{"id":282,"date":"2020-12-04T11:18:47","date_gmt":"2020-12-04T11:18:47","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=282"},"modified":"2020-12-04T11:18:48","modified_gmt":"2020-12-04T11:18:48","slug":"migraciones-deportaciones-colonizacion-y-geopolitica-durante-las-guerras-dacicas-de-trajano-101-106-d-c","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/migraciones-deportaciones-colonizacion-y-geopolitica-durante-las-guerras-dacicas-de-trajano-101-106-d-c\/","title":{"rendered":"Migraciones, deportaciones, colonizaci\u00f3n y geopol\u00edtica durante las guerras d\u00e1cicas de Trajano (101-106 d.C.)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">DAVID SORIA MOLINA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad de Murcia, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title: Migrations, Deportations, Colonization and Geopolitics during Trajan\u2019s Dacian Wars (101 -106 AD)<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: Las guerras d\u00e1cicas de Trajano (101-106 d.C.) implicaron m\u00faltiples movimientos de poblaci\u00f3n por parte de todos los contendientes, que afectaron al desarrollo y desenlace del conflicto, condicionando muchas de las decisiones de las potencias implicadas. Del mismo modo, la intensidad y escala de la conflagraci\u00f3n, que se extendi\u00f3 a lo largo y ancho de la Europa danubiana y p\u00f3ntica, se sald\u00f3 con cuantiosas p\u00e9rdidas de poblaci\u00f3n, consecuencia directa e indirecta de los enfrentamientos armados. Finalmente, el proceso de consolidaci\u00f3n del poder romano en Dacia tras la conquista y sus particularidades supusieron la deportaci\u00f3n y desplazamiento intencional de grupos de poblaci\u00f3n nativa, migraciones hacia zonas libres de la ocupaci\u00f3n romana y otros problemas de orden sociopol\u00edtico y demogr\u00e1fico resueltos por el Imperio romano mediante una colonizaci\u00f3n planificada del nuevo territorio y toda una serie de arreglos diplom\u00e1ticos concluidos en 119 d.C. En este art\u00edculo abordamos, a trav\u00e9s de las fuentes literarias, epigr\u00e1ficas, numism\u00e1ticas, arqueol\u00f3gicas e iconogr\u00e1ficas disponibles, estos procesos demogr\u00e1ficos, las realidades derivadas de los mismos y sus consecuencias en el marco de las guerras d\u00e1cicas de Trajano, procesos que condicionaron la situaci\u00f3n geopol\u00edtica de la regi\u00f3n y, por lo tanto, la futura configuraci\u00f3n de la Europa del Este.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Dacia, Guerras d\u00e1cicas de Trajano, <em>Sarmizegetusa Regia<\/em>, S\u00e1rmatas, Pueblos germ\u00e1nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract:<strong> <\/strong>The Trajanic Dacian Wars (101-106 AD) implied multiple expansionist population movements by all contestants, that affected the development and result of the conflict, conditioning many of the implied powers\u2019 decisions. In the same way, the intensity and scale of a conflagration that spreaded throughout Danubian and Pontic Europe, finished with heavy population losses as a direct and indirect consequence of armed clashes. Finally, the consolidation of Roman power in Dacia after its conquest and its particularities supposed the deportation and intentional displacement of native population groups, migrations to zones free from Roman occupation and other sociopolitical and demographical problems solved by the Roman Empire through a planned colonization and the varied diplomatic agreements signed on 119 AD. In this essay we are going to deal, through literary, epigraphic, numismatic, archaeological and iconographical fonts, with this demographical processes, the actualities derived from them and its consequences in the framework of Trajan\u2019s Dacian Wars, processes that conditioned the region\u2019s geopolitics and, therefore, the future composition of Eastern Europe.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords:<strong> <\/strong>Dacia, Trajan\u2019s Dacian Wars, <em>Sarmizegetusa Regia<\/em>, Sarmatians, Germanic peoples.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 2 de septiembre de 2020. Aceptado: 17 de septiembre de 2020.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>: David Soria Molina, \u00abMigraciones, deportaciones, colonizaci\u00f3n y geopol\u00edtica durante las guerras d\u00e1cicas de Trajano (101-106 d.C.)\u00bb, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 6, No. 2, (2020), pp. 1-16. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.12.1\">http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.12.1<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo conflicto armado, sea cual sea su naturaleza y causas, acaba implicando desplazamientos de poblaci\u00f3n a diversas escalas y por diversos motivos: refugiados huyendo de las siempre terribles circunstancias de la vida en una zona de guerra, gentes intencionalmente desplazadas por invasores o por los triunfadores de un violento cambio de poder, migraciones de pueblos con fines expansionistas y hasta aut\u00e9nticos \u00e9xodos violentos de grupos completos en busca de una existencia mejor. Adem\u00e1s, durante la Antig\u00fcedad, el car\u00e1cter marcadamente difuso que, por lo general, separaba el \u00e1mbito civil del militar hac\u00eda tambi\u00e9n de los movimientos de los ej\u00e9rcitos en campa\u00f1a aut\u00e9nticos movimientos de poblaci\u00f3n directamente vinculados a la guerra. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las guerras d\u00e1cicas de Trajano<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, que entre los a\u00f1os 101 y 106 d.C. culminaron un dilatado proceso de reajuste geopol\u00edtico en el espacio danubiano y dirimieron el pulso por la hegemon\u00eda regional entre el Imperio romano y el Estado dacio (v\u00e9ase mapa 1), no escaparon a esta cruel realidad hist\u00f3rica, conteniendo ejemplos claros de casi todas sus m\u00faltiples facetas. En el sangriento proceso de reimponer y consolidar la hegemon\u00eda romana en la Europa del Este, las guerras d\u00e1cicas de Trajano contemplaron a gentes que abandonaron sus hogares escapando del horror del conflicto, grupos de poblaci\u00f3n expulsados, deportados y\/o forzosamente reubicados (en el marco del sistem\u00e1tico desmantelamiento del reino dacio y sus instituciones tras la conquista romana), migraciones de pueblos (como los bastarnos o los s\u00e1rmatas y\u00e1cigos) en busca de nuevas tierras que ocupar y colonizar, as\u00ed como, por supuesto, los consabidos movimientos de tropas por parte de ambos bandos, los cuales, en ciertos contextos, tambi\u00e9n supusieron aut\u00e9nticas migraciones agresivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas de estas realidades fueron recogidas y documentadas intencionalmente o quedaron plasmadas en las fuentes escritas e iconogr\u00e1ficas cl\u00e1sicas con diversos fines. Otras tantas pueden extraerse entre l\u00edneas y, sobre todo, a trav\u00e9s de la informaci\u00f3n aportada por la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica moderna, permiti\u00e9ndonos reconstruir con cierta precisi\u00f3n las realidades de un conflicto en el que los desplazamientos de poblaci\u00f3n a consecuencia de la guerra constituyeron una de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s destacadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Durante la guerra: escapando del conflicto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al describir la situaci\u00f3n de la provincia romana de Dacia a comienzos del imperio de Adriano (117-138 d.C.), el historiador romano Eutropio recalcaba que esta hab\u00eda requerido una notable afluencia de colonos procedentes de otras partes del imperio, para suplir la acusada despoblaci\u00f3n que sufr\u00eda la regi\u00f3n tras las dos breves pero intens\u00edsimas guerras d\u00e1cicas de Trajano<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Aunque la situaci\u00f3n del territorio dacio, tras la conquista romana, debe de atribuirse tambi\u00e9n a otras causas no menos relevantes (que abordaremos m\u00e1s adelante), el despoblamiento testimoniado por Eutropio y documentable tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la epigraf\u00eda y la arqueolog\u00eda<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>, es fiel reflejo e ineludible consecuencia de uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s comunes ligados a cualquier conflicto armado: la huida de poblaci\u00f3n \u201ccivil\u201d de aquellas zonas afectadas por los combates.