{"id":261,"date":"2020-11-03T15:38:10","date_gmt":"2020-11-03T15:38:10","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=261"},"modified":"2020-11-03T15:38:10","modified_gmt":"2020-11-03T15:38:10","slug":"el-papel-de-rusia-en-el-conflicto-de-ucrania-la-guerra-hibrida-de-las-grandes-potencias","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/el-papel-de-rusia-en-el-conflicto-de-ucrania-la-guerra-hibrida-de-las-grandes-potencias\/","title":{"rendered":"El papel de Rusia en el conflicto de Ucrania: \u00bfLa guerra h\u00edbrida de las grandes potencias?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">JOSEP BAQU\u00c9S<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad de Barcelona, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: El conflicto de Ucrania dista mucho de ser una guerra convencional, pero tampoco se limita a ser una guerra de guerrillas a la vieja usanza. Este art\u00edculo explora la posibilidad de que se trate de una guerra h\u00edbrida. Para ello se tienen en cuenta tanto criterios conceptuales, como el contexto del conflicto o los medios que Rusia pone a disposici\u00f3n de la causa de los rebeldes. La novedad reside en que en este caso el Estado (relativamente) m\u00e1s fuerte de los contendientes es el que emplea la guerra h\u00edbrida, logrando con ello frustrar las expectativas iniciales del gobierno de Kiev.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Guerra h\u00edbrida, Rusia, conflicto armado.<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;The Russia\u2019s Role in the conflict of Ukraine: The hybrid warfare of the great powers?<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The conflict in Ukraine is far to be a conventional war, but it neither is a guerrilla war in the old way. This article explores the possibility that it\u00b4s being a hybrid warfare. To do this I take into account both conceptual criteria and the context of the conflict or the media that Russia offers to support the rebels. The novelty is that in this case is the State (relatively) stronger who is employing hybrid warfare, thus managing to frustrate the initial expectations of the government of Kiev.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Hybrid Warfare, Russia, armed conflict.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>:&nbsp;Josep Baqu\u00e9s, \u201cEl papel de Rusia en el conflicto de Ucrania: \u00bfLa guerra h\u00edbrida de las grandes potencias\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional, <\/em>Vol. 1, No. 1 (2015), pp. 41-60.&nbsp;DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.1.3<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAn increasingly unpredictable Russia is engaging in a \u00abhybrid war\u00bb with Europe, seeking to destabilize states from within, and is more dangerous now than during the days of the USSR\u201d&nbsp;(A.F. Rasmussen) 15-4-2015.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Viejas y nuevas formas de hacer la guerra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La literatura generada en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os en lo que se refiere a la conceptualizaci\u00f3n de la guerra es muy amplia. Uno de los debates m\u00e1s caracter\u00edsticos ha sido el que ha tenido como epicentro la aplicaci\u00f3n \u2013o no- del concepto \u201crevoluci\u00f3n\u201d a los cambios producidos en el modo de hacer la guerra. Aunque el debate es reciente, no lo ser\u00eda su objeto de an\u00e1lisis. Es decir, revoluciones militares las habr\u00eda habido siempre, desde que hay guerras, de modo que este concepto viene a incidir sobre aquellas novedades \u2013aquellos puntos de inflexi\u00f3n\u2013 que han propiciado una ventaja comparativa de una importancia tal que ha sido suficiente para decantar la victoria final en beneficio de alguno de los contendientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe cierto consenso en la idea de que no estamos ante revoluciones por el mero hecho de que esos cambios de paradigma sean muy r\u00e1pidos. M\u00e1s bien, lo relevante es que sean profundos, aunque la maduraci\u00f3n de cada revoluci\u00f3n militar pueda ser cosa de bastantes a\u00f1os e incluso de algunas d\u00e9cadas (Colom 2008: 46). De ah\u00ed que no sea f\u00e1cil establecer un cronograma, a no ser que se tomen como referentes las fechas en las que ya se implementan esas novedades en alg\u00fan o algunos conflictos concretos. Pero, si somos coherentes, nos daremos cuenta que algo similar ha sucedido en el \u00e1mbito \u2013m\u00e1s conocido\u2013 de las revoluciones sociales o pol\u00edticas (\u00bfacaso la Revoluci\u00f3n francesa, o la bolchevique, no fueron larv\u00e1ndose durante d\u00e9cadas antes de sus respectivos estallidos, en 1789 y 1917?).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque este estudio versa sobre las guerras h\u00edbridas o&nbsp; <em>hybrid warfare<\/em> (en adelante, HW), y lo hace, adem\u00e1s, proponiendo el an\u00e1lisis de un escenario concreto (el vigente conflicto de Ucrania), conviene tener en cuenta \u2013siquiera sea de modo sumario\u2013 el marco te\u00f3rico fundamental de las revoluciones militares, a fin de mejor comprender el impacto real de esta nueva forma de conflicto \u2013de esa \u201chibridaci\u00f3n\u201d\u2013 que parece tan extendida en estos primeros a\u00f1os del siglo XXI. De ah\u00ed que, para empezar, sea \u00fatil mencionar algunos de los aspectos fundamentales de este debate.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, ni siquiera existe una \u00fanica definici\u00f3n de revoluci\u00f3n militar. Todo depende del plano sobre el que se desee operar (o al que se conceda m\u00e1s importancia). Por ejemplo, la conceptualizaci\u00f3n m\u00e1s sencilla y m\u00e1s f\u00e1cil de visualizar es la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica militar (RTM, en adelante). De acuerdo con esta idea, los elementos causantes de las ventajas comparativas a las que antes hac\u00eda alusi\u00f3n ser\u00edan novedades en el terreno del armamento o bien de otras tecnolog\u00edas directamente vinculadas a su uso<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. A su vez, algunas innovaciones han sido consideradas como revolucionarias aunque en realidad se trata de mejoras (eso s\u00ed, sustanciales) derivadas de armas ya existentes. En todo caso, su consideraci\u00f3n como \u201crevolucionaria\u201d deriva de la superioridad alcanzada gracias a su empleo<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. El principal te\u00f3rico de la RTM fue el mariscal ruso (sovi\u00e9tico) Ogarkov, preocupado por la brecha tecnol\u00f3gica que los Estados Unidos estaban abriendo con la URSS en los a\u00f1os 80 del siglo XX (Roxborough, 2002: 69), brecha que \u00e9l consideraba decisiva, adem\u00e1s de muy dif\u00edcil de cerrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, pronto aparece la sensaci\u00f3n de que si bien las RTM contienen una parte de las razones del \u00e9xito en alguna guerra, en realidad no lo explican todo. En ocasiones, la ventaja decisiva puede no ser tecnol\u00f3gica. Por ello, algunos analistas popularizaron en los a\u00f1os 90 del siglo XX el concepto de la Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares o <em>Revolution in Military Affairs<\/em> (RMA, en adelante). La novedad reside en que se enfatizan los aspectos org\u00e1nicos y, sobre todo, doctrinales como principal causa de la ventaja comparativa (y decisiva, en los t\u00e9rminos vistos) alcanzada frente a los antagonistas (Marshall, 1993: 1). Lo cual no significa que no se requiera <em>tambi\u00e9n<\/em> de algunas mejoras tecnol\u00f3gicas para sacarle todo el provecho<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, algunos autores han puesto de relieve que si las guerras son fen\u00f3menos pol\u00edticos (lo cual parece razonable como premisa) no podemos observarlas como si se tratara de meros \u201cjuegos virtuales\u201d ni entenderlas como \u201cpartidas de ajedrez\u201d, desvincul\u00e1ndolas en ambos casos de su contexto (Rogers, 2000: 32; Konx y Murray, 2001: 7). Por ello, en un tercer nivel de an\u00e1lisis aparece la noci\u00f3n de <em>Military Revolution<\/em> (MR) que algunos hemos conceptualizado \u2013para evitar ulteriores confusiones\u2013 como Revoluciones Socio-Militares (RSM, en adelante). En este caso, el \u00e9nfasis se aleja tanto de lo tecnol\u00f3gico que este aspecto puede llegar a ser perif\u00e9rico (casi siempre) o hasta irrelevante (a veces) para su definici\u00f3n (Baqu\u00e9s, 2013: 124-125; Jord\u00e1n y Baqu\u00e9s, 2014: 59 y ss).