, para terminar conden\u00e1ndola de todos modos, sin compasi\u00f3n, en funci\u00f3n del color de su piel, tambi\u00e9n contiene resabios fanonianos.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, Roof se muestra algo m\u00e1s condescendiente con los jud\u00edos que, para \u00e9l, constituyen un \u201cenigma\u201d. Los contempla como blancos, pero lamenta su insistencia en defender la \u201cidentidad\u201d jud\u00eda. As\u00ed que su veredicto depende de una anulaci\u00f3n conceptual de los jud\u00edos: esta vez no hay un problema estructural&#8230; ser\u00edan reciclables\u2026 si dejaran de ser jud\u00edos. En realidad, la aproximaci\u00f3n hacia los jud\u00edos realizada por estos terroristas suele ser tan ambigua como la desplegada, en sus \u00faltimas obras, por el propio Camus. \u00c9ste, aunque lejos de considerarlos como el n\u00facleo duro de la sociedad occidental, critica reiteradamente tanto el Holocausto, como a los negacionistas del mismo (Camus, 2018: 14-15; 30, 134, etc) mientras que de los ejemplos hist\u00f3ricos propuestos se deduce que los considera \u201ceuropeos\u201d (Camus, 2018: 23).<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Tarrant, detectamos la intenci\u00f3n de abrazar la causa diferencialista (o, a lo sumo, racialista). Por ello, matiza m\u00e1s, aduciendo que \u00e9l no act\u00faa contra la diversidad, sino como su campe\u00f3n.<a href=\"#_ftn21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> Dice no ser \u201cislam\u00f3fobo\u201d -como hizo Benoist, que considera la islamofobia \u201cuna siniestra estupidez\u201d- (De Benoist, 2015b: 133)- y defiende la \u201cautonom\u00eda \u00e9tnica\u201d (Tarrant, 2019: 14 y 18) como punto de llegada: cada raza con su espacio, respetado por las dem\u00e1s. Como colof\u00f3n, dice no odiar a los musulmanes que \u201cviven en sus [propias] tierras\u201d (Tarrant, 2019: 12-13). Pero esto ya es sospechoso, porque suena a discurso racista cl\u00e1sico, no de corte asimilacionista, sino segregacionista. Sucede que los matices diferencialistas de corte benoistiano, perfectamente detectables en el manifiesto de Tarrant, se agotan pronto. Lo que emerge es un discurso duro, especialmente con los musulmanes, que enfatiza su rol de \u201cinvasores\u201d, su \u201cbajo intelecto\u201d y \u201csuciedad\u201d, calific\u00e1ndolos de \u201cv\u00edboras\u201d (Tarrant, 2019: 9, 48 y 53).<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos que las cosas cambian en relaci\u00f3n con Roof. No en cuanto al empleo de t\u00e9cnicas social-constructivistas -que comparten-,<a href=\"#_ftn22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> dedicadas a procesar la realidad como \u201cgenocidio blanco\u201d (siguiendo la estela de Camus), pero s\u00ed en lo referente a la prelaci\u00f3n de enemigos. No es la misma: el color de la piel ya no es lo principal. De hecho, Tarrant es especialmente contundente con los pol\u00edticos occidentales que, a su entender, traicionan a su pueblo. Merkel est\u00e1 en su punto de mira,<a href=\"#_ftn23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> por permitir la inmigraci\u00f3n masiva en Europa, quedando ubicada al nivel de (enemistad de) Erdogan o de Sadiq Khan (Tarrant, 2019: 24-25 y 39).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que subyace es una inquina solamente comparable, despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, al odio destilado por los textos de Fanon:<a href=\"#_ftn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> hay que \u201cechar a los invasores\u201d e \u201cimpedir que entren m\u00e1s\u201d, aunque para ello haya que \u201cpolarizar\u201d nuestras sociedades, provocando estallidos de violencia entre los \u201ceuropeos\u201d y los \u201cotros\u201d (Tarrant, 2019: 6). As\u00ed, \u201cno hay inocentes en una invasi\u00f3n (\u2026) todos los colonizadores son culpables\u201d (Tarrant, 2019: 13), siendo los que est\u00e1n desarmados, los peores, incluyendo a\u2026 \u00a1\u201clos hijos de los invasores\u201d!, que deben ser eliminados por ser los llamados a \u201cmultiplicar\u201d los efectos de esta colonizaci\u00f3n (Tarrant, 2019: 22 y 53). Mientras que, en caso de que uno de esos invasores\/colonos viole a una mujer blanca, la soluci\u00f3n pasar\u00eda por \u201casesinarlo\u201d y \u201cahorcar a sus familiares\u201d (Tarrant, 2019: 32).<a href=\"#_ftn25\"><sup>[25]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Crusius, en cambio, opta por soluciones menos dr\u00e1sticas (el list\u00f3n de Tarrant est\u00e1 muy alto). Sabemos que su principal <em>target<\/em> no coincide con el de Tarrant: esta vez son los hispanos. Pero tambi\u00e9n los tilda de \u201cinvasores\u201c, contra los que defenderse (Crusius, 2019: 1). Crusius tambi\u00e9n se adhiere al mensaje diferencialista: afirma actuar, no contra la diversidad racial, sino para protegerla (Crusius, 2019: 8). Por eso rechaza a los partidarios del <em>melting-pot<\/em>. Entonces entran en escena, como parte del enemigo, los blancos \u201cdesvergonzados\u201d que contribuyen a la \u201cmezcla de razas\u201d. Pero, tras flirtear con la idea de una \u201cdeportaci\u00f3n\u201d masiva de hispanos (Crusius, 2019: 3), advierte que otra soluci\u00f3n aceptable pasar\u00eda por la segregaci\u00f3n de ambas comunidades, de modo que alg\u00fan Estado de los EEUU pudiera reunir a esos hispanos, manteni\u00e9ndolos al margen de la comunidad blanca (Crusius, 2019: 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, Rathjen es anti-musulm\u00e1n, en primer lugar, y anti-hispano, en segundo lugar. Conviene plantearlo de este modo porque, de hecho, \u00e9l alude a dos fases diferentes de su peculiar