{"id":174,"date":"2020-11-02T12:22:30","date_gmt":"2020-11-02T12:22:30","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=174"},"modified":"2020-11-02T12:22:31","modified_gmt":"2020-11-02T12:22:31","slug":"la-adecuacion-de-las-fuerzas-armadas-espanolas-a-la-seguridad-occidental-en-la-decada-de-1960","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/la-adecuacion-de-las-fuerzas-armadas-espanolas-a-la-seguridad-occidental-en-la-decada-de-1960\/","title":{"rendered":"La adecuaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas espa\u00f1olas a la seguridad occidental en la d\u00e9cada de 1960"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">CARLOTA GARC\u00cdA ENCINA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Real Instituto Elcano\/Universidad Francisco de Vitoria, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;The Adaptation of the Spanish Armed Forces to Western Security in the 1960s<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: El trabajo profundiza en los cambios que acontecieron en los a\u00f1os sesenta en el \u00e1mbito militar espa\u00f1ol. Se trata de analizar la naturaleza de tales cambios y transformaciones y tratar de ver hasta qu\u00e9 punto hubo una influencia o asimilaci\u00f3n de los que ocurr\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras con el objetivo de adecuarse a la seguridad occidental. Como principal fuente se recurre a escritos, trabajos, reflexiones y discursos que salieron de la mano de los propios militares de los tres Ej\u00e9rcitos y del Alto Estado Mayor de la \u00e9poca gracias a una abundante documentaci\u00f3n no publicada y poco explorada hasta hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras Clave: Fuerzas Armadas espa\u00f1olas, Seguridad occidental<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: This work explores the changes that took place in the 1960s in the Spanish Armed Forces. The aim is to analyse the nature of such changes and transformations and to what extend there was an influence or assimilations of the development in such field beyond our borders. The main sources are the writings, works, essays and speeches that have come out of the hands of the militaries of the three armies thanks to an abundance of unpublished documentation under-explored.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Spanish Armed Forces, Western security<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 10 de junio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptado: 15 de julio de 2017<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo<\/strong>:&nbsp;Carlota Garc\u00eda Encina, \u201cLa adecuaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas espa\u00f1olas a la seguridad occidental en la d\u00e9cada de 1960\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 3, No. 2, (2017), pp. 45-59.&nbsp;http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.6.3<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre finales de los a\u00f1os cincuenta y principios de los sesenta arranca en Espa\u00f1a un importante proceso evolutivo dentro de las Fuerzas Armadas. Hubo varios s\u00edntomas de ese cambio, principalmente los primeros intentos de reorganizaci\u00f3n en los tres Ej\u00e9rcitos. Tambi\u00e9n hay que destacar la creaci\u00f3n en 1964 del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), con la misi\u00f3n, entre otras, de alcanzar una unidad de pensamiento y de disponer de una orientaci\u00f3n doctrinal. Otro s\u00edntoma de ese proceso evolutivo fue la promulgaci\u00f3n, en enero de 1967, de la Ley Org\u00e1nica del Estado, en la que se definieron por primera vez los cometidos de los organismos superiores de la Defensa y se asignaron misiones concretas a las Fuerzas Armadas. Adem\u00e1s de estos s\u00edntomas de cambio, la atenci\u00f3n se centraba en los acuerdos con Estados Unidos, su pr\u00f3rroga y renovaci\u00f3n, al tiempo que se segu\u00eda recibiendo y adaptando a las circunstancias nacionales todo el material que los Ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles iban recibiendo como consecuencia de la firma de dichos acuerdos. Ser\u00e1 entonces a partir de estos a\u00f1os cuando se empiecen a sentar las bases de unas nuevas Fuerzas Armadas cuya estructura b\u00e1sicamente se mantendr\u00e1 durante veinte a\u00f1os, hasta mediados de los ochenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Se parte de la hip\u00f3tesis de que todo este proceso evolutivo forma parte de la adecuaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas a la defensa occidental y como adaptaci\u00f3n a una nueva realidad que acontec\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras. Una adecuaci\u00f3n que se puede observar en tres campos: en las estructuras y materiales, en el pensamiento, y en la adecuaci\u00f3n legislativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Son pocos los trabajos sobre las Fuerzas Armadas espa\u00f1olas que se han centrado en este periodo de estudio, principalmente en relaci\u00f3n a su modernizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n que tuvo lugar. Para el almirante \u00c1ngel Liberal Lucini, los cambios producidos en este periodo \u201cno admiten comparaci\u00f3n e intensidad, profundidad y velocidad de cambio con ning\u00fan periodo an\u00e1logo desde hace dos siglos\u201d (Liberal, 1995: 31). Para profundizar en ello se ha buscado la perspectiva de los propios militares espa\u00f1oles de la \u00e9poca a trav\u00e9s de sus escritos, discursos, estudios y reflexiones, poniendo de relieve la existencia de numerosos pensadores y estrategas de la \u00e9poca que llenaron p\u00e1ginas con sus estudios y conferencias. Para alcanzar dicho objetivo se ha accedido a numerosas fuentes escritas no publicadas de la Biblioteca del CESEDEN, del Archivo de Historia de la Escuela de Guerra Naval y del Fondo de la Secretar\u00eda del Ministro Subsecretario del Archivo Central del Ministerio de la Presidencia, entre otros. En todos ellos se ha podido encontrar gran variedad de informaci\u00f3n, en ocasiones dispersa y sin aparente correlaci\u00f3n, pero que poco a poco ha permitido reconstruir el periodo objeto de estudio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las potencias occidentales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A finales de la d\u00e9cada de los cincuenta, las Fuerzas Armadas de las principales potencias occidentales se encontraban en plena reorganizaci\u00f3n y en especial los Ej\u00e9rcitos de Tierra. Estados Unidos estudiaba y empezaba a implementar las divisiones <em>pent\u00f3micas<\/em>; Gran Breta\u00f1a decid\u00eda sobre la reducci\u00f3n de sus efectivos, la transformaci\u00f3n profunda de su Ej\u00e9rcito y la defensa de las Islas (Slessor, 1957); y Francia iniciaba un plan de reorganizaci\u00f3n de sus fuerzas que arrancar\u00eda con un decreto de reorganizaci\u00f3n de enero de 1959. Detr\u00e1s de todas estas reorganizaciones destacaba el hecho de la aparici\u00f3n del arma at\u00f3mica t\u00e1ctica, es decir la aparici\u00f3n del arma nuclear en el campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ese momento, la bomba at\u00f3mica no pod\u00eda apenas ser \u201centregada\u201d m\u00e1s que por aviones de bombardeo, siendo un arma de naturaleza estrat\u00e9gica. Con la llegada del proyectil nuclear ligero, lanzado con un ca\u00f1\u00f3n de artiller\u00eda a distancia media contra las tropas del adversario, se modificaba por completo la fisionom\u00eda del combate. Ahora, ante la gran capacidad de destrucci\u00f3n del explosivo nuclear en el campo de batalla, los Ej\u00e9rcitos deb\u00edan buscar la salvaguardia en la dispersi\u00f3n. Esto crear\u00eda a su vez grandes vac\u00edos en dicho campo de batalla, que implicaba por tanto que hab\u00eda que disponer de unidades m\u00e1s m\u00f3viles, m\u00e1s independientes, con m\u00e1s fuego de todas las clases. Hab\u00eda, por tanto, que renovar las tropas, crear una doctrina de empleo nuevo, y darles una nueva estructura (Air Force, 1956).