El inmenso poder militar norteamericano se ha vuelto insostenible, al menos por un tiempo. La dependencia de la economía norteamericana del sector de la defensa es una rémora estratégica, que convierte a Washington en un Goliat potentemente armado, pero al borde del agotamiento. Durante su necesaria recuperación, que coincide con una aguda crisis mundial,
la colaboración entre el potencial económico chino y el poderío militar norteamericano parece la única solución para mantener la estabilidad global.