{"id":178,"date":"2020-11-02T15:15:51","date_gmt":"2020-11-02T15:15:51","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=178"},"modified":"2020-11-02T15:15:52","modified_gmt":"2020-11-02T15:15:52","slug":"la-industria-de-guerra-alemana-como-elemento-de-planificacion-estrategica-durante-la-segunda-guerra-mundial","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/la-industria-de-guerra-alemana-como-elemento-de-planificacion-estrategica-durante-la-segunda-guerra-mundial\/","title":{"rendered":"La industria de guerra alemana como elemento de planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica durante la Segunda Guerra Mundial"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">JOS\u00c9 MANUEL SERRANO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad de Antioquia, Colombia<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;The German War Industry as Element of Strategic Planning during World War II<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: En este art\u00edculo se van a analizar las complejidades de la maquinaria econ\u00f3mica e industrial alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Dejando a un lado los viejos mitos acerca de la eficacia y eficiencia alemanas, se analizar\u00e1 en este trabajo la estructura de la econom\u00eda alemana antes y durante el conflicto, haciendo especial referencia en los instrumentos organizativos y de control. Los efectos de la estructura econ\u00f3mica tuvieron amplia repercusi\u00f3n de la elaboraci\u00f3n de los planes estrat\u00e9gicos despu\u00e9s de 1933, y fueron especialmente responsables de la derrota de Alemania como consecuencia directa del solapamiento de diversas estructuras econ\u00f3micas e industriales que acabaron mermando tanto la eficiencia como le eficacia del complejo industrial alem\u00e1n. Igualmente, fueron un factor decisivo a la hora de elaborar planes estrat\u00e9gicos de tipo militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Industria alemana, Segunda Guerra Mundial, Econom\u00eda, Estrategia<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: In this paper we will analyze the complexities of the German economic and industrial machinery during the Second World War. Leaving aside the old myths about German efficiency, it focuses on the particular structure of the German economy before and during the war, with special reference to the instruments of organization and control. The effects of the economic structure had an enormous impact on the preparation of the strategic plans after 1933 and were especially responsible for the defeat of Germany as a direct result of the overlapping of several economic and industrial structures, which undermined the efficiency. They were also a decisive factor in the development of military strategic plans.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: German Industry, Second World War, Economy, Strategy<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 2 de junio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptado: 19 de julio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo<\/strong>:&nbsp;Jos\u00e9 Manuel Serrano, \u201cLa industria de guerra alemana como elemento de planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica durante la Segunda Guerra Mundial\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 3, No. 2, (2017), pp. 77-96.&nbsp;DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.6.5<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Guerra y econom\u00eda industrial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Segunda Revoluci\u00f3n industrial represent\u00f3 mucho m\u00e1s que la inclusi\u00f3n de nuevos est\u00e1ndares de producci\u00f3n, la adopci\u00f3n de nuevas fuentes de energ\u00eda o la creaci\u00f3n de estructuras macroecon\u00f3micas de capital y trabajo a escala global. Supuso de facto un salto cualitativo de las nuevas formas de relaciones interestatales que comenzaron a basarse desde ese momento en la posici\u00f3n econ\u00f3mica e industrial de cada Estado en sus respectivas esferas de influencia. Naturalmente, esto trajo consecuencias directas en el plano de la guerra. Las sociedades acostumbradas a ciertas limitaciones en el uso de la fuerza y movilizaci\u00f3n de recursos, tuvieron que acostumbrarse a que las escalas de implicaciones sociales durante un conflicto b\u00e9lico pasaran tambi\u00e9n a niveles nacionales y globales. Las j\u00f3venes naciones (como Estados Unidos) o las atrasadas (como Jap\u00f3n) adquirieron pronto estos nuevos planteamientos en donde pol\u00edtica y econom\u00eda iban de la mano para avanzar sus posiciones en el panorama de la Relaciones Internacionales a velocidades nunca vistas antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos factores econ\u00f3micos incidieron tambi\u00e9n en una r\u00e1pida aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica que en el plano militar cambi\u00f3 la faz de la guerra y el modo en que \u00e9sta afectaba a las sociedades. La revoluci\u00f3n t\u00e9cnico-tecnol\u00f3gica militar camin\u00f3 paralela a la evoluci\u00f3n industrial y modific\u00f3 radicalmente las formas t\u00e1cticas y los planeamientos estrat\u00e9gicos de las contiendas (Cayuela, 2000: 187). La Gran Guerra de 1914 supuso la puesta en escena definitiva de los cambios que desde la industria y la econom\u00eda generaron un choque de trenes a escala global que sorprendi\u00f3 incluso a sus propios protagonistas (Ferguson, 2007: 186-212). La I Guerra Mundial represent\u00f3 en este sentido un salto cualitativo, y un punto de no retorno, respecto de las visiones cl\u00e1sicas de las Revoluciones Militares que desde Roberts (1956)a Parker (2002)hab\u00edan ya avanzado en la imbricaci\u00f3n de los factores tecnol\u00f3gicos en la evoluci\u00f3n de la guerra, pero que ahora resultaba dram\u00e1ticamente visible con la indefectible uni\u00f3n de t\u00e9cnica, industria y desarrollo en un contexto mayor de Revoluci\u00f3n Tecnol\u00f3gica Militar, concepto este originado por el mariscal sovi\u00e9tico Ogarkov en la d\u00e9cada de 1980 (Herspring, 1987). Paralelamente, el salto cualitativo generado por estos factores puso a la econom\u00eda y la industria en el primer plano de las necesidades militares de los grandes Estados y los forz\u00f3 a enfocar las futuras contiendas desde perspectivas poli\u00e9dricas y no solo meramente t\u00e1cticas.<\/p>\n\n\n\n<p>La extensi\u00f3n de la revoluci\u00f3n industrial y tecnol\u00f3gica incidi\u00f3 igualmente en la sociedad, implicando al conjunto de sus ciudadanos en el esfuerzo de guerra y haci\u00e9ndolos copart\u00edcipes del desarrollo de las estrategias militares como actores activos desde los factores econ\u00f3micos. Esta Revoluci\u00f3n de los Asuntos Militares (Baqu\u00e9s, 2013)transform\u00f3 estructuralmente el drama de la guerra y oblig\u00f3 a los Estados Mayores a pensar la estrategia militar a niveles de complejidad nunca alcanzados antes a causa de la necesidad de contar con las empresas, el comercio, la industria, la banca y los sistemas de producci\u00f3n a una escala global haciendo que, en teor\u00eda, los planes estrat\u00e9gicos anta\u00f1o esencial y casi \u00fanicamente militares, fuesen ahora dependientes de factores econ\u00f3micos e industriales tanto ex\u00f3genos como end\u00f3genos de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La absorci\u00f3n de esta nueva din\u00e1mica industrial-militar qued\u00f3 parcialmente soterrada tras la crisis econ\u00f3mica despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, pero el r\u00e1pido crecimiento de la d\u00e9cada de 1920 presagiaba unas tendencias crecientes de los niveles de producci\u00f3n industrial (Aldcroft, 1985: 335-365)que incidir\u00edan notablemente en las complicadas relaciones internacionales de los a\u00f1os 30. Por de pronto, la proliferaci\u00f3n de inventos t\u00e9cnico-tecnol\u00f3gicos y el empuje de las nuevas formas de producci\u00f3n industrial, solo parcialmente frenadas por el crack de 1929, repercutieron en un notable aumento de la tecnolog\u00eda militar durante el periodo de entreguerras (Goldman &amp; Eliason, 2003)que comenz\u00f3 a dejar obsoletas las viejas doctrinas militares basadas esencialmente en una conducci\u00f3n de la guerra principalmente t\u00e1ctica y operacional (Giovanelli, 1952).