{"id":400,"date":"2021-06-16T11:05:08","date_gmt":"2021-06-16T11:05:08","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=400"},"modified":"2021-06-16T17:57:33","modified_gmt":"2021-06-16T17:57:33","slug":"el-genero-del-fin-del-mundo-aportes-de-la-investigacion-feminista-por-la-paz-ante-el-mantropoceno","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/el-genero-del-fin-del-mundo-aportes-de-la-investigacion-feminista-por-la-paz-ante-el-mantropoceno\/","title":{"rendered":"El g\u00e9nero del fin del mundo: aportes de la investigaci\u00f3n feminista por la paz ante el mantropoceno"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">ITZIAR MUJIKA CHAO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Euskal Herriko Unibertsitatea \/ Universidad del Pa\u00eds Vasco (UPV\/EHU), Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title: The Gender of the End of the World: Contributions of Feminist Peace Research in the Manthropocene<a href=\"#_ftn1\">*<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Resumen:<strong> <\/strong>El debate del denominado Antropoceno se ha caracterizado por una mirada androc\u00e9ntrica, pese a que diversas perspectivas feministas como los ecofeminismos o los nuevos feminismos materialistas lleven a\u00f1os realizando aportes sobre la sostenibilidad ecol\u00f3gica y planetaria. Este art\u00edculo explora los posibles aportes que se pueden realizar desde la investigaci\u00f3n feminista por la paz a este debate, incluyendo as\u00ed en los an\u00e1lisis feministas sobre la sostenibilidad de la vida en el planeta una mirada cr\u00edtica en torno a los conflictos y el militarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Antropoceno, G\u00e9nero, Feminismos, Investigaci\u00f3n Feminista por la Paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The so-called Anthropocene debate has been characterized by an androcentric gaze, despite the fact that feminist perspectives such as ecofeminisms or new materialist feminisms have been making contributions on ecological and planetary sustainability for years. This article explores the possible contributions that Feminist Peace Research can make to this debate, thus including a critical analysis on conflicts and militarism on the debates regarding the sustainability of life on the planet.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Anthropocene, Gender, Feminisms, Feminist Peace Research.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>: Itziar M\u00fajika Chao, &lt;&lt;El g\u00e9nero del fin del mundo: aportes de la investigaci\u00f3n feminista por la paz ante el mantropoceno&gt;&gt;, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 7, No. 1, (2021), pp. 45-60. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.13.5\">http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.13.5<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>If feminism is taken seriously, then most philosophical discussions of peace must be updated, expanded and reconceived in ways which centralise feminist insights into the interrelationship between women, nature, war and peace\u2019<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">(Warren &amp; Cady, 1994: 5)<\/p>\n\n\n\n<p>El feminismo lleva d\u00e9cadas analizando los problemas y las caracter\u00edsticas centrales de los conflictos del denominado Antropoceno, fij\u00e1ndose en el impacto de los humanos, \u201cen particular de los hombres, sobre la naturaleza\u201d (Grusin, 2017b: x) y sobre las mujeres y dem\u00e1s identidades subversivas. Sin embargo, las discusiones en torno al Antropoceno y a la sostenibilidad planetaria no han introducido la igualdad de g\u00e9nero \u2013 o la centralidad del g\u00e9nero \u2013 en su an\u00e1lisis, ni parece que entienden \u00e9sta como una dimensi\u00f3n central de los fundamentos sociales y pol\u00edticos y de los l\u00edmites del espacio justo y seguro de la humanidad (Mehta y Leach, 2019). En este sentido, las perspectivas feministas \u2013en toda su variedad\u2013 ofrecen alternativas liberadoras y rebeldes ante la oportunidad de expansi\u00f3n del concepto de Antropoceno y las principales categor\u00edas que lo componen (Ebron &amp; Tsing, 2017: 683).<\/p>\n\n\n\n<p>Kate Raworth (2014) adelant\u00f3 hace a\u00f1os que el Anthropocene Workin Group, el selecto grupo de cient\u00edficos encargado de determinar la entrada del planeta en esta nueva era, no s\u00f3lo estaba \u00fanica y exclusivamente compuesto por hombres, sino que, adem\u00e1s, representaba la imagen del hombre blanco occidental. As\u00ed, redefin\u00eda el concepto de Antropoceno como Mantropoceno<a href=\"#_ftn2\">[1]<\/a>, en un intento de redirigir el conjunto de an\u00e1lisis en torno a las causas y factores que han provocado este cambio de era, as\u00ed como la investigaci\u00f3n sobre sus consecuencias y posibles escenarios de cara al futuro. Dejaba as\u00ed de manifiesto la realidad que ven\u00edan describiendo desde los feminismos: que se trata de una ciencia androc\u00e9ntrica, patriarcal y reduccionista y llena de asunciones mecanicistas (Shiva, 2019). El Antropoceno tiene significados diferentes en y para comunidades diferentes, en base a diferencias sociales, geopol\u00edticas, culturales, de g\u00e9nero, clase y\/o raza, entre otras (Raworth, 2014). En este sentido, el fin del mundo, tal y como lo prev\u00e9n diversos te\u00f3ricos, no est\u00e1 por llegar, sino que ha llegado ya para muchas comunidades (Williams, 2019) \u2013y especies m\u00e1s all\u00e1 de la humana\u2013 en diferentes contextos (Torrent, la presente monograf\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>Las situaciones de conflictos enquistados y de destrucci\u00f3n masiva de recursos naturales son, entre otras, las que llevan a un profundo cuestionamiento de la viabilidad de la vida. Estos, adem\u00e1s, no son s\u00f3lo una constante a nivel planetario, sino que est\u00e1n incrementando: el gasto militar por parte de los estados aumenta sin cesar, llegando a niveles m\u00e1ximos en los \u00faltimos a\u00f1os (SIPRI, 2020). No s\u00f3lo los conflictos o la devastaci\u00f3n de recursos naturales, sino tambi\u00e9n el aceleramiento de la globalizaci\u00f3n capitalista, la cual permea todos los espacios de la cotidianidad del funcionamiento global, ponen en entredicho el desarrollo de la vida \u2013entendida \u00e9sta en su sentido m\u00e1s amplio\u2013. En la \u00faltima d\u00e9cada, el concepto de resiliencia, por ejemplo, ha tomado fuerza, convirti\u00e9ndose en clave para la gobernabilidad planetaria (Evans &amp; Reid, 2014) y poniendo en el centro del discurso la necesidad de vivir en el conflicto, la desposesi\u00f3n y las situaciones extremas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las perspectivas feministas que se han involucrado en el debate del denominado Antropoceno se encuentran, por ejemplo, aquellas que ponen en entredicho la idea de cercan\u00eda del fin del mundo, ya que este final ha llegado ya para muchas comunidades como consecuencia del aceleramiento de la globalizaci\u00f3n y del neocapitalismo global. Se trata en gran medida de perspectivas ecofeministas, las cuales llevan advirtiendo sobre las catastr\u00f3ficas consecuencias de la explotaci\u00f3n de la naturaleza desde la d\u00e9cada de 1960 (Williams, 2019; Carson, 1962; Merchant, 1980; etc.). En este sentido, existen tambi\u00e9n desde la d\u00e9cada de 1980 los numerosos aportes realizados desde los feminismos materialistas y m\u00e1s recientemente del denominado nuevo feminismo materialista (<em>new materialist feminism<\/em>), los cuales apuntan hacia las relaciones con las especies no humanas y los objetos materiales (Asberg &amp; Braidotti, 2018; Braidotti, 2002; Haraway, 2008; etc.). Si bien las contribuciones desde los feminismos ante el debate del Antropoceno son consistentes en el desarrollo de \u201cuna actitud cr\u00edtica frente a un discurso basado en la autoridad masculina de la tecnociencia\u201d y han llevado a la construcci\u00f3n de \u201cuna genealog\u00eda feminista que habr\u00eda ido adelant\u00e1ndose a la manera antropoc\u00e9nica de concebir las relaciones entre humanos y no humanos, entre tecnolog\u00eda