<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de los proyectiles nucleares al campo de batalla dar\u00eda lugar a una serie de reformas y f\u00f3rmulas que se basar\u00edan, por tanto, en dos principios: la dispersi\u00f3n y la movilidad. Las potencias aliadas hab\u00edan llegado a la conclusi\u00f3n, adem\u00e1s, de que era imposible contar con las fuerzas movilizadas de la naci\u00f3n como antes, pues no habr\u00eda tiempo para llamar a filas a los ciudadanos. Y las tropas deb\u00edan estar adem\u00e1s perfectamente preparadas para la inmediata disponibilidad y debidamente especializadas (Norstad, 1956). Los acontecimientos del momento pon\u00edan adem\u00e1s en evidencia la necesidad de disponer de esa fuerza de intervenci\u00f3n muy m\u00f3vil, capaz de desplazarse muy r\u00e1pidamente por tierra, pero tambi\u00e9n por aire, es decir aerotransportable. Y en cuanto a la defensa del territorio nacional, \u00e9sta se podr\u00eda asegurar con unidades menos armadas y con menor n\u00famero de efectivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante resaltar que, incluso antes de la llegada del arma nuclear t\u00e1ctica, los Ej\u00e9rcitos de Tierra occidentales trataban de ganar terreno con respecto a las otras dos fuerzas &#8211; Aire y Mar, con mayor valor, peso estrat\u00e9gico y t\u00e1ctico tras la II Guerra Mundial &#8211; para volver a desempe\u00f1ar un papel determinante en tiempo de paz e intervenir de modo decisivo en las guerras del futuro. Desde la II Guerra Mundial la competencia entre los tres Ej\u00e9rcitos hab\u00eda ido en aumento y, generalmente, Tierra acababa en inferioridad de condiciones reduci\u00e9ndose su presupuesto y sus efectivos. Los Ej\u00e9rcitos se encontraban adem\u00e1s en peligro de verse privados de su misi\u00f3n ofensiva, reduci\u00e9ndolos al simple papel de desempe\u00f1ar acciones de contenci\u00f3n en posiciones especialmente seleccionadas, ocupaci\u00f3n del territorio enemigo conquistado y mantenimiento del orden en la retaguardia (Unitas, 1955). Los Ej\u00e9rcitos terrestres trataban as\u00ed, frente a la Armada y a Aire, de no contentarse con una misi\u00f3n defensiva, sino que buscaban mantener su posici\u00f3n de \u00f3rgano potentemente ofensivo y necesario para la guerra, un sostenimiento de tal posici\u00f3n que se hac\u00eda cada vez m\u00e1s dif\u00edcil por los avances tecnol\u00f3gicos que interfer\u00edan en las funciones de los Ej\u00e9rcitos tradicionales.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d o \u201creorganizaci\u00f3n\u201d de las Fuerzas Armadas, principalmente las terrestres, era una preocupaci\u00f3n no s\u00f3lo de las grandes potencias como pod\u00edan ser Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Inquietaba a muchos pa\u00edses que no quer\u00edan quedarse rezagados en la adaptaci\u00f3n que impon\u00edan las nuevas investigaciones y progresos t\u00e9cnicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a no pod\u00eda quedarse aislada ante las tendencias y desarrollos en los pa\u00edses occidentales, al menos para una peque\u00f1a parte de los altos mandos militares: \u201cCualquier pa\u00eds aislado es impotente y tiene que volver sus ojos a los m\u00e1s afines, en demanda de ayuda. Es necesaria la colaboraci\u00f3n, el auxilio mutuo. La guerra es de bloques de naciones y la pol\u00edtica militar conjunta\u201d (Castro y Cano, 1957: 37). Espa\u00f1a no pod\u00eda, por tanto, considerarse un ente aislado puesto que los mayores peligros que le pod\u00edan amenazar deb\u00edan tenerse en cuenta contando con las posibilidades de sus potenciales aliados y, supuestamente, sus fuerzas deber\u00edan complementarse con ellos en lo necesario. As\u00ed se expresaba el propio Francisco Franco:<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy las guerras son universales, y en ellas se enfrentan dos sumas de naciones. Ya no son posibles las guerras entre dos naciones y los conflictos se debaten entre grupos de ellas. Y la contemplaci\u00f3n de la situaci\u00f3n particular de estos momentos, nos dice que existe una amenaza real, una amenaza efectiva, una amenaza universalmente reconocida: la amenaza sovi\u00e9tica, que persigue la destrucci\u00f3n de una civilizaci\u00f3n. (\u2026.) La amenaza de unirse y prepararse para defenderse de \u00e9l se impone como primer objetivo (\u2026) Pero, aunque fuertes en nosotros mismos, no podemos conformarnos con estar aislados; tenemos que considerarnos un sumando de una futura suma: la del grupo de naciones que hayan de oponerse a esa ofensiva o a esa subversi\u00f3n. Eso fue lo que persigui\u00f3 la pol\u00edtica de nuestro acercamiento y acuerdo con Norteam\u00e9rica. Hoy no pueden los pueblos defenderse aisladamente, necesitan de los otros y de acuerdo con ellos, repartirse los papeles que cada uno corresponda desempe\u00f1ar. Y si hemos de entendernos con otras naciones es natural que lo hagamos a trav\u00e9s de las m\u00e1s capaces. (Franco, 1956: 3-4).<\/p>\n\n\n\n<p>De estas palabras se deduce que, para Franco, ya en 1956, Espa\u00f1a deb\u00eda estar ligada de alguna manera a la OTAN, es decir a la organizaci\u00f3n de la que formaban parte aquellas naciones que se opon\u00edan a la amenaza sovi\u00e9tica. Era evidente que, de haber un conflicto generalizado entre Oriente y Occidente, su compromiso con Estados Unidos y la convicci\u00f3n moral del r\u00e9gimen espa\u00f1ol llevar\u00eda al pa\u00eds a alinearse con los occidentales y, por lo tanto, exist\u00eda la convicci\u00f3n en el Gobierno y entre los militares de que Espa\u00f1a deb\u00eda preparase para ser capaz de cooperar en la defensa de Occidente. Deb\u00edan aprovechar la gran ventaja de la nueva situaci\u00f3n militar del pa\u00eds a ra\u00edz de los acuerdos con Estados Unidos, con unas bases que podr\u00edan respaldar a las fuerzas de la defensa continental de la OTAN, de manera de que los aviones estadounidenses de bombardeo procedentes de Espa\u00f1a podr\u00edan entrar en acci\u00f3n en apoyo de la Alianza Atl\u00e1ntica. De esa manera Espa\u00f1a pod\u00eda ligarse al Mando Supremo Aliado en Europa (Supreme Headquarters Allied Powers Europe, SHAPE). El posible enlace de las bases espa\u00f1olas con el SHAPE se citaba como parte de la teor\u00eda de la \u201cdefensa perif\u00e9rica\u201d hacia la cual se inclinaba Estados Unidos. Algunos aliados sospechaban que precisamente las bases espa\u00f1olas se hab\u00edan convertido en posiciones de repliegue, es decir que sospechaban que Washington se preparaba para abandonar a Francia y otros pa\u00edses del oeste de Europa en caso de guerra, para apoyar a Espa\u00f1a, \u00c1frica del Norte y Gran Breta\u00f1a, algo desmentido oficialmente por los estadounidenses en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n (D.N.B., 1957: 53). Sin duda Franco se hizo eco tambi\u00e9n de lo que algunos denominaron la \u201cpeque\u00f1a OTAN\u201d, grupo conformado por Estados Unidos, Portugal y Espa\u00f1a. Quiz\u00e1 por ello en la declaraci\u00f3n ministerial del nuevo Gobierno de 28 de febrero de 1957, se hizo hincapi\u00e9 en el fortalecimiento de la relaci\u00f3n de Espa\u00f1a con Estados Unidos y con Portugal (La Vanguardia, 1957).