{"id":232,"date":"2020-11-03T15:08:21","date_gmt":"2020-11-03T15:08:21","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=232"},"modified":"2020-11-03T15:08:22","modified_gmt":"2020-11-03T15:08:22","slug":"la-defensa-estadounidense-entre-la-revolucion-y-la-compensacion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/la-defensa-estadounidense-entre-la-revolucion-y-la-compensacion\/","title":{"rendered":"La Defensa estadounidense, entre la revoluci\u00f3n y la compensaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">GUILLEM COLOM<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad Pablo de Olavide. Sevilla, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: El art\u00edculo repasa el planeamiento de la defensa estadounidense contempor\u00e1neo para trazar las pautas de continuidad existentes entre la Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares que arranc\u00f3 con la Segunda Estrategia de Compensaci\u00f3n en la d\u00e9cada de 1970, se desarroll\u00f3 en la d\u00e9cada de 1990 y se consolid\u00f3 durante la Guerra contra el Terror, y la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n que lo orientar\u00e1 hasta 2030 y que posiblemente motivar\u00e1 una nueva revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Estados Unidos, Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares, Transformaci\u00f3n, Estrategia de Compensaci\u00f3n, pol\u00edtica de defensa, pol\u00edtica militar<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;The U.S. Defense, between the Revolution and the Offset<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The article reviews the U.S. contemporary Defense planning to establish the continuity patterns that exist between the Revolution in Military Affairs developed in the 1970s under the Second Offset Strategy, matured in the 1990s and succeeded during the War on Terror; and the Third Offset Strategy that will guide its Defense planning until 2030 and capable of inspiring a new revolution.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: United States, Revolution in Military Affairs, Transformation, Offset Strategy, Defense policy, military policy<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 15 de marzo de 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptado: 18 de abril de 2016.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>: Guillem Colom, \u00abLa Defensa estadounidense, entre la revoluci\u00f3n y la compensaci\u00f3n\u00bb, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 2, No. 1, (2016), pp. 1-20.&nbsp;DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.3.1<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstados Unidos es una naci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Y es precisamente la sofisticaci\u00f3n de su tecnolog\u00eda el principal s\u00edmbolo de su poder\u201d (Friedman, 1998: 16). Con esta evocadora cita acerca de la fascinaci\u00f3n que tiene Estados Unidos por la tecnolog\u00eda comienza la obra <em>The Future of War<\/em>, publicada en 1998 por George Friedman \u2013fundador de la consultora de inteligencia estrat\u00e9gica Stratfor\u2013 y su esposa Meredith. Basado en la idea de que las armas inteligentes revolucionar\u00edan la guerra y que la superioridad tecnol\u00f3gica de Estados Unidos le garantizar\u00eda la supremac\u00eda militar futura, este libro fue escrito cuando el pa\u00eds se hallaba en una situaci\u00f3n excepcional: su gran antagonista hab\u00eda desaparecido, Washington se hab\u00eda consolidado como el gran polo del poder global, el mundo disfrutaba de una aparente paz y estabilidad, muchas naciones del antiguo bloque comunista deseaban integrarse en la esfera occidental, la econom\u00eda norteamericana volv\u00eda a despegar y su hegemon\u00eda b\u00e9lica parec\u00eda garantizada mediante la inminente conquista de una Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares (<em>Revolution in Military Affairs<\/em> \u2013 RMA) que promet\u00eda inaugurar un estilo de combatir m\u00e1s limpio, eficaz, preciso y resolutivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas de estas esperanzas se desvanecieron en Afganist\u00e1n e Irak, cuya ocupaci\u00f3n demostr\u00f3 una vez m\u00e1s la crudeza de la guerra. Aunque estas campa\u00f1as demostraron las debilidades de este estilo de combatir en entornos irregulares y moderaron las proclamas de la d\u00e9cada anterior; tambi\u00e9n permitieron al pa\u00eds madurar las tecnolog\u00edas revolucionarias como el armamento inteligente, los sistemas no-tripulados o la cibern\u00e9tica, explotar nuevas formas de combatir y concebir las operaciones conjuntas en las dimensiones terrestre, a\u00e9rea, naval, espacial y cibern\u00e9tica e identificar el soldado como el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de su maquinaria b\u00e9lica. En la actualidad, consolidada la revoluci\u00f3n, enterrada la Guerra contra el Terror, difundidas las tecnolog\u00edas que conformaron el n\u00facleo duro de la RMA, erosionada la supremac\u00eda militar que \u00e9sta le ha proporcionado durante cuatro d\u00e9cadas y con la mirada puesta en Asia-Pac\u00edfico, Estados Unidos vuelve a escuchar los cantos de sirena de la tecnolog\u00eda con el lanzamiento de la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n (<em>Offset Strategy<\/em>) para incrementar la brecha tecnol\u00f3gico-militar con sus potenciales adversarios, reemplazar el tradicional modelo de presencia avanzada y proyecci\u00f3n del poder, y susceptible de culminar \u2013 tal y como hizo la Segunda Estrategia de Compensaci\u00f3n en la d\u00e9cada de 1970 \u2013 en una nueva RMA.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, aprovechando la inminente publicaci\u00f3n de la obra \u2018De la Compensaci\u00f3n a la Revoluci\u00f3n: la configuraci\u00f3n de la pol\u00edtica de defensa estadounidense contempor\u00e1nea (1977-2014)\u2019, este art\u00edculo repasar\u00e1 el planeamiento estrat\u00e9gico americano desde el arranque de la Segunda Estrategia de Compensaci\u00f3n hasta la consolidaci\u00f3n de la RMA, la erosi\u00f3n de este r\u00e9gimen militar y final lanzamiento de una Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n que, basada en la herencia de la RMA, orientar\u00e1 el planeamiento estrat\u00e9gico del pa\u00eds hasta 2030 y podr\u00e1 motivar una nueva revoluci\u00f3n que transformar\u00e1 el arte b\u00e9lico.<a href=\"#_edn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn fue el detonante de una sucesi\u00f3n de cambios pol\u00edticos que culminaron con el desmoronamiento del Bloque Oriental, la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la reconfiguraci\u00f3n del mapa europeo. Estos hechos marcaron el fin del sistema internacional bipolar, situaron a Estados Unidos en la c\u00faspide del orden mundial y obligaron a reestructurar las pol\u00edticas de defensa de los antiguos bloques.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto hist\u00f3rico, el planeamiento de la defensa estadounidense estuvo marcado por el cobro del \u2018dividendo de la paz\u2019 (la reducci\u00f3n del gasto militar, la desmovilizaci\u00f3n de fuerzas y la reorganizaci\u00f3n de unidades); la configuraci\u00f3n de los pilares estrat\u00e9gicos del pa\u00eds para la posguerra fr\u00eda (la articulaci\u00f3n de un orden hegem\u00f3nico que impidiera emerger otro competidor regional o global) y la b\u00fasqueda de una RMA que promet\u00eda proporcionar a sus ej\u00e9rcitos el dominio militar frente a cualquier oponente, permitiendo reducir tanto el gasto en defensa como apoyar la estrategia de primac\u00eda que la Administraci\u00f3n Bush perfilar\u00eda para construir el nuevo orden mundial (Colom, 2016; Mann, 2004).<a href=\"#_edn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Posibilitada por la revoluci\u00f3n de la informaci\u00f3n, fundamentada en el liderazgo tecnol\u00f3gico-industrial del pa\u00eds y enfocada a ampliar la brecha militar con sus oponentes, esta revoluci\u00f3n parec\u00eda ser la soluci\u00f3n a todos los interrogantes estrat\u00e9gicos que deb\u00eda responder Estados Unidos tras el final de la Guerra Fr\u00eda (Tomes, 2012; Adamski, 2008a, Kagan, 2006; Sloan, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Considerada como el paradigma de un proceso de innovaci\u00f3n militar exitoso,<a href=\"#_edn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> una RMA es una transformaci\u00f3n en la forma de conducir las operaciones militares que resulta de la explotaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas, doctrinas y formas de organizaci\u00f3n. Este nuevo conjunto de capacidades militares<a href=\"#_edn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> convierte en irrelevante u obsoleto el modelo b\u00e9lico prerevolucionario y proporciona una enorme superioridad al primer ej\u00e9rcito que conquista la revoluci\u00f3n. No obstante, \u00e9ste podr\u00e1 mantener esta brecha militar por un tiempo limitado, pues con el paso del tiempo las nuevas tecnolog\u00edas se difundir\u00e1n y sus adversarios intentar\u00e1n emular (copiando de forma acr\u00edtica), asimilar (adaptando a su situaci\u00f3n concreta) o desarrollar respuestas (en muchos casos asim\u00e9tricas) para acabar con esta superioridad (Horowitz 2010; Colom, 2008: 38-47).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque a lo largo de la Historia se ha producido numerosas RMA \u2013desde las reformas de Jenofonte en el siglo V a.C. a la guerra nuclear en el siglo XX\u2013 que han transformado la manera de concebir y hacer la guerra, la revoluci\u00f3n que Washington busc\u00f3 en la inmediata posguerra fr\u00eda y que se consolid\u00f3 durante la Guerra contra el Terror<a href=\"#_edn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> empez\u00f3 a gestarse en la d\u00e9cada de 1970, coincidiendo con el advenimiento de la Era de la Informaci\u00f3n. Desde entonces, la inform\u00e1tica, Internet, las comunicaciones por sat\u00e9lite, los sistemas de geolocalizaci\u00f3n, la rob\u00f3tica o la inteligencia artificial<a href=\"#_edn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> se han integrado en los ej\u00e9rcitos y han transformando sus procesos, pr\u00e1cticas, medios y capacidades. Sus mayores beneficios radican en proporcionar una capacidad sin precedentes hist\u00f3ricos para obtener, filtrar e interpretar vastos vol\u00famenes de informaci\u00f3n de inter\u00e9s militar, compartirla con los usuarios que la necesiten de forma casi instant\u00e1nea y neutralizar cualquier posible amenaza con una rapidez y precisi\u00f3n sin precedentes en la Historia (Libicki 1994). Por lo tanto, no es extra\u00f1o que los sensores (sistemas de mando, control, comunicaciones, ordenadores, inteligencia, observaci\u00f3n y reconocimiento o C<sup>4<\/sup>ISR), las plataformas (invisibles a los sistemas de detecci\u00f3n o dirigidas por control remoto) y las armas (de precisi\u00f3n o inteligentes) sean consideradas como los pilares de esta revoluci\u00f3n cuyos efectos preliminares se observaron en 1991 (Colom, 2014b; Watts 2011; Adamski 2008b; Sloan 2002; Friedman 1998).