Los donativos por Internet a oenegés islámicas con sede en el Reino Unido y la financiación del Terrorismo

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Análisis GESI, 39/2018

Resumen: El presente artículo trata de explicar cómo se recaudan fondos por internet a través de organizaciones benéficas británicas, que terminan financiando directa o indirectamente el terrorismo islamista.

Las organizaciones terroristas utilizan las redes sociales y los nuevos mecanismos de recaudación de las oenegés británicas disponibles por internet para financiar el terrorismo islamista, combinando los métodos más clásicos, como el cobro en efectivo, con los mecanismos de difusión y cobro más modernos, haciendo uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales.

La financiación del terrorismo islamista ha sido una de las materias que más han llamado la atención de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, de los Servicios de Inteligencia, y de expertos y estudiosos de la Seguridad Internacional de prácticamente todos los países occidentales desde los atentados del 11 de septiembre en Nueva York.

La experiencia acumulada a lo largo de décadas en la lucha contra el terrorismo ha demostrado que la mejor forma de atacar a las organizaciones terroristas y conseguir su derrota es cortar sus fuentes de financiación.

Por ello, entender las diferentes fórmulas y mecanismos de financiación de las organizaciones jihadistas, las cuales han sorprendido por su capacidad de adaptación y aprovechamiento de los medios disponibles, unidas al uso combinado de métodos tradicionales junto con los más novedosos, resulta ser una fase fundamental para avanzar en la lucha contra el terrorismo islamista.

No son pocos los estudios e investigaciones que se han realizado sobre los mecanismos financieros musulmanes tradicionales, como la hawala. Sin embargo, las nuevas posibilidades que ofrecen los revolucionarios mecanismos tecnológicos que están surgiendo y evolucionando en internet, como la economía colaborativa, los bancos virtuales, el e-Money o las criptomonedas, están siendo explotados por diversas organizaciones terroristas para burlar los seguimientos de las autoridades y suponen un campo de estudio por descubrir, debido a su constante evolución.

Asimismo, desde hace algunos años se viene alertando sobre la posible vinculación de muchas organizaciones no gubernamentales musulmanas con el terrorismo y se les ha acusado en varias ocasiones de explotar la obligación religiosa de cumplir con el zakat para financiar actividades ilícitas relacionadas con el extremismo religioso (Dearden, 2017). Estas vinculaciones han sido objeto de algunos estudios interesantes como el de Marie Juul Petersen, que abordó el debate sobre las organizaciones benéficas basadas en la fe musulmana y los motivos que sustentan su actividad, los cuales pueden ser de carácter universal y desinteresado o, por el contrario, pueden servir como instrumento para el proselitismo (Petersen, 2011).

A lo anterior, debemos añadir que este tipo de organizaciones han gozado de especial desarrollo en el Reino Unido, país que aglutina a buena parte de las oenegés musulmanas a nivel mundial, gracias a la acumulación de determinados factores que han favorecido su implantación. Entre estos factores podemos destacar la gran población de fe musulmana residente en el país, como resultado de su antigua expansión colonial, y un marco normativo ventajoso que les permite una rápida y fácil inscripción de sus organizaciones benéficas, así como un sistema financiero que les facilita operar a nivel mundial.

No obstante, la realización de este estudio no pretende ratificar o refutar una hipótesis sobre la existencia o no de la utilización de las oenegés musulmanas como mecanismo de financiación por parte de las organizaciones terroristas, porque no se trata de una hipótesis de trabajo, sino que es una realidad constatada.

En este sentido, el 12 de julio de 2017, la Ministra del Interior británica, Amber Rudd, realizó una declaración escrita tanto a la Cámara de los Lores como a la Cámara de los Comunes en la que explicaba a todos los partidos que componen el arco parlamentario que, gracias a un informe solicitado por el anterior Primer Ministro, David Cameron, en 2015, se había constatado la utilización de las organizaciones no gubernamentales del Reino Unido como mecanismo de financiación del terrorismo islamista (British Parliament, 2017).

En su declaración pudimos leer lo siguiente:

“Hoy anuncio las principales conclusiones de la revisión interna del Ministerio del Interior sobre la naturaleza, la escala y el origen de la financiación de la actividad extremista islamista en el Reino Unido, incluidas las fuentes extranjeras. El informe fue encargado por el ex primer ministro, David Cameron, el 30 de noviembre de 2015. Nos brinda la mejor imagen que hemos tenido de cómo los extremistas que operan en el Reino Unido mantienen sus actividades. El informe no incluyó ni la financiación del terrorismo (que es una área mejor entendida) ni la financiación del extremismo en el extranjero desde fuentes del Reino Unido.

Tras haber recibido asesoramiento, he decidido no publicar el informe clasificado realizado de la revisión en su totalidad. Esto se debe al volumen de información personal que contiene y por razones de seguridad nacional. Invitaremos a los consejeros privados de los partidos de la oposición al Ministerio del Interior para que tengan acceso al informe clasificado en base a los términos de privacidad del Consejo.

El principal hallazgo de la revisión es el siguiente:

I. La fuente más común de apoyo para las organizaciones extremistas islamistas en el Reino Unido proviene de donaciones públicas pequeñas y anónimas, y la mayoría de estas donaciones probablemente proceden de personas radicadas en el Reino Unido. En algunos casos, estas organizaciones reciben cientos de miles de libras al año. Ésta es la principal fuente de sus ingresos. Esos donantes pueden no conocer o apoyar la agenda completa de las organizaciones.

La revisión también hizo los siguientes hallazgos:

II. Algunas organizaciones islámicas de corte extremista se presentan como organizaciones benéficas para aumentar su credibilidad y aprovechar el énfasis del Islam en la caridad. Algunos son deliberadamente opacos sobre sus actividades y el estado de sus beneficencias.

III. La regulación puede ser efectiva para mejorar la transparencia. Existe alguna evidencia de organizaciones de corte extremista que buscan evitar la supervisión regulatoria.

IV. Para un pequeño número de organizaciones con las que hay preocupaciones de extremismo, la financiación en el extranjero es una fuente importante de ingresos. Sin embargo, para la gran mayoría de los grupos extremistas en el Reino Unido, la financiación extranjera no es una fuente importante.

V. El apoyo extranjero ha permitido que algunas personas hayan podido estudiar en instituciones que enseñan formas profundamente conservadoras del Islam y proporcionan literatura y predicadores socialmente conservadores a las instituciones islámicas del Reino Unido. Algunas de estas personas se han convertido desde entonces en objeto de preocupación por su extremismo.”

Por ello, el presente artículo no pretende defender la existencia de este fenómeno, sino explicar en qué consiste y cómo se produce. 

 

Metodología

Como indicábamos en el epígrafe anterior, este estudio pretende dar respuesta al modo en el que algunas oenegés británicas sirven de mecanismo de financiación del terrorismo islamista, y cuáles son las técnicas más utilizadas, centrando nuestro interés en las técnicas de recaudación por internet.

Para poder responder a estas preguntas hemos optado por un enfoque eminentemente descriptivo, y en buena parte también exploratorio, con el ánimo de aportar una visión diferente a los estudios ya publicados sobre la materia.

En este sentido, debemos remarcar que, aunque hemos tenido en cuenta la bibliografía existente, hemos apostado por un enfoque principalmente cualitativo y novedoso, basado en el análisis e interpretación de una ingente cantidad de documentación oficial disponible en los diferentes portales de transparencia de las webs oficiales del Gobierno británico, sobre todo de la documentación disponible en la Charity Commission y en la Company House, instituciones oficiales competentes para fiscalizar a las organizaciones no gubernamentales y las sociedades mercantiles respectivamente.

A lo anterior, debemos añadir que el estudio se complementa con información de fuentes abiertas y hemeroteca de prensa, información que ha sido utilizada en la mayoría de casos como fuentes para poner en contexto los diferentes casos reportados.

Como se verá a lo largo del estudio, hemos sido extraordinariamente pulcros en la selección de este tipo de información, debido fundamentalmente a la tendencia de buena parte de la prensa británica y de algunos think tanks supuestamente especializados, a intoxicar o alarmar con sus publicaciones.

Por otro lado, queremos felicitar y reprender al mismo tiempo al Gobierno británico por la información disponible en sus portales de transparencia, a riesgo de parecer contradictorios. Desde nuestro punto de vista es digno de felicitación por el esfuerzo en publicar en red toda la información de la que disponen sobre las oenegés británicas en general, que en España carecemos, pero al mismo tiempo debemos reprochar su preocupación por eliminar la documentación referente a las organizaciones disueltas, que ha supuesto un enorme obstáculo para nuestro estudio, ya que nos ha privado de información vital de las organizaciones más interesantes.

A nivel estructural, el artículo se divide en siete epígrafes. El primero trata de ofrecer una visión global sobre la financiación del terrorismo, los principales mecanismos utilizados y el marco normativo existente en el Reino Unido para contrarrestarla.

El segundo epígrafe se centra en ofrecer una imagen comprensible y con una finalidad contextual de la Caridad como pilar de la fe islámica.

El tercer epígrafe está dedicado al sistema de reparto de fondos públicos destinados a las organizaciones no gubernamentales en el Reino Unido, conocido popularmente como Gift Aid, donde desgranaremos sus particularidades, sus virtudes y defectos, así como el papel que juega en la financiación del terrorismo.

En el cuarto capítulo abordaremos la opacidad y falta de transparencia de muchas organizaciones benéficas musulmanas a la hora de presentar la documentación exigida por las autoridades británicas, y en el quinto expondremos los diferentes mecanismos de recaudación a través de internet más comunes que hemos encontrado en nuestra investigación.

El epígrafe sexto es probablemente el punto clave de nuestro artículo y se dedica exclusivamente a presentar con el mayor rigor posible diversos casos concretos que vienen a demostrar los alarmantes hallazgos descubiertos por el Gobierno británico. En el mismo, expondremos desde casos paradigmáticos hasta casos erróneos en los que la prensa jugó un papel negativo. Como casos intermedios, también expondremos los casos de organizaciones con indicios razonables de sospecha, casos en los que directamente se desconoce a dónde han ido a parar los fondos, o casos de apoyo al extremismo y a la apología del terrorismo, que a nuestro humilde entender, suponen también una forma de financiación indirecta del terrorismo, pues permiten ofrecer plataformas de difusión de mensajes propagandísticos, y la celebración de actos para la captación y la radicalización, ya sea mediante acciones de apoyo expreso, como por la omisión del deber para  para que no se celebren. Este tipo de plataformas de difusión supone un pilar fundamental del terrorismo por inspiración.

Por último, ofreceremos un capítulo con las principales conclusiones obtenidas.

 

Aproximación a los mecanismos financieros usados con fines terroristas y su marco normativo en el Reino Unido

Reino Unido es una de las naciones con mayor actividad financiera a nivel mundial, y está considerada como una de las economías más dinámicas y flexibles del mundo, que la convierten en uno de los mercados más atractivos para la inversión, las operaciones bancarias y el comercio a nivel mundial, pero al mismo tiempo, también hace de ella uno de los lugares más interesantes para el blanqueo de capitales y para las operaciones transaccionales de actividades ilícitas, entre ellas la financiación del terrorismo.

La complejidad del asunto, la normativa, y la interdependencia de sus mecanismos financieros con paraísos fiscales ubicados en sus antiguas colonias, nos obligan en primer lugar a realizar un esfuerzo importante de comprensión para entender las particularidades del sistema británico.

Dada la dispersión de la información con la que vamos a trabajar, el presente estudio propone utilizar como punto de partida los informes de “Evaluación de riesgo de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo del Reino Unido” publicados por la Oficina del Tesoro Británico, que desde el año 2015 viene emitiendo documentación de enorme valor, que alerta de las principales fórmulas utilizadas para realizar transacciones económicas ilícitas, y documenta los mecanismos correctores de actuación puestos en marcha por el Gobierno para combatir las actividades delictivas, y sobre todo, para luchar contra la amenaza del Terrorismo Islamista, que tiene al Reino Unido como uno de sus principales objetivos.

Con respecto al importante papel que juega la financiación en la lucha contra el terrorismo, el Gobierno, a través de la Oficina del Tesoro Británico, lo considera como un elemento clave en su estrategia de Seguridad Nacional:

 “El Reino Unido reconoce que contrarrestar las finanzas terroristas es importante para proteger la seguridad nacional. La lucha contra las finanzas terroristas es una parte clave de la estrategia antiterrorista del Reino Unido, con el objetivo de reducir la amenaza terrorista en el Reino Unido y sus intereses en el extranjero, al privar a los terroristas y extremistas violentos de los recursos financieros y sistemas necesarios para la actividad relacionada con el terrorismo” (HMT&HO, 2015:89).

Por tal motivo, el informe hace un recorrido por las medidas puestas en marcha por el Gobierno británico para actuar contra los mecanismos de financiación del terrorismo, enumerando las actividades financieras que resultan de mayor riesgo en base a las resoluciones internacionales del Consejo de Seguridad de la ONU (UN 1999; 2001), las cuales se recogen en la Ley “The Terrorism Act 2000” (TACT 2000):

  • Utilizar, proporcionar o recibir dinero u otro bien con la intención o sospecha razonable de que sea utilizado para fines terroristas.
  • Usar o tener la intención de usar dinero u otro bien con fines terroristas.
  • Estar involucrado en operaciones comerciales o económicas que generen fondos o medios para actividades terroristas.
  • Estar involucrado en operaciones comerciales o económicas que faciliten la retención o el control de bienes de terroristas por ocultamiento, remoción de la jurisdicción, transferencias a nominados (personas identificadas y clasificadas como personas de riesgo), o de cualquier otra forma. (HMT&HO, 2015:89-90)

Otra normativa puesta en marcha con este mismo fin es la Proceeds of Crime Act 2002, (POCA, 2002), que también surge como respuesta a las resoluciones 1267 y 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU, referentes a la financiación del Terrorismo, así como también a las sucesivas recomendaciones de la Unión Europea, que ha venido advirtiendo sobre la necesidad de endurecer los controles de la actividad financiera para evitar el blanqueo de capitales. La POCA 2002 desarrolla las medidas de control ante el blanqueo de capitales en territorio británico y establece las competencias de su fiscalización a través de la National Crime Agency (NCA).

El informe hace mención a su vez a la Ley Terrorist Asset-Freezing Act 2010, conocida también como TAFA 2010, como uno de los mecanismos puestos en marcha por el Gobierno británico en la lucha contra la financiación del terrorismo, que tiene entre sus herramientas la congelación de activos financieros para las personas vinculadas al terrorismo mediante el bloqueo de sus fondos económicos con carácter temporal y preventivo, así como la congelación de la emisión y recepción de transacciones, siempre y cuando hayan podido ser vinculadas con actividades terroristas, y hayan sido clasificadas como sospechosas por evidencia o indicio razonable que lo justifique (HMT&HO, 2015:90).

Uno de los puntos más interesantes del documento para nuestro estudio es la enumeración de diferentes mecanismos de financiación con fines terroristas detectados por el Gobierno británico, y su clasificación en base a su grado de riesgo e implementación por parte de personas o grupos relacionados con el terrorismo.

Finalmente, el informe de “Evaluación de riesgo de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo del Reino Unido”  de 2015 admite que el Reino Unido es un país que contribuye a la financiación del Terrorismo Internacional, del mismo modo que asume la dificultad de evitar que dichos fondos financieros lleguen a los países de destino, debido a que muchos de esos fondos son previamente enviados a terceros países a modo de puente para evitar sospechas, y son reenviados con posterioridad a sus destinos finales   gracias a controles de fronteras más débiles (HMT&HO, 2015:96).

Uno de los aspectos más llamativos del informe es la ausencia de medidas preventivas, ya que como explica el mismo con respecto a la TAFA 2010, sólo se activan los mecanismos de congelación de fondos una vez se tiene sospecha fundada o evidencia de vinculación entre la persona objeto de la investigación y las actividades terroristas.

