Transmisión y recepción de la alerta estratégica

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El moderno sistema de inteligencia norteamericano nace a raíz del ataque japonés a Pearl Harbour en 1941 y, en su nivel estratégico, tiene como misión fundamental evitar que algo parecido pueda repetirse. Es decir, evitar la sorpresa estratégica[1]. En otros países, en otras culturas de inteligencia, la atención de los analistas estratégicos está más centrada en la “comprensión” (busca, por tanto, proporcionar “explicaciones estratégicas”), pero también en estos casos proporcionar alerta estratégica sigue siendo una de las principales actividades[2].

Y tiene su lógica. Si la misión central de la inteligencia consiste en limitar la incertidumbre asociada de una manera natural al proceso de toma de decisiones, pocas cosas pueden ser tan importantes como alertar de que nos espera un serio peligro en el futuro, un peligro que, si llegara a materializarse, pondría en grave riesgo nuestra propia existencia o, al menos, la consecución de nuestros objetivos. Y hacerlo con tiempo suficiente para que el alertado pueda tomar medidas. Como mínimo, de control y limitación de daños.

Hace unos meses, el Servicio Europeo de Acción Exterior desclasificó un informe confidencial producido en 2007 por el SITCEN, por aquel entonces, órgano de análisis inteligencia de la Secretaría General del Consejo de la Unión Europea[3]. Se trataba de un ejercicio de inteligencia prospectiva, en el que los autores intentaban explorar los escenarios más desfavorables de evolución de la situación en Oriente Medio (en sentido estricto, sin el Magreb). En esencia, el informe conseguía describir situaciones similares a la que acabó produciéndose como consecuencia de las primaveras árabes y la guerra civil en Siria. En particular, el informe señalaba que:

  • Muchos de los regímenes de la región eran bastante más frágiles de lo que se solía reconocer.
  • La caída de cualquiera de ellos podría producir una reacción en cadena que afectara a otros países de la zona.
  • No existía ninguna alternativa democrática y occidentalista a los regímenes autoritarios de Oriente Medio. En caso de desaparecer serían probablemente sustituidos por regímenes populistas islamistas fuertemente antioccidentales.
  • La caída de cualquiera de estos regímenes estaría probablemente acompañada de consecuencias muy negativas para los países de la UE: terrorismo, grandes oleadas de migrantes/refugiados, etc.

Curiosamente, este buen informe no parece haber tenido ningún impacto serio sobre el proceso de toma de decisiones en la Unión Europea[4]. No solo no ejerció ninguna influencia sobre las decisiones concretas que por aquel entonces se adoptaron, sino que ni siquiera consiguió que sus destinatarios fueran conscientes de haber sido advertidos acerca de lo que podría llegar a ocurrir. Tres posibles explicaciones del porqué:

  • El informe no había sido solicitado por la Unión Europea (sus órganos y/o sus altos cargos), sino que se escribió por iniciativa de la inteligencia de la UE (SITCEN). Y el problema es que para que se produzca una reacción política a un informe de alerta temprana es muy importante que el cliente “lo haga suyo”, algo que ocurre con mayor facilidad cuando es el propio cliente el que lo ha encargado.
  • No contenía ninguna indicación precisa sobre la fecha en que los escenarios negativos podían materializarse. SITCEN y la Secretaría General del Consejo de la UE trabajaban en el marco de la PESC y, aunque quizá podría haber sido de otra manera, hacia 2007 el principal contenido de la PESC era la “gestión de crisis”. Por ello, la atención de los destinatarios del informe estaba centrada en las crisis existentes o en aquellas que podrían llegar a producirse a corto plazo. No tenían capacidad real para dirigir parte de su atención y de sus esfuerzos hacia una posible crisis que podría llegar a materializarse (o no) en un plazo de tiempo indeterminado.
  • Era demasiado catastrófico y no contenía elementos que pudieran haber sido utilizados para elaborar una estrategia “en positivo”. El anuncio de una catástrofe inminente es un llamamiento a la resistencia, más que a la acción.

Todo ello puede servirnos para recordar algo que, aunque es sabido, no siempre es tenido en cuenta. El proceso de inteligencia no consiste únicamente en la creación de conocimiento, sino en su transmisión a quienes pueden utilizarlo. El sistema puede fallar en la fase inicial (mala obtención, mal análisis), pero también puede hacerlo en la fase de transmisión (medios inadecuados, por ejemplo). Y puede también ocurrir que sus resultados no sean utilizado por los clientes, a pesar de hayan dispuesto de ellos en tiempo y forma adecuados.

Desacuerdos sobre el papel de la inteligencia en el proceso de toma de decisiones (es decir, la ausencia de una doctrina acerca del papel de la inteligencia), la falta de fe en la capacidad profesional del órgano de inteligencia o, simplemente, la no adecuación del producto a las necesidades reales de los clientes están entre los motivos principales para que un buen producto de inteligencia pueda llegar a carecer de utilidad práctica. Intentar mejorar el funcionamiento del sistema de alerta estratégica temprana actuando exclusivamente sobre uno de sus elementos, la calidad técnica del producto de inteligencia, es, como sugiere este caso, muy insuficiente.

José-Miguel Palacios es Coronel de Infantería y Doctor en Ciencias Políticas


[1] Para un reciente estudio sobre la función de alerta en la inteligencia norteamericana, ver GENTRY, J.A.; GORDON, J.S. (2018). U.S. Strategic Warning Intelligence: Situation and Prospects. International Journal of Intelligence and CounterIntelligence, 31: 19-53. doi: 10.1080/08850607.2017.1374149.

[2] Distinguiré entre “alarma” y “alerta” como lo hace Juan P. Martínez de Ferrari en su artículo “Alarma estratégica”:“alarma” es en un plazo inmediato; “alerta”, en uno mediato. MARTÍNEZ DE FERRARI, Juan P (2000). Alarma estratégica. Revista de Marina, 858. https://revistamarina.cl/revistas/2000/5/martinezf.pdf (acceso: 19.02.2018).

[3] Council of the European Union, (5 julio 2017). Worst Case Scenarios for the Narrower Middle East (declassified version of the confidential report SIT-6577/07, de fecha 12 julio 2007). http://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-7636-2017-INIT/en/pdf (acceso: 19.02.2018).

[4] Para un estudio detallado del impacto de este informe, véase ARCOS, R.; PALACIOS, J.M. (2018). The impact of intelligence on decision-making: the EU and the Arab Spring. Intelligence and National Security. https://doi.org/10.1080/02684527.2018.1434449.