Series y películas sobre temas bélicos, seguridad internacional e inteligencia

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La llegada del verano es un buen momento para disfrutar de las películas y series, clásicas o novedosas, que quizá el ajetreo diario nos haya impedido ver. Por ello, en el Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI) hemos preguntados a diversos especialistas en seguridad internacional de distintos ámbitos profesionales por sus recomendaciones cinéfilas. Además, les hemos pedido que apunten qué muestran esas películas o series sobre episodios históricos, la guerra, el análisis de inteligencia, la estrategia, la toma decisiones en política exterior y de defensa... A continuación, los resultados.

DEFCON 2 en spoiler alert...

 

Alberto Bueno, investigador del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Granada y miembro del Grupo de Estudios de Seguridad Internacional, GESI. @AlbertoBueno_

Deutschland 83

Una producción alemana que, sin hacer excesivo ruido, se ha situado como una serie imprescindible para quienes gustan del género. Martin Rauch, un joven guardia fronterizo de la República Democrática Alemana, es reclutado por el HVA, la inteligencia exterior de la conocida Stasi. En un momento en que los Estados Unidos del Presidente Reagan deciden poner en marcha la Iniciativa de Defensa Estratégica, la Unión Soviética crea el programa de inteligencia militar “Ryan”: los soviéticos temían un ataque nuclear sorpresa y querían estar listos para anticiparse. Así, el agente tiene que infiltrarse en el Bundeswehr para conocer los planes del ejército alemán y de la Alianza Atlántica en relación al despliegue de los misiles con capacidad nuclear Pershing II en Alemania Occidental. Con esta trama, es posible acercarse a uno de los episodios más tensos y oscuros del enfrentamiento nuclear y, sin embargo, más desconocidos para el gran público. Y es que en noviembre de 1983, durante las maniobras militares de la OTAN, “Able Archer 83”,  Moscú se preparó para lanzar un ataque preventivo que liquidara la sorpresa estadounidense…

Por tanto, es una recomendación excelente para estos tiempos de renovada competencia entre potencias, donde se vuelven a valorarlos peligros de los dilemas de seguridad y las (mal)interpretaciones de maniobras militares y escaladas. Además, Deutschland 83 ofrece un retrato magnífico tanto de la sociedad de la época de la Alemania Oriental y la vida bajo la dictadura socialista como de los cambios en la RFA en una época de movimientos contraculturales y revisiones históricas del pasado.

 

Nicolás de Pedro, senior fellow en el Institute for Statecraft. @nicolasdepedro

Khamosh Pani y La guerra de Charlie Wilson

Recomendación de dos películas muy diferentes, pero complementarias. En primer lugar, Khamosh Pani (Silent Waters, El silencio del agua), un film de 2003, dirigido por la cineasta pakistaní Sabiha Sumar, que se sitúa en el período posterior al golpe de estado del general Zia ul-Haq en 1977.  A través del personaje de Salim (un joven común de un pueblo cualquiera del Punjab) asistimos al proceso de islamización y radicalización del país a manos de cofradías y grupos islamistas. Un período crucial para comprender el Pakistán actual asediado por el terrorismo, la violencia sectaria, la corrupción o la tutela del ejército sobre la vida política de un país que, como apunta uno de los personajes, se queda sin “tiempo para reír y jugar”. La película sirve, además, para acercarse al brutal drama de la participación india en 1947 y, en especial, a los padecimientos de las mujeres sikhs. 

La segunda es Charlie Wilson's War (La guerra de Charlie Wilson) película estadounidense de 2007, divertida y útil para asomarse, aunque sea superficialmente, a los comités del Capitolio y su relación con la CIA, es decir, a una parte fundamental del engranaje de la política exterior de Washington. A diferencia de lo que sucede en la anterior, La guerra de Charlie Wilson es excesivamente benévola, por un lado, con el personaje de Zia (más un fanático religioso que el general cascarrabias, pero simpático que aparece aquí) y, por el otro, con la actuación encubierta de EE.UU. en la guerra afgano-soviética. De aquellos barros emergerían después demasiados lodos. La película refleja bien cómo los soviéticos pasaron de acariciar la victoria en 1984-85 a perder la superioridad aérea y, probablemente, buena parte de sus opciones de triunfo con la introducción en 1986 de los famosos Stinger, sistema de misiles tierra-aire que podía ser operado por un solo individuo; por qué no, el mismo Salim de El silencio del agua.

 

Javier Jordán, Profesor Titular de Ciencia Política de la Universidad de Granada y miembro del Grupo de Estudios de Seguridad Internacional, GESI. @JavierJordanE

Black Hawk Down

Como película basada en hechos históricos, demuestra una vez más que la realidad es desde el punto de vista narrativo tan valiosa o más que la ficción. A la vez, la película no desmerece al libro del mismo título, cuyo autor (Mark Bowden) recopiló decenas de testimonios personales de combatientes de uno y otro bando. 