y naturaleza\u201d (de C\u00f3zar Escalante, 2019: 63), este texto parte de la idea de que estas visiones feministas no necesariamente centralizan en sus contribuciones el incremento de la conflictividad y el militarismo en la era del denominado Antropoceno \u2013 o, como ya se ha identificado, el Mantropoceno<a href=\"#_ftn3\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el fin de realizar un gui\u00f1o hacia un posible cambio de direcci\u00f3n en este debate, este texto pretende explorar las contribuciones de la investigaci\u00f3n feminista por la paz o <em>feminist peace research <\/em>(IFP\/FPR), principal \u00e1mbito de estudio feminista que enfoca su creciente corpus en torno a los conflictos \u2013 entendidos \u00e9stos desde una perspectiva amplia&nbsp; \u2013, al debate sobre la sostenibilidad de la vida en el planeta. Las contribuciones de la IFP\/FPR se han centrado, en gran medida, en el an\u00e1lisis de los conflictos armados y las guerras, as\u00ed como el militarismo o la construcci\u00f3n de la paz en contextos de posconflicto. Estas perspectivas han ofrecido claridad en torno al g\u00e9nero como elemento central en el establecimiento de relaciones de poder que caracterizan estos procesos (Gyles &amp; Hindman, 2004; Mendia, 2014; Naraghi-Anderlini, 2007; N\u00ed Aol\u00e1in, Haynes &amp; Cahn, 2011; etc.), as\u00ed como tambi\u00e9n como precursor de los propios conflictos (Cockburn, 2010). M\u00e1s all\u00e1, desde la IFP\/FPR se ha profundizado tambi\u00e9n en las din\u00e1micas de la violencia cotidiana (H\u00ebdstrom, 2019; Thapar-Bj\u00f6rkert, Samelius &amp; Sanghera, 2019, etc.), las diversas formas y roles de construcci\u00f3n de paz que las mujeres llevan a cabo pueden adquirir (Cockburn, 2007; Duncanson, 2016; El Bushra, 2007; Magall\u00f3n, 2006; Naraghi-Anderlini, 2007; etc.), o la diversidad de relacionarse entre actores globales y organizaciones de mujeres y activistas feministas (Mart\u00edn de Almagro, 2018), por ejemplo. Teniendo en cuenta este creciente \u00e1mbito, me centrar\u00e9 en este texto en identificar las posibles contribuciones que se podr\u00edan realizar desde la IFP\/FPR ante el incremento de la conflictividad, la explotaci\u00f3n de los recursos naturales y la gesti\u00f3n de las pol\u00edticas globales desde los posibles espacios que comparte con los ecofeminismos y los feminismos materialistas, hacia una comprensi\u00f3n conjunta en torno al denominado Mantropoceno.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la primera parte de este trabajo se centrar\u00e1 en las contribuciones de los ecofeminismos y los nuevos feminismos materialistas en relaci\u00f3n a los binomios que facilitan la construcci\u00f3n patriarcal de los imaginarios relacionados con los conflictos y la explotaci\u00f3n de los recursos naturales, los cuales, se argumentar\u00e1, est\u00e1n atravesados por el g\u00e9nero y, en este caso, tambi\u00e9n por el binomio hombre-mujer. En la segunda parte se realizar\u00e1 una breve s\u00edntesis de los posibles aportes de la IFP\/FPR en este debate, con el fin de identificar intersecciones con las contribuciones que se realizan desde los ecofeminismos y las perspectivas feministas materialistas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las diversas formas de permeabilidad del patriarcado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nuevas formas de producir violencia y destrucci\u00f3n han creado diversas crisis superpuestas (Ahmed, 2019) que, a su vez, han llevado a definir la era global actual como \u00fanica, caracterizada por la destrucci\u00f3n del planeta y la amenaza a la sostenibilidad de la vida. Se trata de una era que supone una seria amenaza para el bienestar global (Mehta y Leach, 2019) y la supervivencia tanto de la especia humana como de las diversas formas de vida no humanas. Sin embargo, esta visi\u00f3n catastr\u00f3fica de la durabilidad de la vida en el planeta obvia los factores que han llevado a dicha situaci\u00f3n: los cambios ecol\u00f3gicos, la pobreza y las desigualdades globales, que a su vez est\u00e1n acentu\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, afectando de forma particular y exponencial a m\u00e1s de una tercera parte de la poblaci\u00f3n mundial (Mehta y Leach, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>Ante las fatales consecuencias provocadas por el entramado conflictos-recursos naturales, desde la Teor\u00eda Feminista se han realizado diversas contribuciones que dejan entrever c\u00f3mo \u00e9ste est\u00e1 directamente atravesado por sistemas y relaciones de poder basadas en el g\u00e9nero. Por ejemplo, uno de los principales factores que se obvia es que, en la gran mayor\u00eda de los casos, la poblaci\u00f3n en riesgo est\u00e1 compuesta mayormente por mujeres, y que esta situaci\u00f3n extrema es consecuencia directa de los diversos eslabones tanto internos como externos de la maquinaria global del capitalismo neoliberal, sostenida por los sistemas de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de los dispositivos de poder basados en el g\u00e9nero, la raza o la clase, entre otros. En este sentido, una de las claves principales es la centralidad que durante siglos ha adquirido \u2013o se ha atribuido a\u2013 la vida humana en el planeta, la cual se ha apoyado, en gran medida, en los mismos ejes que sostienen al sistema capitalista neoliberal. La centralidad de \u00e9ste, junto con la centralidad de la humanidad y los sistemas de poder sobre los cuales se basa su desarrollo, han configurado desde hace siglos diversos tipos de relaciones destructivas, las cuales identifica Mar\u00eda Mies<a href=\"#_ftn4\">[3]<\/a> (2019):<\/p>\n\n\n\n<p>Todo est\u00e1 ah\u00ed: la guerra es el padre de todas las cosas, de todas es el rey. \u00c9l ha creado el mundo y por lo tanto es quien lo gobierna. Esto significa que quien mata es el creador y el rey sobre humanos y no humanos. La guerra es el principio de la vida en la Tierra. La guerra tambi\u00e9n crea el orden social patriarcal y jer\u00e1rquico de este mundo, que no puede cambiarse: cuando eres esclavo, lo eres para siempre; cuando eres un dios, lo eres para siempre; cuando las mujeres son sometidas por los hombres, lo son para siempre. \u00c9sta es la ley de hierro de nuestra civilizaci\u00f3n patriarcal todav\u00eda en la actualidad. Y el secreto de esta civilizaci\u00f3n no es una inteligencia o creatividad superior, sino la violencia. El hombre-guerrero necesita armas cada vez m\u00e1s destructivas para mantener su soberan\u00eda sobre todas las cosas y sobre la vida en la Tierra. S\u00f3lo matando a la Madre Tierra puede demostrar que \u00e9l es el verdadero Padre y Rey.<\/p>\n\n\n\n<p>Mies demuestra c\u00f3mo se han establecido diferentes tipos de relaciones que se ven configuradas por el g\u00e9nero como sistema central \u2013que no \u00fanico\u2013 de poder y explotaci\u00f3n y que han llevado, en su conjunto, al planeta a una situaci\u00f3n catastr\u00f3fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, desde la d\u00e9cada de 1960 han sido dos las corrientes o <em>giros<\/em> feministas centrales que han realizado aportes clave para la comprensi\u00f3n de la uni\u00f3n entre la conflictividad y la escasez de los recursos humanos, as\u00ed como sus consecuencias: los ecofeminismos, entendiendo \u00e9stos desde su visi\u00f3n m\u00e1s amplia e incluyendo bajo su estela a diversos posicionamientos, como pueden ser la ecolog\u00eda pol\u00edtica feminista, por ejemplo<a href=\"#_ftn5\">[4]<\/a>; y el nuevo materialismo feminista.