{"id":182,"date":"2020-11-02T15:18:13","date_gmt":"2020-11-02T15:18:13","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=182"},"modified":"2020-11-02T15:18:13","modified_gmt":"2020-11-02T15:18:13","slug":"la-caballeria-espanola-en-una-epoca-de-cambio-las-reflexiones-del-teniente-coronel-jose-de-monasterio-1930","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/la-caballeria-espanola-en-una-epoca-de-cambio-las-reflexiones-del-teniente-coronel-jose-de-monasterio-1930\/","title":{"rendered":"La Caballer\u00eda espa\u00f1ola en una \u00e9poca de cambio: las reflexiones del Teniente Coronel Jos\u00e9 de Monasterio, 1930"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">AGUST\u00cdN GUIMER\u00c1 RAVINA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Centro Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;The Spanish Cavalry in a Period of Military Change: The Thoughts of Lieutenant Colonel Jos\u00e9 de Monasterio, 1930<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: El general africanista Jos\u00e9 de Monasterio Ituarte (1882-1952), l\u00edder de la caballer\u00eda espa\u00f1ola en aquella \u00e9poca, es un gran desconocido. En general, la historia de esta arma durante el primer tercio del siglo XX es un campo de investigaci\u00f3n que sigue demandando mayores exploraciones. En este caso me ocupo del \u00fanico trabajo publicado por el entonces teniente coronel Monasterio, all\u00e1 por el a\u00f1o 1930. Se titula <em>El momento de la Caballer\u00eda<\/em>. En esta obra llev\u00f3 a cabo unas reflexiones interesantes sobre las funciones de la caballer\u00eda y, en general, de las fuerzas m\u00f3viles en la guerra moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Reinado de Alfonso XIII, Caballer\u00eda espa\u00f1ola, Fuerzas m\u00f3viles, Jos\u00e9 de Monasterio Ituarte<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The General \u201cAfricanist\u201d Jos\u00e9 de Monasterio Ituarte (1882-1952), leader of the Spanish Cavalry in that time, is an unknown historical figure. The Spanish Cavalry in 1900-1939 is generally demanding new researches. This paper is studying a General Monasterio\u2019s publication, entitled <em>The Moment of the Cavalry<\/em>, which appeared in 1930. The author is also giving us an overview of this Corps and the mobile forces of the Army in a modern war.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Kingdom of Alfonso XIII, Spanish Cavalry, Mobile forces, Jos\u00e9 de Monasterio Ituarte<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 28 de junio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo<\/strong>:&nbsp;Agust\u00edn Guimer\u00e1 Ravina, \u201cLa Caballer\u00eda espa\u00f1ola en una \u00e9poca de cambio: las reflexiones del Teniente Coronel Jos\u00e9 de Monasterio, 1930\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 3, No. 2, (2017), pp. 113-127.&nbsp;DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.6.7<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se conoce bien la trayectoria vital de otros generales africanistas espa\u00f1oles del siglo XX, algunos de los cuales han publicado interesantes escritos. Pero el general Jos\u00e9 de Monasterio Ituarte (1882-1952), l\u00edder de la caballer\u00eda espa\u00f1ola en aquella \u00e9poca y guerrero por antonomasia,&nbsp; es un gran desconocido, salvo los ecos de la carga de caballer\u00eda de su mando en el combate de Alfambra, el 6 de febrero de 1937, la \u00faltima de nuestro pasado reciente<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Por otra parte, la historia de la caballer\u00eda espa\u00f1ola en el primer tercio del siglo XX es un terreno que demanda mayores exploraciones. Hay algunos estudios de la caballer\u00eda en la guerra de Marruecos o la Guerra Civil. Pero queda mucho por hacer<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo es un adelanto de mi trabajo en elaboraci\u00f3n sobre el general Monasterio, desde la perspectiva del liderazgo: contexto hist\u00f3rico, origen, familia, formaci\u00f3n, car\u00e1cter, escenarios, pensamiento, acciones, resultados, etc. En este caso me ocupo del \u00fanico trabajo publicado por el entonces teniente coronel Monasterio, all\u00e1 por el a\u00f1o 1930. Se titula <em>El momento de la Caballer\u00eda<\/em>. En el mismo llev\u00f3 a cabo unas reflexiones interesantes sobre las funciones de la caballer\u00eda y, en general, de las fuerzas m\u00f3viles en la guerra moderna. Por un lado, realiz\u00f3 un largo recorrido hist\u00f3rico de esta arma desde la Antig\u00fcedad, comparando finalmente la caballer\u00eda de otros pa\u00edses europeos despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial. Por otro, analiz\u00f3 las ventajas e inconvenientes del uso de estas antiguas y nuevas armas en una guerra futura. Tras un breve recorrido biogr\u00e1fico, me centrar\u00e9 en el an\u00e1lisis de esta obra, su contexto, forma y contenido. A modo de ep\u00edlogo, estudiar\u00e9 c\u00f3mo el ya general Monasterio pudo poner en pr\u00e1ctica aquellas m\u00e1ximas en la batalla de Teruel, durante la Guerra Civil.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Breve recorrido biogr\u00e1fico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El general Monasterio vivi\u00f3 una \u00e9poca turbulenta de nuestra historia, llena de grandes acontecimientos. Durante la primera mitad del siglo XX tuvieron lugar el reinado de Alfonso XIII \u2013con sus campa\u00f1as de Marruecos y la Dictadura de Primo de Rivera, entre otros acontecimientos relevantes-, la Segunda Rep\u00fablica, la Guerra Civil y los inicios del r\u00e9gimen de Franco. Los conflictos b\u00e9licos que tuvieron lugar en esas d\u00e9cadas, sobre todo las dos guerras mundiales, produjeron a medio plazo cambios espectaculares en el arte de la guerra, con la generalizaci\u00f3n del motor de explosi\u00f3n -aviaci\u00f3n, camiones, autom\u00f3viles, carros de combate, etc.- y las mejoras en el armamento -artiller\u00eda, ametralladoras, armas qu\u00edmicas, etc. Estas innovaciones provocaron una revoluci\u00f3n estrat\u00e9gica y t\u00e1ctica, que represent\u00f3 el fin de la caballer\u00eda. El general Monasterio fue testigo y protagonista de estos acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Descend\u00eda de una saga militar muy notable, que se remontaba un siglo atr\u00e1s. Su bisabuelo, el coronel de infanter\u00eda Francisco de Paula Monasterio y Xim\u00e9nez (1790-1850), se hab\u00eda distinguido durante la guerra de Independencia, el Trienio Liberal y la Primera Guerra Carlista. Su abuelo, el general de infanter\u00eda Francisco de Paula Monasterio y Ferrandis (1818-1880), tuvo igualmente un comportamiento heroico en aquella guerra carlista y particip\u00f3 con posterioridad en algunas sublevaciones militares. Tres de sus hijos sobresalieron asimismo en el mundo castrense. Jos\u00e9 Monasterio y Ollivier de Pera (1862-1912), teniente coronel de artiller\u00eda, luch\u00f3 en Las Carolinas y Filipinas. Su hermano \u00c1ngel (1867-1925), coronel de infanter\u00eda y gobernador militar de Alhucemas, muri\u00f3 durante la defensa de esta plaza. Otro hermano, padre de nuestro biografiado, Francisco de Paula (1848-1928), coronel de infanter\u00eda, tom\u00f3 parte en la Tercera Guerra Carlista y en la Guerra de Cuba, siendo adem\u00e1s un hombre de estudio, con una excelente formaci\u00f3n t\u00e9cnica. El general Monasterio plasm\u00f3 en sus escritos la admiraci\u00f3n que sent\u00eda por su padre y luci\u00f3 con orgullo las medallas conquistadas por su bisabuelo en la guerra contra Napole\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tres hijos de aquel militar del 98 se decantaron por el arma de caballer\u00eda, a diferencia de sus antepasados. Un hermano mayor, por nombre Francisco de Paula de Monasterio Ituarte, hab\u00eda muerto muy joven en la Academia de Caballer\u00eda. El entonces coronel Monasterio luch\u00f3 junto a su hermano, el teniente coronel F\u00e9lix de Monasterio Ituarte (1884-1963) en la columna de caballer\u00eda que al mando del primero llev\u00f3 a cabo importantes operaciones en \u00c1vila, Toledo y Madrid, durante el verano de 1936.