{"id":198,"date":"2020-11-02T15:34:40","date_gmt":"2020-11-02T15:34:40","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=198"},"modified":"2020-11-02T15:34:41","modified_gmt":"2020-11-02T15:34:41","slug":"diplomacia-de-defensa-y-fuerzas-armadas-espanolas-en-iberoamerica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/diplomacia-de-defensa-y-fuerzas-armadas-espanolas-en-iberoamerica\/","title":{"rendered":"Diplomacia de Defensa y Fuerzas Armadas Espa\u00f1olas en Iberoam\u00e9rica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">MARIANO C\u00c9SAR BARTOLOM\u00c9<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad Nacional de Lan\u00fas \/ Universidad del Salvador, Argentina<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;Defense Diplomacy and Spanish Armed Forces in Latin America<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: El campo de la Defensa no ha sido ajeno a la s\u00f3lida relaci\u00f3n existente entre Espa\u00f1a e Iberoam\u00e9rica, fundada en razones hist\u00f3ricas y culturales. En el contexto de una Diplomacia de la Defensa, desde inicios del \u00faltimo decenio del siglo pasado los sucesivos Gobiernos espa\u00f1oles han utilizado al instrumento militar en numerosas iniciativas multilaterales de diferentes caracter\u00edsticas que involucraron a contrapartes iberoamericanas. El presente trabajo describe esas pr\u00e1cticas hasta mediados de la presente d\u00e9cada, incluyendo los vaivenes que registr\u00f3 la idea de una Fuerza Iberoamericana de Paz, que nunca logr\u00f3 cristalizarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Defensa, Diplomacia de Defensa, Fuerzas Armadas, Iberoam\u00e9rica<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The field of Defense has not been alien to the solid relationship between Spain and Ibero-America, based on historical and cultural reasons. In the context of a Diplomacy of Defense, since the beginning of the last decade of the last century successive Spanish Governments have used the military instrument in numerous multilateral initiatives of different characteristics that involved Iberoamerican counterparts. The present work describes those practices until the middle of the present decade, including the swings that the idea of an Iberoamerican Peace Force, which never managed to crystallize.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Defense, Diplomacy of Defense, Armed Forces, Ibero-America<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 21 de junio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptado: 20 de julio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo:<\/strong>&nbsp;Mariano C\u00e9sar Bartolom\u00e9, \u201cDiplomacia de Defensa y Fuerzas Armadas Espa\u00f1olas en Iberoam\u00e9rica\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 3, No. 2, (2017), pp. 261-280.&nbsp;DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.6.14<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Debido a un \u00edntimo v\u00ednculo de naturaleza hist\u00f3rica y cultural, Espa\u00f1a le ha otorgado una particular importancia a Iberoam\u00e9rica en el contexto de su pol\u00edtica exterior. Como correlato del compromiso pol\u00edtico peninsular con la regi\u00f3n iberoamericana, los sucesivos Gobiernos espa\u00f1oles han propiciado mecanismos de cooperaci\u00f3n bi o multilaterales sobre una vasta gama de temas que incluye, entre otros, el desarrollo econ\u00f3mico-social; la consolidaci\u00f3n y optimizaci\u00f3n de instituciones democr\u00e1ticas; la convergencia de posiciones sobre asuntos globales; la compatibilizaci\u00f3n de posturas en foros multilaterales; la resoluci\u00f3n pac\u00edfica de controversias, y la expansi\u00f3n de la cultura hisp\u00e1nica. Al momento de pasar revista a esos mecanismos se constata que los mismos incluyen la cooperaci\u00f3n en materia de Defensa, entendida \u00e9sta en un sentido amplio.<\/p>\n\n\n\n<p>La citada cooperaci\u00f3n en materia de Defensa encuadra, desde el punto de vista conceptual, en la llamada Diplomacia de Defensa. En lo que ata\u00f1e a Iberoam\u00e9rica se ha canalizado a trav\u00e9s de diferentes v\u00edas, siendo una de ellas el empleo del instrumento militar en iniciativas que involucren a la contraparte, pol\u00edtica que comenz\u00f3 a llevarse a la pr\u00e1ctica en Am\u00e9rica Central en el marco de tres operaciones de paz: cronol\u00f3gicamente, el Grupo de Observaci\u00f3n de las Naciones Unidas para Centroam\u00e9rica (ONUCA), la Misi\u00f3n de Observaci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para El Salvador (ONUSAL) y la Misi\u00f3n de Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA). A la participaci\u00f3n espa\u00f1ola en estas operaciones le sigui\u00f3, poco despu\u00e9s, la ayuda dispensada a los pa\u00edses de la regi\u00f3n para paliar los devastadores efectos del hurac\u00e1n Mitch.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ese contexto, el objetivo del presente trabajo consiste en consignar el uso del instrumento militar espa\u00f1ol en iniciativas que involucren a contrapartes iberoamericanas, desde las postrimer\u00edas del siglo pasado y hasta mediados de la presente d\u00e9cada, m\u00e1s all\u00e1 de las tres operaciones de paz centroamericanas y la asistencia frente al Mitch. Tambi\u00e9n pretende dar cuenta de los vaivenes que registr\u00f3 la idea de una Fuerza Iberoamericana de Paz, que nunca logr\u00f3 cristalizarse. Con esa intenci\u00f3n, en primer lugar, se efectuar\u00e1 una breve descripci\u00f3n del concepto Diplomacia de Defensa y su adaptaci\u00f3n al caso espa\u00f1ol, y la inserci\u00f3n de Iberoam\u00e9rica dentro de ese marco; segundo, se repasar\u00e1 el mencionado empleo del instrumento militar espa\u00f1ol en ese espacio geogr\u00e1fico; en tercer t\u00e9rmino, se propondr\u00e1n unas breves conclusiones. La informaci\u00f3n ser\u00e1 de tipo cualitativa y el an\u00e1lisis fluctuar\u00e1 entre los niveles descriptivo y explicativo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Diplomacia de Defensa de Espa\u00f1a hacia Iberoam\u00e9rica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El concepto Diplomacia de Defensa surge en las postrimer\u00edas del siglo pasado en Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a, para dar cuenta de tareas que desempe\u00f1aban los militares que en rigor de verdad no eran nuevas, y que ten\u00edan que ver con el apoyo de las Fuerzas Armadas a misiones diplom\u00e1ticas, sobre todo en prevenci\u00f3n de conflictos, o para darles soluci\u00f3n en sus etapas iniciales. En la versi\u00f3n estadounidense, por caso, ese concepto hac\u00eda referencia al empleo sin coacci\u00f3n, en tiempo de paz, de los recursos necesarios de la Defensa para el logro de objetivos nacionales espec\u00edficos, b\u00e1sicamente a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con otros. As\u00ed, la Diplomacia de Defensa se diferencia de la llamada \u201cDiplomacia Militar\u201d nacida en Europa en el siglo XIX (Swistek, 2012), aunque la incluye.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios del presente siglo aparece el concepto Diplomacia de Defensa en el \u00e1mbito acad\u00e9mico espa\u00f1ol, indic\u00e1ndose que, pese a no ser de uso oficial por parte del Ministerio de Defensa, las Fuerzas Armadas del pa\u00eds hist\u00f3ricamente le hab\u00edan prestado una especial atenci\u00f3n a ese tipo de actividades, en beneficio de la diplomacia tradicional, a la cual complementa (Sanz Rold\u00e1n, 2000). <em>In extenso<\/em>, la bibliograf\u00eda oficial espa\u00f1ola englob\u00f3 dentro de los alcances del concepto a actividades variadas tales como Medidas de Fomento de Seguridad y Confianza (CSBM, por sus siglas en ingl\u00e9s); control de armamentos; intercambios de profesionales entre pa\u00edses; formaci\u00f3n de profesionales en otros pa\u00edses; canjes doctrinales o de inteligencia y otras contribuyentes a la estabilidad de las relaciones interestatales, mediante la mejora del conocimiento y la confianza entre las Fuerzas Armadas (Cotorruelo S\u00e1nchez, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>El citado ministerio menciona oficialmente el concepto Diplomacia de Defensa en documentos del a\u00f1o 2008, siendo desarrollado por esa repartici\u00f3n tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, ayudando comprender la l\u00f3gica de esas intenciones de la pol\u00edtica exterior de Espa\u00f1a. Sobre este concepto, se ha indicado que es diferente de la diplomacia tradicional y agrupa actividades diversas, no todas de naturaleza estrictamente castrense (reafirm\u00e1ndose la diferencia con la Diplomacia Militar), orientadas al logro de un entorno internacional estable y pac\u00edfico donde puedan alcanzarse los objetivos nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa cartera ministerial identific\u00f3 inicialmente cinco fines espec\u00edficos para orientar su actividad diplom\u00e1tica. En primer lugar, fomentar el conocimiento, entendimiento y confianza rec\u00edprocos sobre cuestiones del \u00e1mbito de la Defensa con pa\u00edses relevantes para la acci\u00f3n exterior del Estado; segundo, contribuir a instaurar y consolidar un orden global estable mediante la cooperaci\u00f3n en materia de Defensa; en tercer t\u00e9rmino, contribuir al control y prevenci\u00f3n de conflictos mediante el respaldo a los procesos de consolidaci\u00f3n del estado de Derecho en el \u00e1mbito de la Defensa; cuarto, desarrollar dentro de un marco jur\u00eddico adecuado, relaciones de di\u00e1logo y cooperaci\u00f3n en materia de Defensa con naciones vinculadas hist\u00f3rica y culturalmente a Espa\u00f1a; en \u00faltimo lugar, fomentar el despliegue de la industria espa\u00f1ola, como medio de favorecer su capacidad tecnol\u00f3gica y comercial (Ministerio de Defensa, 2011: 18-19).