Los otros frentes. Oriente Medio

Versión para impresiónVersión para impresión

Los combates entre británicos y turcos en Oriente Medio presentaron características muy diferentes de las típicas del frente occidental, debido sobre todo a la menor densidad de tropas y las escasas infraestructuras, que condicionaban los movimientos y las capacidades de los Ejércitos.

Las primeras campañas británicas en Mesopotamia en 1915 se ejecutaron con tropas procedentes de la India, encuadradas con oficiales británicos. Sin embargo, el número de estos oficiales era muy escaso, ante la prioridad del Teatro de Operaciones europeo. Esta carencia de mandos preparados ocasionó una pobre eficacia en combate de las divisiones hindúes, y fue causa directa del fracaso de algunas acciones importantes, como el fallido rescate de la División del general Sir Charles Townshend en Kut. Las tropas hindúes estaban en cualquier caso pobremente adiestradas y desprovistas de Artillería pesada y escasas de Caballería. Logísticamente, dependían del transporte fluvial, y, en consecuencia, las operaciones se limitaron a las riberas de los grandes ríos mesopotámicos. Su adversario era el 6º Ejército otomano, bajo el mando de Von der Goltz, igualmente desprovisto de Artillería pesada y sin apenas Caballería. Estas campañas se lucharon con tácticas y doctrina decimonónicas, con la única variación del empleo del “orden abierto” de la Infantería, aunque con despliegues todavía muy próximos, consecuencia de la escasa instrucción de las tropas.

Desde el punto de vista de su efecto en los desarrollos doctrinales posteriores, tienen mayor interés las campañas desarrolladas en Palestina y Siria. En estas campañas, los británicos emplearon profusamente unidades de Caballería, como el Desert Mounted Corps, con miles de jinetes (por ejemplo, en la toma de Beersheba en octubre de 1917 participaron 18.000 jinetes), y fueron claves en el éxito británico en Meggido en septiembre de 1918. Sin embargo, estas unidades no eran propiamente “Caballería”, sino más bien 'Infantería montada': se desplazaban a caballo, pero combatían a pie. Pese al indudable éxito de estas formaciones (éxito que, tras la guerra, permitió a los defensores de la Caballería a lomo mantener la validez del caballo en el Arma), también puso de manifiesto notables limitaciones de la Caballería, ya conocidas con anterioridad, pero no siempre adecuadamente valoradas:

  • Una vez sustraídos los hombres para encargarse de mantener los caballos, hacían falta cuatro Divisiones de Caballería de 1914 para poner en acción tantos fusiles, ametralladoras y piezas de campaña como los que tenía una División de Infantería contemporánea.
  • Los requisitos logísticos de las Divisiones de Caballería eran muy elevados. En el caso de los británicos del Desert Mounted Corps, los Ingenieros británicos tuvieron que habilitar una línea de ferrocarril exclusiva para esa Unidad, destinada a abastecer de agua y forraje a los animales. En realidad, como ya era conocido desde la Antigüedad, muy pocas zonas del planeta permiten mantener con sus recursos autóctonos grandes masas de caballos.
  • Los caballos se empleaban como medio de transporte. En ese sentido, hacían la labor de los camiones, pero con una complejidad logística mucho mayor (un camión podía sustituir a veinte caballos). A cambio, permitían el movimiento por caminos poco preparados.
  • Las operaciones realizadas no eran las propias de la Caballería, sino que las unidades montadas se empleaban en cooperación con la Infantería a pie para desbordar por el flanco las posiciones turcas, pero los combates se hacían a pie (con la romántica excepción de la carga de la 4ª Brigada de Caballería Ligera australiana en Beersheba, en la que los fusileros montados australianos utilizaron sus bayonetas de hoja larga en lugar de sables).

En realidad, un cuidadoso análisis de las campañas de Mesopotamia y Palestina demostraba que la Caballería no podía vencer a la Infantería atrincherada en posiciones debidamente organizadas, excepto si cooperaba de forma planeada con la Infantería y la Artillería propias. Las victorias de la Caballería británica frente a los turcos se debieron más a la debilidad y la falta de coordinación de las defensas turcas que a las capacidades de combate de las unidades de Caballería británicas.

Carlos Javier Frías es Teniente Coronel del Ejército de Tierra español, destinado actualmente en Cuartel General del Eurocuerpo