<\/p>\n\n\n\n<p>La aproximaci\u00f3n al retrato psicol\u00f3gico del general Monasterio constituye una gran ayuda a la hora de valorar su obra. Pose\u00eda una estatura mediana, rostro adusto y complexi\u00f3n delgada, debida a su mala salud. Era un fumador empedernido, elegante por naturaleza y estoico por convicci\u00f3n. Fue caballero de la Orden de Malta, admirando la figura del \u201cmonje-soldado\u201d y los h\u00e9roes de la Antig\u00fcedad. Hombre de pocas palabras, ten\u00eda un car\u00e1cter serio, incluso seco y tajante, suavizado por un humor flem\u00e1tico \u2013muy ingl\u00e9s-, donde la iron\u00eda hac\u00eda acto de presencia. Pero en algunos de sus escritos se nos revela sorpresivamente como un alma apasionada, amante de la \u00e9pica y sensible a la belleza. Su curiosidad le convirti\u00f3 en un gran lector toda su vida, especialmente interesado en la Historia. Conoc\u00eda el franc\u00e9s, ingl\u00e9s y alem\u00e1n. Su estilo combinaba muy bien el rigor y la claridad con la elocuencia, la buena literatura. Le gustaba una buena conversaci\u00f3n, prefiriendo siempre escuchar a su interlocutor. Era muy religioso, de pensamiento conservador y mon\u00e1rquico hasta la m\u00e9dula. Estaba orgulloso de sus ra\u00edces hidalgas, sintiendo atracci\u00f3n por la genealog\u00eda y her\u00e1ldica de sus antepasados. Debi\u00f3 dar una imagen p\u00fablica entre caballero medieval y militar moderno. Nunca fue partidario de que los militares se metiesen en pol\u00edtica. No le gustaban los festejos p\u00fablicos ni los actos sociales, lo que parec\u00eda esconder una faceta t\u00edmida, incluso cohibida, de su personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El general Monasterio fue todo un l\u00edder militar: valiente hasta la heroicidad, inmutable y en\u00e9rgico ante el peligro, imaginativo en el campo de batalla, atrevido y prudente a la vez, justo con sus subordinados, gran estudioso de la caballer\u00eda, entregado con pasi\u00f3n a su oficio de jinete, cuidadoso con sus hombres y caballos, jefe que predicaba siempre con su ejemplo,&nbsp; innovador \u2013fue uno de los primeros pilotos de la aviaci\u00f3n espa\u00f1ola en 1913- y celoso de los derechos adquiridos en su vida guerrera. El propio Franco y otros militares que hab\u00edan conquistado el generalato con anterioridad le respetaron siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Combati\u00f3 en destacadas campa\u00f1as de Marruecos entre 1911 y 1927, incluido el desembarco de Alhucemas. Este teatro de operaciones fue un verdadero laboratorio de la guerra irregular, con m\u00faltiples misiones y combates de caballer\u00eda. Fue herido gravemente en una ocasi\u00f3n. En aquellos a\u00f1os dif\u00edciles ascendi\u00f3 con rapidez por m\u00e9ritos militares, de teniente a teniente coronel. Nos encontramos pues ante un h\u00e9roe experimentado. Este es el autor del excelente ensayo <em>El momento de la Caballer\u00eda<\/em>, redactado durante su etapa de profesor de la famosa Academia General Militar de Zaragoza, en el per\u00edodo 1927-1931<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contexto hist\u00f3rico y estructura formal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No hay porqu\u00e9 negar que en ning\u00fan per\u00edodo de su historia ha sido el porvenir de la caballer\u00eda tan incierto como hoy\u2026 Hoy los inventos que principalmente ponen a discusi\u00f3n su raz\u00f3n de ser son la aviaci\u00f3n y los veh\u00edculos mec\u00e1nicos combatientes, que sin duda ejercer\u00e1n sobre la t\u00e1ctica una verdadera revoluci\u00f3n. \u00bfPodr\u00e1 la caballer\u00eda adaptarse al nuevo estado de cosas?<\/p>\n\n\n\n<p>Con este rigor cient\u00edfico iniciaba el entonces teniente coronel Monasterio su ensayo sobre la caballer\u00eda (Monasterio, 1930: 3). Lo public\u00f3 en la famosa <em>Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica Militar<\/em> (1928-1936), considerada como un verdadero \u201chito en la historia del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol\u201d (Mart\u00ednez Paricio et alt., 1984: 64)<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue una publicaci\u00f3n mensual, codirigida por los capitanes Vicente Rojo (1894-1966) y Emilio Alam\u00e1n (1896-1989), a la saz\u00f3n profesores en la Academia de Infanter\u00eda de Toledo. Naci\u00f3 sin apoyo financiero oficial, siendo una labor editorial a caballo entre la empresa privada y los escritos de autor. Segu\u00eda la estela de una tradici\u00f3n de literatura militar de fines del siglo XIX y comienzos de la centuria siguiente. Se sumaba en su tiempo a otras publicaciones castrenses, como los memoriales de las distintas armas y la revista oficial <em>La Guerra y su Preparaci\u00f3n<\/em> (1916-1936), de car\u00e1cter mensual<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. Pero se diferenciaba de estas obras en que, inspirada por la <em>Biblioteca del Oficial<\/em> de Argentina, buscaba dar a conocer trabajos militares extranjeros. La colecci\u00f3n segu\u00eda asimismo la huella del general Camilo Garc\u00eda de Polavieja (1838-1914) que, tras la p\u00e9rdida de las \u00faltimas colonias en 1898, hab\u00eda defendido en su manifiesto de ese a\u00f1o la necesidad urgente del estudio de los avances militares en los pa\u00edses m\u00e1s poderosos. Era un producto de la \u00e9poca, con fuerte car\u00e1cter pedag\u00f3gico y regeneracionista, en este caso del per\u00edodo de entreguerras, con los cambios dram\u00e1ticos que estaba experimentando la guerra moderna a partir de la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Se publicaron 95 t\u00edtulos entre septiembre de 1928 y julio de 1936, en formato de bolsillo, encuadernados en pasta blanda. Entre sus aportaciones figuraban traducciones de obras militares extranjeras: francesas especialmente, pero tambi\u00e9n italianas y brit\u00e1nicas, am\u00e9n de una belga y una alemana. No faltaban autores de renombre como el mariscal franc\u00e9s Philippe P\u00e9tain (1856-1951) o el general brit\u00e1nico John F.C. Fuller (1878-1966). Sumaban 107 art\u00edculos de firma, 102 recensiones de libros y 2 recensiones de revistas, am\u00e9n de repertorios bibliogr\u00e1ficos donde abundaban las obras extranjeras. Hubo un n\u00famero dedicado a bibliograf\u00eda militar y otro a la bibliograf\u00eda general sobre Marruecos. No hay que olvidar que estamos en el per\u00edodo del Protectorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Los temas tratados en sus p\u00e1ginas fueron variados, algunos de ellos muy novedosos, prevaleciendo las ense\u00f1anzas de la Primera Guerra Mundial en sus contenidos: aviaci\u00f3n, guerra qu\u00edmica, ense\u00f1anza, cooperaci\u00f3n de las armas, econom\u00eda de guerra, actitudes sociales, psicolog\u00eda del soldado, la guerra futura, etc. Algunos de estas materias ser\u00edan objeto de an\u00e1lisis por el general Monasterio en su ensayo <em>El momento de la Caballer\u00eda<\/em>. En la colecci\u00f3n se publicaron incluso memorias de los militares m\u00e1s prestigiosos de la Gran Guerra. Los trabajos de pensadores y estadistas extranjeros \u2013Marx, Lenin, Splenger, Troski, J\u00fcnger, etc.