{"id":483,"date":"2022-05-31T06:31:28","date_gmt":"2022-05-31T06:31:28","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=483"},"modified":"2022-05-31T06:31:29","modified_gmt":"2022-05-31T06:31:29","slug":"espana-en-la-otan-una-relacion-mediatizada-por-eeuu","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/espana-en-la-otan-una-relacion-mediatizada-por-eeuu\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a en la OTAN: una relaci\u00f3n mediatizada por EEUU"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">CARLOTA GARC\u00cdA-ENCINA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Real Instituto Elcano, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Title: Spain in NATO: A Relationship Interfered with by the US<\/pre>\n\n\n\n<p>Resumen: La OTAN ha sido percibida principalmente como una organizaci\u00f3n estadounidense y, en consecuencia, con una gran capacidad de influencia en Espa\u00f1a desde su entrada en la Alianza Atl\u00e1ntica. Se analiza, hasta qu\u00e9 punto se ha cumplido este estereotipo a lo largo de 40 a\u00f1os desde el ingreso de Espa\u00f1a en la organizaci\u00f3n, y c\u00f3mo \u00e9sta ha gestionado y lidiado simult\u00e1neamente con su membres\u00eda atl\u00e1ntica y su relaci\u00f3n bilateral con EEUU.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: OTAN, EEUU, relaci\u00f3n bilateral Espa\u00f1a-EEUU, relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: NATO has been perceived mainly as a US organization and, consequently, with a great capacity of influence in Spain since its entry into the Atlantic Alliance. This article analyzes to what extent this stereotype has been fulfilled over the 40 years since Spain&#8217;s entry in the organisation and how Spain has simultaneously managed and dealt with its Atlantic membership and its bilateral relationship with the US.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: NATO, US, bilateral relationship Spain-USA, transatlantic relationship.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>:\u00a0Carlota Garc\u00eda-Encina, &lt;&lt;Espa\u00f1a en la OTAN: una relaci\u00f3n mediatizada por EEUU>>, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 8, No. 1, (2022), pp. 37-51. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.15.3\">http:\/\/dx.doi.org.10.18847\/1.15.3<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>EEUU ha sido y sigue siendo el principal soporte estrat\u00e9gico y econ\u00f3mico de la Alianza Atl\u00e1ntica. Fue el impulsor de la creaci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte en 1949 y las administraciones estadounidenses han considerado el liderazgo de la OTAN como una piedra angular de su pol\u00edtica de seguridad nacional, aportando beneficios que van desde la paz y la estabilidad en Europa hasta el apoyo pol\u00edtico y militar de importantes aliados. Es innegable, por lo tanto, su influencia no solo en la organizaci\u00f3n sino en los aliados, e incluso su mediatizaci\u00f3n en momentos concretos sobre determinados pa\u00edses o en determinados asuntos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Espa\u00f1a, la incorporaci\u00f3n a la Alianza Atl\u00e1ntica en 1982 implic\u00f3 que, a partir de ese momento, la relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica estar\u00eda formada por dos patas inesperables: la relaci\u00f3n bilateral con EEUU, con quien formaliz\u00f3 la amistad mediante los Acuerdos de Madrid firmados en septiembre de 1953, y la pertenencia a la OTAN. Y con el tiempo habr\u00eda que unirse una m\u00e1s: la relaci\u00f3n entre Washington y la Comunidad Econ\u00f3mica Europea (CEE), posteriormente Uni\u00f3n Europea (UE).<\/p>\n\n\n\n<p>Este estudio analiza la interrelaci\u00f3n y coexistencia entre la pertenencia de Espa\u00f1a a la Alianza Atl\u00e1ntica y su relaci\u00f3n bilateral con EEUU, ambas como partes inseparables del atlantismo espa\u00f1ol. Un atlantismo que parte de la premisa de que la seguridad de Espa\u00f1a (y la del conjunto de Europa), as\u00ed como la lucha contra el terrorismo, el control de los riesgos en el Mediterr\u00e1neo y hacer frente a los nuevos retos y amenazas requieren una buena relaci\u00f3n con Washington, y que se plasma sobre todo en la pertenencia de Espa\u00f1a a la OTAN y el uso que las Fuerzas Armadas estadounidenses hacen de las bases de Rota y Mor\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta de esta investigaci\u00f3n es, por lo tanto, saber hasta qu\u00e9 punto una de las dos patas \u2014la relaci\u00f3n bilateral con Washington o la membres\u00eda atl\u00e1ntica\u2014 ha prevalecido sobre la otra, o hasta qu\u00e9 punto una ha condicionado a la otra a lo largo de estos cuarenta a\u00f1os desde que Espa\u00f1a se convirti\u00f3 en el miembro decimosexto de la OTAN.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello, se hace un recorrido de este per\u00edodo de Espa\u00f1a en la Alianza Atl\u00e1ntica y, en paralelo, se recorre el desarrollo de la relaci\u00f3n entre Madrid y Washington teniendo en cuenta el contexto cambiante a lo largo de las estas d\u00e9cadas y las pol\u00edticas de las distintas administraciones tanto estadounidenses como espa\u00f1olas. Para ello, se recurre tanto a fuentes documentales, como a literatura especializada, como diversas entrevistas a figuras clave de la pol\u00edtica de defensa conducidas entre febrero y marzo de 2022.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los comienzos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La noci\u00f3n que los espa\u00f1oles ten\u00edan de la Organizaci\u00f3n del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte cuando Espa\u00f1a a\u00fan no formaba parte de ella era algo lejana. Era un club de democracias y, por lo tanto, asociado a modernidad y progreso, dos elementos que para una gran mayor\u00eda de espa\u00f1oles abr\u00edan el camino hacia Europa. Quiz\u00e1s \u00e9sta era una de las razones por las que, en junio de 1975 y seg\u00fan una encuesta, al 57% de los espa\u00f1oles consideraba que a Espa\u00f1a le interesaba entrar en la Alianza Atl\u00e1ntica, mientras que s\u00f3lo un 24% opinaba que no le interesaba (CIS, 1975: 11). En cualquier caso, era una alianza a la que la Espa\u00f1a franquista no pod\u00eda acceder por la naturaleza de su r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco el gobierno de Franco parec\u00eda querer acercarse a la OTAN por temor al contagio ideol\u00f3gico y, por lo tanto, a la contaminaci\u00f3n liberal que pudiera derivarse de dicha convivencia. No obstante, el entonces r\u00e9gimen subrayaba que no le hac\u00eda falta ya que los acuerdos con EEUU vinculaban de forma indirecta a Espa\u00f1a con la defensa occidental.<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> De hecho, la fuerza a\u00e9rea norteamericana estacionada en las bases espa\u00f1olas formaba parte de la fuerza noratl\u00e1ntica. Y, a partir de 1970, con la firma del Convenio de Amistad y Cooperaci\u00f3n entre Espa\u00f1a y EEUU, se dispuso un nuevo sistema de alerta temprana interrelacionado con el sistema de la OTAN y la dependencia de un mismo mando a trav\u00e9s del Jefe del Mando Europeo de EEUU, que tambi\u00e9n era el Comandante Supremo Aliado de la OTAN en Europa. No era tampoco inusual ver c\u00f3mo los secretarios de Estado de EEUU acud\u00edan a Bruselas a las reuniones del Consejo Atl\u00e1ntico y, posteriormente, hac\u00edan escala en Madrid para informar sobre los avances y discusiones sostenidos en el Cuartel General de la OTAN.