{"id":188,"date":"2020-11-02T15:21:55","date_gmt":"2020-11-02T15:21:55","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=188"},"modified":"2020-11-02T15:21:55","modified_gmt":"2020-11-02T15:21:55","slug":"poderio-naval-en-las-indias-las-galeras-de-cartagena-y-manila-1571-1621","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/poderio-naval-en-las-indias-las-galeras-de-cartagena-y-manila-1571-1621\/","title":{"rendered":"Poder\u00edo naval en las Indias: las galeras de Cartagena y Manila (1571-1621)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">SEBASTI\u00c1N AMAYA PALACIOS<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad de Antioquia, Colombia<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;Naval Power in the Indies: The galleys of Cartagena and Manila (1571-1621)<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: En este texto indagar\u00e9 sobre las capacidades n\u00e1uticas y el aparataje estatal de sustento sobre las escuadras de galeras que sirvieron en las periferias de los territorios ultramarinos castellanos: Cartagena de Indias en el Caribe y las islas Filipinas en el Pac\u00edfico. Las fechas l\u00edmite comprenden los reinados de Felipe II y III: 1571, Batalla de Lepanto, punto m\u00e1s \u00e1lgido de la guerra de galeras y 1621, fin de la tregua contra los rebeldes holandeses. Al estar enfocado sobre las galeras, nav\u00edos r\u00e1pidos de cabotaje, los cruces de informaci\u00f3n y comparaci\u00f3n tender\u00e1n m\u00e1s al <em>Mare Nostrum<\/em>, que al reto atl\u00e1ntico. Tambi\u00e9n prestar\u00e9 atenci\u00f3n a los canales de apoyo estatal que se planearon y ejecutaron para el suministro y sustento de las unidades navales.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Galeras, Combate naval, Imperio Espa\u00f1ol, Guerra de los Ochenta a\u00f1os, Guerra de los Treinta a\u00f1os, Guerra Anglo-Espa\u00f1ola<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: This paper verse about galleys naval capacity on peripheral territories of the Spanish Empire: Cartagena de Indias on the Caribbean Sea and Filipinas on the Pacific Ocean. The time line comprehends the governments of Felipe II and III: 1571 the battle of Lepanto, biggest galley warfare and 1621, as the truce with the dutch ended. Since its focus is about galley, quick cabotage ships, the analysis will be more related to the Mediterranean Sea more than the Atlantic Ocean. It also develops the state-owned network to provide the galleys<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Galleys, Naval warfare, Spanish Empire, Eighty Years War, Thirty Years War, Anglo-Spanish war<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 25 de mayo de 2017<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptado: 17 de julio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo<\/strong>:&nbsp;Sebasti\u00e1n Amaya Palacios, \u201cPoder\u00edo naval en las Indias: las galeras de Cartagena y Manila (1571-1621)\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 3, No. 2, (2017), pp. 169-188.&nbsp;DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.6.10<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pol\u00edtica naval espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Monarqu\u00eda Espa\u00f1ola fue el primer imperio ultramarino de la Modernidad. Sus numerosos reinos adjuntos y pretensiones hegem\u00f3nicas sobre Europa propiciaron a un enfrentamiento constante que los reyes castellanos como cabeza de la monarqu\u00eda debieron afrontar. Sin duda la guerra fue uno de los elementos que mayores preparativos y altos gastos signific\u00f3 para la hacienda real, suscitando un abundante n\u00famero de problem\u00e1ticas a medida que la t\u00e9cnica y los avances tecnol\u00f3gicos se aplicaban a funciones b\u00e9licas, como fue el caso de la p\u00f3lvora. Francis Bacon defendi\u00f3 la idea que el ca\u00f1\u00f3n hab\u00eda transformado Europa (Andrade, 2017: 119). En efecto la aparici\u00f3n de la artiller\u00eda gener\u00f3 toda una carrera armamentista y una revoluci\u00f3n militar (Parker, 1990). Como resultado de las adaptaciones poliorc\u00e9ticas para resistir el fuego enemigo se desarrollaron fortalezas abaluartadas las cuales deb\u00edan ser bloqueadas, pues un asalto era demasiado osado, lo que a su vez requiri\u00f3 el aumento del tama\u00f1o de los ej\u00e9rcitos (Parker, 2001: 191-217). Desplegar una significativa fuerza militar, requer\u00eda una capacidad de coordinaci\u00f3n pol\u00edtica, log\u00edstica, fiscal y operativa demasiado elevada. Otro elemento que tiene amplia relaci\u00f3n con la ejecuci\u00f3n de la guerra es la aparici\u00f3n de ej\u00e9rcitos pagados por el pr\u00edncipe lo que obviaba el mecanismo de vasallajes y lealtades ambiguas, lo mismo podr\u00eda trasladarse tambi\u00e9n a la esfera del poder naval. Como se\u00f1al\u00f3 Jan Glete, la cooperaci\u00f3n naval entre el Rey y los intereses mar\u00edtimos era fr\u00e1gil, la revuelta holandesa fue ejemplo (Glete, 2006: 848).<\/p>\n\n\n\n<p>El Mediterr\u00e1neo era un \u00e1mbito con un <em>status quo <\/em>complejo. Los cristianos conscientes que la mayor amenaza eran los turcos plantearon varios pactos de apoyo mutuo, aunque Francia ali\u00f3 con el infiel. El Nuevo Mundo no levantaba tales preocupaciones, y las autoridades castellanas no desarrollaron un sistema administrativo independiente hasta 1511, cuando se dispuso que los nav\u00edos con rumbo a Am\u00e9rica deb\u00edan tener una escolta de protecci\u00f3n hasta las Canarias. La reci\u00e9n creada Casa de la Contrataci\u00f3n de Sevilla fue la encargada de proveer lo necesario para asegurar esta guarda militar para contrarrestar las agresiones europeas (Reichert, 2013; L\u00f3pez Zea, 2003), as\u00ed como la preparaci\u00f3n de los pilotos y la elaboraci\u00f3n de los padrones. Las armadas de Carlos V fueron escasas y preparadas cuando era requerido por embargos y asientos (Mart\u00ednez Card\u00f3s, 1956: 365-366). Un embrionario enfoque que tambi\u00e9n aplic\u00f3 en Italia, con particulares como Andrea Doria. A mediados de siglo se calculan al servicio del emperador entre 30-40 galeras, mientras Venecia pose\u00eda un centenar en servicio (Thompson, 2006: 96-98).<\/p>\n\n\n\n<p>Felipe II (1556-1598) hered\u00f3 gran cantidad de se\u00f1or\u00edos y reinos desperdigados entre Europa y las Indias Occidentales que s\u00f3lo podr\u00edan cohesionarse en tanto las comunicaciones mar\u00edtimas fueran ininterrumpidas. Su legado promet\u00eda un amplio potencial y un reto administrativo sin precedentes. Este alcanz\u00f3 progresos significativos en la consolidaci\u00f3n y estructuraci\u00f3n del poder naval castellano. Su reinado inici\u00f3 con gran \u00edmpetu: la batalla de San Quint\u00edn y Tratado de Cateau-Cambr\u00e9sis afianzaron el liderazgo pol\u00edtico hispano y la reputaci\u00f3n de sus capacidades b\u00e9licas. En la d\u00e9cada de 1560 sus primeros proyectos mar\u00edtimos tomaron forma: la construcci\u00f3n de galeras en las atarazanas de Barcelona, N\u00e1poles y Mesina (Goodman, 2001: 20) permiti\u00f3 el r\u00e1pido aumento de sus capacidades navales. Para el momento de la coronaci\u00f3n de Carlos I (1519) se calculan no m\u00e1s de 20 galeras a su servicio, su hijo en 1561 ten\u00eda 111 a su disposici\u00f3n, 30 de las cuales eran propiedad regia y las dem\u00e1s de 22 propietarios diferentes. Una d\u00e9cada m\u00e1s tarde se manten\u00edan 168 galeras a expensas de la Corona (Thompson, 2006: 98).<\/p>\n\n\n\n<p>Estos primeros pasos fueron arduos, complicados y con m\u00faltiples retrocesos, como el desastre de Djerba en 1560 o de la Herradura dos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Aumentar el n\u00famero de unidades en servicio era imperativo debido a la creciente amenaza turca, que en 1540 forz\u00f3 a Venecia a renunciar a parte de su imperio en el Mediterr\u00e1neo oriental, tambi\u00e9n deb\u00eda controlarse la gran actividad corsaria norafricana caracterizada por los saqueos indiscriminados y desarticulaci\u00f3n de los complejos comerciales (Braudel, 2013a: 304-307). La defensa de Or\u00e1n, la ocupaci\u00f3n del Pe\u00f1\u00f3n de los V\u00e9lez y el fallido asedio osmanl\u00ed a Malta infundieron confianza a las flotas cristianas. En paralelo, hubo por primera vez un orden real y sistem\u00e1tico en los asuntos atl\u00e1nticos. &nbsp;Se legisl\u00f3 sobre las rutas ultramarinas, y para 1562 se cre\u00f3 una armada de 8 galeras guardacostas para defender los nav\u00edos que llegaban de Am\u00e9rica frente al corso turco-berberisco que estuvo en servicio hasta 1568 (D\u00edaz Franco, 2014: 661-692). &nbsp;Si bien esta fue una medida de impacto local, pocos a\u00f1os m\u00e1s adelante orden\u00f3 sobre c\u00f3mo deb\u00eda realizarse la navegaci\u00f3n entre la pen\u00ednsula y las Indias. En la primera mitad de la d\u00e9cada de 1560 (Garc\u00eda Baquero, 1992: 90; Mira Caballos, 2006: 10; Haring, 1939: 234), se dio coherencia a las capacidades navales en funci\u00f3n de unos objetivos estrat\u00e9gicos claros: equiparar la potencia turca, y acumular suficientes unidades para que el tr\u00e1fico con el Nuevo Mundo llegara a feliz t\u00e9rmino cada que zarparan las flotas. Estas medidas si bien se efectuaron con gran presteza propiciaron una \u201ccompetencia o carrera naval\u201d. Todos los Estados buscaban tener mayores escuadras, con todo el aumento de factores humanos y materiales que acarreaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Los convoyes militares que acompa\u00f1aban la Carrera no permanec\u00edan en el Caribe. Durante meses, y en ocasiones a\u00f1os, en que el comercio dirigido desde Sevilla no se conectaba con los enclaves americanos, las costas caribe\u00f1as permanec\u00edan desguarnecidas. E incluso este casi permanente estado de indefensi\u00f3n no se solucionaba con la presencia de los galeones, cuyo enorme tonelaje disminu\u00eda su maniobrabilidad, y muy pronto se reconocieron como inapropiados para el Caribe. Desde 1560 se solicit\u00f3 establecer galeras (Mira Caballos, 2012: 16-17), menos dependientes a las corrientes de viento al contar con remeros.