La Unión Europea: el viaje a ninguna parte, a la sombra del prólogo del Informe Draghi

ANDRÉS DE CASTRO

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), España

Title: European Union: A Voyage to nowhere as Extracted from Draghis´Report Prologue

Resumen: Este artículo analiza el prólogo del informe Draghi con la intención de determinar qué problemática se observa y cuáles son las estrategias que se quieren emplear para atajarla. Así, se distinguen los principales argumentos, que se analizan en virtud de los datos disponibles, llegando a la conclusión de que existe una distorsión entre el análisis, las vías propuestas y la realidad. Obedeciendo a la implementación de una agenda liberal, contraria a los intereses de los Estados miembros que acusan un nivel creciente de problemas económicos, políticos y sociales, algunos de los cuales se describen en este artículo. Para desarrollar la investigación, se han analizado datos cuantitativos y cualitativos de fuentes europeas, gubernamentales y no gubernamentales y se ha desarrollado un grupo de discusión con preguntas semi-estructuradas. En la parte final del capítulo se abren preguntas de investigación sobre el “futuro” de la Unión Europea y se reflexiona sobre la sombría situación de España en el contexto de la UE. 

Palabras clave: Unión Europea; Informe Draghi; España; Liberalismo; Democracia.

Abstract: This article analyzes Draghis´ report prologue with the intention of determining what problems are observed and what strategies are intended to be used to address them. Thus, the main arguments are outlined, and are analyzed based on the available data, reaching the conclusion that there is a distortion between the analysis, the proposed routes and reality. In accordance with the implementation of a liberal agenda, contrary to the national interests of the Member States that are experiencing a decaying level of economic growth, and increasing political and social problems, some of which are described in this article. To conduct this research, quantitative and qualitative data from European, governmental and non-governmental sources has been analyzed and a focus group with semi-structured questions has been carried out. In the final part of the chapter, research questions are formed about the “future” of the European Union and the situation of Spain in the context of the EU is analyzed.

Keywords: European Union; Draghi Report; Spain; Liberalism; Democracy.

Para citar este artículo/To cite this article: Andrés de Castro, <<La Unión Europea: el viaje a ninguna parte, a la sombra del prólogo del Informe Draghi>>, Revista de Estudios en Seguridad Internacional, Vol. 10, No. 2, (2024), pp. 29-45. DOI: http://dx.doi.org.10.18847/1.20.4

Introducción

En septiembre de 2024, la Comisión Europea publicó un informe de sesenta y nueve páginas titulado “The future of European competitiveness”, liderado por Mario Draghi. Como consecuencia, se hace referencia informal a él como el “Informe Draghi”.

Este documento se compone de un prólogo -compuesto a su vez por tres partes- y seis capítulos dedicados a: (1) el nuevo paisaje europeo, (2) la innovación, (3) el plan de descarbonización y competitividad, (4) mejora de la seguridad y reducción de la dependencia, (5) las inversiones financieras y (6) el fortalecimiento de la gobernanza. 

Si bien sería de gran interés poder analizar todos los elementos que componen este informe, dadas las limitaciones propias de este artículo, nos vamos a centrar solamente en la primera parte del prólogo, y vamos a realizar un análisis de cada uno de los argumentos principales del texto, contextualizándolos en teoría de Relaciones Internacionales y Estudios de Seguridad. Y combinándolos con los datos de los que disponemos para analizar críticamente la situación actual de la Unión Europea a la luz -o más bien a la sombra- del Informe Draghi.

Análisis del prólogo

El prólogo manifiesta que existe una desaceleración del crecimiento (slowing growth) en la Unión Europea (UE) y que hay una brecha cada vez más amplia entre el PIB de Estados Unidos (EE. UU.) y el de la UE. Cuestión que achaca a desaceleración de la productividad y ésta, a su vez, al sector tecnológico.

El prólogo del referido informe ignora las causas de la desaceleración del crecimiento en Europa, asunto que ha sido tratado por Arnal y Feás (2024: 40), que observan diecinueve de ellas, que transcribimos aquí de manera literal:

