{"id":122,"date":"2020-10-31T18:04:00","date_gmt":"2020-10-31T18:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/?page_id=122"},"modified":"2020-10-31T18:04:01","modified_gmt":"2020-10-31T18:04:01","slug":"una-aproximacion-sistemica-a-la-radicalizacion-violenta-cerrando-el-circulo-alrededor-de-la-via-epica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/una-aproximacion-sistemica-a-la-radicalizacion-violenta-cerrando-el-circulo-alrededor-de-la-via-epica\/","title":{"rendered":"Una aproximaci\u00f3n sist\u00e9mica a la radicalizaci\u00f3n violenta: Cerrando el c\u00edrculo alrededor de la \u201cv\u00eda \u00e9pica\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">MIGUEL PECO YESTE<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Universidad Complutense de Madrid, Espa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>Title:&nbsp;A Systemic Approach to Violent Radicalization: Closing the Circle around the \u201cEpic Pathway\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Resumen: En este trabajo se propone que el modelo \u201cv\u00eda \u00e9pica en el proceso de radicalizaci\u00f3n\u201d (VEPR), desarrollado en trabajos anteriores y basado en el contexto del autodenominado Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional Vasco, es aplicable con m\u00ednimos cambios al actual contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista en sociedades occidentales. Este \u00faltimo contexto se caracteriza por aspectos tales como el fen\u00f3meno de los <em>foreign fighters<\/em>, la posibilidad de generaci\u00f3n espont\u00e1nea de c\u00e9lulas y grupos locales, la influencia de los denominados \u201cagentes de radicalizaci\u00f3n\u201d, la menor relevancia del hecho religioso, el ambiente social que podr\u00eda existir en el seno de algunas comunidades musulmanas y, sobre todo, el empleo con profusi\u00f3n de Internet. La dificultad que entra\u00f1a una comparativa directa entre ambos contextos de radicalizaci\u00f3n puede ser superada contempl\u00e1ndolos como aut\u00e9nticos sistemas, cuyo proceso principal \u2013la radicalizaci\u00f3n del individuo- se plantea desde un enfoque cognitivo-conductual como un proceso de aprendizaje de conductas violentas asociadas a una ideolog\u00eda o creencias determinadas. Por otro lado, el an\u00e1lisis funcional de la conducta, bajo los principios de la Teor\u00eda del Aprendizaje, resulta especialmente \u00fatil cuando se trata de explicar la motivaci\u00f3n asociada a la conducta radical violenta en el entorno particular de las sociedades occidentales. De este modo, el modelo VEPR aplicado al contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista proporciona acomodo a fen\u00f3menos tales como el de los denominados \u201clobos solitarios\u201d o la gestaci\u00f3n de estructuras aut\u00f3nomas de manera espont\u00e1nea. Pero, sobre todo, la constataci\u00f3n de que existe un hilo conductor a trav\u00e9s de dos contextos de radicalizaci\u00f3n de diferente naturaleza pone de manifiesto que el proceso de radicalizaci\u00f3n podr\u00eda ser estructural y secuencialmente similar. Finalmente, la existencia de un patr\u00f3n com\u00fan de radicalizaci\u00f3n entre diferentes contextos hace que estos pierdan relevancia en favor del individuo y de la interpretaci\u00f3n que \u00e9l hace de cada uno de ellos, aunque bien es cierto que algunos podr\u00edan m\u00e1s proclives que otros para ser interpretados de manera radical por ciertos individuos.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras clave: An\u00e1lisis funcional de la conducta; Enfoque cognitivo-conductual; Yihadismo; Proceso de radicalizaci\u00f3n; Terrorismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Abstract: This paper proposes that the model \u00abepic way in the process of radicalization\u00bb (VEPR, after its acronym in Spanish), developed in previous works and based on the context of the self-styled Basque Movement for National Liberation, is applicable with minor changes to the current context of jihadist radicalization in Western societies. The latter is characterized by aspects such as the phenomenon of foreign fighters, the possibility of spontaneous generation of cells and local groups, the influence of the so-called \u00abagents of radicalization\u00bb, the lesser relevance of the religious fact, the social environment that could exist within some Muslim communities and, above all, the profuse use of the of Internet. The difficulty involved in a direct comparison between both contexts of radicalization can be overcome by contemplating them as authentic systems, whose main process \u2013the radicalization of the individual- is seen from a cognitive-behavioral approach as a learning process of violent behavior associated with an ideology or certain beliefs. On the other hand, Functional Behavior Analysis, under the principles of Learning Theory, is especially useful when it comes to explaining the motivation associated with violent radical behavior in the particular environment of Western societies. In this way, the VEPR model applied to the context of jihadist radicalization provides accommodation to phenomena such as the so-called \u00ablone wolves\u00bb, or the spontaneous gestation of autonomous structures. But, above all, the observation that there is a common thread through two contexts of radicalization of different nature shows that the process of radicalization could be structurally and sequentially similar. Finally, the existence of a common pattern of radicalization between different contexts causes them to lose relevance in favor of the individual and the interpretation he makes of each of them, although it is certain that some might be more prone than others to be interpreted in a radical by certain individuals.<\/p>\n\n\n\n<p>Keywords: Cognitive-behavioral approach; Functional behavior assessment; Yihadism; Process of radicalization; Terrorism.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido: 10 de abril de 2018.&nbsp;Aceptado: 30 de mayo de 2018<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para citar este art\u00edculo<\/strong>: Miguel Peco Yeste, \u201cUna aproximaci\u00f3n sist\u00e9mica a la radicalizaci\u00f3n violenta: Cerrando el c\u00edrculo alrededor de la \u201cv\u00eda \u00e9pi-ca\u201d\u201d, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 4, No. 2, (2018), pp. 139-176. DOI: http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.8.9<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo constituye la continuaci\u00f3n de dos trabajos previos. En el primero de ellos, \u201c<em>A Cognitive\u2013Behavioral Approach to Violent Radicalization, Based on a Real Case<\/em>\u201d (Peco Yeste, 2014), se analizaba el fen\u00f3meno de la radicalizaci\u00f3n violenta en el contexto del autodenominado Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional Vasco (MLNV) entre los a\u00f1os 1987 y 2003. A efectos de an\u00e1lisis, la ventaja comparativa de este contexto de radicalizaci\u00f3n con respecto a otros era la ausencia de factores que habitualmente contribuyen o han contribuido a generar violencia de manera espont\u00e1nea.<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Esta ausencia de variables extra\u00f1as hac\u00eda del entorno del MLNV un caso relativamente exento de la habitual complejidad que caracteriza a otros contextos de radicalizaci\u00f3n violenta y proporcionaba las condiciones adecuadas para llevar a cabo una aproximaci\u00f3n basada en la psicolog\u00eda cognitivo\u2013conductual, un giro considerable con respecto al habitual enfoque basado en la psicolog\u00eda social.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso de radicalizaci\u00f3n que se dejaba entrever en el anterior trabajo se desarroll\u00f3 en detalle en \u201c<em>A Functional Approach to Violent Radicalization: Building a Sistemic Model Based on a Real Case<\/em>\u201d (Peco Yeste, 2016). Mediante el uso del an\u00e1lisis funcional, tanto del contexto de radicalizaci\u00f3n como de la conducta de los individuos all\u00ed inmersos, se profundiz\u00f3 en la identificaci\u00f3n de las variables y subprocesos relevantes que podr\u00edan tener lugar. Como resultado de todo ello, se identific\u00f3 una v\u00eda de radicalizaci\u00f3n coherente y factible que integraba los elementos constitutivos del contexto y las diferentes secuencias [actividad ejercida \u2013 funci\u00f3n realizada \u2013 efectos alcanzados] que pod\u00edan ser responsables del proceso de radicalizaci\u00f3n individual. Si bien no se pretend\u00eda que esta v\u00eda abarcara la totalidad de la casu\u00edstica del fen\u00f3meno, s\u00ed que permit\u00eda deducir consecuencias y formular predicciones. Por las caracter\u00edsticas y circunstancias particulares involucradas en dicha v\u00eda, en lo sucesivo se har\u00e1 referencia a ella como <strong>\u201c<\/strong>v\u00eda \u00e9pica en el proceso de radicalizaci\u00f3n\u201d (VEPR) o, simplemente, modelo VEPR. En este art\u00edculo se dedica el Anexo 1 a la actualizaci\u00f3n de la versi\u00f3n original del modelo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, uno de los contextos de radicalizaci\u00f3n violenta m\u00e1s preocupantes est\u00e1 enraizado en algunas interpretaciones pol\u00edticas del Islam y, en particular, en lo que se ha denominado yihadismo. Este t\u00e9rmino designa a aquellas corrientes islamistas radicales que propugnan el uso de la violencia a trav\u00e9s del ejercicio de la <em>yihad<\/em>, una idea que ha sido interpretada de diferentes maneras a lo largo de la historia isl\u00e1mica<em>.<\/em><a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> En particular, el islamismo radical originado en el S.XX enfatiza la interpretaci\u00f3n del Islam en su dimensi\u00f3n pol\u00edtica y reivindicativa, por lo que el significado cl\u00e1sico de <em>yihad<\/em> quedar\u00eda distorsionado y puesto al servicio de dicha reivindicaci\u00f3n (Halloul, 2015). As\u00ed, algunos an\u00e1lisis incluso han se\u00f1alado que ha habido una labor de \u201cbricolaje\u201d en lo que respecta a la apropiaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de la tradici\u00f3n musulmana y su combinaci\u00f3n con ideolog\u00edas pol\u00edticas occidentales del \u00faltimo siglo (Tibi, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>En el amplio campo de radicalizaci\u00f3n yihadista, en los \u00faltimos tiempos han cobrado especial protagonismo organizaciones tales como el autodenominado Estado Isl\u00e1mico (IS, por sus siglas en ingl\u00e9s) y su fracasado califato en territorios de Siria e Irak. Como se ver\u00e1 posteriormente, una de las caracter\u00edsticas del contexto de radicalizaci\u00f3n alrededor del IS ha sido la capacidad de esta organizaci\u00f3n para cometer atentados en las sociedades occidentales, ya sea directamente, a trav\u00e9s de su implicaci\u00f3n deliberada, como indirectamente, a trav\u00e9s de inspirar y fomentar la creaci\u00f3n de c\u00e9lulas aut\u00f3nomas gracias a un eficaz aparato de propaganda.<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La existencia constatada de esta doble vertiente de actuaci\u00f3n en el contexto alrededor del IS proporciona un considerable apoyo a las conclusiones obtenidas del estudio del contexto donde se bas\u00f3 el modelo VEPR.<a href=\"#_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> En dicho estudio, al mismo tiempo que se reconoc\u00edan los intentos deliberados de la organizaci\u00f3n a la hora de captar y reclutar adeptos, tambi\u00e9n se enfatizaba el papel activo del individuo que, en determinadas circunstancias, se radicalizaba a s\u00ed mismo incrementando su conducta violenta y modificando sus creencias y actitudes de manera acorde (Peco Yeste, 2014: 23). En particular, la capacidad por parte del IS y su aparato de propaganda de generar de manera indirecta el fen\u00f3meno podr\u00eda constituir un apoyo a una de las principales predicciones que arrojaba el modelo VEPR: que, bajo determinadas condiciones, algunos fen\u00f3menos de radicalizaci\u00f3n colectiva podr\u00edan producirse de manera espont\u00e1nea, esto es, sin necesidad de planificaci\u00f3n exhaustiva previa, pudiendo evolucionar con el tiempo hacia sistemas m\u00e1s complejos (Peco Yeste, 2016: 75).<\/p>\n\n\n\n<p>Las anteriores coincidencias entre las previsiones del modelo VEPR y el contexto de radicalizaci\u00f3n alrededor del IS permiten intuir que la adquisici\u00f3n de conductas radicales violentas por parte de individuos inmersos en ambos contextos de radicalizaci\u00f3n podr\u00eda responder a un patr\u00f3n com\u00fan. Dicho con otras palabras, que el proceso de radicalizaci\u00f3n podr\u00eda ser estructural y secuencialmente similar. En concreto, aqu\u00ed se propone como hip\u00f3tesis que el modelo VEPR \u2013un modelo basado inicialmente en un contexto de radicalizaci\u00f3n con ra\u00edces pol\u00edticas y nacionalistas- podr\u00eda ser de aplicaci\u00f3n al actual contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista en sociedades occidentales a la hora de explicar la adquisici\u00f3n de conductas radicales violentas por parte de algunos individuos.<\/p>\n\n\n\n<p>Proponer la existencia de una similitud entre procesos de radicalizaci\u00f3n desarrollados en contextos tan dispares es un desaf\u00edo considerable. No s\u00f3lo se trata de las diferencias acerca la naturaleza de las creencias subyacentes, lo que quiz\u00e1 constituya el aspecto m\u00e1s evidente. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n existen diferencias significativas en lo que respecta a la estructura y ubicaci\u00f3n del n\u00facleo de la organizaci\u00f3n terrorista, a la ausencia o presencia de un grupo radical que opere en el filo de la legalidad, a los canales utilizados para la difusi\u00f3n de la narrativa, as\u00ed como otras que se identificar\u00e1n en apartados posteriores. Esta disparidad es reconocida por algunos autores, que consideran a la radicalizaci\u00f3n en el contexto yihadista como un fen\u00f3meno distintivo con caracter\u00edsticas espec\u00edficas y diferente de otras formas de extremismo violento y terrorismo llevados a cabo por organizaciones como \u201c[\u2026] the nationalist\/separatist Irish Republic Army (IRA) in Northern Ireland, and Euskadi Ta Askatasuna (ETA) in the Basque Countries in Spain and France, or by the far-left Brigate Rosse (BR) in Italy and the Rote Armee Fraktion (RAF) in Germany\u201d (Frontini &amp; Ritzmann, 2017: 12).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante lo anterior, la dificultad que entra\u00f1a una comparativa directa entre ambos contextos puede ser superada a trav\u00e9s del uso del an\u00e1lisis funcional. De este modo, las caracter\u00edsticas particulares de cada uno de los contextos de radicalizaci\u00f3n se considerar\u00e1n relevantes en la medida de las funciones que desempe\u00f1an. De hecho, es en el \u00e1mbito de las funciones donde pueden encontrarse m\u00e1s puntos de coincidencia que en el \u00e1mbito de las caracter\u00edsticas o las actividades llevadas a cabo por los diferentes elementos implicados en cada uno de dichos contextos. As\u00ed, por ejemplo, la funci\u00f3n desempe\u00f1ada por un discurso que justifique la violencia est\u00e1 relacionada con modificar las convicciones de los individuos en proceso de radicalizaci\u00f3n, algo que desde un punto de vista cualitativo es independiente de la naturaleza pol\u00edtica, religiosa u otras de dicho discurso. En este sentido, la tesis aqu\u00ed expuesta estar\u00eda m\u00e1s pr\u00f3xima a autores como Olivier Roy, quien reconociendo que las c\u00e9lulas yihadistas no se parecen en su organizaci\u00f3n a aquellas de movimientos radicales inspirados en el marxismo o en el nacionalismo, sus miembros no son diferentes de los militantes de otros movimientos:<\/p>\n\n\n\n<p>This is not, then, the radicalization of Islam, but the Islamization of radicalism. [\u2026] The terrorists therefore are not the expression of a radicalization of the Muslim population, but rather reflect a generational revolt that affects a very precise category of youth. (Roy, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco te\u00f3rico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El enfoque cognitivo-conductual del proceso de radicalizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que en los anteriores trabajos, aqu\u00ed se sigue haciendo uso de la Teor\u00eda del Aprendizaje, del enfoque cognitivo\u2013conductual y del an\u00e1lisis funcional de la conducta. As\u00ed, la conducta radical violenta es vista como una conducta aprendida, cuya adquisici\u00f3n, mantenimiento y posible extinci\u00f3n est\u00e1n sujetos a los principios de la Teor\u00eda del Aprendizaje. Consecuentemente, la radicalizaci\u00f3n violenta se contempla en el modelo VEPR como un proceso de aprendizaje de conductas violentas, en este caso asociadas a una ideolog\u00eda o creencias determinadas y que, aun teniendo lugar bajo influencias externas, es impulsado por el propio individuo.