<a href=\"#_edn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque individualmente estas tecnolog\u00edas proporcionan grandes mejoras en la forma de concebir, planear y conducir las operaciones; lo realmente revolucionario es que todos los sistemas \u2013tal y como puede observarse actualmente con la conectividad entre ordenadores, smartphones, tablets y otros dispositivos electr\u00f3nicos\u2013 trabajen en red, permitiendo a cualquier soldado conocer y controlar lo que sucede a su alrededor, bien sea reconociendo el terreno, identificando las amenazas, designando los objetivos o batiendo los blancos en funci\u00f3n de su situaci\u00f3n, amenaza o disponibilidad. \u00c9sta es la premisa sobre la que se basa el concepto \u201csistema de sistemas\u201d que, calificado como la esencia de esta RMA, permite acumular una inmensa cantidad de informaci\u00f3n sobre el \u00e1rea de operaciones, convertirla en inteligencia \u00fatil para las fuerzas que operan sobre el terreno y aprovecharla de inmediato para batir al adversario (Owens, 1995).<a href=\"#_edn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> El \u201csistema de sistemas\u201d tambi\u00e9n sienta las bases de la \u201cguerra en red\u201d, un nuevo estilo de combatir fundamentado en el empleo de peque\u00f1as fuerzas integradas en red, organizadas en enjambres, distribuidas por el campo de batalla y capaces de batir los objetivos enemigos antes de que \u00e9stos se percaten de que han sido descubiertos (Alberts, Garstka &amp; Stein, 1999). Precisamente, la guerra en red no s\u00f3lo ser\u00e1 uno de los elementos centrales de esta RMA; sino tambi\u00e9n \u2013fundament\u00e1ndose en la interconexi\u00f3n en red y usando enjambres de robots terrestres, navales y a\u00e9reos (Scharre, 2014; Work &amp; Brimley, 2014)\u2013 de la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n lanzada por el Pent\u00e1gono a finales de 2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Resumiendo, la integraci\u00f3n de sensores, decisores, plataformas, armas y tropas en red no s\u00f3lo mejorar\u00eda el planeamiento y conducci\u00f3n de las operaciones, sino que sentar\u00eda las bases de una revoluci\u00f3n que se producir\u00eda cuando las fuerzas armadas implementaran nuevas capacidades \u2013 doctrinas, organizaciones, adiestramiento, materiales, personal, liderazgo e infraestructuras \u2013 que exprimieran el potencial del \u201csistema de sistemas\u201d. En consecuencia, para conquistar esta revoluci\u00f3n no s\u00f3lo deb\u00edan obtenerse nuevas plataformas, sensores y armas o digitalizar los sistemas ya existentes para combatir en red; sino tambi\u00e9n desarrollar nuevas formas de actuaci\u00f3n (acci\u00f3n conjunto-combinada, operaciones r\u00e1pidas, decisivas y basadas en efectos, enfoque expedicionario y consolidaci\u00f3n de los dominios espacial y cibern\u00e9tico); organizaci\u00f3n (adelgazamiento y flexibilizaci\u00f3n de las estructuras de mando e integraci\u00f3n de las fuerzas operativas en red) y estilos de liderazgo (mando t\u00e1ctico descentralizado y control estrat\u00e9gico directo) (Watts 2011; Colom, 2008; Friedman 1998).<a href=\"#_edn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En el plano pr\u00e1ctico, esta revoluci\u00f3n comenz\u00f3 a gestarse tras la debacle de Vietnam a ra\u00edz de la crisis del tradicional modelo americano de combatir \u2013 de corte log\u00edstico y basado en la capacidad industrial del pa\u00eds para sostener una larga campa\u00f1a b\u00e9lica (Weigley, 1973) \u2013 y la creciente amenaza de guerra en el frente europeo (Tomes, 2012; Adamski, 2008; Kagan, 2006).<a href=\"#_edn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Fundamentada en el sue\u00f1o del Subsecretario de Defensa William Perry \u2013que entre 1993 y 1997 servir\u00eda como titular del Pent\u00e1gono y cuya labor ser\u00eda esencial para consolidar la RMA\u2013 de \u201c\u2026descubrir cualquier objetivo hostil en cualquier momento, batir cualquier blanco divisado y alcanzar con un \u00fanico disparo cualquier objetivo atacado\u201d<a href=\"#_edn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> y proyectada como una Estrategia de Compensaci\u00f3n<a href=\"#_edn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> que alterara el fr\u00e1gil balance de fuerzas en el frente central europeo a favor de la Alianza Atl\u00e1ntica en los setenta,<a href=\"#_edn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> esta revoluci\u00f3n fue identificada por el generalato sovi\u00e9tico<a href=\"#_edn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> y analizada con detalle por el Pent\u00e1gono en los ochenta<a href=\"#_edn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Sin embargo, no fue hasta el espectacular triunfo de la coalici\u00f3n liderada por Estados Unidos en la Guerra del Golfo cuando esta revoluci\u00f3n alcanz\u00f3 fama mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, no es de extra\u00f1ar que esta RMA sedujera a la clase pol\u00edtica, militar e industrial estadounidense y su b\u00fasqueda articulara su planeamiento de la defensa hasta la Guerra contra el Terror. No s\u00f3lo parec\u00eda af\u00edn a la cultura estrat\u00e9gica del pa\u00eds<a href=\"#_edn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> y promet\u00eda suplir la reducci\u00f3n de efectivos humanos, materiales y financieros con tecnolog\u00eda;<a href=\"#_edn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> sino que tambi\u00e9n promet\u00eda a Washington la supremac\u00eda b\u00e9lica futura y la posibilidad de continuar utilizando el poder militar como herramienta de pol\u00edtica exterior sin apenas costes pol\u00edticos, econ\u00f3micos o sociales. En otras palabras, \u201c\u2026esta revoluci\u00f3n ofrec\u00eda la posibilidad de hacer m\u00e1s con menos, permitiendo a Estados Unidos mantener su supremac\u00eda militar en una \u00e9poca marcada por importantes disminuciones en el gasto en defensa\u201d (Sloan, 2002: 29).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, inicialmente el Pent\u00e1gono mostr\u00f3 un tibio inter\u00e9s por esta posibilidad porque tras la debacle de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica su principal prioridad era acomodar los pilares estrat\u00e9gicos del pa\u00eds a la inmediata posguerra fr\u00eda y trazar una estrategia de primac\u00eda que le permitiera conservar la hegemon\u00eda pol\u00edtica futura. Solamente algunos actores clave \u2013como el Secretario de Defensa Dick Cheney, el Subsecretario Paul Wolfowitz y el General Colin Powell\u2013 que a\u00f1os despu\u00e9s volver\u00edan a ocupar importantes puestos en la Administraci\u00f3n de George W. Bush y las fuerzas armadas \u2013con la \u00fanica excepci\u00f3n de la marina, temerosa de que la RMA convirtiera en obsoleta su formidable flota aeronaval y antisubmarina (Colom, 2014d)\u2013 se sumaron a las discusiones, atra\u00eddas por los efectos que podr\u00eda tener esta revoluci\u00f3n en la estrategia militar del pa\u00eds, en su estilo de lucha o porque podr\u00edan utilizarla como arma en sus pugnas internas por la asignaci\u00f3n de recursos y la influencia pol\u00edtica en una coyuntura marcada por la crisis financiera y el cobro del \u201cdividendo de la paz\u201d (Kagan, 2006; Mann, 2004; Larson, Orletsky &amp; Leuschner, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>Fue necesario esperar al a\u00f1o 1993<a href=\"#_edn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> para que el Pent\u00e1gono no s\u00f3lo empezara a considerar la utilizaci\u00f3n de las posibilidades que brindaba la revoluci\u00f3n para resolver algunos de los interrogantes estrat\u00e9gicos que deb\u00eda afrontar el pa\u00eds, como mantener la capacidad para combatir en dos conflictos geogr\u00e1ficamente separados (Corea del Norte y Oriente Medio) con una estructura de fuerzas m\u00e1s peque\u00f1a que la mantenida durante la Guerra Fr\u00eda;<a href=\"#_edn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> sino tambi\u00e9n comenzara a plantearse la b\u00fasqueda de esta revoluci\u00f3n que estimaba cada vez m\u00e1s fundamental para mantener la hegemon\u00eda tanto en el campo de batalla como en los asuntos internacionales (O\u2019Hanlon, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s, el Pent\u00e1gono apadrin\u00f3 la revoluci\u00f3n con la elaboraci\u00f3n de la Visi\u00f3n Conjunta 2010 (JCS 1996). Esta gu\u00eda para el desarrollo de las capacidades militares en el horizonte 2010 avalaba su existencia, identificaba las capacidades futuras de sus fuerzas armadas y trazaba el camino a seguir para alcanzar esta revoluci\u00f3n que promet\u00eda inaugurar un \u201cnuevo estilo americano de combatir\u201d.<a href=\"#_edn20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> En 1997, la clase pol\u00edtica hizo lo mismo con la primera Revisi\u00f3n Cuatrienal de la Defensa (DoD, 1997). Esta hoja de ruta que guiar\u00eda la pol\u00edtica de defensa de la segunda administraci\u00f3n Clinton no s\u00f3lo reconoc\u00eda su existencia y apadrinaba los pilares de la revoluci\u00f3n identificados por la \u00e9lite militar; sino que entend\u00eda que su logro era vital para afrontar los peligros futuros y contribuir a la hegemon\u00eda pol\u00edtica estadounidense hasta bien entrado el tercer milenio (Colom, 2016; Tomes, 2012; Kagan, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello, se propuso aprovechar la \u201cpausa estrat\u00e9gica\u201d<a href=\"#_edn21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> que estaba viviendo el mundo para desarrollar e implementar las capacidades revolucionarias, acomodar la arquitectura militar del pa\u00eds a los riesgos futuros y modernizar los materiales heredados de la Guerra Fr\u00eda para mantener fuerzas suficientes para participar en cualquier conflicto que pudiera desatarse mientras se dise\u00f1aba el ej\u00e9rcito del siglo XXI. Este proceso enfocado a lograr la revoluci\u00f3n y preparar el entramado defensivo estadounidense para satisfacer los riesgos y amenazas que pudieran materializarse en las primeras d\u00e9cadas del tercer milenio recibi\u00f3 el nombre de Transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque esta hoja de ruta estimaba fundamental que Estados Unidos transformara su poder militar para conquistar la revoluci\u00f3n y prepararse para un futuro incierto, la timidez de los cambios propuestos en la estructura de fuerzas y en el cat\u00e1logo de capacidades militares; la baja dotaci\u00f3n presupuestaria para el desarrollo y adquisici\u00f3n de nuevas capacidades (el objetivo de gasto propuesto inicialmente nunca se alcanz\u00f3)<a href=\"#_edn22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> y la alta participaci\u00f3n de sus fuerzas armadas en operaciones de apoyo a la paz y gesti\u00f3n de crisis (que ante la negativa del Congreso controlados por el Partido Republicano, tuvieron que sufragarse con fondos inicialmente destinados a la modernizaci\u00f3n de material y el adiestramiento de unidades), paralizaron <em>de facto <\/em>la transformaci\u00f3n hasta la llegada de George W. Bush a la Casa Blanca (Larson, Orletsky &amp; Leuschner, 2001: 83-120).