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mito de la eficacia y eficiencia alemanas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de Hitler al poder en 1933 complejiz\u00f3 el panorama de las relaciones internacionales ya de por s\u00ed en dif\u00edcil equilibrio. Las ambiciones territoriales de Alemania, Italia y Jap\u00f3n, la manifiesta agresividad de la URSS para con alguno de sus vecinos, la proliferaci\u00f3n de reg\u00edmenes autoritarios en Europa, y las no ocultas intenciones de Gran Breta\u00f1a por mantener el anacronismo de un Imperio global cuando veinte a\u00f1os antes se hab\u00eda defendido del derecho a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos, fueron factores coincidentes para una r\u00e1pida expansi\u00f3n de la industria y su componente militar. Los programas de expansi\u00f3n militar y aumento de los presupuestos de guerra son incluso ya visibles desde principios de la d\u00e9cada de 1930, aunque con velocidades distintas en funci\u00f3n de los intereses de los principales Estados (Milward, 1986). La principal diferencia con respecto al periodo inmediatamente precedente a 1914 estribaba en que ahora el facto econ\u00f3mico-industrial ser\u00eda incluso m\u00e1s decisivo teniendo en cuenta la escala, potencia e intereses de los principales actores, la mayor\u00eda de los cuales desarrollaron notablemente sus \u00edndices de producci\u00f3n industrial muy r\u00e1pidamente desde finales de la d\u00e9cada de 1920.<\/p>\n\n\n\n<p>El aumento de la tendencia creciente de la potencia industrial, y su vivo reflejo en los gastos militares, fueron sin duda inherentes al proceso de r\u00e1pida expansi\u00f3n del comercio internacional y a la adopci\u00f3n de una tecnolog\u00eda de la producci\u00f3n (Milward, 1986: 217)que signific\u00f3 una mayor productividad en pr\u00e1cticamente todos los sectores. Al margen de las tensiones sociales que esto pudiera generar, o la \u201cexplotaci\u00f3n\u201d de una masa obrera creciente en los pa\u00edses liberal-capitalistas, lo cierto fue que los Estados con intereses geopol\u00edticos globales o a escala regional, trasladaron gran parte de los beneficios industriales hacia el componente militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos y Jap\u00f3n iniciaron su particular carrera armamentista desde que sus intereses confluyeron en el Pac\u00edfico, aspecto este muy visible despu\u00e9s de la primera invasi\u00f3n de China por Jap\u00f3n en 1931. Ambas naciones vieron incrementar sus \u00edndices industriales desde principios de la d\u00e9cada de 1930 (O\u00b4Neil, 2003), y aunque a velocidades distintas, ambos comenzaron un programa t\u00e9cnico-tecnol\u00f3gico enfocado hacia un hipot\u00e9tico conflicto regional. Gran Breta\u00f1a, con un enorme Imperio por defender, vio su potencia industrial multiplicada por dos a comienzo de 1930 en relaci\u00f3n con el producto industrial de antes de la Gran Guerra (Floud &amp; McCloskey, 2002), pero a diferencia de otras naciones, tuvo la habilidad de trasladar los productos de ese crecimiento hacia los apartados militares que le permitieran defenderse de una hipot\u00e9tica potencia continental y en defensa de su Imperio, canalizando gran parte de sus recursos y estrategia industrial-militar hacia la Royal Navy y la Fuerza A\u00e9rea (Zeitlin, 1995). Es un hecho que la tendencia a la movilizaci\u00f3n de recursos industriales hacia la planeaci\u00f3n de estrategias defensivas y ofensivas afect\u00f3 a todos los Estados importantes de Europa durante los a\u00f1os 30, incluso en aquellos que, como la URSS, ven\u00edan de un proceso de crecimiento industrial m\u00e1s tard\u00edo (Harrison, 1988). Incluso Francia, sujeta a enormes tensiones pol\u00edticas internas, comenz\u00f3 a movilizar recursos de sus colonias como base preparatoria de una hipot\u00e9tica guerra defensiva contra Alemania (Thomas, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>El caso alem\u00e1n es paradigm\u00e1tico, en gran medida a causa del mito acerca de su eficacia y eficiencia industrial y militar (Kuczynski, 1945; Stolper, 1940; Sweezy, 1944). Entre otros aspectos, ya durante la guerra e inmediatamente despu\u00e9s se hizo especial hincapi\u00e9 en dos aspectos de la econom\u00eda alemana y su relaci\u00f3n con la contienda. Por una parte, que la industria de la Alemania nazi se hab\u00eda movilizado totalmente antes del inicio de las hostilidades permitiendo planes estrat\u00e9gicos de agresi\u00f3n sostenidos por el apoyo de todos los sectores econ\u00f3micos alemanes. Por otra parte, se defendi\u00f3 que la magnitud de esa recuperaci\u00f3n industrial germana lo fue en elevados \u00edndices de eficiencia operativa a pesar de que Alemania carec\u00eda de algunos componentes industriales estrat\u00e9gicos vitales. Ambas cuestiones, entre otras, coadyuvaron a crear el mito de la eficacia industrial-militar alemana y su elevada eficiencia capaces de mantener una prolongada guerra de seis a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, antes de analizar profundamente estos aspectos es importante clarificar los conceptos. La eficacia se refiere aqu\u00ed al valor de calidad de los productos industriales finales, en este caso, el armamento que permiti\u00f3 a Alemania sorprendentes y r\u00e1pidas victorias militares en Europa durante m\u00e1s de dos a\u00f1os. La eficiencia est\u00e1 relacionada con la maximizaci\u00f3n de los recursos y procesos industriales tanto a nivel estructural como funcional. Como tendremos ocasi\u00f3n de comprobar, ambos elementos estuvieron muy lejos de la realidad, pero se anclaron en la historiograf\u00eda perge\u00f1ando el mito aludido de la gran eficacia y eficiencia alemanas que casi les permiti\u00f3 ganar la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, como todo mito, una vez que se le somete a profunda revisi\u00f3n intelectual y se abren los enfoques, tienden a caer r\u00e1pidamente. A finales de la d\u00e9cada de 1940 ya hubo los primeros indicios revisionistas respecto de las tesis com\u00fanmente aceptadas, en las que se se\u00f1alaban que los factores industriales de movilizaci\u00f3n para la guerra en la Alemania nazi no fueron ni tan completos ni tan coordinados respecto del proyecto de agresi\u00f3n como se ten\u00eda considerado (Klein, 1948). Al margen de diversas e importantes contribuciones en esta direcci\u00f3n (Lund, 1998; Overy, 1980, 1982; Robbins &amp; Murphy, 1949; Zeitlin, 1995)que afectaban por lo dem\u00e1s al papel de otros contendientes, la decisiva obra de Tooze (2006)que vino precedida de una completa reevaluaci\u00f3n estad\u00edstica (Tooze: 2001), marc\u00f3 un hito al cuestionar completamente el papel de la industria alemana, su escala de movilizaci\u00f3n y su papel en la guerra. La tesis principal, soportada por un brillante estudio y an\u00e1lisis estad\u00edstico y de fuentes, se centra en que la industria alemana y diversos sectores econ\u00f3micos no actuaron coordinadamente con los planes ideol\u00f3gicos de agresi\u00f3n ante el temor de Hitler de que la poblaci\u00f3n sintiera el peso de la planificaci\u00f3n militar (y de la guerra ya en curso) en sus propias carnes, alej\u00e1ndola del mito del F\u00fchrer paternalista con su pueblo. En relaci\u00f3n con esto, en las siguientes p\u00e1ginas no solo vamos a ahondar en esta direcci\u00f3n, sino que adem\u00e1s lo vamos a relacionar con los planes estrat\u00e9gicos de tipo militar y con la propia estructura econ\u00f3mico-industrial alemana para clarificar un mapa que demostrar\u00e1, a pesar de la inevitable limitaci\u00f3n de espacio, que estos factores incidieron decisivamente en la derrota alemana al representar un desfase insalvable de cara a una moderna y global guerra industrial que Alemania y sus dirigentes no supieron planificar ni en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos ni a escala de planificaci\u00f3n industrial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estructuras de los medios econ\u00f3micos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo ya del primer a\u00f1o de gobierno en 1933, el nazismo comenz\u00f3 un r\u00e1pido proceso de coordinaci\u00f3n (<em>Gleichschaltung<\/em>) que ten\u00eda como finalidad \u00faltima establecer un control exhaustivo de la sociedad alemana y un acelerado transcurso de concentraci\u00f3n del poder sobre el sustrato ideol\u00f3gico nazi (Broszat, 1981). Con la Ley para Asegurar la Unidad del Partido y el Estado (1 de diciembre de 1933), seguida de la Ley de Reconstrucci\u00f3n, de 30 de enero de 1934 (Toynbee, 1985: 41), Hitler se aseguraba que la ideolog\u00eda nacionalsocialista se convirtiese en el \u00fanico canal transmisor a trav\u00e9s del que operar\u00eda el Estado y la sociedad alemanas, al tiempo que la supresi\u00f3n de los L\u00e4nders (regiones y Estados hist\u00f3ricos) le garantizaba una concentraci\u00f3n ejecutiva del poder mediante el que canalizar sus principios ideol\u00f3gicos. Estas disposiciones, entre otras, fijaron el principio de liderazgo (<em>F\u00fchrerprinzip<\/em>) que representaba de facto la doctrina ideol\u00f3gica principal del nazismo, al fijar las \u00f3rdenes y deseos del F\u00fchrer estructuralmente correctas y de obligado cumplimiento para la jerarqu\u00eda del Partido y el Estado. A efectos de la praxis de la gobernanza, el principio de liderazgo supon\u00eda una vertebraci\u00f3n de la ideolog\u00eda nazi canalizada verticalmente y puesta en pr\u00e1ctica por los Gauleiters (Jefes regionales del Partido) y dem\u00e1s miembros prominentes de la estructura de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente, este principio repercuti\u00f3 directamente en la econom\u00eda y su estructura institucional, al incrustar los preceptos ideol\u00f3gicos nazis dentro de una trayectoria industrial y econ\u00f3mica que era ajena a la ideologizaci\u00f3n de sus actividades. Parad\u00f3jicamente, lejos de servir a los intereses de concentraci\u00f3n y maximizaci\u00f3n de los componentes industriales, tanto la <em>Gleichschaltung <\/em>como el <em>F\u00fchrerprinzip<\/em> restaron notable eficiencia ya desde los comienzos del r\u00e9gimen a causa de la duplicidad de actores enfrascados en la movilizaci\u00f3n de recursos. Como era de esperar, la resistencia y pugna entre responsables econ\u00f3micos fue la principal consecuencia de esta pol\u00edtica (Harrison, 1988: 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender estos elementos hay que tener en cuenta lo que trataba de representar el movimiento nazi, tanto a nivel ideol\u00f3gico como a nivel de r\u00e9gimen pol\u00edtico. Lejos de ostentar las caracter\u00edsticas del t\u00edpico partido pol\u00edtico, y por tanto con un alto grado de cohesi\u00f3n en todas las esferas de la acci\u00f3n pol\u00edtica, el nazismo fue principal y sustancialmente un movimiento pol\u00edtico de masas, con un alto grado de heterogeneidad social (Falter, 2009), pero con una notable falta de apreciaci\u00f3n de los aspectos econ\u00f3micos. Todas las corrientes o pensadores que se suponen influyeron o sirvieron a los intereses de conformaci\u00f3n ideol\u00f3gica del movimiento nazi, proced\u00edan de todas las parcelas posibles, excepto de la econom\u00eda (Sherratt, 2014). Esto es f\u00e1cilmente constatable desde el propio programa pol\u00edtico del Partido, de 1920 y que se mantuvo vigente hasta la ca\u00edda del r\u00e9gimen, que representaba una amalgama dif\u00edcilmente digerible de aspectos socialistas, comunistas y de rechazo de las pr\u00e1cticas capitalistas pero que, m\u00e1s all\u00e1 del lenguaje demag\u00f3gico, adolec\u00eda de toda cohesi\u00f3n, representando cualquier cosa menos un programa de acci\u00f3n econ\u00f3mica realizable. De hecho, casi ninguno de los l\u00edderes prominentes del Partido ten\u00eda formaci\u00f3n econ\u00f3mica t\u00e9cnica, lo que tuvo tr\u00e1gicas consecuencias posteriormente. Exceptuando Walther Funk, Ministro de Econom\u00eda, pero ingresado tard\u00edamente el Partido (en 1931), incluso el propio Hjalmar Schacht, que ser\u00eda Presidente del Reichsbank y Plenipotenciario General para la Econom\u00eda de Guerra en 1935, nunca ingres\u00f3 oficialmente al Partido nazi. La ausencia de un programa econ\u00f3mico y la falta de preparaci\u00f3n de sus l\u00edderes aun cuando el objetivo pol\u00edtico del r\u00e9gimen era una guerra exterior con obvias connotaciones econ\u00f3micas, provocaron desajustes graves en la planificaci\u00f3n industrial que comenzaron por la propia estructura de las instituciones depositarias de intereses y objetivos econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p>Originalmente, y mientras el nazismo se consolidaba como una dictadura de Partido \u00fanico, el Ministerio de Econom\u00eda ostent\u00f3 todas las funciones propias de control y planificaci\u00f3n industrial. Sin embargo, en 1935 el r\u00e9gimen anunci\u00f3 al mundo la creaci\u00f3n de las fuerzas armadas del Reich (Wehrmacht), incluyendo su fuerza a\u00e9rea (Luftwaffe), rompiendo as\u00ed definitivamente las limitaciones de Versalles y comenzando de facto su planificaci\u00f3n industrial-militar. En concomitancia con esto, el 18 de octubre de 1936 Hitler emiti\u00f3 el decreto que creaba la Oficina del Plan Cuatrienal, nombrando a Hermann Goering su Plenipotenciario, y otorg\u00e1ndole plenos poderes en la esfera econ\u00f3mica a nivel ministerial para el desarrollo de la industria y la econom\u00eda de guerra<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. La falta de conocimientos de econom\u00eda por parte de Goering (en aquel momento al mismo tiempo Jefe de la Luftwaffe y Plenipotenciario General del Plan Cuatrienal), gener\u00f3 los primeros choques jurisdiccionales con el Ministerio de Econom\u00eda. Estas fricciones aumentaron exponencialmente con el decreto de 4 de febrero de 1938, que abol\u00eda de facto el antiguo Ministerio de Defensa y creaba el OKW (<em>Oberkommando der Wehrmacht<\/em>, Alto Mando de las Fuerzas Armadas). M\u00e1s all\u00e1 de las implicaciones respecto de la planificaci\u00f3n militar de una instituci\u00f3n que, como el OKW, estaba directamente supeditada a Hitler, en el seno de este organigrama se crearon dos brazos con responsabilidades directas en asuntos econ\u00f3micos e industriales. Por una parte, la Oficina de Econom\u00eda de las Fuerzas Armadas, con suboficinas directamente relacionadas con la adquisici\u00f3n de materias primas, el petr\u00f3leo o contratos con determinadas industrias de guerra. Por otro lado surgi\u00f3 la Oficina de Transportes Motorizados de las Fuerzas Armadas, que contaba con su propio Plenipotenciario y se enfocaba no solo hacia aspectos t\u00e9cnicos del desarrollo m\u00f3vil del Ej\u00e9rcito, sino que adem\u00e1s dispon\u00eda de \u00e1mbitos econ\u00f3micos ligados a la evoluci\u00f3n y expansi\u00f3n de las fuerzas mecanizadas de la Wehrmacht <em>(Handbook on German Military Fo<\/em>rces, 1945: 16-18).<\/p>\n\n\n\n<p>Para complejizar a\u00fan m\u00e1s las cosas, el decreto de 4 de septiembre de 1938 (Ley de Defensa Nacional) creaba dos nuevas instituciones con funciones econ\u00f3micas pero ligadas directamente al Alto Mando Militar. El Consejo de Defensa Nacional, puesto bajo la direcci\u00f3n de Goering como representante directo de Hitler, ten\u00eda como principal funci\u00f3n la preparaci\u00f3n del pa\u00eds para la Defensa en tiempos de paz, pero integrando componentes militares y econ\u00f3micos en la planificaci\u00f3n. Entre sus 14 miembros permanentes se encontraban el Plenipotenciario General para la Econom\u00eda de Guerra, el Ministro de Finanzas y el Presidente del Reichsbank, adem\u00e1s del Jefe del OKW (Wilhelm Keitel) y representantes de las tres ramas de la Wehrmacht<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Este Consejo supon\u00eda, sobre el papel, la m\u00e1xima centralizaci\u00f3n de las actividades pol\u00edticas y econ\u00f3micas de cara a la planificaci\u00f3n militar pero pronto se mostr\u00f3 inoperante ante las incesantes luchas de poder entre distintas instituciones con funciones muy similares entre s\u00ed. Por otro lado, el Comit\u00e9 de Defensa Nacional era el \u00f3rgano que preparaba y estudiaba los distintos escenarios para que fuesen aprobados por el Consejo de Defensa Nacional, en el que estaba integrado. Lo interesante en este caso es que el Comit\u00e9 estaba presidido por el Jefe del OKW, y contaba con representantes de las distintas armas de la Wehrmacht, un representante del Plenipotenciario del Plan Cuatrienal y el Plenipotenciario General para la Econom\u00eda de Guerra, entre otros. En el Comit\u00e9 se hac\u00edan visibles los intereses industriales de las Fuerzas Armadas, no solo a causa de que estaba integrado por m\u00faltiples militares, sino porque en su seno la fuerza de la Wehrmacht se encontraba bien representada por el Plenipotenciario General para la Econom\u00eda de Guerra, en manos de Walther Funk, quien ostentaba al mismo tiempo el cargo de Ministro de Econom\u00eda<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las funciones del Plenipotenciario General para la Econom\u00eda de Guerra eran extremadamente importantes. De \u00e9l depend\u00edan todos los esfuerzos de la econom\u00eda en tiempos de paz escorados hacia las necesidades militares, exceptuando la industria de armamentos, en aquel momento supeditada a la Oficina de Econom\u00eda del OKW y a la Oficina del Plan Cuatrienal. Este Plenipotenciario deb\u00eda asegurar todas las medidas de capacidad industrial para asegurar un r\u00e1pido rearme en conjunci\u00f3n con los planificadores econ\u00f3micos del OKW. Para lograr estos ambiciosos objetivos, el Plenipotenciario General