  1. La UE es un mercado único que funciona con menos dinamismo, especialmente en los servicios.
  2. Existe un menor acceso al capital riesgo (aunque la inversión privada es mayor).
  3. Hay un menor acceso a fuentes alternativas de financiación, con excesiva dependencia de la financiación bancaria.
  4. Existe un peor comportamiento de la cotización de las acciones bancarias (aunque sus principales ratios de solvencia, liquidez y morosidad, entre otros, siguen mejorando, y resistieron con éxito las turbulencias financieras precipitadas en marzo de 2023).
  5. Refieren una menor inversión pública (aunque la brecha se ha ido reduciendo).
  6. La UE gasta mucho menos en I+D+i.
  7. Manifiestan una ausencia de grandes diferencias en el número de patentes, aunque con menor aplicabilidad a la actividad empresarial por la parte europea.
  8. Existen unos mayores costes energéticos para las empresas, pero con una creciente penetración de las energías renovables
  9. Mejor circularidad en la UE (circularity).
  10. Existe una digitalización relativamente escasa (se aprovecha menos el capital no físico).
  11. La UE tiene una tasa de empleo más baja, (aunque con diferencias cada vez menores), un desempleo más elevado y un mayor porcentaje de población activa sin estudios secundarios.
  12. En la Unión Europea, poco más del 25% de la población tiene competencias digitales por encima del nivel básico, y sólo el 4,6% de la población de 15 a 74 años trabaja como especialista en TIC.
  13. Manifiestan que existe una cuota mayor, aunque decreciente, de las exportaciones mundiales 10% de EEUU frente al 14,6 de la UE, y una mejor balanza por cuenta corriente.
  14. Un grado decreciente de complejidad económica de los bienes producidos.
  15. Menor productividad total de los factores.
  16. Normativa más prolija y compleja.
  17. Un tamaño medio de empresa mucho menor.
  18. El tamaño del sector público varía considerablemente entre los Estados miembros de la UE.
  19. Y un entorno normativo estable, pero con diferencias significativas entre los Estados miembros en cuanto a la eficacia de sus sistemas judiciales.

Así mismo, llama la atención la gran cantidad de datos existentes que se ignoran en el informe Draghi, como por ejemplo el Producto Interior Bruto (PIB) en Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) con referencia al PIB mundial. Con el objeto de analizar la evolución, hemos introducido los datos de la UE, EE. UU., República Popular China, Alemania, Francia y España en la plataforma del Fondo Monetario Internacional (FMI), como se muestra en el gráfico 1.

Gráfico 1. Producto Interior Bruto (PIB) en Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) con referencia al PIB mundial

Fuente: FMI (2024).

En consecuencia, el porcentaje de PIB en PPA correspondiente a la Unión Europea -tenidos en cuenta, por supuesto, los cambios en su composición-, es del 27,7% en el año 1980. Seis años más tarde, se produce el ingreso de España y Portugal (Europa de los 12) y el porcentaje se reduce al 25,88%. En 2024 ese porcentaje es del 14,41%, es decir un 48% menos en 44 años.

El porcentaje de Alemania en 1980, antes de la reunificación, era de 6,97% frente al 3,09% del año 2024. Un 55,7% menos en 44 años.

El de Francia, miembro fundador de la Organización, es de 4,48 en 1980 en y de 2,24 en 2024. Exactamente un 50% menos en 44 años.

El porcentaje de PIB en PPA correspondiente a España en 1980, (presidente Suárez y dos años después de la ratificación de la Constitución del 78) era del 2,37% del PIB mundial (PPA). En 2024 es del 1,37%. Un 42,2% menos de producción de bienes y servicios respecto al resto de Estados en 44 años. El 2% se alcanza en 2006 durante la presidencia de Zapatero y desde ahí se desciende a los números actuales (1,37%).

Lo anterior es consecuencia de varios factores, entre los que se incluye y destaca la evolución de las exportaciones europeas que puede observarse en el gráfico 2, que muestra una tendencia claramente descendiente.

Gráfico 2. Porcentaje de exportaciones de la Unión Europea frente a exportaciones mundiales

Fuente: Arnal & Feás (2024).

Uno de los elementos importantes que explica la posibilidad de exportar en el contexto de asegurar una buena competitividad de la industria son los precios de la energía. Así, el Informe manifiesta que Europa ha perdido de manera abrupta a su mayor proveedor de energía, Rusia. Es por tanto interesante analizar la evolución de los precios de gas natural entre 2014 y 2024 y observar el impacto que la guerra de Ucrania ha tenido en el precio que la Unión Europea ha tenido que pagar por él. No así Estados Unidos. Siendo una fuente fundamental de la pérdida de competitividad que no menciona el informe como tal, simplemente hace mención al cambio.

Gráfico 3. Precios mensuales del gas natural en dólares por millones de British Thermal Units (BTU)

Fuente: Arnal & Feás (2024).

Sin embargo, no es cierto que los Estados Miembros hayan perdido de manera abrupta a su proveedor, que según datos del Real Instituto Elcano pasan de suponer el 42% del gas natural en 2021 al 14% en 2023, con planes de seguir adquiriéndolo hasta el año 2027 (Urbasos, 2024).

