{"id":176,"date":"2020-11-02T12:23:39","date_gmt":"2020-11-02T12:23:39","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=176"},"modified":"2020-11-02T12:23:40","modified_gmt":"2020-11-02T12:23:40","slug":"la-ausencia-de-politica-disuasoria-el-caso-de-la-guerra-de-ifni-sahara","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/la-ausencia-de-politica-disuasoria-el-caso-de-la-guerra-de-ifni-sahara\/","title":{"rendered":"La ausencia de pol\u00edtica disuasoria: el caso de la guerra de Ifni-S\u00e1hara"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">JUAN PASTRANA PI\u00d1ERO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">GRENS, Universitat Pompeu Fabra, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;Lack of Dissuasive Policy: the Case of Ifni-Sahara War<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: La ausencia de una pol\u00edtica de disuasi\u00f3n fue uno de los factores clave que explica el estallido de la \u00faltima guerra colonial espa\u00f1ola. Este art\u00edculo analiza las contradicciones de la pol\u00edtica del r\u00e9gimen franquista en sus territorios del \u00c1frica Occidental Espa\u00f1ola, en especial la carencia de una pol\u00edtica cre\u00edble de disuasi\u00f3n ante la creciente amenaza de la presencia del denominado Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n del S\u00e1hara.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Ifni, S\u00e1hara, Pol\u00edtica de disuasi\u00f3n, Marruecos, Franquismo, Colonialismo<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The lack of a dissuasive policy was one of the key factors that explains the outbreak of the last Spanish colonial war. This article analyses the contradictory policy of general Franco\u2019s regime about its territories of the Africa Occidental Espa\u00f1ola. Especially, it deals with the absence of a credible dissuasive policy in contrast to the increasing menacing presence of the so-called Army of Liberation of the Sahara.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Ifni, Sahara, Dissuasive policy, Marruecos, Franquism, Colonialism<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 28 de mayo de 2017<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptado: 9 de julio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo<\/strong>:&nbsp;Juan Pastrana Pi\u00f1ero, \u201cLa ausencia de pol\u00edtica disuasoria: el caso de la guerra de Ifni-S\u00e1hara\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 3, No. 2, (2017), pp. 61-76.&nbsp;http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.6.4<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El presente art\u00edculo pretende analizar la situaci\u00f3n pol\u00edtica existente en los territorios del ya extinto \u00c1frica Occidental Espa\u00f1ola (en adelante, A.O.E.) en los meses previos al estallido de hostilidades que condujeron a la conocida como guerra de Ifni-S\u00e1hara (noviembre de 1957 a junio de 1958). Este conflicto involucr\u00f3 a fuerzas militares espa\u00f1olas y francesas contra el denominado Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n del S\u00e1hara, grupos armados de origen marroqu\u00ed que persegu\u00edan la incorporaci\u00f3n al recientemente independizado Estado norteafricano de una serie de territorios que conformar\u00edan lo que Allal el Fassi denomin\u00f3 el Gran Marruecos.<\/p>\n\n\n\n<p>En concreto, el estudio centrar\u00e1 su an\u00e1lisis en las contradicciones de la pol\u00edtica espa\u00f1ola desarrollada entre los a\u00f1os 1956 y 1957, y, particularmente, en la ausencia de una pol\u00edtica cre\u00edble de disuasi\u00f3n frente al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n que hubiese podido evitar el choque armado. Asimismo, se analizar\u00e1n las diferentes perspectivas que sobre esta pauta de actuaci\u00f3n ten\u00edan el gobierno de Madrid y los sucesivos gobernadores militares del A.O.E. a trav\u00e9s de la documentaci\u00f3n conservada en el Servicio Hist\u00f3rico-Militar de Madrid, as\u00ed como la contradictoria pol\u00edtica respecto a una eventual alianza con Francia. Se distinguir\u00e1n tres per\u00edodos en concreto: el apoyo espa\u00f1ol a los movimientos independentistas marroqu\u00edes durante su lucha por la emancipaci\u00f3n de la tutela francesa, la fase mauritana del conflicto y, por \u00faltimo, los meses que transcurren entre el final de los ataques sobre Mauritania y el inicio de las hostilidades contra los espa\u00f1oles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los restos de un imperio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1956 Espa\u00f1a apenas pose\u00eda los restos del que fuera uno de los mayores imperios mundiales. La presencia en tierras africanas se hab\u00eda visto reducida a los dos protectorados de Marruecos, en el Rif y al norte del S\u00e1hara, Guinea Ecuatorial, el S\u00e1hara e Ifni, siendo esta \u00faltima posesi\u00f3n la m\u00e1s recientemente incorporada, en fecha tan tard\u00eda como 1934 (Garc\u00eda-Figueras, 1941: 289-302).<\/p>\n\n\n\n<p>Los territorios que conformaban el A.O.E. siempre estuvieron detr\u00e1s, a nivel de asignaciones de recursos, de la peque\u00f1a joya de la corona que era el denominado Protectorado Norte, aut\u00e9ntica escuela para varias generaciones de militares espa\u00f1oles que deb\u00edan sus carreras, empezando por el propio dictador, a las constantes guerras libradas en ese territorio. Los v\u00ednculos emocionales de gran parte del r\u00e9gimen con el Rif quedar\u00edan claramente de manifiesto en diversos momentos de la convulsa historia de dicho territorio.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel administrativo, el A.O.E. estaba en su conjunto sometido a la autoridad del denominado Gobernador General, posici\u00f3n que en 1956 reca\u00eda en el general Ram\u00f3n Pardo de Santayana (Fern\u00e1ndez-Aceytuno, 2001: 339-342). Hab\u00eda tomado posesi\u00f3n de su cargo dos a\u00f1os antes, en sustituci\u00f3n del general Venancio Tutor y esperaba poder pasar sus \u00faltimos a\u00f1os de servicio tranquilamente como administrador de los territorios, sin sospechar que pronto deber\u00eda hacer frente a una de las mayores crisis pol\u00edticas del franquismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La independencia de Marruecos en marzo de 1956 redujo a\u00fan m\u00e1s las ya exiguas posesiones espa\u00f1olas. Tras la abolici\u00f3n por parte de Francia de la existencia de su Protectorado, Espa\u00f1a se vio obligada, seg\u00fan rezaba el Tratado conjunto, a extinguir tambi\u00e9n su presencia en el norte de Marruecos, aunque se resisti\u00f3, inicialmente, a finiquitar su autoridad en el denominado Protectorado Sur. Esta resistencia se escudaba en el poco cre\u00edble argumento de que la situaci\u00f3n pol\u00edtica en la zona era de gran inestabilidad y no era conveniente, por el momento, el traspaso de soberan\u00eda a Rabat.<\/p>\n\n\n\n<p>La independencia de Marruecos no s\u00f3lo supuso la extinci\u00f3n del Protectorado, sino tambi\u00e9n una amenaza para cualquier otra presencia espa\u00f1ola en tierras magreb\u00edes. A pesar de que el sult\u00e1n Mohammed V parec\u00eda no estar demasiado dispuesto a emprender aventuras expansionistas, la situaci\u00f3n pol\u00edtica interna marroqu\u00ed atravesaba un momento especialmente complicado (Vermeren, 2006: 19-31). Los deseos del monarca alauita chocaban frontalmente con los del ala m\u00e1s radical del partido <em>Istiqlal<\/em>, verdadero art\u00edfice de la independencia marroqu\u00ed, y, en concreto, con las aspiraciones pol\u00edticas de Allal el-Fassi, uno de sus principales l\u00edderes. Para este dirigente irredentista, Marruecos deb\u00eda recuperar los que \u00e9l denomin\u00f3 como \u201cl\u00edmites hist\u00f3ricos del Gran Marruecos\u201d, y que, <em>grosso modo<\/em>, inclu\u00edan toda la Mauritania francesa, parte de Argelia, el S\u00e1hara espa\u00f1ol e Ifni, llegando por su extremo sur hasta San Luis de Senegal (Ashford, 1962: 643). Huelga decir que dichos deseos supon\u00edan, inevitablemente, entrar en conflicto armado con las antiguas potencias protectoras, algo que Mohammed V, deseoso de establecer una monarqu\u00eda todopoderosa en el reci\u00e9n independizado pa\u00eds, ve\u00eda con preocupaci\u00f3n (Pastrana, 2017: 75-83).