<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, adquieren peso (como elemento causal) las exposiciones que atienden a cambios (en s\u00ed mismos potencialmente revolucionarios) en las instituciones pol\u00edticas, en las ideolog\u00edas, en la econom\u00eda o en la demograf\u00eda. El ejemplo con el que suelo trabajar es la confluencia \u2013a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX\u2013 de una revoluci\u00f3n pol\u00edtica (la consolidaci\u00f3n del Estado moderno)<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>, una revoluci\u00f3n ideol\u00f3gica (el auge del nacionalismo)<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>, otra de corte econ\u00f3mico (la revoluci\u00f3n industrial)<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a> y una \u00faltima de tipo demogr\u00e1fico (la consolidaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n demogr\u00e1fica)<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a> que, aunadas, permitieron (o hasta estimularon) el tr\u00e1nsito de las viejas guerras limitadas a la \u00e9poca de la guerra \u201cabsoluta\u201d (Clausewitz, 1999)<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>. A su vez, la derivada principal de esta mixtura fue la generalizaci\u00f3n del servicio militar obligatorio que, en s\u00ed, puede ser tomado como una RMA (cambio org\u00e1nico y doctrinal, con poco \u00e9nfasis en lo tecnol\u00f3gico aunque \u2013una vez m\u00e1s\u2013 no sea incompatible con ello).<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, a la postre, las RSM ser\u00edan el marco en el cual se despliegan posteriormente las RMA y las RTM. Emplear uno de esos conceptos no supone necesariamente anular a los dem\u00e1s, porque todos estos enfoques se complementan. Sin embargo, la decisi\u00f3n acerca de en cu\u00e1l de los niveles se mueven los cambios realmente decisivos no es neutra desde el punto de vista anal\u00edtico\u2026ni pr\u00e1ctico. Como hip\u00f3tesis de trabajo cabe tener en cuenta la posibilidad de que las HW de nuestros d\u00edas sean una tentativa de hacer la guerra de un modo diferente (luego habr\u00e1 que discutir lo que eso tiene de revolucionario, o no) en funci\u00f3n de una serie de cambios profundos que afectan a la RSM vigente desde los tiempos de Napole\u00f3n (y Clausewitz) hasta\u2026 casi nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El debate en torno a las guerras h\u00edbridas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si el debate en torno a las revoluciones en el \u00e1mbito de la guerra es reciente, el que concierne a las guerras llamadas \u201ch\u00edbridas\u201d nos acompa\u00f1a, b\u00e1sicamente, en lo que llevamos de siglo XXI. Sus or\u00edgenes son modestos, pero pronto adquiri\u00f3 una resonancia inusitada en c\u00edrculos de expertos, civiles y militares. La raz\u00f3n de ello estriba en la dificultad de la principal potencia militar mundial (los Estados Unidos) para derrotar a fuerzas insurgentes y <em>warlords<\/em> en Estados fallidos (Afganist\u00e1n e Irak). A lo cual se sum\u00f3 la de Israel para hacer lo propio con Hizbollah en el conflicto del verano de 2006. Dicho con otras palabras, no se trata de un debate meramente acad\u00e9mico, ni tampoco de una disquisici\u00f3n te\u00f3rica separada de la realidad. Al rev\u00e9s, el origen de este nuevo debate reside en la necesidad de adaptaci\u00f3n a escenarios que ya no responden a los est\u00e1ndares de las guerras cl\u00e1sicas o convencionales. La sorpresa, a su vez, radica en que algunos de los Estados m\u00e1s avanzados en t\u00e9rminos de RTM o RMA han sido incapaces de \u201cganar guerras\u201d frente a enemigos manifiestamente inferiores.<\/p>\n\n\n\n<p>Si ese es el contexto, las principales conclusiones derivadas de estos tres lustros de literatura especializada abrazan la idea de que los ej\u00e9rcitos regulares de los Estados est\u00e1n teniendo dificultades para gestionar conflictos armados en los que sus contendientes son (en principio) fuerzas irregulares. Pero esto es as\u00ed porque dichas fuerzas han sabido adaptarse al conflicto asumiendo y explotando una serie de novedades entre las cuales cabe citar \u2013de modo sumario y no exhaustivo\u2013 las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>En primer lugar, a nivel armament\u00edstico, se trata de fuerzas irregulares, formadas por voluntarios (hasta aqu\u00ed, nada nuevo), que logran hacerse con un arsenal m\u00e1s propio de ej\u00e9rcitos convencionales, lo cual incluye tecnolog\u00edas de \u00faltima generaci\u00f3n y armas pesadas (\u00e9sa ser\u00eda la novedad). Normalmente, esto es as\u00ed porque obtienen ayudas de Estados que s\u00ed las poseen. Pero en otras ocasiones se produce, simplemente, la captura de medios de los Estados a los cuales o en los cuales combaten. De esta manera, las diferencias entre ambas formas de guerra (convencional e irregular) se difuminan. Tanto es as\u00ed que este fen\u00f3meno (<em>blurring<\/em>, en ingl\u00e9s) es tomado por algunos de los principales expertos en la materia (v. gr. Gray, 2005; Hoffman, 2009)<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a> como uno de los principales signos distintivos de las guerras h\u00edbridas.<\/li><li>En segundo lugar, los grupos insurgentes hacen un amplio uso de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n. Ello incluye desde los <em>mass-media<\/em> (si acceden a su control) hasta las redes sociales. Internet cobra una especial relevancia (<em>YouTube<\/em> como parte de su campa\u00f1a de marketing, sin ir m\u00e1s lejos). Eso es debido a la convicci\u00f3n acerca de que el objetivo \u00faltimo de las guerras no son los caminos, canales y puentes, ni los puertos, ni los aeropuertos, ni las f\u00e1bricas, sino los \u201ccorazones y las mentes\u201d de la gente para que abrace su proyecto pol\u00edtico. Algo que desde hace tiempo forma parte del discurso m\u00e1s ortodoxo en las guerras contrainsurgencia. Lo cual es v\u00e1lido, a su vez, para los dos bandos en litigio (es decir, ora sea para reforzar el discurso propio, ora sea para desarticular el ajeno o incluso para desmoralizar al rival). En el fondo, se trata de una guerra psicol\u00f3gica (Bond, 2007: 3), aunque con ramificaciones de tipo ideol\u00f3gico.<\/li><li>Las HW son guerras esencialmente urbanas. Es relevante, porque eso las distingue de las viejas guerras de guerrillas (pensemos en Malasia o Vietnam) que se libraban, fundamentalmente, en la selva. El contacto con la poblaci\u00f3n civil contiene l\u00f3gicos inconvenientes, en t\u00e9rminos de bajas colaterales, afectaci\u00f3n de infraestructuras b\u00e1sicas (energ\u00eda, transporte) de modo que, en general, incorpora una enorme dificultad para atacar objetivos militares sin da\u00f1ar a personas y bienes protegidos (Hoffman, 2007: 15). Claro que, de nuevo, nada de eso es casual. Uno de los contendientes (el promotor de las HW) desea generar confusi\u00f3n (o hasta desesperaci\u00f3n) entre la poblaci\u00f3n del Estado en cuesti\u00f3n, de modo que pueda derrotar a dicho Estado no tanto debido a una siempre dif\u00edcil victoria militar, sino por medio del desencanto de los implicados. Por ello, prolongar indefinidamente una guerra de este tipo suele jugar a favor de quien ha optado por este modo de alcanzar sus objetivos (Smith, 2007: 8).<\/li><li>En muchos casos se ha observado que los combatientes de una HW suelen trabajar de consuno con grupos terroristas e incluso con grupos de delincuencia organizada que ni siquiera sostienen un proyecto ideol\u00f3gicamente fundamentado<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>. Algo facilitado por el hecho de que los Estados en los que act\u00faan pueden terminar convertidos en Estados fallidos. La relaci\u00f3n entre cualquiera de esos Estados y la proliferaci\u00f3n de amenazas a la estabilidad del tipo de las indicadas es directamente proporcional, por motivos que no exigen mayor explicaci\u00f3n. Aunque en otros casos sea m\u00e1s complicado demostrar la relaci\u00f3n entre todos esos actores armados no-estatales sobre el terreno, un aspecto que comparten con ellos es que las fuerzas que practican la HW suelen menospreciar de modo interesado la legalidad y en particular, aquellos criterios m\u00e1s elementales de DIH y\/o de <em>ius in bello <\/em>y tienden aponer en pr\u00e1ctica lo que algunos han denominado como <em>unrestricted operational art<\/em> (Fleming, 2011: 1-2).<\/li><li>En t\u00e9rminos de proponer una exposici\u00f3n m\u00e1s detallada de las guerras de nueva generaci\u00f3n, podemos a\u00f1adir que existe una discusi\u00f3n, m\u00e1s afinada en clave militar, acerca del nivel de integraci\u00f3n de los diferentes actores participantes en estas guerras. Tiene que ver con si la convergencia alcanzada en el nivel operacional es debida a consideraciones de tipo puramente funcional (lo cual denota una menor intencionalidad de partida) o bien si forman parte de una coordinaci\u00f3n expl\u00edcitamente perge\u00f1ada para ello. De hecho, esto nos permitir\u00eda distinguir entre <em>Compound Wars<\/em> (CW, en adelante)<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>y las HW. De todos modos, a este nivel de an\u00e1lisis no es necesario entrar a fondo en estas distinciones.