versi\u00f3n de la \u201csoluci\u00f3n final\u201d. N\u00f3tese que su ret\u00f3rica recuerda sobremanera a la nazi: \u201cachieve the <em>ultimate goal<\/em> of the <em>solution<\/em> to the puzzle\u201d (Rathjen, 2020: 6; el subrayado es nuestro). Aqu\u00ed no hay atisbos de diferencialismo: no caben las sutilezas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Los musulmanes son descartados como potenciales ciudadanos europeos porque, a lo largo de la historia, no habr\u00edan estado a la altura: ser\u00edan \u201cpoco eficientes\u201d (Rathjen, 2020: 5). Adem\u00e1s, ser\u00edan \u201cdestructivos\u201d, ya que estar\u00edan detr\u00e1s del 90% (sic) de los atracos a entidades bancarias (Rathjen, 2020: 6 y 7). Es decir, coincide con sus precursores en el empleo de una narrativa social-constructivista propensa a generar problemas entre esos colectivos, con la mirada puesta en crear (construir) enemigos donde no tiene porqu\u00e9 haberlos, partiendo de una informaci\u00f3n deficiente y\/o manipulada.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica soluci\u00f3n factible, seg\u00fan Rathjen, ser\u00eda, en una primera etapa, la \u201cexpulsi\u00f3n\u201d masiva de musulmanes. Es la misma soluci\u00f3n propuesta, sin ambages, por Camus, que la define como <em>remigration<\/em> (Camus, 2018: 45). En eso coinciden, pero no en las formas, pues Camus dice no querer repetir lo que los argelinos les hicieron a los <em>pieds noirs<\/em> (Camus, 2018: 49). El franc\u00e9s es partidario de explorar medios no tan \u201cbrutales\u201d que demuestren la diferencia existente entre las dos \u201ccivilizaciones\u201d enfrentadas (advi\u00e9rtase, una vez m\u00e1s, el l\u00e9xico huntingtoniano).<\/p>\n\n\n\n<p>De la limpieza de Rathjen no se salvan ni los jud\u00edos. En su imaginario, forman parte del \u201cotro\u201d por ser un pueblo semita. En una segunda fase, habr\u00eda que hacer lo propio con los centroamericanos, los caribe\u00f1os, los sudamericanos, y los africanos (son las categor\u00edas que emplea Rathjen),<a href=\"#_ftn26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> mientras que el tenor de su discurso no aclara si bastar\u00eda con expulsarlos del mundo occidental (siendo \u00e9se su programa de m\u00ednimos) o si, a largo plazo habr\u00eda que plantear la \u201ccompleta destrucci\u00f3n\u201d de sus propios pa\u00edses (v. gr. Rathjen, 2020: 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Rathjen tambi\u00e9n muestra su desprecio hacia el \u201cenemigo interno\u201d (l\u00e9ase, blanco) que, como \u00e9l mismo recalca, \u201cpuedes ser t\u00fa mismo, o tu propia gente\u201d (Rathjen, 2020: 12). De nuevo, est\u00e1 alineado con las tesis de sus antecesores. Aunque no es un rasgo espec\u00edfico de ning\u00fan extremismo en concreto. Est\u00e1 presente en la obra de Schmitt (Schmitt, 2009), mientras que Fanon sol\u00eda decir que hab\u00eda \u201cnegros m\u00e1s blancos que los blancos\u201d, aludiendo, <em>ceteris paribus<\/em>, al mismo tipo de percepci\u00f3n (Fanon, 1963: 88).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El proyecto pol\u00edtico elegido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es importante considerar esta variable, para ubicar a los terroristas en el entorno ideol\u00f3gico, m\u00e1s all\u00e1 de su auto-posicionamiento. Lo que se repite, en mayor o menor medida, es un discurso anti-capitalista, sin llegar a ser socialista o comunista. En puridad, ni siquiera se trata de una cr\u00edtica al mercado como tal, sino que se centra en las grandes corporaciones y en el capitalismo financiero. Pudiendo incluir, en ocasiones, a gobiernos de Estados occidentales, que ser\u00edan los fieles servidores de ese poder econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese tipo de discurso, a caballo entre capitalismo y comunismo, cr\u00edtico con el liberalismo y con el marxismo, que busca una s\u00edntesis entre la defensa de la propiedad privada y la garant\u00eda del Estado para que todos los individuos (pertenecientes a la propia comunidad) tengan su sustento garantizado, es un rasgo m\u00e1s fascista que \u201cde derechas\u201d. Est\u00e1 presente en la obra de los principales ide\u00f3logos del fascismo italiano y del nazismo (Del Vecchio, 1939: 100; Panunzio, 2014: 2;<a href=\"#_ftn27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> Feder, 1990: 63-64;<a href=\"#_ftn28\"><sup>[28]<\/sup><\/a> Rosenberg, 1928: 63); como lo est\u00e1 tambi\u00e9n la inquina contra el poder financiero internacional y las multinacionales (Panunzio, 2014: 16-17; Feder, 1990: 67 y 87-92; Rosenberg, 1928: 47 y 74-79). Muchas son las fuentes indirectas que ratifican esa idea (Hildebrand, 1988; Payne, 1982; Sternhell, 1994;<a href=\"#_ftn29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> Bracher, 1995). Aspectos, todos ellos, por cierto, reproducidos en los principales herederos de esa tradici\u00f3n que persisten en la actualidad (v. gr. Casa Pound). Pero\u2026 \u00bfhasta qu\u00e9 punto esta l\u00f3gica ha arraigado en los interpelados en este an\u00e1lisis?