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a que las contribuciones feministas m\u00e1s recientes en torno al giro antropoc\u00e9nico pongan en el centro del debate la falta de perspectiva de g\u00e9nero de \u00e9ste y la invisibilidad de las mujeres o las relaciones de poder basadas en el g\u00e9nero, lo cierto es que \u201cel Antropoceno es una reiteraci\u00f3n sorprendentemente resonante\u201d con las contribuciones de la teor\u00eda feminista (Grusin, 2017: x), la cual lleva realizando una lectura cr\u00edtica del Antropoceno desde hace d\u00e9cadas. Estas contribuciones, aunque casualmente ignoradas por los principales te\u00f3ricos del Antropoceno, comenzaron a realizarse con las primeras contribuciones en el marco del denominado ecofeminismo (Carson, 1962; Mies y Shiva, 2016; Plumwood, 1993; etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de Antropoceno ha estado posiblemente impl\u00edcito en el feminismo y la teor\u00eda queer durante d\u00e9cadas, una genealog\u00eda que en gran medida es ignorada o, peor a\u00fan, borrada por la autoridad masculina de un discurso cient\u00edfico institucional que ahora busca nombrar nuestro momento hist\u00f3rico actual como el Antropoceno. De la misma manera, las feministas han argumentado durante mucho tiempo que los humanos est\u00e1n dominando y destruyendo una tierra feminizada, convirti\u00e9ndola en reserva permanente, capital o recurso natural con fines devastadores. (Grusin, 2017: viii-ix).<\/p>\n\n\n\n<p>Ya desde las contribuciones iniciales del ecofeminismo, por ejemplo, se identificaron los binomios estructurales que justifican la opresi\u00f3n de las mujeres y de la naturaleza, los cuales se erigen bajo la dominaci\u00f3n masculina. Desde los inicios de esta perspectiva se defend\u00eda que se trataba del \u201c\u00fanico marco pol\u00edtico\u201d que pod\u00eda \u201cdetallar los v\u00ednculos hist\u00f3ricos entre el capital neoliberal, el militarismo, la ciencia corporativa, la alienaci\u00f3n de los trabajadores, la violencia dom\u00e9stica, las tecnolog\u00edas reproductivas, el turismo sexual, el abuso de menores, el neocolonialismo, la islamofobia, el extractivismo, las armas nucleares, los t\u00f3xicos industriales, el acaparamiento de tierras y agua, la deforestaci\u00f3n, la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, el cambio clim\u00e1tico y el mito del progreso moderno\u201d (Salleh, 2014: ix). Desde la d\u00e9cada de 1980 y desde nuevas perspectivas feministas materialistas \u2013las cuales beben tambi\u00e9n de los estudios feministas sobre la ciencia, el movimiento anticolonial, ecologista, animal o el de justicia social (Asberg, Thiele &amp; van der Tuin, 2015: 148) se reivindicaba tambi\u00e9n la necesidad de prestar atenci\u00f3n a las consecuencias de la explotaci\u00f3n masiva de recursos naturales y la dominaci\u00f3n de las especies no humanas. Dentro del giro materialista, el cual realiza \u201cuna invitaci\u00f3n a volver a dirigir nuestra atenci\u00f3n al mundo material; sumergirse en sus formas vibrantes; pensar de nuevo sobre las m\u00faltiples formas en que los animales humanos encuentran, son afectados por, responden, destruyen, dependen y generalmente est\u00e1n imbricados con la materia, y asumir una postura cr\u00edtica explorando las peligrosas formas en que la materia se reconfigura y distribuye\u201d (Coole, 2013: 468), las contribuciones feministas han subrayado c\u00f3mo las relaciones de poder de g\u00e9nero atraviesan tambi\u00e9n esta comprensi\u00f3n. Ya en 1985 Donna Haraway propon\u00eda poner atenci\u00f3n en las relaciones entre lo humano y lo no humano, la cultura y la naturaleza como entes inextricablemente entrelazados, advirtiendo de que cualquier intento de dominaci\u00f3n dentro de o entre cualquiera de ellos provocar\u00eda consecuencias perversas (1985).&nbsp; Haraway (2016) dota al mundo, a trav\u00e9s de su obra, de diferentes artefactos feministas alternativos que permean hacia nuevos futuros m\u00e1s manejables (Glabau, 2017: 542). Dirige la mirada a la reproducci\u00f3n de las normas que perpet\u00faan el g\u00e9nero, la raza o las diferentes especies como entramados de poder interrelacionados, y propone identificar los objetivos de estos entramados con el fin de imaginarlos de forma diferente. El nuevo feminismo materialista reconoce lo no humano o <em>nonhuman<\/em> y su agencia, as\u00ed como los diversos tipos de relaciones que se pueden dar entre la humanidad y lo no humano (Alaimo, 2009; Asberg, Thiele &amp; van der Tuin, 2015:&nbsp; 149). En este marco, Rosi Braidotti propone cuatro tesis feministas para el antropoceno (2017): primero, que el feminismo no es sin\u00f3nimo de humanismo, sino que el feminismo es posthumanista; segundo, que el Anthropos deber\u00eda alterar tambi\u00e9n h\u00e1bitos; tercero, que la vida en un sentido vitalista, deber\u00eda ser el factor principal a trav\u00e9s del cual pensemos en torno a lo no humano; y, cuarto, que la sexualidad es un factor m\u00e1s fuerte que el g\u00e9nero y que por lo tanto deber\u00eda conceptualizarse como fuerza vital.<\/p>\n\n\n\n<p>La extensa obra ecofeminista nos conduce de forma directa a los elementos que permean no s\u00f3lo los conflictos y las din\u00e1micas de extracci\u00f3n, explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n que han llevado al mundo al giro antropoc\u00e9nico; y el feminismo materialista nos advierte de que este giro lo atraviesan tambi\u00e9n las visiones y comprensiones materialistas, pero sobre todo humanas. En este sentido, ambas perspectivas se refuerzan mutuamente. El patriarcado y las relaciones de poder basadas en el g\u00e9nero configuran los pilares centrales de estas visiones, los cuales han permeado, desde hace siglos, todo tipo de relaci\u00f3n tanto extraordinaria como ordinaria a nivel global: los conflictos y\/o las guerras, la naturaleza y su tratamiento por parte de la raza humana, o la propia construcci\u00f3n de la paz, por ejemplo. En un contexto global en crisis, los binomios patriarcales se hacen cada vez m\u00e1s visibles. A trav\u00e9s del binomio masculino femenino se ha organizado el capitalismo mundial, incluso la forma de relacionarse con la Tierra, y efectivamente, tambi\u00e9n los propios conflictos.&nbsp; No en vano se ha utilizado el t\u00e9rmino de \u2018madre tierra\u2019 de forma despectiva, afianzando su feminizaci\u00f3n. Las relaciones de poder basadas en el g\u00e9nero se articulan a trav\u00e9s de binomios dicot\u00f3micos \u2013natural-social\/cultural, paz-conflicto (violencia\/guerra), hombre-mujer etc.\u2013, a trav\u00e9s de la feminizaci\u00f3n y la masculinizaci\u00f3n de \u00e9stos y atribuyendo, consecuentemente, caracter\u00edsticas tradicionalmente atribuidas a hombres y mujeres. El desarrollo de estos binomios afecta no s\u00f3lo la comprensi\u00f3n \u2013y, por lo tanto, la gesti\u00f3n\u2013 de los conflictos, sino tambi\u00e9n de la naturaleza, y por lo tanto, del Antropoceno y los retos que se han identificado en este contexto. Tomando como punto de partida la fotograf\u00eda que realiza Mies (3-4), as\u00ed como tambi\u00e9n las diversas contribuciones realizadas desde perspectivas feministas, pueden identificarse dos binarios dicot\u00f3micos centrales atravesados por la dicotom\u00eda femenino \u2013 masculino \/ mujer \u2013 hombre, la cual compone el eje central operativo y divisorio del g\u00e9nero como estructura de poder, bas\u00e1ndose en la dominaci\u00f3n de lo masculino sobre lo femenino, y por lo tanto, de los hombres sobre las mujeres<a href=\"#_ftn6\">[5]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s del <em>binomio natural-social\/cultural<\/em> se ha materializado la feminizaci\u00f3n de la naturaleza y la masculinizaci\u00f3n de la sociedad o lo social, entendiendo como naturaleza la \u201cmateria muerta lista para ser explotada\u201d, mientras se define a la(s) mujer(es) \u201ccomo pasiva, como no creativa y no productiva\u201d (Shiva, 2019), es decir, como ente potencialmente explotable. La concepci\u00f3n explotable tanto de las mujeres como de la naturaleza, as\u00ed como la comprensi\u00f3n de la naturaleza como mujer, madre y cuidadora trae consigo un bagaje cultural y normativo que constri\u00f1e las relaciones entre lo humano y lo natural. Desde el feminismo materialista se ha cuestionado en qu\u00e9 medida esta visi\u00f3n de la naturaleza es un \u201cespacio indomesticado\u201d y hasta qu\u00e9 punto su definici\u00f3n es un cuestionamiento cultural y discursivo (Alaimo, 2018: 47-48). En este sentido, se hace referencia tambi\u00e9n al concepto de <em>naturcultures<\/em> (Haraway, 2016), en referencia a la diversidad de entramados o entrelazamientos que existen y que pueden darse entre lo natural y lo social. A pesar de la diversidad de relaciones que pueden darse entre lo natural y lo cultural, esta concepci\u00f3n tradicional y patriarcal de la naturaleza se basa en el abuso y la misoginia, especialmente cuando se refiere a los recursos naturales o ecosistemas que sirven para el consumo humano, en vez de para su cuidado (Burke &amp; Fishel, 2020: 38).