Son numerosos los aspectos a destacar de la “batalla de Mogadiscio” reflejados en la película. Entre ellos destacaría el concepto de 'fricción' de Clausewitz, palpable en diferentes escenas, y que provocó que lo que iba a ser una operación de apenas media hora se prolongase durante casi todo un día con consecuencias de gran calado a nivel político-estratégico (retirada norteamericana de Somalia). Por otra parte, aunque en los duros combates callejeros da la impresión de que la ventaja tecnológica norteamericana queda relegada al mínimo, lo cierto es que los Rangers y Delta Force aislados en medio de la ciudad no terminaron masacrados hasta el último hombre gracias a la superioridad norteamericana en C4ISR. Por supuesto, el factor clave fue el elevado nivel de adiestramiento y profesionalidad de esas fuerzas de élite que evitó su colapso en medio de una situación extremadamente comprometida. Por último, la película resalta en diversos momentos el compañerismo como variable explicativa fundamental al jugarse la vida durante los combates. Una idea recurrente en numerosos estudios sobre la motivación de los soldados en diversos conflictos, que sintetiza el sargento 'Hoot' (Eric Bana) en un diálogo final: "mis amigos piensan que soy un yonki de la guerra [...] no entienden que lo haces por el hombre que tienes a tu lado".

 

Shiany Pérez‐Cheng, doctoranda en la Universidad de Salamanca. @Xiani_PCh

Secret city

Thriller de conspiración política al que han bautizado como “House of Cards australiana”, en la que las tramas políticas se suceden a un ritmo vertiginoso entremezclándose con elementos del espionaje y operaciones psy ops clásicos, combinados con amenazas actuales como operaciones de influencia, desinformación, fake news, darkweb y ciberataques. Especialmente potente la primera temporada dado el contexto actual de relaciones entre Australia y China, por la interdependencia comercial en el marco de una creciente preocupación ante la penetración de propaganda china y sus agentes en la política y en las instituciones australianas. Una tensa situación que también está afectando a los tradicionales lazos entre Melbourne y Washington con la guerra comercial de fondo.

 

Clara Rodríguez, analista de inteligencia en empresa privada. @Clara_Chirino

Band of Brothers

Basada en hechos reales recogidos en el libro del historiador Stephen Ambrose, la miniserie bélica Band of Brothers (2001), producida por Tom Hanks y Steven Spielberg para HBO, nos traslada a la Europa occidental de los años 40 dominada por el nazismo. Un grupo de voluntarios estadounidenses que se alistan como paracaidistas en Easy Company (506º Regimiento de Infantería de la 101 División Aerotransportada) aterriza en Normandía el “Día D” tras haber recibido instrucción militar en Estados Unidos y Reino Unido. Bajo el mando del oficial Richard Winters, recorren varios países europeos liberando a las poblaciones sometidas por los nazis, a los que se enfrentan con poca munición e incluso en condiciones climáticas extremas. En tan solo 10 capítulos (y un documental), el espectador es testigo del estrecho vínculo amistoso y el sentimiento de pertenencia al grupo que se forja entre los soldados al compartir las miserias de la guerra.

 

Christian D. Villanueva, director de la Revista Ejércitos. @REjercitos

El hombre que pudo reinar

A pesar de que no contenga grandes lecciones sobre estrategia, táctica, historia bélica o armamento, por no decir ninguna, es una película a tener en cuenta por dos razones: el papel clave del azar, y la necesidad de establecer siempre objetivos limitados y factibles. Ambos factores son clave en cualquier estrategia y nos llevan directamente a Clausewitz, a la niebla de la guerra y a su concepción como herramienta política. De esta forma, si Daniel Dravot (Sean Connery) hubiese atendido a los consejos de su buen amigo, Peachy Carnehan (Michael Caine), y se hubiese retirado a tiempo, hubiese desfrutado de una vida de riquezas sin fin que, paradójicamente, más que por su astucia o capacidad habrían llegado a él por un golpe de suerte en mitad de la batalla. Más allá de las lecciones, no obstante, es una película deliciosa que siempre merece la pena.

 

Guillermo Pulido, editor de la Revista Ejército. @will_pulido

Colossus: el proyecto Forbin

La película "Colossus: el proyecto Forbin" (1970), engloba varios asuntos de especial relevancia para la seguridad internacional: la inteligencia artificial (IA), la coerción nuclear, y la naturaleza del poder y el orden político. Los EE.UU. desarrollan una superinteligencia artificial que controlaría el arsenal nuclear para que las decisiones estratégicas fueran racionalmente óptimas. Pero en secreto, la URSS también había desarrollado un sistema similar, Guardian. Ambas IA toman conciencia de sí mismas, comienzan a comunicarse y coordinarse, se apoderan de los arsenales nucleares y ejecutan chantaje nuclear contra sus gobiernos (en una épica escena en la que las dos IA se lanzan misiles nucleares mutuamente), tomando finalmente el gobierno efectivo del mundo. La legitimidad del nuevo orden no solo se mantendría por miedo, sino que la ausencia de conflictos internacionales logrado por el condominio Colossus-Guardian (Leviatán cibernético nuclear) y los grandes avances científicos que lograrían las nuevas superinteligencias, ganarían el favor de la humanidad, aunque a costa de la libertad y la soberanía, por lo que se organizaría una rebelión humana. Todo eso la hace imprescindible y actual a pesar de los años desde su estreno.