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la debilidad de la maquinaria militar espa\u00f1ola hac\u00eda necesario un gran esfuerzo si de verdad se quer\u00eda estar preparada para alinearse con Occidente. Los acuerdos con Estados Unidos eran en aquel momento el principal y \u00fanico camino para lograrlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los primeros cambios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s destacable fueron los cambios y reorganizaciones en cada una de las fuerzas. Los a\u00f1os posteriores a la Guerra Civil espa\u00f1ola no hab\u00eda permitido a Tierra, Mar y Aire conocer los adelantos, las innovaciones y las consecuencias de la contienda mundial en la doctrina, t\u00e1ctica y t\u00e9cnica militares. Los acuerdos con Estados Unidos fueron el camino para cambiar esa situaci\u00f3n y el discurso del r\u00e9gimen franquista, que se hab\u00eda basado en la superioridad del esp\u00edritu sobre el material como suficiente para defenderse y ganar a los adversarios, empez\u00f3 a reconocer la necesidad de tener buen material para adaptarse a las circunstancias del momento. As\u00ed, seg\u00fan los principios del Movimiento Nacional de la Ley del 17 de mayo de 1958, el punto IV dice: \u201cLos ej\u00e9rcitos de Espa\u00f1a, garant\u00eda de su seguridad y expresi\u00f3n de las virtudes heroicas de nuestro pueblo, deber\u00e1n poseer la fortaleza necesaria para el mejor servicio a la patria\u201d. Adem\u00e1s, se empez\u00f3 a reconocer la necesidad de no quedarse aislado de las tendencias y desarrollos en los pa\u00edses occidentales en el \u00e1mbito militar, con cuyas fuerzas los Ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles deber\u00edan poder complementarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Deb\u00eda cambiarse desde la preparaci\u00f3n hasta aspectos como la motorizaci\u00f3n y los servicios, adem\u00e1s de la necesidad de adaptar las t\u00e1cticas al nuevo medio nuclear. Y todo ello requer\u00eda una necesaria informaci\u00f3n y estudio (Franco, 1956). Y se hizo. Los cambios comenzaron incluso antes de la firma de los acuerdos con Estados Unidos, como en el Ej\u00e9rcito del Aire que sac\u00f3 adelante una ley que le permitir\u00eda comenzar a adoptar una estructura operativa m\u00e1s moderna. As\u00ed, gracias a Washington la Aviaci\u00f3n entr\u00f3 en la era del reactor y modific\u00f3 por completo la manera de volar; la Armada sinti\u00f3 el gran cambio con la llegada del radar; y el Ej\u00e9rcito de Tierra comenz\u00f3 a adecuar su estructura a la aparici\u00f3n del arma at\u00f3mica t\u00e1ctica, buscando una Infanter\u00eda m\u00e1s ligera y m\u00e1s potente.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue precisamente con la reorganizaci\u00f3n del ministro del Ej\u00e9rcito Antonio Barroso (ABC, 1958) de finales de los cincuenta y principios de los sesenta cuando se produce el gran cambio \u201cconceptual\u201d, de mentalidad y de t\u00e1ctica en el Ej\u00e9rcito de Tierra. Los Convenios, pero tambi\u00e9n la liquidaci\u00f3n del Protectorado de Marruecos (Editorial Nacional, 1964: 22) en 1956, hac\u00edan posible el inicio de un profundo cambio en la organizaci\u00f3n castrense espa\u00f1ola, moderniz\u00e1ndola y adapt\u00e1ndola a las nuevas necesidades de los tiempos, si bien algunos dentro del Ej\u00e9rcito apostaban simplemente por ligeras modificaciones (Alonso, 1956: 9-16, 1957: 3-8). Las normas para el desarrollo de la reorganizaci\u00f3n quedaron plasmadas en la Instrucci\u00f3n Militar 160-115 del Estado Mayor Central, de 15 de diciembre de 1959. El plan consist\u00eda en reducir en un 25% el n\u00famero de divisiones del Ej\u00e9rcito, pero mejorando su potencia y eficacia, algunas de las cu\u00e1les ser\u00edan reorganizadas seg\u00fan la estructura <em>pent\u00f3mica<\/em> estadounidense. Pero, aunque estaba llamada a ser la gran reorganizaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, no acab\u00f3 de cerrarse en parte por el solapamiento de una nueva reorganizaci\u00f3n que empezar\u00eda a poner en marcha su sucesor, Pablo Alonso Mart\u00edn, y que ser\u00eda culminada por Camilo Men\u00e9ndez Tolosa. \u00c9sta dio lugar a la creaci\u00f3n de las Fuerzas de Intervenci\u00f3n Inmediata y las Fuerzas de Defensa Operativa del Territorio, estructura que se mantendr\u00eda hasta mediados de los a\u00f1os ochenta. Seg\u00fan la propia Instrucci\u00f3n 165-142 de 1965, la reorganizaci\u00f3n no ten\u00eda como finalidad \u00fanica la de \u201creducir las unidades, ni tampoco la \u00fanica de dar una nueva estructura a la grandes unidades y unidades\u201d, sino que, entre otros elementos, deb\u00eda responder \u201ca la idea de dotar a unas y otras con armamento adecuado a las exigencias de la guerra moderna\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Marina fue Felipe Abarzuza qui\u00e9n primero comprendi\u00f3 desde finales de los cincuenta la necesidad de cambiar mentalidades e incluso la misi\u00f3n de algunos cuerpos, como el de la Infanter\u00eda de Marina (Revista General de Marina \u2013 RGM, 1957). Revitaliz\u00f3 el Arma A\u00e9rea y se volc\u00f3 en formar al personal necesario para pasar de una Marina cl\u00e1sica a una Marina electr\u00f3nica que se adecuara a los progresos de la t\u00e9cnica (Abarzuza, 1957; RGM, 1959). Su sucesor, Pedro Nieto Ant\u00fanez continu\u00f3 con el trabajo de su antecesor centr\u00e1ndose en tres \u00e1reas: un nuevo programa naval (RGM, 1963); una ley de ascensos que modificara el tradicional sistema de antig\u00fcedad (Garc\u00eda, 1965); y la organizaci\u00f3n de la Armada. Y con una idea clara: toda decisi\u00f3n deb\u00eda obedecer siempre a imperativos estrat\u00e9gicos. As\u00ed encamin\u00f3 a la Marina a ser principalmente una Marina antia\u00e9rea y antisubmarina, y a adquirir las suficientes capacidades anfibias.<\/p>\n\n\n\n<p>El programa naval era la principal prioridad y la m\u00e1xima preocupaci\u00f3n de Nieto Ant\u00fanez, si bien era s\u00f3lo el primer paso para en un futuro elaborar un Plan General en el que se empezar\u00eda a trabajar algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Era un plan de construcciones navales bastante coherente, y lo suficientemente flexible para poder seguir los progresos de la t\u00e9cnica naval en aquellos momentos. En su elaboraci\u00f3n final se tuvo en cuenta prototipos de armamento y de equipos de dise\u00f1o recientes en las Marinas m\u00e1s avanzadas del mundo, y por tanto no era un plan elaborado a base de antiguallas, sino que miraba al futuro con valent\u00eda y decisi\u00f3n (Moreno, 1966: 185). Al mismo tiempo, aquellos que participaron en la elaboraci\u00f3n de dicho plan y la reforma que emprend\u00eda la Armada ten\u00edan claro que no pod\u00edan acometer la construcci\u00f3n de un Programa Naval de tal categor\u00eda con psicolog\u00edas cerradas o partidistas, ni con una infraestructura y m\u00e9todos arcaicos (Moreno, 1966: 187).<\/p>\n\n\n\n<p>Este nuevo programa de Nieto Ant\u00fanez marcar\u00eda una nueva \u00e9poca en la Marina espa\u00f1ola, pues traer\u00eda consigo la adaptaci\u00f3n del cohete a las armas antia\u00e9reas y antisubmarinas. Esto implicaba adem\u00e1s estudiar nuevas armas y nuevas t\u00e1cticas, y enseguida la Armada se puso manos a la obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sol\u00eda decir por entonces que hab\u00eda tres maneras de hacer las cosas: bien, mal o como la Armada. Su esp\u00edritu para alcanzar las metas y su arrojo, sus ideas nuevas y su forma de arriesgar, fue la clave de la Armada de esos a\u00f1os, que culmin\u00f3 sus trabajos en 1970 con la aprobaci\u00f3n de la Ley Org\u00e1nica de la Armada, si bien los cambios se fueron implantando a\u00f1os antes. Fiel al principio de direcci\u00f3n centralizada y ejecuci\u00f3n descentralizada, la Ley Org\u00e1nica de la Armada descargaba a las autoridades superiores de la Armada de las tareas administrativas que les distrajeran de sus funciones principales, como la elaboraci\u00f3n de los planes de guerra y campa\u00f1a. El ministro de Marina, por otra parte, se quedaba con las competencias administrativas y pol\u00edticas. Con su filosof\u00eda org\u00e1nica la Armada se anticip\u00f3 a las dem\u00e1s instituciones militares.