<a href=\"#_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario hacer alusi\u00f3n a dos aspectos que en trabajos anteriores se asumieron como supuestos y que ahora se consideran hechos. El primero de ellos es que la organizaci\u00f3n terrorista \u2013en este caso el grupo yihadista- puede llegar a provocar fascinaci\u00f3n y atracci\u00f3n entre ciertos sectores de la poblaci\u00f3n. En el contexto de radicalizaci\u00f3n que aqu\u00ed se trata, este aspecto ha quedado ampliamente constatado con el flujo de combatientes que desde los pa\u00edses occidentales han viajado a los territorios controlados por determinadas organizaciones para incorporarse a sus filas. El segundo supuesto, por su parte, estaba estrechamente relacionado con el anterior. Se asum\u00eda que la militancia en el grupo radical \u2013lo que incluye el ejercicio de la violencia en mayor o menor grado- era una fuente de satisfacciones internas para el individuo. Estas satisfacciones internas, como por ejemplo percibir la admiraci\u00f3n de otros, el sentimiento de aceptaci\u00f3n en el grupo, sentir elevada la propia autoestima, o incluso consumar una venganza por supuestos agravios, pod\u00edan llegar ser tan motivantes o m\u00e1s que las satisfacciones materiales en forma de dinero u otros beneficios.<a href=\"#_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> De nuevo, en el contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista \u2013por su capacidad para identificar agravios hist\u00f3ricos o actuales, as\u00ed como para otorgar al individuo una identidad y trascendencia \u00fanicas gracias al componente religioso<a href=\"#_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>&#8211; la relevancia de las satisfacciones internas en el proceso de radicalizaci\u00f3n individual se asume como un hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>El enfoque cognitivo\u2013conductual proporciona una base cient\u00edfica a algunos de los conceptos empleados en las investigaciones sobre radicalizaci\u00f3n. Uno de ellos es la dicotom\u00eda entre factores <em>push<\/em> y factores <em>pull<\/em>, cuya traducci\u00f3n a t\u00e9rminos conductuales podr\u00eda corresponderse a situaciones en la que existe una expectativa de que un est\u00edmulo aversivo va a ser retirado o de que una satisfacci\u00f3n va a ser obtenida, respectivamente.<a href=\"#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Dichas expectativas, una vez instauradas en el individuo, constituyen una fuente de motivaci\u00f3n que permite explicar la aparici\u00f3n de conductas encaminadas a colmarlas. Otra dicotom\u00eda frecuente es la que se establece entre radicalizaci\u00f3n de opiniones y radicalizaci\u00f3n de acciones, lo que a veces induce a la idea de que existen dos tipos diferentes de radicalizaci\u00f3n.<a href=\"#_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> En este sentido, el enfoque cognitivo\u2013conductual no s\u00f3lo contempla la conducta motora manifiesta, sino que los pensamientos, actitudes y creencias asociadas a dicha conducta motora se consideran tambi\u00e9n parte de la respuesta del individuo ante unas condiciones estimulares dadas. Por ello se dice que las respuestas \u2013y la conducta en general- se manifiestan en los tres sistemas: cognitivo, fisiol\u00f3gico y motor (Lang, 1948). En el modelo VEPR se hace una amplia distinci\u00f3n entre las manifestaciones cognitivas de la conducta violenta y el resto de manifestaciones, al tiempo que se profundiza en las consecuencias de que no se hallen en sinton\u00eda. Pero, en cualquier caso, el proceso de radicalizaci\u00f3n del individuo se considera como un todo en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis funcional de la conducta, bajo los principios de la Teor\u00eda del Aprendizaje, resulta especialmente \u00fatil cuando se trata con conductas que, aparentemente, no son adaptativas en el entorno donde se llevan a cabo. Este es el caso de la conducta radical violenta en sociedades occidentales, donde la violencia no es necesaria habitualmente para satisfacer las necesidades b\u00e1sicas del individuo y, por el contrario, la trasgresi\u00f3n de la ley lleva aparejadas sanciones considerables de privaci\u00f3n de libertad. El axioma del an\u00e1lisis funcional es que, si una conducta persiste, a pesar de no ser aparentemente adaptativa, se debe a que est\u00e1 llevando a cabo una funci\u00f3n que se traduce en beneficios para el sujeto. T\u00e9cnicamente hablando, se dice que esa conducta est\u00e1 siendo reforzada de alguna manera, puesto que de lo contrario ya habr\u00eda desaparecido por mecanismos tales como extinci\u00f3n, castigo u otros. Identificar cu\u00e1les son estos beneficios \u2013b\u00e1sicamente satisfacciones internas-, as\u00ed como la forma de alcanzarlos, va a ser clave para aclarar las circunstancias en las que la conducta radical violenta se adquiri\u00f3 en el pasado y las razones por las cuales se mantiene en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en este contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista se sigue recurriendo al auxilio de teor\u00edas ya cl\u00e1sicas para explicar determinadas secuencias del proceso de radicalizaci\u00f3n. As\u00ed, se hace uso del aprendizaje social de Bandura (1977), del condicionamiento operante de Skinner (1938) y de la disonancia cognitiva de Festinger (1957), entre otras. Aunque existen teor\u00edas y modelos recientes que pretenden dar cuenta de determinados aspectos de dicho proceso, no se consideran necesarios para el desarrollo de este modelo ni tampoco tienen por qu\u00e9 entrar en conflicto con \u00e9l. En definitiva, se ha optado por utilizar s\u00f3lo aquellas teor\u00edas de alcance general estrictamente necesarias, y, entre ellas, algunas de las m\u00e1s consolidadas. Todo ello contribuye a la sencillez de la propuesta y, a la vez, respeta el principio de parsimonia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El enfoque sist\u00e9mico<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que las versiones anteriores, el modelo VEPR aplicado al contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista en sociedades occidentales adopta una perspectiva sist\u00e9mica en el sentido de la Teor\u00eda General de Sistemas.<a href=\"#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> De hecho, el t\u00e9rmino \u201ccontexto de radicalizaci\u00f3n\u201d se puede considerar como sin\u00f3nimo de \u201csistema de radicalizaci\u00f3n\u201d. Dentro de este sistema, el fen\u00f3meno de la radicalizaci\u00f3n violenta se concibe como un proceso resultante de la interacci\u00f3n de los elementos estructurales (organizaci\u00f3n yihadista, grupo primario extendido y entorno social) sobre el individuo. La variable dependiente fundamental es el nivel de radicalizaci\u00f3n individual (NRI), un constructo suficientemente elaborado como para permitir contemplar su variaci\u00f3n a lo largo de un diagrama de flujo. El sistema de radicalizaci\u00f3n, por tanto, es un sistema abierto a las influencias del mundo exterior, con un mecanismo de retroalimentaci\u00f3n principal \u2013el bucle de radicalizaci\u00f3n- y que integra subsistemas como los de desradicalizaci\u00f3n y estabilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El modelo VEPR. Actualizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Previamente a su aplicaci\u00f3n al contexto yihadista se lleva a cabo una actualizaci\u00f3n del modelo de radicalizaci\u00f3n propuesto en 2016 (Anexo 1). Esta actualizaci\u00f3n mantiene la estructura y procesos esenciales, a\u00f1ade la denominaci\u00f3n VEPR e introduce peque\u00f1as modificaciones, algunas clarificaciones en los conceptos y mejoras en los gr\u00e1ficos<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, ahora se designan como \u201cfunciones\u201d lo que en el modelo original se consideraban como \u201cefectos\u201d. En realidad, esto supone simplemente alargar la cadena [actividad \u2013 funci\u00f3n \u2013 efecto] para incluir dentro de estos \u00faltimos a la propia radicalizaci\u00f3n, algo que anteriormente se hac\u00eda ver como un efecto ulterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, dentro de las actividades del grupo radical se incluye \u201cProporcionar sanci\u00f3n moral a las conductas transgresoras\u201d, actividad sobre la que se considera necesario dejar constancia expl\u00edcita. Tambi\u00e9n se incorpora el t\u00e9rmino \u201cradicalizaci\u00f3n sim\u00e9trica\u201d, en contraste con el de \u201cradicalizaci\u00f3n asim\u00e9trica\u201d que se emplear\u00e1 en el actual contexto.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, se profundiza en los posibles mecanismos de desradicalizaci\u00f3n, algo que en el modelo de 2016 se hab\u00eda dejado sin apenas tratar, al tiempo que se perfecciona e integra en el esquema general la propuesta en detalle de los mecanismos de radicalizaci\u00f3n. Todo ello se acompa\u00f1a con una mejora en la calidad de los gr\u00e1ficos que permite una vista global del proceso y, cuando es necesario, ampliar las partes correspondientes.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista en sociedades occidentales<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como marco general para establecer el contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista se utiliza lo que algunos han denominado \u201ccuarta ola de militantes y aspirantes a combatientes\u201d (Coolsaet, 2016). Este contexto dar\u00eda continuidad otros anteriores como el protagonizado por los muyahidines en Afganist\u00e1n y los grupos argelinos en las d\u00e9cadas de los a\u00f1os 70 y 90, respectivamente, la organizaci\u00f3n Al-Qaeda de Osama bin Laden a principios de siglo y, poco tiempo despu\u00e9s, una tercera ola caracterizada por yihadistas ya nacidos en pa\u00edses occidentales (Anexo 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de este entorno se hace especial hincapi\u00e9 en aspectos tales como el fen\u00f3meno de los <em>foreign fighters<\/em>, la generaci\u00f3n de manera espont\u00e1nea de c\u00e9lulas y grupos locales que pueden llegar a establecer v\u00ednculos con la organizaci\u00f3n, la relevancia de los denominados agentes de radicalizaci\u00f3n, la menor influencia de la religi\u00f3n, las particularidades del entorno social en las comunidades musulmanas, o el empleo con profusi\u00f3n de Internet.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El papel de Internet en el contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El uso de las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n en contextos radicales violentos y, en particular, el empleo de Internet, es una realidad desde hace varias d\u00e9cadas y en la actualidad proporciona unas caracter\u00edsticas \u00fanicas al contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista. Estas caracter\u00edsticas se traducen en ventajas para algunas organizaciones en cuanto a la gesti\u00f3n interna, emisi\u00f3n de propaganda e incitaci\u00f3n a cometer atentados, as\u00ed como en su enorme potencial como facilitador del proceso de radicalizaci\u00f3n individual, tanto por su aspecto transmisor de contenidos como socializador (Anexo 3).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e9todo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con la finalidad de apoyar la hip\u00f3tesis, esto es, que el modelo VEPR es aplicable al actual contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista en sociedades occidentales, se buscar\u00e1 probar su consecuencia m\u00e1s directa: que la versi\u00f3n resultante de la incorporaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de dicho contexto, as\u00ed como la supresi\u00f3n de aquellas que no son de aplicaci\u00f3n, podr\u00eda seguir explicando la aparici\u00f3n de efectos de radicalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello, previamente ha sido necesario elaborar parte del marco te\u00f3rico. Esta elaboraci\u00f3n incluye una actualizaci\u00f3n del modelo VEPR, as\u00ed como un an\u00e1lisis del contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista en las sociedades occidentales, con especial incidencia en las repercusiones derivadas del empleo de Internet. En este sentido, se ha hecho un amplio uso del an\u00e1lisis documental, tanto de literatura cient\u00edfica actual como de documentos procedentes de las actuaciones judiciales contra individuos acusados de actividades terroristas en el entorno yihadista. Tanto la actualizaci\u00f3n del modelo como los mencionados an\u00e1lisis se recogen en los respectivos Anexos.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente, las caracter\u00edsticas esenciales del contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista se incorporan al modelo VEPR, identificando tanto los elementos estructurales como las actividades que desarrollan cada uno de ellos, al mismo tiempo que se contrastan con sus hom\u00f3logas en el contexto original. Tras ello, se proponen las correspondientes secuencias [actividad ejercida \u2013 funci\u00f3n realizada \u2013 efectos alcanzados] y se discute si la nueva versi\u00f3n del modelo as\u00ed resultante podr\u00eda ser efectiva a la hora de producir efectos de radicalizaci\u00f3n. Finalmente, se exponen las posibles objeciones al nuevo modelo, as\u00ed como sus limitaciones, posibilidades e implicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resultados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista en sociedades occidentales posee algunas caracter\u00edsticas que difieren en buena medida del contexto donde se inspir\u00f3 inicialmente el modelo VEPR. En particular, un aspecto que resulta especialmente evidente es que el modelo VEPR original se bas\u00f3 en un contexto esencialmente pol\u00edtico, cuyo binomio [organizaci\u00f3n clandestina \u2013 grupo radical] profesaba una ideolog\u00eda socialista revolucionaria al tiempo que pretend\u00eda el establecimiento un Estado independiente. Esta diferencia no se limita a una mera contraposici\u00f3n entre creencias pol\u00edticas y religiosas al mismo nivel, sino que queda sustancialmente ampliado gracias el potencial de estas \u00faltimas para otorgar al individuo tanto identidad como una misi\u00f3n trascendente en este mundo e incluso en el m\u00e1s all\u00e1. Esto \u00faltimo sigue siendo aplicable aun cuando en el contexto yihadista las creencias religiosas isl\u00e1micas originales hayan sido manipuladas a trav\u00e9s de un discurso pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>El resto de las diferencias que se identifican a continuaci\u00f3n se refieren a los elementos estructurales, esto es, entorno social, grupo y organizaci\u00f3n radical, as\u00ed como a las influencias y\/o actividades que llevan a cabo cada uno de ellos. Entre estas \u00faltimas hay algunas que desaparecen, otras que se modifican o se a\u00f1aden a las ya existentes y, por \u00faltimo, otras que simplemente son asumidas por un elemento diferente al original.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Un entorno social restringido<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es razonable suponer que el entorno social pr\u00f3ximo en el actual contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista es mucho m\u00e1s restringido que el entorno social donde se inspir\u00f3 originariamente el modelo VEPR. Esta restricci\u00f3n se deber\u00eda al car\u00e1cter m\u00e1s o menos cerrado de algunas de las comunidades musulmanas existentes en pa\u00edses occidentales, situaci\u00f3n que algunos atribuyen al eventual fracaso de las pol\u00edticas de integraci\u00f3n. Por tanto, a la hora de identificar las interacciones entre la organizaci\u00f3n yihadista, las redes y los posibles agentes de radicalizaci\u00f3n, el entorno a contemplar no es el de la sociedad en general, sino el subentorno de las comunidades musulmanas y, en particular, el de las m\u00e1s cerradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, en el modelo VEPR original se asum\u00eda que exist\u00eda una contestaci\u00f3n social importante al uso de la violencia que, sin embargo, estaba siendo neutralizada por los atentados de la organizaci\u00f3n y el se\u00f1alamiento a los adversarios por parte del grupo radical. En el subentorno de las comunidades musulmanas, especialmente en las m\u00e1s cerradas, existen signos de que dicha contestaci\u00f3n social podr\u00eda no ser tan intensa y que, en ocasiones, hasta podr\u00eda haber cierto grado de complicidad. Como se se\u00f1ala en el Anexo 2, existe un entorno radical con un considerable trasfondo de simpat\u00eda y apoyo hacia la causa yihadista que, aunque no es generalizable a la mayor\u00eda de las comunidades musulmanas, s\u00ed podr\u00eda ser el caso de algunos n\u00facleos urbanos. Dentro de este trasfondo, podr\u00eda existir una amplia casu\u00edstica de apoyos que var\u00edan desde la mera empat\u00eda hasta incluso proporcionar la log\u00edstica necesaria para cometer atentados.