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta l\u00ednea, las cuestiones de la Defensa en general, especialmente las vinculadas al instrumento militar, son susceptibles de contribuir al inter\u00e9s directo del Estado espa\u00f1ol, m\u00e1s all\u00e1 del partido o grupo que transitoriamente ocupe el Poder Ejecutivo, de ampliar y consolidar sus v\u00ednculos con (e influencia sobre) las naciones iberoamericanas. Sin embargo, aunque la cooperaci\u00f3n entre ese pa\u00eds e Iberoam\u00e9rica se ha manifestado en una multiplicidad de \u00e1mbitos, en el campo de la Defensa esos v\u00ednculos no parecen haber gozado siempre de la importancia merecida.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, especialistas calificaban a la cooperaci\u00f3n entre Espa\u00f1a y las naciones iberoamericanas en materia de Defensa a principios de este siglo como sustantiva, aunque distaba de articularse en una pol\u00edtica concreta de cooperaci\u00f3n en Seguridad y Defensa con la contraparte. Una pol\u00edtica que era m\u00e1s un deseo que una iniciativa en marcha, pues las acciones que se registraban eran aisladas e inconexas entre s\u00ed (Mosquera Silv\u00e9n, 2006).Una importante cuota de responsabilidad por esa carencia era del Gobierno espa\u00f1ol, aunque es justo se\u00f1alar que el panorama vigente del otro lado del oc\u00e9ano no facilitaba las cosas: en materia de Seguridad y Defensa, desde Madrid los acad\u00e9micos percib\u00edan que la situaci\u00f3n de Iberoam\u00e9rica estaba signada por una extrema heterogeneidad en t\u00e9rminos de coyunturas nacionales, posiciones ideol\u00f3gicas de sus Gobiernos, posturas de sus respectivas opiniones p\u00fablicas y marcos jur\u00eddicos de regulaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas (Malamud, 2006). En palabras de un jefe militar espa\u00f1ol con experiencia en la regi\u00f3n, por cuanto comand\u00f3 el contingente de su pa\u00eds en una operaci\u00f3n de paz en la zona centroamericana: \u201cAm\u00e9rica Latina es una regi\u00f3n heterog\u00e9nea, con historias y realidades distintas. Obviar estas diferencias implica caer en simplificaciones de Seguridad y Defensa, pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales que han fracasado reiteradamente\u201d (Rodr\u00edguez, 2006: 73)<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>De igual manera se coincid\u00eda en que esos v\u00ednculos aislados, aun considerados en conjunto, estaban lejos de colmar siquiera m\u00ednimamente las posibilidades existentes. En este sentido, se dec\u00eda que las potencialidades de la cooperaci\u00f3n en ense\u00f1anza\/formaci\u00f3n militar en el caso de Espa\u00f1a no encontraban un grado de aprovechamiento ni tan siquiera cercano a lo actuado por Francia o el Reino Unido y, por supuesto, quedaban muy lejos de la intensa actividad en este \u00e1mbito de los Estados Unidos (Chinch\u00f3n, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esos momentos hasta nuestros d\u00edas, la referida situaci\u00f3n estar\u00eda cambiando. Es justo decir que los primeros antecedentes de este cambio se registran con el nuevo siglo, es decir durante el Gobierno de Aznar, sobre quien suele opinarse que descuid\u00f3 sus v\u00ednculos con Iberoam\u00e9rica en el marco de un realineamiento con Washington, en el escenario internacional posterior a los atentados terroristas perpetrados en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001 (el llamado \u201c11S\u201d). En efecto, en junio del a\u00f1o 2000 el entonces flamante titular de la cartera de Defensa, Federico Trillo Figueroa, compareci\u00f3 por primera vez ante la Comisi\u00f3n de Defensa del Congreso de los Diputados, \u00e1mbito en el cual expres\u00f3 que Espa\u00f1a ten\u00eda una especial responsabilidad en la comunidad iberoamericana de naciones, agregando que su Gobierno pretend\u00eda reforzar los v\u00ednculos en cuestiones de Defensa con los pa\u00edses que la integran. Estos conceptos fueron reafirmados por el ministro en su primera comparecencia ante la Comisi\u00f3n de Defensa del Senado, d\u00edas despu\u00e9s, en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n\n\n\n<p>Iberoam\u00e9rica es, ha sido y debe ser una prioridad y pretendemos reforzar los v\u00ednculos que mantenemos ya con los pa\u00edses iberoamericanos en cuestiones de defensa. Esta actuaci\u00f3n, insisto, constituir\u00e1 en el futuro uno de los ejes fundamentales de nuestra pol\u00edtica de defensa, y en ese sentido he ordenado la confecci\u00f3n de un plan de cooperaci\u00f3n espec\u00edfico e intensivo con Iberoam\u00e9rica que incluye de manera especial la colaboraci\u00f3n en materia educativa y tambi\u00e9n en materia de inteligencia. (Raggio, 2003: 101).<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre en esta l\u00ednea de pensamiento, y como corolario de lo antedicho, Trillo Figueroa pronunci\u00f3 a mediados del a\u00f1o 2002 un discurso en el cual se manifiesta, por primera vez, en favor de una Comunidad Iberoamericana de Seguridad y Defensa. Los documentos rectores del ministerio de Defensa elaborados en esos momentos reflejaron esos enfoques. As\u00ed, la Revisi\u00f3n Estrat\u00e9gica de la Defensa emitida a comienzos del a\u00f1o 2003 describe a Iberoam\u00e9rica como un espacio de inter\u00e9s creciente de presencia espa\u00f1ola, agregando que es imperativo \u201creforzar la cooperaci\u00f3n entre las Fuerzas Armadas de los pa\u00edses iberoamericanos y las de Espa\u00f1a, ante todo, en tareas de pensamiento y en la resoluci\u00f3n pac\u00edfica de conflictos e implantaci\u00f3n de un orden duradero y estable\u201d (Raggio, 2003: 104).<\/p>\n\n\n\n<p>En consonancia, la Directiva de Defensa Nacional (DDN) 1\/2004, la primera del corriente siglo, se\u00f1alaba espec\u00edficamente: \u201cIberoam\u00e9rica constituye otra \u00e1rea preferente para Espa\u00f1a. La pol\u00edtica de Defensa intensificar\u00e1 las relaciones bilaterales y, en su caso, de cooperaci\u00f3n militar. Igualmente, apoyaremos las iniciativas regionales encaminadas a reforzar la cooperaci\u00f3n multilateral entre los pa\u00edses de la Comunidad Iberoamericana\u201d. Cabe destacar que ese documento oficial inclu\u00eda a Iberoam\u00e9rica dentro de lo que se denomina \u00c1rea de Especial Inter\u00e9s, por sus implicaciones en cuanto al abastecimiento de recursos energ\u00e9ticos y por la especial vinculaci\u00f3n hist\u00f3rica, cultural y pol\u00edtica con la Madre Patria (Fuente Cobo, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>La Directiva del a\u00f1o 2004, vista en perspectiva hist\u00f3rica, gener\u00f3 en el sector Defensa espa\u00f1ol importantes expectativas que luego no se cumplir\u00edan. De hecho, habilit\u00f3 a que se piense a las Fuerzas Armadas espa\u00f1olas desempe\u00f1ando el rol de interlocutoras y mediadoras privilegiadas de los intereses europeos en Am\u00e9rica, en materia de Seguridad y Defensa. En ese rol, se estimaba que los militares peninsulares pod\u00edan colaborar en el desarrollo de una \u201cdoctrina espec\u00edfica militar com\u00fan\u201d con sus contrapartes iberoamericanos que facilite la interoperabilidad de estos \u00faltimos con la Organizaci\u00f3n del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte (OTAN), tal cual lo hac\u00eda la Alianza con los miembros de la Asociaci\u00f3n para la Paz (<em>Partnership for Peace<\/em>, PfP); por extensi\u00f3n, tal interoperabilidad facilitar\u00eda la participaci\u00f3n de militares iberoamericanos en operaciones desarrolladas por la OTAN y la UE. Resulta claro que ese papel de \u201cpuente\u201d hubiera incrementado el peso espec\u00edfico de Espa\u00f1a en el concierto internacional (Cotorruelo, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p>La DDN vigente al momento de la redacci\u00f3n del presente trabajo, aprobada a mediados del a\u00f1o 2012 con el t\u00edtulo <em>\u201cPor una Defensa necesaria, por una Defensa responsable\u201d<\/em>, mantiene la atenci\u00f3n sobre el \u00e1rea iberoamericana. Notoriamente, al referirse a la situaci\u00f3n estrat\u00e9gica global y su repercusi\u00f3n para la Seguridad espa\u00f1ola, destaca que Iberoam\u00e9rica exhibe un bajo grado de conflictividad en t\u00e9rminos interestatales, aunque preocupa la dimensi\u00f3n alcanzada en esa regi\u00f3n por algunas amenazas no convencionales, raz\u00f3n por la cual Espa\u00f1a debe ratificar su solidaridad y apoyo a sus Gobiernos. Tambi\u00e9n dispone el reforzamiento de las relaciones con aquellos actores que compartan intereses o amenazas, que puedan contribuir a la estabilidad del entorno estrat\u00e9gico de Espa\u00f1a o a su posicionamiento en el escenario internacional; aunque no se menciona en forma expl\u00edcita al espacio iberoamericano, se entiende que est\u00e1 alcanzado por esas consignas (Presidencia de Gobierno, 2012). S\u00ed es expl\u00edcita, en cambio, la identificaci\u00f3n de Iberoam\u00e9rica como \u00e1rea prioritaria para Espa\u00f1a dentro de la Directiva de Pol\u00edtica de Defensa aprobada hacia fines de ese mismo a\u00f1o (Ministerio de Defensa, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario aclarar que Espa\u00f1a no pudo complementar ese impulso a sus relaciones con Iberoam\u00e9rica en materia de Defensa, con iniciativas enmarcadas en entendimientos birregionales suscriptos sobre esa materia por la UE, de la cual es miembro. Lejos se estaba del objetivo, ya mencionado en p\u00e1rrafos anteriores, de constituir a las Fuerzas Armadas espa\u00f1olas en interlocutoras privilegiadas y mediadoras de los intereses europeos en materia de Seguridad y Defensa en Iberoam\u00e9rica, benefici\u00e1ndose de esa posici\u00f3n de puente y contribuyendo a incrementar el peso internacional de Espa\u00f1a (Fuente Cobo, 2007). Y es que del conjunto de acuerdos entre la Uni\u00f3n y la regi\u00f3n iberoamericana (ALC, seg\u00fan la terminolog\u00eda de la instituci\u00f3n europea), ellos no abarcaban temas de Defensa, pese a que en la Estrategia Europea de Seguridad del a\u00f1o 2003 se incluye una brev\u00edsima menci\u00f3n a las posibilidades de cooperaci\u00f3n con \u201clos socios en Latinoam\u00e9rica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que las orientaciones de la UE en t\u00e9rminos