{"id":259,"date":"2020-11-03T15:37:09","date_gmt":"2020-11-03T15:37:09","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=259"},"modified":"2020-11-03T15:37:09","modified_gmt":"2020-11-03T15:37:09","slug":"cultura-organizativa-e-innovacion-militar-el-caso-de-las-fuerzas-de-defensa-de-israel","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/cultura-organizativa-e-innovacion-militar-el-caso-de-las-fuerzas-de-defensa-de-israel\/","title":{"rendered":"Cultura organizativa e innovaci\u00f3n militar: el caso de las Fuerzas de Defensa de Israel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">JAVIER JORD\u00c1N<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: La cultura de las organizaciones condiciona la adaptaci\u00f3n al cambio, tambi\u00e9n en los ej\u00e9rcitos. Este art\u00edculo ofrece un caso de estudio sobre la peculiaridad de la cultura organizativa de las Fuerzas de Defensa de Israel y sobre el modo como \u00e9sta favoreci\u00f3 los procesos de innovaci\u00f3n tras las carencias detectadas en la guerra de L\u00edbano en el verano de 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Cultura organizativa, Innovaci\u00f3n militar, Israel.<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;Organizational Culture and Military Innovation: the Case of the Israel Defense Forces&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The organizational culture influences the adaptation to change, also in the armies. This article presents a case study on the organizational culture of the Israel Defense Forces and the way it encouraged innovation after the deficiencies detected in the Lebanon war in the summer of 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Organizational culture, Military innovation, Israel.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>:&nbsp;Javier Jord\u00e1n, \u201cCultura organizativa e innovaci\u00f3n militar: el caso de las Fuerzas de Defensa de Israel\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional, <\/em>Vol. 1, No. 1 (2015), pp. 17-40. DOI:&nbsp;http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.1.2<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo analiza el modo como la cultura organizativa de los ej\u00e9rcitos afecta a los procesos de innovaci\u00f3n militar. Para ello se repasan en primer lugar los factores que explican la innovaci\u00f3n, prestando una atenci\u00f3n especial a los elementos culturales. A continuaci\u00f3n se examina en detalle la cultura militar israel\u00ed y su influencia en los procesos de cambio, tomando como caso de estudio las transformaciones efectuadas por las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) tras la guerra del L\u00edbano de 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n del caso obedece a las siguientes razones: a las IDF y a la sociedad israel\u00ed en general se le atribuye una cultura favorable a la innovaci\u00f3n basada en la improvisaci\u00f3n, la flexibilidad, la originalidad y la adaptaci\u00f3n al cambio. Adem\u00e1s, la reacci\u00f3n de las IDF tras las deficiencias detectadas en la guerra de 2006 ha recibido atenci\u00f3n en la literatura acad\u00e9mica y militar, lo que permite disponer de documentaci\u00f3n al respecto. Y, por \u00faltimo, el caso est\u00e1 relacionado con las consecuencias derivadas de una guerra h\u00edbrida, en la que Hizbollah demostr\u00f3 unas capacidades armadas muy superiores a las afrontadas por las IDF en Gaza y Cisjordania (Hoffman, 2009: 37). El modo como la organizaci\u00f3n militar israel\u00ed respondi\u00f3 a este desaf\u00edo puede resultar de inter\u00e9s para la planificaci\u00f3n y actuaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos occidentales en otros escenarios de conflicto h\u00edbrido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Factores que explican la innovaci\u00f3n militar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como otras muchas realidades sociales, la innovaci\u00f3n militar es un fen\u00f3meno complejo, resultado de un proceso en el que interact\u00faan variables de distinta naturaleza. En un trabajo previo hemos definido la innovaci\u00f3n militar como: \u201cel resultado de un proceso de cambio integral que afecta sustancialmente a la doctrina, al adiestramiento y, a menudo, a la org\u00e1nica y\/o materiales en una o varias ramas de un ej\u00e9rcito, y que supone un aumento considerable de la efectividad al cumplir alguna o varias de las misiones asignadas\u201d (Jord\u00e1n, 2014a).<\/p>\n\n\n\n<p>Theo Farrell distingue entre innovaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n, una diferenciaci\u00f3n que asumimos en este art\u00edculo. Seg\u00fan&nbsp;Farrell (2010: 569), la&nbsp;adaptaci\u00f3n&nbsp;es un&nbsp;cambio de menor calado que la innovaci\u00f3n. La adaptaci\u00f3n se refiere a modificaciones en las t\u00e1cticas, t\u00e9cnicas y procedimientos (TTPs) para mejorar el desempe\u00f1o operativo, que no requieren cambios en la doctrina formal. Con el tiempo esos cambios adaptativos pueden ser incorporados a la doctrina provocando la modificaci\u00f3n de esta \u00faltima. Tambi\u00e9n pueden incentivar cambios importantes en la estructura, en el adiestramiento y\/o en los materiales. En caso de que as\u00ed fuera, las adaptaciones acabar\u00edan dando lugar a aut\u00e9nticas innovaciones militares. Un ejemplo de ello habr\u00edan sido las numerosas adaptaciones realizadas por las fuerzas norteamericanas en Irak y Afganist\u00e1n que acabaron siendo incorporadas al&nbsp;Manual de Campo de Contrainsurgencia del US Army y del US Marine Corps, publicado en 2006, bajo la direcci\u00f3n del General Petraeus.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro trabajo posterior se han expuesto las distintas explicaciones que la literatura especializada sobre el tema \u2013en su mayor\u00eda anglosajona\u2013 ha ofrecido a lo largo de las tres \u00faltimas d\u00e9cadas sobre el origen de estos procesos (Jord\u00e1n, 2014b). De manera esquem\u00e1tica se trata de las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><em>Impulso pol\u00edtico<\/em>. La innovaci\u00f3n ser\u00eda resultado de inputs procedentes del nivel pol\u00edtico que impulsan la adaptaci\u00f3n de las organizaciones militares a los cambios del entorno estrat\u00e9gico. En el desarrollo de estos procesos los responsables pol\u00edticos se sirven de oficiales senior que comparten su misma visi\u00f3n y que desde el interior de la organizaci\u00f3n militar promueven el cambio (Posen, 1984).<\/li><li><em>Competencia inter-ej\u00e9rcitos<\/em>. El reparto presupuestario impulsa a competir y, en consecuencia, a innovar. Seg\u00fan esta corriente,&nbsp;los ej\u00e9rcitos cambian por iniciativa propia, sin necesidad de recibir est\u00edmulos del poder pol\u00edtico. Los ej\u00e9rcitos se mantienen atentos a la aparici\u00f3n de nuevas necesidades y misiones. Y, una vez identificadas, tratan de asumirlas desarrollando capacidades que requieren innovaci\u00f3n. Otras veces, el nicho a ocupar no es completamente novedoso, sino el replanteamiento de una antigua misi\u00f3n que sale de nuevo \u2018a concurso\u2019 (Cote, 1996; Davis, 1967).<\/li><li><em>Din\u00e1micas intra-ej\u00e9rcito<\/em>. Seg\u00fan esta explicaci\u00f3n, la innovaci\u00f3n tambi\u00e9n es resultado de iniciativas internas en la organizaci\u00f3n militar, no de directrices pol\u00edticas. El proceso consta de dos etapas. En la primera, algunos oficiales de alta graduaci\u00f3n detectan&nbsp;necesidades&nbsp;generadas por cambios en el entorno estrat\u00e9gico que requieren innovaciones dentro de su propio ej\u00e9rcito. Esos oficiales senior, apoyados por cuadros intermedios, desarrollar\u00edan lo que&nbsp;Rosen (1991: 20)&nbsp;denomina &#8216;una teor\u00eda de la victoria\u2019: \u201c<em>una explicaci\u00f3n de las necesidades que se plantear\u00e1n en la siguiente guerra y c\u00f3mo deber\u00e1 combatirse para vencer en ella\u201d<\/em>. La aparici\u00f3n de dicha teor\u00eda va acompa\u00f1ada de un&nbsp;debate intelectual dentro del ej\u00e9rcito, y en esa reflexi\u00f3n colectiva los promotores del cambio buscan aliados y recursos a favor de su propuesta. La segunda etapa del proceso de innovaci\u00f3n se solapa a menudo con el debate intelectual, y consiste en&nbsp;la creaci\u00f3n de v\u00edas org\u00e1nicas que consoliden el cambio operado por la innovaci\u00f3n.<\/li><li><em>Cultura y cambio<\/em>. Seg\u00fan&nbsp;Theo Farrell y Terry Terriff (2002: 7-10), la cultura es un factor clave a la hora de entender los objetivos, estrategias y modos de operar de un determinado ej\u00e9rcito. Por cultura se entiende el conjunto de creencias subjetivas sobre el mundo social y natural que define los actores, la situaci\u00f3n de \u00e9stos y las posibilidades de acci\u00f3n. La cultura influye \u2013a menudo de manera impl\u00edcita\u2013 en la direcci\u00f3n que adoptar\u00e1 la innovaci\u00f3n.<\/li><li><em>Innovaci\u00f3n horizontal y abajo-arriba<\/em>. Adam Grissom (2007: 920-924)&nbsp;llama la atenci\u00f3n sobre la existencia de anomal\u00edas emp\u00edricas que las cuatro explicaciones precedentes no aclaran de manera satisfactoria. Todas ellas adoptan un enfoque top-down en el dise\u00f1o e implementaci\u00f3n de los procesos de innovaci\u00f3n. Incluso el modelo cultural, pues seg\u00fan Farrell y Terriff (2002: 8), los valores y creencias de la organizaci\u00f3n se generan, mantienen y difunden desde la jerarqu\u00eda de las organizaciones militares. Sin embargo, tal como apunta Grissom, la historia militar ofrece numerosos ejemplos de innovaciones que han seguido una direcci\u00f3n abajo-arriba y horizontal. Uno de ellos es el que identifica&nbsp;Robert T. Foley (2012)&nbsp;en su estudio sobre las innovaciones del ej\u00e9rcito alem\u00e1n en el frente occidental entre los a\u00f1os 1916-1918, que se plasmaron en la defensa en profundidad y en otras mejoras continuas de su sistema defensivo. Fueron cambios desarrollados por las propias unidades t\u00e1cticas que se diseminaron entre ellas, sin esperar la aprobaci\u00f3n de instancias superiores.