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna de las fuentes literarias disponibles permite documentar de forma directa la partida en masa de grupos de poblaci\u00f3n desde sus hogares en busca de un lugar seguro hasta que la guerra llegara a su fin, tuvieran o no la suerte de sobrevivir para emprender el retorno posteriormente. Sin embargo, s\u00ed que disponemos de testimonios iconogr\u00e1ficos, especialmente en torno al regreso de refugiados a sus tierras de origen una vez acabado el conflicto, siendo los relieves de la Columna Trajana nuestra principal fuente de informaci\u00f3n en este sentido. En primer lugar, la Columna Trajana permite documentar la huida y\/o evacuaci\u00f3n de poblaci\u00f3n d\u00e1cica de las principales zonas de conflicto, especialmente durante la primera guerra d\u00e1cica de Trajano (101-102 d.C.), al mostrar precisamente a estos mismos desplazados, hombres, mujeres y ni\u00f1os, regresando a casa acompa\u00f1ados por sus reba\u00f1os de ganado al t\u00e9rmino de esta primera conflagraci\u00f3n (Escena LXXVI de la Columna Trajana; Depeyrot, 2008: 122; Lepper &amp; Frere, 1988: 120 y 121; Pogorzelski, 2012: 91). Aunque no existen testimonios directos, podemos considerar que esta misma poblaci\u00f3n civil procedi\u00f3 de una forma an\u00e1loga al estallar la segunda guerra d\u00e1cica (105-106 d.C.) y desencadenarse una nueva y definitiva invasi\u00f3n romana, realidad que puede vincularse a aquellas escenas que muestran al ej\u00e9rcito dacio quemando poblaciones y fortificaciones antes de abandonarlas al enemigo (Escenas CXIX y CXXII de la Columna Trajana; Depeyrot, 2008: 186 y 187; Lepper &amp; Frere, 1988: 168 y 169; Opreanu, 2006: 120; Pogorzelski, 2012: 122 y 123; Soria, 2016: 287; Stefan, 2005: 661; Zerbini, 2015: 66 y 67). Del mismo modo, la ocupaci\u00f3n romana de una parte del territorio dacio tras la paz de 102 d.C. permite considerar que una porci\u00f3n importante de los desplazados dacios durante la primera guerra d\u00e1cica no regres\u00f3 a sus hogares<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Columna Trajana, adem\u00e1s, permite documentar una realidad mucho menos conocida: la de los grupos de poblaci\u00f3n de las provincias romanas afectadas por la contienda, que se vieron obligados tambi\u00e9n a huir de sus hogares en diversas fases de las guerras d\u00e1cicas, especialmente cuando el conflicto se traslad\u00f3 a suelo romano con devastadoras consecuencias. Durante los meses de verano y oto\u00f1o del a\u00f1o 101 d.C., el ej\u00e9rcito dacio y sus aliados, s\u00e1rmatas roxolanos, bastarnos y fuerzas navales de las ciudades griegas de <em>Tyras<\/em> y <em>Olbia<\/em>, invadieron la provincia romana de Mesia Inferior, llegando al extremo de ocuparla en su mayor parte y haci\u00e9ndose con el control de m\u00faltiples fortalezas y ciudades de diversa entidad en el proceso (Escenas XXXI-XXXII de la Columna Trajana; Plinio el Joven, <em>Epist.<\/em>, X. 74. 1; Amiano Marcelino, XXXI. 5. 16; Ardevan y Zerbini, 2007: 25-26; Daicoviciu, 1984: 171-172; Jordanes, <em>Get<\/em>., XVIII. 101; Mangas, 2003: 156; Oltean, 2015: 103;Soria, 2016: 234-240; Stefan, 2005: 559-568; Zerbini, 2015: 49). Estos hechos provocaron sin duda el \u00e9xodo de aquella parte de la poblaci\u00f3n civil que tuvo tiempo de escapar hacia \u00e1reas circundantes. Cuando el contraataque liderado por el emperador Trajano logr\u00f3 liberar las regiones ocupadas y expulsar a los invasores de regreso al norte del Danubio (Escenas CXI XXXIII-XLIV de la Columna Trajana; metopas I-VII, X-XXVII, XXXI, XXXV y XL-XLIII del <em>Tropaeum Traiani<\/em>;Amiano Marcelino, XXXI. 5. 16; Ardevan y Zerbini, 2007: 25 y 26; Daicoviciu, 1984: 171-173; Jordanes, <em>Get<\/em>., XVIII. 101; Oltean, 2015: 103-111; Soria, 2016: 241-247; Stefan, 2005: 559-568; Zerbini, 2015: 50-51), los refugiados que tuvieron la fortuna de no ser alcanzados por las fuerzas de la entente d\u00e1cica durante la campa\u00f1a pudieron iniciar el regreso a sus poblaciones de origen, siendo este el acontecimiento convenientemente mostrado al p\u00fablico por la Columna Trajana <a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue, sin embargo, la \u00fanica vez en que la poblaci\u00f3n civil de las provincias romanas de Mesia Inferior y Superior se vio obligada a emprender precipitadamente la huida de sus hogares ante la inminencia de una temida ofensiva d\u00e1cica. Tras d\u00e9cadas de conflictos entre la entente d\u00e1cica y el Imperio romano, saldadas con varias invasiones d\u00e1cicas (Ardevan y Zerbini, 2007: 19-20 y 25-26; Daicoviciu, 1984: 130-136, 160 y 170-178; Oltean, 2015: 34-36; Soria, 2016: 32-33, 192-199, 203-208 y 234-240; Stefan, 2005: 392-395; 399-424 y 559-568; Zerbini, 2015: 25, 29-35 y 49-51), los habitantes de las provincias romanas lim\u00edtrofes deb\u00edan de estar acostumbrados a escapar a lugares seguros a la m\u00e1s m\u00ednima se\u00f1al de inseguridad procedente de la orilla opuesta del Danubio: cuando, al estallar la segunda guerra d\u00e1cica, el soberano dacio, Dec\u00e9balo, logr\u00f3 derrotar a las fuerzas romanas de ocupaci\u00f3n y reconquistar buena parte del territorio perdido durante el conflicto precedente (Daicoviciu, 1984: 192; Soria, 2016: 277-281; Stefan, 2005: 648-658), el temor a que las armas dacias resonaran de nuevo sobre suelo romano empuj\u00f3 a las gentes inermes de Mesia y las regiones ocupadas a una nueva huida, siendo representadas en la Columna Trajana acogiendo y aclamando a un reci\u00e9n llegado Trajano como su salvador ante el infortunio <a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Durante la guerra: migraciones, invasiones y ej\u00e9rcitos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como hemos se\u00f1alado al comienzo de nuestro estudio, durante la Antig\u00fcedad los espacios civil y militar se confund\u00edan frecuentemente. Esta era una realidad evidente para la mayor parte de los pueblos aliados del Estado dacio (v\u00e9ase mapa 1) durante los conflictos que lo enfrentaron al poder romano entre los a\u00f1os 69 y 106 d.C.<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a> Los ej\u00e9rcitos de entidades preestatales, como las tribus y confederaciones germ\u00e1nicas, sol\u00edan estar constituidos por levas de guerreros extra\u00eddos directamente de lo que hoy en d\u00eda entendemos como \u201cpoblaci\u00f3n civil\u201d, organizados en torno a las mismas estructuras sociales que reg\u00edan los restantes aspectos de sus vidas cotidianas y que, muchas veces, acud\u00edan a los campos de batalla acompa\u00f1ados por una parte de sus familiares \u201cno combatientes\u201d (Soria, 2016: 126-136; Todd, 2004: 28-43). Adem\u00e1s, grupos semin\u00f3madas o medianamente sedentarizados, como los s\u00e1rmatas roxolanos o los bastarnos, sol\u00edan materializar sus ansias expansionistas enviando peri\u00f3dicamente sus excedentes de poblaci\u00f3n a invadir y ocupar nuevos espacios a costa de sus vecinos, incluidos los dominios del Imperio romano.