<\/p>\n\n\n\n<p>En un primer momento, por lo tanto, la Alianza Atl\u00e1ntica no se asociaba a EEUU y, como consecuencia, al \u201cantiamericanismo\u201d o la \u201cmala imagen\u201d que exist\u00eda en algunos sectores espa\u00f1oles. Sirva como ejemplo una carta que envi\u00f3 un grupo de pol\u00edticos e intelectuales de la oposici\u00f3n espa\u00f1ola, entre ellos Enrique M\u00fagica, Ram\u00f3n Rubial y Miguel \u00c1ngel Aguilar, a William Rogers, entonces secretario de Estado de EEUU, en mayo de 1970 en la que manifestaban su oposici\u00f3n a la presencia estadounidense en las bases espa\u00f1olas, pero en la que no hab\u00eda menci\u00f3n alguna en contra de la OTAN (Calvo Sotelo, 1990: 128; Miguel \u00c1ngel Aguilar, entrevista, 24 de febrero de 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese \u201cantiamericanismo\u201d reflejaba una inversi\u00f3n que se hab\u00eda producido en las actitudes de los espa\u00f1oles frente a los estadounidenses tras la firma de los acuerdos de 1953. Los franquistas, herederos de una derecha hist\u00f3ricamente antiestadounidense debido a las derrotas de 1898 en Cuba y Filipinas, aparec\u00edan ahora como los amigos de EEUU. Por otro lado, los dem\u00f3cratas espa\u00f1oles, cuyos antecesores hab\u00edan asumido la defensa de los valores pol\u00edticos que representaba el pa\u00eds americano desde su nacimiento, se convert\u00edan en sus duros cr\u00edticos. La primera inversi\u00f3n se pod\u00eda explicar por la acci\u00f3n combinada de la propaganda norteamericana, concentrada en captar las \u00e9lites sociales del franquismo, y la asociaci\u00f3n de este pa\u00eds con los valores conservadores y la defensa del orden vigente en Espa\u00f1a. Exist\u00eda, por tanto, cierto sentimiento de gratitud por lo que supon\u00eda la salvaguarda del r\u00e9gimen, aunque tambi\u00e9n llevaba aparejado cierto descontento por la escasa contrapartida recibida con los acuerdos. En cuanto al nuevo antiamericanismo de la izquierda, \u00e9ste se nutr\u00eda del resentimiento por el apoyo al dictador con los acuerdos que les vinculaban y protestaban por la presencia estadounidense en las bases espa\u00f1olas. Tambi\u00e9n hab\u00eda una cr\u00edtica antimperialista y anticapitalista marcada en parte por las protestas contra la intervenci\u00f3n militar en Vietnam, que hab\u00eda dado lugar a una ola internacional de antiamericanismo que inevitablemente tambi\u00e9n llegaba a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el final del r\u00e9gimen franquista comienza a cambiar la percepci\u00f3n de la Alianza Atl\u00e1ntica en Espa\u00f1a. En enero de 1976, la cifra de los que cre\u00edan que a Espa\u00f1a le interesaba ingresar disminuy\u00f3 del 57% \u2014apenas siete meses antes\u2014 al 40%, mientras que tambi\u00e9n disminuy\u00f3 los que opon\u00edan, pasando del 24% al 17%. Por el contrario, aquellos que no manifiestan su opini\u00f3n pasaron de ser el 19% en junio de 1975 a alcanzar el 43% en enero de 1976 (CIS, 1983: 188). Descend\u00eda, por lo tanto, de forma dram\u00e1tica la proporci\u00f3n de entrevistados que no manifestaban su opini\u00f3n de permanecer dentro o fuera de la OTAN, seguramente por las enormes dudas sobre el giro pol\u00edtico que pudiera producirse en Espa\u00f1a. Pero, adem\u00e1s, se acababan de firmar unos nuevos acuerdos con EEUU, en los que aparec\u00eda por primera vez la palabra OTAN,<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> enmarc\u00e1ndose, por lo tanto, esa relaci\u00f3n bilateral en el contexto de la Alianza (Powell, 2011: 206). Y la imagen de EEUU no mejoraba. Si pocos meses antes del final de Franco un 36% de espa\u00f1oles pensaba que Espa\u00f1a deber\u00eda pedirles a los estadounidenses que abandonaran definitivamente las bases, a principios de 1976 un 31,5% pensaba que las bases benefician a Washington, mientras que solo un 25,5% cre\u00eda que beneficiaba a los dos (CIS, 1975: 10).<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel mismo a\u00f1o, 1976, comenzaron las marchas desde Madrid hasta Torrej\u00f3n, organizadas por los partidos de izquierda bajo el lema \u201cbases fuera\u201d, embri\u00f3n de lo que m\u00e1s adelante ser\u00eda el eslogan \u201cOTAN no, bases fuera\u201d con el que se opondr\u00edan a la permanencia de Espa\u00f1a en la Alianza Atl\u00e1ntica de cara al refer\u00e9ndum de 1986.<\/p>\n\n\n\n<p>La OTAN apareci\u00f3 por prima vez en el \u00e1mbito pol\u00edtico espa\u00f1ol y de forma oficial en 1977, en los textos constituyentes y electorales del partido de Uni\u00f3n de Centro Democr\u00e1tico (UCD) en el que se afirmaba el apoyo a un ingreso espa\u00f1ol a dicha organizaci\u00f3n (Calvo Sotelo, 1990: 131), aunque posteriormente el gobierno de Adolfo Su\u00e1rez se mostrar\u00eda m\u00e1s ambiguo, dando la impresi\u00f3n de apostar por una pol\u00edtica m\u00e1s neutralista, muy relacionada con el Tercer Mundo y con los No Alineados.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de ello, hab\u00eda comenzado una campa\u00f1a gubernamental para convencer al pa\u00eds de las ventajas de la OTAN y otra paralela contraria al ingreso. En esta segunda formaban los partidos de izquierdas y sus sindicatos, destacando la figura del secretario general del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol (PSOE), Felipe Gonz\u00e1lez, un europe\u00edsta convencido cuyo anti-atlantismo le vino m\u00e1s tarde (Miguel \u00c1ngel Aguilar, entrevista, 24 de febrero de 2022). Fue en mayo de 1979, en el vig\u00e9simo octavo congreso del PSOE, en el que se opuso al ingreso de Espa\u00f1a en la OTAN, o a \u201ccualquier otro pacto u organizaci\u00f3n militar basado en la hegemon\u00eda, as\u00ed como a la concesi\u00f3n o utilizaci\u00f3n de nuevas bases o instalaciones militares a potencias extranjeras\u201d (PSOE, 1979: Resoluci\u00f3n pol\u00edtica bis-2).<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente a estas campa\u00f1as, el viejo continente se estaba convirtiendo en el teatro de un posible conflicto nuclear y Espa\u00f1a era el \u00fanico pe\u00f3n que a\u00fan quedaba suelto. El Kremlin hab\u00eda comenzado a instalar misiles at\u00f3micos SS-20 en Europa del Este y la OTAN reaccion\u00f3 anunciando el despliegue en el oeste de m\u00e1s de 500 <em>Pershing II<\/em> y <em>Cruise<\/em>, que ser\u00edan finalmente instalados cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde en Alemania occidental, Italia, Gran Breta\u00f1a, Holanda y B\u00e9lgica.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta tensi\u00f3n en Europa, y con la campa\u00f1a en Espa\u00f1a en contra del ingreso a la organizaci\u00f3n atl\u00e1ntica, comienza la ca\u00edda del respaldo a una posible incorporaci\u00f3n del pa\u00eds en la OTAN (CIS, 1983: 188). Se hab\u00eda, por tanto, empezado a construir una oposici\u00f3n contra la Alianza para, pocos a\u00f1os despu\u00e9s, tener que volver a deshacerla (Miguel \u00c1ngel Aguilar, entrevista, 24 de febrero de 2022). Y para ello se identific\u00f3 a la OTAN con la hegemon\u00eda estadounidense. La opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola hab\u00eda visto c\u00f3mo llegada de los estadounidenses en la d\u00e9cada de los cincuenta hab\u00eda tra\u00eddo cierta mejora econ\u00f3mica pero poca apertura pol\u00edtica, a lo que hab\u00eda que sumar el accidente de Palomares en 1968, que sensibiliz\u00f3 a la opini\u00f3n p\u00fablica ante los riesgos que Espa\u00f1a asum\u00eda como consecuencia de los acuerdos bilaterales, percibidos como mayores que la proporci\u00f3n de seguridad que pod\u00eda suponer la presencia militar estadounidense (Ni\u00f1o, 2015: 221). Y, ya en la transici\u00f3n, se pensaba que la suerte de la democracia espa\u00f1ola poco importaba a Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces, la confusi\u00f3n a la hora de diferenciar las relaciones bilaterales entre Espa\u00f1a y EEUU de las que se producen dentro de la OTAN ha sido una constante. Pero se sumaba una pata m\u00e1s: Europa. A principios de los ochenta, nueve de los