<\/li><li><em>Tecnolog\u00eda e innovaci\u00f3n militar<\/em>. El historiador militar israel\u00ed Martin Van Creveld (1991: 319) distingue entre innovaci\u00f3n militar e innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, siendo la primera la que confiere aut\u00e9ntica ventaja competitiva, y la segunda un factor que ha impulsado numerosas innovaciones militares, aunque rara vez lo ha hecho por s\u00ed solo.<\/li><li><em>Emulaci\u00f3n<\/em>. La innovaci\u00f3n no es sin\u00f3nimo de invenci\u00f3n. Un ej\u00e9rcito innova cuando lleva a cabo un cambio sustancial, al margen de que \u00e9ste haya sido adoptado antes por otros, y de que sea precisamente el \u00e9xito ajeno el que le mueve a innovar. En ese sentido la emulaci\u00f3n es una estrategia eficiente, pues ahorra los costes que conlleva todo proceso de ensayo y error. Al mismo tiempo, es racional&nbsp;si la innovaci\u00f3n que se importa resulta necesaria y se cuenta con los recursos suficientes para emprenderla (Horowitz, 2010).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Aunque algunas de estas explicaciones son presentadas por sus respectivos autores de manera excluyente (por ejemplo, as\u00ed lo hace Rosen frente a la teor\u00eda de Posen), en la pr\u00e1ctica dos o m\u00e1s factores suelen estar presentes en un mismo caso de estudio. De hecho, combinando las interacciones de todos ellos podemos construir el modelo te\u00f3rico expuesto en el gr\u00e1fico 1.<\/p>\n\n\n\n<p>El origen inicial de los procesos de innovaci\u00f3n se encuentra en los cambios en el entorno estrat\u00e9gico, entorno que engloba el escenario internacional, el \u00e1mbito de la pol\u00edtica dom\u00e9stica, los avances tecnol\u00f3gicos (cuyas primeras ideas surgen en su mayor\u00eda en el sector civil pero que en algunos casos son desarrollados con recursos de Defensa) y las innovaciones percibidas como exitosas de ej\u00e9rcitos extranjeros que animan a la emulaci\u00f3n en las propias fuerzas armadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Gr\u00e1fico 1. Factores que impulsan y\/o condicionan los procesos de innovaci\u00f3n militar<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img src=\"http:\/\/www.ugr.es\/~resi\/innovacion-militar.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fuente: Elaboraci\u00f3n propia<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese entorno estrat\u00e9gico din\u00e1mico se generan diversas variables (variables independientes) que inciden sobre la innovaci\u00f3n (variable dependiente): 1) directrices gubernamentales, que incluyen tanto impulsos concretos como condicionantes de car\u00e1cter pol\u00edtico (que incluso pueden frenar el cambio); 2) competencia entre ej\u00e9rcitos para atender esa nueva demanda; 3) las din\u00e1micas intraej\u00e9rcito estudiadas por Rosen; y 4) el aprendizaje abajo arriba y horizontal de los propios ej\u00e9rcitos en el transcurso de las operaciones o de los ejercicios. No est\u00e1n siempre todas presentes. La importancia de una u otra var\u00eda en funci\u00f3n de los casos.<\/p>\n\n\n\n<p>El modo como las variables independientes afectan a la innovaci\u00f3n se encuentra condicionado a su vez por dos variables intervinientes: la cultura organizativa y la disponibilidad de recursos. En este art\u00edculo vamos a centrarnos en la primera de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cultura organizativa e innovaci\u00f3n militar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito civil el concepto de cultura organizativa se refiere al conjunto de valores y creencias profundamente arraigadas que proporcionan normas de comportamiento y conducta en una organizaci\u00f3n (Slater &amp; Narver, 1995: 67). La cultura orienta el comportamiento individual de los miembros y contribuye a la consistencia y predictibilidad dentro de la organizaci\u00f3n, que ser\u00e1n mayores cuanto m\u00e1s fuerte sea la cultura organizativa. Lo cual depende de que sea compartida y aceptada a lo largo y ancho de la organizaci\u00f3n. Por el contrario ser\u00e1 d\u00e9bil si no es ampliamente reconocida.<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura organizativa incluye caracter\u00edsticas observables e intangibles. Entre las primeras se encuentra la arquitectura y decoraci\u00f3n de los edificios, el modo de vestir de los miembros, los modelos de comportamiento, las reglas expl\u00edcitas, las historias, los mitos, el lenguaje y las ceremonias. En un nivel m\u00e1s abstracto la cultura organizativa est\u00e1 compuesta por valores, normas impl\u00edcitas y creencias compartidas (Hodge, Anthony y Gales, 2003: 276).<\/p>\n\n\n\n<p>Como otros elementos organizacionales, la cultura cambia con la propia organizaci\u00f3n. Pero a menudo es un proceso largo que requiere desafiar suposiciones, valores y creencias. El cambio cultural implica examinar, modificar y transformar esos valores y principios compartidos. Puede ser un cambio planificado y hasta cierto punto revolucionario, o no planificado y frecuentemente evolutivo (Garc\u00eda Morales, 2004: 183).<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura es un factor clave a la hora de explicar los procesos de aprendizaje organizacional y la capacidad de innovaci\u00f3n de las organizaciones. Para favorecer el cambio la cultura debe ser creativa, flexible y orientada hacia la resoluci\u00f3n de problemas. Una cultura que valore el emprendimiento y la innovaci\u00f3n genera un ambiente sensible al aprendizaje organizacional. No ser\u00e1 as\u00ed si se aferra al inmovilismo y desprecia la identificaci\u00f3n de lecciones aprendidas (Garc\u00eda Morales, 2004: 182-184).<\/p>\n\n\n\n<p>En las organizaciones militares, la cultura influye en c\u00f3mo los oficiales senior definen cu\u00e1l es el mejor modo de operar, y esto se traduce en elecciones concretas en la elaboraci\u00f3n de la doctrina y en el impulso, o no, de los procesos de innovaci\u00f3n militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como apunt\u00e1bamos l\u00edneas atr\u00e1s, Farrell y Terriff (2002) consideran que las transformaciones culturales, tanto de la cultura estrat\u00e9gica de la sociedad y de sus \u00e9lites, como la cultura organizativa de la instituci\u00f3n militar, afectan sensiblemente a la innovaci\u00f3n en los ej\u00e9rcitos. Y tales procesos de cambio pueden tener a su vez tres or\u00edgenes diferentes:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>El primero es un <em>cambio pre-planeado<\/em>. Se produce porque los l\u00edderes del cambio, civiles o militares, tratan de modelar la cultura estrat\u00e9gica de la sociedad o la cultura organizativa del ej\u00e9rcito con el fin de modificar la doctrina militar. Dichos l\u00edderes hacen por tanto un uso instrumental de la cultura en apoyo del cambio previsto (y en el que habitualmente creen; no es una simple manipulaci\u00f3n). Farrell y Terriff aclaran que este proceso es a menudo lento e incierto, sujeto a las luchas burocr\u00e1ticas que Rosen se\u00f1ala en su teor\u00eda.<\/li><li>En otros casos el cambio cultural es <em>consecuencia de un shock externo<\/em>. Farrell y Terriff ponen como ejemplo la cultura estrat\u00e9gica antimilitarista que arraig\u00f3 en Jap\u00f3n y Alemania tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Otro caso ser\u00eda el trauma post-Vietnam que favoreci\u00f3 la puesta en marcha de diversos cambios en el US Army, entre los que se cont\u00f3 la elaboraci\u00f3n de la doctrina del AirLand Battle (Jord\u00e1n, 2014c). Los atentados de Washington y Nueva York en septiembre de 2001 tambi\u00e9n forzaron un proceso de cambio en la cultura estrat\u00e9gica de Estados Unidos (y en la cultura organizativa de algunas de sus unidades militares, como por ejemplo las de operaciones especiales). Cambios acentuados por las experiencias b\u00e9licas posteriores en Irak y Afganist\u00e1n (McChrystal, 2013).<\/li><li>En tercer lugar, el proceso de cambio cultural puede estar relacionado con el <em>contacto con otros ej\u00e9rcitos<\/em>, poniendo en marcha los ya mencionados mecanismos de emulaci\u00f3n. Farrell y Terriff mencionan el caso de la revoluci\u00f3n Meiji en Jap\u00f3n. En sentido contrario, el inmovilismo cultural puede obstaculizar los procesos de emulaci\u00f3n, a pesar incluso de que se produzcan shock externos a favor del cambio. Farrell y Terriff mencionan el fracaso de las reformas militares de Turqu\u00eda durante los siglos XVIII y XIX. Aunque hab\u00edan sido derrotados por los ej\u00e9rcitos de Rusia y Austria, las \u00e9lites otomanas se opusieron a la emulaci\u00f3n de aquellos pues pensaron que imitar a los infieles pondr\u00eda en peligro las bases culturales y religiosas de su imperio.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de Farrelll y Terriff, otros autores han llamado la atenci\u00f3n sobre la importancia de los aspectos culturales en los procesos de cambio militar. Es el caso por ejemplo del historiador militar Williamson Murray (2002: 16-18) o de la polit\u00f3loga Elizabeth Kier. En opini\u00f3n de esta \u00faltima (Kier, 1995: 66-67), la doctrina militar rara vez constituye una respuesta cuidadosamente calculada a las variables del \u00e1mbito externo. Las preferencias de los actores \u2013en este caso de la instituci\u00f3n militar\u2013 no se pueden deducir a partir de condicionantes estructurales o de necesidades funcionales. No es que estos sean irrelevantes (por ejemplo, factores como la distribuci\u00f3n de poder en una regi\u00f3n, o los avances tecnol\u00f3gicos). Pero para explicar las elecciones de un determinado actor es preciso comprender antes su cultura y el modo como \u00e9sta condiciona su comportamiento. A partir de dicha premisa, Kier entiende que la cultura organizativa act\u00faa como variable interviniente entre las decisiones de los responsables civiles y la doctrina militar.