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de las guerras d\u00e1cicas de Trajano, roxolanos y bastarnos, principales aliados del reino dacio, trataron una vez m\u00e1s de satisfacer sus propias ansias expansionistas para, en el marco de la prevista invasi\u00f3n d\u00e1cica de Mesia Inferior del verano-oto\u00f1o de 101 d.C., enviar en migraci\u00f3n a una parte de su poblaci\u00f3n para que ocupara todos los espacios que se pudieran conquistar por las armas<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>. De nuevo, son las fuentes iconogr\u00e1ficas nuestra principal fuente de informaci\u00f3n al respecto: las escenas de la Columna Trajana (Escena XXXVIII de la Columna Trajana; Depeyrot, 2008: 64 y 65; Lepper &amp; Frere, 1988: 85; Pogorzelski, 2012: 58) y las metopas del <em>Tropaeum Traiani<\/em> (Metopas IX, XXXV y XL-XLIII del <em>Tropaeum Traiani<\/em>; Alexandrescu-Vianu, 2006: 212-215) muestran a las fuerzas roxolanas y bastarnas acompa\u00f1adas por carromatos cargados con sus bienes y, sobre todo, con las familias de los combatientes, evidenciando una migraci\u00f3n expansionista en toda regla a costa de las poblaciones locales. La derrota de las fuerzas de la entente d\u00e1cica en las batallas de <em>Nicopolis ad Istrum<\/em> y <em>Tropaeum Traini<\/em> supusieron el fracaso no solo de las pretensiones territoriales de Dacia sobre suelo romano, sino el fin de las ambiciones roxolanas y bastarnas sobre estos mismos espacios (Escenas XXXIII-XLIV de la Columna Trajana; Metopas I-VII, X-XXVII, XXXI, XXXV y XL-XLIII del <em>Tropaeum Traiani<\/em>;Amiano Marcelino, XXXI. 5. 16; Alexandrescu-Vianu, 2006: 212-215; Ardevan &amp; Zerbini, 2007: 25-26; Daicoviciu, 1984: 171-173; Jordanes, <em>Get<\/em>., XVIII. 101; Oltean, 2015: 103-111;Soria, 2016: 241-247; Stefan, 2005: 559-568; Zerbini, 2015: 50-51) y un tr\u00e1gico destino para las poblaciones implicadas en este movimiento migratorio: tanto la Columna como el <em>Tropaeum<\/em> muestran sin pudor la masacre indiscriminada de mujeres y ni\u00f1os a manos de las tropas romanas entre los carromatos de los indefensos campamentos enemigos (Escena XXXVIII de la Columna Trajana; metopa XXXV del <em>Tropaeum Traiani<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>No solo las fuerzas de los aliados germ\u00e1nicos y s\u00e1rmatas del Estado dacio sol\u00edan ir acompa\u00f1adas por grupos de poblaci\u00f3n \u201ccivil\u201d de diversa entidad: bien conocida es la tendencia del ej\u00e9rcito romano a arrastrar consigo a un variopinto grupo de no combatientes, desde las familias ileg\u00edtimas de los propios soldados, pasando por comerciantes de toda clase, hasta meros grupos de oportunistas a la espera de beneficiarse de la presencia de las tropas y\/o de las consecuencias del conflicto<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>. El ej\u00e9rcito dacio, formado por ciudadanos-soldados y peque\u00f1as secciones m\u00e1s o menos profesionalizadas, no deb\u00eda de escapar en absoluto a esta realidad, por lo que sus contingentes en movimiento tambi\u00e9n hubieron de desplazar consigo a toda clase de grupos de civiles<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>. Estas poblaciones, que acompa\u00f1aban a las fuerzas armadas en la mayor parte de sus movimientos, sol\u00edan constituir (al menos en el caso del ej\u00e9rcito romano altoimperial) la primera fuente de colonos para los territorios ocupados junto a los veteranos licenciados, por lo que, en buena medida, tanto ellas como el personal militar supon\u00edan desplazamientos de poblaci\u00f3n (potenciales o reales) en s\u00ed mismos, directamente vinculados a un conflicto armado, dependiendo siempre, por supuesto, de la suerte de las armas de cada bando en la batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de las guerras d\u00e1cicas de Trajano, la derrota total sufrida finalmente por el Estado dacio (que se sald\u00f3 con su destrucci\u00f3n y sistem\u00e1tico desmantelamiento, como veremos), impidi\u00f3 que los grupos de seguidores de sus fuerzas armadas acabaran por constituir la vanguardia de la ocupaci\u00f3n de parte del territorio romano o de sus aliados. El triunfo romano, por contra, supuso el primer paso de la colonizaci\u00f3n de la nueva provincia romana por parte de los vencedores, inaugurada con la consabida instalaci\u00f3n de plazas fuertes y otros asentamientos castrenses en diversos espacios del reino dacio tras los a\u00f1os 102 y 106 d.C., proceso cuyo desarrollo y principales consecuencias expondremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tras la guerra: prisioneros, expulsiones, movimientos y deportaciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los colectivos desplazados m\u00e1s importantes, antes incluso del final de la contienda, fue el de los prisioneros de guerra tomados en ambos bandos. En el a\u00f1o 89 d.C. el tratado de paz suscrito entre los beligerantes al finalizar la guerra d\u00e1cica de Domiciano (85-89 d.C.) especificaba que el Estado dacio hab\u00eda de devolver todos los prisioneros hechos durante el conflicto (Casio Di\u00f3n, LXVII. 7. 2; Soria, 2016: 200; Stefan, 2005: 432; Zerbini, 2015: 24). &nbsp;Aunque las fuentes disponibles no mencionan la devoluci\u00f3n de prisioneros entre las condiciones impuestas a los dacios y sus aliados tras la victoria romana en la primera guerra d\u00e1cica de Trajano, sabemos que la entente d\u00e1cica hab\u00eda tomado cautivos romanos durante la guerra<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>, por lo que resulta l\u00f3gico que su repatriaci\u00f3n constara entre las imposiciones romanas. Conocemos con cierto detalle, incluso, la particular y accidentada historia de uno de estos prisioneros, Cal\u00eddromo, esclavo del legado de Mesia Inferior M. Laberio M\u00e1ximo, capturado por los s\u00e1rmatas roxolanos durante la invasi\u00f3n d\u00e1cica de esta provincia en 101 d.C. Cal\u00eddromo fue entregado a Dec\u00e9balo por parte de sus aliados y, una vez acabada la guerra, enviado como un obsequio m\u00e1s al soberano parto, Pacoro II, por parte de la embajada d\u00e1cica a cargo de negociar una alianza con Partia que nunca lleg\u00f3 a materializarse. Cal\u00eddromo logr\u00f3 escapar del Imperio parto y regresar al Oriente romano para, finalmente, ser capturado e identificado por Plinio el Joven en 112 d.C. (Plinio el Joven, <em>Epist.<\/em>, X. 74. 1; Ardevan y Zerbini, 2007: 25 y 29; Carb\u00f3, 2007: 291-304; Bennett, 1997: 96; Daicoviciu, 1984: 173 y 174; Mangas, 2003: 163; Opreanu, 2006: 115; Soria, 2016: 70 y 71; Stefan, 2005: 526 y 560; Zerbini, 2015: 50, 59 y 60). M\u00e1s all\u00e1 de la prolongada epopeya vivida por el protagonista de esta historia, estos hechos evidencian que no todos los prisioneros romanos fueron devueltos (o ni tan siquiera reclamados) durante los a\u00f1os de paz entre las dos guerras d\u00e1cicas de Trajano y que, adem\u00e1s, una parte de ellos sirvieron como moneda de cambio y\/o fueron comercializados con diversos fines por sus captores.<\/p>\n\n\n\n<p>La derrota del Estado dacio en la primera guerra d\u00e1cica de Trajano y su conquista tras la segunda guerra d\u00e1cica (v\u00e9ase mapa 2), sin embargo, pusieron en manos del poder romano la mayor parte de los prisioneros hechos durante las dos guerras. Son las fuentes iconogr\u00e1ficas disponibles, una vez m\u00e1s, las que aportan la mayor parte de detalles en este sentido, haciendo ostentaci\u00f3n de los cautivos hechos por las fuerzas romanas durante el desarrollo de las operaciones: son m\u00faltiples las escenas de la Columna Trajana las que muestran a dacios de toda condici\u00f3n recluidos en lo que parecen ser aut\u00e9nticos campos de prisioneros (Escena XLIII de la Columna Trajana; Depeyrot, 2008: 74; Lepper &amp; Frere, 1988: 89 y 90; Pogorzelski, 2012: 65 y 66), a soldados romanos trasladando a cautivos hasta sus l\u00edneas (Escenas XVIII, XL, LXVIII, CXLVI, CXLVIII-CLII de la Columna Trajana; Depeyrot, 2008: 33, 69, 110, 111 y 217-223; Lepper &amp; Frere, 1988: 66, 88, 89, 108, 176, 177, 180 y 182; Pogorzelski, 2012: 44, 59, 85 y 136-139) o, incluso, tropas romanas tomando prisioneros en pleno combate, durante los coletazos finales de la segunda guerra d\u00e1cica (Escena XCV de la Columna Trajana; Depeyrot, 2008: 148; Lepper &amp; Frere, 1988: 143-145; Pogorzelski, 2012: 104); las metopas del <em>Tropaeum Traiani<\/em> abundan tambi\u00e9n en representaciones de prisioneros dacios, roxolanos y bastarnos <a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>; finalmente, el impresionante conjunto del Foro de Trajano estuvo coronado originalmente por gran n\u00famero de esculturas de bulto redondo de prisioneros dacios, tanto arist\u00f3cratas (los llamados <em>pileati<\/em>) como gentes del com\u00fan (los llamados <em>comati<\/em>)<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los desertores y tr\u00e1nsfugas atrajeron especialmente la atenci\u00f3n de los historiadores cl\u00e1sicos de las guerras d\u00e1cicas, en particular aquellos que, procedentes de las filas del ej\u00e9rcito romano, acabaron engrosando el ej\u00e9rcito dacio (Casio Di\u00f3n, LXVII. 