de Seguridad priorizaban muchas otras \u00e1reas geogr\u00e1ficas antes que Iberoam\u00e9rica (Medio Oriente, Magreb, Balcanes, Asia Central, Europa Oriental). Como bien indic\u00f3 un especialista espa\u00f1ol (Garrido, 2010), esta regi\u00f3n exhib\u00eda un nivel de conflictividad notablemente bajo por el cual no lograba \u201cllamar la atenci\u00f3n\u201d de la contraparte; adem\u00e1s, desde la Uni\u00f3n era percibida como un \u00e1rea de clara influencia estadounidense, y no hab\u00eda inter\u00e9s en confrontar con Washington sobre este punto (Sep\u00falveda, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez como consecuencia de esa falta de atenci\u00f3n, las naciones de la UE no han consensuado posturas sobre aquellos escasos temas iberoamericanos que pod\u00edan captar su atenci\u00f3n, al ser tildados de \u201cestrat\u00e9gicos\u201d: las relaciones con el r\u00e9gimen de Fidel Castro, el conflicto armado interno de Colombia o la crisis haitiana, por ejemplo. Esa carencia de consenso redund\u00f3 en una preferencia de las naciones europeas (Espa\u00f1a incluida) por las opciones bilaterales con interlocutores del otro lado del Atl\u00e1ntico, en materia de Defensa, limit\u00e1ndose a escasos y espec\u00edficos temas de Seguridad (narcotr\u00e1fico y terrorismo, b\u00e1sicamente) (Garrido, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo la UE carec\u00eda de avances con Iberoam\u00e9rica en materia de Defensa que sirvieran de marco al desarrollo de iniciativas espa\u00f1olas en ese sentido, sino que lo mismo acontec\u00eda con la OTAN, de la cual Espa\u00f1a es miembro desde el a\u00f1o 1982. La Alianza Atl\u00e1ntica nunca desarroll\u00f3 institucionalmente una relaci\u00f3n de cooperaci\u00f3n con el \u00e1rea iberoamericana (fuera de v\u00ednculos con naciones puntuales de esa \u00e1rea como Chile, Brasil o Argentina), ausencia que fue explicada por un especialista espa\u00f1ol a partir de la inserci\u00f3n de la zona en el esquema de Seguridad hemisf\u00e9rico presidido por los Estados Unidos, formando parte as\u00ed de un subsistema de Seguridad diferente del euroatl\u00e1ntico (Raggio, 2007a).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, y pesar de los avances registrados sobre todo en el primer decenio del presente siglo, todav\u00eda no puede decirse que las cuestiones de Defensa en general, ni la cooperaci\u00f3n en ese rubro entre Espa\u00f1a y las naciones iberoamericanas, constituyan elementos centrales dentro de las tem\u00e1ticas bilaterales. Las fundamentaciones para este estado de cosas difieren. Un catedr\u00e1tico espa\u00f1ol sustenta esa aseveraci\u00f3n en que el referido espacio iberoamericano aun no dispone de mecanismos ni pol\u00edticas espec\u00edficas en la cuesti\u00f3n, no habiendo sido previstos estos instrumentos en las agendas de las sucesivas Cumbres Iberoamericanas. Por otro lado, en el referido espacio tampoco se registr\u00f3 -pese a los deseos de Trillo Figueroa- la adopci\u00f3n de decisiones colectivas de trascendencia en materia de Defensa (D\u00edaz, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>Otra explicaci\u00f3n a la posici\u00f3n marginal de las cuestiones de la Defensa en la agenda espa\u00f1ola con Iberoam\u00e9rica, desde la perspectiva de las \u201c3D\u201d (Diplomacia-Defensa-Desarrollo) que signan la conducta externa de los Estados modernos, es que en Espa\u00f1a nunca se consolid\u00f3 una estrategia coordinada y coherente entre esos tres pilares, primando una diplomacia de signo mercantilista marcada por el sello del ministerio de Econom\u00eda y Hacienda (Michou y Torreblanca, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Aun con esas limitaciones, hoy la cooperaci\u00f3n entre Espa\u00f1a y las naciones iberoamericanas se est\u00e1 desarrollando, aunque a diferentes velocidades, en distintas direcciones y fuera de un contexto m\u00e1s amplio Europa-Am\u00e9rica Latina (UE-ALC).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Militares espa\u00f1oles en Iberoam\u00e9rica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como se anticip\u00f3 en los pasajes introductorios, una temprana expresi\u00f3n en Iberoam\u00e9rica de la Diplomacia de Defensa de Espa\u00f1a consisti\u00f3 la participaci\u00f3n de militares de ese pa\u00eds en las tres operaciones de paz centroamericanas y la asistencia frente al hurac\u00e1n Mitch. Las primeras, en forma combinada, cubrieron un lapso de trece a\u00f1os ininterrumpidos: ONUCA, resultado del pedido de los presidentes democr\u00e1ticos de los pa\u00edses de la zona que intentaban la superaci\u00f3n de los complejos conflictos armados que azotaban al istmo, se constituy\u00f3 en el a\u00f1o 1989 y sus labores se prolongaron hasta 1992; ONUSAL, iniciativa que apuntaba a verificar la aplicaci\u00f3n de los acuerdos alcanzados por el Gobierno salvadore\u00f1o y la insurgencia del Frente Farabundo Mart\u00ed para la Liberaci\u00f3n Nacional (FMLN), fue establecida en mayo de 1991 y se prolong\u00f3 hasta abril de 1994; finalmente MINUGUA comenz\u00f3 en agosto de 1994 y concluy\u00f3 en diciembre de 2002, siendo que durante su transcurso concluy\u00f3 el conflicto armado que enfrentaba al Estado y la Uni\u00f3n Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). El desastre natural, en tanto, aconteci\u00f3 a fines del a\u00f1o 1998 y azot\u00f3 los territorios de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante destacar que las referidas misiones de paz, en las que Espa\u00f1a jug\u00f3 un papel clave, no s\u00f3lo lograron el desarme y desmovilizaci\u00f3n de grupos insurgentes en el istmo centroamericano, y la inserci\u00f3n de sus miembros en la sociedad civil, sino que contribuyeron tambi\u00e9n a una m\u00e1s intensa cooperaci\u00f3n entre los pa\u00edses de la zona en los campos de la Defensa y la Seguridad, comprometidos todos ellos en logar mayores niveles de integraci\u00f3n. As\u00ed, en noviembre de 1997 los Gobiernos democr\u00e1ticamente electos de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua constituyeron la Conferencia de Fuerzas Armadas Centroamericanas (CFAC), activa hasta el presente; Espa\u00f1a se vincula en el a\u00f1o 2000 a este esquema solicitando el <em>status<\/em> de observador, siendo el segundo pa\u00eds en hacerlo, tras Francia un a\u00f1o antes.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esos sucesos, en el desarrollo del involucramiento militar de Espa\u00f1a en cuestiones vinculadas con naciones de Iberoam\u00e9rica, como expresi\u00f3n de su Diplomacia de Defensa, merecen especial referencia dos eventos. El primero de ellos involucraba como contrapartes a dos pa\u00edses de Am\u00e9rica del Sur, concretamente Ecuador y Per\u00fa, constituyendo una novedad que la sacaba de su tradicional \u00e1mbito de actuaci\u00f3n centroamericano y caribe\u00f1o. Cabe recordar que ambas naciones andinas hab\u00edan sostenido un conflicto armado abierto durante algunos meses del a\u00f1o 1995 en torno a la soberan\u00eda de un peque\u00f1o territorio selv\u00e1tico en la frontera amaz\u00f3nica com\u00fan. El cese de fuego fue seguido por la constituci\u00f3n de la Misi\u00f3n de Observadores Militares Ecuador-Per\u00fa (MOMEP) integrada por uniformados de Chile, Argentina, Estados Unidos y Brasil<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. La Misi\u00f3n fue altamente exitosa, pues evit\u00f3 que se reanudaran las hostilidades armadas bilaterales y se suscribiera un acuerdo de paz definitivo, el Acta Presidencial de Brasilia en octubre de 1998.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de la r\u00fabrica del Acta de Brasilia se iniciaron de inmediato las tareas de demarcaci\u00f3n definitiva de la zona en disputa, as\u00ed como la remoci\u00f3n de minas explosivas colocadas all\u00ed y en otros sectores de la frontera com\u00fan. En este sentido, Per\u00fa y Ecuador requirieron ayuda externa, siendo Espa\u00f1a el primero en contestar de forma favorable a esas solicitudes, a trav\u00e9s de acuerdos suscriptos con ambos pa\u00edses a comienzos de 1999. Instructores del Grupo de Explosivos, Minas y Artefactos no Reglamentarios, rebautizado tres a\u00f1os m\u00e1s tarde Centro Internacional de Desminado (CID), se trasladaron a la zona en cuesti\u00f3n e instruyeron a militares locales en t\u00e9cnicas de desminado.<\/p>\n\n\n\n<p>La instrucci\u00f3n espa\u00f1ola se compuso del dictado de dos cursos b\u00e1sicos, uno sobre desminado propiamente dicho y el otro para formar instructores locales en desminado, que en una segunda instancia sustentar\u00edan el futuro desarrollo de escuelas de esta especialidad. Adem\u00e1s, Espa\u00f1a aport\u00f3 una decena de equipos de desactivaci\u00f3n de explosivos. Todas estas actividades se desarrollaron durante un semestre aproximadamente, culminando oficialmente en septiembre de ese a\u00f1o (Rosillo y Bonel, 1999). Tanto la delegaci\u00f3n de Per\u00fa como la de Ecuador, en sus declaraciones oficiales ante el plenario de la Conferencia de Estados-Partes de la Convenci\u00f3n de Ottawa agradecieron a Espa\u00f1a su ayuda al desminado (CESEDEN, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo acontecimiento a mencionar, en nuestro desarrollo cronol\u00f3gico del involucramiento militar de Espa\u00f1a en cuestiones vinculadas con naciones iberoamericanas, vuelve a afectar de manera directa a pa\u00edses de Am\u00e9rica Central, aunque los hechos se desarrollaron en el Oriente Medio, a miles de kil\u00f3metros de all\u00ed. La referencia alude a la conformaci\u00f3n, bajo liderazgo espa\u00f1ol, de una unidad combinada integrada por medios propios y de varias naciones centroamericanas que se despleg\u00f3 durante diez meses en Irak, en el marco de las operaciones desarrolladas en ese pa\u00eds tras los atentados terroristas del 11S. Esa unidad se llam\u00f3 <em>Brigada Multinacional Plus Ultra<\/em> y constituy\u00f3 la primera gran unidad bajo mando espa\u00f1ol que actu\u00f3 en misiones internacionales, al incorporar casi mil doscientos