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el ciberespacio constituye una verdadera extensi\u00f3n del entorno social del individuo en proceso de radicalizaci\u00f3n. En este sentido, hay que resaltar el aspecto socializador de Internet y, en particular, su capacidad para establecer redes sociales susceptibles de convertirse en comunidades virtuales. Estas comunidades, a su vez, incluso podr\u00edan llegar a constituir un sustituto del entorno social del que algunos individuos carecen en el mundo real. Teniendo en cuenta algunas caracter\u00edsticas de estas comunidades virtuales, como por ejemplo la tendencia a primar las opiniones extremas, la integraci\u00f3n en ellas podr\u00eda ser determinante a la hora de progresar en el proceso de radicalizaci\u00f3n. Por el contrario, en caso de que se consiguiera revertir dicha tendencia, Internet tiene el potencial de convertirse en una fuente de contestaci\u00f3n social, ya sea de manera pasiva a trav\u00e9s de la disponibilidad de contenidos de libre acceso, o incluso, de manera activa a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n de individuos cr\u00edticos con el yihadismo en los foros tem\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ausencia del grupo radical como facilitador del proceso de radicalizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto de radicalizaci\u00f3n no existen grupos organizados de naturaleza pol\u00edtica y reivindicativa que, operando al filo de la legalidad, sean capaces de obtener los beneficios que disfrutan los ciudadanos de sociedades abiertas y aplicarlos a su particular estilo de \u201clucha\u201d. Es cierto que las redes y c\u00e9lulas relacionadas con el yihadismo pueden llegar a tener un grado de organizaci\u00f3n considerable y hasta v\u00ednculos directos con organizaciones tales como el IS o Al Qaeda. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n es indiscutible que sus miembros se benefician de las ventajas de vivir en un Estado de derecho. Sin embargo, en raras ocasiones llevan a cabo de manera p\u00fablica y manifiesta actividades de naturaleza reivindicativa u otras dirigidas a atraer adeptos que pudieran hacer sospechar a las fuerzas de seguridad del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto actual, el tradicional grupo radical quedar\u00eda sustituido por el grupo primario que, al igual que ocurr\u00eda con el entorno social, estar\u00eda extendido por las afinidades dentro de las comunidades virtuales en Internet a las que podr\u00edan acceder sus miembros. Y a ello habr\u00eda que a\u00f1adir, finalmente, la posible presencia de un agente de radicalizaci\u00f3n. Este complejo formado por grupo primario, comunidad virtual y agente de radicalizaci\u00f3n, puede organizar un n\u00famero limitado de actividades dirigidas a captar potenciales miembros, especialmente si cuenta con la presencia de dicho agente, pero no acosa, se\u00f1ala y optimiza el terror ni fomenta la violencia de baja intensidad, como ocurr\u00eda con el grupo radical del modelo original. Por tanto, s\u00f3lo ser\u00eda capaz de llevar a cabo las siguientes actividades:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>(Re) produce discurso que legitima, justifica y exalta violencia.<\/li><li>Facilita interacci\u00f3n real y virtual entre sus componentes.<\/li><li>Proporciona sanci\u00f3n (o disconformidad) moral a la postura de sus componentes, incluidas las trasgresiones a la ley.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>En caso de existir agente de radicalizaci\u00f3n, \u00e9ste adopta el papel de referencia pr\u00f3xima y v\u00ednculo con la organizaci\u00f3n, de manera que:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Ejerce autoridad moral, alinea creencias y actitudes dentro del grupo y prepara a sus miembros para el paso a la acci\u00f3n.<\/li><li>Organiza actividades limitadas y puntuales con vistas a atraer nuevos miembros.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><em>La organizaci\u00f3n clandestina asume cometidos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El componente estructural \u201corganizaci\u00f3n clandestina\u201d del modelo VEPR original se identificaba con el n\u00facleo de una organizaci\u00f3n ilegal que operaba manifiestamente en contra del ordenamiento legal de los Estados espa\u00f1ol y franc\u00e9s y que, por esta misma raz\u00f3n, era perseguida activamente por parte de las fuerzas de seguridad. Por el contrario, el IS se ha caracterizado por la creaci\u00f3n de un protoestado que ha servido de base permanente para el desarrollo de sus actividades. La ventaja evidente de esta situaci\u00f3n con respecto a la clandestinidad es poder obtener recursos y desarrollar su propio aparato organizativo y de propaganda sin que las fuerzas de seguridad desmonten sucesivamente embriones de la organizaci\u00f3n. Gracias a la gesti\u00f3n segura de los flujos de informaci\u00f3n a trav\u00e9s de Internet, organizaciones como el IS han conseguido que su discurso y narrativas lleguen directamente a un gran n\u00famero de potenciales seguidores, manteniendo en todo momento el control sobre la ortodoxia de los contenidos e inspirando a muchos a seguir sus directrices. Por otro lado, y tambi\u00e9n a diferencia del modelo VEPR original, la organizaci\u00f3n yihadista no s\u00f3lo reivindica las acciones de sus miembros, sino que asume la autor\u00eda de aquellas llevadas a cabo por sus simpatizantes de manera espont\u00e1nea y aut\u00f3noma.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, la organizaci\u00f3n yihadista contin\u00faa en su papel principal de referencia de radicalizaci\u00f3n y, en ausencia del tradicional grupo radical, lleva a cabo las siguientes actividades:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Emplea violencia e induce terror como m\u00e9todo.<\/li><li>Asume y reivindica las acciones violentas que puedan llevar a cabo sus simpatizantes.<\/li><li>Produce discurso que legitima, justifica y exalta la violencia.<\/li><li>Gesti\u00f3n interna de la propia organizaci\u00f3n.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Discusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios en la naturaleza de los elementos estructurales con respecto al modelo VEPR original, con la consiguiente supresi\u00f3n, a\u00f1adido o redistribuci\u00f3n de actividades llevadas a cabo por ellos, dan lugar a ciertas particularidades en las funciones desempe\u00f1adas que, a su vez, producir\u00e1n algunas alteraciones con respecto a los efectos. Con esta discusi\u00f3n se trata, en definitiva, de dilucidar si estos efectos, a\u00fan con alteraciones, son capaces de hacer prosperar el proceso de radicalizaci\u00f3n en algunos de los individuos involucrados en el presente contexto, as\u00ed como de identificar, en su caso, las peculiaridades resultantes.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se mantienen las funciones, aunque ligeramente modificadas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fascinaci\u00f3n, atracci\u00f3n (e inspiraci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p>En base al n\u00famero de <em>foreign fighters<\/em> identificados, no cabe duda de que la organizaci\u00f3n yihadista, por s\u00ed misma y en ausencia del grupo radical, sigue ejerciendo esta funci\u00f3n. A diferencia del interfaz limitado que proporcionaba el grupo radical en el modelo VEPR original, los progresos en las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n han posibilitado que el IS y otros grupos puedan difundir su propaganda de manera directa a una audiencia exponencialmente mayor y, sobre todo, que ello se lleve a cabo sin necesidad de contar con grupos radicales en el \u00e1mbito de la legalidad que lleven a cabo las actividades que contribu\u00edan a dicha funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Adicionalmente, el IS ha demostrado una inusual capacidad para fomentar la aparici\u00f3n de estructuras locales aut\u00f3nomas de manera m\u00e1s o menos espont\u00e1nea. Estas estructuras, basadas frecuentemente en grupos primarios, asumen como propia la estrategia de la organizaci\u00f3n y colaboran activamente con ella, aunque suelen mantener una fuerte autonom\u00eda con respecto a la misma. Por ello puede decirse que la organizaci\u00f3n yihadista lleva tambi\u00e9n a cabo una funci\u00f3n de \u201cinspiraci\u00f3n\u201d, aspecto que se suma a los anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Neutralizaci\u00f3n de la (d\u00e9bil) contestaci\u00f3n social<\/p>\n\n\n\n<p>La identificaci\u00f3n del binomio contestaci\u00f3n social y su correspondiente neutralizaci\u00f3n es relevante en la medida que proporciona una l\u00ednea de acci\u00f3n a la hora de interrumpir el bucle de radicalizaci\u00f3n. En efecto, promover la contestaci\u00f3n social latente \u2013en caso de que exista- a trav\u00e9s de combatir los factores que la est\u00e1n neutralizando, constituye una v\u00eda efectiva para contrarrestar el fen\u00f3meno de radicalizaci\u00f3n de acuerdo con el modelo VEPR original.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de las comunidades musulmanas \u2013que constituyen el entorno social de los individuos en proceso de radicalizaci\u00f3n en el presente contexto- este binomio podr\u00eda existir tambi\u00e9n, aunque en menor medida y, por tanto, no ser tan relevante para los prop\u00f3sitos anteriormente se\u00f1alados. As\u00ed, por un lado, la existencia en algunas de ellas de un entorno radical m\u00e1s o menos favorable a la causa yihadista podr\u00eda implicar que la contestaci\u00f3n social podr\u00eda estar, ya de por s\u00ed, debilitada. Por otro lado, tampoco existen evidencias de amenazas p\u00fablicas, se\u00f1alamientos visibles, etc. contra los miembros de dichas comunidades que pudieran estar en contra de las acciones violentas. Sin descartar la posible existencia inadvertida de conductas de este tipo en casos concretos, todo parece indicar que la neutralizaci\u00f3n de la contestaci\u00f3n social podr\u00eda llevarse a cabo, en mayor medida, a trav\u00e9s de una presi\u00f3n social difusa y no mediante amenazas expl\u00edcitas y posteriores acciones que pudieran expandir el temor entre las comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Donde s\u00ed podr\u00eda identificarse plenamente el mencionado binomio contestaci\u00f3n-neutralizaci\u00f3n es en las comunidades virtuales de Internet, donde las posturas moderadas son r\u00e1pidamente ensombrecidas por las m\u00e1s extremas. Si a este fen\u00f3meno le unimos la posibilidad de seleccionar los v\u00ednculos de amistad en las redes sociales, una eventual contestaci\u00f3n social quedar\u00eda absolutamente bloqueada. De este modo, el fen\u00f3meno de radicalizaci\u00f3n con el auxilio de Internet podr\u00eda desarrollarse sin m\u00e1s freno externo que las actuaciones de las fuerzas de seguridad al intervenir las comunicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen; aunque debilitado con respecto a otros contextos de radicalizaci\u00f3n, no se puede descartar la existencia del binomio contestaci\u00f3n social y su correspondiente neutralizaci\u00f3n. Aunque bien es cierto que m\u00e1s virtual que real, este binomio y su correcta estimaci\u00f3n permiten conservar margen suficiente como para desarrollar l\u00edneas de acci\u00f3n a la hora de combatir el fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambiente de radicalizaci\u00f3n (restringido)<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto la imposibilidad de ejercer la militancia en un grupo extenso y organizado como, sobre todo, la ausencia de oportunidades seguras para ejercitar la violencia de baja intensidad, hacen imposible la creaci\u00f3n de un ambiente de radicalizaci\u00f3n similar al del contexto original donde se bas\u00f3 el modelo VEPR. En efecto, dicha violencia de baja intensidad constitu\u00eda un aut\u00e9ntico <em>practicum<\/em> para asentar las ideas, reducir la disonancia cognitiva y, en definitiva, para que el individuo progrese en su proceso de radicalizaci\u00f3n manteniendo una simetr\u00eda entre manifestaciones cognitivas y conductuales de dicha violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, la exposici\u00f3n prolongada al discurso de exaltaci\u00f3n de la violencia, la interacci\u00f3n otros miembros del grupo primario expandido a trav\u00e9s de redes virtuales, as\u00ed como la disponibilidad de sanci\u00f3n moral para las conductas trasgresoras, podr\u00eda dar lugar a una radicalizaci\u00f3n en la que en un primer momento predominar\u00edan las manifestaciones cognitivas sobre las conductuales. De este modo, el individuo podr\u00eda seguir incrementando su extremismo con respecto a ideas, posturas, emociones, etc., aunque sin perspectivas de oportunidad para ponerlas en pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de restarle potencial, hay que se\u00f1alar que este tipo de radicalizaci\u00f3n podr\u00eda estar reforzada sustancialmente con respecto a aquella con ra\u00edces pol\u00edticas por la capacidad del yihadismo para proporcionar identidad y una misi\u00f3n trascendente al individuo. Adem\u00e1s, en caso de aparecer un agente de radicalizaci\u00f3n, \u00e9ste atraer\u00eda y facilitar\u00eda la integraci\u00f3n en las actividades del grupo de nuevos miembros, reforzar\u00eda las funciones llevadas a cabo por del resto del grupo, podr\u00eda constituir un v\u00ednculo fiable con la organizaci\u00f3n yihadista y, sobre todo, podr\u00eda proporcionar tanto infraestructura como capacidad de planeamiento, control y ejecuci\u00f3n de actividades violentas. En definitiva, la aparici\u00f3n de un agente de radicalizaci\u00f3n supondr\u00eda un aut\u00e9ntico catalizador para el proceso de radicalizaci\u00f3n de los miembros del grupo e implicar\u00eda un incremento considerable en cuanto a la probabilidad de que pasen a la acci\u00f3n violenta. Una vista global de las secuencias [actividad \u2013 funci\u00f3n \u2013 efecto] se expone en la Figura 1.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Un efecto de radicalizaci\u00f3n \u201casim\u00e9trica\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El efecto de aproximaci\u00f3n, en l\u00ednea con lo que se ha se\u00f1alado anteriormente con respecto a la funci\u00f3n \u201cFascinaci\u00f3n, atracci\u00f3n e inspiraci\u00f3n\u201d, tambi\u00e9n es un hecho que se refleja en el n\u00famero de FF contabilizados. Hay que se\u00f1alar que, a diferencia de lo que podr\u00eda ocurrir con el contexto original del modelo VEPR, los costes y riesgos asociados a viajar a los teatros de operaciones del IS son significativamente mayores que aquellos resultantes de involucrarse progresivamente en actividades violentas de baja intensidad en el lugar de residencia habitual del individuo. Por todo ello, puede decirse que realmente existe un efecto de aproximaci\u00f3n cuyo principal exponente es un fen\u00f3meno visible y cuantificable. Adem\u00e1s, es razonable asumir que existen muchos m\u00e1s individuos atra\u00eddos por las organizaciones yihadistas que, aunque en menor medida o con menos posibilidades, podr\u00edan estar dispuestos a colaborar de alg\u00fan modo.