{"id":151,"date":"2020-11-01T18:36:49","date_gmt":"2020-11-01T18:36:49","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=151"},"modified":"2020-11-01T18:36:50","modified_gmt":"2020-11-01T18:36:50","slug":"mali-analisis-del-alzamiento-tuareg-2012-2015","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/mali-analisis-del-alzamiento-tuareg-2012-2015\/","title":{"rendered":"Mali: an\u00e1lisis del alzamiento tuareg (2012-2015)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">GABRIEL C. S\u00c1NCHEZ<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad Abierta Interamericana, Argentina<\/p>\n\n\n\n<p>Title: Mali: Analysis of the Tuareg Uprising (2012-2015)<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: El conflicto armado en Mali es un claro ejemplo de los cambios en la forma de hacer la guerra, donde se mezclan el alzamiento de las poblaciones tuareg, un golpe de Estado, y la aparici\u00f3n de grupos islamistas radicales. Una serie de factores coincidieron en aquel momento y que dieron inicio al conflicto armado en el norte de Mali. Este trabajo busca analizar las causas fundamentales de la rebeli\u00f3n nacionalista tuareg del a\u00f1o 2012, diferenci\u00e1ndolas de los mecanismos de movilizaci\u00f3n y de los factores que agudizaron la violencia. As\u00ed, se apreciar\u00e1 la incidencia de dos elementos: el patr\u00f3n relacional de suma cero entre Gobierno de Mali y los l\u00edderes locales de las regiones del norte, y una crisis humanitaria de amplias proporciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: Mali, Rebeli\u00f3n Tuareg, Conflicto Armado, Movimiento Nacional de Liberaci\u00f3n de Azawad, Crisis Humanitaria<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The armed conflict in Mali, besides being a clear example of the changes in warfare, merges together the rebellion of the Tuareg populations, a coup d&#8217;\u00e9tat, and the emergency of radical Islamist groups. A number of factors coincided in that moment and started the armed conflict in northern Mali. This paper aims to analyze the root causes of the Tuareg nationalist rebellion in 2012, differentiating them from the mechanisms of mobilization and the factors that aggravated the violence. Thus, the incidence of two elements will be appreciated: the zero-sum relational pattern between the central Government of Mali and the local leaders of the northern regions, and a humanitarian crisis of ample proportions.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Mali, Tuareg Rebellion, Armed Conflict, National Movement for the Liberation of the Azawad, Humanitarian Crisis<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 31 de agosto de 2017<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptado: 12 de diciembre de 2017<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo<\/strong>: Gabriel C. S\u00e1nchez, \u201cMali: an\u00e1lisis del alzamiento tuareg (2012-2015)\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 4, No. 1 (2018), pp. 147-160. DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.7.9<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os 2012 y 2013, la situaci\u00f3n de violencia protagonizada por grupos armados de oposici\u00f3n en Mali mantuvo en vilo a la comunidad internacional. La resoluci\u00f3n 2085 del Consejo de Seguridad de la ONU del a\u00f1o 2012 es paradigm\u00e1tica por su aprobaci\u00f3n de la intervenci\u00f3n internacional. Se buscaba devolver al Gobierno de Mali la soberan\u00eda sobre el territorio que le hab\u00eda sido arrebatada luego de tres procesos que alteraron la normalidad institucional: el alzamiento de las poblaciones tuareg, un golpe de Estado, y, finalmente, el control de las regiones del norte por parte de grupos islamistas radicales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El presente trabajo tiene por objetivo reconocer los principales elementos del conflicto producto de la rebeli\u00f3n tuareg en el norte de Mali entre los a\u00f1os 2012 y 2015. Para ello, se ha dividido el escrito en seis apartados que se corresponden con los siguientes interrogantes: \u00bfcu\u00e1les han sido los hechos m\u00e1s destacados del conflicto? \u00bfCu\u00e1les han sido las causas fundamentales y cu\u00e1les las causas aparentes? \u00bfCu\u00e1les han sido los mecanismos de movilizaci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1les han sido los factores que perpetuaron o agudizaron la violencia? \u00bfCu\u00e1les han sido los factores que suavizaron el conflicto armado? Y \u00bfcu\u00e1les han sido las violencias ejercidas y cu\u00e1les sus consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La bibliograf\u00eda existente en relaci\u00f3n a la situaci\u00f3n previa al a\u00f1o 2012 de Mali es extensa (Krings, 1995; Lecocq, 2010; Randall, 2010; Lohmann, 2011), ya que los conflictos han acompa\u00f1ado la corta historia de este pa\u00eds. El estallido de esta rebeli\u00f3n tambi\u00e9n ha sido abordado (AMDH-FIDH, 2012; Cold-Ravnkilde, 2013; Lecocq, 2013; Avezov &amp; Smit, 2014; Nievas, 2014; Chauzal &amp; Van Damme, 2015), pero los acuerdos de paz firmados plantean una nueva posibilidad. La distancia temporal con el inicio de la disputa y la firma de los Acuerdos de Argel (2015), abre la oportunidad a un an\u00e1lisis renovado sobre las causas del \u00faltimo conflicto tuareg, el cual se intentar\u00e1 en el presente escrito.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Mali guarda una \u00edntima conexi\u00f3n con la alteraci\u00f3n que ha significado el fin de la Guerra Fr\u00eda en relaci\u00f3n a los conflictos armados, y all\u00ed se encuentra la justificaci\u00f3n de su abordaje. La idea de la guerra cl\u00e1sica en t\u00e9rminos de Clausewitz (2009), se ha transformado y ha obtenido nuevas caracter\u00edsticas. Las batallas campales entre las fuerzas regulares de dos o m\u00e1s Estados con vistas a la defensa del inter\u00e9s nacional parecer\u00edan ser parte del pasado. La violencia armada actual destaca por ser impulsada por actores no estatales, por iniciarse dentro de los m\u00e1rgenes territoriales de un Estado, pero provocando efectos que traspasan fronteras y se regionalizan, y por tener como v\u00edctimas principales a las poblaciones civiles (Kaldor, 1999; 2013; Duffield, 2004). As\u00ed, este cambio en el objeto de estudio inicial de las Relaciones Internacionales y de los Estudios para la Paz justifica el constante seguimiento acad\u00e9mico de las diferentes manifestaciones de la violencia armada.