efectivos de Honduras, El Salvador, Nicaragua y Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Oficialmente Madrid no particip\u00f3 de las evaluaciones y negociaciones que culminaron con la decisi\u00f3n de los Gobiernos de esas cuatro naciones de enviar tropas a Irak, pues fue el corolario de convenios que llevaron los Ejecutivos de esos pa\u00edses con la Casa Blanca. Empero, lo antedicho no inhibe la existencia de di\u00e1logos informales, o que hayan sido desarrollados en forma reservada, por parte del Gobierno espa\u00f1ol procurando tal participaci\u00f3n. Un especialista asegur\u00f3 que, bajo el imperativo de \u201cintegrar la Seguridad y la lucha contra el terrorismo en las pol\u00edticas de cooperaci\u00f3n\u201d, Aznar habr\u00eda presionado a esos cuatro pa\u00edses con eventuales revisiones en la condonaci\u00f3n de deuda si no confirmaban su participaci\u00f3n en la coalici\u00f3n que ir\u00eda a Irak (Sanahuja, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>El ej\u00e9rcito espa\u00f1ol les proporcion\u00f3 a los contingentes hispanoamericanos que integrar\u00edan la Brigada un per\u00edodo de instrucci\u00f3n y adiestramiento previo, que se llev\u00f3 a cabo en sus instalaciones en San Clemente de Sasebes. No obstante este recaudo, un informe oficial publicado sobre los primeros tramos de esa iniciativa multilateral puso de relevancia el enorme desaf\u00edo que supuso la integraci\u00f3n exitosa de \u201cunidades procedentes de naciones con intereses distintos, con doctrinas diferentes, con niveles de instrucci\u00f3n y adiestramiento dispares, con grados de adaptaci\u00f3n al medio y con condiciones atmosf\u00e9ricas en absoluto desiguales\u201d (BMNPU, 2004: 40).<\/p>\n\n\n\n<p>La Brigada comenz\u00f3 a desplegarse a mediados del a\u00f1o 2003 en la zona de Nayaf y Al-Diwaniyah, en el tercio meridional del pa\u00eds. Tras una rotaci\u00f3n de personal, se mantuvo en la naci\u00f3n \u00e1rabe hasta mayo del 2004, dos meses despu\u00e9s de las elecciones nacionales que arrojaron como vencedor al Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol (PSOE), cuyo candidato Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Zapatero orden\u00f3 el repliegue tras acceder al poder. En las postrimer\u00edas de la estancia espa\u00f1ola en el pa\u00eds \u00e1rabe tuvo lugar una sangrienta batalla (referida en alguna bibliograf\u00eda como \u201cbatalla de Nayaf\u201d) detonada a partir de un masivo ataque contra la base <em>Al-Andalus<\/em>, sede de las tropas espa\u00f1olas en esa ciudad, por parte de milicias chi\u00edtas; en esos combates tuvo una destacada participaci\u00f3n el batall\u00f3n salvadore\u00f1o (Ca\u00f1o, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante aclarar en este punto que los contingentes centroamericanos no ten\u00edan la obligaci\u00f3n de replegarse de Irak junto con la partida de sus camaradas espa\u00f1oles y la consecuente disoluci\u00f3n de la Brigada Plus Ultra, pudiendo reubicarse en otros sectores y bajo nuevas cadenas de mandos, si sus respectivas conducciones pol\u00edticas as\u00ed lo decid\u00edan. El Salvador, por ejemplo, permaneci\u00f3 en suelo iraqu\u00ed hasta el 31 de diciembre del a\u00f1o 2008 con un saldo de cuatro efectivos muertos en combate.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta llamativo que inmediatamente despu\u00e9s de la enriquecedora experiencia de la Brigada Plus Ultra, transcurrido un semestre de su finalizaci\u00f3n, el Poder Ejecutivo espa\u00f1ol propusiera de manera m\u00e1s o menos expl\u00edcita, en ocasi\u00f3n de una Cumbre Iberoamericana, la constituci\u00f3n de una Fuerza Iberoamericana de Paz a ser empleada en misiones de ese tipo organizadas por la ONU. Era la segunda vez que desde Madrid se formulaba una sugerencia de ese tipo, ya que siete a\u00f1os antes, en 1997, versiones period\u00edsticas ya daban cuenta de su intenci\u00f3n de constituir una unidad conjunta iberoamericana del tama\u00f1o de una brigada peque\u00f1a, con aproximadamente dos mil efectivos, que actuara primordialmente en la regi\u00f3n y estuviera bajo mando del Secretario General del organismo. En esa tarea, el funcionario ser\u00eda asistido por un grupo de coordinadores basado en uno de los pa\u00edses aportantes de personal a la brigada. Los contingentes nacionales permanecer\u00edan en sus respectivos pa\u00edses, constituy\u00e9ndose una c\u00e9lula de planeamiento de funcionamiento permanente, que ser\u00eda el n\u00facleo del Cuartel General. En cuanto al grado de operatividad (un dato no menor en vistas a la heterogeneidad de sus miembros), se asegurar\u00eda un adecuado entrenamiento mediante la realizaci\u00f3n de ejercicios conjuntos a diferentes niveles (CESEDEN, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Las cr\u00f3nicas de la \u00e9poca consignan que Espa\u00f1a se vio animada a especular con esa propuesta inicial por la positiva performance que hab\u00edan mostrado sus tropas en las misiones ONUCA, ONUSAL y MINUGUA (esta \u00faltima, todav\u00eda en curso). Y que pretend\u00eda presentarla en la VII Cumbre Iberoamericana, que sesionar\u00eda en noviembre de ese a\u00f1o 1997 en Isla Margarita, si previamente se aseguraba un suficiente grado de respaldo. La informaci\u00f3n que trascendi\u00f3 a la opini\u00f3n p\u00fablica en esos momentos en Argentina, originada aparentemente en fuentes oficiales, indicaba que Espa\u00f1a justificaba la idea en dos motivos: por un lado, fortalecer\u00eda la cooperaci\u00f3n entre las Fuerzas Armadas iberoamericanas y las espa\u00f1olas; por otro, aportar\u00eda una acci\u00f3n constructiva a los esfuerzos de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y la Seguridad globales.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros aspectos destacables de esa primera iniciativa espa\u00f1ola eran la inclusi\u00f3n de Cuba entre los participantes, una acci\u00f3n que previsiblemente contribuir\u00eda a la inserci\u00f3n internacional del r\u00e9gimen castrista; la limitaci\u00f3n de su uso a operaciones encuadradas en el cap\u00edtulo VI de la Carta de la ONU; y la adopci\u00f3n de un formato de fuerza con alto grado de alistamiento apta para ser desplegada en pocos d\u00edas (<em>\u201cstand byforces\u201d<\/em>) (Garasino, 1997). En este sentido, puede constatarse que ya a fines de 1995 se hab\u00eda tomado debida nota en Espa\u00f1a del formato de fuerzas <em>stand by<\/em>que tomaba cuerpo en Naciones Unidas, trabaj\u00e1ndose en el modo de inserci\u00f3n en ese modelo. Gustavo Su\u00e1rez Partierra, por ese entonces ministro de Defensa, indicaba que la contribuci\u00f3n hispana al nuevo concepto ser\u00eda considerada caso por caso, en funci\u00f3n de los imperativos de la Seguridad nacional y de las posibilidades reales del pa\u00eds, tomando en cuenta la disponibilidad de unidades militares sin que esto suponga su asignaci\u00f3n con car\u00e1cter permanente (Su\u00e1rez, 1995).<\/p>\n\n\n\n<p>Planteada as\u00ed la propuesta emanada de la Moncloa, mientras se mostraban permeables a la idea las naciones centroamericanas y del Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay), otros pa\u00edses (Per\u00fa y Colombia, entre ellos) no se hab\u00edan manifestado sobre la cuesti\u00f3n, en tanto M\u00e9xico y Cuba la rechazaban de plano. El primero de estos dos pa\u00edses, en virtud a su hist\u00f3rica adhesi\u00f3n al principio internacional de la no intervenci\u00f3n; el restante, asegurando que la fuerza en cuesti\u00f3n terminar\u00eda siendo controlada por Estados Unidos (Iragorri, 1997). En cualquier caso, en la Isla Margarita la idea de una Fuerza de Paz Iberoamericana no integr\u00f3 el programa tem\u00e1tico oficial, y por ende tampoco fue incluida en el documento final del c\u00f3nclave. En ese texto, en un apartado titulado \u201cMantenimiento de la Paz\u201d, apenas se desliza un comentario gen\u00e9rico a trav\u00e9s del cual los pa\u00edses firmantes realzan el valor de la ONU en el mantenimiento de la paz y de la Seguridad internacionales, agregando que las operaciones de mantenimiento de la paz basadas en su Carta constituyen un valioso instrumento para la soluci\u00f3n de los conflictos. Y se indica que los pa\u00edses iberoamericanos con participaci\u00f3n activa en ese tipo de misiones multilaterales, intentar\u00edan incrementar la coordinaci\u00f3n entre s\u00ed con vistas a optimizar esa contribuci\u00f3n (OEI, 1997).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay dos versiones diferentes que intentan explicar la raz\u00f3n por la cual no prosper\u00f3 el proyecto. Estas lecturas no s\u00f3lo no son contradictorias entre s\u00ed, sino que incluso pueden complementarse. La primera de ellas indica que en las aproximaciones que realiz\u00f3 Espa\u00f1a a sus eventuales socios las respuestas obtenidas pon\u00edan de relieve que, aunque la idea era atractiva, produc\u00eda des\u00e1nimo su elevado costo de financiaci\u00f3n (CESEDEN, 2002). La segunda versi\u00f3n arriesga que en esos momentos ya exist\u00eda una fuerza de ese tipo: la Brigada de Fuerzas en Disponibilidad con Alto Grado de Alistamiento (SHIRBRIG, por sus siglas en ingl\u00e9s), impulsada por Dinamarca en el a\u00f1o 1996, tres a\u00f1os despu\u00e9s de las matanzas masivas en Ruanda y teniendo especialmente en cuenta las ense\u00f1anzas que arroj\u00f3 ese conflicto intraestatal. Es sugestivo que en el a\u00f1o 1998, luego de la reuni\u00f3n iberoamericana donde su idea no se tradujo en hechos concretos, Espa\u00f1a se haya incorporado a la SHIRBRIG en calidad de miembro observador, disponiendo la afectaci\u00f3n a ese efecto un hospital de campa\u00f1a, un escuadr\u00f3n de caballer\u00eda ligera acorazado, y oficiales para integrarse a su Estado Mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que hace al segundo intento por constituir una Fuerza Iberoamericana de Paz, en el a\u00f1o 2004, como antecedentes inmediatos existen evidencias de sondeos informales realizados a mediados del a\u00f1o 2002. En el marco de una reuni\u00f3n