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al Ej\u00e9rcito del Aire la creaci\u00f3n del Mando de Defensa A\u00e9rea en 1956, el primer mando operativo que se organizaba en el Ej\u00e9rcito del Aire, fue el primer gran paso hacia la modernidad. Los convenios con Estados Unidos le permitieron desarrollarse m\u00e1s que a ning\u00fan otro Ej\u00e9rcito, una \u00e9poca dorada que sin embargo s\u00f3lo le durar\u00eda unos pocos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Las Fuerzas A\u00e9reas espa\u00f1olas sufr\u00edan m\u00e1s que los otros dos Ej\u00e9rcitos todas las actualizaciones y renovaciones relacionadas con el material y equipamiento. Los medios terrestres y navales conservaban cierto valor militar durante treinta o cuarenta a\u00f1os, pero los a\u00e9reos, a los diez o quince ya quedaban anticuados. Esta renovaci\u00f3n era, adem\u00e1s, la m\u00e1s costosa de los tres. Dotar al Aire de los medios que ser\u00edan deseables obligaba a realizar un considerable esfuerzo econ\u00f3mico y tras la primera renovaci\u00f3n de los acuerdos con Estados Unidos en 1963 Aire entr\u00f3 en una situaci\u00f3n cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta parad\u00f3jico que los importantes avances en la Armada, y tambi\u00e9n los grandes cambios en el Ej\u00e9rcito de Tierra dejaran en el \u00faltimo lugar a Aire, precisamente qui\u00e9n primero se benefici\u00f3 y qui\u00e9n dio el primer gran paso con los acuerdos con Estados Unidos de 1953. Sufri\u00f3 modificaciones y adapt\u00f3 su estructura a\u00e9rea a cada uno de los nuevos ingenios a\u00e9reos que llegaban, pero quiz\u00e1s sin una idea y un objetivo claros que s\u00ed ten\u00edan, sin embargo, los otros dos Ej\u00e9rcitos y de forma destacada la Marina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primeros impulsos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No queda lugar a duda de la importancia de los acuerdos con Estados Unidos para el inicial despegue hacia la seguridad occidental de las Fuerzas Armadas espa\u00f1olas. Un empuj\u00f3n que volvi\u00f3 a dar Washington, aunque de forma indirecta, tras la primera renovaci\u00f3n en 1963. \u00c9sta llev\u00f3 a un importante recorte en la ayuda al \u00e1mbito militar y por lo tanto a un descontento generalizado en los Ej\u00e9rcitos por los t\u00e9rminos acordados (Consideraciones sobre los convenios, 1961; CESEDEN-ALEMI, 1968), pero parad\u00f3jicamente sirvi\u00f3 de revulsivo para un nuevo impulso. Es decir, fue una nueva llamada de atenci\u00f3n a los mandos de los tres Ej\u00e9rcitos que vieron la necesidad de exponer con claridad al gobierno la verdadera situaci\u00f3n de los problemas de la Defensa y empezar a trabajar en los fundamentos de la pol\u00edtica de Defensa y de la pol\u00edtica Militar, teniendo en cuenta la disponibilidad de los recursos industriales del pa\u00eds y de financiaci\u00f3n. Fue tambi\u00e9n una llamada de atenci\u00f3n para empezar a mirar m\u00e1s all\u00e1 del socio estadounidense, a buscar la equivalencia en otros Ej\u00e9rcitos m\u00e1s pr\u00f3ximos, con circunstancias y amenazas m\u00e1s similares a las suyas, y a comenzar a poner el foco de atenci\u00f3n en una Europa que empezaba a unirse (Alto Estado Mayor, 1966).<\/p>\n\n\n\n<p>Este nuevo impulso que acontece a mediados de los sesenta fue clave para la primera tentativa seria para el establecimiento de una pol\u00edtica militar con la promulgaci\u00f3n de la Directiva de Reorganizaci\u00f3n del Alto Estado Mayor de 1965 (Requejo, 1974), as\u00ed como la promulgaci\u00f3n de la primera ley sobre la regulaci\u00f3n de las inversiones militares. Tambi\u00e9n para que la Armada y Tierra continuaran con los proyectos iniciados a finales de los cincuenta con Barroso y Abarzuza con, si cabe, mayor \u00e9nfasis, mientras que los debates y las ideas sobre un ministerio \u00fanico (Mart\u00ednez, 1969; Mendoza, 1966) y la necesidad de una acci\u00f3n unificada (Rueda y Ureta, 1956) se incrementaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede afirmar, adem\u00e1s, que ya en estos a\u00f1os exist\u00eda un pensamiento o una reflexi\u00f3n estrat\u00e9gica en los tres Ej\u00e9rcitos que iba en consonancia con los desarrollos en el terreno estrat\u00e9gico occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue precisamente uno de los fundamentos de la entonces moderna doctrina de guerra -el de los bombarderos estrat\u00e9gicos- el que dio a la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica el estatus de lugar ideal para establecer bases avanzadas perif\u00e9ricas de Estados Unidos en Espa\u00f1a, y que culminar\u00eda con los acuerdos de 1953 (Manera, 1951). Era l\u00f3gico, por tanto, esperar que a partir de entonces el seguimiento del terreno estrat\u00e9gico occidental fuera algo a tener en cuenta en las Fuerzas Armadas espa\u00f1olas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este motivo, y teniendo en consideraci\u00f3n que en el pensamiento militar espa\u00f1ol no hab\u00eda espacio para la neutralidad, la alineaci\u00f3n con los pa\u00edses occidentales llev\u00f3 a adecuar el discurso estrat\u00e9gico espa\u00f1ol al de Occidente. El gobierno estableci\u00f3 as\u00ed de forma oficial la necesidad de que los ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles empezaran a preparase para hacer frente a tres posibles escenarios: el de una guerra nuclear ilimitada (poco probable) o limitada al empleo de las armas nucleares t\u00e1cticas (m\u00e1s probable), el de una guerra convencional, y el de la guerra subversiva, en consonancia con el discurso de las principales potencias (Franco, 1964). Es un ejemplo claro del conocimiento y seguimiento de lo que ocurr\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras (Otto, 1957). El aislamiento en el terreno estrat\u00e9gico era cosa del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>La clave estaba en seguir los desarrollos estrat\u00e9gicos occidentales y adaptarlos a la situaci\u00f3n del pa\u00eds. Esto \u00faltimo no ocurri\u00f3, sin embargo, en el Ej\u00e9rcito del Aire, que se limit\u00f3 a modernizarse y a copiar a las Fuerzas A\u00e9reas de Estados Unidos. Adopt\u00f3 su organizaci\u00f3n, pero sin tener siempre en cuenta que, si la Fuerza A\u00e9rea estadounidense estaba dotada de grandes medios y para unos fines determinados, y si se reduc\u00edan dr\u00e1sticamente esos medios y los fines eran otros mucho m\u00e1s limitados, el resultado no ten\u00eda por qu\u00e9 ser el mismo. Aire se orient\u00f3 hacia una amenaza que supon\u00eda el bloque que lideraba la URSS, ante el cu\u00e1l su papel hubiera sido menor, sin prestar la debida atenci\u00f3n a las amenazas particulares de Espa\u00f1a. Concentr\u00f3 sus energ\u00edas en los aspectos t\u00e9cnicos y t\u00e1ctico-defensivo, aprovechando el fuerte impulso de la instrucci\u00f3n recibida en las escuelas de Estados Unidos, pero la labor de crear una doctrina y una estrategia a\u00e9rea al servicio de los aut\u00e9nticos intereses nacionales y en consonancia con la estrategia occidental no se llev\u00f3 a cabo. La fuerza a\u00e9rea no ten\u00eda una clara misi\u00f3n de defensa contra enemigos externos, tanto es as\u00ed que algo que estaba al alcance de los medios de la industria nacional, es decir una aviaci\u00f3n para ser empleada con eficacia y libre de cortapisas exteriores en los posibles conflictos en \u00c1frica, no se desarroll\u00f3. De ah\u00ed que hubiese que improvisar planes y recursos materiales y humanos para hacer frente precipitadamente a las contingencias. Y cuando la doctrina a\u00e9rea estadounidense se modific\u00f3, dando lugar a que gran parte de las fuerzas a\u00e9reas que estuvieron estacionadas en las bases fueran retiradas y bases cerradas, no estuvieron preparados para ello.