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, debo aclarar que, de los tres procesos conflictivos que se hacen evidentemente visibles en Mali a partir del a\u00f1o 2012, solo me enfocar\u00e9 aqu\u00ed en la revuelta tuareg de las regiones de Tombuct\u00fa, Kidal y Gao. El estudio de este proceso en particular resulta pertinente debido a su relaci\u00f3n con los conceptos vertidos en el p\u00e1rrafo que precede, por la relevancia que la comunidad internacional le ha otorgado, y porque evidencia la incapacidad creciente de los Estados-naci\u00f3n para gestionar las crisis en la era de la globalizaci\u00f3n (Messner, 2001). Asimismo, la extensi\u00f3n del escrito obliga a hacer solo una menci\u00f3n tangencial al golpe de Estado y a los grupos islamistas radicales, en la medida que aporten elementos complementarios para vislumbrar las din\u00e1micas entre tuaregs y el Gobierno de Bamako.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El conflicto en Mali<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los acuerdos de paz resultantes de las rebeliones previas, puntualmente el Pacto Nacional de 1992 y los Acuerdos de Argel de 2006, no lograron generar los cambios necesarios para que el entramado institucional absorba los desequilibrios hist\u00f3ricos existentes en Mal\u00ed. As\u00ed, la relaci\u00f3n pol\u00edtica entre el gobierno central y los l\u00edderes tuareg nunca logr\u00f3 estabilizarse. A esto se sum\u00f3 una crisis alimentaria profunda surgida en 2011, provocada por una grave sequ\u00eda que atraves\u00f3 a todo el Sahel. Se crearon entonces las condiciones para que el nacionalismo tuareg se revitalice y se busquen nuevos liderazgos. A finales del a\u00f1o 2011 se establece el Movimiento Nacional de Liberaci\u00f3n de Azawad (MNLA), que da inicio a las acciones armadas con un ataque a la ciudad de M\u00e9naka en enero de 2012 (International Crisis Group, 2012a: 40-41).<\/p>\n\n\n\n<p>El desgaste sufrido por la figura del presidente, Amadou Touman\u00ed Tour\u00e9, en diez a\u00f1os de gobierno, sumado a las revueltas en el norte y la falta de victorias por parte del ej\u00e9rcito, facilitan las condiciones para un golpe de Estado en su contra. Amadou Sanogo, un joven capit\u00e1n del ej\u00e9rcito, declara el establecimiento de una Comisi\u00f3n Nacional para la Restauraci\u00f3n de la Democracia y el Estado. Frente a esta situaci\u00f3n de incertidumbre en Bamako, el MNLA declara la independencia del Azawad, aunque poco tiempo despu\u00e9s es desplazado del liderazgo en las regiones del norte del pa\u00eds por Ansar Dine, Al-Qaeda en el Magreb Isl\u00e1mico (AQMI), y el Movimiento por la Unicidad y la Yihad en \u00c1frica Occidental (MUYAO) (International Crisis Group, 2012a: 40-41).<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a las advertencias de diferentes instituciones y las sanciones internacionales sufridas, en junio de 2012, Amadou Sanogo disuelve su gobierno y se inicia un per\u00edodo de transici\u00f3n dirigido por el presidente de la C\u00e1mara de Senadores, Dioncounda Traor\u00e9. Hacia finales de ese a\u00f1o y ante los sucesivos \u00e9xitos de los grupos islamistas radicales, el gobierno de transici\u00f3n pide la intervenci\u00f3n militar internacional. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emite la resoluci\u00f3n 2085, mediante la cual se aprueba la Misi\u00f3n Internacional de Apoyo a Mal\u00ed con Liderazgo Africano (AFISMA) (Avezov &amp; Smit, 2014: 2). En enero del a\u00f1o 2013 los enfrentamientos se recrudecen y, ante la posibilidad real de que Bamako pudiera caer en manos rebeldes, Francia adelanta la intervenci\u00f3n armada y da comienzo a la Operaci\u00f3n Serval. Para finales de enero, los grupos islamistas radicales se retiran de las principales ciudades buscando refugio en zonas monta\u00f1osas alejadas (Avezov &amp; Smit, 2014: 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Diferentes encuentros exploratorios para iniciar conversaciones de paz dan como resultado los Acuerdos de Uagadug\u00fa entre el Gobierno y algunos grupos armados de oposici\u00f3n del Azawad, excluyendo a los islamistas radicales. Queda as\u00ed definida una hoja de ruta para las conversaciones de paz (Pettersson &amp; Wallensteen, 2015: 543). En septiembre de ese a\u00f1o 2013, asume Ibrahim Boubacar Ke\u00efta, presidente democr\u00e1ticamente electo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en julio del 2014 se inician las conversaciones de paz auspiciadas por Argelia entre las dos agrupaciones de organizaciones rebeldes sin vinculaciones con islamistas radicales: la <em>Coordinadora <\/em>o Coordinaci\u00f3n de Movimientos del Azawad (CMA), integrada por el Movimiento Nacional de Liberaci\u00f3n de Azawad (MNLA), el Alto Consejo para la Unidad de Azawad (ACUA), y el Movimiento \u00c1rabe de Azawad (MAA), y <em>Plataforma<\/em>, compuesta por la Coordinadora de Movimientos y Frentes Patri\u00f3ticos de Resistencia (CMFPR), la Coalici\u00f3n del Pueblo para Azawad (CPA), y otra facci\u00f3n del MAA (Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, 2014: 2). Paralelamente, Francia decide concluir la Operaci\u00f3n Serval.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia entre las partes que participan en las negociaciones de paz no es eliminada totalmente pero el proceso contin\u00faa avanzando, y en 2015 se firma la paz entre el Gobierno, la CMA y Plataforma, conocidos como Acuerdos de Argel (Heidelberg Institute for International Conflict Research, 2016: 78).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el a\u00f1o 2016 todav\u00eda exist\u00edan disconformidades de las partes en relaci\u00f3n a la implementaci\u00f3n de los acuerdos, pero los procesos son considerados como negociaciones de paz positivamente concluidas (Fisas, 2016: 33-39; Heidelberg Institute for International Conflict Research, 2017: 75). Igualmente, debido a la presencia de los grupos islamistas radicales y diferencias entre los firmantes de los Acuerdos de Argel, todav\u00eda se registraban hechos de violencia (International Crisis Group, 2016: 16-20).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Causas fundamentales y causas aparentes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dependiendo de la fuente, se puede arribar a conclusiones ambiguas a la hora de realizar un primer acercamiento al conflicto del norte de Mali. Esto se debe a que cada disputa sucedida en alg\u00fan lugar del globo y sus elementos prominentes son abordados apresuradamente bajo la necesidad de respuestas instant\u00e1neas que marcan nuestros tiempos. En el caso maliense surgen dos elementos destacados en diferentes an\u00e1lisis: la desigualdad econ\u00f3mica entre el norte y el sur de Mali, y la representaci\u00f3n pol\u00edtica desbalanceada entre ambas regiones (Chauzal &amp; Van Damme, 2015: 17-29). En ese sentido, el sistema colonial impulsado por Francia desde el siglo XIX hasta la independencia de Mali centr\u00f3 las rutas comerciales hacia el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, dividi\u00f3 las tierras tradicionales de pastoreo entre diferentes regiones administrativas, y favoreci\u00f3 la creaci\u00f3n de una elite pol\u00edtica compuesta por las mayor\u00edas negras del sur del pa\u00eds. Si bien algunas de estas din\u00e1micas exist\u00edan antes de la imposici\u00f3n de la administraci\u00f3n francesa, no hay dudas de que el Gobierno de Par\u00eds fue clave en la exacerbaci\u00f3n de esos procesos (Chauzal &amp; Van Damme, 2015: 17).