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, <em>el binomio paz-violencia<\/em> se ha estructurado a trav\u00e9s del imaginario patriarcal de mujeres pac\u00edficas y hombres violentos, cuyo cuestionamiento y desmitificaci\u00f3n es uno de los principales aportes que se ha realizado desde los feminismos \u2013en este caso sobre todo desde la IFP\/FPR\u2013, as\u00ed como la exploraci\u00f3n de las diversas situaciones que se pueden dar dentro del espacio poroso entre la paz y la violencia. Una de las principales contribuciones al respecto es que el fin de la violencia no significa el inicio de la paz, y que, efectivamente, lo que se identifican como violencia y como paz responden a nociones pol\u00edticas, sociales y culturales espec\u00edficas, las cuales no corresponden a las vivencias y experiencias de las mujeres y otras identidades disidentes.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de los binomios mencionados, la dominaci\u00f3n de las mujeres se ha relacionado con la dominaci\u00f3n de la naturaleza, siendo la violencia el eje vertebrador de ambos sistemas de dominaci\u00f3n. Se trata de una desposesi\u00f3n agencial a la cual se ha sometido tanto a la naturaleza como a las mujeres, en base a la construcci\u00f3n patriarcal de la sociedad o, como afirmar\u00eda Mies, de la civilizaci\u00f3n (2019). M\u00e1s all\u00e1, se trata de una desposesi\u00f3n agencial y materializaci\u00f3n de lo identificado como no-humano y, por lo tanto, como sujeto al control humano. A trav\u00e9s de la otrorizaci\u00f3n se invalida y domina el binomio subyugado \u2013natural, paz, mujer\u2013 y se articula la destrucci\u00f3n: aquellas personas\/especies que no responden a la definici\u00f3n est\u00e1ndar de masculinidad hegem\u00f3nica son personas\/especies \u2018otras\u2019, que se convierten en explotables. En este sentido, \u201cla imaginaci\u00f3n de lo humano ha engendrado \u2014y tal vez est\u00e9 destinada a engendrar\u2014 retratos esencialistas, reduccionistas u homogeneizadores del ser humano, por no mencionar formas inadecuadas de interdisciplinariedad\u201d (Sideris, 2016: 93). Aquello que se desconecta de lo social masculino, como la naturaleza o como la tierra, se ha convertido en recurso de explotaci\u00f3n siglos atr\u00e1s (Ahmed, 2019), as\u00ed como tambi\u00e9n otras especies que habitan en la tierra y que no se identifican como pertenecientes a la raza humana. En este sentido, y tal y como afirma Donna Haraway, \u201creproducir las jerarqu\u00edas, exclusiones y explotaciones del presente y del pasado cercano no nos ayudar\u00e1 a lidiar con el cambio clim\u00e1tico y la extinci\u00f3n de las especies a gran escala con los cuales nos estamos encarando\u201d, ya que \u201cestos problemas se han producido, al menos en gran parte, por las formas econ\u00f3micas capitalistas que se basan en y que perpet\u00faan las denominadas relaciones tradicionales de la familia\u201d (Glabau, 2017: 542), si bien estas relaciones tradicionales est\u00e1n vertebradas por el patriarcado y las estructuras de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, las contribuciones \u2013o, m\u00e1s bien, intervenciones\u2013 feministas en torno al Antropoceno proponen \u201cconsiderar c\u00f3mo la creaci\u00f3n de futuros ya est\u00e1 sucediendo\u201d (Glabau, 2017: 548). Sin embargo, tienden a obviar la guerra como \u201cel s\u00edntoma m\u00e1s visible de los s\u00edntomas del Antropoceno\u201d (Ahmed, 2019: 69). Ante la inminente presencia de la crisis planetaria, el foco se ha centrado, mayormente, en la planificaci\u00f3n y el dise\u00f1o de propuestas y medidas que retrasen el retroceso ambiental mundial. En este abanico de propuestas, las consecuencias de los conflictos y las guerras son un elemento m\u00e1s en la ecuaci\u00f3n, pero no necesariamente se trata de elementos centrales. Los aportes en el seno de los nuevos feminismos materialistas no articulan los conflictos y las guerras, sus caracter\u00edsticas y\/o consecuencias como centrales en este debate. La tradici\u00f3n ecofeminista, aunque acerc\u00e1ndose m\u00e1s al an\u00e1lisis de los conflictos, se ha centrado en la degradaci\u00f3n planetaria, la explotaci\u00f3n exagerada de los recursos naturales o la relaci\u00f3n entre lo social y lo natural, pero tampoco ha dotado de centralidad a los conflictos y a sus consecuencias en torno a la sostenibilidad medioambiental y planetaria<a href=\"#_ftn7\">[6]<\/a>. Por lo contrario, se puede apreciar en la investigaci\u00f3n feminista por la paz una centralidad en los conflictos, las guerras y sus consecuencias a trav\u00e9s de lentes de g\u00e9nero; sin embargo, no ha centralizado en sus debates las consecuencias globales de la degradaci\u00f3n de la naturaleza. Ante esta encrucijada, en este texto se pretende realizar una aproximaci\u00f3n inicial dirigida a la rearticulaci\u00f3n de este vac\u00edo tomando como base las posibles contribuciones que se podr\u00edan hacer desde la IFP\/FPR.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La investigaci\u00f3n feminista por la paz: aportes ante los diversos conflictos en el (M)antropoceno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La IFP\/FPR ofrece la posibilidad de observar el giro antropoc\u00e9nico desde una perspectiva feminista atravesada por los conflictos y el militarismo, uno de sus ejes caracter\u00edsticos y centrales y que, sin embargo, no ha constituido una preocupaci\u00f3n central de la cr\u00edtica feminista ante \u00e9ste. Adquiere centralidad el concepto de paz, entendiendo \u00e9sta desde una comprensi\u00f3n amplia, actualizada y expandida \u2013en comparaci\u00f3n con el concepto de paz patriarcal\u2013, con el fin de que \u201ccentralice las ideas feministas sobre la interrelaci\u00f3n entre las mujeres, la naturaleza, la guerra y la paz\u201d (Warren &amp; Cady, 1994: 5).<\/p>\n\n\n\n<p>La IFP\/FPR ha expuesto, desde hace d\u00e9cadas, las formas en las que el g\u00e9nero se entrecruza con las din\u00e1micas de los conflictos y las guerras, el militarismo y la (re)construcci\u00f3n de la paz<a href=\"#_ftn8\">[7]<\/a>. No existe una definici\u00f3n \u00fanica en torno a lo qu\u00e9 es la IFP\/FPR ni cu\u00e1les son o deber\u00edan ser sus objetivos. Sin embargo, se puede definir como investigaci\u00f3n feminista en torno a la paz y la violencia, con el fin de identificar los dispositivos que hacen de ambas acciones din\u00e1micas autom\u00e1ticas y destructoras y que se (re)constituyen a trav\u00e9s de diversas relaciones de poder como pueden ser el g\u00e9nero, la clase, la raza, la etnia, etc. En este sentido, la IFP\/FPR dirige la mirada hacia todas las relaciones de poder \u2013no s\u00f3lo el g\u00e9nero\u2013, incluso las que se pueden crear y reproducir dentro de los propios feminismos. La IFP\/FPR identifica la paz y la violencia como \u201cespectros\u201d continuamente \u201cinterrelacionados\u201d (Boulding, 2000) m\u00e1s que como categor\u00edas anal\u00edticas independientes. As\u00ed, algunas de las preguntas que han caracterizado su desarrollo son las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfConsiste la paz en descubrir dimensiones ocultas y normalizadas de la violencia estructural, simb\u00f3lica o de otro tipo? \u00bfSe trata de estrategias para reducir el conflicto social o pol\u00edtico (una condici\u00f3n quiz\u00e1s necesaria para la existencia humana)? \u00bfEs la adopci\u00f3n de un marco onto-epistemol\u00f3gico para estudiar las condiciones de la existencia humana moderna y los desaf\u00edos que enfrenta? \u00bfO se trata de la promesa de la paz (diferida) en s\u00ed misma? (Wibben et al. 2018: 6).