<\/p>\n\n\n\n<p>La Armada obr\u00f3 en sentido opuesto, es decir busc\u00f3 con ah\u00ednco adaptar las estrategias occidentales a la situaci\u00f3n particular de Espa\u00f1a. En primer lugar, el ministro Abarzuza comenz\u00f3 a prestar atenci\u00f3n a otras Marinas del mundo, adem\u00e1s de la de Estados Unidos, y a fijarse en ellas y en su material. Instaba a su equipo a recabar la informaci\u00f3n necesaria sobre los armamentos y t\u00e9cnicas m\u00e1s recientes y las orientaciones de futuro, no s\u00f3lo de la Marina y la industria de Estados Unidos. Suger\u00eda prestar inter\u00e9s a las Marinas europeas, cuya mayor limitaci\u00f3n de medios y, por consiguiente, de misiones en una guerra futura, se estimaba que tendr\u00edan una mentalidad y unos criterios m\u00e1s similares a los de la Marina espa\u00f1ola. La misma idea era compartida por el almirante Nieto Ant\u00fanez.<\/p>\n\n\n\n<p>Abarzuza era consciente de que Espa\u00f1a no pod\u00eda pretender disponer ni siquiera de un n\u00facleo de una fuerza naval de combate capaz de realizar operaciones ofensivas de cierta importancia, ya que para poseer esa condici\u00f3n tendr\u00eda que contar al menos con un buque del porte m\u00ednimo de un crucero, equipado con proyectiles dirigidos y apoyados de otros elementos como una aviaci\u00f3n embarcada. Pero s\u00ed estaba dentro de sus posibilidades y, adem\u00e1s resultaba imprescindible, tener una fuerza naval eficaz encargada de la defensa del tr\u00e1fico mar\u00edtimo que asegurara su protecci\u00f3n principalmente contra las amenazas submarinas y a\u00e9reas y, eventualmente, contra el enemigo de superficie si no era de mucha consideraci\u00f3n. Una fuerza de esta clase permitir\u00eda llenar un m\u00ednimo de necesidades en una guerra general y ser\u00eda al mismo tiempo de utilidad en una guerra limitada en \u00c1frica, reforzada con una peque\u00f1a fuerza anfibia.<\/p>\n\n\n\n<p>Nieto Ant\u00fanez obraba tambi\u00e9n con el mismo sentido realista. La Armada era ambiciosa, consciente en la evoluci\u00f3n de la situaci\u00f3n de seguridad occidental y principalmente en el Mediterr\u00e1neo, y tan consciente de la posici\u00f3n geoestrat\u00e9gica de Espa\u00f1a como de los recursos econ\u00f3micos limitados del pa\u00eds. La Armada se afanaba por subrayar la extraordinaria posici\u00f3n geogr\u00e1fica de Espa\u00f1a que se asomaba a las rutas oce\u00e1nicas como ninguna otra naci\u00f3n de Europa siendo, al mismo tiempo, la m\u00e1s alejada del centro de poder del bloque oriental. Insist\u00edan desde la Marina en la necesidad de desarrollar en Espa\u00f1a una \u201cmentalidad naval\u201d que, salvo breves periodos a lo largo de la historia, hab\u00eda sido insuficiente y, en ocasiones, nula (Nieto Ant\u00fanez, 1968: 384). Sol\u00edan recurrir a la frase de que \u201chemos vivido a espaldas al mar\u201d, y destacar su minoritaria presencia en los distintos \u00f3rganos superiores relacionados con la actividad militar, lo que de alguna manera hab\u00eda dificultado la exposici\u00f3n de sus problemas y, por lo tanto, el darlos a conocer. El ministro de Marina Pedro Nieto Ant\u00fanez trat\u00f3 de despertar la conciencia mar\u00edtima del pueblo espa\u00f1ol, promoviendo las Semanas Navales durante las que se practicaba una pol\u00edtica de puertas abiertas en los barcos con objeto de postrar al espa\u00f1ol de a pie lo que era y lo que hac\u00eda la Armada. Pocos lugares en el mundo como Espa\u00f1a favorec\u00edan el ejercicio del dominio del mar en la zona mar\u00edtima de m\u00e1s intenso tr\u00e1fico del globo (N\u00fa\u00f1ez Iglesias, 1967) &#8211; el Estrecho de Gibraltar &#8211; siempre que se contara con los medios aeronavales necesarios. Los marinos militares sosten\u00edan que, si Espa\u00f1a consiguiera el dominio sobre su zona mar\u00edtima de forma s\u00f3lida, su peso en la pol\u00edtica internacional aumentar\u00eda considerablemente. Es m\u00e1s, apuntaban a que el resto de las aportaciones que Espa\u00f1a pudiera hacer a la coalici\u00f3n occidental (o a un grupo de potencias que se formara cualquier d\u00eda) tendr\u00eda menor importancia que el control del Estrecho, que la Armada defin\u00eda \u201ccomo el primer objetivo naval espa\u00f1ol y muy probablemente, dentro de una sana estrategia, como el primer objetivo nacional\u201d (Yusty Pita, 1966). Se dec\u00eda que, si Espa\u00f1a dominara los dos accesos al Estrecho desde su costa septentrional, con dos bases navales en C\u00e1diz y Cartagena, podr\u00eda desplegar desde Huelva a las Islas Baleares una serie de bases a\u00e9reas que podr\u00edan convertir su dominio en algo s\u00f3lido, muy dif\u00edcil de forzar incluso por submarinos. Ya entonces, en los a\u00f1os sesenta, las Baleares se consideraban como una prolongaci\u00f3n del Estrecho, tanto en el sentido norte-sur porque dominaban las comunicaciones Francia-\u00c1frica del Norte, como en el sentido este-oeste porque pod\u00eda hacer sentir su acci\u00f3n en el tr\u00e1fico del Mediterr\u00e1neo central para el Atl\u00e1ntico y en sentido contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>El Ej\u00e9rcito de Tierra, sin embargo, se qued\u00f3 a medio camino entre la Armada y Aire. Su Instrucci\u00f3n General 165-142 de 1965 se prepar\u00f3 sobre la base de las tres clases de guerra: la at\u00f3mica \u2013 ilimitada o limitada-, la convencional o cl\u00e1sica, y la subversiva. El resultado fue una nueva organizaci\u00f3n que dar\u00eda prioridad a la guerra convencional y subversiva sin descartar la nuclear limitada al campo t\u00e1ctico, adapt\u00e1ndola por lo tanto a realidad espa\u00f1ola. An\u00e1logamente a otros pa\u00edses aliados, Espa\u00f1a dispondr\u00eda de Fuerzas de Intervenci\u00f3n Inmediata y de Defensa Operativa del Territorio. Las primeras tendr\u00edan a su cargo en especial el conflicto nuclear limitado y el convencional, mientras que la segunda la movilizaci\u00f3n en caso de guerra convencional y subversiva, aunque tambi\u00e9n deber\u00edan cubrir los grandes vac\u00edos que provocar\u00eda una guerra nuclear limitada. Y las divisiones adoptar\u00edan una estructura que reflejaba la tendencia europea en vez de la estadounidense. Sin embargo, era una reorganizaci\u00f3n que apenas ten\u00eda en cuenta el escenario africano, sobre todo despu\u00e9s de lo sucedido en el Ifni. Sigui\u00f3 sin preparase para ese posible escenario mientras esperaba al enemigo ruso.<\/p>\n\n\n\n<p>Este intento, sobre todo por parte de la Armada y de Tierra, por adaptarse a las doctrinas occidentales adecu\u00e1ndola a las circunstancias espa\u00f1olas ayud\u00f3 a que los militares espa\u00f1oles tambi\u00e9n se abrieran a Europa, aunque sin olvidar que ya los acuerdos con Estados Unidos de 1953 abrieron a Espa\u00f1a al resto de Occidente. Gracias a \u00e9stos empezaron a realizarse ejercicios militares con otros pa\u00edses europeos, principalmente la Armada, y se empez\u00f3 a estudiar la organizaci\u00f3n militar de los vecinos del continente y de una complicada OTAN. Posteriormente Barroso y Abarzuza emprendieron la labor de mirar a sus hom\u00f3logos en Europa deduciendo de forma acertada que dadas las caracter\u00edsticas y los recursos disponibles tendr\u00edan m\u00e1s cosas en com\u00fan con ellos que con Estados Unidos. Al mismo tiempo, trataron de sentar las bases para una mayor independencia de la ayuda de Estados Unidos bien buscando un nuevo socio en Europa, por ejemplo Francia, bien apostando fuerte por el desarrollo de una industria militar nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Los posteriores avances en la idea de una Europa econ\u00f3mica fueron muy bien acogidos por los militares espa\u00f1oles (CESEDEN, 1967a). \u00c9stos admit\u00edan los excelentes resultados obtenidos por las instituciones europeas y admiraban