Los otros frentes. El Frente Oriental

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En el frente oriental europeo, la guerra se asemejó mucho más al rápido conflicto de movimiento que los Estados Mayores preveían. Los mayores espacios hicieron que la densidad de ocupación del terreno fuese mucho menor, lo que tuvo varias consecuencias importantes:

  • No existieron los 'frentes' como tales, sino que amplísimas zonas estaban libres de la presencia de los Ejércitos, que las guarnecían mediante patrullas (en general, de Caballería).
  • La potencia de fuego desplegada era, en general, mucho menor, permitiendo a la Infantería y a la Caballería maniobrar sin verse obligadas a atrincherarse.
  • Las fortificaciones se limitaron a “plazas fuertes” tradicionales, o a algunas (escasas) obras de fortificación en campaña que, en ningún caso, alcanzaron el nivel de complejidad de las construidas en Flandes o en Francia.

Estas diferencias permitieron que el frente del Este fuese escenario de operaciones extremadamente móviles. Sin embargo, los efectos del incremento de la potencia de fuego también se hicieron rápidamente presentes: el número de bajas superó rápidamente cualquier cálculo de pre-guerra (como ejemplo, en los cinco meses de guerra de 1914, el Ejército austro-húngaro tuvo 900.000 bajas, el doble de sus efectivos de tiempo de paz).

La menor densidad de ocupación del terreno y la falta de vías de comunicación aptas para los vehículos motorizados permitieron a todos los contendientes el empleo con éxito de unidades de Caballería. Como ejemplo, en la batalla de Tannenberg (agosto de 1914), la 1ª División de Caballería alemana desempeñó un papel clave en la victoria alemana, al retardar el avance del 1er Ejército ruso de Rennenkampf en socorro del casi cercado 2º Ejército ruso de Samsonov. Si Rennenkampf hubiera sido capaz de ejecutar su avance a tiempo, el 8º Ejército alemán de Von Hindenburg habría pasado de “cercador” del 2º Ejército a “cercado” por la convergencia de ambos Ejércitos rusos, y se habría visto forzado a retirarse apresuradamente so pena de ser destruido. Sin la eficaz actuación de la Caballería alemana, el resultado de la batalla habría sido completamente distinto.

Debido a la fluidez del combate y a la reducida concentración de tropas, los rusos no fueron capaces de neutralizar a la Caballería alemana, como sí ocurrió en el frente occidental. Sin embargo, las limitaciones logísticas de las unidades a lomo hicieron que los alemanes prefiriesen emplear unidades logísticamente menos exigentes, bien empleando camiones, bien unidades ciclistas. Como ejemplo, una Brigada ciclista alemana, con más de 3.500 fusileros y 32 ametralladoras tenía cerca del doble de fuerza de Infantería y de potencia de fuego que una División de Caballería a lomo. Al igual que en el caso de los británicos, los alemanes pronto fueron conscientes de que el combate de las unidades montadas pasaba por bajarse de sus monturas.

Línea Hindenburg en Cambrai en noviembre de 1917. Los trazos oscuros gruesos son alambradas, mientras que las líneas dentadas representan trincheras. A vanguardia de las alambradas aparecen los puestos avanzados, unidos al sistema de trincheras por ramales especiales. Todo el frente occidental desde el mar del Norte hasta la frontera suiza estaba similarmente fortificado por los dos bandos.

Los combates en el frente oriental respondieron esencialmente a las expectativas de pre-guerra: gran movilidad, poca eficacia de las fortificaciones y un papel destacado de la Caballería a lomo. Como consecuencia, el análisis de estos combates reforzó la consideración de excepcionalidad del frente occidental y de las tácticas e ingenios (como el carro de combate) nacidos para triunfar sobre las dificultades impuestas por la fortificación y el fuego. Muchas de las reticencias a adoptar cambios radicales (como la motorización de los Ejércitos o la creación de unidades acorazadas) se justificaron posteriormente sobre las experiencias obtenidas en Europa Central y Oriental.

Sin embargo, algunos episodios concretos –como la toma de Riga por los alemanes de Von Hutier– demostraban que las masivas concentraciones de fuegos no eran exclusivas del frente occidental, pero fueron esporádicos y poco decisivos.

Carlos Javier Frías es Teniente Coronel del Ejército de Tierra español, destinado actualmente en Cuartel General del Eurocuerpo