<\/p>\n\n\n\n<p>En una l\u00ednea similar a los otros autores mencionados, Kier (1995: 69-70) entiende la cultura organizativa como el conjunto de supuestos y valores que modelan las percepciones compartidas y las formas o pr\u00e1cticas a trav\u00e9s de las cuales esos significados se expresan, afirman o comunican a los miembros de una organizaci\u00f3n. Seg\u00fan Kier, para conocer la cultura de una organizaci\u00f3n militar es preciso bucear en sus archivos, en sus documentos hist\u00f3ricos, en los contenidos impartidos en las academias militares y en los art\u00edculos de sus revistas profesionales. Tambi\u00e9n es necesario saber qu\u00e9 se considera desviado o tab\u00fa en esa organizaci\u00f3n y porqu\u00e9 se produce un conflicto entre las nuevas ideas y la cultura organizativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada instituci\u00f3n militar tiene su propia cultura, diferente con frecuencia a la de otros ej\u00e9rcitos (Kier, 1995: 70). Por otro lado, la cultura de una organizaci\u00f3n militar no equivale necesariamente a lo que se podr\u00eda entender como el \u2018car\u00e1cter nacional\u2019. Las instituciones militares pueden reflejar algunos aspectos de la cultura de la sociedad civil pero los ej\u00e9rcitos, al ser en algunos casos \u2018organizaciones totales\u2019, desplazan ciertos valores sociales y potencian otros. No obstante, algunos soci\u00f3logos militares, como Janowitz (1990: 53) y Moskos, Williams y Segal (2000: 11) destacan que cada vez son m\u00e1s los ej\u00e9rcitos inmersos en procesos de \u2018civinilizaci\u00f3n\u2019, donde se produce una mayor convergencia entre los valores sociales predominantes y los propios de la instituci\u00f3n militar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cultura organizativa en las Fuerzas de Defensa de Israel<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Son numerosos los trabajos acad\u00e9micos que han estudiado la cultura organizativa de las IDF (Adamsky, 2010; Kover, 2011; Pahlavi &amp; Ouellet, 2012; Petrelli, 2013; Marcus, 2015). La mayor\u00eda de ellos coinciden en dos grandes rasgos que aglutinan a su vez otras caracter\u00edsticas. Se trata de: 1) la orientaci\u00f3n a lo pr\u00e1ctico y 2) del anti-intelectualismo. Vamos a examinarlos atendiendo particularmente a aquellos aspectos que afectan a los procesos de innovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pragmatismo creativo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica, imaginativa, abierta y enfocada a la resoluci\u00f3n de problemas concretos. Se trata de un rasgo atribuido de manera amplia a la sociedad israel\u00ed, donde el t\u00e9rmino <em>bitzu\u2019ist<\/em> (una persona resolutiva, m\u00e1s dada a hacer que a teorizar) tiene un car\u00e1cter positivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica enfatiza el valor de la intuici\u00f3n, de la experiencia, y del sentido com\u00fan por encima de la teor\u00eda y del intelectualismo \u2013lo que nos llevar\u00e1 la segunda gran nota distintiva de la cultura militar israel\u00ed. La orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica se atribuye al \u2018ethos\u2019 de los pioneros jud\u00edos. Y est\u00e1 asociada a otros rasgos comunes del modo de ser israel\u00ed, como son el gusto por la actitud informal, la franqueza, la competitividad, la cr\u00edtica a la autoridad o la tolerancia al fracaso siempre que se aprenda de \u00e9l. Evidentemente se trata de generalizaciones que forman parte de autopercepci\u00f3n popular y que el libro de dos periodistas del <em>Jerusalem Post<\/em>, Dan Senor y Saul Singer (2009) <em>Start-Up Nation: The Story of Israel&#8217;s Economic Miracle<\/em> ha compendiado en tono divulgativo. Pero estas ideas generales coinciden con hallazgos emp\u00edricos m\u00e1s s\u00f3lidos, como los del soci\u00f3logo Oz Almog sobre la cultura de los israel\u00edes nacidos en Israel (conocidos como <em>sabras<\/em>). Almog advierte una clara orientaci\u00f3n hacia lo pr\u00e1ctico y la resoluci\u00f3n de problemas que se extiende al \u00e1mbito p\u00fablico y privado y, tambi\u00e9n, al militar (Citado por Kober, 2011: 721).<\/p>\n\n\n\n<p>Dicha actitud en el seno de las IDF fue sintetizada hace d\u00e9cadas por el General Moshe Dayan: \u201cDependiendo del caso, prefiero un exceso de iniciativa y acci\u00f3n, aunque suponga algunos errores aqu\u00ed y all\u00ed, a la pasividad de \u2018sentarse y no hacer nada\u2019 bajo la excusa del papeleo y de siete autorizaciones previas\u201d (citado en Ben Shalom &amp; Shamir, 2011: 105).<\/p>\n\n\n\n<p>La orientaci\u00f3n a lo pr\u00e1ctico, se encuentra asociada a otros elementos caracter\u00edsticos de la cultura militar israel\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><em>Actitud favorable a la improvisaci\u00f3n, a la flexibilidad, a las soluciones pr\u00e1cticas y de circunstancias<\/em>. Seg\u00fan el Coronel Meir Finkel (2011: 12), este rasgo de las IDF constituye tambi\u00e9n un reflejo de la cultura israel\u00ed en sentido amplio. Se ha visto reforzada por los numerosos \u00e9xitos de las IDF, lo que a su vez ha aumentado la autoconfianza en su capacidad de adaptaci\u00f3n y su desinter\u00e9s por las experiencias de otros pa\u00edses (Cohen, Eisenstadt &amp; Bacevich, 1998: 52).<\/li><li><em>Mentalidad no punitiva hacia la cr\u00edtica de la doctrina militar y de las ideas establecidas<\/em>. Guarda relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n rab\u00ednica, acostumbrada a las preguntas y al debate. Favorece el pensamiento cr\u00edtico, el aprendizaje organizacional y la innovaci\u00f3n abajo-arriba (Markus, 2015: 523).<\/li><li>Subrayando lo anterior: <em>insistencia en las lecciones aprendidas<\/em> tras los ejercicios y el combate real, y un profundo inter\u00e9s en la gesti\u00f3n del conocimiento y el aprendizaje organizacional (Markus, 2015: 512-516).<\/li><li><em>Actitud favorable a las relaciones informales en el seno de la organizaci\u00f3n<\/em>, favorecida por el tama\u00f1o relativamente reducido de las IDF, por la simplicidad de su cadena de mando y tambi\u00e9n por el estilo \u2018informal\u2019 de la disciplina militar, que contribuyen al intercambio de experiencias e informaci\u00f3n, y por tanto al aprendizaje organizacional (Markus, 2015: 513). Seg\u00fan, Cohen, Eisenstadt y Bacevich (1998: 65-66), la informalidad y la actitud abierta son herencia de la cultura igualitaria de los pioneros socialistas. Con el tiempo se ha ido diluyendo en la sociedad capitalista israel\u00ed, pero las IDF se han esforzado en mantenerla. Posiblemente porque es acorde con los elementos de la cultura militar que estamos examinando.<\/li><li>Probablemente tambi\u00e9n tenga que ver con la preferencia por lo informal, el hecho de que <em>las IDF sean una organizaci\u00f3n joven<\/em>, como el propio Estado de Israel. Lo que a su vez favorece la flexibilidad y la capacidad de adaptaci\u00f3n (Pahlavi &amp; Ouellet, 2012: 40). Otra manifestaci\u00f3n del gusto por lo simple es el estilo directo al hablar (conocido en hebreo como <em>dugri<\/em>). Puede chocar a quienes no est\u00e1n habituados, pero es entendido como honesto y aut\u00e9ntico, en contraposici\u00f3n a un modo de expresarse m\u00e1s \u2018diplom\u00e1tico\u2019 que corre el riesgo de ser equiparado a poco sincero y artificial. Esto tambi\u00e9n favorece el intercambio sencillo y r\u00e1pido de opiniones y experiencias (Adamsky, 2010: 110).<\/li><li><em>Aceptaci\u00f3n del \u2018mando tipo misi\u00f3n\u2019<\/em> (<em>Mission Command<\/em> o <em>Auftragstaktik<\/em> en alem\u00e1n, de donde tiene su origen). Es un modo de ejercer el mando que, al asumir la fricci\u00f3n clausewitziana, cede autonom\u00eda a los subordinados para alcanzar objetivos definidos de antemano. Es un enfoque asociado a la confianza entre el mando y sus subordinados, la orientaci\u00f3n ofensiva, la iniciativa y la tolerancia al riesgo. En el caso de las IDF es interesante la evoluci\u00f3n que ha experimentado esta actitud. En un comienzo los padres fundadores de las IDF, el General Charles Ord Wingate y el General Yitzhak Sadeh, transmitieron una cultura de independencia e iniciativa a la joven generaci\u00f3n de mandos, entre los que se encontraban Yigal Allon, Moshe Dayan y Yigael Yadin. Se aplic\u00f3 en las campa\u00f1as de 1956, de los Seis D\u00edas y del Yom Kippur para favorecer la iniciativa t\u00e1ctica y la guerra de maniobra. Y contribuy\u00f3 tambi\u00e9n a la aparici\u00f3n de mitos de improvisaci\u00f3n e independencia exitosos como el de la Unidad 101, creada en la d\u00e9cada de 1950 y liderada por el entonces joven oficial Ariel Sharon (Petrelli, 2012: 57).&nbsp;\u200bSin embargo, en las campa\u00f1as posteriores, como las de L\u00edbano en 1982 y muy especialmente en 2006, ha disminuido la autonom\u00eda como consecuencia de factores pol\u00edticos, sociales, burocr\u00e1ticos, educacionales y tecnol\u00f3gicos (Ben-Shalom &amp; Shamir, 2011). Entre medias ha habido excepciones, como por ejemplo la unidad especial Egoz, que llev\u00f3 a cabo acciones en profundidad en L\u00edbano antes de la guerra de 2006 y a la que se permiti\u00f3 una notable autonom\u00eda en la elaboraci\u00f3n de sus propias t\u00e1cticas (Marcus, 2015: 510-511). Sin embargo, el grueso de la fuerza convencional se ha visto afectado por una p\u00e9rdida de flexibilidad en la aplicaci\u00f3n de este tipo de mando.