7. 4 y LXVIII. 9. 5-6, 10. 3 y 11. 3). Enrolados como unidades de mercenarios, instructores o asesores militares de todo tipo, estos desertores<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a> fueron reclamados por el Imperio romano al Estado dacio en todos los tratados de paz y, probablemente, nunca repatriados totalmente hasta la victoria final romana en 106 d.C. (Ardevan y Zerbini, 2007: 26; Casio Di\u00f3n, LXVIII. 9. 6; Soria, 2016: 262; Stefan, 2005: 624; Zerbini, 2015: 52). Aunque inicialmente no se les puede considerar desplazados forzosos, los desertores se trasladaron de un bando a otro por razones directa o indirectamente vinculadas a la guerra y, en el momento de su repatriaci\u00f3n o captura, pasaron a convertirse en aut\u00e9nticos deportados, v\u00edctimas de un infausto, vengativo y ejemplarizante destino a manos de las autoridades de sus lugares de origen.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de lo sucedido en otros espacios conquistados y ocupados por el Estado romano a lo largo de la historia del periodo altoimperial, la romanizaci\u00f3n de Dacia no se sustent\u00f3 sobre la instrumentalizaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n de las \u00e9lites nativas d\u00e1cicas, ni sobre la ocupaci\u00f3n y refundaci\u00f3n del tejido urbano y protourbano dacio preexistente<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>. La aristocracia pol\u00edtico-religiosa d\u00e1cica constituy\u00f3 una parte esencial de las instituciones y mecanismos del Estado dacio, encontr\u00e1ndose, adem\u00e1s, estrechamente identificada con los fundamentos ideol\u00f3gico-religiosos del mismo<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>. En consecuencia, cuando el Estado dacio fue desarticulado la aristocracia d\u00e1cica hubo de ser destruida con \u00e9l (Ardevan y Zerbini, 2007: 43-47; Bennett, 1997: 173-176; Carb\u00f3, 2010: 275-290; Ellis, 1998: 228-230; Soria, 2016: 292-294; 2017: 342-246; Stefan, 2005: 667; Zerbini, 2015: 69 y 95-97). Los elementos supervivientes de la \u00e9lite rectora del reino dacio, por razones de \u00edndole religiosa e ideol\u00f3gica, no resultaban \u00fatiles para constituir pilares sobre los que impulsar la construcci\u00f3n de una nueva sociedad daco-romana, por lo que hubieron de ser neutralizados, desplazados o eliminados. Los elementos restantes de poblaci\u00f3n nativa d\u00e1cica, cuya demograf\u00eda se hab\u00eda visto duramente castigada a causa de los sangrientos y duros conflictos que hab\u00edan sido necesarios para ejecutar la conquista romana de Dacia, quedaron recluidos fundamentalmente en los espacios rurales, apartados de la vida urbana (y, por lo tanto, de los centros que impulsar\u00edan la nueva realidad socio-pol\u00edtica de la provincia) o se vieron obligados a emigrar hacia los espacios de Dacia que quedaran fuera de la nueva provincia romana (v\u00e9ase mapa 2)<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo que la sociedad ind\u00edgena fue convenientemente depurada y desplazada por parte del poder romano, durante el proceso de ocupaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de la provincia, los asentamientos, ciudades y centros protourbanos prerromanos fueron completamente abandonados tras la conquista. En este sentido, el tejido urbano de la Dacia romana habr\u00eda de ser levantado <em>ex novo<\/em> por completo, evitando sistem\u00e1ticamente superponerse o situarse en las proximidades de anteriores asentamientos d\u00e1cicos. Igualmente, en ning\u00fan caso las nuevas fundaciones romanas implicaron la continuidad de ninguna ciudad o centro protourbano dacio preexistente<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La religi\u00f3n y la cultura prerromanas, tal y como hab\u00edan estado configuradas en el Estado dacio, tampoco sobrevivieron a la conquista romana: no existen testimonios de ninguna clase que permitan al investigador moderno considerar la pervivencia de elementos religiosos o ideol\u00f3gicos propios de la Dacia prerromana tras las guerras d\u00e1cicas de Trajano (Carb\u00f3, 2010: 289-290).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas tres circunstancias se encuentran estrechamente interrelacionadas y partieron, adem\u00e1s, de una misma premisa: el desmantelamiento del Estado dacio&nbsp;por parte del poder romano como parte ineludible del proceso de ocupaci\u00f3n y puesta en marcha de la romanizaci\u00f3n de Dacia (Ardevan y Zerbini, 2007: 43-47; Bennett, 1997: 173-176; Carb\u00f3, 2010: 275-290; Oltean, 2007: 55; Soria, 2016: 293-295; 2017: 342-246; Stefan, 2005: 667; Zerbini, 2015: 69 y 95-97). Al igual que la aristocracia pol\u00edtico-religiosa del Estado dacio hubo de desaparecer con \u00e9l, la estrecha relaci\u00f3n entre la religi\u00f3n, la ideolog\u00eda estatal d\u00e1cica y los grupos de poder que la instrumentalizaron y defendieron respectivamente obligaron a las autoridades romanas a desarticularla tambi\u00e9n (Crit\u00f3n, <em>Get<\/em>. (<em>FGrHist<\/em>, II: 932, fragmento 5); Casio Di\u00f3n, LXVIII. 8. 3; Jordanes, <em>Get.<\/em>, V. 40, XI. 71 y XIII ). Por su parte, las ciudades y ciudadelas del reino dacio&nbsp;hab\u00edan constituido los centros del poder pol\u00edtico y religioso del antiguo Estado dacio y, por lo tanto, uno de los mayores s\u00edmbolos de su poder y de la expresi\u00f3n del mismo. En tales circunstancias, el poder romano no pod\u00eda permitirse la continuidad de ning\u00fan asentamiento susceptible de poder ser un recordatorio de la existencia del reino dacio y, por lo tanto, de acabar convirti\u00e9ndose en foco de resistencia contra el Imperio (Bennett, 1997: 170; Carb\u00f3, 2010: 278-281; Soria, 2016: 292-294; Zerbini, 2015: 95-96). <em>Sarmizegetusa Regia<\/em>&nbsp;y su desmantelamiento constituyen el principal ejemplo de este proceso: como sede del Estado dacio, de su poder, as\u00ed como de su religi\u00f3n, la ciudad fue arrasada y sus ruinas puestas bajo la supervisi\u00f3n de una guarnici\u00f3n romana permanente (Ardevan y Zerbini, 2007: 44; Soria, 2016: 293; 2017: 245; Stefan, 2005: 101-111, 331-355 y 667; Zerbini, 2015: 95-96). Los restantes centros urbanos o protourbanos dacios, aunque no sufrieron un destino de similar rigor, fueron despoblados y abandonados, sus \u00e9lites rectoras aniquiladas y la poblaci\u00f3n nativa superviviente, despojada de cualquier referente sobre el pasado, debidamente relegada al mundo rural.