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Transformaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El nombramiento del antiguo Gobernador de Texas como Presidente del pa\u00eds supuso el impulso definitivo a la RMA. Cautivado por las promesas de la revoluci\u00f3n, asesorado por algunos de sus m\u00e1s ac\u00e9rrimos valedores y conocedor del papel que \u00e9sta tendr\u00eda para apoyar la configuraci\u00f3n del orden mundial del siglo XXI,<a href=\"#_edn23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> el Presidente Bush y su Secretario de Defensa Rumsfeld delinearon un ambicioso proceso de transformaci\u00f3n para conquistar la revoluci\u00f3n en el horizonte 2015-20 y preparar la arquitectura de defensa estadounidense para satisfacer los retos emergentes. Para ello, no s\u00f3lo dise\u00f1aron una pol\u00edtica de seguridad que enterrara el paradigma b\u00e9lico de la Guerra Fr\u00eda; sino que tambi\u00e9n emplazaron la transformaci\u00f3n de la defensa \u2013desde la estructura de fuerzas, cat\u00e1logo de capacidades y patrones de despliegue militar hasta la organizaci\u00f3n, funcionamiento, administraci\u00f3n y financiaci\u00f3n del Pent\u00e1gono\u2013 como una de las m\u00e1ximas prioridades de la administraci\u00f3n republicana (Cimbala, 2010; Rumsfeld, 2002; Binnendijk, 2002; DoD, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, la transformaci\u00f3n reemplaz\u00f3 a la revoluci\u00f3n como marco del planeamiento militar estadounidense, tal y como lo atestiguar\u00eda la Revisi\u00f3n Cuatrienal de la Defensa presentada tras los sucesos del 11 de Septiembre (DoD, 2001). Esta fat\u00eddica fecha no s\u00f3lo acab\u00f3 con la \u201cpausa estrat\u00e9gica\u201d iniciada tras la desaparici\u00f3n del Pacto de Varsovia y marc\u00f3 el inicio de una Guerra contra el Terror que se dilatar\u00eda hasta la eliminaci\u00f3n de Osama Bin Laden y cuyos efectos todav\u00eda contin\u00faan; sino que oblig\u00f3 a la Casa Blanca a replantear su pol\u00edtica de defensa, convenci\u00e9ndola de la extrema urgencia de acomodar su arquitectura de seguridad \u2013 un enorme, r\u00edgido y burocratizado entramado anclado en la Guerra Fr\u00eda \u2013 al siglo XXI, acelerando su transformaci\u00f3n y permiti\u00e9ndole poner a prueba la revoluci\u00f3n.<a href=\"#_edn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fundamentada en torno a la b\u00fasqueda de Osama Bin Laden, el desmantelamiento de Al Qaeda y las campa\u00f1as afgana e iraqu\u00ed, la Guerra contra el Terror sirvi\u00f3 para descubrir los l\u00edmites del poder militar estadounidense, acabar con la aparente unipolaridad del orden internacional de la posguerra fr\u00eda y facilitar el auge de nuevas potencias capaces de limitar la influencia y disputar la hegemon\u00eda regional a Estados Unidos.<a href=\"#_edn25\"><sup>[25]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La puesta de largo del nuevo estilo americano de luchar se produjo en Afganist\u00e1n, donde una peque\u00f1a fuerza constituida espec\u00edficamente para la Operaci\u00f3n Libertad Duradera, con apoyo a\u00e9reo permanente, colaborando con la Alianza del Norte (compuesta por clanes rivales no pashtunes), equipada con modernas tecnolog\u00edas y usando sofisticadas t\u00e1cticas derroc\u00f3 al r\u00e9gimen Talib\u00e1n, aisl\u00f3 a Al Qaeda en las monta\u00f1as y en el vecino Pakist\u00e1n e instaur\u00f3 un gobierno de transici\u00f3n af\u00edn a Occidente en poco m\u00e1s de un mes. Esta victoria sorprendi\u00f3 al Pent\u00e1gono, que pregon\u00f3 que la forma en que se hab\u00eda librado la guerra era un signo inequ\u00edvoco de que la revoluci\u00f3n estaba a punto de consolidarse; por lo que propuso acelerar la transformaci\u00f3n (Cimbala 2010; Kagan 2006).<a href=\"#_edn26\"><sup>[26]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pocos meses despu\u00e9s se iniciaron los preparativos para invadir Irak. Determinado a superar la sombra de Vietnam plasmada en la doctrina Weinberger-Powell,<a href=\"#_edn27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> el Pent\u00e1gono dise\u00f1\u00f3 un plan de operaciones que explotara la revoluci\u00f3n e impulsara la transformaci\u00f3n.<a href=\"#_edn28\"><sup>[28]<\/sup><\/a> Tras un breve despliegue y concentraci\u00f3n de fuerzas que disuadiera al r\u00e9gimen baazista sin obstruir las labores diplom\u00e1ticas con Bagdad, una fuerza conjunta terrestre-anfibia con permanente apoyo a\u00e9reo paraliz\u00f3 el gobierno Iraqu\u00ed, caus\u00f3 una total confusi\u00f3n entre las filas de sus ej\u00e9rcitos, anul\u00f3 la oposici\u00f3n militar y logr\u00f3 una victoria fulminante, aplastante y aparentemente decisiva en pocas semanas (Gordon &amp; Trainor, 2006).<a href=\"#_edn29\"><sup>[29]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ambos triunfos parec\u00edan validar los primeros frutos de la revoluci\u00f3n, el potencial de la transformaci\u00f3n y la eficacia del <em>New American Way of War<\/em>. Sin embargo, tras el paso de las operaciones de combate a las labores de estabilizaci\u00f3n, factores como el peque\u00f1o volumen de fuerzas empleado,<a href=\"#_edn30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> el armamento utilizado, el limitado adiestramiento en materia de estabilizaci\u00f3n, reconstrucci\u00f3n o antiterrorismo, el desconocimiento de ambas sociedades o la falta de inteligencia humana sobre el terreno;<a href=\"#_edn31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> combinados \u00e9stos con la inexistencia de planes coherentes para la pacificaci\u00f3n o las equivocadas decisiones tomadas tras derrocar ambos reg\u00edmenes, coadyuvaron para que estallara una insurgencia que puso en jaque a las autoridades locales y ha forzado a la comunidad internacional a dilatar la salida de Afganist\u00e1n y forjar una coalici\u00f3n contra Daesh en Irak.<\/p>\n\n\n\n<p>La aparici\u00f3n de la insurgencia cogi\u00f3 \u2013tal y como sucedi\u00f3 en Vietnam\u2013 desprevenido al Pent\u00e1gono que, seducido por la tecnolog\u00eda, hab\u00eda olvidado que la guerra es un choque de voluntades opuestas y que cualquier actor intenta explotar las debilidades de su oponente, combate con los medios que tiene a su disposici\u00f3n y usa las estrategias que mayores r\u00e9ditos le proporciona. As\u00ed, frente al tecnoc\u00e9ntrico estilo militar estadounidense, las insurgencias afgana e iraqu\u00ed concibieron respuestas que explotaban las limitaciones del estilo militar y las vulnerabilidades del pa\u00eds.<a href=\"#_edn32\"><sup>[32]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La insurgencia no s\u00f3lo revel\u00f3 las carencias del nuevo estilo militar estadounidense en ambientes de baja intensidad y las limitaciones del modelo tecnoc\u00e9ntrico de la RMA; sino tambi\u00e9n lo dif\u00edcil que es pacificar territorios hostiles, el precio humano y material que entra\u00f1a cualquier cambio de r\u00e9gimen pol\u00edtico por la fuerza o los nuevos requerimientos operativos motivadas por la participaci\u00f3n en ambas campa\u00f1as (Tomes 2012, Colom, 2010; Kagan 2006). Estos factores motivaron el abandono de la revoluci\u00f3n de la agenda estadounidense y un cambio de rumbo de la transformaci\u00f3n militar \u2013de prepararse para los conflictos futuros a resolver los problemas presentes\u2013 que los ej\u00e9rcitos apadrinaron inmediatamente pero que no se formaliz\u00f3 hasta la Revisi\u00f3n Cuadrienal de la Defensa 2006 \u2013que establec\u00eda las l\u00edneas maestras de la defensa del segundo mandato de Bush\u2013 y el nombramiento de Robert Gates como titular del Pent\u00e1gono (Gates, 2009, DoD, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>Este giro estrat\u00e9gico motiv\u00f3 que durante su estancia al frente del Departamento (2006-11), Gates centrara sus esfuerzos en la conducci\u00f3n de las campa\u00f1as de Afganist\u00e1n e Irak y la generaci\u00f3n de capacidades adecuadas para la estabilizaci\u00f3n posconflicto, la construcci\u00f3n nacional o la contrainsurgencia. Ello se materializ\u00f3 mediante ajustes en el planeamiento de la defensa (priorizando la resoluci\u00f3n de los problemas identificados), programaci\u00f3n militar (redefiniendo, ralentizando o aplazando la compra de los grandes programas del Pent\u00e1gono para liberar fondos que permitieran adquirir los materiales necesarios para las misiones presentes), estructura de gasto (sufragando las misiones en curso y manteniendo los est\u00e1ndares de adiestramiento y los planes de modernizaci\u00f3n) y estructura de fuerzas (incrementando los efectivos del Ej\u00e9rcito y los Marines, reconvirtiendo grupos de artiller\u00eda en unidades de infanter\u00eda, incrementando las fuerzas de operaciones especiales, unidades de cooperaci\u00f3n civil-militar, replanteando los ciclos de despliegue o regulando la presencia de contratistas militares); y se consolid\u00f3 con la firma de la Directiva de Defensa 3000.07 de 2008, que situaba a la guerra irregular en el mismo plano que la convencional y requer\u00eda a los ej\u00e9rcitos realizar cu\u00e1ntos cambios fueran necesarios para combatir eficazmente en ambos tipos de conflicto (Chad, 2011; Cimbala, 2010; Gates, 2009).<a href=\"#_edn33\"><sup>[33]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la eliminaci\u00f3n de Osama Bin Laden permiti\u00f3 al presidente Obama cerrar la Guerra contra el Terror,<a href=\"#_edn34\"><sup>[34]<\/sup><\/a> adelantar los repliegues de Irak (2011) y Afganist\u00e1n (2014, pero pospuesto hasta 2017); y sustituir el modelo estrat\u00e9gico vigente por un nuevo marco que guiar\u00e1 el planeamiento de defensa durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas (Colom, 2014a, 2013). Condicionado por tanto por las lecciones aprendidas de diez a\u00f1os de guerra \u2013en especial las carencias de unas fuerzas armadas preparadas para luchar contra oponentes tecnol\u00f3gicamente avanzados cuando ha tenido que librar una guerra irregular, el coste que entra\u00f1a el cambio de un r\u00e9gimen pol\u00edtico por la fuerza y los l\u00edmites del estilo americano de combatir\u2013 como por la situaci\u00f3n dom\u00e9stica e internacional actual, \u00e9ste vuelve a enfocarse hacia el mantenimiento de la supremac\u00eda b\u00e9lica frente a cualquier enemigo futuro mediante el arranque de un nuevo proceso de innovaci\u00f3n militar capaz de motivar una nueva RMA.