<\/li><li><em>Conciencia de escaso margen estrat\u00e9gico<\/em>. Se trata de una actitud sintetizada por las palabras hebreas <em>ein beira<\/em> (no hay elecci\u00f3n, no hay m\u00e1s remedio). Es decir, las IDF no pueden permitirse una derrota decisiva. Israel es un pa\u00eds peque\u00f1o rodeado de vecinos hostiles. Aunque desde el punto de vista diplom\u00e1tico la situaci\u00f3n ha mejorado \u2013en una regi\u00f3n que contin\u00faa siendo extremadamente vol\u00e1til\u2013 esta percepci\u00f3n lleva a que las IDF vinculen innovaci\u00f3n con supervivencia. Por ejemplo, las enormes p\u00e9rdidas sufridas por su fuerza a\u00e9rea en la guerra del Yom Kippur incentivaron el desarrollo y empleo de drones, y de cambios doctrinales que le permitieron obtener una victoria aplastante en la batalla a\u00e9rea de L\u00edbano en 1982 (Jord\u00e1n y Baqu\u00e9s, 2014: 27-31). Este escaso margen estrat\u00e9gico tambi\u00e9n explica que el enfoque israel\u00ed se oriente hacia guerras cortas, de maniobra y libradas en territorio enemigo (Petrelli, 2013: 676; Colom, 2011: 66-67).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><em>Anti-intelectualismo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Otra caracter\u00edstica que aparece frecuentemente mencionada en los trabajos sobre cultura militar israel\u00ed es el \u2018anti-intelectualismo\u2019, un rechazo de las teor\u00edas abstractas a la hora de explicar y gestionar el fen\u00f3meno b\u00e9lico.<\/p>\n\n\n\n<p>El militar intelectual no es un icono especialmente valorado en las IDF. Martin Van Creveld (1998: 263) dice en tono sarc\u00e1stico que Moltke el viejo \u2013que para completar su sueldo tradujo del ingl\u00e9s al historiador Gibbon\u2013 no habr\u00eda llegado a General en las IDF. Es ilustrativa a este respecto la opini\u00f3n del responsable de las escuelas militares israel\u00edes, General Gershon HaCohen, quien afirm\u00f3 que no ve\u00eda beneficio alguno en el estudio de la teor\u00eda militar porque, primero, no se sabe lo que realmente es la guerra hasta que no se experimenta; segundo, porque estudiar teor\u00eda e historia militar exige un tiempo que los militares no tienen; y, tercero, porque no existe algo semejante a una teor\u00eda militar universal, sino conocimientos concretos, espec\u00edficos y dependientes del contexto (Kober, 2011: 722).<\/p>\n\n\n\n<p>En opini\u00f3n de Avi Kober (2011: 720-725), este rasgo de las IDF se explica por la orientaci\u00f3n a lo pr\u00e1ctico, a la intuici\u00f3n y a la experiencia que acabamos de comentar, y por el convencimiento de que esas cualidades consiguen \u00e9xitos. Tambi\u00e9n por cierto culto a la fuerza y a sus resultados, que se transform\u00f3 en \u2018hybris\u2019 tras la guerra de los Seis D\u00edas. A ello se a\u00f1ade una enorme confianza en la tecnolog\u00eda que encaja con ese sentido pr\u00e1ctico. Y, por \u00faltimo, Kover identifica un factor social: la p\u00e9rdida de atractivo de la carrera militar. Lo que lleva a que muchos j\u00f3venes bien formados, con una alta capacidad anal\u00edtica e intelectual, prefieran otras salidas profesionales, y a que numerosos oficiales cursen estudios civiles con escasa relaci\u00f3n con lo militar como forma asegurar su futuro, pues para muchos la carrera en las IDF acaba en torno a los cuarenta a\u00f1os. Por su parte, Dima Adamsky (2010: 122-123) achaca el anti-intelectualismo a la escasa \u2018profesionalizaci\u00f3n\u2019 (diferente de profesionalidad) del cuerpo de oficiales y suboficiales, que se manifiesta en la deficiente formaci\u00f3n te\u00f3rica de los cuadros, en la inexistencia de una trayectoria formativa de los oficiales de Estado Mayor y en la falta de perspectiva de la Unidad de Adiestramiento y Doctrina.<\/p>\n\n\n\n<p>El anti-intelectualismo de las IDF tiene varias implicaciones de inter\u00e9s que sintetizamos a continuaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Una <em>tendencia a buscar soluciones a corto plazo, a menudo superficiales<\/em> \u2013centradas en los s\u00edntomas, m\u00e1s que en las ra\u00edces de los problemas\u2013 y <em>no fundamentadas en un pensamiento estrat\u00e9gico s\u00f3lido<\/em> (Markus, 2015: 508; Vardi, 2008: 297; Henriksen, 2012: 108). Esto se debe a que el gobierno israel\u00ed ha convertido a las IDF en la principal herramienta para gestionar el problema palestino, una cuesti\u00f3n que en gran medida requiere una soluci\u00f3n pol\u00edtica, no militar (Catignani, 2005: 58-59). Y el hecho de que la cuesti\u00f3n palestina sea considerada por algunos como un conflicto intratable (dos pueblos que reclaman de manera excluyente una misma tierra) lleva a que la doctrina israel\u00ed de contrainsurgencia no pivote tanto en el \u2018ganarse corazones y mentes\u2019 \u2013algo que saben que no van a conseguir\u2013, como en el concepto de disuasi\u00f3n acumulativa. Esta consiste en llevar a cabo represalias contundentes, y en ocasiones desproporcionadas, con un doble objetivo: frustrar el intento de obtener ganancias pol\u00edticas a trav\u00e9s de la violencia \u2013tratando as\u00ed de romper el ciclo de apoyo de la sociedad palestina\u2013 y situar a Israel en una posici\u00f3n de fuerza frente a sus adversarios (Petrelli, 2013: 675).&nbsp;Por tanto, la principal estrategia \u2013y en ella las IDF son un elemento clave\u2013 no est\u00e1 orientada a lograr objetivos pol\u00edticos considerados inalcanzables, sino a debilitar la capacidad de quienes pretenden da\u00f1ar a Israel (Inbar &amp; Shamir, 2014: 68). En opini\u00f3n de algunos (Michael, 2007: 423), la falta de pensamiento estrat\u00e9gico de los propios responsables pol\u00edticos civiles, carentes de un planteamiento proactivo y de un consejo de seguridad nacional con aut\u00e9ntico peso, deja demasiado espacio para que las IDF influyan en la estrategia y el discurso pol\u00edtico. A ello contribuir\u00eda tambi\u00e9n la enorme relevancia que sigue teniendo la inteligencia militar (AMAN) en la producci\u00f3n de inteligencia estrat\u00e9gica (Cohen, 2006: 774). Una situaci\u00f3n que tampoco agradar\u00eda a los propios Generales de las IDF, que ven recaer sobre sus hombros una responsabilidad que corresponde al gobierno (Michael, 2009: 692).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li><em>Tecnocentrismo<\/em>. Las limitaciones en territorio y demograf\u00eda, y la sensaci\u00f3n de asedio, hacen que las IDF traten de estar siempre varios pasos por delante de sus adversarios en lo que tecnolog\u00eda militar se refiere. Tambi\u00e9n tiene que ver con la mentalidad pr\u00e1ctica y resolutiva. Desde la d\u00e9cada de 1990 el tecnocentrismo ha enfatizado el rol del poder a\u00e9reo y la necesidad de atacar a distancia reduciendo las bajas propias (Adamsky, 2010: 113-115; Pahlavi, &amp; Ouellet, 2012: 38).<\/li><li><em>Escasa atenci\u00f3n a lo que hacen otros ej\u00e9rcitos y renuencia a adoptar conceptos, metodolog\u00edas y doctrinas desarrollados en el exterior<\/em> (Petrelli, 2013: 673). Un ejemplo llamativo: las IDF incorporaron de manera temprana las tecnolog\u00edas asociadas a la llamada Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares (RMA, en siglas inglesas) y fueron pioneras al aplicar con \u00e9xito algunos de sus principios en la batalla a\u00e9rea del L\u00edbano en 1982 (casi una d\u00e9cada antes de la guerra del Golfo de 1991, cuando se puso de moda el t\u00e9rmino). Pero a pesar de ello, las IDF no elaboraron conceptualmente los aspectos doctrinales de la RMA (Adamsky, 2010: 125-127). De hecho, no comenzaron a tener una cierta perspectiva sobre ella hasta la pol\u00e9mica reforma del General Shimon Naveh. Lo que nos lleva al siguiente punto.<\/li><li><em>Vulnerabilidad frente al pseudo-intelectualismo<\/em>. El ejemplo m\u00e1s mencionado es el intento de combatir el tradicional anti-intelectualismo con una supuesta revoluci\u00f3n en el modo de entender el arte de la guerra, (Kober, 2011: 717-718). Tuvo lugar en los a\u00f1os previos al conflicto de 2006 y fue dirigida por el General Naveh desde el Operational Theory Research Institute&nbsp;(OTRI). Algunos de los conceptos manejados eran interesantes y guardaban relaci\u00f3n con el enfoque de las Operaciones Basadas en Efectos. El problema es que se presentaron bajo un ropaje posmoderno, repleto de t\u00e9rminos arcanos que se empleaban sin comprenderse bien y en un contexto de insuficiente capital intelectual. El resultado fue que los elementos interesantes no se aprovecharon adecuadamente y que parte de los fallos de la guerra de L\u00edbano de 2006 se atribuyeron a esta fallida innovaci\u00f3n doctrinal (Adamsky, 2010: 128-129).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Experiencia israel\u00ed en la guerra del L\u00edbano de 2006<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 12 de julio de 2006 militantes de Hizbollah cruzaron la frontera y emboscaron a una patrulla israel\u00ed. El enfrentamiento se sald\u00f3 con dos soldados israel\u00edes secuestrados y otros ocho muertos, cinco de ellos en un r\u00e1pido intento de rescate en territorio liban\u00e9s. No era la primera vez que Hizbollah llevaba a cabo una acci\u00f3n de este tipo. En octubre de 2000, poco despu\u00e9s de la retirada israel\u00ed del sur del L\u00edbano, la organizaci\u00f3n chi\u00ed secuestr\u00f3 a tres soldados israel\u00edes que a\u00f1os despu\u00e9s canje\u00f3 por prisioneros.