quince miembros de la OTAN integraban tambi\u00e9n la Comunidad Econ\u00f3mica Europea (CEE), lo que parec\u00eda condicionar la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola estableciendo un v\u00ednculo necesario entre el ingreso en la alianza pol\u00edtico-militar y la asociaci\u00f3n a las instituciones de cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica en Europa (Calvo Sotelo, 1990: 125-126). El entonces ministro de Exteriores espa\u00f1ol, Marcelino Oreja, en una entrevista en El Pa\u00eds, afirm\u00f3 que Espa\u00f1a deb\u00eda entrar r\u00e1pidamente en la OTAN, pero que su adhesi\u00f3n deber\u00eda estar ligada a la buena marcha de las negociaciones para la entrada en el mercado com\u00fan. Le cost\u00f3 el puesto. Entonces, ya se hab\u00eda producido la primera marcha a Torrej\u00f3n contra la OTAN bajo la consigna \u201cOTAN no, bases fuera\u201d con gritos tan fuertes como d\u00e9bil era en ese momento la UCD. La situaci\u00f3n cambi\u00f3 tras el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y el relevo en la presidencia del Gobierno de Su\u00e1rez por Calvo Sotelo, que pocos d\u00edas antes, en su discurso de investidura, se comprometi\u00f3 de nuevo al ingreso de Espa\u00f1a en la OTAN, afirmando que, como consecuencia, la relaci\u00f3n bilateral con EEUU deber\u00eda considerarse tambi\u00e9n desde una perspectiva nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo Gobierno obtuvo del Consejo de Estado el respaldo a su estrategia para lograr del Parlamento la autorizaci\u00f3n para adherirse al Tratado del Atl\u00e1ntico Norte por mayor\u00eda simple. En los plenos del Congreso de octubre de 1981,<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a> en los debates sobre la adhesi\u00f3n, el Gobierno Calvo Sotelo afirmaba, ante las acusaciones de la izquierda de un mayor alineamiento con EEUU de Reagan, que ser\u00eda la culminaci\u00f3n de su pol\u00edtica europea y no una culminaci\u00f3n de las relaciones bilaterales con Washington. Aseguraba, adem\u00e1s, que la Alianza supondr\u00eda una relaci\u00f3n equilibrada con EEUU dentro de un r\u00e9gimen multilateral, sustituyendo de manera ventajosa a la relaci\u00f3n asim\u00e9trica que se deduc\u00eda de los acuerdos bilaterales. Unos acuerdos cuya renovaci\u00f3n se estaba negociando y que, seg\u00fan el presidente del gobierno, confiaba en que se obtendr\u00eda mejoras sustantivas para el sistema defensivo espa\u00f1ol (Congreso de los diputados, 1981b: 11342). As\u00ed, los partidarios de la integraci\u00f3n sosten\u00edan que \u00e9sta sustituir\u00eda los acuerdos con EEUU y la dependencia de Espa\u00f1a de la superpotencia disminuir\u00eda al poder arroparse en los otros miembros de la OTAN. Los que se opon\u00edan a la entrada afirmaban que la dependencia con EEUU se duplicar\u00eda con ella. En octubre de 1981, El Pa\u00eds public\u00f3 un sondeo seg\u00fan el cual s\u00f3lo un 18% de la poblaci\u00f3n se declaraba a favor de entrar en la OTAN, mientras que el 52% se declaraba abiertamente en contra (El Pa\u00eds, 1981).<\/p>\n\n\n\n<p><em>El ingreso<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El bautismo de Espa\u00f1a en la Alianza Atl\u00e1ntica sucede el 30 de mayo de 1982, tras recibir en la v\u00edspera la invitaci\u00f3n oficial de los restantes pa\u00edses miembros que a\u00fan quedaba pendiente de recibir, convirti\u00e9ndose en el miembro n\u00famero 16. Se abr\u00edan entonces las conversaciones sobre la modalidad de participaci\u00f3n, que quedar\u00edan congeladas ante las elecciones generales de 1982. Tras el triunfo del PSOE, se abri\u00f3 un periodo de reflexi\u00f3n que culminar\u00eda con el Dec\u00e1logo de 1984 que expon\u00eda la posici\u00f3n del gobierno sobre la defensa nacional y las relaciones con EEUU y la Alianza Atl\u00e1ntica. El Dec\u00e1logo preve\u00eda la permanencia en la OTAN, sin que fuera necesaria la integraci\u00f3n en la estructura militar; se preve\u00eda adem\u00e1s mantener la prohibici\u00f3n de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio espa\u00f1ol; y se buscar\u00eda la disminuci\u00f3n progresiva de la presencia en Espa\u00f1a de las fuerzas armadas estadounidenses. Gonz\u00e1lez hab\u00eda conectado la reducci\u00f3n de tropas estadounidenses para recomendar un voto, en un futuro refer\u00e9ndum, para que Espa\u00f1a se mantuviera en la OTAN. El problema resid\u00eda en que la campa\u00f1a anti-OTAN sostenida en los a\u00f1os previos hab\u00eda calado muy hondo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue precisamente unos meses despu\u00e9s de las elecciones de 1982 cuando Felipe Gonz\u00e1lez empez\u00f3 a dar muestras de un nuevo atlantismo. Expres\u00f3 su acuerdo con el despliegue de los euromisiles, un gesto que le agradeci\u00f3 Ronald Reagan en la visita del presidente espa\u00f1ol a Washington. Poco antes, en marzo de 1983, hab\u00eda visitado la Rep\u00fablica Federal de Alemania, recibiendo un claro mensaje del entonces canciller Helmut Kohl: \u201cqu\u00e9dense ustedes en la OTAN y les ayudaremos a participar en la CEE\u201d (Rup\u00e9rez, 1999: iv). Eran varios los pa\u00edses aliados que vinculaban la permanencia de Espa\u00f1a en la OTAN y el ingreso en la CEE. En 1985, el entonces secretario de Estado de Defensa, Eduardo Serra, recibi\u00f3 la noticia de que Francia vetaba la entrada de Espa\u00f1a en la CEE y se puso en contacto con los estadounidenses dici\u00e9ndoles \u201cSi quer\u00e9is que entremos en la OTAN, y Espa\u00f1a no entra en la Comunidad Europea, yo mismo, que soy partidario de la OTAN, me pongo en contra\u201d. Poco despu\u00e9s, Francia afirm\u00f3 que no vetar\u00eda nunca la entrada de su vecino. Y la conclusi\u00f3n que aprendi\u00f3 Espa\u00f1a fue que, para que te aprecien en Europa, te tienen que apreciar en EEUU (Eduardo Serra, entrevista, 28 de febrero de 2022). Y de nuevo, las tres patas conectadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El presidente Gonz\u00e1lez prometi\u00f3 que el refer\u00e9ndum sobre la OTAN se celebrar\u00eda antes de febrero de 1986, especulando con la suposici\u00f3n de que antes ya estar\u00eda Espa\u00f1a dentro de la CEE. Hab\u00eda calculado bien. El 12 de junio de 1985, Espa\u00f1a firm\u00f3 el tratado de adhesi\u00f3n a la Comunidad Econ\u00f3mica Europea y el primero de enero de 1986 se produc\u00eda el ingreso efectivo. Se convocaba el refer\u00e9ndum para el 12 de marzo y las encuestas acercaban ya el n\u00famero de los partidarios al de los que se opon\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1985 hubo un nuevo episodio de intento de instrumentalizaci\u00f3n del Pacto Atl\u00e1ntico, aunque con poco impacto. Ante las crecientes fricciones entre la Administraci\u00f3n Reagan y los gobiernos europeos sobre la pol\u00edtica de Washington hacia Am\u00e9rica Central, el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Mor\u00e1n \u2014convencido anti-atlantista\u2014advirti\u00f3 a Washington de que cualquier intervenci\u00f3n militar directa de EEUU en Centroam\u00e9rica podr\u00eda provocar que el gobierno espa\u00f1ol abandonara la Alianza Atl\u00e1ntica. Seg\u00fan Mor\u00e1n, el resultado ser\u00eda un \u201cfortalecimiento del neutralismo y de los movimientos pacifistas hasta el punto de poner en peligro la participaci\u00f3n en la OTAN de algunos de sus miembros, es especial Espa\u00f1a\u201d (Nelson, 1985).