En cuanto al petróleo y sus derivados, se ha detectado el uso de intermediarios como India (Council of the European Union, 2024) que compran petróleo ruso y lo revenden a Europa, aumentando con ello el precio tanto del transporte como de la comisión por sus servicios. Reduciendo, por tanto, la competitividad de la vida en Europa. Tanto a nivel de las empresas como de la propia fuerza de trabajo.

El Informe reconoce la falta de fuerzas de la UE para actuar en todas las áreas en las que le gustaría: (1) ser líderes en nuevas tecnologías, (2) ser el adalid/faro de la responsabilidad climática (beacon), (3) ser un jugador independiente en la arena internacional.

Es interesante la respuesta a la combinación entre el primero de los elementos, las nuevas tecnologías y la responsabilidad climática. Elementos propios de la ideología liberal que han hecho que la Unión Europea se vea muy perjudicada en una de sus industrias clave, que emplea (directos e indirectos) a 13,8 millones de personas, el 6,1% de los trabajadores en la Unión. Que son responsables de la producción de 14,8 millones de vehículos en 255 plantas repartidas por el Continente según datos del Parlamento Europeo (2024).

El diseño y posterior implementación de una agenda ideológica (liberal) contraria a los intereses de los Estados miembros, hizo que las élites políticas europeas plantearan la necesidad de prohibir la venta de vehículos que generaran emisiones en al año 2035 (Parlamento Europeo, 2022). En un territorio que supone menos del 15% de la producción de bienes y servicios en un año.

En definitiva, en palabras de Draghi, ser el adalid, el faro, para los demás. Destruir la  industria europea primero para que otros puedan animarse y destruir también la suya. Las primeras implicaciones se vieron en el cambio de la compra de los vehículos que suponían una alternativa al diésel y a la gasolina, que pasaron del 75,4% en el año 2020 al 48,9% en 2023, una reducción del 54,19% en tres años.

Gráfico 4. Nuevas ventas de coches en la Unión Europea con base a la energía utilizada, 2020-2023

Fuente: European Parliament (2022).

Las implicaciones para la industria, sin embargo, estuvieron directamente relacionadas con el origen de esos vehículos y la tecnología que utilizaban, para la que los mercados asiáticos (entre ellos China) estaban mucho más preparados.

Gráfico 5. Porcentaje del mercado de coches de la Unión Europea que tienen batería y que proceden de China o de marcas chinas

Fuente: European Parliament (2024).

Así, la importación de vehículos tanto fabricados en China como por empresas de titularidad china pasó del 4,9% en 2020 al 29,3 en 2023, es decir, un incremento del 598% en tres años.

Lo anterior se vincula con la tercera intención, declarada por Draghi, ser un actor independiente en las Relaciones Internacionales. Si conectamos esa afirmación con el mercado de la automoción, observamos que la Comisión Europea decidió imponer unos aranceles a los vehículos chinos del 45,3% (Blenkinsop, 2024). Lo anterior en contra de la opinión de Alemania, expresada por su canciller (Le Monde, 2024), en un contexto en el que Francia se ve beneficiada de los aranceles al vehículo chino, ya que no exporta a China y los vehículos chinos sin arancel (o con un arancel menor) serían devastadores para la competitividad francesa, que se explica solamente por el proteccionismo, enmascarado este de respuesta a los apoyos y subsidios que las empresas automovilísticas chinas reciben de su gobierno (Yang, 2023). Es muy relevante que el modelo liberal occidental no resiste cuando son otros los que consiguen dominar las lógicas impuestas por él. De hecho, en un artículo publicado en el diario El País el 8 de diciembre de 2024, Xavier Vidal-Folch, este autor pregunta que si hubo rescate a la banca en Europa, ¿cómo no se están planteando rescatar con fondos públicos esas empresas de las que depende la “autonomía estratégica” (El País, 2024). ¿Será esa razón que otros países esgriman para poner aranceles a esos vehículos producidos tras una inyección de dinero público?

Así, sorprende el tercer elemento de la lista de Draghi, ser un actor independiente. Ya que la UE tendría que comenzar primero por ser un actor. Cuestión contradictoria con los múltiples intereses contrapuestos de Francia y Alemania. Hemos añadido el caso de la automoción, pero podríamos señalar también el acceso de Alemania a gas barato (De Castro, 2023), o las negociaciones del tratado con MERCOSUR, beneficiosas para Alemania y muy perjudiciales para Francia, que se ha opuesto abiertamente al mismo (France 24, 2024). España se muestra a favor, frente a las protestas del sector agrícola y ganadero (El Mundo, 2024). Como es habitual, no ha existido un debate sobre los beneficios y los perjuicios de ese tratado para el interés nacional de España ni en las Cortes ni apenas en la prensa.

