{"id":227,"date":"2020-11-02T19:23:31","date_gmt":"2020-11-02T19:23:31","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=227"},"modified":"2020-11-02T19:23:32","modified_gmt":"2020-11-02T19:23:32","slug":"el-daesh-en-afganistan-una-amenaza-real","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/el-daesh-en-afganistan-una-amenaza-real\/","title":{"rendered":"El Daesh en Afganist\u00e1n. \u00bfUna amenaza real?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">JAVIER RU\u00cdZ AR\u00c9VALO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Ej\u00e9rcito de Tierra, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;Daesh in Afghanistan: A Real Threat?<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: Cuando en la segunda mitad de 2014 comenzaron a recibirse informaciones que hablaban de la presencia del Daesh en Afganist\u00e1n, muchos temieron que pudi\u00e9ramos estar asistiendo a los inicios de un cambio radical en el conflicto afgano que, por esta v\u00eda, podr\u00eda internacionalizarse y radicalizarse. El art\u00edculo trata, en primer lugar, de identificar cu\u00e1l ha sido y es la presencia real del Daesh en Afganist\u00e1n, analizando las informaciones disponibles al respecto y valorando su grado de fiabilidad para, posteriormente, identificar cu\u00e1les son las debilidades y las fortalezas del grupo salafista a la hora de asumir un papel relevante en el conflicto afgano, subrayando aquellos factores que est\u00e1n dificultando su arraigo entre los afganos e impidiendo su colaboraci\u00f3n con otros grupos insurgentes, particularmente con los talib\u00e1n. Para ello se analizan las relaciones entre este grupo y los talib\u00e1n, subrayando los motivos que no solo han hecho imposible la colaboraci\u00f3n entre ambos grupos insurgentes, sino que han llevado a un enfrentamiento armado abierto entre ambos. Por \u00faltimo, se hace una valoraci\u00f3n sobre el futuro del Daesh en Afganist\u00e1n, valorando la probabilidad de que pueda llegar a constituir una amenaza real para la estabilizaci\u00f3n de este pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Afganist\u00e1n, Daesh, Talib\u00e1n, Salafismo, Contrainsurgencia<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: When in the second half of 2014 reports about the presence of Daesh in Afghanistan were received, many feared that it was the beginning of a radical change in the Afghan conflict that, by this way, could internationalize and radicalize. Firstly, the article identifies what has been the presence of Daesh in Afghanistan and if it is real, analyzing the available information about it and, afterwards, assessing the level of liability in order to identify what are the weakness and strongholds of the Salafist group as they assume a relevant role in the Afghan conflict. It underlies those factors that are making difficult its support among Afghans and stopping its collaboration with other insurgents groups, particularly with the Taliban. For this purpose, the relationships between this groups and Taliban is analyzing, underlying the purposes that not only have done impossible the collaboration between both insurgent groups, but those have taken to an open army struggle between them. Finally, an assessment about the future of Daesh in Afghanistan is done, assessing the probability of becoming a real threat for the stabilization of the country.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Afghanistan, Daesh, Taliban, Salafism, Counter-insurgency<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 1 de septiembre de&nbsp; 2016<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptado: 9 de septiembre de 2016<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo\/To cite this article<\/strong>: Javier Ruiz Ar\u00e9valo, \u201cDaesh en Afganist\u00e1n: \u00bfUna amenaza real?\u00bb, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internaciona<\/em>l, Vol. 2, No. 2, (2016), pp. 153-169. DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.4.7<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La aparici\u00f3n del autodenominado Estado Isl\u00e1mico (en lo sucesivo Daesh, seg\u00fan su acr\u00f3nimo en \u00e1rabe) en Afganist\u00e1n en la segunda mitad de 2014 hizo saltar todas las alarmas, tanto en Afganist\u00e1n como fuera de sus fronteras, ante el temor de que el Daesh pudiera hacerse fuerte en este nuevo teatro, abriendo un nuevo frente. Se tem\u00eda sobre todo una alianza con los talib\u00e1n, que podr\u00eda tener consecuencias imprevisibles, tanto dentro de Afganist\u00e1n como en su entorno regional. El temor a que Afganist\u00e1n volviera a convertirse en santuario del terrorismo internacional parec\u00eda hacerse realidad. Los acontecimientos acaecidos desde entonces permiten hacer una valoraci\u00f3n bastante precisa de las posibilidades reales del Daesh; del apoyo que puede encontrar entre los afganos y de las posibilidades de entendimiento con los talib\u00e1n. El an\u00e1lisis de todos estos factores nos permite valorar hasta qu\u00e9 punto el Daesh constituye una amenaza real para Afganist\u00e1n y sus vecinos m\u00e1s pr\u00f3ximos y una riesgo para la seguridad global.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cestado isl\u00e1mico\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El Daesh es un grupo islamista radical, nacido en Irak y Siria cuyo objetivo declarado es la creaci\u00f3n de un gran \u00abCalifato\u00bb que \u00abreunifique\u00bb a la comunidad de los creyentes bajo un liderazgo pol\u00edtico-religioso \u00fanico. Ideol\u00f3gicamente, se adscribe dentro del salafismo, una de las vertientes m\u00e1s radicales dentro del sunismo. Su objetivo, seg\u00fan su propio discurso, es restablecer el califato Omeya. Este nuevo califato incluir\u00eda inicialmente el norte de \u00c1frica, Oriente Medio y el sur de Asia, desde Mauritania hasta Indonesia, incluyendo el <em>vilayato<\/em> (provincia) de Joras\u00e1n<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, para extenderse posteriormente m\u00e1s all\u00e1 de los dominios hist\u00f3ricos del Califato Omeya y el Imperio Otomano, al resto del planeta.<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender los or\u00edgenes del Daesh hay que remontarse a la creaci\u00f3n de <em>Al Qaida<\/em> (AQ) en Irak, producida a ra\u00edz de la intervenci\u00f3n militar estadounidense. Entre 2004 y 2006, AQ en Irak protagoniz\u00f3 una insurgencia muy activa, que s\u00f3lo pudo ser doblegada gracias a la alianza de varias tribus sunitas con los EE.UU. Esta alianza fue consecuencia de las numerosas bajas civiles que estaban provocando los ataques del Daesh, que acabaron colmando la paciencia de los sunitas iraqu\u00edes. En 2006 AQ en Irak estableci\u00f3 el Consejo Muyahid\u00edn con otros 5 grupos yihadistas y varias tribus sun\u00edes afines. El consejo proclam\u00f3 un estado isl\u00e1mico que deb\u00eda englobar Irak, Siria y el L\u00edbano. Poco despu\u00e9s, el nombre de AQ cay\u00f3 en desuso y este movimiento pas\u00f3 a ser conocido como el Estado Isl\u00e1mico de Irak y el Levante, tambi\u00e9n conocido por su acr\u00f3nimo en \u00e1rabe: Daesh. El fortalecimiento de esta estructura yihadista en Irak se vio favorecido por dos circunstancias: las pol\u00edticas sectarias de primer ministro Nouri al-Maliki, muy perjudiciales para la poblaci\u00f3n sunita, y la guerra en Siria. Gracias a este fortalecimiento, en junio de 2013 el Daesh, aliado con un gran n\u00famero de tribus sun\u00edes, fue capaz de lanzar una ofensiva que empuj\u00f3 el ej\u00e9rcito iraqu\u00ed hasta las puertas de Bagdad. Esta ofensiva fue el resultado de una expansi\u00f3n cuidadosamente planificada y de una escalada de acciones consistentes en ataques terroristas contra l\u00edderes tribales, fuerzas de seguridad e infraestructuras estatales. Estas campa\u00f1as debilitaron paulatinamente el aparato de seguridad, as\u00ed como la oposici\u00f3n sunita al Daesh, lo que abri\u00f3 el camino a la ofensiva del verano de 2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente, el Daesh participaba en la guerra contra el r\u00e9gimen sirio, lo que le ha permitido obtener fondos del grupo de pa\u00edses que se oponen al r\u00e9gimen de Bashar Al-Assad y ha propiciado la llegada de miles de combatientes voluntarios extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>La amplia cobertura medi\u00e1tica otorgada al Daesh y las victorias militares obtenidas inicialmente en Irak y Siria, lograron convertirlo en el grupo m\u00e1s atractivo para gran n\u00famero de yihadistas de todo el mundo. Seg\u00fan algunas estimaciones, el n\u00famero de combatientes del Daesh ha podido llegar a oscilar entre 20.000 y 75.000; al menos 16.000 de los cuales provenientes de pa\u00edses distintos a Siria o Irak. Adem\u00e1s, por lo menos 3 organizaciones distintas colaboran de manera sistem\u00e1tica con el Daesh: Los Muyahid\u00edn del Pueblo de Ir\u00e1n, el Emirato del C\u00e1ucaso y los Talib\u00e1n paquistan\u00edes (TTP), todos ellos enfrentados a los reg\u00edmenes de los estados en los que operan.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es cierto que el Daesh comenz\u00f3 con <em>Al Qaida<\/em> como punto de referencia, r\u00e1pidamente se distanci\u00f3 de este grupo. Las primeras diferencias entre ambos grupos surgieron a ra\u00edz de las discrepancias entre al-Zarqawi (AQ en Irak, germen del futuro Daesh) y al-Zawahiri (AQ) sobre el trato que deb\u00eda darse a los chi\u00edtas. Los ataques indiscriminados del primero contra los chi\u00edtas iraqu\u00edes (2003-2006) provocaron fuertes cr\u00edticas por parte del l\u00edder de AQ, que preguntaba: \u00ab\u00bfPens\u00e1is matar a todos los chitas de Irak? \u00bfHa intentado algo as\u00ed alg\u00fan estado isl\u00e1mico a lo largo de la historia?