A qué nos enfrentamos en el Sahel

Versión para impresiónVersión para impresión

Análisis GESI, 29/2014

Hoy día nadie pone en duda que África es una de las regiones emergentes del globo, y que, por tanto, su peso y protagonismo en el campo de la política internacional en un futuro cercano ira creciendo.

Pero no vamos a referirnos a África en su conjunto, sino a una parte de dicho continente, de gran importancia para la comunidad internacional. En estos días es fácil encontrar noticias en la prensa que comentan la evolución de los conflictos existentes en la zona sur del Sahara más conocida como el Sahel, y que conviene recordar cubre una distancia de unos 5.400 km aproximadamente, desde el océano Atlántico en el oeste hasta el mar Rojo en el este. Esta franja tiene una anchura que varía entre varios cientos y mil kilómetros, cubriendo un área de unos 3.000.000 km² aproximadamente, abarcando territorios correspondientes a distintos países: Senegal, Mauritania, Mali, Niger, Nigeria, Chad y Sudan. En la actualidad la comunidad internacional, en general, y los países occidentales, en particular, se están jugando una apuesta muy elevada en dicha zona. Asimismo a efectos de este estudio podemos considerar incluido en el Sahel a los países del Cuerno de África (Eritrea, Yibuti, Somalia, Etiopía y Kenia), que si bien no pertenecen geográficamente a dicha región, si presentan ciertas características similares, así como conexiones que parece conveniente analizar simultáneamente.

Su desarrollo económico, político y social en las últimas décadas presagia un futuro atrayente y satisfactorio, pero también coexisten otras realidades, que suponen un peligro para dicho proceso, y que pueden llegar a amenazar la seguridad en dicho continente. En el mismo existen extensas zonas que por motivos diversos[1] los han sumido en la anarquía y la violencia. En muchos casos los gobiernos legales son incapaces de hacer sentir su acción, cuando no son claramente estados fallidos. Todo ello produce en su población no solo un sentimiento de frustración, sino que también obliga a gran parte de su juventud a la emigración para evitar la pobreza y el subdesarrollo, cuando no a echarse en manos de opciones político/religiosas radicales. La región, en general, se caracteriza por escasas oportunidades económicas y una feroz competencia por las existentes, tanto legales como ilegales. Los servicios de seguridad de los distintos países son ineficaces, y hay una compleja mezcla de ideologías, etnias y nacionalismos.

Aunque casi no haya datos fehacientes y contrastados que apoyen la idea de que la pobreza conduce al terrorismo, las percepciones de situaciones injustas inherentes a la desigual distribución de la riqueza en la zona pueden llevar a ciertos individuos a abrazar ideologías extremas, ya sea para justificar la lucha para hacerse con los recursos que permitan aliviar dicha situación de pobreza o para castigar a aquellos individuos que son o consideran que son responsables de la situación.

A lo expuesto anteriormente hay que añadir que a la desigualdad económica y a la proyección incoherente de poder duro y blando de los estados, se une el efecto de tensión originado por las diferencias ideológicas, religiosas y étnicas existentes. En Malí, la rebelión que finalmente fue acaparada por los islamistas, inicialmente comenzó como un movimiento separatista étnico. En Nigeria, Boko Haram y Ansaru están violentamente en desacuerdo no sólo con aspectos cristianos de estado nigeriano y de la sociedad, sino también con los musulmanes partidarios de la postura sufi, moderada en el islam. En Somalí Al-Shabab está sufriendo un proceso de desgarro interno fruto de las rivalidades entre clanes y posturas ideológicas encontradas.

Esta situación de oportunidades económicas limitadas y aparentemente injustas que caracterizan el Sahel se deben, en gran medida, a la mala gobernanza. En algunos casos, los gobiernos actúan verdaderamente de forma injusta y desigual, en otros casos lo que se da es la ausencia del gobierno, creando así un espacio para las actividades comerciales ilícitas en el que los terroristas y los actores no estatales violentos prosperan. Somalia y Libia y partes del norte de Nigeria y Malí carecen de una presencia gubernamental significativa. No se trata de espacios sin gobierno de forma absoluta, sino que están mal gobernados y la acción del gobierno solo se hace sentir de manera intermitente, dado que no son capaces de mantener una presencia continua y beneficiosa para el conjunto de la población.

En la actualidad existe la idea entre los analistas de la situación en la zona de que los diferentes grupos radicales que actúan en los distintos países están colaborando unos con otros, y ello representa, sin duda alguna, un incremento en la amenaza, dado que añade un plus de peligrosidad al problema real existente. Aunque las razones de la aparición del terrorismo en la zona son distintas en función de las características específicas de cada país, hay sin embargo algunos puntos comunes. A efectos de este estudio nos centraremos fundamentalmente en los siguientes grupos que actúan en la zona:

·       Al–Shabab (AS) en Somalia

·       Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) en Mali

·       Boko Haram (BH) en Nigeria

Como conclusión de todo ello se puede considerar que la seguridad en África ha sufrido un notable quebrante en los últimos años[2].