dicha pieza de maquinaria econ\u00f3mica internacional (Alto Estado Mayor, 1966). Por eso pensaban que unirse al Mercado Com\u00fan supon\u00eda una la p\u00e9rdida de soberan\u00eda nacional menor que el beneficio de la prosperidad nacional a trav\u00e9s del planeamiento econ\u00f3mico conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a medida que corr\u00eda la d\u00e9cada de los sesenta, la OTAN perd\u00eda inter\u00e9s en el \u00e1mbito militar y empezaba a dejar paso a Europa, aunque la primera segu\u00eda siendo un camino para llegar a la segunda. Es decir, dicha apuesta por Europa significaba dar prioridad a los aspectos m\u00e1s econ\u00f3micos que estrat\u00e9gicos, y por lo tanto significa relegar a Estados Unidos y en alguna medida a la OTAN. No hay olvidar que en estos a\u00f1os empiezan a ponerse de manifiesto los l\u00edmites de la superpotencia y los problemas de la OTAN. As\u00ed, los militares espa\u00f1oles subrayaban y se adher\u00edan a un sector de opini\u00f3n en Europa que se mostraba interesado en la unificaci\u00f3n pol\u00edtica del continente con la idea de que Europa pudiera convertirse en una tercera fuerza que compartiera con Estados Unidos y con Rusia la direcci\u00f3n pol\u00edtica mundial (CESEDEN, 1967b). Dichas opiniones se basaban en la convicci\u00f3n de que una Europa unificada podr\u00eda de manera importante aminorar su dependencia y permitirse, a su propio entender, adoptar una actitud intermedia y neutralista entre las m\u00e1s beligerantes posiciones del bloque sovi\u00e9tico y de Estados Unidos (Mostaza Rodr\u00edguez, 1966: 48-49). El camino para que Europa lograra tener esa capacidad como actor del mundo libre s\u00f3lo la podr\u00eda lograr trav\u00e9s de una s\u00f3lida integraci\u00f3n econ\u00f3mica seguida de la unidad pol\u00edtica, as\u00ed que el dinamismo de la Comunidad Econ\u00f3mica Europea podr\u00eda responder a esa realidad. Parad\u00f3jicamente, en esos momentos el principal apoyo a Espa\u00f1a ven\u00eda de Estados Unidos mientras que el inter\u00e9s que mostraba Europa por el pa\u00eds era mucho menor.<\/p>\n\n\n\n<p>La influencia europea era quiz\u00e1s m\u00e1s evidente en el Ej\u00e9rcito de Tierra. De hecho, la reorganizaci\u00f3n francesa fue una clara inspiraci\u00f3n para los trabajos que culminaron con la reorganizaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito de Tierra de 1965 (Marey, 1964), aunque se tuvieron en cuenta tambi\u00e9n las caracter\u00edsticas de otros vecinos europeos.<\/p>\n\n\n\n<p>Llama la atenci\u00f3n, por tanto, que durante estos a\u00f1os los Ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles volcaran tan tempranamente su atenci\u00f3n en Europa cuando su principal valedor era Estados Unidos. La renovaci\u00f3n de los acuerdos de 1963 pudo ser un punto de inflexi\u00f3n en este campo, aunque los militares espa\u00f1oles nunca llegaran a afirmar o negar hasta qu\u00e9 punto los acuerdos con Estados Unidos favorec\u00edan o perjudicaban lo que parec\u00eda ya una imprescindible aproximaci\u00f3n al Viejo continente. Quiz\u00e1s la cuesti\u00f3n de fondo radicaba en la idea de que el Mercado Com\u00fan y la Europa Militar, es decir los aliados europeos de la OTAN, se encontrar\u00edan en alg\u00fan momento en el mismo camino. Lo que estaba claro era que Espa\u00f1a y sus militares buscaban la posible ventana que se le pod\u00eda abrir hacia Europa. Y Francia comenz\u00f3 a ser esa posible ventana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cambios y transferencias limitadas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios e impulsos de los tres Ej\u00e9rcitos, tanto en el \u00e1mbito organizativo como en el pensamiento, quiz\u00e1s pudieran haber sido incluso mayores de lo que fueron. Pero la existencia de tres Ministerios militares y las particularidades de los tres Ej\u00e9rcitos impidi\u00f3 que hubiera mayores avances<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La existencia de tres departamentos militares ya era an\u00f3mala si se ten\u00eda en cuenta la organizaci\u00f3n en el resto de pa\u00edses, pero, adem\u00e1s, conduc\u00eda a graves problemas de coordinaci\u00f3n. Por ejemplo, la escasa coordinaci\u00f3n inter-ej\u00e9rcitos en el primer periodo de ayuda estadounidense fue una de las causas por las que no se obtuvieron mejores resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa organizaci\u00f3n pol\u00edtico-administrativa de las Fuerzas Armadas no era adem\u00e1s la adecuada para aplicar cambios a\u00fan m\u00e1s profundos en la organizaci\u00f3n de la Defensa Nacional. Por un lado, estaba la existencia de tres Ministerios militares, y en dos de ellos el mando operativo de las fuerzas lo ejerc\u00edan los propios ministros. Por otro lado, los Ej\u00e9rcitos actuaban de forma independiente, las hip\u00f3tesis de guerra de las que cada Ej\u00e9rcito part\u00eda para determinar sus efectivos eran distintas, se carec\u00eda de un plan unificado de operaciones y por lo tanto se ignoraba la acci\u00f3n unificada quedando reducida a la acci\u00f3n conjunta cuando exist\u00eda el empleo de la aviaci\u00f3n como artiller\u00eda suplementaria. Se pod\u00eda decir que cada Ej\u00e9rcito hac\u00eda la guerra por su cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho adem\u00e1s de que cada Ej\u00e9rcito dependiera directamente del mando pol\u00edtico hac\u00eda que cualquier necesidad que un Ej\u00e9rcito sent\u00eda de otro Ej\u00e9rcito, el asunto hab\u00eda que llevarlo al campo pol\u00edtico para su resoluci\u00f3n. Era una labor entre ministros. Aqu\u00ed se ve\u00eda claramente la necesidad de crear un Ministerio de Defensa y una Junta de Jefes de Estado Mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa relevancia de \u201clo particular\u201d de cada Ej\u00e9rcito antes que \u201clo general\u201d de las Fuerzas Armadas era quiz\u00e1s incluso m\u00e1s grave que el retraso que se pudiera padecer en materia de armamento. El Ej\u00e9rcito de Tierra era quien predominaba claramente, pero era quiz\u00e1s la Armada qui\u00e9n trataba de se\u00f1alar m\u00e1s claramente sus diferencias con respecto a los otros dos Ej\u00e9rcitos. El debate y aprobaci\u00f3n de la Ley de Ascensos de la Armada en 1968 (Sesi\u00f3n plenaria, 1968), y de la Ley Org\u00e1nica de la Armada en 1970 (Sesi\u00f3n plenaria, 1970) fueron un fiel reflejo de las grandes diferencias entre los tres, pero tambi\u00e9n del diferente esp\u00edritu de la Armada que no era ampliamente compartido por los otros dos Ej\u00e9rcitos, aunque m\u00e1s adelante seguir\u00edan su ejemplo en muchos \u00e1mbitos. La Marina se anticip\u00f3 a lo que deb\u00eda ser un ideal para los otros dos Ej\u00e9rcitos, algo que volvi\u00f3 a hacer cuando comenz\u00f3 a abordar por primera vez la confecci\u00f3n de un plan general de la Armada que englobara todos los problemas y necesidades al comienzo de la d\u00e9cada de los setenta. Era la primera vez que un Ej\u00e9rcito de Espa\u00f1a lo hac\u00eda. Sin embargo, la Armada no quer\u00eda de alguna manera perder su independencia y ante la idea de una Ministerio de Defensa mostraba ciertas reticencias pensando que ya desde principio ser\u00eda ineficaz por caer \u2013 como parec\u00eda l\u00f3gico en la \u00e9poca \u2013 en las manos del Ej\u00e9rcito de Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas diferencias, con los problemas que acarreaban, no deben ensombrecer la labor que trat\u00f3 de desarrollar el Alto Estado Mayor para coordinar a los tres Ej\u00e9rcitos. Un organismo que en palabras de D\u00edez-Alegr\u00eda \u201cno se ocupa de problemas de c\u00e1lculo diferencial, sino de problemas de c\u00e1lculo integral. Un organismo que no es un cenobio dedicado a la pura especulaci\u00f3n filos\u00f3fica y el zurcido de voluntades, sino un taller en