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tras la guerra: ocupaci\u00f3n y colonizaci\u00f3n de la Dacia romana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias directas de la destrucci\u00f3n del Estado dacio&nbsp;y sus instituciones, de la gesti\u00f3n del territorio y su poblaci\u00f3n de cara a facilitar la ocupaci\u00f3n romana, sumadas a las propias de dos breves pero intensas guerras a gran escala, dejaron a Dacia con una demograf\u00eda seriamente mermada<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a> y carente del tejido urbano necesario para la puesta en marcha de una provincia romana. En este sentido, el poder romano sent\u00f3 los primeros cimientos de la colonizaci\u00f3n de Dacia ya en el a\u00f1o 102 d.C. partiendo de buena parte de las plazas fuertes y campamentos militares empleados por el ej\u00e9rcito durante la contienda. Desde 106 d.C. este proceso se intensific\u00f3 y ampli\u00f3 significativamente, estimul\u00e1ndose una inmigraci\u00f3n masiva de poblaci\u00f3n romana procedente de otras provincias, inaugurado primeramente con el asentamiento en la provincia de buena parte de los veteranos procedentes del mismo ej\u00e9rcito que hab\u00eda servido para conquistar y ocupar el territorio<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia 110 d.C. la que ser\u00eda la capital de la Dacia romana (v\u00e9ase mapas 2 y 3), <em>Colonia Ulpia Traiana Sarmizegetusa<\/em> fue oficialmente fundada precisamente a partir de uno de los mayores campamentos fortificados romanos de la contienda<a href=\"#_ftn21\">[21]<\/a>. La elecci\u00f3n de su nombre pretend\u00eda convertirla, adem\u00e1s, no s\u00f3lo en un adecuado reemplazo de <em>Sarmizegetusa Regia<\/em>, sino tambi\u00e9n en un elemento de legitimaci\u00f3n del nuevo poder romano dirigido a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. Otros m\u00faltiples centros urbanos, muchos tambi\u00e9n erigidos en torno a fortalezas del ej\u00e9rcito, la siguieron, como <em>Tibiscum<\/em>, <em>Porolissum<\/em>, <em>Apulum<\/em>, <em>Romula Malva<\/em>, <em>Napoca<\/em>&nbsp;o <em>Micia<\/em><a href=\"#_ftn22\">[22]<\/a>. Su distribuci\u00f3n en el territorio, sin embargo, no obedeci\u00f3 a prioridades demogr\u00e1ficas, es decir, a cubrir los vac\u00edos dejados por las comunidades ind\u00edgenas, sino a impulsar la explotaci\u00f3n de los abundantes recursos naturales (principalmente minerales) de Dacia, as\u00ed como a facilitar el transporte del mismo y el control de rutas comerciales estrat\u00e9gicas (Carb\u00f3, 2010: 284).<\/p>\n\n\n\n<p>La afluencia de colonos romanos a la joven provincia de Dacia no solo sirvi\u00f3 para empezar a llenar el vac\u00edo dejado por la poblaci\u00f3n que hab\u00eda perecido durante el conflicto, que hab\u00eda huido para no volver o que hab\u00eda sido deportada: cuando la cr\u00edtica situaci\u00f3n de Dacia en el a\u00f1o 117 d.C. llev\u00f3 al nuevo emperador Adriano a plantearse su completa evacuaci\u00f3n y abandono, esta iniciativa fue finalmente descartada dada la notable presencia de poblaci\u00f3n romana en la regi\u00f3n, la cual habr\u00eda quedado abocada a una cr\u00edtica situaci\u00f3n de desamparo en caso contrario. En este sentido, si podemos dar cr\u00e9dito a los testimonios literario greco-romanos, podr\u00edamos afirmar que la supervivencia de la provincia de Dacia como tal descans\u00f3 en muchos sentidos sobre un \u00faltimo y significativo movimiento de poblaci\u00f3n a consecuencia de la guerra: la de los colonos que acudieron a ella con el retorno de la paz<a href=\"#_ftn23\">[23]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La consolidaci\u00f3n definitiva de la presencia romana al norte del Danubio a largo plazo no fue conseguida tan solo mediante el esfuerzo b\u00e9lico. Tras imponerse en el campo de batalla entre los a\u00f1os 117 y 119 d.C., el emperador Adriano reestructur\u00f3 por completo el territorio adquirido por Roma en la regi\u00f3n durante las guerras d\u00e1cicas de Trajano, tanto a nivel interior como exterior (v\u00e9ase mapa 3). En este sentido, los cambios m\u00e1s importantes radicaron en la evacuaci\u00f3n y cesi\u00f3n de una parte de los dominios de la Dacia romana, satisfaciendo las reclamaciones de antiguos aliados soliviantados como los s\u00e1rmatas y\u00e1cigos, o de viejos enemigos como los s\u00e1rmatas roxolanos<a href=\"#_ftn24\">[24]<\/a>. Estas concesiones, que implicaron tanto el fin del <em>casus belli<\/em> enarbolado por estos pueblos, como una racionalizaci\u00f3n y optimizaci\u00f3n de la presencia territorial romana y su gesti\u00f3n, significaron un \u00faltimo movimiento de poblaci\u00f3n consecuencia de las guerras d\u00e1cicas: el retorno o la llegada <em>ex novo<\/em> de colonos de las entidades beneficiarias a las \u00e1reas cedidas o abandonadas por el poder romano, sin que sepamos exactamente qu\u00e9 fue de las poblaciones d\u00e1cicas nativas que pudieran haber quedado en las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Algunas de las consecuencias m\u00e1s significativas de los movimientos de poblaci\u00f3n vinculados a las guerras d\u00e1cicas de Trajano son palpables todav\u00eda en la actualidad. La desaparici\u00f3n, desplazamiento y exterminio intencional de la mayor parte de las \u00e9lites pol\u00edticas, religiosas y culturales del Estado dacio, unidas al desarraigo de la poblaci\u00f3n nativa superviviente, provocaron la disoluci\u00f3n de la cultura geto-dacica, absorbida por sus contempor\u00e1neas, lenta pero inexorablemente, hasta su desaparici\u00f3n como tal. El vac\u00edo que dej\u00f3 fue llenado por una poderosa e incontestada dosis de latinidad tra\u00edda en su bagaje por los colonos romanos, cuyo impacto sobrevivi\u00f3 a la ca\u00edda y evacuaci\u00f3n de la provincia en la segunda mitad del s. III d.C. y a la afluencia de oleadas sucesivas de nuevos pobladores en la regi\u00f3n, hasta el punto de que sus modernos habitantes, los rumanos, son un pueblo eslavo parlante de una lengua incontestadamente latina que, adem\u00e1s, tienen por gentilicio un consciente y orgulloso recuerdo de la presencia romana en la zona, parad\u00f3gicamente, la m\u00e1s breve de toda la historia del Imperio romano en Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta realidad es, como hemos visto, hija indiscutida de los desplazamientos de poblaci\u00f3n de toda clase y categor\u00eda vividos por la Europa danubiana durante las guerras d\u00e1cicas de Trajano, los conflictos que las precedieron y sus consecuencias inmediatas. Como en cualquier contienda de la Antig\u00fcedad y de cualquier periodo hist\u00f3rico, grupos de poblaci\u00f3n abandonaron sus lugares de origen por unos u otros motivos, muchas veces no excluyentes entre s\u00ed, por su propia voluntad o empujados por otros, por miedo a la guerra o con objetivos predatorios y, casi siempre, en busca de una vida mejor (a\u00fan a costa de cualquiera que se interpusiese en su camino). Estos movimientos entretejieron el futuro de los territorios a los que afectaron, transform\u00e1ndolos irremediablemente de cara a una nueva etapa en su historia, hasta el punto de sellar su destino tan a largo plazo como para que sus consecuencias sean muy palpables todav\u00eda en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mapas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"724\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-1-724x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-283\" srcset=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-1-724x1024.jpg 724w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-1-212x300.jpg 212w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-1-768x1086.jpg 768w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-1-1086x1536.jpg 1086w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-1-1448x2048.jpg 1448w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-1-scaled.jpg 1810w\" sizes=\"(max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><figcaption><strong>Mapa 1:<\/strong>El Imperio romano, el Estado dacio y sus respectivos socios, clientes y aliados en v\u00edsperas de la primera guerra d\u00e1cica de Trajano (101-102 d. C.) &nbsp;<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"724\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-2-724x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-284\" srcset=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-2-724x1024.jpg 724w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-2-212x300.jpg 212w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-2-768x1086.jpg 768w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-2-1086x1536.jpg 1086w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-2-1448x2048.jpg 1448w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-2-scaled.jpg 1810w\" sizes=\"(max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><figcaption><strong>Mapa 2:<\/strong> Situaci\u00f3n del <em>limes<\/em> danubiano tras la segunda guerra d\u00e1cica de Trajano (105-106 d. C.)