La actuación contraterrorista en la región debe tener como objetivo más próximo asegurar que estos grupos no sean capaces de llevar a cabo acciones ofensivas de entidad como los ejemplos de Somalia y Mali. Además de ello, a más largo plazo debe actuarse a nivel social y económico para que las condiciones existentes, que llevan a radicalizar a sectores de las distintas sociedades que se sienten agraviados y por ello es fácil convertir dicha frustración en acciones violentas, sean analizadas y tratadas adecuadamente.

En la actualidad las operaciones de la Comunidad Internacional pecan de ser fundamentalmente de carácter reactivo, en lugar de proactivo o preventivo (este último término no es bien aceptado en la UE), y aunque se estén alcanzando cierto número de éxitos en los distintos países, la percepción existente en las sociedades occidentales es que el terrorismo en esta región de África parece estar aumentando.

Indudablemente, las intervenciones internacionales en los conflictos que se han producido en el Sahel constituyen una acumulación de equivocaciones, la lista de despropósitos es larga, empezando por la decisión de intervenir, que normalmente se produce tarde, las estimaciones políticas no son realistas, las expectativas creadas sobre la acogida local y sobre una rápida democratización del país suelen ser ingenuas, la aportación de fuerzas es insuficiente, y por último, se suele desdeñar las tensiones internas de la sociedad, así como la capacidad de convocatoria de los insurgentes.

Asimismo hay que tener en cuenta que, para España lo que acontece en esta región tiene una gran importancia, así en los documentos que marcan la política de seguridad y defensa españolas, como son la Directiva de Defensa Nacional de 2012 y la Estrategia de Seguridad Nacional de 2013, en ambos se concede a África un protagonismo especial.

Aunque la desestabilización de un país de la zona del Sahel puede constituir una amenaza capaz de ser analizada por sí sola, la región presenta un escenario en el que dadas las características existentes el sumatorio es mayor que las partes. Este trabajo pretende indagar en la situación general de los diversos conflictos que en estos momentos se han desatado en el Sahel y la necesaria evolución que han sufrido los distintos grupos terroristas. Para ello se inicia con una revisión de los diversos problemas que atañen a los distintos países del Sahel con actividad yihadista (centrándonos en Mali, Nigeria y Somalia), y luego se analizará la nueva naturaleza de los distintos grupos, sus objetivos, los tipos de amenazas que plantean, y sus posibilidades de cara al futuro. En la actualidad se considera que dichos grupos no dejan de ser sino una franquicia con características diversas de Al Qaeda. Todavía es temprano para saber cuál será el impacto que la aparición del Estado Islámico en Oriente Medio tendrá en estos grupos.

 

Situación en el Sahel: Mali

Para encontrar el origen del actual conflicto hay que remontarse a enero de 2012, cuando las tribus tuaregs del norte del país organizadas en el Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), de carácter laico, toman diversas ciudades de la zona. Es significativo, que por aquellas fechas y tras el fin del régimen de Gadafi, cientos de combatientes de las milicias del tirano se habían refugiado en el norte de Mali tras saquear los arsenales del ejército libio. Asimismo un grupo de tuaregs islamistas, Ansar Dine (Defensores de la Fe), también colaboró con el MNLA.

El 22 de marzo del mismo año un grupo de militares gubernamentales dio un golpe de estado en la capital Bamako, haciéndose con el poder, en señal de protesta por la falta de organización y de medios en la lucha contra los rebeldes del norte.

Aprovechando ese vacío de poder en Bamako, los rebeldes tuaregs y los grupos islamistas (AQMI y MUYAO[3]) ocuparon las ciudades de Kidal, Gao y Tombuctú, declararon la independencia de las zonas conquistadas, llevando a cabo la proclamación del Estado Islámico de Azawad. Con ello y tras el golpe de estado contra el poder central, consiguieron sumir al país en el caos y deshacer su frágil integridad territorial.

La rebelión iniciada por AQMI y otros grupos islamistas se vio impulsada por la población tuareg, debido al sentimiento de marginación económica existente entre ellos, así como a la percepción de que la capital del sur del país descuidaba sistemáticamente a la zona norte.