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ocurri\u00f3 el 12 de marzo de 1986 es bien sabido. Gan\u00f3 el s\u00ed, con el 52,53% de los votos emitidos y perdi\u00f3 el no, con el 38,84%. La abstenci\u00f3n, un 40,27% del censo, constituy\u00f3 la clara respuesta al desconcierto despertado por la arbitraria manipulaci\u00f3n del asunto. Y de nuevo, la vinculaci\u00f3n entre la relaci\u00f3n bilateral con EEUU y la OTAN. La conclusi\u00f3n del proceso pol\u00edtico Espa\u00f1a-Alianza Atl\u00e1ntica, con la aprobaci\u00f3n del \u201cmodelo espa\u00f1ol\u201d de participaci\u00f3n de Espa\u00f1a en la Alianza en 1988 coincide temporalmente con la firma del nuevo Convenio de Defensa con EEUU. Dicho convenio cumpl\u00eda con las promesas establecidas en el refer\u00e9ndum sobre la permanencia de Espa\u00f1a en la Alianza, al establecer una reducci\u00f3n del personal civil y militar norteamericano. El texto ya no obedec\u00eda a la l\u00f3gica \u201cbases por ayuda\u201d (Powell, 2011: 133) ni contemplaba la cooperaci\u00f3n en otros \u00e1mbitos fuera de la defensa, bas\u00e1ndose, por tanto, \u00fanicamente en los intereses de defensa mutua, al insertar el Convenio de Defensa en la pertenencia de Espa\u00f1a y de EEUU a la Alianza Atl\u00e1ntica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una nueva etapa: el miembro decimosexto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con la celebraci\u00f3n del refer\u00e9ndum de 1986 se da por concluida la transici\u00f3n exterior para Espa\u00f1a. Tras los nuevos acuerdos de 1988 con Washington y la aceptaci\u00f3n del modelo espa\u00f1ol, las relaciones con EEUU entraron en una fase de estabilidad que permiti\u00f3 al gobierno socialista desarrollar un buen entendimiento con los estadounidenses tanto con la Administraci\u00f3n Reagan \u2014una buena muestra fue la conferencia de paz del 1991 en Madrid\u2014 como con la Administraci\u00f3n Clinton a partir de 1992<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La membres\u00eda europea y atl\u00e1ntica pod\u00eda llevar a pensar a una reducci\u00f3n de la importancia de los v\u00ednculos con EEUU \u2014que se har\u00eda a trav\u00e9s de la CEE y la OTAN\u2014 tal y c\u00f3mo argumentaban los que estuvieron a favor de la entrada en la Alianza. Pero era pronto para una Espa\u00f1a con a\u00fan limitadas capacidades, fuera de la estructura militar integrada y reci\u00e9n llegada, y con un EEUU hegem\u00f3nico, con un indiscutible control de la OTAN y un gran peso en el \u00e1mbito multilateral. Y ocurri\u00f3 todo lo contrario: la relaci\u00f3n estrat\u00e9gica se intensific\u00f3 pues, con el colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, el foco de atenci\u00f3n y de tensi\u00f3n pas\u00f3 a la amplia zona que va desde el norte de \u00c1frica hasta Asia central. Espa\u00f1a estaba ahora m\u00e1s cerca de la l\u00ednea de confrontaci\u00f3n mientras que durante la Guerra Fr\u00eda se encontraba en la retaguardia.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue a trav\u00e9s de EEUU como Espa\u00f1a particip\u00f3 mayoritariamente en la defensa occidental. Durante la Primera Guerra del Golfo, Espa\u00f1a facilit\u00f3 la utilizaci\u00f3n de las bases de Rota y Mor\u00f3n para las operaciones a\u00e9reas estadounidenses,<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> confirmando su deseo de apoyar la pol\u00edtica de EEUU y de Naciones Unidas, enviando unidades navales en el marco de la Uni\u00f3n Europea Occidental (UEO)<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a> para participar en el embargo impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU. M\u00e1s adelante, Espa\u00f1a participar\u00e1 en 1992 en la operaci\u00f3n de Naciones Unidas en Bosnia-Herzegovina, que a partir de diciembre de 1995 operar\u00e1 bajo mandato de la OTAN, y que se convertir\u00e1 en la primera misi\u00f3n aliada de Espa\u00f1a en el exterior con despliegue de contingentes operativos. Madrid se hab\u00eda convertido en un socio fiable y predecible, y las relaciones con Washington comenzaban a trascender el \u00e1mbito pol\u00edtico y militar (Ca\u00f1o, 1995). El apoyo a Javier Solana como candidato a secretario general de la OTAN en 1995 no solo fue una muestra de esta buena sinton\u00eda, sino que pon\u00eda de manifiesto la evoluci\u00f3n de la izquierda espa\u00f1ola y su mayor pragmatismo con respecto a la Alianza Atl\u00e1ntica y a EEUU.<\/p>\n\n\n\n<p>Un nuevo gobierno espa\u00f1ol, tras las elecciones de marzo 1996, heredaba una estrecha relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica: con presencia estadounidense en las bases de Rota y Mor\u00f3n y su uso incluso en conflictos ajenos a la seguridad europea; con Espa\u00f1a miembro de la OTAN, pero sin formar parte de la estructura militar; y con un secretario general de dicha organizaci\u00f3n espa\u00f1ol. Siendo jefe de la oposici\u00f3n, Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar ya hab\u00eda asegurado a Bill Clinton en un breve encuentro su deseo de que las relaciones entre ambos lados del Atl\u00e1ntico fueran m\u00e1s intensas, tanto con EEUU como con la Alianza Atl\u00e1ntica, y ahora como presidente subrayaba \u201cla solidaridad profunda entre ambas orillas del Atl\u00e1ntico y la existencia de unos intereses comunes permanentes\u201d.<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Miembro pleno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La anomal\u00eda de no estar en la estructura militar de la OTAN, puesta en evidencia en la participaci\u00f3n de Espa\u00f1a en Bosnia, se quiso solucionar solicitando en 1996 la incorporaci\u00f3n total en la Alianza Atl\u00e1ntica tras la aprobaci\u00f3n en el Parlamento espa\u00f1ol,<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a> que se producir\u00eda de forma oficial el 1 de enero de 1999. Hab\u00eda que aprovechar que la OTAN hab\u00eda iniciado en 1994 una revisi\u00f3n de sus estructuras y procedimientos tras un nuevo Concepto Estrat\u00e9gico en 1991, en el que pas\u00f3 de la respuesta flexible a la defensa colectiva, al di\u00e1logo y a la cooperaci\u00f3n con los antiguos miembros del Pacto de Varsovia. El gobierno de Aznar quer\u00eda aprovechar la renovaci\u00f3n de la Alianza Atl\u00e1ntica para aumentar su peso en la misma, \u201cno aspirando a estar sino a dirigir o codirigir\u201d, y transmitir a EEUU la idea de que \u201cEspa\u00f1a era un valor seguro y en alza\u201d y, por lo tanto, respondiendo a la solicitud hecha por Clinton de que Espa\u00f1a asumiera un mayor liderazgo dentro de la OTAN (Ram\u00edrez, 1997).<\/p>\n\n\n\n<p>La cumbre de la Alianza Atl\u00e1ntica de 1997 se celebr\u00f3 en Madrid, con dos finalidades claras para el gobierno espa\u00f1ol: ganar peso dentro de la Alianza y demostrar a EEUU que era un socio fiable con el que se pod\u00eda contar. Fue precisamente en 1997 cuando se registr\u00f3 una aceptaci\u00f3n mayoritaria de la OTAN entre los espa\u00f1oles, tras haber ido ganado terreno los partidarios de la permanencia despu\u00e9s de estar igualados en 1991 (Camacho &amp; Campo, 2003: 105). La idea de que para ser apreciado en Europa tienes que ser apreciado en EEUU, tal y c\u00f3mo aprendi\u00f3 Espa\u00f1a a mediados de los ochenta, fue el camino que escogi\u00f3 Aznar y que inici\u00f3 con Bill Clinton y mantuvo con George W. Bush. EEUU, por su parte, agradec\u00eda la posici\u00f3n de Espa\u00f1a como \u201cmediador\u201d en el pulso permanente que manten\u00eda con Francia en la OTAN. Por ejemplo, con la creaci\u00f3n del llamado Consejo de Asociaci\u00f3n Atl\u00e1ntica, que EEUU quer\u00eda impulsar para contentar a los pa\u00edses del Este que no fueran a entrar en la Alianza Atl\u00e1ntica y que Par\u00eds no ve\u00eda claro. Madrid tambi\u00e9n apoy\u00f3 mantener el mando regional mediterr\u00e1neo en la nueva estructura militar en manos de estadounidenses, mientras Francia ped\u00eda que el mando fuese europeo como condici\u00f3n para integrarse totalmente en la OTAN. Espa\u00f1a volvi\u00f3 a demostrar poco despu\u00e9s que era uno de los aliados m\u00e1s cercano a EEUU con la participaci\u00f3n espa\u00f1ola en la intervenci\u00f3n militar aliada en Kosovo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Kosovo puso en evidencia la disparidad militar entre los estadounidenses y sus aliados europeos, donde la estrategia y la conducci\u00f3n de la guerra quedaban en manos de los norteamericanos. Desde hac\u00eda tiempo era evidente que la Alianza necesitaba un nuevo impulso. Su cohesi\u00f3n se hab\u00eda ido deteriorando poco a poco debido al resentimiento: el norteamericano, porque pagaba la parte m\u00e1s importante de la defensa de la OTAN y el europeo, porque EEUU llevaban la batuta. Tras Kosovo, se acrecent\u00f3 una divisi\u00f3n pol\u00edtica entre los europeos, algunos de los cuales prefer\u00edan la supeditaci\u00f3n militar a EEUU que un mayor gasto en defensa, una fractura entre el mundo anglosaj\u00f3n \u2014en el que se inclu\u00eda el gobierno de Aznar\u2014 y el continental liderado por Alemania y Francia. Todo esto quedar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s que patente a partir del 11 de septiembre de 2001.