La amenaza yihadista en la Europa del año 2024. Recensión al libro El regreso del terror. Cómo el yihadismo nos desafía

PETER R. NEUMANN[1]

Ed. Rowohlt, Berlín, 2024, 176 págs.

MIGUEL ÁNGEL CANO PAÑOS

Universidad de Granada, España

La publicación del último libro de Peter Neumann no ha podido ser más oportuna, ya que coincide en el tiempo con un resurgimiento de la actividad yihadista en Europa. Baste recordar al respecto el atentado terrorista cometido el pasado 23 de agosto en la localidad alemana de Solingen, donde un joven sirio de 26 años asesinó de varias puñaladas a tres personas que habían acudido a un festival de música (Cano Paños, 2024).

De hecho, Neumann hace referencia al comienzo de su libro a una serie de ataques terroristas acaecidos en Europa entre octubre de 2023 y mayo de 2024. Todos los ataques terroristas fueron casos aislados cometidos por autores individuales. Pero el número de estos casos aislados ha aumentado drásticamente desde octubre de 2023. Además de los cuatro ataques que Neumann describe en detalle a comienzos del libro, en los ocho meses siguientes al 7 de octubre de 2023 se produjeron al menos otros veintitrés ataques yihadistas, intentos de ataque o ataques planeados en Europa Occidental; más de cuatro veces más que en todo el año 2022. La tesis fundamental de este libro es que Europa se encuentra al inicio de una nueva ola de terrorismo, con la cual se verá confrontada el continente durante los próximos años (p. 7).

Como muestra el libro, Europa ya ha experimentado dos oleadas de este tipo en las últimas décadas, cada una de las cuales duró aproximadamente unos diez años. Las mismas comenzaron con un «evento dramático», al que siguió una fase de radicalización y represión, así como un relevo generacional dentro del movimiento yihadista. En ambos casos, el resultado final fue una contra-reacción y un agotamiento.

Para Neumann, el punto central esta vez es la ofensiva terrorista de Hamas del 7 de octubre de 2023 en Israel y el posterior conflicto en Oriente Próximo. Esto no sólo ha dado al movimiento yihadista –el cual estaba en declive a principios de la década– un enorme impulso en su motivación, sino también una nueva narrativa de radicalización. La ola que ahora se avecina tiene tres protagonistas principales: (1) Los ambiciosos y en parte altamente capacitados terroristas del Estado Islámico de la Provincia de Khorasan (ISPK, por sus siglas en alemán); (2) Los muy jóvenes «yihadistas de TikTok», radicalizados principalmente en Internet, y (3) El terrorismo de Estado patrocinado por la Guardia Revolucionaria iraní y sus socios en el llamado «Eje de Resistencia» (Achse des Widerstands) (p. 8).

El libro consta de tres partes, las cuales se encuentran interrelacionadas. La primera parte (pp. 13-48) trata de la lógica de las oleadas yihadistas. El Capítulo 1 («Del enemigo cercano al enemigo lejano», pp. 15-27) ofrece una breve descripción de los orígenes, el desarrollo y las variantes del yihadismo, explicando cómo un movimiento cuyas raíces se encuentran en el mundo de mayoría musulmana pudo alcanzar a Occidente.

La idea de que el terrorismo se desarrolla en ciclos no es desde luego nueva. Hace ya más de veinte años, el historiador estadounidense David C. Rapoport publicó un artículo sobre «las cuatro oleadas» del terrorismo moderno (Rapoport, 2002). En dicho trabajo sostiene que la historia del terrorismo moderno se puede resumir en cuatro oleadas que duraron respectivamente unos cuarenta años. Pero, según la teoría de Rapoport, la última de esas cuatro oleadas, a saber, la religiosa (= yihadista) debería haber terminado en el año 2009, es decir, cuarenta años después de su comienzo. Ahora bien, según Neumann, eso no es exactamente lo que ha sucedido. En lugar de terminar, el terrorismo yihadista ha continuado en la década de 2020, habiéndose incluso renovado desde los acontecimientos del 7 de octubre de 2023 (pp. 15-16).