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que, si bien la Guerra contra el Terror ha tenido funestos efectos sobre la pol\u00edtica estadounidense y la seguridad internacional, ha revelado los l\u00edmites de su poder militar y ha facilitado la consolidaci\u00f3n de nuevos poderes regionales capaces de competir con Washington; \u00e9sta tambi\u00e9n ha vuelto a demostrar la imbatibilidad convencional del pa\u00eds, expuesto la brecha militar que existe con sus competidores y ha madurado las tecnolog\u00edas y capacidades potencialmente revolucionarias (especialmente los drones, la rob\u00f3tica y la cibern\u00e9tica) hasta alcanzar la esperada Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares que ha supuesto un gran salto cualitativo en la forma de luchar, puesto que la forma en que Estados Unidos lucha hoy poco tiene que ver como lo hac\u00eda en el pasado (Colom, 2016; Cockburn, 2015; Martinage, 2014). A pesar de ello, la supremac\u00eda militar americana ya no parece ser tan grande debido a la difusi\u00f3n de las tecnolog\u00edas que articularon la pasada revoluci\u00f3n y su integraci\u00f3n tanto en los cat\u00e1logos de capacidades de muchos pa\u00edses como su empleo en estrategias asim\u00e9tricas; por la crisis econ\u00f3mica, que ha obligado a reducir el montante total de la defensa<a href=\"#_edn35\"><sup>[35]<\/sup><\/a> y tambi\u00e9n por la Guerra contra el Terror, que ha consumido vastos recursos, erosionado la instituci\u00f3n militar, obligado a generar capacidades de limitada utilidad para conflictos de alta intensidad e impedido implementar los grandes programas de modernizaci\u00f3n proyectados en los a\u00f1os anteriores (Gutzinger, 2014; Davis &amp; Wilson 2011). Aunque este nuevo modelo m\u00e1s af\u00edn a la cultura estrat\u00e9gica estadounidense comenz\u00f3 a articularse a principios de 2012 con la presentaci\u00f3n de la Gu\u00eda Estrat\u00e9gica de la Defensa (DoD, 2012),<a href=\"#_edn36\"><sup>[36]<\/sup><\/a> se consolid\u00f3 a finales de 2014 con el lanzamiento de la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n (DoD, 2014b).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Compensaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fundamentada en el legado de la RMA y en el liderazgo tecnol\u00f3gico de la industria americana,<a href=\"#_edn37\"><sup>[37]<\/sup><\/a> este proceso de innovaci\u00f3n militar pretende resolver los interrogantes estrat\u00e9gicos que debe afrontar Washington tras la Guerra contra el Terror y mantener \u2013tal y como hab\u00eda prometido en la posguerra fr\u00eda la anterior revoluci\u00f3n\u2013 el nivel de ambici\u00f3n militar con menos recursos econ\u00f3micos, humanos o materiales y mayores constricciones pol\u00edticas y ampliar la brecha de capacidades con sus potenciales adversarios. M\u00e1s espec\u00edficamente, se pretende incrementar la capacidad del pa\u00eds para proyectar su poder b\u00e9lico en entornos anti-acceso y de negaci\u00f3n de \u00e1rea (A2\/AD),<a href=\"#_edn38\"><sup>[38]<\/sup><\/a> reforzar la disuasi\u00f3n convencional e imponer un elevado coste de oportunidad a los potenciales adversarios que pretendan competir con el pa\u00eds en materia tecnol\u00f3gica.<a href=\"#_edn39\"><sup>[39]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Y es que desde la Guerra del Golfo de 1991, los potenciales adversarios del pa\u00eds han estudiado las caracter\u00edsticas del nuevo estilo americano de combatir y se han dotado de las tecnolog\u00edas (sistemas C<sup>4<\/sup>ISR para digitalizar la zona de batalla, armamento inteligente para batir con precisi\u00f3n los objetivos enemigos y plataformas invisibles o no-tripuladas para entrar en \u00e1reas de riesgo) y capacidades (acci\u00f3n conjunta, guerra en red, operaciones especiales o ciberguerra) vinculadas con la RMA (Martinage 2014; Horowitz 2010).<a href=\"#_edn40\"><sup>[40]<\/sup><\/a> Por otro lado, tambi\u00e9n han desarrollado respuestas \u2013 como las medidas A2\/AD \u2013 para impedir que Washington proyecte su poder y explote su potencial tecnol\u00f3gico-militar. En palabras del ex titular de Defensa Chuck Hagel: \u201c&#8230;estamos entrando en una nueva era en la que nuestro dominio de los mares, cielos, espacio o ciberespacio no puede continuar d\u00e1ndose por sentado. Aunque mantenemos una enorme ventaja tecnol\u00f3gico-militar frente cualquier adversario, nuestra superioridad futura no es, ni mucho menos, evidente<em>\u201d.<\/em><a href=\"#_edn41\"><sup>[41]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s concretamente, el Pent\u00e1gono considera que se enfrenta a cuatro grandes problemas a la hora de proyectar su poder:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>La vulnerabilidad de las instalaciones donde hay estacionadas fuerzas estadounidenses \u2013como pueden ser las bases de Guam (Estados Unidos), Diego Garc\u00eda (Reino Unido) u Okinawa (Jap\u00f3n) \u2013compromete el modelo de presencia avanzada y de proyecci\u00f3n del poder.<\/li><li>Los adversarios del pa\u00eds se est\u00e1n dotando de sistemas C<sup>4<\/sup>ISR capaces de detectar, identificar y seguir cualquier movimiento estadounidense a grandes distancias.<\/li><li>Los aviones no-furtivos, que representan el grueso de la flota a\u00e9rea del pa\u00eds, son cada vez m\u00e1s vulnerables a las defensas antia\u00e9reas enemigas.<\/li><li>Los sat\u00e9lites \u2013y con ello las capacidades que proporcionan, desde posicionamiento global y navegaci\u00f3n a inteligencia, observaci\u00f3n o comunicaciones\u2013 son cada vez m\u00e1s vulnerables a ataques f\u00edsicos o cibern\u00e9ticos.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>En otras palabras, la difusi\u00f3n de las tecnolog\u00edas que brindaron al pa\u00eds la supremac\u00eda b\u00e9lica en la posguerra fr\u00eda y que sentaron las bases de la RMA, junto con el desarrollo de medios A2\/AD espec\u00edficamente dise\u00f1ados para limitar la superioridad militar del pa\u00eds, est\u00e1n incrementando la vulnerabilidad de las bases avanzadas, los buques de superficie, los aviones tripulados o los sat\u00e9lites espaciales. Ello reduce la brecha militar que produjo la RMA y reduce la utilidad del paradigma de presencia y proyecci\u00f3n del poder vigente desde los albores de la Guerra Fr\u00eda. Y cuando ello suceda, su modelo de disuasi\u00f3n convencional se ver\u00e1 comprometido, el impacto de su presencia avanzada sobre la estabilidad regional se ver\u00e1 limitado y su papel de superpotencia se ver\u00e1 da\u00f1ado (Martinage, 2014; Tangredi, 2013). En consecuencia, es probable que los aliados de Washington \u2013en especial aquellos situados en Asia-Pac\u00edfico u Oriente Medio<a href=\"#_edn42\"><sup>[42]<\/sup><\/a>\u2013 cuestionen la capacidad del pa\u00eds para defenderlos en caso de necesidad, motivando un dilema de seguridad susceptible de iniciar nuevas carreras de armamentos, facilitar la proliferaci\u00f3n nuclear e incluso transformar el actual sistema de alianzas (Martinage, 2014: 63-65).<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, la Tercera Compensaci\u00f3n se fundamenta en el legado de la RMA y en el potencial cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico norteamericano para ampliar nuevamente la brecha militar entre Washington y sus oponentes, garantizar la capacidad para proyectar su poder b\u00e9lico a cualquier punto del globo y reforzar los compromisos de seguridad existentes entre el pa\u00eds y sus aliados.<\/p>\n\n\n\n<p>Para posibilitar el logro de estos objetivos, el Pent\u00e1gono trazar\u00e1 dos l\u00edneas de acci\u00f3n: por un lado, explotar\u00e1 la supremac\u00eda que Estados Unidos mantiene en capacidades militares clave de la reciente RMA como son las operaciones no-tripuladas, las operaciones navales y a\u00e9reas a grandes distancias, las operaciones furtivas, la guerra submarina o la ingenier\u00eda e integraci\u00f3n de sistemas para garantizar, con un ej\u00e9rcito m\u00e1s peque\u00f1o pero tecnificado, la presencia avanzada y la proyecci\u00f3n del poder en entornos A2\/AD mientras refuerza su liderazgo estrat\u00e9gico y obliga a sus oponentes a emprender una carrera de armamentos que probablemente no podr\u00e1n seguir, tal y como sucedi\u00f3 con la Segunda Compensaci\u00f3n durante la Guerra Fr\u00eda.<a href=\"#_edn43\"><sup>[43]<\/sup><\/a> Por el otro, priorizar\u00e1 la disuasi\u00f3n convencional por negaci\u00f3n (reduciendo la percepci\u00f3n del enemigo acerca de su capacidad para lograr sus objetivos militares) y la disuasi\u00f3n por castigo (garantizando la capacidad para realizar ataques de represalia contra objetivos de alto valor para manifestar que cualquier alteraci\u00f3n del <em>statu quo <\/em>tendr\u00e1 unos costes inasumibles para el atacante) (Martinage, 2014).<a href=\"#_edn44\"><sup>[44]<\/sup><\/a> En cualquier caso, si no puede evitar la agresi\u00f3n contra los intereses estadounidenses o sobre sus aliados, Washington debe ser capaz de responder r\u00e1pida y decisivamente para detener el ataque, forzar el cese de las hostilidades o conseguir una victoria incontestable sobre el enemigo (Mahnken, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s concretamente, con la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n el Pent\u00e1gono intentar\u00e1:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Combinar las capacidades \u201cheredadas\u201d (los sistemas procedentes de la Guerra Fr\u00eda o que han entrado en servicio desde entonces) con el desarrollo de nuevos materiales y conceptos operativos que permitan al pa\u00eds combatir en toda la gama de las operaciones en m\u00faltiples teatros de operaciones de forma concurrente.<\/li><li>Reducir la dependencia americana de las bases navales, a\u00e9reas y terrestres avanzadas.<\/li><li>Protegerse de la p\u00e9rdida o degradaci\u00f3n de los sat\u00e9lites.<\/li><li>Aprovechar la presencia global de sus fuerzas a\u00e9reas y navales, la capacidad de respuesta de su aviaci\u00f3n y misiles y la eficacia de sus plataformas no-tripuladas.<\/li><li>Explotar la capacidad de ataque estrat\u00e9gico de precisi\u00f3n para amenazar cualquier objetivo enemigo dentro o fuera del teatro de operaciones.<\/li><li>Liderar una nueva carrera de armamentos explotando las \u00e1reas tecnol\u00f3gico-militares que lidera el pa\u00eds (como drones, inteligencia artificial, ciberespacio, guerra submarina, ataque estrat\u00e9gico, integraci\u00f3n de sistemas\u2026) y donde sus adversarios todav\u00eda carecen del <em>know-how<\/em> necesario.