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a fue escogida como primera parada del primer viaje del nuevo presidente George W. Bush a Europa en la primavera de 2001. Entre las razones para escoger a Espa\u00f1a estaba que la administraci\u00f3n estadounidense le consideraba un pa\u00eds europeo emergente y EEUU buscaba enfocar sus relaciones con la UE de manera m\u00e1s amplia y diversificada, y no sistem\u00e1ticamente a trav\u00e9s de Francia, Reino Unido y Alemania (Rup\u00e9rez, 2011: 66). Conectaba adem\u00e1s con los deseos del gobierno espa\u00f1ol de ahondar en las relaciones con EEUU. Y Espa\u00f1a le devolvi\u00f3 el detalle, siendo Aznar el primer l\u00edder europeo que apoy\u00f3 los planes de construir un sistema de defensa contra misiles bal\u00edsticos que generaba rechazo entre los europeos. Espa\u00f1a, adem\u00e1s, ya estaba plenamente incorporada en la estructura militar de la Alianza y se alineaba con un atlantismo que potenciaba las capacidades defensivas de sus socios, al mismo tiempo que se reforzaba la posici\u00f3n europea en su seno.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos meses despu\u00e9s tendr\u00edan lugar los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, que llevaron al gobierno espa\u00f1ol a estrechar a\u00fan m\u00e1s la relaci\u00f3n bilateral y a alinearse con su pol\u00edtica internacional. Si bien el atlantismo de Aznar no surgi\u00f3 como contrapeso de la vocaci\u00f3n europeo, a partir de ese momento, se primar\u00eda el atlantismo, y dentro de \u00e9l, la relaci\u00f3n con EEUU.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nuevo siglo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La lucha contra el terrorismo, participando militarmente en Afganist\u00e1n en la operaci\u00f3n \u201cLibertad Duradera\u201d, proporcion\u00f3 una ocasi\u00f3n m\u00e1s para demostrar la adhesi\u00f3n incondicional a EEUU. Sin embargo, Afganist\u00e1n debilit\u00f3 la otra parte del atlantismo espa\u00f1ol, es decir, la Alianza Atl\u00e1ntica. A pesar de haber incorporado entre sus misiones la lucha contra el terrorismo global y haber activado, como consecuencia de los ataques terroristas sobre EEUU, los compromisos establecidos por el art\u00edculo 5 del Tratado de Washington, la realidad es que la OTAN&nbsp;se meti\u00f3 en un callej\u00f3n sin salida en el que la ret\u00f3rica intentaba esconder su marginaci\u00f3n efectiva en la operaci\u00f3n en Afganist\u00e1n en los comienzos. La contribuci\u00f3n militar de la OTAN no s\u00f3lo fue simb\u00f3lica, sino que EEUU hab\u00edan dado muestras de preferir negociar cualquier posible contribuci\u00f3n de forma bilateral con sus aliados, y eligiendo lo que le era m\u00e1s relevante de entre las ofertas. Obrando as\u00ed, Washington manten\u00eda el control total sobre las operaciones, pero creaba un grave problema de credibilidad para la Alianza Atl\u00e1ntica: su miembro principal ya no la considera esencial a la hora de llevar a cabo sus operaciones militares de envergadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero fue la guerra de Irak en 2003, con la divisi\u00f3n de los aliados europeos respecto a la decisi\u00f3n de EEUU de intervenir y el posicionamiento incondicional de Espa\u00f1a con Washington, la confirmaci\u00f3n plena del atlantismo de Aznar, as\u00ed como de una OTAN en un momento comprometido. Adem\u00e1s, la politizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con EEUU en Espa\u00f1a dejaba en un segundo plano nuestro papel en la Alianza Atl\u00e1ntica, donde hab\u00eda comenzado un proceso de consolidaci\u00f3n tras haberse incorporado a la estructura militar integrada, y con un 63,2% de los espa\u00f1oles que aprobaban la permanencia de Espa\u00f1a en la organizaci\u00f3n atl\u00e1ntica (Camacho y Campo, 2003: 104).<\/p>\n\n\n\n<p>Rodr\u00edguez Zapatero lleg\u00f3 a La Moncloa rompiendo radicalmente con el atlantismo de Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar tras las elecciones de 2004 y anunciando la vuelta al coraz\u00f3n de Europa para recuperar el peso perdido, tambi\u00e9n con los aliados europeos. El nuevo presidente hab\u00eda adquirido cierta fama de antinorteamericano al negarse a saludar el paso de la bandera de EEUU en el desfile militar del 12 de octubre del 2003. Adem\u00e1s, la retirada de las tropas espa\u00f1olas de Irak por parte del nuevo gobierno para cumplir con un compromiso electoral molest\u00f3 a Washington por la manera en la que se hizo, interpret\u00e1ndose como una muestra de debilidad tras los atentados ocurridos en Madrid ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n transatl\u00e1ntica era un camino que se hab\u00eda empezado a trazar en los noventa frente al que no exist\u00eda alternativa realista, y EEUU era parte indispensable de ella junto con la OTAN. Por ello, a pesar de la tirantez que mostraban los medios de comunicaci\u00f3n, de puertas hacia adentro el nuevo gobierno espa\u00f1ol deseaba normalizar la relaci\u00f3n con Washington y, al mismo tiempo, desarrollarla de forma m\u00e1s equilibrada sobre la base de la igualdad, la lealtad y el respeto mutuo. Y as\u00ed se lo hicieron saber a la contraparte norteamericana desde los primeros momentos, para demostrar que la relaci\u00f3n segu\u00eda siendo un pilar fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>La oposici\u00f3n a la excesiva militarizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con EEUU hab\u00eda sido una constante sobre todo en la narrativa de la izquierda espa\u00f1ola. Parad\u00f3jicamente, el nuevo gobierno espa\u00f1ol utiliz\u00f3 la relaci\u00f3n en materia de defensa para allanar y calmar la relaci\u00f3n en esos primeros momentos, haciendo hincapi\u00e9 en la fortaleza de la relaci\u00f3n entre las fuerzas militares y en el valor de las bases de Rota y Mor\u00f3n para la proyecci\u00f3n de fuerzas de EEUU. As\u00ed, se mantuvieron sin ninguna cortapisa las autorizaciones para que las fuerzas norteamericanas se movieran desde y hacia Irak y Afganist\u00e1n, y se ampli\u00f3 inmediatamente la participaci\u00f3n espa\u00f1ola en la ISAF. Espa\u00f1a continu\u00f3 con los gestos hacia EEUU y, tras una nueva petici\u00f3n de Washington, acept\u00f3 liderar un Equipo de Reconstrucci\u00f3n Provincial (PRT) en Qala-i-Naw y una Base Avanzada de Apoyo (FSB) en Herat,<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a> asumiendo mayores niveles de responsabilidad y compromiso como parte de la ISAF. Tambi\u00e9n comenz\u00f3 su participaci\u00f3n en la formaci\u00f3n de las fuerzas de seguridad iraqu\u00edes, dentro de la Misi\u00f3n de Adiestramiento de la OTAN en Irak (NTM-I). Transcurridos dos a\u00f1os, las relaciones se estabilizaron. Washington, no obstante, segu\u00eda pidiendo que Espa\u00f1a levantara los <em>caveats<\/em> en sus despliegues en misiones OTAN y, m\u00e1s adelante, no apoyar\u00eda la candidatura del general F\u00e9lix Sanz Rold\u00e1n, jefe del Estado Mayor de la Defensa, a la presidencia del Comit\u00e9 Militar de la OTAN.