<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, todo el sue\u00f1o del Gran Marruecos no era m\u00e1s que el reflejo de la lucha interna por el poder en el reci\u00e9n independizado pa\u00eds africano. Mientras la monarqu\u00eda alauita so\u00f1aba con arrogarse unos poderes cuasi absolutistas, el ala m\u00e1s radical del <em>Istiqlal<\/em> pretend\u00eda una monarqu\u00eda con poderes limitados, subordinada a un gobierno civil del que, inevitablemente, el Fassi quer\u00eda ser la figura protagonista. Sin embargo, el propio <em>Istiqlal <\/em>se encontraba dividido, con un ala m\u00e1s moderada, encabezada por Ahmed Balafrej, que aceptaba el papel preponderante de la Mohammed V y hab\u00eda conseguido marginar a el Fassi de los principales \u00f3rganos de direcci\u00f3n del partido (M\u2019Barek, 1987: 108-110). La lucha entre las diversas facciones por la preeminencia pol\u00edtica y la configuraci\u00f3n del renacido Marruecos, ser\u00eda la raz\u00f3n de fondo para la guerra de Ifni-S\u00e1hara.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La creciente amenaza irredentista marroqu\u00ed<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El discurso irredentista marroqu\u00ed fue seguido con preocupaci\u00f3n por los m\u00e1ximos responsables espa\u00f1oles en el A.O.E., pero no as\u00ed por otros responsables pol\u00edticos y militares como el almirante Carrero Blanco. Para este \u00faltimo, confiado en el propio discurso franquista de la amistad hispano-marroqu\u00ed, resultaba inconcebible que un pa\u00eds como Marruecos, al cual se hab\u00eda apoyado activamente en su lucha por la independencia, ahora representase una amenaza para los territorios bajo soberan\u00eda espa\u00f1ola (Pastrana, 2017: 55-67). De hecho, y si hemos de creer las declaraciones del antiguo esp\u00eda espa\u00f1ol Luis Gonz\u00e1lez-Mata, la participaci\u00f3n espa\u00f1ola en el proceso de independencia de Marruecos distaba mucho de ser la de un pa\u00eds neutral. Seg\u00fan sus memorias, Espa\u00f1a acogi\u00f3 en su Protectorado Norte diversas bases del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n de Marruecos, entren\u00f3 a los guerrilleros, les proporcion\u00f3 armas y, en algunos casos, lleg\u00f3 incluso a llevar operaciones encubiertas de apoyo a los marroqu\u00edes en el interior de los territorios franceses (Gonz\u00e1lez-Mata, 1977: 11-35).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Por tanto, la presencia militar espa\u00f1ola en el A.O.E. continu\u00f3 siendo extremadamente reducida, confi\u00e1ndose en que ante cualquier problema medianamente grave se podr\u00eda recurrir r\u00e1pidamente a las guarniciones de las islas Canarias como refuerzo. As\u00ed pues, a mediados de 1956 apenas se dispon\u00eda en la zona de unos tres mil efectivos, repartidos entre Ifni (I, II y IV Tabores del Grupo de Tiradores de Ifni n\u00famero 1 (GTI)) y el S\u00e1hara (Grupo de Tropas N\u00f3madas y III Tabor del GTI) (\u201cEstadillo de Fuerzas\u201d, abril de 1956, SHM, legajo 1, carpeta 8). Eran unas fuerzas claramente insuficientes para llevar a cabo su labor de defensa del territorio, en especial tras los primeros incidentes protagonizados por elementos favorables a la uni\u00f3n con Marruecos, como el acaecido en el poblado de Sidi Inno el 2 de enero de 1956 y que se sald\u00f3 con tres muertos marroqu\u00edes (\u201cInforme de los acontecimientos sucedidos en Sidi Inno\u201d, AGA, legajo 357).<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, el-Fassi prosegu\u00eda con sus reivindicaciones, presionando al gobierno de Mohammed V para que cumpliese con el denominado pacto de El Cairo. Este acuerdo fue firmado el 22 de febrero de 1947 en la capital egipcia por representantes de los partidos <em>Istiqlal <\/em>marroqu\u00ed, <em>N\u00e9o-Destour <\/em>tunecino y el FLN argelino. B\u00e1sicamente, dicho pacto establec\u00eda que los tres firmantes se compromet\u00edan a proseguir la lucha armada en el Magreb hasta la completa independencia de los tres pa\u00edses; incluso si uno de los firmantes obten\u00eda su autogobierno, continuar\u00eda la lucha hasta que todos estuviesen emancipados de la tutela colonial (M\u2019Barek, 1987: 31; Joffe, 1985: 289-307).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los primeros meses de 1956 el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n empez\u00f3 a hacer cada vez m\u00e1s acto de presencia (Bataller, 2012: 31), poniendo en entredicho la soberan\u00eda espa\u00f1ola del A.O.E., tal y c\u00f3mo advirti\u00f3 el gobernador general Pardo de Santayana, para el que era necesario tomar medidas inmediatas contra los guerrilleros marroqu\u00edes.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el gobierno de Madrid no estaba dispuesto a ejecutar acciones militares contra el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, debido a la creciente tensi\u00f3n en la zona, el gobierno del general Franco se avino a destinar un peque\u00f1o refuerzo a la zona, concretado en la XIII Bandera de la Legi\u00f3n para el S\u00e1hara y la recientemente creada I Bandera Paracaidista a Ifni. Pero como la llegada de estas unidades coincidi\u00f3 con el repliegue de diversas unidades asignadas temporalmente a la zona (Compa\u00f1\u00edas Expedicionarias de los Regimientos Tenerife-49, Canarias-50 y mixta de los batallones Fuerteventura-53 y Lanzarote-54), el efecto neto fue mucho menor del previsto (Bataller, 2012: 38).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, y tal y como recog\u00edan los servicios de informaci\u00f3n espa\u00f1oles, la presencia del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n tanto en el S\u00e1hara como en Ifni crec\u00eda paulatinamente, y aunque sus dirigentes afirmaban que no ten\u00edan ninguna intenci\u00f3n hostil respecto a Espa\u00f1a (Diego, 1989: 305), segu\u00eda siendo una presencia inc\u00f3moda y amenazante que pod\u00eda volverse en cualquier momento contra los territorios espa\u00f1oles (\u201cNota de informaci\u00f3n exterior n\u00fam. 996\u201d, 20 de agosto de 1956, SHM, legajo 2, carpeta 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Preocupado ante la presencia de elementos armados en los territorios de soberan\u00eda espa\u00f1ola, Pardo de Santayana inform\u00f3 en sendos telegramas al Capit\u00e1n General de Canarias y al Director General de Marruecos y Colonias sobre lo que se percib\u00eda como una amenaza, ya que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abInf\u00f3rmole que contin\u00faa la organizaci\u00f3n intensiva del partido y milicias Isticlal al margen de las Autoridades PUNTO Dan consignas y \u00f3rdenes expresivas de situaci\u00f3n independencia PUNTO Tales actividades han sido toleradas en evitaci\u00f3n derramamiento de sangre que indudablemente se hubiera producido de intentar evitarlas PUNTO Confirmado oficialmente el mantenimiento de la soberan\u00eda en A.O.E. se precisa por VE se gestione diplom\u00e1ticamente que un representante Rabat venga a Territorio con el fin de divulgar verdadera situaci\u00f3n jur\u00eddica Territorios PUNTO Todo caso ser\u00eda necesario la ocupaci\u00f3n militar con todas sus consecuencias si se quiere mantener el principio de Autoridad muy mermado con las concesiones de estos d\u00edas PUNTO Se ha confirmado el rumor de que el pr\u00f3ximo 7 de mayo se har\u00e1 efectiva independencia Territorio\u00bb. (\u201cTelegrama del Gobernador General del A.O.E. al Director General de Marruecos y Colonias\u201d, 8 de abril de 1956, SHM, legajo 2, carpeta 7).