<\/li><li>Sea como fuere, el modo de entender la guerra aqu\u00ed expuesto de modo sumario no es aleatorio, ni es fruto de la improvisaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de ello, las HW muestran que los antagonistas de los principales Estados occidentales han tomado buena nota de una serie de cambios pol\u00edticos, ideol\u00f3gicos, econ\u00f3micos y demogr\u00e1ficos caracter\u00edsticos de estas \u00faltimas d\u00e9cadas, en funci\u00f3n de los cuales detectan nuevos puntos d\u00e9biles que se aprestan a explotar. Dicho de otra manera, pero manejando el argot de nuestro marco te\u00f3rico b\u00e1sico, han detectado que estamos ante una nueva RSM cuyo rasgo principal es, precisamente, el desmantelamiento de los principales hitos de la vieja RSM<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><strong>El caso de Ucrania<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No vamos a dedicar muchas l\u00edneas a este punto del an\u00e1lisis. Podr\u00eda no ser ni siquiera un apartado espec\u00edfico. Pero en este caso tiene entidad propia, a modo de ep\u00edgrafe, porque la HW vigente en Ucrania plantea una novedad que no s\u00f3lo no puede obviarse sino que, adem\u00e1s, merece ser convenientemente destacada. Se trata del hecho que el actor que libra una guerra de este tipo es, a priori, el m\u00e1s poderoso de los dos contendientes. Mientras que el Estado que se encuentra en la tesitura de tener que enfrentar esta complejidad es, por comparaci\u00f3n, la parte m\u00e1s d\u00e9bil del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso no significa que Ucrania sea un Estado menospreciable en t\u00e9rminos de defensa nacional. En realidad, los datos disponibles apuntan a que Ucrania, en 2013, sosten\u00eda un gasto en defensa de 42.666 millones de grivnas (unos 1850 millones de euros) (SIPRI, 2013) aplicando a ello cerca de 3% de su PIB (algo m\u00e1s en 2014) (SIPRI, 2014). Lo cual sit\u00faa a este Estado alrededor del puesto 40\u00ba del ranking mundial. Pero lo que m\u00e1s destaca es su capacidad en t\u00e9rminos de industria de la defensa. Un argumento es revelador. De acuerdo con los datos de SIPRI, Ucrania fue nada menos que el 4\u00ba Estado que m\u00e1s armas convencionales export\u00f3 en el a\u00f1o 2012, uno antes del inicio de la crisis (s\u00f3lo por detr\u00e1s de los Estados Unidos, Rusia y China), mientras que la lista de sus clientes suma hasta\u2026 \u00a178 Estados! Es igualmente relevante el hecho de que sea el 8\u00ba en esa misma clasificaci\u00f3n, si tomamos como referencia un per\u00edodo m\u00e1s largo de tiempo (2009-2013). Sin embargo, no es menos cierto que las fuerzas sublevadas contra el gobierno de Kiev reciben el apoyo (en los t\u00e9rminos que veremos) de una de las principales potencias militares del planeta, que posee el tercer presupuesto de defensa a nivel de ranking mundial, tras los Estados Unidos y China (aunque seguido de cerca por el Reino Unido y Francia) y el 2\u00ba en cuanto a exportaciones de armas convencionales s\u00f3lo superado (por poco) por los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de alguna que otra bravuconada de Putin \u2013que lleg\u00f3 a comentar que, si se lo propusiera, sus tropas podr\u00edan tomar Kiev en apenas dos semanas<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>\u2013 no parece que Ucrania fuese un rival f\u00e1cil de derrotar en una guerra convencional, que adem\u00e1s se libra en suelo ucraniano. Lo que ha sucedido es que ante las dificultades para librar esa guerra convencional\u2013tambi\u00e9n, y quiz\u00e1 principalmente, por razones geopol\u00edticas y diplom\u00e1ticas de mucho peso\u2013 Rusia habr\u00eda optado por implementar (o, al menos, por apoyar y hasta por estimular) una HW en suelo ucraniano. Podr\u00eda aducirse que algo similar ocurri\u00f3 con el apoyo de los Estados Unidos a los yihadistas afganos en la guerra contra la URSS. Pero las diferencias siguen siendo notables: Rusia tiene frontera com\u00fan con Ucrania, parte de la poblaci\u00f3n ucraniana es abierta y sinceramente pro-rusa, cuando no \u00e9tnicamente rusa (no se trata de un mero pacto de conveniencia entre actores que son dif\u00edcilmente conciliables por motivos de fondo, como luego se ha demostrado en suelo afgano) mientras que las fuerzas armadas convencionales del Estado en cuesti\u00f3n (Ucrania) est\u00e1n sometidas a un tipo de guerra de desgaste contra la cual no est\u00e1n bien pertrechadas, al no disponer de los medios de \u00faltima generaci\u00f3n propios de las grandes potencias de cada momento. Por todo ello, Rusia se halla especialmente bien posicionada para exprimir este tipo de guerra aquende sus fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que en estas l\u00edneas se plantea, en definitiva, es que si en muchas ocasiones la guerra h\u00edbrida (o sus precursores, o sus suced\u00e1neos menos evolucionados en forma de guerra de guerrillas) ha sido suficiente para que la parte m\u00e1s d\u00e9bil (David) derrotara a la parte m\u00e1s fuerte (Goliat)\u2026 \u00bfqu\u00e9 puede suceder cu\u00e1ndo, adem\u00e1s, es Goliat el que ha aprendido a emplear los m\u00e9todos de David?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contextualizaci\u00f3n del conflicto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es objeto de este art\u00edculo entrar en el detalle de las explicaciones de la intervenci\u00f3n rusa en Ucrania aunque, como sucede en tantos otros casos, puede afirmarse que se combinan criterios de pol\u00edtica exterior o hasta geopol\u00edticos m\u00e1s o menos cl\u00e1sicos \u2013que por ello tienen su propio recorrido\u2013 con circunstancias de pol\u00edtica interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los primeros criterios, el temor a perder el control \u2013aunque s\u00f3lo fuese indirecto\u2013 del \u00faltimo basti\u00f3n frente al avance (aunque pac\u00edfico\u2026. avance en definitiva) de la OTAN y la UE en direcci\u00f3n a Mosc\u00fa hasta el punto de hacer coincidir ambas fronteras<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>. La \u00faltima ofensiva auspiciada por la OTAN, a partir de 2008, en relaci\u00f3n con una hipot\u00e9tica integraci\u00f3n de Georgia y Ucrania habr\u00eda dado pie a un cambio de postura de Rusia que, hasta entonces, trat\u00f3 de mantener buenas relaciones con los Estados Unidos y la UE (Trenin, 2009: 142-143)<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>. Aun as\u00ed, conviene distinguir la ocupaci\u00f3n de Crimea<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>, ya que se trata de una importante base desde la que se puede acceder al mar Negro y al Mediterr\u00e1neo, de lo que est\u00e1 aconteciendo en las provincias del este de Ucrania. En este \u00faltimo caso, algunos expertos han sugerido que la postura de Mosc\u00fa es tan precaria que ni siquiera habr\u00eda aspirado a una anexi\u00f3n de dichos territorios<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a> sino, simplemente, a retroalimentar el conflicto con la mirada puesta en provocar un cambio de gobierno en Kiev. La palabra clave acaba siendo, pues, \u201cdesestabilizar\u201d (Calvo Albero, 2014) para, de ese modo conseguir \u2013al menos\u2013 que Ucrania guarde cierta equidistancia entre \u201cOccidente\u201d y Rusia.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los criterios internos, existen fen\u00f3menos muy consolidados y otros m\u00e1s circunstanciales, pero relevantes. Entre los primeros cabe citar el hecho, no por discutible menos evidente, de que buena parte de la opini\u00f3n p\u00fablica rusa y de sus elites pol\u00edticas (y medi\u00e1ticas) consideran que Ucrania, por razones hist\u00f3ricas, no es exactamente un Estado \u201cextranjero\u201d (Trenin, 2009: 147). En efecto, el Rus de Kiev (a\u00f1o 882 de la era cristiana) suele ser considerado como el embri\u00f3n de la actual Rusia. Por otro lado, muchas de las adiciones al n\u00facleo original de ere territorio hasta formar las fronteras de la actual Ucrania han sido muy recientes (incluyendo la etapa de la URSS) y en algunos casos dif\u00edciles de justificar. Por todo ello, \u201cen el imaginario del nacionalismo ruso prevalece la idea de que los ucranianos son, en \u00faltima instancia, rusos, y la condici\u00f3n de Estado independiente de Ucrania un mero accidente hist\u00f3rico y uno m\u00e1s de los errores geopol\u00edticos resultantes del per\u00edodo sovi\u00e9tico\u201d (De Pedro, 2014). A todo ello habr\u00eda que a\u00f1adir, por supuesto, el problema planteado por la \u201cemancipaci\u00f3n\u201d de Ucrania a la Uni\u00f3n Euroasi\u00e1tica <em>in fieri. <\/em>Pero, a ojos del imaginario colectivo ruso, ni siquiera es necesario llegar a ese punto.