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue durante esta \u00e9poca donde se asisti\u00f3 a la mayor mediatizaci\u00f3n de EEUU: se increment\u00f3 el compromiso en Afganist\u00e1n, se involucr\u00f3 en el adiestramiento de las tropas iraqu\u00edes y se eliminaron los <em>caveats<\/em> en los despliegues aliados hasta dejar solo uno, todo ello a petici\u00f3n de EEUU. Adem\u00e1s, Espa\u00f1a particip\u00f3 en la ayuda que proporcion\u00f3 OTAN tras el terremoto en Pakist\u00e1n en 2005, en la misi\u00f3n de polic\u00eda a\u00e9rea de la OTAN en el B\u00e1ltico, en la operaci\u00f3n <em>Active Endeavor<\/em> en el Mediterr\u00e1neo, y Espa\u00f1a, sobre todo la Armada, sigui\u00f3 apostando por el equipamiento estadounidense, escogiendo los sistemas de combate de EEUU para sus fragatas F-100 y sus submarinos S-80. Espa\u00f1a se hab\u00eda convertido en un excelente socio en el \u00e1mbito de la Defensa con el que EEUU gozaba de s\u00f3lidas relaciones militares que se basaban, principalmente, en la cooperaci\u00f3n dentro de OTAN. Pero hubo un episodio que decepcion\u00f3 profundamente a EEUU: Kosovo. El anuncio de la retirada del contingente espa\u00f1ol destinado en Fuerza Internacional de Seguridad para Kosovo (KFOR), sin previa consulta con el comandante supremo aliado (SACEUR) \u2014m\u00e1ximo responsable militar de la Alianza y de las Fuerzas de EEUU en Europa\u2014 y con el comandante en jefe de la KFOR, provoc\u00f3 una airada protesta del gobierno de EEUU. Espa\u00f1a, por su parte, dijo que se hab\u00eda comprometido a estar un a\u00f1o m\u00e1s tras la declaraci\u00f3n de independencia, y que la retirada la hac\u00eda protegiendo los intereses de la Alianza. Luego, las aguas se calmaron. Kosovo pas\u00f3 a ser un ejemplo de la cercan\u00eda de EEUU y Espa\u00f1a y su colaboraci\u00f3n dentro de OTAN a un importante elemento de fricci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue tambi\u00e9n el gobierno de Rodr\u00edguez Zapatero quien incorpor\u00f3 a Espa\u00f1a en el sistema de defensa antimisiles de la OTAN, a trav\u00e9s de la aportaci\u00f3n nacional de EEUU a dicho proyecto, permitiendo el despliegue de 4 destructores <em>Aegis <\/em>en la base naval de Rota y de hasta 1.400 militares y civiles estadounidenses. Se critic\u00f3 que la negociaci\u00f3n estuviera rodeada de secretismo, cuyo resultado no se intu\u00eda en la Estrategia Espa\u00f1ola de Seguridad que se public\u00f3 en junio de 2011(Gobierno de Espa\u00f1a, 2011: 65).<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a> Un giro del presidente Zapatero que sorprendi\u00f3 mucho, pero donde pes\u00f3 principalmente la crisis econ\u00f3mica que azotaba Espa\u00f1a y los beneficios econ\u00f3micos que dicho acuerdo traer\u00eda a la bah\u00eda de C\u00e1diz.<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a> Aunque Rota continuaba siendo un importante <em>hub<\/em> las fuerzas \u00e1reas norteamericanas en Europa, EEUU deliberaba desde 2006 la posibilidad de recortar costes en Mor\u00f3n, eliminando cientos de puestos de trabajo; una idea que se acentu\u00f3 en 2009, aunque los norteamericanos eran conscientes de que una decisi\u00f3n as\u00ed ser\u00eda un varapalo para el gobierno inmerso en una crisis econ\u00f3mica y con unas altas cifras de desempleo (WikiLeaks, 2009). Espa\u00f1a y Rota pasaban ahora a ser no solo un punto de apoyo log\u00edstico y tr\u00e1nsito para las tropas estadounidenses en Irak o Afganist\u00e1n, sino a albergar una de las unidades m\u00e1s potentes y avanzas de la Marina de EEUU. Espa\u00f1a trataba as\u00ed de consolidarse como un socio leal y fiable de la OTAN y de EEUU.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Consolidaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fue el gobierno de Mariano Rajoy quien rubric\u00f3, en la sede de la OTAN en Bruselas, la participaci\u00f3n en el sistema antimisiles, lo que obligar\u00eda tambi\u00e9n a modificar el \u201cConvenio sobre cooperaci\u00f3n para la Defensa\u201d entre Espa\u00f1a y EEUU. Sin embargo, el principal dilema al que se deb\u00eda enfrentar el gobierno de Rajoy era el de conciliar sus compromisos internacionales, muy valorados por la OTAN y por EEUU, con la necesidad de recortar el coste de las misiones dada la situaci\u00f3n de la econom\u00eda espa\u00f1ola. Y el gobierno decidi\u00f3 hacer pol\u00edtica exterior con la Defensa, reduciendo el tama\u00f1o de los contingentes, pero continuando con todos los compromisos, una pol\u00edtica que a d\u00eda de hoy se mantiene. Se entendi\u00f3 que el compromiso militar era un elemento clave para la credibilidad de un pa\u00eds. Y, as\u00ed, se acept\u00f3 desplegar una bater\u00eda <em>Patriot<\/em> a Turqu\u00eda, a petici\u00f3n el secretario general de la organizaci\u00f3n y del secretario de defensa estadounidense, cuando ning\u00fan aliado parec\u00eda dispuesto a ello. Un compromiso que pesar\u00eda m\u00e1s adelante cuando el espa\u00f1ol Alejandro Alvargonz\u00e1lez fuera nombrado n\u00famero 3 en OTAN en 2016 (Pedro Moren\u00e9s, entrevista, 1 de marzo de 2022), y un gesto que a\u00fan hoy EEUU sigue reconociendo a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>La cooperaci\u00f3n entre Madrid y Washington en materia de seguridad y defensa \u201cnunca fue tan fuerte\u201d (White House, 2014), como afirmaron los presidentes Obama y Rajoy en enero de 2014, en un viaje que supuso un espaldarazo de la administraci\u00f3n estadounidense no solo a reformas econ\u00f3micas impulsadas por el gobierno espa\u00f1ol, sino un apoyo a la cooperaci\u00f3n y a la relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica. Espa\u00f1a era un miembro comprometido y respetado Alianza, y con mayor peso. \u00c9ste no rechazaba nunca la participaci\u00f3n en cualquier operaci\u00f3n, aunque fuera modesta. Por ello era posible considerar a Espa\u00f1a, en t\u00e9rminos estrictos de poder militar, como el s\u00e9ptimo pa\u00eds de la Alianza. Sin embargo, si se utilizaban los ratios econ\u00f3micos, la situaci\u00f3n cambiaba. Y esta era quiz\u00e1s una de las razones por las que algunas de las propuestas de Espa\u00f1a para ocupar determinados puestos en OTAN no siempre fueron tenidas en cuenta. Por ello, el gobierno de Rajoy y la entonces ministra de Defensa, Mar\u00eda Dolores de Cospedal, dispusieron un plan para tratar de hacer valer el peso de Espa\u00f1a en la OTAN y, al mismo tiempo, tratar de afianzarlo a\u00fan m\u00e1s (Alejandre, 2022: 196-198). Se hizo una apuesta fuerte por la Alianza Atl\u00e1ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>En EEUU, mientras, llegaba a la Casa Blanca una nueva Administraci\u00f3n y un presidente, Donald Trump, que generaba muchas dudas en toda Europa y, en particular, en OTAN. Hab\u00eda cuestionado abiertamente el antiguo apoyo de EEUU a la OTAN, argumentando, entre otras cosas, que la organizaci\u00f3n era un \u00abmal negocio\u00bb para Washington. Aunque anteriores presidentes criticaron la din\u00e1mica de reparto de cargas dentro de la OTAN, ninguno lo hizo de forma tan estridente y p\u00fablica como el presidente Trump. Sus cr\u00edticas contribuyeron a aumentar las tensiones pol\u00edticas entre EEUU y Europa, lo que llev\u00f3 a algunos aliados a cuestionar el compromiso de su Administraci\u00f3n con la OTAN y a criticar su percibido enfoque unilateral en cuestiones de pol\u00edtica exterior. La actitud poco constructiva de la Administraci\u00f3n Trump