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta ocasi\u00f3n Hizbollah tambi\u00e9n pidi\u00f3 la liberaci\u00f3n de presos a cambio de los soldados retenidos pero los acontecimientos se precipitaron. Israel respondi\u00f3 con ataques a\u00e9reos y fuego de artiller\u00eda contra posiciones de Hizbollah e infraestructura civil en L\u00edbano. Entre los objetivos estuvo el aeropuerto de Beirut, y en esos primeros bombardeos murieron m\u00e1s de cuarenta civiles. Por su parte, el grupo liban\u00e9s replic\u00f3 con una lluvia de cohetes contra el norte de Israel, incluyendo n\u00facleos de poblaci\u00f3n. El d\u00eda 16 de julio el impacto directo de uno de esos cohetes mat\u00f3 a ocho trabajadores de la compa\u00f1\u00eda de ferrocarriles israel\u00ed en Haifa, una de las principales ciudades del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto se prolong\u00f3 hasta al 14 de agosto. En un primer momento Israel conf\u00edo a la IAF (Israeli Air Force) la neutralizaci\u00f3n de los cohetes y la victoria sobre Hizbollah. Pero la insuficiencia de la campa\u00f1a a\u00e9rea oblig\u00f3 a una fase terrestre en la que se empe\u00f1aron varias brigadas. Los combates fueron intensos, pues Hizbollah contaba con numerosas posiciones fortificadas, equipo militar avanzado (incluyendo misiles contracarro, comunicaciones sofisticadas y visores nocturnos), y un nivel de adiestramiento mayor que el de las milicias palestinas, el enemigo habitual de las IDF durante la segunda intifada.<\/p>\n\n\n\n<p>El balance de muertos en el lado israel\u00ed fue de 121 soldados y algo m\u00e1s de cuarenta civiles. En el liban\u00e9s las v\u00edctimas mortales fueron m\u00e1s de mil doscientas, aunque no se conoce ni el n\u00famero exacto ni cu\u00e1ntos eran militantes de Hizbollah. El enfrentamiento provoc\u00f3 un mill\u00f3n de desplazados libaneses y m\u00e1s de trescientos mil israel\u00edes. La guerra termin\u00f3 sin una victoria decisiva de ninguna de dos partes. Pero en t\u00e9rminos pol\u00edticos result\u00f3 desfavorable para Israel, que no se consigui\u00f3 liberar a los dos soldados secuestrados (que murieron de sus heridas) y que no logr\u00f3 poner fin militarmente a los lanzamiento de cohetes de Hizbollah. En total la organizaci\u00f3n chi\u00ed dispar\u00f3 cerca de cuatro mil cohetes, y casi una cuarta parte de ellos cay\u00f3 en \u00e1reas pobladas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mes de septiembre el gobierno israel\u00ed puso en marcha la Comisi\u00f3n Winograd con el prop\u00f3sito de investigar los errores cometidos en la concepci\u00f3n y desarrollo de las operaciones militares. El informe final es clasificado, aunque sus principales conclusiones se presentaron p\u00fablicamente (Comisi\u00f3n Winograd, 2008). En paralelo varios trabajos acad\u00e9micos han analizado los errores cometidos por el gobierno y por las IDF (Kober, 2008; Rapaport, 2010; Berman, 2012; Henriksen, 2012; Lambeth, 2012; Inbar &amp; Shamir, 2014). A continuaci\u00f3n se exponen las principales razones de la frustraci\u00f3n israel\u00ed. Lo hacemos de manera esquem\u00e1tica pues no es el objeto principal de nuestro art\u00edculo:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><em>Carencias en la definici\u00f3n de los objetivos pol\u00edticos<\/em>. Seg\u00fan el informe Winograd (2008), Israel entr\u00f3 en la guerra con \u201cgraves carencias y errores en lo referido a pensamiento y planeamiento estrat\u00e9gico\u201d. La decisi\u00f3n de poner en marcha la campa\u00f1a militar no fue resultado de un an\u00e1lisis minucioso del teatro liban\u00e9s, de la preparaci\u00f3n de las IDF y de una l\u00f3gica que conectase las acciones a emprender y los objetivos a alcanzar (Henriksen, 2012: 97-98). El entonces primer ministro, Ehud Olmert, estableci\u00f3 dos objetivos poco realistas: devoluci\u00f3n incondicional de los secuestrados y destrucci\u00f3n de Hizbollah como actor armado en el sur del L\u00edbano (Lambeth, 2012: 86). Y ello sin tener claro ni c\u00f3mo alcanzarlos ni con qu\u00e9 medios contaba; es decir, cu\u00e1l era el nivel real de preparaci\u00f3n de las IDF a la hora de embarcarse en la campa\u00f1a. La definici\u00f3n de ambos objetivos supon\u00eda que Hizbollah pod\u00eda proclamarse vencedor si lograba que ninguno de los dos se cumplieran. Como de hecho as\u00ed sucedi\u00f3.&nbsp;Una interpretaci\u00f3n posterior de los acontecimientos ha defendido la decisi\u00f3n de responder a la provocaci\u00f3n de Hizbollah con una operaci\u00f3n militar a gran escala como un modo de mantener vigente la disuasi\u00f3n israel\u00ed. El mensaje habr\u00eda sido: \u201csi secuestr\u00e1is a dos de nuestros soldados, nos volvemos locos y atacamos con todo lo que tenemos\u201d (Henriksen, 2012: 112). Pero aunque esa hubiera sido la justificaci\u00f3n aut\u00e9ntica, el desconocimiento de las capacidades reales de las IDF y las deficiencias de dise\u00f1o en una campa\u00f1a eminentemente reactiva acabaron perjudicando la imagen de invencibilidad de las fuerzas armadas hebreas y, por ende, su capacidad disuasoria.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li><em>Expectativas irreales en la capacidad del poder a\u00e9reo para alcanzar resultados decisivos<\/em>. Varias razones lo explican. Por un lado el convencimiento por parte del entonces comandante de las IDF, el Teniente General del aire Dan Halutz, sobre la primac\u00eda de la fuerza a\u00e9rea. Unos a\u00f1os antes, en un conferencia en el Colegio de Seguridad Nacional israel\u00ed hab\u00eda afirmado \u201cla fuerza terrestre no debe emplearse mientras existan alternativas a\u00e9reas\u2026 esto requiere abandonar algunos supuestos anacr\u00f3nicos: el primero de ellos, que la victoria es igual a territorio. La victoria significa alcanzar el objetivo estrat\u00e9gico, no necesariamente el territorio\u2026 es por tanto un estado mental. El poder a\u00e9reo influye significativamente en el estado mental del adversario\u201d (citado en Rapaport, 2010: 5). Pero la guerra avanzaba y el elevado n\u00famero de salidas de la IAF no se traduc\u00eda en resultados concluyentes. En total se efectuaron 11.897 salidas, un n\u00famero superior a las de la guerra del Yom Kippur (11.223) y la guerra del L\u00edbano de 1982 (6.052), sin que la mejora en t\u00e1cticas y tecnolog\u00edas impidieran a Hizbollah seguir bombardeando Israel (Kober, 2008: 23). Adem\u00e1s del exceso de confianza en el poder a\u00e9reo, otro factor que explica la primac\u00eda de la IAF en la etapa inicial de la guerra fue su alto nivel de preparaci\u00f3n. La inversi\u00f3n de defensa israel\u00ed durante los \u00faltimos a\u00f1os hab\u00eda venido privilegiando a la IAF ante la amenaza del programa nuclear iran\u00ed y una eventual operaci\u00f3n a\u00e9rea a gran escala dirigida a abortarlo (Berman, 2012: 126).<\/li><li><em>Ventaja tecnolog\u00eda no bien calibrada<\/em>. De forma complementaria tambi\u00e9n influy\u00f3 una interpretaci\u00f3n simplista de la RMA que confiaba en la superioridad tecnol\u00f3gica para imponerse al adversario. Hab\u00eda tenido \u00e9xito contra los militantes palestinos en los a\u00f1os previos, durante la segunda intifada. La ventaja tecnol\u00f3gica israel\u00ed hab\u00eda permitido llevar a cabo una intensa campa\u00f1a de ataques contra objetivos humanos de alto valor (<em>High Value Targeting<\/em>) privando a las organizaciones palestinas de decenas de l\u00edderes y cuadros experimentados (Inbar &amp; Shamir, 2014: 74). Esto, junto con otras medidas como la construcci\u00f3n de la gigantesca verja-muro con Cisjordania, se tradujo en una disminuci\u00f3n de la letalidad de las acciones terroristas (Byman, 2006).&nbsp;Sin embargo, Hizbollah contaba con ciertas capacidades tecnol\u00f3gicas propias de un actor estatal. Sus misiles da\u00f1aron al menos dieciocho carros de combate Merkava, y causaron cerca del cuarenta por ciento de las bajas al dispararlos tambi\u00e9n contra edificios en los que se hab\u00edan parapetado las tropas israel\u00edes (Hoffman, 2007: 37). Hizbollah sac\u00f3 partido a los equipos de visi\u00f3n nocturna para descubrir los movimientos de las IDF, y emple\u00f3 sistemas de guerra electr\u00f3nica para proteger sus comunicaciones e interceptar con \u00e9xito algunas de los israel\u00edes. Para ello cont\u00f3 con la ayuda de t\u00e9cnicos enviados por Ir\u00e1n (Kober, 2008: 20).<\/li><li>Relacionado con los dos puntos anteriores, otro factor que afect\u00f3 al planeamiento y a las infundadas expectativas en el poder a\u00e9reo fue la <em>resistencia a sufrir un n\u00famero elevado de bajas<\/em>. Las IDF se hab\u00edan retirado de la franja de seguridad del sur del L\u00edbano en el a\u00f1o 2000 tras un largo periodo de ocupaci\u00f3n en el que hab\u00edan muerto m\u00e1s de seiscientos soldados. Israel no ha sido inmune al cambio de valores sociales, con un mayor \u00e9nfasis en el individualismo y en los valores posmateriales, que hace m\u00e1s dif\u00edcil de aceptar las bajas en operaciones militares (Berman, 2012: 125; Kober, 2008: 7).&nbsp;Por ello, tanto el nivel pol\u00edtico como el militar descartaron de entrada una ambiciosa operaci\u00f3n terrestre que muy probablemente habr\u00eda supuesto un alto n\u00famero de ca\u00eddos. M\u00e1s tarde la continuidad de los lanzamientos de cohetes oblig\u00f3 a una acci\u00f3n terrestre m\u00e1s limitada, pero la eficacia de las t\u00e1cticas de combate de Hizbollah impidi\u00f3 que las IDF dominasen el campo de batalla y terminasen con los ataques contra el territorio israel\u00ed (Kober, 2008: 4-5).