Para el mencionado autor, el patrón que surge de una visión global del yihadismo moderno no es una ola de cuarenta años –como postula Rapoport– sino más bien varias mini-olas (p. 16).

El Capítulo 2 (pp. 28-38) y el Capítulo 3 (pp. 39-48) describen las dos oleadas yihadistas que han afectado a Europa occidental en las últimas décadas: (1) La oleada provocada por los ataques terroristas contra Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 y (2) la llamada ola de Siria (Syrien-Welle), la cual comenzó con el conflicto en Siria a comienzos de la década de 2010.

Mientras que el yihadismo en Europa, antes de la guerra de Irak, todavía estaba dominado en gran medida por refugiados, solicitantes de asilo e inmigrantes pertenecientes a la primera generación, posteriormente hubo un flujo creciente de jóvenes musulmanes nacidos en Europa que pertenecían a la segunda o incluso a la tercera generación y en los que el centro de su existencia no se encontraba en la patria de sus padres o abuelos, sino en Europa. En los grupos salafistas-yihadistas también se encontraban cada vez más conversos del cristianismo y otras religiones. A partir de entonces, el foco de atención ya no solo se situó en los candentes conflictos dentro del mundo musulmán, sino también en cuestiones y problemas de la política europea, como la discriminación y la islamofobia («prohibición del velo» o caricaturas de Mahoma) (p. 33).

Años más tarde, con la oleada asociada a la guerra de Siria, el autodenominado Estado Islámico (EI), equipado con una agenda global, no sólo luchó contra el gobierno sirio o por su califato, sino también contra Occidente, a más tardar desde 2014. El resultado fue una ola de terror sin precedentes con ataques en casi todos los países de Europa occidental. Al igual que en la ola anterior, hubo también aquí un cambio generacional que modificó dramáticamente el movimiento, al poner en primer plano a un nuevo tipo de autor: el por Neumann denominado «gángster-yihadista» (p. 43). Al final, sin embargo, también aquí se produjo una contra-reacción, esta vez principalmente de carácter militar, que destruyó el califato y refutó así la narrativa de invencibilidad de los yihadistas

Desde el principio, EI consideró sus operaciones de combate como parte de una guerra global. Y la misma no tardó mucho en llegar a Europa. El enfoque de EI fue diferente al de Al Qaeda en la oleada anterior. Se basó menos en la ideología o incluso en la teología y más en la simple venganza, así como en las fantasías violentas con las que inundó Internet y muy especialmente las redes sociales.

Además, la desideologización del salafismo yihadista que vino con el ascenso de EI también amplió el grupo de potenciales reclutas. Los nuevos simpatizantes, seguidores y miembros de EI ya no eran necesariamente estudiantes piadosos que luchaban por una vida temerosa de Dios, sino más bien pequeños delincuentes o buscadores de emociones fuertes que veían a EI como una especie de gang que ofrecía una forma particular de emociones y de ejercer un poder, así como un elemento con el que poder redimir un pasado delincuencial y alejado del Islam. La fuerte presencia de EI en las redes sociales también propició una apertura a seguidores muy jóvenes que buscaban una «contracultura», así como a chicas menores de edad y mujeres jóvenes, muchas de las cuales emprendieron también el camino hacia el llamado califato a partir del año 2014 (p. 44).

La segunda parte de libro (pp. 49-110) trata sobre la ola que se avecina. El Capítulo 4 («El 7 de octubre de 2023», pp. 51-65) aborda las repercusiones de los acontecimientos del 7 de octubre de 2023 en Oriente Próximo y muestra cómo los mismos se convirtieron en el detonante y catalizador de una nueva oleada de terrorismo.