- encontraron asimismo un hueco en sus vol\u00famenes, a trav\u00e9s de una cita o recensi\u00f3n. Exist\u00eda una secci\u00f3n dedicada a la publicidad de obras militares y otros asuntos de inter\u00e9s castrense. En otras palabras, se persegu\u00eda la formaci\u00f3n integral del mando, tanto en sus aspectos militares como en relaci\u00f3n al contexto socioecon\u00f3mico en que se iba a desenvolver una guerra futura.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tiradas se acercaron a los doscientos mil ejemplares, teniendo una gran difusi\u00f3n nacional e internacional, especialmente en Hispanoam\u00e9rica. Algunos militares espa\u00f1oles colaboraron activamente en la colecci\u00f3n, dotados de una buena formaci\u00f3n cultural. Pose\u00edan una experiencia pr\u00e1ctica en las campa\u00f1as de Marruecos y varios de ellos alcanzar\u00edan altos puestos de responsabilidad durante la Guerra Civil, caso de los generales Rojo y Monasterio:<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica<\/em> fue una obra hecha por oficiales que tuvieron como caracter\u00edstica principal la de escribir en y desde el desarrollo de su vida profesional. Combinando su propia experiencia en el combate con el estudio y el an\u00e1lisis cr\u00edtico de los planteamientos te\u00f3ricos, tanto de los tratadistas militares espa\u00f1oles como extranjeros. (Mart\u00ednez Paricio et alt., 1989: 57).<\/p>\n\n\n\n<p>La colecci\u00f3n alcanz\u00f3 una media de dos mil suscriptores, hecho que refleja el sentimiento com\u00fan de muchos hombres de la milicia sobre la necesidad de un cambio en las fuerzas armadas espa\u00f1olas de la \u00e9poca. Fue todo un \u00e9xito editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>El balance de esta obra es evidente. Seg\u00fan los autores citados, este impulso editorial estaba contribuyendo sin duda a poner los fundamentos de un pensamiento estrat\u00e9gico propiamente espa\u00f1ol. Pero la Guerra Civil dej\u00f3 en suspenso este proyecto renovador.<\/p>\n\n\n\n<p>En su primera parte de <em>El momento de la Caballer\u00eda<\/em> el general Monasterio llev\u00f3 a cabo una larga presentaci\u00f3n hist\u00f3rica de la caballer\u00eda, desde el siglo IV a.C. hasta 1914 (Monasterio, 1930: 5-68). Representaba el 47% del total. En este apartado cit\u00f3 los logros de Alejandro Magno, Mahoma, Mauricio de Sajonia, Federico II y Napole\u00f3n, entre otros. La caballer\u00eda napole\u00f3nica fue objeto de especial inter\u00e9s (pp. 30-39). Dedic\u00f3 algunas p\u00e1ginas al liderazgo de grandes jefes como el general prusiano Friedrich G. von Seydlitz (1721-1773) durante las campa\u00f1as que tuvieron lugar a mediados del siglo XVIII, o el general confederado James E. B. Stuart (1833-1864) durante la Guerra de Secesi\u00f3n Americana (Monasterio, 1930: 15-29 y 39-45). Asimismo se ocup\u00f3 largamente de la batalla de Mars La Tours en 1870, la guerra franco-prusiana, hecho de armas que consideraba el c\u00e9nit de las cargas de caballer\u00eda (Monasterio, 1930: 46-66). En la segunda y tercera parte de su estudio analiz\u00f3 la doctrina sobre esta arma en 1914 y las actuaciones durante la Primera Guerra Mundial (Monasterio, 1930: 79-91). Supon\u00eda el 22% del total.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuarta parte es la que nos interesa m\u00e1s: la dedicada a la caballer\u00eda despu\u00e9s del conflicto (Monasterio, 1930: 92-134), es decir un 31% del total. El general Monasterio desarroll\u00f3 en este apartado el principio de movilidad en la guerra, desglosando las misiones de las fuerzas m\u00f3viles existentes en todo ej\u00e9rcito moderno. Realiz\u00f3 tambi\u00e9n, con todo detalle, un an\u00e1lisis comparado de la caballer\u00eda en Europa y Estados Unidos entre 1919 y 1930. Ello le permiti\u00f3 profundizar en los retos inherentes a la motorizaci\u00f3n y mecanizaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos, indicando las ventajas e inconvenientes de la caballer\u00eda tradicional, la aviaci\u00f3n y el carro de combate, aplic\u00e1ndolo al caso espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>En su discurso muestra as\u00ed un dominio de las fuentes bibliogr\u00e1ficas de su tiempo y su afici\u00f3n a la historia militar. Entre la n\u00f3mina de los autores citados est\u00e1n destacados historiadores y militares como Xenofontes, Jomini, Oman, Lewal, Erskine, von Bernhardi, French, Haig, von Kluck, Allenby, von Brenken y Hanotaux. Adem\u00e1s, sus conocimientos del franc\u00e9s, ingl\u00e9s y alem\u00e1n le permitieron conocer a fondo las controversias de su \u00e9poca sobre la utilidad de la caballer\u00eda. Tal es el caso del debate sostenido por el general franc\u00e9s F\u00e9raud y el general alem\u00e1n von Poseck sobre las acciones de esta arma durante la Primera Guerra Mundial, desde las columnas de la <em>Revue de deux mondes<\/em> y la <em>Militar Wochenblatt<\/em> respectivamente (Monasterio, 1930: 76-80). Su dominio de la lengua germana le permiti\u00f3 transmitir al lector los conceptos de <em>gelandeganging<\/em> y <em>strassenganging<\/em>, aplicados a las fuerzas m\u00f3viles por la doctrina militar alemana del momento: el primero representaba un arma que se pod\u00eda mover y maniobrar sobre cualquier terreno; y el segundo un arma que estaba m\u00e1s o menos sujeta a las carreteras (Monasterio, 1930: 116-117)<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El general Monasterio muestra en su obra un buen estilo: claro, riguroso y ameno, alcanzando en algunas ocasiones calidad literaria. Un ejemplo lo tenemos en su descripci\u00f3n de la primera carga de la caballer\u00eda prusiana, al mando del general von Seydlitz, en la batalla de Rosbach, el a\u00f1o 1757 (Monasterio, 1930: 27):<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026y las trompetas dejaron o\u00edr el toque de carga, y los 38 escuadrones aparecieron en lo alto de la loma con su bravo general a la cabeza, irrumpiendo sobre el flanco enemigo \u2018compactos como una muralla y a una velocidad incre\u00edble\u2019<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este trabajo se trasluce un esp\u00edritu militar propio de la \u00e9poca. El general Monasterio describ\u00eda as\u00ed con entusiasmo ciertas acciones de la caballer\u00eda, caso de la batalla de Mars La Tour en 1870 o la campa\u00f1a de Palestina en 1918, y defend\u00eda la necesidad de \u201cconservar las grandes tradiciones de la \u00e9poca heroica\u201d del arma, apelando a \u201clos j\u00f3venes de esp\u00edritu m\u00e1s elevado, con ansia de nombrad\u00eda y gloria\u201d (Monasterio, 1930: 30-31, 60, 66 y 90).