Para invertir la situación, a principios de 2013 se lanzó la operación Serval, Francia desplegó aviones de combate para frenar la ofensiva de los rebeldes, y posicionó rápidamente las necesarias fuerzas terrestres, que con el apoyo de fuerzas del vecino Chad, comenzaron a recuperar las zonas perdidas. Por su parte, los Estados Unidos respondieron a las peticiones francesas contribuyendo con tres componentes críticos para las etapas iniciales de la campaña:

·       Reabastecimiento en vuelo

·       Capacidad de transporte aéreo pesado

·       Inteligencia

Una consecuencia de esta cooperación contra el terrorismo fue el restablecimiento de la relación operativa de los Estados Unidos con Francia, que había sufrido una drástica reducción desde la guerra de Irak.

Por la intervención internacional, básicamente francesa y la misión de NNUU denominada MINUSMA., el país ha recobrado cierta estabilidad, la integridad territorial y el orden constitucional. A pesar de ello hay que tener en cuenta, el repunte de la violencia yihadista y tuareg, que junto con las permanentes crisis políticas, advierten de una posible reversión de la situación actual.

 

Nigeria

Un poco más al sureste, en Nigeria, actúa Boko Haram –uno de los grupos terroristas más violento de toda África– y tiene en vilo a todo el país y a la comunidad internacional con sus acciones, los atentados se acontecen a diario fundamentalmente en los estados norteños del país y recientemente en el país colindante de Camerún. En lo que va de año, se evalúa que los yihadistas han asesinado a más de 3.000 personas, y la cifra asciende a 12.000 si nos remontamos a 2009.

 La aparición del grupo islamista Boko Haram tuvo su razón de ser en el atraso económico del norte del país y debido a sus acciones hubo una paulatina pérdida del interés de los políticos en dicha zona del país. No es un ejemplo aislado, sino que como la mayoría de grupos radicales se presentan como una respuesta a la corrupción de la clase política y la incapacidad de la administración para poder dar respuesta a las necesidades de sus ciudadanos. Esto ha llevado a que en las depauperadas zonas del norte del país se haya instalado un sentimiento de desafección hacia los políticos y a que la población haya encontrado en el islam radical una opción válida que es capaz de devolver la dignidad y la esperanza.

Durante el presente año, BH ha actuado principalmente en el estado de Borno, situado al noreste del país y feudo tradicional del grupo yihadista secuestrando principalmente mujeres y niñas. Hasta la fecha, sólo una minoría de las secuestradas han conseguido recuperar la libertad, a pesar de la campaña mundial desencadenada.

Boko Haram y Ansaru condenan el papel de la laicidad del estado que consideran que crea un entorno propicio para la corrupción y la desigualdad, que sólo puede ser combatida a través de la puesta en práctica como base de la legislación de la Sharia (ley islámica).

 

Somalia

Por último Somalia, este país antes conocido como “La perla del Índico”, tras más de dos décadas de conflicto interno, se ha convertido en el paradigma de “estado no viable”, en el que la actuación de un gobierno central ha dejado de funcionar y los clanes se ocupan de proporcionar seguridad y otros servicios básicos a sus miembros. Como consecuencia de ello Somalia, hoy por hoy, continúa siendo un estado fallido en el que hasta ahora han fracasado todos los intentos políticos para articular el país. Gran parte del mismo se encuentra fuera del control del actual gobierno federal, bien como Puntland y Somaliland en el norte o extensas zonas controladas por los islamistas de Al – Shabab en el centro y sur del país. El actual Gobierno Federal ayudado por la Comunidad internacional, básicamente NNUU y la Unión Africana (mediante el despliegue de la fuerza de AMISOM) intenta restablecer una autoridad única en el país.

Las recientes acciones ofensivas de AMISOM y del ejército regular somalí ha obligado al grupo radical AS a replegarse hacia las zonas interiores del país abandonando las principales ciudades, ello unido a las luchas intestinas en el seno de grupo yihadista, está afectando seriamente al apoyo popular que siempre tuvo la organización, así como las fuentes de financiación de la misma.

Dada la debilidad mostrada por AS, ahora se presenta la oportunidad para acabar con la amenaza islamista por parte del gobierno, pero ello requiere que las acciones militares se vean acompañadas de otras de carácter político y social que permita la construcción del país.

 

Actores: Mali

Básicamente existen tres grupos distintos, que han actuado de forma coordinada para hacerse con el control del norte de Malí, aunque cada uno de ellos con sus propios fines.