Sobre ser independiente, el propio texto nos invita a pensar que la seguridad otorgada por el paraguas de seguridad estadounidense ha permitido a Europa utilizar su presupuesto en otras prioridades. A nivel de independencia ¿está planteando que Europa rechace la presencia estadounidense?, ¿presencia no pero sí prioridades de la política exterior estadounidense? Es decir, ¿está planteando que Europa siga apoyando la guerra proxy de Ucrania, pero solos? ¿Es la UE la que tomará esa decisión, o la tomará EE. UU.?

Esta cuestión ha sido ampliamente descrita y analizada por Schultz et al. (2022), quien aprecia la división entre las élites estadounidenses frente al diseño y su implementación a nivel de política exterior. En un contexto de pérdida de poder estadounidense, que obliga a elegir prioridades y lugares geográficos en los que centrarse y, por tanto, a renunciar de facto a la Doctrina Truman a nivel global, concentrándola en sitios particulares en los que en el final de la Administración Biden aún encuentran consenso, como es Europa Oriental y la intersección entre Europa y Asia, en la zona del Cáucaso, en especial Georgia.

Los valores europeos

Lo anterior nos lleva también a mencionar uno de los elementos clave de la ideología liberal europeísta. Los valores. Mencionados explícitamente en el documento y que son, aparentemente, los siguientes: (1) prosperidad, (2) equidad, (3) libertad, (4) paz y democracia y (5) un ambiente sostenible.

Es interesante que se diga que uno de los valores europeos es la prosperidad, cuando en el documento se dan argumentos muy contradictorios sobre la manera en que la propia toma de decisiones ha ido en contra de la prosperidad europea. Y lo ha hecho, además, planificando un martirio, pero ejecutando un suicidio colectivo. Un territorio en el que se producen menos del 15% de los bienes y servicios mundiales en un año en PPA ha creído que tiene la responsabilidad del cuidado del planeta. A cambio, precisamente, de su pérdida de relevancia internacional. Lo contrario, en definitiva. De hecho, la Real Academia Española (RAE) nos propone una serie de sinónimos: (1) bonanza, (2) bienestar, (3) felicidad, (4) holgura, (5) riqueza, (6) progreso, (7) expansión, (8) éxito, (9) auge y (10) esplendor.

Que consideramos no combinan bien con el hecho de que la Comisión Europea prevea un decrecimiento del PIB de Alemania del 0,1% en 2024 siendo la media de la Unión Europea del 0,9% (European Comission, 2024a). A lo cual se añade la crisis política, con elecciones anticipadas previstas en Alemania para el 23 de febrero de 2025. Mientras en Francia, el gobierno del primer ministro Barnier ha durado tres meses, entre el 5 de septiembre de 2024 y el 5 de diciembre del mismo año. Y se enfrenta a una gran polarización política durante el final del segundo mandato del presidente Macron, que se niega a dimitir, con una popularidad del 18% en noviembre de 2024 y del 22% en diciembre del mismo año (Taburet, 2024). Es decir, que la prosperidad es un valor que supuestamente comparten los europeos, pero, o Europa no tiene la capacidad de llevarlo a la práctica, o no tiene el interés de hacerlo porque existen elementos superiores a esos valores o esa capacidad.

El segundo valor es la equidad. No queda realmente claro qué significado le otorga. ¿Equidad ad intra o equidad ad extra? Es decir, ¿se da a cada uno lo que merece si está en el selecto grupo europeo o es en general? En el documento analizado, se hace mención a que muchas más mujeres han entrado en el mercado de trabajo, fomentando con su contribución el crecimiento (económico). ¿Los búlgaros que han entrado al mercado de trabajo también han contribuido al crecimiento económico? ¿Qué hace que tenga que haber una mención a las mujeres y no a los búlgaros? O a los españoles, que sería más relevante, ya que ese país tiene el índice de desempleo más alto de los 27, con un 11,5% (European Commission, 2024b). Como se observa, la ideología europeísta liberal sigue estando por encima de la racionalidad en la observación y explotación de los datos.

En cuanto a la equidad, el presidente Sánchez ha anunciado una regularización en España de 900.000 extranjeros en situación irregular en 3 años (2024-2027) (Olmo, 2024) lo que ha generado una gran crítica por parte de otros Estados de la Unión. ¿La UE tiene una definición común de equidad?