<\/p>\n\n\n\n<p>En este periodo se sum\u00f3 tambi\u00e9n un nuevo escenario geopol\u00edtico: en 1565 Miguel L\u00f3pez de Legazpi ocup\u00f3 las Filipinas, creando a efectos pr\u00e1cticos un lago espa\u00f1ol hasta 1607 (Mart\u00ednez Shaw, 2001: 3-25). Su estado de desarrollo productivo era de subsistencia, con etnias diversas y dispersas, la reducci\u00f3n e integraci\u00f3n tributaria fue lenta. Finalmente, la ocupaci\u00f3n devino en una metr\u00f3poli comercial en la que se consolid\u00f3 la ruta del Gale\u00f3n de Manila o Acapulco cuyo comercio ejerc\u00edan los chinos (sangleyes) desde Fujian, bajo la autoridad del gobierno castellano, y el interior poblado por nativos subordinados a \u00f3rdenes religiosas que se encargaban de la evangelizaci\u00f3n (Oll\u00e9, 2001: 59-72), y desarrollo agr\u00edcola. Se esperaba que all\u00ed se desarrollara un enclave comercial similar a la Malaca portuguesa.<\/p>\n\n\n\n<p>La batalla de Lepanto en 1571 enfrent\u00f3 la armada turca contra la Santa Liga (Monarqu\u00eda Espa\u00f1ola, Venecia y Estados Pontificios). Los cristianos lograron vencer en el enfrentamiento c\u00faspide entre galeras, que junto a Navarino fue la culminaci\u00f3n de esta forma de guerra mar\u00edtima (Guilmartin, 1975). Felipe II continu\u00f3 con el aumento de sus capacidades navales, al a\u00f1o siguiente se construyeron 49 galeras nuevas, y proyect\u00f3 el avance sobre las plazas del Magreb. La superioridad mar\u00edtima occidental no fue absoluta ni duradera, los turcos rehicieron sus armadas, y T\u00fanez y la Goleta se hab\u00edan perdido de nuevo para 1574. Braudel consider\u00f3 este a\u00f1o como el fin de la guerra de armadas, las cuales al declinar dieron paso a la pirater\u00eda y bandolerismo (Braudel, 2013b: 283-284). La incre\u00edble recuperaci\u00f3n otomana modific\u00f3 todo el panorama mediterr\u00e1neo post Lepanto en un par de a\u00f1os. Venecia abandon\u00f3 la Santa Alianza en 1573, pact\u00f3 un tratado con los turcos aceptando mantener una flota de s\u00f3lo 60 galeras y emprendi\u00f3 un programa de fortificaci\u00f3n (Braudel, 2013b: 635). Espa\u00f1a, que continu\u00f3 nominalmente en guerra contra el sult\u00e1n, adopt\u00f3 una estrategia netamente defensiva evitando grandes enfrentamientos para preservar sus galeras (Williams, 2006: 909). La monarqu\u00eda espa\u00f1ola debi\u00f3 desintegrar nav\u00edos en 1574 por falta de dinero (Braudel, 2013b: 649-650).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el Mediterr\u00e1neo se estanc\u00f3, el Atl\u00e1ntico, por donde cruzaba la l\u00ednea geoecon\u00f3mica de sustento peninsular, se hizo cada vez m\u00e1s hostil. Los holandeses tomaron la iniciativa y destruyeron parte de la flota de Flandes, se perdi\u00f3 Middelburg y el Escalda, junto a puertos de calado suficiente para armadas gruesas (Casado, 1988: 40). La cornisa Cant\u00e1brica y Vizcaya sufrieron graves consecuencias como la quiebra del Consulado de Burgos, y su industria naval se redujo a la pesquer\u00eda de cabotaje y suministro de barcos para la Carrera de Indias y Terranova (Casado Soto, 1988). Esta d\u00e9cada se ha considerado como un punto de inflexi\u00f3n, una \u2018atlantizaci\u00f3n\u2019 de la pol\u00edtica castellana, y tal como se\u00f1al\u00f3 Thompson, pas\u00f3 de ser un conflicto que integraba la monarqu\u00eda en sus esfuerzos conjuntos contra el infiel, a ser cada vez m\u00e1s responsabilidad castellana (Thompson, 2006: 117 y ss). Este giro no fue s\u00f3lo resultado de los intereses de Felipe II, Gregorio XIII (1572-1585) fue hostil a los protestantes y busc\u00f3 atraer el apoyo espa\u00f1ol a su causa por medio de aumentos en las bulas que financiaban el desarrollo de la guerra (1560, bula <em>Quemad Modum Omistae<\/em> y 1562, <em>Ad Romani Pontifici<\/em>), que pasaron a costear Flandes. 1576 fue un punto muerto: las obligaciones crediticias del Estado sobrepasaron las capacidades, Felipe II debi\u00f3 decretar la suspensi\u00f3n de pagos, que entre otras cosas enlaz\u00f3 con el amotinamiento de los tercios y el saqueo de Amberes.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que los conflictos europeos se intensificaron, el teatro operacional se extendi\u00f3 al Caribe y al Pac\u00edfico. A pesar de las dificultades se proyectaron escuadras defensivas por fuera de la pen\u00ednsula. Esto traz\u00f3 situaciones plenamente diferenciadas: defensa y aguante en el Mediterr\u00e1neo, enfrentamiento y aumento de capacidades en el Atl\u00e1ntico-Caribe, y r\u00e1pida expansi\u00f3n en Oriente con la fundaci\u00f3n de Manila en 1571 y las conquistas de Jol\u00f3 y Mindanao.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy parecido y equiparable al caso turco, de la bancarrota se pas\u00f3 a un fortalecimiento in\u00e9dito. El \u2018periodo regio de plata\u2019 (1579-1592) (Braudel, 2013b: 703) aument\u00f3 los recursos en las arcas hispanas, respald\u00f3 las pretensiones sobre el trono portugu\u00e9s y posibilit\u00f3 la Uni\u00f3n Ib\u00e9rica. El dominio de un \u00fanico monarca sobre toda la fachada atl\u00e1ntica tanto americana como peninsular, m\u00e1s las posesiones portuguesas en ultramar, posibilit\u00f3 e incentiv\u00f3 un gran auge comercial. Fue sin duda una metamorfosis de la Monarqu\u00eda Compuesta, y como resultado de Europa en conjunto: las uniones de Arr\u00e1s y Utrecht, la intervenci\u00f3n en los asuntos internos de Francia, y el apoyo de Isabel de Inglaterra a los rebeldes holandeses desemboc\u00f3 en una confrontaci\u00f3n abierta entre el Imperio Espa\u00f1ol y los estados europeos que intentaban contrarrestar todo el poder que se acumulaba en Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>La expedici\u00f3n de Francis Drake al Caribe en 1586<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> fue el cruce entre las din\u00e1micas propias del Nuevo Mundo con una pol\u00edtica europea dirigida al contrapeso pol\u00edtico, militar y econ\u00f3mico de la monarqu\u00eda. La llegada de la armada inglesa fue una ruptura en cuanto al entramado militar poco fortalecido que hab\u00eda implantado y desarrollado en ultramar. En paralelo, el ataque por el mismo Drake en 1587 a la flota de \u00c1lvaro de Baz\u00e1n estacionada en Lisboa pon\u00eda en entredicho el poder\u00edo naval espa\u00f1ol durante sus preparativos para la invasi\u00f3n a Inglaterra. Tales hechos conmocionaron a los dirigentes castellanos, y no era para menos: el centro mismo del Imperio estaba siendo amenazado por los ingleses, Am\u00e9rica no pod\u00eda defenderse a s\u00ed misma y la situaci\u00f3n pol\u00edtica en torno los rebeldes neerlandeses no parec\u00eda tener una salida cercana (Parker, 1979). Durante las Cortes de Madrid (1586) se propuso el corso como una manera viable y efectiva que no requer\u00eda de la desviaci\u00f3n de los recursos, Felipe II no acat\u00f3. El Estado seguir\u00eda ocup\u00e1ndose de la guerra mar\u00edtima en v\u00edsperas de la Gran Armada, a la que se le encarg\u00f3 transportar vituallas a trav\u00e9s del Canal de la Mancha, embarcar los tercios de Flandes, y conducirlos a Inglaterra. Varios elementos redujeron la capacidad t\u00e1ctica de la escuadra, como la muerte de su almirante, la dificultad para embarcar los tercios, y finalmente las condiciones meteorol\u00f3gicas que sellaron el fracaso de la misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La armada de la Uni\u00f3n Ib\u00e9rica sumaba en 1580 entre 250.000 y 300.000 toneladas de arqueo, contra 230.000 de los Pa\u00edses Bajos, 80.000 de Francia y 42.000 de Inglaterra (Elliott, 1973: 285). Tal \u2018superioridad\u2019 quiz\u00e1s fue s\u00f3lo nominal, la diferencia de calado no es relevante si tenemos en cuenta que los espacios que deb\u00edan cubrir los ib\u00e9ricos eran mucho m\u00e1s dilatados. Braudel se\u00f1al\u00f3 que de 1570-1600 tanto en el Atl\u00e1ntico como en el Mediterr\u00e1neo predominaron los peque\u00f1os tonelajes (Braudel, 2013a: 399 y 814); En Espa\u00f1a, las naos c\u00e1ntabras, nav\u00edo mercante por excelencia, dobl\u00f3 su porte de 1560 a 1590 (Casado Soto, 2006: 881). Esto indicar\u00eda una ingente cantidad de peque\u00f1as embarcaciones contra unas cuantas de porte descomunal. En tan s\u00f3lo 8 a\u00f1os de los c\u00e1lculos citados por Elliott, el dominio oce\u00e1nico espa\u00f1ol se deterior\u00f3. Las constantes dificultades econ\u00f3micas y coyunturas b\u00e9licas del Imperio no dieron abasto para contrarrestar el florecimiento de una armada isabelina nutrida por la iniciativa privada que, sum\u00e1ndose en un apoyo intermitente pero rec\u00edproco con las provincias rebeldes neerlandeses desestabiliz\u00f3 claramente el tr\u00e1fico mercantil de un Imperio Espa\u00f1ol incapaz de asegurar plenamente sus puertos y viajes anuales a Am\u00e9rica, cortando el suministro de recursos. La historiograf\u00eda anglosajona ha tendido a argumentar el fracaso de 1588 por el traspaso de t\u00e1cticas y tecnolog\u00edas mediterr\u00e1neas al Atl\u00e1ntico (Casado Soto, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>Poseer capacidades mar\u00edtimas suficientes era un imperativo, ese mismo a\u00f1o se reunieron las cortes a votar el apoyo para rehacer la armada, la cual llegaba a Santander. En 1590 se aprob\u00f3 el primer servicio de millones. Para 1594 se proyect\u00f3 la construcci\u00f3n de 60 embarcaciones para la Armada del Mar Oc\u00e9ano que pas\u00f3 a ser dependencia