  • El Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA), es un movimiento de carácter político-militar que engloba a diversos grupos rebeldes tuaregs. Su aparición se sitúa en octubre de 2011 y su finalidad es acabar con la ocupación ilegal de la zona de Azawad por el gobierno de Malí.
  • Ansar Dine, grupo vinculado a Al Qaeda, que actúa con la finalidad de imponer la sharia en el país, más que luchar por la independencia del norte de Mali.
  • Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), es la principal amenaza terrorista existente en la zona del Trans-Sahara, que a su vez surgió de la integración de diversos grupúsculos existentes en la región, como eran el Batallón de al-Mulathamun (AMB) y el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO). Aunque inicialmente operaba en Argelia, rápidamente extendió su campo de acción al norte de Mali. En la actualidad son la principal organización islamista de la región, y están considerados más radicales que Ansar Dine.

 

Nigeria

Boko Haram (BH) es el principal grupo radical islámico que actúa en el país, tiene su bastión en ciudad nororiental de Maiduguri, y que pretende el derrocamiento del gobierno y crear, por tanto, un estado musulmán de corte fundamentalista en él que se aplique la ley islámica. Aunque el nombre oficial de este grupo es Jama'atu Ahlis Sunna Lidda'awati wal-Jihad, que en árabe viene a significar "pueblo comprometido con la propagación de las enseñanzas del Profeta y la yihad", se le conoce por Boko Haram[4], que se puede traducir como "prohibida la educación occidental". Esta organización prohíbe a cualquier musulmán participar en cualquier tipo de actividad vinculada con la sociedad occidental.

El grupo fue fundado en el año 2002 por Mohamed Yusuf como un movimiento de carácter islámico ultraconservador, si bien las acciones armadas aparecen en 2009, fundamentalmente contra el gobierno nigeriano y secuestros de personal occidental en la zona para la obtención de financiación para la organización. En dicho año las fuerzas de seguridad del estado abaten a Yusuf, siendo sustituido por Abubakar Shekau, actualmente continua al frente del grupo[5]. Los secuestros masivos llevados a cabo durante el último semestre, representan una evolución del grupo, dado que por un lado el personal secuestrado son habitantes nigerianos “normales” y que por tanto no tiene la posibilidad de pagar un rescate. Asimismo BH ha aumentado su área de actuación, saliendo del norte del país, y llegando a actuar en países limítrofes. Se ha detectado que el plan de campaña de este grupo radical supone, respecto al pasado, una ampliación de su zona de operaciones, con una cada vez mayor presencia fuera del territorio de Nigeria, una escalada en la frecuencia de sus ataques y el empleo de tácticas cada vez más sofisticadas. Todo ello apunta a que BH recibe apoyo del exterior y todo apunta a que es AQMI, la organización que proporciona el apoyo material y de orientación estratégica. Ahora está fuera de toda duda la existencia de vínculos entre los grupos. Sin embargo, hay mucho acerca de esta relación que se desconoce, incluido el verdadero alcance de la influencia de AQMI.

El grupo tiene una estructura descentralizada y el elemento unificador parece ser su creencia religiosa y su ideología política, pero sus críticos dicen que están más interesados en la venganza que en un programa ideológico. Recientemente y a imitación del califato establecido por el Estado islámico (EI) en Irak y Siria, la grupo ha declarado asimismo la implantación de un califato en el norte de Nigeria.

En estos momentos se evalúa que este grupo engloba unos 3.000/5.000 combatientes y que sus objetivos han variado a medida que el grupo se ha ido consolidando, inicialmente estaba centrado fundamentalmente en acciones puntuales contra objetivos de carácter cristiano, por lo que iglesias y demás lugares de congregación se convirtieron en su blanco. En la actualidad al disponer de unas capacidades mayores han pasado a controlar zonas en el norte de Nigeria, donde no alcanza prácticamente la actuación del ejército del país. Sus acciones son del carácter “hit and run”, suelen ser ejecutadas por grupos, inicialmente al menos una treintena, y que en la actualidad han pasado a superan el medio millar.

 

Somalia

Al–Shabaab (AS) es el grupo islámico somalí que intenta controlar todo el territorio del país, para imponer la estricta ley islámica. En aquellas áreas donde ha podido ejercer su control, se han producido ejecuciones públicas, amputaciones y lapidaciones. En la actualidad controla las zonas rurales del centro y sur. El nombre oficial del grupo es Karakat Shabaab al-Mujahidin pero es conocido como Al Shabab, que significa "Juventud".

El grupo aparece como la rama juvenil de la Unión de Cortes Islámicas (UCI ) en la segunda mitad de 2006. La derrota de la UCI ante la ofensiva de las fuerzas de Etiopia, obligó a muchos de sus líderes a exiliarse o bien integrarse en la vida política del país. En ese momento aparece Al-Shabab, como la única organización que hizo frente a las fuerzas extranjeras y que consiguió adueñarse poco a poco de partes importantes del territorio somalí, principalmente en el sur y centro del país.