<\/p>\n\n\n\n<p>Roof lamenta que pa\u00edses como el suyo trabajen para los \u201cjud\u00edos\u201d. Pero sabemos que \u00e9l no identifica nada que se parezca a un \u201cproblema jud\u00edo\u201d como tal, de modo que est\u00e1 haciendo referencia al extendido t\u00f3pico de que los jud\u00edos controlan las finanzas mundiales (Roof, 2015). Le irrita que un poder extra\u00f1o domine la agenda estadounidense, en detrimento -seg\u00fan su entender- de los blancos, que tienen sus propias necesidades (tambi\u00e9n econ\u00f3micas) que no pueden ser cubiertas debido a ese tipo de injerencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque comparte esa misma inquietud, el dueto formado por Tarrant y Crusius es a\u00fan m\u00e1s incisivo. Tarrant (2019: 21) se define como \u201canti-capitalista\u201d, mientras ambos denuncian el papel de las corporaciones o grandes empresas que son las que estar\u00edan detr\u00e1s de la inmigraci\u00f3n masiva hacia las sociedades occidentales, por motivos puramente cremat\u00edsticos: les interesa disponer de mano de obra barata y f\u00e1cil de explotar (Tarrant, 2019: 3; Crusius, 2019: 4-5). Tambi\u00e9n son cr\u00edticos con el papel desempe\u00f1ado por los pol\u00edticos conservadores que legitiman a esas mismas corporaciones. Por ello, Tarrant anuncia y celebra la \u201cmuerte\u201d del conservadurismo (Tarrant, 2019: 25) y Crusius delata la \u201ccomplicidad\u201d del Partido Republicano en esta cuesti\u00f3n Crusius, 2019: 2).<\/p>\n\n\n\n<p>La traici\u00f3n de los partidos conservadores radica en que habr\u00edan admitido que la econom\u00eda sea la que dirija la pol\u00edtica. Los terroristas interpelados estar\u00edan m\u00e1s bien en la l\u00ednea opuesta. Tienen la misma sensaci\u00f3n que ten\u00eda Panunzio, hace a\u00f1os y la reproducen con sus mismas palabras. El problema radica en que todas las ideolog\u00edas habr\u00edan aceptado, aunque por diversos motivos, la defecci\u00f3n del Estado (Panunzio, 2014: 17). De modo que la soluci\u00f3n pasa porque el Estado discipline al resto de actores, pero muy especialmente a los econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por eso que Tarrant exige un amplio programa social de apoyo a la gente pobre (siempre y cuando sea blanca) que cada vez abunda m\u00e1s en las sociedades occidentales. La expulsi\u00f3n de los inmigrantes atra\u00eddos por esas empresas paliar\u00eda la situaci\u00f3n de los j\u00f3venes blancos sin empleo. Pero Tarrant no se queda anclado a ese t\u00f3pico. Quiere que el Estado intervenga, a trav\u00e9s de sus pol\u00edticas p\u00fablicas, para generar un colch\u00f3n social en beneficio del colectivo con el que ellos se identifican. Tarrant es incisivo: exige un incremento del salario m\u00ednimo interprofesional blindado por ley; as\u00ed como un mayor protagonismo y protecci\u00f3n para los sindicatos; la reducci\u00f3n de los beneficios empresariales (Tarrant, 2019: 68)<a href=\"#_ftn30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> y, hasta se muestra abierto a discutir sobre\u2026 \u00a1la propiedad de los medios de producci\u00f3n! (Tarrant, 2019: 16).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Crusius est\u00e1 especialmente sensibilizado con el problema de los estudiantes universitarios que se endeudan para cursar sus carreras, para encontrarse, una vez licenciados, con t\u00edtulos acad\u00e9micos devaluados y sin un empleo o un sueldo dignos que les permita devolver a los bancos el dinero prestado (Crusius, 2019: 3). Se trata de un problema muy extendido en los EEUU, pero no exclusivo de ese pa\u00eds. Entonces, Crusius aboga por la garant\u00eda de una \u201crenta universal\u201d (UBI, por sus siglas en ingl\u00e9s), combinada con la extensi\u00f3n de la sanidad p\u00fablica y gratuita a todos los ciudadanos\u2026 blancos (Crusius, 2019: 2-3).<\/p>\n\n\n\n<p>Esos inputs de marcado car\u00e1cter social (m\u00e1xime cuando pensamos en sociedades como la estadounidense) se completan con la defensa que hacen del medio ambiente. Son frecuentes las cr\u00edticas al exceso de productivismo t\u00edpico de la insensibilidad capitalista. Pero a\u00f1aden que la \u201cizquierda\u201d ha sido, por el mismo motivo, igual de insensible con la naturaleza (Tarrant, 2019: 38). Mientras que, al favorecer la entrada masiva de inmigrantes, bajo la p\u00e1tina de los derechos humanos, habr\u00eda traicionado a los blancos pobres de esas mismas sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Crusius parece especialmente preocupado por la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica, trayendo a colaci\u00f3n el problema del exceso de pl\u00e1sticos, o la dificultad para destruir los desechos electr\u00f3nicos, e incluso el impacto negativo del <em>fracking<\/em> (Crusius, 2019: 4) pese a que esta t\u00e9cnica de extracci\u00f3n de hidrocarburos est\u00e1 siendo fundamental para la seguridad energ\u00e9tica de su propio pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, aunque sea partidario de sostener una batalla conceptual en este \u00e1mbito -hasta el punto de hablar de <em>environmental warfare <\/em>(Tarrant, 2019: 38)- el neozeland\u00e9s carga m\u00e1s las tintas sobre otro bloque de pol\u00edticas p\u00fablicas, esto es, la necesidad de proceder al fomento de la natalidad en tierras occidentales (Tarrant, 2019: 4 y 58). Preocupado como est\u00e1 por el \u201cgran reemplazo\u201d del que nos hablara Renaud Camus, en detrimento de la poblaci\u00f3n blanca, tiene l\u00f3gica. Ahora bien, Tarrant no lo plantea como algo meramente cuantitativo -aunque tambi\u00e9n lo sea- sino que propugna regenerar por completo nuestras sociedades, a nivel moral, atacando el \u201cconsumismo\u201d, el \u201chedonismo\u201d o la \u201cpedofilia\u201d que habr\u00edan invadido al mundo occidental con malas influencias. Por ello, tambi\u00e9n exige medidas contundentes contra los traficantes de drogas (conectando ambas realidades), incluyendo la implantaci\u00f3n de la pena capital o incluso a lo que da en llamar la \u201cjusticia popular\u201d, asumiendo que de ah\u00ed pueda resultar la muerte de los traficantes (Tarrant, 2019: 34-35), sin que ese detalle parezca importarle mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, Rathjen se suma a la denuncia contra las grandes