del Consejo de Guerra. A la muerte de Felipe II, la flota atl\u00e1ntica constaba de 46 barcos (Goodman, 2001: 28-29). En el \u00ednterin de la recuperaci\u00f3n, los ingleses, al igual que los espa\u00f1oles en el Mediterr\u00e1neo, se apresuraron a tomar provecho de las circunstancias, su suerte no fue mejor. La Invencible Inglesa fracas\u00f3, la expedici\u00f3n Drake-Hawkins termin\u00f3 con ambos muertos, y a pesar del saqueo de C\u00e1diz y bancarrota de 1596, Felipe II envi\u00f3 una armada a Irlanda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para 1598 se firm\u00f3 la paz de Vermins con Francia, retomando los l\u00edmites de Cateau-Cambr\u00e9sis. Los turcos, a pesar de los intentos ingleses y franceses de atraerlos a retomar hostilidades contra Espa\u00f1a, no atacaron y las treguas continuaron. A grandes rasgos, la situaci\u00f3n en el Mediterr\u00e1neo y el Caribe se estabiliz\u00f3 a medida que el norte de Europa sufr\u00eda las consecuencias de la guerra. Las construcciones defensivas americanas en pleno desarrollo intimidaron la armada inglesa, y 3 escuadras de galeras estaban en servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo para este periodo una \u2018reconversi\u00f3n atl\u00e1ntica\u2019 en la que las Canarias y Azores empezaron a tomar cada vez mayor importancia como paso obligado para Europa por la ruta africana (Chaunu, 1983). Se considera que el esfuerzo acarreado por rehabilitar la flota atl\u00e1ntica tras la Jornada de Inglaterra coart\u00f3 las pretensiones de expansionismo, pero tard\u00f3 en reflejarse en Filipinas (Alonso, 2001: 183), donde se organizaron y zarparon varias expediciones al finalizar el siglo como las Jornadas de Camboya (1596, Juan Ju\u00e1rez Gallinato; 1598, Luis P\u00e9rez Dasmari\u00f1as; 1603, Juan D\u00edaz). No se descartaba a\u00fan la quim\u00e9rica conquista de la herm\u00e9tica China Ming desde Filipinas, y Jap\u00f3n en pleno proceso de unificaci\u00f3n intent\u00f3 romper el monopolio mercantil portugu\u00e9s, como intermediario chino, al comerciar en Filipinas. Los espa\u00f1oles buscaron afianzar el intercambio, pero los ataques de piratas nipones a Cagay\u00e1n en Luz\u00f3n crearon un ambiente de desconfianza. A pesar de estas expediciones, la adopci\u00f3n de una actitud defensiva fue clara. En las instrucciones al gobernador G\u00f3mez P\u00e9rez Dasmari\u00f1as (1590-1593) se proyectaba el amurallamiento de la ciudad, una fortaleza y entre 6 y 8 galeras<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. &nbsp;El \u00e9xito de la Compa\u00f1\u00eda Holandesa de las Indias Orientales contra los lusos fue impresionante, y para hacerle frente zarparon de Filipinas refuerzos en apoyo a los portugueses. La reconquista conjunta de las Molucas (Ternate y Tidore) en 1606 gener\u00f3 descontento en los lusos al adjuntarse a la gobernaci\u00f3n de Manila (Valladares, 2001: 75).<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia 1602 las Cortes fueron convocadas en Valladolid para votar un nuevo Servicio (Gelabert, 1997: 13-15 y 30-44). Para los procuradores la defensa de las rutas trasatl\u00e1nticas era vital, y expresaron el incumplimiento de la consignaci\u00f3n anual de 400.000 ducados, del aporte del reino, para armar cincuenta nav\u00edos al mando de Don Luis Fajardo (Mart\u00ednez Card\u00f3s, 1956: 290). Si bien el gobierno de Felipe III (1598-1621) intent\u00f3 dotar una marina en capacidad para hacer frente a sus adversarios, los esfuerzos para dotar la hipot\u00e9tica Armada de Barlovento y la Carrera de Indias se redirigieron al enfrentamiento contra los holandeses. No feliz con este delicado equilibrio, la pol\u00edtica de contenci\u00f3n en Berber\u00eda se abandon\u00f3. Es innegable que el corso argelino era cada vez m\u00e1s audaz, y su acercamiento de Francia y Holanda preocupante. El mismo Lerma fue partidario de conquistar Argel en lugar de fortalecer la armada, su parecer como valido se impuso: desde 1601 se intent\u00f3 conquistar esta plaza, y en 1609 se saque\u00f3 T\u00fanez. Lejos de parar all\u00ed se decidi\u00f3 expulsar a los moriscos, privando las rentas de contribuyentes y mano de obra en plena baja demogr\u00e1fica peninsular, y como si fuera poco empuj\u00e1ndolos al Magreb donde fortalecieron las incursiones navales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Escuadras de galeras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las galeras evolucionaron de los dromones bizantinos, herederos de los trirremes de la antig\u00fcedad. Eran una embarcaci\u00f3n ideal para asaltos anfibios, y manten\u00edan una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica con las fortificaciones (Williams, 2006: 902-903). Sus misiones sol\u00edan ser interceptar barcos enemigos, o proveer respaldo de artiller\u00eda a corto alcance. Requer\u00edan un sistema log\u00edstico de gran complejidad para sustentar sus operaciones (Glete, 2006: 837). Pose\u00edan muchos tripulantes, entre ellos condenados y esclavos destinados a remar cuya lealtad era escasa. Todo su funcionamiento era un reto: las aguadas deb\u00edan realizarse 2 o 3 veces al mes, debido a su constituci\u00f3n sufr\u00edan graves da\u00f1os al exponerse a las corrientes de mar abierto, no sol\u00edan navegar en invierno y eran ineficientes frente a bajeles artillados (Guilmartin, 1975). Aun as\u00ed, Felipe II fue reacio a reemplazar sus galeras, a pesar de las crecientes dificultades para enfrentarse a fragatas y galeoncetes.<\/p>\n\n\n\n<p>Previo a Lepanto las grandes tensiones pol\u00edticas se sumaron a la escala militar mientras la supremac\u00eda num\u00e9rica de la Sublime Puerta era cada vez menor: se modific\u00f3 el sistema de propulsi\u00f3n del tercerol (3 remos por banco), se pas\u00f3 a galocha (un remo por banco operado en <em>scaloccio <\/em>o escalera) lo que permiti\u00f3 tripular las galeras con personal inexperto en la boga (Olesa, 1971: 36 y ss); el constante aumento en el tonelaje de las embarcaciones hizo que se requiriera m\u00e1s personal para operarlas, lo que a su vez redujo su tiempo en operaci\u00f3n al deber cargarse con mayor cantidad de provisiones; la aplicaci\u00f3n de diversos tipos de artiller\u00eda cre\u00f3 un abanico de posibilidades a la hora de dotar la galera, pero en t\u00e9rminos generales estaba en desventaja frente a nav\u00edos de alto bordo. Aunque las galeras fueron una embarcaci\u00f3n de largo recorrido en el Mediterr\u00e1neo, por fuera de \u00e9l, bajo los estandartes espa\u00f1oles s\u00f3lo aparecieron de forma permanente tras Lepanto y la bancarrota -la primera galera americana se construy\u00f3 en Gracias a Dios en 1539 (Zavala, 1977: 125)-. Para 1577 ya rivalizaban con embarcaciones de vela de altura, pero muy posiblemente la victoria sobre el turco y la expedici\u00f3n a las Azores (1580-1583) al mando del marqu\u00e9s de Santa Cruz, donde vencieron a los galeones (Williams, 2006: 897), pudo generar optimismo sobre ellas. Su desempe\u00f1o en Europa y en las Indias fue radicalmente diferente debido a las caracter\u00edsticas de su entorno.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Unidades europeas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todos los estados mediterr\u00e1neos pose\u00edan entre sus armadas galeras o remeros de menores dimensiones. Sus tonelajes aumentaron constantemente hasta reemplazarse por veleros. Los corsarios argelinos sobresalieron aplicando cambios t\u00e9cnicos con gran presteza, la falta de grandes flotas permiti\u00f3 que su rango de acci\u00f3n y beneficios aumentaran. Con el tiempo incluso se aventuraron al Atl\u00e1ntico, llegaron a las Canarias (Bunes de Ibarra, 2006: 928) y para la d\u00e9cada de 1620, incluso a Inglaterra. La sumisi\u00f3n de Barbarroja al sult\u00e1n gener\u00f3 de inmediato un enfrentamiento un conflicto de intereses entre Espa\u00f1a y los otomanos. Las galeras turcas eran de menores dimensiones, con un m\u00e1stil de vela latina. S\u00f3lo aplicaron el sistema de <em>alla scalloccio <\/em>luego de 1560 (Imber, 2005: 394).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de los imperios espa\u00f1ol y turco, en Italia existi\u00f3 otra potencia naval de primer orden: la Rep\u00fablica de Venecia. Las galeras venecianas eran operadas por hombres libres que recib\u00edan una paga, pero en la competencia con las galeras \u2018bastardas\u2019 espa\u00f1olas de mayor tama\u00f1o idearon las <em>galeazas,<\/em> una galera con un castillo circular en proa que permit\u00eda cargar artiller\u00eda adicional. No hay consenso, pero se sit\u00faan entre de 1530 y 1550, incluso 1570. En la siguiente gr\u00e1fica se comparan las unidades hispanas en relaci\u00f3n a las venecianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00e1fica 1. Galeras hispanas y venecianas (1550-1618)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"http:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Poderio-naval1.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Fuente: Datos de Thompson, 2006 y Candiani, 2006: 947-964. Elaboraci\u00f3n propia.<\/p>\n\n\n\n<p>Venecia moviliz\u00f3 m\u00e1s unidades que toda la Monarqu\u00eda previo a Lepanto, y luego de abandonar la Santa Liga disminuy\u00f3. Su poder\u00edo naval decreci\u00f3 a medida que los otomanos se expandieron a su costa en el Mediterr\u00e1neo Oriental, pero su reducci\u00f3n fue presupuestada. Tras el pacto con el sult\u00e1n optaron por mejorar sus fortificaciones. Parece ser que su objetivo era el contrapeso los imperios a sus flancos, por tanto, invertir grandes cantidades en sus armadas no era tan provechoso cuando pod\u00eda por medio de la pol\u00edtica dificultar la actuaci\u00f3n de sus rivales. Su modelo de producci\u00f3n naval era muy superior por la estandarizaci\u00f3n en la construcci\u00f3n, reglamentada por <em>decretti, <\/em>que facilitaba su ensamble, y por ende la movilizaci\u00f3n de capacidades navales, pero el potencial humano era insuficiente. El aumento de unidades y tripulantes requiri\u00f3 que implementaran <em>forzati<\/em> desde 1545<em>, <\/em>este cambio incrementaba los costos al mantener al forzado y el peligro en las operaciones por un mot\u00edn. En la segunda mitad del siglo hubo un desprestigio social del remero que redujo los voluntarios, y para 1596 de 26 galeras en servicio, 23 eran forzadas. Esto llev\u00f3 a una reforma buscando emular el sistema de asientos espa\u00f1ol y generar una flota de veleros. Por su parte la Monarqu\u00eda mantuvo el programa de construcci\u00f3n de galeras de forma constante desde la coronaci\u00f3n de Felipe II hasta la bancarrota de 1576. Los datos para la d\u00e9cada de 1580 son escasos, pero un coincide con el giro pol\u00edtico al Atl\u00e1ntico. El periodo de Felipe III marca una tendencia inversa, al menos en lo referente a las galeras. Las ordenanzas de 1607 y siguientes buscaron estandarizar y controlar la construcci\u00f3n naval con pos de la modernizaci\u00f3n de la marina (Rubio Serrano, 1991). La siguiente gr\u00e1fica discrimina las escuadras de galeras hispanas:<\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00e1fica 2. Galeras de la Monarqu\u00eda (1550-1621)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"http:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Poderio-naval2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Fuente: Datos en base a Thompson, 2006. Maffi y Hern\u00e1n, 2006. Elaboraci\u00f3n propia.<\/p>\n\n\n\n<p>La escuadra con mayor n\u00famero de galeras fue N\u00e1poles, que generalmente serv\u00eda en el estrecho de Mesina, punto de contacto entre las esferas de influencia hispana y turca. Las de Espa\u00f1a, construidas en Barcelona y acantonadas en Cartagena de Levante, alcanzaron casi el mismo n\u00famero que las napolitanas previo a la bancarrota de 1576, y en la \u00faltima d\u00e9cada de siglo disminuyeron. A grandes rasgos todas las escuadras tendieron a decrecer. Las cifras del resto del reinado de Felipe II son espor\u00e1dicas, pero podr\u00eda suponerse que el esfuerzo de la reorganizaci\u00f3n de las armadas atl\u00e1nticas rest\u00f3 \u00edmpetu a la producci\u00f3n de galeras, las cuales ya no eran primordiales al respetarse el <em>status quo<\/em> en el Mediterr\u00e1neo. El avance de los argelinos, y la aparici\u00f3n de nuevas escuadras como la catalana tan pronto se pact\u00f3 la tregua con los neerlandeses nos ilustra sobre la necesidad de controlar el corso norafricano como avanzada turca, lo mismo que la estabilizaci\u00f3n, aunque a la baja de unidades en las escuadras italianas, de la coyuntura fiscal adversa que atravesaba la monarqu\u00eda cuando Felipe III retom\u00f3 un enfoque mediterr\u00e1neo de la pol\u00edtica espa\u00f1ola tras pactar la tregua con Holanda, y las paces con Francia e Inglaterra. Tambi\u00e9n debe tenerse en cuenta que las escuadras de N\u00e1poles, Sicilia y Doria ten\u00edan infanter\u00eda todo el a\u00f1o (Favar\u00f3, 2006: 977), lo que requer\u00eda una inversi\u00f3n mayor que en aquellas que licenciaban sus soldados en invierno, debido a la gran importancia de proteger el sur de Italia, oponerse a las constantes expediciones argelinas y cerrar la entrada al Mediterr\u00e1neo Occidental por donde circulaban los convoyes de plata destinados a G\u00e9nova.<\/p>\n\n\n\n<p>El descomunal esfuerzo de mantener la guerra en los Pa\u00edses Bajos desencaden\u00f3 una pol\u00edtica de reducci\u00f3n de flotas dirigidas por Lerma, en especial luego de 1607 (Bunes de Ibarra, 2006: 932), fecha que coincide con las citadas ordenanzas de ese a\u00f1o. Teniendo en cuenta esta breve evoluci\u00f3n de esta modalidad de poder mar\u00edtimo en Europa, pasaremos a trazar unas delgadas l\u00edneas sobre su desarrollo en las Indias.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Unidades indianas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el Caribe, la Corona reparti\u00f3 sus fuerzas en varias escuadras: 1578, Cartagena; 1582, Santo Domingo y 1586, La Habana (Haring, 1939: 227-237), cada galera recib\u00eda 20.000 ducados anuales (Torres Ram\u00edrez, 1981: 1 y ss). Durante este periodo Cartagena se configur\u00f3 como la mayor ciudad de la regi\u00f3n, principal plaza fuerte y n\u00facleo defensivo de primer orden, se cargaron sus arcas con la responsabilidad de proteger la regi\u00f3n circundante, proveer las galeras para mantener bajo control desde Veragua en Panam\u00e1 al Cabo de la Vela, y se le encarg\u00f3 redistribuir recursos como caja matriz (Serrano, 2006). La Habana como puerto de arribo de las remesas de ambos virreinatos no pod\u00eda desatenderse, si bien el env\u00edo de las galeras all\u00ed fue tard\u00edo, su programa de fortificaci\u00f3n desarrollado por Antonelli se edific\u00f3 con gran empe\u00f1o y presteza. Santo Domingo, al contrario, fue restando importancia desde mediados de siglo (Vidal Ortega, 2003: 47), y para 1605-1606 se consum\u00f3 mediante el abandono de la franja noroccidental de la isla, que posteriormente fue ocupada por otros europeos, dejando por fuera del comercio colonial la econom\u00eda dominicana y creando una carga fiscal para el resto de la regi\u00f3n (Reichert, 2016: 131-147).<\/p>\n\n\n\n<p>En el Pac\u00edfico a medida que se consolidaba la ocupaci\u00f3n, se enfatizaba en la necesidad de construir bajeles, Legazpi fue partidario de construir all\u00ed 6 galeras (Thomas, 2013: 386). Para 1577 se expresaba la construcci\u00f3n de 4 galeras, 3 de las cuales ya estaban en servicio<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Ese mismo a\u00f1o, el gobernador Francisco de Sande (1575-1580) envi\u00f3 una expedici\u00f3n a Borneo con 4 galeras y 3 galeotas<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>. Al parecer durante el gobierno interino de Diego Ronquillo se perdieron las galeras. Correspondi\u00f3 a Santiago de Vera (1584-1590) afrontar la situaci\u00f3n, quien para expulsar 4 nav\u00edos japoneses en ausencia de galeras, hubo de usar dos embarcaciones portuguesas. Tambi\u00e9n refiere una c\u00e9dula que mand\u00f3 construir galeotas, financiadas por los vecinos y encomenderos<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. No debieron completarse pues Thomas Cavendish luego de asaltar el gale\u00f3n Santa Ana en California en 1587 cruz\u00f3 a Filipinas, donde no hubo escuadra para enfrent\u00e1rsele. Vera recomend\u00f3 al a\u00f1o siguiente embarcaciones m\u00e1s peque\u00f1as<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>. Por informe de Gaspar de Vera, se sabe que el presidente de la Audiencia logr\u00f3 construir dos naos, tres galeras y muchos otros nav\u00edos de remos a muy poca costa<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>. La llegada de Dasmari\u00f1as signific\u00f3 la eliminaci\u00f3n de la Audiencia y la regulaci\u00f3n del comercio transpac\u00edfico, pero la pol\u00edtica de fortalecimiento naval continu\u00f3. Para 1592 serv\u00edan 4 galeras, hab\u00eda gran optimismo sobre su desempe\u00f1o frente al temido embate japon\u00e9s de Toyotomi. Antonio Mart\u00edn, comitre de la patrona afirm\u00f3: \u201c\u20264 galeras deshar\u00e1n una grande armada de nav\u00edos redondos y aunque sean doscientos\u2026\u201d y el capit\u00e1n Francisco de Mendoza exalt\u00f3 la participaci\u00f3n de dos galeras en la defensa del puente de Zuazo en C\u00e1diz contra la armada inglesa<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>. Para 1597 se despach\u00f3 una expedici\u00f3n a Mindanao que logr\u00f3 pactar la paz con los nativos a cambio de que dejar las relaciones con los musulmanes de Ternate (Molucas), devolver los indios raptados y someterse a Felipe II. Sin embargo, Juan Ronquillo del Castillo, general de las galeras, informaba que estas se iban a fondo por podridas<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este lapso que comprende el servicio de 8 galeras en Filipinas, y al menos 3 galeotas, Cartagena de Indias hab\u00eda tenido ya varias escuadras diferentes de 2 galeras. La primera zarp\u00f3 en 1578, al mando de Pedro Vique Manrique y Pedro Andrade respectivamente, pero llegaron muy deterioradas tras cruzar el oc\u00e9ano<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>. Para 1583, tras s\u00f3lo cinco a\u00f1os de servicio, fueron remitidas otras dos, y una saet\u00eda que andaba en conserva, que se elimin\u00f3 al costar mucho su aderezo. Tras el asalto de Drake arribaron a Tierra Firme dos nuevas galeras al mando de Sancho Guitar, en remplazo de Manrique. En 1591 los forzados de una de ellas se sublevaron y la destruyeron<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>, la cual fue repuesta en 1593<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>. En 1595 solicitaron a Felipe II aprobar el env\u00edo de dos nuevas galeras, para sumar cuatro en total, al tardar la respuesta de parte del gobierno de Madrid se decidi\u00f3 construir una all\u00ed mismo a su costa (Borrego Pl\u00e1, 1983: 81), cuando se bot\u00f3 en enero de 1596 una de las dos anteriores ya no estaba en servicio, por lo que la escuadra continu\u00f3 teniendo dos unidades. Pedro de Acu\u00f1a afirm\u00f3 que se construy\u00f3 por un pr\u00e9stamo de particulares<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cartagena de Indias moviliz\u00f3 tantas de unidades como Filipinas (8 en total) pero tuvo una escuadra estable. Por tanto al comparar Caribe-Pac\u00edfico, a pesar de esta paridad, podr\u00edamos argumentar una clara preferencia a la seguridad atl\u00e1ntica como conjunto, enlazada seguramente al env\u00edo de remesas a la pen\u00ednsula. Con la muerte de Felipe II en 1598 la situaci\u00f3n vari\u00f3 totalmente. Quiz\u00e1s resultado de la bancarrota de 1596, se opt\u00f3 por reducir costos en la defensa naval mientras se estimulaba la construcci\u00f3n de fortificaciones. En el caso de Filipinas, s\u00f3lo un mes despu\u00e9s de las jornadas de Mindanao (1597) se expres\u00f3 a la reinstaurada Audiencia de Manila que se consideraba que caracoas (embarcaci\u00f3n de remo con 20 bancos por banda m\u00e1ximo), virreyes u otros bajeles ligeros eran de mayor efecto, por lo que ped\u00edan informaci\u00f3n respecto a las galeras, su estado y su costo<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>. Este intento de reducci\u00f3n de gastos se extendi\u00f3 tambi\u00e9n a las Indias Occidentales con la coronaci\u00f3n de Felipe III&nbsp; (1598-1621), quien en enero de 1599 notific\u00f3 el env\u00edo de una flota de 14 galeoncetes a las islas de Barlovento -que no se cre\u00f3 (Torres Ram\u00edrez, 1981: 6)-, pero que podr\u00eda excusar la existencia de galeras en Cartagena, las cuales deb\u00edan desmantelarse y todo aquello reutilizable deber\u00eda beneficiar la Real Hacienda remiti\u00e9ndose a la pen\u00ednsula por parte de la Casa de la Contrataci\u00f3n: la chusma, por ejemplo, deb\u00eda viajar en la armada de don Francisco Coloma con destino las galeras de Espa\u00f1a<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00e1fica 3. Galeras indianas (1577-1612)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"http:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Poderio-naval3.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Fuente: Elaboraci\u00f3n propia basada en las cifras presentadas en los informes aqu\u00ed citados.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo este proyecto de reforma naval se acompa\u00f1\u00f3 por una serie de consultas durante 1600 dirigidas por Esteban de Ibarra (consejero de Guerra, Indias, Hacienda y secretario del rey) en las que Francisco Coloma opin\u00f3 que no eran de provecho enviar nuevas galeras si anualmente no se remet\u00edan las vituallas necesarias, mientras que Luis Fajardo tuvo una opini\u00f3n positiva s\u00f3lo en cuanto a la Escuadra de Cartagena (Chaunu, 1960: 1043-1044). Durante el desarrollo de este lento proceso burocr\u00e1tico, el cabildo cartagenero no apoy\u00f3 la supresi\u00f3n de la escuadra<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>, e incluso mantuvo a su costa una galera mientras recib\u00edan la confirmaci\u00f3n de su desmantelamiento<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a>. En 1601 se aprob\u00f3 conservar de dos galeras. Jer\u00f3nimo de Zuazo ped\u00eda en 1602 proveer otra galera que sirviera junto con la costeada por los vecinos<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a> y se orden\u00f3 a las arcas peruanas aportar &nbsp;parte del dinero, la c\u00e9dula se reiter\u00f3 en 1626 (Serrano \u00c1lvarez, 2007: 313).&nbsp; Francisco Vanegas, nombrado cabo en 1608, fabric\u00f3 una nueva embarcaci\u00f3n con despojos de la que serv\u00eda, que naveg\u00f3 hasta 1612. Aunque se pidieron galeras nuevas, se pens\u00f3 en carabelones, y se construyeron 2 galeoncetes en 1614 con un presupuesto reducido. En 1617 la broma y falta de vituallas los hizo permanecer en el puerto mientras un corsario rob\u00f3 100.000 ducados en el r\u00edo Chagres (Chaunu, 1960: 1049-1050). En 1618 se nombr\u00f3 un nuevo cabo, &nbsp;Lucas Guill\u00e9n de Beas, que en 1620 refer\u00eda el mal estado de su escuadra<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a>. A punto de expirar la tregua con Holanda, Felipe III orden\u00f3 retomar las galeras.&nbsp; Nombr\u00f3 a Mart\u00edn de Vadillo cabo, en abril de 1621 se despacharon las dos galeras, pero para el a\u00f1o siguiente ni la chusma o situado bastaron lo que reaviv\u00f3 el debate sobre los galeoncetes, y se orden\u00f3 desmantelar las galeras.<\/p>\n\n\n\n<p>Filipinas fue al parecer un laboratorio experimental, el debate sobre reemplazar las galeras fue anterior all\u00ed que al Caribe o Mediterr\u00e1neo, incluso para 1592 el capit\u00e1n Pedro de Arce Covarrubias afirm\u00f3 el pobre desempe\u00f1o de fragatas contra embarcaciones japonesas<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>. Tras Mindanao las galeras fueron descuidadas, para cuando Pedro de Acu\u00f1a fue trasladado de Cartagena a Filipinas en 1602 hab\u00eda una varada en tierra, y decidi\u00f3 construir remeros m\u00e1s peque\u00f1os (galeras sutiles o galeotas)<a href=\"#_ftn21\">[21]<\/a>. &nbsp;Para 1604 hab\u00eda 3 listas y otra estaba pr\u00f3xima a ser finalizada, pero se realizaban averiguaciones sobre la pertinencia de usar caracoas seg\u00fan recomendaci\u00f3n Hernando de los R\u00edos<a href=\"#_ftn22\">[22]<\/a>. Durante estos primeros a\u00f1os la revuelta de sangleyes en 1603, quienes dominaban el comercio, y los ataques holandeses lograron causar un d\u00e9ficit fiscal. Las ayudas y socorros novohispanos ocasionales desde 1575 se consolidaron entre 1606 y 1607 (Alonso \u00c1lvarez, 2013: 251-293).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto gener\u00f3 dos contextos diferenciados en las Indias. En las Occidentales se buscaba aplicar un m\u00e9todo m\u00e1s barato, pero las agresiones extranjeras no eran tan graves, las fortificaciones aseguraban los principales enclaves y los convoyes proteg\u00edan las flotas. En Oriente la dependencia comercial, lejan\u00eda, la hostil poblaci\u00f3n interior complic\u00f3 todo. El colapso de los portugueses bajo la presi\u00f3n neerlandesa forz\u00f3 a que en Filipinas el poder\u00edo naval se mantuviera a\u00fan durante la tregua, pues all\u00ed no tuvo efecto. Desde la persecuci\u00f3n de mercantes, bombardeos, bloqueos a Manila, constantes merodeos y ocasionales enfrentamientos la presi\u00f3n holandesa ya no disminuy\u00f3 (Alonso \u00c1lvarez, 2005: 267 y ss). &nbsp;Para la victoriosa batalla de Luz\u00f3n en 1616 participaron 6 galeones y 3 galeras, lo que nos habla del despliegue de embarcaciones de alto bordo en lugar de remeros, seguramente consecuencia de las ordenanzas de 1607, y del debate sobre la eficacia de las galeras de finales del siglo XVI.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tripulaci\u00f3n, funcionalidad operativa y suministro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La estructura y jerarqu\u00eda militar no fue clara durante los primeros a\u00f1os de servicio, los cabos al parecer tomaron atribuciones muy elevadas: Crist\u00f3bal de Pantoja cabo de la cubana no castigaban los cr\u00edmenes de su tripulaci\u00f3n<a href=\"#_ftn23\">[23]<\/a>, pero en Santo Domingo desde 1584 se reconoci\u00f3 la supeditaci\u00f3n del cabo<a href=\"#_ftn24\">[24]<\/a>. Los roces de los cabos con los gobernadores, que tambi\u00e9n cumpl\u00edan funciones militares, fueron recurrentes, lo que rest\u00f3 tiempo de reacci\u00f3n y efectividad. En Cartagena se ped\u00eda que se subordinase el cabo al gobernador para que la escuadra mantuviera mejor guarnecida y abastecida a menores precios, y cesar los excesos de los soldados<a href=\"#_ftn25\">[25]<\/a>. En las instrucciones a Sancho de Guitar se le orden\u00f3 que tuviera como su superior y cabeza al gobernador, obedeciendo y acatando toda orden, ejecut\u00e1ndola sin r\u00e9plica ni contradicci\u00f3n<a href=\"#_ftn26\">[26]<\/a>. En Filipinas el comandante de las galeras ten\u00eda grado de general, por lo que era la m\u00e1xima autoridad naval, en el Caribe los cabos depend\u00edan del general que se enviara al mando de las flotas. Esta diferencia puede estar relacionada con la irregular y casi nula afluencia de autoridades mayores al Pac\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n deben tenerse en cuenta las variaciones t\u00e9cnicas respecto al remo (Konstam, 2002: 1-48) y la inclusi\u00f3n de m\u00e1s tripulantes y artiller\u00eda. El resultado fueron embarcaciones de gran envergadura como las lanternas. Para impulsar este mayor tonelaje se incluyeron m\u00e1s forzados, delincuentes condenados. Controlar estos reos fue un verdadero problema, sol\u00edan escapar, y amotinarse. Alonso de Sotomayor recomend\u00f3 que en las Indias no bogaran moros, turcos, extranjeros ni espa\u00f1oles condenados por un largo periodo, pues buscando liberarse se alzaban con las galeras o asesinaban a su capit\u00e1n<a href=\"#_ftn27\">[27]<\/a>, como sucedi\u00f3 a Ruy D\u00edaz en Santo Domingo<a href=\"#_ftn28\">[28]<\/a>. Las galeras del periodo sol\u00edan tener 24 o 25 bancos bogando por banda, con un total de 180 chusmas por barco (S\u00e1nchez Baena, 2010: 82). Una de transporte usaba 164 remeros, de persecuci\u00f3n, 200 y de guerra 250 (Williams, 2006: 909). Los informes consultados no son espec\u00edficos sobre el tipo de galera, pero para las jornadas de Borneo<strong>, <\/strong>Sande envi\u00f3 3 galeras reales (lanternas), en las cuales bogaban los nativos \u2018plebeyos\u2019 mediante un sistema de trabajo, similar a la mita o cuatequil, llamado \u2018polo\u2019 (Alonso, 2005: 241-274). Para 1592 eran espec\u00edficamente 400 zambales quienes movilizaban las 4 galeras, a disgusto de los religiosos<a href=\"#_ftn29\">[29]<\/a>.&nbsp; La media por galera era 100, es decir, menos de lo requerido, pero durante la expedici\u00f3n de 1593, G\u00f3mez Dasmari\u00f1as fue asesinado por bogas chinos (Thomas, 2013: 420). Esto quiere decir que el potencial humano requerido era suplido de varios elementos sociales subordinados. De Nueva Espa\u00f1a junto a los habituales socorros tambi\u00e9n se remit\u00edan condenados, criollos y mestizos, a los cuales Francisco Tello de Guzm\u00e1n (1596-1602) liberaba<a href=\"#_ftn30\">[30]<\/a>, a la llegada de Acu\u00f1a eran pocos bogas y sin experiencia. Para Cartagena se recurr\u00eda al Virrey del Per\u00fa, y a las Audiencias de Quito y Charcas<a href=\"#_ftn31\">[31]<\/a>, los soldados se enviaban de Espa\u00f1a en los Galeones. Mantener este gran n\u00famero de esclavos y forzados requer\u00eda un n\u00famero de soldados destinados a controlarlos, y aunque no se navegara en invierno, deb\u00edan seguirse manteniendo. Para compensar este elevado gasto utilizaron como apoyo a las tropas, y tala de madera en Filipinas (Alonso \u00c1lvarez, 2001: 186), y mano de obra en las fortificaciones de Cuba (S\u00e1nchez Baena, 2010: 93), al igual que en Cartagena donde varios forzados enfermaron en las labores bajo constantes aguaceros<a href=\"#_ftn32\">[32]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El despilfarro y beneficio en provecho propio de las vituallas de las escuadras por parte de sus cabos fue otro elemento que disminuy\u00f3 enormemente su potencial. Las quejas de los malos usos fueron constantes como La coerci\u00f3n por medio de los soldados, contrataciones propias participando en las redes de comercio fueron comunes en La Habana por Crist\u00f3bal de Pantoja<a href=\"#_ftn33\">[33]<\/a>; el nombramiento de Juan Roquillo del Castillo como general de las galeras filipinas, y a pesar de no servir unidades, sigui\u00f3 devengando esta remuneraci\u00f3n, y una d\u00e9cada m\u00e1s tarde segu\u00eda sin proveerse de Espa\u00f1a c\u00f3mo proceder<a href=\"#_ftn34\">[34]<\/a>; el desempe\u00f1o de las galeras como naves de carga para el transporte de remesas particulares como sucedi\u00f3 en Cartagena<a href=\"#_ftn35\">[35]<\/a>. Todos estos elementos problematizaron el desempe\u00f1o de las distintas escuadras, pero en realidad el mayor factor fue la falta de un sistema planificado de manutenci\u00f3n y abastecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Financiaci\u00f3n y suministro<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La subvenci\u00f3n de las galeras no fue uniforme. A grandes rasgos existieron tres tipos: aver\u00eda, socorro y situado -una cuota de sostenimiento anual que se dirig\u00eda a los enclaves estrat\u00e9gicos, generalmente era met\u00e1lico para la paga de la guarnici\u00f3n, pero se enviaba tambi\u00e9n vituallas y material de guerra (Serrano \u00c1lvarez, 2004: 34)-. La primera, se aplic\u00f3 a Santo Domingo, no fue suficiente. En Filipinas se implementaron los dos \u00faltimos: de Acapulco se despachaba material b\u00e9lico, dinero y gente de mar y cabo, y como las rentas de Manila disminuyeron tras pacificar Cagay\u00e1n y Zambales, el tributo se aument\u00f3 de 8 a 10 reales en 1591, \u2018situado real\u2019, para suplir el gasto militar y baja demogr\u00e1fica, pues los encomenderos, cargadores y vecinos fueron reacios a financiarlos (Alonso \u00c1lvarez, 2005: 257-260). En Cartagena fue el situado, 15 cuentos de maraved\u00eds (40.000 ducados) recaudados entre el istmo y Cartagena. Aunque la distribuci\u00f3n vari\u00f3, el monto permaneci\u00f3. Del Consejo de Indias, se despacharon comisiones a principios del siglo XVII para tomar cuentas y fiscalizar su actuaci\u00f3n. En octubre de 1604 se envi\u00f3 c\u00e9dula al presidente de la Audiencia neogranadina Juan de Borja<a href=\"#_ftn36\">[36]<\/a> y otra al oidor de Panam\u00e1 Merlo de la Fuente en la que se le encargaba revisar las cuentas<a href=\"#_ftn37\">[37]<\/a>, &nbsp;llevaban catorce a\u00f1os sin tomarse. No es de extra\u00f1ar las referencias a la insuficiencia del situado, la raz\u00f3n fue la inversi\u00f3n de \u2018mucha parte\u2019 del situado en la fortificaci\u00f3n de la ciudad, que tambi\u00e9n necesit\u00f3 de velas, jarcias, cadenas y pernos en detrimento de las galeras<a href=\"#_ftn38\">[38]<\/a>. &nbsp;Las embarcaciones se fabricaban y sus presupuestos se libraban irregularmente, pero el escaso avituallamiento rest\u00f3 potencial a las galeras, que sin velas, jarcias y otros elementos no podr\u00edan hacerse a la mar, y mucho menos enfrentarse a otras embarcaciones. La opini\u00f3n de Coloma sobre remitir naves sin asegurar su suministro result\u00f3 un vaticinio.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el sostenimiento anual de una galera en el Mediterr\u00e1neo se calculaba en 7.000 ducados (Braudel, 2013b: 276), en Am\u00e9rica esto no fue posible. Cada una de las caribe\u00f1as recib\u00eda 20.000 ducados, es decir casi el triple, y durante todo el periodo de estudio no vari\u00f3. En el caso de Filipinas, en 1597 se hab\u00eda expresado que se podr\u00edan sustentar 3 o 4 galeras con menos de 1000 ducados de Castilla, pero las dos galeras, galeota y la tripulaci\u00f3n requer\u00edan m\u00e1s de 8.000 ducados sin ser de m\u00e1s provecho que permanecer en el puerto<a href=\"#_ftn39\">[39]<\/a>. Podr\u00eda ser el socorro lo que abarataba los costos, \u00bfo se prove\u00edan de otros estados asi\u00e1ticos o mediante el comercio portugu\u00e9s que rodeaba \u00c1frica?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La mejora de las tecnolog\u00edas navales que condujo a los grandes descubrimientos geogr\u00e1ficos, abri\u00f3 para los europeos la posibilidad de beneficiarse de los recursos en amplios espacios anteriormente sin conexi\u00f3n. Como resultado se desarroll\u00f3 un comercio triangular en el Atl\u00e1ntico, y se enlaz\u00f3 directamente con los mercados orientales. Espacios tan ricos y alejados deb\u00edan ser integrados a la administraci\u00f3n para su gobierno y preparaci\u00f3n defensiva. Las capacidades navales fueron de gran importancia para asegurar este objetivo, pero el reto log\u00edstico que implic\u00f3 la coordinaci\u00f3n de pol\u00edtica, acciones militares, canales de financiaci\u00f3n y abastecimiento fue una carga enorme. Precisamente la presi\u00f3n del aparataje estatal para el sostenimiento de las armadas motiv\u00f3 la disminuci\u00f3n de las capacidades mar\u00edtimas castellanas en sus periferias indianas: el aumento de los precios y dificultades para armar las naves super\u00f3 las capacidades gubernamentales. La inflaci\u00f3n afect\u00f3 a todas las escuadras espa\u00f1olas en mayor o menor medida.<\/p>\n\n\n\n<p>Iniciado con Felipe II (1556-1598), y constante hasta la bancarrota de 1576, puede plantearse una etapa de fortalecimiento de las capacidades navales hisp\u00e1nicas con un agresivo programa de construcci\u00f3n de embarcaciones. En el caso de las galeras, adem\u00e1s de las dificultades para armar y sostenerlas, el aumento de las tensiones en el norte de Europa hizo que fueran relegadas a un segundo plano. Aun as\u00ed, se mantuvieron las escuadras, pero cada vez con menor n\u00famero de unidades, tendencia que consolid\u00f3 Felipe III (1598-1621), tanto por sus ordenanzas como por la destrucci\u00f3n de unidades remitidas a Breta\u00f1a, Flandes e incluso a las Indias.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida \u00fatil de estas embarcaciones remeras por fuera de Europa era corta. Las vituallas importadas por los mercaderes genoveses a la Casa de la Contrataci\u00f3n aumentaron sus precios, adem\u00e1s los viajes a Am\u00e9rica al no ser anuales dejaban las galeras con largos periodos en los que no se abastec\u00edan. Sin ser de provecho, permanec\u00edan en el puerto asignado deterior\u00e1ndose por la broma, y su tripulaci\u00f3n y mando segu\u00edan devengando y requiriendo raciones y sustento. Los controles fiscales de la financiaci\u00f3n no fueron muy r\u00edgidos, los oficiales sol\u00edan derrochar en beneficio propio lo destinado a las galeras. Para inicios del siglo XVII intent\u00f3 retomarse la raz\u00f3n de las cuentas, tras casi d\u00e9cada y media sin auditarse en Cartagena. La jerarqu\u00eda de las escuadras fue reci\u00e9n establecida en la d\u00e9cada de 1580, los roces entre gobernadores, contadores y cabos no eran extra\u00f1os, pero parece ser que estos cargos eran bastante llamativos, Miguel de Cervantes incluso se postul\u00f3 para la contadur\u00eda de galeras de Cartagena de Indias<a href=\"#_ftn40\">[40]<\/a>. En Filipinas debido a su lejan\u00eda le correspond\u00eda con apoyo novohispano construir all\u00ed las embarcaciones para la armada. En realidad no se abandonaron las Indias a pesar de disminuir el potencial de sus escuadras, las cuales no contaron con una cobertura administrativa como las dem\u00e1s armadas espa\u00f1olas (Serrano, 2006: 1012). Se opt\u00f3 por una estrategia defensiva privilegiando los principales puertos comerciales adaptando y levantando la traza italiana, tanto Cartagena como Manila fueron comprendidas en este proyecto. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las remisiones de galeras se hac\u00edan en conserva de las flotas, presumiblemente tambi\u00e9n su abasto. Esto explicar\u00eda por qu\u00e9 a medida que el comercio atl\u00e1ntico disminuy\u00f3 y dej\u00f3 de ser anual, las galeras perdieron capacidad, pues en las mismas flotas se enviaba todo lo requerido. Es aqu\u00ed donde radic\u00f3 la verdadera debilidad de las armadas hispanas: la pen\u00ednsula no ten\u00eda c\u00f3mo proveer lo necesario. Inglaterra prove\u00eda el plomo, esta\u00f1o y pa\u00f1o, (Braudel, 2013a: 818), Toscana la p\u00f3lvora, balas y mechas para arcabuz (Braudel, 2013b: 251), los remos, velas y c\u00e1\u00f1amo de N\u00e1poles, m\u00e1stiles y cordaje del B\u00e1ltico, la lona y lana de Breta\u00f1a (Thompson, 2006: 106). La colonia genovesa de Sevilla muy seguramente facilit\u00f3 a la Casa de Contrataci\u00f3n estas vituallas en calidad de asentistas de galeras, material naval y abastecimiento general de las flotas (Chaunu, 1983: 27 y ss). Cada uno de estos elementos ten\u00eda sus propias particularidades, pero en general los precios de v\u00edveres y pertrechos se triplicaron entre 1523 y 1587 (Thompson, 2006: 110). A mediados de siglo los elementos m\u00e1s fundamentales de las galeras, madera y hierro duplicaron su valor.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta puede guardar una relaci\u00f3n estrecha con el sistema comercial, pues los nav\u00edos sueltos, as\u00ed fueran de abasto estaban prohibidos. Filipinas como redistribuidor de los extranjeros depend\u00eda de remisiones novohispanas, que eran suplidas por los chinos (Alonso \u00c1lvarez, 2005: 266). El oidor de Panam\u00e1 licenciado Salazar afirm\u00f3 que si M\u00e9xico prove\u00eda Per\u00fa, los Galeones de Tierra Firme no suplir\u00edan ninguna demanda<a href=\"#_ftn41\">[41]<\/a>. La competencia con los mercados asi\u00e1ticos a trav\u00e9s de Filipinas hizo que los castellanos dirigidos por el Consulado fueran menos apetecidos por costosos (escolta militar e intermediaci\u00f3n con los productores europeos). El contador de Tierra Firme, Elduayen, en 1591 culp\u00f3 a la ruta transpac\u00edfica de la disminuci\u00f3n de los derechos reales como el almojarifazgo<a href=\"#_ftn42\">[42]<\/a>. Seg\u00fan Francisco Tello 75 nav\u00edos comerciaron con China s\u00f3lo en 1589 (Alonso \u00c1lvarez, 2001: 199). Hasta 1593 se mantuvo un tr\u00e1fico entre los virreinatos americanos y Filipinas sin ning\u00fan tipo de restricci\u00f3n, cuando se institucionaliz\u00f3 y coart\u00f3 la libre circulaci\u00f3n de g\u00e9neros orientales a trav\u00e9s del monopolio de Acapulco (S\u00e1nchez Bella, 1990: 54-55). El Reglamento de las Carrera de Nueva Espa\u00f1a, aplicado por Dasmari\u00f1as restringi\u00f3 progresivamente los nav\u00edos que un\u00edan los mercados de Nueva Espa\u00f1a y Per\u00fa. \u00bfSer\u00e1 coincidencia que fueran precisamente bogas sangleyes quienes asesinaron al gobernador luego de estas restricciones al comercio que tanto perjudicar\u00edan a su pancada? Las finanzas del archipi\u00e9lago eran precarias, aun as\u00ed, se actu\u00f3 contra los sangleyes en quienes reca\u00eda el comercio al estar prohibido a los filipinos. Estas medidas no ten\u00edan otro m\u00f3vil que la creaci\u00f3n de dos espacios mercantiles en teor\u00eda dependientes de Espa\u00f1a, que con el incremento del gasto militar a partir de 1588, y aumento exponencial de 1600 (Alonso \u00c1lvarez, 2012: 255), pudo deteriorar los canales de suministro.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de tener que importar los materiales para remitir, las remesas americanas tendieron a decrecer luego de 1593, mismo a\u00f1o en que se inici\u00f3 la regulaci\u00f3n del comercio transpac\u00edfico. El metal precioso que llegaba a Castilla sal\u00eda del reino en el intercambio comercial y la modificaci\u00f3n de la moneda entre 1599 y 1602 culmin\u00f3 la desmonetizaci\u00f3n de Espa\u00f1a. En este panorama se pretendi\u00f3 dirigir el grueso de las capacidades llevando la guerra al norte de Europa, mientras que los rivales buscaron explotar lo vasto del imperio espa\u00f1ol para entablar combate en los lugares menos preparados, y que parad\u00f3jicamente eran los motores de la econom\u00eda. Por tanto las escuadras de galeras a pesar de estar en pleno declive frente a los barcos de vela de altura y su potencia artillada, se conservaron, quiz\u00e1 m\u00e1s del tiempo prudente debido a su potencial apoyo para librar los litorales espa\u00f1oles de extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica interna durante la Tregua (1609 a 1621) caracterizada como \u2018un perpetuo torbellino de insensatez\u2019 (Elliott, 2010: 288) no solucion\u00f3 la problem\u00e1tica gest\u00e1ndose desde el gobierno de Felipe II. El esfuerzo fiscal de los vasallos del reino de Castilla (Medio General y Servicio de Millones) recolectado hasta 1617, se destin\u00f3 en desempe\u00f1ar las rentas ordinarias del rey (Gelabert, 1997), pero no permitieron que Castilla profundamente afectada por su atraso t\u00e9cnico y baja demogr\u00e1fica pudiera recuperar fuerzas: la tregua se dej\u00f3 transcurrir sin reestructurar la productividad de Imperio, sin recuperar las finanzas reales ni adecuar sus medios ofensivos. Todos estos factores pasaron factura al reanudarse las hostilidades en Europa, ni el tard\u00edo frenes\u00ed en la construcci\u00f3n de barcos luego de la ca\u00edda de Lerma fue suficiente (Goodman, 2001: 37). Las escuadras de Manila y Cartagena intentaron adecuarse, pero la presi\u00f3n aument\u00f3 de tal manera que fue imposible darles la capacidad m\u00ednima requerida. El debate iniciado 20 a\u00f1os atr\u00e1s sobre la necesidad de implementar nav\u00edos de alto bordo en lugar de remeros, u otras embarcaciones menos onerosas y que presentaran mejores resultados se reanud\u00f3, pero el problema central persisti\u00f3: \u00bfc\u00f3mo asegurar su operatividad si eran altamente dependientes de una l\u00ednea de suministros -te\u00f3ricamente anuales- que abarcaba todo el Atl\u00e1ntico, y en el caso de Filipinas, Atl\u00e1ntico y Pac\u00edfico? La remisi\u00f3n por medio de los convoyes aseguraba su tr\u00e1nsito, pero los derechos de aver\u00eda con que se sustentaba la escolta encarec\u00edan todo. Las rentas destinadas para las galeras, si bien muy superiores a las destinadas en el Mediterr\u00e1neo, no eran suficientes, y fue constante la b\u00fasqueda de pr\u00e9stamos para mantener las capacidades navales. Mientras la Compa\u00f1\u00eda neerlandesa de las Indias Orientales alivian\u00f3 la gran carga del sostenimiento y planeaci\u00f3n de la guerra a los dirigentes holandeses al confiar a mercantes y particulares el desarrollo de las operaciones, Espa\u00f1a segu\u00eda aferrada a un control pormenorizado de todo. La actuaci\u00f3n de las escuadras de galeras fue un reflejo de la estructura administrativa y fiscal de una monarqu\u00eda que se resist\u00eda a ceder la iniciativa a pesar de no impulsarla desde su seno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Sebasti\u00e1n Amaya Palacios es Profesor de Historia en la Universidad de Antioqu\u00eda, Colombia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Alonso \u00c1lvarez, Luis (2005), \u201cDon Quijote en el Pac\u00edfico. La construcci\u00f3n del proyecto espa\u00f1ol en Asia, 1591-1606\u201d, <em>Revista de historia econ\u00f3mica, <\/em>No. 23, pp. 241-274.<\/p>\n\n\n\n<p>Andrade, Tonio (2017), <em>La Edad de la P\u00f3lvora. Las armas de fuego en la historia del mundo<\/em>, Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ardash Bonialian, Mariano (2012), <em>El Pac\u00edfico hispanoamericano. Pol\u00edtica y comercio asi\u00e1tico en el Imperio espa\u00f1ol (1680-1784)<\/em>, M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Borrego Pl\u00e1, Mar\u00eda del Carmen (1983), <em>Cartagena de Indias en el siglo XVI, <\/em>Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>B\u00f6ttcher, Nikolaus et al (2011), <em>Redes y negocios globales en el mundo ib\u00e9rico, siglos XVI-XVIII, <\/em>M\u00e9xico: Colegio de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Braudel, Fernand (2013), <em>El Mediterr\u00e1neo y el mundo mediterr\u00e1neo en la \u00e9poca de Felipe II, <\/em>M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Calvo Stevenson, Haroldo y Meisel Roca, Adolfo (2007), <em>Cartagena de Indias siglo XVII. <\/em>Cartagena: Banco de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Casado Soto, Jos\u00e9 Luis (1988), <em>Los barcos espa\u00f1oles del siglo XVI y la Gran Armada de 1588, <\/em>Madrid: Ed. 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(2010), <em>Espa\u00f1a, Europa y el mundo de ultramar (1500-1800), <\/em>Madrid: Taurus.<\/p>\n\n\n\n<p>Gelabert, Juan E (1997), <em>La bolsa del Rey. Rey, reino y fisco en Castilla (1598-1648), <\/em>Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Goodman, David (2001), <em>El poder\u00edo naval espa\u00f1ol. Historia de la armada espa\u00f1ola del siglo XVII, <\/em>Barcelona: Pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<p>Haring, C.H. (1939), <em>El comercio y la navegaci\u00f3n entre Espa\u00f1a y las Indias en la \u00e9poca de los Habsburgos, <\/em>Par\u00eds- Brujas: Descl\u00e9e, de Brouwer.<\/p>\n\n\n\n<p>Imber, Colin, (2005),<em> El Imperio Otomano 1300-1650<\/em>, Barcelona: Byblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Konstam, Angus (2002), <em>Renaissance War Galley 1470\u20131590,<\/em> Osprey, pp. 1-48.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez Zea, Daniel Leopoldo (2003), <em>Piratas del Caribe y Mar del Sur en el siglo XVI (1497-1603), <\/em>M\u00e9xico: UNAM.<\/p>\n\n\n\n<p>Maffi, Davide y Garc\u00eda Hern\u00e1n, Enrique (2006), <em>Guerra y sociedad en la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica. Pol\u00edtica, estrategia y cultura en la Europa Moderna (1500-1700) Vol. I, <\/em>Madrid: Mapfre-CSIC-Laberinto.<\/p>\n\n\n\n<p>Marichal, Carlos y von Grafenstein, Johana (2012), <em>El secreto del Imperio. Los situados coloniales en el siglo XVIII, <\/em>M\u00e9xico: Colegio de M\u00e9xico-Instituto Mora.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00ednez Card\u00f3s, Jos\u00e9 (1956), \u201cLas Indias y las cortes de Castilla durante los siglos XVI y XVII\u201d, <em>Revista de Indias <\/em>No. 64, pp. 357-411.<\/p>\n\n\n\n<p>Mira Caballos, Esteban (2012), \u201cla p\u00e9rdida de la hegemon\u00eda naval en el Caribe y sus consecuencias (S. 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La pol\u00edtica defensiva espa\u00f1ola y el financiamiento militar novohispano en la regi\u00f3n del Gran Caribe 1598-1700, <\/em>M\u00e9rida: Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Reichert, Rafael (2016), \u201cLas devastaciones de Osorio y los situados novohispanos para Santo Domingo durante el reinado de la casa de Habsburgo\u201d, <em>Iberoamericana<\/em>, No. &nbsp;63, pp. 131-147.