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"724\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-3-724x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-285\" srcset=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-3-724x1024.jpg 724w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-3-212x300.jpg 212w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-3-768x1086.jpg 768w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-3-1086x1536.jpg 1086w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-3-1448x2048.jpg 1448w, https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Mapa-3-scaled.jpg 1810w\" sizes=\"(max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><figcaption><strong>Mapa 3:<\/strong> El <em>limes<\/em> danubiano al t\u00e9rmino de las reformas de Adriano (119 d. C.)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>David Soria Molina<\/em><\/strong> es doctor en Historia Antigua por la Universidad de Murcia. Su campo de investigaci\u00f3n tiene por objeto el estudio de la Historia pol\u00edtico-militar del Imperio romano y sociedades contempor\u00e1neas al mismo. Actualmente sus investigaciones se centran en las din\u00e1micas geopol\u00edticas, estrat\u00e9gicas y de conflicto en el <em>limes <\/em>danubiano y sus espacios colindantes a lo largo del Alto Imperio romano, en el marco de las cuales es autor del libro <em>Bellum Dacicum. Geopol\u00edtica, estrategia y conflicto en el Danubio bajo Domiciano y Trajano (85-106 d.C.) <\/em>(2016), as\u00ed como de diversos art\u00edculos. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:davidparmenio@yahoo.es\">davidparmenio@yahoo.es<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alexandrescu-Vianu, Maria (2006), \u201cLa propagande imp\u00e9riale aux fronti\u00e8res de l\u2019Empire Romain: <em>Tropaeum Traiani<\/em>\u201d, <em>Dacia<\/em>, No. 50, pp. 207-234.<\/p>\n\n\n\n<p>Ardevan, Radu y Zerbini, Livio (2007), <em>La Dacia romana<\/em>, Catanzaro: Rubbettino.<\/p>\n\n\n\n<p>Batty, Roger (2007), <em>Rome and the Nomads: the Pontic-Danubian Realm in Antiquity<\/em>, Oxford: Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Bennett, Julian (1997),<em> Trajan, Optimus Princeps: A Life and Times<\/em>, London: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Bl\u00e1zquez Mart\u00ednez, Jos\u00e9 M. (2003), <em>Trajano<\/em>, Barcelona: Ariel.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2005), \u201cLas <em>res gestae<\/em> de Trajano&nbsp;militar. Las guerras d\u00e1cicas\u201d, <em>Aquila Legionis<\/em>, No. 6, pp. 19-55.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Carb\u00f3 Garc\u00eda, Juan R. (2007), \u201cEsclavitud y diplomacia en la carta LXXIV de Plinio el Joven: \u00bfsumisi\u00f3n o resistencia?\u201d, <em>SHHA<\/em>, No. 25, pp. 291-304.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2010), \u201c<em>Dacia capta<\/em>: particularidades de un proceso de conquista y romanizaci\u00f3n\u201d, <em>Habis<\/em>, No. 41, pp. 275-292.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Cri\u015fan, Ion H. (1978), <em>Burebista<\/em><em>&nbsp;and his Time<\/em>, Bucarest: Bibliotheca Historica Romaniae.<\/p>\n\n\n\n<p>Daicoviciu, Hadrian (1984), <em>Portraits daciques<\/em>, Bucarest: Editions Militaires.<\/p>\n\n\n\n<p>Depeyrot, Georges (2008), <em>L\u00e9gions romaines en campagne. <\/em><em>La colonne Trajane<\/em>, Paris: Errance.<\/p>\n\n\n\n<p>Eliade, Mircea (1985),<em> De Zalmoxis a Gengis-Khan<\/em>. <em>Religiones y folklore de Dacia y de la Europa Oriental<\/em>,Madrid: Ediciones Cristiandad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellis, Linda (1998), \u201c&#8217;Terra Deserta&#8217;: Population, Politics and the [de]Colonization of Dacia\u201d, <em>World Archaeology<\/em>, Vol. 2, No. 30, pp. 220-237.<\/p>\n\n\n\n<p>Glodariu, Ioan (2006), \u201cThe destruction of sanctuaries in Sarmizegetusa Regia\u201d, in Mih\u0103ilescu-B\u00eerbila, Lucre\u021biu &amp; Bounegru, Octavian (Eds.), <em>Studia Historiae et Religionis Daco-Romanae<\/em>, Bucarest: Editura Academiei Rom\u00e2ne, pp. 113-126.<\/p>\n\n\n\n<p>Lebedynsky, Iaroslav (2002),<em> Les Sarmates. Amazones et lanciers cuirass\u00e9s entre Oural et Danube VII<sup>e<\/sup> si\u00e8cle av. J.-C. &#8211; VI<sup>e<\/sup> si\u00e8cle apr. <\/em><em>J.-C.<\/em>, Paris: Errance.<\/p>\n\n\n\n<p>Lepper, Frank &amp; Frere, Sheppard (1988), <em>Trajan\u2019s Column. A new edition of the Cichorius plates. <\/em><em>Introduction, Commentary and Notes<\/em>, Gloucester: Alan Sutton.<\/p>\n\n\n\n<p>Mangas, Julio (2003), \u201cTrajano&nbsp;y las fronteras del Imperio\u201d, en Gonz\u00e1lez, Juli\u00e1n (Coord.), <em>Trajano, \u00f3ptimo pr\u00edncipe. De It\u00e1lica a la corte de los C\u00e9sares<\/em>, Sevilla: Fundaci\u00f3n El Monte, pp. 141-171.<\/p>\n\n\n\n<p>Oltean, Ioana A. (2007), <em>Dacia:&nbsp;landscape, colonisation and romanisation<\/em>, London-New York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Oltean, Radu (2015), <em>Dacia. La conquista romana. <\/em><em>Volumen I&nbsp;: Sarmizegetusa<\/em>, Madrid: Desperta Ferro Ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Opreanu, Coriolan (2000), \u201cThe Consequences of the First Dacian-Rumanian War (101-102). A new Point of View\u201d, in Gonz\u00e1lez, Juli\u00e1n (Ed.), <em>Trajano<\/em><em>&nbsp;Emperador de Roma<\/em>, Rome: L\u2019Erma di Bretchneider, pp. 389-401.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2006), \u201cBellum Dacicum Traiani\u201d, <em>Dacia<\/em>, No. 50, pp. 115-120.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Pogorzelski, Ritchie (2012), <em>Die Traianss\u00e4ule in Rom. <\/em><em>Dokumentation eines Krieges in Farbe<\/em>, Mainz: N\u00fcnnerich-Asmus.<\/p>\n\n\n\n<p>Rankov, Boris &amp; Austin, N. J. E. (1995), <em>Exploratio: Military and Political Intelligence in the Roman World<\/em>,London: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Soria, David (2016), Bellum Dacicum.<em> Geopol\u00edtica, estrategia y conflicto en el Danubio bajo Domiciano y Trajano (85-106 d.C.)<\/em>, Madrid-Salamanca: Signifer Libros.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2017), \u201cReligi\u00f3n, ideolog\u00eda y poder en el Estado dacio: de Burebista a Dec\u00e9balo (80 a.C.-106 d.C.)\u201d, en Bravo, Gonzalo y Gonz\u00e1lez Salinero, Ra\u00fal (Eds.), <em>Ideolog\u00eda y religi\u00f3n en el mundo romano<\/em>, Madrid-Salamanca: Signifer Libros, pp. 331-348.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Stefan, Alexandre S. (2005), <em>Les guerres daciques de Domitien et de Trajan. Architecture militaire, topographie, images et histoire<\/em>, Rome: \u00c9cole Fran\u00e7aise du Rome.<\/p>\n\n\n\n<p>Wheeler, Everett L. (2010), \u201cRome\u2019s Dacian Wars: Domitian, Trajan, and Strategy on the Danube, Part 1\u201d, <em>Journal of Military History<\/em>, Vol. 4, No. 74, pp. 1185-1227.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2011), \u201cRome\u2019s Dacian Wars: Domitian, Trajan, and Strategy on the Danube, Part 2\u201d, <em>Journal of Military History<\/em>, Vol. 1, No. 75, pp. 191-219.