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul><li><em>Deficiente coordinaci\u00f3n entre la fuerza a\u00e9rea y las fuerzas terrestres israel\u00edes<\/em>. La operaci\u00f3n terrestre revel\u00f3 las carencias de la actuaci\u00f3n conjunta aire-tierra. Y conviene recordar que la IAF adem\u00e1s de aviones opera tambi\u00e9n los helic\u00f3pteros de ataque, que en otros ej\u00e9rcitos est\u00e1n encuadrados en las fuerzas de tierra. En los a\u00f1os previos a la guerra de 2006 las IDF se hab\u00edan centrado en acciones de baja intensidad en Gaza y Cisjordania en el marco de la segunda intifada. Como consecuencia se hab\u00eda descuidado la preparaci\u00f3n de las operaciones militares de mayor envergadura, y con ellas, las tareas de apoyo a\u00e9reo cercano (Lambeth, 2012: 87).<\/li><li>Por \u00faltimo, la guerra cuestion\u00f3 la <em>preparaci\u00f3n del ej\u00e9rcito de tierra israel\u00ed para una operaci\u00f3n de estas caracter\u00edsticas<\/em>. Aunque la opci\u00f3n terrestre se releg\u00f3 en un primer momento por los motivos mencionados, una vez puesta en marcha revel\u00f3 ciertos d\u00e9ficits de las unidades de tierra, incluidas algunas de las mejores de la fuerza regular: la brigada de infanter\u00eda 933 (Nahal) y la 401 brigada acorazada (Rapoport, 2010: 13). Los problemas fueron de car\u00e1cter sist\u00e9mico: equipo, adiestramiento, planificaci\u00f3n y log\u00edstica. En alg\u00fan caso, como en la batalla del r\u00edo Saluki el d\u00eda 13 de agosto, qued\u00f3 en entredicho el empleo combinado de las armas (artiller\u00eda, infanter\u00eda, medios acorazados, ingenieros). El cruce del r\u00edo se sald\u00f3 con once muertos y cincuenta heridos, consecuencia en gran medida de la mala coordinaci\u00f3n de unos y otros. Un General israel\u00ed que inform\u00f3 despu\u00e9s de la batalla afirm\u00f3: \u201cnunca imagin\u00e9 que la actuaci\u00f3n del ej\u00e9rcito fuese de tan baja calidad\u201d (citado en Berman, 2012: 33).&nbsp;En buena medida los recortes presupuestarios de los a\u00f1os previos y la atenci\u00f3n casi exclusiva a la lucha contra los militantes palestinos en Gaza y Cisjordania ayudan a explicar los problemas de la fuerza terrestre (Rapaport, 2010: 13-20; Lambeth, 2012: 90-91). Varios a\u00f1os antes el historiador militar israel\u00ed Martin Van Creveld (1998: 362-363) ya hab\u00eda advertido que la focalizaci\u00f3n de las IDF en la lucha contra los palestinos estaba atrofiando sus capacidades de guerra convencional.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><strong>La cultura organizativa en el aprendizaje y cambio de las IDF tras la guerra del L\u00edbano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La percepci\u00f3n de fracaso gener\u00f3 un input a favor del cambio en las IDF. Una demanda a la que se dio forma desde el nivel pol\u00edtico y militar, en conformidad con las teor\u00edas de Posen (1984) y de Rosen (1991), sin que necesariamente ambas sean incompatibles, tal como hemos recogido en el modelo propuesto en este art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el hecho de que existiera una demanda clara de cambio no garantizaba que \u00e9ste fuera a producirse, y tampoco que se tradujera en una mejora sustancial en el modo de emplear la fuerza; es decir, en una innovaci\u00f3n militar. Como se\u00f1alan Cohen y Gooch (1990: 26) en su obra de referencia <em>Military Misfortunes<\/em>, los grandes fracasos suelen producirse por uno o varios de estos tres motivos: errores a la hora de anticipar, de aprender y de adaptarse. Y en los ejemplos que analizan ambos autores se observa que las deficiencias en el aprendizaje y en la adaptaci\u00f3n pueden ir precedidas de desastres previos, tanto propios como ajenos, sin que \u00e9stos garanticen el cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue as\u00ed en el caso que estamos estudiando, y esa capacidad para aprender y cambiar se vio en buena medida favorecida y potenciada por la cultura organizativa de las IDF. A este respecto son especialmente interesantes dos l\u00edneas maestras del proceso de cambio: la investigaci\u00f3n corporativa sobre las causas del pobre rendimiento y los cambios relacionados con la mejora de la actuaci\u00f3n conjunta aire-tierra. L\u00f3gicamente, hubo otras v\u00edas de actuaci\u00f3n, pero en muchas de ellas el factor predominante fue una mayor disponibilidad de recursos (la otra variable interviniente del modelo presentado p\u00e1ginas atr\u00e1s). As\u00ed sucedi\u00f3 por ejemplo con la log\u00edstica, el entrenamiento de los reservistas, la realizaci\u00f3n m\u00e1s frecuente de ejercicios de grandes unidades terrestres, o el desarrollo y adquisici\u00f3n de nuevos programas de armamento como el sistema de protecci\u00f3n anticarro Trophy y el escudo Iron Dome (Rapaport, 2010: 13-21). Son cambios importantes, pero el papel que juega en ellos la cultura organizativa \u2013a la hora de favorecerlos o de ofrecer resistencias\u2013 es menor. M\u00e1s relevantes fueron sin embargo los dos que se examinan a continuaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; a) Esfuerzo honesto de investigaci\u00f3n y de cr\u00edtica interna sobre el origen de los problemas<\/em>. No s\u00f3lo a nivel pol\u00edtico con la ya mencionada Comisi\u00f3n Winograd, que forma parte de una tradici\u00f3n de autocr\u00edtica despu\u00e9s operaciones militares cuestionables, como por ejemplo la Comisi\u00f3n Agranat tras la guerra del Yom Kippur de 1973 y la Comisi\u00f3n Kanah, con posterioridad a la guerra del L\u00edbano de 1982 (Henriksen, 2012: 98). Dentro de cada una de las tres ramas de las IDF tambi\u00e9n hubo una revisi\u00f3n de los errores cometidos. Antes de dimitir de su cargo, el Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Teniente General Dan Halutz puso en marcha un proceso interno para dar con las causas de los errores. La b\u00fasqueda se materializ\u00f3 en dos informes que inclu\u00edan tanto diagn\u00f3sticos de los problemas como directrices para solucionarlos. En paralelo a esos informes hubo declaraciones p\u00fablicas de altos responsables militares reconociendo abiertamente los or\u00edgenes de los fallos y expresando su voluntad de rectificarlos. Fue el caso por ejemplo del Jefe de Estado Mayor de la IAF, General Elyezer Schkedy, que reconoci\u00f3 las carencias de su fuerza de ala fija a la hora de prestar apoyo a\u00e9reo cercano (Lambeth, 2012: 90).<\/p>\n\n\n\n<p>Son varios los rasgos de la cultura organizativa israel\u00ed que resultan coherentes con esta primera l\u00ednea maestra del cambio. Por un lado, el sentimiento de inseguridad que rodea el an\u00e1lisis estrat\u00e9gico israel\u00ed y la conciencia de su escaso margen de maniobra. El fracaso de las IDF en L\u00edbano da\u00f1\u00f3 su imagen de invencibilidad y en consecuencia erosion\u00f3 la capacidad de disuasi\u00f3n israel\u00ed frente a actores estatales y no estatales. Seg\u00fan su cultura militar y estrat\u00e9gica era imperativo taponar la brecha. Por otra parte, el esp\u00edritu cr\u00edtico, la mentalidad no punitiva hacia la advertencia de errores, la insistencia en el aprendizaje organizacional y el h\u00e1bito de extraer lecciones aprendidas tambi\u00e9n es propia de este esfuerzo por detectar y corregir las causas del fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; b) Mejora de la actuaci\u00f3n conjunta (aire-tierra). <\/em>Como ya hemos se\u00f1alado, la deficiente coordinaci\u00f3n entre la IAF y la fuerza terrestre fue una de las principales carencias detectadas. Pero en lugar de quedarse en un agrio debate corporativo y en un atrincheramiento de ambos ej\u00e9rcitos, se busc\u00f3 la soluci\u00f3n del problema mediante la voluntad colaborativa de las dos partes. Por un lado, se diagnostic\u00f3 correctamente que el d\u00e9ficit de coordinaci\u00f3n hab\u00eda comenzado con la retirada israel\u00ed de la franja de seguridad del sur del L\u00edbano en el a\u00f1o 2000. Aquello llev\u00f3 a pensar que la \u00e9poca de las grandes operaciones militares hab\u00eda terminado y se decidi\u00f3 liberar a los aviones de la misi\u00f3n de apoyo a\u00e9reo cercano, dejando esa tarea a los helic\u00f3pteros de ataque (cuyos pilotos acabaron creando una comunidad aparte en la IAF). Se lleg\u00f3 as\u00ed a un acuerdo t\u00e1cito entre la fuerza terrestre y a\u00e9rea, seg\u00fan el cual la primera tendr\u00eda que depender fundamentalmente de sus propios medios (b\u00e1sicamente artiller\u00eda y morteros) para el apoyo de fuegos. A partir de ah\u00ed cada ej\u00e9rcito desarroll\u00f3 t\u00e1cticas, se entren\u00f3 y planific\u00f3 como si el otro no existiera (Lambeth, 2012: 91).<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez identificado el origen del problema, tras la guerra de 2006 tanto el ej\u00e9rcito de tierra como la IAF se embarcaron en un serio programa de mejora. En su impulso tuvieron un notable protagonismo los Generales Yohanan Locker y Gabi Shachon, respectivamente de la fuerza a\u00e9rea y terrestre, que siguieron de cerca los avances de sus respectivos estados mayores en los procesos de planificaci\u00f3n y entrenamiento conjunto. Al mismo tiempo, la IAF organiz\u00f3 mesas redondas con representantes de los tres ej\u00e9rcitos en la base de Tel Nof para favorecer el intercambio de ideas. Como parte del di\u00e1logo se organizaron visitas para que los oficiales de la fuerza terrestre vieran in situ las im\u00e1genes y el manejo de los drones. Se hizo volar a algunos de ellos en helic\u00f3pteros de ataque Cobra y en aviones de combate F-15I y F-16, con el fin de que experimentaran la visi\u00f3n que tiene el piloto sobre el campo de batalla y conocieran las limitaciones y potencialidades de los medios a\u00e9reos, especialmente de los aviones m\u00e1s avanzados, a la hora de prestar apoyo a las fuerzas terrestres. Y todo fue paralelo a un incremento sustancial de los ejercicios conjuntos a gran escala, y de una reelaboraci\u00f3n de la doctrina por ambas partes que enfatizaba la actuaci\u00f3n conjunta.