<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta fue la que menos pod\u00eda esperar Ram\u00f3n Pardo de Santayana, ya que se le instru\u00eda, por parte del Director General de Marruecos y Colonias a que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSituaci\u00f3n amistad Espa\u00f1a y circunstancias especiales de la poblaci\u00f3n de ese Territorio Ifni aconseja el extremar las medidas de prudencia, autorizo a VE a encuentros y (ilegible) con habitantes del territorio esperando momentos favorables para restablecer el derecho cuando \u00e9ste pudiera ser vulnerado no dando estado a infracciones eventuales fruto de la ignorancia de los naturales y situaci\u00f3n equ\u00edvoca de estos momentos\u00bb. (\u201cRadiograma del Director General de Marruecos y Colonias al Gobernador General del A.O.E.\u201d, 14 de abril de 1956, SHM, legajo 2, carpeta 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Como puede observase, se confiaba plenamente en la v\u00eda diplom\u00e1tica para solucionar el tema de la presencia de los guerrilleros; el Pardo era prisionero de su propio discurso sobre la amistad hispano-\u00e1rabe, a pesar de la contradicci\u00f3n que detectaba Pardo de Santayana entre el discurso oficial y la realidad sobre el terreno. Pero dado que el mensaje recibido proced\u00eda del mism\u00edsimo Carrero Blanco, aunque su mensajero fuese Garc\u00eda Vali\u00f1o, solamente cab\u00eda aceptar lo ordenado, por lo que el Gobernador envi\u00f3 una lac\u00f3nica respuesta a Madrid:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abRecibida instrucci\u00f3n sentido pol\u00edtico, no procede por mi parte solicitar refuerzo alguno salvo orden en contrario Sr. Ministro que estar\u00e1 m\u00e1s enterado\u00bb (\u201cRadiograma del Gobernador General del A.O.E al Teniente General Jefe EM\u201d, 15 de abril de 1956, SHM, legajo 2, carpeta 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas unos d\u00edas despu\u00e9s, y ante lo que consideraba un error may\u00fasculo por parte de Madrid, Pardo de Santayana present\u00f3 su dimisi\u00f3n, que no fue aceptada (Casas, 2008: 60-61).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el mes de julio de 1956 entr\u00f3 en escena el que ser\u00eda el m\u00e1ximo dirigente militar del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, un antiguo sargento del ej\u00e9rcito franc\u00e9s llamado Ben Hamm\u00fa, que reiter\u00f3 el discurso de amistad respecto a Espa\u00f1a en una entrevista con el comandante \u00c1lvarez-Chas (\u201cNota de informaci\u00f3n exterior n\u00fam. 996\u201d, 20 de agosto de 1956, SHM, legajo 2, carpeta 6). Por la informaci\u00f3n proporcionada, se vio claramente que el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n no era un grupo reducido de irredentistas, sino una fuerza que claramente pod\u00eda constituir una amenaza para el A.O.E. en el caso de volverse contra Espa\u00f1a. Pero la consigna recibida desde Madrid fue la de mantener la calma y no realizar movimientos que llevasen a un choque armado con los guerrilleros. Pero Pardo de Santayana encontraba cada vez m\u00e1s dif\u00edcil congraciar estas \u00f3rdenes con el mantenimiento de la autoridad espa\u00f1ola en el territorio bajo su mando, como manifest\u00f3, una vez m\u00e1s, ante sus superiores en Madrid:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMantengo forcejeo jefes EL impedir pretensiones atravesar S\u00e1hara camino Mauritania. Disposici\u00f3n cordial pero insistente en sus prop\u00f3sitos. He dado cuenta a Direcci\u00f3n General de Marruecos y Colonias de la imposibilidad de continuar tantos meses actitud ganar tiempo que se me impuso como consigna. \u00c9xito alcanzado hasta ahora fallar\u00e1 ante excesiva duraci\u00f3n de dif\u00edcil equilibrio que vengo practicando\u00bb (\u201cRadiograma del Gobernador General del A.O.E. al Teniente General Jefe E.M.\u201d, 18 de septiembre de 1956, SHM, legajo 3, carpeta 6).<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta de Madrid, fue, una vez m\u00e1s, negar el env\u00edo de refuerzos, insistiendo en la necesidad de inhibirse ante cualquier enfrentamiento entre los marroqu\u00edes y las fuerzas militares francesas.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer movimiento del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n no se dirigi\u00f3 contra las posesiones espa\u00f1olas, como tem\u00eda Pardo de Santayana, sino que apunt\u00f3 contra el \u00c1frica Occidental Francesa (A.O.F.). Entre octubre de 1956 y febrero de 1957 se sucedieron toda una serie de incursiones sobre territorio franc\u00e9s usando el S\u00e1hara como santuario para las bases guerrilleras, un hecho que provoc\u00f3 la ira de los militares franceses que no cesaron de reclamar a las autoridades del A.O.E. que pusieran fin a la presencia marroqu\u00ed en su zona de autoridad. Asimismo, comunicaron al general Pardo de Santayana que hab\u00edan establecido, de forma unilateral, una zona de seguridad que podr\u00eda ser batida por la aviaci\u00f3n francesa ante posibles movimientos de los guerrilleros (\u201cRadiograma del subgobernador del A.O.E. al Gobernador General (EM)\u201d, 24 de septiembre de 1956, SHM, legajo 3, carpeta 3).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de contar con la tranquilidad que le otorgaban sus santuarios en la zona espa\u00f1ola, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n no estaba en absoluto preparado para desafiar militarmente a las tropas galas. En realidad, toda su planificaci\u00f3n militar se sustentaba en el cr\u00e9dito otorgado a las informaciones que les hab\u00eda hecho llegar un pol\u00edtico mauritano exiliado en Marruecos, Horma Uld Banana (De la Serre, 1966: 322-323), que les hab\u00eda manifestado que la poblaci\u00f3n mauritana se alzar\u00eda contra las autoridades coloniales francesas en cuanto se produjese el primer ataque del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n (Chaffard, 1965: 255). Pero la realidad era que dicha insurrecci\u00f3n no lleg\u00f3 a producirse jam\u00e1s, y que, militarmente hablando, los guerrilleros no tuvieron la m\u00e1s m\u00ednima oportunidad ante el despliegue de efectivos franc\u00e9s: a principios de 1957, las fuerzas galas ya ascend\u00edan a m\u00e1s de ocho mil efectivos con amplio apoyo de medios a\u00e9reos y blindados (Casas, 2008: 84-87). Por parte guerrillera, las diversas partidas que atacaron Mauritania nunca superaron los cuatro mil efectivos totales, siendo las incursiones llevadas a cabo por grupos de unos pocos centenares de hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Habida cuenta de la inexistencia de un canal de cooperaci\u00f3n oficial, las autoridades francesas intentaron, mientras tanto, acercamientos indirectos a las espa\u00f1olas, como detall\u00f3 el general Galera en un informe sobre el encuentro que mantuvo con el general franc\u00e9s Cogny:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe habl\u00f3 de los incidentes que suele tener, y me pregunt\u00f3 si yo ten\u00eda estas molestias. Le dije que por ahora no, y que me mov\u00eda con completa libertad, pero que, conociendo el pa\u00eds, no tendr\u00eda nada de particular que a m\u00ed me ocurriera alguna vez lo mismo. Me pregunt\u00f3 si yo ten\u00eda mando sobre el Desierto. No hay duda que esto les preocupa, pues recientemente ha habido una agresi\u00f3n al itinerario n\u00famero 1, del que ya Morales ha comunicado la noticia. Me dio a entender que este Ej\u00e9rcito Real Marroqu\u00ed es muy joven, y que, en caso de emergencia, tendr\u00edan que ser los ej\u00e9rcitos nuestros los que resolvieran lo que se planteara (esto no me enter\u00e9). Me indic\u00f3 que todo giraba alrededor de Argelia, sin que me diera detalles\u00bb. (\u201cCarta del Teniente General Jefe del Ej\u00e9rcito de Espa\u00f1a en el Norte de \u00c1frica al Ministro del Ej\u00e9rcito D. Agust\u00edn Mu\u00f1oz-Grandes\u201d, Fund. Francisco Franco, documento 16875).<\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente, el general Cogny intentaba sondear la realidad de la situaci\u00f3n en la zona espa\u00f1ola, as\u00ed como la predisposici\u00f3n de sus colegas hispanos a la hora de lidiar con el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, en especial si se tiene en cuenta la que se percib\u00eda como pol\u00edtica de connivencia con los guerrilleros, ya que se interpretaba como tal la negativa espa\u00f1ola a eliminar militarmente los santuarios guerrilleros en el A.O.E.