<\/li><li>Valerse de las alianzas entre el pa\u00eds y sus socios para posicionarse estrat\u00e9gicamente y compartir costes y responsabilidades de la defensa regional.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Planteada como la respuesta a los interrogantes estrat\u00e9gicos que se ciernen sobre Estados Unidos, la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n guiar\u00e1 el planeamiento de la defensa del pa\u00eds hasta 2030. Sin embargo, teniendo en cuenta que \u00e9sta empezar\u00e1 a implementarse en un entorno presupuestario restrictivo (Under Secretary of Defense, 2016); que varios proyectos de modernizaci\u00f3n no pueden dilatarse (el arsenal nuclear, el escudo antimisiles, los sat\u00e9lites o las cibercapacidades) (DoD, 2014a) y que tanto el desarrollo de los proyectos como la adquisici\u00f3n de los programas no podr\u00e1 sufragarse incrementando el gasto o solicitando cr\u00e9ditos extraordinarios, el Pent\u00e1gono intentar\u00e1 combinar en la medida de lo posible los medios materiales heredados de la Guerra Fr\u00eda o que han entrado en servicio desde 1991<a href=\"#_edn45\"><sup>[45]<\/sup><\/a> con el desarrollo de los nuevas armas \u2013 drones estrat\u00e9gicos furtivos, nuevos bombarderos invisibles, robots de combate, ciberarmas, sistemas C<sup>4<\/sup>ISR o ca\u00f1ones electromagn\u00e9ticos \u2013 que se convertir\u00e1n en los puntales tecnol\u00f3gicos de las guerras del futuro (Carter, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque esta estrategia guiar\u00e1 el planeamiento de defensa estadounidense hasta 2030, su desarrollo \u2013 y m\u00e1s concretamente la adquisici\u00f3n de los medios materiales, la obtenci\u00f3n de los habilitadores necesarios o la investigaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas revolucionarias \u2013 en un contexto marcado por la escasez de recursos financieros, humanos y materiales requerir\u00e1 implementar impopulares medidas que motivar\u00e1n controversias entre la clase pol\u00edtica e industrial y resistencias corporativas en el estamento militar. Por un lado, se deber\u00e1 modificar la estructura de fuerzas, el cat\u00e1logo de capacidades, los patrones de despliegue y los equilibrios institucionales entre los tres ej\u00e9rcitos fijados por la Revisi\u00f3n Cuatrienal de la Defensa para el periodo 2014-19 (DoD, 2014). Por el otro, se deber\u00e1 replantear la estructura de gasto del Pent\u00e1gono para garantizar la financiaci\u00f3n de los programas armament\u00edsticos relacionados con la Tercera Compensaci\u00f3n. En efecto, el desarrollo y adquisici\u00f3n de estos proyectos precisar\u00e1 unos fondos que deber\u00e1n obtenerse con la reducci\u00f3n de la estructura de fuerzas, la racionalizaci\u00f3n de infraestructuras, procesos y programas, la externalizaci\u00f3n de servicios o la suspensi\u00f3n \u2013 como paso previo a la baja definitiva \u2013 de los planes de modernizaci\u00f3n de todos aquellos materiales considerados obsoletos para la nueva estrategia e incapaces de sobrevivir en entornos A2\/AD, caso de la aviaci\u00f3n de reconocimiento no-furtiva, la aviaci\u00f3n t\u00e1ctica tripulada o las unidades mecanizadas (Martinage, 2014; Brimley et alt., 2015).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de las enormes transformaciones acaecidas en el panorama internacional desde el final de la Guerra Fr\u00eda, las reflexiones del Pent\u00e1gono han girado en torno a la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica como motor del cambio militar y su planeamiento de la defensa se ha fundamentado \u2013exceptuando la Guerra contra el Terror, que alter\u00f3 el orden de prioridades propuesto inicialmente\u2013 en el mantenimiento de una brecha tecnol\u00f3gico-militar con sus potenciales adversarios como herramienta para lograr la supremac\u00eda militar y la hegemon\u00eda pol\u00edtica. Este tecnocentrismo no se explica solamente por el liderazgo tecnol\u00f3gico-militar del pa\u00eds o por la capacidad de innovaci\u00f3n de su complejo militar-industrial; sino tambi\u00e9n por una cultura estrat\u00e9gica que prioriza la b\u00fasqueda de soluciones tecnol\u00f3gicas a cualquier problema estrat\u00e9gico, operativo o t\u00e1ctico que se cierna sobre el pa\u00eds.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, en la inmediata posguerra fr\u00eda el planeamiento defensivo estadounidense estuvo marcado por la b\u00fasqueda de la revoluci\u00f3n que \u2013fundamentada en la aplicaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la defensa\u2013 no s\u00f3lo promet\u00eda contribuir al dividendo de la paz y solventar los interrogantes estrat\u00e9gicos del pa\u00eds una vez desaparecida la amenaza sovi\u00e9tica; sino tambi\u00e9n ampliar su supremac\u00eda b\u00e9lica frente a cualquiera de sus adversarios futuros. Aunque las campa\u00f1as de Afganist\u00e1n e Irak revelaron el nuevo rostro de la guerra y expusieron las limitaciones del nuevo estilo estadounidense de combatir, estos conflictos tambi\u00e9n permitieron acelerar la transformaci\u00f3n hasta conquistar la revoluci\u00f3n. Sin embargo, mientras Washington estaba articulando este cambio en la forma de combatir, las tecnolog\u00edas vinculadas con esta revoluci\u00f3n \u2013 armas inteligentes, drones, sistemas C<sup>4<\/sup>ISR o cibern\u00e9tica \u2013 se difund\u00edan globalmente, su acceso se democratizaba y numerosos pa\u00edses emulaban el modelo militar estadounidense, intentaban asimilar la revoluci\u00f3n y adaptarla a sus necesidades o conceb\u00edan medidas para acabar con la superioridad de esta RMA.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, una vez cerrada la Guerra contra el Terror y con la mirada puesta en la regi\u00f3n Asia-Pacifico sin descuidad nuevamente Europa, el Departamento de Defensa ha lanzado un nuevo proceso de innovaci\u00f3n militar susceptible de motivar una nueva RMA. Basada en las capacidades tecnol\u00f3gicas del pa\u00eds, enfocada a garantizar la capacidad de acceso a cualquier punto del globo con independencia de las medidas A2\/AD enemigas y orientada tanto a incrementar el v\u00ednculo con sus aliados y socios como forzar a los potenciales competidores a iniciar una carrera de armamentos que sus complejos militares-industriales no deber\u00edan poder seguir en el corto-medio plazo, la consecuci\u00f3n de la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n no s\u00f3lo motivar\u00e1 el desarrollo de nuevos conceptos operativos, nuevas capacidades militares y nuevos estilos de planear y conducir las operaciones; sino tambi\u00e9n consolidar una nueva RMA.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al volcar nuevamente su atenci\u00f3n en la supremac\u00eda tecnol\u00f3gica como herramienta para garantizar la hegemon\u00eda pol\u00edtica y orientar latentemente la estrategia hacia China, Estados Unidos no s\u00f3lo corre el riesgo de olvidar las ense\u00f1anzas de la Guerra contra el Terror y obviar las tendencias estrat\u00e9gicas ajenas a la alta pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n convertir un hipot\u00e9tico conflicto entre Washington y Pek\u00edn en una profec\u00eda autocumplida.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo dir\u00e1 c\u00f3mo se configura y consolida este nuevo proceso de innovaci\u00f3n militar que, de tener \u00e9xito, motivar\u00e1 una nueva Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares que entra\u00f1ar\u00e1 un nuevo salto en el arte de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Nota sobre el autor:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Guillem Colom<\/strong> es Profesor de Ciencia Pol\u00edtica en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, y co-director y co-fundador de THIBER, the cybersecurity think tank<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adamski, Dima (2008a), <em>American Strategic Culture and U.S. Revolution in Military Affairs<\/em>, Oslo: IFS.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2008b), \u201cThrough the Looking Glass: the Soviet Military-Technical Revolution and the American Revolution in Military Affairs\u201d, <em>Journal of Strategic Studies<\/em>, Vol. 31, No. 2, pp. 257-94.<\/p>\n\n\n\n<p>Alberts, David; Garstka, John &amp; Stein, Frederick (1999), <em>Network Centric Warfare: Developing and Leveraging Information Superiority<\/em>, Washington DC: CCRP.<\/p>\n\n\n\n<p>Atta, Richard (2003), <em>Transformation and Transition: DARPA\u2019s Role in Fostering an Emerging Revolution in Military Affairs<\/em>, Alexandria: IDA.<\/p>\n\n\n\n<p>Baqu\u00e9s, Josep (2015), \u201cEl papel de Rusia en el conflicto de Ucrania: \u00bfLa guerra h\u00edbrida de las grandes potencias\u201d?,&nbsp;<em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional,&nbsp;<\/em>Vol. 1, No. 1, pp. 41-60.<\/p>\n\n\n\n<p>Binnendijk, Hans (ed.) (2002), <em>Transforming America\u2019s Military<\/em>, Washington DC: NDU Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Boot, Max (2006), <em>War Made New: Technology, Warfare and the Course of History 1500 to Today<\/em>, Nueva York: Gotham Books.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2003), \u201cThe New American Way of War\u201d, <em>Foreign Affairs<\/em>, Vol. 82, No. 4, pp. 41-58.<\/p>\n\n\n\n<p>Brimley, Shawn et alt. (2015), <em>Ideas in Action: Suggestions for the 25th Secretary of Defense<\/em>, Washington DC: CNAS.<\/p>\n\n\n\n<p>Carter, Ashton &amp; White, John (2001), <em>Keeping the Edge: Managing Defense for the Future<\/em>, Cambridge: MIT Press.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2014), \u201cRunning the Pentagon Right: How to Get the Troops What They Need\u201d, <em>Foreign Affairs<\/em>, Vol. 93, No. 1, pp. 101-112.<\/p>\n\n\n\n<p>Chad, Serena (2011), <em>A Revolution in Military Adaptation<\/em>, Washington DC: Georgetown University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Cimbala, Stephen (ed.) (2010), <em>The George W. 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Madrid: UNED (tesis doctoral).<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2008), <em>Entre Ares y Atenea, el debate sobre la Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares<\/em>, Madrid: IUGM.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2007), \u201cLa Batalla Aero-Terrestre: \u00bfUna Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares?\u201d, <em>Revista <\/em>Ej\u00e9rcito, No. 796, pp. 22-28.<\/p>\n\n\n\n<p>Department of Defense (2014a), <em>Quadrennial Defense Review<\/em>, Washington DC: GPO.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2014b), <em>The Defense Innovation Initiative<\/em>, Washington DC: GPO.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2012), <em>Sustaining U.S. Global Leadership: Priorities for 21<sup>st<\/sup> Century Defense<\/em>, Washington DC: GPO.