A principios del año 2023, casi nadie se interesaba ya por el terrorismo yihadista. Al contrario: las estrategias de seguridad nacional de casi todos los países occidentales restaron importancia a su potencial de amenaza. El extremismo de derecha se consideraba entonces un peligro mayor, pero especialmente Rusia, cuyo ataque a Ucrania en febrero de 2022 se convirtió en la preocupación primordial. Sin embargo, luego llegó el 7 de octubre de 2023 (p. 51).

Las repercusiones del conflicto no se limitaron a Israel o Gaza. En Europa, millones de personas se interesaron por primera vez en el conflicto de Oriente Próximo y la mayoría simpatizó con los palestinos. Prácticamente en todas partes hubo manifestaciones, campamentos de protesta y otras formas de activismo, principalmente dirigidas contra Israel. En este ambiente también se produjo una movilización de yihadistas, pudiendo afirmarse sin ambages que el 7 de octubre fue el acontecimiento decisivo que puso en marcha un nuevo ciclo de terrorismo (pp. 52-53).

Pero la crítica no se limitó al Estado de Israel. Como se ha demostrado desde el 7 de octubre de 2023, la deslegitimación de Israel a menudo se combina con una hostilidad hacia los judíos y sus propios gobiernos occidentales. De este modo, el conflicto se está expandiendo a objetivos y grupos fuera de Oriente Próximo (p. 57).

Para los yihadistas, esta percepción les ha abierto un camino hacia la radicalización. Porque, si bien el marco del movimiento de protesta «crítico a Israel» no es idéntico al movimiento yihadista (teniendo en cuenta que la mayoría de los manifestantes pro-Palestina no quiere tener nada que ver con los yihadistas), resulta fundamentalmente compatible: La confrontación entre el «Estado judío» y los musulmanes indefensos confirma la narrativa del conflicto religioso. El apoyo a Israel por parte de Occidente evidencia una «guerra (global) contra el Islam». Y la acusación de genocidio llevado a cabo por el Estado hebreo legitima prácticamente todas las formas de violencia. Desde esta perspectiva, la yihad en el sentido de lucha armada es la única respuesta coherente (pp. 60-61).

Los siguientes capítulos del libro describen los diversos elementos que, en opinión de Neumann, jugarán un papel durante esta (tercera) ola. El primero de ellos viene constituido por el ISPK, actualmente la rama más agresiva del EI, el cual está intentando con todas sus fuerzas llevar a cabo ataques en Europa (Capítulo 5, «Khorasan está en todas partes», pp. 66-80).

La irrupción del ISPK en la escena yihadista tiene sin duda consecuencias importantes para Occidente: Después de varios años de relativa calma, vuelve a aparecer una organización terrorista agresiva, experimentada y bien organizada que tiene tanto la intención como la capacidad de llevar a cabo ataques en Occidente, utilizando de forma particular a Alemania como base (p. 69).

Sus combatientes están entre los más experimentados del mundo, habiendo muchos de ellos luchado no sólo en Afganistán, sino también en Oriente Medio. Además, su composición resulta más heterogénea que la de otras ramas de EI. Además de afganos, el ISPK ha reclutado en toda Asia Central, pero especialmente en Tayikistán. Su orientación internacional se refleja así mismo en la propaganda: Con «Al-Azaim», el ISPK dispone de una «agencia mediática» que está presente en todos los canales de redes sociales, produciendo sus vídeos, revistas online y noticias, además del pastún y el urdu, también en todos los idiomas de Asia Central, así como en árabe, farsi, ruso e inglés (p. 72).

Desde una perspectiva de Europa (occidental), todo esto puede parecer en un principio tranquilizador, porque el ascenso del ISPK ha difuminado territorialmente aún más a EI, y las áreas relevantes para el ISPK, especialmente Rusia e Irán, están (en su mayoría) relativamente lejos de Europa Occidental. Sin embargo, esto es un error, porque en realidad la organización está trabajando intensamente para llevar a cabo ataques en Occidente (p. 76).