corporaciones o \u201ccompanies\u201d, y lo hace por uno de los motivos aducidos por sus precursores: ser\u00edan las principales responsables de la llegada masiva de inmigrantes a Occidente (Rathjen, 2020: 10). Por ello, critica los tratados de libre comercio firmados por los EEUU (v. gr., el NAFTA) que conllevan facilidades a la entrada de extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el siguiente cuadro aparecen recogidas las principales comparaciones, estructuradas en funci\u00f3n de las variables seleccionadas, con la mirada puesta en corroborar las preguntas de investigaci\u00f3n y la hip\u00f3tesis planteadas en el apartado correspondiente de este art\u00edculo:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>&nbsp;<\/td><td>ROOF<\/td><td>TARRANT<\/td><td>CRUSIUS<\/td><td>RATHJEN<\/td><\/tr><tr><td>Radicalizaci\u00f3n<\/td><td>R\u00e1pida (internet)<\/td><td>R\u00e1pida (emulaci\u00f3n atentados previos)<\/td><td>R\u00e1pida (lectura manifiestos)<\/td><td>Lenta<\/td><\/tr><tr><td>Autodefinici\u00f3n<\/td><td>Nacionalista blanco<\/td><td>Etnonacionalista (Volkgeist) Eco-fascista Nacionalista verde<\/td><td>Etnonacionalista (Volkgeist)<\/td><td>Etnonacionalista (Volkgeist)<\/td><\/tr><tr><td>Mito<\/td><td>Europa (+USA prolongaci\u00f3n de los \u201cblancos\u201d)<\/td><td>Europa (+USA, NZ, AUS) prolongaci\u00f3n de los \u201cblancos\u201d<\/td><td>Europa (+USA, NZ, AUS) prolongaci\u00f3n de los \u201cblancos\u201d<\/td><td>Europa (+USA, NZ, AUS) prolongaci\u00f3n de los \u201cblancos\u201d<\/td><\/tr><tr><td>Enemigo<\/td><td>1\u00ba) Afroamericanos (aunque cristianos) vs \u201cperros\u201d 2\u00ba) hispanos 3\u00ba) con condiciones (jud\u00edos)<\/td><td>1\u00ba) Musulmanes vs \u201cv\u00edboras\u201d 2\u00ba) blancos amigos de los musulmanes<\/td><td>1\u00ba) Hispanos 2\u00ba) blancos que favorecen mestizaje<\/td><td>1\u00ba) musulmanes y jud\u00edos 2\u00ba) Hispanos 3\u00ba) blancos \u201ctraidores\u201d &nbsp;<\/td><\/tr><tr><td>Modelo sociedad<\/td><td>Contra capitalismo financiero transnacional<\/td><td>Anticapitalismo y pol\u00edticas sociales Anti multinacionales <em>Environmental warfare<\/em> Natalismo Anticonsumismo, antipedofilia<\/td><td>Anticapitalismo Pro Renta B\u00e1sica Ecologismo<\/td><td>Anti multinacionales<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><figcaption>Fuente: elaboraci\u00f3n propia.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Al retomar la hip\u00f3tesis, advertimos que existen coincidencias muy significativas en 4 de las 5 variables analizadas. &nbsp;A saber: radicalizaci\u00f3n (con la \u00fanica excepci\u00f3n de Rathjen), autoidentificaci\u00f3n, mito fundacional, y modelo de sociedad. En cambio, se aprecian algunas diferencias relevantes concernientes a la concreci\u00f3n del enemigo o bien, en ocasiones, concernientes a la prelaci\u00f3n de esos enemigos. En ocasiones se trata de los afroamericanos -aunque sean cristianos- (Roof), otras veces se trata de los musulmanes (Tarrant y Rathjen) o incluso de los hispanos (Crusius), manteni\u00e9ndose una postura bastante m\u00e1s ambigua en relaci\u00f3n con los jud\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ello, es factible aislar una variable interviniente, tal y como hab\u00edamos anunciado en el apartado metodol\u00f3gico de este art\u00edculo. En efecto, el factor compartido (es decir, la inquina hacia cualquiera que ponga en peligro la homogeneidad blanca), queda modulado por el lugar de \u201cEuropa\u201d con el que (m\u00e1s) se identifique el terrorista. Sobre todo, en funci\u00f3n de su lugar de residencia. As\u00ed, Crusius es antihispano porque reside en Texas, pero, dada su ideolog\u00eda, lo m\u00e1s probable es que fuera fundamentalmente anti-musulm\u00e1n si residiera en Francia. Lo mismo sucede con Tarrant, pero al rev\u00e9s: no hay opci\u00f3n de que cargue las tintas contra los hispanos ya que, como neozeland\u00e9s, el escenario de una hipot\u00e9tica \u201cinvasion\u201d hispana cae demasiado lejos (hasta rozar lo inveros\u00edmil) de sus preocupaciones ordinarias. Lo importante, de acuerdo con la interpretaci\u00f3n de las cosas sostenida argumentalmente en este art\u00edculo, es que la diferente definici\u00f3n del enemigo (que se plantea, indefectiblemente, en t\u00e9rminos carlschmittianos) no es \u00f3bice para seguir afirmando una gran comunalidad discursiva. Lejos de ello, se tratar\u00eda de adaptaciones locales de un mismo paradigma.<\/p>\n\n\n\n<p>Del trabajo desarrollado se infiere, asimismo, que no estamos ante una mera reproducci\u00f3n de los argumentos acad\u00e9micos que han servido de inspiraci\u00f3n. Ese trabajo sugiere la presencia de una adaptaci\u00f3n interesada de discursos )que ciertamente se prestan a ello) mediante una lectura selectiva e intencionada, generadora de su propia interpretaci\u00f3n de unas intuiciones que remodelan o extrapolan seg\u00fan sus propias necesidades.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en esos manifiestos apenas hay rastro de las apelaciones de Camus contra los atentados, del celo de Benoist para desmarcarse del racismo (o del racialismo) o del alegato huntingtoniano en favor de una \u201cmoralidad m\u00ednima\u201d inter-civilizacional (aunque sea \u201ctenue\u201d). Sin embargo, tampoco se trata de un proyecto nuevo. Porque esas bases te\u00f3ricas compartidas generan un substrato compartido, que posteriormente es reforzado por las coincidencias program\u00e1ticas existentes entre los manifiestos trabajados.