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2006), <em>Quadrennial Defense Review<\/em>, Washington DC: GPO.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2001), <em>Quadrennial Defense Review<\/em>, Washington DC: GPO.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1997), <em>Quadrennial Defense Review<\/em>, Washington DC: GPO.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1993), <em>Report of the Bottom-Up Review<\/em>, Washington DC: GPO.<\/p>\n\n\n\n<p>Friedman, George &amp; Friedman, Meredith (1998), <em>The Future of War: Power, Technology and American World Dominance in the Twenty-First Century<\/em>, Nueva York: St. Martin\u2019s Griffin.<\/p>\n\n\n\n<p>Gates, Robert (2009), \u201cA Balanced Strategy: Reprogramming the Pentagon for a New Age\u201d, <em>Foreign Affairs<\/em>, Vol. 89 No. 1, pp. 6-18.<\/p>\n\n\n\n<p>Gordon, Michael &amp; Trainor, Bernard (2006), <em>Cobra II: The Inside Story of the Invasion and Occupation of Iraq<\/em>, Nueva York: Pantheon Books.<\/p>\n\n\n\n<p>Gutzinger, Mark (2014), <em>Shaping America&#8217;s Future Military: Toward a New Force Planning Construct<\/em>, Washington DC: CSBA.<\/p>\n\n\n\n<p>Horowitz, Michael (2010), <em>The Diffusion of Military Power: Causes and Consequences for International Politics<\/em>, Princeton: Princeton University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Ikle, Alfred &amp; Wohlstetter, Albert (eds.) 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(2015), <em>The Last Warrior: Andrew Marshall and the Shaping of Modern American Defense Strategy<\/em>, Nueva York: Basic Books.<\/p>\n\n\n\n<p>Krepinevich, Andrew; Watts, Barry &amp; Work, Robert (2003), <em>Meeting the Anti-Access and Area-Denial Challenge<\/em>, Washington DC: CSBA.<\/p>\n\n\n\n<p>Larson, Eric; Orletsky, David &amp; Leuschner, Kristin (2001), <em>Defense Planning in a Decade of Change: lessons from the Base Force, Bottom-Up Review, and Quadrennial Defense Review<\/em>, Santa Monica: RAND.<\/p>\n\n\n\n<p>Libicki, Martin (1994), <em>The Mesh and the Net: Speculations on Armed Conflict in a Time of Free Silicon<\/em>, Washington DC: NDU Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Mahnken, Thomas (2014), <em>Cost-Imposing Strategies, a brief primer<\/em>, Washington DC: CNAS.<\/p>\n\n\n\n<p>Mann, James &amp; Mann, Jim (2004), <em>The Rise of the Vulcans: The History of Bush&#8217;s War Cabinet<\/em>, Nueva York: Penguin.<\/p>\n\n\n\n<p>Martinage, Robert (2014), <em>Toward a New Offset Strategy: Exploiting U.S. Long-Term Advantages to Restore U.S. Global Power Projection Capability<\/em>, Washington DC: CSBA.<\/p>\n\n\n\n<p>O\u2019Hanlon, Michael (2000), <em>Technological Change and the Future of Warfare: Understanding the Revolution in Military Affairs<\/em>, Washington DC: Brookings.<\/p>\n\n\n\n<p>Owens, William (1995), \u201cThe Emerging System-of-Systems\u201d, <em>Proceedings<\/em>, Vol. 121 No. 1105, pp. 35-39.<\/p>\n\n\n\n<p>Posen, Barry (2003), \u201cCommand of the Commons: The Military Foundation of U.S. Hegemony\u201d, <em>International Security<\/em>, Vol. 28, No. 1, pp. 5-46.<\/p>\n\n\n\n<p>Rumsfeld, Donald (2002), \u201cTransforming the Military\u201d, <em>Foreign Affairs<\/em>, Vol. 8, No. 3, pp. 20-32.<\/p>\n\n\n\n<p>Scharre, Paul (2014), <em>Robotics on the Battlefield: The Coming Swarm<\/em>, Washington DC: CNAS.<\/p>\n\n\n\n<p>Singer, Peter (2009), <em>Wired for War: The Robotics Revolution and Conflict in the 21<sup>st<\/sup> Century<\/em>, Nueva York: Penguin.<\/p>\n\n\n\n<p>Sloan, Elinor (2002), <em>The Revolution in Military Affairs<\/em>, Montreal: McGuille-Queens.<\/p>\n\n\n\n<p>Tangredi, Sam (2013), Anti-Access Warfare: Countering A2\/AD Strategies, Annapolis: USNI.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomes, Robert (2012), \u201cAn Historical Review of U.S. Defense Strategy\u201d, Defense &amp; Security Analysis, Vol. 28, No. 4, pp. 303-315.<\/p>\n\n\n\n<p>Under Secretary of Defense (2016), <em>FY 2017 Budget Request<\/em>, Washington DC: GPO.<\/p>\n\n\n\n<p>Watts, Barry (2011), <em>The Maturing Revolution in Military Affairs<\/em>, Washington DC: CSBA.<\/p>\n\n\n\n<p>Weigley, Russell (1973), <em>The American Way of War: A History of United States Military Strategy and Policy<\/em>, Bloomington: Indiana University Press<\/p>\n\n\n\n<p>Work, Robert &amp; Brimley, Shawn (2014), <em>20YY: Preparing for War in the Robotic <\/em>Age, Washington DC: CNAS.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Este trabajo complementa y actualiza, mediante la inclusi\u00f3n de la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n, las argumentaciones trazadas por un art\u00edculo anterior que traza la evoluci\u00f3n del pensamiento estrat\u00e9gico estadounidense en tres grandes etapas: posguerra fr\u00eda (1989-2001), Guerra contra el Terror (2001-12) y transici\u00f3n estrat\u00e9gica (2012-) (Colom, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> Posen (2003) entiende que cualquier estrategia de primac\u00eda debe basarse en una superioridad tecnol\u00f3gica que permita proyectar el poder en los espacios comunes (oc\u00e9anos, aire, espacio y ciberespacio). Esta idea no s\u00f3lo ha estado presente hasta hoy; sino que tambi\u00e9n est\u00e1 latente en la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n recientemente planteada por Estados Unidos para ampliar su brecha militar futura (Colom, 2015b).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> En general se entiende que cualquier innovaci\u00f3n militar posee tres elementos caracter\u00edsticos: es un cambio en el&nbsp;modo de operar de los ej\u00e9rcitos; tiene un impacto significativo e incrementa notablemente la eficacia b\u00e9lica (Jord\u00e1n, 2014). Aunque una innovaci\u00f3n puede producirse tanto en tiempo de paz como en guerra, es probable que \u00e9sta \u2013 bien porque un conflicto pone a prueba los planteamientos previos u obliga a adaptarse a sorpresas b\u00e9licas \u2013 se acelere durante una guerra, tal y como ha sucedido con la RMA de la informaci\u00f3n (Chad 2011, Colom, 2016; 2008).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Una \u201ccapacidad militar\u201d est\u00e1 compuesta por Doctrina, Organizaci\u00f3n, Adiestramiento, Material, Liderazgo y Educaci\u00f3n, Personal e Infraestructuras, siendo la tecnolog\u00eda un elemento necesario pero no suficiente para desarrollar una nueva capacidad militar (Joint Chiefs of Staff, 2015, A-51).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Aunque el \u00faltimo estudio que versa sobre esta RMA sit\u00faa su consolidaci\u00f3n entre los a\u00f1os 2025-35 (Watts 2011), existe una enorme disparidad de opiniones que comprenden desde las que estiman que la revoluci\u00f3n se produjo en los a\u00f1os ochenta hasta las que consideran que se solapar\u00e1n en el tiempo (Colom, 2008: 147-51). No obstante, el autor del art\u00edculo entiende que \u00e9sta ya se ha producido porque la manera en que se ha combatido en Irak y Afganist\u00e1n (normalizando el uso de <em>drones<\/em> y armas inteligentes, operando de manera conjunta o explotando el ciberespacio) es distinta que en el pasado, porque muchos potenciales adversarios del pa\u00eds se est\u00e1n dotando de las capacidades vinculadas con la revoluci\u00f3n y porque Washington ha lanzado un nuevo proceso de innovaci\u00f3n militar susceptible de culminar en una nueva RMA.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> La mayor\u00eda de estas tecnolog\u00edas \u2013 Internet, GPS, <em>drones<\/em>, proyectiles de precisi\u00f3n, plataformas furtivas o sistemas C<sup>4<\/sup>ISR \u2013 hab\u00edan sido desarrolladas por la <em>Agencia Avanzada de Proyectos de Investigaci\u00f3n de Defensa <\/em>(DARPA) del Pent\u00e1gono y formado parte del programa <em>Assault Breaker<\/em>, uno de los pilares de la Segunda Estrategia de Compensaci\u00f3n. Para conocer con m\u00e1s detalle las estrechas vinculaciones entre DARPA y la RMA, v\u00e9ase Atta (2003).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Aunque la opini\u00f3n p\u00fablica recuerda esta guerra por las im\u00e1genes de las bombas de precisi\u00f3n alcanzando sus objetivos y los aviones \u201cinvisibles\u201d penetrando las defensas enemigas, el armamento de precisi\u00f3n solamente represent\u00f3 el 10% de los proyectiles lanzados por Estados Unidos (algo que contrasta con el 70% empleado en 2003) y los aviones furtivos \u2013 que deb\u00edan ir escoltados permanentemente por cazabombarderos \u2013 el 7% (Cockburn 2015; Singer 2009).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Este concepto fue forjado por el almirante William Owens \u2013 una de las principales autoridades militares del&nbsp; Pent\u00e1gono entre 1994 y 1996 \u2013 que sosten\u00eda que los pilares tecnol\u00f3gicos de la RMA ya exist\u00edan porque eran el resultado de las inversiones millonarias para enfrentarse a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. No obstante, lo realmente revolucionario era esta integraci\u00f3n de todos los elementos de la fuerza en un \u201csistema de sistemas\u201d que proporcionara informaci\u00f3n, casi a tiempo real, de todo lo que sucede en el campo de batalla y batir con precisi\u00f3n pr\u00e1cticamente cualquier objetivo desde grandes distancias y sin apenas da\u00f1os colaterales.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Aunque esta receta para conquistar la RMA fue propuesta por Washington, los pa\u00edses que se sumaron a la revoluci\u00f3n emularon \u2013 exceptuando Francia, cr\u00edtica con la concepci\u00f3n tecnoc\u00e9ntrica estadounidense \u2013 este modelo que tambi\u00e9n se aplic\u00f3 a la OTAN. La \u00fanica excepci\u00f3n es China, cuya <em>Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares con caracter\u00edsticas chinas <\/em>pretende que el pa\u00eds pueda combatir en \u201cguerras locales en ambientes de alta tecnolog\u00eda\u201d a la vez que explota las carencias del estilo militar estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Aunque el acta final de Helsinki (1975) signific\u00f3 un hito en la distensi\u00f3n este-oeste, ambas superpotencias se hallaban en un dilema de seguridad: el equilibrio del terror que proporcionaba la Destrucci\u00f3n Mutua Asegurada evitaba un conflicto total pero no imposibilitaba una guerra limitada en Europa. Adem\u00e1s, el desequilibrio estrat\u00e9gico en el continente se hab\u00eda ampliado: Estados Unidos hab\u00eda sufrido una humillante derrota en Vietnam y muchos tem\u00edan que el pa\u00eds hab\u00eda abandonado la carrera de armamentos con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica; la OTAN observaba con temor la modernizaci\u00f3n del arsenal sovi\u00e9tico y muchos socios recelaban del v\u00ednculo trasatl\u00e1ntico porque cre\u00edan que Washington se estaba desvinculando de la seguridad europea y buscaba compromisos bilaterales con Mosc\u00fa. Cuando el ej\u00e9rcito rojo perfil\u00f3 los nuevos planes de operaciones para invadir Alemania sin que la OTAN pudiera responder con armas nucleares y despleg\u00f3 sus misiles en la frontera sovi\u00e9tica, la segunda guerra fr\u00eda empez\u00f3 a configurarse y los peores miedos de Occidente se hicieron realidad. Este contexto permite comprender la g\u00e9nesis de la RMA (Colom, 2016; 2015a).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Comparecencia de William Perry en el Comit\u00e9 de las Fuerzas Armadas del Senado (28 de Febrero de 1978).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> La Primera Estrategia de Compensaci\u00f3n arranc\u00f3 en 1955 con la <em>New Look<\/em> de la defensa estadounidense, que priorizaba el empleo de armamento nuclear para reducir el montante total de la defensa del pa\u00eds y suplir la superioridad convencional sovi\u00e9tica. \u00c9sta se plasm\u00f3 en la construcci\u00f3n de un imponente arsenal at\u00f3mico, la configuraci\u00f3n de la tr\u00edada nuclear y la codificaci\u00f3n de la represalia masiva (Martinage, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Dise\u00f1ada por el Secretario de Defensa Harold Brown, la Segunda Estrategia de Compensaci\u00f3n pretend\u00eda aprovechar el potencial tecnol\u00f3gico occidental para multiplicar el poder militar aliado, equilibrando la superioridad cuantitativa sovi\u00e9tica sin recurrir al armamento nuclear en caso de desatarse una guerra en Europa. Plasmada en la <em>Batalla Aeroterrestre<\/em> norteamericana, esta iniciativa sentar\u00eda las bases de la RMA. Obs\u00e9rvese la similitud existente entre esta iniciativa y la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n que guiar\u00e1 el planeamiento defensivo estadounidense hasta 2030 (Colom, 2016; 2007).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Aunque Estados Unidos fue el promotor de esta innovaci\u00f3n militar, los primeros en identificar su potencial revolucionario fueron los estrategas sovi\u00e9ticos, que articularon el concepto <em>Revoluci\u00f3n T\u00e9cnico-Militar <\/em>para alertar de que estos avances tecnol\u00f3gicos permitir\u00edan a la OTAN detener una agresi\u00f3n sovi\u00e9tica en Europa Occidental sin recurrir al empleo del arma nuclear, alterando con ello el balance de fuerzas existente en el continente (Colom, 2015a; Adamski, 2008b).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> La potencial existencia de una <em>Revoluci\u00f3n T\u00e9cnico-Militar<\/em> suscit\u00f3 el inter\u00e9s del analista estadounidense Andrew Marshall, cuyo influjo no s\u00f3lo ser\u00eda vital para consolidar la RMA, sino tambi\u00e9n para articular la Tercera Estrategia de Compensaci\u00f3n (Krepinevich &amp; Watts, 2015). Marshall, mentor de varias generaciones de analistas de defensa que han ocupado puestos clave en el Pent\u00e1gono y en los principales <em>think tanks<\/em> del pa\u00eds, lider\u00f3 varios grupos de trabajo para dilucidar si estos cambios pod\u00edan transformar el arte de la guerra y c\u00f3mo Washington deb\u00eda proceder para conquistar la revoluci\u00f3n. El grupo m\u00e1s influyente y partidario de las tesis revolucionarias congreg\u00f3 a expertos como Albert Ikle, Albert Wohlstetter, Zbiniew Brezinski, Henry Kissinger y Samuel Huntington (Ikle &amp; Wohlstetter, 1988).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Definida como el conjunto de factores objetivos (geograf\u00eda, demograf\u00eda, econom\u00eda o historia) y subjetivos (ideas, valores o tradici\u00f3n militar) que explican la percepci\u00f3n que tienen los estados acerca del empleo de la fuerza o su predilecci\u00f3n por un estilo b\u00e9lico por encima de otro, la cultura estrat\u00e9gica condiciona la defensa nacional y la cultura militar. En este sentido, la estadounidense tiende a ser antiintelectual, ahist\u00f3rica, antiestrat\u00e9gica, optimista, pragm\u00e1tica, tecnoc\u00e9ntrica, industrial y mecanicista (Adamski, 2008a). En consecuencia, la RMA \u2013 y actualmente la Tercera Compensaci\u00f3n \u2013 se adapta a su cultura estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Exacto, esta revoluci\u00f3n tambi\u00e9n parec\u00eda constituir la soluci\u00f3n a los problemas de las sociedades avanzadas de fin de siglo, como pod\u00edan ser la erosi\u00f3n del modelo de ciudadano-soldado y el fin de la conscripci\u00f3n universal (algo que en Estados Unidos tuvo lugar en 1973), la disminuci\u00f3n del gasto militar, la creciente participaci\u00f3n en operaciones de gesti\u00f3n de crisis, la necesidad de conservar la supremac\u00eda militar frente a adversarios futuros, y muy especialmente, parec\u00eda enmendar la creciente dificultad de las sociedades post-heroicas para emplear la fuerza militar como herramienta pol\u00edtica (Colom, 2014c).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Ello coincidir\u00e1 con la consolidaci\u00f3n conceptual de la RMA y la elaboraci\u00f3n de la <em>Bottom-Up Review<\/em>, planteada por el ejecutivo dem\u00f3crata como la primera gran revisi\u00f3n de la defensa estadounidense de la posguerra fr\u00eda (DoD 1993).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Discurso del Secretario de Defensa Les Aspin en la Universidad Nacional de la Defensa (16 de Junio de 1993).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> El <em>New American Way of War<\/em> fue concebido a finales de la d\u00e9cada de 1990 para definir el estilo militar propio de la RMA que, fundamentado en la superioridad tecnol\u00f3gica, el pleno conocimiento del campo de batalla y la capacidad para realizar ataques de precisi\u00f3n desde grandes distancias, permitir\u00eda al pa\u00eds obtener victorias r\u00e1pidas, limpias y contundentes frente a cualquier adversario (Boot 2003).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> Entendido como el periodo comprendido entre la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la emergencia de un nuevo competidor global, este concepto fue empleado por primera vez de forma oficial por el Secretario de Defensa Les Aspin en la <em>Bottom-Up Review<\/em>. Ampliamente utilizada por la Administraci\u00f3n Clinton para justificar sus decisiones en defensa, fue muy criticada por la oposici\u00f3n, que pretend\u00eda aprovechar la aparente estabilidad de la posguerra fr\u00eda para transformar la defensa para alcanzar la RMA.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> Es conveniente comentar que para financiar la RMA se lanz\u00f3 una <em>Revoluci\u00f3n en los Asuntos de Negocios <\/em>que, basada en la promoci\u00f3n de econom\u00edas de escala, la centralizaci\u00f3n de los procesos de obtenci\u00f3n de material, la simplificaci\u00f3n y flexibilizaci\u00f3n de los procedimientos administrativos, el empleo de tecnolog\u00edas duales o la externalizaci\u00f3n de servicios, permitiera optimizar la gesti\u00f3n de la defensa y garantizar los fondos necesarios para sufragar la revoluci\u00f3n (Carter &amp; White, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> Aunque esta convicci\u00f3n puede observarse en varias declaraciones p\u00fablicas, es muy significativo su primer discurso preelectoral en materia de defensa, escrito por Richard Armitage y dictado en la Academia Militar de Charleston (Carolina del Sur) el 23 de Noviembre de 1999 (Kitfield 2005, Colom, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Esbozado por los <em>Vulcanos<\/em> \u2013 Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Colin Powell, Condoleeza Rice, Paul Wolfowitz y Richard Armitage \u2013 y similar al documento <em>Rebuilding America\u2019s Defenses<\/em> elaborado por el neoconservador <em>Project for a New American Century<\/em>, el programa de defensa de Bush para los comicios del 2000 pretend\u00eda retirar las fuerzas desplegadas en operaciones de paz, limitar las intervenciones en el exterior a la defensa del inter\u00e9s nacional, preparar las fuerzas armadas para combatir en los conflictos futuros y orientar el gasto hacia la construcci\u00f3n de un sistema antimisiles y la transformaci\u00f3n de la arquitectura de seguridad y defensa del pa\u00eds para conquistar la RMA (Kitfield, 2005; Mann, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> Codificado en la <em>Estrategia Nacional de Seguridad<\/em> (2002), la Guerra contra el Terror se elimin\u00f3 de la jerga oficial tras el nombramiento de Obama y se reemplaz\u00f3 por <em>Overseas Contingency Operation<\/em>, utilizado en la justificaci\u00f3n del gasto de las misiones, <em>War Against Al Qaeda<\/em> presente en la <em>Estrategia Nacional de Seguridad <\/em>(2010) o <em>The Persistent Threat of Terrorism<\/em> planteado en la edici\u00f3n de 2015.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> En este sentido, obs\u00e9rvese el discurso de Bush en la Academia Militar de Charleston (11 de Diciembre de 2001), las palabras de Rumsfeld en la Universidad Nacional de la Defensa (31 de Enero de 2002) o los par\u00e1metros sobre los que se articul\u00f3 el controvertido ejercicio <em>Millenium Challenge<\/em> (2002), que deb\u00eda validar todos los principios de la RMA y acab\u00f3 sugiriendo las limitaciones del nuevo estilo militar estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a> Elaborada por el Secretario de Defensa Caspar Weinberger en 1984 y refinada por el Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor Colin Powell en 1991, esta doctrina plantea que las fuerzas armadas del pa\u00eds se usen como \u00faltimo recurso, de manera aplastante, con objetivos estrat\u00e9gicos y fines pol\u00edticos definidos. Planteada para evitar otro Vietnam, fue desechada por Rumsfeld al considerarla anacr\u00f3nica, obsoleta y restrictiva.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref28\"><sup>[28]<\/sup><\/a> No obstante, su elaboraci\u00f3n fue motivo de controversias entre Rumsfeld y la c\u00fapula militar en relaci\u00f3n a la estrategia a seguir y las fuerzas a emplear en la invasi\u00f3n de Irak.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref29\"><sup>[29]<\/sup><\/a> A tal efecto, obs\u00e9rvense las declaraciones del Secretario Rumsfeld y el General Franks \u2013 comandante de la fuerza multinacional en Irak \u2013 ante el Comit\u00e9 del Senado para las Fuerzas Armadas (9 de Julio de 2003) o el discurso del Subsecretario de Defensa Wolfowitz en la Escuela de Guerra Naval (20 de Junio de 2003).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref30\"><sup>[30]<\/sup><\/a> Las estimaciones realizadas por los mandos militares fijaban unos vol\u00famenes de fuerza comprendidos entre los 100.000-150.000 efectivos para Afganist\u00e1n y los 350.000-500.000 para Irak. Sin embargo, la invasi\u00f3n de Afganist\u00e1n comenz\u00f3 con poco m\u00e1s de 5.000 soldados y la de Irak con menos de 100.000 debido a la determinaci\u00f3n de Rumsfeld para explotar el nuevo estilo americano de combatir.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref31\"><sup>[31]<\/sup><\/a> Parad\u00f3jicamente, ello permiti\u00f3 que la controvertida <em>Agencia Nacional de Seguridad <\/em>(NSA) se convirtiera en un actor imprescindible en ambas campa\u00f1as al proporcionar ingentes vol\u00famenes de informaci\u00f3n telef\u00f3nica y cibern\u00e9tica sobre los actores insurgentes y consolidara la vertiente cibern\u00e9tica de la RMA.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref32\"><sup>[32]<\/sup><\/a> Entre estas debilidades destacan la volubilidad de la opini\u00f3n p\u00fablica dom\u00e9stica y la presi\u00f3n de la comunidad internacional; el p\u00e1nico a las bajas propias y el temor a los da\u00f1os colaterales; el sometimiento a unos usos y costumbres de la guerra restrictivos y anacr\u00f3nicos; la ansiedad por los costes pol\u00edticos y efectos electorales de las operaciones; la exigencia de restringir su alcance, impacto y duraci\u00f3n; la reticencia a utilizar fuerzas terrestres en operaciones o la necesidad de emplear la fuerza de forma limitada y restrictiva.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref33\"><sup>[33]<\/sup><\/a> Ello, a su vez, facilitar\u00e1 la consolidaci\u00f3n del concepto de \u201cguerra h\u00edbrida\u201d, que combina el uso de medios regulares e irregulares a la vez que explota la propaganda, la guerra informativa o las ciberoperaciones, tal y como puede observarse actualmente en Ucrania (Baqu\u00e9s, 2015; Colom, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref34\"><sup>[34]<\/sup><\/a> Aunque los documentos estrat\u00e9gicos estadounidenses contin\u00faan subrayando la importancia de combatir el terrorismo internacional y Washington se halla liderando la operaci\u00f3n contra <em>Daesh<\/em>, esta misi\u00f3n es la quinta en el orden de prioridades trazado por la <em>Revisi\u00f3n Cuatrienal de la Defensa<\/em> (DoD, 2014a: 61).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref35\"><sup>[35]<\/sup><\/a> En 2011 se aprob\u00f3 la <em>Ley de Control Presupuestario <\/em>que reduc\u00eda la base de gasto militar \u2013 la partida necesaria para garantizar el funcionamiento m\u00ednimo del Pent\u00e1gono \u2013 a los 487.000 millones de d\u00f3lares, una cifra que podr\u00eda reducirse a la mitad si no se conten\u00eda el d\u00e9ficit p\u00fablico. Adem\u00e1s, se introdujo un mecanismo de <em>sequestration<\/em> de un 7% adicional que se activar\u00eda si gobierno y oposici\u00f3n no consensuaban el gasto, tal y como sucedi\u00f3 en 2013. No obstante, desde entonces se ha incrementado esta base de gasto: 526.800 (2014), 495.600 (2015), 534.300 (2016) y 582.700 (2017) (Under Secretary of Defense, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref36\"><sup>[36]<\/sup><\/a> De hecho, el contenido de esta estrategia \u2013 elaborada por el ejecutivo para presentar un plan de ajuste previo al debate presupuestario de 2013 y bloquear la acci\u00f3n del legislativo \u2013 ha sido formalizados en la <em>Revisi\u00f3n Cuadrienal de la Defensa<\/em> (2014) y en la <em>Estrategia Nacional de Seguridad<\/em> (2015). Adem\u00e1s, en el plano militar, muchas de sus provisiones ya se hab\u00edan insinuado en la <em>Estrategia Militar Nacional<\/em> (2011) y codificado en el <em>Concepto Cardinal para las Operaciones Conjuntas <\/em>(2012) (Colom, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref37\"><sup>[37]<\/sup><\/a> Aunque tradicionalmente la mayor\u00eda de los avances tecnol\u00f3gicos proced\u00edan del \u00e1mbito militar \u2013 y en el caso estadounidense, de DARPA \u2013 hoy muchas de las tecnolog\u00edas punteras (rob\u00f3tica, gu\u00eda remota, visualizaci\u00f3n, biotecnolog\u00eda, miniaturizaci\u00f3n, computaci\u00f3n avanzada y <em>big data<\/em> o impresi\u00f3n 3D) proceden del sector civil. De hecho, \u00e9sta es la idea sobre la que se basa el <em>Plan de Investigaci\u00f3n y Desarrollo a largo Plazo <\/em>(2014) que apoyar\u00e1 las propuestas tecnol\u00f3gicas de la industria civil norteamericana para madurarlas e integrarlas en los sistemas que ser\u00e1n esenciales para consolidar esta estrategia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref38\"><sup>[38]<\/sup><\/a> En t\u00e9rminos generales, mientras las estrategias anti-acceso pretenden dificultar el despliegue de fuerzas en el teatro de operaciones, las de negaci\u00f3n de \u00e1rea buscan dificultar la conducci\u00f3n de operaciones en zonas donde el adversario no impide el acceso (Krepinevich, Watts &amp; Work, 2003). Aunque las medidas A2\/AD han sido una preocupaci\u00f3n latente de los estrategas americanos desde la Administraci\u00f3n Clinton, la proliferaci\u00f3n de sistemas antia\u00e9reos, misiles antibuque, misiles de crucero, armas antisubmarinas y una amplia gama de medios asim\u00e9tricos por parte de pa\u00edses como China o Ir\u00e1n est\u00e1n obligando a Washington a plantear c\u00f3mo proyectar el poder en estos entornos y lanzar la Tercera Compensaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref39\"><sup>[39]<\/sup><\/a> Discurso del Secretario Hagel en Simy Valley (15 de Noviembre de 2014).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref40\"><sup>[40]<\/sup><\/a> En la ponencia <em>The Third U.S. Offset Strategy and its Implications for Partners and Allies<\/em> (28 de Enero de 2015), el Subsecretario Work sostiene que estos desarrollos se resumen en armas nucleares, misiles antibuque, defensas antia\u00e9reas, misiles bal\u00edsticos y de crucero, ciberfuerzas, guerra electr\u00f3nica y operaciones especiales.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref41\"><sup>[41]<\/sup><\/a> Discurso del Secretario Hagel en Newport (3 de Septiembre de 2014).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref42\"><sup>[42]<\/sup><\/a> Aunque en Europa Occidental \u2013 a pesar de las numerosas s\u00faplicas de Washington para que incremente su gasto militar y as\u00ed sostener su propia seguridad y apoyar el v\u00ednculo trasatl\u00e1ntico \u2013 dif\u00edcilmente se producir\u00eda una carrera de armamentos a ra\u00edz de la creciente asertividad rusa, Estados Unidos est\u00e1 comenzando a reforzar nuevamente su presencia militar en la regi\u00f3n para garantizar su compromiso con sus aliados y socios.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref43\"><sup>[43]<\/sup><\/a> Aunque siempre se menciona la carrera de armamentos \u2013 y muy especialmente la \u201cGuerra de las Galaxias\u201d \u2013 iniciada por Ronald Reagan como uno de los factores que contribuy\u00f3 a la crisis sist\u00e9mica de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, es necesario recordar que la Segunda Estrategia de Compensaci\u00f3n tambi\u00e9n fue crucial. De hecho, el Mariscal Nicolai Ogarkov \u2013 m\u00e1xima autoridad militar sovi\u00e9tica entre 1977 y 1984 \u2013 alert\u00f3 que las nuevas tecnolog\u00edas (armamento guiado, <em>drones<\/em> y sistemas C<sup>4<\/sup>ISR) desarrolladas por Estados Unidos permitir\u00edan a la Alianza Atl\u00e1ntica derrotar al Pacto de Varsovia sin recurrir al empleo de armamento nuclear. En consecuencia, si Washington lograba minar la estrategia sovi\u00e9tica de mantener un volumen de fuerzas convencionales mayor que el aliado y no depender de la disuasi\u00f3n nuclear para garantizar la seguridad europea y el v\u00ednculo trasatl\u00e1ntico, el equilibrio que exist\u00eda entre ambos bloques en la regi\u00f3n desaparecer\u00eda irremediablemente. Adem\u00e1s, constat\u00f3 que Mosc\u00fa carec\u00eda de la preparaci\u00f3n t\u00e9cnica, la organizaci\u00f3n o la infraestructura industriales necesarias para desarrollar estas tecnolog\u00edas, por lo que no podr\u00eda competir con Estados Unidos en una carrera de armamentos basada en las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n (Adamski, 2008; Kagan, 2006; Atta, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref44\"><sup>[44]<\/sup><\/a> Como puede observarse, se obvia el papel del arsenal nuclear como raz\u00f3n \u00faltima de la disuasi\u00f3n nacional y pilar de la disuasi\u00f3n extendida como compromiso del pa\u00eds con la seguridad de sus aliados. En este sentido, aunque la doctrina americana fija que un ataque con este tipo de ingenios podr\u00eda motivar una respuesta at\u00f3mica, el \u00e9nfasis en los medios convencionales parece sugerir que el pa\u00eds pretende sustituir la disuasi\u00f3n nuclear extendida por la disuasi\u00f3n convencional para as\u00ed evitar verse envueltos en un conflicto nuclear por una crisis limitada en Europa, Oriente Medio o Asia-Pac\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref45\"><sup>[45]<\/sup><\/a> Precisamente, muchos sistemas armament\u00edsticos que entraron en servicio entonces \u2013 como el tanque <em>M1-Abrams<\/em>, el helic\u00f3ptero de ataque <em>AH-64 Apache<\/em>, el misil de crucero <em>Tomahawk<\/em>, los aviones invisibles F-117 <em>Nighthawk<\/em> y <em>B-2 Spirit<\/em> o el sistema antia\u00e9reo <em>AEGIS<\/em> que montan muchos nav\u00edos, por poner algunos ejemplos \u2013 eran producto de la Segunda Compensaci\u00f3n y constituyeron la base de la pasada RMA (Colom, 2016).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>GUILLEM COLOM Universidad Pablo de Olavide. Sevilla, Espa\u00f1a Resumen: El art\u00edculo repasa el planeamiento de la defensa estadounidense contempor\u00e1neo para trazar las pautas de continuidad existentes entre la Revoluci\u00f3n en los Asuntos Militares que arranc\u00f3 con la Segunda Estrategia de Compensaci\u00f3n en la d\u00e9cada de 1970, se desarroll\u00f3 en la d\u00e9cada de 1990 y se&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/la-defensa-estadounidense-entre-la-revolucion-y-la-compensacion\/\" class=\"\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">La Defensa estadounidense, entre la revoluci\u00f3n y la compensaci\u00f3n<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"neve_meta_sidebar":"full-width","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"on","neve_meta_content_width":100,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.2.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La Defensa estadounidense, entre la revoluci\u00f3n y la compensaci\u00f3n - Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/la-defensa-estadounidense-entre-la-revolucion-y-la-compensacion\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Defensa estadounidense, entre la revoluci\u00f3n y la compensaci\u00f3n - Revista de Estudios en Seguridad Internacional\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"GUILLEM COLOM Universidad Pablo de Olavide. 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