El jefe de la organización, Ahmed Abdi Godane, fue abatido junto a otros jefes de la organización, el 1 de septiembre del presente año en una acción aérea de Estados Unidos. Para su sustitución se ha elegido a Ahmed Omar, conocido como Abu Ubaidah, dicho nombramiento no ha estado libre de tensiones originadas por los intereses de las diversas facciones existentes en el seno de la organización. Habrá que ver donde se alinea el nuevo dirigente de AS, aunque en todo caso seguirá siendo la franquicia de Al Qaeda en el Cuerno de África. Hay que tener en cuenta que en AS siempre han coexistido dos corrientes internas, una de corte más bien nacionalista, que aspira a que la organización libere su país de infieles e imponga la sharia, y la otra facción, más pro AQ que se identifica completamente con los postulados de aquella, en cuanto a la guerra global anti occidente.

Del anterior líder y gran forjador de la organización, en la que milito desde su creación, Godane también conocido por los nombres de Moktar Abu Zubeyr o Moktar Ali Zubeir, hay que tener en cuenta que en los años 90 curso estudios en Pakistán, y fue allí donde se inició e implicó con círculos yihadistas. Posteriormente se trasladó a Afganistán donde recibió entrenamiento y adoctrinamiento de Al Qaeda. Cuando regresó a Somalia se unió a Al Shabab, en donde llevo cabo una lucha feroz para quedarse con el liderazgo del grupo, cuando en 2008 él que era en aquel momento líder Moalim Aden Hashi Ayro, murió durante un ataque aéreo de los Estados Unidos.

Aunque Somalia es un país basado en los clanes, es incorrecto suponer que Al-Shabab sea una organización, que asimismo, está basada sobre los clanes. AS es una organización que intenta sobrevivir en un entorno plagado de fuerzas fragmentadas como expresión de la política de clanes que impregna toda la sociedad de Somalia. Por tanto se puede considerar que, a veces, Al-Shabab se aprovecha de los clanes, mientras que otras veces son los clanes los que se aprovechan de AS. En todo caso, AS puede ser considerada la única organización en Somalia que ha sido capaz de trascender la política de los clanes. Esta pragmática estrategia local, sin embargo no debe hacer olvidar que la consecución de los objetivos de la yihad global sigue firme en la retórica de grupo, así como los vínculos con otras organizaciones yihadistas. Por tanto una de las características de este tipo de grupo es que se trata de una organización compleja con objetivos globales y locales, pero su enfoque es principalmente local, para poder sobrevivir en su hábitat de actuación, y que es visto como una necesidad que permita el paso hacia el logro de objetivos más globales.

Tras la derrota sufrida en 2008 Al-Shabab tuvo que reorganizarse para adaptarse mejor a la realidad y eligió para ello una estructura con una cadena de mando más débil, transformándose en el año 2011 en una organización más descentralizada. Ello trajo consigo que la recogida de tributos necesarios para el funcionamiento de la organización se debilitó, al igual que el nivel de la instrucción de sus componentes. Así los líderes locales de AS envían con menos frecuencia reclutas a los centros de instrucción centralizados. El nivel de descentralización varía según qué área de la organización nos refiramos. Por ejemplo, la policía secreta de al-Shabab, el Amniyat, que es controlada férreamente desde la cúpula de la organización. Con el tiempo, y a medida que las pérdidas en el campo de batalla se incrementaban y AS sufrido más y más derrotas, viejos asuntos polémicos resurgieron en el seno de la organización, como son el debate sobre el tratamiento a dar a los musulmanes y el desprecio por las víctimas musulmanas de las acciones. La estructura militar de AS, conocida como Jaysh al-Usra (ejército de la privación), se estima que está compuesta por unos 5.000 combatientes (antes de las luchas fratricidas del verano del 2013).

Estos grupos yihadistas representan riesgos significativos para la estabilidad no solo de su propio país, sino que también todos tienen una dimensión transfronteriza importante. Esta dimensión transfronteriza ha dado lugar al establecimiento de un arco de inestabilidad que se extiende de este a oeste desde el océano Índico hasta el Atlántico, pero también nos muestra otro arco más reciente y peligroso para Occidente, que a menudo ha sido pasado por alto, que atraviesa el Sahara y el Sahel de norte a sur. Así tenemos como las recientes acciones en Libia indican que este podría ser un próximo objetivo islamista para hacerse con el control de un territorio más que atractivo. Desde la caída del dictador Gadafi en 2011 distintas milicias se están aprovechando de la incapacidad de actuación del Gobierno para intentar hacerse con el control de dichas zonas, a ello hay que añadir el contacto con otros yihadistas de Mali y así se llegaría a crear un pasillo permeable entre el Sahel y los países del Norte de África.