para la Econom\u00eda de Guerra ten\u00eda varias agencias subordinadas a \u00e9l, entre ellas los Ministerios de Econom\u00eda, Trabajo y Agricultura, as\u00ed como el Comisario para el Control de Precios. La concentraci\u00f3n de este esfuerzo quedaba garantizada sobre el papel, como se ha indicado, con el ascenso en 1938 de Walther Funk como Ministro de Econom\u00eda y Plenipotenciario General para la Econom\u00eda de Guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los acontecimientos pol\u00edticos de 1938 y 1939 pusieron en duda el plan de rearme y la eficacia de las medidas econ\u00f3micas e industriales para alcanzar el objetivo de lograr una elevada capacidad industrial en relaci\u00f3n con el plan de rearme. En efecto, el <em>Anschluss<\/em> de Austria y la incorporaci\u00f3n de los Sudetes, ambos en 1938, y la invasi\u00f3n de Checoslovaquia en la primavera de 1939, generaron dos escenarios que tuvieron que enfrentar los l\u00edderes nazis desde los aspectos econ\u00f3micos. Por una parte, el siguiente paso planeado por Hitler (la invasi\u00f3n de Polonia) aparec\u00eda como un escenario de alto riesgo que muy posiblemente arrastrar\u00eda al Reich a la guerra con Francia y Gran Breta\u00f1a. Por consiguiente, los a\u00f1os de paz y crecimiento econ\u00f3mico-industrial se ver\u00edan puestos bajo un panorama de aislamiento comercial y tensiones respecto de la industria de armamentos. Por otro lado, entre 1935 y 1939, la Econom\u00eda de Guerra (<em>Wehrwirtschaft<\/em>) no hab\u00eda logrado sus objetivos de planificaci\u00f3n racional, preparaci\u00f3n econ\u00f3mica para la guerra y movilizaci\u00f3n de recursos (Spiegel, 1940). A pesar de las medidas emprendidas, la Wehrmacht no se encontraba preparada para un conflicto mundial, ni t\u00e9cnica ni cuantitativamente (Balsamo, 1991). La forma de trabajar de Goering, altamente ambiciosa e independiente, hab\u00eda provocado choques permanentes con Funk y con la Oficina de asuntos econ\u00f3micos del OKW. Mientras que la industria de armamentos ten\u00eda fuertes conexiones regionales a trav\u00e9s de los representantes del OKW, el Ministerio de Econom\u00eda se debat\u00eda permanentemente entre los acuerdos previos con los responsables de la industria de armamentos del OKW y las ambiciones y falta de conocimientos econ\u00f3micos de Goering como responsable del Plan Cuatrienal. Como consecuencia de ello, se hab\u00edan tomado medidas en los a\u00f1os anteriores a la guerra que desconectaban la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica militar del programa de rearme. As\u00ed, en 1937 Goering hab\u00eda cancelado el programa de bombarderos estrat\u00e9gicos (Dornier 19 y Junkers 89) con la idea de ahorrar aluminio (altamente escaso en Alemania) y canalizarlo hacia tipos m\u00e1s baratos y relacionados con ataques t\u00e1cticos a tierra, como el legendario Stuka (Balsamo, 1991: 268-269).<\/p>\n\n\n\n<p>Muy lejos de lo que habitualmente se cree, el Estado nazi no hab\u00eda alcanzado en v\u00edsperas de la Segunda Guerra Mundial el objetivo de una econom\u00eda militarizada o concentrada en el rearme, ni tecnol\u00f3gica, ni organizativa ni estructuralmente. Bancos como el Comerz-Bank, el Deutsche Bank o el Dresdner Bank, que en 1933-34 dispon\u00edan de abundante capital p\u00fablico, fueron totalmente privatizados en 1937-38 (Sweezy, 1944: 44). Con la excepci\u00f3n del conglomerado industrial Reichswerke Hermann G\u00f6ring, fundado en 1937 y de capital totalmente p\u00fablico, la mayor\u00eda de las grandes empresas relacionadas con el esfuerzo industrial-militar eran total o parcialmente de propiedad privada (Overy, 1995). Grandes consorcios como Junkers, Krupp, Henkel, Henschel, Opel o Daimler Benz<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> se mantuvieron en manos privadas generando sus propios productos, compitiendo entre s\u00ed y provocando pugnas pol\u00edticas e industriales por el control de los contratos militares que restaron notable eficiencia a la maquinaria de guerra alemana ya en 1939.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas limitaciones, perfectamente conocidas por el Alto Mando pero que no impidieron tomar el riesgo de un conflicto generalizado, provocaron una nueva reestructuraci\u00f3n el 30 de agosto de 1939, tan solo dos d\u00edas antes del comienzo de la guerra. La creaci\u00f3n del Consejo Ministerial para la Defensa Nacional reagrup\u00f3 a los responsables de la econom\u00eda de guerra, limitando su n\u00famero para que la influencia de sus decisiones cayera bajo el control de muy pocos organismos e instituciones. Liderado por Goering en calidad de Ministro Plenipotenciario del Plan Cuatrienal, en este Consejo estaban presentes el Jefe del OKW, el Plenipotenciario General para la Econom\u00eda de Guerra (que era el Ministro de Econom\u00eda), el Plenipotenciario General para la Administraci\u00f3n y dos figuras con marcado car\u00e1cter pol\u00edtico, como el Jefe de la Canciller\u00eda del Reich y un delegado directo del F\u00fchrer. Estas dos \u00faltimas personalidades (junto con la figura de Goering) supon\u00edan la supeditaci\u00f3n de facto de este organismo a los intereses pol\u00edticos imperantes, esencialmente las directrices del F\u00fchrer, vaciando de contenido t\u00e9cnico sus sesiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente, el 22 de noviembre de 1939 se modific\u00f3 la antigua Oficina de Asuntos Econ\u00f3micos del OKW pasando a denominarse Oficina de Econom\u00eda de Guerra y Armamentos, bajo el mando del general Thomas<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. Esta oficina dispon\u00eda de cuatro brazos especializados (econ\u00f3mico, armamentos, materias primas estrat\u00e9gicas y contratos) y representaba los intereses industriales y armament\u00edsticos inmediatos de la Wehrmacht. Su funcionamiento, sin embargo, dejaba mucho que desear. En teor\u00eda deb\u00eda colaborar con otras agencias e instituciones una vez establec\u00eda el calendario de necesidades industriales y de armamento tanto dentro como fuera del Reich, pero esos niveles de colaboraci\u00f3n estaban constre\u00f1idos por la creciente politizaci\u00f3n del entramado industrial-militar, en aquel momento controlado esencialmente por Goering. Las disputas entre esta oficina y Goering fueron recurrentes, y aumentaron conforme las necesidades de materias primas y armamento m\u00e1s desarrollado se hicieron dram\u00e1ticas desde 1941(Kroener, M\u00fcller, &amp; Umbreit, 2000: 127-132).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, el Ministerio de Econom\u00eda (que no ten\u00eda enlace directo con la Oficina de Econom\u00eda de Guerra y Armamentos del OKW) se vio paulatinamente postergado a pesar de que entre sus funciones estaba el control de las principales industrias de Alemania, la mayor\u00eda de las cuales ya hab\u00edan iniciado amplios programas militares. Su \u00fanica conexi\u00f3n con el esfuerzo de guerra era el representante del Plan Cuatrienal, y \u00e9ste (es decir, Goering) fue canalizando cada vez m\u00e1s recursos y programas econ\u00f3micos hacia los complejos industriales controlados por el jefe de la Luftwaffe. En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, el Ministerio de Econom\u00eda acab\u00f3 centrado \u00fanicamente en los aspectos econ\u00f3micos civiles del Reich a pesar de que \u00e9stos eran dif\u00edcilmente separables de los intereses industriales militares en tiempos de guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>La necesidad de encarar una guerra contra dos potencias industriales y militares como Francia y Gran Breta\u00f1a, puso en entredicho la supuesta planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica de car\u00e1cter industrial de Alemania. El propio general Thomas argument\u00f3 despu\u00e9s de la guerra que el Reich no se encontraba preparado en ninguna de las esferas para una guerra larga e industrial. Ninguno de los tres vectores indispensables para acometer semejante empresa (direcci\u00f3n de la econom\u00eda de paz bajo objetivos militares, preparaci\u00f3n de la guerra econ\u00f3mica, y preparaci\u00f3n de una econom\u00eda de guerra) se hallaba plenamente desarrollado en 1939 o 1940<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>. Como consecuencia, e ir\u00f3nicamente, el \u00e9xito en la campa\u00f1a de Polonia de 1939 no hizo sino confrontar al r\u00e9gimen con la cruda realidad. El solapamiento de funciones, las luchas jurisdiccionales, la politizaci\u00f3n de las actividades econ\u00f3micas, y la falta de simplicidad en los procesos industriales enfocados hacia una guerra moderna, eficiente e industrial, arrojaron sombras sobre el futuro de la Wehrmacht en fecha tan temprana como principios de 1940.