En otro orden de cosas, la Unión Europea, a través de la agencia europea de Derechos Fundamentales ha llevado a cabo una investigación en la que pregunta a las parejas homosexuales si les han denegado acceso a beneficios o servicios por el hecho de ser homosexuales (EUFRA, 2024). No aportan datos de Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria, Eslovenia, Croacia, Grecia y Chipre. Pero sí de los demás, como Suecia (1%), España (3%), Portugal (6%), Francia (20%), Irlanda (23%). La información de la que sí disponemos, del Eurobarómetro de 2019 (De Castro, 2022), nos indica que el 59% de los eslovacos pensaban que los homosexuales y los bisexuales no deberían tener los mismos derechos que los heterosexuales, al igual que el 54% de los rumanos o el 45% de los búlgaros, frente al 2% de los suecos o el 3% de los holandeses. ¿equidad? ¿homogeneidad? ¿hay valores de Estados miembros que son moralmente superiores a otros para la Unión Europea? La respuesta es que sí y por ello desarrollan programas en los que se persiga la ingeniería social y el cambio de valores hacia unos superiores, en lo que Mearsheimer (2018) llama hegemonía liberal. Entonces, ¿dónde está la equidad? El mayor problema surge cuando esos esfuerzos son mucho mayores que los que se dedican a hacer un sistema viable y “próspero” con lo que se pierde el atractivo fundamental del bloque. No consideran, como sería deseable, que el atractivo natural de los sistemas está en su prosperidad, más allá de la propaganda.

El tercer supuesto valor es la libertad. La RAE nos recuerda: “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos” y “en los sistemas democráticos, derecho de valor superior que asegura la libre determinación de las personas”. La libertad es un valor fundamental para el liberalismo, como nos recuerda Mearsheimer (2018), que hace una diferenciación entre modus vivendi liberals y progressive liberals. A los primeros, les atribuye una concepción de la libertad casi totalmente basada en la protección contra una intrusión gubernamental. Especialmente en los temas de libertad de expresión, prensa y el derecho a la propiedad sin miedo a la acción del Estado.

El segundo grupo, los liberales progresistas, creen también en las libertades individuales, pero consideran que el Estado debe promover la igualdad de oportunidades. Todo lo anterior, en el entendimiento de que la soberanía reside en los ciudadanos y son ellos, a través de múltiples formas, los que eligen a sus representantes políticos.

Lo anterior ha sufrido muchas contradicciones en la Historia, quizás una de las últimas la primera vuelta de las elecciones en Rumanía, donde uno de los candidatos Călin Georgescu, fue el más votado en la primera vuelta de las elecciones de ese país, que tuvieron lugar el 24 de noviembre de 2024 (Henley, 2024) en ese país, y en las que obtuvo un 22,9% de los votos. Gerorgescu manifestó posturas críticas con la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) y la UE. Tras el resultado, el gobierno actual de Rumanía solicitó cinco informes a sus servicios de inteligencia. Uno al externo, el Serviciul de Informaţii Externe (SIE) (2024), dos al interno, Serviciul Român de Informații (SRI) (2024a & 2024b) uno al Serviciul de Telecomunicații Speciale (STS) (2024) y, por último, uno al Ministerio de Exteriores, Ministerul Afacerilor Externe, Direcția Generală de Protecție Internă (2024). El primer informe del SRI sostiene que los sondeos no reflejaron tanta intención de voto, ya que, en las semanas anteriores al escrutinio, el porcentaje era bajo y la explicación de la subida es que hubo “explotación de los algoritmos de algunas plataformas de medios sociales para aumentar la popularidad de Călin GEORGESCU a un ritmo acelerado” (SRI, 2024a). Además, acusan a ciertos individuos y plataformas de financiar la campaña del candidato, presuntamente saltándose la legislación electoral rumana. Se menciona una cantidad de 381.000 dólares y también el pago de 1.000 euros a ciertos influencers que quisieran colaborar en la campaña. La consecuencia de los cinco informes es que el Tribunal Constitucional de Rumanía ha anulado la primera vuelta de las elecciones, que tenía su segunda vuelta prevista para el domingo 8 de diciembre de 2024. Todo lo anterior nos hace preguntarnos, ¿es la primera vez que actores externos o internos tienen intereses en influir en las elecciones de una supuesta democracia liberal? ¿existe alguna posibilidad de que haya intereses externos (e internos) en las operaciones que estamos observando en otras partes del mundo como por ejemplo Siria en diciembre de 2024? ¿dónde está la barrera entre lo aceptable y lo que no lo es? ¿quién puede marcarla? La decisión del Tribunal Constitucional rumano, que tiene unas implicaciones políticas evidentes, sienta un precedente que puede destruir la ya de por sí pobre calidad democrática del país (Guinea & Ionescu, 2024).