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los factores coyunturales, la oportunidad de distraer a esa misma opini\u00f3n p\u00fablica mediante la identificaci\u00f3n de un \u201cfederador (enemigo) externo (com\u00fan)\u201d, en unos momentos en los que la crisis econ\u00f3mica arrecia (a la cual, en su caso espec\u00edfico, contribuyen los bajos precios del petr\u00f3leo) de modo que este conflicto y la postura hostil hacia Rusia manifestada por la mayor parte de los gobiernos occidentales pueden ser empleados, parad\u00f3jicamente, como un elemento de cohesi\u00f3n interna. Algunos expertos recuerdan que el control de los <em>mass-media<\/em> rusos por parte del gobierno y el hecho de que buena parte de la ciudadan\u00eda no haya tenido tiempo de acercarse a los est\u00e1ndares de bienestar occidentales contribuyen a que esta opci\u00f3n sea plausible, a pesar de que suponga cierta erosi\u00f3n<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a>. Pero no provoca un desgaste excesivo para Putin (Arteaga, 2015)<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a>. Es m\u00e1s, parece que refuerza su popularidad (Ruiz Gonz\u00e1lez, 2014: 36), porque el conflicto de Ucrania potencia su imagen de l\u00edder contundente que trata de recuperar la dignidad del viejo imperio ruso contra viento y marea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El papel de Rusia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La toma de decisiones acerca de c\u00f3mo afrontar un conflicto como el de Ucrania queda supeditado a un an\u00e1lisis politol\u00f3gico que tenga en consideraci\u00f3n la composici\u00f3n de las sociedades afectadas as\u00ed como la opini\u00f3n p\u00fablica. En el caso que nos ocupa, se puede afirmar que Ucrania est\u00e1 fracturada, con el centro y el oeste del pa\u00eds mayoritariamente pro-occidental y partidario de la revuelta de la plaza Maid\u00e1n y el Este m\u00e1s bien pro-ruso. Esto es importante, asimismo, para la decisi\u00f3n de apoyar (o no) una hipot\u00e9tica guerra h\u00edbrida. Porque para que este tipo de apuesta tenga visos de \u00e9xito, es preciso contar con la complicidad de la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n\n\n\n<p>Los datos dan a entender que los promotores de la revuelta de Maid\u00e1n se lanzaron al vac\u00edo. Por una parte, incluso si tomamos datos agregados del conjunto de Ucrania, sus apoyos no eran tan evidentes como podr\u00eda parecer en primera instancia: el 48% de los ucranianos se declaraba a favor y el 46% en contra de ese proceso. Pero, por otro lado, atendiendo a la fractura territorial antedicha, la situaci\u00f3n les era claramente desfavorable en los territorios menos afines: mientras el 80% de la poblaci\u00f3n del Oeste lo apoyaba, ese porcentaje no superaba en ning\u00fan caso el 30% en el Sur y el Este del pa\u00eds, mientras que normalmente rondaba, a lo sumo, el 20% (Ru\u00edz Ramas, 2014). De hecho, existen im\u00e1genes que muestran c\u00f3mo en las primeras fases del conflicto algunos blindados ucranianos fueron frenados en su avance hacia el Este por oleadas de\u2026 mujeres&nbsp; y ancianos desarmados (Ruiz Gonz\u00e1lez, 2014: 23). Aunque, como suele suceder en estos casos, los actos pac\u00edficos y hasta pacifistas de un bando suelen combinarse con otros de corte marcial protagonizados por otros miembros del mismo bando. En este caso, mediante la forja de las autodefinidas como \u201cFuerzas Armadas de la Nueva Rusia\u201d (oficialmente constituidas en septiembre de 2014, pero con embriones operativos desde casi el primer momento).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de lo que podr\u00edamos definir como el primer pilar de esa HW. Sus unidades comenzaron su andadura constituyendo peque\u00f1os enjambres de combatientes dotados de un armamento de fortuna, normalmente capturado a fuerzas de seguridad y militares ucranianos que se caracterizaba por ser (demasiado) ligero y (demasiado) heterog\u00e9neo. Pronto se sumaron a t\u00edtulo individual algunos combatientes pro-rusos procedentes del otro lado de la frontera, incluyendo cosacos y chechenos<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>. Ni que decir tiene que se trata de milicias fuertemente adaptadas a la l\u00f3gica inherente a una guerra h\u00edbrida. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de su eficacia militar, estas unidades mostraron la voluntad de resistirse a la revuelta de Maid\u00e1n, incluso asumiendo fuertes costes personales. Algo que Rusia no pod\u00eda obviar.<\/p>\n\n\n\n<p>El escenario de crispaci\u00f3n contra el gobierno de Kiev que se viv\u00eda en zonas como Odessa, Donetsk o Lugansk (dejando ya de lado el caso de Crimea, donde los pro-rusos eran abrumadoramente mayoritarios) era, pues, favorable para que Rusia tomara cartas en el asunto. Y para que lo hiciera apostando por desgastar al poder de Kiev. Si Putin simplemente se hubiera lavado las manos, a lo sumo podr\u00edamos hablar de que en el Sur y el Este de Ucrania se iba a desarrollar una guerra de guerrillas de mayor o menor intensidad. Quiz\u00e1 a d\u00eda de hoy esa guerra habr\u00eda terminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las medidas adoptadas por Rusia fueron varias y variadas. Mosc\u00fa posicion\u00f3 varias decenas de miles de militares en la frontera con Ucrania (se habla de al menos 50.000 efectivos dotados de carros de combate, otros medios pesados as\u00ed como abundante artiller\u00eda). Asimismo, desde entonces han sido bastantes los incidentes causados por aviones militares y submarinos rusos que entran en los espacios de soberan\u00eda de los Estados vecinos<a href=\"#_ftn21\">[21]<\/a>. Sin embargo, el peso de las operaciones lo han llevado a cabo comandos de operaciones especiales, normalmente constituidos a modo de enjambres de \u201cvoluntarios\u201d, formalmente desvinculados del gobierno de Mosc\u00fa, pero operando a instancias de sus directrices<a href=\"#_ftn22\">[22]<\/a>. Todo ello sazonado con la presencia de miembros de los servicios de&nbsp; inteligencia del Kremlin. Es decir, a la vieja usanza de las operaciones encubiertas. Algunos expertos constatan incluso que tanto las fuerzas armadas ucranianas como sus propios servicios de inteligencia estar\u00edan siendo penetrados con gran eficacia por el espionaje moscovita (Davis 2015), hasta el punto de generar graves ineficiencias en la respuesta militar de Kiev al \u00f3rdago planteado en las zonas rebeldes.<\/p>\n\n\n\n<p>En su apoyo, esas fuerzas paramilitares han contado con abundante armamento y una log\u00edstica muy superior a lo que es frecuente entre milicianos o guerrilleros. Armamento y apoyos llegados, claro est\u00e1, desde el lado ruso de la frontera com\u00fan, con cuya contribuci\u00f3n han logrado mantener a raya a las tropas ucranianas. \u00c9sa es, precisamente, una de las principales caracter\u00edsticas de la HW: la combinaci\u00f3n de fuerzas irregulares y armamento propio de ej\u00e9rcitos regulares. El ejemplo m\u00e1s emblem\u00e1tico de ese potencial ha sido la presencia de misiles SAM de medio alcance SA-11 en las provincias rebeldes<a href=\"#_ftn23\">[23]<\/a>. Sistemas probablemente servidos por personal ruso, ya que se trata de un material con el que no suelen contar las fuerzas insurgentes en las t\u00edpicas guerras de guerrillas, debido tanto a su porte como a la complejidad de su mantenimiento y manejo<a href=\"#_ftn24\">[24]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esos misiles son s\u00f3lo la punta del iceberg. En realidad, algunos estudios recientes (febrero de 2015) apuntan datos que demostrar\u00edan que el potencial militar de los \u201crebeldes\u201d es m\u00e1s propio de un peque\u00f1o ej\u00e9rcito regular que de un grupo de insurgentes. Lo cual integra desde carros de combate, veh\u00edculos de combate de infanter\u00eda (VCIs) y transporte oruga acorazados (TOAs), hasta artiller\u00eda pesada y lanzacohetes (MRLS) de largo alcance, pasando por una amplia gama de misiles anticarro y, como ya se ha dicho, antia\u00e9reos. A su vez, los \u201crebeldes\u201d han hecho un amplio uso de tecnolog\u00edas de EW (guerra electr\u00f3nica) con los que han logrado distorsionar las se\u00f1ales de algunos UAVs hasta el punto de forzar su destrucci\u00f3n en vuelo (Johnson, 2015). En cambio, las fuerzas armadas ucranianas \u2013te\u00f3ricamente, por el hecho de tratarse de fuerzas regulares, mejor pertrechadas que las milicias separatistas y las milicias pro-rusas\u2013 siguen careciendo de suficiente capacidad antitanque, o de medios C4ISTAR de \u00faltima generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos visto que otra caracter\u00edstica de la HW es su car\u00e1cter eminentemente urbano. En este caso, los rebeldes separatistas y los propios voluntarios rusos suelen ubicar sus principales capacidades en las cercan\u00edas de hospitales, colegios, guarder\u00edas o bloques de apartamentos habitados por civiles, debido a lo cual las fuerzas ucranianas se hallan ante un dilema de dif\u00edcil soluci\u00f3n: destruir las posiciones rebeldes incrementando exponencialmente las bajas civiles de ucranianos o permitir que esos territorios consoliden su independencia <em>de facto<\/em>. Es evidente que unos da\u00f1os colaterales excesivos podr\u00edan pasar una factura demasiado onerosa para el gobierno de Kiev en t\u00e9rminos de legitimaci\u00f3n de su causa ante la opini\u00f3n p\u00fablica, tanto nacional como internacional<a href=\"#_ftn25\">[25]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el momento, y pese al t\u00edpico baile de cifras de los conflictos en curso, ya se puede constatar que el n\u00famero de v\u00edctimas ascend\u00eda en diciembre de 2014, de acuerdo con los c\u00e1lculos m\u00e1s optimistas, a m\u00e1s de 4.300 personas, a las que deben sumarse no menos de 500.000 desplazados (SIPRI, 2015: 4). Lo relevante es que la mayor\u00eda de los unos y de los otros son ucranianos de las regiones del Sur y del Este. Por su parte, fuentes de la ONU se\u00f1alan que en septiembre de 2014 ya se contabilizaban 3.517 muertos y 8.198 heridos (ONU, 2014: 3). De entre los primeros aproximadamente un millar eran miembros de las FFAA ucranianas mientras que m\u00e1s de 2.000 eran habitantes de las provincias separatistas, la mayor\u00eda de ellos civiles. Se puede inferir que las cifras de heridos guardan la misma proporci\u00f3n. Lo relevante, a&nbsp; nuestros efectos, es que en ese mismo informe el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos denunciaba lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cit appears that the majority of civilian