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las contradicciones entre la realidad y la pol\u00edtica espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras el episodio de la fallida invasi\u00f3n de Mauritania, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n volvi\u00f3 sus ojos hacia las posesiones coloniales espa\u00f1olas como una especie de objetivo de compensaci\u00f3n. La captura de estos territorios aparec\u00eda, a priori, como mucho m\u00e1s sencilla, debido a la menor presencia militar espa\u00f1ola en la zona, lo que permitir\u00eda a los guerrilleros recuperarse de la derrota sufrida y forzar a Mohammed V a una mayor implicaci\u00f3n en la conquista del Gran Marruecos preconizado por el-Fassi.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este punto cuando la falta de una pol\u00edtica de disuasi\u00f3n convincente por parte de las autoridades espa\u00f1olas empez\u00f3 a dejarse notar con fuerza. La inhibici\u00f3n mostrada por las tropas espa\u00f1olas, siguiendo las instrucciones emanadas desde Madrid, fue interpretada por el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, correctamente, como la intenci\u00f3n de evitar a cualquier coste un nuevo conflicto colonial para el que la sociedad espa\u00f1ola se estimaba que no estaba preparada. En concreto, los propios franceses llegaban a afirmar que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa pr\u00e9sence en Zone Espagnole de nombreuses bandes de l\u2019Arm\u00e9e dite de Liberation a l\u2019\u00e9gard desquelles les autorit\u00e9s Espagnoles n\u2019intervindrait pas et les considerant m\u00e9me parfois avec bienvillance. Les points suivants seraient utilis\u00e9s comme bases: Leglat et Abderhamane, au Nord Ouest d\u2019Aoueert, Tenonaka&nbsp; au Nord d\u2019Aoueert, la guelta de Zemmour\u00bb. (\u201cJournal de Marche de le Goum Akfauft. 1-janvier-1957\/30-juin-1957\u201d, SHD, documento 7U2984, p. 13).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, estos deseos del Pardo no se correspond\u00edan con la realidad que afrontaba el Gobernador General del A.O.E., Ram\u00f3n Pardo de Santayana, para el que la debilidad mostrada acabar\u00eda volvi\u00e9ndose contra Espa\u00f1a. En su opini\u00f3n, era necesario mostrar una mayor firmeza ante los guerrilleros, adem\u00e1s de buscar una alianza militar con la Francia republicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante los insistentes ruegos del Gobernador, el almirante Carrero Blanco le envi\u00f3 una larga misiva en la que expon\u00eda los motivos y las l\u00edneas de actuaci\u00f3n que deb\u00edan seguir las autoridades coloniales espa\u00f1olas. En concreto, se especificaba que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab [\u2026] si se localizan partidas que puedan ser interceptadas con fuerzas francamente superiores para proceder sin lucha a su cercamiento [sic] y desarme, proceder\u00e1 hacerlo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la partida localizada no puede ser interceptada o es lo suficientemente numerosa para que su detenci\u00f3n o intento de desarme no pueda efectuarse sin un choque armada, convendr\u00e1 dejarla seguir, vigilada por la aviaci\u00f3n, e informar secretamente a los franceses para que sus tropas se las entiendan con ellos en Mauritania.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los franceses informes de haber batido alg\u00fan grupo, interesar\u00e1 capturar y desarmar a los fugitivos que se internen en nuestra zona\u00bb. (\u201cCarta de Luis Carrero Blanco al general Pardo de Santayana\u201d, 21 de marzo de 1956, SHM, legajo 3, carpeta 6).<\/p>\n\n\n\n<p>El documento es, en s\u00ed mismo, una mezcla de ideas preconcebidas y realidades malinterpretadas. Por un lado, Carrero Blanco identificaba al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n como un instrumento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, algo completamente alejado de la realidad, pero era una ficci\u00f3n muy en l\u00ednea con el discurso internacional de la Espa\u00f1a de la \u00e9poca (P\u00e9rez, 2006: 179-196). Por otro lado, insist\u00eda a Pardo de Santayana a que mantuviese una acci\u00f3n pol\u00edtica constante sobre la poblaci\u00f3n local para evitar el conflicto b\u00e9lico, convencido de que la lealtad del elemento civil impedir\u00eda al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n llevar a cabo cualquier proyecto violento que tuviesen en mente para las posesiones espa\u00f1olas. Sin embargo resulta dif\u00edcil pensar en un argumento por el cual, al menos en Ifni, la poblaci\u00f3n civil, de origen marroqu\u00ed, tuviese que alinearse al lado de las autoridades coloniales en lugar de pedir la reintegraci\u00f3n a Marruecos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Carrero Blanco part\u00eda de un presupuesto que pr\u00e1cticamente alcanzaba la categor\u00eda de axioma: que el objetivo del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n no era el A.O.E., sino un nuevo ataque sobre la Mauritania francesa. Esto era as\u00ed porque de lo contrario supondr\u00eda tener que atacar a las partidas guerrilleras para expulsarlas del territorio espa\u00f1ol, algo que pretend\u00eda evitar a toda costa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, y en contra de los ruegos de Pardo de Santayana, Carrero Blanco no autorizaba el uso de la fuerza militar para la erradicaci\u00f3n de los guerrilleros marroqu\u00edes, a los que se alud\u00eda como \u201cbandas armadas\u201d, sino que segu\u00eda con la pol\u00edtica de esperar que los franceses hiciesen el trabajo sucio. Lo que no explicaba en modo alguno era la raz\u00f3n que impulsar\u00eda al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n a abandonar el territorio espa\u00f1ol, aunque los franceses fuesen capaces de derrotarle repetidamente en Mauritania. Tal vez esperaba que una serie de reveses militares acabase conduciendo a la disgregaci\u00f3n de las partidas guerrilleras por simple cansancio o hundimiento de su moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido al escaso margen de actuaci\u00f3n que le dejaban las \u00f3rdenes de Carrero Blanco, Pardo de Santayana opt\u00f3 por intensificar sus contactos con los franceses, a la espera de poder mejorar las relaciones con el general Bourgund, m\u00e1ximo responsable militar de Par\u00eds en el A.O.F. Sin embargo, estos primeros contactos tuvieron que llevarse con la m\u00e1xima discreci\u00f3n, probablemente a espaldas del Pardo. Resulta significativo que en la documentaci\u00f3n francesa depositada en el Service Historique Militaire relativa a la visita de los oficiales espa\u00f1oles del 15 de mayo de 1957 se indicase que:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00abUne mission Espagnole arrive et r\u00e9part ce jour de FORT-TRINQUET. Elle est venue pour tra\u00eeter une question de contr\u00f4le de population\u00bb. (\u201cHistorique des faits de la Mauritanie\u201d, SHD, documento 7U2570, p. 7).<\/p>\n\n\n\n<p>El eufemismo \u201ccontrol de poblaci\u00f3n\u201d indicar\u00eda precisamente que no se trataba de una misi\u00f3n con sanci\u00f3n oficial, sino de un acuerdo bajo mano entre los dos m\u00e1ximos responsables militares de la zona para intentar poner fin a la situaci\u00f3n creada por la presencia del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n. Tras informar a Madrid de los resultados de dicha entrevista, el gobierno del general Franco finalmente dio su autorizaci\u00f3n a la intensificaci\u00f3n de contactos, pero segu\u00eda siendo una medida limitada que necesitaba m\u00e1s tiempo y voluntad por parte de Madrid para poder revertir la situaci\u00f3n creada por el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n en el A.O.E. Sin embargo, el tiempo para el general espa\u00f1ol estaba a punto de llegar a su fin.