<\/p>\n\n\n\n<p>Como \u00faltimo paso para cubrir los objetivos planteados al inicio de este an\u00e1lisis, podemos reconstruir el tipo ideal perge\u00f1ado:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se trata de terroristas que, atrapados por un proceso de r\u00e1pida radicalizaci\u00f3n en la que internet juega un papel m\u00e1s relevante que sus c\u00edrculos de amistad\/familiares, defienden un pan-nacionalismo etnocultural (Volkgeist) para sostener el mito de una Europa blanca (de la que tambi\u00e9n forman parte EEUU, Australia y Nueva Zelanda) contra una supuesta invasi\u00f3n de otras civilizaciones (musulmanes, afroamericanos y\/o hispanos), defendiendo un modelo antiliberal y anticomunista, cr\u00edtico con la banca y las grandes corporaciones, y avaladora de un Estado intervencionista en tres \u00e1reas principales: las pol\u00edticas sociales (para los blancos), el fomento de la natalidad y el ecologismo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre los autores:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Josep Baqu\u00e9s<\/em><\/strong> es profesor de la Universidad de Barcelona, ha sido profesor visitante en las universidades de Lyon II (enero 2007),&nbsp; \u201cPablo de Olavide\u201d (febrero-septiembre 2009) y profesor invitado en la Universidad de Granada (marzo-abril 2010). Colaborador habitual de diversas instituciones relacionadas con el \u00e1mbito de la seguridad internacional tales como el Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos (IEEE), el Instituto Universitario General Guti\u00e9rrez Mellado (IUGM), el Real Instituto Elcano (RIE) o el Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ej\u00e9rcito de Tierra (MADOC). Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:jbaquesq@ub.edu\">jbaquesq@ub.edu<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Mario Toboso<\/em><\/strong> es Doctor en Seguridad Internacional, Profesor Asociado en la Universidad de Barcelona y Experto Universitario en An\u00e1lisis de la violencia pol\u00edtica y terrorismo. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:mario.toboso@cchs.csic.es\">mario.toboso@cchs.csic.es<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Carles Ortol\u00e0<\/em><\/strong> es Ingeniero Aeron\u00e1utico y M\u00e1ster en Intelligence and Security Studies por la Brunel University de Londres. Profesor de Inteligencia Estrat\u00e9gica e Inteligencia Criminal en la Universidad de Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Baqu\u00e9s, Josep (2019), \u201cEl discurso de la radicalizaci\u00f3n en la obra de los te\u00f3ricos de la Revoluci\u00f3n\u201d, <em>Revista de Estudios Pol\u00edticos<\/em>, No. 185, pp. 13-43.<\/p>\n\n\n\n<p>Bandura, Albert (2019), \u201cSelective Activation and Disengagement of Moral Control\u201d, <em>Journal of Social Issues<\/em>, Vol. 46, No. 1, pp. 27-46.<\/p>\n\n\n\n<p>Bracher, Karl (1995), <em>La Dictadura alemana<\/em>, Madrid: Alianza Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Brokmyer, Jeanne F. (2015), \u201cPlaying Violent Video Games and Desensitization to Violence\u201d, <em>Child and Adolescent Psychiatric Clinics of North America<\/em>, Vol. 24, No. 1, pp. 65-77.<\/p>\n\n\n\n<p>Camus, Renaud (2018), <em>You Will Not Replace Us!<\/em> Plieux: Chez l\u00b4auteur.<\/p>\n\n\n\n<p>Casanova, Iker (2017), <em>ETA, 1958-2008. Medio siglo de historia<\/em>, Orkoien (NA): Txalaparta.<\/p>\n\n\n\n<p>Crusius, Patrick (2019), <em>Walmart Shooter Manifesto<\/em>. Manifiesto autopublicado.<\/p>\n\n\n\n<p>De Benoist, Alain (2010), <em>M\u00e1<\/em><em>s all<\/em><em>\u00e1 <\/em><em>de la derecha y de la izquierda. El pensamiento pol<\/em><em>\u00edtico que rompe esquemas<\/em>,Barcelona: \u00c1ltera.<\/p>\n\n\n\n<p>De Benoist, Alain (2015a [1986]), \u201cPero, \u00bfqu\u00e9 es el racismo\u201d, en De Benoist, Alain (ed.), <em>El derecho a la diferencia. Para acabar con el racismo<\/em>, Torredembarra: Ediciones Fides, pp. 61-108.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2015b), \u201c\u00bfPara acabar con el racismo?\u201d, en De Benoist, Alain (ed.), <em>El derecho a la diferencia. Para acabar con el racismo<\/em>, Torredembarra: Ediciones Fides, pp. 125-139.<\/li><li>(2015c [1993]), \u201cEl derecho a la diferencia\u201d, en De Benoist, Alain, (ed.), <em>El derecho a la diferencia. Para acabar con el racismo<\/em>, Torredembarra: Ediciones Fides, pp. 55-60.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>De Benoist, Alain y Champetier, Charles (2015 [2000]), \u201cContra el racismo: por el derecho a la diferencia\u201d, en De Benoist, Alain, (ed.), <em>El derecho a la diferencia. Para acabar con el racismo<\/em>, Torredembarra: Ediciones Fides, pp. 47-48.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Aguila, Rafael (1982), <em>Ideolog<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a y Fascismo<\/em>, Madrid: Centro de Estudios Pol\u00edticos y Constitucionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Vecchio, Giorgio (1939), <em>El Estado Nuevo y sus bases jur\u00eddicas<\/em>, Valladolid: Satar\u00e9n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Eatwell, Roger (1995), <em>Fascism: A History<\/em>, London: Chatto &amp; Windus.<\/p>\n\n\n\n<p>Ebner, Julia (2017), <em>The Rage: The Vicious Circle of Islamist and Far-Right Extremism<\/em>, London: I.B. Tauris.<\/p>\n\n\n\n<p>Ehsan, Rakib &amp; Stott, Paul (2020), <em>Far-Right Terrorist Manifesto: a Critical Analysis<\/em>, London: Centre on Radicalisation &amp; Terrorism.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9vola, Julius (1971), <em>Cabalgar el Tigre<\/em>, Buenos Aires: Biblioteca Internacional Martin Heidegger.