victims were killed due to indiscriminate shelling in residential areas and the use of heavy weaponry. There were continued reports of armed groups positioning, and intermingling, within urban communities, endangering civilians. Some of the reported cases of indiscriminate shelling in residential areas can be attributed to the Ukrainian armed forces\u201d (ONU, 2014: 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Como puede apreciarse, desde Naciones Unidas se ha tomado buena nota de las servidumbres impuestas por ese car\u00e1cter urbano de los combates. A su vez, el n\u00famero de desplazados es muy elevado seg\u00fan los datos que maneja la ONU: ascender\u00edan a unos 800.000, de los cuales hasta 260.000 habr\u00edan solicitado formalmente el estatus de refugiado en Rusia. Tambi\u00e9n en este aspecto, la HW acaba siendo una guerra asim\u00e9trica (disimetr\u00eda concerniente al mayor o menor respeto del DIP). Todo ello pone en un brete al gobierno ucraniano, retroalimenta el discurso de Putin conforme al cual el apoyo ruso a las zonas rebeldes se basa en su derecho-deber de proteger a la poblaci\u00f3n rusa o filo-rusa que se halla desamparada ante las arbitrariedades de su propio Estado y genera un mar de dudas acerca de la habilidad de Kiev para generar consensos elementales entre sus propios ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento clave de las guerras h\u00edbridas es la implementaci\u00f3n de campa\u00f1as de propaganda, informaci\u00f3n y desinformaci\u00f3n a gran escala, en el contexto de una estrategia de pugna por la legitimidad que constituye, en s\u00ed misma, uno de los \u201ccentros de gravedad\u201d del conflicto (incluso en el sentido estricto de Clausewitz). En el supuesto que nos ocupa, la campa\u00f1a orquestada desde Mosc\u00fa posee diversos tent\u00e1culos. Integra un creciente empleo de ciberataques<a href=\"#_ftn26\">[26]<\/a>, a partir del despliegue de los sistemas de alta movilidad R-330Zh <em>Zhitel<\/em> (sobre camiones <em>Uran<\/em> y sus remolques) una de cuyas principales funciones es la de interferir los sistemas de comunicaciones enemigos (tanto de sat\u00e9lites como de terminales) o los <em>Krasukha-4<\/em> EW, tambi\u00e9n sobre veh\u00edculos de ruedas, esta vez m\u00e1s pesados, cuya principal labor es la interferencia de drones enemigos, pero tambi\u00e9n son muy eficaces contra las se\u00f1ales de radar emitidas por aeronaves tripuladas enemigas, e incluso contra direcciones de tiro rad\u00e1ricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Que los milicianos cuenten o no con un plus de tal calidad en beneficio de sus fuerzas es, adem\u00e1s de un lujo para unidades de su tipo, un argumento decisivo para continuar la guerra. Sus efectos han sido de lo m\u00e1s variado: los equipos de telefon\u00eda y radio empleados por las fuerzas armadas ucranianas en el campo de batalla presentan problemas constantes; los celulares de los diputados del Parlamento ucraniano dejan de funcionar aleatoriamente; los modestos equipos de guerra electr\u00f3nica en poder de Ucrania apenas cosechan \u00e9xito alguno (Rawnsley, 2015). En el caso de la intervenci\u00f3n en Crimea, sin ir m\u00e1s lejos, los rusos llegaron a emplear sistemas de guerra electr\u00f3nica embarcados en sus buques de guerra para entorpecer las comunicaciones locales y lograron bloquear cuando les convino varias webs consideradas como peligrosas para su causa (Coyle, 2015). Pues bien, todas estas consideraciones tambi\u00e9n muestran de modo palmario el car\u00e1cter h\u00edbrido de este conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00f3gica de gestionar la informaci\u00f3n y evitar que los dem\u00e1s hagan lo propio, se conoce la existencia de grupos de hackers organizados pro-rusos, como <em>CyberBerkut<\/em> (Arteaga 2015). Se trata de un colectivo que, en lo que a su discurso se refiere se proclama, ante todo, antifascista<a href=\"#_ftn27\">[27]<\/a>,mientras que sus actividades se dirigen, sobre todo, a la contaminaci\u00f3n de webs corporativas y de correos electr\u00f3nicos, empleando para ello <em>malware<\/em>. En otro orden de cosas, pero con id\u00e9ntico objetivo final, el Kremlin est\u00e1 haciendo un amplio uso de las redes sociales, especialmente de <em>VKontakte<\/em>, con m\u00e1s de 200 millones de usuarios, entre los cuales se hallan excombatientes pro-rusos que cuentan sus experiencias en el Donbass (Thiele, 2015: 6-7) con fines proselitistas. Pero la batalla en las redes sociales tiene como vanguardia a un nutrido grupo de <em>trolls<\/em> profesionales organizados en torno a la <em>Internet Research Agency<\/em>, en San Petersburgo, que act\u00faan sistem\u00e1ticamente a las \u00f3rdenes del gobierno, creando de 150 a 200 comentarios por persona (cada 12 horas) con los cuales se inundan las redes de contenidos favorables a los intereses del Kremlin. Adem\u00e1s, en ocasiones, se han lanzado falsas noticias de cat\u00e1strofes y\/o atentados terroristas a trav\u00e9s de <em>Facebook<\/em> o de <em>YouTube<\/em> que les han permitido medir su propia capacidad para generar el caos entre poblaci\u00f3n y autoridades de los Estados Unidos (Chen, 2015).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, en definitiva, del tipo de cosas que son inimaginables en viejas guerras de guerrillas, por obvias cuestiones cronol\u00f3gicas pero, m\u00e1s all\u00e1 de ello \u2013no nos enga\u00f1emos\u2013 se trata de que una potencia de las dimensiones de Rusia ha puesto lo mejor de su arsenal a disposici\u00f3n de los separatistas del Sur y el Este de Ucrania. En efecto, en \u00faltima instancia, los hackers rusos y los ucranianos fieles al gobierno de Kiev son de la \u201cmisma escuela\u201d (Tsipis 2014). Sin embargo, los medios puestos a su disposici\u00f3n son muy dispares.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de ello, tambi\u00e9n se est\u00e1n empleando medios convencionales. Sobre todo medios de comunicaci\u00f3n cl\u00e1sicos, especialmente a trav\u00e9s de la agencia <em>Rusia Today<\/em> (RT), financiada por el Estado y especialmente pensada para incidir en el exterior. El objetivo final es influir en la opini\u00f3n p\u00fablica occidental. Aunque no siempre directamente. Por el contrario, esa influencia tambi\u00e9n se plantea a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de diversos partidos pol\u00edticos europeos, en una horquilla que es muy amplia desde un punto de vista ideol\u00f3gico (los hay tanto de extrema izquierda como de extrema derecha). Ni que decir tiene que Syriza, con Tsipras a la cabeza, constituye un bot\u00f3n de muestra significativo, si bien los motivos del acercamiento de Grecia a Rusia son muy complejos e incluyen tanto elementos de largo recorrido como otros de car\u00e1cter circunstancial<a href=\"#_ftn28\">[28]<\/a>. Partidos abiertamente pro-rusos tambi\u00e9n se encuentran en Francia, Bulgaria o Hungr\u00eda<a href=\"#_ftn29\">[29]<\/a>, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, a Rusia ya le va bien que el conflicto se perpet\u00fae en el tiempo (De Pedro 2014), ya que de ese modo puede acusar al gobierno de Kiev del sufrimiento causado a los habitantes de las provincias rebeldes\u2026 otro cl\u00e1sico de las guerras h\u00edbridas. Los dem\u00e1s medios de presi\u00f3n han sido de tipo econ\u00f3mico<a href=\"#_ftn30\">[30]<\/a>, fundamentalmente. Rusia ha adoptado tres decisiones fundamentales en esta direcci\u00f3n: limitar las exportaciones ucranianas, reducir la subvenci\u00f3n al gas proveniente de su territorio y exigir el pago por adelantado de dicha fuente de energ\u00eda. Un hipot\u00e9tico corte del suministro a Ucrania ser\u00eda dif\u00edcil de resolver: Ucrania s\u00f3lo podr\u00eda reabastecerse con env\u00edos procedentes de los Estados de la UE\u2026 que en s\u00ed mismos dependen en un alto grado del gas ruso. E incluso eso deber\u00eda hacerse al margen de los gasoductos hoy existentes (que no operan en direcci\u00f3n Oeste-Este).