<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, se puede identificar un proceso de expansi\u00f3n y profundizaci\u00f3n en la IFP\/FPR. Si bien durante d\u00e9cadas uno de sus principales ejes ha sido el an\u00e1lisis de los conflictos y sus consecuencias para las mujeres, as\u00ed como sus diversos roles en los conflictos y la construcci\u00f3n de paz, desde la d\u00e9cada de 1990 se produjo un primer esfuerzo de profundizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la incorporaci\u00f3n del concepto de g\u00e9nero a dicho an\u00e1lisis. Este giro no s\u00f3lo traslad\u00f3 al centro del an\u00e1lisis feminista las relaciones de poder basadas en el g\u00e9nero, sino tambi\u00e9n la utilizaci\u00f3n de las masculinidades y feminidades hegem\u00f3nicas como movilizadoras tanto en contextos de paz como de conflictos. La d\u00e9cada de 2010 ha introducido a la investigaci\u00f3n feminista por la paz en una fase de expansi\u00f3n, caracterizada por la ampliaci\u00f3n en el temario inicial. Uno de los aspectos que est\u00e1n caracterizando esta ampliaci\u00f3n es el cruce entre los conflictos y los recursos naturales, pese a que se trate a\u00fan de una uni\u00f3n reciente. Las preguntas centrales que se pueden identificar en la IFP\/FPR, pese a que en un principio hacen referencia a la \u201cexistencia humana\u201d (Wibben et al. 2018: 6), tambi\u00e9n hacen referencia a los retos a los que \u00e9sta se enfrenta, donde precisamente tienen cabida tanto el giro antropoc\u00e9nico como las ideas principales que emanan desde los ecofeminismos y los nuevos feminismos materialistas en la IFP\/FPR.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, se identifica la IFP\/FPR en su sentido m\u00e1s amplio, teniendo en cuenta aportes de otras disciplinas y \u00e1mbitos de estudio, y a trav\u00e9s de una comprensi\u00f3n de la paz en su sentido positivo: no s\u00f3lo en t\u00e9rminos humanos, sino tambi\u00e9n abarcando lo material e inmaterial, as\u00ed como lo no humano, y situ\u00e1ndose as\u00ed en el \u00faltimo giro que se ha identificado previamente en la trayectoria de la IFP\/FPR (Hardt, la presente monograf\u00eda). Al fin y al cabo, \u201cpermanecer con el problema\u201d (Haraway, 2016) no supone \u00fanicamente poner el foco en un \u00e1mbito en concreto, en este caso o en la degradaci\u00f3n de la naturaleza y los recursos naturales, o en las guerras y el militarismo, as\u00ed como sus consecuencias, sino en aunar diversas perspectivas a trav\u00e9s de sus fortalezas y de la estrecha relaci\u00f3n que comparten en cuanto a los principales modos de dominaci\u00f3n a nivel global.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pueden identificar cuatro espacios de aproximaci\u00f3n iniciales entre la IFP\/FPR, los ecofeminismos y los nuevos feminismos materialistas: el cuestionamiento del concepto de protecci\u00f3n; la representaci\u00f3n de las mujeres e identidades otras o disidentes en la gesti\u00f3n y la planificaci\u00f3n de toma de decisiones; la centralizaci\u00f3n de la agencia y el activismo de las mujeres e identidades otras o disidentes a nivel global y de forma espec\u00edfica en contextos de degradaci\u00f3n medioambiental y conflictos enquistados; y la identificaci\u00f3n del concepto y la pr\u00e1ctica de la paz desde una perspectiva amplia estrictamente positiva.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Protecci\u00f3n y cuerpos. <\/em>Los roles del hombre protector y de la mujer en necesidad de ser protegida es una de las caracter\u00edsticas que potencia la centralidad del patriarcado en los conflictos. En base a este binomio se configuran los roles de g\u00e9nero tradicionales en los conflictos, y que, desde la d\u00e9cada de 1980, se vienen contestando desde los feminismos. Precisamente uno de los principales aportes que se ha realizado en este sentido desde la IFP\/FPR es que tanto las mujeres como los hombres pueden adquirir diversos roles en estos contextos, m\u00e1s all\u00e1 de los tradicionalmente atribuidos a las identidades hegem\u00f3nicas masculinas y femeninas. M\u00e1s all\u00e1 del debate en torno a qui\u00e9n protege a qui\u00e9n, la IFP\/FPR se ha enfocado tambi\u00e9n en las violencias contra los cuerpos de las mujeres, as\u00ed como su agencia: \u00bfC\u00f3mo son utilizados los cuerpos de las mujeres en los conflictos? \u00bfQu\u00e9 tipos de violencias se ejercen contra \u00e9stos? \u00bfCu\u00e1les son los objetivos y las consecuencias de la violencia contra \u2013los cuerpos de\u2013 las mujeres? Desde los feminismos materialistas se realiza una invitaci\u00f3n a pensar en torno a las violencias, la protecci\u00f3n y los cuerpos en clave planetaria. A trav\u00e9s del concepto de \u201ctrans-corporealidad\u201d se concibe un \u201creplanteamiento radical del entorno f\u00edsico y la existencia corporal humana permaneciendo atentas a las transferencias que se dan entre estas categor\u00edas\u201d. En este sentido, la \u201ctranscorporalidad es una forma de posthumanismo que comienza en la corporalidad humana no reconocida, insistiendo en que lo que somos tanto como cuerpo como mente est\u00e1 inextricablemente interrelacionado con las sustancias, materialidades y fuerzas en circulaci\u00f3n a lo largo del mundo\u201d (Alaimo, 2018: 49). As\u00ed, no s\u00f3lo la violencia contra los cuerpos disidentes, sino tambi\u00e9n contra la naturaleza y lo no humano, as\u00ed como su capacidad de agencia en contextos de conflicto (Mac Ginty, 2017), cobra centralidad. Los ecofeminismos nos recuerdan, por su parte, c\u00f3mo la humanidad utiliza tambi\u00e9n los territorios y su destrucci\u00f3n como arma. Si bien desde los feminismos materialistas y ecofeminismos se hace \u00e9nfasis en las relaciones humanas con la naturaleza y con lo no humano, la IFP\/FPR subraya que en los conflictos ciertos cuerpos espec\u00edficos \u2013mayoritariamente de las mujeres y otras disidencias sexuales\u2013 cobran centralidad a trav\u00e9s de relaciones de g\u00e9nero espec\u00edficas en intersecci\u00f3n con otras estructuras de poder, y por lo tanto, sigue siendo necesario no obviar estas relaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Del activismo feminista a la diversidad de agencia.<\/em> Una de las preocupaciones principales de la IFP\/FPR ha sido el activismo de las mujeres y feminista en contextos de conflicto y posconflicto, en relaci\u00f3n directa con la defensa de los derechos de las mujeres y otras identidades en las negociaciones de paz, los espacios de toma de decisiones, la reconstrucci\u00f3n posb\u00e9lica, la construcci\u00f3n de paz y el desarrollo. El activismo ha sido tambi\u00e9n una preocupaci\u00f3n central de los ecofeminismos \u2013en su sentido m\u00e1s amplio, y pudiendo tambi\u00e9n introducir esta visi\u00f3n dentro de IFP\/FPR\u2013, en relaci\u00f3n al activismo de las mujeres y\/o feminista ante el cambio clim\u00e1tico o la degradaci\u00f3n medioambiental. Aqu\u00ed, una de las principales contribuciones del denominado giro materialista se centra en la reconceptualizaci\u00f3n de la agencia, apuntando hacia la capacidad de agencia que tienen no s\u00f3lo los sujetos, sino tambi\u00e9n los objetos o las entidades inanimadas (Bargu\u00e9s-Pedreny, la presente monograf\u00eda; Coole, 2013). Tal y como afirma Eva Haifa Giraud, existen relaciones \u201cimposibles de desenredar\u201d (2019: 1), y aunque se trate de entrelazamientos complicados y enredados en s\u00ed, son tambi\u00e9n fuente de potencial \u00e9tico-pol\u00edtico, y por lo tanto, centrales para el activismo o la pr\u00e1ctica etico-pol\u00edtica. En este sentido, tal y como afirma Haifa Giraud, es indispensable enfocarse en las pol\u00edticas de exclusi\u00f3n y su centralidad, y ver qu\u00e9 pr\u00e1cticas \u201cse embargan cuando otras realidades enredadas se materializan\u201d (2019: 2). Los feminismos, en general, se han fijado en las exclusiones y en las pr\u00e1cticas y agencias que se han marginado, y por lo tanto, nos recuerdan c\u00f3mo estas exclusiones pueden acrecentarse en una situaci\u00f3n de reformulaci\u00f3n de agencias que supone el giro antropoc\u00e9ntrico. As\u00ed, la IFP\/FPR nos recuerda constantemente la diversidad de exclusiones que se gestan en los contextos de conflicto, sea cual sea la naturaleza de \u00e9stos \u2013y, por lo tanto, pudiendo localizar aqu\u00ed tambi\u00e9n los numerosos conflictos que caracterizan al Antropoceno\u2013, se ponga o no el foco \u00fanica y exclusivamente en la humanidad o se ampl\u00ede \u00e9ste a especies no humanas y materias no vivas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las paces.<\/em> La definici\u00f3n de la paz es uno de los terrenos m\u00e1s contestados de los Estudios de Paz y Conflictos. Una de las principales contribuciones de la IFP\/FPR es que la concepci\u00f3n tradicional de la paz se caracteriza por la violencia, y en efecto, en los espacios violentos pueden existir espacios de paz tambi\u00e9n. La paz no comienza cuando termina la violencia, sino que la violencia se extiende en tiempos de paz; de ah\u00ed el concepto feminista de continuaci\u00f3n de la violencia (Cockburn, 2004). Se trata, en gran medida, de una concepci\u00f3n humanista en torno tanto a la violencia como a la paz. En este sentido, uno de los espacios de ampliaci\u00f3n de la IFP\/FPR lo constituye la idea de que la sostenibilidad de la paz y del planeta est\u00e1n intr\u00ednsecamente relacionadas, y que una paz justa debe tener en cuenta tanto una dimensi\u00f3n de g\u00e9nero como los retos creados por la crisis clim\u00e1tica (Cohn &amp; Duncanson, 2020). Desde los ecofeminismos y desde el giro materialista se demanda poner atenci\u00f3n a lo no humano y situar a la humanidad en una red de relaciones interconectadas, atendiendo a los diferentes privilegios y jerarqu\u00edas de poder que, autom\u00e1ticamente, han reconocido caracter\u00edsticas y espacios diferentes y diferenciados a identidades de g\u00e9nero diferentes. En este sentido, las confluencias entre la IFP\/FPR, los ecofeminismos y los feminismos materialistas ofrecen espacios para un an\u00e1lisis cr\u00edtico sobre las relaciones patriarcales as\u00ed como las violencias e hipot\u00e9ticas paces que caracterizan \u00e9stas. En este sentido, y tal y como se ha mencionado anteriormente, el feminismo ha sido necesariamente antropoc\u00e9ntrico en su orientaci\u00f3n, pese a que tambi\u00e9n se alerte de las posibles reticencias de algunas posiciones feministas ante el reposicionamiento de las mujeres en una nueva configuraci\u00f3n de relaciones en las que lo no humano tiene tanta centralidad (Stevens et al. 2018: 11).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Representaciones diversas<\/em>. En directa relaci\u00f3n con el posible reposicionamiento de agencias y representaciones, en el contexto antropoc\u00e9ntrico, en el cual la especie humana defiende como territorio propio la tierra, los sistemas vivientes de la biosfera demandan tambi\u00e9n reconocimiento y representaci\u00f3n en las pol\u00edticas, m\u00e1s all\u00e1 de los estados (Burke &amp; Fishel, 2020: 35). En este sentido, la presencia requiere representaci\u00f3n, una de las reivindicaciones principales de la IFP\/FPR. Los esfuerzos se han dirigido, durante d\u00e9cadas, a la representaci\u00f3n de las mujeres y otras identidades disientes en los espacios de poder y toma de decisiones, sobre todo en espacios de conflicto y posconflicto (tal y como se ha catalizado, aunque en menor medida en comparaci\u00f3n con las reivindicaciones que llevan realiz\u00e1ndose desde la d\u00e9cada de 1990, a trav\u00e9s de la agenda internacional sobre Mujeres, Paz y Seguridad). M\u00e1s all\u00e1, abordar los conflictos desde un prisma ecol\u00f3gico y feminista conlleva, autom\u00e1ticamente, abordar c\u00f3mo la construcci\u00f3n de paz contempor\u00e1nea entiende tanto los conflictos como la propia paz desde un sentido radical y revolucionario. La concepci\u00f3n tradicional de la paz se centra en lo masculino y lo social, y por lo tanto, tal y como afirma Val Plumwood (2018), reproduce autom\u00e1ticamente la separaci\u00f3n entre lo humano y lo no humano, lo p\u00fablico y lo privado, lo social y lo natural, resultando en la reproducci\u00f3n de la \u201chiperseparaci\u00f3n\u201d patriarcal de lo humano y la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien desde la IFP\/FPR se pueden realizar sendas contribuciones en torno al incremento de la conflictividad y el militarismo en el debate del denominado Antropoceno, estas contribuciones se sit\u00faan en y beben de los argumentos ya realizados desde los ecofeminismos y desde el nuevo feminismo materialista. En este sentido, la diversidad de perspectivas no es una debilidad o un signo de desacuerdo interno, sino una fuente de enriquecimiento mutuo entre la IFP\/FPR, los ecofeminismos y el nuevo feminismo materialista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n: ante el entramado de la dominaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo de este texto ha sido realizar un acercamiento de la IFP\/FPR al debate en torno al denominado Antropoceno, partiendo de la idea de que los aportes realizados desde los ecofeminismos y desde el denominado nuevo feminismo materialista no necesariamente se centran en el incremento de la conflictividad y el militarismo a nivel planetario. As\u00ed, se ha pretendido realizar un acercamiento hacia una visi\u00f3n de paz que, partiendo de y a trav\u00e9s de la IFP\/FPR, sea acorde con postulados ecofeministas y materialistas y responda, a su vez, a la urgencia planetaria en la que nos encontramos, la cual requiere prestar especial atenci\u00f3n y cuidado al constante incremento de la conflictividad y el militarismo m\u00e1s all\u00e1 de la humanidad, en relaci\u00f3n tambi\u00e9n a lo natural, lo material, lo no humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que desde los feminismos se lleva reivindicando desde hace d\u00e9cadas es el hecho de que un cambio sist\u00e9mico, el cual se identifica central para el contexto antropoc\u00e9ntrico global en el que estamos inmersas, debe analizar y cuestionar \u201cel poder y los privilegios que son parte inherente al sistema capitalista, que es patriarcal, clasista y racista\u201d, ya que \u201cpone en riesgo la vida en el planeta tal y como la conocemos\u201d. En este sentido, es necesario reconocer a las mujeres y a las identidades disidentes como agentes pol\u00edticos centrales de cambio (Nansen, 2019: 1257-4437). Tal y como afirma Caroline Lucas (2019), \u201cel mismo paradigma, la misma mentalidad, la misma perspectiva del mundo que ha hecho que la humanidad destruyera el planeta es la que hace que las mujeres sean tratadas como el segundo sexo\u201d. En efecto, la situaci\u00f3n global actual caracterizada por el cambio clim\u00e1tico, la creciente conflictividad, la globalizaci\u00f3n capitalista y los diversos sistemas de opresi\u00f3n sobre los cuales se construyen y permanecen estos ejes, as\u00ed como las pol\u00edticas planetarias que pretenden acatarla, \u201crequieren de nuevas formas de pensar la relacionalidad<a href=\"#_ftn9\">[8]<\/a>\u201d (Glabau, 2017: 543), as\u00ed como la propia mirada a trav\u00e9s de la cual se observa el sistema donde se inserta esta relacionalidad. Definitivamente, si el giro antropoc\u00e9nico necesita poner atenci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la humanidad, pero debe tambi\u00e9n atender a cuestiones centrales como el sexo o el g\u00e9nero, as\u00ed como la reproducci\u00f3n de las relaciones de poder construidas sobre estas relaciones de poder. Tal y como afirma Vandana Shiva (2019), una de las precursoras del denominado ecofeminismo, \u201cel desaf\u00edo de comprender y defender el planeta, en el fondo, consiste en tratar de comprender que es la tierra y no el capital quien tiene la creatividad en \u00faltima instancia\u201d. Al fin y al cabo se trata, tal y como afirma Anna Tsing (2016), de una \u201ctierra acechada por el hombre\u201d bajo las estructuras de poder espec\u00edficas. En este sentido, y a trav\u00e9s de la vinculaci\u00f3n de las tres posturas feministas en las que se ha centrado este texto, se pueden vislumbrar conexiones que se dirigen hacia la reconceptualizaci\u00f3n del giro antropoc\u00e9nico, y la centralidad de los conflictos y las guerras desde una perspectiva feminista.