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la asombrosamente r\u00e1pida victoria frente a Polonia fue un espejismo que ocult\u00f3 las limitaciones de la planificaci\u00f3n militar. Ninguno de los planes de producci\u00f3n de la industria aeron\u00e1utica comenzados en 1936 cumpli\u00f3 sus objetivos (Overy, 1975). De las f\u00e1bricas alemanas sal\u00edan unos 50 carros de combate al mes antes del comienzo de la guerra, incluso por debajo de la producci\u00f3n de Gran Breta\u00f1a, siendo los modelos m\u00e1s producidos los tipos ligeros (Mark I y II), y no se comenzaron a producir los modelos medios hasta 1938 (Mark III) y 1939 (Mark IV) (Klein, 1948). A pesar de que el presupuesto militar se hab\u00eda incrementado, todav\u00eda en 1939 el apartado de servicios, construcci\u00f3n de residencias y otras industrias civiles constitu\u00edan el rubro m\u00e1s voluminoso de los presupuestos del Reich. Estos hechos constataron el miedo del r\u00e9gimen a un incremento de la inflaci\u00f3n que sin duda ser\u00eda muy mal visto por la poblaci\u00f3n, y podr\u00eda haber afectado a la imagen p\u00fablica de Hitler como el salvador de Alemania. Las asignaciones p\u00fablicas y prestaciones a las familias alemanas fueron, durante el III Reich, las m\u00e1s altas de los contendientes (Aly, 2008: 91), y explican en cierta medida el dilema del r\u00e9gimen entre la elecci\u00f3n de una masiva pol\u00edtica de producci\u00f3n industrial-militar (planificada) y la actitud paternalista de cara a su pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, Alemania entr\u00f3 en guerra con su famosa eficiencia en entredicho. No menos de 2000 de los 2900 carros de combate empleados en Polonia eran modelos obsoletos (Balsamo, 1991: 268)y en 1940 la Wehrmacht a\u00fan dispon\u00eda de unos 100 modelos diferentes de camiones (Askey, 2014: 307-312). Al contrario de lo que se cree, el III Reich acometi\u00f3 una contienda mundial a\u00fan con un Ej\u00e9rcito esencialmente hipom\u00f3vil a pesar de la fascinaci\u00f3n que ejerc\u00eda (y ejerce) su fuerza Panzer y mecanizada. En 1939 la Wehrmacht todav\u00eda hac\u00eda uso de 573.000 caballos para incrementar la movilidad de su Ej\u00e9rcito, cifra que aument\u00f3 a 771.000 en 1940 para ocultar las carencias y limitaciones de su industria mecanizada y motorizada (Askey, 2014: 97). La escasez de medios estaba directamente relacionada con la falta de simplificaci\u00f3n de los procesos industriales y el desorden imperante en los estudios t\u00e9cnicos de armas y equipamiento, precisamente porque no se hab\u00eda planificado una estrategia clara respecto del tipo de guerra y sus necesidades econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p>A la inusitada cantidad de tipos de armas (muchas de las cuales estaban ya obsoletas en 1939) y equipo militar (H.-D. M\u00fcller, 2016: 112-132), hab\u00eda que a\u00f1adir el incumplimiento de estrat\u00e9gicos programas de rearme, como el famoso Plan Z. Este Plan, que preve\u00eda equiparar como m\u00ednimo a la Marina de Guerra alemana (<em>Kriegsmarine<\/em>) con la Royal Navy, comenz\u00f3 tan tard\u00edamente como a principios de 1939, y preve\u00eda la construcci\u00f3n de seis superacorazados, dos portaviones y 249 submarinos, entre otras unidades, para que estuviesen disponibles en 1943 o 1944 (Humble, 1971: 34). A pesar de las indicaciones del almirante Doenitz acerca de la necesidad de concentrar la construcci\u00f3n de unidades navales en torno a los submarinos, que resultaban mucho m\u00e1s eficientes en una guerra econ\u00f3mica contra Gran Breta\u00f1a, finalmente se decidi\u00f3 emprender un masivo programa de construcci\u00f3n de buques de superficie que, parad\u00f3jicamente, fue ordenado por Hitler el 27 de enero de 1939 otorg\u00e1ndole prioridad sobre el armamento del Ej\u00e9rcito y la aviaci\u00f3n (Ruge, 1965: 39). La consecuencia directa de una planificaci\u00f3n tan tard\u00eda del Plan Z, incluso a costa de los programas de rearme del Ej\u00e9rcito, fue que en 1939 ni la Kriegsmarine ni el Ej\u00e9rcito se encontraban preparados con equipamiento moderno, simplificaci\u00f3n de tipos, y una escala de producci\u00f3n alta.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la fabricaci\u00f3n de armamentos en el conjunto de la producci\u00f3n industrial representaba en 1940 solo el 19% del total (Kehrl, 1955: 339), lo que arrojaba serias dudas respecto de la movilizaci\u00f3n de recursos industriales dentro del proyecto de rearme. Igualmente, Alemania era dram\u00e1ticamente insuficiente en materias primas estrat\u00e9gicas. Aunque produc\u00eda ingentes cantidades de aluminio (esencial para la aviaci\u00f3n), necesitaba para su producci\u00f3n enormes cantidades de energ\u00eda el\u00e9ctrica para el refinado por termoelectrolisis, lo que constituy\u00f3 un serio problema al conectar la industria militar con la civil en plena lucha entre el OKW y el Ministerio de Econom\u00eda. Aunque importaba magnesio y cobre, dispon\u00eda de cierta producci\u00f3n local que permit\u00eda determinado nivel de autonom\u00eda, algo que no ocurr\u00eda con la vital bauxita, de la que carec\u00eda por completo<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>. Estos problemas estructurales nunca fueron resueltos por completo, en especial porque en 1939 a\u00fan no exist\u00eda un Ministerio de Armamentos que canalizara el esfuerzo militar y de producci\u00f3n en funci\u00f3n de criterios de flexibilidad, estrategia general y maximizaci\u00f3n de recursos. A pesar de que Alemania era el principal productor de acero del mundo, la diversificaci\u00f3n de industrias y la existencia paralela de organismos discrepantes en cuanto a los objetivos de producci\u00f3n, deriv\u00f3 en p\u00e1nico generalizado nada m\u00e1s concluir la campa\u00f1a polaca. En efecto, el 29 de septiembre de 1939 (un d\u00eda despu\u00e9s de la capitulaci\u00f3n de Varsovia), el general Thomas (responsable de la Oficina de Econom\u00eda de Guerra y Armamentos del OKW), emit\u00eda un memor\u00e1ndum al Jefe del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito (Franz Halder) en el que advert\u00eda de que Alemania ten\u00eda una carencia mensual de seiscientas mil toneladas de acero con destinos militares, y que no se pod\u00eda esperar un incremento de la producci\u00f3n de p\u00f3lvora hasta 1941 (Frieser, 2013: 41).<\/p>\n\n\n\n<p>Detectadas todas estas disfunciones, y mientras se preparaba el ataque a Francia a trav\u00e9s de B\u00e9lgica y Holanda, un decreto de Hitler de 20 de marzo de 1940 creaba finalmente el Ministerio de Armamentos y Municiones. Este Ministerio (en manos de Frizt Todt, jefe de la poderosa organizaci\u00f3n que llevaba su nombre) hac\u00eda desaparecer de facto los anteriores Consejo y Comit\u00e9 de Defensa Nacional, aunque se manten\u00eda plenamente en sus funciones la Oficina de Econom\u00eda de Guerra y Armamentos del OKW. Los objetivos del nuevo Ministerio eran el control completo y centralizado de las actividades civiles relacionadas con la industria militar, coordin\u00e1ndose que la mencionada oficina del OKW mediante un delegado permanente<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>. La persistencia de estos dos organismos no ayud\u00f3 a la preparaci\u00f3n definitiva de Alemania para una guerra industrial puesto que el OKW era especialmente exigente con las peticiones de material militar no siempre teniendo en cuenta las capacidades de la industria.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo Ministerio deb\u00eda hacer frente a una aut\u00e9ntica crisis de la industria de guerra en v\u00edsperas del ataque a Francia, que finalmente se produjo el 10 de mayo de 1940. En efecto, el 1 de mayo la Wehrmacht ten\u00eda una carencia de armas y munici\u00f3n del 40% por t\u00e9rmino medio en comparaci\u00f3n con octubre de 1939 (Frieser, 2013: 42). Los carros de combate (cuyas bajas en la campa\u00f1a polaca hab\u00edan ascendido a casi el 50%) se incrementaron hasta niveles similares de antes de la guerra, pero a\u00fan con un crecimiento m\u00e1s sostenido de los tipos ligeros. Esto explicar\u00eda por qu\u00e9 la Wehrmacht se nutri\u00f3 de m\u00e1s de 300 carros de combate checos capturados, indiscutiblemente mejores que los Mark I y II. La distinta percepci\u00f3n que ten\u00edan los planificadores militares y civiles tuvo un nuevo ejemplo en la asignaci\u00f3n de acero para la industria militar. De las 445.000 toneladas asignadas para el segundo cuarto de 1940, solo 25.000 ten\u00edan como destino los carros de combate y unidades mecanizadas (Frieser, 2013: 49). Solo 16 de las 157 divisiones destinadas a la ofensiva en el oeste estaban plenamente motorizadas, lo que cabe achacarlo a una p\u00e9sima planificaci\u00f3n industrial puesto que Alemania solo fabricaba unos 1.000 camiones al mes, cantidad a todas luces insuficiente al comienzo de una campa\u00f1a que presumiblemente alargar\u00eda las l\u00edneas de comunicaciones. Por su parte, la Luftwaffe tampoco hab\u00eda logrado incrementar notablemente su producci\u00f3n y hab\u00eda fallado sistem\u00e1ticamente en las cantidades previstas a pesar de toda la atenci\u00f3n recibida por Goering como Jefe de la Fuerza A\u00e9rea y Plenipotenciario del Plan Cuatrienal (Overy, 1980). Ni cuantitativa ni cualitativamente la Luftwaffe era superior a sus enemigos aquella primavera de 1940.