<\/p>\n\n\n\n<p>La aproximaci\u00f3n a la organizaci\u00f3n terrorista en sus teatros de operaciones, no obstante, no es sino una de las posibles culminaciones de la aproximaci\u00f3n a la yihad en general. Esta \u00faltima ser\u00eda aplicable tanto a individuos aislados como a individuos miembros de grupos primarios ya constituidos y, consecuentemente, propiciar\u00eda tanto la exposici\u00f3n a la propaganda yihadista como la interacci\u00f3n real o virtual con otros individuos en proceso de radicalizaci\u00f3n. Esta interacci\u00f3n con una audiencia seleccionada de individuos \u2013que puede incluir a alg\u00fan agente de radicalizaci\u00f3n- es un componente esencial del proceso, puesto que de ella se recibir\u00e1 tanto la sanci\u00f3n moral como las consecuencias positivas que reforzar\u00e1n las conductas violentas incipientes. No se debe menospreciar la relevancia de las interacciones virtuales con respecto a las reales. Por un lado, por el potencial socializador de Internet y su capacidad de difusi\u00f3n de contenidos, aspectos a los que ya se ha hecho alusi\u00f3n anteriormente. Por otro lado, y como se se\u00f1ala en el Anexo correspondiente, porque la red se ha convertido un \u00e1mbito de actuaci\u00f3n sustitutivo para que algunos desarrollen su activismo ante la dificultad de hacerlo, por ejemplo, en los teatros de operaciones donde despliegan algunos grupos yihadistas.<\/p>\n\n\n\n<p>En ausencia de contestaci\u00f3n social, el proceso de radicalizaci\u00f3n yihadista compartir\u00eda mecanismos similares al modelo VEPR original. No obstante, dicho proceso revestir\u00eda unas particularidades propias derivadas de la falta de actividades violentas de baja intensidad. As\u00ed, bajo la exposici\u00f3n prolongada a los ambientes y propaganda yihadista, el mecanismo de aprendizaje de la conducta violenta incipiente seguir\u00eda siendo el aprendizaje observacional, lo que incluye la adquisici\u00f3n de una expectativa de recompensa. Esta recompensa, aun de car\u00e1cter interno e inmaterial, ser\u00eda de una magnitud apreciable por las caracter\u00edsticas de transcendencia que aporta el aspecto religioso. A partir de entonces, es razonable suponer una progresiva intensificaci\u00f3n de las manifestaciones cognitivas de la conducta \u2013esto es, pensamientos, actitudes y posturas cada vez m\u00e1s extremas- que previsiblemente ser\u00e1n reforzadas a trav\u00e9s de las interacciones con otros compa\u00f1eros y llegar\u00e1n a convertirse en conducta consolidada. Llegados a este punto, no obstante, la dificultad a la hora de poner en pr\u00e1ctica dicha conducta violenta va a generar una enorme disonancia entre pensamiento y acci\u00f3n, con la consiguiente aparici\u00f3n de la motivaci\u00f3n necesaria para reducirla. Visto en la Figura 2, el individuo entra en un bucle donde el nivel de radicalizaci\u00f3n en sus manifestaciones cognitivas se va incrementando paulatinamente mientras permanezca inserto en el contexto yihadista.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que se\u00f1alar que, en ausencia de factores disuasorios o de barreras morales, el individuo con un alto grado de radicalizaci\u00f3n de naturaleza cognitiva est\u00e1 preparado para llevar a cabo actos de considerable violencia, puesto que la distancia entre postura y (falta de) acci\u00f3n, as\u00ed como la motivaci\u00f3n para reducir la consiguiente disonancia, son tambi\u00e9n considerables. En esta situaci\u00f3n, d\u00e1ndose las circunstancias apropiadas, el individuo aislado o en grupo podr\u00eda decidir pasar a la acci\u00f3n. Dichas circunstancias podr\u00edan estar relacionadas con la aparici\u00f3n de un v\u00ednculo directo con la organizaci\u00f3n yihadista, la disponibilidad de material y log\u00edstica para cometer atentados, la aparici\u00f3n de un agente de radicalizaci\u00f3n, u otras. Si esto llegara a suceder, el individuo ya totalmente radicalizado pasar\u00eda a la clandestinidad y el modelo dejar\u00eda de ser aplicable.<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso de radicalizaci\u00f3n \u201casim\u00e9trica\u201d puede interrumpirse por la decisi\u00f3n del individuo, en un momento determinado, de integrarse en la organizaci\u00f3n yihadista y emprender el viaje al teatro de operaciones correspondiente. El modelo tampoco tendr\u00eda aplicaci\u00f3n una vez all\u00ed, donde la posibilidad de militar con otros combatientes y de ejercer la violencia mucho m\u00e1s f\u00e1cilmente dar\u00edan lugar a procesos m\u00e1s cercanos a los que se propusieron en el modelo original. Tambi\u00e9n es razonable suponer que el proceso pueda estabilizarse si el individuo parcialmente radicalizado vuelca su activismo en Internet y se integra o convierte a su grupo, por ejemplo, en una red de captaci\u00f3n activa. Finalmente, tambi\u00e9n es factible que, al igual que ocurr\u00eda en el modelo VEPR original, aparezcan factores incompatibles con la radicalizaci\u00f3n y que reviertan o congelen el proceso. En la Figura 3 se proporciona una vista global del modelo VEPR aplicado al contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Posibles objeciones<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Conforme aumenta la disonancia entre convicciones, actitudes, sentimientos, etc., y (falta de) conductas congruentes por parte del individuo, mayor es la motivaci\u00f3n para llevar a cabo acciones violentas y, por tanto, mayor es la probabilidad de que pase a la acci\u00f3n. En alg\u00fan momento, es posible que entre las acciones violentas que dicho individuo radicalizado de manera asim\u00e9trica est\u00e1 dispuesto a llevar a cabo figuren atentados de gran envergadura. En principio, podr\u00eda pensarse que implicarse en estos \u00faltimos directamente, sin haber llevado a cabo con anterioridad violencia de m\u00e1s baja intensidad, es extremadamente improbable, por dos motivos. En primer lugar, por la cada vez mayor importancia de los factores disuasorios con respecto a los motivacionales conforme avanza el proceso de radicalizaci\u00f3n, tal y como se indic\u00f3 en el modelo VEPR original, que har\u00eda que la mayor\u00eda de los individuos no completaran el proceso. En segundo lugar, por la dificultad que se den las condiciones necesarias para que se produzca el paso a la acci\u00f3n por parte de una c\u00e9lula espont\u00e1nea sin cualificaci\u00f3n previa, dificultades de car\u00e1cter tanto organizativo como t\u00e9cnico y log\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las caracter\u00edsticas del contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista permitir\u00edan superar estos inconvenientes. Por un lado, el componente religioso inherente al yihadismo, aunque manipulado con respecto a su concepci\u00f3n original, a\u00fan conservar\u00eda su capacidad para otorgar al individuo creyente una de las mayores recompensas internas a que puede aspirar: una clara misi\u00f3n en la vida presente y convicci\u00f3n de la trascendencia de las acciones m\u00e1s all\u00e1 de este mundo. Ante ello, la eficacia de aspectos disuasorios como ser encarcelado o incluso morir en el intento pierden su valor de manera significativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la baja probabilidad de que se den las condiciones apropiadas para pasar a la acci\u00f3n quedar\u00eda compensada por la posible aparici\u00f3n de un agente de radicalizaci\u00f3n competente. M\u00e1s a\u00fan; incluso sin \u00e9ste, tambi\u00e9n podr\u00eda compensarse ampliamente suponiendo que existe un n\u00famero considerable de individuos experimentando un proceso de radicalizaci\u00f3n m\u00e1s o menos avanzado. Este \u00faltimo aspecto es inquietante si se contempla de modo inverso. En efecto, si aun siendo extremadamente dif\u00edcil pasar a la acci\u00f3n resulta que se dan casos reales de c\u00e9lulas o individuos que de manera espont\u00e1nea lo hacen, ello implica que existe una considerable \u201czona gris\u201d de individuos en proceso de radicalizaci\u00f3n que est\u00e1 pasando desapercibida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones: Apoyos a la hip\u00f3tesis, alcance e implicaciones del modelo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La nueva versi\u00f3n del modelo VEPR resultante de la incorporaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas espec\u00edficas del contexto yihadista, as\u00ed como la supresi\u00f3n de aquellas que no son de aplicaci\u00f3n, contin\u00faa proporcionando una explicaci\u00f3n factible de c\u00f3mo algunos individuos pueden desarrollar un proceso de radicalizaci\u00f3n. El modelo tambi\u00e9n mantiene una estructura de elementos esenciales equiparable al contexto original, aunque con matices propios, y es capaz de generar su propia secuencia [actividad \u2013 funci\u00f3n \u2013 efecto]. En definitiva, manteniendo el hilo conductor de un componente \u00e9pico en el proceso de radicalizaci\u00f3n, el modelo VEPR constituye un esquema funcional capaz de transitar sin cambios esenciales desde un contexto original de radicalizaci\u00f3n con ra\u00edces pol\u00edticas, revolucionarias y nacionalistas hasta otro con ra\u00edces religiosas yihadistas. Identificar una v\u00eda com\u00fan y que puede ser aplicada en diferentes contextos de radicalizaci\u00f3n es una constataci\u00f3n de su validez y contribuye significativamente a comprender el fen\u00f3meno en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Con objeto de evitar cualquier apariencia reduccionista, es necesario establecer claramente el alcance del modelo VEPR. La radicalizaci\u00f3n violenta es un fen\u00f3meno tremendamente complejo donde existen multitud de variables y procesos. Ante ello, lejos de pretender dar explicaci\u00f3n de todas las posibles v\u00edas por las que una persona se puede convertir en un activista violento e incluso en un terrorista, en este trabajo s\u00f3lo se pretende dar cuenta de una de ellas. Determinar la prevalencia de la \u201cv\u00eda \u00e9pica\u201d con respecto a otras v\u00edas en los diferentes contextos de radicalizaci\u00f3n es una tarea para investigaciones posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si existe una \u201cv\u00eda \u00e9pica\u201d basada en la b\u00fasqueda de recompensas internas en forma de sentimientos de pertenencia, una causa por la que luchar, compromiso, etc., es decir, estrechamente relacionada con los factores <em>pull<\/em> a los que se ha hecho alusi\u00f3n en apartados anteriores, ello conduce a suponer que tambi\u00e9n existe una v\u00eda de radicalizaci\u00f3n similar estrechamente relacionada con los factores <em>push<\/em>, esto es, crisis de identidad, marginaci\u00f3n, exclusi\u00f3n social, afrentas recibidas, etc. La identificaci\u00f3n de esta nueva v\u00eda, paralela a la \u201cv\u00eda \u00e9pica\u201d y que en principio podr\u00eda ser tambi\u00e9n concurrente en un mismo individuo, queda reservada para posteriores trabajos.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo VEPR contiene una serie de implicaciones que dan cuenta de su utilidad. En primer lugar, proporciona un respaldo cient\u00edfico a la constataci\u00f3n emp\u00edrica de que en el contexto yihadista existen estructuras aut\u00f3nomas gestadas de manera espont\u00e1nea. En su versi\u00f3n original, el modelo ya predec\u00eda que fen\u00f3menos de radicalizaci\u00f3n colectiva podr\u00edan producirse de manera espont\u00e1nea y sin necesidad de planificaci\u00f3n previa, pudiendo evolucionar con el tiempo hacia sistemas m\u00e1s complejos. Nuevamente, la aplicaci\u00f3n de modelo al contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista deja entrever que ni el grupo radical ni el agente de radicalizaci\u00f3n son estrictamente necesarios para que determinados individuos desarrollen su proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, el modelo VEPR aplicado al contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista proporciona acomodo a fen\u00f3menos como el de los denominados \u201clobos solitarios\u201d, al tiempo que ayuda a centrar la pol\u00e9mica por las diferentes interpretaciones de que ha sido objeto. As\u00ed, por un lado, se mantiene la idea de que la radicalizaci\u00f3n es un fen\u00f3meno social, aunque matizando que dicho aspecto social es relevante, esencialmente, por su capacidad para ofrecer al individuo tanto modelos de conducta a seguir como reforzamiento de su conducta radical incipiente por parte de otros. Por otro lado, la posibilidad que ofrece Internet tanto de acceder a la propaganda como de formar parte de comunidades virtuales, hace prescindibles al grupo radical, al grupo primario y, en general, a las comunidades reales, a la hora de incorporar al sistema dichos modelos y refuerzos a la conducta violenta. Como conclusi\u00f3n, individuos aislados pero influenciados por entornos virtuales podr\u00e1n desarrollar su propio proceso de radicalizaci\u00f3n y, en determinadas circunstancias, podr\u00edan ser utilizados por la organizaci\u00f3n yihadista o atreverse a cometer atentados por cuenta propia.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la aplicaci\u00f3n exitosa del modelo VEPR a diferentes contextos de radicalizaci\u00f3n clarifica hasta cierto punto el papel de la ideolog\u00eda o creencias en el proceso de radicalizaci\u00f3n individual. As\u00ed, mientras se constata la necesidad de que exista una ideolog\u00eda o creencias subyacentes, el hecho de que \u00e9stas se basen en pol\u00edtica, religi\u00f3n u otros contextos s\u00f3lo introduce diferencias de car\u00e1cter t\u00e9cnico en el proceso de radicalizaci\u00f3n. Dicho con otras palabras, los diferentes contextos pol\u00edticos, religiosos, etc. donde se enra\u00edza el proceso de radicalizaci\u00f3n pierden relevancia a favor del individuo y la interpretaci\u00f3n que hace de cada uno de ellos. Esto \u00faltimo, sin embargo, no va en contra de que existan ciertos contextos m\u00e1s proclives que otros para ser interpretados de manera radical por ciertos individuos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nota sobre el autor:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Miguel Peco Yeste <\/em><\/strong><em>es Licenciado y M\u00e1ster en Psicolog\u00eda, doctor en Seguridad internacional y Profesor Asociado en la Universidad Complutense de Madrid<\/em>. <em>Correo electr\u00f3nico: <\/em><a href=\"mailto:mpeco.research@gmail.com\">mpeco.research@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"https:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Radicalizacion-violenta1.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"https:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Radicalizacion-violenta2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"https:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Radicalizacion-violenta3.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>ANEXO 1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>ACTUALIZACI\u00d3N DEL MODELO ORIGINAL AL MODELO VEPR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de radicalizaci\u00f3n propuesto en 2016 se inspir\u00f3 en el contexto pol\u00edtico de ra\u00edces nacionalista y socialista revolucionaria protagonizado por el autodenominado Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional Vasco (MLNV), en particular por algunas de sus organizaciones juveniles, en el periodo de tiempo entre 1987 y 2003 (Peco Yeste, 2016). La transici\u00f3n al presente modelo mantiene la estructura y procesos esenciales, incorpora la denominaci\u00f3n VEPR e incluye peque\u00f1as modificaciones, algunas clarificaciones en los conceptos, as\u00ed como mejoras en los gr\u00e1ficos.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, ahora se designan como \u201cfunciones\u201d lo que en el modelo original se consideraban como \u201cefectos\u201d. En realidad, esto supone simplemente alargar la cadena [actividades &#8211; funciones &#8211; efectos] para incluir dentro de estos \u00faltimos a la propia radicalizaci\u00f3n, algo que anteriormente se hac\u00eda ver como un efecto ulterior. Por otro lado, dentro de las actividades del grupo radical se incluye \u201cProporcionar sanci\u00f3n moral a las conductas trasgresoras\u201d, actividad sobre la que se considera necesario dejar constancia expl\u00edcita. Tambi\u00e9n se incorpora el t\u00e9rmino \u201cradicalizaci\u00f3n sim\u00e9trica\u201d, en contraste con el de \u201cradicalizaci\u00f3n asim\u00e9trica\u201d que se emplear\u00e1 en el actual contexto. Finalmente, se profundiza en los posibles mecanismos de desradicalizaci\u00f3n, algo que en el modelo de 2016 se hab\u00eda dejado sin apenas tratar, al tiempo que se perfecciona e integra en el esquema general la propuesta en detalle de los mecanismos de radicalizaci\u00f3n. Todo ello se acompa\u00f1a con una mejora en la calidad de los gr\u00e1ficos que permite una vista global del proceso y, cuando es necesario, ampliar las partes correspondientes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Secuencias [actividad \u2013 funci\u00f3n \u2013 efecto]<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El modelo contempla como elementos estructurales del contexto de radicalizaci\u00f3n los siguientes: el n\u00facleo de la organizaci\u00f3n clandestina; el grupo radical, que opera al filo de la legalidad; el individuo a\u00fan candidato o ya en proceso de radicalizaci\u00f3n y, finalmente, al entorno social donde todos estos elementos est\u00e1n inmersos. Los dos primeros, a trav\u00e9s de sus actividades habituales, son capaces de ejercer una serie de funciones que afectar\u00e1n tanto al entorno social como al individuo y que, finalmente, producir\u00e1n el efecto de incrementar el nivel de radicalizaci\u00f3n individual de este \u00faltimo. Estas funciones son:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Fascinaci\u00f3n y atracci\u00f3n. Provoca que algunos individuos se aproximen al grupo radical, comiencen a integrarse y a participar en sus actividades.