Egipto actualmente se encuentra en una situación política, institucional y jurídica sumamente delicada, que puede malograr la supuesta transición política iniciada con el triunfo de la Primavera Árabe o, como también se ha denominado, Otoño o Invierno Islamista. El 15 de diciembre se celebró la primera parte del referéndum para la aprobación de una nueva Constitución (en determinadas provincias del país) y el 22 de diciembre se celebró la segunda parte (en el resto de provincias), lo que, de entrada, ha podido contaminar el proceso electoral.