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre la autora<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Itziar Mujika Chao<\/em><\/strong><em> <\/em>es profesora del Departamento de Ciencia Pol\u00edtica y de la<em> <\/em>Administraci\u00f3n de la Universidad del Pa\u00eds Vasco (UPV\/EHU) e investigadora del Instituto Hegoa sobre Estudios de Desarrollo y Cooperaci\u00f3n Internacional de la misma universidad. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:itziar.mujika@ehu.eus\">itziar.mujika@ehu.eus<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahmed, Nafeez (2019), \u201cGuerra en el antropoceno: la hiperrealidad de la econom\u00eda biof\u00edsica militar\u201d, <em>Revista Papeles de relaciones internacionales y cambio global<\/em>, No. 146, pp. 57-69.<\/p>\n\n\n\n<p>Alaimo, Stacy (2009), \u201cTrans-Corporeal Feminisms and the Ethical Space of Nature\u201d, in Alaimo, Stacy &amp; Hekman, Susan (eds.) <em>Material Feminisms,<\/em> Bloomington: Indiana University Press, pp. 237-264.<\/p>\n\n\n\n<p>Asberg, Cecilia &amp; Braidotti, Rosi (2018), <em>A Feminist Companion to the Posthumanities<\/em>, Cham, Switzerland: Springer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Asberg, Cecilia; Thiele, Kathrin &amp; van der Tuin, Iris (2015), \u201cSpeculative before the Turn. Reintroducing Feminist Materialist Performativity\u201d, <em>Cultural Studies Review,<\/em> Vol. 21, No. 2, pp. 145-172.<\/p>\n\n\n\n<p>Braidotti, Rosi (2002), <em>Metamorphoses: Towards a Materialist Theory of Becoming<\/em>, Cambridge &amp; Malden: Polity.<\/p>\n\n\n\n<p>Burke, Anthony D. &amp; Fishel, Stephanie (2020), \u201cAcross Species and Borders: Political Representation, Ecological Democracy and the Non-Human\u201d, in Castro Pereira, Joana &amp; Saramago, Andr\u00e9 (eds.), <em>NonHuman Nature in World Politics: Theory and Practice<\/em>, Cham, Switzerland: Springer, pp. 33-52.<\/p>\n\n\n\n<p>Carson, Rachel (1962) <em>Silent Spring,<\/em> New York: Houghton Mifflin.<\/p>\n\n\n\n<p>Cohn, Carol &amp; Duncanson, Claire (2020), \u201cWomen, Peace and Security in a Changing Climate\u201d, <em>International Feminist Journal of Politics<\/em>, DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/14616742.2020.1843364\">10.1080\/14616742.2020.1843364<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cockburn, Cynthia (2004), \u201cThe Continuum of Violence: A Gender Perspective on War and Peace\u201d, in Giles, Wenona &amp; Hyndman, Jennifer (eds.), <em>Sites of Violence: Gender and Conflict Zones<\/em>, Berkeley, Los Angeles &amp; London: University of California Press, pp. 24-44.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2007), <em>From Where We Stand: War, Women\u2019s Activism &amp; Feminist Analysis<\/em>, London &amp; New York: Zed Books.<\/li><li>(2010), \u201cGender Relations as Causal in Militarisation and War: a Feminist Standpoint\u201d, <em>International Feminist Journal of Politics, <\/em>Vol.12, No. 2, pp. 139-157.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Coole, Diana (2013), \u201cAgentic Capacities and Capacious Historical Materialism: Thinking with New Materialisms in the Political Sciences\u201d,<em> Millenium: Journal of International Studies<\/em>, Vol. 41, No. 3, pp. 451-469.<\/p>\n\n\n\n<p>Cudworth, Erika (2013), \u201cArmed Conflict, Insecurity and Gender: The Resilience of Patriarchy?\u201d, <em>Resilience<\/em>, Vol. 1, No. 1, pp. 69-75.<\/p>\n\n\n\n<p>De C\u00f3zar Escalante, Jos\u00e9 Manuel (2019), \u201cFeminismo del Antropoceno\u201d, <em>Revista Laguna,<\/em> No. 44, pp. 59-68.<\/p>\n\n\n\n<p>Detraz, Nicole (2015), <em>Environmental Security and Gender,<\/em> London &amp; New York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Duncanson, Claire (2016), <em>Gender &amp; Peacebuilding<\/em>, Cambridge &amp; Malden: Polity Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Ebron, Paula &amp; Tsing, Anna (2017), \u201cFeminism and the Anthropocene: Assessing the Field through Recent Books\u201d, <em>Feminist Studies<\/em>, Vol. 43, No. 3, pp. 658-683.<\/p>\n\n\n\n<p>El-Bushra, Judy (2007), \u201cFeminism, Gender and Women\u2019s Peace Activism\u201d, <em>Development and Change<\/em>, Vol. 38, No. 1, pp. 131-147.<\/p>\n\n\n\n<p>Evans, Brad &amp; Reid, Julian (2014), <em>Resilient Life. The Art of Living Dangerously,<\/em> Cambridge &amp; Malden: Polity Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Giles, Wenona &amp; Hyndman, Jennifer (eds.) (2004), <em>Sites of Violence: Gender and Conflict Zones,<\/em> Los Angeles &amp; Londres: University of California Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Glabau, Danya (2017), \u201cFeminists Write the Anthropocene: Three Tales of Possibility in Late Capitalism\u201d, <em>Journal of Cultural Economy<\/em>, Vol. 10, No. 6, pp. 541-548.<\/p>\n\n\n\n<p>Grusin, Richard (ed.) (2017a), <em>Anthropocene Feminism<\/em>, Minneapolis &amp; London: Minnesota University Press.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2017b), \u201cIntroduction. Antropocene Feminism: An Experiment in Collaborative Theorizing\u201d, in Grusin, Richard (ed.), <em>Anthropocene Feminism,<\/em> Minneapolis &amp; London: Minnesota University Press, pp. vii-xix.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Haifa, Eva (2019), <em>What Comes after Entanglement? Activism, Anthropocentrism, and an Ethics of Exclusion,<\/em> Durham &amp; London: Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Haraway, Donna (1985), \u201cA Manifesto for Cyborgs: Science, Technology, and Socialist Feminism in the 1980s\u201d, <em>Socialist Review<\/em>, Vol. 2, pp. 65-107.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2008), <em>When Species Meet<\/em>, Minneapolis: University of Minnesota Press.<\/li><li>(2016), <em>Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene,<\/em> Durham: Duke University Press.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Hedstr\u00f6m, Jenny (2019), \u201cOn Violence, the Everyday, and Social Reproduction: Agnes and Myanmar\u2019s Transition\u201d, <em>Peacebuilding<\/em>, <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/21647259.2021.1881329\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/21647259.2021.1881329<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Lyytik\u00e4inen, Miina; Yadavm Punam; Wibben, Annick T.R.; Jauhola, Marjaana &amp; Confortini, Catia C. (2020), \u201cUnruly Wives in the Household: Toward Feminist Genealogies of Peace Research\u201d, <em>Cooperation and Conflict<\/em>, Vol. 56, No. 1, pp. 3-25.<\/p>\n\n\n\n<p>Magall\u00f3n, Carmen (2006), <em>Mujeres en pie de paz<\/em>, Madrid: Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn de Almagro Iniesta, Mar\u00eda (2018), \u201cHybrid Clubs: A Feminist Approach to Peacebuilding in the Democratic Republic of Congo\u201d, <em>Journal of Intervention and Statebuilding<\/em>, Vol. 12, No. 3, pp. 319-334.<\/p>\n\n\n\n<p>Mathews, Freya (2017), \u201cThe Dilemma of Dualism\u201d, in MacGregor, Sherilyn (ed.), <em>Routledge Handbook of Gender and Environment,<\/em> London &amp; New York: Routledge, pp. 54-70.<\/p>\n\n\n\n<p>Mehtan, Leyla y Leach, Melissa (2019), \u201c\u00bfPor qu\u00e9 la igualdad de g\u00e9nero y la sostenibilidad van de la mano?\u201d, en VVAA, <em>Por qu\u00e9 las mujeres salvar\u00e1n el planeta<\/em>, Barcelona: Rayo Verde Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Mendia, Irantzu (2014), <em>La divisi\u00f3n sexual del trabajo por la paz: g\u00e9nero y rehabilitaci\u00f3n posb\u00e9lica en El Salvador y Bosnia-Herzegovina,<\/em> Madrid: Tecnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Merchant, Carolyn (1980), <em>The Death of Nature: Women, Ecology, and the Scientific Revolution<\/em>, San Francisco: Harper Collins.<\/p>\n\n\n\n<p>Mies, Mar\u00eda y Shiva, Vandana (2016), <em>Ecofeminismo<\/em>, Madrid: Icaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Nansen, Karin (2019), \u201cLos estrechos lazos entre la justicia social y medioambiental\u201d, en VVAA, <em>Por qu\u00e9 las mujeres salvar\u00e1n el planeta,<\/em> Barcelona: Rayo Verde Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Naraghi-Anderlini, Sanam (2007), <em>Women Building Peace: What They Do, Why it Matters,<\/em> Boulder: Lynne Rienner.