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Wilkes, J. J. (1983), \u201cRomans, Dacians and Sarmatians in the First and Early Second Centuries\u201d, in Hartley, Brian &amp; Wacher, John (Eds.), <em>Rome and her Nothern Provinces: Papers Presented to S. Frere<\/em>, Gloucester: Alan Sutton, pp. 255-289.<\/p>\n\n\n\n<p>Zerbini, Livio (2006), <em>L\u2019ultima conquista<\/em>, Roma: Editori Riuniti.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2015), <em>Le guerre daciche<\/em>, Bolonia: Il Mulino.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Para una perspectiva actualizada y pormenorizada sobre las guerras d\u00e1cicas de Trajano v\u00e9ase principalmente: Ardevan y Zerbini, 2007: 23-33; Bennett, 1997: 87-105; Bl\u00e1zquez, 2005: 19-55 y 2003: 110-113; Carb\u00f3, 2010: 275-292; Daicoviciu, 1984: 159-202; Oltean, 2015: 70-136; Opreanu, 2006: 115-120; Soria, 2016: 187-312; Stefan, 2005: 505-693; Wheeler, 2011: 191-219; Wheeler, 2010: 1185-1227; Zerbini, 2015: 45-74.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> \u201c<em>Idem de Dacia facere conatum amici deterruerunt, ne multi ciues Romani barbaris traderentur, propterea quia Traianus uicta Dacia ex toto orbe Romano infinitas eo copias hominum transtulerat ad agros et urbes colendas. <\/em><em>Dacia enim diuturno bello Decibali uiris fuerat exhausta.<\/em>\u201d (Eutropio, VIII. 6. 2).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> En efecto, entre otros factores, la epigraf\u00eda y la arqueolog\u00eda permiten constatar la total ausencia de la aristocracia nativa dacia (y de buena parte del resto de la poblaci\u00f3n) de todo registro epigr\u00e1fico, la inexistencia de cualquier clase de pervivencia o de referencia a cultos prerromanos, as\u00ed como de <em>civitates<\/em> nativas propiamente dichas, pues ning\u00fan asentamiento prerromano tuvo continuidad tras la conquista, manifestaci\u00f3n todo ello de una acusada despoblaci\u00f3n a consecuencia de la guerra y de los procesos que tuvieron lugar inmediatamente despu\u00e9s, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante (Ardevan y Zerbini, 2007: 43-47; Carb\u00f3, 2010: 280-282 y 285-290; Glodariu, 2006: 118 y 119; Oltean, 2007: 55; Soria, 2016: 292-294; 2017: 342-346; Stefan, 2005: 101-111, 331-355 y 667; Zerbini, 2015: 69 y 95-97).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Esta es la hip\u00f3tesis alternativa ofrecida por Lepper y Frere sobre la escena LXXVI de la Columna Trajana, planteando la posibilidad de que la poblaci\u00f3n civil all\u00ed representada no fueran en realidad refugiados regresando a sus hogares, sino desplazados procedentes de las zonas ocupadas por el ej\u00e9rcito romano al t\u00e9rmino de la primera guerra dacia (1988: 120). Sobre la ocupaci\u00f3n romana de parte del territorio dacio mediante la paz de 102 d. C., v\u00e9ase: Ardevan y Zerbini, 2007: 26-28; Bennett, 1997: 97 y 98; Casio Di\u00f3n, LXVIII. 9. 6; Daicoviciu, 1984: 184; Oltean, 2015: 136; Opreanu, 2000: 396-401; 2006: 118 y 119; Soria, 2016: 262; Stefan, 2005: 624-633, 639 y 640; Zerbini, 2015: 53.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Escena XXXIX de la Columna Trajana (Lepper &amp; Frere, 1988: 88; Pogorzelski, 2012: 91). No obstante, Depeyrot propone una interpretaci\u00f3n alternativa donde los personajes representados en la escena acudiendo ante el emperador Trajano no son sino nobles y civiles dacios capitulando (2008: 122). Desde nuestro particular punto de vista, dicha interpretaci\u00f3n resulta improbable, teniendo en cuenta que en ninguna otra escena de la Columna se representa a los dacios o a sus aliados capitulando acompa\u00f1ados por mujeres y ni\u00f1os. Resulta mucho m\u00e1s razonable, siguiendo el criterio predominante en la historiograf\u00eda m\u00e1s reciente, que los civiles representados en esta escena sean habitantes de Mesia refugiados regresando a sus hogares tras los combates habidos en la regi\u00f3n. Este aspecto, adem\u00e1s, concordar\u00eda con la finalidad laudatoria del monumento, presentando a Trajano como benefactor, salvador y protector de las poblaciones b\u00e1rbaras ubicadas bajo el poder romano.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Escenas LXXXIX-XCI de la Columna Trajana. Sin dejar de considerar total o parcialmente la propuesta aqu\u00ed planteada, Lepper y Frere (1988: 137-139) y, en menor medida, Depeyrot (2008: 137-141) y Pogorzelski (2012: 100-102), han propuesto tambi\u00e9n que los civiles b\u00e1rbaros esculpidos en esas escenas sean, dado su aspecto, dacios sometidos al poder romano durante la contienda precedente y que, por tanto, las im\u00e1genes est\u00e9n representando en realidad a Trajano siendo aclamado por poblaciones recientemente conquistadas en suelo dacio. Sin embargo, la inmediata proximidad de la escena que representa el desembarco de Trajano en la costa del Adri\u00e1tico procedente de Italia (escenas LXXX-LXXXVIII), siendo recibido por las autoridades locales, as\u00ed como la situaci\u00f3n posterior de las escenas correspondientes a un sacrificio previo al inicio de la contraofensiva contra las fuerzas de Dec\u00e9balo (escenas XCI-XCVII) y de otro sacrificio a orillas del Danubio (escenas XCVIII-XCIX) hace que resulte mucho m\u00e1s l\u00f3gico considerar que las escenas LXXXIX-XCI se desarrollan enteramente en Mesia Superior, es decir, al sur del Danubio, y que, por lo tanto, los b\u00e1rbaros que aclaman entusi\u00e1sticamente a Trajano en ellas no sean sino moradores de dicha provincia. Para una reconstrucci\u00f3n pormenorizada de los acontecimientos de la segunda guerra d\u00e1cica durante el a\u00f1o 105 d. C., v\u00e9ase Soria, 2016: 277-284 y Stefan, 2005: 645-658.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Aparte del Estado dacio, que constitu\u00eda su eje indiscutible, la entente d\u00e1cica estuvo integrada entre 85 y 105 d. C. por los s\u00e1rmatas roxolanos, las tribus germ\u00e1nicas de los bastarnos, buros, cuados y marcomanos, los vasallos del reino dacio (carpos y costobocos) y las ciudades griegas de <em>Olbia <\/em>y <em>Tyras<\/em>. Para un estudio detallado y actualizado de la cuesti\u00f3n, v\u00e9ase Soria, 2016: 59-71 y 77-141.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Acerca de las pretensiones expansionistas de la entente dacia sobre suelo romano durante la primera guerra d\u00e1cica de Trajano (101-102 d. C.) y las operaciones militares a ella vinculadas, v\u00e9ase: Escenas XXXI-XXXII de la Columna Trajana; Plinio el Joven, <em>Epist.<\/em>, X. 74. 1; Amiano Marcelino, XXXI. 5. 16; Ardevan y Zerbini, 2007: 25-26; Daicoviciu, 1984: 158-161 y 171-178; Jordanes, <em>Get<\/em>., XVIII. 101; Mangas, 2003: 156; Oltean, 2015: 103-114;Soria, 2016: 211-221 y 234-240; Stefan, 2005: 559-568; Zerbini, 2015: 49-51.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> La presencia de grupos de civiles acompa\u00f1ando a las diversas unidades del ej\u00e9rcito romano a lo largo de su historia est\u00e1 sobradamente documentada, habiendo sido objeto de minuciosa investigaci\u00f3n en m\u00faltiples estudios especializados, raz\u00f3n por la cual no abordaremos aqu\u00ed esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Sobre el ej\u00e9rcito dacio y sus caracter\u00edsticas en los albores del s. I d. C. v\u00e9ase principalmente, Soria, 2016: 37-59.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> La escena XLV de la Columna Trajana representa claramente a prisioneros romanos torturados a manos de mujeres dacias (Depeyrot, 2008: 78; Lepper &amp; Frere, 1988: 90; Pogorzelski, 2012: 65 y 66). M\u00e1s all\u00e1 del car\u00e1cter propagand\u00edstico de la imagen, esta ofrece un claro testimonio de la toma de cautivos por parte de las fuerzas de la entente d\u00e1cica, especialmente durante la invasi\u00f3n de Mesia Inferior en el verano-oto\u00f1o de 101 d. C., a pesar de que su devoluci\u00f3n no conste en el \u00fanico testimonio detallado de las cl\u00e1usulas de la paz que puso fin a la primera guerra d\u00e1cica de Trajano (Casio Di\u00f3n, LXVIII. 