<\/p>\n\n\n\n<p>La campa\u00f1a de Rusia de 1941 tension\u00f3 dram\u00e1ticamente a la industria de guerra alemana, oblig\u00e1ndola a adoptar medidas extremas para hacer frente a una campa\u00f1a que devoraba hombres y material de manera vertiginosa. De igual forma, el verano de 1941 demostr\u00f3 a Hitler y a las autoridades responsables de la planificaci\u00f3n armament\u00edstica que la supuesta calidad superior del equipamiento de la Wehrmacht era m\u00e1s un mito que una realidad. La aparici\u00f3n en escena del carro de combate sovi\u00e9tico T-34 (muy superior a los tipos alemanes de aquel momento), o la excelente calidad del armamento ligero sovi\u00e9tico, evidenciaron que las victorias alemanas se hab\u00edan debido a otros factores y no a la superioridad t\u00e9cnica o cualitativa. 1942 fue, en este sentido, el a\u00f1o clave, produci\u00e9ndose una nueva completa reestructuraci\u00f3n organizacional de la industria armament\u00edstica. En febrero Albert Speer asumi\u00f3 el control del Ministerio de Armamentos y Municiones tras la muerte accidental de Todt. Los innumerables problemas con la Oficina de Econom\u00eda de Guerra y Armamentos del OKW acabaron resolvi\u00e9ndose bruscamente con la extinci\u00f3n de la Oficina de Asuntos Econ\u00f3micos (en la que estaba inserta) y el traslado de la rama de Armamentos de dicha Oficina al Ministerio controlado por Speer, manteniendo el OKW la Oficina de Econom\u00eda de Guerra con funciones muy reducidas (Kroener et&nbsp;al., 2000: 145). De igual manera, la Oficina del Plan Cuatrienal, la Oficina de Transportes Motorizados (a\u00fan entonces bajo control de la Wehrmacht) y las principales funciones de producci\u00f3n del Ministerio de Econom\u00eda fueron trasladadas paulatinamente el Ministerio de Armamentos iniciando, aunque tard\u00edamente, un verdadero proceso de maximizaci\u00f3n de recursos, simplificaci\u00f3n de tipos y racionalizaci\u00f3n industrial. Speer procedi\u00f3 a reorganizar los \u201cc\u00edrculos\u201d de producci\u00f3n ya iniciados en \u00e9poca de Todt, aunque ahora con controles m\u00e1s exhaustivos de cada producto, desde la materia prima al acabado final (Milward, 1986: 141). En orden a equiparar el esfuerzo de producci\u00f3n de guerra sobre los territorios ocupados o neutrales, el Ministerio de Speer cre\u00f3 o desarroll\u00f3 oficinas especializadas sobre Francia, Rusia, Grecia, Portugal o Espa\u00f1a que fijaban cuotas de producci\u00f3n o transferencias de materias primas<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, el decreto de concentraci\u00f3n del 2 de septiembre de 1943 limitaba los hasta ahora a\u00fan existentes solapamientos administrativos a causa de que muchas industrias ten\u00edan presencia y delegados en varias instituciones simult\u00e1neamente, al tiempo que se modificaba el nombre del ministerio por el de Ministerio de Armamento y Producci\u00f3n de Guerra. Revestido ahora de un poder absoluto, Speer pudo emitir decretos de obligado cumplimiento hacia todas las esferas con v\u00ednculos industriales, con excepci\u00f3n del comercio internacional, todav\u00eda bajo jurisdicci\u00f3n de Funk. La Junta Central de Planeaci\u00f3n, creada en octubre de 1943, y compuesta \u00fanicamente de tres miembros (Speer, y representantes del Ministerio de Econom\u00eda y de la Luftwaffe) estableci\u00f3 un f\u00e9rreo control sobre la asignaci\u00f3n de materias primas, ahora directamente canalizadas hacia armamento defensivo (Milward, 1986: 142). Las posteriores mejoras en la estructura del Ministerio (como la absorci\u00f3n completa de la producci\u00f3n naval y de cazas) no hicieron sino ahondar en mecanismos de simplificaci\u00f3n operativa y administrativa, as\u00ed como el perfeccionamiento de las oficinas de enlace entre Speer y otras agencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00e1fico 1. Organismos con esferas de influencia econ\u00f3mica, 1939-1945<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"http:\/\/www.ugr.es\/~resi\/industria-militar-alemana1.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Fuente: elaboraci\u00f3n propia<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la reorganizaci\u00f3n de 1942 culmin\u00f3 en marzo con la erecci\u00f3n del Departamento Econ\u00f3mico y Administrativo de los Campos de Concentraci\u00f3n de las SS (WVHA), que abarcaba todas las materias econ\u00f3micas, industriales y laborales en torno a la inmensa maquinaria de las SS y los campos por ellos controlados <em>(Handbook on German Military Fo<\/em>rces, 1945: 23). Este Departamento, conformado por cuatro Oficinas, representaba los intereses directos de las SS en la conformaci\u00f3n del Nuevo Orden europeo: un Estado dentro del Estado con objetivos raciales. Aunque se ha resaltado poco, los intereses econ\u00f3micos de las SS eran inmensos al controlar m\u00e1s de 500 industrias relacionadas con la log\u00edstica, la producci\u00f3n de armamento destinado a las Waffen-SS o la fuerza laboral anexa a los campos de concentraci\u00f3n, de varios cientos de miles de personas. Esta fue la \u00fanica estructura econ\u00f3mica que qued\u00f3 al margen del control de Speer como consecuencia del enorme poder de Heinrich Himmler; poder que se increment\u00f3 con su nombramiento como Ministro del Interior en agosto de 1943. La conflictiva relaci\u00f3n entre Speer y Himmler marc\u00f3 la historia de las esferas econ\u00f3micas de cada uno durante los dos \u00faltimos a\u00f1os de la guerra, en especial como consecuencia de la renuencia de Himmler y la WVHA a trasladar mano de obra de los campos de concentraci\u00f3n hacia las industrias de guerra (Wachsmann, 2015: 458-462). En este sentido, el programa de exterminio y utilizaci\u00f3n de los prisioneros como fuerza laboral al servicio del Nuevo Orden eran claramente contrarias a los deseos de Speer por lograr la m\u00e1xima eficiencia de la fuerza laboral existente en Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta evoluci\u00f3n determin\u00f3 finalmente la estructura definitiva (salvo ligeros cambios) tanto del Ministerio de Armamento como de las diversas instituciones u organismos relacionados con el esfuerzo industrial-militar, como puede observarse en los siguientes cuadros.<\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00e1fico 2. Estructura del Ministerio de Armamentos (simplificado)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"http:\/\/www.ugr.es\/~resi\/industria-militar-alemana2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Fuente: elaboraci\u00f3n propia<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La influencia en la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las fricciones administrativas que provocaron toda esta estructura de intereses contrapuestos, luchas de poder y falta de coordinaci\u00f3n, fueron muy visibles desde antes de la guerra y afectaron decisivamente la toma de decisiones estrat\u00e9gicas. En este punto se podr\u00eda afirmar que Alemania entr\u00f3 en la contienda mundial no solo sin una proyecci\u00f3n industrial-militar definida, sino adem\u00e1s con precipitaciones estrat\u00e9gicas que determinaron desde muy pronto el futuro de la guerra. Muy lejos de planificar un conflicto que se presum\u00eda largo por la escala del poder militar y econ\u00f3mico de los contendientes, Hitler aceler\u00f3 el proceso de agresi\u00f3n desde 1938 con vagas ideas geopol\u00edticas y confiando ciegamente en la inacci\u00f3n de sus potenciales rivales. Para ocultar las carencias y limitaciones de su rearme proyect\u00f3 conflictos a escala regional con niveles de movilizaci\u00f3n parciales y con objetivos pol\u00edticos limitados. Esto ha sido definido muy acertadamente como una Blitzkrieg econ\u00f3mica, que resultaba exactamente lo contrapuesto a lo que defend\u00eda Thomas, que no era otra cosa que una guerra de amplitud (Milward, 1986: 39-42). Las diferencias estrat\u00e9gicas entre uno y otro concepto resultaban evidentes. La Blitzkrieg econ\u00f3mica relacionaba los resultados militares inmediatos con una baja movilizaci\u00f3n humana y de recursos, que se ajustaba muy bien a la idea del F\u00fchrer de mantener una pol\u00edtica paternalista que alejara al pueblo de las restricciones de la guerra. Por su parte, una contienda de amplitud presupon\u00eda no solo la posibilidad de un conflicto largo, sino tambi\u00e9n la planificaci\u00f3n anticipada de los objetivos militares y econ\u00f3micos que hicieran posible una tensi\u00f3n permanente de las organizaciones relacionadas con la guerra sin generar traumas socioecon\u00f3micos. Para que la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica de largo recorrido funcionara, deb\u00eda profesionalizarse la toma de decisiones industrial con una verdadera concentraci\u00f3n administrativa y una simplificaci\u00f3n de canales. La inconsistencia del discurso de Hitler, que unas veces deseaba evitar una confrontaci\u00f3n con Gran Breta\u00f1a o una guerra en dos frentes, y otras analizaba el tablero internacional en par\u00e1metros meramente ideol\u00f3gicos nazis (lucha contra el bolchevismo, <em>Lebensraum<\/em>), tuvo su fiel reflejo en la ambivalente estrategia militar elegida con los a\u00f1os (G\u00f6rlitz, 2007: 191-225).<\/p>\n\n\n\n<p>El diario de guerra de Franz Halder (Jefe del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito de 1939 a 1942) es una prueba del desconcierto en la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica desde la perspectiva econ\u00f3mica. Las reuniones en el Cuartel General del OKH (Mando Supremo del Ej\u00e9rcito) demostraban a trav\u00e9s del diario de Halder que la principal preocupaci\u00f3n del Alto mando era la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica meramente militar, en especial a nivel operacional. Resulta cuando menos sorprendente que la primera reuni\u00f3n en la que se discutieron asuntos de estrategia econ\u00f3mica qued\u00f3 reflejada en la entrada del 4 de noviembre de 1939 (tras la campa\u00f1a polaca) y se refer\u00eda \u00fanicamente a cuestiones generales (Burdick &amp; Jacobsen, 1992: 73). La siguiente anotaci\u00f3n, tambi\u00e9n de asuntos esencialmente log\u00edsticos, databa del 11 de junio de 1940, ya pr\u00e1cticamente concluida la campa\u00f1a contra Francia. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que los asuntos industriales y de estrategia econ\u00f3mica no se debatiesen, pero se efectuaban en este momento de la guerra en los escalones medios y t\u00e9cnicos. En relaci\u00f3n con esto, la primera Directiva de guerra espec\u00edficamente relacionada con la estrategia econ\u00f3mica fue la n\u00famero 6, del 29 de noviembre de 1939, y en ella se hac\u00edan vagas menciones al mantenimiento del control de las rutas de suministros de Gran Breta\u00f1a y en acopiar \u201clas necesarias provisiones tan pronto sea posible\u201d de cara a una hipot\u00e9tica invasi\u00f3n (Trevor-Roper, 2005: 75). Solo de esta manera se podr\u00eda explicar que al concluir la invasi\u00f3n de Polonia en octubre de 1939 se diera la sorprendente orden de desmovilizaci\u00f3n parcial del Ej\u00e9rcito: simplemente no se esperaba una guerra larga para la que Alemania no estaba preparada (Frieser, 2013: 32-39). Todas las pruebas aportadas durante el Juicio de Nuremberg respecto a la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica industrial, demostraron dos cosas innegables. Por una parte, el III Reich se encontraba mejor preparado en t\u00e9rminos de potencia econ\u00f3mica que en 1914, pero por otra parte (y para sorpresa de los aliados), Alemania no hab\u00eda desarrollado ning\u00fan tipo de estrategia a largo plazo para encarar el conflicto, asomando durante el juicio las discrepancias y conflictos entre las distintas esferas econ\u00f3micas en juego.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos factores afectaron decisivamente el dise\u00f1o y ejecuci\u00f3n de la estrategia militar en todos los teatros de operaciones, pero muy especialmente en los que acabar\u00edan inclinando la balanza. Para la primavera de 1941, y cuando el ataque a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica era inminente, la crisis de municiones mostraba una inc\u00f3moda realidad que el Alto Mando (y en especial Hitler) pretendieron ignorar. Ninguno de los planes dise\u00f1ados en 1936 para el incremento de materiales explosivos se hab\u00eda cumplido, quedando a efectos pr\u00e1cticos por debajo del 50% de lo proyectado en todos los objetivos (Kroener et&nbsp;al., 2000: 494). Las importaciones de materiales estrat\u00e9gicos para la industria de guerra hab\u00edan sufrido una dr\u00e1stica ca\u00edda a principios de 1941 lo que gener\u00f3 que tampoco los planes de fabricaci\u00f3n de armamento (tanto pesado como ligero) pudiesen cumplir con el programa dise\u00f1ado, a pesar de que el Ministerio de Armamentos funcionaba como el canal tendente a la maximizaci\u00f3n del esfuerzo de guerra (Kroener et&nbsp;al., 2000: 578). Las entradas del Diario de guerra de Halder demuestran c\u00f3mo estos factores influ\u00edan decisivamente en la planificaci\u00f3n de Barbarroja (el ataque a la URSS).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la insistencia historiogr\u00e1fica respecto del debate sobre los objetivos de Barbarroja (ataque sobre Mosc\u00fa o bifurcaci\u00f3n de las l\u00edneas de penetraci\u00f3n), lo cierto es que fueron los factores industriales <em>previos<\/em> lo que marcaron la pauta y afectaron decisivamente los objetivos militares. Incluso los protagonistas del dise\u00f1o de la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica de los objetivos mostraban pocos meses antes su sorpresa ante la falta de clarificaci\u00f3n. En su entrada en el Diario de Operaciones de Halder del 28 de enero de 1941, se mencionaba expl\u00edcitamente que \u201cel prop\u00f3sito no est\u00e1 claro\u201d y que las discusiones con los planificadores de la industria de guerra y el liderazgo militar no hab\u00edan resuelto ninguna de las muchas dudas que estaban sobre la mesa (Burdick &amp; Jacobsen, 1992: 248-249). Durante las semanas previas al ataque, la mayor parte de las reuniones y discusiones en el seno del Alto Mando alem\u00e1n giraron en torno a cuestiones esencialmente operacionales y t\u00e1cticas, con una insistencia casi obsesiva en lograr la eliminaci\u00f3n f\u00edsica del poder\u00edo militar sovi\u00e9tico al oeste de los grandes r\u00edos de Rusia. Las cuestiones econ\u00f3micas quedaron relegadas a un segundo plano y no se fij\u00f3 de facto ning\u00fan objetivo estrat\u00e9gico de naturaleza econ\u00f3mica pensando en la posibilidad de que la campa\u00f1a fuese larga, centrando por tanto todo el operativo y las esperanzas en una campa\u00f1a de entre 6 y 8 semanas. En este sentido, no ser\u00eda exagerado se\u00f1alar que esta limitaci\u00f3n de los objetivos y la falta de planeaci\u00f3n a largo plazo ten\u00edan relaci\u00f3n directa con la escasa eficiencia de la industria de guerra alemana.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, en abril de 1941 la producci\u00f3n mensual de armamento no superaba por t\u00e9rmino medio el 70% de su capacidad real, siendo especialmente baja en medios mecanizados que se presupon\u00edan esenciales a causa de la inmensidad del espacio ruso (R.-D. M\u00fcller, 2000: 632). Respecto de las unidades blindadas, solo el modelo Panzer III hab\u00eda duplicado su disponibilidad para junio de 1941 (hasta las 1.440 unidades), mientras que el mejor carro de combate del momento (el modelo IV) solo se hab\u00eda incrementado en menos de 200 unidades desde mayo de 1940 (R.-D. M\u00fcller, 2000: 636-637). Como resultado, la campa\u00f1a rusa estaba limitada operativamente a la disponibilidad de medios que, en l\u00edneas generales, no iba m\u00e1s all\u00e1 de los 3-4 meses. El desv\u00edo de gran parte de los efectivos del Grupo de Ej\u00e9rcitos Centro que marchaban en direcci\u00f3n a Mosc\u00fa para enfrentarse al peligro de fuertes concentraciones de unidades sovi\u00e9ticas en Ucrania en agosto, represent\u00f3 la asunci\u00f3n de que el \u00e9xito operacional a corto plazo hab\u00eda fracasado, y que se hac\u00eda necesario (ahora s\u00ed) controlar las industrias y materias primas de la cuenca del Donetz.