<\/p>\n\n\n\n<p>Con estas medidas Rusia debilita las infraestructuras ucranianas (tambi\u00e9n en la zona controlada por el gobierno de Kiev) y la credibilidad de sus autoridades. De modo que todos esos mecanismos operan en la misma direcci\u00f3n: la pugna por la legitimidad y el apoyo de la poblaci\u00f3n local. O, lo que es lo mismo, el intento de deslegitimar al actual gobierno ucraniano. Y es que, como ya apunt\u00e9 hace m\u00e1s de una d\u00e9cada \u2013parafraseando con toda la intenci\u00f3n la m\u00e1s citada frase de Clausewitz\u2013 las cosas han cambiado un poco: hoy por hoy, en las sociedades (m\u00e1s o menos) democr\u00e1ticas la guerra ha pasado a ser la prolongaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica por otros medios (Baqu\u00e9s, 2004). De hecho, en Ucrania han tenido problemas con la movilizaci\u00f3n de j\u00f3venes para acudir al frente, la crisis tampoco les es extra\u00f1a (adem\u00e1s, dependen del gas enviado por Rusia\u2026 que puede mover su precio al alza a su antojo) y muchas de las esperanzas (y promesas) contenidas en la plaza Maid\u00e1n se pueden desvanecer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>a) &nbsp;Que cada RMA genera su propia reacci\u00f3n, en muchas ocasiones a modo de copia y adaptaci\u00f3n desarrollada por los perjudicados, es un criterio ampliamente consensuado entre los expertos<a href=\"#_ftn31\">[31]<\/a>. Desde un punto de vista conceptual, algunos analistas sostienen que las HW son (Brun&amp;Valensi, 2012), o pueden llegar a ser (Fleming, 2011: 40) un buen ejemplo de nueva RMA, surgida precisamente al amparo de dicha dial\u00e9ctica. Pero quienes mantienen esta postura suelen aducir que se trata, espec\u00edficamente, de la RMA de los d\u00e9biles, como mecanismo de supervivencia adaptativa frente a los Estados m\u00e1s poderosos. La novedad reside en que en el conflicto de Ucrania la parte (relativamente) m\u00e1s fuerte \u2013l\u00e9ase, Rusia\u2013 es la que ha optado por implementar una guerra h\u00edbrida. En este sentido, las operaciones desarrolladas en el Sur y el Este de Ucrania pueden ser un laboratorio en el cual analizar la plausibilidad de este escenario. M\u00e1xime teniendo en cuenta que, pese a ciertas carencias, las fuerzas armadas ucranianas no dejan de ser las de un Estado europeo bien posicionado en el ranking mundial de presupuestos de defensa y magn\u00edficamente posicionado en el de exportaci\u00f3n de armas convencionales. Por lo dem\u00e1s, lo que s\u00ed parece claro es que Rusia est\u00e1 sacando mucho provecho de pasadas experiencias, en las que la parte m\u00e1s d\u00e9bil emple\u00f3 contra ella misma argumentos, si no iguales, al menos similares a los que son propios de una guerra h\u00edbrida. No s\u00f3lo en Afganist\u00e1n, sino tambi\u00e9n (y fundamentalmente, al incluir prolongados episodios de guerra urbana, por ejemplo en Grozny) en Chechenia.<\/p>\n\n\n\n<p>b) &nbsp;En el conflicto de Ucrania, Rusia se ha visto legitimada para apoyar una guerra h\u00edbrida, con todo lo que ello implica, dada una confluencia de factores externos e internos. Pero el dato realmente importante lo constituye la falta de consenso en el interior de la propia Ucrania ante los sucesos de la plaza Maid\u00e1n. Sucesos que han sido calificados, seg\u00fan el cristal con que se miren, como revolucionarios o como un golpe de Estado. En todo caso, lo consensuado por unos y otros es que esos acontecimientos se salieron de los canales normales de una democracia representativa\u2026 y ello contiene sus riesgos. En particular, la situaci\u00f3n en el Sur y el Este de Ucrania (adem\u00e1s de Crimea) es favorable a los rebeldes separatistas y pro-rusos. Por consiguiente, Mosc\u00fa puede contribuir a convertir una guerra de guerrillas en una aut\u00e9ntica guerra h\u00edbrida, a sabiendas de que el substrato sociol\u00f3gico e ideol\u00f3gico necesario para plantar cara al gobierno de Kiev est\u00e1 garantizado.<\/p>\n\n\n\n<p>c) &nbsp;Las aportaciones rusas al conflicto han sido muchas y muy diversas, pero siempre con la omisi\u00f3n (al menos hasta la fecha) de las grandes unidades de las fuerzas regulares de su Ej\u00e9rcito. En el fondo, su postura es bastante ortodoxa, trat\u00e1ndose de este tipo de guerra: empleo de unidades de operaciones especiales; de los servicios de inteligencia (con amplio uso de HUMINT sobre el terreno\u2026 e incluso en Kiev); est\u00edmulo y apoyo log\u00edstico a la constituci\u00f3n de fuerzas de voluntarios pro-rusos (algunas, de hecho, llegadas al frente desde el lado ruso de la frontera); aportaci\u00f3n de medios de combate pesados (misiles antia\u00e9reos, veh\u00edculos blindados, piezas de artiller\u00eda\u2026 que en algunos casos tambi\u00e9n est\u00e1n manejados por militares rusos); empleo de sistemas de guerra electr\u00f3nica de \u00faltima generaci\u00f3n; proselitismo en el \u00e1mbito de las redes sociales y fomento del <em>hackerismo <\/em>para distorsionar las capacidades del rival; empleo orquestado de campa\u00f1as medi\u00e1ticas desde mass-media convencionales as\u00ed como presiones y chantajes econ\u00f3micos, tratando de explotar las vulnerabilidades del adversario, aun asumiendo ciertos costes.<\/p>\n\n\n\n<p>d) La apuesta del Kremlin ha puesto en entredicho al gobierno de Kiev que, debido a las servidumbres de la guerra h\u00edbrida, est\u00e1 causando bajas y destrozos entre la poblaci\u00f3n (ucraniana, al fin y al cabo) a la que supuestamente debe convencer de sus bondades. Ante esta tesitura, no es descartable que los territorios del Bajo Don terminen consolid\u00e1ndose como un Estado independiente <em>de facto<\/em>, cuya viabilidad a medio y largo plazo depender\u00e1, eso s\u00ed, de mantener el apoyo de Rusia. Las alternativas no son muy halag\u00fce\u00f1as, dado el escenario que hemos comentado a lo largo de este an\u00e1lisis: si Kiev recrudece su ofensiva sobre el Donb\u00e1s se pueden multiplicar las muertes (tambi\u00e9n de civiles) y Rusia podr\u00eda dar un paso al frente que pondr\u00eda en peligro la estabilidad de toda Europa\u2026 como m\u00ednimo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Josep Baqu\u00e9s<\/em><\/strong><em> es Profesor de Ciencia Pol\u00edtica en la Universidad de Barcelona<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Arteaga, F\u00e9lix (2015), \u201cLa <code>gota&amp;acute; rusa, Ucrania y la confrontaci\u00f3n rusa con Occidente&amp;rdquo;, &lt;em&gt;Comentario Elcano&lt;\/em&gt; 7\/2015.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Baqu\u00e9s, Josep (2004), &amp;ldquo;La seguridad global en el siglo XXI: un an\u00e1lisis multifactorial&amp;rdquo;, &lt;em&gt;Revista Ej\u00e9rcito&lt;\/em&gt;, No 761, pp. 6-15.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;&amp;nbsp; - (2013), &amp;ldquo;Revoluciones militares y revoluciones en los asuntos militares&amp;rdquo;, en Jord\u00e1n, Javier (coord), &lt;em&gt;Manual de Estudios Estrat\u00e9gicos y Seguridad Internacional&lt;\/em&gt;. Madrid: Plaza y Vald\u00e9s, pp. 117-145.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Baqu\u00e9s, Josep (2015), &amp;ldquo;Las guerras h\u00edbridas: un balance provisional&amp;rdquo;, &lt;em&gt;DT 1\/2015&lt;\/em&gt;, Madrid: Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Bond, Margaret (2007), &lt;em&gt;Hybrid War. A New Paradigm or Stability Operations in Failing States&lt;\/em&gt;, Carlisle Barracks: US Army War College.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Brun, Itay &amp;amp; Valensi, Carmit (2012), The Revolution in Military Affairs of the &amp;ldquo;Other Side&amp;rdquo;, en http:\/\/www.cis.yale.edu\/macmillan\/fif\/publications\/ OtherSide.pdf.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Calvo Albero, Jos\u00e9 Luis (2014), &amp;ldquo;La preocupante evoluci\u00f3n de la crisis de Ucrania&amp;rdquo;, &lt;em&gt;Blog&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Mosaico GESI&lt;\/em&gt;, 20 de mayo.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;&amp;nbsp; - (2015), &amp;ldquo;Los acuerdos de Minsk. Un improbable hilo de esperanza&amp;rdquo;, &lt;em&gt;Blog&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Mosaico GESI&lt;\/em&gt;, 15 de febrero.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Chen, Adrian (2015), &amp;ldquo;The Agency&amp;rdquo;, &lt;em&gt;The New York Times Magazine&lt;\/em&gt;, June, 2.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Clausewitz, Carl Von (1999 [1827]), &lt;em&gt;De la Guerra&lt;\/em&gt;. Madrid: Ediciones Ej\u00e9rcito.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Colom, Guillem (2008), &lt;em&gt;Entre Ares y Atenea. El debate sobre la Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares&lt;\/em&gt;, Madrid: IUGM.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Coyle, James J. (2015), &amp;ldquo;Russian Cyber War Techniques in the Ukraine Described&amp;rdquo;, &lt;em&gt;Newsweek&lt;\/em&gt;, May, 17&lt;sup&gt;th&lt;\/sup&gt;.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Davis, Christopher (2015), &amp;ldquo;The Ukraine Conflict: Economic-Military Power Balances and Economic Sanctions: lessons for the Past for Future EU Policies&amp;rdquo;, Madrid: &lt;em&gt;An\u00e1lisis del Real Instituto Elcano, &lt;\/em&gt;20\/2015.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;De Pedro, Nicol\u00e1s (2014), &amp;ldquo;Un oto\u00f1o decisivo para Ucrania&amp;rdquo;, &lt;em&gt;Opini\u00f3n Europa&lt;\/em&gt;, No 260, Barcelona: Fundaci\u00f3n CIDOB.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Fleming, Brian P. (2011), &lt;em&gt;The Hybrid Threat Concept: Contemporary war, Military planning and the advent of Unrestricted Operational Art&lt;\/em&gt;, Fort Leavenworth: School of Advanced Military Studies.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Gray, Colin S. (2005), &lt;em&gt;Another Bloody Century: Future Warfare&lt;\/em&gt;, Londres: Weidenfeld &amp;amp; Nicolson.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Hoffman, Frank, G, (2007), &lt;em&gt;Conflict in the 21&lt;sup&gt;st&lt;\/sup&gt; Century&lt;\/em&gt;. The Rise of Hybrid Wars, Arlington: Potomac Institute for Policy Studies.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;&amp;nbsp; - (2009), &amp;ldquo;Hybrid Warfare and Challenges&amp;rdquo;, &lt;em&gt;Joint Forces Quarterly&lt;\/em&gt;, No 52, pp. 34-39.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Johnson, Reuben (2015), &amp;ldquo;Russia&amp;acute;s Hybrid War in Ukraine is working&amp;rdquo;, &lt;em&gt;IHS Jane&amp;acute;s Defence Weekly&lt;\/em&gt;, February, 26.