Los que potencialmente han tomado esa decisión -los de Bucarest y los de fuera de Bucarest- ¿son conscientes de que la presión de algunos rumanos, que ven con mucho recelo la actitud de la OTAN y la UE ante la guerra de Ucrania, su empobrecimiento y su falta de oportunidades podría incrementarse? No olvidemos que en 1984 Rumanía tenía un PBI PPA equivalente al 0,95% del PIB mundial (FMI, 2024), 0,89% en 1987, 0,84% en 1988, 0,77% en 1989 (año que coincide con la caída del Muro y una Navidad poco pacífica para Ceaușescuy su esposa) y que desciende en picado hasta el 0,4% en el año 2000, alcanzando el 0,46% el año de la adhesión a la Unión y se sitúa hoy en el mismo porcentaje, un 0,46%. En definitiva, la Republicii Socialiste România en el año 1984 tenía un PIB en PPA respecto al PIB mundial, de más del doble que el actual. Tras 17 años de pertenencia a la Unión, no ha habido ni un ápice de crecimiento respecto al PIB mundial. Sirva decir, eso sí, que Rumanía muestra el doble de fortaleza que su contraparte occidental, que ha perdido la mitad de valor en ese índice.

La guerra de Ucrania y sus consecuencias no ha hecho sino aumentar la percepción de recelo de buena parte de la sociedad rumana, como hemos podido advertir en la realización de un grupo de discusión, que se ha celebrado en Madrid en noviembre de 2024 con personas de distintos grupos de edad. El Gobierno rumano y sus aliados, han tratado de utilizar el miedo a Rusia como antídoto de estas protestas y utilizar el pasado dictatorial del país para inquietar al porcentaje de población rumana joven que aún está en el país y, de la que aún permanece, el 52% declara querer irse fuera para mejorar su nivel de vida (Bădescu et al., 2024). Esas estrategias pueden surtir su efecto político, pero, en un potencial cambio de régimen en los próximos años, conducidos por las propias dinámicas geopolíticas que se están produciendo y que han sido ya referidas en este artículo, ¿de qué manera va a impactar el hecho de que ya se hayan validado y oficializado conductas radicalmente iliberales y antidemocráticas? Nos estamos refiriendo específicamente al momento de transición, porque, si hubiera un nuevo sistema, una vez que éste se consolide esto importará menos.

El caso rumano es uno de los más ilustrativos, pero, también en el contexto de la tensión en el este del Continente con la guerra de Ucrania, la Unión Europea ha dado pasos contrarios a la libertad de prensa, por ejemplo, prohibiendo la emisión de canales rusos. Lo anterior ha dado lugar a una interesante discusión académica sobre la relación entre mantener el Estado de Derecho en tiempos de crisis, aunque “you can only make the omelettes by breaking the eggs” (Ríha, 2024: 112). Es así como este autor en concreto conecta su idea con el concepto de defensive democracy, que puede entenderse que deriva de la paradoja de la tolerancia de Popper (1963) y que debate qué medidas pueden llevarse a cabo para defender una democracia, aunque sean de naturaleza claramente antidemocrática (Pedahzur, 2003). Cuestión que Ríha considera que tendrá mucho recorrido “as the EU gradually and assertively assumes its geopolitical role, it is going to lose its innocence and will have to make more difficult choices, both in the political and judicial spheres” (Ríha, 2024: 122). En este sentido, podría argumentarse que Mearsheimer tenía razón cuando afirmó que expandir la democracia liberal fuera de casa tiene un efecto pernicioso para la propia democracia liberal “at home” (Mearsheimer, 2018: 8).

Esa exportación ha generado una distorsión y unas “lecciones aprendidas” que actúan en contra de la posibilidad de que ciertos sistemas democráticos sobrevivan sin caer en las prácticas que podrían ser muy habituales, ya que son un recurso muy fácil para saltarse unas normas muy exigentes y difícilmente mantenibles en el tiempo, especialmente en tiempo de crisis, como demuestra Mearsheimer (2018: 90) con los ejemplos del presidente Lincoln suspendiendo el derecho al habeas corpus, permitiendo la censura del correo, instituyendo tribunales militares y permitiendo la detención de personas que tenían un comportamiento “desleal”. En el contexto de la guerra civil estadounidense entre 1861 y 1865. Las aportaciones teóricas de naturaleza constructivista lo explican a través de la securitización (Buzan et al, 1998).