En otras palabras, en el informe no se aprecian mecanismos preventivos de control de la actividad financiera, o incluso de las nuevas formas de operar no reguladas que eviten que dichos mecanismos sean utilizados con fines ilícitos, sobre todo aquellas medidas de control que permitan una mejor trazabilidad de las operaciones.

El informe de Evaluación de riesgo de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo del Reino Unido del año 2017 (HMT&HO, 2017), se puede considerar como un documento de reafirmación de los riesgos detectados, así como un documento de evaluación genérico de las medidas adoptadas como consecuencia de la publicación del informe de 2015.

En dicho informe asistimos a una reedición de la normativa británica que  se citaba en el documento del 2015, y en términos muy genéricos, para el campo de investigación que nos concierne, que es el de los donativos a las organizaciones no gubernamentales y la financiación del terrorismo por medios telemáticos no regulados, no aporta ninguna novedad, salvo una recalificación a la baja del riesgo de los mecanismos digitales, que en el informe anterior tenía clasificación como de alto riesgo, ya que los atentados sufridos en territorio nacional fueron perpetrados con muy poca o nula financiación por terroristas de origen británico que actuaban principalmente por inspiración y con escasa organización (HMT&HO, 2017:29):

“Sin embargo, la mayoría de los planes de ataque terrorista en este país han sido llevados a cabo por residentes británicos, el más grande de los cuales fueron los atentados del 7/7, y más recientemente el atentado del Manchester Arena en mayo de 2017. Los ataques de baja complejidad por parte de los extremistas solitarios afincados en el Reino Unido también han aumentado y son intrínsecamente más difíciles de detectar que las tramas más complejas y ambiciosas, como lo demuestran los nuevos ataques de Londres en 2017.

A diferencia de la mayoría de las demás acciones de delincuencia, la obtención y el traslado de fondos no son el objetivo principal de un terrorista. En cambio, estos fondos se utilizan para apoyar grupos terroristas o financiar ataques. El Reino Unido no suele ver a gran escala la actividad coordinadora de recaudación de fondos para grupos terroristas. Los recientes ataques terroristas en Europa han demostrado que los costos de los mismos pueden ser muy bajos; por ejemplo, tan bajo como contratar o robar un vehículo, o comprar cuchillos. Sin embargo, abordar la actividad financiera y hacer uso de la inteligencia financiera sigue siendo una herramienta muy utilizada y de gran valor para la aplicación de la ley.”

En definitiva, nos encontramos ante un documento que aporta casos ilustrativos de los mecanismos de financiación ya detectados, pero no aborda en profundidad la problemática creciente de las operaciones realizadas por medios telemáticos de nueva creación, que son utilizadas para la realización de donativos a organizaciones sospechosas de colaborar o tener vínculos con el terrorismo islamista principalmente, o bien para operaciones internas con el fin de mover fondos económicos, logísticos o de apoyo hasta sus destinos finales.

En este punto, debemos incidir en que el presente artículo lo que pretende también es poner de manifiesto la ausencia de controles eficaces en la transferencia de fondos de muchas organizaciones musulmanas sin ánimo de lucro, que llevan una supuesta labor de asistencia social en zonas de alto riesgo en muchos casos, una labor de proselitismo en otros, o dan apoyo a personas radicalizadas, las cuales utilizan las actividades propias de las organizaciones del Tercer Sector para poder desplazarse a zonas de conflicto con fines criminales. Algunas de estas organizaciones  terminan apoyando de forma indirecta, o incluso sin conocimiento, muchas actividades ilícitas en zonas de conflicto, como pueden ser Palestina, Siria, Irak o Afganistán, debido principalmente a la falta de control de los fondos que envían a entidades o personas colaboradoras desplegadas en las zonas de actuación, y que en muchos casos son los encargados de realizar las compras necesarias en destino o en países limítrofes, así como en muchos casos son los encargados directos de la distribución de los bienes de primera necesidad en las zonas de riesgo.

La interpretación sobre la escasa vinculación entre grandes fuentes de financiación del terrorismo y los atentados por inspiración que ofrece el informe nos parece como mínimo una  interpretación “miope”, ya que en nuestra humilde opinión nunca debemos olvidar que los pequeños atentados por inspiración llevados a cabo por fanáticos religiosos o por pequeñas células con muy pocos medios se producen porque son alentados por un enorme aparato propagandístico y de comunicación que sí se financia con grandes aportaciones económicas, entre las que están las grandes operaciones financieras a las que ellos mismos hacen referencia en su informe.

Esta calificación de bajo riesgo para este tipo de operaciones por parte del Gobierno británico contrasta con los datos que el propio informe aporta con respecto a los operadores de “e-money” o dinero electrónico establecidos en el país, que considera al Reino Unido como el país con mayor número de operadores de dinero electrónico de la Unión Europea, con 103 operadores autorizados y 21 instituciones registradas (HMT&HO, 2017:38).

Sin embargo, a pesar de la gran importancia de los operadores de dinero electrónico en el Reino Unido y su falta de regulación, así como la enorme cantidad de oenegés que operan en el país con mecanismos de recaudación online, el Gobierno considera que  se trata de un mecanismo de relativa importancia en la financiación del terrorismo, debido principalmente a que este sistema no permite operaciones de grandes importes, obviando sin embargo, que aunque sea cierto, sí representa un enorme peligro como mecanismo de recaudación mediante micropagos, que pueden ser transferidos o usados con posterioridad para fines terroristas mediante  mecanismos alternativos o complementarios a los descritos, o lo que es peor, con la posibilidad de que estos mecanismos sean usados para realizar pequeñas operaciones entre particulares sin levantar sospechas para la consecución de atentados terroristas de bajo coste en territorio nacional o europeo, que precisamente es la tendencia creciente tras la pérdida territorial del DAESH. En otras palabras, estos mecanismos pueden ser utilizados para la adquisición de armas blancas, componentes para la elaboración de explosivos caseros o para el alquiler de vehículos.

De esta manera vemos que las visiones de este informe sobre las pequeñas donaciones y de la declaración escrita de la Ministra del Interior chocan frontalmente.

Para finalizar este apartado, queremos hacer notar a modo de conclusión, que la postura planteada por el informe del Tesoro Británico en referencia a los nuevos mecanismos financieros asociados a las nuevas tecnologías, resulta ser totalmente opuesta a los escenarios de riesgo planteados por expertos como el profesor Del Cid (2011: 420), que desde hace años viene alertando sobre los peligros potenciales de las nuevas tecnologías con respecto al blanqueo de capitales y su uso para la financiación de actividades delictivas:

“La falta de regulación de estos canales en algunos países, lo que garantiza el anonimato a sus usuarios, y la débil aplicación de medidas de debida diligencia en otros, los hace especialmente atractivos para el crimen organizado y los grupos terroristas.

[…]

La posibilidad de realizar operaciones transfronterizas también incrementa el riesgo, ya que los proveedores del servicio pueden establecer sus empresas en jurisdicciones que no están sujetas a una adecuada regulación y supervisión. En este caso, resulta imprescindible la cooperación internacional para que una investigación policial pueda seguir la pista del dinero y concluir con éxito”.

 

El Zakat en la cultura islámica 

Para comprender la importancia de la obligación de donar una parte de los ingresos en el mundo musulmán, debemos exponer de forma concisa en qué consiste y qué finalidades persigue.

La religión musulmana se fundamenta en cinco pilares, que son la Fe, la Oración, la Limosna, el Ayuno y la Peregrinación.

El azaque o zakat, se define en el Diccionario de la Real Academia Española como el “tributo que los musulmanes están obligados a pagar de sus bienes y consagrar a Dios”, y se corresponde con el cumplimiento del tercer pilar de la religión islámica.

No son pocas las referencias en el Corán a la obligación de cumplir con el zakat que hacen que esta práctica sea muy extendida entre los fieles como actividad necesaria para lograr la purificación y para cumplir con la obligación de compartir los bienes con aquellos que más lo necesitan (Ponce, 2013: 7-8). A ello, hay que unir la tradición de su aplicación en los países musulmanes, que lo incorporan en su legislación, debido principalmente a la vinculación del poder religioso con el poder político.

Entre las citas coránicas que hacen referencia a la obligación de efectuar este donativo podemos aportar algunas como ejemplo:

“Toma ¡oh, Mohammed¡ una parte de sus bienes como azaque para expiar y purificar con ellos sus faltas”. (Corán, 9,103)

“Y cumplid con la oración, ofreced el zakat y obedeced al Enviado, tal que así se os tendrá misericordia”.  (Corán, 24-56)

Para el cálculo de esta limosna obligatoria se suele utilizar como aportación el 2,5% del capital individual de cada musulmán (Omer Faruk, 2008: 73), pero también se permite el abono de esta limosna mediante pagos en especie, en función del cálculo de una base imponible, ya sea de los bienes y posesiones como de fondos financieros, que se conoce como nisab.

Además del zakat, la religión islámica comprende otras tipologías de entrega de donativos voluntarios, como son el lillah y el sadaqah. Estos donativos se entregan en ambos casos para complacer a Alá, pero mientras el lillah se entiende como una limosna a los más pobres, el sadaqah se entiende como una aportación más genérica para cualquier buena causa.

Otro aspecto a tener en cuenta con respecto al zakat es que la aplicación de los fondos obtenidos mediante esta limosna obligatoria se encuentra restringida a unos fines concretos que pasamos a describir muy brevemente:

  • Al fuqarah: Limosnas a los más pobres.
  • Al masakin: Limosnas destinadas a personas con bajo nivel de renta.
  • Al 'amilina 'alaiha: Limosnas destinadas al pago de sueldos de los gestores públicos que administran el zakat.
  • Al muallafati qulubuhum: Limosnas a los nuevos practicantes de la fe islámica o conversos.
  •  Fir riqab: Donativo destinado a la ayuda para la liberación de personas privadas de libertad.
  •  Al garimin: Limosnas a personas con deudas.
  • Fi Sabilillah: Donativo destinado a la causa de Alá. Dentro de esta tipología se enmarcan las subvenciones a cualquier proyecto que contribuya a la difusión y defensa del Islam.
  • Ibnus sabil: Donativo destinado a personas que se encuentran de viaje y necesitan fondos para alcanzar su destino. 

No es de extrañar, por tanto, que el cobro del zakat, que se abona normalmente coincidiendo con la celebración del Ramadán, se convierta en un mecanismo de financiación para las propias mezquitas y colectivos musulmanes, que además carecen de estructura jerárquica interna que las controle.

Para dar cumplimiento a la obligación de la limosna, es muy común que las comunidades religiosas musulmanas se constituyan en asociaciones u organismos sin ánimo de lucro. El registro como asociación o como oenegés les permite tener personalidad jurídica propia y ser beneficiarias de las aportaciones que los musulmanes otorgan directamente, desgravando impuestos en la mayoría de países, o bien, mediante la obtención de fondos públicos procedentes de aquellos contribuyentes que así lo reflejen en su declaración de la renta.

Según algunas estimaciones del año 2013 ya se calculaba que las aportaciones en concepto de zakat en el Reino Unido alcanzaban los 100 millones de libras al año (Pudelek, 2013), lo que da una idea del volumen de fondos económicos que estamos estudiando.

Así pues, en base a todas peculiaridades expuestas, unidas a la importante cantidad de fieles musulmanes que residen en el Reino Unido, no resulta complicado deducir que esta situación ha derivado en la constitución de una enorme cantidad de organizaciones no gubernamentales (NGOs, Trust o Charities) que se han implementado tanto a nivel nacional como a nivel local para obtener fondos que permitan sufragar los costes de mantenimiento de mezquitas y programas vinculados a la divulgación de su fe.

Actualmente, en base a algunas clasificaciones de entidades registradas en el Reino Unido, se estiman en unas 1.343 oenegés con finalidad religiosa musulmana activas en el país (Charity Choice UK, 2018), a las que hay que sumar un número indeterminado de organizaciones paralelas no registradas o ilegales, que en muchos casos también recaudan fondos mediante la suplantación de la identidad jurídica de organizaciones con denominaciones similares, o que recaudan fondos no controlados directamente mediante cobros en efectivo (Pudelek, 2013).

 

Gift aid en el sistema fiscal británico

El Gift Aid es un mecanismo de reparto de fondos públicos que el Gobierno británico utiliza para contribuir con el Tercer Sector.

El mecanismo consiste en contribuir económicamente mediante fondos públicos estatales con un 25% sobre el donativo realizado por cada donante, cuyos beneficiarios son exclusivamente las organizaciones sin ánimo de lucro y los equipos deportivos amateurs.

Para que esta aportación se una al donativo realizado, es necesario que el donante cumplimente un formulario de declaración responsable  que autorice a la ONG beneficiaria para que solicite en su nombre el incremento de la aportación con cargo a los impuestos abonados en concepto de ingresos o ganancias de capital, siempre que tenga reconocida la condición de contribuyente para permitirle ser donante, y además, cuando se pueda acreditar que el donante haya aportado en impuestos una cantidad superior al reclamado en concepto de aportación benéfica, abarcando hasta los últimos cuatro ejercicios fiscales.

En el caso de que el donante no haya pagado los suficientes impuestos como contribuyente neto para poder cumplir con el Gift Aid comprometido en el formulario, deberá asumir la responsabilidad y correr con los gastos de la diferencia (ITA, 2007: Arts 413-430).

La particularidad de este sistema en comparación con otros mecanismos de otros países, como puede ser España, reside principalmente en que el sistema británico reparte los fondos públicos obtenidos vía impuestos destinados al Tercer Sector en base al deseo de elección de destino del propio contribuyente.

Sin embargo, en España se vincula a la presentación de proyectos concretos por parte de las oenegés al Gobierno, y su sometimiento al régimen jurídico de justificación del uso de dichos fondos a los fines especificados en cumplimiento de la Ley General de Subvenciones.

Esta diferencia es crucial, ya que el mecanismo británico, por decirlo de alguna manera sencilla, permite la entrega de fondos públicos a fondo perdido sin conocer su utilidad final, y limita su fiscalización a la presentación de su correspondiente memoria con sus cuentas generales a cierre de cada ejercicio junto con la actualización de sus datos de identificación, contacto y cargos, pero sólo en los casos que veremos a continuación.

Otro punto de enorme importancia dentro del sistema británico es el poco o nulo control que se ejerce sobre las organizaciones de pequeño volumen de ingresos. Si volvemos a tomar como modelo comparativo el sistema español antes referido, sabemos que gracias a la Ley General de Subvenciones (Ley 38/2003), las oenegés están obligadas a justificar todos los fondos provenientes de la Administración Pública, independientemente del importe concedido, mediante requisitos recogidos principalmente en el artículo 14, entre los que destacamos los siguientes:

“a) Cumplir el objetivo, ejecutar el proyecto, realizar la actividad o adoptar el comportamiento que fundamenta la concesión de las subvenciones.

b) Justificar ante el órgano concedente o la entidad colaboradora, en su caso, el cumplimiento de los requisitos y condiciones, así como la realización de la actividad y el cumplimiento de la finalidad que determinen la concesión o disfrute de la subvención.

c) Someterse a las actuaciones de comprobación, a efectuar por el órgano concedente o la entidad colaboradora, en su caso, así como cualesquiera otras de comprobación y control financiero que puedan realizar los órganos de control competentes, tanto nacionales como comunitarios, aportando cuanta información le sea requerida en el ejercicio de las actuaciones anteriores.

d) Comunicar al órgano concedente o la entidad colaboradora la obtención de otras subvenciones, ayudas, ingresos o recursos que financien las actividades subvencionadas.

f) Disponer de los libros contables, registros diligenciados y demás documentos debidamente auditados en los términos exigidos por la legislación mercantil y sectorial aplicable al beneficiario en cada caso, así como cuantos estados contables y registros específicos sean exigidos por las bases reguladoras de las subvenciones, con la finalidad de garantizar el adecuado ejercicio de las facultades de comprobación y control.

g) Conservar los documentos justificativos de la aplicación de los fondos recibidos, incluidos los documentos electrónicos, en tanto puedan ser objeto de las actuaciones de comprobación y control.”