Con su fuerte actividad en las redes sociales, esta organización también intenta motivar a sus seguidores occidentales a llevar a cabo asesinatos por iniciativa propia (hasta la fecha, ya se han publicado más de treinta números de su revista en línea Voice of Khorasan) (p. 79). A partir de lo expuesto por Neumann, resulta interesante la Tabla 1 (p. 80), donde se muestran las detenciones en el contexto de ataques planificados por el ISPK en Europa occidental entre abril de 2020 y abril de 2024.

A continuación, Neumann se detiene a analizar el ascenso de los llamados «yihadistas de TikTok» (Tik-Tok-Dschihadisten), algunos de ellos adolescentes muy jóvenes, que se radicalizan con la ayuda de las redes sociales (Capítulo 6, «Yihadistas de TikTok», pp. 81-96).

En este sentido, existen muchos indicios que indican que lo que la mayoría de los expertos casi habían descartado hace diez años, resulta hoy posible, a saber, que las fases de un proceso de radicalización yihadista transcurran exclusivamente online, desde el interés inicial, pasando por el acercamiento y la socialización, hasta la planificación de un ataque. El resultado es el surgimiento de un nuevo grupo demográfico de yihadistas, concretamente adolescentes muy jóvenes, los cuales se radicalizan en Internet y luego preparan ataques terroristas, ya sea como autores individuales o como parte de grupos virtuales. Desde el 7 de octubre de 2023 se han documentado en Europa quince casos de este tipo (algunos con varias personas implicadas). Se trata de un nuevo desarrollo que podría convertirse en una grave amenaza, especialmente si los jóvenes aspirantes a terroristas logran establecer contactos con actores más experimentados (pp. 82-83).

Un acontecimiento relativamente nuevo en el contexto de los procesos de radicalización yihadista es, para Neumann, el ascenso de influencers islamistas. Al igual que en otras áreas, de un tiempo a esta parte existen también sujetos en el espectro islamista que tienen un alcance y una reputación especiales en las redes sociales y, por lo tanto, pueden influir en la forma de pensar y en el comportamiento de sus seguidores. Un ejemplo de ello viene constituido por la presencia en Internet de personajes como Mohammed Hijab (Reino Unido) o Ibrahim El-Azzazi (Alemania). De forma semejante a los predicadores callejeros de antaño, los actuales influencers islamistas son a menudo figuras carismáticas que argumentan elocuentemente y están familiarizadas con el mundo vital de sus seguidores. Aunque por regla general suelen ser de mayor edad, saben perfectamente lo que es un «reto TikTok» y entienden exactamente qué problemas tienen sus seguidores con sus padres, profesores o la policía. Y lo más importante, por supuesto: Estos influencers se presentan como autoridades en el Islam y ofrecen con su interpretación de la fe un sistema completo que promete identidad, orientación y respuestas a todas las preguntas (p. 87).

Como muestra un análisis de los atentados terroristas y ataques planificados desde el 7 de octubre, un mayor uso de Internet está muy probablemente relacionado con una edad más temprana, un desinterés por la ideología y un menor apego a los lugares físicos. Esto crea un tipo de autor completamente nuevo: El terrorista adolescente que se ha radicalizado casi por completo en Internet.

La Tabla 2 (p. 96) proporciona una descripción general de todos los ataques terroristas con un trasfondo salafista-yihadista planificados y llevados a cabo en Europa Occidental en los ocho meses posteriores al 7 de octubre de 2023. Dichos datos muestran inicialmente un aumento considerable de la actividad yihadista. Durante el período observado se produjeron en Europa occidental seis ataques y un total de veintiún casos de planificación de atentados terroristas. En comparación con los datos de Europol para el año 2022, el número de ataques llevados a cabo y planificados se ha más que cuadruplicado. Lo que también llama la atención es la corta edad de la mayoría de los detenidos. De las cincuenta y nueve personas que participaron en la planificación o la ejecución de los ataques, treinta y ocho eran adolescentes y jóvenes, es decir, con edades comprendidas entre los trece y los diecinueve años. Esto corresponde a una proporción de casi dos tercios (64,4%) de los detenidos y es significativamente mayor que en oleadas anteriores.