<\/p>\n\n\n\n<p>N\u00ed Aol\u00e1in, Fionnuala; Haynes, Dina Francesca &amp; Cahn, Naomi (2011), <em>On the Frontlines. Gender, War, and the Post-Conflict Process,<\/em> Oxford &amp; Nueva York: Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Plumwood, Val (1993), <em>Feminism and the Mastery of Nature,<\/em> London: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2018), \u201cEcofeminist Analysis and the Culture of Ecological Denial\u201d, in Stevens, Lara; Tait, Peta &amp; Varney, Denise (eds.), <em>Feminist Ecologies: Changing Environments in the Anthropocene<\/em>, Cham, Switzerland: Palgrave Macmillan, pp. 97-112.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Raworth, Kate (2014), \u201cMust the Anthropocene be a Manthropocene?\u201d, <em>The Guardian<\/em>, October 20. <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2014\/oct\/20\/anthropocene-working-group-science-gender-bias\">https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2014\/oct\/20\/anthropocene-working-group-science-gender-bias<\/a> [consultado el 22 de febrero de 2021].<\/p>\n\n\n\n<p>Salleh, Ariel (1997\/2017), <em>Ecofeminism as Politics: Nature, Marx, and the Postmodern,<\/em> London &amp; New York: Zed Books.<\/p>\n\n\n\n<p>Shiva, Vandana (2019), \u201cLa estrecha relaci\u00f3n entre el empoderamiento de las mujeres y la sostenibilidad\u201d, en VVAA, <em>Por qu\u00e9 las mujeres salvar\u00e1n el planeta,<\/em> Barcelona: Rayo Verde Editorial, pp. 351-382.<\/p>\n\n\n\n<p>Sideris, Lisa (2016), \u201cAnthropocene Convergences: A Report from the Field\u201d, in Emmet, Robert &amp; Lekan, Thomas (de.) <em>Whose Anthropocene? Revisiting Dipesh Chakrabarty\u2019s \u2018Four Theses\u2019<\/em>. Transformations in Environment and Society, No. 2, pp. 89-96.<\/p>\n\n\n\n<p>SIPRI (2020) \u201cGlobal Expenditure Sees Largest Annual Increase in a Decade \u2013says SIPRI\u2013 Reaching $1917 billion in 2019\u201d, <em>Stockholm International Peace Research Institute<\/em>, April 27. <a href=\"https:\/\/www.sipri.org\/media\/press-release\/2020\/global-military-expenditure-sees-largest-annual-increase-decade-says-sipri-reaching-1917-billion\">https:\/\/www.sipri.org\/media\/press-release\/2020\/global-military-expenditure-sees-largest-annual-increase-decade-says-sipri-reaching-1917-billion<\/a> [consultado el 25 de febrero de 2021].&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Stevens, Lara; Tait, Peta &amp; Varney, Denise (eds.) (2018a), <em>Feminist Ecologies: Chaging Environments in the Anthropocene,<\/em> Cham: Palgrave Macmillan.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2018b), \u201c\u2019Street-Fighters and Philosophers\u2019: Traversing Ecofeminisms\u201d, in Stevens, Lara; Tait, Peta &amp; Varney, Denise (eds.), <em>Feminist Ecologies: Chaging Environments in the Anthropocene<\/em>, Cham: Palgrave Macmillan, pp. 1-22.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Thapar-Bj\u00f6rkert, Suruchi; Samelius, Lotta &amp; Sanghera, Gurchathen S. (2019), \u201cExploring Symbolic Violence in the Everyday: Misrecognition, Condescension, Consent and Complicity\u201d, <em>Feminist Review<\/em>, No. 112, pp. 144-162.<\/p>\n\n\n\n<p>Thompson, Charis &amp; MacGregor, Sherilyn (2017), \u201cThe Death of Nature. Foundations of Ecological Feminist Thought\u201d, in MacGregor, Sherilyn (ed.), <em>Routledge Handbook of Gender and Environment,<\/em> London &amp; New York: Routledge, pp. 43-53.<\/p>\n\n\n\n<p>Tsing, Anna L. (2015), <em>The Mushroom at the End of the World: On the Possibility of Life in Capitalist Ruins<\/em>, Princeton: Princeton University Press.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2016), \u201cEarth Stalked by Man\u201d, <em>The Cambridge Journal of Anthropology<\/em>, Vol. 34, No. 1, pp. 2-16.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Warren, Karen J. &amp; Cady, Duane L. (1994), \u201cFeminism and Peace\u201d, <em>Hypatia<\/em>, Vol. 9, No. 2, pp. 4-20.<\/p>\n\n\n\n<p>Wibben, Annick T.R. (2021), \u201cGenealogies of Feminist Peace Research: Themes, Thinkers, and Turns\u201d, in V\u00e4yrynen, Tarja; Parashar, Swati; F\u00e9ron, \u00c9lise &amp; Confortini, Catia C. (eds.), <em>Routledge Handbook of Feminist Peace Research,<\/em> Londres &amp; Nueva York: Routledge, pp. 17-27.<\/p>\n\n\n\n<p>Williams, Mai\u2019a (2019), <em>This Is How We Survive. Revolutionary Mothering, War, and Exile in the 21st Century,<\/em> Oakland: PM Press.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">*<\/a> Este trabajo se ha realizado dentro del marco del Grupo de Investigaci\u00f3n sobre Seguridad Humana, Desarrollo Humano Local y Cooperaci\u00f3n Internacional (IT1037-16) del Sistema Universitario Vasco, financiado por el Gobierno Vasco y catalogado como Grupo de Investigaci\u00f3n de Categor\u00eda A.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[1]<\/a>Haciendo referencia al concepto de <em>man<\/em> (hombre) y al androcentrismo que denota esta iniciativa en espec\u00edfico, pero tambi\u00e9n las perspectivas que, en general, se est\u00e1n adquiriendo a la hora de analizar este cambio de era, as\u00ed como sus causas y consecuencias. Tal y como ella afirma, podr\u00eda incluso denominarse como <em>Northropocene <\/em>(en relaci\u00f3n al car\u00e1cter occidental y del norte global que se percibe al respecto).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[2]<\/a>Para una introducci\u00f3n en torno al desarrollo de las principales contribuciones de los feminismos ante el debate del Antropoceno, ver: de C\u00f3zar Escalante, 2019.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[3]<\/a>Sosteni\u00e9ndose en Her\u00e1clito.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[4]<\/a> La autora es consciente de los debates que puede suscitar utilizar la etiqueta de ecofeminista para aunar perspectivas tan dispares, sobre todo cuando dentro de la propia corriente ha habido posturas que se han desmarcado de esta etiqueta. La \u00fanica raz\u00f3n para decantarse por esta opci\u00f3n es la falta de espacio. Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre los diferentes desmarcamientos dentro del ecofeminismo, ver entre otras: Thompson y MacGregor, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[5]<\/a>Para una revisi\u00f3n m\u00e1s espec\u00edfica en torno al dualismo desde una perspectiva de g\u00e9nero, ver por ejemplo: Mathews, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[6]<\/a>Pese a que se pueda afirmar que el ecofeminismo tiene sus or\u00edgenes en el feminismo por la paz o pacifista (Bartlett, 2018; Thompson y MacGregor, 2017; Varney, 2018), durante las \u00faltimas d\u00e9cadas se puede apreciar un alejamiento del eje de los conflictos y la influencia que \u00e9stos tienen en la sostenibilidad del planeta y\/o la violencia contra las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[7]<\/a>Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre la trayectoria de la investigaci\u00f3n feminista por la paz ver: Wibben, 2021.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[8]<\/a>La autora utiliza el concepto de <em>relatedness<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ITZIAR MUJIKA CHAO Euskal Herriko Unibertsitatea \/ Universidad del Pa\u00eds Vasco (UPV\/EHU), Espa\u00f1a Title: The Gender of the End of the World: Contributions of Feminist Peace Research in the Manthropocene* Resumen: El debate del denominado Antropoceno se ha caracterizado por una mirada androc\u00e9ntrica, pese a que diversas perspectivas feministas como los ecofeminismos o los nuevos&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/el-genero-del-fin-del-mundo-aportes-de-la-investigacion-feminista-por-la-paz-ante-el-mantropoceno\/\" class=\"\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">El g\u00e9nero del fin del mundo: aportes de la investigaci\u00f3n feminista por la paz ante el mantropoceno<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"neve_meta_sidebar":"full-width","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"on","neve_meta_content_width":100,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.2.1 - 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