celebrada en esos momentos en Madrid por delegaciones de los ministerios de Defensa chileno y espa\u00f1ol encabezadas por sus titulares, Michelle Bachelet (luego Presidenta de la Rep\u00fablica) y Federico Trillo Figueroa respectivamente, se estudiaron f\u00f3rmulas de colaboraci\u00f3n para la participaci\u00f3n conjunta en operaciones de paz y humanitarias, adem\u00e1s de analizar lo que podr\u00eda ser en el futuro la creaci\u00f3n de una brigada iberoamericana a disposici\u00f3n de la ONU (Agencia EFE, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Los sondeos continuaron al a\u00f1o siguiente, incluso con menos informalidad. En mayo de 2003 la cartera de Defensa espa\u00f1ola constituy\u00f3 un grupo de trabajo para el reforzamiento de la colaboraci\u00f3n iberoamericana en operaciones de paz, integrado por oficiales locales y de las tres naciones del Cono Sur: Argentina, Chile y Uruguay. Al menos oficialmente, el tema de estudio no fue la creaci\u00f3n de una fuerza iberoamericana, sino explorar las posibilidades de una colaboraci\u00f3n futura de los cuatro pa\u00edses en operaciones de paz, dejando abierta la opci\u00f3n de una incorporaci\u00f3n a esos emprendimientos de otros miembros del espacio geocultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese grupo de trabajo, que sesion\u00f3 en Toledo, apreci\u00f3 que por el momento era muy ambiciosa la meta de constituci\u00f3n de unidades multinacionales, pues no s\u00f3lo demandaba una coordinaci\u00f3n militar sino tambi\u00e9n una clara decisi\u00f3n pol\u00edtica sobre el particular, de los respectivos Gobiernos; sin embargo, no se desech\u00f3 la idea, proponi\u00e9ndose incluso un programa de trabajo sobre diversos aspectos de la cuesti\u00f3n (tipo de unidad, modo de financiaci\u00f3n, comunicaciones, etc.). Entre tanto, se acord\u00f3 intensificar los v\u00ednculos entre los respectivos centros de entrenamiento para operaciones de paz (intercambio de informaci\u00f3n y experiencias, de cursantes y docentes, invitaci\u00f3n a ejercicios y seminarios, entre otras opciones), as\u00ed como el intercambio de oficiales de enlace a los centros castrenses de seguimiento de ese tipo de operaciones, en los cuatro pa\u00edses (Raggio, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta saga, tal cual fuera anticipado en p\u00e1rrafos anteriores, la nueva propuesta de la Fuerza de Paz Iberoamericana fue abiertamente planteada por el Gobierno de Aznar en el marco de la reuni\u00f3n que sostuvo en julio de 2003 con los siete presidentes centroamericanos, en la capital de El Salvador. Los ocho mandatarios saludaron la experiencia que desarrollaba en esos momentos la Brigada Plus Ultra, y el mandatario espa\u00f1ol aprovech\u00f3 el c\u00f3nclave para dejar en claro su deseo de que la referida experiencia militar sea extensiva a otros pa\u00edses iberoamericanos; avanzando en esta idea, desestim\u00f3 que esa arquitectura de Seguridad pudiera tener un car\u00e1cter permanente, aunque s\u00ed juzg\u00f3 imprescindible la implementaci\u00f3n de protocolos y procedimientos de compatibilizaci\u00f3n de las diferencias doctrinarias entre los pa\u00edses miembros (Egurbide, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>Meses despu\u00e9s de que Aznar transfiriera la presidencia a Rodr\u00edguez Zapatero se present\u00f3 la ocasi\u00f3n para lanzar formalmente la idea concebida por el primero de ellos. Fue en la XIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en noviembre de 2004 en Costa Rica, y es justo decir que no parece haber gozado del apoyo necesario, probablemente por las razones de \u201cclima pol\u00edtico\u201d expuestas anteriormente. Es de destacar que no hay menci\u00f3n a esta propuesta en la Declaraci\u00f3n de San Jos\u00e9, documento final del c\u00f3nclave, pese a que su quinto punto alude al fortalecimiento del multilateralismo a trav\u00e9s de las Naciones Unidas y la optimizaci\u00f3n del papel que le corresponde a este organismo en la salvaguarda de la paz y la Seguridad internacionales. Tampoco hay referencias a la unidad militar multinacional en la casi veintena de comunicados especiales que tambi\u00e9n emiti\u00f3 la Cumbre (OEI, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la vinculaci\u00f3n entre la experiencia obtenida por la Brigada Plus Ultra y el relanzamiento de la idea de una Fuerza Iberoamericana de Paz se presenta particularmente n\u00edtida, sobre todo a partir de los dichos del propio Aznar en San Salvador, Del Arenal considera que el antecedente iraqu\u00ed termin\u00f3 siendo un obst\u00e1culo para que prospere la propuesta (Del Arenal, 2011: 375). La visi\u00f3n de este catedr\u00e1tico se orienta a relacionar la iniciativa espa\u00f1ola con su participaci\u00f3n junto a numerosas naciones latinoamericanas en la Misi\u00f3n de las Naciones Unidas de Estabilizaci\u00f3n de Hait\u00ed (MINUSTAH), destinando a ese empobrecido pa\u00eds unos doscientos efectivos, que integraron un peque\u00f1o batall\u00f3n conjunto con una cantidad algo menor de uniformados marroqu\u00edes (Del Arenal, 2004). En contra de este argumento debe decirse que en esa operaci\u00f3n no se registraron niveles de conjuntez especiales entre las tropas espa\u00f1olas e iberoamericanas. M\u00e1s a\u00fan, una versi\u00f3n sugiere que Espa\u00f1a fue invitada a participar de la operaci\u00f3n en Hait\u00ed para integrar un conjunto de fuerzas que estar\u00eda liderado por Francia (Feli\u00fa, 2010: 103), lo que aparece como poco veros\u00edmil teniendo en cuenta que en el terreno el liderazgo no fue de esa naci\u00f3n, sino de Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00e9cnicamente MINUSTAH no tuvo lugar en el espacio cultural iberoamericano, si se tiene en cuenta que en la historia y el desarrollo haitianos no aparecen Espa\u00f1a ni Portugal, aunque s\u00ed lo hace Francia. Sin embargo, s\u00ed es tomada a los efectos de este trabajo, por dos razones: primero, su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, recordando que comparte la superficie de la isla La Espa\u00f1ola con la Rep\u00fablica Dominicana; segundo, la gran trascendencia que tuvo esa misi\u00f3n para las naciones iberoamericanas, objeto de la Diplomacia de Defensa espa\u00f1ola que se analiza en este trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Evaluada en perspectiva hist\u00f3rica, la participaci\u00f3n espa\u00f1ola en esa Misi\u00f3n ha sido objeto de interpretaciones diferentes, y hasta opuestas. Oficialmente, el Gobierno espa\u00f1ol la enarbol\u00f3 como s\u00edmbolo de una singular colaboraci\u00f3n iberoamericana; as\u00ed lo hizo el presidente Rodr\u00edguez Zapatero en el marco de la XV Cumbre Iberoamericana de Salamanca, celebrada en octubre de 2005 (Moliner, 2009).Pero inversamente se ha sostenido que esa actuaci\u00f3n fue cuantitativamente reducida y cualitativamente poco relevante, configurando una contribuci\u00f3n que no se compadec\u00eda con el rol que el pa\u00eds pretende jugar en los asuntos iberoamericanos (Olmeda, 2006). Tambi\u00e9n se ha criticado la limitaci\u00f3n de su vigencia, indicando que la salida de Espa\u00f1a de MINUSTAH fue temprana y constituy\u00f3 una oportunidad perdida para profundizar en diversos procesos que llevaba adelante el pa\u00eds en Iberoam\u00e9rica (Malamud, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Otras lecturas, en cambio, han subrayado el positivo efecto que tuvieron las tropas espa\u00f1olas en la disminuci\u00f3n de los niveles de violencia y la asistencia humanitaria en su \u00e1rea de responsabilidad, situada al nordeste del pa\u00eds \u2013con base en la localidad Fort Libert\u00e9-, destacando en t\u00e9rminos cualitativos que era la primera vez que la Armada llevaba a cabo una operaci\u00f3n expedicionaria de forma aut\u00f3noma. Cabe agregar que a tal efecto emple\u00f3 a su principal unidad de Infanter\u00eda de Marina, el Tercio de la Armada, basado en C\u00e1diz; a partir de los componentes del Tercio se constituy\u00f3 la Fuerza de Infanter\u00eda de Marina Expedicionario para Hait\u00ed (FIMEX-H), que durante su despliegue registr\u00f3 cuatro rotaciones de personal, totalizando casi mil efectivos (Bisbal, 2010). M\u00e1s all\u00e1 de esa opini\u00f3n, lo que s\u00ed puede se\u00f1alarse de la participaci\u00f3n espa\u00f1ola es su brevedad: apenas dieciocho meses, entre octubre de 2004 y marzo de 2006. Esto no menoscaba la influencia que tuvo la experiencia adquirida por Espa\u00f1a en la Brigada Plus Ultra, a la hora de embarcarse en la iniciativa conjunta con Marruecos, en la isla caribe\u00f1a (Malamud, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad indica que la falta de resultados concretos a la propuesta de una Fuerza Iberoamericana de Paz presentada en la Cumbre costarricense no hizo desistir a Espa\u00f1a de explorar formas de coparticipar con las naciones iberoamericanas en iniciativas multilaterales que involucren las instituciones castrenses. Un primer hecho en este sentido fue la r\u00fabrica de los Protocolos de Cooperaci\u00f3n en Defensa con Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Es decir, los cuatro pa\u00edses centroamericanos con los que mayor interacci\u00f3n se hab\u00eda registrado hasta el momento, en el campo de la Defensa: ONUCA, ONUSAL, MINUGUA, el hurac\u00e1n Mitch, la experiencia de la Plus Ultra en Irak y la participaci\u00f3n en la CFAC.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los Protocolos se firmaron con cada uno de los pa\u00edses en un solo evento, realizado en Madrid el 17 de octubre de 2006. En esa ocasi\u00f3n, el ministro de Defensa anfitri\u00f3n declar\u00f3 sobre esos instrumentos jur\u00eddicos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026responden al prop\u00f3sito general de fomentar lo que denominamos Diplomacia de Defensa, unas relaciones fluidas y de confianza entre nuestras Fuerzas Armadas con las de otros pa\u00edses amigos. Mediante ellos buscamos intensificar nuestras relaciones y nuestros intercambios pol\u00edticos y militares, impulsar la cooperaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, as\u00ed como regular nuestra cooperaci\u00f3n en el \u00e1rea de la industria de defensa. (Raggio, 2007a: 215).