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una pol\u00edtica de disuasi\u00f3n nunca implementada: <em>el plan Madrid<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pardo de Santayana ces\u00f3 en su cargo de Gobernador General del A.O.E. el 23 de mayo de 1957, por razones de edad. Su sucesor iba a ser el laureado general Mariano G\u00f3mez Zamalloa, destacado militar del bando <em>nacional<\/em> en la Guerra Civil, que obtuvo la m\u00e1xima distinci\u00f3n militar espa\u00f1ola durante la batalla del Jarama por su defensa de la posici\u00f3n del Pingarr\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, apenas unos d\u00edas antes de dejar el cargo, Pardo de Santayana envi\u00f3 sendos telegramas dando cuenta de la situaci\u00f3n actual en los territorios del A.O.E. En el primero de ellos, dirigido a la embajada espa\u00f1ola en Rabat, informaba que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTengo informes y datos suficientes para suponer casi segura una acci\u00f3n del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n contra nosotros en el S\u00e1hara en plazo de mes o mes y medio. Ru\u00e9gole que en lo posible y con conocimiento ambiente medios Rabat me advierta posibilidades este supuesto, interviniendo en lo posible para evitar tal contingencia. Agradecer\u00e9 informes estado actual pretensiones Marruecos sobre Ifni tanto diplom\u00e1ticas como acci\u00f3n directa. Ruego asimismo contestaci\u00f3n lo m\u00e1s urgente para prevenirme acontecimientos\u00bb. (\u201c\u00d3rdenes y comunicaciones cursadas\u201d, SHM, legajo 5, carpeta 18).<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo telegrama iba dirigido a la Direcci\u00f3n General de Plazas y Provincias africanas, a la que advert\u00eda que:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn relaci\u00f3n con su cifrado fecha 21 mayo sobre conversaciones car\u00e1cter pol\u00edtica africana de Ministerio Asuntos Exteriores creo que despu\u00e9s entrevista emisario con el enviado por General Bourgund debo someter consideraci\u00f3n Gobierno respuesta colaboraci\u00f3n francesa aun atendiendo \u00faltimos informes recibidos acerca Ej\u00e9rcito Liberaci\u00f3n que pueden suponer grave amenaza para nuestro Territorio en plazo no inmediato que puede cifrarse en mes o mes y medio\u00bb. (\u201c\u00d3rdenes y comunicaciones cursadas\u201d, SHM, legajo 5, carpeta 18).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, antes de abandonar su puesto, Pardo de Santayana denunciaba por \u00faltima vez la amenaza que se cern\u00eda sobre los territorios del A.O.E., esperando, infructuosamente, hacer cambiar de punto de vista al gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobernador saliente no esper\u00f3 la llegada de su relevo, sino que abandon\u00f3 el A.O.E. antes de la llegada de G\u00f3mez Zamalloa, consciente de la situaci\u00f3n que dejaba, y comentando a sus colaboradores m\u00e1s cercanos que \u00aben mi vida he tenido ocasi\u00f3n de rebelarme tres veces: una en el 32 con el general Sanjurjo, otra en el 36 con el general Franco y otra en el 57, con motivo de la cr\u00edtica situaci\u00f3n a que se hab\u00eda llegado en los territorios bajo mi mando\u00bb, (Fern\u00e1ndez-Aceytuno, 2001: 460) situaci\u00f3n que achacaba a las \u00f3rdenes que hab\u00eda recibido de Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo Gobernador General no tuvo m\u00e1s remedio que seguir las \u00f3rdenes recibidas desde Madrid y que tanto malestar le hab\u00edan causado a Pardo de Santayana. Sin embargo, logr\u00f3 obtener autorizaci\u00f3n para intensificar la colaboraci\u00f3n ya establecida inicialmente por Pardo de Santayana con los franceses, d\u00e1ndole, ahora s\u00ed, mayor amplitud al contar con la sanci\u00f3n oficial del Pardo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo la situaci\u00f3n general, lejos de apaciguarse, fue incrementando paulatinamente su nivel de violencia. Los incidentes entre tropas espa\u00f1olas y el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n continuaban siendo la t\u00f3nica general, incluyendo el asesinato selectivo de nativos al servicio de las autoridades del A.O.E. (Bosque, 1998: 100). El objetivo estaba claro: minar la moral de las fuerzas reclutadas localmente y provocar su deserci\u00f3n para disminuir la fuerza militar espa\u00f1ola en la zona; como objetivo secundario, mostrar\u00eda a la poblaci\u00f3n civil la incapacidad de las autoridades espa\u00f1olas de protegerla, ya que ni siquiera eran capaces de defender a sus propios soldados.<\/p>\n\n\n\n<p>Significativamente, G\u00f3mez Zamalloa, tras analizar la situaci\u00f3n en el territorio, dirigi\u00f3 un informe al Director General de Marruecos y Colonias (\u201cCarta a Jos\u00e9 D\u00edaz de Villegas\u201d, SHM, legajo 3, carpeta 6) en el que detallaba sus impresiones, se\u00f1alando que: [\u2026] estimo es necesaria la eliminaci\u00f3n de las bandas del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, una vez agotados cuantos procedimientos pac\u00edficos pudiera haber, llegando, paulatinamente, a un cierre o corte de abastecimientos bien en el Draa o en la Saguia el Hamra, o a una acci\u00f3n de fuerza siempre que se disponga de los medios necesarios y para ello creo conveniente la colaboraci\u00f3n francesa.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Las partidas existentes van engrosando continuamente con filiaci\u00f3n de nativos y existe la posibilidad de una sorpresa en alg\u00fan punto e incluso producirse en el plazo de dos o tres meses un ataque general.<\/li><li>Qued\u00f3 claro el deseo franc\u00e9s de plasmar el cambio de impresiones verificado en un protocolo o tratado en el que se especificase dicha colaboraci\u00f3n<\/li><li>Se precis\u00f3 su preocupaci\u00f3n ante un posible ataque o p\u00e9rdida de puntos neur\u00e1lgicos (Smara, Bir Huaren, Auserd) y el deseo de apoyar con sus medios su mantenimiento.<\/li><li>Parece deducirse, buscan la colaboraci\u00f3n por todos los medios y que incluso procuran forzarla de una manera m\u00e1s o menos encubierta, sirviendo de pretexto el estado de \u00e1nimo de sus administrados por los incidentes que dicen provocados por desaparici\u00f3n de nativos al cruzar la frontera que suponen y achacan al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n.<\/li><li>Finalmente, creo necesaria una colaboraci\u00f3n parcial mientras se agotan los medios y procedimientos pac\u00edficos o se procura el cierre de la frontera y una colaboraci\u00f3n total siempre que dispongamos de los medios necesarios, y en el caso de agresiones que incluso pueden ser m\u00e1s o menos provocadas.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Es decir, que G\u00f3mez Zamalloa advert\u00eda que la situaci\u00f3n estaba escapando al control espa\u00f1ol, y que, aunque insistir\u00eda en los medios pac\u00edficos para contener las pretensiones de los guerrilleros, no pod\u00eda descartarse un ataque contra las fuerzas espa\u00f1olas, de manera que reclamaba, solapadamente, un incremento de tropas. Y como punto principal, sosten\u00eda la necesidad de colaborar con las fuerzas francesas para garantizar la m\u00e1s r\u00e1pida y completa victoria posible sobre los guerrilleros.<\/p>\n\n\n\n<p>La espiral de violencia continu\u00f3 aumentando con el transcurso de los meses hasta llegar a la denominada guerra de agosto, cuando las fuerzas espa\u00f1olas tuvieron los primeros choques armados de relativa importancia con el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, cuyas fuerzas se estimaban, a finales de julio de 1957, en unos mil ochocientos efectivos en y alrededor de Ifni (Alonso, 2010: 149).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, las fuerzas espa\u00f1olas se situaban, tras la llegada de algunos refuerzos y traslados de tropas entre los diversos territorios del A.O.E. en unos tres mil seiscientos efectivos, distribuidos entre el S\u00e1hara e Ifni (Casas, 2008: 143-144). En concreto, en Ifni se desplegaba el Grupo de Tiradores de Ifni n\u00ba1 (salvo su III Tabor) con unos mil cien efectivos, el Grupo de Artiller\u00eda a Pie n\u00ba1 (trescientos cincuenta efectivos) y la II Bandera Paracaidista (cuatrocientos efectivos). En el S\u00e1hara se situaban las XIII y IV Banderas de la Legi\u00f3n (setecientos y seiscientos sesenta efectivos respectivamente) y el III Tabor del GTI (cuatrocientos efectivos).