El prólogo menciona también los conceptos de paz y democracia. Lo que sugiere, siguiendo la ideología liberal, que son conceptos interconectados. Es decir, que la democracia lleva necesariamente a la paz, siguiendo la teoría de la paz democrática o democratic peace theory analizada en primer lugar por Doyle (1983), en una serie de artículos. Según esta teoría, las democracias liberales nunca se declaran la guerra entre sí, lo que, siguiendo a Fukuyama (1989) invitaría aún más a convertir Estados en democracias y así cumplir el sueño de Draghi (2024). Sin embargo, Mearsheimer (2018) contradice esa teoría con cuatro argumentos: (1) Alemania en la Primera Guerra Mundial, contra Italia, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, (2) Reino Unido contra Sudáfrica y el Estado Libre de Orange, (3) la Guerra Hispano-Estadounidense y (4) la guerra de Kargil. entre Pakistán e India. Cabe decir, sin embargo, que la solidez de los argumentos de Mearsheimer en este sentido, llega 383 años después de la aportación teórica de De la Barca en la que nos recuerda que “los sueños, sueños son” (2010 [1635]).

Por último, el prólogo menciona el desarrollo sostenible, al que ya se ha hecho mención en el texto cuando se han abordado las implicaciones económicas y comerciales de la medida.

Así, el texto analizado manifiesta que, si la Unión tuviera más productividad, podría acometer los tres elementos. De lo contrario, tendrá que elegir. Lo cual pondría a la UE ante el espejo de nuevo y se evidenciarían las contradicciones internas que han sido señaladas sistemáticamente por Baqués (2023a), especialmente en el ámbito de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC).

En definitiva, la primera parte del prólogo del informe pone sobre la mesa algunas de las dificultades a las que se enfrenta la Unión, pero evita muchas de ellas y también su tratamiento con profundidad. Y plantea responder a los retos con las estrategias propias de la ideología liberal y lo hace, como se percibe a lo largo de todo el informe, a través de la redefinición de la noción de tiempo: pasado, presente y futuro. Y de un rechazo a la tradición y a la costumbre, orientando todo hacia el futuro y hacía la condicionalidad. “Debería”. Como consecuencia, las soluciones contemporáneas deben estar “liberadas” de las respuestas del pasado y todas las generaciones tienen que vivir para sí, ex novo, liberadas de los aprendizajes de las generaciones anteriores, ya que la identidad humana, según esta teoría, cambia por generaciones, como destaca Deneen (2019).

Así, el liberalismo supone una crítica a la aristocracia que “Links everybody, from peasant to king, in one long chain. Democracy breaks the chain and frees each link. Thus, not only does democracy make men forget their ancestors, but also clouds their view of their descendants and isolates them from their contemporaries. Each man is forever thrown back upon himself alone and there is a danger that he may be shut up in the solitude of his own heart” (Tocqueville, 1838: 508).

Es a través de esa cita que Deneen observa la conexión con el liberalismo, al que denomina “parasítico” y al que acusa de incapacidad para observar la vida y las acciones de las personas como una continuación del tiempo y observar el largo plazo. Además, desarrolla la importancia de la homogeneidad de la mono-cultura o, lo que él llama mono-anticultura, que deconstruye la variedad cultural. Lo anterior es muy perceptible en Europa y ya se ha apuntado que puede ser una de las causas de su desgranamiento (De Castro, 2022). Además, tiene una relación directa con la falta de humildad propia del liberalismo, que se cree moral y políticamente superior, aunque no esté dispuesto, después, a asumir las consecuencias. Como destaca, para el caso específico de África, Mayer (2024).

Una mirada hacia el “futuro” de la Unión

La manera en la que está diseñada la Unión Europea la hace inviable por naturaleza para ser una estructura funcional de integración política (Baqués, 2022). En otros momentos de la historia, nuestras élites hubieran tenido la capacidad de evaluar los errores y poder afinar la estructura. Sin embargo, la hegemonía liberal (Mearsheimer, 2018) y la lógica misma del liberalismo, que renuncia a entender los procesos como una proyección entre pasado, presente y futuro, y a evaluar y tomar responsabilidad de las situaciones a las que se ha podido llegar, (Deneen, 2019), hace que sea muy difícil reevaluar y reorientar la acción política de la Unión Europea. Que va camino al desgranamiento (De Castro, 2022), entre otras razones por no centrarse solamente en el mercado único, abandonando los deseos oníricos de la integración política (De Castro, 2024a). La fragilidad de los principales actores, Alemania y Francia, y la situación de Europa Oriental, en especial de Rumanía, de la que ya se había adelantado el 10 de octubre de 2023 que: “Rumanía y Bulgaria —y esto es una hipótesis— cambiarán antes de lo que muchos piensan de zona de influencia. De hecho, Rumanía, segunda hipótesis, va a ser el termómetro magnífico para saber en qué momento ha descarrilado el tren. En cuanto ellos hagan la nueva apuesta geopolítica, ese es el momento exacto en el que se ha producido el descarrilamiento del tren. No digo, con lo anterior, que vayan a apostar y acertar, no. Digo que su capacidad se reducirá —y no es poco— a observar el descarrilamiento y tomar una decisión automática de política exterior. Ya lo hicieron en la Segunda Guerra Mundial, cuando cambiaron varias veces de bando. Pero no ha sido la única vez” (De Castro, 2023: 2)

¿Y España?