<\/p>\n\n\n\n<p>Casi simult\u00e1neamente, una nueva oportunidad de cooperaci\u00f3n provino del L\u00edbano, donde la invasi\u00f3n de la porci\u00f3n meridional de su territorio por parte de Israel dej\u00f3 paso a fines del a\u00f1o 2006 a una operaci\u00f3n multilateral de paz, la Misi\u00f3n de las Naciones Unidas en el L\u00edbano (UNIFIL). Espa\u00f1a estuvo presente en esa iniciativa liderando una brigada multinacional de la cual participaron otros cuatro pa\u00edses, aportando adem\u00e1s poco m\u00e1s de un millar de efectivos propios que se desplegaron en el sector oriental de la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre ambos pa\u00edses. En junio de 2008 el Gobierno de Madrid invit\u00f3 a sumarse a su contingente a El Salvador, que acept\u00f3 la propuesta (Sanju\u00e1n Mart\u00ednez, 2010). El convite se extendi\u00f3 a Honduras, pero esta opci\u00f3n finalmente no cristaliz\u00f3 debido a los severos problemas pol\u00edticos dom\u00e9sticos que atravesaba esa naci\u00f3n, estremecida por el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede ser cierto, como se ha sugerido, que en ese momento Espa\u00f1a necesitara de la incorporaci\u00f3n de los efectivos militares de alguna naci\u00f3n amiga a su propio contingente, por cuestiones de pol\u00edtica dom\u00e9stica: el Congreso de los Diputados hab\u00eda fijado un l\u00edmite de mil cien plazas propias para el despliegue, que ya hab\u00edan sido cubiertas, aunque restaban funciones sin asignar en la brigada (Calvar, 2008). Esto no obsta que la elecci\u00f3n de El Salvador (y lo mismo cabe para Honduras) entre tantas opciones posibles haya sido un emergente de las s\u00f3lidas relaciones bilaterales, de los flamantes acuerdos rubricados con ambos, y de la positiva evaluaci\u00f3n que ambas partes realizaron de la previa experiencia conjunta en Irak.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo momento, los militares salvadore\u00f1os en L\u00edbano rondaron el medio centenar con una secci\u00f3n de infanter\u00eda, un equipo sanitario, un equipo de desactivaci\u00f3n de explosivos y oficiales de enlace. UNIFIL fue la primera participaci\u00f3n de esa naci\u00f3n centroamericana en misiones de paz, ya que la experiencia iraqu\u00ed no se hab\u00eda ajustado a ese modelo; luego se sumar\u00edan despliegues en S\u00e1hara Occidental (MINURSO), Liberia (UNMIL), Sud\u00e1n del Sur (UNMISS), Costa de Marfil (UNOCI), Chipre (UNFICYP), Timor Oriental (UNIMIT) y Hait\u00ed (la ya citada MINUSTAH).<\/p>\n\n\n\n<p>Los intentos espa\u00f1oles de coparticipar con socios iberoamericanos en iniciativas multilaterales no parecen agotarse con El Salvador en UNIFIL, sino que se extendieron a Colombia en relaci\u00f3n a Afganist\u00e1n, en un formato que podr\u00edamos denominar como \u201cpatronazgo\u201d. Aunque la informaci\u00f3n sobre esta cuesti\u00f3n es escasa y fragmentaria, se puede decir que la idea de incorporar tropas de la naci\u00f3n sudamericana a las operaciones realizadas por ISAF parti\u00f3 de la Casa Blanca alrededor del a\u00f1o 2008, como correlato de las s\u00f3lidas relaciones que manten\u00edan los Gobiernos de Bush(h) y Uribe. Para el titular del Ejecutivo colombiano, la oportunidad pod\u00eda reportar un doble beneficio: consolidar su v\u00ednculo con la administraci\u00f3n republicana, y posicionarse como un f\u00e9rreo opositor al terrorismo en cualquiera de sus manifestaciones, legitimando su estrategia de combate a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).Vinculado con esto \u00faltimo, desde el \u00e1rea de Defensa colombiana ya se hab\u00eda sostenido que la experiencia adquirida en el combate contra las FARC y otros grupos armados, as\u00ed como contra los carteles de la droga, era aplicable al caso afgano (Santos, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, desde la Casa de Nari\u00f1o se envi\u00f3 una comunicaci\u00f3n formal de intenciones al Secretario General de la OTAN, quien a su turno consult\u00f3 a los pa\u00edses miembros sobre una eventual incorporaci\u00f3n de los militares colombianos a sus tropas en suelo afgano. El Gobierno espa\u00f1ol acept\u00f3 el papel de patrocinador de las tropas de Colombia, un rol que inclu\u00eda la provisi\u00f3n de transporte a la zona, albergue, adiestramiento en las normas de la Organizaci\u00f3n e incluso equipamiento. Para Espa\u00f1a, en tanto, la llegada de las tropas colombianas le permitir\u00eda reforzar sus contingentes en Herat y Badghis (en los cuales, por cierto, revistaban numerosos soldados con doble nacionalidad, originarios de la naci\u00f3n sudamericana), y enfrentar de mejor manera a la insurgencia armada local (Mart\u00ednez de Rituerto y Gonz\u00e1lez, 2008). Sin embargo, el mentado despliegue de los militares colombianos se fue postergando en el tiempo, y hasta el presente no ha tenido lugar, aunque s\u00ed son habituales las noticias que dan cuenta de la incorporaci\u00f3n de ex militares de esa procedencia, con vasta experiencia en combate, a compa\u00f1\u00edas militares privadas \u2013usualmente estadounidenses- que los emplean en el referido teatro de operaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde del repliegue de MINUSTAH, efectivos militares espa\u00f1oles volver\u00edan a Hait\u00ed, aunque en otro contexto: el de la asistencia humanitaria tras el terremoto que azot\u00f3 al pa\u00eds caribe\u00f1o, el 12 de enero del 2010. Casi inmediatamente se despach\u00f3 hacia ese destino a cuarenta efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), creada en 2006 y potencial eje de cooperaci\u00f3n entre Espa\u00f1a e Iberoam\u00e9rica, y pocos d\u00edas m\u00e1s tarde lo hizo el buque anfibio Castilla, con una dotaci\u00f3n de m\u00e9dicos navales y militares; ingenieros para el desescombro y la reconstrucci\u00f3n; buzos para el reconocimiento de costas; t\u00e9cnicos potabilizadores de agua; personal de apoyo log\u00edstico para el transporte por tierra, mar y aire; Infantes de Marina para proveer de Seguridad al contingente; y cuatro helic\u00f3pteros de la Aviaci\u00f3n Naval con base en Rota. La partida dela embarcaci\u00f3n, que daba comienzo as\u00ed a la llamada <em>Operaci\u00f3n Hispaniola<\/em>, cont\u00f3 con la presencia de Carmen Chac\u00f3n, por entonces titular de la cartera de Defensa, quien se dirigi\u00f3 a los militares indicando \u201cHait\u00ed nos necesita a nosotros, a Espa\u00f1a y a vosotros\u201d (Nachett, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>En su momento, la participaci\u00f3n en Hait\u00ed a ra\u00edz del terremoto constituy\u00f3 la operaci\u00f3n militar en el exterior que mejor valoraci\u00f3n obtuvo en la opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola: a mediados de ese a\u00f1o 2010 la percepci\u00f3n de ese despliegue como positivo o muy positivo alcanz\u00f3 al 60% de los encuestados, tasa que trep\u00f3 al 72% cinco meses m\u00e1s tarde (Melero, 2012: 70). Durante su transcurso, en materia sanitaria se atendieron m\u00e1s de ocho mil personas de diferentes edades; se administraron m\u00e1s de veinticinco mil vacunas; los caminos reabiertos superaron en longitud los ocho kil\u00f3metros; volvieron a ponerse en funcionamiento una maternidad, siete colegios y una central el\u00e9ctrica, y se construy\u00f3 un campo de desplazados con capacidad para albergar a ciento cincuenta familias (Melero, 2012: 68).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta larga saga de acercamientos de Espa\u00f1a a Iberoam\u00e9rica en materia de empleo del instrumento militar, como reflejo de la Diplomacia de Defensa peninsular, no pueden soslayarse las aproximaciones efectuadas por ese pa\u00eds a las instituciones permanentes abocadas a la cuesti\u00f3n de la Defensa en el hemisferio, tanto en el plano regional como subregional. As\u00ed en el a\u00f1o 2007 se incorpor\u00f3 con car\u00e1cter de observador permanente a la Junta Interamericana de Defensa (JID), organismo existente desde \u00e9pocas de la Guerra Fr\u00eda que incluye a Estados Unidos entre sus miembros, tal vez el que m\u00e1s incidi\u00f3 en todo su devenir hist\u00f3rico. Sobre este caso oportunamente se opin\u00f3 que la Junta puede \u2013y debe- servir de v\u00eda de acercamiento de Espa\u00f1a a las iniciativas de cooperaci\u00f3n en materia de Seguridad que se desarrollan en el hemisferio, considerando que ambos planos de actividad no son incompatibles (Raggio, 2007b); o puede constituirse en una importante fuente de informaci\u00f3n sobre las prioridades vigentes en el continente americano en materia de Defensa, Seguridad y Fuerzas Armadas, orientando en este campo las acciones cooperativas espa\u00f1olas, que se canalizar\u00edan bilateralmente o en el marco de las cumbres multilaterales (Gonz\u00e1lez, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente lo arriba sugerido, es lo que ha hecho Espa\u00f1a. A comienzos del a\u00f1o 2014 una delegaci\u00f3n del mencionado elemento conjunto UME, que capt\u00f3 la atenci\u00f3n de numerosas naciones latinoamericanas, utiliz\u00f3 a la JID como foro de difusi\u00f3n de sus actividades. M\u00e1s espec\u00edficamente, imparti\u00f3 en ese organismo una conferencia titulada <em>\u201cLa aproximaci\u00f3n espa\u00f1ola a la Gesti\u00f3n integral de Emergencias: La Unidad Militar de Emergencias\u201d<\/em>, al tiempo que dictaba un seminario sobre emergencias complejas y desastres a gran escala, para cursantes del Colegio Interamericano de Defensa (CID), que depende de la Junta.