<\/li><li>Neutralizaci\u00f3n de la contestaci\u00f3n social. La violencia producida por la organizaci\u00f3n clandestina, una vez justificada por las narrativas y optimizada a trav\u00e9s del acoso y se\u00f1alamiento de adversarios pol\u00edticos, es capaz de neutralizar una contestaci\u00f3n social que de otro modo se producir\u00eda de manera natural. Esta falta de contestaci\u00f3n, a su vez, facilita y consolida la integraci\u00f3n del individuo en el grupo radical y permite que el proceso de radicalizaci\u00f3n se desarrolle sin resistencia alguna.<\/li><li>Ambiente de radicalizaci\u00f3n. Es aquella situaci\u00f3n creada por el grupo radical donde confluyen las circunstancias favorables para que los individuos desarrollen y profundicen en su proceso de radicalizaci\u00f3n.<a href=\"#_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>El diagrama [actividad \u2013 funci\u00f3n \u2013 efecto] se incluye en la Figura 4.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Radicalizaci\u00f3n sim\u00e9trica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que se produce la aproximaci\u00f3n, se incrementa la probabilidad de que estos individuos comiencen a participar en las actividades del grupo radical y queden expuestos a su influencia. A partir de aqu\u00ed, el proceso de radicalizaci\u00f3n puede explicarse desde una perspectiva cognitivo-conductual a trav\u00e9s de una combinaci\u00f3n de los siguientes paradigmas y\/o teor\u00edas ya cl\u00e1sicas: aprendizaje social (Bandura, 1977), condicionamiento operante (Skinner, 1938) y disonancia cognitiva (Festinger, 1957). Los anteriormente mencionados ambientes de radicalizaci\u00f3n albergan las condiciones necesarias como para suponer que los procesos descritos en dichos paradigmas puedan producirse. As\u00ed, se propone que el mecanismo de adquisici\u00f3n de la conducta violenta incipiente sea el aprendizaje observacional. Tras ello, la escalada en cuanto a intensidad y frecuencia se podr\u00eda explicar por el ajuste al alza entre manifestaciones cognitivas y conductuales de dicha conducta. Cualquiera que sea la v\u00eda para ello \u2013 como se detallar\u00e1 despu\u00e9s- este ajuste est\u00e1 impulsado por una expectativa de recompensa previamente adquirida. Finalmente, el mantenimiento de la conducta violenta se podr\u00eda explicar en base a la primac\u00eda de contingencias potencialmente reforzadoras dentro de los ambientes radicales (Figura 5). Estos mecanismos de detallan como sigue:<\/p>\n\n\n\n<p>Inicialmente, la conducta violenta incipiente se podr\u00eda adquirir por aprendizaje observacional a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en las actividades del grupo radical y la exposici\u00f3n tanto al discurso como a la violencia. El paso intermedio para llegar a ella ser\u00eda la adquisici\u00f3n por parte del individuo de una expectativa de recompensa en forma de sentimientos de orgullo, aceptaci\u00f3n, pertenencia, logro, etc. simplemente observando c\u00f3mo la conducta violenta de otros miembros les hace ser m\u00e1s aceptados, populares, elogiados, etc. por parte del grupo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras ello, la escalada en cuanto a intensidad y frecuencia de la conducta violenta se podr\u00eda explicar por desequilibrios y posterior ajuste entre elementos cognitivos y conductuales, esto es, por la aparici\u00f3n de una disonancia cognitiva y su posterior resoluci\u00f3n. En principio, es razonable suponer que en la anteriormente mencionada conducta violenta incipiente predominar\u00e1n las manifestaciones cognitivas y emocionales sobre las motores (o simplemente \u201cconductuales\u201d, en lo sucesivo). No obstante, como se ver\u00e1 despu\u00e9s, no se descarta que en determinadas circunstancias el individuo pueda pasar a la acci\u00f3n sin estar totalmente convencido de ello, especialmente si dicha acci\u00f3n no supera por mucho a sus creencias. Que sean las manifestaciones conductuales el que se ajusten a las cognitivas, o viceversa, da lugar a dos mecanismos posibles e intercambiables por los que un mismo individuo puede progresar en su proceso de radicalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Supongamos que la conducta violenta incipiente sea resultado de un incremento de las manifestaciones cognitivas de la conducta violenta debido al aprendizaje observacional, tal y como se ha descrito antes. Este incremento supone que las manifestaciones conductuales quedan superadas y, por tanto, que aparece la disonancia entre pensamiento y acci\u00f3n. Puesto que sigue existiendo la anteriormente mencionada expectativa de recompensa, la disonancia tiende a resolverse al alza, es decir, que las manifestaciones conductuales tienden a equipararse a las cognitivas y no a la inversa. Adem\u00e1s, las condiciones son adecuadas para ello, puesto que las actividades que implican episodios de violencia de baja intensidad proporcionan la oportunidad de poner en pr\u00e1ctica las ideas adquiridas de manera segura y asumible para el individuo. El resultado es un incremento de la conducta violenta manifiesta hasta igualar al componente cognitivo, de forma que desde el punto de vista del individuo ideas y acciones son ya congruentes. En este mecanismo, por tanto, es la acci\u00f3n violenta la que se acomoda a las nuevas ideas de una manera que se podr\u00eda calificar como racional.<\/li><li>Sin embargo, en determinadas circunstancias no puede descartarse un mecanismo inverso (en la Figura 5 se representa con una l\u00ednea discontinua). Ante la exposici\u00f3n a situaciones de violencia de baja intensidad, peque\u00f1as acciones violentas, no demasiado alejadas de las convicciones del individuo, pueden llegar a elicitarse por mera presi\u00f3n del medio, din\u00e1micas locales de acci\u00f3n-reacci\u00f3n, miedo u otras causas. Una vez llevadas a cabo dichas acciones, las manifestaciones conductuales superan a las cognitivas y aparece la disonancia. Con la expectativa de recompensa presente, al igual que ocurr\u00eda en el mecanismo anterior, dicha disonancia tiende a resolverse al alza. Las condiciones tambi\u00e9n son apropiadas para ello, puesto que el discurso proporciona los argumentos necesarios para que el individuo auto justifique sus propias acciones violentas. De este modo, el individuo asimila el discurso y el resultado es un incremento de las cogniciones relacionadas con la violencia. El nuevo pensamiento se acomoda a la acci\u00f3n y ambos son ya congruentes.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Estos dos mecanismos ser\u00edan compatibles entre s\u00ed a la hora de progresar en la conducta violenta. Cualquiera de ellos que se haya activado implicar\u00e1 ascender un peque\u00f1o pelda\u00f1o en el proceso de radicalizaci\u00f3n. Finalmente, las conductas violentas recientemente ejecutadas ser\u00e1n probablemente objeto de recompensa en forma de reconocimiento por parte de otros militantes, con la consiguiente aparici\u00f3n de las mencionadas satisfacciones internas. La interacci\u00f3n entre individuos que se produce en los ambientes de radicalizaci\u00f3n proporciona las contingencias espacio-temporales adecuadas para que dichas recompensas se conviertan en refuerzos de la conducta violenta y que, por tanto, se incremente la probabilidad de que \u00e9sta se repita en el futuro. En definitiva, lo que comenz\u00f3 como conducta violenta incipiente se convierte en conducta consolidada.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso se repite de manera c\u00edclica, quedando de este modo el individuo inmerso en una espiral de radicalizaci\u00f3n en la que pensamiento, sentimientos y acci\u00f3n se ajustan los unos a los otros siguiendo una tendencia al alza. Las barreras \u00e9ticas acerca del empleo de la violencia, si exist\u00edan, van cayendo una tras otra. El individuo, inmerso en su proceso de radicalizaci\u00f3n, auto-justifica su nuevo estilo de vida como resultado del compromiso con una causa. La violencia se ve claramente como una v\u00eda leg\u00edtima para alcanzar una id\u00edlica situaci\u00f3n final y \u00e9l mismo se contempla como uno de los elegidos para llevar a cabo tal transcendental tarea. En todo el proceso es importante resaltar la disponibilidad de actividades violentas de baja intensidad. Esta disponibilidad posibilita que la progresi\u00f3n en intensidad y frecuencia de la conducta violenta manifiesta pueda hacerse de manera suave y gradual, acompa\u00f1ando a la progresi\u00f3n en los aspectos cognitivos y evitando saltos bruscos. Esta progresi\u00f3n a la par entre ambas manifestaciones de la conducta violenta hace que pueda hablarse de un proceso de radicalizaci\u00f3n \u201csim\u00e9trico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para dar cuenta del grado de radicalizaci\u00f3n del individuo en un momento determinado se sigue utilizando el Nivel de Radicalizaci\u00f3n Individual (NRI). Se trata de una variable exclusivamente conceptual que estar\u00eda relacionada con el potencial del individuo a la hora de llevar a cabo a cabo conductas violentas en general. La progresiva adquisici\u00f3n y consolidaci\u00f3n de conducta violenta, as\u00ed como el consiguiente incremento del NRI, se representan como una trayectoria c\u00edclica dentro del diagrama de flujo (\u201cbucle de radicalizaci\u00f3n\u201d). As\u00ed, una vez que el individuo comienza a participar en las actividades del grupo, adquiere y consolida la conducta violenta e incrementa progresivamente su nivel de radicalizaci\u00f3n. En principio, este incremento se producir\u00eda de manera indefinida salvo que cesaran las recompensas a base de satisfacciones internas, aparecieran consecuencias aversivas, o se dieran circunstancias incompatibles con el proceso, lo que implicar\u00eda que el individuo entrara en un bucle de desradicalizaci\u00f3n. Adem\u00e1s, es razonable suponer que, a medida que avanza el proceso, los factores disuasorios, como por ejemplo la posibilidad de ser perseguido por las fuerzas de seguridad, ganar\u00e1n valor en detrimento de los factores motivacionales, facilitando de este modo alcanzar un punto de equilibrio en el proceso que ser\u00eda variable seg\u00fan las circunstancias particulares. Esta \u00faltima deducci\u00f3n, como ya se dijo en el modelo original, parece \u00fatil a la hora de clarificar la consabida pregunta de por qu\u00e9 algunos completan el proceso y otros no. Finalmente, en cualquier momento el individuo podr\u00eda ser reclutado por la organizaci\u00f3n, en cuyo caso pasar\u00eda a la clandestinidad y el modelo dejar\u00eda de ser aplicable (Figura 6).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"https:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Radicalizacion-violenta4.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"https:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Radicalizacion-violenta5.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img src=\"https:\/\/www.ugr.es\/~resi\/Radicalizacion-violenta6.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>ANEXO 2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL CONTEXTO DE RADICALIZACI\u00d3N YIHADISTA EN SOCIEDADES OCCIDENTALES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con algunos autores, el yihadismo representa actualmente un movimiento global con varios entes territoriales, una enorme base popular de seguidores diseminada geogr\u00e1ficamente por todo el planeta y una gran capacidad para atraer recursos humanos y materiales a nuevas \u00e1reas de conflicto (Lia, 2016). En lo que respecta a las sociedades occidentales, la influencia de dicho movimiento se materializa en un contexto de radicalizaci\u00f3n particular que algunos han denominado \u201ccuarta ola de militantes y aspirantes a combatientes\u201d (Coolsaet, 2016). Este contexto dar\u00eda continuidad otros anteriores como el protagonizado por los muyahidines en Afganist\u00e1n y los grupos argelinos en las d\u00e9cadas de los a\u00f1os 70 y 90, respectivamente, la organizaci\u00f3n Al-Qaeda de Osama bin Laden a principios de siglo y, posteriormente, una tercera ola caracterizada por yihadistas ya nacidos en pa\u00edses occidentales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201c<em>Foreign fighters<\/em>\u201d: la llamada de la yihad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre las caracter\u00edsticas propias de esta cuarta ola destaca la influencia de grupos como el autodenominado Estado Isl\u00e1mico (IS), durante su intento de construir un califato en territorios de Siria e Irak, as\u00ed como de otros grupos cercanos o afiliados a Al Qaeda. En particular, como parte de esta pretendida influencia es destacable la llamada por parte de estas organizaciones a j\u00f3venes musulmanes, ya sea a viajar a dichos teatros \u2013y convertirse en lo que se ha denominado <em>foreign fighters<\/em> (FF)- o, en caso de no poder hacerlo, a llevar la <em>yihad<\/em> a sus propios pa\u00edses de origen. Una u otra posibilidad dan lugar a escenarios diferentes aunque, en todo caso, complementarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, en cuanto a los FF, lo que constituye una novedad sin precedentes es la escala del fen\u00f3meno y no la naturaleza del mismo.<a href=\"#_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Aunque la mayor\u00eda de los combatientes que se han dirigido a Siria e Irak proceden de Estados de Oriente Medio y el Magreb, no es desde\u00f1able el flujo de FF propiamente denominados desde los pa\u00edses occidentales. De acuerdo con algunos estudios llevados a cabo en el \u00e1mbito de la Uni\u00f3n Europea, se estima que hasta octubre de 2015 alrededor de 4.000 individuos procedentes de los Estados miembros podr\u00edan haber viajado a los mencionados teatros de Siria e Irak.<a href=\"#_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> El regreso de los FF a sus pa\u00edses de origen plantea una preocupaci\u00f3n genuina puesto que ya poseen entrenamiento militar para llevar a cabo atentados por cuenta propia, s\u00f3lidos v\u00ednculos con otros excombatientes para conseguir apoyo log\u00edstico y un prestigio suficiente como para influir, reclutar y eventualmente entrenar nuevos yihadistas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Guerreros locales: la tendencia oculta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, en cuanto a llevar la yihad a sus propios pa\u00edses de origen, el IS ha tenido un \u00e9xito considerable a la hora de extender sus redes de afiliados, simpatizantes o colaboradores y cometer atentados lejos de su asentamiento habitual. En particular, el IS ha demostrado una inusual capacidad para generar de manera indirecta el fen\u00f3meno de la radicalizaci\u00f3n violenta en sociedades occidentales a trav\u00e9s del fomento de estructuras locales aut\u00f3nomas. Estas estructuras suelen gestarse de manera m\u00e1s o menos espont\u00e1nea y, si bien es cierto que asumen como propia la estrategia de la organizaci\u00f3n y colaboran activamente \u201c[\u2026] mediante la realizaci\u00f3n de acciones de adoctrinamiento, propaganda y captaci\u00f3n\u201d, suelen mantener una fuerte autonom\u00eda con respecto a los niveles centrales de la organizaci\u00f3n (Audiencia Nacional, Espa\u00f1a, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Las anteriores estructuras yihadistas conservan caracter\u00edsticas de otras oleadas. As\u00ed, frecuentemente se trata de grupos primarios, es decir, caracterizados por su peque\u00f1o tama\u00f1o y la cercan\u00eda tanto f\u00edsica como afectiva entre sus miembros. De acuerdo con algunos estudios, estos v\u00ednculos de amistad y parentesco pueden convertirse en la principal fuente de valores normativos y, por tanto, proporcionar la motivaci\u00f3n adecuada para que algunos individuos desarrollen procesos de radicalizaci\u00f3n y acaben implic\u00e1ndose en actividades transgresoras. De hecho, normalmente los individuos acaban convirti\u00e9ndose al yihadismo debido a su pertenencia al grupo, y no a la inversa (Jord\u00e1n, 2009: 207-209). En t\u00e9rminos generales, este proceso se explicar\u00eda en gran medida por la interacci\u00f3n entre los miembros unida a la exposici\u00f3n de la propaganda yihadista (Jord\u00e1n, 2009: 205).