9. 4-7 y 10. 1).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Se trata de las metopas del almenado superior del monumento (Alexandrescu-Vianu, 2006: 215 y 224-226).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Jordanes (<em>Get<\/em>., V. 39; XI. 71) explica que la nobleza geto-d\u00e1cica se caracterizaba y distingu\u00eda por vestir un gorro llamado <em>pileus<\/em>, t\u00e9rmino que le proporcion\u00f3 su m\u00e1s reciente denominaci\u00f3n de grupo: <em>pileati <\/em>o \u201cportadores del <em>pileus<\/em>\u201d. Aquellos no pertenecientes a la aristocracia eran conocidos como <em>comati <\/em>o \u201ccapilados\u201d, por quedar sus cabellos al descubierto, al no cubrir sus cabezas gorro distintivo alguno. Que la nobleza d\u00e1cica se distinguiera por vestir el <em>pileus <\/em>queda de manifiesto tambi\u00e9n en las alusiones de Casio Di\u00f3n (LVIII. 8. 3; 9. 1) en torno a las negociaciones mantenidas por Dec\u00e9balo con Trajano durante la primera guerra d\u00e1cica, pues el autor destaca como un acto de gran deferencia el hecho de que Dec\u00e9balo enviara como embajadores a los \u201ctocados con gorro\u201d y no a los \u201ccapilados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> En torno al papel de los desertores y tr\u00e1nsfugas romanos en el ej\u00e9rcito dacio, v\u00e9ase Oltean, 2015: 70-71; Rankov &amp; Austin, 1995: 73-81; Soria, 2016: 50, 51 y 262; Stefan, 2005: 527 y 531.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> Sobre las particularidades del proceso de romanizaci\u00f3n e integraci\u00f3n de Dacia en el Imperio romano, v\u00e9ase especialmente Ardevan y Zerbini, 2007: 43-47; Bennett, 1997: 173-176; Carb\u00f3, 2010: 275-290; Ellis, 1998: 228-230; Eutropio, VIII. 6. 2; Oltean, 2007: 55; Soria, 2016: 292-294; 2017: 342-246; Stefan, 2005: 667; Zerbini, 2015: 69 y 95-97.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> Respecto de la vinculaci\u00f3n de la \u00e9lite pol\u00edtico-religiosa dacia con las instituciones del Estado y la influencia de la religi\u00f3n en sus pilares ideol\u00f3gicos, v\u00e9ase Ardevan y Zerbini, 2007: 14-17; Carb\u00f3, 2010: 285-290; Casio Di\u00f3n, LXVIII. 8. 3; Cri\u015fan, 1978: 92-106; Crit\u00f3n, <em>Get<\/em>. (<em>FGrHist<\/em>, II: 932, fragm. 5); Daicoviciu, 1984: 63-72, 102-122 y 154-156; Eliade, 1985: 67-76; Jordanes, <em>Get.<\/em>, V. 40, XI. 71 y XIII. 78; Mangas, 2003: 154; Oltean, 2015: 70-72; Soria, 2017: 337-346; Zerbini, 2015: 18-20 y 39.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> En torno a las consecuencias sociales y demogr\u00e1ficas de las guerras d\u00e1cicas de Trajano y de la pol\u00edtica aplicada por la administraci\u00f3n romana para la romanizaci\u00f3n de la provincia de Dacia, v\u00e9ase principalmente: Ardevan y Zerbini, 2007: 43-47; Bennett, 1997: 173-176; Carb\u00f3, 2010: 275-290; Eutropio, VIII. 6. 2; Soria, 2016: 292-294; Stefan, 2005: 667; Zerbini, 2015: 69 y 95-97. No obstante, Ellis ha propuesto que la despoblaci\u00f3n documentada en Dacia tras el final de la segunda guerra d\u00e1cica no fue tan intensa como se ha venido defendiendo, ni mucho menos intencionalmente provocada por el poder romano (1998: 228-230). Su hip\u00f3tesis, sin embargo, no permite desmentir que la poblaci\u00f3n nativa fuera despojada de sus \u00e9lites, relegada de los espacios urbanos y apartada de cualquier resorte de poder por los conquistadores, con la clara intenci\u00f3n de blindar la nueva provincia frente a posibles levantamientos \u201cnacionalistas\u201d, realidad sobradamente testimoniada por la patente ausencia en las fuentes disponibles de cualquier menci\u00f3n a levantamientos dacios organizados a gran escala.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Sobre el abandono y desmantelamiento sistem\u00e1tico del tejido urbano prerromano en Dacia, sus objetivos y su significado, v\u00e9ase especialmente: Bennett, 1997: 170; Carb\u00f3, 2010: 278-281; Soria, 2016: 293 y 294; Zerbini, 2015: 95-96. En este sentido, la destrucci\u00f3n de <em>Sarmizegetusa Regia<\/em> constituye un caso paradigm\u00e1tico (Ardevan y Zerbini, 2007: 44; Soria, 2016: 293; 2017: 245; Stefan, 2005: 101-111, 331-355 y 667; Zerbini, 2015: 95 y 96).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Sobre los problemas demogr\u00e1ficos de la Dacia romana inmediatamente despu\u00e9s de la conquista, v\u00e9ase Ardevan y Zerbini, 2007: 43-47; Bennett, 1997: 173-176; Carb\u00f3, 2010: 275-290; Ellis, 1998: 228-230; Eutropio, VIII. 6. 2; Oltean, 2007: 55; Soria, 2016: 293 y 294; Zerbini, 2015: 69 y 95-97.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> En torno a la primera colonizaci\u00f3n romana de Dacia y la pol\u00edtica de urbanizaci\u00f3n de la provincia durante el reinado de Trajano, v\u00e9ase Ardevan y Zerbini, 2007: 45-47; Aurelio V\u00edctor, 13. 4; Bennett, 1997: 170-173; Bl\u00e1zquez, 2003: 154-158; Carb\u00f3, 2010: 281-283; Eutropio, VIII. 6.2; Oltean, 2007: 58 y 164-175; Stefan, 2005: 667; Zerbini, 2015: 97-100.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> Sobre la fundaci\u00f3n de <em>Colonia Vlpia Traiana Sarmizegetusa<\/em>, v\u00e9ase Ardevan y Zerbini, 2007: 45-47; Bennett, 1997: 170-173; Bl\u00e1zquez, 2003: 154-156; Carb\u00f3, 2010: 282; Oltean, 2007: 58 y 164-175; Stefan, 2005: 667; Zerbini, 2015: 98 y 99.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> Sobre las poblaciones romanas de <em>Apulum<\/em> (actual Alba Julia, Ruman\u00eda, condado de Alba), <em>Micia<\/em> (actual Ve\u0163el, Ruman\u00eda, condado de Hunedoara), <em>Napoca<\/em> (actual Cluj-Napoca, Ruman\u00eda, condado de Cluj), <em>Porolissum<\/em> (actual Moigrad<em>, <\/em>Ruman\u00eda, condado de S\u0103laj), <em>Romula Malva<\/em> (actual Re\u015fca, Ruman\u00eda, condado de Olt) y <em>Tibiscum <\/em>(actual Jupa, Ruman\u00eda, condado de Cara\u015f-Severin), v\u00e9ase principalmente Bl\u00e1zquez, 2003: 157 y 158; Oltean, 2007: 164-175; Soria, 2016: 514-535.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a> Sobre los conflictos que sacudieron la Dacia romana y su entorno entre 117 y 119 d. C., v\u00e9ase Ardevan y Zerbini, 2007: 51-52; Batty, 2007: 357 y 359; Carb\u00f3, 2010: 278 y 282; CIL III, 32 y 33; Front\u00f3n, <em>Princ. Hist.<\/em>, II. 198-218. 10; Lebedynsky, 2002: 54; Orosio, <em>Hist. ad. Paganos<\/em>, VII. 13. 3; SHA, <em>Hadr.<\/em>, VI. 6-8; Soria, 2016: 295-299; Wilkes, 1983: 275; Zerbini, 2015: 103-106.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a> En torno a la reforma administrativa y militar de la Dacia romana por Adriano, v\u00e9ase principalmente Ardevan y Zerbini, 2007: 51-54; Oltean, 2007: 55; Soria, 2016: 299 y 300; Zerbini, 2015: 106-108.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DAVID SORIA MOLINA Universidad de Murcia, Espa\u00f1a Title: Migrations, Deportations, Colonization and Geopolitics during Trajan\u2019s Dacian Wars (101 -106 AD) Resumen: Las guerras d\u00e1cicas de Trajano (101-106 d.C.) implicaron m\u00faltiples movimientos de poblaci\u00f3n por parte de todos los contendientes, que afectaron al desarrollo y desenlace del conflicto, condicionando muchas de las decisiones de las potencias&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/migraciones-deportaciones-colonizacion-y-geopolitica-durante-las-guerras-dacicas-de-trajano-101-106-d-c\/\" class=\"\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Migraciones, deportaciones, colonizaci\u00f3n y geopol\u00edtica durante las guerras d\u00e1cicas de Trajano (101-106 d.C.)<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"neve_meta_sidebar":"full-width","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"on","neve_meta_content_width":100,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.2.1 - 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