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en el a\u00f1o 2014 ese pa\u00eds particip\u00f3 por primera vez de la Conferencia de Ministros de Defensa de las Am\u00e9ricas (CMDA), foro de debate para reforzar la colaboraci\u00f3n hemisf\u00e9rica en materia de Seguridad y Defensa, que funciona de manera interrumpida desde su primera edici\u00f3n celebrada en 1995 en la ciudad estadounidense de Williamsburg. La participaci\u00f3n espa\u00f1ola se dio a trav\u00e9s de su ministro Moren\u00e9s que asisti\u00f3 a la und\u00e9cima edici\u00f3n de ese foro, celebrado en la ciudad peruana de Arequipa. Es cierto que Espa\u00f1a ya hab\u00eda asistido a la VII CMDA acontecida en 2006 en Nicaragua, pero lo hab\u00eda hecho apenas como invitada del Gobierno anfitri\u00f3n (Raggio, 2007a), mientras que ahora lo hac\u00eda como pa\u00eds observador, con participaci\u00f3n en sus actividades.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente en su discurso inicial en Arequipa, el citado ministro consider\u00f3 a la CMDA como un \u00e1mbito id\u00f3neo para impulsar junto a las naciones iberoamericanas la b\u00fasqueda de diagn\u00f3sticos comunes sobre problemas de Seguridad y Defensa que tambi\u00e9n lo son; el dise\u00f1o de estrategias para afrontarlos con eficacia; y finalmente, la articulaci\u00f3n de mecanismos para cooperar en ese esfuerzo, entendiendo que no es conveniente un abordaje unilateral a riesgos y amenazas compartidos (Ministerio de Defensa, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>La XI CMDA abord\u00f3 la cooperaci\u00f3n en materia de sanidad militar (a la luz del crecimiento de la epidemia del \u00e9bola), la protecci\u00f3n del medio ambiente y la cooperaci\u00f3n en las capacidades de B\u00fasqueda y Rescate (actividades m\u00e1s conocidas por sus siglas en ingl\u00e9s, SAR). Estos temas fueron propicios para que el representante espa\u00f1ol reiterase la disposici\u00f3n de su Gobierno para poner a disposici\u00f3n de sus interlocutores las capacidades de la mencionada UME, as\u00ed como su experiencia para la constituci\u00f3n de \u00f3rganos similares en Iberoam\u00e9rica. La ocasi\u00f3n fue propicia para que Moren\u00e9s condecorase a su hom\u00f3logo local Pedro Cateriano Bellido con la \u201cGran Cruz del M\u00e9rito Militar\u201d por sus esfuerzos en la consolidaci\u00f3n del v\u00ednculo bilateral; y es que Cateriano, quien ejerci\u00f3 la presidencia rotativa de la CMDA entre los a\u00f1os 2012 y 2014, fue el principal art\u00edfice del ingreso espa\u00f1ol a la Conferencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Iberoam\u00e9rica siempre ha ocupado un lugar relevante dentro de la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola. Esa jerarquizaci\u00f3n ha derivado en la articulaci\u00f3n bilateral o multilateral de m\u00faltiples mecanismos de cooperaci\u00f3n que han alcanzado la esfera de la Defensa, en cuyo \u00e1mbito adoptaron diferentes formatos. Desde una perspectiva te\u00f3rica, las iniciativas instrumentadas desde Madrid en relaci\u00f3n a la contraparte, en el referido campo de la Defensa, encuadran en la llamada Diplomacia de Defensa, un formato que refiere al empleo de las Fuerzas Armadas como herramienta contributiva a la pol\u00edtica exterior nacional. La Diplomacia de Defensa es un concepto n\u00edtidamente enraizado en la disciplina de las Relaciones Internacionales y est\u00e1 incorporado al plexo normativo espa\u00f1ol, impactando de manera directa -y con expl\u00edcita referencia al espacio iberoamericano- en la Directiva de Defensa Nacional y Directiva de Pol\u00edtica de Defensa vigentes.<\/p>\n\n\n\n<p>La participaci\u00f3n de Espa\u00f1a en iniciativas multilaterales que contemplen el eventual empleo del instrumento militar, junto a una o m\u00e1s naciones de Iberoam\u00e9rica, constituye una de las m\u00e1s importantes manifestaciones de la Diplomacia de Defensa peninsular respecto a la referida regi\u00f3n. De hecho, podr\u00eda ser la m\u00e1s relevante, si se toman en cuenta los numerosos y variados casos puntuales que involucra. Por otro lado, desde una perspectiva temporal, esos casos se han sucedido de manera ininterrumpida desde hace casi tres d\u00e9cadas, si se toma como hito de inicio a la misi\u00f3n ONUCA.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX, Espa\u00f1a particip\u00f3 en tres operaciones de paz en la regi\u00f3n centroamericana; adem\u00e1s, colabor\u00f3 con Per\u00fa y Ecuador en materia de desminado, luego de la firma del Acta de Brasilia por parte de ambos pa\u00edses. Todos estos eventos han tenido importantes repercusiones positivas para Espa\u00f1a, optimizando su imagen exterior, como pa\u00eds involucrado en la b\u00fasqueda y consolidaci\u00f3n de la paz y Seguridad internacionales, y fortaleciendo su v\u00ednculo con las naciones en cuyos territorios se desarrollaron los hechos. Accesoriamente, se posicion\u00f3 como un actor con capacidad para liderar de manera eficaz operaciones de paz, claramente comprometido con la eliminaci\u00f3n de minas antipersonales.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de no haber ejercido all\u00ed los roles de liderazgo asumidos en ediciones anteriores, ni haber desplegado una importante cantidad de efectivos, la participaci\u00f3n en MINUSTAH tambi\u00e9n tuvo singular importancia para Espa\u00f1a, marcando presencia en la acci\u00f3n que mayor trascendencia tuvo a los ojos de las naciones iberoamericanas con las cuales intentaba incrementar sus interacciones. Adem\u00e1s, al incorporar elementos marroqu\u00edes a su dispositivo, Espa\u00f1a aplic\u00f3 en MINUSTAH lecciones aprendidas con los ej\u00e9rcitos centroamericanos en Irak.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El compromiso militar espa\u00f1ol con Hait\u00ed no se agot\u00f3 con la citada Misi\u00f3n, sino que se reafirm\u00f3 con la <em>Operaci\u00f3n Hispaniola <\/em>instrumentada luego de un importante terremoto, que a su vez se inscribi\u00f3 en el nuevo campo de cooperaci\u00f3n con las naciones iberoamericanas iniciado con la <em>Operaci\u00f3n Alfa-Charlie<\/em> desarrollada de cara al hurac\u00e1n Mitch.<\/p>\n\n\n\n<p>Empero, Espa\u00f1a nunca logr\u00f3 que las naciones iberoamericanas la acompa\u00f1aran en su iniciativa de conformar una Fuerza de Paz multilateral. Las dos ocasiones en que lo procur\u00f3 estuvieron contextualizadas por intensas interacciones en el campo militar con naciones de la regi\u00f3n, espec\u00edficamente centroamericanas. Todav\u00eda no existe consenso en torno a las razones por las cuales esa idea no prosper\u00f3, pero puede suponerse que las expectativas generadas a ambos lados del oc\u00e9ano no fueron sim\u00e9tricas, y que tras el 11S las relaciones bilaterales en el campo de la Defensa sufrieron cierto estancamiento, como efecto del alineamiento del Gobierno de Aznar con la Casa Blanca respecto a la Guerra de Irak.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, el foco de los esfuerzos espa\u00f1oles en este campo parece reorientarse a las instituciones multilaterales que abordan la cuesti\u00f3n de la Defensa en Iberoam\u00e9rica. Aunque dos de ellas, la JID y la CMDA, tienen car\u00e1cter hemisf\u00e9rico e incluyen como miembro a EEUU, eso no inhibe su utilidad para Espa\u00f1a a la hora de encontrar nuevos puntos de encuentro con Iberoam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esa perspectiva, Madrid deber\u00eda promover la vinculaci\u00f3n con el Consejo de Defensa Sudamericano (CDS), foro de di\u00e1logo y cooperaci\u00f3n generado en el \u00e1mbito de la Uni\u00f3n de Naciones Sudamericanas, la \u00fanica instituci\u00f3n de su tipo creada en el continente americano tras el fin de la Guerra Fr\u00eda, donde el peso de los miembros iberoamericanos es predominante. En otras palabras, el CDS podr\u00eda ser -junto con la CFAC centroamericana- un objetivo prioritario para la Diplomacia de Defensa espa\u00f1ola en Iberoam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Mariano C\u00e9sar Bartolom\u00e9<\/em><\/strong><em> es Profesor Titular en la Universidad Nacional de Lan\u00fas y la Universidad del Salvador, y Director de la Maestr\u00eda en Defensa Nacional, Facultad de Defensa Nacional (FADENA) de la Universidad de Defensa Nacional (UNDEF), Rep\u00fablica Argentina<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agencia EFE (2002), \u201cChile y Espa\u00f1a estudian participaci\u00f3n combinada en operaciones paz\u201d, <em>El Mercurio,<\/em> 25 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Bisbal Pons, Francisco (2010), \u201cOperaci\u00f3n MINUSTAH en Hait\u00ed\u201d, <em>One Magazine<\/em> 15 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>BMNPU (2004), \u201cDocumento: Brigada Plus Ultra. Una labor para la eficacia\u201d, <em>Ej\u00e9rcito<\/em>, No. 756, pp. 34-74.<\/p>\n\n\n\n<p>Calvar, C\u00e9sar (2008), \u201cDefensa env\u00eda al L\u00edbano soldados salvadore\u00f1os para paliar la falta de efectivos nacionales\u201d, <em>Sur<\/em> 31 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ca\u00f1o, Antonio (2005), \u201cLas lecciones de Nayaf\u201d, <em>El Pa\u00eds,<\/em> 15 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>CESEDEN (2002),<em> Cooperaci\u00f3n con Iberoam\u00e9rica en el \u00e1mbito militar<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Chinch\u00f3n \u00c1lvarez, Javier (2007), <em>Cooperaci\u00f3n en materia de ense\u00f1anza\/formaci\u00f3n militar entre Espa\u00f1a y los Estados de Iberoam\u00e9rica<\/em>, Madrid: Fundaci\u00f3n Alternativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cotorruelo S\u00e1nchez, David (2009), \u201cEl papel de las Fuerzas Armadas en el di\u00e1logo Norte-Sur\u201d, <em>Bolet\u00edn de Informaci\u00f3n Ministerio de Defensa<\/em>, No. 309, pp. 31-65.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Arenal, Celestino (2005), \u201cDe la Cumbre Iberoamericana de San Jos\u00e9 de Costa Rica (2004) a la Cumbre Iberoamericana de Salamanca (2005<em>)\u201d, Documento de Trabajo Real Instituto Elcano<\/em>, No.5, 27 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Arenal, Celestino (2011), <em>Pol\u00edtica Exterior de Espa\u00f1a y relaciones con Am\u00e9rica Latina<\/em>, Madrid: Fundaci\u00f3n Carolina\/Siglo XXI Editores.