<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la situaci\u00f3n creada, Madrid se avino, finalmente, a mantener una reuni\u00f3n para establecer l\u00edneas de actuaci\u00f3n destinadas a expulsar al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n del S\u00e1hara, pero la tan largamente esperada cumbre result\u00f3 ser una gran decepci\u00f3n para G\u00f3mez Zamalloa. Celebrada el 27 de julio de 1957 en Madrid, asistieron, aparte del gobernador del A.O.E., el propio Franco, el almirante Carrero Blanco, los tres ministros militares (almirante Felipe Jos\u00e9 Ab\u00e1rzuza, ministro de Marina, teniente general Antonio Barroso, ministro del Ej\u00e9rcito, y teniente general Jos\u00e9 Rodr\u00edguez y D\u00edaz, ministro del Ej\u00e9rcito del Aire) y sus respectivos jefes de Estado Mayor (Alonso, 2010:155). G\u00f3mez Zamalloa insisti\u00f3 en la necesidad de refuerzos, estimados en una unidad tipo batall\u00f3n para Ifni y otros dos para el S\u00e1hara, a lo que Franco se neg\u00f3 repetidamente (Segura, 2006: 188). Tras las continuas insistencias del gobernador, a las que el dictador espa\u00f1ol se neg\u00f3 a prestar o\u00eddos, Franco pas\u00f3 de tutearle a tratarle de usted, se\u00f1al inequ\u00edvoca de su enfado, al mismo tiempo que uno de los asistentes le espetaba a G\u00f3mez Zamalloa un lac\u00f3nico \u201cMariano, no insistas m\u00e1s\u201d (Alonso, 2010: 145-146).<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, la reuni\u00f3n, de la que sali\u00f3 un plan de actuaci\u00f3n denominado \u201cPlan Madrid\u201d, (\u201cS\u00edntesis del <em>Plan Madrid<\/em>\u201d, 27de julio de 1957, SHM, legajo 6, carpeta 1) &nbsp;descart\u00f3 el incremento de presencia militar en el A.O.E., algo que hubiera constituido una clara muestra de determinaci\u00f3n pol\u00edtica frente al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n. En concreto, este plan abogaba por incrementar la presi\u00f3n pol\u00edtica sobre Rabat para lidiase con el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, a pesar del hecho de que los guerrilleros escapaban al control de la monarqu\u00eda alauita, para, seguidamente, pasar a una fase de ataque a cargo de la aviaci\u00f3n. Tras esta actuaci\u00f3n a\u00e9rea, se entrar\u00eda en la tercera fase, a cargo de fuerzas motorizadas que acabar\u00edan de expulsar a las partidas guerrilleras para, posteriormente, desplegarse para garantizar la soberan\u00eda espa\u00f1ola del territorio y evitar nuevas infiltraciones. Adem\u00e1s se autorizaba a G\u00f3mez Zamalloa a establecer contacto con las fuerzas francesas para colaborar en la expulsi\u00f3n de los guerrilleros del S\u00e1hara. Por tanto, solamente se estimaba necesario el env\u00edo de refuerzos una vez hubiesen fracasado por completo todos los esfuerzos diplom\u00e1ticos, una l\u00ednea de actuaci\u00f3n que se continuaba priorizando, a pesar de que el acompa\u00f1amiento de dichas acciones con un despliegue militar adecuado en el A.O.E. hubiese sido una medida de mucho mayor alcance.<\/p>\n\n\n\n<p>El documento resultaba de escasa credibilidad por varios motivos. En primer lugar la actuaci\u00f3n espa\u00f1ola se circunscribir\u00eda exclusivamente al S\u00e1hara, pero no se dec\u00eda nada de Ifni, con lo que solamente se atacaba la mitad del problema. Adem\u00e1s, se confiaba demasiado en la actuaci\u00f3n de unos medios a\u00e9reos escasos en n\u00famero y en capacidad ofensiva, poco adecuados para la tarea que se les pretend\u00eda encomendar. Tal vez se pensase en incrementarlos cuando se pasase a la segunda fase, pero dada la resistencia del dictador a enviar cualquier tipo de refuerzo, parece probable que se pensase en que nunca se llegar\u00eda a dar este paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque estaba claro que Madrid pretend\u00eda priorizar, por encima de todo, la v\u00eda diplom\u00e1tica. Pero si, como reconoc\u00edan los propios servicios de informaci\u00f3n militar espa\u00f1oles, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n no era un instrumento de Rabat y escapaba al control del Sult\u00e1n, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda hacer \u00e9ste para controlarlos? Estaba claro que la \u00fanica medida que pod\u00eda adoptar Mohammed V era implicar a las recientemente creadas Fuerzas Armadas Reales (F.A.R.) para que redujesen a las partidas <em>manu militari<\/em>, algo imposible de hacer sin entrar en una guerra civil y sin violar la soberan\u00eda territorial espa\u00f1ola, ya que los santuarios del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n estaban en el interior del S\u00e1hara. Tal vez se pensase que Mohammed V pod\u00eda actuar sobre las fuentes de suministro que avituallaban a los guerrilleros desde el interior de Marruecos, pero esta era una pauta de actuaci\u00f3n que iba a necesitar tiempo para que surtiese efecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez lo m\u00e1s provechoso surgido de la reuni\u00f3n celebrada en Madrid fuese la autorizaci\u00f3n a una mayor colaboraci\u00f3n con las autoridades francesas del A.O.F. Con la nueva libertad otorgada, G\u00f3mez Zamalloa concert\u00f3 una entrevista con el general Bourgund, la denominada Conferencia de Dakar y que deber\u00eda celebrarse en la ciudad senegalesa el 20 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes de que llegase a celebrarse dicha reuni\u00f3n, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n decidi\u00f3 sondear la determinaci\u00f3n y capacidades de las fuerzas espa\u00f1olas: el 11 de agosto una patrulla espa\u00f1ola fue atacada en las cercan\u00edas de Id Aisa, y aunque no se registraron bajas entre los europeos, un bombardero B2I se perdi\u00f3 en el mar al regresar a la base tras intentar proporcionar apoyo a\u00e9reo (Canales y Del Rey, 2010: 66). A bordo se encontraba el comandante de infanter\u00eda \u00c1lvarez Chas, uno de los oficiales m\u00e1s respetados del territorio. Por su parte, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n dej\u00f3 un muerto en el terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>La escaramuza se repiti\u00f3 apenas tres d\u00edas despu\u00e9s, cuando una patrulla de la II Bandera Paracaidista fue atacada a la altura de Tamucha. Tras responder al ataque, los paracaidistas se replegaron sufriendo tan s\u00f3lo un herido leve, mientras los guerrilleros sufr\u00edan tres bajas (\u201cInforme sobre el combate del 11 de agosto\u201d, SHM, legajo 5, carpeta 18).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n segu\u00eda incrementando sus efectivos, que los servicios de inteligencia espa\u00f1oles estimaban en unos cinco mil efectivos en y alrededor de Ifni, mientras en el S\u00e1hara se hab\u00edan identificado doce concentraciones guerrilleras cuyo n\u00famero oscilaba entre los dos mil y tres mil efectivos, a los que hab\u00eda que a\u00f1adir otra partida localizada en Tarfaya, compuesta por algo menos de doscientos hombres. (\u201cSituaci\u00f3n pol\u00edtico-militar. 1\u00aa quincena de agosto\u201d, SHM, legajo 5, carpeta 19).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la creciente tensi\u00f3n, se enviaron algunos refuerzos, pero de muy escasa entidad, tan s\u00f3lo dos compa\u00f1\u00edas de infanter\u00eda provenientes de Canarias y que se desplegaron en Villa Bens. Asimismo, se decidi\u00f3 hacer una demostraci\u00f3n de fuerza mediante el env\u00edo de un tabor del GTI a recorrer el territorio del S\u00e1hara (nombre en clave: <em>operaci\u00f3n Asaca<\/em>), pero m\u00e1s que una muestra de fuerza era un signo de debilidad, tanto por la escasa entidad de la fuerza comprometida como por el car\u00e1cter temporal de la presencia militar en determinadas zonas. (\u201cInstrucciones para operaci\u00f3n <em>Asaca<\/em>\u201d, SHM, legajo 8, carpeta 12).