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Agentes de radicalizaci\u00f3n: catalizadores del proceso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El surgimiento m\u00e1s o menos espont\u00e1neo de estructuras basadas en grupos primarios es perfectamente compatible con la presencia e influencia de lo que se han denominado \u201cagentes de radicalizaci\u00f3n\u201d. Se trata de individuos con cierto carisma y que usan una ret\u00f3rica extremista para atraer a otros individuos, supuestamente vulnerables, hacia la causa yihadista.<a href=\"#_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> De acuerdo con algunos estudios llevados a cabo en los principales n\u00facleos urbanos fuentes de reclutamiento de yihadistas en Europa, la presencia de estos individuos \u2013conocedores a fondo de los problemas de la comunidad local- unida a su estrecha relaci\u00f3n con los potenciales reclutas, les permite adaptar el mensaje yihadista como soluci\u00f3n a los agravios percibidos y, de este modo, maximizar el efecto de atracci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, si lo anterior se combina con la conectividad proporcionada por las redes sociales en Internet \u2013que permite, entre otras cosas, establecer v\u00ednculos directos con individuos que ya est\u00e1n luchando en los teatros de operaciones- todo ello dar\u00eda lugar a una \u201ctormenta perfecta\u201d para que el reclutamiento se lleve a cabo con \u00e9xito (Maggiolini &amp; Varvelli, 2016: 19).<\/p>\n\n\n\n<p>La coexistencia de agentes de radicalizaci\u00f3n directamente vinculados a las organizaciones yihadistas \u2013y, por tanto, pudiendo desempe\u00f1ar labores de reclutamiento activo-, junto con las estructuras locales aut\u00f3nomas gestadas de manera espont\u00e1nea, se corresponde con la descripci\u00f3n te\u00f3rica de Sageman (2004) acerca los procesos generados por la interacci\u00f3n entre intentos de reclutamiento (\u201c<em>top-down<\/em>\u201d) y actitud de los potenciales activistas a reclutar (\u201c<em>bottom-up<\/em>\u201d).<a href=\"#_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Es necesario insistir en que, al contrario de lo que se deriva de algunos estudios llevados a cabo con individuos convictos de terrorismo, dichos procesos no tienen por qu\u00e9 ser excluyentes sino que habitualmente se dan al mismo tiempo.<a href=\"#_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Menos religi\u00f3n, m\u00e1s internet<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otra caracter\u00edstica distintiva de esta oleada es que la edad de los individuos radicalizados es, en general, menor que los yihadistas de otros tiempos. En consecuencia, es razonable suponer que la motivaci\u00f3n para atender la mencionada llamada est\u00e9 menos relacionada con la religi\u00f3n o la ideolog\u00eda y m\u00e1s con otros motivos personales (Coolsaet, 2016: 20). Esta caracter\u00edstica ya ha sido tambi\u00e9n reconocida por otros expertos, que resaltan que la principal motivaci\u00f3n de los j\u00f3venes que abrazan la <em>yihad<\/em> podr\u00eda ser la fascinaci\u00f3n por narrativas tales como \u201c[\u2026] the small brotherhood of super-heroes who avenge the Muslim Ummah\u201d (Roy, 2015). De hecho, para dar cuenta de esta disminuci\u00f3n del papel de la religi\u00f3n, EUROPOL ha recomendado utilizar el t\u00e9rmino \u201c<em>violent extremism social trend<\/em>\u201d en vez de el de \u201c<em>radicalisation<\/em>\u201d (EUROPOL, 2016). No obstante, y a pesar de este decline, puede seguir afirm\u00e1ndose que el yihadismo es diferente de otras ideolog\u00edas sostenidas por radicales por su capacidad para otorgar al individuo creyente una aut\u00e9ntica identidad, as\u00ed como una clara misi\u00f3n en la vida presente y en el m\u00e1s all\u00e1 (Maggiolini &amp; Varvelli, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque tampoco es una caracter\u00edstica exclusiva, dentro de esta cuarta ola sigue siendo especialmente relevante el papel de Internet como tecnolog\u00eda clave que permite, por un lado, expandir la yihad global por parte de determinadas organizaciones y, por otro lado, establecer redes sociales susceptibles de convertirse en comunidades virtuales. De cara al futuro, y a pesar del declive del IS y del resurgir de Al-Qaeda, los m\u00e9todos de \u00e9sta \u00faltima organizaci\u00f3n en lo referente a propaganda y captaci\u00f3n de adeptos dirigidos hacia sociedades occidentales parecen que empiezan a seguir la escuela ya consolidada por el mencionado IS, por lo que no se esperan cambios significativos en este sentido (EUROPOL, s.f.). Se dedica el Anexo 3 al an\u00e1lisis de este fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un entorno social especial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De los anteriormente mencionados 4.000 individuos procedentes de la Uni\u00f3n Europea que podr\u00edan haber viajado a los teatros de Siria e Irak, unos 2.800 proceder\u00eda s\u00f3lo de cuatro pa\u00edses: B\u00e9lgica, Francia, Alemania y Reino Unido. De ellos, m\u00e1s del 90% eran originarios de \u00e1reas metropolitanas, existiendo indicios de que pertenec\u00edan a redes extremistas basadas en c\u00edrculos de amistades existentes ya en dichas \u00e1reas (van Ginkel &amp; Entenmann, 2016). M\u00e1s espec\u00edficamente, distritos enteros en ciudades como Par\u00eds, Bruselas o Londres han sido considerados por algunos como aut\u00e9nticos caldos de cultivo (\u201c<em>hotbeds<\/em>\u201d) para yihadistas, donde confluyen un amplio abanico de factores supuestamente propiciatorios del fen\u00f3meno de radicalizaci\u00f3n tales como desempleo, delincuencia, influencia del salafismo y marginalizaci\u00f3n pol\u00edtica, social y geogr\u00e1fica, entre otras (Maggiolini &amp; Varvelli, 2016: 17-18).<\/p>\n\n\n\n<p>La valoraci\u00f3n del mayor o menor apoyo al yihadismo que puede encontrarse dentro de las comunidades musulmanas asentadas en pa\u00edses occidentales es un asunto pol\u00e9mico. De acuerdo con algunos estudios, no puede negarse que en algunas de ellas existe un entorno radical con un considerable trasfondo de simpat\u00eda y apoyo hacia la causa yihadista, donde la propaganda al respecto es aceptada y existe cierta libertad de acci\u00f3n para reclutar y movilizar adeptos (Schmid, 2017: 25). Si bien esta situaci\u00f3n no es generalizable a la mayor\u00eda de las comunidades musulmanas, es razonable suponer que s\u00ed podr\u00eda serlo en n\u00facleos urbanos como los que se han se\u00f1alado anteriormente, donde existir\u00eda una amplia casu\u00edstica de apoyos que var\u00edan desde la mera empat\u00eda hasta proporcionar la log\u00edstica necesaria para cometer atentados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ANEXO 3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL PAPEL DE INTERNET EN EL CONTEXTO DE RADICALIZACI\u00d3N YIHADISTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El uso de las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n en contextos radicales violentos y, en particular, el empleo de Internet, es una realidad desde hace varias d\u00e9cadas. Tomando como antecedentes los antiguos portales que se dedicaban a difundir particulares versiones de conflictos, como el de la antigua Yugoslavia o Chechenia, diferentes organizaciones yihadistas se han ido adaptando durante este tiempo al despliegue de las nuevas funcionalidades que aportaba esta tecnolog\u00eda, ya sea para aprovecharse de sus posibilidades o para protegerse de sus riesgos (Torres, 2017: 2). En la actualidad, en el \u00e1mbito de la lucha contraterrorista se asume que la red ofrece un amplio abanico de posibilidades tales como propaganda, captaci\u00f3n, comunicaci\u00f3n interna m\u00e1s segura, coordinaci\u00f3n operacional, adoctrinamiento, financiaci\u00f3n y apoyo operativo diverso (Audiencia Nacional, Espa\u00f1a, 2015: 2).<\/p>\n\n\n\n<p>A la hora de delimitar el papel de Internet en el sistema de radicalizaci\u00f3n representado por el modelo VEPR, puede resultar \u00fatil agrupar las posibilidades anteriormente mencionadas en dos vertientes conectadas entre s\u00ed. La primera de ellas est\u00e1 relacionada con las ventajas que ofrece Internet a la organizaci\u00f3n yihadista a la hora de desarrollar actividades habituales tales como la gesti\u00f3n interna de la organizaci\u00f3n, el gobierno de las conquistas territoriales, la emisi\u00f3n de propaganda yihadista, la incitaci\u00f3n a determinadas audiencias para unirse a sus filas y\/o a llevar a cabo atentados en los pa\u00edses de origen, y otras. La segunda vertiente, por su parte, est\u00e1 relacionada con su papel a la hora de facilitar las condiciones en las que el individuo puede iniciarse y profundizar en su proceso de radicalizaci\u00f3n. Finalmente, ambas vertientes confluyen en uno de los puntos culminantes del proceso: la captaci\u00f3n de adeptos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El empleo instrumental de internet por parte de la organizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Internet ha posibilitado ampliar el alcance de las actividades de las organizaciones yihadistas, de manera que podr\u00eda decirse que sin Internet estos grupos no podr\u00edan mantener un movimiento global tan descentralizado (Jord\u00e1n, 2009: 210). En particular, en los apartados siguientes se describen las ventajas obtenidas en cuanto a la gesti\u00f3n interna de la organizaci\u00f3n, propaganda e incitaci\u00f3n a la comisi\u00f3n de atentados.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Gesti\u00f3n interna de la organizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para el IS, Internet ha sido un elemento clave dentro de su sistema de comunicaciones e informaci\u00f3n que le ha proporcionado ventajas evidentes a la hora de gestionar internamente la organizaci\u00f3n. Estas ventajas pueden concretarse, entre otras, en la posibilidad de prescindir de una complicada ingenier\u00eda, en la integraci\u00f3n inmediata y gratuita en el sistema de mando y control de elementos geogr\u00e1ficamente dispersos, en su capacidad para transportar importantes vol\u00famenes de informaci\u00f3n y, sobre todo, en la seguridad de las comunicaciones y el anonimato de los usuarios. Este \u00faltimo aspecto \u2013clave en lo que respecta a la supervivencia de la organizaci\u00f3n- se ha incrementado exponencialmente desde la aparici\u00f3n de los <em>smartphones<\/em> y los consiguientes avances tanto en el encriptado de las comunicaciones como en la posibilidad de a\u00f1adir capas extra de seguridad a trav\u00e9s de aplicaciones comerciales. A todo ello, adem\u00e1s, habr\u00eda que sumar las dificultades por parte de las agencias de seguridad para afrontar este desaf\u00edo sin la ayuda del sector privado, a veces reticente a compartir tecnolog\u00eda o a revelar datos (Hannigan, 2014). De este modo, y aprovechando la oportunidad que ofreci\u00f3 este desarrollo tecnol\u00f3gico coincidente con el auge del IS, la organizaci\u00f3n ha hecho un uso extensivo de estas caracter\u00edsticas a la hora de coordinar y controlar remotamente sus c\u00e9lulas operativas antes y durante las operaciones terrorista (Tonnessen, 2017: 104).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Propaganda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los or\u00edgenes y escenarios donde operan los principales grupos yihadistas se encuentran en lugares alejados de las sociedades m\u00e1s o menos abiertas donde se sit\u00faa el contexto de radicalizaci\u00f3n que aqu\u00ed se trata. De este modo, la propaganda a trav\u00e9s de Internet es esencial a la hora de influenciar dichas audiencias, puesto que permite establecer el v\u00ednculo entre los supuestos agravios que all\u00ed sufren los musulmanes y la lucha armada que se lleva a cabo en las zonas de operaciones (EUROPOL, 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Pero adem\u00e1s de ser una necesidad, el IS ha hecho un uso innovador de Internet a la hora de legitimar y justificar la violencia, as\u00ed como de inducir el terror de manera deliberada. En este sentido, es de destacar el papel de la red a la hora de dar salida a la extensa producci\u00f3n audiovisual de su aparato de propaganda, constituido por agencias de noticias, productoras audiovisuales, editoriales, distribuidoras y otros centros. Seg\u00fan declaraciones de desertores y otras fuentes, esta propaganda explotar\u00eda de manera masiva un doble mensaje: por un lado dirigido a amenazar a los adversarios occidentales con escenas de ajusticiamientos, mientras que, por otro lado, describiendo el territorio bajo control como un lugar privilegiado para vivir (Miller &amp; Mekhenne, 2015). Este doble mensaje concuerda con la opini\u00f3n de algunos analistas que sit\u00faan los prop\u00f3sitos de la propaganda en la intimidaci\u00f3n a los oponentes, la capacidad para reclutar nuevos miembros y en la promoci\u00f3n de la legitimidad del territorio conquistado como Estado (Williams, 2016). Para terminar con este apartado, hay que decir que la evoluci\u00f3n de los contenidos de la propaganda yihadista ha ido de la mano de la situaci\u00f3n del IS en los territorios de Siria e Irak, aunque siembre buscando alcanzar el mayor impacto posible.<a href=\"#_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>Incitaci\u00f3n a la comisi\u00f3n de atentados<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El cambio en el contenido de los mensajes del IS, desde propugnar el traslado a los teatros de operaciones de Siria e Irak a instigar a la comisi\u00f3n de atentados en los pa\u00edses de origen, se aprecia especialmente a partir de 2015 y coincidir\u00eda con las dificultades para mantener el control de los territorios ocupados ante los ataques de la coalici\u00f3n liderada por los EEUU. As\u00ed, desde finales de 2014 la conocida publicaci\u00f3n digital <em>Dabiq<\/em> ya efectuaba llamamientos a dichas acciones con argumentos como:<\/p>\n\n\n\n<p>Kill the disbeliever whether he is civilian or military, for they have the same ruling. [\u2026] will you leave the American, the Frenchman, or any of their allies to walk safely upon the earth while the armies of the crusaders strike the lands of the Muslims not differentiating between a civilian and fighter? (The Official Spokesman for the Islamic State, a\u00f1o musulm\u00e1n 1435: 6-10).<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con algunos autores, este cambio de tendencia tendr\u00eda como motivos, entre otros, la toma en consideraci\u00f3n por parte de los l\u00edderes de la organizaci\u00f3n de los efectos psicol\u00f3gicos que dichos atentados podr\u00edan originar entre la poblaci\u00f3n occidental, especialmente coincidiendo con la crisis de los refugiados (Fainberg, 2017: 34). De hecho, los portavoces de la organizaci\u00f3n, en mensajes emitidos durante 2016, instaban a perpetrar atentados, de manera particular en EEUU y Europa, a los voluntarios que en principio preve\u00edan viajar a Siria, por cualesquiera medios disponibles y especialmente durante el mes de Ramad\u00e1n. El motivo esgrimido era, precisamente, que incluso un atentado \u201cmenor\u201d podr\u00eda tener un impacto considerable a la hora de expandir el terror entre los \u201cenemigos\u201d (Reuters, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Internet como facilitador del proceso de radicalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Internet sigue teniendo papeles instrumentales clave en el individuo candidato o ya en proceso de radicalizaci\u00f3n. En primer lugar \u2013y quiz\u00e1 sea lo m\u00e1s evidente- hay que se\u00f1alar la facilidad que proporciona la red para acceder a materiales proporcionados por la organizaci\u00f3n yihadista y, por tanto, para que el individuo quede expuesto a su propaganda. Este tipo de exposici\u00f3n a contenidos propagand\u00edsticos en foros y p\u00e1ginas web, as\u00ed como a otros materiales como por ejemplo la mencionada revista digital <em>Dabiq<\/em>, es probablemente menos efectivo que la exposici\u00f3n directa propiciada por agentes de radicalizaci\u00f3n si se compara caso por caso. No obstante, la caracter\u00edstica distintiva de las influencias <em>online<\/em> es que son capaces de alcanzar una audiencia infinitamente mayor de potenciales candidatos a desarrollar un proceso de radicalizaci\u00f3n. Como resultado, en una comunidad de individuos lo suficientemente extensa \u2013como son las sociedades abiertas- las influencias <em>online<\/em> podr\u00edan ser capaces de provocar la aparici\u00f3n de m\u00e1s individuos radicalizados que las influencias <em>offline<\/em>, muy limitadas por la relativa escasez de agentes de radicalizaci\u00f3n f\u00edsicos.