<\/p>\n\n\n\n<p>Fanon, Frantz (1963 [1961]), <em>Los condenados de la tierra<\/em>, M\u00e9xico DF: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Feder, Gotfried (1990 [1927]), <em>El programa nacional-socialista<\/em>, Barcelona: Librer\u00eda Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Gentile, Emilio (2004), <em>Fascismo. Historia e Interpretaci\u00f3n<\/em>, Madrid: Alianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Hildebrand, Klaus (1988), <em>El Tercer Reich<\/em>, Barcelona: C\u00e1tedra.<\/p>\n\n\n\n<p>Huntington, Samuel (1997), <em>El Choque de civilizaciones y la reconfiguraci\u00f3n del orden mundial<\/em>, Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>Joly, Laurent (2015), <em>Naissance de l<\/em><em>\u00b4<\/em><em>Action Fran<\/em><em>\u00e7aise<\/em>, Par\u00eds: Grasset.<\/p>\n\n\n\n<p>Lijphart, Arend (1971), \u201cComparative Politics and Comparative Method\u201d, <em>American Political Science Review<\/em>, Vol. LXV, pp. 682-693.<\/p>\n\n\n\n<p>Mosse, George (1999), <em>The Fascist Revolution. Toward a General Theory of Fascism<\/em>, New York: Howard Fertig.<\/p>\n\n\n\n<p>Nolte, Ernst (1967), <em>El fascismo en su <\/em><em>\u00e9<\/em><em>poca<\/em>, Barcelona: Pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<p>Panunzio, Sergio (2014 [1939]), <em>Teoria generale dello stato fascista<\/em>, Edici\u00f3n a cargo de Marco Piraino en Lulu.com<\/p>\n\n\n\n<p>Payne, Stanley (1982), <em>El fascismo<\/em>, Madrid: Alianza Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Rathjen, Tobias (2020), Manifiesto autoeditado.<\/p>\n\n\n\n<p>Roof, Dylann (2015), <em>rtf88.txt &amp; lastrohdesian.com<\/em>. Manifiesto autoeditado.<\/p>\n\n\n\n<p>Schmitt, Carl (2009), <em>El concepto de lo pol<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tico<\/em>, Madrid: Alianza Universidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Schuurman, Bart (2019), \u201cTopics in terrorism research: reviewing trends and gaps, 2007-2016\u201d, <em>Critical Studies on Terrorism<\/em>, Vol. 13, No. 3, pp. 463-480.<\/p>\n\n\n\n<p>Sorel, Georges (1978 [1906]), <em>Reflexiones sobre la violencia<\/em>,Buenos Aires: La Pl\u00e9yade.<\/p>\n\n\n\n<p>Sternhell, Zeev (1983), <em>Ni Droite ni Gauche: l\u00b4Iideologie Fasciste en France<\/em>, Par\u00eds: SEUIL.<\/p>\n\n\n\n<p>Taguieff, Pierre-Andr\u00e9 (1985), \u201cLe n\u00e9o-racisme diff\u00e9rentialiste. Sur l&#8217;ambigu\u00eft\u00e9 d&#8217;une \u00e9vidence commune et ses effets pervers\u201d, <em>Langage &amp; Soci<\/em><em>\u00e9<\/em><em>t<\/em><em>\u00e9<\/em>, No. 34, pp. 69-85.<\/p>\n\n\n\n<p>Tarrant, Brenton (2019), <em>The Great Replacement<\/em>. <em>Towards a New Society<\/em>, Manifiesto autoeditado.<\/p>\n\n\n\n<p>Toboso, Mario (2016), <em>Una aproximaci\u00f3n a la contranarrativa yihadista<\/em>,Granada: An\u00e1lisis GESI, 12\/2016<\/p>\n\n\n\n<p>Weber, Max (1974 [1902]), <em>Sobre la teor<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a de las ciencias sociales<\/em>, Barcelona: Pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<p>Weil, Patrick y Truong, Nicolas (2015), <em>Le sens de la R\u00e9publique<\/em>, Par\u00eds: Grasset.<\/p>\n\n\n\n<p>Wendt, Alexander (1999), <em>Social Theory of International Politics<\/em>, Cambridge University Press. Wieviorka, Michel (2009 [1998]), <em>El racismo: una introducci\u00f3n<\/em>, Barcelona: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Por razones did\u00e1cticas, empleamos la expresi\u00f3n \u201cextrema derecha\u201d. Pero, como tambi\u00e9n sucede cuando se alude a la \u201cextrema izquierda\u201d, se trata de conceptos susceptibles de ser mejor afinados en t\u00e9rminos te\u00f3ricos. Procederemos de este modo a lo largo de este an\u00e1lisis, de modo que tambi\u00e9n ir\u00e1n apareciendo las correspondientes apelaciones a la teor\u00eda fascista, a partir de sus propios autores y textos de referencia. En todo caso, este trabajo parte de la base que es conveniente distinguir ambos fen\u00f3menos, cuando menos en el \u00e1mbito acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Tarea indispensable, pero delicada. La RAN (<em>Radicalisation Awareness Network<\/em>), advierte del riesgo de retroalimentar la polarizaci\u00f3n. Debe evitarse la trampa del \u201cnosotros y ellos\u201d, para centrarse en la cr\u00edtica a la manipulaci\u00f3n interesada de los argumentos en la narrativa violenta. Siendo as\u00ed, se puede desafiar al extremismo en el debate, sin tener que dejarlo todo en manos de la persecuci\u00f3n (o la clandestinidad) de las ideas. Bas\u00e1ndose en esta premisa, en Alemania existen iniciativas como <em>EXIT Deutschland<\/em>, para la desradicalizaci\u00f3n\/desvinculaci\u00f3n de neonazis.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Existen otros fen\u00f3menos interesantes, cuyo an\u00e1lisis extrapola el objeto de nuestra investigaci\u00f3n, pero que se\u00f1alamos para otras futuras. En los EEUU ha surgido una hidra de movimientos extremistas de car\u00e1cter miliciano, como los \u201cBoogaloo Boys\u201d, \u201cProud Boys\u201d o \u201cPatriot Prayer\u201d, espoleados en foros de internet -como Reddit o 4Chan- dotados de una ideolog\u00eda heterog\u00e9nea que incluye conspiracionismo, supremacismo y aceleracionismo, as\u00ed como su oposici\u00f3n al gobierno federal. Asimismo, el movimiento INCEL puede actuar como catalizador para todos ellos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Empleamos para este art\u00edculo la versi\u00f3n en ingl\u00e9s escrita por Camus, porque es la que con m\u00e1s probabilidad llegar\u00e1 a manos de este perfil de activistas, dada su procedencia geogr\u00e1fica. Aunque conviene recordar que la primera edici\u00f3n de esta obra, en franc\u00e9s, es de 2011.