hacia los cauces multilaterales y su apuesta exclusiva por las relaciones bilaterales podr\u00edan haber tenido la virtud de, al menos, haber obligado a Espa\u00f1a a poner en valor todo el potencial de una relaci\u00f3n bilateral ya consolidada. Pero la llegada de un nuevo gobierno a Espa\u00f1a, con poca sinton\u00eda pol\u00edtica con el gobierno de Washington, hizo que se protegiera de la Administraci\u00f3n estadounidense llevando, de forma creciente, la relaci\u00f3n hacia los cauces multilaterales, es decir, la OTAN, obviando el hecho de que un fuerte v\u00ednculo bilateral con EEUU supone tambi\u00e9n un baluarte a la hora de asegurar que las relaciones en OTAN avancen en consonancia con los intereses de Espa\u00f1a y que, adem\u00e1s, la v\u00eda bilateral sigue siendo imprescindible para abordar desaf\u00edos no cubiertos o no priorizados en los \u00e1mbitos multilaterales. Ambas, tanto el cauce multilateral como el bilateral, siguen siendo las dos patas imprescindibles e interconectadas de la relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica (Garc\u00eda Encina y Sim\u00f3n, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>EEUU, a pesar de que en \u00e9l convive su liderazgo en la defensa aliada y su deseo de centrarse en los problemas de pol\u00edtica dom\u00e9stica, sigue siendo el \u00fanico actor democr\u00e1tico verdaderamente global y, por lo tanto, el liderazgo de Washington, en ese aspecto, sigue siendo hoy irremplazable. Por ello, tras cuatro a\u00f1os de Administraci\u00f3n Trump y una pandemia que paraliz\u00f3 el mundo, muchos aliados acogieron con satisfacci\u00f3n la promesa del presidente Joe Biden, tras llegar a la Casa Blanca, de renovar el apoyo de EEUU a la OTAN y de dar prioridad a las consultas y la cooperaci\u00f3n con los aliados, representando una oportunidad \u00fanica para abrir un nuevo cap\u00edtulo en las relaciones entre Europa y EEUU. Y se ha visto m\u00e1s que nunca con la guerra de Ucrania.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a por su parte, vuelve a apostar por la relaci\u00f3n bilateral con EEUU para fortalecer su papel como aliado de OTAN ya consolidado. Particip\u00f3 en la operaci\u00f3n de evacuaci\u00f3n en Kabul y est\u00e1 firmemente comprometida con los planes de respuesta aprobados por la OTAN tras la invasi\u00f3n rusa de Ucrania. La Cumbre de Madrid ser\u00e1, sin duda, una muestra palpable del compromiso de Espa\u00f1a con la OTAN, tras cuatro d\u00e9cadas en las que se ha convertido en un aliado pol\u00edticamente fiable y militarmente comprometido, y con su aliado estadounidense. Una consolidaci\u00f3n como aliado que queda bien reflejado en una reciente encuesta. En ella, una gran mayor\u00eda de los espa\u00f1oles (80%) est\u00e1 a favor de la permanencia de Espa\u00f1a en la OTAN, una mayor\u00eda muy superior a la obtenida hace casi cuarenta a\u00f1os en el refer\u00e9ndum de 1986 (Real Instituto Elcano, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de estos cuarenta a\u00f1os de pertenencia a la Alianza Atl\u00e1ntica, ha habido ocasiones en las que ha pesado m\u00e1s la relaci\u00f3n bilateral con EEUU que su actividad dentro de la OTAN; en otras, el gobierno espa\u00f1ol ha querido congraciar al amigo americano a trav\u00e9s de la OTAN; y en circunstancias determinadas, se ha buscado mayor independencia de la administraci\u00f3n estadounidense del momento para centrarse en la OTAN y en el \u00e1mbito europeo. Y de trasfondo, la trayectoria de Espa\u00f1a dentro de la Alianza, desde su adhesi\u00f3n, en 1982, hasta su incorporaci\u00f3n en la estructura militar integrada, en 1999. Con ella comenz\u00f3 realmente su camino hacia la consolidaci\u00f3n como aliado responsable y leal, aumentando su reputaci\u00f3n y su credibilidad, tanto dentro de la OTAN como para su aliado estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, desde su incorporaci\u00f3n plena y, por lo tanto, desde que una parte de su autonom\u00eda en cuestiones militares comenz\u00f3 a compartirse con los dem\u00e1s Estados miembros de la OTAN, muchos de los problemas surgidos en las relaciones hispano-estadounidenses empezaron a ser de naturaleza cada vez m\u00e1s multilateral, lo cual tambi\u00e9n podr\u00eda ser cierto de sus posibles soluciones. Por ello, la t\u00f3nica ha sido la tendencia a que primara la pertenencia a la Alianza Atl\u00e1ntica sobre la relaci\u00f3n exclusivamente bilateral con EEUU, con la excepci\u00f3n del gobierno de Aznar. Una muestra palpable es que los desarrollos dentro de la OTAN han requerido una adaptaci\u00f3n constante de la relaci\u00f3n bilateral. Una relaci\u00f3n que, adem\u00e1s, ha crecido en intensidad, pasando de lo puramente militar en los comienzos se ha ampliado a otros \u00e1mbitos de cooperaci\u00f3n, desde los intercambios culturales y educativos, los flujos econ\u00f3micos, la lucha contra el terrorismo, la cooperaci\u00f3n en inteligencia y la seguridad energ\u00e9tica, entre otros. Por lo tanto, ten\u00edan raz\u00f3n aquellos que en 1981-82 afirmaban que la entrada de Espa\u00f1a en la OTAN significar\u00eda ganar independencia con respecto a EEUU en el \u00e1mbito de la defensa permiti\u00e9ndoles equilibrar la relaci\u00f3n con Washington dentro de un r\u00e9gimen multilateral, pero nunca sin olvidar la importancia y peso que tiene EEUU en la OTAN, en Europa y en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>De cara al futuro, se est\u00e1 produciendo una europeizaci\u00f3n de los asuntos de seguridad y defensa en Espa\u00f1a, donde la premisa de que el intento de construir una Europa de la Defensa en contraposici\u00f3n a EEUU era una temeridad condenada al fracaso, o que Europa estaba muy lejos de articularse como espacio de seguridad aut\u00f3nomo, ha ido perdiendo vigencia en los \u00faltimos tiempos. Por lo tanto, el atlantismo espa\u00f1ol, del que forman parte indisociable la relaci\u00f3n bilateral con Washington y la membres\u00eda atl\u00e1ntica, continuar\u00e1 cambiando acorde con los nuevos tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre la autora:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Carlota Garc\u00eda-Encina<\/em><\/strong><em> <\/em>es investigadora s\u00e9nior del Real Instituto Elcano (Espa\u00f1a). Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:cencina@rielcano.org\">cencina@rielcano.org<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alejandre Mart\u00ednez, Fernando (2022), <em>Rey servido y patria honrada, <\/em>Barcelona: Deusto.<\/p>\n\n\n\n<p>BOE (1976), \u201cInstrumento de Ratificaci\u00f3n de Espa\u00f1a del Tratado de Amistad y Cooperaci\u00f3n entre Espa\u00f1a y los Estados Unidos de Am\u00e9rica\u201d, No. 267, 6 de Noviembre, pp. 21911-21941.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(1982), \u201cInstrumento de Adhesi\u00f3n del Reino de Espa\u00f1a al Tratado del Atl\u00e1ntico Norte\u201d, 31 de Mayo, pp.14393-14394.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Calvo Sotelo, Leopoldo (1990), <em>Memoria viva de la transici\u00f3n<\/em>, Barcelona: Plaza y Janes\/Cambio 16.<\/p>\n\n\n\n<p>Camacho, Jos\u00e9 Manuel y Campo, Salustiano del (2003), \u201cInforme INCIPE 200: La opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola y la pol\u00edtica exterior\u201d<em>, <\/em>INCIPE y Real Instituto Elcano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ca\u00f1o, Antonio (1995), \u201cClinton ensalza la nueva relaci\u00f3n Europa-EEUU\u201d, <em>El Pa\u00eds, <\/em>3 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>CIS (1975), \u201cDistribuciones marginales. Visita a Espa\u00f1a del Presidente Ford\u201d, Estudio No 1.080, junio.