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese estado de situaci\u00f3n, y ante la materializaci\u00f3n de la independencia, las regiones de Kindal, Gao, y Tombuct\u00fa pasaban a formar parte de un nuevo pa\u00eds. El naciente Estado no contaba con mecanismos para incluir en la matriz econ\u00f3mica los medios tradicionales de sustento de sus habitantes \u2013 el comercio trans-sahariano y el pastoreo \u2013, y no generaba los espacios necesarios para que la poblaci\u00f3n de la mitad de su territorio ejerza una representaci\u00f3n pol\u00edtica acorde. Esta situaci\u00f3n produjo una constancia en la marginaci\u00f3n y el subdesarrollo de las regiones septentrionales que ha alimentado diferentes revueltas desde 1960 (Escola de Cultura de Pau, 2013: 45-46).<\/p>\n\n\n\n<p>Los tuaregs han protagonizado tres alzamientos previos (1962-1964, 1990-1996, y 2006-2009) y en todos ellos han recibido una respuesta preponderantemente represiva por parte del Gobierno de Bamako (Escola de Cultura de Pau, 2013; Nievas, 2014). Estas contiendas armadas, especialmente la de la d\u00e9cada de los 90 del pasado siglo, han generado miles de desplazados internos y refugiados en los pa\u00edses de la regi\u00f3n, as\u00ed como en la antigua metr\u00f3poli. Como consecuencia de esto, m\u00e1s de un mill\u00f3n de malienses viv\u00edan en la di\u00e1spora en el a\u00f1o 2010 (International Organization for Migration, 2013: 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que destacar que se han alcanzado precarios acuerdos de paz que concluyeron las acciones armadas, aunque fueron escasamente implementados en lo relativo a desarrollo y autonom\u00eda de Tombuctu, Kidal, y Gao, y a la incorporaci\u00f3n de tuaregs a las estructuras civiles y militares del Estado (Nievas, 2014). Esta situaci\u00f3n de enfrentamientos armados y participaci\u00f3n pol\u00edtica disfuncional, que se sostiene desde el establecimiento de Mali como Estado, no ha favorecido la mejora de sus indicadores econ\u00f3micos. Mali es uno de los pa\u00edses m\u00e1s pobres del planeta y, en el a\u00f1o 2012, su \u00cdndice de Desarrollo Humano se ubic\u00f3 en el puesto 182 de 187 pa\u00edses listados (Programa de las Naciones Unidas para el Desarollo, 2013: 143-147). Adem\u00e1s, para el a\u00f1o 2010, la pobreza afectaba a un cincuenta por ciento de la poblaci\u00f3n (Banco Mundial, 2013: 26). En los \u00faltimos a\u00f1os, los n\u00fameros generales del pa\u00eds han mejorado, pero la regiones del norte siguen hundidas en los patrones hist\u00f3ricos de pobreza (Parlamento Europeo, 2014: 21). Esto se suma a la desigual distribuci\u00f3n de los servicios b\u00e1sicos por parte del Estado que estas regiones sufren, especialmente en educaci\u00f3n b\u00e1sica y salud (Fondo Monetario Internacional, 2011: 36-41).<\/p>\n\n\n\n<p>Habiendo delineado este acotado repaso sobre las razones que usualmente se esgrimen a la hora de explicar la denominada crisis tuareg en el norte de Mali, cabe indagar si ellas permiten alcanzar una comprensi\u00f3n hol\u00edstica del caso. Se revela evidente la necesidad de una relaci\u00f3n, de un hilo conductor, que conecte todos estos puntos. Considero aqu\u00ed que la causa fundamental del conflicto en cuesti\u00f3n es la coincidencia temporal de dos factores: por un lado, el tradicional patr\u00f3n relacional de suma cero entre el Gobierno central de Mali y los representantes pol\u00edticos locales de las regiones del norte, y, por el otro, la crisis humanitaria desatada por las sequias de los a\u00f1os 2010 y 2011.<\/p>\n\n\n\n<p>El esquema de distribuci\u00f3n de poder dentro de la configuraci\u00f3n institucional y de representaci\u00f3n de Mali provoca que cualquier concesi\u00f3n a la contraparte de turno sea entendida por los actores como una p\u00e9rdida. La elite pol\u00edtica de Bamako, desconectada en general de la realidad diaria del resto de la sociedad y, especialmente, de los avatares de las poblaciones norte\u00f1as, no tuvo la capacidad o la voluntad pol\u00edtica de impulsar di\u00e1logos centrados en los problemas de las regiones de Tombuct\u00fa, Gao y Kidal (Wing, 2013). Al mismo tiempo, los l\u00edderes pol\u00edticos surgidos en el norte del pa\u00eds, que no pertenecen \u00fanicamente a grupos tuaregs y lejos est\u00e1n de ser un bloque uniforme (Chauzal &amp; Van Damme, 2015), no pudieron impulsar sus reivindicaciones en las v\u00edas institucionales existentes a nivel nacional, as\u00ed como tampoco tuvieron \u00e9xito en la generaci\u00f3n de nuevos espacios para canalizarlas (Nievas, 2014). La lucha por la representaci\u00f3n pol\u00edtica de los diferentes grupos del norte es cambiante y cruel, y los l\u00edderes pol\u00edticos del sur quedan constantemente atrapados en la urgencia de la agenda pol\u00edtica de Bamako y sus bases electorales. As\u00ed, se suceden las acciones coactivas y los acuerdos de paz inestables entre ambos sectores sin cambios reales en las cuestiones de fondo. La rebeli\u00f3n tuareg acaecida entre los a\u00f1os 2012 y 2015 se inserta como un nuevo hito en la hist\u00f3rica relaci\u00f3n que han tenido las clases dirigentes del sur y el norte, particularmente desde la independencia de Mali.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, las sequ\u00edas que tuvieron lugar en \u00c1frica Occidental a finales de la primera d\u00e9cada del siglo XXI elevaron el riesgo de inseguridad alimentaria en Mali (FAO, 2011). Esto provoc\u00f3 que se hiciera evidente la situaci\u00f3n de abandono de los habitantes de las regiones del norte, que pasaron a depender de organismos internacionales y organizaciones humanitarias para cubrir sus necesidades b\u00e1sicas. Coinciden entonces, por un lado, un patr\u00f3n relacional violento que se sostiene en el tiempo y, por el otro, una situaci\u00f3n puntual que revel\u00f3 la falta de inter\u00e9s y capacidad del Estado central para atender a las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas de los ciudadanos de la mitad del territorio del pa\u00eds. Esta simultaneidad de una causa estructural y una coyuntural fue interpretada como un punto de inflexi\u00f3n por diferentes grupos armados que, liderados por el Movimiento Nacional por la Liberaci\u00f3n del Azawad (MNLA), entendieron que no exist\u00eda alternativa a la v\u00eda armada para impulsar sus reivindicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos an\u00e1lisis se considera a la ca\u00edda de Gadafi en Libia como una causa fundamental del estallido del conflicto en Mali. La llegada de armas provenientes de los arsenales libios y de soldados tuareg desempleados en Libia ser\u00edan elementos constitutivos del estallido de la crisis. Como explicar\u00e9 m\u00e1s adelante, considero que esta situaci\u00f3n fue un factor que solo agrav\u00f3 la violencia disparada por las causas fundamentales expuestas en los dos p\u00e1rrafos que preceden.