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, siguiendo con los papeles instrumentales, otro aspecto a tener en consideraci\u00f3n son las ventajas que proporciona el ciberespacio a la hora de involucrarse en actividades radicales. En particular, en el contexto de radicalizaci\u00f3n con ra\u00edces yihadistas vinculado auge del IS, la red se ha convertido un \u00e1mbito de actuaci\u00f3n sustitutivo para que algunos desplieguen su activismo ante la dificultad de hacerlo, por ejemplo, en los teatros de operaciones del IS (Torres, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien; por encima de los papeles instrumentales, otra funci\u00f3n clave de Internet en el proceso de radicalizaci\u00f3n est\u00e1 relacionado con su aspecto socializador y, en particular, con su capacidad para establecer redes sociales susceptibles de convertirse en comunidades virtuales (Ducol, 2012). De acuerdo con algunos autores, Internet proporcionar\u00eda al individuo aut\u00e9nticos espacios sociales que alientan la construcci\u00f3n del discurso pol\u00edtico e ideol\u00f3gico y que justifican el uso de la violencia (Bowman-Grieve, 2009: 990). M\u00e1s a\u00fan, otros, refiri\u00e9ndose al fen\u00f3meno de los denominados \u201clobos solitarios\u201d, defienden que estas comunidades virtuales incluso podr\u00edan constituir un sustituto del entorno social del que algunos individuos carecen en el mundo real (Pantucci, 2011: 34). En este sentido, de particular importancia son las redes sociales constituidas en torno a predicadores radicales, quienes constituyen un veh\u00edculo privilegiado para la transmisi\u00f3n de los elementos cognitivo-normativos propios de yihadismo, as\u00ed como las redes propias de determinadas organizaciones (Jord\u00e1n, 2009: 211).<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza virtual de estas comunidades les puede conferir algunas caracter\u00edsticas particulares. Por ejemplo, algunos autores han calificado los foros de Internet como \u201cc\u00e1maras de eco\u201d para las posturas m\u00e1s extremas, puesto que las moderadas son r\u00e1pidamente ensombrecidas por ellas (Gerraerts, 2012). Por otro lado, entrevistas a expertos policiales tambi\u00e9n han puesto de manifiesto la corta duraci\u00f3n del proceso y la menor implicaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n religiosa con respecto a los yihadistas tradicionales: \u201cBastan un par de meses. La carga teol\u00f3gica tiene menos peso. Se forman a trav\u00e9s de Google y YouTube\u201d (Abril, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, la radicalizaci\u00f3n a trav\u00e9s de comunidades virtuales de Internet es una posibilidad factible, lo que no excluye la complementariedad con otras comunidades reales. Como apoyo a esta afirmaci\u00f3n puede citarse un estudio relativamente reciente en el que se pudieron identificar tres diferentes trayectorias (ideales) en lo que respecta al empleo de Internet durante el proceso de radicalizaci\u00f3n. Por un lado, hab\u00eda individuos que para quienes la red supon\u00eda el primer canal de exposici\u00f3n al discurso radical y que, posteriormente, se complementaba con interacciones en la vida real. Por otro lado, tambi\u00e9n se identificaron individuos que segu\u00edan una trayectoria inversa a la anterior. Y finalmente, 4 de 15 casos estudiados presentaban trayectorias en las que Internet no s\u00f3lo jugaba un papel central en la exposici\u00f3n al mundo radical, sino tambi\u00e9n en la adopci\u00f3n gradual de un sistema de creencias que legitimaba moralmente el recurso a la violencia (Ducol <em>et al.<\/em>, 2016)<\/p>\n\n\n\n<p>Captaci\u00f3n <em>on-line<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La captaci\u00f3n puede considerarse el punto de confluencia entre los intentos de la organizaci\u00f3n de reclutar adeptos y los deseos del individuo de integrarse en ella. En el contexto de radicalizaci\u00f3n yihadista, la manera en que se lleva a cabo la captaci\u00f3n de adeptos a trav\u00e9s de Internet depende en buena medida del papel m\u00e1s o menos activo del reclutador. As\u00ed, algunos describen el proceso, en el caso m\u00e1s completo, como constituido por una serie de pasos: el primer contacto entre el individuo y los reclutadores, la creaci\u00f3n de una microcomunidad alrededor del posible objetivo, la transici\u00f3n de las interacciones a canales de comunicaci\u00f3n privados y, finalmente, la identificaci\u00f3n y el apoyo a las acciones que el individuo estar\u00eda dispuesto a llevar a cabo por su cuenta en beneficio de la organizaci\u00f3n (Berger, 2015: 19). En otros casos se resalta el papel protagonista de las estructuras locales aut\u00f3nomas, las cuales suelen formarse de manera m\u00e1s o menos espont\u00e1nea y suelen mantener una fuerte autonom\u00eda con respecto a los niveles centrales de la organizaci\u00f3n. De este modo, a trav\u00e9s de lo que se ha denominado \u201creclutamiento y adhesi\u00f3n remoto\u201d, las distintas c\u00e9lulas aut\u00f3nomas relanzan el material de propaganda emitido por los canales oficiales del IS, adapt\u00e1ndolo a la singularidad del pa\u00eds en que se encuentran. Tras ello, los debates generados en las redes sociales servir\u00edan para que algunos individuos hagan suyo el mandato y directrices de la organizaci\u00f3n, culminando el proceso con el ofrecimiento para colaborar con \u00e9sta (Audiencia Nacional, Espa\u00f1a, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, es de se\u00f1alar el car\u00e1cter abierto de la captaci\u00f3n, que en muchos casos se trata de una aut\u00e9ntica \u201cautointegraci\u00f3n\u201d. De este modo, algunos casos investigados por la justicia muestran que la integraci\u00f3n de una persona en un grupo yihadista no viene dada por un acto formal externo de reconocimiento mutuo y acuerdo de voluntades entre ambas partes, \u201c[\u2026] sino que se perfecciona cuando los aspirantes, libre y voluntariamente, hacen suyo el mandato y las directrices de la organizaci\u00f3n terrorista, y ejecutan acciones en la l\u00ednea deseada\u201d. Siguiendo con las mismas fuentes, todo ello es debido a la efectividad de la propaganda radical yihadista que, de este modo, se habr\u00eda convertido en un elemento fundamental tan importante como el hecho violento en s\u00ed (Audiencia Nacional, Espa\u00f1a, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Abril, G. (2017), \u00abFabricando a un yihadista\u00bb, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 16 de abril. Disponible en: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2017\/04\/16\/eps\/1492293912_149229.html\">https:\/\/elpais.com\/elpais\/2017\/04\/16\/eps\/1492293912_149229.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Allen, C. E. (2017), \u201cThreat of Islamic Radicalization to the Homeland\u201d, Testimonio escrito ante el US Senate Committee on Homeland Security and Governmental Affairs, 14 de marzo. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.hsgac.senate.gov\/download\/031407allen\">http:\/\/www.hsgac.senate.gov\/download\/031407allen<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Audiencia Nacional, Espa\u00f1a, Juzgado Central de Instrucci\u00f3n n\u00ba 2, (2015), Auto. Procedimiento abreviado 0042\/2015 F. Septiembre 7.<\/p>\n\n\n\n<p>Audiencia Nacional, Espa\u00f1a, (2017), Sentencia 19\/2017, Julio 21.<\/p>\n\n\n\n<p>Audiencia Nacional, Espa\u00f1a, (2018), Sentencia 3\/2018, Enero 18.<\/p>\n\n\n\n<p>Bandura, A. (1997), <em>Social Learning Theory<\/em>, New York: General Learning Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Berger, J.M. (2015), \u00abTailored Online Interventions: The Islamic State\u2019s Recruitment Strategy\u00bb, <em>CTC Sentinel<\/em>, Vol. 8, No. 10. Disponible en: <a href=\"https:\/\/ctc.usma.edu\/app\/uploads\/2015\/10\/CTCSentinel-Vol8Iss1036.pdf\">https:\/\/ctc.usma.edu\/app\/uploads\/2015\/10\/CTCSentinel-Vol8Iss1036.pdf<\/a> (acceso 4\/4\/2018)<\/p>\n\n\n\n<p>(von) Bertalanffy, L. (1968), <em>General System Theory,<\/em> New York: George Braziller.<\/p>\n\n\n\n<p>Bowman-Grieve, L. (2009), \u201cExploring Stormfront: A virtual community of the radical right\u201d, <em>Studies in Conflict and Terrorism<\/em>, Vol. 32, No. 11, pp. 989-1007. DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/10576100903259951\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/10576100903259951<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Centre for the Prevention of Radicalization Leading to Violence (s.f.), <em>Strengthening our Resilience to Agents of Radicalisation and Their Rethoric<\/em>. Disponible en: <a href=\"https:\/\/info-radical.org\/en\/what-is-an-agent-of-radicalization\/\">https:\/\/info-radical.org\/en\/what-is-an-agent-of-radicalization\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Coolsaet, R. (2016), \u201cFacing the Fourth Foreign Fighters Wave\u201d, <em>Egmont\u2013The Royal Institute for International Relations<\/em>. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.egmontinstitute.be\/content\/uploads\/2016\/02\/egmont.papers.81_online-versie.pdf\">http:\/\/www.egmontinstitute.be\/content\/uploads\/2016\/02\/egmont.papers.81_online-versie.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ducol, B. (2012), \u201cUncovering the French-speaking jihadisphere: An exploratory analysis\u201d, <em>Media, War and Conflict<\/em>, Vol. 5, No. 1, pp. 51\u201370. DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/1750635211434366\">https:\/\/doi.org\/10.1177\/1750635211434366<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ducol, B. <em>et al<\/em>. (2016), <em>Assessment of the state of knowledge: Connections between research on the social psychology of the Internet and violent extremism<\/em>, The Canadian Network for Research on Terrorism, Security, and Society. Disponible en: <a href=\"http:\/\/tsas.ca\/tsas_library_entry\/tsas-wp16-05-assessment-of-the-state-of-knowledge-connections-between-research-on-the-social-psychology-of-the-internet-and-violent-extremism\/\">http:\/\/tsas.ca\/tsas_library_entry\/tsas-wp16-05-assessment-of-the-state-of-knowledge-connections-between-research-on-the-social-psychology-of-the-internet-and-violent-extremism\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>EUROPOL (2016), <em>Changes in modus operandi of Islamic State terrorist attacks<\/em>. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.europol.europa.eu\/sites\/default\/files\/documents\/changes_in_modus_operandi_of_is_in_terrorist_attacks.pdf\">https:\/\/www.europol.europa.eu\/sites\/default\/files\/documents\/changes_in_modus_operandi_of_is_in_terrorist_attacks.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>EUROPOL (s.f.), <em>European Union Terrorism and Trend Report 2017<\/em>. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.europol.europa.eu\/sites\/default\/files\/documents\/tesat2017_0.pdf\">https:\/\/www.europol.europa.eu\/sites\/default\/files\/documents\/tesat2017_0.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fainberg, A. (2017), \u201cHere We Come: The Evolution of Foreign Fighters\u2019 Flow to Syria and Iraq in 2013-2016\u201d, <em>International Institute for Counter-Terrorism (ICT).<\/em> Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.ict.org.il\/Article\/1954\/the-evolution-of-foreign-fighters\">https:\/\/www.ict.org.il\/Article\/1954\/the-evolution-of-foreign-fighters<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Festinger, L. (1957), <em>A Theory of Cognitive Dissonance<\/em>, Stanford, CA: Stanford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Frontini, A. &amp; Ritzmann, A. (2017), \u00abIntroduction\u201d, en European Foundation for Democracy (ed.),<em> The Challenge of Jihadist Radicalisation in Europe and Beyond. <\/em>Disponible en: <a href=\"http:\/\/europeandemocracy.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/2017-The-Challenge-of-Jihadist-Radicalisation.pdf\">http:\/\/europeandemocracy.eu\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/2017-The-Challenge-of-Jihadist-Radicalisation.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Galperin, M., Sanderson, T.M. &amp; Fellman, Z. (s.f.), \u201cForeign Fighters in History\u201d, <em>Center for Strategic &amp; International Studies<\/em>. Disponible en: <a href=\"http:\/\/foreignfighters.csis.org\/history_foreign_fighter_project.pdf\">http:\/\/foreignfighters.csis.org\/history_foreign_fighter_project.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Geeraerts, S. (2012) \u00abDigital radicalization of youth\u00bb, <em>Social Cosmos<\/em>, Vol. 3, No. 1, pp. 25-32.<\/p>\n\n\n\n<p>(van) Ginkel, B. &amp; Entenmann, E. (eds.) (2016), <em>The Foreign Fighters Phenomenon in the European Union<\/em>, International Centre for Counter-Terrorism-The Hague. Disponible en: <a href=\"https:\/\/icct.nl\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/ICCT-Report_Foreign-Fighters-Phenomenon-in-the-EU_1-Abril-2016_including-AnnexesLinks.pdf\">https:\/\/icct.nl\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/ICCT-Report_Foreign-Fighters-Phenomenon-in-the-EU_1-Abril-2016_including-AnnexesLinks.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hannigan, R. (2014), \u00abThe web is a terrorist\u2019s command-and-control network of choice.\u00bb <em>Financial Times<\/em>, November 15. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/c89b6c58-6342-11e4-8a63-00144feabdc0\">https:\/\/www.ft.com\/content\/c89b6c58-6342-11e4-8a63-00144feabdc0<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Jalloul Muro, H. (2015), <em>El islamismo y la utilizaci\u00f3n del \u201cfiqh\u201d con fines pol\u00edticos: el caso del L\u00edbano actual<\/em>, Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>Jalloul Muro, H. y abu Warda, A. (2017), \u201cEl yihadismo como ideolog\u00eda exportable y distinta entre Oriente Pr\u00f3ximo y Europa\u201d<em>,<\/em> Ponencia presentada en el IV Congreso ADESYD, Madrid, noviembre 28.<\/p>\n\n\n\n<p>Jord\u00e1n, J. (2009), \u201cProcesos de radicalizaci\u00f3n yihadista en Espa\u00f1a. An\u00e1lisis sociopol\u00edtico en tres niveles\u201d, <em>Revista de Psicolog\u00eda Social<\/em>, Vol. 24, No. 2, pp. 197\u2013216. DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1174\/021347409788041499\">https:\/\/doi.org\/10.1174\/021347409788041499<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Lang, P. (1968), \u00abFear Reduction and Fear Behaviour: Problems in Treating a Construct\u00bb, <em>Research in Psychotherapy<\/em>, No. 4.<\/p>\n\n\n\n<p>Lia, B. (2016), \u201cJihadism in the Arab world after 2011: Explaining its expansion\u201d, <em>Middle East Policy<\/em>, Vol. 23, No. 4, pp. 74\u201391. DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/mepo.12234\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/mepo.12234<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Maggiolini, P. &amp; Varvelli, A. (2016), \u00abConclusions\u00bb, en Varvelli, A. (ed.), <em>Jihadists Hotbeds. Understanding local Radicalization Processes<\/em>, Instituto per gli studi di politica internazionale. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.ispionline.it\/it\/pubblicazione\/jihadist-hotbeds-understanding-local-radicalization-processes-15418\">http:\/\/www.ispionline.it\/it\/pubblicazione\/jihadist-hotbeds-understanding-local-radicalization-processes-15418<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Maslow, A. (1943), \u00abA Theory of Human Motivation\u00bb, <em>Psychological Review<\/em>, No. 50, pp. 370-396.<\/p>\n\n\n\n<p>Miller, G. &amp; Mekhenne, S. (2015), \u00abInside the surreal world of the Islamic State\u2019s propaganda machine\u00bb, <em>The Washington Post<\/em>, November 20. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/world\/national-security\/inside-the-islamic-states-propaganda-machine\/2015\/11\/20\/051e997a-8ce6-11e5-acff-673ae92ddd2b_story.html?noredirect=on&amp;utm_term=.e23fdb79ff0b\">https:\/\/www.washingtonpost.com\/world\/national-security\/inside-the-islamic-states-propaganda-machine\/2015\/11\/20\/051e997a-8ce6-11e5-acff-673ae92ddd2b_story.html?noredirect=on&amp;utm_term=.e23fdb79ff0b<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Le Moigne, J.