plena actividad que, estatutariamente, en contacto con los ministerios civiles interesados y en comuni\u00f3n con las fuerzas armadas, de las que es parte integrante, estudia, propone y desarrolla problemas, muchas veces trascendentes, que ata\u00f1en al conjunto de la Defensa Nacional, vigilando, adem\u00e1s, su cumplimiento para la debida informaci\u00f3n del Jefe del Estado\u201d (Sesi\u00f3n plenaria, 1971: 52). A partir de 1963 el Alto se hizo cargo de distribuir la ayuda militar estadounidense entre ellos, lo que le llev\u00f3 a trabajar con tes\u00f3n en la reorganizaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas en su conjunto a lo largo de todos estos a\u00f1os, si bien el \u00fanico que se dejaba coordinar era el de Tierra, de donde proced\u00edan la mayor\u00eda de sus integrantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante las dificultades para que los tres Ej\u00e9rcitos abandonaran lo particular por lo general, hab\u00eda grandes dificultades econ\u00f3micas y de financiaci\u00f3n que les llevaron a embarcarse en proyectos comunes como en la b\u00fasqueda de una regulaci\u00f3n conjunta de las inversiones destinadas a las Fuerzas Armadas. Todos ellos eran conscientes de que era necesario aunar esfuerzos dentro de una estructura de Defensa Nacional de la que todos formaban parte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os sesenta fueron claves para las futuras Fuerzas Armadas espa\u00f1olas y para su adaptaci\u00f3n a la defensa occidental. En esta \u00e9poca se definieron por primera vez las misiones de las Fuerzas Armadas con la Ley Org\u00e1nica del Estado 1\/1967 de 10 de enero, que adem\u00e1s defin\u00eda tambi\u00e9n por primera vez los cometidos de la Junta de Defensa Nacional y del Alto Estado Mayor. Tambi\u00e9n sali\u00f3 adelante la Ley 85\/1965, siendo el primer programa en Espa\u00f1a para la adquisici\u00f3n de equipo y armamento, la primera ley sobre la regulaci\u00f3n de las inversiones militares, y el primer intento de lograr una financiaci\u00f3n precisa a las necesidades de las Fuerzas Armadas. Adem\u00e1s, se llevaron cabo grandes cambios en los tres Ej\u00e9rcitos cuyas estructuras se mantendr\u00e1n hasta mediados de los ochenta, acompa\u00f1ados adem\u00e1s de importantes cambios en la mentalidad de los militares que adquirieron nuevos procedimientos y asimilaron t\u00e1cticas que les acercaban a los aliados; tambi\u00e9n empezaron a trabajar en la acci\u00f3n unificada de los Ej\u00e9rcitos si bien las estructuras y la falta de una ley de Defensa Nacional imped\u00eda su realizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la Armada fueron unos a\u00f1os clave, en los que trat\u00f3 de adaptarse a la evoluci\u00f3n estrat\u00e9gica en el Mediterr\u00e1neo y empez\u00f3 a delinear con bastante claridad lo que a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00eda el Eje Baleares-Estrecho-Canarias. \u00c9ste fue considerado desde 1980 el centro de gravedad del planeamiento espa\u00f1ol. Pero tambi\u00e9n para Tierra, porque se estableci\u00f3 una duradera estructura y tambi\u00e9n hubo un importante cambio de mentalidad y adaptaci\u00f3n a las nuevas circunstancias. Y para Aire, a pesar de las dificultades que entra\u00f1aron las dependencias t\u00e9cnicas y tecnol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos proyectos tambi\u00e9n se quedaron en el camino, pero algunos de ellos, como los trabajos elaborados en el CESEDEN sobre la ley de Defensa Nacional, los trabajos sobre la acci\u00f3n unificada de los Ej\u00e9rcitos y sobre la creaci\u00f3n de un Ministerio \u00fanico, fueron repescados posteriormente cuando, tras el cambio de r\u00e9gimen, se decidi\u00f3 acometer profundos cambios en las Fuerzas Armadas. El proyecto de Defensa Nacional que elabor\u00f3 el CESEDEN en 1966 se apoyaba, por ejemplo, en los mismos principios que otras potencias europeas (Bolet\u00edn de informaci\u00f3n, 1965; Maillard, 1966): el principio de totalidad, de permanencia, de unidad y de descentralizaci\u00f3n de la acci\u00f3n; y adem\u00e1s buscaba la idea de independizar la direcci\u00f3n de la pol\u00edtica de Defensa de la gesti\u00f3n administrativa de la fuerza. Son s\u00f3lo algunas de las ideas que se retomar\u00edan a\u00f1os despu\u00e9s, junto con la creaci\u00f3n de Ministerio \u00fanico. Quiz\u00e1s la d\u00e9cada de los sesenta no era el momento propicio para que todo esto saliera adelante, pero de alguna manera se abon\u00f3 el campo para cuando llegara la oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota sobre la autora:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Carlota Garc\u00eda Encina<\/em><\/strong>&nbsp;<em>es investigadora del Real Instituto Elcano y profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Abarzuza Oliva, Felipe Jos\u00e9 (1957), \u201cEsbozo de un programa de gesti\u00f3n\u201d, Ministerio de Marina, en <em>Archivo Hist\u00f3rico de la Escuela de Guerra Naval<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>ABC (1958), \u201cEl Estado Mayor Central prepara el proyecto de reorganizaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito\u201d, 25 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Alonso Alonso, Mariano (1956), \u201cNuestra doctrina y organizaci\u00f3n ante las armas at\u00f3micas\u201d, <em>Revista Ej\u00e9rcito, <\/em>No 203, pp. 9-16.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1957), \u201cLas armas at\u00f3micas en el campo t\u00e1ctico\u201d, <em>Revista Ej\u00e9rcito, <\/em>No 208, pp.3-8<\/p>\n\n\n\n<p>Alto Estado Mayor (1966), \u201cLa integraci\u00f3n de Europa\u201d, <em>Bolet\u00edn de Informaci\u00f3n,<\/em> No 4, CESEDEN.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1lvarez-Maldonado Muela, Ricardo (1997), <em>Cr\u00f3nica de la Armada espa\u00f1ola (1939-1997)<\/em>, Empresa Nacional Baz\u00e1n de Construcciones Navales Militares, S.A.<\/p>\n\n\n\n<p>Air Force (1956), \u201cEl dilema at\u00f3mico del Ej\u00e9rcito\u201d, <em>Revista Aeron\u00e1utica y Astron\u00e1utica, <\/em>No 189, pp. 640-650.<\/p>\n\n\n\n<p>Castro Sanmart\u00edn, Victor y Cano Hevia, Juan (1957), \u201cAportaci\u00f3n al estudio de nuestra pol\u00edtica militar\u201d, <em>Revista Ej\u00e9rcito<\/em>, No 210, pp. 37-44.<\/p>\n\n\n\n<p>CESEDEN-ALEMI (1966), \u201cBases de la doctrina y organizaci\u00f3n de la Defensa Nacional de Espa\u00f1a\u201d, II curso de Defensa Nacional, en Biblioteca del CESEDEN<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1967a), \u201cLa Comunidad Atl\u00e1ntica y el movimiento de integraci\u00f3n europeo\u201d, III curso de Defensa Nacional: Espa\u00f1a ante la Comunidad Atl\u00e1ntica y el movimiento de integraci\u00f3n europea, 2\u00ba Fase Oper\u00e1tica, Tomo II, Comisi\u00f3n Pol\u00edtica, en Biblioteca del CESEDEN<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1967b), \u201cRasgos socio-militares de Europa Occidental\u201d, III curso de Defensa Nacional: Espa\u00f1a ante la comunidad atl\u00e1ntica y el movimiento de integraci\u00f3n europea, 2\u00aa Fase Operativa, Tomo IV, Comisi\u00f3n Sociol\u00f3gica, en Biblioteca del CESEDEN<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1968), \u201cConclusiones de la comisi\u00f3n militar\u201d, IV ciclo de Defensa Nacional: Estudio de los acuerdos con Estados Unidos ante su posible pr\u00f3rroga en 1968, en Biblioteca del CEDESEN.<\/p>\n\n\n\n<p>Consideraciones sobre los convenios entre Espa\u00f1a y los Estados Unidos y la situaci\u00f3n de nuestra Defensa Nacional (1961), Fundaci\u00f3n Nacional Francisco Franco, Sig. 4399.