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Jord\u00e1n, Javier y Baqu\u00e9s, Josep (2014), &lt;em&gt;Guerra de drones. Pol\u00edtica, tecnolog\u00eda y cambio social en los nuevos conflictos&lt;\/em&gt;. Madrid: Biblioteca Nueva.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Kaldor, Mary (2001), &lt;em&gt;Las nuevas guerras&lt;\/em&gt;. &lt;em&gt;La violencia organizada en la era global&lt;\/em&gt;, Barcelona: Tusquets.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Khrushcheva, Nina (2015), &amp;ldquo;Europa contra Gazprom&amp;rdquo;, &lt;em&gt;La Vanguardia&lt;\/em&gt;. 12 de junio.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Knox, McGregor y Murray, Williamson (2001), &lt;em&gt;The Dynamics of Military Revolution, 1300-2050&lt;\/em&gt;, Cambridge: Cambridge University Press.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Marshall, Andrew (1993), &amp;ldquo;Some Thoughts on Military Revolutions&amp;rdquo;, &lt;em&gt;ONA Memorandum for Record&lt;\/em&gt;, 27 de julio.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;ONU (2014), &amp;ldquo;Report on the Human Rights Situation in Ukraine&amp;rdquo;, 16\/09.&lt;\/span&gt;&lt;\/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=\"font-size:20px;\"&gt;Rasmussen, Anders Fogh (2015), &amp;ldquo;Russia Engaging in<\/code>Hybrid War\u00b4 with Europe\u201d, <em>Newsweek,<\/em> 15 April .<\/p>\n\n\n\n<p>Rawnsley, Adam (2015), \u201cKremlin Conducting Electronic Warfare Against Ukraine\u201d, <em>Fortuna\u00b4s Corner<\/em>, 8 March.<\/p>\n\n\n\n<p>Rogers, Clifford (2000), \u201cMilitary Revolutions in Military Affairs: A Historian\u00b4s Perspective\u201d, Gongora, Thierry. y Riekhoff, Harald V. (eds), <em>Toward a Revolution in Military Affairs?<\/em> Westport: Greenwood Presss, pp. 21-36.<\/p>\n\n\n\n<p>Roxborough, Ian (2002), \u201cFrom Revolution to Transformation. The State of the Field\u201d, <em>Joint Forces Quarterly<\/em>, Vol. 32, pp. 68-75.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruiz Gonz\u00e1lez, Francisco J. (2014), \u201cUcrania: Revoluci\u00f3n y Guerra. Civil. Una visi\u00f3n alternativa de la crisis\u201d, <em>Documento Marco del IEEE<\/em> 19\/2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruiz Ramas, Rub\u00e9n (2014), \u201cUna Revoluci\u00f3n poco revolucionaria amenaza la unidad territorial\u201d, <em>Eurasianet,<\/em> 24 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>SIPRI (2013), <em>The SIPRI Military Expenditure Database<\/em>, Disponible en: <a href=\"http:\/\/milexdata.sipri.org\/\">http:\/\/milexdata.sipri.org\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &#8211; &nbsp;(2015), <em>Yearbook<\/em>, Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.sipri.org\/yearbook\/2015\">http:\/\/www.sipri.org\/yearbook\/2015<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Smith, Rupert (2007), <em>The Utility of Force: the Art of War in the Modern World<\/em>, New York: Knopf.<\/p>\n\n\n\n<p>Stephenson, Scott (2010), \u201cThe Revolution in Military Affairs\u201d, <em>Military Review<\/em> (May-June), pp. 38-46.<\/p>\n\n\n\n<p>Thiele, Ralph D. (2015), \u201cCrisis in Ukraine \u2013 The Emergence of Hybrid Warfare\u201d, <em>ISPSW Strategic Series<\/em>, n\u00ba 347, pp. 1-13.<\/p>\n\n\n\n<p>Trenin, Dmitri (2009), \u201cRussia: The Loneliness of an Aspiring Power Center\u201d, <em>International Policy Group,<\/em> 2\/2009, pp. 142-153.<\/p>\n\n\n\n<p>Tsipis, Simon (2014), \u201cThe Ukranian crisis \u2013a cyber warfare battlefield\u201d, <em>Defense Update<\/em>, April, 5.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Pensemos en el caso del radar, que permiti\u00f3 a los brit\u00e1nicos ganar la \u201cbatalla de Inglaterra\u201d, en el contexto de la operaci\u00f3n alemana <em>S\u00ebelowe<\/em> (pretendida invasi\u00f3n del Reino Unido) en oto\u00f1o de 1940.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Es el caso de la introducci\u00f3n del <em>longbow<\/em> o \u201carco largo\u201d en la batalla de Agincourt (1415) que permiti\u00f3 que las tropas inglesas de infanter\u00eda derrotaran a las francesas al poder disparar hasta 6 flechas por minuto (que eran s\u00f3lo uno o dos en el caso de las ballestas francesas) a una distancia de hasta 300 metros (pocas decenas en el caso de las ballestas). Se trata de un ejemplo muy socorrido, por su claridad, porque es evidente que los arcos eran empleados como armas desde hac\u00eda muchos siglos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Un caso muy claro es el de la guerra rel\u00e1mpago o <em>blitzkrieg<\/em>, que aunque teorizada desde el siglo XVIII, es introducida en el campo de batalla s\u00f3lo en la 2\u00aa guerra mundial. Ven\u00eda a ser un intento (logrado) de evitar el estancamiento del frente t\u00edpico de la guerra de trincheras de la 1\u00aa guerra mundial. Pero la <em>blitzkrieg<\/em> no hubiera tenido el \u00e9xito que tuvo sin que se hubieran producido modificaciones en los carros de combate, especialmente en lo concerniente a su velocidad y su autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Esto propici\u00f3 la creaci\u00f3n de una hacienda p\u00fablica, de unas infraestructuras y de una capacidad de homologaci\u00f3n (del armamento, de la instrucci\u00f3n, de la log\u00edstica, etc) que eran imprescindibles para el reclutamiento de cifras muy elevadas de hombres (del orden de varios centenares de miles o alg\u00fan mill\u00f3n de soldados al un\u00edsono).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> La interiorizaci\u00f3n de este discurso contribuy\u00f3 a la puesta en pr\u00e1ctica del ideal maquiav\u00e9lico-rousseauniano del \u201cciudadano-soldado\u201d como columna vertebral de cualquier ej\u00e9rcito, en la medida que refuerza el servicio a la patria frente al mercenariado propio de \u00e9pocas pret\u00e9ritas. N\u00f3tese la sinergia que se plantea entre este punto y lo comentado en la nota a pie de p\u00e1gina anterior.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> No s\u00f3lo va a dar pie a un incremento exponencial del PNB de cada Estado o a la multiplicaci\u00f3n de las innovaciones tecnol\u00f3gicas (muchas veces referentes a tecnolog\u00edas de doble uso) sino que va a conllevar una sociolog\u00eda muy adecuada a la preparaci\u00f3n de los ciudadanos de cara a su ingreso masivo en filas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> El elevado n\u00famero de hijos por madre capaces de llegar a edad adulta va a hacer posible (y m\u00e1s digerible para cada familia) que la <em>lev\u00e9e en masse<\/em> sea factible sin por ello causar estragos en la sociedad y en la econom\u00eda de cada pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Clausewitz alud\u00eda a que las guerras de su tiempo tend\u00edan al absoluto, es decir, que tend\u00edan a destruirlo todo, al implicar al conjunto del pueblo (Clausewitz 1999: 839) y buscar la total destrucci\u00f3n del enemigo (\u00eddem: 824). En \u00e9poca m\u00e1s reciente, pero como derivada del mismo paradigma, Ludendorff aludi\u00f3 a la \u201cguerra total\u201d, en cuyo caso se hace un esfuerzo adicional por borrar toda distinci\u00f3n entre combatientes y no combatientes a la hora de delimitar objetivos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> Hoffman (2009: 36) llega a hablar de una \u201cfusi\u00f3n\u201d entre esas dos formas b\u00e1sicas de hacer la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> El ejemplo m\u00e1s socorrido es el de los traficantes de droga en Afganist\u00e1n, que en un momento determinado \u201cnegocian\u201d con los talibanes y se enfrentan al enemigo com\u00fan, representado por las fuerzas de los Estados Unidos y de la ISAF (e incluso por el propio gobierno de Kabul\u2026. al menos oficialmente). Pero tambi\u00e9n Kaldor apunt\u00f3 din\u00e1micas similares en el conflicto de la ex. Yugoslavia, a partir del cual teoriz\u00f3 sobre lo que denomin\u00f3 como \u201cnuevas guerras\u201d (Kaldor, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> El principal te\u00f3rico de la CW es Thomas Huber (2002) quien acepta la existencia de coordinaci\u00f3n a nivel estrat\u00e9gico entre los diversos actores implicados (fuerzas regulares e irregulares, terroristas, publicistas, etc.) pero asume que a niveles operacionales y t\u00e1cticos cada uno de los actores act\u00faa seg\u00fan su criterio o, a lo sumo, busca sinergias <em>ad hoc<\/em>. En cambio, los principales te\u00f3ricos de la HW plantean que existe algo m\u00e1s que una mera \u201ccomplementariedad\u201d de actores y medios: como norma, la coordinaci\u00f3n desciende a niveles operacionales y t\u00e1cticos. Para un an\u00e1lisis comparativo de ambas tesis as\u00ed como de sus implicaciones, puede consultarse (Baqu\u00e9s, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Han detectado diversos fen\u00f3menos que se est\u00e1n produciendo de un tiempo a esta parte en el mundo occidental, a saber, la crisis del Estado, la del nacionalismo (de Estado), la evanescencia de la revoluci\u00f3n industrial as\u00ed como la tendencial anulaci\u00f3n del crecimiento vegetativo (con sus consecuencias sociol\u00f3gicas). Todo ello ha terminado, en cuesti\u00f3n de pocos a\u00f1os, con el modelo de servicio militar obligatorio y en su lugar ha ubicado el nuevo paradigma de las \u201cO-bajas\u201d, que a d\u00eda de hoy constituye una de las principales hipotecas de los Estados m\u00e1s avanzados.