<\/p>\n\n\n\n<p>Su elogio de la caballer\u00eda, en aquel momento de grandes transformaciones de la guerra moderna, es bien ilustrativo de esta mentalidad \u00e9pica (Monasterio, 1930: 61):<\/p>\n\n\n\n<p>Pues, aun cuando estas montas hayan pasado para siempre, tendr\u00e1n que convencerse los que claman por el desplazamiento de la caballer\u00eda, ante los tanques y la qu\u00edmica, que hay todav\u00eda sitio en la guerra para los hombres bravos, disciplinados y bien conducidos, que saben galopar indiferentes a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una visi\u00f3n completa de la Caballer\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El hilo conductor del trabajo es el concepto de movilidad, la defensa de la maniobra frente a la guerra de trincheras, que tantas desgracias hab\u00eda generado en el conflicto mundial de 1914. Ya en las primeras p\u00e1ginas, el autor se refer\u00eda a los \u00e9xitos de la caballer\u00eda de Alejandro Magno en su acci\u00f3n ofensiva: buscar, fijar, batir y \u201cdestrozar\u201d al enemigo (Monasterio, 1930: 7). &nbsp;Mencionaba tambi\u00e9n el uso de estas fuerzas m\u00f3viles por Napole\u00f3n para recabar informaci\u00f3n del oponente y crear cortinas, con el fin de cubrir su ej\u00e9rcito y al mismo tiempo enga\u00f1ar a su adversario (Monasterio, 1930: 38). Desarroll\u00f3 este concepto en la cuarta parte de su obra, al estudiar la caballer\u00eda despu\u00e9s de la Gran Guerra. Estas fuerzas m\u00f3viles estaban compuestas en 1930 por la caballer\u00eda, las fuerzas mecanizadas de infanter\u00eda y artiller\u00eda, los carros de combate y la aviaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El general Monasterio fue bien claro sobre las misiones de las fuerzas m\u00f3viles en un ej\u00e9rcito de campa\u00f1a (Monasterio, 1930: 98): \u201c\u2026ganar informaci\u00f3n para la fuerza principal, ocultar sus movimientos, protegerla de las sorpresas, confirmar sus \u00e9xitos, cubrir su retirada y, finalmente, actuar como reserva m\u00f3vil\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las misiones de la caballer\u00eda durante el combate eran m\u00faltiples: flanqueo, envolvimiento, asalto a la posici\u00f3n adversaria \u2013si se daban las condiciones favorables para ello-, consolidaci\u00f3n en la ocupaci\u00f3n del objetivo y persecuci\u00f3n del enemigo. A\u00f1ad\u00eda la acci\u00f3n a distancia del campo de batalla principal. Ya hab\u00eda citado en su ensayo los famosos <em>raids <\/em>del general confederado Stuart, durante la Guerra de Secesi\u00f3n Americana. Conclu\u00eda que las fuerzas m\u00f3viles pose\u00edan en teor\u00eda un poder ilimitado, por sus caracter\u00edsticas propias: m\u00e1ximo de velocidad, m\u00e1xima potencia de fuego y m\u00ednimo de vulnerabilidad (Monasterio, 1930: 105). El autor ten\u00eda bien claro el papel de estas fuerzas en una guerra futura (Monasterio, 1930: 134): \u201cCualquiera que sea la organizaci\u00f3n del arma m\u00f3vil del futuro, el esp\u00edritu que la anime ser\u00e1 el de la movilidad, movilidad en el pensamiento y movilidad en el cuerpo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de su exposici\u00f3n el autor fue enumerando todos los factores a tener en cuenta para el uso de la caballer\u00eda, acudiendo a la narrativa hist\u00f3rica. Aqu\u00ed s\u00f3lo puedo resumirlos.<\/p>\n\n\n\n<p>El terreno es clave. Aunque la caballer\u00eda tiene limitaciones a la hora de actuar en un relieve monta\u00f1oso, el autor conced\u00eda importancia a la adaptaci\u00f3n de esta arma a toda clase de terreno, con el fin de sacarle el m\u00e1ximo rendimiento. Tambi\u00e9n se refiri\u00f3 a la evoluci\u00f3n de las razas caballares en Europa, Asia y norte de \u00c1frica, desde la Antig\u00fcedad hasta el siglo XVIII. Afirmaba que a partir del siglo XVII la mezcla del caballo pura sangre ingl\u00e9s con otras razas, especialmente el pura sangre \u00e1rabe, hab\u00eda originado el caballo de guerra ideal. Conced\u00eda mucha importancia a la log\u00edstica: el forraje, la veterinaria y el descanso necesario del \u201cganado\u201d. Pon\u00eda ejemplos de grandes fracasos militares debido a las negligencias en esta materia, como la campa\u00f1a de Rusia por Napole\u00f3n o las enormes p\u00e9rdidas de caballos en la Guerra de los B\u00f3ers y la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Se extendi\u00f3 asimismo en el equipo y armamento del caballo y su jinete. En este tema el autor puso su \u00e9nfasis en los cambios vertiginosos que estaba experimentando la caballer\u00eda en 1930, tras haber alcanzado su c\u00e9nit en 1870, con sus famosas cargas de sable. Ello se deb\u00eda a la generalizaci\u00f3n del fusil de repetici\u00f3n y la ametralladora. Se ocup\u00f3 tambi\u00e9n de la organizaci\u00f3n de la caballer\u00eda en sus distintas ramas: ligera, de l\u00ednea y pesada. Conclu\u00eda se\u00f1alando la importancia de la informaci\u00f3n exacta del teatro de operaciones y la batalla principal por un jefe de caballer\u00eda, pues ello le permitir\u00eda tomar decisiones r\u00e1pidas en cuanto a la difusi\u00f3n de la inteligencia militar y las posibles acciones de su arma. El comportamiento del general Seydlitz en la batalla de Rosbach de 1757 fue utilizado por el general Monasterio como un claro ejemplo del valor t\u00e1ctico de la informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed entramos en uno de los temas favoritos del autor: la carga de caballer\u00eda. Tras citar al mariscal franc\u00e9s Mauricio de Sajonia (1696-1750) como promotor de esta t\u00e1ctica resolutiva, se centr\u00f3 en los casos ya mencionados de Seydlitz, Napole\u00f3n y la batalla de Mars La Tour<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Liderazgo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El autor plasma su admiraci\u00f3n por dos l\u00edderes del arma. El primero fue el ya citado von Seydlitz, que destac\u00f3 principalmente en la Guerra de los Siete A\u00f1os. Lo calificaba como el t\u00edpico jefe militar, dotado de valent\u00eda, iniciativa, paciencia, serenidad, energ\u00eda y rapidez de ejecuci\u00f3n, atrevimiento y prudencia a la vez. Fue famoso por su <em>coup d\u2019oeil<\/em> en el campo de batalla. Preocupado siempre por la instrucci\u00f3n completa de sus subordinados, convirti\u00f3 sus regimientos de caballer\u00eda en una verdadera m\u00e1quina de combate. El autor se extendi\u00f3 en un caso concreto: la batalla de Rosbach el 5 de noviembre de 1757, donde von Seydlitz colabor\u00f3 en la victoria aplastante de Federico II sobre el ej\u00e9rcito aliado, mediante dos grandes cargas de caballer\u00eda<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El general Monasterio valor\u00f3 entonces sus dotes de mando en Rosbach (Monasterio, 1930: 29):<\/p>\n\n\n\n<p>Seydlitz demostr\u00f3 con su genio militar que hab\u00eda nacido para jefe de caballer\u00eda; la coordinaci\u00f3n de todas las armas, la concentraci\u00f3n de la caballer\u00eda; su formaci\u00f3n y agilidad; y, sobre todo, su golpe de vista y prudencia como jefe fueron los factores decisivos de la victoria. Su t\u00e1ctica muy sencilla, pero inspirada, consisti\u00f3 en vigilar cuidadosamente los acontecimientos para aprovechar la oportunidad cuando se presentaba, considerar todas las posibilidades y actuar con prontitud sin esperar \u00f3rdenes.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al general Stuart, el autor alab\u00f3 sus incursiones profundas en territorio de la Uni\u00f3n en 1862. Al mando de unidades de experimentados jinetes, con caballos propios y buenos conocedores del terreno, Stuart atac\u00f3 por sorpresa diversas posiciones enemigas. En junio recorri\u00f3 177 kil\u00f3metros en tres d\u00edas. En agosto cabalg\u00f3 96 kil\u00f3metros en s\u00f3lo veinte horas y en octubre hizo nada menos que 192 kil\u00f3metros en sesenta horas. Ocasion\u00f3 importantes da\u00f1os al enemigo, capturando prisioneros y caballos, recabando informaci\u00f3n estrat\u00e9gica y minando su moral de combate.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, a la hora de describir el car\u00e1cter de estos l\u00edderes militares el general Monasterio se retrat\u00f3 de una manera subconsciente. El caso de von Seydlitz es bien ilustrativo (Monasterio, 1930: 21):<\/p>\n\n\n\n<p>Era r\u00edgido, pero amable con sus soldados, no les ped\u00eda nada que no fuese capaz de hacer \u00e9l mismo, como tampoco consent\u00eda que los oficiales les mandasen cosas que ellos no supiesen ejecutar a la perfecci\u00f3n. Pronto gan\u00f3 el coraz\u00f3n de sus hombres, que le adoraban y que a sus \u00f3rdenes se consideraban invencibles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl momento de la caballer\u00eda\u201d: entre la tradici\u00f3n y la modernidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante el per\u00edodo 1919-1930 hubo una fuerte controversia en los ej\u00e9rcitos europeos sobre la reconversi\u00f3n de la caballer\u00eda en una fuerza acorazada, por las dudas que exist\u00edan sobre la eficacia del carro de combate, su coste y la oposici\u00f3n de algunos mandos militares a estos cambios dram\u00e1ticos del arma tradicional.<\/p>\n\n\n\n<p>En el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol predominaron las reservas en torno al carro de combate y, por lo tanto, a la creaci\u00f3n de fuerzas acorazadas<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>. As\u00ed, en los a\u00f1os 1928-1929 se publicaron instrucciones oficiales sobre el uso de esta nueva arma de apoyo a la infanter\u00eda. La revista <em>La Guerra y su Preparaci\u00f3n <\/em>dio a conocer en enero de 1926 un resumen de un art\u00edculo del comandante Castro sobre aquel veh\u00edculo acorazado, donde el autor defend\u00eda el hecho de que la introducci\u00f3n de armas anticarro y otras medidas de neutralizaci\u00f3n hab\u00edan disminuido su valor combativo. El comandante Luis Fumarola, en su libro<em> Democracia y Ej\u00e9rcito<\/em>, editado en 1928, lo contemplaba solamente como un arma auxiliar de la infanter\u00eda, opini\u00f3n compartida por muchos. Otro art\u00edculo publicado en la revista <em>La Correspondencia Militar<\/em>, en febrero de 1928, se opon\u00eda a la conversi\u00f3n de la caballer\u00eda en un arma mecanizada. El teniente coronel Federico Beigbeder mostr\u00f3 asimismo muchas cautelas acerca del uso del carro de combate en su art\u00edculo de agosto de 1928, en la revista <em>La Guerra y su Preparaci\u00f3n<\/em>, aunque reconoc\u00eda las ventajas de la motorizaci\u00f3n y mecanizaci\u00f3n para el transporte de soldados y material. Iba m\u00e1s all\u00e1, al afirmar que el relieve monta\u00f1oso de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, la debilidad de su industria del motor y la dificultad de aprovisionamiento de combustible, aceites y neum\u00e1ticos constitu\u00edan fuertes obst\u00e1culos a este proyecto. En la misma l\u00ednea se expresaba el general Emilio Mola, en su libro <em>El pasado, Aza\u00f1a y el porvenir<\/em>, que vio la luz en 1934, al incidir en las dificultades impuestas por el relieve espa\u00f1ol, la falta de buenas v\u00edas de comunicaci\u00f3n y el problema del carburante para una modernizaci\u00f3n militar de este calibre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica voz que disinti\u00f3 de esta atm\u00f3sfera cr\u00edtica fue precisamente la de un oficial de artiller\u00eda. El comandante Vicente Montojo, en su libro <em>Ej\u00e9rcito moderno<\/em>, publicado en 1930, apostaba por la motorizaci\u00f3n y mecanizaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos, para llevar a cabo una guerra de movimiento y superar la par\u00e1lisis de la guerra de trincheras, que tantas penalidades hab\u00eda tra\u00eddo consigo durante la Primera Guerra Mundial. La caballer\u00eda deber\u00eda as\u00ed sustituir el caballo por el carro de combate. A la hora del asalto, el uso en masa del carro de combate se asemejar\u00eda a la tradicional carga de caballer\u00eda pesada, pero de mayor eficacia en el choque y el fuego de sus armas. Esta nueva arma acorazada deb\u00eda de ser independiente de la infanter\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00e9mica influy\u00f3 en el hecho de que a la altura de 1930 el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol contase con muy pocos carros de combate. Hab\u00eda utilizado algunas unidades de fabricaci\u00f3n extranjera en las campa\u00f1as de Marruecos, ya desde 1912, y se hab\u00eda ensayado la construcci\u00f3n de un modelo nacional en 1926. Durante la Dictadura de Primo de Rivera se pens\u00f3 incluso en formar un grupo de carros de combate que ser\u00eda integrado en la infanter\u00eda, pero no pas\u00f3 de un mero proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica Militar<\/em> se hizo eco de este debate. Hab\u00eda publicado la traducci\u00f3n de una obra del general Fuller, <em>La guerra futura<\/em>, antes de 1930. Seg\u00fan este autor, los veh\u00edculos mec\u00e1nicos, movidos por el carburante procedente del petr\u00f3leo, hab\u00edan sido claves en la victoria aliada durante la Gran Guerra. En consecuencia, defend\u00eda el carro de combate como un arma ofensiva en una futura guerra de trincheras. En otras palabras, la motorizaci\u00f3n y la mecanizaci\u00f3n dar\u00edan la victoria al ej\u00e9rcito del ma\u00f1ana<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste era el ambiente en donde vio la luz el ensayo del general Monasterio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Caballer\u00eda <em>versus<\/em> carro de combate<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo del concepto de movilidad ya descrito, el general Monasterio fue realista sobre la sustituci\u00f3n de la caballer\u00eda por los veh\u00edculos mec\u00e1nicos, tras la experiencia de la Primera Guerra Mundial (Monasterio, 1930: 94):<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230; no s\u00f3lo es posible, sino muy probable, que en el futuro se produzca un equivalente mec\u00e1nico del arma montada, que sea capaz de llevar a cabo sus misiones con m\u00e1s eficacia; no es posible ponerse de espaldas a la realidad, ni mirar con recelo todos los progresos del orden mec\u00e1nico; la \u2018mecanizaci\u00f3n\u2019 todav\u00eda en su infancia, marcha a pasos agigantados y tal vez resuelva el problema de la movilidad y de la acci\u00f3n ofensiva, \u00fanico medio de conseguir la victoria y evitar la lucha en las trincheras<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la cuarta parte de su exposici\u00f3n se extendi\u00f3 sobre las ventajas e inconvenientes de la caballer\u00eda, la aviaci\u00f3n y el carro de combate. Seg\u00fan el autor, la primera ten\u00eda sus limitaciones obvias: resistencia y velocidad del caballo; peso del equipo y armamento; naturaleza del terreno; y vulnerabilidad a la artiller\u00eda y la aviaci\u00f3n. Con la generalizaci\u00f3n del armamento autom\u00e1tico \u2013fusiles y ametralladoras- y los avances de la artiller\u00eda, la caballer\u00eda hab\u00eda perdido su papel como arma de asalto y elemento resolutivo del combate. Su escasa movilidad y poder de fuego frente a las nuevas armas, as\u00ed como su vulnerabilidad, la hab\u00edan relegado a funciones de exploraci\u00f3n y cobertura. S\u00f3lo podr\u00eda tomar una posici\u00f3n enemiga por sorpresa. Durante la Primera Guerra Mundial la caballer\u00eda brit\u00e1nica y hab\u00eda tenido un \u00e9xito excepcional cuando se hab\u00eda enfrentado a un enemigo inferior en armamento e instrucci\u00f3n, como sucedi\u00f3 en las campa\u00f1as de Mesopotamia y Palestina.<\/p>\n\n\n\n<p>La aviaci\u00f3n pose\u00eda tambi\u00e9n algunos inconvenientes. Depend\u00eda en primer lugar de la climatolog\u00eda, pues en caso de niebla no pod\u00eda llevar a cabo sus reconocimientos y ataques. En zonas boscosas y quebradas era factible la ocultaci\u00f3n enemiga a la visi\u00f3n desde el aire. Peor a\u00fan, los aviones podr\u00edan confundir tropas propias por adversarias, dando lugar a accidentes graves, como hab\u00eda sucedido en las campa\u00f1as del Rif, tan bien conocidas por el general Monasterio.<\/p>\n\n\n\n<p>El carro de combate ten\u00eda asimismo sus defectos. Era un arma ruidosa y visible, lo que dificultaba su tarea exploradora. Al mismo tiempo, su campo de visi\u00f3n era limitado. Exist\u00edan obst\u00e1culos naturales a su avance, como los r\u00edos, las cortaduras, los bosques espesos y las monta\u00f1as. Sus movimientos nocturnos eran muy fatigosos para las tripulaciones. Tras la sorpresa inicial, hab\u00edan surgido armas anticarro durante la Gran Guerra, que hab\u00edan supuesto un freno a sus potencialidades. Por \u00faltimo, su embarque o desembarque era muy dificultoso.<\/p>\n\n\n\n<p>El mayor inconveniente descrito por el autor era que a la altura de 1930 el carro de combate segu\u00eda dependiendo de las carreteras existentes. Sin embargo, el general Monasterio era sensible a los \u00faltimos adelantos en esta materia. Dej\u00f3 constancia que en aquel momento se estaba ensayando un carro de combate en campo abierto por los franceses, que el famoso inventor brit\u00e1nico William Morris experimentaba con el dise\u00f1o de un cami\u00f3n ligero de seis ruedas y que los estadounidenses apostaban por un carro de combate ligero, tipo tractor (Monasterio, 1930: 114 y 117-118). Ya vimos su cita de aquella doctrina militar alemana que distingu\u00eda entre armas que se podr\u00edan mover por cualquier clase de terreno y aqu\u00e9llas que s\u00f3lo pod\u00edan transitar por carretera (Monasterio, 1930: 116-117).<\/p>\n\n\n\n<p>El autor hizo entonces un largo repaso de la caballer\u00eda existente en otros pa\u00edses europeos antes de 1930. En Francia e Italia, al igual que Espa\u00f1a, se primaba la caballer\u00eda, aunque hubiese infanter\u00eda motorizada, junto a unidades de auto-ametralladoras y carros de combate. Gran Breta\u00f1a era un caso bien distinto, pues viv\u00eda una \u201cverdadera fiebre de mecanizaci\u00f3n\u201d (Monasterio, 1930: 134). Ya en 1928 su caballer\u00eda contaba con dos regimientos mecanizados, de un total de 22. En los Estados Unidos, el gran desarrollo de la industria automovil\u00edstica hab\u00eda permitido la adopci\u00f3n del transporte a motor en aquel pa\u00eds. En Norteam\u00e9rica se buscaba ahora una transici\u00f3n gradual de la caballer\u00eda a la mecanizaci\u00f3n. Desde el punto de visto organizativo, ya se hab\u00eda incluido una compa\u00f1\u00eda de carros de combate ligeros en cada divisi\u00f3n de caballer\u00eda, a la que se a\u00f1ad\u00eda una escuadrilla a\u00e9rea de 13 aparatos y una compa\u00f1\u00eda de transporte automovil\u00edstico, con 27 camiones. En Alemania, la impresi\u00f3n del general Monasterio era que el debate segu\u00eda abierto. Pon\u00eda el ejemplo reciente del mayor von Brenken, que apostaba por el uso de la caballer\u00eda en campo abierto y terrenos dif\u00edciles, reservando los carros de combate para las carreteras. Est\u00e1 claro que el oficial alem\u00e1n coincid\u00eda con el general Fuller cuando adaptaba su doctrina a la geograf\u00eda de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras este an\u00e1lisis comparado, el general Monasterio daba como soluci\u00f3n a esta pol\u00e9mica la combinaci\u00f3n de armas, idea coincidente con el esp\u00edritu que presid\u00eda la <em>Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica Militar<\/em>. Las fuerzas m\u00f3viles podr\u00edan colaborar entre s\u00ed: la aviaci\u00f3n se encargar\u00eda de la exploraci\u00f3n estrat\u00e9gica, por su mayor radio de alcance; la caballer\u00eda se ocupar\u00eda de la exploraci\u00f3n t\u00e1ctica, por su mejor adaptaci\u00f3n al terreno, la climatolog\u00eda y a cualquier hora del d\u00eda o de la noche. En combinaci\u00f3n con los veh\u00edculos mec\u00e1nicos, la caballer\u00eda podr\u00eda levantar cortinas de ocultaci\u00f3n ante el enemigo y, al mismo tiempo, servir de eslab\u00f3n con la infanter\u00eda. Los peque\u00f1os destacamentos de caballer\u00eda podr\u00edan actuar en cooperaci\u00f3n con esta \u00faltima arma. Estaba claro que el uso independiente de grandes masas de caballer\u00eda contra un enemigo bien disciplinado y armado ya no era posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Su diagn\u00f3stico sobre una transformaci\u00f3n radical de las fuerzas m\u00f3viles fue pues negativo (Monasterio, 1930: 101): \u201cPor todas las razones apuntadas, es de esperar que todav\u00eda, durante muchos a\u00f1os, las fuerzas m\u00f3viles de las principales naciones mundiales, se formen a base de caballer\u00eda, aunque asistida por veh\u00edculos mec\u00e1nicos y la aviaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ep\u00edlogo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El ensayo del general Monasterio se mov\u00eda as\u00ed en la frontera de una insospechada revoluci\u00f3n de la mecanizaci\u00f3n y motorizaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos occidentales. En la d\u00e9cada siguiente varios pa\u00edses apostar\u00edan decididamente por las fuerzas acorazadas<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos cambios llegaron con retraso a Francia. En 1934 ya se hab\u00eda organizado la primera divisi\u00f3n ligera mecanizada, \u00fanicamente para misiones de reconocimiento y protecci\u00f3n. En 1938 se cre\u00f3 la segunda divisi\u00f3n y la tercera vio la luz al a\u00f1o siguiente. Gran Breta\u00f1a, sin embargo, inici\u00f3 en 1937 la transformaci\u00f3n total del arma. En 1939 ya contaba con dos divisiones acorazadas. La caballer\u00eda desapareci\u00f3 en esa fecha, fusion\u00e1ndose con el <em>Royal Armoured Corps<\/em>. Por su parte, Alemania hab\u00eda contado con defensores de las fuerzas acorazadas en los a\u00f1os veinte, pero ser\u00eda en 1933 cuando cre\u00f3 la primera divisi\u00f3n acorazada \u2013<em>Panzer Division<\/em>-, una verdadera revoluci\u00f3n que se afianzar\u00eda en 1935, cuando su ej\u00e9rcito ya pose\u00eda tres divisiones acorazadas, en donde se hab\u00edan integrado la caballer\u00eda y la infanter\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os treinta la idea de un arma acorazada independiente fue ganando adeptos en los Estados Unidos. Seg\u00fan alg\u00fan autor de la \u00e9poca, se compondr\u00eda de carros de combate, infanter\u00eda, artiller\u00eda, aviaci\u00f3n, zapadores, transmisiones y otros servicios. La victoria de Alemania sobre Francia en junio de 1940 fue el acicate final de esta transformaci\u00f3n: en julio de ese a\u00f1o se crearon dos divisiones acorazadas estadounidenses, desapareciendo la caballer\u00eda como arma.<\/p>\n\n\n\n<p>Es curioso observar que el general Monasterio, pese a sus reservas sobre la transformaci\u00f3n radical de las fuerzas m\u00f3viles, hab\u00eda profetizado esta posible revoluci\u00f3n militar diez a\u00f1os antes (Monasterio, 1930: 95): \u201cSi el n\u00facleo principal de un ej\u00e9rcito tiene que ser completamente mecanizado y capaz de moverse cientos de kil\u00f3metros al d\u00eda, entonces no hay puesto para la caballer\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 1931-1936 sigui\u00f3 existiendo en Espa\u00f1a un gran retraso en este terreno (Guerrero Mart\u00edn, 2014; y Candil Mu\u00f1oz, 2016). Es un tema estudiado, que resumo aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En los comienzos de los a\u00f1os treinta la <em>Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica Militar<\/em> sigui\u00f3 publicando trabajos sobre la caballer\u00eda y su futuro. El comandante Epifanio Gascue\u00f1a, en su estudio <em>La moderna divisi\u00f3n de caballer\u00eda<\/em>, editada en 1931, afirmaba que la imperfecci\u00f3n de los veh\u00edculos mec\u00e1nicos y las malas v\u00edas de comunicaci\u00f3n en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica imped\u00edan llevar a cabo la sustituci\u00f3n de la caballer\u00eda por la aviaci\u00f3n y las fuerzas mecanizadas. La premisa para este cambio era que la industria espa\u00f1ola pudiese fabricar veh\u00edculos en suficiente cantidad. Sus ideas coincid\u00edan pues con lo ya expuesto por otros autores.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor m\u00e1s renovador de la colecci\u00f3n fue el teniente Enrique Garc\u00eda Albors, que dio a conocer su obra <em>Carros de combate<\/em> por entregas en los a\u00f1os 1932-1933. Sigui\u00f3 insistiendo en las dificultades mencionadas a la hora de crear un arma acorazada: su elevado coste y el relieve peninsular. A ello se a\u00f1ad\u00edan la ausencia de un reglamento actualizado de carros de combate y el entrenamiento de estas unidades en colaboraci\u00f3n con la infanter\u00eda. En su libro <em>Motorizaci\u00f3n y mecanizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito<\/em>, impreso en 1935, insist\u00eda en la mecanizaci\u00f3n no s\u00f3lo del transporte sino tambi\u00e9n del combate. A la larga esta aplicaci\u00f3n t\u00e9cnica traer\u00eda consigo la eliminaci\u00f3n o disminuci\u00f3n de la caballer\u00eda. Pero Garc\u00eda Albors era realista acerca de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds. Por un lado, defend\u00eda la motorizaci\u00f3n de aquellas unidades m\u00e1s f\u00e1ciles de renovar en el arma de caballer\u00eda: la artiller\u00eda, los trenes y servicios. Por otro, abogaba por la creaci\u00f3n de unidades de carros ligeros, como apoyo a la infanter\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la II Rep\u00fablica, existieron propuestas oficiales para la creaci\u00f3n de una divisi\u00f3n motorizada, incluso la progresiva motorizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito. Pero que no se plasmaron en la realidad. La reforma militar de Aza\u00f1a ten\u00eda una marcada finalidad pol\u00edtica y no se preocup\u00f3 por estas cuestiones. Los efectos de la Gran Depresi\u00f3n y la crispaci\u00f3n socio-pol\u00edtica hicieron el resto. Cuando estall\u00f3 la Guerra Civil, el ej\u00e9rcito s\u00f3lo contaba con 12 veh\u00edculos blindados sobre ruedas y la \u00fanica divisi\u00f3n de caballer\u00eda existente no estaba mecanizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en el transcurso de la guerra el general Monasterio pudo demostrar que, ante la escasez de fuerzas mecanizadas en el ej\u00e9rcito de Franco, la caballer\u00eda era todav\u00eda capaz de llevar a cabo numerosas misiones. El ejemplo m\u00e1s espectacular fue la carga de tres mil jinetes de su divisi\u00f3n el 6 de febrero de 1937, durante la conocida maniobra de Alfambra, en el sector monta\u00f1oso al norte de Teruel. Sus jinetes tomaron sorpresivamente la aldea de Visiedo por la espalda, con la ayuda de la artiller\u00eda y la aviaci\u00f3n. Ambas armas hab\u00edan machacado con su fuego las posiciones republicanas hasta que la caballer\u00eda, que marchaba al paso, estuvo a s\u00f3lo cincuenta metros de las trincheras enemigas, momento en que las tom\u00f3 por asalto, al galope<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>. Este caso ilustra muy bien la idea que el general Monasterio defend\u00eda en su libro sobre las necesarias condiciones para el asalto de la caballer\u00eda a la infanter\u00eda (Monasterio, 1930: 99):<\/p>\n\n\n\n<p>Para que un ataque a caballo tenga \u00e9xito contra una infanter\u00eda organizada a la moderna, es preciso que su solidez haya sido quebrantada por la desmoralizaci\u00f3n, la fatiga o la sorpresa, o que el fuego que apoye la carga sea realmente aplastante con relaci\u00f3n al de la defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>La carga de Alfambra fue as\u00ed el canto de cisne de la caballer\u00eda espa\u00f1ola, que tantos servicios hab\u00eda prestado a lo largo de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Agust\u00edn Guimer\u00e1 Ravina<\/em><\/strong><em> es doctor en Historia Moderna e investigador del Instituto de Historia, CSIC, Madrid.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este trabajo forma parte del proyecto de investigaci\u00f3n \u201cLiderazgo estrat\u00e9gico en Espa\u00f1a: de la historia a los retos del futuro\u201d, Ministerio de Econom\u00eda y Competitividad (HAR2015-63729-r)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Albi de la Cuesta, J. (1992), \u201cLas campa\u00f1as de \u00c1frica\u201d, en&nbsp; Stampa, L. y Silvela Milans del Bosch, J., <em>Un eco de clarines. La caballer\u00eda espa\u00f1ola<\/em>, Madrid: Tabapress, pp. 287-316.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2011), <em>El \u201cAlc\u00e1ntara\u201d, 1921. La Caballer\u00eda en el desastre de Annual<\/em>, Madrid: Almena.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2014), <em>En torno a Annual<\/em>, Madrid: Ministerio de Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Aspizua Turri\u00f3n, J., Bernabeu Urbina, R. y Molina Benayas, J. &nbsp;(1989), \u201cLa Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica Militar (Por la reivindicaci\u00f3n de la profesi\u00f3n militar en preguerra)\u201d, <em>Revista de Estudios Pol\u00edticos (Nueva \u00c9poca)<\/em>, No. 64.<\/p>\n\n\n\n<p>Bl\u00e1zquez Miguel, J. (2013), <em>La \u00faltima carga. La Caballer\u00eda en la Guerra Civil espa\u00f1ola<\/em>, Madrid: Ediciones Barbarroja.<\/p>\n\n\n\n<p>Candil Mu\u00f1oz, A. J. (2016), \u201cEl futuro de la Caballer\u00eda (I)\u201d. Recuperado de <a href=\"http:\/\/www.ejercitos.org\/\">www.ejercitos.org<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p>Cardona, G. (2003), <em>El gigante descalzo. El ej\u00e9rcito de Franco<\/em>, Madrid: Aguilar.<\/p>\n\n\n\n<p>Casas de la Vega, R. (1976), <em>Alfambra. La reconquista de Teruel<\/em>, Barcelona: Luis de Caralt.<\/p>\n\n\n\n<p>Jomini, A. H. (1805), <em>Trait\u00e9 de grande tactique ou relation de la guerre de sept ans, extraite de Tempelhof, comment\u00e9e et compar\u00e9e aux principales op\u00e9rations de la derni\u00e8re guerre&#8230; par Henry Jomini&#8230; avec cartes et plans. <\/em><em>Premi\u00e8re Partie<\/em>, Paris: Giguet et Michaud Imprimeurs Libraires- Magimel Libraire.<\/p>\n\n\n\n<p>Guerrero Mart\u00edn, A. (2014), \u201cLa Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica Militar y el debate sobre la mecanizaci\u00f3n y la motorizaci\u00f3n (1928-1936)\u201d, <em>Revista Universitaria de Historia Militar<\/em>, No. 6, Vol. 3, pp. 174-189.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2015),<em> An\u00e1lisis y trascendencia de la Colecci\u00f3n Bibliogr\u00e1fica Militar (1928-1936)<\/em>. Tesis doctoral, UNED, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2017)<em>, \u201c<\/em>El desarrollo del carro de combate en el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol hasta la Guerra Civil (motorizaci\u00f3n y mecanizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito)\u201d, en Gajate Bajo, M. &nbsp;y Gonz\u00e1lez Piote, L.&nbsp; (eds.), <em>Guerra y tecnolog\u00eda. Interacci\u00f3n desde la Antig\u00fcedad al Presente<\/em>, Madrid: Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Areces, pp. 453-478.