<\/p>\n\n\n\n<p>Rubio Serrano, Jos\u00e9 Luis (1991<em>), Arquitectura de las naos y galeones de las Flotas de Indias<\/em>, 2 tomos<em>, M\u00e1laga: Ed. Seyer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1nchez Baena, Juan Jos\u00e9 (2010), \u201cLa necesidad y el empleo de galeras en el mar Caribe en la segunda mitad del siglo XVI, <em>Revista de historia naval<\/em>, No. 110, pp. 75-96.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1nchez Bella, Ismael (1990), <em>La organizaci\u00f3n financiera de las Indias (siglo XVI),<\/em> M\u00e9xico: Escuela Libre de Derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Serrano \u00c1lvarez, Jos\u00e9 Manuel (2004), <em>Fortificaciones y tropas: <\/em><em>el gasto militar en Tierra Firme, 1700-1788, <\/em>Sevilla: Universidad de Sevilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Serrano \u00c1lvarez, Jos\u00e9 Manuel (2006), <em>Ej\u00e9rcito y fiscalidad en Cartagena de Indias. Auge y declive en la segunda mitad del siglo XVII.<\/em> Bogot\u00e1: El Ancora editores.<\/p>\n\n\n\n<p>Thompson, I.A.A. (1981), <em>Guerra y decadencia. Gobierno y administraci\u00f3n en la Espa\u00f1a de los Austrias, 1560-1620<\/em>, Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Thompson, I.A.A. (2006), \u201cLas galeras en la pol\u00edtica militar espa\u00f1ola en el Mediterr\u00e1neo durante el siglo XVI\u201d. <em>Manuscrit<\/em>, No. 24, pp. 95-124.<\/p>\n\n\n\n<p>Torres Ram\u00edrez, Bibiano (1981), <em>La Armada de Barlovento, <\/em>Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vidal Ortega, Antonino (2002), <em>Cartagena y la regi\u00f3n hist\u00f3rica del Caribe, 1580-1640<\/em>, Sevilla: Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n<p>Vidal Ortega, Antonino (2003), \u201cBarcos, velas y mercanc\u00edas del otro lado del mar. El puerto de Cartagena de Indias a inicios del siglo XVII\u201d, en <em>Colombia y el Caribe. XIII congreso de colombianistas, <\/em>Barranquilla: Universidad del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Vila Vilar, Enriqueta (2001), <em>Aspectos sociales en Am\u00e9rica colonial. De extranjeros, contrabando y esclavos, <\/em>Bogot\u00e1: Instituto Caro y Cuervo.<\/p>\n\n\n\n<p>Zavala, Silvio (1977), \u201cGaleras en el Nuevo Mundo\u201d, <em>en Di\u00e1logos: Artes, Letras, Ciencias humanas <\/em>13, No. 6, pp. 5-11.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Informe del gobernador de Cartagena, Fern\u00e1ndez de Busto a la Audiencia de Panam\u00e1. 12 de marzo de 1586. AGI,PATRONATO,197. Una fuente inglesa referente a la expedici\u00f3n en l\u00ednea: <a href=\"https:\/\/www.loc.gov\/rr\/rarebook\/catalog\/drake\/drake-6-caribraid.html\">https:\/\/www.loc.gov\/rr\/rarebook\/catalog\/drake\/drake-6-caribraid.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> AGI,FILIPINAS,339.L.1,365-389.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Carta sobre estado de las Filipinas y posibilidades del comercio, sin firmar. 8 de junio de 1577. AGI,FILIPINAS,79,N.2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Galeras, artiller\u00eda y munici\u00f3n que se trajo de Burney. 26 de julio de 1578. AGI,FILIPINAS,6,R.3N.30.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Carta de Santiago Vera. 30 de junio de 1584. AGI,FILIPINAS,18A,R.2,N.7&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Carta del licenciado Santiago de Vera. 25 de junio de 1588. AGI,FILIPINAS,18A,R.6,N.38.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Informaciones de oficio: Gaspar de Vera, general de galeras. 15 de mayo de 1590. AGI,FILIPINAS,59,N.24.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Informaci\u00f3n hecha en Manila, sobre la necesidad de galeras. 21 de julio de 1592. AGI,PATRONATO,263,N.1,R.5<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> Carta de Juan Ronquillo del Castillo a Morga sobre Mindanao. 10 de mayo de 1597. AGI,FILIPINAS,6,R.8,N.119.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Carta del gobernador de Cartagena. 6 de junio de 1581. AGI,SANTA_FE, 62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Carta del cabildo secular de Cartagena. 5 de septiembre de 1591. AGI,SANTA_FE,62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Real c\u00e9dula a Pedro de Acu\u00f1a, gobernador de Cartagena.22 de mayo de 1593. AGI,SANTA_FE,986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Real c\u00e9dula a los oficiales de Hacienda. 16 de noviembre de 1598. AGI,SANTA_FE,986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> informe sobre sustituci\u00f3n de galeras. 7 de junio de 1597. AGI,FILIPINAS,18B,R.7,N.63.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> Real C\u00e9dula a Pedro de Acu\u00f1a. 26 de enero de 1599. AGI,PATRONATO,270.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> Carta del cabildo secular de Cartagena. 2 de julio de 1599. AGI,SANTA_FE,62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> Carta del cabildo secular de Cartagena. 22 de julio de 1599. AGI,SANTA_FE,62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Carta del cabildo secular de Cartagena.1602. AGI,SANTA_FE, 62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Carta de Lucas de Guill\u00e9n Beas. 9 de enero de 1620. AGI,PATRONATO,270.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> Informaci\u00f3n hecha en Manila, sobre la necesidad de galeras. 21 de julio de 1592. AGI,PATRONATO,263,N.1,R.5.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> Carta de Acu\u00f1a sobre su viaje y gobierno.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 11 de julio de 1602. AGI,FILIPINAS,19,R.3,N.47.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> Cap\u00edtulo de la relaci\u00f3n de oficiales reales de Manila. 1604. AGI,FILIPINAS,18B,R.7,N.63.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a> Apresto de las galeras de la guarda de Cuba. 1588. AGI,PATRONATO,270,N.3,R.9.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a> Carta de Crist\u00f3bal de Ovalle. 10 de junio de 1584. AGI,PATRONATO,269,N.2,R.6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a> Carta del cabildo secular de Cartagena. 29 de marzo de 1585. AGI,SANTA_FE,62.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a> Instrucciones a Sancho de Guitar. 15 de enero de 1589. AGI,SANTA_FE, 986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> Carta del oidor licenciado Salazar. 14 de junio de 1589. AGI,PANAMA,14.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a> Relaci\u00f3n de c\u00f3mo se perdi\u00f3 la galera Santiago y del levantamiento de la galera capitana. 3 de enero de 1584. AGI,PATRONATO,269,N.2,R.7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> Carta de G\u00f3mez P\u00e9rez das Mari\u00f1as. 31 de mayo de 1592. AGI,FILIPINAS,18B,R.2,N.5.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a> Carta de Pedro de Acu\u00f1a. 11 de julio de 1602. AGI,FILIPINAS,19,R.3,N.47.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a> Reales c\u00e9dula al Virrey de Per\u00fa, Audiencias de Quito, Charcas. 27 de junio de 1608. AGI,SANTA_FE,986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref32\">[32]<\/a> Real c\u00e9dula al gobernador de Cartagena y oficiales de las galeras. 20 de agosto de 1608. AGI,SANTA_FE, 986.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref33\">[33]<\/a> Apresto de las galeras de la guarda de Cuba. 1588. AGI, PATRONATO,270,N.3,R.9.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref34\">[34]<\/a> Memorial de Pedro Marmolejo. 15 de enero de 1607. &nbsp;AGI,FILIPINAS,5,N.33.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref35\">[35]<\/a> Real c\u00e9dula al licenciado Merlo de la Fuente, 2 de abril de 1604. AGI,SANTA_FE,986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref36\">[36]<\/a> Real c\u00e9dula a Joan de Borja. 10 de octubre de 1604. AGI,SANTA_FE, 986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref37\">[37]<\/a> Real c\u00e9dula al licenciado Merlo de la Fuente. 2 de abril de 1604. AGI,SANTA_FE,986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref38\">[38]<\/a> Real c\u00e9dula al gobernador de Cartagena y oficiales de las galeras. 20 de agosto de 1608. AGI,SANTA_FE, 986.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref39\">[39]<\/a> Informe sobre sustituci\u00f3n de galeras Filipinas. 7 de junio de 1597. AGI,FILIPINAS,18B,R.7,N.63.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref40\">[40]<\/a> AGI,PATRONATO,253,R.1<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref41\">[41]<\/a> Carta del licenciado Salazar. 14 de junio de 1589. AGI,PANAMA, 14, R.5, N.27.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref42\">[42]<\/a> Carta de Miguel Ruiz de Elduayen al Presidente del Consejo de Indias. 10 de julio de 1591. AGI,PANAMA, 33, N.146.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SEBASTI\u00c1N AMAYA PALACIOS Universidad de Antioquia, Colombia Title:&nbsp;Naval Power in the Indies: The galleys of Cartagena and Manila (1571-1621) Resumen: En este texto indagar\u00e9 sobre las capacidades n\u00e1uticas y el aparataje estatal de sustento sobre las escuadras de galeras que sirvieron en las periferias de los territorios ultramarinos castellanos: Cartagena de Indias en el Caribe&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/poderio-naval-en-las-indias-las-galeras-de-cartagena-y-manila-1571-1621\/\" class=\"\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Poder\u00edo naval en las Indias: las galeras de Cartagena y Manila (1571-1621)<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"neve_meta_sidebar":"full-width","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"on","neve_meta_content_width":100,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.2.1 - 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