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Wieviorka aduce que el empleo del vocablo \u201cetnia\u201d, en lugar de \u201craza\u201d, esconde el inter\u00e9s por seguir defendiendo los mismos par\u00e1metros de exclusividad, desigualdad y jerarqu\u00eda, de un modo menos pol\u00e9mico (Wieviorka, 2009: 32). De ah\u00ed que acepte la expresi\u00f3n \u201cracismo cultural\u201d para significar el cambio de estrategia (Wieviorka, 2009: 42-43). Por esa misma raz\u00f3n, es cr\u00edtico con el diferencialismo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Taguieff incluso admite que el diferencialismo podr\u00eda ser una buena herramienta para luchar contra el colonialismo, especialmente en la medida en que hist\u00f3ricamente haya permitido o haya estimulado la erosi\u00f3n de la identidad de los nativos (Taguieff, 1985: 85). Conviene remarcar que la relaci\u00f3n entre Taguieff y De Benoist, pese a las cr\u00edticas cruzadas, es de gran respeto intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Huntington plantea que \u201calgunos pensadores occidentales, entre ellos el presidente Bill Clinton, han afirmado que Occidente no tiene problemas con el islam, sino s\u00f3lo con los extremistas islamistas violentos. Mil cuatrocientos a\u00f1os de historia demuestran lo contrario\u201d (Huntington, 1997: 249), mientras que, citando a terceros, apela al temor \u201cde los occidentales\u201d a estar sufriendo una \u201cinvasi\u00f3n\u201d (Huntington, 1997: 237).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Se trata de Trayvon Martin. Quien realiz\u00f3 los disparos (George Zimmerman) suele ser presentado como un ciudadano \u201cblanco\u201d, sin m\u00e1s. Pero es un estadounidense de madre peruana, con abuelos afroperuanos. Lo cual muestra las aristas de estos temas. Iremos desgranando la compleja relaci\u00f3n entre estos activistas y el mundo hispano, al que unos denostan m\u00e1s que otros.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Se trata de Ebba Akerlund, que ten\u00eda 12 a\u00f1os, aunque en ese atentado murieron otras cuatro personas y hubo que lamentar m\u00e1s de una docena de heridos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a><strong> <\/strong>Gamificaci\u00f3n es el uso de mec\u00e1nicas propias de juegos en entornos no l\u00fadicos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>Esta gamificaci\u00f3n de asesinatos en masa no es nueva en el terrorismo. El ataque terrorista de Magnanville en Francia en junio de 2016, en el que un yihadista asesin\u00f3 a dos polic\u00edas en su hogar, incorpor\u00f3 la transmisi\u00f3n en vivo despu\u00e9s de los ataques, mientras que otros atacantes yihadistas, especialmente Mohamed Merah, Mehdi Nemmouche, y Amedy Coulibaly, tambi\u00e9n intentaron filmar sus cr\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Fanon ten\u00eda la misma idea de los <em>pieds-noirs<\/em>, colonos civiles de origen franc\u00e9s, establecidos desde hac\u00eda varias generaciones en Argelia\u2026 con conclusiones similares: \u201cel colono no deja de ser nunca el enemigo, el antagonista, precisamente el hombre que hay que eliminar\u201d (Fanon, 1963: 29). A trav\u00e9s de la lectura de Fanon, eso lleg\u00f3 a ETA, que en sus primeras asambleas empleaba ese mismo apelativo para referirse a los trabajadores inmigrantes que llegaban al Pa\u00eds Vasco procedentes del resto de Espa\u00f1a (Casanova, 2017: 57-58), de modo que, partiendo de ah\u00ed, se les consideraba tambi\u00e9n como \u201cenemigos\u201d (Casanova, 2017: 59).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> A lo largo de este an\u00e1lisis, empleamos la palabra ideolog\u00eda en su sentido de <em>Weltanschaung<\/em>, es decir, sin ninguna connotaci\u00f3n peyorativa o pol\u00e9mica. Para un debate sobre los diversos usos de este lexema, vid. Del \u00c1guila, 1982: 25-58.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Ha habido otros intelectuales que han avalado esta tesis, desde un punto de vista emp\u00edrico, buscando su hueco en el \u201ccentro\u201d (v. gr. el consenso \u201csocial-liberal\u201d de Dahrendorf o la \u201ctercera v\u00eda\u201d de Giddens) pero ninguno de ellos pretend\u00eda sustituir ese eje por otro, de corte diferencialista, o hasta racista.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> El discurso del fascismo aspir\u00f3 a generar una alternativa tanto a las derechas como a las izquierdas (Sternhell, 1983: 273-274). Para ello, busc\u00f3 su propio hueco entre el capitalismo y el comunismo. Pero a falta de un ideario propio tan denso como el que el liberalismo aportaba al primero, y el marxismo al segundo, opt\u00f3 por posicionamientos <em>a sensu contrario<\/em>. Nolte indica que las tres \u201cnegaciones\u201d que caracterizan al fascismo son anti-liberalismo, anti-marxismo y anti-conservadurismo; Payne, matiza algo y apunta a que el fascismo es anti-liberal, anti-comunista y anti-conservador\/anti-capitalista; mientras que Mosse destaca su anti-liberalismo y su anti-socialismo, considerando, en cambio, que la relaci\u00f3n que ten\u00eda con el conservadurismo era m\u00e1s fluida.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Emplea para ello un coloquialismo ingl\u00e9s (\u201dmilquetoast\u201d), que puede traducirse por blandengue, flojo y\/o sin car\u00e1cter.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> Tras un pasado marxista, en 1911 comenz\u00f3 a escribir en la revista <em>Action Fran\u00e7aise<\/em> de Charles Maurras, aunque en 1914 renunci\u00f3 a esa complicidad, por considerar que Maurras era poco cr\u00edtico con la democracia. En cambio, elogi\u00f3 a Mussolini, como \u00faltima esperanza de acabar con la sociedad de su \u00e9poca, demasiado pusil\u00e1nime a ojos de Sorel.