&nbsp; El reconocimiento puso de manifiesto tanto el amplio despliegue de los guerrilleros como los medios a su disposici\u00f3n, que configuraban una imagen muy cercana a un aut\u00e9ntico ej\u00e9rcito, con centros de instrucci\u00f3n y razonablemente bien equipado con armas ligeras y medios de transporte.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando finalmente se produjo la reuni\u00f3n de Dakar, los franceses continuaron insistiendo en sus propuestas de hac\u00eda ya varios meses, reclamando una total colaboraci\u00f3n entre ambos pa\u00edses, mientras la delegaci\u00f3n espa\u00f1ola tan s\u00f3lo pretend\u00eda el establecimiento de planes t\u00e1cticos que se aplicar\u00edan en el caso de un ataque general por parte del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n contra el A.O.E. Las conclusiones de la reuni\u00f3n fueron un compromiso a medias, (\u201cInforme de la conferencia de Dakar\u201d, SHM, legajo 6, carpetas 1 y 2) ya que se elaboraron dichos planes, que servir\u00edan como base para la posterior ejecuci\u00f3n de la ofensiva Teide\/\u00c9couvillon en 1958, pero G\u00f3mez Zamalloa no pudo comprometerse a erradicar los santuarios del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n en el S\u00e1hara inmediatamente, ya que dicho compromiso exced\u00eda lo autorizado por su gobierno. Su argumento fue que a\u00fan se encontraban en la fase pol\u00edtica del Plan Madrid (Segura, 2006: 202-206).<\/p>\n\n\n\n<p>El establecer una verdadera pol\u00edtica de disuasi\u00f3n hubiese podido tener un efecto mucho m\u00e1s inmediato sobre los guerrilleros que las medidas tomadas hasta la fecha. Si Madrid hubiese autorizado el env\u00edo de importantes contingentes militares como se\u00f1al de que el territorio se iba a defender a toda costa, y, al mismo tiempo, hubiese difundido entre la poblaci\u00f3n la noticia de que se iba a alcanzar una alianza operativa con los franceses, el efecto disuasorio hubiese sido mucho m\u00e1s efectivo que el reconocimiento del Asaka o la presi\u00f3n diplom\u00e1tica sobre Rabat. Pero dar dicho paso significaba arriesgarse a un estallido de las hostilidades que se pretend\u00eda evitar a cualquier precio; de lo que no se dio cuenta el Pardo era que la situaci\u00f3n estaba a punto de estallar y que hab\u00eda que actuar lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de todo, el r\u00e9gimen franquista no estaba preparado para dar el paso decisivo de movilizar y desplazar a miles de quintos hasta el A.O.E., as\u00ed que se continu\u00f3 insistiendo en la v\u00eda diplom\u00e1tica, de forma preferente ante el ministerio de asuntos exteriores marroqu\u00ed. Se sostuvieron toda una serie de conversaciones entre representantes espa\u00f1oles y marroqu\u00edes cuyos resultados Madrid traslad\u00f3 al A.O.E. para intentar apaciguar los \u00e1nimos de los militares destacados en las colonias:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMinistro Asuntos Exteriores me comunica resultados conversaciones T\u00e1nger en las que han prevalecido nuestros argumentos y puntos de vista\u00bb (\u201cRadiograma cifrado de DIRPROA a GAOE\u201d, SHM, legajo 6, carpeta 1). Sobre el documento, alguien garabate\u00f3 un lac\u00f3nico \u201cja, ja\u201d. La distancia entre la visi\u00f3n percibida por Madrid de toda la situaci\u00f3n y la realidad sobre el terreno continuaba agrand\u00e1ndose por momentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, y tras una nueva serie de asesinatos selectivos, sabotajes y peque\u00f1os choques armados durante los meses de septiembre y octubre, el Pardo reconoci\u00f3 que las medidas adoptadas hasta la fecha no eran suficientes para evitar una guerra. As\u00ed pues, el 5 de noviembre dio comienzo la denominada <em>Operaci\u00f3n \u00c1guila<\/em>, (Canales, 2008: 25) el env\u00edo de refuerzos al A.O.E. para evitar una posible agresi\u00f3n por parte de los guerrilleros. Era el tipo de pol\u00edtica de disuasi\u00f3n que hab\u00eda reclamado Pardo de Santayana un a\u00f1o y medio antes, e inclu\u00eda el traslado de la II Bandera de la Legi\u00f3n por v\u00eda a\u00e9rea desde el norte de Marruecos a Villa Bens, la VI Bandera por v\u00eda mar\u00edtima a el Aai\u00fan, el batall\u00f3n disciplinario <em>Cabrerizas <\/em>a Villa Cisneros, env\u00edo de unidades navales, incremento de efectivos a\u00e9reos, etc. (\u201cDespliegue de fuerzas en el A.O.E.\u201d, SHM, legajo 6, carpeta 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Desgraciadamente, el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n no pensaba esperar a que Madrid determinase libremente su actuaci\u00f3n, ni tampoco iba a concederle tiempo para reconducir la situaci\u00f3n, por lo que el 23 de noviembre de 1957, las posesiones espa\u00f1olas del A.O.E. se vieron sorprendidas por una ofensiva del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n sobre la pr\u00e1ctica totalidad de enclaves militares en el S\u00e1hara e Ifni. A pesar de todos los intentos de negar la realidad, la guerra hab\u00eda llegado por fin al A.O.E.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aqu\u00ed el flujo de unidades de refuerzo en direcci\u00f3n al A.O.E. fue una constante: Escuadr\u00f3n Paracaidista del Ej\u00e9rcito del Aire, I Bandera Paracaidista, IV y IX Banderas de la Legi\u00f3n, Grupos Expedicionarios de los Regimientos Santiago-1, Artiller\u00eda-19, Extremadura-15, Guadalajara-20, Pav\u00eda-19, San Fernando-11, Castilla-16, Soria-9, C\u00e1diz-41, Belchite-57, Fuerteventura-53, Wad Ras-55, Ultonia-59, adem\u00e1s de unidades de apoyo, a\u00e9reas y navales. La negativa a realizar el mismo despliegue militar a finales de 1956, tal y c\u00f3mo reclamaba Pardo de Santayana, no hab\u00eda podido evitar el estallido de las hostilidades que tan largamente hab\u00eda esperado soslayar el gobierno franquista. Ahora, docenas de j\u00f3venes iban a pagar con sus vidas la inexistencia de una pol\u00edtica disuasoria en los restos del imperio colonial espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Disuasi\u00f3n mal aplicada: el episodio Agadir<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 9 de diciembre de 1957, y con Espa\u00f1a inmersa en una guerra que hab\u00eda tratado de evitar, se produjo uno de los acontecimientos m\u00e1s extra\u00f1os de todo el conflicto. Ese d\u00eda, el almirante Pedro Nieto Ant\u00fanez, siguiendo \u00f3rdenes de Madrid, condujo a una agrupaci\u00f3n naval formada por los cruceros <em>Canarias <\/em>y <em>M\u00e9ndez N\u00fa\u00f1ez<\/em> y los destructores, <em>Jos\u00e9 Lu\u00eds D\u00edez<\/em>, <em>Gravina<\/em>, <em>Esca\u00f1o <\/em>y <em>Almirante Miranda<\/em> frente a la ciudad marroqu\u00ed de Agadir, efectuando un simulacro de bombardeo naval contra la poblaci\u00f3n costera (Casas, 2008: 284). En realidad, nunca hubo la menor intenci\u00f3n de ejecutar dicho bombardeo, sino que tan s\u00f3lo se trataba de un ejemplo desfasado de pol\u00edtica de las ca\u00f1oneras, m\u00e1s propio del siglo XVIII o XIX que del a\u00f1o 1957. O si se prefiere, se intent\u00f3 establecer una pol\u00edtica de disuasi\u00f3n para con la monarqu\u00eda alauita, con el impl\u00edcito mensaje de que el Pardo no iba a permitir una mayor involucraci\u00f3n de Marruecos en el A.O.E.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta trasnochada demostraci\u00f3n de fuerza a punto estuvo de provocar justo la reacci\u00f3n contraria a la que pretend\u00eda tener, puesto que el pr\u00edncipe heredero, el futuro Hassan II, amenaz\u00f3 con derribar a cualquier avi\u00f3n espa\u00f1ol que se internase en espacio a\u00e9reo marroqu\u00ed y con llevar a cabo acciones de represalia contra las fuerzas espa\u00f1olas en el caso de producirse un ataque (Ouardighi, 1979: 94).