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa misma l\u00ednea, en septiembre de 2007 se puso en marcha el primer curso conjunto de estado mayor en la historia de las IDF, y termin\u00f3 de completarse el desarrollo de las unidades de elaboraci\u00f3n de doctrina de los dos ej\u00e9rcitos con un \u00e9nfasis particular en los aspectos conjuntos (Libel, 2013: 288). A ello se a\u00f1adi\u00f3 por \u00faltimo un cambio org\u00e1nico. La IAF se comprometi\u00f3 a asignar a cada brigada terrestre en combate una unidad de control a\u00e9reo t\u00e1ctico que incluir\u00eda al menos un controlador de ataque con el empleo de Comandante o Teniente Coronel. Ello aseguraba que a cada brigada se le dedicasen aviones de combate, helic\u00f3pteros o drones espec\u00edficos. Como consecuencia el apoyo a\u00e9reo cercano, que se hab\u00eda asignado al principal centro de operaciones a\u00e9reas de la IAF durante la guerra del L\u00edbano, pas\u00f3 a depender del nivel de cada brigada, e incluso de unidades menores (Lambeth, 2012: 91-92).<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo enfoque conjunto se llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica a finales de 2008, con motivo de la operaci\u00f3n Plomo fundido (<em>Cast Lead<\/em>) en la franja de Gaza. Comenz\u00f3 con una campa\u00f1a a\u00e9rea contra una lista de cientos de blancos geolocalizados de Hamas, que el departamento de planeamiento de campa\u00f1as de la fuerza a\u00e9rea y el mando sur (de la fuerza terrestre) hab\u00edan compilado durante los a\u00f1os previos. La elaboraci\u00f3n de la lista fue resultado de un proceso de di\u00e1logo inter-ej\u00e9rcitos. A ese esfuerzo tambi\u00e9n contribuyeron el AMAN (inteligencia militar) y el Shin Bet (servicio de inteligencia interior), que una vez iniciada la operaci\u00f3n militar envi\u00f3 oficiales de enlace (Lambeth, 2012: 95).<\/p>\n\n\n\n<p>En la fase terrestre de Plomo fundido participaron cuatro brigadas, con cerca de diez mil efectivos. El desarrollo y los resultados de la operaci\u00f3n demostraron la eficacia de las mejoras introducidas en la actuaci\u00f3n conjunta. Las unidades terrestres contaron el apoyo cercano de helic\u00f3pteros de ataque y de aviones de combate F-16 y F-15I, que atendieron con rapidez las demandas de fuego de las unidades de control a\u00e9reo asignadas a las brigadas. Se produjo un cambio claro respecto a la funci\u00f3n del poder a\u00e9reo durante la guerra de L\u00edbano. En 2006 la mayor parte de las misiones desarrolladas por la IAF hab\u00edan sido de bombardeo de objetivos estrat\u00e9gicos y de interdicci\u00f3n, mientras que en Gaza el peso principal lo tuvo el apoyo a\u00e9reo cercano a las fuerzas terrestres. Y aunque no sea un indicador definitivo, es remarcable que en el transcurso de la operaci\u00f3n, que dur\u00f3 veintitr\u00e9s d\u00edas en comparaci\u00f3n con los cuarenta y cuatro del verano de 2006, los helic\u00f3pteros de ataque lanzaron m\u00e1s misiles contra objetivos terrestres en Gaza (1.120) que en L\u00edbano (1.070) (Lambeth, 2012: 103).<\/p>\n\n\n\n<p>Derribar las barreras institucionales entre ej\u00e9rcitos es un proceso \u00edntimamente relacionado con la cultura organizativa. En las IDF se vio favorecido por el compromiso con el cambio de las altas instancias militares en uno y otro ej\u00e9rcito. Y ese esfuerzo fue complementario al factor cultural, pues como se\u00f1alan Farrell y Terriff (2002) los l\u00edderes contribuyen a dar forma a la cultura de la organizaci\u00f3n y, si es necesario, a impulsar el cambio a trav\u00e9s de ella. Pero adem\u00e1s hubo varios aspectos destacados de la cultura militar israel\u00ed que contribu\u00edan la integraci\u00f3n aire-tierra: la filosof\u00eda del <em>ein beira<\/em> (no hay elecci\u00f3n), asociada a la conciencia del escaso margen estrat\u00e9gico con que cuenta Israel y la necesidad de poseer unas fuerzas armadas efectivas que garanticen su supervivencia. Tambi\u00e9n la orientaci\u00f3n pragm\u00e1tica, dirigida a la resoluci\u00f3n de problemas, que acepta soluciones flexibles y creativas, tiene mucho que ver con la determinaci\u00f3n y adaptabilidad de ambas fuerzas a la hora de integrarse. Del mismo modo, es de suponer que la tolerancia a las relaciones informales y a hablar sin rodeos jug\u00f3 un papel favorable en los encuentros y reuniones de oficiales de ambos ej\u00e9rcitos en los a\u00f1os posteriores a la guerra de 2006. En ese sentido, Marcus (2015: 522) destaca que las relaciones informales contribuyeron al \u00e9xito de un nuevo sistema de lecciones aprendidas y gesti\u00f3n del conocimiento que se refin\u00f3 en los a\u00f1os posteriores al conflicto del L\u00edbano y que demostr\u00f3 su eficacia con motivo de la operaci\u00f3n <em>Cast Lead<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aprender y mejorar despu\u00e9s de un fracaso parece l\u00f3gico pero ni las personas ni las instituciones act\u00faan siempre de manera racional. En las organizaciones la cultura desempe\u00f1a un rol clave al actuar como variable interviniente entre los impulsos que inducen al cambio y la culminaci\u00f3n efectiva de los procesos de innovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestro caso de estudio se observa que ciertas particularidades de la cultura militar israel\u00ed facilitaron el r\u00e1pido aprendizaje y cambio de las IDF tras la experiencia del L\u00edbano. La percepci\u00f3n de amenaza y de lucha por la supervivencia, la actitud positiva hacia la cr\u00edtica, la mentalidad abierta y creativa, el inter\u00e9s por las lecciones aprendidas, el gusto por la informalidad y la flexibilidad, la orientaci\u00f3n pragm\u00e1tica, y otros rasgos relacionados, contribuyeron a que las fuerzas armadas israel\u00edes identificaran las fuentes de error y se esforzaran por remediarlas. Dichos rasgos culturales favorables al cambio pueden ser una fuente de inspiraci\u00f3n para los ej\u00e9rcitos de otros pa\u00edses, en especial cuando se enfrentan a situaciones nuevas y complejas.<\/p>\n\n\n\n<p>De cara a futuros trabajos, ser\u00eda interesante estudiar la cultura organizativa de las IDF desde una perspectiva comparada. Permitir\u00eda conocer hasta qu\u00e9 punto la cultura supone una ventaja competitiva para las Fuerzas de Defensa de Israel. Para ello deber\u00eda cumplir tres condiciones: 1) ser valiosa (aumentar la efectividad de la organizaci\u00f3n); 2) distinguirse de sus adversarios; y 3) y ser dif\u00edcilmente imitable (Hodge, Anthony y Gales, 2003: 294).<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, tambi\u00e9n ser\u00eda oportuno profundizar en lo que podr\u00edamos llamar el lado oscuro que de la cultura militar israel\u00ed: el anti-intelectualismo y sus caracter\u00edsticas asociadas. Especialmente en el modo como esto influy\u00f3 en la respuesta estrat\u00e9gica del gobierno y de las IDF al comienzo de la guerra del L\u00edbano, as\u00ed como en la concepci\u00f3n y resultados tambi\u00e9n estrat\u00e9gicos de las posteriores intervenciones militares israel\u00edes en Gaza (<em>Cast Lead<\/em>, diciembre 2008 &#8211; enero 2009; <em>Pillar of Defense<\/em>, noviembre 2012; y <em>Protective Edge<\/em>, julio &#8211; agosto 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy probable que la b\u00fasqueda de soluciones a corto plazo, cierto culto a la fuerza, la debilidad del pensamiento estrat\u00e9gico y el tecnocentrismo ayuden a explicar el dise\u00f1o de operaciones militares, que (aunque han tratado de minimizar las bajas civiles mediante el empleo de armas guiadas, la anulaci\u00f3n de acciones en el \u00faltimo momento y el aviso previo para el desalojo de ciertos blancos) en la pr\u00e1ctica han provocado la muerte de miles de civiles, incluidos cientos de menores (B\u2019Tselem, 2015). Se trata de una l\u00ednea de actuaci\u00f3n racionalizada por el pensamiento estrat\u00e9gico israel\u00ed, orientada a disuadir a los actores no estatales que amenazan a Israel y a tratar de distanciarlos de su poblaci\u00f3n potencial de apoyo (Petrelli, 2013: 668).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es innegable que esa desproporci\u00f3n en el ejercicio de la leg\u00edtima defensa plantea graves objeciones morales \u2013lo cual mina su propio car\u00e1cter leg\u00edtimo\u2013 y conlleva un importante deterioro de la imagen internacional de Israel. Aunque por el momento las IDF prevalezcan, a largo plazo esa estrategia puede acabar dando lugar a consecuencias negativas imprevisibles. Ciertamente, la decisi\u00f3n \u00faltima de poner en marcha tales acciones compete en exclusiva al poder pol\u00edtico pero las IDF como autoridad epist\u00e9mica tiene tambi\u00e9n un notable peso en la formaci\u00f3n del pensamiento estrat\u00e9gico israel\u00ed (Michael, 2007). Mientras esos puntos d\u00e9biles no se solventen, las IDF corren el riesgo de lograr innovaciones brillantes en los niveles operacional y t\u00e1ctico, pero sin que \u00e9stas se traduzcan en ganancias estrat\u00e9gicas y pol\u00edticas duraderas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Javier Jord\u00e1n<\/em><\/strong><em> es Profesor Titular de Ciencia Pol\u00edtica y director del M\u00e1ster en Estudios Estrat\u00e9gicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada, Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adamsky, Dima (2010), <em>The Culture of Military Innovation. The Impact of Cultural Factors on the Revolution in Military Affairs in the Russia, the US and Israel<\/em>, Stanford: Stanford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>B\u2019Tselem &#8211; The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories (consultado en 2015). Apartado de estad\u00edsticas de bajas de las operaciones militares israel\u00edes. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.btselem.org\/statistics\">http:\/\/www.btselem.org\/statistics<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ben Shalom, Uzi &amp; Shamir, Eitan (2011), \u201cMission Command between Theory and Practice: The Case of the IDF\u201d, <em>Defense and Security Analysis<\/em>, Vol. 27, No 2, pp. 101-117.<\/p>\n\n\n\n<p>Berman, Lazar (2012), \u201cCapturing Contemporary Innovation: Studying IDF Innovation against Hamas and Hizballah\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 35, No 1, pp. 121-147.<\/p>\n\n\n\n<p>Byman, Daniel L. (2006), \u201cDo Targeted Killings Work?\u201d, <em>Foreign Affairs<\/em> Vol. 85, No 2, pp. 95-112.<\/p>\n\n\n\n<p>Catignani, Sergio (2005), \u201cThe Strategic Impasse in Low-Intensity Conflicts: The Gap Between Israeli Counter-Insurgency Strategy and Tactics During the Al-Aqsa Intifada\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 28, No 1, pp. 57-75.<\/p>\n\n\n\n<p>Cohen, Eliot A. &amp; Gooch, John (1990),&nbsp;<em>Military Misfortunes<\/em>, New York: The Free Press.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &#8211;&nbsp;Eisenstadt, Michael J. &amp; Bacevich, Andrew J. (1998), <em>Knives, Tanks, and Missiles&#8217;: Israel&#8217;s Security Revolution<\/em>, Washington D.C.: Washington Institute for Near East Policy.<\/p>\n\n\n\n<p>Cohen, Stuart A. (2006), \u201cChanging Civil\u2013Military Relations in Israel: Towards an Over-subordinate IDF?\u201d, <em>Israel Affairs<\/em>, Vol. 12, No 4, pp. 769-788.<\/p>\n\n\n\n<p>Cote, Owen R. (1996). <em>The Politics of Innovative Military Doctrine: The US Navy and Fleet Balistc Missiles<\/em>. Tesis doctoral presentada en el Departamento de Ciencia Pol\u00edtica del MIT. Disponible en: <a href=\"http:\/\/edocs.nps.edu\/AR\/topic\/theses\/1996\/Feb\/96Feb_Cote_PhD.pdf\">http:\/\/edocs.nps.edu\/AR\/topic\/theses\/1996\/Feb\/96Feb_Cote_PhD.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Davis, Vincent (1967). <em>The Politics of Innovation: Patterns in Navy Cases, <\/em>Monograph Series in World Affairs. Denver: University of Denver.<\/p>\n\n\n\n<p>Farrell, Theo G. &amp; Terriff, Terry (2002) \u201cThe Sources of <em>Military Change\u201d <\/em>en Farrell, Theo G. &amp; Terriff, Terry (ed.), <em>The Sources of military Change<\/em> <em>Military Change<\/em>: <em>Culture, Politics, Technology,<\/em> Boulder, CO: Lynne Rienner, pp. 3-20.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &#8211;&nbsp;(2010) \u201cImproving in War: Military Adaptation and the British in Helmand Province, Afghanistan, 2006\u20132009\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 33, No 4, pp. 567-594.<\/p>\n\n\n\n<p>Finkel, Meir (2011), <em>On Flexibility: Recovery from Technological and Doctrinal Surprise on the Battlefield<\/em>, Stanford: Stanford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Foley, Robert T. (2012), \u201cA Case Study in Horizontal Military Innovation: The German Army, 1916\u20131918\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 35, No 6, pp. 799-827<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Morales, V\u00edctor Jes\u00fas (2004), <em>Aprendizaje organizacional: Delimitaci\u00f3n y condicionantes estrat\u00e9gicos<\/em>, Granada: Universidad de Granada.<\/p>\n\n\n\n<p>Grissom, Adam. (2006), \u00abThe Future of Military Innovation Studies\u00bb. <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 29, No 5, pp. 905-934.<\/p>\n\n\n\n<p>Henriksen, Dag (2012), \u201cDeterrence by Default? Israel&#8217;s Military Strategy in the 2006 War against Hizballah\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 35, No. 1, pp. 666-691.<\/p>\n\n\n\n<p>Hodge, Billy. J., Anthony, William. P., Gales, Lawrence. M (2003), <em>Teor\u00eda de la organizaci\u00f3n: un enfoque estrat\u00e9gico<\/em>, Madrid: Prentice Hall<\/p>\n\n\n\n<p>Hoffman, Frank G. (2009), \u201cHybrid Warfare and Challenges\u201d, <em>Joint Forces Quarterly<\/em>, Vol. 52, No 1, pp. 34-39.<\/p>\n\n\n\n<p>Horowitz, Michael C. (2010), The Diffusion of Military Power: Causes and Consequences for International Politics. Princeton: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Inbar, Efraim &amp; Shamir, Eitan (2014), \u201cMowing the Grass\u2019: Israel\u2019s Strategy for Protracted Intractable Conflict\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 37, No 1, pp. 65-90.<\/p>\n\n\n\n<p>Janowitz, Morris (1990), <em>El soldado profesional<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Jord\u00e1n, Javier (2014a), \u201cUna introducci\u00f3n al concepto de innovaci\u00f3n militar\u201d, <em>An\u00e1lisis GESI 6\/2014<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &#8211; (2014b), \u201cQu\u00e9 factores impulsan la innovaci\u00f3n militar\u201d, <em>An\u00e1lisis GESI ,<\/em>12\/2014.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &#8211; (2014c), \u201cFases de la innovaci\u00f3n militar. La Batalla Aeroterrestre como caso de estudio\u201d, <em>An\u00e1lisis GESI<\/em>, 7\/2014.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &#8211;&nbsp;y Baqu\u00e9s, Josep (2014),&nbsp;<em>Guerra de drones. Pol\u00edtica, tecnolog\u00eda y cambio social en los nuevos conflictos<\/em>, Madrid: Biblioteca Nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>Kier, Elisabeth. (1995), \u201cCulture and Military Doctrine \u2013 France between the Wars\u201d. <em>International Security,<\/em> Vol. 19, No. 4, pp. 65\u201393.<\/p>\n\n\n\n<p>Kober, Avi (2008), \u201cThe Israel defense forces in the Second Lebanon War: Why the poor performance?\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 31, No 1, pp. 3-40<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8211;&nbsp;(2011), \u201cWhat Happened to Israeli Military Thought?\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 34, No 5, pp. 707-732.<\/p>\n\n\n\n<p>Lambeth, Benjamin S. (2012), \u201cIsrael\u2019s War in Gaza: A Paradigm of Effective Military Learning and Adaptation\u201d,&nbsp;<em>International Security, <\/em>Vol&nbsp;37, No 2, pp. 85-91.<\/p>\n\n\n\n<p>Libel, Tamir (2013), \u201cFrom the people&#8217;s army to the Jewish people&#8217;s army: the IDF&#8217;s force structure between professionalization and militarization\u201d, <em>Defense &amp; Security Analysis<\/em>, Vol. 29, No 4, pp. 280-292.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcus, Raphael (2015), \u201cMilitary Innovation and Tactical Adaptation in the Israel\u2013Hizballah Conflict: The Institutionalization of Lesson-Learning in the IDF\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 38, No. 4, p. 500-528.<\/p>\n\n\n\n<p>McChrystal, Stanley. (2013). <em>My Share of the Task.<\/em> New York: Penguin Group.<\/p>\n\n\n\n<p>Michael, Kobi (2007), The Israel Defense Forces as an epistemic authority: An intellectual challenge in the reality of the Israeli \u2013 Palestinian conflict, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 30, No 3, pp. 421-446.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8211;&nbsp;(2009), \u201cWho Really Dictates What an Existential Threat Is? The Israeli Experience\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 32, No 5, pp. 687-713.<\/p>\n\n\n\n<p>Moskos, Charles C., Allen, John Williams &amp; Segal, David R (2000), \u201cArmed forces after the Cold War\u201d, en Moskos, Charles C., Allen, John Williams y Segal, David R. (eds), Oxford University Press, New York &amp; Oxford, 2000, pp. 1-13.<\/p>\n\n\n\n<p>Murray, Williamson (2002), <em>Two Lectures: Transformation and Innovation: The Lessons of the 1920s and 1930s Looking at Two Distinct Periods of <\/em><em>Military Innovation: 1872 \u2013 1914 <\/em><em>and 1920 \u2013 1939<\/em>, Alexandria: Institute for Defense Analyses.<\/p>\n\n\n\n<p>Pahlavi, Pierre C. &amp; Ouellet, Eric (2012), \u201cInstitutional analysis and irregular warfare: Israel Defense Forces during the 33-Day War of 2006\u201d, <em>Small Wars &amp; Insurgencies<\/em>, Vol. 23, No 1, pp. 32-55<\/p>\n\n\n\n<p>Petrelli, Niccol\u00f2 (2012), \u201cThe missing dimension: IDF special operations forces and strategy in the Second Lebanon War\u201d, <em>Small Wars &amp; Insurgencies<\/em>, Vol. 23, No 1, pp. 56-73<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8211;&nbsp;(2013), \u201cDeterring Insurgents: Culture, Adaptation and the Evolution of Israeli Counterinsurgency, 1987\u20132005\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 36, No 5, pp. 666-691.<\/p>\n\n\n\n<p>Posen, Barry R. (1984), <em>The Sources of Military Doctrine: France, Britain, and Germany between&nbsp;the&nbsp;World Wars<\/em>, Ithaca: Cornell University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosen, Stephen P. (1991), <em>Winning the Next War. Innovation and the Modern Military<\/em>, Ithaca and London: Cornell University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Senor, Dan &amp; Singer, Saul (2009), <em>Start-Up Nation: The Story of Israel&#8217;s Economic Miracle, New York: Twelve.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Slater, S. F. &amp; Narver, J. C. (1995), \u201cMarket Orientation and the Learning Organization\u201d <em>Journal of Marketing<\/em>, Vol. 59, No 3, pp. 63-74.<\/p>\n\n\n\n<p>Van Creveld, Martin (1991), <em>Technology and War. 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