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Roof lamenta que el KKK no tenga la fuerza que tuvo anta\u00f1o. Eso podr\u00eda explicar que el atentado se diera en un templo cristiano, ya que el KKK surge como movimiento protestante, expl\u00edcitamente anti-cat\u00f3lico (a fuer de anti-negro). Pero no es el caso, ya que la iglesia metodista est\u00e1 separada de Roma. Eso refuerza la idea de que el factor religioso no es importante para \u00e9l. Lo importante es que, en esa parroquia, los feligreses eran negros.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Aquellos que tratan de cambiar de civilizaci\u00f3n, con la consiguiente p\u00e9rdida de contacto con la civilizaci\u00f3n a la que hab\u00edan pertenecido, as\u00ed como con la civilizaci\u00f3n a la que pretenden incorporarse, aunque normalmente sean rechazados (Huntington, 1997: 175-176).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> Benoist ya dijo que \u201cla funci\u00f3n de la raza, en la ideolog\u00eda racista opera de la misma manera que la funci\u00f3n de la clase en la ideolog\u00eda marxista\u201d, de manera que, al final, \u201cpara los te\u00f3ricos racistas, la lucha de clases debe interpretarse en t\u00e9rminos raciales; para los te\u00f3ricos marxistas es la lucha racial la que se ha de interpretar en t\u00e9rminos de clase\u201d (De Benoist, 2015a: 79 y 81). Se entiende, pues, que ambos planteamientos tengan esa facilidad para superar fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> N\u00f3tese que es el t\u00edpico argumento de Benoist (De Benoist, 2010: 205-209; 2015a: 99 y 100; 2015b: 131; 2015c: 59, etc), perfectamente compatible con el clamor de Camus por la preservaci\u00f3n de todas las razas (Camus, 2018: 83-83), manteniendo as\u00ed su \u201chomogeneidad racial y cultural\u201d (Camus, 2018: 132).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> En la obra de Wendt <em>Social Theory of International Politics<\/em> hallamos buenos ejemplos del empleo de esta t\u00e9cnica para denostar al \u201cotro\u201d, con funestas consecuencias, incluyendo casos de profec\u00edas autocumplidas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> Sus cr\u00edticas al \u201cenemigo interior\u201d son reiteradas, especialmente contra Macron (Tarrant, 2019: 8). M\u00e1s all\u00e1 de nombres propios, Tarrant detesta a los \u201cd\u00e9biles de Occidente\u201d as\u00ed como a los \u201cconversos al islam\u201d (Tarrant, 2019: 30 y 12). Esta \u00faltima apelaci\u00f3n es clara, pero la primera recuerda que, como tantos otros extremistas (y como sugiriera Carl Schmitt), no acepta posturas neutrales, pasivas o condescendientes con el enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Que empieza diciendo que \u201ces necesario que los extranjeros se vayan\u201d, para terminar abogando por la \u201cviolencia absoluta\u201d contra los colonos, violencia que califica de \u201cpositiva, formativa\u201d y \u201cdesintoxicante\u201d (Fanon, 1963: 80, 21, 56 y 57, respectivamente).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> Sabemos que Tarrant tiene permanentemente en mente a los EEUU. En ese contexto, estas palabras son especialmente luctuosas, ya que recuerdan la pr\u00e1ctica del linchamiento, tan frecuente a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en ese caso contra los afroamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> Rathjen es cr\u00edtico con el tratado NAFTA y la apertura de fronteras con M\u00e9xico\u2026 como tambi\u00e9n lo fue Huntington, cuando apenas se estaba iniciando esa pol\u00edtica (Huntington, 1997: 370). Puede comprobarse que, de nuevo, el factor religioso no es el fundamental (todos son cristianos).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> Panunzio dec\u00eda que el fascismo no era lo contrario del socialismo, sino el \u00fanico camino a trav\u00e9s del cual se podr\u00edan realizar algunos ideales del socialismo, que compartir\u00edan. Pero sin renunciar a la propiedad privada -por un lado- y con una mayor confianza en el Estado que la demostrada por los marxistas, por otro lado. Una de sus definiciones favoritas del fascismo era la \u201cs\u00edntesis entre sindicalismo y nacionalismo\u201d (Panunzio, 2014: 6).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a> Feder defend\u00eda el <em>Volkswirtschaft<\/em>, una \u201ceconom\u00eda comunitaria\u201d destinada a satisfacer las \u201cnecesidades del pueblo\u201d, a costa de la \u201crentabilidad del capital\u201d (Feder, 1990: 78).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> La tesis de Sternhell es interesante, ya que explica los or\u00edgenes de esta s\u00edntesis, a partir de la confluencia de sindicalistas revolucionarios (procedentes del entonces marxista PSI) y los nacionalistas corporativistas de la ANI. Sorel ser\u00eda el intelectual que m\u00e1s habr\u00eda influido en dicha s\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> Tarrant hace suya la conocida ret\u00f3rica izquierdista (v. gr. Graeber, 2014) que enfrenta a la mayor\u00eda de la sociedad con el 1% de los m\u00e1s ricos\u2026 aunque ese 1% incluya, como es de esperar, a muchos blancos (Tarrant, 2019: 24-25). Se trata de uno de los principales esl\u00f3ganes de <em>Occupy Wall Street<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JOSEP BAQU\u00c9S MARIO TOBOSO CARLES ORTOL\u00c0 Universidad de Barcelona, Espa\u00f1a Title: The Terrorist Manifesto as an Instrument for Analyzing the Radicalization Process: The Case of the Extreme Right Resumen: En los \u00faltimos a\u00f1os se han sucedido diversos atentados terroristas protagonizados por individuos que se suelen vincular a la \u201cextrema derecha\u201d. 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