<\/p>\n\n\n\n<p>Como pol\u00edtica disuasoria frente a Marruecos, la acci\u00f3n naval de Agadir llegaba tarde y adoptando una forma completamente err\u00f3nea. Una demostraci\u00f3n de fuerza militar debe conllevar la amenaza cre\u00edble de su uso, pero nadie dud\u00f3 que Espa\u00f1a no bombardear\u00eda jam\u00e1s una indefensa ciudad marroqu\u00ed provocando numerosas muertes civiles y comportando una debacle pol\u00edtica a nivel internacional. Seg\u00fan reconoc\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s el propio dictador, la acci\u00f3n: \u00abNo tuvo otro objetivo que hacer ver a los marroqu\u00edes que pod\u00edamos destruir los centros de aprovisionamiento del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n, y que tambi\u00e9n est\u00e1bamos dispuestos a garantizar la vida y hacienda de nuestros compatriotas\u00bb (Franco, 1976: 221)<\/p>\n\n\n\n<p>Agadir no fue m\u00e1s que la constataci\u00f3n de la confusi\u00f3n reinante en la esfera pol\u00edtica espa\u00f1ola sobre el uso de pol\u00edticas de disuasi\u00f3n, una ignorancia casi total de como plantearla y ejecutarla, que hab\u00eda dado como resultado el estallido de unas hostilidades que la timorata pol\u00edtica del A.O.E. hab\u00eda espoleado en lugar de evitar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La guerra de Ifni-S\u00e1hara fue la tr\u00e1gica conclusi\u00f3n de una desacertada pol\u00edtica exterior espa\u00f1ola en sus relaciones con Marruecos. El r\u00e9gimen del general Franco fue v\u00edctima de sus propias convicciones que se hab\u00edan convertido en axiomas, tales como la amistad hispano-marroqu\u00ed y el convencimiento de que la pol\u00edtica colonial espa\u00f1ola hab\u00eda conseguido lo que los norteamericanos llamar\u00edan durante la guerra de Vietnam \u201cganar los corazones y las mentes\u201d de la poblaci\u00f3n civil. Probablemente tampoco se quer\u00eda comprometer una de las v\u00edas diplom\u00e1ticas que buscaban romper el aislamiento internacional de Espa\u00f1a, que era la de la amistad con los pa\u00edses \u00e1rabes. Presentarse como el represor de los incipientes movimientos populares en Ifni y el S\u00e1hara podr\u00eda suponer un distanciamiento de pa\u00edses como Jordania que se mostraban proclives al reconocimiento internacional del r\u00e9gimen franquista. As\u00ed pues, se ignoraron todas las se\u00f1ales que apuntaban hacia la inminencia de un ataque del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n en el A.O.E. hasta que, cuando se pretendi\u00f3 reaccionar, ya era demasiado tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez lo m\u00e1s dram\u00e1tico fuese que los dos gobernadores del A.O.E. del per\u00edodo 1956-1958, Ram\u00f3n Pardo de Santayana y Mariano G\u00f3mez Zamalloa, hab\u00edan advertido claramente dichas se\u00f1ales, en especial el primero. Pero todos sus ruegos fueron ignorados o rechazados, justo cuando una aut\u00e9ntica pol\u00edtica de disuasi\u00f3n pod\u00eda haber sido implementada mediante el refuerzo de las unidades militares en la zona y la deportaci\u00f3n de los elementos del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n localizados en las ciudades espa\u00f1olas de Ifni y el S\u00e1hara. Adem\u00e1s, el rechazo a las peticiones de ayuda y colaboraci\u00f3n de las autoridades francesas del A.O.F. fue otro error incomprensible, puesto que una publicitada alianza frente al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n hubiese reforzado una pol\u00edtica disuasoria que jam\u00e1s se quiso ni supo implementar. Centenares de j\u00f3venes reclutas espa\u00f1oles acabar\u00edan pagando con su vida ese error.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre el autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Juan Pastrana<\/em><\/strong><em> <strong>Pi\u00f1ero<\/strong> es miembro del grupo de investigaci\u00f3n GRENS de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>SHM: Archivo del Servicio Hist\u00f3rico-Militar de Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>SHD: Archivo del Service Historique de la D\u00e9fense, Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>FFF: Archivo de la Fundaci\u00f3n Francisco Franco.<\/p>\n\n\n\n<p>Alonso del Barrio, Jos\u00e9 Enrique (2010), <em>S\u00e1hara-Ifni \u00bfEncrucijada o abandono? <\/em><em>1956-1963<\/em>, Zaragoza: Mira Editores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ashford, Douglas E. (1962), \u201cThe irredentist appeal in Morocco and Mauritania\u201d, <em>The Western Political Quarterly<\/em>, Vol. 15, No. 4, pp. 641-651.<\/p>\n\n\n\n<p>Bataller Alventosa, Vicente (2012), <em>Tiradores de Ifni<\/em>, Madrid: Ediciones Almena.<\/p>\n\n\n\n<p>Bosque Coma, Alfredo (1998), <em>Guerra de Ifni 1957-1958. Las banderas paracaidistas<\/em>, Madrid: Ediciones Almena.<\/p>\n\n\n\n<p>Canales Torres, Carlos &nbsp;(2008), <em>La campa\u00f1a del S\u00e1hara (1957-1958)<\/em>, Madrid: Ristre Ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp; y del Rey, Miguel (2010),&nbsp;<em>Breve historia de la guerra de Ifni-S\u00e1hara<\/em>, Madrid: Editorial Nowtilus.<\/p>\n\n\n\n<p>Casas de la Vega, Rafael (2008), <em>La \u00faltima guerra de \u00c1frica<\/em>, Madrid: Publicaciones del Ministerio de Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Chaffard, Georges (1965), <em>Les carnets secrets de la decolonisation<\/em>, Par\u00eds: Editions Calmann-L\u00e9vy.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Serre, Fran\u00e7oise (1966), \u201cLes revendications marocaines sur la Mauritanie\u201d, <em>Revue Fran\u00e7aise de Science Politique<\/em>, Vol. 16, No. 2, pp. 320-331.<\/p>\n\n\n\n<p>Diego Aguirre, Jos\u00e9 Ram\u00f3n (1989), <em>Historia del S\u00e1hara espa\u00f1ol: la verdad de una traici\u00f3n<\/em>, Madrid: Ediciones Kaydeda.<\/p>\n\n\n\n<p>Fern\u00e1ndez-Aceytuno, Mariano (2001), <em>Ifni y S\u00e1hara. Una encrucijada en la historia de Espa\u00f1a<\/em>, Palencia: Ediciones Simancas.<\/p>\n\n\n\n<p>Franco Salgado-Araujo, Francisco (1976), <em>Mis conversaciones privadas con Franco, <\/em>Barcelona: Editorial Planeta<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda-Figueras, Tom\u00e1s (1941), <em>Santa Cruz de Mar Peque\u00f1a-Ifni-S\u00e1hara (la acci\u00f3n de Espa\u00f1a en la costa occidental de \u00c1frica)<\/em>, Madrid: Ediciones F\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonz\u00e1lez-Mata, Luis&nbsp; (1977), <em>Cisne. Yo fui esp\u00eda de Franco<\/em>, Barcelona: Argos.<\/p>\n\n\n\n<p>Joffe, E.H.G. (1985), \u201cThe Moroccan Nationalist Movement: Istiqlal, the Sultan and the Country\u201d, <em>Journal of African History<\/em>, Vol. 26, No. 4, pp. 289-307.<\/p>\n\n\n\n<p>Marin Ferrer, Emilio (2014), <em>Atlas ilustrado de Ifni, S\u00e1hara, Guinea. \u00daltimas colonias<\/em>, Madrid: Ediciones Susaeta.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u2019Barek, Zaki (1987), <em>Resistance et Arm\u00e9e de Lib\u00e9ration<\/em>, T\u00e1nger: MBC Editeurs.<\/p>\n\n\n\n<p>Ouardighi, Abderrahim (1979), <em>Les enigmes historiques du Maroc independant (1956-1961)<\/em>, Rabat: Editions Ouardighi.<\/p>\n\n\n\n<p>Pastrana Pi\u00f1ero, Juan (2017), <em>Arde el desierto. La guerra de Ifni-S\u00e1hara y la lucha por el poder en Marruecos<\/em>, Madrid: Editorial Nowtilus.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Garc\u00eda, Guadalupe (2006), \u201cLa guerra de Ifni y la falsa culpabilizaci\u00f3n al comunismo internacional por parte del r\u00e9gimen franquista\u201d, <em>Revista Zer<\/em>, No. 20, pp. 179-196.<\/p>\n\n\n\n<p>Segura Valero, Gast\u00f3n (2006), <em>Ifni, la guerra que silenci\u00f3 Franco<\/em>, Madrid: MR Ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Vermeren, Pierre (2006), <em>Histoire du Maroc depuis l\u2019ind\u00e9pendance<\/em>, Par\u00eds: \u00c9ditions La D\u00e9couverte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUAN PASTRANA PI\u00d1ERO GRENS, Universitat Pompeu Fabra, Espa\u00f1a Title:&nbsp;Lack of Dissuasive Policy: the Case of Ifni-Sahara War Resumen: La ausencia de una pol\u00edtica de disuasi\u00f3n fue uno de los factores clave que explica el estallido de la \u00faltima guerra colonial espa\u00f1ola. 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