Sin embargo, la normativa del Reino Unido es mucho más laxa en cuanto a medidas de control sobre fondos públicos concedidos, de tal forma que la labor de fiscalización es progresiva en función de los ingresos anuales que obtenga cada organización.

De este modo, las oenegés británicas se someten al siguiente régimen fiscalizador (Charity Commission, 2013):

  • Las oenegés con ingresos inferiores a 10.000£ anuales están exentas de presentación de cuentas, por lo que sólo están obligadas a presentar sus datos actualizados.
  • Las oenegés con ingresos entre 10.001£ y 25.000£ anuales; deben presentar datos anuales actualizados y cuentas anuales generales de ingresos y gastos del periodo fiscalizado (sin soporte documental que lo justifique, más allá de una simple declaración jurada).
  • A las oenegés con ingresos mayores a 25.001£ anuales se les pide copia de su memoria económica con balances, pérdidas y ganancias, así como ingresos y gastos, con supervisión externa y/o auditoría.

En resumen, podemos apreciar fácilmente que muchas pequeñas organizaciones, como pueden ser comunidades locales  o mezquitas con bajo nivel de ingresos, colectivos que fragmentan su actividad en multitud de organizaciones interdependientes, o bien que evitan conscientemente declarar los ingresos reales, ya sea con ingresos en efectivo o por mecanismos no regulados con la finalidad de evitar sobrepasar el límite de ingresos que les obligaría a fiscalización, permiten que un buen número de organizaciones dispongan de fondos públicos, mecanismos de recaudación y casi total libertad de acción sin control alguno por parte de la Administración.

La peculiaridad del sistema británico, que permite hacer todas estas operaciones por vía telemática, unido al poco control fiscal, y la posibilidad de cobros internacionales por diferentes mecanismos como pagos con tarjeta de crédito, e-money, bancos virtuales, transferencias bancarias o soluciones mixtas (como puede ser una tarjeta vinculada a una e-wallet) ha provocado que las páginas webs y las plataformas de crowdfunding islámicas hayan proliferado por la red de la misma manera que han proliferado las oenegés británicas, ya que mediante el consentimiento en la operación de pago, se puede gestionar la reclamación de la aportación estatal de forma mucho más ágil que a través de firma de impresos en papel y presentación presencial.

Una parte indeterminada de todo el dinero recaudado por estos mecanismos ha terminado financiando de forma directa o indirecta el Terrorismo Islamista ante el asombro del propio Gobierno.

Por otro lado, la Charity Commission es el organismo oficial encargado de fiscalizar el correcto funcionamiento y el comportamiento de las oenegés británicas. Es un organismo dependiente del Gobierno Central y es el encargado de inscribir, supervisar, fiscalizar e incluso disolver las organizaciones no gubernamentales en Inglaterra y Gales.[1] Sin embargo, las competencias sobre blanqueo de capitales, así como su posible uso con fines ilícitos, incluyendo el terrorismo corresponden a la National Crime Agency (NCA) o la Policía.

Esta división en las competencias tiene como consecuencia, en primer lugar, que la Charity Commission no tenga posibilidad de auditar de forma preventiva los movimientos bancarios de oenegés con ingresos inferiores a 25.000 libras al año, ya que no están obligadas a presentar su memoria económica, y en segundo lugar, le obliga a depender de las autorizaciones pertinentes para la comprobación de movimientos financieros de la NCA, u otros organismos policiales o judiciales, en caso de que se abra una investigación a una ONG concreta, y siempre y cuando se pueda enmarcar dentro de la normativa citada en referencia a la obligatoriedad de aportar al menos indicios fundados sobre la vinculación de la ONG investigada o alguno de sus miembros con el Terrorismo.

Este aspecto también marca una importante diferencia con otros mecanismos de control y fiscalización, como el español, que a través de entidades como el Tribunal de Cuentas, o diferentes organismos de la Agencia Tributaria, pueden llevar a cabo requerimientos ordinarios de control a las entidades bancarias para la supervisión del normal funcionamiento de las actividades de muchas entidades dependientes del sector público, sin la necesidad de recurrir a la obligatoriedad de aportar indicios lógicos de delito, enmarcándose así dentro de los controles rutinarios de la Administración Pública.

Por todos los motivos expuestos hasta el momento en el presente artículo, vamos a analizar en este estudio diferentes casos concretos de organizaciones benéficas islámicas que han sido o están siendo investigadas por el Gobierno británico por sus vínculos con el Terrorismo Internacional, ya sea de forma institucional o  a través de alguno de sus miembros, y que han desarrollado o están desarrollando todavía una labor de recaudación de fondos por internet, a través de diferentes medios con los siguientes fines:

  • Financiación de organizaciones terroristas.
  • Envío de convoyes de ayuda humanitaria que sirven para transportar fondos en efectivo, armas, y combatientes a zonas de conflicto o a países limítrofes.
  • Financiación de los costes de desplazamiento de combatientes que viajan a zonas de combate o asesoramiento para conseguirlo.
  • Transferencia de fondos a bancos islámicos con posibles vinculaciones terroristas.
  • Financiación de mecanismos de propaganda para la difusión de actividades de grupos radicales islamistas, como pueden ser la financiación de las actividades y reuniones de comunidades salafistas o monoteístas.

 

Opacidad contable de las asociaciones y oenegés islámicas británicas

Antes de analizar los aspectos más interesantes de los mecanismos financieros online de las oenegés y asociaciones británicas que pueden terminar financiando el terrorismo islamista, creemos necesario penetrar aún más en determinadas particularidades de estos organismos sociales y religiosos con la finalidad de obtener peculiaridades llamativas detectadas durante la realización del presente artículo.

En concreto, en este punto, queremos desglosar determinados mecanismos que, si bien no son acusatorios ni probatorios, sí son sintomáticos de determinadas prácticas que estos colectivos utilizan para justificar sus cuentas ante las autoridades británicas.

Siendo conscientes de las limitaciones para la realización del presente artículo, en el que lo ideal hubiese sido el acceso a las cuentas detalladas de las oenegés  musulmanas para conocer sus recaudaciones y un estudio de campo en las zonas de conflicto para evaluar el grado de cumplimiento de los proyectos presentados, así como la diligencia debida en la transferencia de fondos desde la recaudación hasta su impacto directo en los diferentes ámbitos de aplicación, hemos optado por la consulta y análisis, tanto cuantitativo como cualitativo de la documentación y datos oficiales que la Administración Pública británica pone a disposición de quien lo requiera en materia de transparencia.

Es por ello por lo que para la realización del presente estudio hemos realizado un trabajo tanto cuantitativo, de carácter estadístico, como cualitativo, basado en el análisis e interpretación de la documentación oficial obtenida, que ha tomado como fuente la propia documentación disponible en las webs oficiales de la Charity Commission y la Company House, organismo análogo a una oficina central del Registro Mercantil.

En este sentido, con el muestreo y análisis de diferentes organizaciones consultadas, se ha pretendido demostrar como práctica habitual que las asociaciones y oenegés musulmanas del Reino Unido tienden a delegar en empresas de correligionarios o miembros de la comunidad islámica la realización de las auditorías, la contabilidad e informes independientes que certifican la veracidad de sus cuentas ante las autoridades competentes.

Hay que recordar que el Reino Unido goza, como antigua potencia colonial, de un importante número de titulados universitarios nacidos en territorio británico que son descendientes de inmigrantes de segunda o tercera generación y desarrollan su actividad profesional en el país. Por ello, en este sentido, hay que admitir que sus empresas y la labor que realizan, están plenamente implementadas en la sociedad británica y gozan de la misma reputación.

El trabajo de investigación nos ha aportado, sin embargo, datos muy interesantes.

Hemos recopilado datos de 323 asociaciones islámicas, muchas de ellas conocidas oenegés, aunque 220 son asociaciones, fundaciones u oenegés vinculadas a la financiación de mezquitas en territorio británico.

De todas ellas, un 40% de las mismas no ha presentado documentación acreditativa de sus cuentas por diferentes motivos: por reciente creación, por falta de ingresos que les obligue a presentar cuentas, o retraso en la presentación de las mismas en caso de estar obligadas a ello.

Con documentación depositada ante la Charity Commission hemos podido analizar a 194 organizaciones, y los datos obtenidos no podían ser más reveladores.

De las 194 organizaciones analizadas en todo el territorio británico 170, es decir un 87,6% de las mismas han depositado su confianza en auditores independientes de origen musulmán o en empresas con empleados de origen musulmán, que han certificado la veracidad de sus estados contables. Sólo un 12,4% de las mismas, muchas de ellas las más poderosas en muchos casos, y que han sido objeto de investigaciones por parte de la Charity Commission, han recurrido a auditores totalmente independientes y sin vinculación a la comunidad musulmana.

Pero aún hay datos mucho más reveladores. Tras la consulta de los documentos, se empieza a percibir la reiteración en los nombres de las empresas auditoras y en los apellidos de los contables firmantes, de tal forma que se puede concluir, sin temor a equivocarnos que existen empresas auditoras propiedad de miembros de la propia comunidad, que vienen a gestionar y certificar las cuentas de la mayoría de las organizaciones musulmanas de cada municipio. Estos casos han sido especialmente llamativos en ciudades con comunidades religiosas musulmanas de gran relevancia como Birmingham, Leicester, Londres, Newcastle, o Bolton.

Además de lo anteriormente expuesto, llama la atención que las organizaciones más radicales, como pueden ser las mezquitas y organizaciones salafistas, o monoteístas (Tawhid), son las más deficitarias en cuanto a documentación aportada a las autoridades de la Charity Commission.

En concreto, hemos tenido la oportunidad de analizar la documentación aportada por 16 organizaciones que, por denominación, se encuadran dentro de estas corrientes radicales. Del total analizado, 6 son salafistas, y de ellas, 5 recurren a contables de la comunidad islámica que, además, gestionan las finanzas de las mezquitas de sus municipios. Sólo una no tiene documentación por ser de reciente creación.

En el ámbito monoteísta el muestreo arroja datos más preocupantes, ya que de las 10 analizadas la mitad no ha presentado documentación por no registrar ingresos o por retrasos, y sólo una es auditada por contables ajenos a la comunidad musulmana.

Hay que advertir, llegados a este punto, que se puede dar la situación de que interese tener registrada una organización por los beneficios fiscales y jurídicos que aporta, pero quizás no interese superar un volumen de operaciones financieras que obligue a fiscalizar su actividad, con lo que es muy posible que buena parte de la actividad de las mismas se lleve a cabo mediante cobros y abonos en efectivo no declarados.

Uno de los casos que podemos aportar como prueba de este tipo de prácticas es el referente a la investigación recientemente abierta por la Charity Commission a la organización Fazal Ellahi Charitable Trust, la cual fue cerrada por falta de aportación de la documentación solicitada, y a la que se daba por desaparecida por falta de actividad, pero de la que se descubrió que seguía operando de forma clandestina (Charity Commission, 2018). Los motivos de la apertura de la investigación han dado a conocer que dicha organización supuestamente se dedicaba a funcionar como mezquita, a hacer apología del Terrorismo y a educar en el radicalismo a menores de edad.

Otros casos como los de Muslim Aid o Human Aid UK, que veremos con mayor detenimiento como parte de este artículo, y su falta de control en cuanto a la diligencia financiera debida y de las entidades colaboradoras en zonas de conflicto, son otros interesantes ejemplos que ilustran las irregularidades de sus estados contables.

En la gran mayoría de estos casos (sólo hemos encontrado una excepción), en los cuales las autoridades se han visto obligadas a intervenir, se ha dado la circunstancia de que las personas que certifican la veracidad de sus cuentas son miembros de la comunidad musulmana, los cuales curiosamente nunca detectaron anomalías, destacando Muslim Aid, que cambió de auditor pasando de ser occidental a musulmán precisamente en los ejercicios fiscales irregulares.

Para finalizar este apartado, que creíamos importante aclarar, queremos indicar que, dados los datos obtenidos, esta circunstancia detectada debe ser tratada con mucha cautela, con el fin de evitar caer en una visión estereotipada, generalista o incluso xenófoba del problema. Dados los tiempos en los que vivimos en los que los datos son manipulados con fines diversos, creemos que resulta esencial que de estos datos no deban sacarse conclusiones acusatorias hacia colectivos sociales en función de su raza, procedencia o religión, y quizás sea necesario profundizar  en la investigación por parte de las autoridades de posibles casos de empresas de auditoría especializadas en la gestión de oenegés musulmanas que pueden actuar de forma fraudulenta y organizada, las cuales tienden a acumular a gran cantidad de clientes en los núcleos urbanos donde la población musulmana se encuentra más asentada.

 

Mecanismos de recaudación online detectados en las oenegés analizadas

A continuación, en el presente apartado de nuestro artículo vamos a intentar explicar los diferentes mecanismos que las organizaciones musulmanas suelen utilizar para recaudar fondos a través de internet como resultado de la investigación realizada en las organizaciones seleccionadas para nuestro muestreo.

 

a. Datos de contacto para acordar pagos en webs y redes sociales

En este punto queremos agrupar diferentes mecanismos de recaudación, como pueden ser el pago en efectivo, cheques, u otros mecanismos de pago que no se realizan de forma telemática, pero que sí se encuentran a disposición de los donantes en webs y redes sociales. A simple vista es lógico pensar que este grupo de operaciones no debería incluirse en el presente artículo, pero lo hemos estimado conveniente, debido a que, como indicamos al comienzo de este estudio, estos métodos tradicionales se combinan con los mecanismos de difusión en redes más actuales.

A lo largo de la investigación de diferentes webs oficiales y redes sociales de organizaciones o asociaciones musulmanas vinculadas a oenegés, mezquitas o madrasas, nos hemos encontrado que es bastante frecuente, sobre todo en las organizaciones más pequeñas, que se recurra a un apartado de donativos consistente en la publicación de una línea de teléfono, correo electrónico y dirección, a los cuales deben dirigirse los interesados en realizar un donativo y acordar la forma de pago.

Cada organización da las instrucciones oportunas para formalizar la transacción, y dependerá de la buena práctica de sus administradores que dichos ingresos figuren en las cuentas oficiales de la organización.

A lo anterior debemos resaltar que en el Reino Unido no existen tantas limitaciones al pago en efectivo como podemos tener en España en prevención del blanqueo de capitales, y no es extraño ver en contabilidades que un representante de una organización vaya a una entidad bancaria a retirar importantes sumas de efectivo o a realizar importantes ingresos en cuenta en concepto de recaudación.

Un ejemplo ilustrativo de este tipo de prácticas lo podemos ver en la contabilidad de la ONG “International Action for Iraqi Refugees”, que gracias a la transparencia de sus cuentas del ejercicio 2015, nos ha permitido conocer que no es extraño encontrarnos con pagos y cobros en efectivo de varios miles de libras en concepto de donativos y envíos de remesas a zonas de conflicto (IAFIR, 2016).

Finalmente, también debemos indicar que estas instrucciones, al igual que otros métodos de pago se comparten por redes sociales como Facebook, Twitter o Telegram.

Otra variante bastante frecuente es el pago de donativos mediante cheque bancario. Esta variante nos resulta bastante perjudicial para el donante, ya que en la mayoría de casos nos encontramos que dicho cheque debe ser enviado por correo postal o a un emisario de la organización, y que puede terminar siendo un mecanismo que puede llevar a sufrir las siguientes consecuencias: al no saber quién va a retirar los fondos en la entidad bancaria del donante, es más que probable que los cheques se deban destinar al portador, con lo que se puede dar la circunstancia de que nunca se sepa si el dinero se ha destinado verdaderamente a la organización o no. Sólo en el caso de que se trate de un cheque nominativo, deberá acudir a retirar los fondos una persona con los poderes legales para hacerlo.

En defensa de muchas organizaciones, como la citada anteriormente, hay que decir que los cheques se suelen recoger en contabilidad, debido principalmente a que la salida de fondos se recoge en los movimientos de la entidad bancaria del donante, y siempre existe la posibilidad de que de que la identidad del cobrador pueda aflorar en una inspección bancaria.

Otro aspecto interesante de la investigación es que en muchos casos estudiados en donde nos aparece este mecanismo, no se hace referencia al Gift Aid.