<\/p>\n\n\n\n<p>Cruz Requejo, Jos\u00e9 (1974), <em>Objetivos de la pol\u00edtica militar<\/em>, Tesis de fin de curso, VII curso de la Escuela de Estados Mayores Conjuntos, en Biblioteca del CESEDEN<\/p>\n\n\n\n<p>D.N.B (1957), \u201cEspa\u00f1a en la defensa occidental\u201d, <em>An Cosantoir, <\/em>traducci\u00f3n publicada en <em>Revista Ej\u00e9rcito, <\/em>No 215, pp. 53-<\/p>\n\n\n\n<p>Decreto de 13 de abril de 1956 por el que se crea el Mando de la Defensa A\u00e9rea, BOE, No 111, 20 de abril, pp. 2574.<\/p>\n\n\n\n<p>Editorial Nacional (1964), <em>El Gobierno Informa. 25 Aniversario de la Paz espa\u00f1ola, <\/em>Madrid: Editorial Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Franco Bahamonte, Francisco (1956), \u201cEl pensamiento militar del general Franco\u201d, <em>Revista Ej\u00e9rcito<\/em>, No 198, pp. 3-6.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1964), \u201cEn el Palacio del Pardo el d\u00eda de la Pascua Militar\u201d, <em>Revista Ej\u00e9rcito, <\/em>No 289, pp. 1-2.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Fr\u00edas, Juan (1965), <em>La normalizaci\u00f3n del escalaf\u00f3n<\/em>, Memoria, Escuela de Guerra Naval, en Archivo Hist\u00f3rico de la Escuela de Guerra Naval.<\/p>\n\n\n\n<p>Instituto De Historia y Cultura A\u00e9rea (1988), <em>Historia de la Aviaci\u00f3n Espa\u00f1ola,<\/em> Madrid: Instituto de Historia y de Cultura A\u00e9rea<\/p>\n\n\n\n<p>Instrucci\u00f3n General 160\/115 del Estado Mayor Central sobre la reorganizaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito de Maniobra (1959), 15 de diciembre, en archivo personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Instrucci\u00f3n General No 165-142 del Estado Mayor Central (1965), en archivo personal<\/p>\n\n\n\n<p>Kedzior, Richard W, (2000), <em>Evolution and Endurance. The US Army division in the Twentieth Century,<\/em> Santa Monica: RAND. Recuperado de: <a href=\"http:\/\/www.rand.org\/content\/dam\/rand\/pubs\/monograph_reports\/2007\/MR1211.pdf\">http:\/\/www.rand.org\/content\/dam\/rand\/pubs\/monograph_reports\/2007\/MR1211.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La Vanguardia (1957), \u201cLa declaraci\u00f3n ministerial\u201d, 28 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Ley 85\/1965 de 17 de julio 1965 sobre regulaci\u00f3n conjunta de las inversiones destinadas a la modernizaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas, BOE, No 173, 21 de julio, pp.10297.<\/p>\n\n\n\n<p>Ley 9\/1970 de 4 de julio, Org\u00e1nica de la Armada, BOE n\u00ba 161, 7 de julio, pp. 10705-10710<\/p>\n\n\n\n<p>Ley de 15 de julio de 1952 por la que se reorganiza el Arma de Aviaci\u00f3n, BOE, No 199, 17 de julio, pp. 3299-3031.<\/p>\n\n\n\n<p>Ley fundamental del 17 de mayo de 1958 por la que se promulgan los Principios del Movimiento Nacional, BOE, No 119, 19 de mayo, pp. 4511-4512.<\/p>\n\n\n\n<p>Liberal Lucini, \u00c1ngel (1995), \u201cLas Fuerzas Armadas en los a\u00f1os 65 a 75\u201d, <em>Aportes, <\/em>No. 29, pp.31-40.<\/p>\n\n\n\n<p>Maillard, P. (1966), \u201cLa defensa nacional en la actualidad\u201d, <em>Revue de D\u00e9fense Nationale<\/em> reproducido en <em>Bolet\u00edn de Informaci\u00f3n<\/em> No 8-IV.<\/p>\n\n\n\n<p>Manera, Enrique, (1951), \u201cLa significaci\u00f3n del Mediterr\u00e1neo en la Defensa de Europa\u201d, <em>Revista de Pol\u00edtica Internacional<\/em>, Cuaderno 7, pp. 73-90.<\/p>\n\n\n\n<p>Marey, Georges (1964), \u201cLas dos misiones del Ej\u00e9rcito de Tierra: Intervenci\u00f3n y defensa operacional del territorio\u201d, <em>Pages de Frances<\/em>, reproducido en <em>Revista Ej\u00e9rcito<\/em> No 299, pp. 54.<\/p>\n\n\n\n<p>Moreno de Albor\u00e1n y Reyna, Salvador (1966), \u201cLa Marina del futuro y el esfuerzo colectivo\u201d, <em>Revista General de Marina, <\/em>Tomo 170, pp. 183-189.<\/p>\n\n\n\n<p>Mostaza Rodr\u00edguez, Bartolom\u00e9 (1966), \u201cEuropa como espacio geopol\u00edtico\u201d, <em>Geopol\u00edtica y Geoestrategia,<\/em> Vol. II, \u201cGeneral Palafox\u201d de Cultura Militar, Universidad de Zaragoza, pp. 41-94.<\/p>\n\n\n\n<p>Nieto Ant\u00fanez, Pedro (1968), \u201cLa constante hist\u00f3rica\u201d, <em>Defensa Nacional,<\/em> Vol. IV, C\u00e1tedra \u201cGeneral Palafox\u201d de Cultura Militar, Universidad de Zaragoza, pp. 359-409.<\/p>\n\n\n\n<p>Norstad, Lauris (Text of address to be delivered by general Lauris Norstad, United States Air Force, Air Deputy, Supreme Headquarters Allied Powers Europe, to the Essex Branch of the English-Speaking Union, Chelmsford, 8 de mayo, 1956) NATO newsroom archive. Recuperado de: <a href=\"http:\/\/www.nato.int\/nato_static\/assets\/pdf\/pdf_archives\/20121128_19560508_NU_Text_of_Address_by_General_Norstad_SHAPE_Air_Dep.pdf\">http:\/\/www.nato.int\/nato_static\/assets\/pdf\/pdf_archives\/20121128_19560508_NU_Text_of_Address_by_general_Norstad_SHAPE_Air_Dep.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>N\u00fanez Iglesias, Indalecio (1967), \u201cGeoestrategia del Estrecho\u201d, <em>Geopol\u00edtica y Geoestrategia: III<\/em>, C\u00e1tedra \u201cGeneral Palafox\u201d de Cultura Militar, Universidad de Zaragoza, pp. 7-39.<\/p>\n\n\n\n<p>Ordonnance n\u00b059-147 du 7 janvier 1959 portant organisation g\u00e9n\u00e9rale de la d\u00e9fense, Journal Officiel de la Republique Fran\u00c7aise, 10 Janvier, pp-691-694.<\/p>\n\n\n\n<p>Otto Miksche, Ferdinand (1957), \u201cLa organizaci\u00f3n de los Ej\u00e9rcitos futuros\u201d, <em>Wehrkunde<\/em>, traducci\u00f3n publicada en <em>Revista Ej\u00e9rcito<\/em>, No 214, pp. 56-60.<\/p>\n\n\n\n<p>Puell de la Villa, Fernando (2000), <em>Historia del Ej\u00e9rcito en Espa\u00f1a, <\/em>Madrid: Alianza Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Revista General de Marina (1957), \u201cViaje del Excmo. Sr. ministro de Marina de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica\u201d, Tomo 153, pp. 262-263.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1959), \u201cLa Pascua Militar en el Ministerio de Marina\u201d, Tomo 156, pp-8-9.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1963), \u201cDel programa naval\u201d, Tomo 165, pp.304-305.<\/p>\n\n\n\n<p>Rueda y Ureta, Antonio de (1956), \u201cDoctrina \u00fanica-mentalidad militar \u00fanica\u201d, <em>Revista de Ej\u00e9rcito,<\/em> No 200, pp. 3-8.<\/p>\n\n\n\n<p>Sesi\u00f3n plenaria (1968), \u201cEscalas y Ascensos en los Cuerpos de Oficiales de las Armada\u201d, Bolet\u00edn de las Cortes Espa\u00f1olas No 1033, sesi\u00f3n de 3 de diciembre, pp. 22145-22154.<\/p>\n\n\n\n<p>Sesi\u00f3n plenaria (1970), \u201cLey Org\u00e1nica de la Armada\u201d, Bolet\u00edn Oficial de las Cortes Espa\u00f1olas No 1, sesi\u00f3n de 30 de junio, pp.4-9<\/p>\n\n\n\n<p>Sesi\u00f3n plenaria (1971), \u201cDotaciones presupuestarias para la Defensa Nacional\u201d, Bolet\u00edn Oficial de las Cortes Espa\u00f1olas No 8, sesi\u00f3n de 20 de julio, pp. 50-56.<\/p>\n\n\n\n<p>Slessor, John (1957), \u201cBritish Defense Policy\u201d, Foreign Affairs, Vol. 35, No. 4. Recuperado de: <a href=\"http:\/\/www.foreignaffairs.com\/articles\/71336\/sir-john-slessor\/british-defense-policy\">http:\/\/www.foreignaffairs.com\/articles\/71336\/sir-john-slessor\/british-defense-policy<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Unitas (1955), \u201cEl porvenir del Ej\u00e9rcito de Tierra\u201d, <em>Combat Forces Journal, <\/em>publicado en <em>Revista Ej\u00e9rcito, <\/em>No183, pp.75-77.<\/p>\n\n\n\n<p>Yusty Pita, Jos\u00e9 (1966), \u201cMedio geogr\u00e1fico naval\u201d, Conferencia en II curso de Defensa Nacional: Estudio de las bases de la doctrina y organizaci\u00f3n de la defensa nacional, Tomo II, CESEDEN-ALEMI.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARLOTA GARC\u00cdA ENCINA Real Instituto Elcano\/Universidad Francisco de Vitoria, Espa\u00f1a Title:&nbsp;The Adaptation of the Spanish Armed Forces to Western Security in the 1960s Resumen: El trabajo profundiza en los cambios que acontecieron en los a\u00f1os sesenta en el \u00e1mbito militar espa\u00f1ol. 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