Introducción

DR. ÁNGEL GÓMEZ DE ÁGREDA

Coronel (en reserva) del Ejército del Aire y del Espacio, España

Title: Introduction

Para citar este artículo/To cite this article: Ángel Gómez de Ágreda, <<Introducción>>, Revista de Estudios en Seguridad Internacional, Vol. 12, No. 1, (2026), pp. i-iii. DOI: http://dx.doi.org.10.18847/1.23.1

Regresar a China siempre es regresar a otro lugar, dice Julio Ceballos en “El calibrador de estrellas”. China es inabarcable. No por su tamaño, ni por su población, ni por su historia, aunque también por todos esos factores. China parece desdoblarse sobre sí misma del mismo modo que de cualquier callejón sin salida aparente surge una ciudad completa bullendo vida y actividad.

Los siguientes textos no pretenden abarcar China, pero sí aspiran a ponerla en contexto, a proyectarla en el mundo desde distintos aspectos. El Imperio del Centro no utiliza solo su poder gravitacional, extiende también sus tentáculos desde el poder de la tecnología y de la economía, desde el ámbito diplomático, desde el poder duro de su modernizado Ejército Popular de Liberación y desde el poder blando de su creatividad.

Hemos evitado de forma consciente presentar a China con un capítulo generalista. China no necesita presentación. Ni es, como decíamos, abarcable en un capítulo.

El profesor Claudio Feijóo comienza por describir cómo el liderazgo chino hizo su propia lectura histórica y concluyó que la política industrial debe aspirar a reorganizar todo el ecosistema productivo sin limitarse a sectores concretos. A pesar de que el proceso pueda generar ineficiencias, tensiones financieras o la enorme sobrecapacidad a la que hemos llegado; a pesar de la enorme competencia y el decreciente consumo interno; a pesar de las dependencias internacionales, China tiene que asumir su papel como competidor tecnológico, industrial y geopolítico global.

La tecnología sirve de acelerante en el proceso de generar innovación, competitividad, productividad y liderazgo. Por eso, China puede no ser todavía el líder mundial en la generación de tecnología, pero sí es probable que ocupe la primera posición en su aplicación práctica al día a día de todos los sectores de su sociedad.

El Partido Comunista Chino (PCCh) no admite etiquetas clásicas. Sus políticas recurren a fórmulas económicas básicas y probadas. Eso sí, trazadas sin tiralíneas en pos de un objetivo a largo plazo. En su persecución, el fundamento de su legitimidad política -su centro de gravedad, en términos militares- es la cohesión social.

A la hora de proyectarse fuera de sí misma, la guía es el Pensamiento diplomático de Xi Jinping, como recoge el capítulo de la profesora Huiling LUO. Su referencia a los “cambios inéditos en un siglo” se ha popularizado en los últimos tiempos y se ha vinculado al relevo entre Occidente y Oriente, y al declive del sistema de gobernanza mundial derivado de Bretton Woods. El centenario del PCCh en 2021 se vinculó con la consecución del estatus de sociedad moderadamente próspera. El de la República Popular, en 2049, deberá traer una nación socialista moderna, próspera, fuerte, democrática, avanzada en cultura y en ecología. En China, lo que en otros países son eslóganes, son dictados políticos.

Con su Pensamiento diplomático, Xi pretende promocionar la transformación de la gobernanza global, definir las relaciones entre las grandes potencias y la articulación entre seguridad y desarrollo. La primera aspira a construir un futuro compartido para la Humanidad sobre la base del desarrollo, la seguridad, la civilización y la gobernanza. La segunda propugna un mundo multipolar en el que China se muestra no alineada, no confrontacional y no agresiva. La tercera busca una aproximación global a la seguridad humana.

Esta diplomacia y estas aspiraciones se sustentan en una capacidad de influencia de China en el mundo. El General Dr. José Gonzálvez aborda las bazas de que se está dotando la nación relacionadas con el poder duro militar. Coherente con su política de no ejercer la injerencia, ni permitirla, se orienta a la disuasión y a la protección de sus intereses vitales mediante una estrategia de denegación de acceso. Su capacidad de proyección de fuerza es todavía incipiente más allá de su espacio próximo.

El Ejército Popular de Liberación sigue todavía en proceso de reorganización. La industria militar nacional ha evolucionado en pocos años hasta ser capaz de liderar numerosos procesos de generación de capacidades de forma autóctona. Sus importaciones de armamento se han reducido de forma consecuente y, aunque las exportaciones todavía tienen un amplio margen de crecimiento, el mismo desarrollo tecnológico galopante no deja de ofrecerle nuevas oportunidades.

A continuación, el Dr. Javier Fernández explora el, hasta hace poco, casi inexistente ámbito de la influencia cultural china moderna. Para ello, la comparación con un referente regional como es Japón resulta absolutamente pertinente. El donghua, el fenómeno de la animación china es una forma de diplomacia cultural comparable al anime japonés o coreano.

Lejos de ser trivial y efímera, la animación se sitúa en la intersección del entretenimiento y la ficción con la propaganda o la sátira política. Es una herramienta ágil y adaptable para la difusión de ideas, para lo que alguna vez he definido como la “guerra en la gente” o en la mente.

Explorado el poder -duro y blando- de China, la periodista Georgina Higueras presenta la relación entre Rusia y China como el resultado de una historia turbulenta y la amistad de conveniencia entre sus líderes y sus países. Estados Unidos se dibuja en el horizonte como el catalizador último de esta relación.

Rusia pasa a formar parte de los planes de China -y no al revés en esta ocasión- y a estar invitado a la mesa que preside Xi. Resulta particularmente interesante la descripción de la evolución de la relación entre ambos países y los límites de esta.

A continuación, ofrezco una visión que pretende situarse en lo alto de la frontera helada entre China e India para interpretar esta otra relación entre potencias grandes. No es posible, por supuesto, limitarse a analizar a los dos países más poblados del mundo fuera del contexto regional en el que compiten y colaboran, en el que se vigilan de reojo mientras se mantienen atentos a equilibrar los movimientos del resto de los actores globales y regionales.

El multialineamiento indio implica no solo equidistancias más o menos calculadas, sino también multiplicidad de focos respecto a las que mantenerlas. La relación entre los dos países se define más por esos equilibrios que por la convergencia o divergencia de sus intereses. Incluso sus respectivas alianzas estratégicas parecen situarse como en un móvil infantil en continuo movimiento.

El libro culmina con un texto del Dr. Carlos Martín sobre la visión y la narrativa china respecto de un espacio tan trascendental como la América Hispana. China adopta la visión interesada de raíz anglosajona sobre la etapa virreinal hispana. Esto le permite presentar como colonial lo que fue un proceso civilizacional y diferenciar su presencia actual de la europea. La comparativa con el tratamiento estadounidense del fenómeno de la Hispanidad está también presente en el análisis.

Más que conclusiones sólidas, pero erróneas, los textos ofrecen pinceladas, trazos sueltos de caligrafía que aspiran a cobrar sentido leídos en su conjunto.

Sobre el autor:

Ángel Gómez de Ágreda es Coronel en la reserva del Ejército del Aire y del Espacio. Ha sido paracaidista y piloto de aviones de transporte. Fue profesor de Estrategia y Relaciones Internacionales en el Centro Superior de Estudios de la Defensa, jefe de cooperación en el Mando Conjunto de Ciberdefensa, Jefe del Área de Análisis Geopolítico del Ministerio de Defensa y Agregado de Defensa en las embajadas de España en Corea del Sur y Japón.