Como apuntábamos en el punto tercero del presente artículo, es necesaria la declaración responsable del donante para su obtención, y supone la renuncia a un incremento del 25% del donativo, pero permite al mismo tiempo que se puedan recibir aportaciones desde el extranjero por correo postal. Este mecanismo es un instrumento apropiado cuando se quieren recibir aportaciones provenientes del Golfo Pérsico, ya que el Reino Unido es sede de la mayoría de bancos islámicos con sede en Europa.

 

b. Transferencias bancarias

Es el método de pago más habitual que hemos encontrado en las diferentes webs y memorias de las organizaciones musulmanas analizadas y no se ha incorporado al apartado anterior debido a que actualmente este tipo de operaciones se realizan mediante aplicaciones para móviles o desde las webs de las entidades bancarias. Se han detectado también ingresos de efectivo en cuenta, pero lo consideramos un mecanismo residual.

Dado que estamos ante un mecanismo regularizado, suele aparecer en la cuenta de ingresos de prácticamente todas las organizaciones analizas.

Sin embargo, hay un aspecto reseñable en este mecanismo. Muchas de las grandes organizaciones sociales musulmanas del Reino Unido tienen cobertura global, aunque operen desde el Reino Unido, y muchas operaciones, que suman buena parte de la recaudación de las mismas tienen origen internacional. A tenor de las cuentas analizadas en el presente estudio, se ha observado que no se indica en ningún momento el origen de estos ingresos.

En una de las organizaciones estudiadas, Aid Convoy, hemos podido comprobar un mecanismo de transferencias bancarias vinculado a soluciones de e-Money, es decir, no vinculado a una cuenta bancaria convencional, sino a  un monedero electrónico, pero que será estudiado posteriormente.  

Además, en algunas ocasiones se ha podido comprobar que la transferencia es uno de los mecanismos utilizados para envíos de fondos entre organizaciones que suelen compartir patronos o fideicomisarios, o simplemente por afinidad doctrinal entre ellas.

Con este tipo de prácticas, en nuestra opinión, se pueden dar situaciones en las cuales los fondos no se destinan íntegramente a los objetivos establecidos en los estatutos fundacionales de estas organizaciones, sino que pueden terminar financiando a organizaciones no registradas o con una gestión poco transparente. Como ejemplo de la existencia de este tipo de transferencias entre organizaciones se pueden citar las detectadas en la Organización Muslim Aid (2015: 25-26), que precisamente no se encuentran disponibles en la web oficial de la Charity Commission (Muslim Aid, 2016: 28).

 

c. Tarjeta de crédito/débito o cargo en mecanismos de cobro online

En algunos casos, como pueden ser los de One Nation UK (https://onenationuk.org/donate/), o el de One Ummah Welfare Trust (http://www.uwt.org/site/article.asp?id=283), disponen en sus webs de mecanismos de recaudación online tales como el pago con tarjeta de crédito/débito o Paypal, que al igual que el mecanismo anterior permiten envíos internacionales de fondos menos fiscalizados que las operaciones domésticas. Técnicamente hablando no difieren mucho de una tienda online en cuanto a su implementación.

Con respecto a su repercusión en España, hemos visto que la organización británica Human Appeal UK (https://humanappeal.es/), ha implementado una sucursal con registro en Valencia, con su misma denominación, y utiliza este mecanismo telemático para la obtención de fondos.

Por otro lado, a pesar de no ser objeto de investigación de las autoridades británicas, sí ha captado nuestra atención en el presente estudio el nuevo sistema de transferencias implementado en la organización Al Fatiha Global, organización que ya ha sido objeto de varias investigaciones oficiales (Charity Commission, 2014). En concreto, en la documentación del ejercicio 2016 (Al Fatiha Global, 2017: 5), se introduce como novedad la creación de una “e-Card System” consistente en lo siguiente:

“Al-Fatiha Global ejecutó un programa piloto de su sistema de tarjeta E-Aid para la distribución de ayuda en Siria y Turquía. A estas familias se les proporcionó una tarjeta (muy similar a una tarjeta de débito), con su número PIN y el inicio de sesión en línea, y les informó sobre las tiendas en las que podían comprar bienes, su límite de gastos y la lista de productos que podrían elegir.

Las familias que experimentan con este sistema visitaron la tienda a su conveniencia y compraron comida, productos de higiene y productos para bebés de su preferencia. Se pusieron a su disposición alimentos básicos como, por ejemplo: arroz, alubias, atún y aceite, pero también artículos frescos, tales como: huevos, queso, pan y aceitunas.

Este sistema fue desarrollado por sirios, que después de años de experiencia con diversas organizaciones benéficas, han identificado los desafíos de la entrega de ayuda en su tierra natal y han visto de primera mano a su gente humillada luchando por obtener vales de ayuda. Para mantener la dignidad de los beneficiarios decidieron desarrollar este sistema revolucionario que devuelve la dignidad a la gente y literalmente transfiere sus fondos donados a los bolsillos de las familias necesitadas. Estas familias tienen la libertad para comprar en las tiendas locales participantes y comprar los artículos que necesitan para su hogar.

Este sistema elimina los gastos generales de transporte, almacenamiento, tarifas de procesamiento y salarios, permite a los sirios beneficiarse de la variación estacional en los precios, o incluso elegir productos alternativos en base a sus gustos personales, les da a los donantes la capacidad de seleccionar qué elementos pueden comprar y permite a Al-Fatiha Global variar la cantidad de ayuda otorgada a cada hogar en función de su tamaño, edad y sexo”.

Este mecanismo, desarrollado por Al-Fatiha Global, es revolucionario ciertamente porque elimina los riesgos de la pérdida de fondos en el proceso de traslado de los mismos, o de los productos de primera necesidad a las zonas en conflicto, evita los chantajes de las autoridades o milicias locales, mafias, o la mala praxis de los voluntarios desplegados en la zona, pero al mismo tiempo entendemos que se puede convertir en una tecnología de doble uso si su aplicación no se acompaña de la obligatoriedad de supervisión de fuerzas internacionales desplegadas o de delegaciones de organismos internacionales que verifiquen el buen uso de las tarjetas.

Se puede dar la circunstancia de que estas tarjetas se distribuyan entre personas que no hagan un buen uso de las mismas, y puedan usar estos fondos para fines ilícitos mediante la reventa de los productos comprados con la tarjeta, o mediante venta simulada con comerciantes locales que actúen en connivencia con los destinatarios de las tarjetas para hacer un uso fraudulento de las mismas.

 

d. Campañas de crowdfunding directas e indirectas

El crowdfunding es quizás el mecanismo online que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos años como medio de obtención de fondos. Dadas las particularidades de la normativa británica y el importante incremento que supone el Gift Aid en la recaudación, han surgido una serie de plataformas digitales especializadas en la gestión del cobro de donativos que facilitan a las oenegés la realización de campañas y la gestión de la tramitación del Gift Aid. La principal ventaja de estas plataformas es que sus webs, además de recaudar los donativos y difundir sus campañas, permiten incorporar formularios para la cumplimentación de la declaración responsable del donante ante las autoridades en el proceso de pago, a cambio de una comisión por gestión, sin tener que recurrir a una web oficial avanzada que disponga de mecanismos de cobro online.

En los casos analizados en el Reino Unido hemos podido ver que se suele recurrir principalmente a cinco plataformas digitales para el lanzamiento de las campañas de recaudación de fondos, conocidas como Just Giving, MyDonate, Total Giving, Muslim Giving y GiveBrite, siendo las tres primeras de carácter genérico, usadas por multitud de organizaciones de todo tipo, sin tener en cuenta su confesión, nacionalidad, u objetivo, y las otras, muy particulares, desarrolladas por informáticos musulmanes que han aglutinado la mayoría de campañas de muchas de las organizaciones analizadas.

Con respecto a GiveBrite también debemos apuntar que a lo largo de la realización del presente estudio ha sufrido un profundo proceso de transformación que ha eliminado los rastros de muchas campañas de recaudación de falsos organismos o de organizaciones que han sido objeto de investigación por las autoridades británicas.

Del mismo modo, también debemos indicar que organizaciones benéficas tales como One Nation UK o One Ummah recurren especialmente a esta plataforma digital para el desarrollo de sus campañas, como veremos más adelante.

Estas campañas tenían y siguen teniendo gran difusión en las redes sociales de muchas personas bajo seguimiento por radicalismo islamista o directamente condenadas por terrorismo a nivel internacional. En el caso español, se puede consultar aún hoy algunas de las difusiones de estas campañas en las redes sociales del terrorista condenado por los atentados del 11M de Madrid y por adoctrinamiento (Lucas-Torres, 2017), Yusuf Galán (2016).

Uno de los aspectos más peligrosos de estas plataformas, en particular de GiveBrite y Muslim Giving, es la posibilidad de creación de campañas de recaudación de fondos publicadas por particulares en nombre de una organización social, acción que se promueve incluso por parte de las propias oenegés. Se puede citar el caso de la ONG One Nation UK, que en su web oficial explica cómo proceder para convertirse en recaudador o “fundraiser” (https://www.onenationuk.org/other-ways-to-donate/).

Esta prestación que ofrecen plataformas como las citadas, supone un riesgo de fraude, ya que permite que los voluntarios utilicen y desvíen fondos mediante este mecanismo en nombre de organizaciones registradas sin su consentimiento, o de forma tácita para el desvío de dinero para otros fines.

Ahondando un poco más en este asunto, y haciendo uso de la difusión de estas campañas británicas en España por parte de Yusuf Galán, vamos a demostrar a continuación cómo se ha hecho un uso confuso de las mismas en las que no queda claro el destino de los fondos:

En agosto de 2016, Yusuf Galán publicó en su blog personal un artículo en el que se anunciaba la entrega de alimentos a través de una campaña llevada a cabo en Siria por la ONG One Ummah, (Galán, 2016). En dicha publicación pudimos observar la entrega en Alepo de artículos de primera necesidad a los afectados por la guerra, y publicó un enlace de la web de la organización, www.help4syria.com, para contribuir con donativos. Además, publicó un vídeo vinculado a una página de Facebook llamada “Live updates from Syria”, que se dedica a reportar imágenes del horror de la guerra y el trabajo social que hacen voluntarios en la zona, todos con aspecto y comportamiento propios de rigoristas, donde las mujeres aparecían vestidas con niqab, y los hombres con atuendos salafistas.

El dominio publicado, www.help4syria.com, nos desvía a la plataforma de crowdfunding MyDonate, donde la organización recibe donativos y promueve campañas de recaudación.

Pues bien, esa campaña nunca pudo ser organizada y recaudada por One Ummah, con número de registro 1168565 y mismo logotipo,  ya que en base a la documentación oficial de la Charity Commission, en ese mismo mes de agosto de 2016 en el que la ONG ya estaba desplegada en Siria haciendo su labor coincide con la fecha de inscripción de One Ummah ante las autoridades británicas, por lo que toda actividad realizada con anterioridad a su registro y los fondos recaudados han sido obtenidos de forma aparentemente fraudulenta (Register of Charities-Charity Commission).

En este caso concreto, analizando otros vídeos publicados en la página de Facebook antes mencionada, podemos encontrar vídeos en los que hay entregas anteriores a la fecha de registro, y podemos citar como ejemplo un video de 29 de abril de 2016 en el que una chica con niqab explica la entrega de alimentos que todos los meses reciben de esta organización traídos desde Malasia.

Además, también hacemos notar que, gracias a esta página de Facebook, y tras comprobar algunos de los vídeos publicados, hemos podido verificar los fuertes vínculos de esta organización y One Nation UK, que los lleva incluso a compartir logotipo en muchas de las cajas mostradas en las campañas de entrega.

A lo anterior, con respecto al dominio www.help4syrya.com, tenemos que decir que es un dominio que se ha utilizado para desviar los fondos de donantes confusos de otras organizaciones, de tal forma que, aprovechando la igualdad fonética entre la palabra “for” y el número “4” en inglés, se ha usado para captar donantes de Al Fatiha Global, que desde 2014 tenía activo el dominio www.helpforsyria.com, que era difundido en redes sociales para obtener fondos de dicha ONG (https://www.facebook.com/stoke2syria/).

Por tanto, como pequeña conclusión de este caso ilustrativo, tras verificar que los datos de la ONG One Ummah y los datos gubernamentales corresponden al mismo número de registro, podemos decir sin temor a equivocarnos que estamos ante un caso en el que no podemos asegurar a dónde han ido a parar y para qué fines los fondos recaudados por esta ONG.

No obstante, dado que One Ummah es una de las organizaciones que citaremos en el siguiente epígrafe, en el cual abordaremos diferentes casos de varias oenegés y asociaciones británicas con posibles vínculos con el terrorismo islamista, ahondaremos y ampliaremos la investigación explicando convenientemente las conclusiones obtenidas y la metodología utilizada, con el fin de garantizar la objetividad y el rigor académico del presente artículo.

Finalmente, para concluir este caso, debemos decir que en base a la información de la propia Charity Commission sobre One Ummah, todavía no ha presentado cuentas, tal y como obliga la normativa, ya que hemos realizado comprobaciones en plataformas digitales de crowdfunding en los que se puede apreciar que esta organización ha recibido por esta vía fondos suficientes como para verse obligada a la presentación de cuentas con auditoría externa, a pesar de llevar dos años operativa, al menos de forma oficial (Register of Charities-Charity Commission).

 

Oenegés y asociaciones con posibles vínculos con el terrorismo islamista

En el presente epígrafe hemos querido reflejar con el mayor rigor posible y con la máxima objetividad los diferentes casos en los que hemos podido apreciar anomalías, indicios o incidentes de varias organizaciones sociales británicas con el terrorismo islamista o el radicalismo. A nuestro juicio, resulta muy complicado inculpar o exonerar a determinadas organizaciones en las que no se ha podido encontrar una relación clara con el terrorismo, pero que sí han realizado o permitido la apología del mismo en eventos y causas sociales, ya que este tipo de actividades pueden ser consideradas como casos de apoyo indirecto a través de la propaganda y la captación. A la vez, también hemos reportado algunos casos inconclusos en los que no se ha podido determinar el destino final de los fondos recaudados.

Esta advertencia se nos hace necesaria, debido a que a lo largo de la investigación nos hemos encontrado con una ingente cantidad de información proveniente de multitud de periódicos británicos y, sobre todo, supuestos think tanks especializados que, en base a titulares exaltados, manipulaciones de declaraciones o mediante la utilización interesada  de datos de investigaciones abiertas, han creado noticias y supuestos informes que en poco o nada han contribuido al estudio de esta materia de gran importancia para la Seguridad Internacional, sobre todo porque se han tomado como referencia la apertura de muchas investigaciones de organizaciones benéficas musulmanas, pero no han hecho uso de los informes oficiales de las investigaciones finalizadas. Por ello, como consecuencia, hemos incluido un caso de ejemplo que demuestra esta mala práctica.

Ante dichas informaciones interesadas que nos pueden llevar a conclusiones erróneas, como ya indicábamos en la metodología, hemos optado por buscar en todo momento fuentes de información primarias y documentación oficial en vez de hacer continuas referencias a artículos de prensa o informes publicados con anterioridad a éste.

Sólo en los casos en los que ha sido necesario hacer mención a los medios de comunicación, hemos intentado en todo momento buscar aquellas informaciones de los medios más contrastados, potenciando las notas de agencia y desestimando las publicaciones de periódicos sensacionalistas.

Del mismo modo, al mismo tiempo que agradecíamos al comienzo del presente artículo a las autoridades británicas la posibilidad de poder consultar los datos de las organizaciones sociales inscritas en el Reino Unido, debemos lamentar la ausencia de información de las organizaciones que por uno u otro motivo han sido eliminadas del registro de la Charity Commission, información que nos hubiese permitido la consulta y la obtención de información vital para una correcta investigación que aportase conclusiones contundentes.

Bien es cierto que las organizaciones eliminadas se pueden consultar en la web de la Charity Commision, pero los datos económicos tales como ingresos y gastos, datos de contacto, nombre de los cargos e informes depositados han sido automáticamente borrados de su web oficial.

Esta circunstancia nos ha impedido en gran medida acceder a los datos financieros de las organizaciones y asociaciones más interesantes, y comprobar las causas que han provocado su disolución, así como han impedido el análisis de prácticas relacionadas con la financiación o soporte de organizaciones terroristas islamistas.

Es por ello por lo que, antes de continuar, debemos explicar que en la información disponible en la web oficial de la Charity Commission sobre las organizaciones disueltas, las autoridades británicas han publicado una nomenclatura en sus bases de datos para indicar los motivos que han provocado la eliminación de las mismas en su registro, entre las que no figuran explícitamente las irregularidades derivadas de actividades relacionadas con el Terrorismo. Aunque pueda parecer extraño su desglose en este artículo, resulta indispensable a nuestro juicio por las continuas referencias a los registros de las diferentes organizaciones en la web de la Charity Commission, y son de gran ayuda si se desea comprobar personalmente accediendo a los enlaces disponibles en el presente artículo.

Para poder sortear el impedimento que nos supuso la falta de información de las organizaciones disueltas por el Gobierno británico, al menos parcialmente, y para poder avanzar en nuestra investigación, nos vimos obligados a recurrir a novedosos métodos que las nuevas tecnologías nos ofrecen y que nos permitió obtener información de gran interés sobre estos organismos.

En concreto, recurrimos a la obtención de información mediante técnicas similares al análisis de macrodatos, también conocidas popularmente como “Big Data”, que aglutinan varias técnicas informáticas de análisis de grandes volúmenes de datos que permiten extraer información aparentemente oculta.

No podemos decir que hemos realizado un análisis de macrodatos puro, ya que, según el sector, el volumen de datos analizado por nuestra parte no llega al mínimo exigible para recibir dicha denominación, pero sí es cierto que el volumen de datos utilizados tenía el tamaño suficiente como para que los programas convencionales de ofimática no tuvieran la capacidad necesaria para manipularla correctamente.

El primer desafío para esta labor era la obtención de grandes bases de datos relacionadas con las organizaciones benéficas del Reino Unido que, además, debían cumplir el requisito obligado de ser una fuente fiable que nos garantizara que los datos con los que se tenía que trabajar fueran reales, contrastados y exactos en relación con la documentación oficial con la que hemos venido trabajando a lo largo de este estudio.

Por ello, es esencial especificar en este punto que como garantía metodológica conseguimos bases de datos oficiales, gracias a que la Charity Commision conserva sus registros en bases de datos en formato abierto para su tratamiento y explotación en programas específicos, las cuales son publicadas en su web oficial en una url que aparentemente no aparece indexada (http://data.charitycommission.gov.uk/).

De esta manera, los datos obtenidos mediante la explotación de la información contenida en estos registros, gozan de total garantía, ya que son los mismos datos utilizados para los formularios de consulta de los servidores de la web de la Charity Commision, con una salvedad: siguen conservando información eliminada de las organizaciones disueltas.

En resumen y en lenguaje coloquial podemos afirmar que los datos abiertos disponibles en esos archivos descargables, son los mismos datos en bruto que la Charity Commission posee de todas las oenegés y asociaciones del Reino Unido.

El siguiente desafío que se nos planteó fue cómo obtener entre los datos de millones de registros de oenegés de todo tipo aquellos que son objeto de nuestro interés.  Pues bien, para solucionar este problema, volvimos a centrarnos en las posibilidades que ofrece la web oficial de la Charity Commission, y entre ellas encontramos la posibilidad de trabajar con la nueva versión beta de la web de consultas de la institución (http://beta.charitycommission.gov.uk/), la cual incorpora como novedad la posibilidad de indexar y consultar los documentos financieros de las organizaciones activas en pdf, y sobre todo, exportar los resultados de las indexaciones en formato compatible con hojas de cálculo y bases de datos.

En base a lo anterior, mediante palabras clave que nos pudieran servir para acotar los resultados demandados, nos dio la posibilidad de solicitar que nos devolviera resultados con los números de registro de organizaciones musulmanas disueltas, con el objeto de su posterior cruce con los datos abiertos descargados.

Así, mediante una aplicación informática adecuada que contuviera y tuviera la capacidad de operar con los millones de registros de los ficheros pudimos lograr que, mediante la solicitud de información masiva de números de registro obtenida de la web de la Charity Commission de organizaciones disueltas, la aplicación nos devolviera datos de las mismas, tales como los nombres de los patronos, datos de contacto, web oficial, teléfonos, ingresos y gastos por ejercicios fiscales, objetivos fundacionales, etcétera.

Para aclarar el punto anterior, informamos que a nivel técnico se procedió a convertir y cargar toda la información a MySQL, ya que a día de hoy es la herramienta y el formato más adecuado para grandes bases de datos por tener la capacidad de devolver resultados de búsquedas complejas en segundos. Aplicaciones como Excel no disponen de la capacidad necesaria para albergar tantas celdas con datos.

Finalmente, para acabar con esta breve explicación de la metodología utilizada, podemos decir que gracias a estas herramientas pudimos recopilar datos de 506 organizaciones vinculadas con el mundo musulmán que han sido eliminadas de los registros oficiales de la Charity Commission, y que nos han servido en algunos casos para obtener más información de algunas oenegés que se expondrán a continuación.

 

One Ummah

Dado que expusimos el caso de One Ummah en el epígrafe anterior hemos creído conveniente que sea la primera entre las organizaciones analizadas.

No vamos a volver a explicar que esta organización, con número de registro 1168565, ha estado operando en zonas de conflicto con presencia de organizaciones terroristas islamistas como Siria o Irak con anterioridad a su fecha de inscripción oficial en agosto de 2016, y que sus campañas sociales han sido difundidas por terroristas o personas radicalizadas, como el caso expuesto de Yusuf Galán.

Sin embargo, se nos quedó pendiente saber cómo pudo operar esta organización de forma supuestamente anómala, saber con qué documentación pudo darse de alta en diferentes servicios de cobro telemático y bancos, cuánto ha podido recaudar y gastar, o cómo pudieron conseguir permisos internacionales que les permitieron llegar hasta las zonas en conflicto sin levantar ningún tipo de sospecha.

Gracias a la metodología antes explicada hemos podido resolver al menos algunas de estas cuestiones. En la web de la Charity Commission, obtuvimos los datos de otra organización, fundada en el año 2013 y borrada en 2018 por cese de existencia que coincidía en denominación, pero no en número de registro con la citada, que tenía como número de registro 1155104 (Register of Charities-Charity Commission).

Poca información adicional nos aporta su expediente, pero nuestra base de datos nos ha aportado algo de luz al respecto. Las bases de datos nos permitieron conocer que esta organización disuelta tenía sede en la misma localidad de la actualmente activa, Middlesbrough. Además, desde su fundación, sólo presentó cuentas del primer ejercicio, 2013, en el que declararon ingresos por importe de 302.036 libras y gastos por importe de 166.696 libras.

Lo más curioso es que a pesar de que hasta al menos 2016 no rindieron cuentas de los ejercicios sucesivos, y pese a tener ingresos superiores a los límites estipulados por la ley para no tener que rendir cuentas ante las autoridades competentes, no nos consta que la Charity Commission en algún momento haya abierto investigación o requerimiento para exigirle a esta organización que cumpliera con sus obligaciones en materia de transparencia.

De esta manera podemos explicarnos que esta organización haya estado operando sin control con anterioridad a su fecha de registro utilizando a conveniencia los datos fiscales y de registro, tanto de la organización disuelta en 2018 como de la nueva organización creada en 2016.

Pero la situación es aún peor, 5 de los 6 patronos de la ONG originaria son los mismos que los de la registrada en 2016, a los cuales se les permitió que fundaran otra organización exactamente igual, de tal forma que el único cambio radicó en la incorporación de un nuevo patrono del que hablaremos a continuación, a pesar de no haber cumplido con sus obligaciones legales, lo que les ha permitido funcionar en paralelo y de forma completamente opaca hasta 2018, fecha en la cual la Charity Commission procedió a la disolución de la organización más antigua sin dar explicaciones.

Así que, como primera evidencia clara, podemos destacar que la organización original disuelta en 2018 seguía teniendo actividad, a pesar de no presentar su documentación económica, y por otro, también se utilizaba la imagen de una nueva organización que todavía no estaba registrada para recaudar, de tal forma que, entre las dos, ninguna ofrecía información sobre sus cuentas.

Todos estos datos nos llevan a concluir en nuestra humilde opinión que ha habido una flagrante falta de atención por parte de las autoridades gubernamentales británicas por permitir construir y operar a una estructura de oenegés con cobertura internacional, que trabaja en zonas de guerra con el terrorismo islamista y serios indicios de sectarismo religioso sin el más mínimo control, y sin exigirles, en cumplimiento de la Ley, sus memorias y auditorías de los últimos cinco años. Es más, la causa de disolución de la ONG original (Fin de existencia) no coincide con la realidad, ya que hemos podido demostrar que la misma estaba activa, al menos, hasta 2016.

Pero, además, anteriormente hicimos mención a la incorporación de un nuevo patrono en la organización registrada en 2016. En los registros de la Charity Commission aparece el nombre de Mr. Saqib Jameel Sattar, que aparece también al frente de la organización Islamic Education and Research Academy (IERA), con número de registro 1134566, e ingresos por importe cercano a un millón de libras en el ejercicio de 2017 (IERA, 2018: 1-6).

Esta organización, fundada en el año 2010, ha sido objeto de varias investigaciones oficiales a lo largo de los últimos años por sus vínculos con el extremismo islámico. En concreto, según el informe de la investigación sobre esta ONG de la propia Charity Commission (2016: 3), hemos podido saber que esta organización estuvo bajo supervisión directa de dicha Administración por diferentes irregularidades denunciadas desde 2013, entre las que destacan, por ser hechos probados, la contratación y colaboración de predicadores radicales para conferencias y ciclos de debates, en donde se defendían el extremismo islámico, o incluso el terrorismo, justificándose en la necesidad de conocer todas las posturas ideológicas con respecto a estos problemas. El informe detalla las respuestas poco contundentes de los responsables de IERA tras conocer directamente la colaboración de esta organización con personajes tales como Bilal Phillips, clérigo radical canadiense al que ya se le prohibió la entrada en el Reino Unido en el 2010 (Turner, 2016).

Además, el informe también nos ha proporcionado más información de interés, como las irregularidades contables detectadas en la misma, tras comprobarse que parte de los fondos obtenidos por este colectivo se destinaba a remuneraciones de sus patronos y voluntarios, incumpliendo así los objetivos de toda organización benéfica, que universalmente se concibe para la obtención de fondos en pos del cumplimiento de un fin social y nunca como mecanismo de financiación de su propia estructura interna (Charity Commission, 2016: 6).

A lo anterior hay que añadir que la Charity Commission tuvo conocimiento del registro de una empresa vinculada a los patronos de la organización que venía funcionando y recaudando fondos propios de la ONG de forma paralela (2016: 7). La consulta de la documentación existente en la Company House británica, organismo gubernamental análogo a nuestro Registro Mercantil, nos ha confirmado esta incidencia (Company House UK, 2008).

En resumen, a pesar de todos los incidentes probados en cuanto a esta organización a través de sus dirigentes y sus vínculos con el extremismo radical con anterioridad al registro de One Ummah, organización actualmente activa, no se procedió a tomar ningún tipo de acción preventiva en el momento del registro de la misma por parte de las autoridades, a pesar de la existencia de una organización exactamente igual que no rendía cuentas durante varios ejercicios y con patronos o fideicomisarios con investigaciones finalizadas que probaban su vinculación con el extremismo islamista y que tenían mecanismos de recaudación paralelos no declarados en sus cuentas oficiales. En otras palabras, permitieron a personas con historial de mala praxis en la gestión de organizaciones del Tercer Sector seguir registrando nuevas organizaciones sin control previo.

Con respecto a sus mecanismos de financiación, ya hemos indicado que One Ummah hace uso de las plataformas digitales de recaudación colaborativa o micromecenazgo,  pero además, en su web oficial (https://oneummah.org.uk/donate/) dispone de un mecanismo de cobro mediante tarjeta de crédito/débito, al que se accede una vez cumplimentado un formulario en el que es obligatorio aportar todos los datos personales del donante, ya sea nacional o internacional, y que además, también permite marcar el formulario de declaración responsable para la obtención del Gift Aid.

Si miramos la web de la organización vinculada, IERA (https://iera.org/donate-via-cheque-or-bank-transfer/), a los métodos que ya hemos comentado de One Ummah, debemos incorporar las posibilidades de realizar donativos por transferencia bancaria, cheque y Paypal.

Para finalizar debemos decir que, a tenor de la documentación consultada, IERA es una de las organizaciones que deposita su confianza en auditores correligionarios, como indicábamos en el epígrafe cuarto del presente artículo, tras verificar en las cuentas del ejercicio 2017 (IERA, 2018: 2) que la empresa de auditoría, que no firma las cuentas presentadas, es de titularidad de empresarios musulmanes (Company House, 2018). Con respecto a las dos organizaciones One Ummah, como ya hemos explicado sobradamente, no hemos podido acceder a sus cuentas para su estudio.

 

Essex Islamic Academy y Lantern of Knowledge Education Trust

En este caso hemos optado por unir la investigación de dos organizaciones sociales en una sola, debido a que en el fondo forman parte de un mismo caso de vinculación de oenegés con el terrorismo islamista.

Essex Islamic Academy, con número de registro 1131755, es el nombre legal de la conocida Mezquita de Ripple Road, situada en el este de Londres, y Lantern of Knowledge Education Trust es una escuela secundaria religiosa privada vinculada a la comunidad musulmana, inscrita como organización sin ánimo de lucro con número de registro 1111331.

Como apunte a la entidad Lantern of Knowledge Education Trust, debemos explicar que en el Reino Unido es relativamente común encontrar instituciones educativas inscritas como organizaciones benéficas. El motivo de esta práctica no es otro que la posibilidad de obtener mayores ingresos mediante el Gift Aid. El proceso consiste principalmente en contabilizar las matrículas como donativos, lo que permite la obtención de un 25% de subvención pública sobre los pagos realizados por los padres de los alumnos (Lantern of Knowledge Educational Trust, 2013: 6).

En marzo de 2018, la Policía Metropolitana de Londres, en colaboración con el MI5, dieron a conocer la investigación que a lo largo de 2017 habían desarrollado con respecto al terrorista Umar Ahmed Haque, el cual fue sentenciado a prisión permanente revisable por liderar una célula terrorista junto con Abuthaher Mamun, y Muhammad Abid, que planeaban atentar en diferentes puntos de Londres usando menores radicalizados con una edad media de 11 años como terroristas suicidas.

A Haque se le aplicaron los cargos de dos delitos por preparación de atentados, cuatro delitos de recopilación de información para la preparación de atentados terroristas, y un delito por difusión de propaganda terrorista. Según datos oficiales, Haque tenía a 55 niños captados en pleno proceso de radicalización en el momento de su detención (Metropolitan Police, 2018).

Según se pudo conocer, Haque, inspirado por los atentados del puente de Westminster de 2017, llegó a entablar relación con más de 100 menores aprovechando su situación como profesor de religión en las dos organizaciones benéficas con la idea de formarlos como terroristas y llevar a cabo una serie de atentados contra el Big Ben, centros comerciales, el aeropuerto de Heathrow y otros puntos de interés de la capital londinense (Casciani, 2018).

Para la formación de los menores, Haque proyectó a los niños de las dos organizaciones vídeos de extrema violencia, organizó charlas en las que defendía las acciones del ISIS y dio clases de sobre tácticas de guerrilla, sin control alguno por parte de los responsables de ambas organizaciones.

Gracias a las denuncias anónimas de algunos menores a las autoridades por vía telefónica, se pudo iniciar una operación para desarticular la célula terrorista.