España ha encontrado en la Unión Europea la horma de su zapato. Ya que sus nuevas élites, surgidas del régimen del 78, pueden combinar su falta de toma de decisiones con un modo de vida plácido. Subordinando la mera existencia del interés nacional de España al dictado de otros. Replicando, por tanto, los procesos más propios de liberalismo ilustrados por Baqués (2023b) y por Deneen (2019): ruptura con lo anterior y ausencia de responsabilidad.

No existe un proyecto político para España en ninguno de los grandes partidos. Las Cortes no discuten las grandes cuestiones nacionales. El sistema educativo español ha fracasado: España tiene la segunda peor tasa de abandono escolar de toda la Unión Europea, por detrás solamente de Rumanía (Eurostat, 2024). La tasa de España, por tanto, es 6,85 veces más alta que la de Croacia (13,7% frente al 2%). Las universidades en el área de Ciencias Sociales se han convertido en un lugar de “formación” de cuadros liberales en las que no se fomenta el pensamiento crítico, como se puede observar en muchos ámbitos, sino que se buscar perpetuar una línea argumental, que es además tanto errónea como perjudicial para el interés nacional (De Castro, 2024b). Además, el 36% de los graduados españoles desarrollan tareas por debajo de su nivel, el porcentaje más alto de toda la Unión Europea (Fundación CYD, 2024).

Sin embargo, cuando se les pregunta a los españoles sobre su situación en referencia a la UE, muestran un 51% de confianza (porcentaje idéntico a la media) y confían en las Cortes un 26% y en el Gobierno del presidente Sánchez un 27%. Los españoles se sienten muy conectados con su ciudad 94%, con España 91%, con la Unión Europea 70% y con Europa un 71% (European Union, 2024).

Los resultados de Bulgaria (53% de confianza en la Unión Europea) y Hungría (50%) nos hacen sospechar de la fiabilidad de los datos ya que los porcentajes son en ambos casos mucho más altos que los de sus gobiernos y parlamentos nacionales, estadísticas muy similares a las de Rumanía. Tendría mucho interés replicar la investigación con más -o diferentes- medios. Llama la atención que uno de los valores más bajos es el correspondiente a Francia (35% de confianza en la Unión Europea).

España necesitaría plantearse planes de contingencia para una eventual caída de la Unión Europea como ente de integración política y formar élites para volver a tener un impacto en la búsqueda del interés nacional. No ser gobernado desde otra capital puede poner a España ante una situación en la que lleva muchos años sin experiencia.

Conclusiones

El modelo europeo, surgido en un momento histórico de gran capacidad política y económica ha llegado a su fin, como demuestran las distintas estadísticas que se han mostrado en esta investigación.

La aplicación de los principios de la hegemonía liberal erráticos en sí mismos, ha sido muy evidente en el caso de la UE, que puede entenderse como un laboratorio de expansión de los valores y la hegemonía liberal, con las consecuencias que han sido desarrolladas en este artículo: pérdida de la dirección adecuada, empobrecimiento, caos político y falta de competitividad. Por la ausencia de un modelo social, económico, político y cultural viable. O, más bien, de modelos, cada uno el suyo en base a la aplicación de la soberanía a cada uno de los casos.

El liberalismo es una fuente incesante de contradicciones. Que además lleva aparejado un conjunto de situaciones ideales que nunca alcanza (por imposibles) y es a través del proceso que se presenta de una manera en la que se quiere romper con lo anterior para crear procesos e identidades nuevas.

La Unión Europea está caminando hacia el abismo, lo que puede poner incluso en riesgo la unión aduanera. En consecuencia, España debería explorar opciones alternativas, fortalecerse y prepararse para diseñar una política exterior realista que pueda implementar en los años venideros.

Nota sobre el autor:

Andrés de Castro García es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha dirigido varios proyectos de investigación nacionales e internacionales, una decena de tesis doctorales y ha sido el director de dos departamentos de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en su estancia en Iraq como profesor titular (2017-2020). Además, ha sido el director de un programa de doctorado, dos másteres y se ha desempeñado como secretario académico de dos programas de doctorado. Ha dirigido varios cursos de postgrado. Cuenta con sesenta y ocho publicaciones científicas, catorce de ellas indexadas en JCR y/o SCOPUS. Correo electrónico: adcastro@poli.uned.es

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