Por último, la segunda parte del libro finaliza haciendo referencia al papel de Irán y su red internacional (Capítulo 7, «Eje de Resistencia», pp. 97-110).

Desde hace décadas, el gobierno iraní viene librando una guerra en la sombra, a menudo despiadada, contra sus oponentes, sobre todo Estados Unidos e Israel. La punta de lanza es el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, una organización militar independiente fundada por el líder revolucionario Jomeini inmediatamente después de la Revolución Islámica en 1979. Con el paso de los años, la Guardia Revolucionaria se ha convertido en un «Estado dentro del Estado», disponiendo entretanto de su propia fuerza armada, un servicio secreto, las temidas milicias «Basich» que actúan contra los disidentes en todo el país, así como un «gigantesco» imperio económico.

Bajo su liderazgo ha surgido también una alianza informal, con cuyo apoyo Irán lucha contra sus enemigos dentro y fuera de la región. Esta alianza es de naturaleza tanto política como militar e incluye actores tanto estatales como no estatales. Sus miembros más destacados son la organización libanesa Hezbolá, la palestina Hamas, la Yihad Islámica Palestina (YIP), el gobierno sirio de Bashar al-Assad, el movimiento yemení «Ansar Allah» (más conocido como los hutíes), así como una serie de milicias chiíes en Irak. Desde la década de 2010, esta alianza es conocida como el «Eje de Resistencia» (pp. 98-99).

El terrorismo patrocinado por el Estado iraní y llevado a cabo por la Guardia Revolucionaria y sus socios en el «Eje de Resistencia» es, por tanto, para Neumann, el tercer componente de la próxima ola. Se trata también aquí de terrorismo yihadista, ya que todos los actores –la Guardia Revolucionaria, Hamas y Hezbolá– son islamistas que justifican su violencia por motivos religiosos. Esto desde luego no significa que formen una unidad o cooperen con otras corrientes del yihadismo, como el ISPK o los yihadistas de TikTok. Justo lo contrario: Desde la perspectiva de Irán y de la organización Hezbolá, los salafistas yihadistas constituyen para ellos una amenaza porque estos ven a los chiíes como «apóstatas». Y Hamas también tiene una relación complicada con los salafistas yihadistas, en la mayoría de los casos de rechazo o incluso hostil.

Lo que les une, a pesar de todas sus diferencias, es una ideología que ve el avance de la modernidad occidental como un peligro para el Islam y, por tanto, quieren combatirlo violentamente (p. 109).

El Capítulo 7 finaliza con una Tabla 3, donde se reproduce un listado de los atentados planificados por Irán en Europa occidental, de junio de 2018 a junio de 2024 (p. 110). Conviene señalar que en dicha tabla se echa en falta el intento de asesinato del político español Alejo Vidal-Quadras el pasado 9 de noviembre de 2023. Según investigaciones policiales, el autor material del atentado actuó por encargo del régimen iraní.

La tercera parte del libro (pp. 111-148) aborda las consecuencias y los desafíos para Europa. Dos aspectos en particular se colocan aquí en un primer plano: El Capítulo 8 («Amenaza a la vida judía», pp. 113-125) está dedicado a la situación de los judíos europeos, los cuales, como consecuencia de las repercusiones del 7 de octubre, se sienten existencialmente amenazados por el creciente antisemitismo y el peligro de ser víctimas de ataques yihadistas.

Durante mucho tiempo, los ataques antisemitas fueron perpetrados principalmente por sujetos pertenecientes a la extrema derecha, pero últimamente también han sido cometidos especialmente por islamistas. Cada vez que surgían tensiones en Oriente Próximo, los incidentes antisemitas aumentaban en Europa porque se culpaba a los judíos por las acciones del «Estado judío» de Israel. Durante la década de 2010, los judíos se convirtieron cada vez más en blanco de los yihadistas, cuyos ataques estaban dirigidos desproporcionadamente contra individuos o bien contra la propia vida judía –así, por ejemplo, la escuela judía de Toulouse (2012) o el museo judío de Bruselas (2014) (p. 114).