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica ofensiva alemana que tuvo en su dise\u00f1o estrat\u00e9gico objetivos claramente econ\u00f3micos fue la ofensiva de verano de 1942. Apuntando a los ricos centros petrol\u00edferos del C\u00e1ucaso, esta ofensiva asum\u00eda lo inevitable, es decir, la imposibilidad de mantener una guerra econ\u00f3mica con los limitados recursos de Alemania, a pesar de que buena parte de la Europa ocupada estaba siendo saqueada de sus recursos, en especial Francia (Aly, 2008). Sin embargo, es muy conocido que, atra\u00eddo por sus r\u00e1pidos \u00e9xitos iniciales, Hitler modific\u00f3 sobre la marcha el plan original, y dividi\u00f3 sus fuerzas en dos, con un ala en direcci\u00f3n al C\u00e1ucaso, y una fuerza m\u00e1s poderosa sobre Stalingrado, donde sucumbir\u00eda en febrero de 1943. Los indicadores de producci\u00f3n industrial logran explicar en gran medida el fracaso de esta nueva ofensiva, ya que Alemania no pudo asumir las p\u00e9rdidas de material, y por tanto, fue incapaz de suministrar el armamento indispensable para sostener la presi\u00f3n en ambos frentes (R.-D. M\u00fcller, 2000: 698-699).<\/p>\n\n\n\n<p>Los esfuerzos posteriores de la industria alemana lograron incrementar notablemente la producci\u00f3n de armamento, que alcanz\u00f3 su momento m\u00e1ximo en 1944. Sin embargo, esto no debe ser asumido con un \u201clogro\u201d sino como la asunci\u00f3n de un fracaso generalizado, que tuvo mucho que ver con una carencia de proyecci\u00f3n econ\u00f3mica de la guerra comenzada en 1939. Que se aumentaran exponencialmente los recursos militares est\u00e1 m\u00e1s bien relacionado con la tard\u00eda concentraci\u00f3n de la industria de guerra despu\u00e9s de 1943 cuando (esta vez s\u00ed) tanto el Alto mando como Hitler percibi\u00f3 con claridad que la guerra deb\u00eda ganarse en el plano industrial y no t\u00e1ctico-operativo. Sin embargo, incluso despu\u00e9s de maximizar recursos, muchos proyectos militares quedaron retardados a causa de la permanente intromisi\u00f3n de Hitler en la direcci\u00f3n tecnol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El cuadro dibujado hasta ahora, que tiene las obvias limitaciones de espacio, apunta hacia una direcci\u00f3n esencial para entender el fracaso final de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. Lejos de efectuar una planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica proyectada a largo plazo y con escenarios plausibles de una extensi\u00f3n del conflicto, las diversas instituciones con finalidad industrial (intoxicadas por una creciente ideologizaci\u00f3n) se atomizaron y descentralizaron tratando de limitar los efectos sociales de toda guerra (racionamiento, disminuci\u00f3n de bienes de consumo), y se enzarzaron en una lucha intestina por el poder. Alentada por el propio Hitler en la creencia de que la fratricida lucha por el poder en los estratos inferiores disminuir\u00eda la oposici\u00f3n (aunque fuese pasiva), esta pugna y convivencia de m\u00faltiples instituciones y organismos soslay\u00f3 las limitaciones del sistema, y rest\u00f3 eficacia operativa a las posibilidades de la industria de guerra alemana. Como consecuencia, Alemania nunca estuvo en la capacidad real de ganar una guerra en varios frentes y de incierto largo plazo porque los instrumentos de gesti\u00f3n de los recursos (tanto a nivel tecnol\u00f3gico como industrial) pugnaban entre s\u00ed y en direcciones opuestas. As\u00ed, mientras las SS reclamaban la eliminaci\u00f3n de los jud\u00edos de sus campos de concentraci\u00f3n en la creencia de que esa era la misi\u00f3n del F\u00fchrer, la industria alemana clamaba con desesperaci\u00f3n para que fuesen transferidos hacia el esfuerzo de guerra como trabajadores esclavizados. Paralelamente, mientras el OKW trataba con celo de controlar la industria de componentes militares, diferentes ministerios (profundamente politizados) friccionaban contra los militares alentados por el propio Hitler, quien en el fondo tem\u00eda y despreciaba a partes iguales al estamento militar.<\/p>\n\n\n\n<p>La sorprendente desmovilizaci\u00f3n parcial del oto\u00f1o de 1939 es la mayor prueba de la falta de planificaci\u00f3n estrategia que, desde el componente militar, afect\u00f3 naturalmente a la industria militar. Cuando los reveses militares del invierno de 1941 mostraron la cruda realidad de una guerra que absorb\u00eda recursos y hombres de manera voraz, el tiempo de recuperaci\u00f3n se hab\u00eda agotado. La no menos sorprendente declaraci\u00f3n de guerra a Estados Unidos en diciembre de ese mismo a\u00f1o, mostr\u00f3 que la guerra planeada por Hitler era entendida como una guerra ideol\u00f3gica pero abiertamente ilusoria, porque encarar un conflicto con varios frentes abiertos al mismo tiempo que enfrentar a la naci\u00f3n industrialmente m\u00e1s poderosa del planeta, supon\u00eda un suicidio pol\u00edtico y militar.<\/p>\n\n\n\n<p>La supuesta eficiencia y eficacia alemanas quedaron en entre dicho incluso antes de la guerra al ser incapaz de adecuar el enorme potencial industrial alem\u00e1n hacia diversos escenarios, todos perfectamente posibles. Lo sorprendente es que Alemania fuese capaz de prolongar la guerra durante seis a\u00f1os, y no que venciese finalmente. La tard\u00eda reacci\u00f3n de la industria alemana debe ser interpretada como un esfuerzo supremo de afrontar la inevitable derrota.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Jos\u00e9 Manuel Serrano<\/em><\/strong><em> es Director del Grupo Investigaci\u00f3n Estudios Interdisciplinares en Historia General y Profesor Titularen el Departamento de Historia de la Universidad de Antioquia, Colombia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aldcroft, D. H. (1985), <em>Historia Econ\u00f3mica Mundial del siglo XX. De Versalles a Wall Street, 1919-1929<\/em>. Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Aly, G. (2008), <em>La utop\u00eda nazi. C\u00f3mo Hitler compr\u00f3 a los alemanes<\/em>. Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Askey, N. (2014), <em>Operation Barbarossa: the Complete Organisational and Statistical Analysis<\/em> (Vol. IIB). Lulu Publishing.<\/p>\n\n\n\n<p>Balsamo, L. T. 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Cambridge: Cambridge University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Tooze, A. (2006), <em>The Wages of Destruction: The Making and Breaking of the Nazi Economy<\/em>. London: Allen Lane.<\/p>\n\n\n\n<p>Trevor-Roper, H. R. (2005), <em>Hitler\u2019s War Directives 1939-1945<\/em>. Birlinn.<\/p>\n\n\n\n<p>Wachsmann, N. (2015), <em>Historia de los campos de concentraci\u00f3n nazis<\/em>. Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Zeitlin, J. (1995), Flexibility and Mass Production at War: Aircraft Manufacture in Britain, the United States, and Germany, 1939-1945. <em>Technology and Culture<\/em>, <em>36<\/em>(1), 46-79.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Archivos Nacionales de Estados Unidos (en adelante, NARA), NARA M1035. Foreign Military Studies program of the Historical Division, U.S. Army Europe, 1945-54, T-101: 45-46.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> <em>Ib\u00eddem<\/em>: 32-33.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> <em>Ib\u00eddem<\/em>: 36-37.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> NARA, M1934, <em>A Hundred Major German Industrial Corporations<\/em>: 227-231.&nbsp; Records created for Project Safehaven, 1942-1946.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Tribunal Militar Internacional de Nuremberg (en adelante MIT), Foreign Economic Administration, German-Austrian Branch. The Reich Ministry of Armament and War Production, 1945, EIS-13: 2. Donovan Nuremberg Trials Collection, Cornell University.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> MIT, 2353-PS, 29 de octubre de 1945. Declaraci\u00f3n del general Thomas, Fundaments for a History of the German War and Armament Economy, p. 2.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> NARA, M 356-8, Civil Affairs Hanbook. Germany. Section 8: Industry and Commerce, Army Service Forces, 1944: 13.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> NARA M1035. Foreign Military Studies program of the Historical Division, U.S. Army Europe, 1945-54, T-101: 110-118.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> MIT, 2353-PS, 29 de octubre de 1945.Declaraci\u00f3n del general Thomas, Fundaments for a History of the German War and Armament Economy: 466-472.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JOS\u00c9 MANUEL SERRANO Universidad de Antioquia, Colombia Title:&nbsp;The German War Industry as Element of Strategic Planning during World War II Resumen: En este art\u00edculo se van a analizar las complejidades de la maquinaria econ\u00f3mica e industrial alemana durante la Segunda Guerra Mundial. 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