Pues bien, centrándonos en nuestra investigación con respecto a este caso, debemos decir que la Charity Commission, a la luz de la operación policial realizada, se vio obligada a abrir las respectivas investigaciones sobre ambas organizaciones para depurar las posibles responsabilidades que pudieran existir por tener a Haque como empleado y por no haber tenido conocimiento alguno de sus actividades en las mismas.

En marzo de 2018 la Charity Commission emitió un comunicado en el que anunciaba la suspensión de las clases en la madrasa de la Essex Islamic Academy y revelaba que ya investigaba a esta organización desde octubre de 2017 para averiguar los posibles lazos entre los dirigentes de la organización y Haque (Charity Commission, 2018).

El mismo día del anuncio anterior, la Charity Commission publicó otro anuncio de apertura de investigación sobre Lantern of Knowledge Educational Trust, basándose en el empeoramiento de la calidad educativa y la falta de control por parte de los patronos de la organización sobre los responsables de la escuela en el último año, tras una inspección de la Ofsted, la Inspección de Educación británica (Charity Commission, 2018).

Para comprobar si la Ofsted pudo apreciar algún indicio claro de radicalismo en la escuela consultamos el informe hecho público en enero de 2018 referente al año 2017, pero a nuestro juicio, no hemos encontrado evidencias claras que nos permitan avanzar en la obtención de información relevante (OFSTED, 2018).

A nivel financiero, las dos organizaciones se encuentran al día en sus respectivas rendiciones de cuentas, y en ambos casos cuentan con generosos ingresos que cubren sobradamente con las necesidades de gastos de las mismas. En el caso de The Lantern of Knowledge Educational Trust cuenta con una media de ingresos que rondan los 450.000 libras en los últimos cinco ejercicios. Por su parte, la Essex Islamic Academy registró ingresos de 150.920 libras en el último ejercicio, y ha venido recaudando cantidades por encima de las 100.000 libras en los últimos tres años (Register of Charities-Charity Commission).

El 23 de agosto de 2018, la Charity Commission ha ordenado el nombramiento de un administrador interino en la Essex Islamic Academy como consecuencia de la investigación abierta a raíz del caso Haque. La Comisión tiene sospechas de que los responsables de organización podrían haber tenido conocimiento de las actividades de Haque durante el tiempo en el que ejerció de profesor en la madrasa a asociada a la mezquita (Charity Commission, 2018).

En ambos casos se vuelve a repetir el patrón según el cual sus cuentas no auditadas (firmadas) son realizadas por correligionarios, de igual forma que ya vimos en el caso anterior.

Con respecto a los mecanismos de recaudación en redes sí se pueden apreciar algunas diferencias. En el caso de la Essex Islamic Academy, el mecanismo utilizado es el recurso a un apartado propio en la web oficial (https://www.essexislamicacademy.org/get-involved) en el que se explica al donante cómo ponerse en contacto con la organización para acordar el mecanismo de pago del donativo.

Por su parte, en la web de Lantern of Knowledge Educational Trust (http://www.lanternofknowledge.org.uk/support-us) se informa que los métodos de pago de donativos se realizan mediante cheque al portador y transferencia bancaria.

Muslim Aid

La organización Muslim Aid, con número de registro 1176462, es una de las principales organizaciones benéficas del mundo musulmán, y fue impulsada por Yusuf Islam, cantautor converso conocido anteriormente como Cat Stevens en 1985, el cual posee fuertes lazos de colaboración con Hani Al-Banna, fundador de Islamic Relief, Zakat House, e Islamic Forum.

Esta organización sin ánimo de lucro ha tenido varios incidentes por su posible su vinculación con el terrorismo islamista a lo largo de su historia, hasta el punto de ser intervenida por la propia Charity Commission y refundada en diciembre de 2017 (Charity Commission, 2018). Con anterioridad a su refundación, esta organización tuvo como denominación “Muslim Aid 1985” y número de registro 295224.

Esta circunstancia hace que la nueva organización sea excesivamente reciente como para haber rendido cuentas, y ha provocado la pérdida en la web de la Charity Commission de los registros oficiales con los datos de la organización disuelta.

Por tal motivo, en el caso de Muslim Aid nos hemos visto en la obligación de volver a recurrir a los datos abiertos descargados desde la web de la Charity Commission, gracias a los cuales hemos podido comprobar los importantísimos volúmenes de fondos que manejaba.

En base a lo anteriormente expuesto, entre los ejercicios 2004 y 2015 hemos podido contabilizar un montante total de ingresos de más de 258 millones de libras, como puede comprobarse en la ilustración 6.

Además, por suerte en este caso, sí pudimos localizar la documentación contable de la organización, gracias a que la misma se sigue conservando en los servidores de la propia ONG (https://www.muslimaid.org/about-us/finance/), la cual ya hemos utilizado en el presente artículo para la ilustración de ejemplos de transferencias entre organizaciones en el epígrafe quinto, sección b. Por otro lado, debemos añadir que el hallazgo de esta documentación nos sirvió para verificar que los datos obtenidos en las bases de datos para nuestro experimento se corresponden con la documentación presentada ante las autoridades, resultando ser sin pretenderlo un magnífico control de calidad para garantizar la metodología adoptada.

Pero volviendo a la investigación sobre Muslim Aid queremos indicar que los primeros datos sobre su posible vinculación con el terrorismo datan de 2010, cuando la organización fue investigada oficialmente por probarse su colaboración y supuestos pagos a organizaciones palestinas vinculadas con Hamas, como la Al-Ihsan Charitable Society (Charity Commission, 2010).

Para ser exactos, y siempre según el informe oficial del caso, la organización reconoció su colaboración en diferentes programas a lo largo de varios ejercicios con la asociación palestina, pero los investigadores de la Charity Commission nunca pudieron localizar los pagos por los programas realizados.

La ausencia de pruebas incriminatorias hizo que la investigación terminara sin consecuencias para Muslim Aid y en una polémica entre la Charity Commision y el periódico The Daily Telegraph, denunciante del caso, por la poca dedicación que la institución pública había dedicado para esclarecer el asunto (Ricketts, 2010).

Posteriormente, en el año 2013 Muslim Aid volvió a ser foco de atención de los medios de comunicación tras saberse que la Charity Commission fue alertada desde el año 2011 por tener entre su personal voluntario a seis terroristas que pudieron ser detenidos en pleno proceso de preparación de atentados (Charity Commission. 2013). Además, los terroristas, aprovechándose de su condición de voluntarios de Muslim Aid desde el 2009, se apropiaron de 14.000 libras para la organización en calidad de recaudadores, que fueron ingresadas en la cuenta personal de uno de ellos, llamado Rahin Ahmed (Young, 2013).

Tan sólo un año después, en 2014, la Charity Commission tuvo que abrir una nueva investigación junto a otras organizaciones, cuyo informe y sus conclusiones nunca han sido publicados (Charity Commission, 2014).

En 2015 encontramos una nueva irregularidad con respecto a Muslim Aid. Según la memoria del ejercicio 2015 presentada ante la Charity Commission, el auditor encontró un descuadre de más de 700.000 libras provocado por el descontrol contable de la sucursal que la ONG tiene en Iraq.

En dicho documento, el auditor especifica en una nota como gasto excepcional lo siguiente:

“Como resultado de la pérdida de información causada por los malos registros contables en la oficina local, Muslim Aid Iraq no pudo conciliar la posición de apertura en sus registros contables con los estados financieros publicados del año anterior.

Debe tenerse en cuenta que los auditores locales iraquíes no encontraron pruebas de fraude.

Sin embargo, como resultado de la pérdida de información, se requirió un ajuste en las cuentas de la organización benéfica para cuadrar los registros contables de la entidad con sus cuentas publicadas y con las declaraciones financieras. El efecto de este ajuste fue reducir el saldo neto de activos totales del año anterior en 728.628 libras y reducir los fondos acumulados en la misma cantidad. El ajuste no se ha procesado como un ajuste del año anterior al volver a declarar los importes en el estado de actividades financieras y el balance, ya que no está claro qué líneas de cuenta se verían afectadas.” (Muslim Aid, 2016: 24)

Estas irregularidades detectadas y la incapacidad de la propia organización de llevar el control de su propia gestión obligaron a la Charity Commission a intervenir Muslim Aid e iniciar un proceso de refundación en una nueva organización, bajo control de un administrador independiente (Charity Commission, 2018).

Saliéndonos momentáneamente de nuestra investigación, pero también por tener gran importancia, tenemos que decir que el análisis de estas cuentas nos ha aportado una información preocupante con respecto a esta ONG.

Analizando los ingresos de los diferentes ejercicios publicados, hemos podido comprobar en los capítulos de ingresos por subvenciones públicas que Muslim Aid era beneficiaria de importantísimas cantidades de dinero procedentes de la Comisión Europea, que duplicaban incluso la recaudación recibida en concepto de Gift Aid.

La preocupación nos asalta porque resulta muy anormal que, a pesar de tener constancia de los incidentes registrados en esta organización y de las sucesivas investigaciones abiertas, no se tomaron medidas de control en la concesión de importantes cantidades de dinero provenientes de subvenciones públicas durante al menos cinco años.

Y lo que es peor, algún tipo de razón debemos llevar al respecto en nuestro análisis cuando en el año 2017 la Comisión Europea tuvo que tomar la decisión de congelar las subvenciones a Muslim Aid por mala gestión de fondos en Iraq (Kassandra, 2017).

La publicación de la noticia llegó a oídos del Parlamento Europeo, y en octubre de 2017, el eurodiputado Anders Primdahl Vistisen, registró una pregunta escrita a la Comisión para que le aclararan los motivos por los cuales se había procedido a adoptar dicha medida[1].

Unos meses más tarde, en enero de 2018, la Comisión Europea publicó la respuesta argumentando que la medida de congelar la concesión de subvenciones a Muslim Aid se había tomado exclusivamente por tener constancia de irregularidades contables en la gestión de los fondos en Iraq durante varios ejercicios[2].

Al mismo tiempo que hemos detectado los ingresos procedentes de la Comisión Europea en las memorias económicas de Muslim Aid, también hemos podido comprobar que la organización recibía ayudas públicas periódicas en concepto de subvenciones procedentes de Qatar, a través de la organización benéfica Al Asmakh, sin perjuicio de que pudiese recibir otros ingresos del mismo origen en concepto de donativos particulares o institucionales (Muslim Aid, 2015: 22).

Se da la circunstancia de que esta organización Qatarí ha sido recientemente acusada por diferentes gobiernos y servicios de inteligencia por financiar a grupos terroristas como Hamás y Al Qaeda a lo largo de los últimos años (Baresi, 2017).

Sin embargo, también hay que decir al respecto que muy ciegas han debido estar las autoridades denunciantes con respecto a estos hallazgos, ya que ambas organizaciones anunciaron públicamente el memorándum de colaboración en 2013 para financiar programas de ayuda a los musulmanes más necesitados en Myanmar (Muslim Aid, 2013), algo que en buena medida puede explicar las reticencias de Bangladesh con respecto al apoyo de esta organización a los refugiados rohingyas procedentes de dicho país, ante el temor de que la labor de esta organización en la frontera con Myanmar pueda ser utilizada para radicalizar a los musulmanes llegados masivamente del país vecino (AFP, Daily Mail, 2017).

Además de lo anteriormente expuesto, debemos añadir que el estudio de estas cuentas nos ha permitido saber que las cantidades recibidas de Qatar incluso duplicaban las cantidades inicialmente acordadas en el memorándum.

Pero Al Asmakh Charity no es la única institución catarí que aporta fondos a Muslim Aid. En la Memoria económica de la organización del año 2011 henos podido comprobar que Muslim Aid recibía recursos económicos de Qatar Charity, como se puede comprobar en la ilustración 9 (Muslim Aid, 2012: 15):

El estudio se complica más aún, y de alguna manera compleja vuelven a converger nombres y datos. El pasado 26 de julio de 2017, tras un acuerdo conjunto, los estados de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin emitieron un comunicado según el cual se procedía a clasificar como grupos terroristas determinadas asociaciones, bancos y organizaciones benéficas cataríes, así como a algunos de sus representantes por sus implicaciones en la financiación del terrorismo islamista internacional (UAE, Ministry of Foreign Affairs & International Cooperation, 2017).

Pues bien, entre ellas hemos identificado a entidades como Al-Ihsan Charitable Society o Qatar Charity, clasificadas como organizaciones cataríes que financian el terrorismo islamista a nivel internacional, entidades que coinciden curiosamente con las organizaciones que ya hemos mencionado en los distintos incidentes de Muslim Aid, ya sea como beneficiaria de sus donativos como por su colaboración en programas en zonas en conflicto.

Pero centrándonos de nuevo en nuestra investigación, nos corresponde decir que Muslim Aid es una de las organizaciones benéficas musulmanas que mejor funcionan por internet. Su web oficial, www.muslimaid.org, es una de las más modernas y mejor preparadas para el desarrollo de campañas sociales.

Esta organización cuenta con un sistema de recaudación online mediante TPV, más conocida como “pasarela de pago virtual”, que suele utilizarse habitualmente en las tiendas online, la cual permite cobros mediante tarjeta de crédito o débito. Además, disponen de un servicio de atención telefónica para aclarar las dudas que los donantes puedan tener a la hora de tramitar sus aportaciones.

A lo anterior debemos sumar que, de forma casual, tras visitar multitud de webs de todo tipo buscando información sobre donativos en el mundo musulmán, nos afloró el uso que Muslim Aid hace de campañas publicitarias a través de la plataforma de anuncios de Google, conocida como Google Adwords a nivel internacional.

Este mecanismo publicitario se basa en la identificación de determinados perfiles potenciales por parte de Google entre los usuarios interesados en una campaña publicitaria concreta en función de sus intereses, páginas visitadas y hábitos detectados por la plataforma cada vez que se conectan a internet, ofreciéndoles productos y anuncios acordes a sus gustos e intereses.

Actualmente Google Adwords se encuentra en una posición de dominio y prácticamente de monopolio en la gestión de publicidad en internet, y permite ofrecer cobertura mundial. Esto significa que Muslim Aid, mediante este mecanismo, puede publicitarse a nivel mundial entre todas aquellas personas interesadas en colaborar en proyectos benéficos que se hayan conectado a la red buscando información al respecto.

Los interesados en donar a la organización, tras clicar en el anuncio, son redirigidos a la sección de donativos de la web oficial de la ONG.

Además, el uso de este método para la recaudación de fondos no es exclusivo, ya que las oficinas locales que la organización posee organizan sus propias campañas de recaudación que son anunciadas en plataformas digitales de crowdfunding, como ya advertimos en el epígrafe quinto, sección “d”, del presente artículo (https://www.justgiving.com/fundraising/manchestermuslimaid).

Para finalizar, informamos que al final del estudio dedicaremos un pequeño epígrafe en el que detallaremos brevemente el uso de cuentas bancarias en bancos islámicos cataríes por parte de las oenegés británicas, como es el caso, bancos que funcionan bajo el cumplimiento de las normas de la sharía y que llegan a ser un denominador común en muchas de las organizaciones citadas.

 

Didi Nwe Organisation y Adeel Ul-Haq

Los siguientes casos podemos clasificarlos como paradigmáticos, ya que son los exponentes más claros que hemos investigado. Tal condición nos obliga a dedicarles una mayor atención. Los acontecimientos en los que estuvieron involucradas estas organizaciones se desarrollaron de forma separada, pero en paralelo en el tiempo. La forma casi conjunta en la que ocurrieron los hechos y también en la que se desarrollaron las investigaciones policiales han hecho que se haya optado por su agrupación en un solo epígrafe.

En este punto, con ambos casos, podremos ver cómo las organizaciones terroristas, como el ISIS, utilizaron estas dos organizaciones benéficas para su financiación, propaganda y traslado de combatientes a Siria mediante dos mecanismos diferentes, ambos online: la primera creando una ONG puesta al servicio de una célula terrorista, y la segunda mediante suplantación realizada por un individuo que captaba donativos por internet  mediante una ONG falsa para posteriormente asistir en los viajes de terroristas a Siria o para la compra de material.