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Este comentario fue filtrado a la prensa por Durao Barroso a finales de agosto de 2014, tras una conversaci\u00f3n con Putin. Posteriormente, fuentes del Kremlin indicaron que la frase se hab\u00eda \u201csacado de contexto\u201d\u2026 pero no negaron que fuera pronunciada por Putin.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> L\u00e9ase, la \u201coccidental\u201d y la rusa. Desde Mosc\u00fa se suele aducir que el ej\u00e9rcito regular ucraniano es una suerte de \u201cLegi\u00f3n extranjera\u201d de la OTAN. De este modo desaparecer\u00eda un Estado-tap\u00f3n que le iba muy bien a la estrategia rusa.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> Pero ya en abril de 2008 Putin explicit\u00f3 personalmente en el contexto de la cumbre de la OTAN de Bucarest sus advertencias acerca de fomentar la guerra de Georgia y la inestabilidad en Ucrania. Tambi\u00e9n en esas fechas Medvedev apost\u00f3 por hacer oficial el discurso de la protecci\u00f3n de los ciudadanos \u00e9tnicamente rusos allende sus fronteras, as\u00ed como por enarbolar la bandera de los \u201cintereses privilegiados rusos\u201d en los Estados de la CEI, cuesti\u00f3n que ha sido comparada por algunos analistas con la\u2026 \u00a1\u00a1doctrina Monroe de los EEUU y con el conflicto por el control de Texas!! (Trenin, 2009: 144-145).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> En una entrevista concedida en marzo de este a\u00f1o Putin afirm\u00f3 que para resolver a su favor el pulso por Crimea hubiera estado dispuesto a emplear armas nucleares. Por otro lado, admiti\u00f3 que Rusia empe\u00f1\u00f3 14 helic\u00f3pteros, 5 aviones de transporte Il-76 y abundantes tropas de IM y paracaidistas adem\u00e1s de, por supuesto, sus servicios de inteligencia. Eso s\u00ed, a\u00f1adi\u00f3 que esas tropas no habr\u00edan superado las 25.000, que eran las permitidas por el Tratado ruso-ucraniano de 2008. Algunos analistas coinciden en se\u00f1alar que Putin emple\u00f3, b\u00e1sicamente, las tropas que ya ten\u00eda acantonadas all\u00ed. Esas tropas llevaron a cabo una buena gesti\u00f3n del conflicto, sin bajas, pero bloqueando el acceso a la Pen\u00ednsula de refuerzos procedentes del Oeste de Ucrania. De su buena gesti\u00f3n da cuenta que fueron conocidos como los \u201camables hombrecillos verdes\u201d (Ruiz Gonz\u00e1lez, 2014: 16).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> Las zonas de Donetsk, Lugansk se han integrado en una entidad denominada \u201cNueva Rusia\u201d en la que incluso podr\u00eda llegar a ingresar Odessa (donde son mayor\u00eda los ucranianos ruso-hablantes).&nbsp; A la espera de su reconocimiento internacional, esta entidad mantendr\u00eda <em>de facto<\/em> una relaci\u00f3n de dependencia econ\u00f3mica y militar con Mosc\u00fa que en su momento podr\u00eda transformarse en una situaci\u00f3n <em>de iure<\/em>. En este sentido, el reciente nombramiento del georgiano Saakashvili como gobernador de Odessa es sintom\u00e1tico de la resistencia que pretende plantear Kiev a cualquier tentativa rusa en esa l\u00ednea (a fuer de resultar un tanto provocativo).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Tras la creaci\u00f3n de Gazprom como empresa estatal, Rusia viene utilizando sus exportaciones de gas como moneda de cambio y elemento de presi\u00f3n, vendiendo esa energ\u00eda a precios muy diferentes en funci\u00f3n del Estado que la importa. El problema para Rusia es que, aunque puede emplear el gas natural como elemento de chantaje, debe medir bien los riesgos que ello supone porque el 70% de sus exportaciones dependen de las fuentes de energ\u00eda mientras que la actividad de Gazprom en particular equivale a cerca de un 5% del PIB ruso (Khrushcheva, 2015: 28).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> El impacto de las sanciones occidentales ha sido evidente (v.gr. Davis, 2015). Pero lo aten\u00faa el hecho de que algunas de las principales econom\u00edas emergentes no las apoyan (Brasil, China, India o Turqu\u00eda, entre ellas). En la pr\u00e1ctica, es posible que algunos de ellos contribuyan a que parte de los productos objeto de restricci\u00f3n terminen llegando a Rusia. Lo que tambi\u00e9n parece evidente es que si se mide el desgaste ruso en relaci\u00f3n con el de Ucrania, este pa\u00eds sale mucho m\u00e1s perjudicado (sobre todo en lo concerniente a la deuda externa y a la inflaci\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> Para una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada de su composici\u00f3n, vid. (Ruiz Gonz\u00e1lez 2014: 31).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> Por ejemplo, de los Estados b\u00e1lticos, de lo cual han sido testigos de excepci\u00f3n los cazas espa\u00f1oles desplegados para reforzar su vigilancia a\u00e9rea, en el contexto de una misi\u00f3n de la OTAN. Sin ir m\u00e1s lejos, entre el 15 de enero y el 15 de febrero los cuatro <em>Eurofighter<\/em> desplegados en \u00c4mari (Estonia) interceptaron al menos 6 aparatos de guerra electr\u00f3nica rusos que hab\u00edan penetrado en el cielo estonio \u201ccamuflados\u201d como aviones comerciales.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> Para ilustrar el estado de la cuesti\u00f3n, basta citar una frase escueta y casi lapidaria de un experto: \u201caunque existe la certeza del apoyo ruso nadie puede cuantificar su magnitud\u201d (Calvo Albero, 2015). Algunos an\u00e1lisis aluden a la presencia de unos 30.000 combatientes locales y unos 15.000 soldados rusos en las zonas de Lugansk y Donetsk (Thiele, 2015: 2). Lo cual no significa que se trate de unidades regulares del ej\u00e9rcito ruso (esto \u00faltimo fue admitido, todav\u00eda en enero del 2015, por el JEMAD ucraniano, General Muzhenko). En Crimea los datos son m\u00e1s fiables: otros 30.000 soldados rusos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a> Los sistemas SAM que, con un poco de suerte, pueden llegar a manejar las milicias, grupos insurgentes, guerrilleros, etc. son los lanzamisiles ligeros conocidos como MANPADS (MANPortableAirDefenceSystem) que se caracterizan por su corto alcance. Sistemas que tambi\u00e9n nutren a los rebeldes del Donb\u00e1s. Pero el salto cualitativo lo proporcionan los SA-11\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a> Es probable \u2013pese a las reservas de la comisi\u00f3n holandesa que deb\u00eda investigar el altercado\u2013 que estos misiles fueran los que derribaron un avi\u00f3n de pasajeros malayo en julio de 2014 en Donetsk.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a> Ni que decir tiene que los rusos han tomado buena nota de sus dificultades en Chechenia, especialmente en las diversas batallas de Grozny, de modo que est\u00e1n aplicando en su propio beneficio algunas de las lecciones tan duramente aprendidas en ese escenario.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a> Hay que tener en cuenta que Rusia ya emple\u00f3 tecnolog\u00edas de \u00faltima generaci\u00f3n para desarrollar tareas de ciberespionaje e interferir los sistemas de comunicaciones en el conflicto de Georgia de 2008. E incluso se registraron ciber-ataques en Estonia, en 2007.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> Dato no menor, puesto que los pro-rusos suelen cuestionar a los partidarios de la revuelta de Maid\u00e1n e incluso al actual gobierno de Kiev por considerarlos herederos de los colaboracionistas nazis de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a> Entre los primeros, cabe recordar que Huntington ya indic\u00f3 que Grecia es parte de la civilizaci\u00f3n ortodoxa (por oposici\u00f3n a la \u201coccidental\u201d). Entre los segundos, el contexto econ\u00f3mico y las discusiones con las \u201cInstituciones\u201d\/Troika, as\u00ed como la necesidad del gobierno de Atenas de buscar fuentes alternativas de financiaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> El caso h\u00fangaro es especialmente significativo ya que el actual Presidente, Viktor Orban, es abiertamente pro-ruso.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a> Como es bien sabido, Rusia tambi\u00e9n tiene ases bajo la manga en lo que respecta a las sanciones de los pa\u00edses europeos, ya que, en mayor o menor medida, muchos de ellos dependen de su gas natural. No es el caso de Espa\u00f1a, ya que nuestro principal proveedor es Argelia. Sin embargo, esta situaci\u00f3n deber\u00eda llevar a una reflexi\u00f3n de mayor calado acerca de los proveedores de esta fuente de energ\u00eda y a la necesidad de diversificarlos a fin de evitar el monopolio moscovita\u2026 aunque ello implique costes econ\u00f3micos importantes a corto plazo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a>Por todos ellos, vid. Stephenson cuando recuerda que la blitzkrieg alemana fue posteriormente aplicada por los sovi\u00e9ticos\u2026 para derrotar a los propios alemanes. La tesis que defiende es que tras cualquier RMA surgen tentativas ya sea de imitaci\u00f3n, ya sea de adaptaci\u00f3n, por parte de los antagonistas (Stephenson, 2010: 40).<\/p>\n\n\n\n<p>Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edici\u00f3n: Granada &nbsp;(Espa\u00f1a). 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