<\/p>\n\n\n\n<p>Li\u00f3n Valderrabano, R., Silvela y Mil\u00e1ns del Bosch, J. y Bellido, A. (1999), <em>La caballer\u00eda en la Guerra Civil<\/em>, Valladolid: Quir\u00f3n Ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00ednez Bande, J. M. (1974), <em>La batalla de Teruel<\/em>, Madrid: Librer\u00eda Editorial San Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00ednez Paricio J.I., Aspizua Turri\u00f3n, J., Bernabeu Urbina, J. R.&nbsp; y Molina Benayas, J. (1989), <em>Los papeles del general Vicente Rojo. Un militar de la generaci\u00f3n rota<\/em>, Madrid: Espasa Calpe.<\/p>\n\n\n\n<p>Monasterio, Teniente Coronel (1930), <em>El momento de la caballer\u00eda<\/em>; Toledo: Sebasti\u00e1n Rodr\u00edguez Impresor, 134 pp.<\/p>\n\n\n\n<p>Silvela Mil\u00e1ns del Bosch, J. (1992), \u201cLa Guerra Civil (1936-1939)\u201d, en Albi de la Cuesta, J., Stampa, L. y Silvela Mil\u00e1ns del Bosch, J. <em>Un eco de clarines. La caballer\u00eda espa\u00f1ola<\/em>, Madrid: Tabapress, pp. 317-360.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> En este art\u00edculo utilizo, a efectos expositivos, el t\u00e9rmino de \u201ccaballer\u00eda\u201d para referirme al arma tradicional, la caballer\u00eda de sangre.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Albi de la Cuesta (1992; 2011; 2014); Bl\u00e1zquez Miguel (2013); Candil Mu\u00f1oz (2016); Li\u00f3n Valderr\u00e1bano-Silvela y Mil\u00e1ns del Bosch-Bellido (1999); y Silvela Mil\u00e1ns del Bosch (1992).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Este resumen biogr\u00e1fico se basa en la documentaci\u00f3n existente en el Archivo Monasterio Rold\u00e1n, Vigo. Vaya mi agradecimiento a Zoila y Celia Monasterio Rold\u00e1n, nietas del general Monasterio, por su inestimable ayuda. Tambi\u00e9n fueron muy \u00fatiles mis conversaciones con otros familiares que le conocieron, como Francisco Ortega Monasterio, Concepci\u00f3n Monasterio Prendes y Milagros Pascual de Riquelme, a quienes agradezco tambi\u00e9n su colaboraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Resumo la trayectoria de esta publicaci\u00f3n, bas\u00e1ndome en los siguientes estudios: Aspizua Turri\u00f3n, Bernabeu Urbina y Molina Benayas, 1989; Guerrero Mart\u00edn, 2014; Guerrero Mart\u00edn, 2015; Guerrero Mart\u00edn, 2017; y Mart\u00ednez Paricio et alt., 1984: 53-64. Agradezco al profesor Guerrero Mart\u00edn su ayuda en este terreno.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Denominada <em>Revista de Estudios Militares<\/em>, a partir de 1932.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Sin embargo, llama la atenci\u00f3n el que no mencionase las obras de Basil Liddel Hart (1895-1970) y el citado Fuller.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> La cita sobre la carga de von Seydlitz que el autor incluye en este p\u00e1rrafo debe pertenecer a un estudio sobre la batalla por Antoine Henry Jomini (1779-1869). El general Monasterio cit\u00f3 a Jomini en su relato de Rosbach (Monasterio, 1930: 26). V\u00e9ase Jomini (1805: 400-440).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> El 16 de agosto de 1870, en Mars La Tour, 67.000 efectivos del III y X cuerpos de ej\u00e9rcito alemanes cortaron la retirada del denominado ej\u00e9rcito franc\u00e9s del Rin, que sumaba 120.000 hombres. La caballer\u00eda fue la principal protagonista de la jornada. Intervinieron 20.000 caballos, entre ambos bandos. Se llevaron a cabo nada menos que 18 cargas de arma blanca, en alguna ocasi\u00f3n contra ca\u00f1ones, fusiles y ametralladoras. Las p\u00e9rdidas fueron de unos 16.000 hombres por cada oponente. Las bajas de la caballer\u00eda alemana fueron seis veces m\u00e1s que las sufridas por las restantes armas de su ej\u00e9rcito. Pero esta dura batalla fue una victoria estrat\u00e9gica, pues impidi\u00f3 la uni\u00f3n de los ej\u00e9rcitos franceses, lo que trajo consigo la derrota francesa de Sedan (Monasterio, 1930: 46-66).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> En esta batalla se enfrentaron 22.000 prusianos contra 50.000 aliados. Seydlitz, con sus 38&nbsp; escuadrones -5.814 sables-, al abrigo de unas colinas, carg\u00f3 por sorpresa sobre la caballer\u00eda aliada -52 escuadrones y 8.000 sables-, caus\u00e1ndole muchas bajas y una r\u00e1pida dispersi\u00f3n de sus efectivos. Posteriormente destruy\u00f3 a la infanter\u00eda aliada en una segunda carga, con el apoyo de la artiller\u00eda prusiana (Monasterio, 1930: 25-29).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> En este apartado resumo el excelente estudio de Guerrero Mart\u00edn (2014).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> La colecci\u00f3n traducir\u00eda otro libro del escritor brit\u00e1nico, <em>Operaciones entre fuerzas mecanizadas<\/em> en 1933, donde el autor ofrec\u00eda una soluci\u00f3n a la movilidad en un teatro de operaciones tan dif\u00edcil como la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica: la caballer\u00eda actuar\u00eda en las monta\u00f1as y el carro de combate maniobrar\u00eda simult\u00e1neamente en la llanura.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Hay alguna voz que se ha alzado contra el pensamiento del general Monasterio sobre este tema, atribuy\u00e9ndole la negativa a que la caballer\u00eda recibiese carros de combate, afirmando que sus jinetes no deb\u00edan esconderse tras una plancha de acero, pues ello era signo de falta de valor. Lamentablemente, dicho autor no indica la fuente en la que basa su rotunda descalificaci\u00f3n de este militar, que es desmentida por todo lo que se\u00f1alo en este apartado (Cardona, 2003: 54).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Los p\u00e1rrafos siguientes se basan en el trabajo de Candil Mu\u00f1oz (2016).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> En la maniobra de Alfambra (5-7 de febrero), intervinieron dos cuerpos de ej\u00e9rcito de Franco, teniendo como reserva la quinta divisi\u00f3n Navarra de infanter\u00eda y la primera divisi\u00f3n de caballer\u00eda. La proporci\u00f3n de fuerzas era de tres a una, en relaci\u00f3n a los defensores republicanos. La superioridad artillera y el dominio a\u00e9reo hicieron posible esta carga de caballer\u00eda. Dicha acci\u00f3n trajo consigo la ocupaci\u00f3n inmediata por sus jinetes de los pueblos circundantes -Lid\u00f3n, Cama\u00f1as y Perales de Alfambra-, alcanzando as\u00ed la orilla derecha del r\u00edo ese mismo d\u00eda. La divisi\u00f3n hab\u00eda recorrido unos 35 kil\u00f3metros en esa jornada. La infanter\u00eda consolid\u00f3 pronto aquellas posiciones, embolsando as\u00ed a numerosas fuerzas enemigas y capturando 8.235 prisioneros. Esta batalla signific\u00f3 la ruptura de unos 80 kil\u00f3metros en el frente republicano de Teruel y la reconquista de la ciudad catorce d\u00edas m\u00e1s tarde (Bl\u00e1zquez Miguel, 2013, 156-160; Casas de la Vega, 1976, 242-262; Mart\u00ednez Bande, 1974, 183-189 y croquis n\u00famero 7; y Silvela Mil\u00e1ns del Bosch, 1992, 334-335).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AGUST\u00cdN GUIMER\u00c1 RAVINA Centro Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, Espa\u00f1a Title:&nbsp;The Spanish Cavalry in a Period of Military Change: The Thoughts of Lieutenant Colonel Jos\u00e9 de Monasterio, 1930 Resumen: El general africanista Jos\u00e9 de Monasterio Ituarte (1882-1952), l\u00edder de la caballer\u00eda espa\u00f1ola en aquella \u00e9poca, es un gran desconocido. 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