Ambos casos tienen un denominador común que debemos advertir antes de exponer los hechos: sus expedientes han sido completamente borrados de los registros de la Charity Commission por seguridad, lo que ha provocado nuestra sorpresa por la opacidad con la que las autoridades han actuado en ambos casos. Es normal que en el caso de Adeel Ul-Haq no haya documentación al respecto, ya que la ONG con la que captaba fondos era ficticia, pero en el caso concreto de la ONG Didi Nwe Organisation, con número de registro 1139558, se ha procedido a la eliminación de todos los registros con los nombres y datos de todos los patronos o fideicomisarios. Incluso los datos abiertos descargados que nos han servido para aclarar algunos aspectos de otras organizaciones han sido eliminados. De mismo modo, no se pueden descargar los informes con las conclusiones de las investigaciones desde la web de la Charity Commission (Register of Charities-Charity Commission).

Sin embargo, gracias a que dichos informes sí se encuentran disponibles en los servidores centrales del Servicio de Publicaciones del Gobierno británico, aunque con los nombres de los implicados omitidos, hemos podido acceder a la información relativa a estos casos, como veremos a continuación.

Didi Nwe Organisation fue una organización benéfica registrada en Birmingham en diciembre de 2010 con el objeto de poder realizar labores de asistencia educativa, social, así como de lucha contra la pobreza e inclusión del pueblo kurdo. Estaba compuesta por tres patronos, pero realmente dirigida por uno de ellos, del que no ha trascendido su identidad (Charity Commission, 2016: 1).

En noviembre de 2012 la Charity Commission tuvo conocimiento por la Policía de que el patrono líder de la organización había sido detectado volviendo de Francia con 1.800 libras en efectivo fraccionadas en varias divisas que el supuesto patrono justificó como dinero que había recaudado en concepto de donativos para su ONG sin justificación documental. Por tal motivo la Policía requirió a la Charity Commission que, en el marco de su investigación, aportara datos sobre la misma para contrastar su versión (Charity Commission, 2016: 1).

Dado que hemos tenido acceso al informe completo, lo mejor es leer directamente los hechos que relata sobre este caso en diferentes extractos seleccionados, ya que el informe es totalmente explícito y claro con respecto a nuestro objeto de investigación (Charity Commission, 2016: 2):

“El 28 de noviembre de 2012, se informó a la comisión que el patrono A había sido detenido por la policía el 1 de enero de 2012 cuando intentaba regresar al Reino Unido desde Francia. En ese momento, se encontró que el fideicomisario A llevaba aproximadamente £ 1,800 en efectivo en diversas divisas. Cuando fue interrogado por la policía, “A”, afirmó que el dinero provenía de donaciones de caridad; sin embargo, no pudo proporcionar ninguna documentación para corroborar los orígenes de las donaciones o verificar su participación en la organización benéfica. Como el fideicomisario A no pudo proporcionar la información requerida, la policía confiscó el efectivo y se inició una investigación civil de incautación de efectivo en virtud de la Crime Act (2002). La investigación policial que siguió posteriormente resultó en la devolución del efectivo a la organización benéfica.

Durante la investigación policial se identificó que se habían pagado aproximadamente £ 12,000 desde la cuenta bancaria de la organización benéfica a la cuenta bancaria personal del fideicomisario A desde mayo de 2010 hasta abril de 2012. El fideicomisario A informó que el dinero transferido a su cuenta personal se relacionaba con los gastos en los que incurrió en nombre de la organización benéfica, sin embargo, no pudo proporcionar registros o documentos para justificar los pagos. La policía expresó su preocupación ante la Comisión de que los fideicomisarios no podían proporcionar registros contables que detallaran los ingresos y gastos de la organización benéfica y que parecían desconocer sus deberes y responsabilidades legales como fideicomisarios de la organización benéfica. La policía hizo una referencia formal a la comisión el 28 de noviembre de 2012.

El 30 de noviembre de 2012, la comisión abrió un caso de evaluación previa a la investigación para evaluar las preocupaciones planteadas por la Policía en relación con la administración y la gestión financiera de la organización benéfica. El análisis de la Comisión de los registros bancarios de la institución identificó que, entre mayo de 2010 y febrero de 2013, se habían pagado £ 14.080 al fideicomisario A. Las investigaciones realizadas por la comisión identificaron que la organización benéfica no pudo contabilizar adecuadamente sus gastos, en particular los pagos al fideicomisario A.

La comisión examinó el sitio web de la organización benéfica para determinar qué actividades estaba llevando a cabo la organización benéfica. El sitio web contenía numerosas referencias a un individuo llamado Mullah Krekar. Mullah Krekar es un alias de Najmuddin Faraj Ahmad, designado (terrorista) por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) en 7 de diciembre de 2006 por pertenencia o asociación con Al-Qaida. Aunque el sitio web de la organización estaba escrito en kurdo, las traducciones iniciales mostraban enlaces a material escrito y de audio sobre Mullah Krekar, incluidas varias conferencias religiosas que él había impartido y videos relacionados con su arresto en Noruega (por repetidas amenazas de muerte contra políticos noruegos y kurdos). Varios de los artículos traducidos, algunos de los cuales fueron interpretaciones del Corán, fueron escritos por el mismo Mullah Krekar.

A la Comisión le preocupaba que el sitio web de la organización pudiera proporcionar una plataforma a Mullar Krekar y crear un enlace entre la organización benéfica y una persona clasificada (terrorista).

Cuestiones bajo investigación

El 25 de enero de 2013, la Comisión abrió una investigación legal ('la investigación') en la organización benéfica en virtud del artículo 46 de la Ley de Caridades de 2011 ('la Ley'). El alcance de la investigación fue examinar una serie de cuestiones, entre ellas:

1. La gestión financiera de la organización benéfica, específicamente:

a) las transacciones entre la organización benéfica y cualquier persona relacionada con la organización benéfica, y

b) los controles financieros y el uso final de los fondos de la organización benéfica.

2. Si hubo mala conducta/descontrol en la gestión, el gobierno y la administración de la organización benéfica, incluyendo específicamente:

a) si la caridad proporcionó una plataforma para individuos clasificados (terroristas)

b) si los fideicomisarios han cumplido y con diligencia sus deberes y responsabilidades como fiduciarios bajo la ley de caridad, y

c) si las actividades de la caridad están dentro de los objetos de la caridad.

El rol (de la Comisión) y el alcance de la consulta no se extendió a ninguna determinación sobre si el material cargado en el sitio web de la organización benéfica y su promoción era un delito según la ley del Reino Unido, y/o si los fideicomisarios habían cometido algún delito. Estos asuntos eran competencia de la Policía y las agencias con competencias para investigar (este tipo de delitos).

La consulta se cerró el 25 de julio de 2016 con la publicación de este informe.

[...]

Los investigadores (de la Comisión) buscaron reunirse con los fideicomisarios para discutir la gestión financiera de la organización benéfica. Debido a que los fideicomisarios estaban en el extranjero por períodos prolongados de tiempo, hubo largas demoras antes de que pudiera celebrarse una reunión. Los investigadores se reunieron por primera vez con los fideicomisarios el 2 de septiembre de 2013 ("la primera entrevista") y nuevamente el 19 de septiembre de 2013 ("la segunda entrevista").

Durante la primera entrevista, los fideicomisarios explicaron que la parte principal de los ingresos de la organización se derivaba de la impresión y distribución de libros religiosos, algunos de los cuales se vendían a cambio de un pago y otros por los cuales la organización caritativa recibía donaciones. Los libros se distribuyeron en el Reino Unido y en toda Europa. Los fideicomisarios informaron a los investigadores que, aunque la organización benéfica no organizó campañas de recaudación de fondos, las donaciones también se recibieron regularmente a través del sitio web de la organización de donantes personales.

Cuando se les preguntó acerca de cómo la organización benéfica usa sus fondos, los fideicomisarios informaron a los investigadores que la organización caritativa brindó educación religiosa y apoyo a los kurdos en el Reino Unido a través de:

a) un servicio de chat en línea que brinda educación religiosa

b) visitar pacientes en el hospital para proporcionar apoyo religioso y emocional

c) apoyar a los desempleados principalmente a través de la educación religiosa, pero en algunos casos a través del apoyo financiero.

Sin embargo, cuando la investigación solicitó documentos financieros para evidenciar los ingresos y gastos de la organización relacionados con estas actividades, los fideicomisarios no pudieron hacerlo y declararon que todos los documentos relacionados con la organización benéfica habían sido incautados durante la investigación policial y no devueltos. La investigación pudo revisar los documentos en poder de la policía, pero encontró solo 2 copias impresas de las cuentas 2011/2012 de la organización benéfica y varios recibos de correo postal para el envío de paquetes en todo el mundo que no justificaron la contabilidad de los fideicomisarios y las actividades de la caridad.

Cuando se les preguntó por la consulta sobre el nivel de los ingresos de la organización benéfica, los fideicomisarios informaron que desconocían el nivel actual de ingresos debido a que la cuenta bancaria de la organización benéfica había sido congelada por su banco; y calcularon que permanecía inaccesible desde julio de 2013. Informaron a los investigadores que esto se produjo por razones desconocidas para ellos. Los fideicomisarios no habían intentado averiguar o resolver los problemas que llevaron al congelamiento de sus cuentas por parte de los bancos. El punto de vista de los investigadores fue que, como resultado, los patronos no estaban cumpliendo con su deber de actuar en el mejor interés de la organización benéfica y proteger los fondos de caridad. 

a. las transacciones entre la caridad y cualquier individuo conectado a la caridad

A los fideicomisarios de caridad se les pueden pagar gastos razonables por los costos que un fideicomisario tiene que asumir personalmente para llevar a cabo sus deberes como patrono, por ejemplo, los costos de viaje. Aparte de eso, un fideicomisario sólo puede recibir un beneficio o pago de la organización benéfica si está específicamente permitido por el documento fundacional de gobierno (estatutos) o con el permiso de la comisión o los tribunales.

[...]

Los fideicomisarios también tienen el deber de dar cuenta de los gastos de una organización benéfica, lo que incluye mantener suficientes registros contables para explicar todas las transacciones y mostrar la posición financiera de la organización en general. Si no lo hacen, incumplirían con su deber de administrar los recursos de la organización de manera responsable.

La cláusula 4 del documento de gobierno de la organización (estatutos) declara que "los ingresos y los bienes de la organización benéfica se aplicarán únicamente para la promoción de los objetivos (de la organización)". También establece que se puede reembolsar a los fideicomisarios los gastos razonables cuando actúen en nombre de la organización benéfica, pero prohíbe a cualquier patrono que reciba cualquier otro beneficio por ser fideicomisario.

La investigación obtuvo extractos bancarios de las cuentas de la organización benéfica para el período de mayo de 2010 a febrero de 2013 que indicaban que se había retirado un total de £ 29.024 de la cuenta de la organización benéfica, de los cuales £ 14.080 habían sido ingresados ​​en la cuenta personal del fideicomisario A. Los patronos informaron a los investigadores que estos pagos eran por gastos y reembolsos.

Cuando se les preguntó específicamente sobre los tipos de gastos y reembolsos pagados al fideicomisario A, los fideicomisarios informaron que estaban relacionados con una tarifa mensual de aproximadamente £ 600 pagada por el fideicomisario A de su cuenta personal para facilitar el uso de un sitio web de sala de chat, PalTalk, en nombre de la organización benéfica para sus beneficiarios.

El patrono A informó a los investigadores de que inicialmente había abierto la cuenta PalTalk en 2008, pero como no tenía una tarjeta de la organización benéfica, utilizó su cuenta personal para realizar los pagos mensuales. Luego era reembolsado por la caridad. Este método de pago se mantuvo durante todo el tiempo que duró la operatividad de la organización benéfica. La investigación solicitó copias de los registros relacionados con la decisión tomada para autorizar este método de pago, pero los fideicomisarios informaron que no existían y que desconocían la necesidad de conservar dichos registros.

Los fideicomisarios también informaron a los investigadores que el fideicomisario A recibió pagos como indemnización por gastos incurridos mientras visitaba pacientes de hospitales kurdos en Birmingham, Wolverhampton y Coventry. Cuando la investigación solicitó que se proporcionaran recibos y registros que justificaran estos gastos, no pudieron hacerlo. Los fideicomisarios informaron a los investigadores que no los habían conservado.

[...]

Aunque los fideicomisarios no pudieron proporcionar a la investigación ningún registro financiero para rendir cuentas de los pagos por indemnización, la investigación utilizó sus poderes en virtud de la sección 52 de la ley para obtener estados de cuenta bancarios personales del patrono A y la cuenta bancaria de la organización benéfica. El banco del patrono A aportó los estados de cuenta e indicaron pagos regulares a PalTalk, y de enero de 2011 a febrero de 2013 un total de £ 11,315.92 se transfirió de la cuenta personal del patrono A a PalTalk. Durante el mismo periodo la cuenta bancaria de la organización muestra un total de £ 13,650.66 transferidos a la cuenta del fideicomisario A.

Aunque esto parece apoyar las explicaciones de los fideicomisarios sobre los reembolsos de los pagos a PalTalk y posibles pagos de gastos adicionales (por un total de £ 2,334.74) relacionados con las visitas al hospital, la investigación identificó que solo el patrono A recibió pagos por indemnización de la organización benéfica, a pesar de que todos los fideicomisarios informaron que participaron en las visitas al hospital. La investigación no estaba satisfecha con la explicación de los patronos y encontró que los fideicomisarios no pudieron contabilizar correctamente los gastos de la organización benéfica y no habían mantenido suficientes registros contables para evidenciar o explicar las transacciones de la organización benéfica. Además, si la instalación de PalTalk estaba siendo administrada por y para la organización benéfica, debería haber sido contratada y pagada directamente por la organización benéfica fuera de su cuenta bancaria. 

b. los controles financieros y la evidencia del uso final adecuado de los fondos de la organización benéfica

[...]

La investigación descubrió que los fideicomisarios no pudieron proporcionar detalles de ningún control financiero interno implementado en la organización benéfica y no pudieron aportar evidencias para mostrar el uso final adecuado de los fondos de la organización benéfica. Los fideicomisarios declararon que no eran conscientes de la necesidad de mantener dichos registros. La Comisión encontró que los fideicomisarios no cumplieron con los términos del documento de gobierno o sus deberes como patronos.

2. Mala conducta o mala gestión en la administración de la caridad 

a. si la organización benéfica ha proporcionado una plataforma para personas clasificadas (terroristas)

[...]

Durante el curso de la investigación, se solicitó a los fideicomisarios que explicaran cómo las actividades de la organización fomentaban sus propósitos, en particular:

• el uso de su sitio web que contenía material relacionado con Mullah Krekar

• un evento titulado 'Liberen a todos los rehenes musulmanes' celebrado por la organización benéfica en Birmingham en febrero de 2013 que incluyó discursos en apoyo de la liberación de personas encarceladas por delitos relacionados con delitos de terrorismo.

El sitio web de la caridad

La investigación examinó el sitio web www.didinwe.net y encontró que contiene material sustancial relacionado con Mullah Krekar (que fue clasificado (como terrorista) por el Consejo de Seguridad de la ONU en 2006). También se sabe que Mullar Krekar fue sentenciado a 5 años de cárcel tras ser declarado culpable de repetidas amenazas de muerte contra políticos noruegos y kurdos.

El examen del sitio web encontró que contenía material escrito, de audio y de video relacionado con la interpretación del Corán y otros discursos religiosos de Mullah Krekar. El sitio web de la organización también contenía detalles de contacto de Mullah Krekar con las horas sugeridas para contactarlo. En general, la investigación identificó 28 artículos de texto y audio con el nombre de Mullah Krekar en sus títulos en el sitio web de la organización benéfica. A pesar de que el contenido del material no era polémico, no estaba claro cómo estaba fomentando los objetos de la caridad. El material que promovió a un individuo designado (terrorista) no era un uso apropiado del sitio web de una organización benéfica. En opinión de la Comisión, llevaría a un miembro razonable del público a inferir un vínculo entre la caridad y el terrorismo.