-L. (1994), \u201cLa th\u00e9orie du syst\u00e8me g\u00e9n\u00e9ral\u201d, <em>Annals of Physics<\/em>, No. 54.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pantucci, R. (2011), \u201cA Typology of Lone Wolves: Preliminary Analysis of Lone Islamist Terrorists\u201d, <em>Developments in Radicalisation and Political Violence<\/em>. Disponible en: <a href=\"http:\/\/icsr.info\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/1302002992ICSRPaper_ATypologyofLoneWolves_Pantucci.pdf\">http:\/\/icsr.info\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/1302002992ICSRPaper_ATypologyofLoneWolves_Pantucci.pdf<\/a> (acceso 4\/4\/2018)<\/p>\n\n\n\n<p>Peco Yeste, M. (2013), \u00abInterpretaciones que no ayudan a entender el problema de la radicalizaci\u00f3n violenta en Espa\u00f1a\u00bb, Observatorio Paz, Seguridad y Defensa, Universidad de Zaragoza, 28 de noviembre. Disponible en: <a href=\"http:\/\/catedrapsyd.unizar.es\/observatorio-psyd\/opina\/interpretaciones-que-no-ayudan-a-entender-la-radicalizacion-violenta-en-espana.html\">http:\/\/catedrapsyd.unizar.es\/observatorio-psyd\/opina\/interpretaciones-que-no-ayudan-a-entender-la-radicalizacion-violenta-en-espana.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2014), \u00abA Cognitive-Behavioral Approach to Violent Radicalization, Based on a Real Case\u00bb, <em>Psicolog\u00eda Pol\u00edtica<\/em>, No. 49, pp. 7-26. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.uv.es\/garzon\/psicologia%252520politica\/N49-2.pdf\">https:\/\/www.uv.es\/garzon\/psicologia%20politica\/N49-2.pdf<\/a><\/li><li>(2016), \u00abA Functional Approach to Violent Radicalization. Building a Systemic Model Based on a Real Case\u00bb, <em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 2, No. 1, pp. 63-76. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.3.4\">http:\/\/dx.doi.org\/10.18847\/1.3.4<\/a><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Radicalisation Awareness Network (2016), <em>The Root Causes of Violent Extremism<\/em>, European Commission. Disponible en: <a href=\"https:\/\/ec.europa.eu\/home-affairs\/sites\/homeaffairs\/files\/what-we-do\/networks\/radicalisation_awareness_network\/ran-papers\/docs\/No._paper_root-causes_jan2016_en.pdf\">https:\/\/ec.europa.eu\/home-affairs\/sites\/homeaffairs\/files\/what-we-do\/networks\/radicalisation_awareness_network\/ran-papers\/docs\/No._paper_root-causes_jan2016_en.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Reuters (2016), \u00abIslamic State calls for attacks on the West during Ramadan in audio message\u00bb, May 21. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/article\/us-mideast-crisis-islamicstate\/islamic-state-calls-for-attacks-on-the-west-during-ramadan-in-audio-message-idUSKCN0YC0OG\">https:\/\/www.reuters.com\/article\/us-mideast-crisis-islamicstate\/islamic-state-calls-for-attacks-on-the-west-during-ramadan-in-audio-message-idUSKCN0YC0OG<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Roy, O. (2015), \u201cWhat is the driving force behind jihadist terrorism? \u2013 A scientific perspective on the causes\/circumstances of joining the scene\u201d, Ponencia presentada en BKA Autumn Conference: International Terrorism: How Can Prevention and Repression Keep Pace? November 18. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.bka.de\/SharedDocs\/Downloads\/EN\/Publications\/AutumnConferences\/2015\/herbsttagung2015Roy.html\">https:\/\/www.bka.de\/SharedDocs\/Downloads\/EN\/Publications\/AutumnConferences\/2015\/herbsttagung2015Roy.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<ul><li>(2016), \u00abFrance\u2019s Oedipal Islamist Complex\u00bb <em>Foreign Policy<\/em>, January 7. Disponible en: <a href=\"http:\/\/foreignpolicy.com\/2016\/01\/07\/frances-oedipal-islamist-complex-charlie-hebdo-islamic-state-isis\/\">http:\/\/foreignpolicy.com\/2016\/01\/07\/frances-oedipal-islamist-complex-charlie-hebdo-islamic-state-isis\/<\/a><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Sageman, M. (2004), <em>Understanding Terror Networks<\/em>, Philadelphia: University of Pennsylvania Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Schmid, A. (2017), \u201cPublic Opinion Survey. Data to Measure Sympathy and Support for Islamist Terrorism\u201d, <em>International Centre for Counter-Terrorism &#8211; The Hague. <\/em>Disponible en: <a href=\"https:\/\/icct.nl\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/ICCT-Schmid-Muslim-Opinion-Polls-Jan2017-1.pdf\">https:\/\/icct.nl\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/ICCT-Schmid-Muslim-Opinion-Polls-Jan2017-1.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Skinner, B. F. (1938), <em>The Behavior of Organisms: An Experimental Analysis<\/em>, New York: Appleton-Century-Crofts.<\/p>\n\n\n\n<p>Soufan, A. &amp; Schoenfeld, D. (2016), \u00abRegional Hotbeds as Drivers of Radicalization\u201d, en Varvelli, A. (ed.), <em>Jihadists Hotbeds. Understanding local Radicalization Processes<\/em>. Instituto per gli studi di politica internazionale. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.ispionline.it\/it\/pubblicazione\/jihadist-hotbeds-understanding-local-radicalization-processes-15418\">http:\/\/www.ispionline.it\/it\/pubblicazione\/jihadist-hotbeds-understanding-local-radicalization-processes-15418<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>The Official Spokesman for the Islamic State (a\u00f1o musulm\u00e1n 1435), \u00abIndeed your Lord is Ever Wachful\u00bb, <em>Dabiq<\/em>, No. 4, pp. 6-10.<\/p>\n\n\n\n<p>Tibi, B. (2012), <em>Islamism and Islam<\/em>, Yale University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Tonnessen, T.H. (2017), \u00abIslamic State and Technology \u2013 A Literature Review\u00bb, <em>Perspectives on Terrorism<\/em>, Vol.11, No. 6, pp. 101-111. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.terrorismanalysts.com\/pt\/index.php\/pot\/article\/view\/659\">http:\/\/www.terrorismanalysts.com\/pt\/index.php\/pot\/article\/view\/659<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Torres, M. (2017), \u201cLecciones aprendidas de la lucha contra el yihadismo en Internet\u201d, <em>Documento de opini\u00f3n 04\/17 del Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos. <\/em>Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.ieee.es\/Galerias\/fichero\/docs_opinion\/2017\/DIEEEO04-2017_Lucha_Yihadismo_Internet_MRTorres.pdf\">http:\/\/www.ieee.es\/Galerias\/fichero\/docs_opinion\/2017\/DIEEEO04-2017_Lucha_Yihadismo_Internet_MRTorres.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Vidino, L. (2013), \u201cJihadist Radicalization in Switzerland\u201d, <em>Center for Security Studies<\/em>. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.css.ethz.ch\/content\/dam\/ethz\/special-interest\/gess\/cis\/center-for-securities-studies\/pdfs\/CH_radicalization_report.pdf\">http:\/\/www.css.ethz.ch\/content\/dam\/ethz\/special-interest\/gess\/cis\/center-for-securities-studies\/pdfs\/CH_radicalization_report.pdf<\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Williams, L. (2016), \u201cIslamic State Propaganda and the Mainstream Media\u201d, <em>Lowy Institute for International Policy<\/em>. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.lowyinstitute.org\/publications\/islamic-state-propaganda-and-mainstream-media\">https:\/\/www.lowyinstitute.org\/publications\/islamic-state-propaganda-and-mainstream-media<\/a><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> En particular, se argumentaba que durante dicho periodo de tiempo el Pa\u00eds Vasco era una de las regiones m\u00e1s ricas y con uno de los mayores niveles de autogobierno de toda Europa, que las sucesivas plataformas pol\u00edticas del MLNV pod\u00edan concurrir libremente a las elecciones y que, en definitiva, no exist\u00edan las t\u00edpicas din\u00e1micas de acci\u00f3n\u2013reacci\u00f3n que en otros contextos han provocado la aparici\u00f3n de la violencia o su escalada.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> <em>Yihad<\/em> es un vocablo \u00e1rabe que puede traducirse como \u201cesfuerzo\u201d. En el islam ortodoxo existen dos tipos de <em>yihad<\/em>: la menor, de car\u00e1cter defensivo para combatir a aquellos que atacan las tierras del Islam, y la mayor, relacionada con el esfuerzo personal e interior de cada musulm\u00e1n por superarse y crecer como persona de cara a s\u00ed mismo y a <em>Allah<\/em>. En el caso del yihadismo, el primer significado de yihad es interpretado no solo como defensivo, sino tambi\u00e9n como el derecho a pasar a la ofensiva para defender territorios que se consideran musulmanes o a personas que profesen dicha fe.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> En trabajos anteriores se ha utilizado la denominaci\u00f3n \u201c<em>developed<\/em>\u201d, \u201c<em>democratic<\/em>\u201d, o incluso \u201c<em>modern<\/em> <em>societies\u201d<\/em>. Tambi\u00e9n en la literatura al respecto se ha utilizado la expresi\u00f3n \u201csociedades abiertas\u201d. Se cree que el t\u00e9rmino \u201csociedades occidentales\u201d se ajusta mejor al problema de investigaci\u00f3n que aqu\u00ed se trata, al tiempo que evita introducir matices peyorativos con respecto a otros tipos de sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Adem\u00e1s, dicha doble vertiente de actuaci\u00f3n se corresponder\u00eda aproximadamente con las corrientes <em>top-down<\/em> y <em>bottom-up<\/em>, respectivamente, que ya fueron propuestas por Sageman (2004), aunque con algunos matices diferenciadores.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Esta consideraci\u00f3n de radicalizaci\u00f3n introduce matices t\u00e9cnicos propios de la perspectiva cognitivo-conductual y enfatiza el papel activo del individuo en su propio proceso. En todo caso, es perfectamente compatible con otras habitualmente aceptadas, como por ejemplo la utilizada por Allen (2017: 4) \u201c[\u2026] radicalisation is the process of adopting an extremist belief system, including the willingness to use, support, or facilitate violence, as a method to effect societal change\u2019\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> La Teor\u00eda de la Motivaci\u00f3n de Maslow (1943) es muy \u00fatil cuando estudiamos conductas en entornos como las sociedades avanzadas, en las que pr\u00e1cticamente las necesidades b\u00e1sicas est\u00e1n resueltas. Maslow postula la existencia de cinco grupos de necesidad b\u00e1sicas: fisiol\u00f3gicas, seguridad, amor, reconocimiento y auto estima. Las personas, seg\u00fan Maslow, estamos perpetuamente deseando satisfacer estas necesidades y, adem\u00e1s, tendemos a satisfacer unas antes que otras.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Ver, por ejemplo, Maggiolini &amp; Varvelli (2016: 155) o el apartado \u201cEl discurso religioso y su influencia\u201d en Jalloul Muro y abu Warda (2017).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> El proceso de radicalizaci\u00f3n es visto por algunos como \u201c[\u2026] a product of interplay between push- and pull-factors within individuals\u201d. Entre los primeros factores se encontrar\u00edan: \u201c[\u2026] social, political and economic grievances; a sense of injustice and discrimination; personal crisis and tragedies; frustration; alienation; a fascination with violence; searching for answers to the meaning of life; an identity crisis; social exclusion; alienation; marginalisation; disappointment with democratic processes; polarisation, etc.\u201d Los factores pull, por su parte, englobar\u00edan a: \u201c[\u2026] a personal quest, a sense of belonging to a cause, ideology or social network; power and control; a sense of loyalty and commitment; a sense of excitement and adventure; a romanticised view of ideology and cause; the possibility of heroism, personal redemption, etc.\u201d (Radicalisation Awareness Network, 2016)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> A menudo la literatura al respecto distingue entre dos tipos de radicalizaci\u00f3n. Radicalizaci\u00f3n cognitiva ser\u00eda el proceso a trav\u00e9s del cual un individuo adopta ideas firmemente contrarias a lo com\u00fanmente aceptado, rechaza la legitimidad del orden social establecido y busca reemplazarlo con una nueva estructura basada en un sistema de creencias completamente diferente. Radicalizaci\u00f3n violenta tiene lugar cuando un individuo da un paso m\u00e1s y emplea la violencia como m\u00e9todo para progresar en los objetivos derivados de su radicalizaci\u00f3n cognitiva. Ver, por ejemplo, Vidino (2013: 6).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Ver, por ejemplo, von Bertalanffy (1968) o le Moigne, J.-L. (1994).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Desde el punto de vista t\u00e9cnico de la psicolog\u00eda del aprendizaje, este \u201cambiente de radicalizaci\u00f3n\u201d podr\u00eda describirse como un entorno donde el individuo tiene posibilidad de llevar a cabo acciones violentas, tiene disponibilidad de argumentos para superar posibles barreras morales, existe una clara primac\u00eda de contingencias de reforzamiento de la conducta violenta incipiente y, adem\u00e1s, el desarrollo de una expectativa de consecuencias aversivas se ve dificultado por una sensaci\u00f3n de impunidad dentro del grupo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Se podr\u00edan citar los casos de Afganist\u00e1n, Bosnia o Chechenia. Ver, por ejemplo, Galperin &amp; Sanderson (s.f.).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Alrededor del 14% podr\u00eda haber fallecido en combate mientras que un 30% podr\u00edan haber regresado ya a sus pa\u00edses de origen.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Ver, por ejemplo, Centre for the Prevention of Radicalization Leading to Violence (s.f.) o Ducol (2012).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>&nbsp; En concreto, en p. 110, se dice: \u201cInstead of a top-down process of the terrorist organization trying to recruit new members, it was a bottom \u2013up process of young people volunteering to join the organization. [\u2026] Of course, it was a chance phenomenon\u201d.&nbsp; M\u00e1s adelante, en p. 122, se afirma que \u201cthe process of joining the Jihad, however, is more an bottom-up than a top-down activity\u201d al tiempo que utiliza una met\u00e1fora para sugerir que el papel del reclutador estar\u00eda relacionado con \u201c[\u2026] evaluation and selection more than marketing.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Existe un sesgo importante al considerar el contexto de la radicalizaci\u00f3n con muestras procedentes exclusivamente de individuos convictos. Ver una cr\u00edtica, por ejemplo, en Peco Yeste (2013).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> As\u00ed, con anterioridad a 2016 la propaganda del IS se esforzaba en dar la impresi\u00f3n de que el grupo representaba al Islam victorioso, para posteriormente sustituirla por otra que representaba a los musulmanes sun\u00edes sufriendo el ataque de una coalici\u00f3n de occidentales, jud\u00edos y chi\u00edes, ataque que conducir\u00eda a la batalla final entre en bien y el mal. M\u00e1s tarde, conforme se incrementaban las p\u00e9rdidas territoriales, se a\u00f1adi\u00f3 el mensaje de que en caso de derrota en Siria e Irak las organizaciones afiliadas deber\u00edan continuar la lucha en otras \u00e1reas geogr\u00e1ficas (EUROPOL, s.f.).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MIGUEL PECO YESTE Universidad Complutense de Madrid, Espa\u00f1a Title:&nbsp;A Systemic Approach to Violent Radicalization: Closing the Circle around the \u201cEpic Pathway\u201d Resumen: En este trabajo se propone que el modelo \u201cv\u00eda \u00e9pica en el proceso de radicalizaci\u00f3n\u201d (VEPR), desarrollado en trabajos anteriores y basado en el contexto del autodenominado Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional Vasco, es&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/seguridadinternacional.es\/resi\/html\/una-aproximacion-sistemica-a-la-radicalizacion-violenta-cerrando-el-circulo-alrededor-de-la-via-epica\/\" class=\"\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Una aproximaci\u00f3n sist\u00e9mica a la radicalizaci\u00f3n violenta: Cerrando el c\u00edrculo alrededor de la \u201cv\u00eda \u00e9pica\u201d<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"neve_meta_sidebar":"full-width","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"on","neve_meta_content_width":100,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v15.2.1 - 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