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, las causas mencionadas en los primeros p\u00e1rrafos de esta secci\u00f3n, que pueden calificarse en t\u00e9rminos de codicia o agravio (Collier &amp; Hoeffler, 2000), sirven para complementar el an\u00e1lisis, pero no permiten una comprensi\u00f3n profunda y es por eso que he decidido exponerlas como visibles o aparentes. En cambio, percibir la yuxtaposici\u00f3n entre el patr\u00f3n relacional de suma cero y una crisis humanitaria de amplias proporciones permite entender por qu\u00e9 las hostilidades empiezan en ese momento particular.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mecanismos y canales de movilizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los conflictos armados actuales tienen en la identidad y la cohesi\u00f3n de grupo dos de sus elementos distintivos. Ante la desaparici\u00f3n de las metanarrativas de la Guerra Fr\u00eda, explica John Paul Lederach, el elemento cohesionador ha pasado a ser representado por el sentimiento de pertenencia e identificaci\u00f3n en relaci\u00f3n a una religi\u00f3n, etnia, clan, regi\u00f3n geogr\u00e1fica, etc. (1997: 11-18). El caso de las rebeliones en el norte de Mali logra cruzar dos niveles de construcci\u00f3n de identidad y de mecanismos de movilizaci\u00f3n: las tensiones entre el sur y el norte del pa\u00eds, por un lado, y la pertenencia a una etnia o un clan en segundo t\u00e9rmino. En tercer lugar, y pese a no ser objeto del an\u00e1lisis que aqu\u00ed desarrollo, tambi\u00e9n estar\u00e9 obligado a mencionar la cuesti\u00f3n de la religi\u00f3n debido al protagonismo que los grupos islamistas radicales tomaron en el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Las desavenencias entre el sur y el norte de Mali son hist\u00f3ricas y se han construido diferentes discursos en relaci\u00f3n a esta cuesti\u00f3n. La administraci\u00f3n central, especialmente bajo las presidencias de Amadou Toumani Tour\u00e9 (2002-2012), y muchas de sus pol\u00edticas fueron percibidas como perjudiciales por los tuaregs y las tribus \u00e1rabes del norte del pa\u00eds (Lacher &amp; Tull, 2013:1-2). Por otro lado, el norte representa una fuente de problemas e inestabilidad para Bamako, adem\u00e1s de considerar que \u00e1rabes y tuaregs tienen una conexi\u00f3n cultural m\u00e1s profunda con los pa\u00edses \u00e1rabe parlantes vecinos que con el sur del pa\u00eds (Chauzal &amp; Van Damme, 2015: 18-19). En ese sentido, y como producto de las experiencias en luchas anteriores, los l\u00edderes tuaregs hicieron \u00e9nfasis en la constituci\u00f3n de un imaginario basado en un criterio territorial que agrupe a todos los habitantes de las regiones septentrionales. El Azawad, como entidad aut\u00f3noma, viene siendo negada desde las \u00e9pocas de la administraci\u00f3n colonial francesas y ha servido de refugio para los defensores de los discursos nacionalistas tuaregs (Nievas, 2014: 121).<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de las tensiones sur-norte por la participaci\u00f3n pol\u00edtica y la elecci\u00f3n de un modelo de desarrollo, tambi\u00e9n existen otras l\u00f3gicas que favorecieron la creaci\u00f3n de mecanismos de movilizaci\u00f3n: la pertenencia a un grupo \u00e9tnico o un clan. En relaci\u00f3n a los grupos \u00e9tnicos presentes en Mali, la tirantez que se puede identificar r\u00e1pidamente es la que existe entre tuaregs y los integrantes de las etnias mand\u00e9 que han forjado la identidad nacional de Mali, en especial los bambara, o, quiz\u00e1s, la existente entre tuaregs y \u00e1rabes (Pezard &amp; Shurkin, 2015). Pero, en realidad, existen tensiones entre todos los grupos \u00e9tnicos del pa\u00eds, y un particular recelo de los grupos songhai hacia los tuaregs, ya que han sido v\u00edctimas de diferentes violencias en las sucesivas rebeliones. Incluso, se organizan en milicias \u2013 <em>Gandar Koy<\/em> las m\u00e1s conocida de ellas \u2013 para prevenir posibles ataques en tiempos de levantamientos tuareg (Lecocq, 2013: 23).<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe aqu\u00ed aclarar que hacia adentro de la organizaci\u00f3n de los tuaregs existen otros subgrupos (ifogha, taghat, idnan, e imghad) y que, pese a que la sociedad <em>tamasheq<\/em> es r\u00edgida y jer\u00e1rquica, los liderazgos est\u00e1n siempre en disputa. Eso provoca que los grupos rebeldes no siempre cuenten con organizaciones y alianzas estables.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Iyad Ag Ghali, dirigente nacionalista tuareg de la rebeli\u00f3n de 1990, es un ejemplo de c\u00f3mo se puede cambiar de mecanismo de movilizaci\u00f3n frente a la p\u00e9rdida de poder. Paralelamente a la fundaci\u00f3n del Movimiento Nacional por la Liberaci\u00f3n del Azawad (MNLA) en 2011, Ag Ghali es desplazado de las esferas de liderazgo del movimiento nacionalista tuareg y se ve obligado a cambiar su discurso (Cold-Ravnkilde, 2013: 24). Nace en 2012 bajo su iniciativa el grupo Ansar Dine. Este grupo defiende la imposici\u00f3n de la shar\u00eda en el territorio de Mali, reivindica el nacionalismo tuareg y cuenta con un l\u00edder reconocido por ser expulsado del MNLA y por su gusto por la bebida y el cigarrillo (Nievas, 2014:131-132). Pese a que la aparici\u00f3n de los grupos isl\u00e1micos radicales excede el objeto de an\u00e1lisis del presente escrito, he elegido mencionar estas contrariedades ya que reflejan como los discursos religiosos se han asentado sobre otras disputas previamente existentes en el norte de Mali (Shuriye &amp; Ibrahim; 2013).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n tambi\u00e9n fue aprovechada por Al-Qaeda en el Magreb Isl\u00e1mico (AQMI) y el Movimiento por la Unicidad y la Yihad en \u00c1frica Occidental (MUYAO), organizaciones de base discursiva religiosa, pero con amplias actividades ilegales insertas en las redes delictivas de la regi\u00f3n (Lacher, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Factores que perpetuaron o agudizaron la violencia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hay procesos que efectivamente tuvieron una influencia innegable en el desarrollo de las rebeliones tuaregs iniciadas en el a\u00f1o 2012, pero que no llegan a ejercer una incidencia causal. Dividir\u00e9 esos procesos en dos: aquellos que exceden a esta serie de alzamientos debido a que responden a cuestiones estructurales, y los que estaban ligados a sucesos particulares previos o que acompa\u00f1aron el desenvolvimiento de las hostilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante siglos, el comercio a trav\u00e9s del Sahara conect\u00f3 el \u00c1frica Subsahariana con el Magreb, Medio Oriente, y Europa. El tr\u00e1fico comercial de la regi\u00f3n enriqueci\u00f3 a personas y ciudades, estableciendo una red que abarcaba millones de kil\u00f3metros. Pero las rutas comenzaron a decaer con la llegada de los europeos al continente y el establecimiento del modelo de colonizaci\u00f3n, enfocado hacia las metr\u00f3polis, que favoreci\u00f3 la circulaci\u00f3n comercial a trav\u00e9s de una sola v\u00eda: el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico (Masonen, 1997). Las otras actividades rentables que tradicionalmente se realizaban, como el pastoreo o la agricultura, se enfrentan desde hace tiempo a la desertificaci\u00f3n y la sobreexplotaci\u00f3n de los suelos (Shmite &amp; Nin, 2015). Esta situaci\u00f3n, sumada a la falta de iniciativa del Gobierno central en la distribuci\u00f3n de servicios b\u00e1sicos o en la definici\u00f3n de un plan alternativo de desarrollo, ha dejado a miles de personas sin fuentes de ingresos. Ante la falta de actividades redituables y sin puestos de trabajo disponibles, la gente se vuelca a las actividades ofrecidas por las redes delictivas que operan desde y hacia los pa\u00edses colindantes, con la connivencia del Gobierno de Mali (Lacher, 2012). Una de las organizaciones que operan en la zona hace a\u00f1os es Al-Qaeda en el Magreb Isl\u00e1mico (Lacher, 2012: 13).<\/p>\n\n\n\n<p>La actividad de Al-Qaeda en la regi\u00f3n tambi\u00e9n ha justificado la intervenci\u00f3n directa de potencias extranjeras en una de las regiones geopol\u00edticas <em>pivote<\/em> del globo. Desde el cambio en la Estrategia de Seguridad Nacional impulsada por George W. Bush en 2002, Estados Unidos ha tomado una actitud proactiva en la lucha contra el terrorismo en todo el planeta (Calle y Merke, 2004). En el caso espec\u00edfico de Mali, la intervenci\u00f3n se ha dado a trav\u00e9s de diferentes programas: <em>Pan Sahel Initiave (PSI)<\/em>,<em> Trans-Sahara Counterterrorism Initiative (TSCTI)<\/em>, y <em>Operation Enduring Freedom Trans Sahara &#8211; (OEFTS)<\/em> (Alaminos, 2008: 193-195). Por otro lado, tambi\u00e9n es un espacio vital para la Uni\u00f3n Europea y especialmente para Francia. En una continuidad informal de la Comunidad Francesa, el pa\u00eds galo sigue considerando a \u00c1frica Occidental como una zona exclusiva de influencia. Es por eso que a\u00fan interviene en el d\u00eda a d\u00eda pol\u00edtico de sus antiguas colonias, aunque en los \u00faltimos a\u00f1os ha reemplazado las formas unilaterales y directas por maniobras multilaterales de cooperaci\u00f3n internacional auspiciadas por instituciones internacionales (S\u0131rada\u011f, 2014: 113-114). La importancia geopol\u00edtica hist\u00f3rica de la zona y la actividad de grupos armados identificados como terroristas, han disparado la intromisi\u00f3n de actores externos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, hay que mencionar la intervenci\u00f3n de Argelia en este sentido. Al igual que Libia, el gobierno de Argel se ha inmiscuido rutinariamente en los asuntos internos de Mali. Luego de expulsar al Grupo Isl\u00e1mico Armado (GIA) y al Grupo Salafista para la Predicaci\u00f3n y el Combate (GSPC) hacia el territorio norte de Mali, y con la consecuente evoluci\u00f3n de estos grupos en AQMI, las posturas de Argelia en relaci\u00f3n a las iniciativas regionales antiterroristas fueron ambiguas seg\u00fan sus propios intereses (Chauzal &amp; Van Damme, 2015: 46-47).<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios en el comercio y en las actividades econ\u00f3micas, las fronteras porosas, un Estado corrupto y debilitado (en relaci\u00f3n a demandas internas y actores externos), son factores estructurales que claramente han impedido una soluci\u00f3n a la cuesti\u00f3n tuareg y que han intensificado la violencia iniciada en enero de 2012.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n es necesario mencionar que existieron hechos puntuales que agudizaron la violencia ya iniciada. La crisis en Libia, que de ninguna manera es causa de este conflicto, s\u00ed facilit\u00f3 la escalada de violencia al proporcionar personal y armamento a los grupos armados de oposici\u00f3n (Cold-Ravnkilde, 2013: 9). Afirmo que la crisis libia no es causa del conflicto porque, frente al patr\u00f3n relacional sur- norte y las paup\u00e9rrimas condiciones humanitarias de las poblaciones septentrionales, la violencia hubiera estallado indefectiblemente como en a\u00f1os anteriores. El personal y el armamento llegados desde las fallidas estructuras militares de Gadafi solo facilitaron las victorias sobre el ej\u00e9rcito y la prolongaci\u00f3n de las luchas.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de enero de 2012, con los enfrentamientos abiertos sucedi\u00e9ndose en todo el norte de Mali, el protagonismo tomado por los grupos islamistas radicales (Ansar Dine, AQMI, y MUYAO) en detrimento del desplazado MNLA, y el golpe de Estado en Bamako tambi\u00e9n agudizaron la violencia. La respuesta del ej\u00e9rcito nunca fue contundente y, con un golpe de Estado en ejecuci\u00f3n, la desorganizaci\u00f3n invadi\u00f3 las l\u00edneas de las fuerzas armadas de Mali. Este momento de transici\u00f3n fue aprovechado por los grupos islamistas radicales que, luego de expulsar al MNLA, impusieron la shar\u00eda en diferentes territorios, empezaron a cometer violaciones de derechos humanos, destruyeron patrimonio cultural y religioso, y desarrollaron ampliamente actividades ilegales para su financiaci\u00f3n (International Crisis Group, 2012a; Nievas, 2014). Esta situaci\u00f3n sirvi\u00f3 de legitimaci\u00f3n de la injerencia extranjera (Avezov &amp; Smit, 2014). Aunque la intervenci\u00f3n fue r\u00e1pida y logr\u00f3 repeler a Ansar Dine, AQMI y MUYAO, tambi\u00e9n se perdieron vidas humanas de combatientes y civiles. De hecho, a d\u00eda de hoy, la MINUSMA es una de las misiones de paz que m\u00e1s v\u00edctimas mortales cuenta entre sus integrantes (van der Lijn &amp; Smit, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>Para cerrar esta secci\u00f3n, quisiera hacer menci\u00f3n a la cuesti\u00f3n de los recursos naturales. En las zonas afectadas por el conflicto, hay vastos yacimientos de oro y uranio. El primero proporciona financiaci\u00f3n de liquidez casi inmediata, y el segundo es un recurso estrat\u00e9gico de importancia mundial. Esto puso a las \u00e1reas disputadas en la mira de todos los actores de este conflicto particular (Shuriye &amp; Ibrahim, 2013: 510-511). En este sentido, el uranio extraido de Mali y Niger genera el setenta y ocho por ciento de la energia nuclear de Francia (Shuriye &amp; Ibrahim, 2013: 511-512). M\u00e1s all\u00e1 de tiempos de paz o guerra, la abundante presencia de recursos naturales en un pa\u00eds que se encuentra impedido o incapacitado para el ejercicio amplio de su soberan\u00eda territorial puede r\u00e1pidamente convertirse en la raz\u00f3n de perpetuaci\u00f3n o agudizaci\u00f3n de violencias.