Pero los acontecimientos del 7 de octubre y los que siguieron han reavivado el debate sobre la posibilidad de la vida judía en Europa. Desde la perspectiva de los judíos europeos, la nueva ola de terror no se desarrolla en el vacío, sino que avanza hacia una comunidad que ya de por sí se encuentra bajo presión (p. 115).

El Capítulo 9 («Radicalización de la derecha», pp. 126-139) explica cómo el creciente yihadismo podría alimentar la polarización social e incluso el terrorismo de extrema derecha.

Lo que a primera vista suena como un relato de conspiración paranoica se ha convertido a lo largo de los últimos años en la narrativa dominante de los partidos populistas de extrema derecha. Para ellos, el terrorismo yihadista ya no constituye un fenómeno marginal que sólo unos pocos musulmanes apoyan, sino que es más bien parte de una campaña sistemática que enfrenta a un Islam monolítico contra Europa y en la que la mayoría de los musulmanes que habitan en el Viejo Continente participan de una forma u otra. Las conclusiones que extraen son claras: primero, el Islam es incompatible con la idea occidental de Europa; segundo, cualquier musulmán que se tome en serio su identidad religiosa resulta sospechoso; tercero, en lugar de limitarse a luchar contra el terrorismo, Europa debe ocuparse de hacer retroceder al «Islam» y a todos sus seguidores de las sociedades occidentales. Expresado en otras palabras: La respuesta correcta a la supuesta guerra del Islam contra Occidente debe ser una guerra de Occidente contra el Islam. Irónicamente, ello es exactamente lo que Al Qaeda y EI vienen reprochando a Occidente desde hace años (pp. 129-130).

El libro finaliza con una serie de pautas y recomendaciones («Lo que debemos hacer ahora», pp. 140-148), las cuales deben ayudar a evitar los errores del pasado.

Llegados a este punto, Neumann señala que en lo que sin duda tienen razón los escépticos es en el argumento de que una nueva ola de terror no es inevitable. No existe así ningún automatismo según el cual la inminente oleada deba producir tantos ataques o durar tanto como las anteriores. La historia ofrece ciertamente patrones, pero la misma nunca se repite de forma exacta. Sin embargo, el conocimiento de la dinámica de las pasadas oleadas de terrorismo debería ayudar a preparar nuestra atención para los desafíos futuros (p. 144).

Al respecto pueden resultar útiles los siguientes principios:

1. El primer principio es: priorización equilibrada. Tras varios años de relativa calma, la amenaza del yihadismo ha vuelto a convertirse en el mayor desafío, y esto debería reflejarse en las actuaciones de políticos y autoridades. Al mismo tiempo, tanto el islamismo como el extremismo de derecha constituyen las dos amenazas extremistas más serias a largo plazo para la democracia liberal, por lo que las fuerzas de seguridad deben estar posicionadas de tal manera que puedan –llegado el caso, al mismo tiempo– controlar a ambas amenazas.

2. Un segundo principio es la represión selectiva. La represión siempre debe ser selectiva y orientada a soluciones. Esto significa desarrollar una serie de enfoques diferentes para problemas complejos. Con respecto al ISPK, esto puede incluir deportaciones y controles más estrictos en las fronteras. En el caso de Irán, se trata de ejercer presiones políticas y de elaborar una lista de aquellos grupos y organizaciones terroristas afiliados a la Guardia Revolucionaria iraní, así como decretar la prohibición de asociaciones vinculadas con Hamas o Hezbolá.