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edaz Barrado, Castor (2010), \u201cPr\u00f3logo\u201d, en D\u00edaz Barrado, Castor y Vacas Fern\u00e1ndez, F\u00e9lix (Comps.), <em>Gu\u00eda del espacio iberoamericana de paz, seguridad y defensa<\/em>, Madrid: Instituto Universitario Guti\u00e9rrez Mellado, pp. 9-14.<\/p>\n\n\n\n<p>Egurbide, Peru (2003), \u201cAznar reconoce en San Salvador su deseo de crear una fuerza de paz iberoamericana estable\u201d, <em>El Pa\u00eds,<\/em> 10 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Feli\u00fa Ortega, Luis (2010), <em>Las Misiones de las Fuerzas Armadas Espa\u00f1olas en el Exterior<\/em>, Madrid: Foro de la Sociedad Civil.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente Cobo, Ignacio (2007), \u201cLa cooperaci\u00f3n militar espa\u00f1ola con los pa\u00edses iberoamericanos\u201d, en CESEDEN, <em>Seguridad y Defensa en Iberoam\u00e9rica: posibilidades actuales para la cooperaci\u00f3n<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 50-62.<\/p>\n\n\n\n<p>Garasino, Luis (1997), \u201cArgentina participar\u00e1 de una fuerza de paz iberoamericana\u201d, <em>Clar\u00edn,<\/em> 8 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Garrido Rebolledo, Vicente (2007), \u201cLa defensa en el \u00e1mbito europeo y Am\u00e9rica del Sur\u201d, en CESEDEN, <em>Seguridad y Defensa en Iberoam\u00e9rica: posibilidades actuales para la cooperaci\u00f3n<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 21-34.<\/p>\n\n\n\n<p>Garrido Rebolledo, Vicente (2010), \u201cLa cooperaci\u00f3n birregional UE-ALC en materia de seguridad y defensa\u201d, en D\u00edaz Barrado, Castor y Vacas Fern\u00e1ndez, F\u00e9lix (Comps.), <em>Gu\u00eda del espacio iberoamericana de paz, seguridad y defensa<\/em>, Madrid: Instituto Universitario Guti\u00e9rrez Mellado, pp. 181-196.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonz\u00e1lez, Vicente (2007), \u201cEspa\u00f1a y la convergencia iberoamericana en materia de Defensa\u201d, en CESEDEN, <em>Hacia una pol\u00edtica de cooperaci\u00f3n en Seguridad y Defensa con Iberoam\u00e9rica<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 35-49.<\/p>\n\n\n\n<p>Iragorri, Juan (1997), \u201cEspa\u00f1a quiere una Fuerza de Paz\u201d, <em>El Tiempo<\/em>, 6 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Malamud Rickles, Carlos (2006), \u201cLa situaci\u00f3n de la Seguridad y la Defensa en Am\u00e9rica Latina\u201d, en CESEDEN, <em>Hacia una pol\u00edtica de cooperaci\u00f3n en Seguridad y Defensa con Iberoam\u00e9rica<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 35-54.<\/p>\n\n\n\n<p>Malamud Rickles, Carlos (2007), \u201cLos acuerdos regionales latinoamericanos en el \u00e1mbito de la seguridad y la Defensa: los retos y desaf\u00edos de la cooperaci\u00f3n\u201d, en CESEDEN, <em>Seguridad y Defensa en Iberoam\u00e9rica: posibilidades actuales para la cooperaci\u00f3n<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 7-20.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00ednez de Rituerto, Ricardo y Gonz\u00e1lez, Miguel (2008), \u201cColombia reforzar\u00e1 a Espa\u00f1a en Afganist\u00e1n\u201d, <em>El Pa\u00eds,<\/em> 7 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Melero Alonso, Eduardo (2012), <em>Las Operaciones Militares de Espa\u00f1a en el exterior<\/em>, Barcelona: L\u2019Institut Catal\u00e0 Internacional per la Pau (ICIP).<\/p>\n\n\n\n<p>Michou, H\u00e9lene y Torreblanca, Jos\u00e9 Ignacio (2013), \u201cDiplomacia, desarrollo y defensa en la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola\u201d, EsGlobal, 22 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ministerio de Defensa (2011), <em>Plan de Diplomacia de Defensa<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ministerio de Defensa (2012), \u201cEl Ministro de Defensa firma la nueva Directiva de Pol\u00edtica de Defensa\u201d, <em>Nota de Prensa,<\/em> 31 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ministerio de Defensa (2014), \u201cXI Conferencia de los Ministros de Defensa de las Am\u00e9ricas. Intervenci\u00f3n de don Pedro Moren\u00e9s, ministro de Defensa de Espa\u00f1a\u201d, <em>Nota de Prensa,<\/em> 12 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>Moliner, Juan (2009), \u201cLos mecanismos de cooperaci\u00f3n para la paz y seguridad internacionales en Iberoam\u00e9rica\u201d, Ponencia presentada en el II Foro Internacional \u201cLas rep\u00fablicas latinoamericanas en sus bicentenarios. Crisis globales, gobernabilidad y Derecho Internacional\u201d, Instituci\u00f3n Fernando el Cat\u00f3lico, Zaragoza 15 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Mosquera Silv\u00e9n, Fernando (2006), \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, en CESEDEN, <em>Hacia una pol\u00edtica de cooperaci\u00f3n en Seguridad y Defensa con Iberoam\u00e9rica<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 11-33.<\/p>\n\n\n\n<p>Nachett, Younes (2010), \u201cDespedida con honores rumbo a Hait\u00ed del buque de la Armada, Castilla\u201d, <em>AndaluciaInformacion.es<\/em>, 22 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Olmeda, Jos\u00e9 (2006), \u201cLa participaci\u00f3n militar espa\u00f1ola en Hait\u00ed: un comentario cr\u00edtico\u201d, <em>RESDAL<\/em>, abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Organizaci\u00f3n de Estados Iberoamericanos (1997), <em>VII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno: Declaraci\u00f3n de Margarita<\/em>, Isla Margarita, Venezuela, 9 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Organizaci\u00f3n de Estados Iberoamericanos (2004), <em>XIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno: Declaraci\u00f3n de San Jos\u00e9<\/em>, San Jos\u00e9, Costa Rica, 20 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Presidencia de Gobierno (2012), <em>Directiva Defensa Nacional 2012. Por una Defensa Necesaria, por una Defensa Responsable<\/em>, Madrid: Presidencia de Gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Raggio Cachinero, Benito (2003), \u201cContribuci\u00f3n militar a la Comunidad Iberoamericana de Paz, Seguridad y Defensa\u201d, en Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos (Coord.), <em>Valores, principios y seguridad en la Comunidad Iberoamericana de Naciones<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 95-125.<\/p>\n\n\n\n<p>Raggio Cachinero, Benito (2007a), \u201cLa cooperaci\u00f3n en defensa iberoamericana\u201d, en Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos (Coord.), <em>Iberoam\u00e9rica: nuevas coordenadas, nuevas oportunidades, grandes desaf\u00edos<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 195-224.<\/p>\n\n\n\n<p>Raggio Cachinero, Benito (2007b), \u201cCooperaci\u00f3n Iberoamericana en materia de Defensa\u201d, en Sep\u00falveda, Isidro (Editor), <em>Seguridad Humana y Nuevas Perspectivas de Defensa en Iberoam\u00e9rica<\/em>, Madrid: Instituto Universitario General Guti\u00e9rrez Mellado &#8211; UNED, pp. 577-600.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodr\u00edguez Mont\u00f3n, Fernando (2006), \u201cAlgunas reflexiones sobre la Diplomacia de Defensa\u201d, en CESEDEN, <em>Hacia una pol\u00edtica de cooperaci\u00f3n en Seguridad y Defensa con Iberoam\u00e9rica<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 57-88.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosillo Parra, Juan y Bonel Su\u00e1rez, Juan (1999), \u201cLos ingenieros espa\u00f1oles en las Rep\u00fablicas de Per\u00fa y de Ecuador: cursos de desminado\u201d, <em>Memorial del Arma de Ingenieros, <\/em>No. 61, pp. 71-78.<\/p>\n\n\n\n<p>Sanahuja, Jos\u00e9 (2006), \u201cEl viraje Neocon de la pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola y las relaciones con Am\u00e9rica Latina\u201d, <em>Pensamiento Propio<\/em>, No. 23, pp.9-36.<\/p>\n\n\n\n<p>Sanju\u00e1n Mart\u00ednez, Casimiro (2010), \u201cLa Misi\u00f3n Espa\u00f1ola en el L\u00edbano\u201d, Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos (IEEE), <em>Documento de Opini\u00f3n<\/em> No. 05\/10, agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Santos, Juan Manuel (2007), \u201cLos retos de Afganist\u00e1n. Lecciones de la experiencia colombiana\u201d, <em>Revista de la OTAN<\/em>, oto\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Sanz Rold\u00e1n, F\u00e9lix (2000), \u201cLa diplomacia de defensa: una aproximaci\u00f3n desde Espa\u00f1a\u201d, <em>Arbor<\/em>, Vol. CLXV, No. 651, pp. 519-527.<\/p>\n\n\n\n<p>Sep\u00falveda Mu\u00f1oz, Isidro (2008), \u201cCooperaci\u00f3n en Seguridad y Defensa en el espacio Uni\u00f3n Europea \u2013 Am\u00e9rica Latina y el Caribe\u201d, en D\u00edaz Barrado, Castor, Fern\u00e1ndez Liesa, Carlos y Zapatero Miguel, Pablo (Eds.), <em>Perspectivas sobre las relaciones entre la Uni\u00f3n Europea y Am\u00e9rica Latina<\/em>, Madrid: Universidad Carlos III y Bolet\u00edn Oficial del Estado (BOE), pp. 415-434.<\/p>\n\n\n\n<p>Su\u00e1rez Partierra, Gustavo (1995), \u201cMisiones de paz y ayuda humanitaria\u201d, <em>El Pa\u00eds,<\/em> 11 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Swistek, Goran (2012), \u201cThe Nexus between Public Diplomacy and Military Diplomacy in Foreign Affairs and Defense Policy\u201d, <em>Connections: The Quaterly Journal<\/em>, XI (2), pp. 79-86.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> La integraci\u00f3n de MOMEP por estos cuatro pa\u00edses tiene una l\u00f3gica: son los garantes del Protocolo de Itamaraty firmado por Ecuador y Per\u00fa en 1942, como correlato de una breve guerra protagonizada por ambos el a\u00f1o anterior, precisamente sobre la misma \u00e1rea que desat\u00f3 las hostilidades poco m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARIANO C\u00c9SAR BARTOLOM\u00c9 Universidad Nacional de Lan\u00fas \/ Universidad del Salvador, Argentina Title:&nbsp;Defense Diplomacy and Spanish Armed Forces in Latin America Resumen: El campo de la Defensa no ha sido ajeno a la s\u00f3lida relaci\u00f3n existente entre Espa\u00f1a e Iberoam\u00e9rica, fundada en razones hist\u00f3ricas y culturales. 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