 

La evolución de los grupos

En primer lugar hay que tener en cuenta que las tres organizaciones actúan en zonas diferentes con características y circunstancias distintas, y que asimismo cada una de ellas está en una fase distinta de evolución en función de su trayectoria. Estas organizaciones yihadistas se han ido transformando o van a transformarse en función de las necesidades operativas y estratégicas, así la adaptación a las situación cambiante se convierte en una característica esencial para asegurar la supervivencia del grupo.

Los cambios que sufren los distintos escenarios han obligado u obligaran a los distintos grupos a evolucionar para adaptarse a las nuevas demandas, el resultado de estos cambios se manifiesta de diferentes formas. Analizar esta evolución es interesante para poder, así, identificar los tipos de amenazas que ahora plantea o pueden plantear estas organizaciones. Estas diferentes manifestaciones pueden incluir que la organización actué como:

  • Una administración. Aunque el grupo no asume el cometido de actuar como un estado en las áreas controladas, sí que proporciona unos servicios mínimos a la sociedad, tal como son una administración básica, que incluye la supervisión y gestión de los sectores de educación y salud, policial y judicial. Ello significa que las comunidades bajo su control disfrutan de unos niveles más altos de la ley y el orden, que cuando son "liberadas" por las fuerzas gubernamentales.
  • Una mafia.La recogida sistemática de "impuestos" a las empresas que actúan en las áreas dominadas por la organización, no es sino una forma de extorsión, y apunta al hecho de que el grupo está actuando cada vez más como una mafia en gran parte del país. De momento estos grupos no han degenerado en una mafia como ha ocurrido en organizaciones de otras partes del mundo, tras una prolongada acción insurgente, pero en la actualidad si hay señales de que algún grupo se está moviendo en esa dirección, incluyendo la presunta participación en el contrabando ilegal de marfil.
  • Una fuerza armada. Todo apunta a que la evolución natural de estas organizaciones tiende a estructurarse en dos grandes grupos de carácter operativo, por un lado están una serie de unidades muy irregulares y ligeras, que están formadas principalmente por jóvenes reclutas, con un grado de instrucción más bien bajo. Este grupo de la organización es bastante flexible, e incluye combatientes que se han unido principalmente por un sueldo o por comulgar con los principios yihadistas. El otro gran grupo es la organización responsable de la seguridad interior, y suele ser la base principal de apoyo a líder del grupo, dependiendo directamente de él. Asimismo sirve como una red de inteligencia muy eficaz y como el brazo más operativo, llegando a contar con unidades especializadas en asesinatos, explosivos, y acciones del tipo “hit and run”.
  • Icono global. Fundamentalmente en lo que se refiere a AS que aunque las derrotas en el campo de batalla han tenido como repercusión una cierta pérdida en cuanto a su reputación dentro de Al Qaeda, el ataque al centro Westgate en Nairobi durante el mes de septiembre del 2013 y las acciones en la costa de Kenia de julio de 2014 han reactivado la imagen de la organización. El grupo todavía goza de cierto apoyo de la diáspora somalí y tiene importantes conexiones con Al Qaeda en la Península Arábiga (Yemen) y Boko Haram. Este último asimismo busca potenciar su imagen habiendo establecido recientemente un califato islámico en Gwoza, localidad del estado de Borno, al noreste de Nigeria.

 

Además  de la actividad de carácter terrorista, originada en posturas radicales religiosas de corte salafista, también hay que tener en cuenta otras actividades como son el crimen organizado y la corrupción, que se erigen en la actualidad como las principales amenazas para la seguridad en Africa. El instituto internacional “Peace Institute” en el seminario anual realizado en mayo de 2013, advertía de la peligrosa conexión entre estas tres amenazas, muy especialmente cuando se dan en estados débiles o fallidos. En dicho foro asimismo se subrayó la necesidad de descubrir soluciones para enfrentarse con éxito a estos grupos radicales que, con carácter general, están detrás de cada una de las amenazas antes comentadas y las hacen aún más peligrosas y difusas. Teniendo en cuenta la realidad africana, a duras penas los gobiernos nacionales y las organizaciones de carácter regional, ni siquiera la propia Unión Africana, son capaces llevar a cabo ninguna medida sin contar con el apoyo y la cooperación de la comunidad internacional.