3. El tercer principio tiene que ver con la prevención paciente. Las instituciones que impulsan programas de prevención eficaces necesitan financiación a largo plazo que esté disponible incluso si no se produce ningún ataque terrorista durante un lapso temporal relativamente extenso. Paralelamente, las ofertas de prevención deben responder más rápidamente a los nuevos desafíos, como la radicalización de menores de edad o de refugiados. También necesitan disponer de enfoques nuevos y creativos cuando se trata de trabajar en Internet y en las redes sociales.

4. El cuarto principio: Es mejor resolver conflictos que abrir otros nuevos. En lugar de empantanarse en «aventuras» de política exterior en nombre de la lucha contra el terrorismo, Europa y Occidente deberían trabajar para prevenir o poner fin a los conflictos militares existentes. Especialmente las guerras civiles son las mayores «productoras» de terrorismo y, por lo tanto, su disminución también tendría un efecto positivo en la situación de amenaza que se cierne sobre Europa. Naturalmente, esto es particularmente cierto con respecto al conflicto de Oriente Próximo, donde Europa, a pesar de todos los problemas y resistencias existentes, debería impulsar una solución de dos Estados.

5. Quizá el principio más importante de todos está dirigido no sólo a la política, sino a la sociedad en su conjunto. El mismo es el siguiente: Reaccionar, pero no sobrerreaccionar. Debemos tener cuidado de que la reacción al terrorismo yihadista no fomente la división y la polarización; que es lo que, en última instancia, buscan los yihadistas. Cuando los políticos enfrentan a personas entre sí en nombre de la lucha contra el terrorismo o colocan a grupos de población enteros bajo sospecha generalizada, esto no ayuda a la lucha contra el terrorismo, sino que más bien la perjudica. Poner fin al terror de los yihadistas sin permitir que se rompa la cohesión social: Ese es el desafío más importante y probablemente más difícil al que se enfrentará Europa en los próximos años (pp. 145-148).

En definitiva, la última de obra del reputado experto en terrorismo Peter R. Neumann supone una lectura obligatoria para todos los interesados en el estudio del terrorismo yihadista; fenómeno que, no cabe duda, continuará suponiendo una amenaza para la sociedad occidental en los años venideros. Dada la actualidad y riguroso análisis efectuado por Neumann, el cual se ve reforzado un número importante de citas bibliográficas, es de esperar que la obra sea traducida próximamente a otras lenguas, como el inglés o incluso el español.

Nota sobre el autor:

Miguel Ángel Cano Paños es Catedrático de Derecho penal y Criminología en la Universidad de Granada. Correo electrónico: macano@ugr.es

Referencias

Cano Paños, Miguel Á. (2024), “Terrorismo yihadista en Alemania en el año 2024. Elementos de interés para España”, Global Strategy, 5 de septiembre: https://global-strategy.org/terrorismo-yihadista-alemania/

Rapoport, David C. (2002), “The Four Waves of Rebel Terrorism and September 11”, Anthropoetics, Vol. 8, No. 1.


[1]Título original: Die Rückkehr des Terrors. Wie uns der Dschihadismus herausfordert, Ed. Rowohlt, Berlín, 2024. Peter R. Neumann es profesor de Estudios de Seguridad en el King’s College de Londres y ha dirigido allí durante mucho tiempo el Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización (ICSR, por sus siglas en inglés). Como experto solicitado internacionalmente, Neumann fue durante el año 2017 Representante Especial de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Además, asesora a la Comisión Europea sobre temas relacionados con el extremismo. Después de su muy elogiado libro El nuevo desorden mundial (Die neue Weltunordnung) publicado en Alemania en el año 2022, apareció un año más tarde La lógica del miedo. El peligro de la extrema derecha y sus raíces (Logik der Angst. Die rechtsextreme Gefahr und ihre Wurzeln). Relacionado con la temática que aquí se aborda debe también destacarse su libro Los nuevos yihadistas (Die neuen Dschihadisten), aparecido en el año 2015. Conviene señalar que muchas de sus obras han sido traducidas al inglés.