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(1983), \u201cLa opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola ante la OTAN\u201d, <em>Revista Espa\u00f1ola de Investigaciones Sociol\u00f3gicas<\/em>, No. 22, pp.187-262.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Congreso de los Diputados (1981a), \u201cDiscurso de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo Bustelo\u201d, 18 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(1981b), \u201cDiario de Sesiones del Congreso de los Diputados, Sesi\u00f3n Plenaria No, 191\u201d, 27 de octubre.<\/li><li>(1981c), \u201cDiario de Sesiones del Congreso de los Diputados, Sesi\u00f3n Plenaria No, 192\u201d, 28 de octubre.<\/li><li>(1981d), \u201cDiario de Sesiones del Congreso de los Diputados, Sesi\u00f3n Plenaria No, 193\u201d, 29 de octubre.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>El Pa\u00eds (1980), \u201cMarcelino Oreja: \u2018Podemos adherirnos a la OTAN en corto plazo\u2019\u201d, 15 de junio<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ul><li>(1981), \u201cEn principio, el 52% de los espa\u00f1oles es contraria al ingreso en la OTAN, y el 18,1% favorable\u201d, 20 de octubre.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Encina, Carlota y Sim\u00f3n, Luis (2021), \u201cBiden y el futuro de las relaciones transatl\u00e1nticas: una perspectiva espa\u00f1ola\u201d, <em>An\u00e1lisis del Real Instituto Elcano, An\u00e1lisis del Real Instituto Elcano<\/em>, 48\/2021.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Encina, Carlota y Powell, Charles (2020), \u201cRelaciones Espa\u00f1a-Estados Unidos\u201d<em>, Informe Elcano<\/em>, N\u00ba 27, junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Gobierno de Espa\u00f1a (2011), \u201cEstrategia Espa\u00f1ola de Seguridad. Una responsabilidad para todos\u201d, 24 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>NATO (1988), \u201cDefence Planning Committee: Final Communiqu\u00e9\u201d, December 1-2.<\/p>\n\n\n\n<p>Nelson, Jack (1985), \u201cLatin Policy if US Viewed as Dividing NATO\u201d, <em>Los Angeles Times<\/em>, March 17.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni\u00f1o, Antonio (2015), <em>La Americanizaci\u00f3n de Espa\u00f1a<\/em>, Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Powell, Charles (2011), <em>El amigo americano<\/em>, Barcelona: Galaxia Gutenberg.<\/p>\n\n\n\n<p>PSOE (1979), \u201cResoluciones 28 Congreso\u201d, 17-20 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ram\u00edrez, Pedro J. (1997), \u201cEntrevista a Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar\u201d (I y II), 4-5 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Real Instituto Elcano (2022), \u201c42\u00aa oleada del Bar\u00f3metro del Real Instituto Elcano\u201d, febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Rup\u00e9rez, Javier (ed.) (1999), \u201cPrologo\u201d, en Marquina, Antonio (ed.), <em>Espa\u00f1a en la nueva estructura militar de la OTAN, <\/em>UNISCI, pp. iii-xi.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2011), <em>Memoria de Washington, <\/em>Madrid: La esfera de los libros.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>White House (2014), \u201cRemarks by President Obama and President Rajoy of Spain After Bilateral Meeting\u201d, <em>Office of the Press Secretary<\/em>, January 13. WikiLeaks (2009), \u201cScenesetter for MOD Chacon\u2019s June 30 \u2013 July 1 Visit to Washington, DC\u201d, June 26.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El 26 de septiembre de 1953 Espa\u00f1a acept\u00f3 el texto de los acuerdos con EEUU, rompiendo con el aislamiento y permiti\u00e9ndole acercarse a otros sistemas, como la OTAN, y de paso recibir ayuda militar y econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Seg\u00fan los nuevos acuerdos, el art\u00edculo V dice: \u201cCon el fin de obtener el m\u00e1ximo de eficacia en la cooperaci\u00f3n para la defensa de Occidente, el Consejo Hispano-Norteamericano tendr\u00e1 como uno de sus objetivos fundamentales el lograr el desarrollo de la adecuada coordinaci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte\u201d, con menciones en varias ocasiones a la \u201cseguridad de las zonas del Atl\u00e1ntico Norte\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> El 29 de octubre, el Congreso de los Diputados votaban por 186 votos a favor y 146 en contra, la propuesta gubernamental de iniciar los tr\u00e1mites de la adhesi\u00f3n de Espa\u00f1a a la Alianza Atl\u00e1ntica, quedando rechazadas las propuestas de la oposici\u00f3n de someter la adhesi\u00f3n a un refer\u00e9ndum.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Una tercera parte de las operaciones a\u00e9reas de EEUU despegaron de las bases espa\u00f1olas, en total unos 20.000 vuelos de ida y vuelta y 294 operaciones de bombarderos B-52.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Espa\u00f1a ingres\u00f3 en la Uni\u00f3n Europea Occidental el 14 de noviembre de 1988<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Ver discurso de investidura de Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar, en el Congreso de los Diputados, el 3 de mayo de 1996.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> El 14 de noviembre de 1996 el Congreso de los Diputados aprob\u00f3, con un 91,5% de los votos a favor, la autorizaci\u00f3n para que el gobierno negociase el ingreso de Espa\u00f1a en la nueva Estructura de Mandos de la OTAN, siempre que esta estructura fuera realmente nueva, que Espa\u00f1a accediera a los puestos de responsabilidad que le correspond\u00eda por su contribuci\u00f3n militar y peso pol\u00edtico, y que no obligara a compromisos adicionales respecto a los que ya asumidos anteriormente en t\u00e9rminos de autorizaci\u00f3n otorgada en su d\u00eda por las Cortes.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> La decisi\u00f3n que cont\u00f3 con el apoyo del Parlamento espa\u00f1ol, como se puso de manifiesto en la sesi\u00f3n del 21 de febrero de 2005 en la Comisi\u00f3n de Defensa del Congreso.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> En la EES solo se menciona la defensa antimisiles una vez: \u201cLa participaci\u00f3n de Espa\u00f1a en el programa de defensa antimisiles de la OTAN constituye una adecuada medida de respaldo a los esfuerzos que se vienen realizando contra la proliferaci\u00f3n de vectores de lanzamiento de armas de destrucci\u00f3n masiva. La proliferaci\u00f3n de misiles bal\u00edsticos representa una creciente amenaza a los Estados miembros de la alianza, por lo que es necesario una capacidad de defensa colectiva adecuada Con el objetivo de extender la protecci\u00f3n del sistema a la poblaci\u00f3n, el territorio y las Fuerzas armadas de todos los pa\u00edses europeos de la alianza, Espa\u00f1a participar\u00e1 en la configuraci\u00f3n de dicho programa para su extensi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las tropas desplegadas y se acoger\u00e1 a sus beneficios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Entonces, el impacto econ\u00f3mico se cifr\u00f3 en 50 millones de euros y la creaci\u00f3n de 150 empleos directos. Adem\u00e1s, esperaba incluir un contrato de cuatro a\u00f1os para la empresa p\u00fablica Navantia para el mantenimiento y reparaci\u00f3n de los destructores, por valor de 8,5 millones de euros al a\u00f1o y que EEUU invirtiera en la base naval entre 3 y 6 millones en nuevas infraestructuras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARLOTA GARC\u00cdA-ENCINA Real Instituto Elcano, Espa\u00f1a Title: Spain in NATO: A Relationship Interfered with by the US Resumen: La OTAN ha sido percibida principalmente como una organizaci\u00f3n estadounidense y, en consecuencia, con una gran capacidad de influencia en Espa\u00f1a desde su entrada en la Alianza Atl\u00e1ntica. 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