 

Conclusiones

Es en este entorno complejo en el que las organizaciones terroristas deben operar y evolucionar. El análisis anterior ha hecho hincapié en tratar de entender si grupos como Boko Haram, AQMI o Al-Shabab se están desplazando hacia una postura más internacionalista y por tanto más partidaria de la yihad global, así como si existen vínculos entre dichos grupos, que permitan la actuación coordinada y apoyos mutuos entre los mismos. En la actualidad los propios grupos debaten este aspecto, sopesar los beneficios y costos de la unión de fuerzas, y si bien esto es sin duda un aspecto preocupante, queda un problema más fundamental. La inestabilidad en un país no sólo se puede extender a otro, sino que pude estallar simultáneamente en varios países, independientemente de si las causas están relacionadas, ello puede llegar a plantear un desafío enorme a la Comunidad Internacional. Por el momento, Malí está lejos de poder ser considerado como un país estable, la situación en Somalia es aún peor y en Níger los recientes y reiterados ataque de BH han hecho sonar las campanas de alarma. En algunos casos, las causas de la inestabilidad están relacionadas y en otros no, pero los efectos acumulativos podrían llegar a ser catastróficos. En el caso de los grupos terroristas islamistas que actúan en la mencionada zona de África, se puede perfectamente aplicar el que la suma de las partes puede ser mayor que el todo. No conviene olvidar la influencia que pueda tener la aparición del Estado Islamista (EI) y la creación del califato. Ya existen grupos de AQMI que han abandonado la organización para alinearse con EI.

Están demostrados vínculos entre estos grupos, así Al Qaeda en el Magreb Islámico, a partir de 2012 proporcionó a Boko Haram instrucción, explosivos y también fondos. Asimismo está demostrada la conexión de AS con formaciones islamistas de la zona del Sahel. Desde su integración en Al Qaeda, ha quedado confirmada su relación, que no acción conjunta con el grupo de Boko Haram; así como una posible conexión con Al Qaeda del Magreb Islámico.

Los actores no estatales violentos y las conexiones transfronterizas de los grupos terroristas pueden llegar a establecer un nuevo arco de inestabilidad. En la actualidad está generalmente reconocido que se extiende de este a oeste, de forma longitudinal por el Sahel, pero puede establecerse otro de carácter longitudinal de norte-sur, que exportaría la inestabilidad a través del Sahara. Boko Haram puede tener una vinculación con AQMI, que a su vez la tiene con Ansar al-Sharia en Libia y también con la brigada Uqba ibn Nafi en Túnez. Los grupos militantes en el sur de Libia han revivido vínculos con el norte de Níger. La brigada Al-Murabitun[6] parece ser tan hábil para moverse hacia el norte y el sur, como lo hace de este a oeste. El impacto que estos grupos pueden tener en sus países de origen significa que no sólo hay un eje potencial de inestabilidad de este a oeste, sino que también se está estableciendo otro norte-sur. Tomados en conjunto, los vectores de la inestabilidad y de la inseguridad se transforman y multiplican.

Como otras organizaciones situadas en la órbita de Al Qaeda, las que actúan en el Sahel (el AS y AQMI y BH) han evolucionado hacia formas de insurgencia más peligrosas que las propias del terrorismo clásico, combinándolo con tácticas guerrilleras, enfrentamientos armados abiertos, tratando de controlar territorios. Además de ello se ha producido una convergencia de las organizaciones yihadistas con la criminalidad organizada, siendo Somalia uno de los escenarios privilegiados para ello.

La Operación Serval puede ser una referencia y modelo para encarar futuras acciones contra el terrorismo en la zona del Sahel. La metodología aplicada debe responder a las siguientes características: por parte de la CI identificación de la amenaza, actuación rápida y contundente, y clara definición de los objetivos. Existen una serie de lecciones aprendidas de la mencionada operación, que pueden hacerse extensivas otros conflictos de la zona:

  • La necesidad de identificar los actores que vayan a intervenir, y que dispongan de las capacidades adecuadas para el desarrollo de las funciones requeridas.
  • El diseño de una coalición internacional contra la amenaza de Al-Quaeda deberá ser dirigida por un solo país con capacidad para ello, en la actualidad existen pocos países con esa capacidad, básicamente Estados Unidos, Francia, o el Reino Unido, son los únicos países que son capaces de liderar operaciones multinacionales complejas.
  • Tener en cuenta la capacidad de la ONU para proporcionar fuerzas de paz medianamente eficaces, siempre y cuando sus capacidades no están desbordadas por la realización de operaciones ofensivas, que no pueden ejecutar por sí mismas. Por ello deberán contar siempre con apoyo exterior para su capacitación, equipamiento y asesoramiento. Con estas condiciones se libera a la nación líder de la coalición de perseguir a terroristas, cortar las líneas de comunicación, e identificar los campamentos y zonas de seguridad, pudiendo mantener un perfil bajo y centrarse en acciones de interés estratégico.
  • El reto en el futuro será la de tratar de aplicar las lecciones aprendidas de la operación Serval en otras partes del Sahel, donde los objetivos puede que no sean tan claros.