\u00bb y recordaba que el enemigo a combatir es Occidente (Wilgenburg, 2015). A este primer desencuentro siguieron diferencias de tipo estrat\u00e9gico, que fueron agrandando la brecha entre ambos grupos y alcanzaron su zenit a ra\u00edz del conflicto con el Frente al-Nusra. El l\u00edder de AQ opt\u00f3 por respaldar a este grupo en Siria y pidi\u00f3 al Daesh que disolviera all\u00ed su rama y se uniera a \u00e9l. El Daesh, evidentemente, se neg\u00f3. Finalmente, al-Nusra fue reconocido por AQ como su rama siria, por lo que la hostilidad entre ambos grupos e intensific\u00f3 hasta llegar al enfrentamiento armado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La aparici\u00f3n del daesh en Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El programa pol\u00edtico-religioso del Daesh implica una tendencia ineludible a la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica. El embri\u00f3n de estado creado en Irak y Siria no es sino el primer paso de una realidad pol\u00edtica que, en un primer paso, deber\u00eda englobar a todo el mundo musulm\u00e1n, la <em>umma<\/em>. De acuerdo con esta vocaci\u00f3n, el Daesh se ha expandido hacia el oeste, haci\u00e9ndose presente de una u otra forma en norte de \u00c1frica. En sentido contrario, hacia oriente, la expansi\u00f3n se hace m\u00e1s dif\u00edcil debido a la presencia de Ir\u00e1n, estado chi\u00edta que act\u00faa como barrera a la expansi\u00f3n del salafismo sun\u00ed. Pero m\u00e1s all\u00e1 de esta barrera, el sunismo vuelve a reaparecer en Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n, donde la situaci\u00f3n de inestabilidad y conflicto parecen constituir el caldo de cultivo perfecto para la aparici\u00f3n del grupo salafista.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea cual sea el an\u00e1lisis te\u00f3rico al respecto, el hecho es que hasta la segunda mitad de 2014 no hay indicios de la presencia del Daesh en tierras afganas o paquistan\u00edes. Es en octubre de este a\u00f1o cuando tres comandantes talib\u00e1n afganos y cinco del TTP (Sus hom\u00f3logos paquistan\u00edes) juraron fidelidad al Daesh, dando pie a su aparici\u00f3n en este nuevo escenario. A partir de este momento, empezaron a aparecer en los medios de comunicaci\u00f3n rumores sobre la presencia de elementos de este grupo en la regi\u00f3n, lo que gener\u00f3 cierta inquietud por las implicaciones que podr\u00eda tener en la evoluci\u00f3n del conflicto afgano y en la estabilidad de Paquist\u00e1n y de toda la regi\u00f3n en su conjunto. Durante ese mismo a\u00f1o, el Estado Isl\u00e1mico protagoniz\u00f3 algunas apariciones en los medios afganos, informando de que \u00abalgunos talib\u00e1n, incluyendo algunos de sus comandantes m\u00e1s j\u00f3venes, estaban entusiasmados con el Daesh&#8230;\u00bb (Reuters, 2014). En septiembre, la BBC contact\u00f3 en la provincia de Baghlan con el comandante Mirwais, de Hezb-e Islami, que manifest\u00f3 estar considerando la posibilidad de unirse al Daesh (Simpson, 2014). Tambi\u00e9n aparecieron en esas fechas panfletos y pintadas animando a los afganos a unirse al Daesh.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de julio de 2014, una semana despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de Abu Bakr al Baghdadi como califa del mundo isl\u00e1mico, dos cl\u00e9rigos salafistas afganos residentes en Paquist\u00e1n, pero con cierta influencia dentro de Afganist\u00e1n, Qahir Khorasani y Abdul Rahim Muslimdost, anunciaron su lealtad al Daesh. Ambos parecen ser los responsables del env\u00edo a Irak de un grupo de 50 combatientes afganos procedentes de los campos de refugiados de Peshawar (Osman, 2014). Poco despu\u00e9s, a finales de julio de 2014, aparecieron en una mezquita, conocida por ser el centro de los salafistas de Kabul, panfletos que conten\u00edan instrucciones para fabricar bombas y ensalzaban la <em>yihad<\/em> y al Daesh. Se trataba probablemente de la primera propaganda del Daesh dentro de Afganist\u00e1n, aunque no tuvo cobertura medi\u00e1tica ni oficial. El 14 de septiembre, se distribuyeron panfletos en dari y pashto en Peshawar, pidiendo el apoyo para el Daesh. Estos mismos panfletos se distribuyeron posteriormente en Jalalabad y Kabul. Se trataba de panfletos de baja calidad que, posiblemente, respond\u00edan a la iniciativa particular de alg\u00fan simpatizante del movimiento, no a una acci\u00f3n de propaganda orquestada desde la c\u00fapula de la organizaci\u00f3n. A estas informaciones deben a\u00f1adirse otras del mismo cariz, como la aparici\u00f3n de \u00abpintadas\u00bb pro-Daesh en Kabul o la emisi\u00f3n en Youtube de un v\u00eddeo en el que \u201cciber-yihadistas\u201d \u00e1rabes mostraban a un hombre enmascarado que se presentaba como Abu Bakr al-Balji (apellido que implica un origen afgano), que afirmaba ser el jefe de 5.000 combatientes talib\u00e1n y anunciaba que dejaba a este grupo para afiliarse al Daesh. Aunque el acento parec\u00eda corroborar su origen afgano, no proporcion\u00f3 ninguna prueba sobre sus afirmaciones, que han sido desmentidas desde varias instancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros an\u00e1lisis parec\u00edan indicar que el grupo salafista contar\u00eda con cierto apoyo entre un n\u00famero limitado de j\u00f3venes radicales, aunque este apoyo fuera visible s\u00f3lo en las redes sociales, sin materializarse en una disposici\u00f3n real a empu\u00f1ar las armas. Los seguidores m\u00e1s radicales parec\u00edan estar m\u00e1s dispuestos a combatir en Siria o Irak que en el propio Joras\u00e1n, pese a que algunos medios de comunicaci\u00f3n comenzaren a difundir informaciones alarmistas en sentido contrario.<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En enero de 2015 se difundi\u00f3 en las redes un v\u00eddeo que hac\u00eda p\u00fablica una reuni\u00f3n de doce hombres (nueve comandantes del TTP y tres supuestos militantes afganos) prometiendo lealtad al Daesh bajo el liderazgo de Hafez Saeed Khan, ex comandante del TTP en el distrito tribal de Orakzai (Paquist\u00e1n). De dos de los tres supuestos afganos presentes en la reuni\u00f3n, se han podido confirmar sus or\u00edgenes afganos. Otros tres comandantes afganos, que no estaban presentes en la reuni\u00f3n, tambi\u00e9n fueron mencionados por su nombre por haber comprometido su lealtad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"http:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Arevalo.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Fuente:&nbsp;Lewis, Jessica; McFate, Rob Denaburg; Caitlin Forrest, (2015) \u201cAfghanistan threat assessment: the Taliban and ISIS\u201d, ISW (Institute for the Study of War)<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los afganos que aparecen en el video fue presentado como Saad Emarati, comandante del auto-proclamado y desconocido frente Saad bin Abi Waqas; se trata de un ex comandante talib\u00e1n que fue expulsado del movimiento en 2013. Emarati operaba en la provincia de Logar, hasta que se demostr\u00f3 que de forma reiterada realiz\u00f3 extorsiones y secuestros al margen de la organizaci\u00f3n, incluyendo, seg\u00fan los informes, la obtenci\u00f3n de dos millones de d\u00f3lares de una empresa privada como rescate por un alto miembro secuestrado en 2011. Emarati ten\u00eda conexiones con los talib\u00e1n paquistan\u00edes y hab\u00eda utilizado esos contactos durante los secuestros. Fue detenido por los propios talib\u00e1n, desarmado y se le prohibi\u00f3 actuar en Afganist\u00e1n, por lo que pas\u00f3 a actuar en las \u00e1reas tribales con el TTP (BBC Asia, 2016). Otro de los protagonistas del v\u00eddeo se present\u00f3 como representante del grupo salafista Abtal ul-Islam, liderado por el jeque afgano Abdul Qahir Jorasani. El tercer hombre cuya identidad se pudo confirmar era Abdul Rahim Muslimdost, otro jeque afgano Salafista, que ya hab\u00eda prometido lealtad a Jorasani. Tanto Jorasani como Muslimdost operaban en Paquist\u00e1n. Otros dos afganos, de los que tambi\u00e9n se dec\u00eda que hab\u00edan enviado su consentimiento por escrito, fueron nombrados como Harun y Abu Abdullah de Kunar y Nangrahar respectivamente. No hay datos sobre ellos (The Long War Journal, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>El lanzamiento de este v\u00eddeo fue un nuevo intento del TTP por establecer un v\u00ednculo con el Daesh. En un comunicado anterior, el ex-portavoz del TTP, Shahidullah Shahid, erigido en portavoz de los desertores, hab\u00eda pedido desesperadamente una respuesta positiva a sus reiteradas ofertas de adhesi\u00f3n. Desde las perspectiva de los ex-miembros de TTP, unirse al Daesh parec\u00eda una opci\u00f3n razonable: una vez abandonado su grupo, aliarse con otro, al que todo el mundo tomaba en serio y que parec\u00eda estar en pleno apogeo, parec\u00eda mejor que quedarse de brazos cruzados viendo como el TTP iba degrad\u00e1ndose poco a poco. Es por ello que no debe extra\u00f1arnos que de los nueve cabecillas del TTP que aparecieron en el v\u00eddeo, s\u00f3lo uno compartiera los postulados salafistas del Daesh. Los motivos que llevaron al Daesh a no responder a esta petici\u00f3n, renunciando a un refuerzo significativo, no resultan claros. Quiz\u00e1 sea una muestra de su desinter\u00e9s hacia esta parte del mundo musulm\u00e1n; de su desconfianza acerca de las motivaciones de los talib\u00e1n \u00abarrepentidos\u00bb; o de la falta de comunicaciones efectivas entre ambas zonas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El califato y el vilayato de Joras\u00e1n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda mitad de 2014 fue testigo de un lento goteo de insurgentes hacia las filas salafistas, mientras la organizaci\u00f3n trataba de crear bases en diferentes provincias del pa\u00eds (McFate, 2015). En Farah, en el SE del pa\u00eds, dos l\u00edderes locales establecieron a finales de enero un campo de entrenamiento en Khak-e Safid y comenzaron a reclutar adeptos, llegando a reunir a m\u00e1s de 600 reclutas, la mayor\u00eda de ellos antiguos talib\u00e1n.<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>En Kunduz se cre\u00f3 un peque\u00f1o grupo posiblemente inspirado y dirigido por el kunduz\u00ed asentado en Siria Zia Abdul Haq (tambi\u00e9n conocido como Abu Yusef), un tayiko de 33 a\u00f1os de edad que fue uno de los primeros afganos en adherirse al Daesh. Haq dej\u00f3 su hogar en Australia, donde hab\u00eda obtenido la residencia, para acabar muriendo en Siria el 23 de octubre de 2014. El peque\u00f1o grupo que inspir\u00f3 en Kunduz se disolvi\u00f3 despu\u00e9s de que sus miembros fueron detenidos por las fuerzas afganas. Lo que no est\u00e1 claro es si el grupo empez\u00f3 de cero, como resultado de un proceso de radicalizaci\u00f3n a trav\u00e9s de Internet, o se form\u00f3 en base a combatientes de grupos insurgentes ya existentes (Osman, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Donde m\u00e1s \u00e9xito tuvo esta pol\u00edtica de expansi\u00f3n fue en las provincias lim\u00edtrofes con Paquist\u00e1n, sobre todo Nangarhar y Kunar, donde se beneficiaron de la llegada de numerosos combatientes que hu\u00edan de la creciente presi\u00f3n del ej\u00e9rcito paquistan\u00ed.<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a> Poco a poco fueron desplazando a los talib\u00e1n, aunque inicialmente se presentaban como aliados de ellos; hasta que una vez desplazados sus rivales, mostraron sus cartas e implantaron el tipo de gobierno que le ha hecho tristemente c\u00e9lebres (Latifi, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Las actividades de reclutamiento del Daesh se desarrollaban por todo el pa\u00eds.<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a> En noviembre, un informe publicado por Al Jazeera mostraba c\u00f3mo el grupo reclutaba y adoctrinaba a ni\u00f1os afganos para que se convirtieran en combatientes suicidas. Los reporteros hab\u00edan visitado dos bases terroristas en Kunar y hablado con los insurgentes, incluidos los ni\u00f1os soldados que estaban dispuestos a convertirse en terroristas suicidas. En ese mismo mes, se produjeron varias detenciones de estudiantes universitarios presuntamente vinculados con el Daesh, mientras el gobierno ruso denunciaba la existencia de campos de entrenamiento en el norte de Afganist\u00e1n, que estar\u00edan encaminados a realizar ataques a los pa\u00edses vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el 26 de enero de 2015 el Daesh anunciaba oficialmente su aparici\u00f3n en el vilayato de Joras\u00e1n. Por primera vez el Daesh se extend\u00eda oficialmente fuera del mundo \u00e1rabe (Osman,&nbsp; 2015). Y lo hac\u00eda en unos territorios que, aunque pertenecientes a la \u00f3rbita sunita, han estado aislados de los centros sunitas de Oriente Medio desde que los emperadores de Ir\u00e1n abrazaron el credo chi\u00edta. A este anuncio sigui\u00f3 la proclamaci\u00f3n de Hafez Said Khan<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a> (Paquist\u00e1n) como Gobernador y Abdul Rauf Khadem (Afganist\u00e1n) como vice-gobernador. Al mismo tiempo, Abu Muhammad al-Adani (portavoz del Daesh) invit\u00f3 a los talib\u00e1n a unirse al \u00abCalifato\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Khadem era un antiguo l\u00edder militar talib\u00e1n que cobr\u00f3 relevancia despu\u00e9s de haber sido liberado de Guant\u00e1namo en 2007, tras seis a\u00f1os de reclusi\u00f3n. Retorn\u00f3 de inmediato al campo de batalla y r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en la segunda autoridad militar en el liderazgo talib\u00e1n. Sin embargo, en el plazo de tres a\u00f1os se hab\u00eda convertido en persona <em>non grata<\/em> entre sus antiguos compa\u00f1eros, sobre todo porque durante su paso por Cuba hab\u00eda abrazado el salafismo. En Khadem, el Daesh hab\u00eda encontrado un comandante muy influyente entre los talib\u00e1n; familiarizado con el territorio y el pueblo; descontento con el liderazgo talib\u00e1n y que compart\u00eda con ellos el credo salafista, considerado poco ortodoxo por la mayor\u00eda de los sun\u00edes afganos, incluidos los talib\u00e1n, leales a la escuela Hanafi (Ruiz Ar\u00e9valo, 2014). Adem\u00e1s, Khadem ten\u00eda v\u00ednculos con los yihadistas \u00e1rabes y con las redes de financiaci\u00f3n del Golfo P\u00e9rsico (Osman, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>Khadem cre\u00f3 a principios de enero de 2015 una c\u00e9lula en su distrito natal de Kajaki, en la provincia de Helmand, reclutando unos pocos cientos de combatientes de la zona, as\u00ed como de las \u00e1reas tribales de Paquist\u00e1n. Muy pronto, comenzaron a producirse enfrentamientos entre el grupo de Khaden y los talib\u00e1n, en su mayor parte contrarios a la presencia del Daesh. Situaciones similares ocurrieron en otras partes del pa\u00eds, especialmente en la provincia de Nangarhar.<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a> Sin embargo, Khadem muri\u00f3 antes de haber consolidado su red. El 9 de febrero un dron acab\u00f3 con su vida, en lo que parece haber sido el primer ataque de este tipo realizado por fuerzas extranjeras a petici\u00f3n del gobierno afgano tras la retirada de ISAF. Su muerte, indudablemente, ayud\u00f3 a empeorar las relaciones entre el naciente Daesh y los talib\u00e1n. De hecho, \u00e9stos fueron los principales beneficiarios de esta muerte, no debiendo extra\u00f1ar que en el Daesh se sospechara de su implicaci\u00f3n en esta acci\u00f3n. El hecho es que, hasta el momento, Khadem parece haber sido el \u00fanico comandante establecido en Afganist\u00e1n con capacidad de mantenerse en contacto con los l\u00edderes del Daesh en Siria e Irak (BBC, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la vistosidad de la declaraci\u00f3n y de los nombramientos de gobernador y vice-gobernador, la realidad es que no hay informaciones que permitan hablar de una mayor presencia del Daesh en Afganist\u00e1n fuera de la zona de Nangarhar, m\u00e1s all\u00e1 de la ya mencionada aparici\u00f3n en Farah (Afganist\u00e1n) de un grupo ligado a esta organizaci\u00f3n. A principios de 2015 circularon rumores de que Mansur Dadullah (rival del l\u00edder talib\u00e1n Mansur y hermano del temible jefe talib\u00e1n Mullah Dadullah) hab\u00eda anunciado su lealtad a Daesh. Rumores que fueron desmentidos por \u00e9l mismo, pero que suponen un indicio de c\u00f3mo la amenaza de lealtad al Daesh podr\u00eda estar utiliz\u00e1ndose en las luchas intestinas en el seno de los talib\u00e1n. Mansur, que hered\u00f3 la red de su hermano despu\u00e9s de su muerte en 2007, fue despedido por la direcci\u00f3n de los talib\u00e1n afganos poco despu\u00e9s de haber sucedido a su hermano por haber desafiado a la jerarqu\u00eda \u00aboficial\u00bb. Sin embargo, mantuvo estrechas relaciones con l\u00edderes del TTP. Fue detenido por Paquist\u00e1n en 2008 y liberado a principios del a\u00f1o 2014. Al parecer, se habr\u00eda reconciliado con sus antiguos compa\u00f1eros de armas, rehusando volver a combatir para el Daesh. Sin embargo, para a\u00f1adir m\u00e1s confusi\u00f3n a esta historia, en una entrevista concedida a la BBC el 2 de febrero de 2015, manifest\u00f3 haber reconstruido el frente Mul\u00e1 Dadullah bajo la bandera del Daesh. Es dif\u00edcil saber para qui\u00e9n combate este comandante, pero si lo hiciera para los salafistas, ser\u00eda el comandante m\u00e1s poderoso de esta facci\u00f3n en el Joras\u00e1n (Osman, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>El reducido n\u00famero de c\u00e9lulas del Daesh confirmadas en Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n dan fe del car\u00e1cter embrionario que la presencia de este grupo tiene en estos territorios. Sin embargo, casi a diario se reciben informaciones sobre la presencia del Daesh en diferentes provincias; aunque en la mayor\u00eda de los casos se trate de informaciones falsas, no cabe duda de que esta presencia est\u00e1 afectado de alguna manera al conflicto afgano (McFate, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Daesh en Afganist\u00e1n: \u00bfrealidad o bulo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A partir de estos datos, no parece razonable concluir, como hicieron algunos medios y analistas, que el Daesh estaba comenzando a operar con fuerza en Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n. De hecho, estos incidentes demuestran m\u00e1s bien la escasa base de las informaciones relativas a la presencia generalizada del Daesh en la zona y el ansia de algunos medios por magnificar cualquier indicio que pudiera sustentar dicha presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabr\u00eda preguntarse entonces a qu\u00e9 se debe la aparici\u00f3n de todas estas informaciones y el eco que obtuvieron entre gran parte de la opini\u00f3n p\u00fablica. Parte de estas informaciones err\u00f3neas derivan de la tendencia a considerar miembros del Daesh a todos los combatientes extranjeros que cruzan a Afganist\u00e1n desde Paquist\u00e1n. Funcionarios de Zabul, Ghazni, Paktika, Logar y Sar-e Pul han informado en diferentes ocasiones de la presencia del Daesh en sus provincias, teniendo como \u00fanico dato para ello la presencia de combatientes extranjeros. La realidad es que, en muchos casos, estos combatientes est\u00e1n vinculados a los talib\u00e1n o Al Qaida, no al Daesh. Estos movimientos vendr\u00edan originados por las acciones del ej\u00e9rcito paquistan\u00ed en Wazirist\u00e1n, que estar\u00edan forzando a cruzar la frontera a militantes extranjeros refugiados all\u00ed, en algunos casos desde 2001. Se trata fundamentalmente de \u00e1rabes y centroasi\u00e1ticos que estar\u00edan reasent\u00e1ndose con sus familias en Afganist\u00e1n, normalmente con apoyo talib\u00e1n. Es precisamente este apoyo el que hace dudar de cualquier vinculaci\u00f3n con el Daesh. Habr\u00eda que ver en este movimiento m\u00e1s una huida que un intento de crear c\u00e9lulas de cualquier tipo en Afganist\u00e1n. Adem\u00e1s, en el Daesh no es habitual que los combatientes se desplacen con sus familias, un h\u00e1bito m\u00e1s propio de los combatientes de Al Qaida o los talib\u00e1n mal visto en el seno del grupo salafista.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho es que, a pesar de su escasa de presencia en Afganist\u00e1n, el aumento espectacular del Daesh en Siria e Irak y el enorme impacto de sus acciones terroristas fuera de esta zona, han generado una enorme expectaci\u00f3n hacia todo lo relacionado con este grupo, magnificando cualquier indicio relativo a sus actividades en zonas como Afganist\u00e1n. El Daesh es un asunto de actualidad, que genera mucha preocupaci\u00f3n, as\u00ed que las noticias relacionadas \u201cvenden\u201d en los medios de comunicaci\u00f3n. Adem\u00e1s, se trata de una marca reconocida, por lo que su utilizaci\u00f3n por grupos ajenos puede aportarles cierta relevancia. En t\u00e9rminos m\u00e1s amplios, la menci\u00f3n a la presencia del Daesh puede emplearse como excusa para convencer a las potencias occidentales de la necesidad de mantener el apoyo a Afganist\u00e1n, o a las autoridades afganas de prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a determinadas zonas del pa\u00eds. Es necesario reconocer al mismo tiempo que hay un n\u00famero limitado de afganos, en su mayor\u00eda j\u00f3venes salafistas, que aunque no tengan conexi\u00f3n con las redes del Daesh, se sienten identificados con \u00e9l y sue\u00f1an con que el Estado Isl\u00e1mico fundado en Irak y Siria llegue a Afganist\u00e1n. Su ret\u00f3rica est\u00e1 llena de orgullo y muestras de apoyo, pero esta pasi\u00f3n todav\u00eda no ha dado lugar a la aparici\u00f3n de una franquicia afgana.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la narrativa oficial afgana, podemos diferenciar diferentes posturas; las autoridades provinciales tienden a informar de la presencia del Daesh en su territorio, aunque no est\u00e9 confirmada, tratando de forzar con ello una mayor inversi\u00f3n en su zona (Osman, 2015). El discurso del presidente Ghani en la Conferencia de Seguridad de M\u00fanich parece ir en la misma l\u00ednea. Seg\u00fan sus palabras, la ofensiva paquistan\u00ed en Wazirist\u00e1n estar\u00eda forzando un desplazamiento de combatientes del Daesh hacia su pa\u00eds, haciendo muy necesario hacer un esfuerzo coordinado para asegurar que el conflicto afgano quede aislado de lo que est\u00e1 ocurriendo en Siria e Irak. Para otros miembros del gobierno afgano, estar\u00edamos asistiendo a una entrada de falsos combatientes del Daesh, alentada por Paquist\u00e1n. En esta l\u00ednea se han manifestado personalidades como Enayatullah Nazari, ministro defensa, que sostuvo esta tesis ante el senado (19 de enero de 2015) o el jefe de polic\u00eda de Kandahar, General Abdul Razeq, que acusa directamente de este juego a los servicios de inteligencia paquistan\u00edes. El propio Karzai ha alentado esta teor\u00eda, que estar\u00eda relacionada con el inter\u00e9s paquistan\u00ed por mantener grupos armados leales en Afganist\u00e1n, e incluso m\u00e1s al norte (McFate, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas teor\u00edas, en apariencia conspiratorias, podr\u00edan no ser tan descabelladas como a primera vista pudiera pensarse. De hecho, son consistentes con la pol\u00edtica tradicional de Paquist\u00e1n y permitir\u00edan explicar la facilidad con que los militantes de Wazirist\u00e1n pudieron escapar hacia Afganist\u00e1n, sin que las fuerzas paquistan\u00edes parecieran empe\u00f1arse en evitarlo. Los v\u00ednculos entre los talib\u00e1n pro paquistan\u00edes y grupos isl\u00e1micos uzbecos abundan en la misma l\u00ednea argumental.<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>No son s\u00f3lo los funcionarios afganos los que han difundido el temor al Daesh en Afganist\u00e1n bas\u00e1ndose en la presencia de combatientes extranjeros. Altos funcionarios rusos tambi\u00e9n han advertido del flujo de salafistas hacia el norte de Afganist\u00e1n, que estar\u00eda amenazando a las rep\u00fablicas de Asia Central e, indirectamente, a la propia Rusia. El representante especial del presidente Vladimir Putin para Afganist\u00e1n, Zamir Kabulov, ha alertado de que miles de combatientes, en su mayor\u00eda de origen centroasi\u00e1tico, habr\u00edan tomado posiciones y establecido campos de entrenamiento cerca de las fronteras de Tayikist\u00e1n y Turkmenist\u00e1n. De acuerdo con Kabulov, estos militantes pertenecen al Estado Isl\u00e1mico. Adem\u00e1s, sostiene que el Daesh ha desplegado en Afganist\u00e1n alrededor de un centenar de combatientes procedentes de Irak y Siria para reforzar a los combatientes locales (AFP, 2016). Los comentarios de Kabulov se produjeron justo despu\u00e9s de unas declaraciones de Putin que alertaban de que la presencia del Daesh en Afganist\u00e1n supon\u00eda un intento del Daesh de extender sus actividades en Asia Central (Osman, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de estas declaraciones, no hay constancia del desplazamiento de combatientes del Daesh desde Siria e Irak hacia Afganist\u00e1n. La preocupaci\u00f3n de Kabulov probablemente se deba a los mismos informes que los funcionarios afganos han recibido sobre el movimiento de combatientes extranjeros hacia el norte de Afganist\u00e1n. Los campamentos pr\u00f3ximos a la frontera con Turkmenist\u00e1n y Tayikist\u00e1n a los que hace menci\u00f3n Kabulov podr\u00edan muy bien ser campamentos talib\u00e1n normales, que podr\u00edan alojar tambi\u00e9n a algunos de los viejos aliados centroasi\u00e1ticos del movimiento. De hecho, hay indicios de que el Movimiento Isl\u00e1mico de Uzbekist\u00e1n est\u00e1 operando en estrecha cooperaci\u00f3n con los talib\u00e1n locales en algunas provincias del norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a lo exagerado de las informaciones sobre la presencia del Daesh en Afganist\u00e1n, es evidente que algo hay de cierto en todo ello, aunque no parece que podamos hablar de una presencia amplia y consolidada. De hecho, tanto fuentes oficiales afganas, como de la coalici\u00f3n internacional, han comenzado a descartar la presencia del Daesh m\u00e1s all\u00e1 de las provincias de Nangarhar y Kunar, \u00fanica zona en la que el grupo parece ser una amenaza real (Gul, 2016).<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a> Pese a ello, ante la posibilidad de que Nangarhar pueda convertirse en la plataforma desde la que el Daesh se extienda por otras zonas del pa\u00eds, el gobierno afgano ha decidido finalmente cortar de ra\u00edz esta amenaza: En mayo de 2016, el Consejo de Seguridad Nacional, presidido por el presidente Ghani aprob\u00f3 la estrategia para conseguirlo y el ej\u00e9rcito afgano ha comenzado a actuar en consecuencia (Ariana, 2016).<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>De momento, parece que la declaraci\u00f3n del <em>vilayato<\/em> de Joras\u00e1n ha resultado un poco precipitada, habida cuenta de que Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n est\u00e1n muy lejos de coraz\u00f3n del grupo, que adem\u00e1s puede haber calculado mal su predicamento en estas tierras. Quienes han proclamado aqu\u00ed su lealtad al Daesh tienen muy poco en com\u00fan con sus colegas de Siria e Irak y la decisi\u00f3n de extender la franquicia a este territorio no parece obedecer a ning\u00fan dise\u00f1o estrat\u00e9gico, ni ser una consecuencia natural de la evoluci\u00f3n de los acontecimientos. Tampoco obedece al deseo de liberarse de reg\u00edmenes desp\u00f3ticos y sectarios que alent\u00f3 el nacimiento del Daesh en Oriente Medio. Por el contrario, la decisi\u00f3n de anunciar su expansi\u00f3n a Joras\u00e1n parece haber surgido de las persistentes solicitudes de ex-miembros del TTP que, tras desertar de este grupo, ver\u00edan en esta nueva marca una opci\u00f3n de encabezar la <em>yihad. <\/em>Adem\u00e1s, con la inclusi\u00f3n de Joras\u00e1n en su lista de provincias, el Daesh ha llevado la lucha a la cuna de su principal rival, <em>al-Qaida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En Afganist\u00e1n, la motivaci\u00f3n de Khadem, creador de la primera c\u00e9lula del Daesh, fue pragm\u00e1tica, no basada en la convergencia de objetivos y m\u00e9todos. Empe\u00f1ado en una lucha de poder con el liderazgo talib\u00e1n, Khadem encontr\u00f3 una alternativa honrosa tras cerca de cuatro a\u00f1os de marginaci\u00f3n. A pesar de que exist\u00eda un v\u00ednculo salafista (la heterodoxia de Khadem fue una raz\u00f3n clave para su marginaci\u00f3n y destituci\u00f3n definitiva) su salafismo era meramente teol\u00f3gico, mientras la versi\u00f3n del salafismo del Daesh incorpora el <em>takfir<\/em> (considera a sus oponentes, incluso aquellos que son musulmanes, como <em>kafir,<\/em> no creyentes) y el yihadismo global, sin fronteras. Fue m\u00e1s la marginaci\u00f3n que la afinidad ideol\u00f3gica lo que llev\u00f3 a Khadem a abrazar el salafismo ofensivo del Daesh, abandonando posiciones m\u00e1s piadosas y menos brutales (Osman, 2016). Adicionalmente, los enfrentamientos de Khadem con la c\u00fapula talib\u00e1n tuvieron tambi\u00e9n un marcado componente tribal. Khadem se hab\u00eda opuesto a que una sola tribu, la Ishaqzai, monopolizara el poder entre los Talib\u00e1n. La tribu Ishaqzai es una de las m\u00e1s importantes entre los pastunes durranis que dominan el sur de Afganist\u00e1n. Khadem, por su parte, pertenec\u00eda a la tribu Alizai, tambi\u00e9n durrani. Los desacuerdos entre Khadem y la jerarqu\u00eda talib\u00e1n se remontan a 2010, pero la gota que al parecer colm\u00f3 la paciencia de Khadem fue el ascenso de un Ishaqzai, Akhtar Muhammad Mansur, a la posici\u00f3n de segundo del Mul\u00e1 Omar, coincidiendo con los intentos de marginar a Abdul Qayum Zakir, de la tribu de Khadem y jefe militar de la comisi\u00f3n militar. La historia de Afganist\u00e1n es rica en ejemplos de largos conflictos originados por enfrentamientos tribales de este tipo, lo que hace perfectamente plausible esta informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos datos permiten pensar en que los casos de afiliaci\u00f3n al Daesh en Afganist\u00e1n pueden obedecer m\u00e1s a criterios de oportunidad que a un verdadero alineamiento con los postulados de este grupo,<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a> lo que permite comprender las evidentes diferencias entre el Daesh y su franquicia afgana, que ha dejado en todo momento claro que se trata de un grupo no sectario (que llega a aceptar a los hazaras, pese a su credo chi\u00edta, en contraste con la intolerancia mostrada hacia este grupo por el Daesh en Siria e Irak), que respeta las fronteras nacionales (frente al califato universal pregonado por el Daesh) y no trata de imponer ninguna versi\u00f3n del Islam que violente las creencias de los afganos, incluido el wahabismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Daesh y los talib\u00e1n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n entre el Daesh y los talib\u00e1n es un asunto vidrioso sobre el que la informaci\u00f3n disponible es escasa y muy contradictoria: mientras para algunas fuentes no hay relaci\u00f3n entre ambos grupos, otras ponen de manifiesto los v\u00ednculos entre ambos, materializados sobre todo por los casos de l\u00edderes talib\u00e1n que han jurado lealtad al movimiento salafista. Sean o no reales los lazos entre ambos grupos, desde Occidente se tiende a verlos como manifestaci\u00f3n de una misma realidad, obviando cualquier matiz y asumiendo que lo normal es que dos grupos que, a sus ojos, persiguen los mismos fines y comparten el mismo ideario, respondan a alg\u00fan tipo de alianza. La realidad, como podremos ver, no es tan sencilla.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estas discusiones, queda la cuesti\u00f3n de la probabilidad de que el Daesh llegue alguna vez a ser una fuerza militar relevante en Afganist\u00e1n. Hay que empezar por decir que Afganist\u00e1n no es un terreno natural para ellos. Los talib\u00e1n han establecido aqu\u00ed un monopolio sobre la insurgencia al que no quieren renunciar a favor de grupos extranjeros o locales afiliados a redes internacionales. Para los talib\u00e1n afganos trabajar con grupos yihadistas extranjeros, tales como <em>al-Qaida<\/em> o el Movimiento Isl\u00e1mico de Uzbekist\u00e1n (IMU), no ha supuesto un problema en la medida en que \u00e9stos han aceptado su liderazgo, algo que dif\u00edcilmente har\u00e1 el \u00abCalifa\u00bb de los salafistas.<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a> Este es el principal obst\u00e1culo para la aparici\u00f3n de nuevos grupos yihadistas pro-Daesh en Afganist\u00e1n. Hay adem\u00e1s otras razones que dificultan la colaboraci\u00f3n entre los dos grupos: Una alianza con el Daesh podr\u00eda llevar a los talib\u00e1n a perder su monopolio en el campo de batalla, a sufrir deserciones y a ver seriamente amenazado su compromiso con su visi\u00f3n puramente local de la <em>yihad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta significativo que ante la ya comentada aparici\u00f3n del Daesh en la provincia de Farah el l\u00edder supremo de los talib\u00e1n en la provincia pidiera a los mul\u00e1s que predicaran en las mezquitas contra la presencia del Daesh en Afganist\u00e1n. La labor de los religiosos hizo que m\u00e1s de la mitad de los combatientes reclutados abandonaran las filas del grupo. Posteriormente, los talib\u00e1n sitiaron su campamento, inici\u00e1ndose una guerra abierta entre ambos grupos en la que intervendr\u00eda posteriormente, en contra del Daesh, el ej\u00e9rcito afgano. Como consecuencia de estas acciones, para finales de mayo el Daesh hab\u00eda sido expulsado de Farah (Kaplan, 2016b). Ambos grupos se declararon la guerra mutuamente en abril y los enfrentamientos continuaron en otros frentes. Abu Bakr al-Baghdadi, l\u00edder del Daesh, defini\u00f3 al mul\u00e1 Omar como un \u00abcomandante de campo analfabeto\u00bb que \u00abno merece confianza\u00bb; al mismo tiempo, los l\u00edderes talib\u00e1n instaron a sus seguidores a \u00abresistir y no dejar al Daesh elevar su bandera sobre Afganist\u00e1n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, los talib\u00e1n han declarado formalmente su voluntad de luchar contra el Daesh \u00aben cooperaci\u00f3n con el pueblo de Afganist\u00e1n\u00bb, para evitar que el \u00abgrupo terrorista\u00bb pueda conseguir hacerse fuerte en Afganist\u00e1n (Tasnim, 2016b). Gracias a ello, a excepci\u00f3n de las provincias de Nangarhar y Kunar, el Daesh ha desaparecido de las zonas controladas por los talib\u00e1n. En Nangarhar, los enfrentamientos entre el Daesh y los talib\u00e1n comenzaron en el verano de 2015, cuando los salafistas procedentes de Paquist\u00e1n comenzaron a desplazar a los talib\u00e1n, para hacerse con una base en territorio afgano. Hasta finales de ese a\u00f1o, los combates se generalizaron sin que el ej\u00e9rcito afgano interviniera (TOLONews, 2015). S\u00f3lo a partir de 2016 a la presi\u00f3n de los talib\u00e1n hubo que a\u00f1adir las ofensivas protagonizadas por el ej\u00e9rcito afgano, con apoyo de EE.UU. A primeros de agosto de 2016, uno de estos ataques provoc\u00f3 la muerte de unos 300 combatientes del Daesh (Ahmad, 2016). Pese a ello, en junio de 2016 el Daesh segu\u00eda demostrando cierta capacidad ofensiva en su reducto de Nangarhar, donde era capaz de atacar puestos de polic\u00eda aislados. Seg\u00fan fuentes militares de EEUU, las fuerzas del Daesh en la zona rondar\u00edan los 1.000 &#8211; 3.000 combatientes (Farmer, 2016).<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ideol\u00f3gicamente, los dos grupos no tienen un ajuste f\u00e1cil. El conflicto m\u00e1s visible deriva de que tanto el mul\u00e1 Omar, como Al-Baghdadi se han atribuido el t\u00edtulo de emir de los creyentes, t\u00edtulo que el l\u00edder talib\u00e1n asumi\u00f3 en 1996, mucho antes de que al-Baghdadi se declarara califa. La expansi\u00f3n del Daesh en Afganist\u00e1n generar\u00eda, sin duda, enfrentamientos entre ambos por este t\u00edtulo. En esta pol\u00e9mica interfiere tambi\u00e9n la presencia de <em>Al-Qaida<\/em>, rival del Daesh, que prest\u00f3 juramento de lealtad al mul\u00e1 Omar, al que consideraba emir en Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n. Por otra parte, Pero las diferencias van m\u00e1s all\u00e1 de un problema de liderazgo. De hecho, sus estrategias son muy diferentes (Shirzada, 2015):<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Los talib\u00e1n son un movimiento nacionalista, cuya ambici\u00f3n se reduce a gobernar Afganist\u00e1n (o, a lo sumo, extenderlo a las zonas pastunes de Paquist\u00e1n); los afganos defienden su propia independencia, neg\u00e1ndose a ser parte de otro pa\u00eds o imperio. Por el contrario, el Daesh considera Afganist\u00e1n como parte de un \u00abcalifato\u00bb universal.<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a> Al-Baghdadi aspira a dirigir toda la \u00abcomunidad\u00bb mundial de los musulmanes, la <em>umma<\/em>, algo que ni el mul\u00e1 Omar, ni sus sucesores, han reivindicado nunca. De hecho, el reconocimiento que los talib\u00e1n hacen de las fronteras nacionales choca con la visi\u00f3n del califato universal que sostienen los salafistas.<\/li><li>Mientras que los talib\u00e1n no aceptan, al menos abiertamente, tener ning\u00fan tipo de extranjeros en sus filas, el Daesh se nutre principalmente de combatientes extranjeros, admitiendo radicales de cualquier procedencia, lo que crea desconfianza entre los afganos. En los casos en que se han unido al Daesh, los afganos han seguido siendo dirigidos por antiguos comandantes afganos, manteniendo su identidad nacional.<\/li><li>Para lograr su objetivo, los talib\u00e1n est\u00e1n abiertos a negociar con las potencias regionales, algo que rechaza de plano el Daesh.<\/li><li>La visi\u00f3n m\u00e1s \u00abnacionalista\u00bb de los talib\u00e1n ha evitado, o al menos atemperado, los enfrentamientos entre sunitas y chi\u00edtas a los que estamos acostumbrados en Siria e Irak, donde el Daesh considera ap\u00f3statas a los chi\u00edtas y los hace objeto de ataques indiscriminados.<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>Los talib\u00e1n se han manifestado contrarios a la pol\u00edtica sectaria del Daesh en este campo y han urgido formalmente al Daesh a ser m\u00e1s tolerante y trabajar por la unidad de los musulmanes en la <em>yihad.<\/em><\/li><li>Todo esto, sumado a la brutalidad y falta de respeto a la poblaci\u00f3n de los salafistas, repele a la mayor parte de los afganos, incluidos los talib\u00e1n, que se consideran m\u00e1s justos y humanos, a pesar de sus excesos, y se ven a s\u00ed mismos como un basti\u00f3n contra Daesh. En consecuencia, no es de extra\u00f1ar que no hayan tenido demasiado \u00e9xito a la hora de captar adeptos entre los seguidores de los talib\u00e1n, grupo con el que no pueden competir a la hora de ganarse las simpat\u00edas de los afganos m\u00e1s radicales.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Al decidir operar en el teatro militar de Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n, ya bastante saturado, el Daesh puede haber asumido riesgos imprevistos. Alzar en armas una milicia internacionalista en el marco de un conflicto puramente nacional no parece tarea f\u00e1cil, quiz\u00e1 por ello no parece que entre los afganos exista un ansia especial por abrazar la <em>yihad<\/em> transnacional. Adem\u00e1s, es dif\u00edcil encontrar el necesario apoyo entre una poblaci\u00f3n ya agotada tras d\u00e9cadas de guerra. Para hacer las cosas m\u00e1s complicadas, al haber iniciado sus operaciones en el sur, los salafistas han entrado en conflicto con los talib\u00e1n, que tienen all\u00ed el monopolio absoluto de las operaciones contra el Estado. Algunas de las provincias orientales, tales como Kunar o Nurist\u00e1n, habr\u00edan sido probablemente un terreno m\u00e1s f\u00e9rtil para el crecimiento de una nueva milicia, ya que la insurgencia es all\u00ed m\u00e1s ca\u00f3tica, lo que facilitar\u00eda la actuaci\u00f3n de grupos for\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>El tr\u00e1fico de drogas complica a\u00fan m\u00e1s los esfuerzos por ganar terreno en el sur, en especial en Helmand, el mayor centro de producci\u00f3n de drogas de Afganist\u00e1n. Aqu\u00ed, casi todas las facciones, incluidos los talib\u00e1n, est\u00e1n involucradas en este lucrativo negocio, que ha creado redes de intereses muy potentes; estas redes pudieron verse amenazadas por la aparici\u00f3n de un grupo que podr\u00eda poner en peligro este negocio, ya sea por intentar prohibirlo o, m\u00e1s probablemente, por buscar su participaci\u00f3n en el mismo. Hay que recordar c\u00f3mo los talib\u00e1n han demostrado en el pasado estar dispuestos a luchar con u\u00f1as y dientes por el control de las rutas de tr\u00e1fico y los centros de producci\u00f3n.<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La amenaza del Daesh en Afganist\u00e1n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Valorar la amenaza que el Daesh supone para el futuro de Afganist\u00e1n obliga a plantearse algunos interrogantes, el primero de los cuales hace referencia a sus posibilidades de captaci\u00f3n: \u00bfA qui\u00e9n podr\u00eda reclutar el Daesh en Afganist\u00e1n?<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos casos de reclutamiento mejor conocidos, en Helmand y Farah, apuntan a dos conclusiones principales. La primera es que, hasta ahora, quienes han engrosado las filas del Daesh han sido ex miembros descontentos de los Talib\u00e1n que disfrutaron y luego perdieron protagonismo y que con esta afiliaci\u00f3n pretender\u00edan recuperar su prestigio perdido. A partir de aqu\u00ed, compartir el credo Salafista parece facilitar tanto la atracci\u00f3n hacia el Daesh, como el reconocimiento por parte del grupo, pero puede no ser el factor determinante. La segunda conclusi\u00f3n es que, hasta ahora, lo normal es que se trate de grupos ya existentes que, simplemente, se rebautizan adoptando la marca del Daesh. No s\u00f3lo en Afganist\u00e1n, tambi\u00e9n en Paquist\u00e1n, donde las filas del TTP han sido el caladero habitual de los salafistas. En ning\u00fan caso hemos visto surgir nuevos grupos, impulsados por convicciones ideol\u00f3gicas; ni se han unido a sus filas individuos radicalizados sin experiencia militar previa.<\/p>\n\n\n\n<p>Es dif\u00edcil imaginar a los afganos comunes, por muy radicales que sean, entusiasmados con el Daesh. Sin embargo, el malestar de las tribus hacia los talib\u00e1n en las zonas que no est\u00e1n bajo el control del gobierno podr\u00eda ayudar a los reclutadores a lograr acuerdos con estas comunidades. En Afganist\u00e1n las cosas funcionan as\u00ed: los l\u00edderes tribales siempre tratar\u00e1n de arrimarse a quien pueda proporcionales seguridad frente a otros grupos o tribus, garantizando su cohesi\u00f3n sin coartar demasiado su libertad, sea el gobierno, los talib\u00e1n, o el Daesh. Recordemos c\u00f3mo los conflictos tribales estuvieron en el origen del acercamiento de Khadem al Daesh y explican el predicamento que tuvo entre los suyos. Muerto Khadem, es dif\u00edcil valorar el peso que el conflicto tribal tiene en las din\u00e1micas Daesh-Talib\u00e1n, pero conviene no perder de vista el peso que tuvo en los or\u00edgenes de la implantaci\u00f3n salafista en suelo afgano. Si los Alizai encontraron en Khadem un resucitador de su prestigio yihadista, este hecho podr\u00eda haber establecido un precedente peligroso para otras tribus desencantadas con los talib\u00e1n. Si m\u00e1s militantes prestigiosos empezaran a explotar las quejas tribales a favor del Daesh, las consecuencias podr\u00edan ser preocupantes. Este giro parece m\u00e1s probable en zonas en las que, por haber estado tradicionalmente fuera del control del gobierno, resulta dif\u00edcil abandonar la lucha armada. Ante el descontento con los talib\u00e1n no cabe volver la vista al gobierno, s\u00f3lo cabe buscar otro liderazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Donde el \u00e9xito del Daesh parece ser mayor es entre los ciber-yihadistas. No hay m\u00e1s que rastrear Facebook para constatar el fervor que los salafistas despiertan en las redes afganas y la popularidad que cosechan los cibernautas afganos que luchan en Siria e Irak. En el mundo real, el impacto ha sido mucho menor.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda pregunta que debemos plantearnos es la de la naturaleza que tendr\u00eda un Daesh afgano. Aunque parezca improbable, no podemos descartar el surgimiento de una franquicia afgana del Daesh, que acabara arraigando en el pa\u00eds y cobrando personalidad propia, en competencia con otros grupos insurgentes. Antes semejante eventualidad, cabe preguntarse c\u00f3mo ser\u00eda este Daesh afgano, si ser\u00e1 id\u00e9ntico a su matriz o adoptar\u00eda una forma m\u00e1s acorde con el entorno afgano.<\/p>\n\n\n\n<p>Si hici\u00e9ramos un esfuerzo podr\u00edamos imaginarnos al Daesh liderando una importante fuerza militar en Afganist\u00e1n, pero parece poco probable que esta fuerza actuara de forma muy distinta a como lo han hecho hasta ahora los talib\u00e1n. Podr\u00edamos imaginarnos que tratar\u00edan de implantar una versi\u00f3n de la <em>Sharia <\/em>algo m\u00e1s estricta a la impulsada en su d\u00eda por el mul\u00e1 Omar; as\u00ed al menos parece deducirse de la entrevistas concedidas por el lugarteniente de Khadem, Haji Mirwais y de lo que sabemos del propio Khadem. Pero los grupos que han operado bajo bandera del Daesh en Helmand y Farah no han realizado, hasta ahora, acciones tan brutales o sectarias como las que nos tiene habituados a protagonizar el Daesh. Los nuevos miembros afganos del Daesh podr\u00edan haber optado por un debut dram\u00e1tico, para dar fe de su rigidez y amedrentar a la poblaci\u00f3n, como han hecho en otros lugares.<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a> Sin ir m\u00e1s lejos, as\u00ed actuaron los ex-talib\u00e1n paquistan\u00edes: el v\u00eddeo en el que declaran su fidelidad al nuevo califa termina con la decapitaci\u00f3n por espada de un soldado paquistan\u00ed. Sus colegas afganos se han mostrado m\u00e1s tibios. Incluso rechazaron ondear la bandera negra de los salafistas con el fin, seg\u00fan Haji Mirwais, de \u00abno crear controversias innecesarias\u00bb. La realidad es que la actuaci\u00f3n del Daesh afgano podr\u00eda estar m\u00e1s condicionada por sus fuentes de financiaci\u00f3n, que por sus supuestos referentes ideol\u00f3gicos. Esta dependencia de sus donantes, entre los que se cuentan algunos estados \u00e1rabes, podr\u00edan explicar la \u00abmoderaci\u00f3n\u00bb de los salafistas afganos, en comparaci\u00f3n con la de sus hom\u00f3logos de Oriente Medio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tampoco conviene ser excesivamente optimista. Pese a lo dif\u00edcil que resulta para el Daesh arraigar en Afganist\u00e1n a d\u00eda de hoy, no podemos descartar que si el conflicto se alarga, pudieran producirse escisiones en el seno de los talib\u00e1n que acabaran convirti\u00e9ndose en plataformas para la expansi\u00f3n del Daesh, como ha ocurrido en Paquist\u00e1n (McFate, 2015). Lo mismo podr\u00eda ocurrir si se alcanza finalmente un acuerdo de paz que dejara a grupos descontentos hu\u00e9rfanos de liderazgo, lo que podr\u00eda dar lugar a una insurgencia residual, fragmentada y m\u00e1s f\u00e1cil de captar por los salafistas. Mientras el Daesh mantenga izado el estandarte de la <em>yihad<\/em> global, existir\u00e1 el riesgo de que grupos de combatientes talib\u00e1n descontentos, por el motivo que sea, con el liderazgo del grupo, decidan abrazar la bandera salafista, aunque su vinculaci\u00f3n ideol\u00f3gica y t\u00e1ctica con el Daesh sea meramente testimonial.<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>An\u00e1lisis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siendo un grupo islamista radical sun\u00ed, como los talib\u00e1n, el Daesh se diferencia por su ideolog\u00eda salafista y su objetivo de controlar el mundo y someterlo a su particular interpretaci\u00f3n del Cor\u00e1n y la <em>Sharia<\/em>. Otra caracter\u00edstica peculiar es que para lograrlo no se marca limites: utiliza todo tipo de t\u00e1cticas, medios, personas,&#8230; la \u00fanica condici\u00f3n es que sean \u00fatiles para sus objetivos; ni los derechos individuales, ni los colectivos, ni el respeto a los dem\u00e1s significan nada para ellos. De acuerdo con ello, a las personas se les puede utilizar en la forma que se considere oportuna para alcanzar sus objetivos: como bombas humanas, como objetos sexuales, como escudos humanos. La crueldad extrema es una t\u00e9cnica m\u00e1s al servicio de sus objetivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un grupo internacional, formado por personas de muchas nacionalidades, su idea principal es atraer a la mayor cantidad de personas y grupos extremistas por convicci\u00f3n o por miedo. En el caso de Afganist\u00e1n, al igual que en otros pa\u00edses, aunque no renuncia a \u00abimportar\u00bb combatientes, su objetivo es reclutar la mayor cantidad posible de militantes del pa\u00eds; preferentemente grupos ya organizados que acepten combatir a las \u00f3rdenes del Cuartel General del Daesh en Raqqa.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n, la estrategia del Daesh se ha encaminado principalmente a reclutar a grupos talib\u00e1n de ambos pa\u00edses y sacar provecho de la ventaja que supone actuar a uno u otro lado de la frontera, dependiendo de la presi\u00f3n en cada pa\u00eds. Nangarhar, debido al control que le proporciona sobre la carretera Kabul-Islamabad, se ha convertido en el baluarte principal del Daesh en la zona. El \u00e1rea de Helmand y Farah, por su parte, ha sido otro punto de inter\u00e9s, basado&nbsp; probablemente en la idea de controlar el tr\u00e1fico de drogas y unir a sus filas a los talib\u00e1n, fuertemente establecidos en la zona. Las provincias del norte podr\u00edan constituir la base para lanzar ataques a Tayikista\u0301n, Uzbekista\u0301n y Turkmenista\u0301n, pero s\u00f3lo si consiguen una fortaleza mayor a la lograda hasta el momento.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo transcurrido desde la aparici\u00f3n del Daesh en la zona permite concluir que los l\u00edderes talib\u00e1n han resistido con \u00e9xito la amenaza que supon\u00eda para ellos esta irrupci\u00f3n: ni se ha producido una sangr\u00eda de combatientes hacia las filas salafistas; ni el Daesh ha sido capaz de arrebatar a los talib\u00e1n el protagonismo que siguen ostentando en la lucha contra el gobierno de Kabul y sus aliados. Si acaso, la aparici\u00f3n del Daesh habr\u00eda provocado una escalada de la violencia talib\u00e1n, encaminada a reafirmar la fortaleza y protagonismo del grupo y evitar as\u00ed deserciones a grupos que pudieran considerarse m\u00e1s combativos. Tampoco el gobierno de Kabul y sus fuerzas de seguridad han encontrado en el Daesh un enemigo m\u00e1s formidable que los ya habituales en la zona. En la medida en que han desencadenado enfrentamientos con otros grupos insurgentes, pueden incluso haber aliviado en alg\u00fan momento la presi\u00f3n insurgente sobre las fuerzas gubernamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis de los datos disponibles permite concluir que, reconociendo que erradicar el Daesh de Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n no ser\u00e1 una tarea f\u00e1cil, el grupo tiene escasas oportunidades en esta regi\u00f3n, encontr\u00e1ndose aqu\u00ed con dificultades que no hab\u00eda encontrado en Irak y Siria. Los motivos de estas dificultades difieren en cada caso. Paquist\u00e1n tiene un gobierno fuerte, apoyado por unas potentes fuerzas armadas, algo que no exist\u00eda en Siria e Irak y que ofrece pocas oportunidades al Daesh. En Afganist\u00e1n, en cambio, la situaci\u00f3n es muy vol\u00e1til y el gobierno muy d\u00e9bil, lo que en principio favorecer\u00eda al Daesh. Pero otros factores concurrentes anulan esta presunta ventaja: el sentido de la independencia de los afganos, la oposici\u00f3n de los talib\u00e1n, la creciente capacidad de las fuerzas de seguridad afganas y el apoyo de la Comunidad Internacional, que se fortalecer\u00e1 con toda seguridad si la amenaza salafista llega a ser cr\u00edtica, porque no puede permitir el control del pa\u00eds por el grupo terrorista. Tambi\u00e9n contribuye el hast\u00edo de gran parte de la poblaci\u00f3n afgana que, tras tres d\u00e9cadas de guerra, rechaza cualquier tipo de conflicto armado.<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro del Daesh en Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n no depende exclusivamente de sus \u00e9xitos en ambos pa\u00edses; depende b\u00e1sicamente de la evoluci\u00f3n de su poder en todo el mundo, especialmente en Siria e Irak. En la medida en que sus finanzas y suministros provienen del \u00abCalifato\u00bb, si falla esta fuente de recursos, la rama del Joras\u00e1n tendr\u00e1 fuertes dificultades para sobrevivir y, con total seguridad, desaparecer\u00e1 en un corto per\u00edodo de tiempo; mientras esta fuente permanezca viva, seguir\u00e1 habiendo personas dispuestas a combatir bajo su bandera porque, entre otras cosas, paga muy bien. Y mientras haya combatientes dispuestos el Daesh, con mayor o menor fuerza, sobrevivir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Javier Ruiz Ar\u00e9valo <\/em><\/strong><em>es Coronel del Ej\u00e9rcito de Tierra. Licenciado en Derecho. Ha participado en operaciones en Bosnia-Herzegovina, Irak y Afganist\u00e1n, donde ha estado desplegado en dos ocasi<\/em><em>o<\/em><em>nes (2006 y 2013) en el Cuartel General de la Coalici\u00f3n Internacional. Actualmente es jefe del Centro de Apoyo Log\u00edstico a las Operaciones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>AFP (2016), \u201c10,000 ISIS fighters in Afghanistan \u2018trained to expand to Central Asia, Russia\u2019\u201d, 19 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahmad, Jibram y TORBATI, Yeganeh, (2016), \u201cUS drone kills Islamic State leader for Afghanistan, Pakistan: officials\u201d, Reuters,World News, Peshawar. 13 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ariana News Af., (2016), \u201cAfghanistan adopts anti-Daesh strategy\u201d, Kabul. 31 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>BBC Asia, (2015), \u201cAfghanistan drone strike \u2018kills IS commander Abdul Rauf\u2019 \u201d, 9 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>BBC Asia, (2016),\u201cKey IS leader Saad Emarati \u2018killed in Afghanistan\u2019 \u201d, 26 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Farmer, Ben, (2016), \u201cDozens killed as Islamic State pushes for territory in Afghanistan\u201d, The Telegraph, 26 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Gul, Ayaz, (2016), \u201cOfficials: No Evidence of IS Presence in Southern Afghanistan\u201d, AOP News, 15 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Hussain, Jamal, (2007), \u201cDaesh\u201d, <em>Defence Journal,<\/em> Vol. 11, No. 4, Noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Jord\u00e1n, Javier, 2016, \u201cEl Daesh en Oriente Medio, una Amenaza en Evoluci\u00f3n\u201d<em>, <\/em>en Panorama Estrat\u00e9gico2016<em>,<\/em> Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>Kaplan, Michael (2016a), \u201cISIS In Afghanistan: US Airstrikes, Afghan Forces Target Islamic State Group In Eastern Nangarhar Province\u201d, International Business Times, 23 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2016b), \u201cTaliban Launches Anti-ISIS Offensive: Afghan Insurgents Capture Two Districts From Islamic State Group\u201d, IBTimes, 1 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Latifi, Ali M. y MOHMAND, Mohsin Khan, (2016), \u201cWhen Islamic State showed up in a corner of Afghanistan, \u2018Nothing was safe, not even the cows\u2019 \u201d, Los Angeles Times, 3 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Lewis, Jessica; McFate, Rob Denaburg; Caitlin Forrest, (2015) \u201cAfghanistan threat assessment: the Taliban and ISIS\u201d, ISW (Institute for the Study of War).<\/p>\n\n\n\n<p>Marty, Franz. J., (2015), \u201cThe Looming Specter of Daesh in Afghanistan\u201d, Foreign Policy, 9 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>McFate, Jessica L. DENABURG, Rob y FORREST, Caitlin, (2015), \u201cAfghanistan Threat Assessment. The Taliban and the ISIS\u201d, Institute for the Study of War, diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Osman, Borhan, (2014), \u201cMessages in Chalk: \u2018Islamic State\u2019 haunting Afghanistan?\u201d, Afghanistan Analysts Network, 17 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2015), \u201cThe Shadows of \u2018Islamic State\u2019 in Afghanistan: What threat does it hold?\u201d, Afghanistan Analysts Network, 12 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruiz Ar\u00e9valo, Javier, (2014), <em>Afganist\u00e1n. Claves para entender el pasado. Pista para intuir el futuro,<\/em> Ed. Universidad de Granada.<\/p>\n\n\n\n<p>Saboory, Ghafoor, (2016), \u201cDaesh Militants Infiltrate Afghanistan From Pakistan, says Atmar\u201d, TOLOnews.com, 29 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Schmidt, Michael, (2016), \u201cU.S. Steps Up Airstrikes Against ISIS After It Gains Territory in Afghanistan\u201d, The New York Times, 18 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Schmidt, Eric, (2016), \u201cU.S. Broadens Fight Against ISIS With Attacks in Afghanistan\u201d, The New York Times, 31 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Shirzada, Noorullah, (2015), \u201cDaesh vs. Taliban: Afghanistan Between Devil and Deep Blue Sea\u201d, AFP, 29 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Simpson, Jhon, (2014), \u201cAfghan militant fighters \u2018may join Islamic State\u2019 \u201d, BBC Asia, 2 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Tasnim News Agency, (2016a), \u201cDaesh Terrorists Launch New Attacks in Eastern Afghanistan\u201d, Teher\u00e1n, 26 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2016b), \u201cTaliban not to let Daesh Get Foothold in Afghanistan: Spokesman\u201d, Teher\u00e1n, 8 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>The Long War Journal, (2015), \u201cPakistani Taliban splinter group again pledges allegiance to Islamic State\u201d, 13 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>TOLONews, (2015), \u201cCampbell Says Daesh Growing In Afghanistan\u201d, Kabul, 16 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Vandem, Tom y MICHAELS, Jim, (2016), \u201cUS Airstrike kills leader of Islamic State in Afghanistan\u201d, USA Today, 12 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Wilgenburg, Wladimir van, (2015), \u201c\u2018Fight Them Until There Is No Fitnah\u2019: The Islamic State\u2019s War With al-Qaeda\u201d, Terrorism Monitor, Volumen 13. Issue 4. 20 de febrero de 2015.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Nombre hist\u00f3rico de la regi\u00f3n que comprende Afganist\u00e1n, Paquista\u0301n y zonas lim\u00edtrofes de Ir\u00e1n. Emplear esta denominaci\u00f3n le permit\u00eda englobar estos territorios sin emplear los nombres de los estados que el Daesh no reconoce.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Sobre el Daesh: Jord\u00e1n, 2016. Para una visi\u00f3n paquistan\u00ed del problema: Hussain, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Los medios de comunicaci\u00f3n de todo el mundo, incluidos los espa\u00f1oles, se hac\u00edan eco en aquellos momentos de un supuesto surgimiento del Daesh en Afganist\u00e1n y Paquist\u00e1n y de una, m\u00e1s supuesta todav\u00eda, alianza con los talib\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> A principios de 2015, hab\u00eda constancia de un grupo de unos 70 combatientes, parte de ellos extranjeros, operando en esta zona bajo la bandera del Daesh, sin que puede saberse si ten\u00edan alg\u00fan v\u00ednculo operativo con esta organizaci\u00f3n (Marty, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Cuando Paquist\u00e1n se dio cuenta de la amenaza que pod\u00eda suponer la irrupci\u00f3n del Daesh en su territorio y una posible alianza con el TTP, reaccion\u00f3 lanzando la Operaci\u00f3n \u00abKhyber I\u00bb dirigida a eliminar a unos y otros, sobre todo en la provincia de Khyber. El gobierno paquistan\u00ed ten\u00eda informaci\u00f3n de que gran n\u00famero de militantes del TTP se hab\u00edan unido al Daesh en la mayor parte de las FATA (Agencias Federales de Administraci\u00f3n Tribal). Las consecuencias de esta ofensiva alcanzaron a Afganist\u00e1n: un n\u00famero importante de insurgentes cruz\u00f3 la frontera entre ambos pa\u00edses y busc\u00f3 asentamiento en dicho pa\u00eds, especialmente en las provincias orientales. Algunas fuentes de informaci\u00f3n hablaban de que se hab\u00edan avistado unos 400 insurgentes con sus familias en diferentes lugares del pa\u00eds. Eso provoc\u00f3 alguna confusi\u00f3n, porque no es normal que los miembros del Daesh se trasladen con sus familias. Lo m\u00e1s probable es que la presi\u00f3n del ej\u00e9rcito paquistan\u00ed obligara a abandonar la zona tambi\u00e9n a antiguos combatientes de AQ y otros grupos, asentados all\u00ed desde mucho antes.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> En su estrategia de captaci\u00f3n, el Daesh ha empleado varios m\u00e9todos, como el pago de sueldos muy altos &#8211; alrededor de 1.000 $ mensuales -, aterrorizar a la poblaci\u00f3n con actos de crueldad, el adoctrinamiento de ni\u00f1os en las escuelas, etc.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> En julio se anunci\u00f3 la muerte de Hafez Said y de su Adjunto Shahidullah Shahid, en un ataque con aviones no tripulados. Un mes m\u00e1s tarde, el jeque Jalaluddin se autoproclam\u00f3 Gobernador de Joras\u00e1n. En enero, el presidente Obama hab\u00eda autorizado el uso de drones contra el Daesh (Schmidt y Schmidt, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Nangarhar es, seg\u00fan todos los indicios disponibles, la zona de mayor presencia del Daesh en Afganist\u00e1n, sobre todo en el sur de la provincia, donde parecen controlar varios distritos. Para entender las razones de esta presencia, hay que remontarse a 2014, cuando la presi\u00f3n del ej\u00e9rcito paquistan\u00ed forz\u00f3 a los combatientes del TTP asociados al Daesh a cruzar la frontera. All\u00ed se enfrentaron con los talib\u00e1n afganos, logrando controlar varios pueblos e implantar en ellos su brutal versi\u00f3n de la Sharia. En diciembre de 2015, el ej\u00e9rcito afgano, con apoyo de las fuerzas de la coalici\u00f3n, inici\u00f3 una ofensiva en la zona. En esta zona, el Daesh ataca regularmente Jalalabad, la capital provincial. Se les atribuye un ataque realizado el 11 de diciembre de 2015 por una terrorista suicida, aunque no ha sido reivindicado por ning\u00fan grupo. Los talib\u00e1n locales, por su parte, se han concentrado m\u00e1s cerca de Jalalabad, en los distritos de Sherzad y Joghyani, donde mantienen una fuerte presencia. (McFate, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Las autoridades afganas han insistido siempre en los v\u00ednculos del Daesh con Paquist\u00e1n, insistiendo en el hecho de que los salafistas que combaten en Afganist\u00e1n son de origen paquistan\u00ed. (Saboory, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> La misma fuente da cuenta de la posible presencia de elementos activos del Daesh en la cercana provincia de Zabul. Esta informaci\u00f3n, procedente de autoridades locales, ha sido desmentida por el General Cleveland, portavoz de las fuerzas de la OTAN en Afganist\u00e1n y por el gobierno afgano. Ambos coinciden en que el Daesh en Afganist\u00e1n se haya confinado a dos distritos de la provincia de Nangarhar y una presencia muy d\u00e9bil en Kunar.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Para muchos, el gobierno afgano ha tardado demasiado tiempo en afrontar seriamente esta nueva amenaza, dejando <em>de facto <\/em>a los talib\u00e1n la tarea de limitar su expansi\u00f3n. S\u00f3lo una vez debilitados y reducidos a la zona de Nangarhar parece que se ha afrontado su eliminaci\u00f3n. En esta l\u00ednea se manifestaba en mayo de 2016 Sediq Ansari, presidente de la federaci\u00f3n de sociedades civiles de Afganist\u00e1n, que acusaba a las autoridades afganas de haber dejado crecer al Daesh, haci\u00e9ndose responsables de todos los da\u00f1os que se han producido por tal negligencia (Tasnim, 2016a). La realidad es que el ej\u00e9rcito afgano ya hab\u00eda comenzado a atacar al Daesh con ayuda de EEUU a principio de a\u00f1o (Kaplan, 2016a).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> El ministro de defensa en funciones, Enayatullah Nazari, ha llegado a sostener ante el senado que en algunos casos, los talib\u00e1n combatir\u00edan bajo apariencia de combatientes del Daesh, para sembrar confusi\u00f3n, sin tener ninguna vinculaci\u00f3n real con el grupo salafista (Osman, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Es significativa la carta abierta que os talib\u00e1n enviaron en junio de 2015 al Daesh, en la que resaltaba que \u00abtrabajar bajo diferentes banderas va contra el Islam y los intereses de los musulmanes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Seg\u00fan el general Nicholson, jefe de las fuerzas de EEUU en Afganist\u00e1n, los cerca de 140 ataques a\u00e9reos realizados hasta el momento habr\u00edan reducido las fuerzas del Daesh a unos 1.000-1.5000 hombres, confin\u00e1ndolos a zonas inaccesibles de Nangarhar (Vandem, 2016). Durante la primavera, el Daesh hab\u00eda ido ganando posiciones en la zona, lo que llev\u00f3 a una intensificaci\u00f3n de los ataques que redujo notablemente el \u00e1rea Dominada por los salafistas (Schmidt, 2016a).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> En un intento por sintonizar con los afganos, el Daesh ha propuesto la eliminaci\u00f3n de la l\u00ednea Durand, la frontera creada por los brit\u00e1nicos y que parte en dos a los pastunes, que nunca la han reconocido.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> En noviembre de 2015, los salafistas asesinaros a siete secuestrados de etnia hazara en el sur de Zabul, lo que provoc\u00f3 la mayor manifestaci\u00f3n celebrada en Kabul en los \u00faltimos a\u00f1os. Tambi\u00e9n fueron decapitados cuatro rehenes chi\u00edtas en Ghazni y 6 m\u00e1s en Daikundi (Todos ellos supuestamente por el Daesh).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Como demostraron en su feroz ofensiva y posterior resistencia contra las fuerzas afganas el verano del 2014 en el distrito de Sangin, situado en la principal ruta de contrabando de drogas y poblado de vastos campos de amapola.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> En agosto de 2015, el Daesh dio a conocer un v\u00eddeo en el que se mostraba el asesinato de 10 ancianos con explosivos. Los talib\u00e1n lo condenaron de inmediato; seg\u00fan sus propias palabras: \u00abAyer fue emitido un video horrible mostrando a un grupo de secuestradores, que se identificaban a si\u0301 mismos como miembro del Daesh, asesinando brutalmente a varios ancianos con explosivos\u2026 Esta ofensa y otras acciones brutales, cometidas por unos individuos irresponsables e ignorantes bajo el disfraz del Islam, es inaceptable\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> El Daesh fue incapaz de explotar a su favor las disputas que siguieron a la muerte del mul\u00e1 Omar, momento que no supo o pudo aprovechar para ganar para su causa a los descontentos con el nuevo l\u00edder (Osman, 2014)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JAVIER RU\u00cdZ AR\u00c9VALO Ej\u00e9rcito de Tierra, Espa\u00f1a Title:&nbsp;Daesh in Afghanistan: A Real Threat? Resumen: Cuando en la segunda mitad de 2014 comenzaron a recibirse informaciones que hablaban de la presencia del Daesh en Afganist\u00e1n, muchos temieron que pudi\u00e9ramos estar asistiendo a los inicios de un cambio radical en el conflicto afgano que, por esta v\u00eda,&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/el-daesh-en-afganistan-una-amenaza-real\/\" class=\"\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">El Daesh en Afganist\u00e1n. \u00bfUna amenaza real?<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"neve_meta_sidebar":"full-width","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"on","neve_meta_content_width":100,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.2.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Daesh en Afganist\u00e1n. \u00bfUna amenaza real? - Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/el-daesh-en-afganistan-una-amenaza-real\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Daesh en Afganist\u00e1n. \u00bfUna amenaza real? - Revista de Estudios en Seguridad Internacional\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"JAVIER RU\u00cdZ AR\u00c9VALO Ej\u00e9rcito de Tierra, Espa\u00f1a Title:&nbsp;Daesh in Afghanistan: A Real Threat? 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