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Factores que suavizaron el conflicto armado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Iniciada la violencia en enero del 2012 por parte de MNLA, hubo diferentes factores que ayudaron a que la violencia decrezca. En primer lugar, N\u00edger tuvo mayor \u00e9xito en la integraci\u00f3n de los tuaregs y esto evito que la revuelta ingrese en sus fronteras (Chauzal &amp; Van Damme, 2015: 56-57). Tras esa primera contenci\u00f3n, la intervenci\u00f3n de las Naciones Unidas, la Uni\u00f3n Africana, y la Comunidad Econ\u00f3mica de Estados de \u00c1frica Occidental, entre otros organismos internacionales, oblig\u00f3 al MNLA a abandonar la posici\u00f3n inflexible sobre la independencia del Azawad y cualquier nexo con los grupos islamista radicales. Esta intervenci\u00f3n internacional tambi\u00e9n favoreci\u00f3 la renuncia de Sanogo y la implementaci\u00f3n de un gobierno de transici\u00f3n en Bamako (Escola de Cultura de Pau, 2013: 46; International Crisis Group, 2012b).<\/p>\n\n\n\n<p>La intervenci\u00f3n de las fuerzas armadas extranjeras en enero de 2013, que tambi\u00e9n han sido mencionadas como factor de agudizaci\u00f3n de la violencia, permiti\u00f3 a largo plazo el sostenimiento del gobierno de transici\u00f3n, las victorias militares sobre los grupos islamistas radicales, y la normalizaci\u00f3n institucional de Mali mediante elecciones presidenciales democr\u00e1ticas. Las negociaciones de paz fueron impulsadas por la comunidad internacional y por Argelia, pese a su papel dudoso en relaci\u00f3n a la colaboraci\u00f3n en la lucha contra los grupos islamistas radicales (Chauzal &amp; Van Damme, 2015: 53-54; Fisas, 2016: 33-39). Finalmente, la voluntad de negociaci\u00f3n del Gobierno, la Coordinadora, y Plataforma posibilit\u00f3 la firma de los Acuerdos de Argel. Previamente he mencionado que no se acab\u00f3 absolutamente con la violencia, pero es necesario remarcar que los niveles han descendido considerablemente (Fisas, 2016: 33-39).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Violencias y consecuencias<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Utilizando la clasificaci\u00f3n tripartita de la violencia de Johan Galtung (2003), comenzar\u00e9 describiendo los actos de violencia directa que tuvieron lugar en el conflicto iniciado por las rebeliones tuareg. Al igual que en cualquier enfrentamiento armado que incluye los avances y retrocesos propios de las din\u00e1micas b\u00e9licas, se produjeron v\u00edctimas mortales (militares y civiles). Tambi\u00e9n se denunciaron amplias violaciones a los derechos humanos por parte del ej\u00e9rcito de Mali como por parte de los grupos armados de oposici\u00f3n: violencia sexual como arma de guerra, destrucci\u00f3n de patrimonio cultural y religioso, destrucci\u00f3n de propiedades y saqueos, secuestros extorsivos, detenciones arbitrarias, torturas, y ejecuciones sumarias (Escola de Cultura de Pau, 2013: 192; AMDH-FIDH, 2012; Human Rights Watch, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la aplicaci\u00f3n de la shar\u00eda en \u00e1reas controladas por los grupos islamistas radicales prohibi\u00f3 el disfrute de productos culturales (m\u00fasica, cine, etc.) y estableci\u00f3 castigos corporales. Adem\u00e1s, estos grupos instrumentalizaron los reclutamientos forzados de mayores y menores de edad, as\u00ed como los atentados suicidas como medios para impulsar el combate armado (Escola de Cultura de Pau, 2013; AMDH-FIDH, 2012; Human Rights Watch, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>La intervenci\u00f3n de las fuerzas extranjeras control\u00f3 la violencia a mediano y largo plazo, pero provoc\u00f3 la aparici\u00f3n de ataques a\u00e9reos y las acciones militares de una envergadura superior. Estas operaciones tambi\u00e9n afectaron a la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n a los otros dos tipos de violencia, quisiera remarcar que Mali contin\u00faa en la b\u00fasqueda de una soluci\u00f3n a los efectos de una estructura estatal pensada por y para el sur del pa\u00eds. Entonces, debe ponerse en cuesti\u00f3n la legitimaci\u00f3n cultural que ha posibilitado que ese dise\u00f1o institucional siga vigente a m\u00e1s de medio siglo de la independencia de Mali. Esa violencia estructural y cultural presente en cada uno de los rincones de Mali debe ser transformada. Adem\u00e1s, el nivel de aplicaci\u00f3n de los acuerdos de paz alcanzados delimitar\u00e1 la posibilidad de trascender las disputas armadas entre el sur y el norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Los casi tres a\u00f1os de enfrentamiento han dejado diferentes consecuencias: a enero de 2016, ha habido casi 2 mil v\u00edctimas mortales (UCDP, 2017), adem\u00e1s de 35 mil desplazados internos, y 140 mil refugiados (UNHCR, 2016). Por otro lado, aunque las condiciones clim\u00e1ticas han mejorado en el \u00faltimo a\u00f1o (FAO, 2017), m\u00e1s de tres millones de personas siguen en riesgo alimentario (Comisi\u00f3n Europea, 2017). La crisis humanitaria hace que la asistencia de organizaciones humanitarias siga siendo fundamental, frente a un Estado que todav\u00eda no logra otorgar cubrir las necesidades b\u00e1sicas de todos sus habitantes (Pozo Mar\u00edn, 2017: 33).<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n econ\u00f3mica de Mali no fue favorecida por el conflicto: registr\u00f3 un crecimiento del PIB negativo (-1.2) y cay\u00f3 en recesi\u00f3n en el a\u00f1o 2012 (Parlamento Europeo, 2014: 9). Ahora parece volver a encaminarse hacia la v\u00eda anterior a las crisis, con un crecimiento estimado del PIB real del 5,6% para 2016 (Banco Mundial, 2017b: 24).&nbsp; En ese sentido, los pron\u00f3sticos son favorables para el pa\u00eds debido al apaciguamiento del conflicto, lo que permitir\u00e1 un crecimiento general de todos los sectores, particularmente de las telecomunicaciones y el transporte (Banco Mundial, 2017a).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la gran tarea de Mali es superar la inestabilidad social e institucional todav\u00eda vigente. La presencia del Estado debe hacerse presente a lo largo y ancho del territorio, proporcionando servicios b\u00e1sicos a la poblaci\u00f3n, as\u00ed como acceso a la justicia y seguridad (International Crisis Group, 2016: 21-23).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante el transcurso de este trabajo he intentado identificar los principales elementos del conflicto iniciado por la rebeli\u00f3n tuareg en el norte de Mali entre los a\u00f1os 2012 y 2015. Para ello, realic\u00e9 un breve recorrido por los principales sucesos del conflicto, sus causas fundamentales y aparentes, los mecanismos de movilizaci\u00f3n utilizados, los factores que perpetuaron la violencia, los factores que suavizaron el conflicto armado, y las violencias ejercidas y sus consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>El correcto an\u00e1lisis y la posterior comprensi\u00f3n de los conflictos armados de nuestros tiempos demandan una clara identificaci\u00f3n del tipo de incidencia que sus variados componentes ejercen. El nodo central del presente escrito ha girado en torno a la identificaci\u00f3n de las din\u00e1micas que suscitaron el alzamiento tuareg, diferenci\u00e1ndolas de aquellas que, con su sola existencia, no podr\u00edan haber dado inicio a las acciones armadas en el a\u00f1o 2012.<\/p>\n\n\n\n<p>La causa fundamental de la rebeli\u00f3n tuareg ha sido la yuxtaposici\u00f3n de dos cuestiones: por un lado, el patr\u00f3n relacional de suma cero entre Gobierno central de Mali y los representantes pol\u00edticos locales de las regiones del norte. Por el otro, una crisis humanitaria de amplias proporciones. Estos dos factores permiten entender por qu\u00e9 las hostilidades empezaron en ese momento particular. Las redes de comercio ilegal, las armas y soldados provenientes de Libia, los discursos extremistas de \u00edndole religiosa, y las disputas por los recursos naturales, se montan sobre las verdaderas razones del estallido violento.<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado maliense se encuentra actualmente frente al desaf\u00edo de otorgar respuestas a las familias de las v\u00edctimas, a los desplazados internos, a los refugiados, y a las personas en riesgo alimentario. Adem\u00e1s, debe reformar un modelo econ\u00f3mico que es inviable para la mitad del pa\u00eds y que ha experimentado magros rendimientos en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>A modo de reflexi\u00f3n final, quisiera hacer dos aclaraciones en relaci\u00f3n con todas esas cuestiones. En primer lugar, dirigir la atenci\u00f3n al hecho de que los Acuerdos de Argel no han tra\u00eddo el cese absoluto de las violencias en Mali. La cuesti\u00f3n tuareg seguir\u00e1 latente en la medida que no se realice una reconfiguraci\u00f3n real de la estructura estatal de pa\u00eds. La atenci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas de toda la poblaci\u00f3n no puede retrasarse. Para ello, la implementaci\u00f3n de los acuerdos debe guiarse por mecanismos de participaci\u00f3n adecuados y debe contar con el apoyo total de la comunidad internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el alzamiento tuareg en el norte de Mali presenta unas caracter\u00edsticas que le son \u00fanicas y distintivas, pero al mismo tiempo existen l\u00f3gicas que lo insertan en una imagen m\u00e1s amplia. Es imposible comprender este fen\u00f3meno pasando por alto el patr\u00f3n relacional de suma cero entre los dirigentes del norte y del sur, o la crisis humanitaria de finales de 2011. Al mismo tiempo, la erosi\u00f3n de la soberan\u00eda estatal t\u00edpica como resultado de la globalizaci\u00f3n, y las transformaciones que han sufrido los conflictos armados a partir de la finalizaci\u00f3n de la Guerra Fr\u00eda deben ser consideradas para lograr una interpretaci\u00f3n m\u00e1s acabada de las hostilidades. Es decir, el an\u00e1lisis de conflictos en el siglo XXI debe observar las variables del orden local e internacional, y las interacciones entre ambos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nota sobre el autor:<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Gabriel C. S\u00e1nchez <\/strong>es<\/em> <em>Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Abierta Interamericana (Argentina), docente en las carreras de Ciencia Pol\u00edtica y Relaciones Internacionales (UAI), e investigador del Centro de Altos Estudios en Ciencias Sociales (CAECS-UAI). Actualmente se encuentra maestrando en Estudios Internacionales de Paz, Conflictos y Desarrollo en la Universitat Jaume I (Espa\u00f1a).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>AMDH-FIDH (2012). <em>War crimes in North Mali<\/em>. Par\u00eds: FIDH.<\/p>\n\n\n\n<p>Alaminos, M. \u00c1. (2008). El AFRICOM: qu\u00e9 lugar ocupa \u00c1frica en el dispositivo militar americano. <em>UNISCI Discussion Papers<\/em>, (18), 177 \u2013 213.<\/p>\n\n\n\n<p>Avezov, X. &amp; Smit, T. (2014). <em>The consensus on Mali and international conflict management in a multipolar world<\/em>. Estocolmo: SIPRI.<\/p>\n\n\n\n<p>Banco Mundial (2017a). Mali overview. <em>The World Bank In Mali<\/em>, 20 de abril: <a href=\"http:\/\/www.worldbank.org\/en\/country\/mali\/overview\">http:\/\/ www.worldbank.org\/en\/country\/mali\/overview<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2017b). <em>Global economic prospects. Weak investment in uncertain times<\/em>. Washington D.C.: BM.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2013). <em>Mali. Poverty and gender notes<\/em>. Washington D.C.: Banco Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Calle, F. y Merke, F. (2004). La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos en la era unipolar. <em>Agenda Internacional<\/em>, (3), 124 \u2013 137.<\/p>\n\n\n\n<p>Chauzal, G. &amp; Van Damme, T. (2015). <em>The roots of Mali&#8217;s conflict. <\/em><em>Moving beyond the 2012 crisis<\/em>. La Haya: Clingendael Institute.<\/p>\n\n\n\n<p>Clausewitz, Karl von (2009). <em>De la guerra<\/em>. Buenos Aires: Libertador.<\/p>\n\n\n\n<p>Cold-Ravnkilde, Signe M. (2013). <em>War and peace in Mali. Background and perspectives<\/em>. Copenhague: Danish Institute for International Studies.<\/p>\n\n\n\n<p>Collier, P. &amp; Hoeffler, A. (2000). <em>Greed and grievance in civil war.<\/em> <em>Policy Research Working Paper 2355<\/em>. Washington D.C.: Banco Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Comisi\u00f3n Europea (2017). Mali Crisis. ECHO FACTSHEET. <em>Direcci\u00f3n General de Ayuda Humanitaria y Protecci\u00f3n Civil<\/em>, 20 de abril: <a href=\"http:\/\/ec.europa.eu\/echo\/files\/aid\/countries\/factsheets\/mali_en.pdf\">http:\/\/ec.europa.eu\/echo\/files\/aid\/ countries\/factsheets\/mali_en.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (2014). Informe del Secretario General sobre la situaci\u00f3n en Mali. <em>Misi\u00f3n Multidimensional Integrada de Estabilizaci\u00f3n de las Naciones Unidas en Mal\u00ed (MINUSMA)<\/em>, 19 de abril de 2017: <a href=\"http:\/\/www.un.org\/es\/comun\/docs\/?symbol=S\/2014\/692\">http:\/\/www.un.org\/ es\/comun\/docs\/?symbol=S\/2014\/692<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Duffield, M. (2004). <em>Las nuevas guerras en el mundo global. La convergencia entre desarrollo y seguridad<\/em>. Madrid: Catarata.<\/p>\n\n\n\n<p>Escola de Cultura de Pau (2013). <em>Alerta 2013! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcci\u00f3n de paz<\/em>. Barcelona: Icaria.<\/p>\n\n\n\n<p>FAO (2017). GIEWS Country Brief Mali. <em>Global Information and Early Warning System FAO<\/em>, 22 de abril de 2017: <a href=\"http:\/\/www.fao.org\/giews\/countrybrief\/country\/MLI\/pdf\/MLI.pdf\">http:\/\/www.fao.org\/giews\/countrybrief\/coun try\/MLI\/pdf\/MLI.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2011). Food security and humanitarian implications in West Africa and the Sahel. <em>Sahel alert<\/em>, 22 de abril de 2017: <a href=\"http:\/\/documents.wfp.org\/stellent\/groups\/public\/documents\/ena\/wfp244357.pdf\">http:\/\/documents.wfp.org\/stellent\/groups\/ public\/documents\/ena\/wfp244357.