Aunque Estados Unidos, no participa directamente, siempre podrá proporcionar capacidades vitales como el transporte aéreo, el apoyo logístico y la inteligencia.

El grupo más peligroso es Al-Shabab, que en la actualidad es más débil que en el pasado, pero que a su vez es más peligroso, al no contar con las restricciones que tenía en el pasado. A corto plazo, supone una mala noticia para los países limítrofes Kenia y Etiopía, para el gobierno federal somalí y para los actores internacionales que trabajan en Somalia. La red Amniyat de Al-Shabab mantiene una elevada capacidad operativa, que le permiten lanzar ataques complejos que pueden llegar a desestabilizar al gobierno federal, así como continuar con la extorsión a empresas, organizaciones políticas somalíes y no gubernamentales.

Los países de la zona, que aportan tropas a las fuerzas de AMISOM, es probable que sean el blanco de los ataques de Al Shabab, especialmente debido al reciente refuerzo de las fuerzas de la Unión Africana y al inicio de una ofensiva contra los insurgentes. Fundamentalmente Kenia debe adoptar medidas de seguridad destinadas a dificultar la actuación del grupo en su territorio y que con ello desaparezca la facilidad que hasta ahora disponían. Pero debe tener cuidado para evitar que estas acciones puedan llegar a desencadenar tensiones más fuertes entre la comunidad keniata y las minorías de los musulmanes de Kenia y los keniatas de origen somalí. Por ello Al-Shabab tiene todo el interés en inflamar las tensiones sociales entre las minorías musulmanas de Kenia y el gobierno del país.

A diferencia de otras áreas conflictivas del globo, en esta zona de África la solución a los conflictos existentes pasa por la firme voluntad de la Unión Africana de actuar en los mismos, con ello se pretende trasladar a la comunidad internacional “soluciones africanas a problemas africanos”, aunque de momento requieran del apoyo internacional para conseguirlo.

Este apoyo se está organizando siguiendo un patrón similar, por una parte, la comunidad internacional proporciona actividades de entrenamiento[7] con la finalidad de aumentar la operatividad de las fuerzas armadas de los respectivos países. Mientras que por otra parte USA colabora fundamentalmente proporcionando los medios que necesitan dichos ejércitos.

No obstante, la solución militar nunca podrá ser considerada como definitiva, para que realmente alcance resultados válidos, debe de actuarse con un proyecto político, integral y consistente, liderado inicialmente por un actor político solvente, bien el gobierno nacional de turno o bien la Unión Africana. Este proceso evidentemente avanza muy lentamente, debido a que hay que hacer frente a graves amenazas y emprender profundas reformas. A pesar de ello, y aunque los desafíos son muchos y complicados, parece que este es la mejor vía para alcanzar países y sociedades más justas y equilibradas que impidan la actuación del germen yihadista.

Los distintos gobiernos y sus servicios de seguridad tienen que identificar y aislar la amenaza que representan los grupos yihadistas, pero no confundir las acciones de los extremistas con las comunidades musulmanas. Se debe analizar y, en muchos casos, reevaluar sus procedimientos y operaciones contra el terrorismo, que se perciben como un castigo colectivo a las comunidades musulmanas. También debe de permitirse la realización de investigaciones totalmente transparentes, llagando a la reparación donde las acciones hayan violado la ley.

Alberto González Revuelta es Coronel de Caballería y Diplomado en Estado Mayor. Ha estado destinado en la European Union Military Training Mission en Somalia. Y ha realizado el Máster en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada.

 


[1] Entre los que cabe destacar: el proceso descolonizador que creó países artificiales, desequilibrios económicos, enfermedades, hambrunas y fundamentalismo religioso.

[2] El Índice de Paz Global correspondiente al año 2014 sitúa a los países del norte de África y del Sahel en el ranking delas 50 naciones con más incidencia del terrorismo yihadista.

[3] El Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental es un grupo organizado a partir de una escisión de AQMI, surgió en diciembre de 2011.

[4] Boko es una deformación de la palabra inglesa "book" (libro) y haram es prohibido.

[5] Recientemente ha aparecido la noticia de su fallecimiento en una acción de las fuerzas de seguridad del Camerún, pero está a falta de confirmación oficial.

[6] Nació en agosto de 2013 como fusión del grupo terrorista la "Brigada de los Enmascarados", dirigido por el argelino Mokhtar Belmokhtar, y el "Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental" (MUYAO).

[7] Asi la UE ha lanzado 2 misiones con el objetivo de adiestrar al ejército de Somalia y de Mali, también existen otros actores que proporcionan este tipo de actividades. 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Universidad de Granada. Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

Licencia Creative Commons
Bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported