{"id":126,"date":"2020-10-31T18:06:55","date_gmt":"2020-10-31T18:06:55","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=126"},"modified":"2020-10-31T18:06:56","modified_gmt":"2020-10-31T18:06:56","slug":"fuerzas-armadas-y-narcotrafico-en-argentina-un-debate-inconducente","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/fuerzas-armadas-y-narcotrafico-en-argentina-un-debate-inconducente\/","title":{"rendered":"Fuerzas Armadas y narcotr\u00e1fico en Argentina: \u00bfun debate inconducente?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">EMILSE CALDER\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad Nacional de Rosario, Argentina<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas<\/p>\n\n\n\n<p>Title: Armed Forces and Drug Trafficking in Argentina: An Inconclusive Debate?<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: La fragilidad del sistema de Defensa argentino se inserta en un contexto subregional que favorece el desplazamiento de la agenda de defensa frente al ascenso de los asuntos de seguridad p\u00fablica ligados a las amenazas transnacionales, como el narcotr\u00e1fico, cuyo combate involucra a la instituci\u00f3n militar. Dado este escenario, partiendo de una metodolog\u00eda cualitativa, el presente art\u00edculo trabaja la problem\u00e1tica de la Defensa en Argentina focalizando en el rol de las Fuerzas Armadas. De este modo, se aborda el interrogante acerca de la pertinencia y utilidad del debate en torno a si las Fuerzas deben intervenir o no en seguridad p\u00fablica, sustent\u00e1ndose la premisa sobre lo inconducente de dicho debate frente a una realidad que ha demostrado seguir su curso, esencialmente a raz\u00f3n del anclaje emp\u00edrico cada vez m\u00e1s consistente que existe con relaci\u00f3n a la propuesta de involucrar a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras claves: Debate Acad\u00e9mico; Defensa Nacional; Fuerzas Armadas; Narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: The fragility of the Argentine defense system is inserted in a subregional context that favors the displacement of the defense agenda against the rise of public security issues linked to transnational threats, such as drug trafficking, whose combat involves the military institution. Given this scenario, based on a qualitative methodology, this article works on the problem of Defense in Argentina, focusing on the role of the Armed Forces. In this way, the question about the pertinence and usefulness of the debate about whether or not the Forces should intervene in public security is being addressed, sustaining the premise about the inconclusiveness of this debate in the face of a reality that has proven to be ongoing, essentially because of the increasingly consistent empirical anchoring that exists in relation to the proposal to involve the Armed Forces in the fight against drug trafficking.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Academic Debate; Armed Forces; Drug Trafficking; National Defense.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 15 de mayo de 2018.&nbsp;Aceptado: 15 de julio de 2018<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo<\/strong>: Emilse Calder\u00f3n, \u201cFuerzas Armadas y narcotr\u00e1fico en Argentina: \u00bfun debate inconducente?\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 4, No. 2, (2018), pp. 207-225. DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.8.11<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Defensa argentina en posguerra fr\u00eda en general y, espec\u00edficamente, en el siglo XXI atraviesa una situaci\u00f3n de extrema fragilidad por varios motivos que se entrelazan. Por un lado, la ausencia de un dise\u00f1o del instrumento militar de acuerdo con el contexto de seguridad internacional que acent\u00faa la situaci\u00f3n de obsolescencia operativa de las Fuerzas Armadas la cual, a su vez, se enra\u00edza con un presupuesto inadecuado que impacta negativamente en las capacidades. Por el otro, la preponderancia de las tareas subsidiarias de las Fuerzas y el relegamiento de su misi\u00f3n principal. Y como tel\u00f3n de fondo, la irrelevancia de la Defensa en tanto tema de la agenda pol\u00edtica argentina frente a la urgencia cr\u00f3nica de los asuntos econ\u00f3micos, adem\u00e1s de su potencial para reavivar tensiones, en buena medida, a ra\u00edz de los recelos que despierta cualquier modificaci\u00f3n en la situaci\u00f3n de la instituci\u00f3n castrense.<\/p>\n\n\n\n<p>Este estado de cosas a nivel nacional se encuadra en un contexto subregional y regional particular, que contribuye a que la Defensa Nacional permanezca por fuera de las cuestiones que preocupan y ocupan a la dirigencia pol\u00edtica y a la ciudadan\u00eda. Adem\u00e1s de poseer el nivel de inversi\u00f3n en Defensa m\u00e1s bajo del planeta, y no contar con una amenaza tradicional extrarregional, Am\u00e9rica Latina es reconocida internacionalmente como una zona de paz. As\u00ed proclamada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe\u00f1os, en los a\u00f1os 1990 se resolvieron los principales contenciosos fronterizos y concluy\u00f3 la competencia militar estrat\u00e9gica entre los actores de mayor envergadura que suscribieron el tratado de no proliferaci\u00f3n. De este modo se materializ\u00f3 lo que formalmente se hab\u00eda creado con el Tratado de Tlatelolco: la primera \u00e1rea densamente poblada del mundo declarada Zona Libre de Armas Nucleares. No obstante, la realidad acerca de seguridad p\u00fablica en la regi\u00f3n es muy diferente a lo que acontece en el \u00e1mbito de la Defensa y su agenda versa primordialmente sobre amenazas transnacionales. De hecho, la conflictividad no tradicional es el sello particular de los asuntos de seguridad internacional de posguerra fr\u00eda en la Am\u00e9rica Latina mientras que el involucramiento de la instituci\u00f3n militar para su combate se erige en una tendencia ampliamente vigente.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomando, entonces, la problem\u00e1tica de Defensa Nacional a la luz del devenir del contexto regional se puede vislumbrar que el rol de las Fuerzas Armadas es un asunto neur\u00e1lgico de la misma que requiere ser analizado, y esta necesidad se ha convertido en apremiante. Durante la gesti\u00f3n kirchnerista y lo que ha transcurrido de la macrista, se efectivizaron una serie de decisiones que favorecieron el involucramiento de facto de la instituci\u00f3n militar en la lucha contra el narcotr\u00e1fico y esto tiende a difuminar el l\u00edmite entre la seguridad p\u00fablica y la defensa nacional, contraviniendo la normativa vigente y generando un conjunto de dudas razonables. En este sentido, y poniendo de manifiesto la relevancia de esta situaci\u00f3n, se instal\u00f3 un debate en la academia especializada nacional que discurre mayormente en torno al interrogante de si se las Fuerzas deben intervenir o no en la lucha contra el narcotr\u00e1fico como asunto de seguridad interna. El desglose de esta disyuntiva permite observar que los t\u00e9rminos en funci\u00f3n de los cuales se desarrolla el an\u00e1lisis de la problem\u00e1tica, fundamentalmente, son la coherencia, o no, de las decisiones implementadas con respecto al marco normativo y la pertinencia de su posible modificaci\u00f3n; las implicancias que dicho involucramiento tendr\u00eda con respecto al expertise de las Fuerzas y el cumplimiento de su misi\u00f3n principal; y los riesgos de emular pol\u00edticas que en otras latitudes han tenido resultados negativos para la seguridad dom\u00e9stica, el respecto de los derechos humanos y la integridad de las Fuerzas Armadas como instituci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante este panorama, el cuadro situacional complejo que constituye el ambiente de defensa nacional contextualizado, a su vez, en el acontecer regional sigue decantando en una realidad que propicia la continuidad y profundizaci\u00f3n de las decisiones mencionadas sobre la instituci\u00f3n militar y el combate contra el narcotr\u00e1fico. En consecuencia, el presente art\u00edculo introduce el interrogante acerca de la pertinencia y utilidad que tiene el debate acad\u00e9mico en los t\u00e9rminos en los que se ha venido desarrollando, al tiempo que sustenta la premisa sobre la inconducencia del mismo enraizada con el abordaje encapsulado de una de las tantas aristas que constituyen un cuadro de situaci\u00f3n complejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, cabe se\u00f1alar que se plantea un abordaje metodol\u00f3gico cualitativo en virtud de su mayor pertinencia para la obtenci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de la evidencia emp\u00edrica. Concretado mediante un estudio de caso, se emplea como t\u00e9cnica de recolecci\u00f3n de datos los fichajes bibliogr\u00e1ficos y documentales de las fuentes escritas primarias y secundarias, ambas trabajadas a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de contenidos. Asimismo, la sistematizaci\u00f3n y an\u00e1lisis de los datos contempla un esquema de cuatro apartados dirigidos respectivamente a: vincular el rol de las Fuerzas Armadas al contexto regional de seguridad internacional; examinar el contexto nacional de la Defensa; repasar el cruce entre Defensa y Seguridad que se ha venido tejiendo en el ambiente dom\u00e9stico; reflexionar acerca del debate actual sobre Fuerzas Armadas y narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El contexto regional de seguridad internacional y el rol de las Fuerzas Armadas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Reflexionar acerca del rol de las Fuerzas Armadas argentinas en el siglo XXI a raz\u00f3n del interrogante sobre la pertinencia y utilidad del debate en torno a si las mismas deben intervenir o no en seguridad p\u00fablica, exige tener presentes las tendencias existentes en el contexto de seguridad internacional regional. Esto, partiendo de la relevancia que tiene la regi\u00f3n y, en especial, Am\u00e9rica del Sur en tanto espacio vital de inserci\u00f3n internacional de Argentina en cuestiones de Defensa en funci\u00f3n, por un lado, del di\u00e1logo pol\u00edtico y de los procesos y mecanismos de confianza y cooperaci\u00f3n instaurados hasta el momento por gobiernos de diferentes signos pol\u00edticos. Por el otro, debido al simple pero contundente e inmodificable hecho de la pertenencia a un mismo espacio geogr\u00e1fico del cual se derivan problem\u00e1ticas compartidas y un mismo escenario de seguridad internacional (Buzan &amp; Weaver, 2003) que no deber\u00eda ser sustituido ni ignorado.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, cabe considerar tambi\u00e9n que dicho contexto es parte de una realidad internacional que, desde una perspectiva general, est\u00e1 fuertemente marcada por la conflictividad no tradicional, intraestatal y ligada a amenazas transnacionales, especialmente el terrorismo internacional. Asimismo, pervive la conflictividad tradicional que se manifiesta en situaciones de tensi\u00f3n y\/o disputas entre Estados con distinto grado de intensidad, m\u00e1s o menos veladas y con diferentes potencialidades en cuanto a la generaci\u00f3n de inestabilidad regional y global. Ambos tipos de conflictividad coexisten en el sistema internacional e, incluso, en algunos escenarios nacionales puntuales que se desarrollan de modo convulsionado Se entremezclan debido a la presencia de terceros Estados cuyas acciones buscan influir en pos de sus intereses. Actualmente, el caso sirio ilustra ese entrecruzamiento de las l\u00f3gicas tradicional y no tradicional de conflicto y la generaci\u00f3n de una situaci\u00f3n de seguridad internacional extremadamente complicada. Por otra parte, frente a tales l\u00f3gicas las instancias cooperativas internacionales tienen una capacidad de contenci\u00f3n y abordaje limitada y esto tambi\u00e9n constituye un rasgo del contexto internacional de seguridad, as\u00ed como la brecha generada por los avances tecnol\u00f3gicos que impactan de modo determinante en las capacidades de poder duro de un conjunto muy limitado de Estados.<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuentemente el escenario de seguridad internacional es complejo por excelencia y, en este marco, las Fuerzas Armadas de los Estados han ido modificando el modo en que desempe\u00f1an su rol como instituci\u00f3n destinada a salvaguardar la soberan\u00eda. En este contexto, entonces, el debate sobre la diferencia entre Defensa y Seguridad y el rol de las Fuerzas cobra vigencia en otras partes del mundo distintas a Latinoam\u00e9rica, en funci\u00f3n de la percepci\u00f3n de cierta militarizaci\u00f3n de la seguridad interior (Mej\u00edas, 2015). De igual manera, mientras los esquemas de seguridad que cuentan con unidades intermedias como el argentino, el chileno y, m\u00e1s recientemente, el brasilero, no son los m\u00e1s extendidos en el resto del globo, su empleo para combatir a las amenazas transnacionales es un fen\u00f3meno que va en ascenso (Lutterbeck, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>Acotando la mirada contextual al \u00e1mbito regional, se aprecia que en Am\u00e9rica Latina la l\u00f3gica de conflictividad tradicional ha sido desplazada de forma contundente al comp\u00e1s del avance de los mecanismos de confianza mutua y cooperaci\u00f3n bilaterales y multilaterales, las instancias de di\u00e1logo pol\u00edtico sobre asuntos de Seguridad y Defensa subregionales, as\u00ed como la desactivaci\u00f3n de los diferendos fronterizos m\u00e1s relevantes. Expresi\u00f3n de ello, en el caso de Am\u00e9rica del Sur, es el hecho de que la subregi\u00f3n se presente como estable en lo que respecta al gasto en Defensa en relaci\u00f3n al PIB, con un promedio de 0,98% (Centro de Estudios Estrat\u00e9gicos de Defensa, 2017). Asimismo, no est\u00e1 dem\u00e1s notar que, con relaci\u00f3n a la brecha antes mencionada relativa a los avances tecnol\u00f3gicos y su impacto en las capacidades de poder duro, claramente, los Estados de la regi\u00f3n se encuentran entre el grupo menos favorecido y sin perspectivas de modificar su situaci\u00f3n en el mediano plazo. Esto en funci\u00f3n de que los pa\u00edses latinoamericanos considerados en su conjunto, por ejemplo, destinan como m\u00ednimo el 59% del gasto en Defensa al rubro Personal el cual, si se le adiciona el gasto en Operaciones y Mantenimiento, supera el 82% (Centro de Estudios Estrat\u00e9gicos de Defensa, 2017) dejando un margen muy escaso para invertir en sistemas de armas avanzados tecnol\u00f3gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>A su vez, en l\u00edneas generales, las relaciones que sostienen los Estados de Am\u00e9rica Latina con los grandes poderes mundiales siguen estando especialmente marcadas por el v\u00ednculo con Washington en tanto hegem\u00f3n hemisf\u00e9rico, cuya influencia contin\u00faa siendo determinante, pese al incremento de las vinculaciones entre la regi\u00f3n y poderes como Rusia y China. Si bien estos dos actores han incrementado notoriamente su presencia a trav\u00e9s de la venta de armas (Eissa, 2017), las relaciones estrat\u00e9gico-militares entre los pa\u00edses latinoamericanos y Washington tienen una larga y s\u00f3lida trayectoria en virtud de una densa red de v\u00ednculos establecidos por el sector de Defensa norteamericano con las instituciones militares de la regi\u00f3n que, en definitiva, evidencia la vocaci\u00f3n de Estados Unidos por continuar liderando tales relaciones en el hemisferio. Ejemplo de ello es el posicionamiento a favor de la vigencia de las instancias institucionales de di\u00e1logo y cooperaci\u00f3n interamericanas, la vastedad de acuerdos bilaterales de cooperaci\u00f3n en materia de Defensa y\/o militar, el esquema de bases militares con despliegue de tropas o infraestructura para realizar operaciones militares, la regularidad y multiplicidad de ejercicios castrenses, los planes de asistencia espec\u00edficos, los programas de educaci\u00f3n, entrenamiento e intercambio y la presencia de efectivos militares con actividades varias (inteligencia, asistencia t\u00e9cnica y concretan programas de asistencia financiera, venta de armas y de entrenamiento para las fuerzas militares y policiales).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la conflictividad intraestatal derivada de las amenazas no tradicionales, han cobrado relevancia al punto de que los Estados latinoamericanos han ido ponderando los requerimientos que surgen de sus agendas de seguridad p\u00fablica muy por encima de aquellos devenidos de las agendas de Defensa. De hecho, Am\u00e9rica Latina y el Caribe se caracterizan como las regiones m\u00e1s violentas del planeta. As\u00ed, el crimen trasnacional organizado, que incluye diversos tr\u00e1ficos ilegales interconectados como los de armas, drogas y personas, propaga la violencia intraestatal a trav\u00e9s de mafias, pandillas, grupos de autodefensas y paramilitares. Todos actores que, con connotaciones distintas, despliegan pr\u00e1cticas que diseminan el miedo como mecanismo de presi\u00f3n. Los casos m\u00e1s resonantes que afectan a la seguridad p\u00fablica y amenazan la institucionalidad democr\u00e1tica a trav\u00e9s de la corrupci\u00f3n e, incluso, ponen en riesgo la seguridad de otros Estados debido al accionar transnacional de los actores contra sist\u00e9micos son: las maras centroamericanas, los nuevos grupos para-narcos en Colombia, los resabios senderistas en Per\u00fa, los carteles de droga mexicanos o las bandas criminales, por ejemplo, de las favelas brasile\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, la complejidad del escenario de seguridad internacional a nivel global no se reproduce del mismo modo en el contexto regional y las especificidades presentes en este \u00faltimo conducen por otros carriles al rol de las Fuerzas Armadas. Esto, en primer lugar, por el simple hecho de que la esfera de la Defensa ha pasado a estar en un segundo plano de cara a las urgencias derivadas de la seguridad p\u00fablica. Adem\u00e1s, las perspectivas de llevar adelante un desarrollo material y tecnol\u00f3gico que acompa\u00f1e la evoluci\u00f3n de las capacidades al ritmo que se despliegan en otras latitudes son pr\u00e1cticamente nulas. Asimismo, sobrepasan por mucho las demandas de seguridad internacional de los Estados en un contexto de paz regional, sin poderes extraregionales que p\u00fablica y oficialmente manifiesten una actitud belicista y, finalmente, contando en el hemisferio con un pa\u00eds como Estados Unidos cuyo presupuesto de Defensa encabeza el ranking mundial del gasto militar y que entiende su proyecci\u00f3n regional como natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, si bien a comienzo de los noventa la extinci\u00f3n de los otrora denominados peligros internos al estilo de las insurgencias armadas<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> le devolvi\u00f3 nitidez a la separaci\u00f3n entre seguridad interna y Defensa, el rol interno de las Fuerzas Armadas vuelve a estar en el centro del debate. La combinaci\u00f3n del incremento de la peligrosidad de los escenarios de seguridad p\u00fablica vinculados con las amenazas transnacionales y la configuraci\u00f3n de una subregi\u00f3n con bajo nivel de conflictividad interestatal, van instalando la necesidad de instrumentar una actuaci\u00f3n dom\u00e9stica de los militares a trav\u00e9s del empleo de esquemas cooperativos con las fuerzas regulares. De este modo, los \u00e1mbitos de seguridad externa e interna del Estado se comienzan a entrecruzar en funci\u00f3n de los actores encargados de ejecutarlas y cobra relevancia, como tendencia regional, la militarizaci\u00f3n del abordaje de la agenda de seguridad p\u00fablica, especialmente cuando se trata del narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo progresivo, los Estados sudamericanos se van sumando a dicha tendencia mediante el empleo de pr\u00e1cticas similares, aunque con rasgos espec\u00edficos e intensidades que var\u00edan de acuerdo al caso nacional. De hecho, se puede sistematizar tales pr\u00e1cticas en funci\u00f3n de las normativas particulares que definen y enmarcan el abordaje de la agenda de seguridad p\u00fablica y su tratamiento frente a los asuntos de Defensa, as\u00ed como de los planes y operativos que de hecho se van incorporando para enfrentar el avance del narcotr\u00e1fico. En este sentido, un primer grupo contiene a Colombia, Per\u00fa, Ecuador, Brasil, Paraguay, Venezuela y Bolivia en tanto son poseedores de marcos legales que no explicitan la diferencia entre los \u00e1mbitos de Seguridad y Defensa ni el empleo de las fuerzas p\u00fablicas que le es pertinente a cada uno de ellos; mientras que Chile, Uruguay y Argentina cuentan con tal diferenciaci\u00f3n (Calder\u00f3n, 2012b).<\/p>\n\n\n\n<p>En una segunda aproximaci\u00f3n m\u00e1s detallada, se observan matices derivados del modo en el que se articula el abordaje de la agenda de seguridad p\u00fablica con la legalidad que avala el empleo del instrumento militar en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. As\u00ed, el primer conjunto de Estados se subdivide en tres subgrupos: Bolivia y Per\u00fa, por contemplar abierta y expl\u00edcitamente en sus legislaciones la posibilidad de involucrar a sus Fuerzas Armadas en el combate contra la criminalidad organizada otorg\u00e1ndoles amplios m\u00e1rgenes de acci\u00f3n; Paraguay, Ecuador y Brasil, como poseedores de Fuerzas con incumbencias en la seguridad p\u00fablica delimitadas y circunscriptas legalmente a situaciones excepcionales pero que en la pr\u00e1ctica han desarrollado un nivel de participaci\u00f3n bastante considerable; Colombia y Venezuela, en funci\u00f3n de la particularidad que presentan sus situaciones internas, aunque la misma sea por motivos dis\u00edmiles. Por su parte, dentro del segundo grupo de Estados cuyas Fuerzas Armadas participan en el mantenimiento del orden interno s\u00f3lo bajo el reglamento del estado de excepci\u00f3n, durante los \u00faltimos a\u00f1o Chile y Argentina quebraron la homogeneidad del conjunto. Ambos han gestionado el abordaje del narcotr\u00e1fico en ciertas zonas de sus territorios a trav\u00e9s de planes y operativos que reciben asistencia de sus correspondientes instituciones militares y ministerios de Defensa<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Consecuentemente, y pese a que discursivamente la dirigencia pol\u00edtica sudamericana, por lo general, se ha manifestado a favor de un enfoque multidimensional de la seguridad p\u00fablica que recupere las connotaciones socio-econ\u00f3micas involucradas en el contexto de origen de amenazas como el narcotr\u00e1fico, los gobiernos no parecen estar logrado articular respuestas que prescindan del empleo del instrumento militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuperando el prop\u00f3sito de este escrito, es decir, poner en duda la pertinencia y utilidad del debate en torno a la disyuntiva de si las Fuerzas deben intervenir o no en seguridad p\u00fablica, pareciera que la tendencia efectiva al empleo del instrumento militar en el \u00e1mbito interno a nivel del contexto regional se llev\u00f3 por delante tal debate. Y esto no implica que haya una valoraci\u00f3n positiva al respecto del cruce entre el \u00e1mbito de incumbencia de la Defensa y el de la Seguridad. De hecho, la evidencia emp\u00edrica muestra todo lo contrario y tal cruce se caracteriza como tan poco pertinente, y por ello ineficaz, aunque vigente y creciente. Por un lado, los resultados obtenidos en el combate contra las drogas son, como mucho, magros mientras que en lo que respecta a los niveles de violencia en la sociedad y las situaciones de corrupci\u00f3n de las Fuerzas, resultan muy preocupantes. Por otro lado, es una tendencia vigente y creciente como un dato concreto de la realidad, m\u00e1s all\u00e1 de que se comparta o no, y que encuentra proyecci\u00f3n en casi la totalidad de los Estados sudamericanos incluido, de manera incipiente, Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Considerando la perspectiva contextual, entonces, pareciera que el debate nacional en torno a la disyuntiva de si las Fuerzas deben intervenir o no en seguridad p\u00fablica quedase un poco fuera de foco. Por tanto, bien se podr\u00eda pensar que quiz\u00e1 sea el momento de intentar reflexionar sobre la posibilidad de articular otras alternativas que, tomando nota de sus resultados, den cuenta de los cambios y tendencias acaecidas en el contexto de seguridad internacional latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El contexto nacional de la defensa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Habiendo delineado las tendencias del contexto regional de seguridad internacional, para continuar con el ejercicio de reflexi\u00f3n acerca de la pertinencia y utilidad del debate sobre la intervenci\u00f3n de las Fuerzas Armadas en seguridad p\u00fablica, es momento de abordar los rasgos inherentes al \u00e1mbito dom\u00e9stico vinculados a la Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer t\u00e9rmino, resulta determinante el abandono de las hip\u00f3tesis de conflicto con los pa\u00edses vecinos, puntualmente Brasil y Chile, como uno de los criterios fundamentales en torno a los cuales se piensa el sistema de Defensa luego del retorno de la democracia. El derrotero marcado por las decisiones tomadas por los gobiernos de R. Alfons\u00edn y C. Menem es indicativo de tal abandono, sostenido durante las gestiones de N. Kirchner y C. Fern\u00e1ndez con medidas que contin\u00faan dicha senda. As\u00ed, la adopci\u00f3n de Medidas de Fomento de la Confianza Mutua y Seguridad, la realizaci\u00f3n de ejercicios militares combinados, los proyectos de cooperaci\u00f3n entre las Fuerzas Armadas, la participaci\u00f3n conjunta en Operaciones para el Mantenimiento de la Paz, la firma de acuerdos internacionales, as\u00ed como la institucionalizaci\u00f3n de instancias de di\u00e1logo, son todas herramientas que dan cuenta de la desactivaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis de conflicto por parte de Buenos Aires. Incluso, a trav\u00e9s de las Directivas sobre Organizaci\u00f3n y Funcionamiento de las FFAA y Pol\u00edtica de Defensa Nacional, <em>tal <\/em>derogaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis de conflicto se comenz\u00f3 a aplicar a la planificaci\u00f3n del instrumento militar al adoptarse una l\u00f3gica de planeamiento por capacidades. Asimismo, se instaur\u00f3 un modelo de Defensa defensivo, aut\u00f3nomo y cooperativo que situ\u00f3 a Sudam\u00e9rica como \u00e1rea prioritaria de acci\u00f3n externa favoreciendo los lazos cooperativos a trav\u00e9s del fomento de la confianza mutua y de instancias de di\u00e1logo pol\u00edtico sobre la Defensa, como el Consejo de Defensa Sudamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente no se puede dejar de mencionar que respecto al reclamo territorial hist\u00f3rico sobre las Islas Malvinas, Georgia y S\u00e1ndwich del Sur, luego de la derrota en la guerra de 1982, los sucesivos gobiernos argentinos, pese a haber mantenido vigente dicho reclamo mediante modalidades diferentes, han coincidido en canalizarlo a trav\u00e9s del Ministerio de Exteriores, explicitando que una salida del conflicto por la v\u00eda de la confrontaci\u00f3n b\u00e9lica es rotundamente impensado para la Argentina democr\u00e1tica. De este modo, la cartera de Defensa y las Fuerzas Armadas quedaron por fuera de la articulaci\u00f3n del v\u00ednculo con Gran Breta\u00f1a en torno a este tema desde cualquier perspectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, se debe examinar la situaci\u00f3n de debilidad operativa del sistema de Defensa, la cual es pr\u00e1cticamente indiscutida a nivel de la academia especializada nacional, m\u00e1s all\u00e1 de que se enfaticen distintos motivos, lo cual lleva a algunos analistas a destacar la escasez del presupuesto, mientras que otros subrayan la ineficiencia con la cual se efectiviza dicho presupuesto. De igual modo, especialistas extranjeros reflexionan con apreciaciones en extremo negativas acerca del estado de indefensi\u00f3n del pa\u00eds se\u00f1alando, por ejemplo, que \u201cafter a significant period of decline, Argentina has ceased to be a capable military forc\u00e9\u201d (Allison, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Como se dijo en la introducci\u00f3n de este art\u00edculo, el instrumento militar no ha sido redise\u00f1ado en funci\u00f3n del contexto de seguridad internacional y esto acentu\u00f3 la obsolescencia operativa de las Fuerzas Armadas que, a su vez, se enra\u00edza con un presupuesto inadecuado que impacta negativamente en las capacidades.&nbsp;&nbsp; Por un lado, entonces, se tienen unas Fuerzas Armadas que, desde la perspectiva de su distribuci\u00f3n territorial, su estructura y funcionamiento no responde a los requerimientos de Defensa actuales del pa\u00eds (Soprano y Lafferriere, 2011; Montenegro y Anzelini 2016). Al tiempo que, por otro lado, la evoluci\u00f3n y composici\u00f3n que ha tenido el presupuesto de Defensa desde la vuelta a la democracia trasluce la imposibilidad de, ni siquiera, sostener las capacidades existentes que, adem\u00e1s por razones de antig\u00fcedad y uso, se encuentran en franca decadencia, si no es que est\u00e1n ya obsoletas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la evoluci\u00f3n del presupuesto de Defensa cabe indicar que, entre 2006 y 2015, aument\u00f3 sistem\u00e1ticamente, aunque considerado como porcentaje del PBI se mantuvo fluctuante, con alzas y bajas, entre 0,81% y 1,04% (Donadio y Kussrow, 2016), mientras que el promedio de la regi\u00f3n es 1,6% (Pardo, 2017), y en 2016 directamente se redujo. Con referencia a la composici\u00f3n del gasto en Defensa, a grandes rasgos, casi el 80% del presupuesto se destina al personal mientras que solo un 5% se orienta a inversiones y un 0,2% a investigaci\u00f3n y desarrollo (Ministerio de Defensa, 2015). Estos porcentajes, si bien se encuentran dentro de los aproximados que presentan los pa\u00edses latinoamericanos en general, indican que Argentina es uno de los pa\u00edses con menos inversi\u00f3n en Defensa entre 2006 y 2016 (Donadio y Kussrow, 2016). Algunos especialistas, incluso, indican que el cambio del modelo de planeamiento del instrumento militar efectuado durante el kirchnerismo acent\u00faa el car\u00e1cter deficitario del presupuesto al establecer un rango de planificaci\u00f3n demasiado amplio que requiere niveles de inversi\u00f3n superiores a los existentes para superar la l\u00f3gica tradicional reactiva y contar con Fuerzas polivalentes y flexibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, si bien en lo que lleva de gesti\u00f3n el macrismo ha habido indicios de la voluntad pol\u00edtica de recuperar las capacidades militares, el Plancamil de 2011 aparentemente nunca se tuvo en cuenta, el plan plurianual de recuperaci\u00f3n de fines de 2016 no se concret\u00f3, desde inicios de 2017 se perfil\u00f3 un ajuste en el presupuesto para 2018 (Tokatlian, 2017; Fraga, 2017) y no hay un accionar homog\u00e9neo con respecto a la producci\u00f3n de la industria de Defensa como canal de aprovisionamiento. Esto \u00faltimo porque, pese a que se subraya su valor y se capitalizan algunos progresos estrat\u00e9gicos puntuales desarrollados durante el kirchnerismo, se ha dejado de lado otros varios proyectos sin alternativas a la vista<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Por tanto, las adquisiciones que se han llevado a cabo esencialmente a partir de 2017 responden a necesidades puntuales que distan de responder a un criterio un\u00edvoco de planificaci\u00f3n de las Fuerzas que es lo que se necesita dada la situaci\u00f3n de dificultad estructural que se atraviesa.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercera instancia, como parte de este contexto dom\u00e9stico se observa la falta de inter\u00e9s por la situaci\u00f3n de la Defensa en la sociedad civil articulada con un profundo recelo por parte de algunos sectores en funci\u00f3n del pasado golpista de la instituci\u00f3n castrense. De esta forma se conjuga un escenario poco propicio para avanzar pol\u00edticamente con transformaciones sobre un sector que, si bien es recipiendario del desinter\u00e9s y desinformaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda respecto de su situaci\u00f3n y problem\u00e1ticas, conserva el potencial para generar situaciones de tensiones ligadas a un pasado, a\u00fan muy presente en ciertos sectores, cuyos recelos se despiertan frente a cualquier atisbo de modificaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de las Fuerzas. Asimismo, tal falta de inter\u00e9s puede enlazarse a la escasa jerarqu\u00eda que tiene la agenda de Defensa en un contexto dual de paz regional y de fuerte inseguridad p\u00fablica. En este sentido, hay que considerar que frente al interrogante acerca de si las Fuerzas Armadas deber\u00edan seguir existiendo la respuesta por la afirmativa llega al 86% de los encuestados, frente al 11,6% de ciudadanos partidarios de su desaparici\u00f3n (FLACSO-IPSOS, 2010). Estos datos ubican a Argentina entre los Estados que en menor medida consideran necesario propiciar un cambio en direcci\u00f3n a la desaparici\u00f3n de la instituci\u00f3n militar. Por consiguiente, se podr\u00eda inferir que en el marco de la dificultad de anclaje que tiene la Defensa en la sociedad civil, la falta de claridad acerca del rol de las Fuerzas puede ser un asunto importante dado que, desde la perspectiva institucional, la permanencia de las Fuerzas se considera de modo positivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, este cuadro de situaci\u00f3n no estar\u00eda completo si no se considerase un cuarto rasgo que aglutina tres cuestiones enlazadas entre s\u00ed y referidas originariamente al \u00e1mbito de la seguridad p\u00fablica pero que, en funci\u00f3n de su evoluci\u00f3n, terminan impactando en el escenario de Defensa. As\u00ed, se puede observar un cierto ambiente dom\u00e9stico ligado al cruce entre Defensa y Seguridad que acontece pese a la vigencia legal del consenso multipartidario alcanzado con el retorno de la democracia en torno a la desmilitarizaci\u00f3n del abordaje de la agenda de seguridad p\u00fablica, el cual se materializ\u00f3 en las leyes de Defensa Nacional y de Seguridad Interior. No obstante, y en virtud de la notoriedad reciente que ha ido adquiriendo este asunto, su abordaje se realiza de modo m\u00e1s exhaustivo en el apartado siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Haciendo foco: el ambiente dom\u00e9stico ligado al cruce entre defensa y seguridad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El ambiente dom\u00e9stico ligado al cruce entre Defensa y Seguridad es el cuarto rasgo del contexto nacional de la Defensa y, como se anticip\u00f3, se compone de un conjunto de asuntos ligados entre s\u00ed que, si bien pertenecen a la esfera de la seguridad p\u00fablica, tienen una evoluci\u00f3n que condicion\u00f3 y condiciona dicho contexto nacional. El primero de tales asuntos es el fortalecimiento del narcotr\u00e1fico como parte de la amenaza no tradicional del crimen transnacional organizado.<\/p>\n\n\n\n<p>En l\u00edneas generales, si bien se considera que Argentina es un pa\u00eds preponderantemente de tr\u00e1nsito para la producci\u00f3n de coca\u00edna que proviene del \u00e1rea andina y se dirige hacia los mercados europeos, tambi\u00e9n se destaca su transformaci\u00f3n en el tercer mercado de pasta base y coca\u00edna detr\u00e1s de Estados Unidos y Brasil (Department of State, 2017). En el per\u00edodo 2010-2015 los datos del Bar\u00f3metro del Narcotr\u00e1fico y las Adicciones de la Universidad Cat\u00f3lica Argentina indicaron un importante incremento del registro de venta de drogas en los barrios (Fern\u00e1ndez, 2017), mientras que el primer Estudio de Consumo de Sustancias elaborado por la Sedronar desde 2010 se\u00f1al\u00f3 que eluso de sustancias ilegales, particularmente marihuana, coca\u00edna y drogas sint\u00e9ticas, se duplic\u00f3&nbsp;entre ese a\u00f1o y 2017. De ah\u00ed que su titular, Roberto Moro, asegurase que Argentina atraviesa el peor momento de su historia en cuanto a consumo de drogas y que es necesario adoptar una pol\u00edtica de Estado con continuidad en el tiempo (Lozano, 2017). Por otra parte, pese a no poder afirmarse que existe una relaci\u00f3n de causalidad lineal entre consumo de droga y delito, hay datos que permiten afirmar que la incidencia en este \u00faltimo aumenta entre quienes las consumen de forma intensiva (Fern\u00e1ndez, 2017). Por lo tanto, la problem\u00e1tica de las drogas tiene un impacto directo en la agenda de seguridad p\u00fablica a raz\u00f3n de la ilegalidad de las organizaciones que llevan adelante el tr\u00e1fico y, tambi\u00e9n, en funci\u00f3n de potenciar los hechos delictivos y sus niveles de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este panorama poco alentador se ve reforzado con una caracter\u00edstica propia del fen\u00f3meno del narcotr\u00e1fico en Argentina que dificulta su combate y genera mayor preocupaci\u00f3n al respecto de su evoluci\u00f3n e impacto en la agenda de seguridad p\u00fablica, la circunstancia de que se presenta como un fen\u00f3meno criminal complejo (Sain, 2013) dado que la corrupci\u00f3n es un componente determinante. En este sentido, tal corrupci\u00f3n potencia y cataliza el efecto nocivo del resto de los factores intervinientes en el desarrollo del narcotr\u00e1fico a trav\u00e9s del debilitamiento de las estructuras estatales, operando en detrimento de la gobernabilidad y la seguridad p\u00fablica, al tiempo que facilita el despliegue y dominio territorial de los grupos narcos (Sain, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que respecta al resto de los factores que intervienen en el despliegue del tr\u00e1fico de drogas, adem\u00e1s del aumento que se ha dado del consumo, distintos especialistas coinciden en se\u00f1alar que, en primer lugar, el Estado se inserta en una subregi\u00f3n que conjuga la presencia de los \u00fanicos pa\u00edses con cultivos de hoja de coca (Colombia, Per\u00fa y Bolivia), el principal productor de marihuana en el hemisferio (Paraguay), el segundo consumidor mundial de coca\u00edna (Brasil) y los puntos de salida m\u00e1s relevantes hacia los mercados de coca\u00edna norteamericano y europeos. Luego, la extensi\u00f3n, porosidad y particularidades geogr\u00e1ficas de las fronteras nacionales que dificultan su vigilancia y control y que, finalmente, se articulan con un tercer elemento que es la debilidad de la presencia estatal en las zonas de frontera tanto desde la perspectiva de los recursos como de su capacidad de acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda cuesti\u00f3n a tener en cuenta como parte del ambiente dom\u00e9stico relativo al cruce entre Defensa y Seguridad, es la tendencia desde comienzos del siglo XXI al desplazamiento de las fuerzas intermedias de su lugar de acci\u00f3n primario, las fronteras nacionales. Esta tendencia se encuentra en estrecha vinculaci\u00f3n con el reci\u00e9n mencionado fortalecimiento del narcotr\u00e1fico en los grandes conglomerados urbanos y apunta a contrarrestar las carencias del desempe\u00f1o policial. Formalmente, se inicia a finales de los noventa cuando el Consejo Federal de Seguridad Interior acord\u00f3 que Gendarmer\u00eda colaborase con las polic\u00edas provinciales en la represi\u00f3n del delito (Salles Kobilanski, 2012). En adelante, distintos planes y operativos fueron ejecutados por Gendarmer\u00eda como el vial de control en accesos a la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires (CABA) iniciado por De la R\u00faa, la participaci\u00f3n desde 2003 en operativos en los barrios vulnerables del \u00c1rea Metropolitana de Buenos Aires, el Operativo Centinela de 2006 y, en 2011, Cintur\u00f3n Sur, Acceso a CABA, Operativo Vig\u00eda (a\u00fan vigente) y Escudo Norte que en 2016 se transformar\u00eda en Operativo Fronteras (vigente), incluyendo la creaci\u00f3n en 2017 de las Operativos Conjuntos Abiertos de Frontera (OCAF). Esta extensi\u00f3n en el accionar de, en este caso, Gendarmer\u00eda Nacional propicia su expansi\u00f3n institucional ad hoc, la cual se corrobora a trav\u00e9s del discurrir del gasto que se le asigna como parte del PBI el cual, por ejemplo, las hace m\u00e1s modernas y estar mejor equipadas comparativamente que, por ejemplo, el Ejercito (Battaleme, 2017). Asimismo, el aumento en la dotaci\u00f3n de personal es ilustrativo de tal expansi\u00f3n ya que se pas\u00f3 de tener 14000 gendarmes en 2001 a contar con casi 40000 en 2017 (Gallo, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo una de las Fuerzas Intermedias de la Naci\u00f3n asume las responsabilidades y competencias provinciales para gestionar la seguridad p\u00fablica con una asiduidad y desencadenando un impacto institucional tal, que permiten suponer la dificultad de retornar a su situaci\u00f3n inicial. Al respecto hay que considerar que dicho despliegue les garantiza a las Fuerzas Intermedias recursos, equipamiento y expansi\u00f3n para los pr\u00f3ximos a\u00f1os (Battaglino, 2016) y estos espacios ganados son dif\u00edciles de resignar por parte de la Fuerza y de reasignar en lo que respecta al poder pol\u00edtico. Esto, adem\u00e1s de generar tensiones con las Fuerzas Armadas frente a la posibilidad de ampliaci\u00f3n de sus tareas secundarias ligadas a la seguridad interior y el control de fronteras externas (Soprano, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer y \u00faltimo lugar, se puede indicar la tendencia a enfatizar la relevancia y concreci\u00f3n de las tareas subsidiarias de las Fuerzas Armadas, entre ellas la de apoyo a la seguridad interna, lo cual deriva en un relegamiento velado y de hecho del valor de su misi\u00f3n principal<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>. Este punto resulta particularmente relevante para el desarrollo del escrito en tanto elemento caracter\u00edstico del cruce entre Defensa y Seguridad en el ambiente dom\u00e9stico con impacto en el contexto de Defensa nacional. Pero, tambi\u00e9n, en funci\u00f3n de que sustenta emp\u00edricamente la premisa acerca del anclaje cada vez m\u00e1s consistente que existe en Argentina con respecto a la propuesta de involucrar a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotr\u00e1fico. Esta premisa, cabe recordar, opera como punto de partida del art\u00edculo que, frente al interrogante sobre la pertinencia y utilidad del debate en torno a la intervenci\u00f3n de las Fuerzas en seguridad p\u00fablica considerando el desarrollo del contexto regional y nacional en las \u00faltimas d\u00e9cadas acerca de este tema, plantea lo inconducente de tal debate frente a una realidad que ha demostrado seguir su curso. Por consiguiente, es necesario abordar este punto con mayor grado de detalle en el siguiente subapartado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El apoyo a la seguridad interna como tarea subsidiaria de las Fuerzas Armadas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva normativa, la Ley de Seguridad Interior de 1992 reconoci\u00f3 la posibilidad de que las Fuerzas Armadas interviniesen excepcionalmente fronteras adentro, siguiendo lo pautado en su art\u00edculo 13. En 1998 se explicit\u00f3 su empleo en operaciones convencionales, de Naciones Unidas, de apoyo a la seguridad interior y con respecto a la comunidad nacional y pa\u00edses amigos frente a cat\u00e1strofes. Finalmente, el Decreto 1691 de 2006 retira el uso del instrumento militar para operaciones convencionales y se lo direcciona hacia la colaboraci\u00f3n en la construcci\u00f3n de un sistema de Defensa regional. Por otra parte, desde la \u00f3ptica de la asiduidad que dichas tareas subsidiarias han tenido desde el retorno de la democracia, los noventa fueron la d\u00e9cada del impulso a la participaci\u00f3n en las OMP dado el crecimiento exponencial de los efectivos nacionales involucrados. As\u00ed, de ser 4 los militares que en 1987 se encontraban involucrados en OMP, hacia 1990 alcanzaron un total de 60 y para 1995 eran 2440 (Soprano, 2014). Luego, el cambio de siglo potenci\u00f3 la tarea de protecci\u00f3n civil ante emergencias y desastres naturales, resultando ilustrativo que entre 2013 y 2014, 18 de las 23 provincias argentinas recibieron efectivos de las Fuerzas para responder a distintos eventos, as\u00ed como la puesta en marcha de los operativos de apoyo a la comunidad Campa\u00f1a Buque Sanitario y Operativo de Mejoramiento de Barrios (Donadio y La Paz Tibiletti, 2014). Incluso, actualmente, al visualizar las noticias que aparecen en la p\u00e1gina web oficial de la cartera de Defensa queda claro el peso que tiene dicha tarea subsidiaria. No obstante, lo que gener\u00f3 y genera mayor controversia en el \u00e1mbito acad\u00e9mico es el protagonismo creciente de otra tarea subsidiaria, el apoyo a la seguridad interna, particularmente en la lucha contra el narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>El inicio de la intervenci\u00f3n de las Fuerzas en la lucha contra el narcotr\u00e1fico suele asociarse a la puesta en marcha del Plan Escudo Norte en 2011 por parte del gobierno de Cristina Fern\u00e1ndez. Sin embargo, considerando la vigilancia y control aeroespacial de la Fuerza A\u00e9rea con respecto a los vuelos ilegales vinculados al tr\u00e1fico de droga, tal participaci\u00f3n est\u00e1 en curso desde 1998 con los operativos Vig\u00eda I, II y III y los denominados, a partir de 2001, Pulqui. Los mismos, a decir del entonces Jefe del Estado Mayor del Comando de Operaciones de la Fuerzas Armadas C. Perona, efectivizan tal vigilancia y control como parte de la responsabilidad primaria de la Fuerza A\u00e9rea con respecto a la Defensa aeroespacial integral en tiempos de paz y se lleva a cabo con independencia de la naturaleza del posible incursor (2005). En igual sentido, se realizan distintos ejercicios militares combinados con los pa\u00edses lim\u00edtrofes cuyos t\u00f3picos se relacionan a la detecci\u00f3n y control del tr\u00e1fico a\u00e9reo ilegal (TAI), en especial, el vinculado a las drogas. Asimismo, cabe recordar que en 2004 la instalaci\u00f3n del Sistema de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVYCA) mediante el Decreto 1407, que le otorga a dicha Fuerza ese mismo control y vigilancia sobre el tr\u00e1nsito a\u00e9reo, se ampar\u00f3 en el incremento mundial y regional de&nbsp;<strong>vuelos il\u00edcitos<\/strong>&nbsp;relacionados con el contrabando y&nbsp;<strong>el terrorismo <\/strong>(Presidencia de la Naci\u00f3n, 2004). Por \u00faltimo, m\u00e1s cercano en el tiempo, la puesta en marcha del Operativo Fort\u00edn I en 2007, dirigido por el Comando Operacional del Estado Mayor Conjunto (EMCO), que implic\u00f3 la integraci\u00f3n de los medios disponibles del Ej\u00e9rcito y la Fuerza A\u00e9rea al sistema de vigilancia del espacio a\u00e9reo para el control del noroeste y noreste del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego s\u00ed, desde julio de 2011 hasta diciembre de 2015, mediante pr\u00f3rrogas sistem\u00e1ticas del Decreto 1019 fue desplegado el Plan Escudo Norte a cargo de las fuerzas de seguridad dependientes del Ministerio de Seguridad, para incrementar la vigilancia y el control del espacio terrestre, fluvial y a\u00e9reo de jurisdicci\u00f3n nacional en las fronteras noreste y noroeste frente al ingreso de drogas, la trata de personas y el contrabando de bienes. As\u00ed, a trav\u00e9s de la Resoluci\u00f3n Conjunta 821 y 905 y el Decreto 1019 se replic\u00f3 la modalidad de control del espacio a\u00e9reo por la Fuerza A\u00e9rea y la trasferencia de la informaci\u00f3n sobre vuelos irregulares a las Fuerzas de Seguridad afectadas. Con variantes tanto en el equipamiento como en el despliegue de tropa, el EMCO increment\u00f3 las capacidades de vigilancia aeroespacial en la frontera norte, pero continu\u00f3 circunscripto a tareas de log\u00edstica e inteligencia. No obstante, en 2013, el Plan comenz\u00f3 a preocupar por el despliegue de fuerzas militares que supuso, en reemplazo de 5000 gendarmes que se trasladaban hacia la provincia de Buenos Aires como parte de un operativo de seguridad. Tambi\u00e9n, en funci\u00f3n de los patrullajes conjuntos de efectivos del Ej\u00e9rcito y Gendarmer\u00eda y Prefectura que unificaban las tareas del Plan Escudo Norte y del Operativo Fort\u00edn II en zonas rurales (Gallo, 2013b).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este escenario de incertidumbre acerca de la difusi\u00f3n de los l\u00edmites entre Seguridad y Defensa tom\u00f3 pleno estado p\u00fablico durante la campa\u00f1a presidencial de 2015, dado que los candidatos con mayor intenci\u00f3n de voto se posicionaron a favor de dar cabida a las Fuerzas Armadas en el abordaje de la agenda de seguridad interna. D. Scioli, por el Frente para la Victoria, advert\u00eda la necesidad de revisar el rol de las Fuerzas, S. Massa desde el Frente Renovador habl\u00f3 de llevar a los militares a los barrios copados por los narcos y, representando a Cambiemos, Mauricio Macri acordaba con la revisi\u00f3n del rol de la instituci\u00f3n castrense en la lucha contra el narcotr\u00e1fico para la recuperaci\u00f3n del territorio perdido (Dapelo, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>Dado este escenario, con la llegada de Macri a la presidencia y la expiraci\u00f3n del Decreto 1091 se procedi\u00f3 a ajustar el esquema vigente para combatir contra el narcotr\u00e1fico. Desactivados los patrullajes conjuntos, se expidi\u00f3 el Decreto 228 declar\u00e1ndose la Emergencia de Seguridad P\u00fablica en todo el territorio nacional para enfrentar distintas problem\u00e1ticas entre ellas la producci\u00f3n, tr\u00e1fico y comercializaci\u00f3n de estupefacientes. En este marco, se reformul\u00f3 el Plan Escudo Norte bajo el nombre Operativo Fronteras cuyo car\u00e1cter pas\u00f3 a ser permanente, teniendo como objetivo completar la radarizaci\u00f3n del espacio a\u00e9reo al 100% durante las 24 horas (Ministerio de Defensa, 2016). Asimismo, se aprobaron las Reglas de Protecci\u00f3n Aeroespacial, en articulaci\u00f3n con el levantamiento del Secreto Militar de las reglas de Empe\u00f1amiento para la Defensa Aeroespacial.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, en julio de 2016, se realiz\u00f3 en Misiones el primer operativo conjunto entre efectivos de Gendarmer\u00eda, Prefectura, la polic\u00eda de Misiones y las Fueras Armadas, que brindaron apoyo log\u00edstico para tareas de patrullaje y contribuyeron con el uso del software Eureka (Dinatale, 2016). Esta primera experiencia se replic\u00f3 durante 2017 en Corrientes y Entre R\u00edos, aunque sin participaci\u00f3n castrense, conoci\u00e9ndose como OCAF. Las mismas se desarrollan bajo el paraguas del organismo que replica su nombre, creado por el Ministerio de Seguridad para gestionar la coordinaci\u00f3n interfuerzas e interagencias en los pasos internacionales en la lucha contra el narcotr\u00e1fico (Ministerio de Seguridad, 2017). Luego, en 2018, se decidi\u00f3 crear una Fuerza de Despliegue R\u00e1pido conformada por las tres Armas para apoyo log\u00edstico en los operativos de las Fuerzas de Seguridad que lo requieran (Dinatale, 2018), por lo que la mencionada participaci\u00f3n castrense en los OCAF no se puede descartar a ciencia cierta en un futuro cercano.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la recomposici\u00f3n del v\u00ednculo con Estados Unidos acontecida con el giro estrat\u00e9gico accionado por el macrismo que ubica a Washington como interlocutor privilegiado en los asuntos de seguridad internacional, impacta en el abordaje de la lucha contra el narcotr\u00e1fico. Este asunto volvi\u00f3 al primer lugar de la agenda bilateral y la visita de Obama en 2016, el restablecimiento de los programas de cooperaci\u00f3n e intercambio de informaci\u00f3n, los acuerdos perfilados a intensificar el intercambio de datos sensible relacionada con el tr\u00e1fico de drogas y la presencia de la tem\u00e1tica en la agenda de todos los encuentros de alto nivel que tuvieron lugar en el primer a\u00f1o y medio de gobierno, dieron cuenta de ello. Este estado de cosas posiciona a Argentina ante la disyuntiva de avanzar por la senda de la militarizaci\u00f3n de la agenda de seguridad p\u00fablica en virtud de que, hist\u00f3ricamente, el modo de vinculaci\u00f3n que Estados Unidos favorece con los pa\u00edses de la regi\u00f3n para luchar contra el narcotr\u00e1fico prioriza el mero de combate militar de la oferta de droga (Calder\u00f3n, 2012 a). De hecho, en numerosas oportunidades los ministros de las carteras de Defensa y Seguridad se han expresado a favor de estrechar cualitativamente su v\u00ednculo en torno a un abordaje conjunto de ese t\u00f3pico (Tokatlian, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas reflexiones primigenias sobre lo inconducente del debate fuerzas armadas y narcotr\u00e1fico<\/p>\n\n\n\n<p>Retomando brevemente las ideas centrales que se derivan de los apartados precedentes se puede realizar tres afirmaciones. La primera de ellas es que el narcotr\u00e1fico es una amenaza a la seguridad internacional compleja, no tradicional y con el potencial de ligar la seguridad interna de los Estados involucrados en el circuito productivo-comercial que despliega, por lo cual constituye un desaf\u00edo a la seguridad del Estado entendida en sentido amplio. Esto es, un desaf\u00edo que ata\u00f1e a la seguridad interna pero tambi\u00e9n a la externa de los pa\u00edses en funci\u00f3n de que las organizaciones il\u00edcitas vulneran las fronteras nacionales con sus actividades.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda afirmaci\u00f3n hace foco en el caso argentino y dentro del conjunto de factores que favorecen el avance del narcotr\u00e1fico subraya la relevancia de la vulnerabilidad de las fronteras nacionales, ligada a particularidades geogr\u00e1ficas y deficiencias de la presencia estatal, tanto de recursos como en capacidad de acci\u00f3n. En este sentido hay una tendencia hacia el desplazamiento geogr\u00e1fico de las Fuerzas Intermedias desde las zonas de frontera hacia los centros urbanos para atender la agenda de seguridad interna. Asimismo, frente a la necesidad de soporte log\u00edstico y comunicacional por parte de las Fuerzas Armadas, desde 2007 se registra la intervenci\u00f3n militar en los operativos y planes para la frontera norte del pa\u00eds, la cual ha sido favorecida por una ret\u00f3rica pol\u00edtica positiva y de intensidad creciente desde 2015 y, desde 2016, por el giro en la estrategia de inserci\u00f3n internacional que sit\u00faa como eje de la pol\u00edtica exterior a Estados Unidos. Este escenario se despliega en un contexto regional y en un ambiente de Defensa nacional que le resulta funcional. El primero porque contiene una tendencia s\u00f3lida a vincular la instituci\u00f3n militar con la lucha contra el narcotr\u00e1fico y el segundo dada su fragilidad, generada por la conjunci\u00f3n de: confundir la situaci\u00f3n actual de paz subregional y la postura estrat\u00e9gica defensiva con la anulaci\u00f3n permanente de las hip\u00f3tesis de conflicto y la pr\u00e9dica de una pol\u00edtica de Defensa defensiva<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>; el estado de debilidad operativa del sistema de Defensa; y la falta de inter\u00e9s en la Defensa articulado con el recelo con respecto a las Fuerzas que a\u00fan conserva parte de la sociedad civil.<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuentemente, la tercera afirmaci\u00f3n, destaca que la intervenci\u00f3n militar en los operativos y planes para la frontera norte del pa\u00eds es un dato contundente de la realidad que si bien, mayoritariamente, no anul\u00f3 la diferencia entre Seguridad y Defensa, permite inferir la existencia de un anclaje cada vez m\u00e1s consistente para la propuesta de involucrar a las Fuerzas Armadas en dicha lucha en funci\u00f3n de la apertura de un peligroso comp\u00e1s de espera en el marco del cual proliferan varias dudas razonables<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tres afirmaciones rese\u00f1adas, dan cuenta de la multiplicidad de aristas que constituyen y deben ser atendidas al momento de examinar lo que se configura como un cuadro de situaci\u00f3n complejo. Atendiendo a esto y retomando el interrogante articulador del escrito sobre la pertinencia y utilidad que tiene el debate acad\u00e9mico en los t\u00e9rminos en los cuales se ha venido desarrollando, es decir aquellos derivados de la pregunta por el s\u00ed o no en torno a la intervenci\u00f3n de las Fuerzas Armadas en seguridad p\u00fablica, la respuesta pareciera ser negativa. En este sentido, resulta poco adecuado y \u00fatil debatir de forma encapsulada abordando tan solo una parte de dicho cuadro de situaci\u00f3n que, en virtud de su complejidad, requiere una mirada integral sobre el ambiente de defensa nacional contextualizado, a su vez, en el acontecer regional. M\u00e1s a\u00fan cuando la realidad contin\u00faa discurriendo por carriles que indican que la disyuntiva entre la intervenci\u00f3n, o no, de las Fuerzas se sigue dirimiendo de facto.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed lo inconducente del debate y, tambi\u00e9n, los riesgos que les son inherentes ya que mientras se mantienen los t\u00e9rminos de discusi\u00f3n habituales, puede acontecer una redefinici\u00f3n de hecho del rol de las Fuerzas Armadas que, frente a las necesidades de la agenda de seguridad interna, las sit\u00fae de forma equ\u00edvoca y, por otro lado, al mismo tiempo las aleje de aquellos requerimientos propios de la Defensa nacional. Con respecto a las primeras, sobran los ejemplos y an\u00e1lisis que ilustran la ineficacia de la formula que militariza el combate contra las drogas. En lo referido a la Defensa, si dicha redefinici\u00f3n de facto se sustenta en la mera disponibilidad del instrumento militar para accionar contra el narcotr\u00e1fico, dada la falta de hip\u00f3tesis de conflicto, se estar\u00edan limitando las posibilidades de rearticulaci\u00f3n de la Defensa e, incluso, coadyuvar\u00eda en su distorsi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, esta redefinici\u00f3n de hecho del rol de las Fuerzas Armadas contribuye a la diluci\u00f3n de la necesidad de redise\u00f1ar el sistema de Defensa en su conjunto, que es la verdadera urgencia dentro del complejo cuadro de situaci\u00f3n expuesto. Con relaci\u00f3n a esto, abundan los papers y l\u00edneas de investigaci\u00f3n que describen las debilidades del sistema de Defensa, el desinter\u00e9s por el sector y la situaci\u00f3n de indefensi\u00f3n, al igual que aquellos que argumentan la no intervenci\u00f3n de las Fuerzas en la lucha contra el narcotr\u00e1fico \u00fanicamente en funci\u00f3n de las sabidas presiones norteamericanas a favor de cierto tipo de pol\u00edticas y de sus resultados negativos en la regi\u00f3n. Este estado del arte preponderante ha generado una suerte de cuello de botella que no contribuye con la calidad del debate en el sentido de permitir interpelar las propuestas sobre el futuro de la Defensa y el rol de las Fuerzas Armadas con mayor especificidad y una mirada integral de la realidad nacional y regional. Incluso, en lo referido al abordaje del narcotr\u00e1fico, deja un margen para contra argumentar apelando a la vigencia de la conflictividad no tradicional cuya peligrosidad en Am\u00e9rica Latina tiene un anclaje emp\u00edrico fuerte. Tambi\u00e9n ignora la arista de cooperaci\u00f3n interestatal en las zonas de frontera generada a partir de la tendencia regional expuesta hacia la militarizaci\u00f3n y pretende luchar contra los molinos de viento norteamericanos que desde siempre han intentado esparcir sus teor\u00edas y modelos en el hemisferio.<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuentemente, quiz\u00e1s, ser\u00eda conveniente que la reflexi\u00f3n acad\u00e9mica conjugue el deber ser con las necesidades y carencias en cuestiones de seguridad internacional le\u00eddas a trav\u00e9s de un lente m\u00e1s pragm\u00e1tico, que habilite a pensar en opciones que retomen el cuadro de situaci\u00f3n existente y trabajen sobre \u00e9l con objetivos de corto, mediano y largo plazo. Esto en virtud de que los planteos pol\u00edticamente correctos suelen ser estrat\u00e9gicamente irrealizables debido a las condiciones que van moldeando la realidad nacional<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>. Por tanto, rearticular el sistema de Defensa nacional y repensar el rol de las Fuerzas teniendo como faro en el corto plazo el logro de una vigilancia y control efectivo y eficaz del acceso al territorio, como aspecto basal de una pol\u00edtica de Defensa con un posicionamiento estrat\u00e9gico defensivo, pero tambi\u00e9n en funci\u00f3n de la necesidad de realizar tareas de interdicci\u00f3n de los tr\u00e1ficos transnacionales ilegales y denegar el acceso al territorio, puede ser una opci\u00f3n en funci\u00f3n de la cual vale la pena reflexionar<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>. No es un dato menor ni se debe naturalizar el hecho de que tan solo en el primer cuatrimestre de 2016 se detectasen m\u00e1s de 200 vuelos ilegales en su mayor\u00eda provenientes de Bolivia y Paraguay (Morales, 2017; Telam, 2017) porque, en definitiva, lo que se est\u00e1 violando es la soberan\u00eda nacional. Tal opci\u00f3n, entonces, ser\u00eda conducente con el refuerzo del posicionamiento estrat\u00e9gico defensivo de la pol\u00edtica de Defensa optimizando la capacidad de negar el acceso al territorio nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, con respecto a las premisas basales del sistema de Defensa, en primer lugar, no caben dudas acerca de que la separaci\u00f3n entre seguridad p\u00fablica y Defensa nacional debe ser sostenida. No obstante, y en virtud de llevar adelante esa mirada integral a la cual se hace referencia en este escrito con relaci\u00f3n a la complejidad del cuadro de situaci\u00f3n abordado, tampoco se puede hacer caso omiso a los requerimientos de seguridad del Estado en las zonas de frontera, enti\u00e9ndase sean terrestres, a\u00e9reas o mar\u00edtimas. De hecho, el Decreto 253 (Ministerio de Seguridad, 2018) que crea las zonas de frontera da cuenta de ello. Por tanto, m\u00e1s que nunca quiz\u00e1s, es condici\u00f3n sine equa non que la segunda premisa del sistema de Defensa sea accionada de manera acabada y con celeridad. La conducci\u00f3n pol\u00edtica de la Defensa a trav\u00e9s, cuanto menos, del establecimiento p\u00fablico de los lineamientos estrat\u00e9gicos para el sector es imprescindible tanto para darle claridad y transparencia al proceso de reformulaci\u00f3n del rol de las Fuerzas Armadas, que pareciera estar en marcha, como para enlazarlo al redise\u00f1o integral del sistema de Defensa Nacional. En caso de que esto no ocurriese, el Estado argentino estar\u00e1 corriendo con todos los riesgos inherentes a la redefinici\u00f3n de hecho del rol de los militares a la luz del vaciamiento de la Defensa Nacional, los condicionantes externos y las urgencias de la agenda de seguridad p\u00fablica.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nota sobre la autora:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Emilse Calder\u00f3n<\/em><\/strong><em> es Doctora en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Se desempe\u00f1a como docente de la Facultad de Ciencia Pol\u00edtica y Relaciones Internacionales y es Investigadora Asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas, Conicet. Autora de art\u00edculos en revistas acad\u00e9micas especializadas, su l\u00ednea de investigaci\u00f3n es la seguridad internacional latinoamericana y los temas de Defensa Nacional argentina. <\/em><em>Ex becaria Conicet, Fulbright y National Defense University.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Allison, George (2017), \u201cAfter a significant period of decline, Argentina has ceased to be a capable military force\u201d, <em>UK Defence Journal<\/em>, 7 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Battaglino, Jorge (2016), \u201cFuerzas intermedias y lucha contra el tr\u00e1fico de drogas: el caso de la Gendarmer\u00eda en Argentina\u201d, <em>URVIO &#8211; Revista Latinoamericana De Estudios De Seguridad<\/em>, No. 18, pp. 76-89.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Battaleme, Juan (2017), \u201cJuan Battaleme en \u00abLa Lupa\u00bb\u201d [Archivo de video]. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=_qJhKqVUvLo\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=_qJhKqVUvLo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Battaleme, Juan (2018), \u201cLa Defensa sufri\u00f3 la alteraci\u00f3n de su misi\u00f3n principal\u201d, <em>DEF On Line<\/em>, 28 de febrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Buzan, Barry &amp; W\u00e6ver, Ole (2003), <em>Regions and Powers: The Security of International Security<\/em>, Londres: Cambridge University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Calder\u00f3n, Emilse (2012a), \u201cEstados Unidos y el combate contra el narcoterrorismo como lineamiento de pol\u00edtica exterior central en el v\u00ednculo con Am\u00e9rica Latina: el caso del modelo de cooperaci\u00f3n con Colombia\u201d, <em>Cuadernos de Pol\u00edtica Exterior Argentina, Centro de Estudios de RRII<\/em>, No. 122.<\/p>\n\n\n\n<p>Calder\u00f3n, Emilse (2012b), \u201cLa impronta legal de la participaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas en los asuntos de seguridad p\u00fablica: el caso de la lucha contra el narcotr\u00e1fico como pr\u00e1ctica extendida en Am\u00e9rica del Sur\u201d, <em>URVIO &#8211; Revista Latinoamericana De Estudios De Seguridad<\/em>, No. 12, pp. 97-109.<\/p>\n\n\n\n<p>Centro de Estudios Estrat\u00e9gicos de Defensa (2017), <em>Registro Suramericano de gastos agregados en defensa 2006-2015<\/em>, Buenos Aires: Centro de Estudios Estrat\u00e9gicos de Defensa del Consejo de Defensa Suramericano. Uni\u00f3n de Naciones Suramericanas. Recuperado de: <a href=\"http:\/\/ceed.unasursg.org\/Espanol\/09-Downloads\/Biblioteca\/RSGAD-2006-2015-WEB.pdf\">http:\/\/ceed.unasursg.org\/Espanol\/09-Downloads\/Biblioteca\/RSGAD-2006-2015-WEB.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Dapelo, Santiago (2015), \u201cPol\u00e9mica por el rol de las FF.AA. en la lucha contra el narcotr\u00e1fico\u201d, <em>La Naci\u00f3n,<\/em> 18 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Dinatale, Mart\u00edn (2016), \u201cMacri busca apoyo externo y de las FF.AA. para combatir el narcotr\u00e1fico\u201d, <em>La Naci\u00f3n, <\/em>8 de agosto<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dinatale, Mart\u00edn (2018), \u201cEl Ministerio de Defensa crear\u00e1 una unidad especial para apoyar a todas las fuerzas de seguridad\u201d, <em>INFOBAE, <\/em>2 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Eissa, Sergio (2017), \u201cRelaciones militares de China, india y Rusia con Am\u00e9rica Latina: \u00bfpeligros u oportunidades para la regi\u00f3n?\u201d, <em>Iberoamerica Journal<\/em>, No. 4, pp. 85-112.<\/p>\n\n\n\n<p>FLACSO-IPSOS (2010), \u201cEstudio de opini\u00f3n sobre gobernabilidad y convivencia democr\u00e1tica en Am\u00e9rica Latina 2009-2010\u201d, <em>IPSOS<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fern\u00e1ndez, Maximiliano (2017), \u201cPreocupante diagn\u00f3stico de la UCA sobre narcotr\u00e1fico y consumo de drogas en el Conurbano\u201d, <em>INFOBAE, <\/em>28 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Fraga, Rosendo (2017), \u201cC\u00f3mo ser\u00e1 la nueva agenda en Defensa\u201d, <em>INFOBAE, <\/em>18 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Fraga, Rosendo (2018), \u201cReforma de las Fuerzas Armadas: lecciones para Argentina del debate brit\u00e1nico\u201d,<em> INFOBAE, <\/em>3 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gallo, Daniel (2013a), \u201cUn vac\u00edo legal se abre frente al despliegue de militares en el Norte\u201d, <em>La Naci\u00f3n<\/em>, 9 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Gallo, Daniel (2013b), \u201cUnidades mixtas de soldados y gendarmes patrullan el Norte\u201d, <em>La Naci\u00f3n, <\/em>30 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Gallo, Daniel (2017), \u201c\u00bfPueden asumir los militares roles de seguridad? <em>La Naci\u00f3n, <\/em>29 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Lozano, Sebasti\u00e1n (2017), \u201cEn siete a\u00f1os, se duplic\u00f3 el consumo de drogas ilegales en la Argentina\u201d, <em>Clar\u00edn, <\/em>25 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Lutterbeck, Derek (2004), \u201cBetween Police and Military The New Security Agenda and the Rise of Gendarmeries\u201d, <em>Sage journals<\/em>, 1 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mej\u00edas, Sonia Alda (2015), \u201cLa adaptaci\u00f3n de las fuerzas de seguridad ante la violencia y el crimen organizado en Am\u00e9rica Latina\u201d, <em>Cuaderno de Estrategia: Cooperaci\u00f3n con Iberoam\u00e9rica en materia de defensa<\/em>, No. 171.<\/p>\n\n\n\n<p>Ministerio de Defensa (2015), <em>Libro Blanco de la Defensa Nacional<\/em>, Buenos Aires: Ministerio de Defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ministerio de Defensa (2016), \u201cMinistro Mart\u00ednez inaugur\u00f3 el Centro de Control de \u00c1rea Resistencia tras su modernizaci\u00f3n para cooperar en la lucha contra el narcotr\u00e1fico\u201d, <em>Info de Prensa N\u00ba 161<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ministerio de Seguridad (2017), \u201cResoluci\u00f3n 565\u201d, 13 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ministerio de Seguridad (2018), \u201cDecreto 253\u201d, 5 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Montenegro y Anzelini (2016), \u201cDeuda de la democracia: La defensa nacional no tiene prioridad en la agenda p\u00fablica\u201d, <em>Perfil, <\/em>3 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Morales, Fernando (2017), \u201cUn vuelo clandestino atraves\u00f3 600 kil\u00f3metros de espacio a\u00e9reo argentino durante 3 horas sin que nadie pudiera evitarlo\u201d, <em>INFOBAE, <\/em>2 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pardo, Daniel (2017), \u201cPor qu\u00e9 Argentina es el pa\u00eds que menos gasta en defensa en Sudam\u00e9rica y c\u00f3mo pudo eso afectar al submarino desaparecido ARA San Juan\u201d, <em>BBC Mundo, <\/em>28 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Perona, Carlos (2005), \u201cLa vigilancia del espacio a\u00e9reo nacional en el noreste de la Argentina\u201d, <em>Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estrat\u00e9gicos del CARI, <\/em>Bolet\u00edn No. 37, a\u00f1o 8.<\/p>\n\n\n\n<p>Presidencia de la Naci\u00f3n (2004), \u201cDecreto 1407\u201d, 14 de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>Donadio, Marcela y La Paz Tibiletti, Mar\u00eda de (2014), <em>Atlas comparativo de Defensa en Am\u00e9rica Latina y el Caribe<\/em>, Buenos Aires: RESDAL.<\/p>\n\n\n\n<p>Donadio, Marcela y Kussrow, Samanta (2016), <em>Atlas comparativo de Defensa en Am\u00e9rica Latina y el Caribe<\/em>, Buenos Aires: RESDAL.<\/p>\n\n\n\n<p>Sain, Marcelo (2013), \u201cDilemas y desaf\u00edos en el control del narcotr\u00e1fico\u201d, <em>P\u00e1gina 12, <\/em>16 de noviembre.<\/p>\n\n\n\n<p>Salles Kobilanski,&nbsp; Facundo (2012), \u201c<a href=\"http:\/\/revistas.flacsoandes.edu.ec\/urvio\/article\/view\/13-24\">\u00bfMilitarizaci\u00f3n sin militares?: los gendarmes en las calles argentinas durante los gobiernos kirchneristas (2003-2012)<\/a>\u201d<em> URVIO &#8211; Revista Latinoamericana De Estudios De Seguridad<\/em>, No. 12.<\/p>\n\n\n\n<p>Soprano, German y Lafferriere Guillermo (2011), \u201cVino nuevo en odres viejos. La Pol\u00edtica de Defensa Nacional de la argentina democr\u00e1tica y la configuraci\u00f3n de su instrumento militar\u201d, <em>Revista Brasileira De Estudios Estrat\u00e9gicos<\/em>, Vol. I. No. 3.<\/p>\n\n\n\n<p>Soprano (2014), \u201cLas misiones subsidiarias de las Fuerzas Armadas argentinas en el siglo XXI\u201d, VIII Jornadas de Sociolog\u00eda de la UNLP, 3 al 5 de diciembre, Argentina. En Memoria Acad\u00e9mica. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.memoria.fahce.unlp.edu.ar\/trab_eventos\/ev.4237\/ev.4237.pdf\">http:\/\/www.memoria.fahce.unlp.edu.ar\/trab_eventos\/ev.4237\/ev.4237.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Telam (2017), \u201cDos Pampas interceptaron en vuelo un avi\u00f3n que escap\u00f3 a Bolivia\u201d, 3 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tello, \u00c1ngel Pablo (2012), \u201cMalvinas: Una cuesti\u00f3n geoestrat\u00e9gica trascendente\u201d, <em>Humania del Sur<\/em>, a\u00f1o 7, No. 13.<\/p>\n\n\n\n<p>Tokatlian, Juan Gabriel (2017), \u201cLectura de una carta\u201d, <em>P\u00e1gina 12, <\/em>30 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tokatlian, Juan Gabriel (2018), \u201c\u00bfUn Plan Argentina contra las drogas?\u201d, <em>El cohete a la luna<\/em>, 18 de marzo.<\/p>\n\n\n\n<p>Department of State (2017), \u201cInternational Narcotics Control Strategy Report\u201d, Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> La afirmaci\u00f3n acerca de la extinci\u00f3n de los grupos insurgentes except\u00faa al caso colombiano cuyo estado de conflicto armado interno se mantiene a\u00fan con el Ejercito de Liberaci\u00f3n Nacional, luego de que en junio de 2016, el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia acordaron el cese bilateral de las hostilidades en el marco del proceso de paz iniciado en 2012.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Si bien el informe de Donadio y Kussrow (2016) no incluye el caso chileno como ejemplo de participaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas en el combate contra el narcotr\u00e1fico, en este art\u00edculo se considera que la misma fue hecha efectiva por fuera de la figura legal del estado de excepci\u00f3n durante el gobierno de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era con el Plan Frontera Norte de 2011. Para ampliar esta informaci\u00f3n, consultar: <a href=\"http:\/\/www.interior.gob.cl\/n6178_04-10-2011.html\">http:\/\/www.interior.gob.cl\/n6178_04-10-2011.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Con referencia a la poca homogeneidad de acci\u00f3n frente a la producci\u00f3n de la industria de Defensa Nacional, la presentaci\u00f3n en sociedad durante 2016 del primer vuelo de ensayo del Avi\u00f3n Pampa III, la producci\u00f3n de antenas omnidireccionales para corbeta MERO 140, la modernizaci\u00f3n del primer H\u00e9rcules C 130, el patentamiento del radar LIDAR, entre otros, contrasta con las decisiones de no remotorizar el avi\u00f3n Pucar\u00e1, dejar de fabricar los radares primarios RPA 3D, no modernizar los radares transportables y cancelar distintas obras, programas y proyectos de Fabricaciones Militares y del Instituto de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas para la Defensa (Ministerio de Defensa, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Con respecto a las tareas secundarias, tanto la participaci\u00f3n en las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz (OMP) como que las tareas de protecci\u00f3n civil conllevan aspectos positivos para el Estado. La primera, enriquecen las trayectorias profesionales de los oficiales y suboficiales que participan en ellas, estimulan y poner a prueba las capacidades de las Fuerzas individualmente as\u00ed como su accionar conjunto y combinado y operan como herramienta valida de la puesta en marcha de la pol\u00edtica exterior en cuestiones estrat\u00e9gico-militares; mientras que las segundas se condicen con&nbsp; una l\u00f3gica de optimizaci\u00f3n de los recursos humanos y materiales (Soprano, 2014). No obstante tales tareas, respectivamente, no suplen las carencias relativas a la formaci\u00f3n, entrenamiento y equipamiento necesario para la Defensa; en segundo lugar, generan interrogantes acerca del contraste entre su intensidad y, por un lado, los problemas de las Fuerzas relativos a sus capacidades y, por el otro, la desprofesionalizaci\u00f3n de su personal y hasta el uso pol\u00edtico partidario de tales tareas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Argentina tiene una posici\u00f3n estrat\u00e9gica defensiva en el sentido de que en el actual contexto de paz regional no se registran hip\u00f3tesis de conflicto. No obstante, esto no inhabilita a poseer las capacidades para realizar una acci\u00f3n ofensiva en caso de ser necesario, en un contexto de seguridad internacional distinto al actual o frente a una situaci\u00f3n problem\u00e1tica en particular que no necesariamente haya tenido origen en una acci\u00f3n propia. Cualquiera sea el caso, se requiere de unas Fuerzas Armadas operativamente preparadas (Battaleme, 2017). La comunidad internacional del siglo XXI contin\u00faa estando presidida por entidades soberanas y la existencia del instrumento militar les es inherente m\u00e1s all\u00e1 del devenir y de los rasgos que adquiera la conflictividad internacional. Y esto, en el caso de Argentina que tiene un reclamo internacional por la soberan\u00eda de las Islas Malvinas, Georgias y S\u00e1ndwich del Sur, independientemente del rechazo del uso de la fuerza como instrumento de pol\u00edtica exterior, tiene particular validez. Cabe recordar, en este sentido, que el Reino Unido en 2004 cre\u00f3 la Comandancia Naval del Atl\u00e1ntico Sur con sede en Mare Harbour y Mount Pleasant, bases que posibilitan la proyecci\u00f3n de fuerzas hacia Am\u00e9rica del Sur, el Atl\u00e1ntico Sur y la Ant\u00e1rtida y el control de los pasos interoce\u00e1nicos Drake, Beagle y Magallanes; en 2012 envi\u00f3 un destructor de \u00faltima generaci\u00f3n a la zona de las islas como parte de un supuesto ejercicio de rutina (Tello, 2012); en 2016 en el marco de la reducci\u00f3n del gasto en Defensa, los brit\u00e1nicos excluyeron la guarnici\u00f3n militar de Malvinas (Fraga, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Atendiendo a las medidas de control y vigilancia de la frontera norte es llamativo que se defina como una tarea subsidiaria la participaci\u00f3n de las Fuerzas siendo que la duraci\u00f3n de la sumatoria de los operativos Fort\u00edn I y II, el Plan Escudo Norte y el Operativo Fronteras arrojan un total de 12 a\u00f1os. Si bien la ley de Seguridad Interior no precisa un plazo de tiempo definido para la asistencia de las Fuerzas, de su redacci\u00f3n no se desprende la idea de una duraci\u00f3n tan extendida que la asemeje a una labor permanente. Por otra parte, retomando la salvedad de que \u201cmayoritariamente\u201d tales operativos y planes no anularon la diferencia entre seguridad y Defensa, \u00e9sta fue afectada con los patrullajes conjuntos de 2013 porque las leyes de Seguridad Interior y Defensa Nacional impiden la acci\u00f3n operativa de fuerzas militares como secciones con armamento para patrullajes, incluso en las fronteras. De hecho, si se despliega una unidad militar en una operaci\u00f3n distinta de un ejercicio militar, se debe invocar el art\u00edculo 30 de la ley de Defensa Nacional que permite declarar como zona militar los \u00e1mbitos que se sometan bajo custodia y protecci\u00f3n militar, con la aprobaci\u00f3n del Congreso. Asimismo, la coyuntura de 2013 propici\u00f3 una situaci\u00f3n potencialmente delicada porque los efectivos militares involucrados en los patrullajes no contaban con normas de empe\u00f1amiento que los protejan legalmente de acciones penales en su contra que se pudiesen presentar en caso de haber abierto fuego en una situaci\u00f3n de agresi\u00f3n armada contra su persona o en defensa de un compa\u00f1ero de patrulla (Gallo, 2013a). Adem\u00e1s, la escala del despliegue territorial propendi\u00f3 a militarizar el ambiente social m\u00e1s all\u00e1 de si tuvo lugar en zonas poco pobladas. Finalmente y derivado del cuadro situacional hasta aqu\u00ed planteado, es dable suponer que el valor judicial de los resultados obtenidos en los operativos contra el tr\u00e1fico de drogas queden en entredicho, seg\u00fan explicaron varios jueces federales (Gallo, 2013a).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Pi\u00e9nsese, con fines figurativos, en cuan dificultoso y poco probable ser\u00eda dar marcha atr\u00e1s con el despliegue actual que tienen las Fuerzas Intermedias en el territorio nacional para respetar de forma estricta la separaci\u00f3n entre seguridad y Defensa, bajo la consigna de no militarizar el abordaje de la agenda de seguridad p\u00fablica. Tal reacomodo, desde el deber ser, tendr\u00eda que acontecer porque el desplazamiento hacia los centros urbanos de dichas fuerzas compromete la eficacia de la vigilancia y control de las fronteras, contribuye a perpetuar las tareas de apoyo de las Fuerzas Armadas e implica un cuasi militarizaci\u00f3n de la seguridad p\u00fablica si se enfatiza dentro de su car\u00e1cter h\u00edbrido el hecho de que disponen de equipamiento m\u00e1s pesado y de una organizaci\u00f3n y disciplina de cuerpo que las fuerzas policiales no poseen. Por otra parte, el crecimiento institucional, en recursos humanos, equipamiento e influencia conjugado con el estado de fragilidad operativa y corrupci\u00f3n de las fuerzas policiales provinciales y municipales y la disponibilidad y capacidad de las Fuerzas Armadas para realizar tareas de apoyo a la seguridad interior, indican otro discurrir de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> La tarea de interdicci\u00f3n y la denegaci\u00f3n del acceso al territorio a las redes de tr\u00e1fico, son algunas de las labores que debiese contener una estrategia multidimensional de lucha contra una amenaza compleja como el narcotr\u00e1fico. As\u00ed, la connotaci\u00f3n de multidimensional refiere a la integralidad que debiese tener tal pol\u00edtica de lucha en el sentido de atender a las diferentes aristas de la problem\u00e1tica lo cual implica, por ejemplo, cubrir el amplio espectro entre la interdicci\u00f3n y la atenci\u00f3n de adictos, prevenci\u00f3n del consumo y reducci\u00f3n de da\u00f1o, pasando por el control del lavado de dinero, la recuperaci\u00f3n de bienes mal habidos y tareas de inteligencia criminal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EMILSE CALDER\u00d3N Universidad Nacional de Rosario, Argentina Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas Title: Armed Forces and Drug Trafficking in Argentina: An Inconclusive Debate? Resumen: La fragilidad del sistema de Defensa argentino se inserta en un contexto subregional que favorece el desplazamiento de la agenda de defensa frente al ascenso de los asuntos de&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/fuerzas-armadas-y-narcotrafico-en-argentina-un-debate-inconducente\/\" class=\"\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Fuerzas Armadas y narcotr\u00e1fico en Argentina: \u00bfun debate inconducente?<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"neve_meta_sidebar":"full-width","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"on","neve_meta_content_width":100,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.2.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Fuerzas Armadas y narcotr\u00e1fico en Argentina: \u00bfun debate inconducente? - Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/fuerzas-armadas-y-narcotrafico-en-argentina-un-debate-inconducente\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fuerzas Armadas y narcotr\u00e1fico en Argentina: \u00bfun debate inconducente? - Revista de Estudios en Seguridad Internacional\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"EMILSE CALDER\u00d3N Universidad Nacional de Rosario, Argentina Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas Title: Armed Forces and Drug Trafficking in Argentina: An Inconclusive Debate? Resumen: La fragilidad del sistema de Defensa argentino se inserta en un contexto subregional que favorece el desplazamiento de la agenda de defensa frente al ascenso de los asuntos de&hellip;&nbsp;Leer m\u00e1s &raquo;Fuerzas Armadas y narcotr\u00e1fico en Argentina: \u00bfun debate inconducente?\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/fuerzas-armadas-y-narcotrafico-en-argentina-un-debate-inconducente\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista de Estudios en Seguridad Internacional\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-10-31T18:06:56+00:00\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\">\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"admin\">\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\">\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"47 minutos\">\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/#website\",\"url\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/\",\"name\":\"Revista de Estudios en Seguridad Internacional\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?s={search_term_string}\",\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/fuerzas-armadas-y-narcotrafico-en-argentina-un-debate-inconducente\/#webpage\",\"url\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/fuerzas-armadas-y-narcotrafico-en-argentina-un-debate-inconducente\/\",\"name\":\"Fuerzas Armadas y narcotr\\u00e1fico en Argentina: \\u00bfun debate inconducente? - Revista de Estudios en Seguridad Internacional\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/#website\"},\"datePublished\":\"2020-10-31T18:06:55+00:00\",\"dateModified\":\"2020-10-31T18:06:56+00:00\",\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/fuerzas-armadas-y-narcotrafico-en-argentina-un-debate-inconducente\/\"]}]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/126"}],"collection":[{"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=126"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":127,"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/126\/revisions\/127"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}