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fisas, V. (2016). <em>Anuario de procesos de paz 2016<\/em>. Barcelona: Icaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Fondo Monetario Internacional (2011). <em>Country report No. 11\/372. Mali: poverty reduction and strategy paper <\/em><em>&#8211; 2010 progress report.<\/em> Washington D.C.: FMI.<\/p>\n\n\n\n<p>Galtung, J. (2003). <em>Violencia Cultural<\/em>. Gernika-Lumo: Editorial Gernika Gogoratuz.<\/p>\n\n\n\n<p>Heidelberg Institute for International Conflict Research (2017). <em>Conflict Barometer 2016<\/em>. Heidelberg: HIIK.<\/p>\n\n\n\n<p>Heidelberg Institute for International Conflict Research (2016). <em>Conflict Barometer 2015<\/em>. Heidelberg: HIIK.<\/p>\n\n\n\n<p>Human Rights Watch (2017). <em>Mali Conflict and Aftermath. Compendium of Human Rights Watch reporting 2012-2017<\/em>. Nueva York: HRW.<\/p>\n\n\n\n<p>International Crisis Group (2016). <em>Central Mali: An Uprising in the Making? Africa Report N\u00b0 238<\/em>. Bruselas: ICG.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2012a). <em>Mali: avoiding escalation. Africa Report N\u00ba 189<\/em>. Bruselas: ICG.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2012b). <em>Mali: the need for determined and coordinated international action. Africa Briefing N\u00ba 90<\/em>. Bruselas: ICG.<\/p>\n\n\n\n<p>International Organization for Migration (2013). <em>The Mali migration crisis at a glance<\/em>. Ginebra: IOM.<\/p>\n\n\n\n<p>Kaldor, M. (2013). In defense of new wars. <em>Stability<\/em>, <em>2<\/em>, (1), 1 \u2013 16.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (1999). &nbsp;<em>New and old wars: organized violence in global era<\/em>. Stanford: Stanford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Krings, T. (1995). Marginalisation and revolt among the Tuareg in Mali and Niger. <em>GeoJournal<\/em>, <em>36<\/em>, (1), 57 \u2013 63.<\/p>\n\n\n\n<p>Lacher, W. (2012). Organized crime and conflict in the Sahel-Sahara region. <em>The Carnegie Papers<\/em>, septiembre, 1 \u2013 23.<\/p>\n\n\n\n<p>Lacher, W. &amp; Tull Denis, M. (2013). Mali: beyond counterterrorism. <em>SWP Comments<\/em>, (7), 1 \u2013 7.<\/p>\n\n\n\n<p>Lecocq, B. (2013). Northern Mali: a long and complicated conflict. <em>Zif-Mitteilungen<\/em>, (3), 21 \u2013 26.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; (2010). <em>Disputed desert. Decolonisation, competing nationalisms and Tuareg rebellions in Northern Mali<\/em>. Leiden: Brill.<\/p>\n\n\n\n<p>Lederach, J. P. (1997). <em>Building peace: sustainable reconciliation in divided societies<\/em>. Washington D.C.: United States Institute of Peace Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Lohmann, A. (2011). <em>Who owns the Sahara? Old conflicts, new menaces: Mali and the Central Sahara between the Tuareg, Al Qaida and organized crime<\/em>. Abuja: Friedrich-Ebert-Stiftung.<\/p>\n\n\n\n<p>Masonen, P. (1997). Trans-Saharan trade and the West African discovery of the Mediterranean world. En Sabour, M\u2019hammed y Vik\u00f8r, Knut S. (eds), <em>Ethnic encounter and culture change papers from the Third Nordic Conference on Middle Eastern Studies, Joensuu, June 1995<\/em> (pp. 116 \u2013 142). Bergen: Nordic Society for Middle Eastern Studies.<\/p>\n\n\n\n<p>Messner, D. (2001). Globalizaci\u00f3n y gobernabilidad global. <em>Nueva Sociedad<\/em>, (176), 48 -66.<\/p>\n\n\n\n<p>Nievas, D. (2014). Rebeli\u00f3n y shar\u00eda en el Sahel: una aproximaci\u00f3n al estallido de la rebeli\u00f3n tuareg y la ocupaci\u00f3n del norte de Mali por grupos yihadistas e islamistas armados. <em>UNISCI Discussion Papers<\/em>, (34), 119 \u2013 138.<\/p>\n\n\n\n<p>Parlamento Europeo (2014). Mali: economic factors behind the crisis. &nbsp;<em>Directorate-General for External Policies of the Union<\/em>, 23 de abril de 2017: <a href=\"http:\/\/www.europarl.europa.eu\/RegData\/etudes\/etudes\/join\/2014\/433754\/EXPO-DEVE_ET(2014)433754_EN.pdf\">http:\/\/www.europarl. europa.eu\/RegData\/etudes\/etudes\/join\/2014\/433754\/EXPO-DEVE_ET(2014)433754_E N.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pettersson, T. &amp; Wallensteen, P. (2015). Armed Conflicts, 1946-2014. <em>Journal of Peace Research<\/em>, <em>52<\/em>, (4), 536 \u2013 550.<\/p>\n\n\n\n<p>Pezard, S. &amp; Shurkin, M. (2015). <em>Achieving peace in northern Mali. Past agreements, local conflicts, and the prospects for a durable settlement<\/em>. Santa M\u00f3nica: Rand Corporation.<\/p>\n\n\n\n<p>Pozo Mar\u00edn, A. (2017). <em>Perilous terrain. Humanitarian action at risk in Mali.<\/em> Medecins Sans Frontieres, Barcelona: MSF.<\/p>\n\n\n\n<p>Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2013). <em>Informe sobre Desarrollo Humano 2013. El ascenso del sur: progreso humano en un mundo diverso.<\/em> Nueva York: ONU.<\/p>\n\n\n\n<p>Randall, S. (2010). Nomads, refugees and repatriates: Histories of mobility and health outcomes in Northern Mali. <em>Society, Biology and Human Affairs<\/em>, <em>75<\/em>, (2), 1 \u2013 26.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u0131rada\u011f, A. (2014). Understanding French foreign and security policy towards Africa: pragmatism or altruism. <em>Afro Eurasian Studies Journal<\/em>, <em>3<\/em>, (1), 100 \u2013 122.<\/p>\n\n\n\n<p>Shmite, S. M. y Nin, M. C. (2015). \u00c1frica al sur del Sahara: conflictos y degradaci\u00f3n ambiental en el Sahel. <em>Cuadernos de Geograf\u00eda: Revista Colombiana de Geograf\u00eda<\/em>, <em>24<\/em>, (2), 205 \u2013 219.<\/p>\n\n\n\n<p>Shuriye, Abdi O. &amp; Ibrahim, Dauda S. (2013). The role of Islam and natural resources in current Mali turmoil. <em>Mediterranean Journal of Social Sciences<\/em>, <em>4<\/em>, (6), 507 \u2013 513.<\/p>\n\n\n\n<p>UCDP (2017). Mali. <em>Uppsala Conflict Data Program<\/em>, 24 de abril de 2017: <a href=\"http:\/\/ucdp.uu.se\/#country\/432\">http:\/\/ucdp.uu.se\/#country\/432<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>UNHCR (2016). Mali: Refugees, returnees and Internally displaced populations. &nbsp;<em>UNHCR Operational Portal &amp; Refugee Situations &#8211; Global Search<\/em>, 24 de abril de 2017: <a href=\"https:\/\/data2.unhcr.org\/en\/documents\/download\/55966\">https:\/\/data2.unhcr.org\/en\/documents\/download\/55966<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Van der Lijn, J. &amp; Smit, T. (2015). Peacekeepers under threat? Fatality trends in UN peace operations. <em>SIPRI policy brief<\/em>, septiembre, 1 \u2013 12.<\/p>\n\n\n\n<p>Wing, Sussana D. (2013). <em>Mali&#8217;s precarious democracy and the causes of conflict<\/em>. Washignton D.C.: United States Insitute of Peace.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>GABRIEL C. 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