Cuando se les preguntó sobre el contenido del sitio web, los fideicomisarios inicialmente afirmaron que el sitio web no estaba vinculado a la organización. Los fideicomisarios informaron a los investigadores que no eran responsables del material publicado en la red y que el sitio web estaba gestionado por personas que vivían fuera del Reino Unido. Ellos informaron a los investigadores que el sitio web se lanzó antes de que existiera la organización benéfica y cuando los administradores crearon la organización benéfica en 2010, se hicieron cargo del sitio web con el nombre de dominio www.didinwe.net.  Este nombre de dominio figuraba como la dirección del sitio web de la organización benéfica en el registro. Los fideicomisarios informaron a los investigadores que sí intentaron actualizar el sitio web cuando lo heredaron por primera vez en 2010, sin embargo, sintieron que carecían de las habilidades para administrarlo y no actualizaron su contenido histórico. Por lo tanto, permitieron que el sitio web siguiera siendo administrado por las mismas personas que lo administraban anteriormente. Los fideicomisarios disputaron que el sitio web no estaba vinculado a la organización benéfica, ya que no administraban su contenido.

La investigación estableció que la dirección de correo electrónico mostrada en el sitio web era una dirección de correo electrónico idéntica a la utilizada por los fideicomisarios para comunicarse con la Comisión. La investigación también encontró que el sitio web de la organización fue registrado por una persona que compartía la misma dirección residencial en el Reino Unido que el fideicomisario A. El nombre del sitio web tenía el mismo nombre que la organización benéfica. Esto condujo a la investigación a concluir que el sitio web era de hecho propiedad de la organización benéfica y que fue lanzado por una persona que residía en la misma propiedad que el fideicomisario A o potencialmente el propio patrono A. Si, como sugirieron los fideicomisarios, el sitio web no estaba vinculado a la organización benéfica, tenían el deber de garantizar que los detalles de la organización en el registro estuvieran actualizados y que, si el sitio web en realidad no estaba asociado, entonces debería haberse eliminado.

Los fideicomisarios confirmaron a la investigación que la instalación de PalTalk, la sala de chat de la organización benéfica, también fue utilizada por Mullah Krekar para seminarios web en vivo a los que accedían beneficiarios que buscaban educación religiosa. El contenido de los webinars es desconocido para la investigación, pero todos tuvieron lugar después de la designación de Mullah Krekar por parte del Consejo de Seguridad de la ONU (como terrorista). Esto cuestiona la toma de decisiones de los patronos al proporcionar y/o no tomar medidas para detener una plataforma a un individuo designado (terrorista) y permitirle el acceso a los beneficiarios de la organización benéfica.

Durante la primera entrevista, los fideicomisarios declararon que la organización benéfica no estaba vinculada a Mullah Krekar, pero no veían ningún problema en que sus detalles estuvieran en el sitio web o que él usara los mecanismos de la sala de chat de la organización para comunicarse con sus beneficiarios.

[...]

El material relacionado con el Mullah Krekar en el sitio web de la organización y su uso no controlado de la sala de chat de la organización creaba un vínculo entre la organización benéfica y un individuo designado y corría el riesgo de dañar su reputación. La investigación encontró que los fideicomisarios fallaron en su deber de actuar en el mejor interés de la organización benéfica, ya que no pudieron demostrar que habían considerado los riesgos de permitir que el sitio web de la organización se utilizara como plataforma para un individuo designado (terrorista) y las posibles consecuencias de esto en la reputación de la caridad. La consulta aconsejó a los fideicomisarios que eliminasen los datos del sitio web del registro, que fue actualizado por los fideicomisarios el 20 de septiembre de 2013.

La investigación también revisó varios otros archivos de video que el patrono A cargó en YouTube. Dos de los videos mostraban a Osama Bin Laden y uno que alababa el martirio, que había sido traducido personalmente por el patrono A.

Otro video mostraba un cartel que mostraba la frase 'Revolución islámica' y el patrono A dando un discurso con contenido antioccidental inapropiado. Aunque los videos aparecieron en YouTube y no directamente en el sitio web de la organización benéfica, muchos de ellos llevaban el nombre de la organización benéfica.

La investigación encontró que el fideicomisario A puso la reputación de la organización benéfica en un riesgo indebido al mostrar deliberadamente el nombre de la organización benéfica en los videos de YouTube y publicar este material en un sitio web público. Esto podría razonablemente llevar a un miembro del público a concluir que la organización benéfica está asociada con grupos y / o individuos terroristas proscritos.

[...]

El evento de Birmingham

En febrero de 2013, se informó a la investigación sobre un evento titulado "Liberen a todos los rehenes musulmanes" ("el evento") que se lleva a cabo en Birmingham. Durante la primera entrevista, los fideicomisarios explicaron que tomaron la decisión de apoyar el evento en un esfuerzo por aumentar la conciencia pública sobre la organización benéfica. El nombre de la organización también se utilizó para facilitar el alquiler del espacio para eventos. Los fideicomisarios informaron a la investigación que la organización benéfica no había participado en la organización del evento en sí y que no fue responsable de financiar el evento. Sin embargo, la consulta obtuvo carteles promocionales para el evento que contenían un número de contacto idéntico al número personal proporcionado por el patrono A a los investigadores. Además, la investigación inspeccionó la evidencia en video sobre el patrono A en el que revelaba que era el organizador del evento a un oficial de policía que asistió al mismo. El patrono A habló en el evento, junto con Anjem Choudary y Abu Izzadeen, ambos individuos que profesan en los medios de comunicación tener opiniones controvertidas y vínculos con organizaciones prohibidas o radicales. Aunque la investigación no pudo obtener una copia o extractos del contenido del discurso del patrono A, la investigación ha establecido a través de material de fuente abierta que habló sobre el tema de Mullah Krekar.

Los fideicomisarios sabían y aceptaron que Mullah Krekar fue designado (terrorista) en 2006. Sin embargo, durante la segunda entrevista con la investigación rechazaron la importancia de la sanción. Refiriéndose a Mullah Krekar, el fideicomisario A dijo "somos conscientes de que la ONU lo conoce como terrorista o como mala persona (...) no nos importa ni valoramos lo que dice la ONU".

[...] 

b. si los fideicomisarios han cumplido o no con sus deberes y responsabilidades como fideicomisarios bajo la ley de caridad

[...]

La investigación solicitó evidencia de los fideicomisarios para demostrar cómo estaban manejando las finanzas de la organización benéfica y para explicar cómo se habían aplicado los fondos caritativos en el fomento de los objetos de la organización benéfica.

No encontró evidencia de controles financieros internos y los fideicomisarios no guardaron ningún registro relacionado con la toma de decisiones del fideicomisario, la monitorización de la actividad caritativa o la debida diligencia llevada a cabo. Durante la segunda entrevista, los fideicomisarios respondieron a la consulta que desconocían sus obligaciones de conservar estos registros. La investigación descubrió que los fideicomisarios no cumplieron con sus deberes para garantizar que la organización benéfica sea responsable y administrar los recursos de la organización de manera responsable.

El evento que tuvo lugar en febrero de 2013 en Birmingham socava el deber que tienen los fideicomisarios de administrar los recursos de la organización de manera responsable, lo que incluye salvaguardar la reputación de la organización benéfica. Los fideicomisarios tomaron la decisión de que la organización benéfica apoyó y facilitó un evento que estaba fuera de sus objetos. El evento, al que asistieron el patrono A y otro fideicomisario, incluyó un discurso de un orador externo que hizo comentarios homofóbicos. Un oficial de policía asistente solicitó que el fideicomisario A (que había declarado ser un organizador en el evento) impidiera que el orador hiciera tales comentarios. Sin embargo, ninguna acción fue tomada por el patrono A o el otro fideicomisario asistente. Si los custodios saben que el nombre de su organización es, o es probable que esté asociado con una actividad/evento extremista o con puntos de vista extremistas, contrario a la ley de caridad, pero no hacen nada al respecto, es probable que fallen en sus deberes como fideicomisarios.

[...]

Por lo tanto, la investigación concluye que los fideicomisarios no cumplieron con sus deberes de salvaguardar la reputación de la organización benéfica.

La investigación encontró que los fideicomisarios no presentaron las cuentas 2012 y 2013 de la organización benéfica y la declaración anual dentro de la fecha límite requerida. Un deber básico de los fideicomisarios de caridad es cumplir con los términos del documento de gobierno de su organización benéfica y presentar sus cuentas y devoluciones bajo la ley de caridad. La cláusula 24 del documento de gobierno de la organización declara que los fideicomisarios deben cumplir con sus obligaciones en virtud de la ley en relación con la transmisión de las cuentas anuales y los rendimientos anuales. Por lo tanto, los fideicomisarios han fallado en sus deberes legales para presentar sus cuentas anuales y devoluciones. 

c. si las actividades de la caridad están dentro de los objetos de la caridad

Durante la primera y segunda entrevistas, los fideicomisarios informaron a la investigación que la organización había llevado a cabo las siguientes actividades para promover sus objetos:

• educación religiosa mediante la impresión y distribución de libros religiosos para musulmanes kurdos; los libros se distribuyeron en el Reino Unido y en toda Europa; algunos se vendieron por una tarifa fija y otros se distribuyeron libremente con una donación a la caridad

• educación religiosa a través de una sala de chat disponible para todos los beneficiarios de la caridad

• visitar pacientes hospitalizados kurdos

• socorro y apoyo para refugiados y desempleados kurdos en Gran Bretaña

Cuando fueron preguntados por la investigación, los fideicomisarios no pudieron proporcionar ninguna evidencia o documentos que justificaran las actividades anteriores de la organización benéfica que tuvieron o estaban teniendo lugar. Específicamente, la investigación no identificó los registros financieros relacionados con la venta de libros religiosos. Identificó los recibos de la oficina postal por el franqueo de paquetes, pero se desconoce si están relacionados con los libros.

[...]

Los fideicomisarios pudieron proporcionar a la investigación testimonios anecdóticos del trabajo de la organización benéfica de sus visitas a hospitales y su apoyo a refugiados y kurdos desempleados. Sin embargo, no se complementó con documentos, registros o pruebas tales como contratos de socios, listas de beneficiarios/voluntarios, pruebas de organización, informes de monitorización, registros de contacto con los beneficiarios para identificarlos.

[...]

El evento que tuvo lugar en febrero de 2013 en Birmingham incluyó carteles promocionales que mostraban a Mullah Krekar, Sheikh Abu Hamza, Omar Abdul Rahman, Aafia Siddiqui y Khalid Sheikh Mohammed, todos los que han sido condenados o acusados ​​de delitos graves relacionados con el terrorismo y el intento de asesinato. El texto tomado de los carteles del evento incluía la siguiente redacción:

"Se realizará una conferencia especial para resaltar la guerra actual contra el Islam y los musulmanes ... esta conferencia exigirá que los musulmanes en Occidente se levanten y liberen a todos los rehenes musulmanes".

La investigación estableció que el fideicomisario A se señaló como un contacto clave en los carteles promocionales y se le denominó "gerente de la organización Didi Nwe".

Los fideicomisarios informaron a la investigación que habían tomado la decisión de apoyar y facilitar el evento de Birmingham, y que el espacio para el evento estaba asegurado en nombre de la organización benéfica. Durante el evento, el fideicomisario A se identificó como organizador y también fue responsable de pagar la tarifa para el espacio del evento.

[...]

Cuando fue presionado por la investigación, el patrono A admitió asistir a un evento similar, con discursos similares, en Helsinki poco después del evento de Birmingham. El patrono A declaró que asistió al evento en Helsinki por cuenta propia, pero explicó que había sido invitado a dar un discurso. El patrono A informó sobre la consulta de que se había realizado un cartel similar que se utilizó para el evento de Birmingham para el evento de Helsinki y mostraba las mismas imágenes de las 5 personas condenadas o acusadas de crímenes de naturaleza grave. Aunque el patrono A informó a los investigadores que no creó los carteles para el evento, nuevamente se mostraron sus datos de contacto junto con su cargo en la organización benéfica. Por lo tanto, sería razonable que cualquier miembro del público considere que la organización benéfica estuvo asociada al evento de Helsinki. La investigación encontró que este era un ejemplo más de las actividades de la caridad que están fuera de los objetos caritativos.

[...]

Acción reguladora tomada

Desde la apertura de la investigación en enero de 2013 hasta septiembre de 2013, la Comisión no pudo reunirse con los fideicomisarios, ya que se encontraban fuera del Reino Unido durante períodos prolongados. La Comisión continuó su fase de investigación durante este tiempo, obteniendo y analizando los extractos bancarios de la organización benéfica, obteniendo información de su sitio web, buscando y examinando videos de YouTube vinculados y considerando sus actividades (incluido el evento en Birmingham).

Las reuniones con los fideicomisarios tuvieron lugar en septiembre de 2013.

Durante la investigación, se intercambió información con la Policía y las fuerzas del orden según las secciones 54-56 de la ley.

[...]

El 6 de julio de 2015, la comisión utilizó su poder en virtud de la sección 79 (2) (a) de la ley para dictar órdenes de borrar a las 3 personas como fideicomisarios de la organización benéfica sobre la base de la investigación de mala conducta y/o mala gestión en la administración de la caridad. La consecuencia de la eliminación es la inhabilitación para ser fideicomisario de cualquier otra organización sin una exención de la descalificación de la Comisión o los tribunales. Es un delito actuar como patrono mientras está inhabilitado.

En julio de 2015, la comisión concluyó que la organización benéfica dejó de existir o que ya no estaba operando y el banco fue notificado de esto. La organización benéfica fue posteriormente eliminada del registro el 17 de agosto de 2015”

Poco espacio a la imaginación y a la duda nos queda con respecto a este caso concreto que nos hagan vacilar de la utilización de las oenegés y los medios digitales por parte de los grupos terroristas. Además, este caso, muy poco explotado en los medios de comunicación y think tanks, nos ha revelado por primera vez la vinculación de los dirigentes al más alto nivel de una ONG musulmana del Reino Unido con el terrorismo islamista, poniendo al servicio de los terroristas más peligrosos los medios de los que dispone la organización para sus fines, tanto en internet como en la organización de eventos de captación.

La resolución del caso se pudo conocer por prensa internacional en noviembre de ese mismo año gracias a una noticia de agencia procedente de Italia (EFE, 2015). Por medio de la misma supimos de una operación antiyihadista internacional, bautizada como JWeb, en la que habían participado las policías de Italia, Noruega, Finlandia, y Gran Bretaña.

En dicha operación se procedió a la detención de 15 personas por su relación con una organización terrorista que se dedicaba a la captación de islamistas musulmanes con el objeto de asesorarles y ayudarles a viajar a Siria para combatir.

Entre los detenidos se encontraba el Mullah Krekar, líder de una célula heredera de Ansar al Islam, antigua filial de Al Qaeda, conocida como Didi Nwe, la cual fue creada íntegramente en Europa, y que se comunicaba por internet. Según las conversaciones interceptadas, el grupo planeaba realizar atentados en territorios kurdos y en Noruega.

Pero todavía nos queda el caso de Adeel Ul-Haq, que es el otro caso paradigmático de este artículo. 

El desarrollo de este segundo caso se efectuará del mismo modo que el anterior, es decir, mediante citas textuales del informe de la Charity Commission, publicado casi al mismo tiempo que el caso de Didi Nwe Organisation, pero que a nuestro juicio entendemos   necesario, porque  gracias a la claridad de estos informes, podemos poner en conocimiento del lector todos los pormenores del caso de la manera más fiel posible, aunque para consuelo de quienes hayan leído el anterior informamos que el siguiente es bastante más breve (Charity Commission, 2016).

“El 4 de marzo de 2014, la Comisión recibió una solicitud de la Unidad de Lucha contra el Terrorismo del Noreste ("NE CTU") de la Policía, por cualquier información que la Comisión pudiera tener sobre el Primer Fideicomisario y otra persona ("el Segundo Fideicomisario") para ayuda en una investigación criminal. Se proporcionó una respuesta el 4 de marzo de 2014 confirmando que la Comisión no tenía registros ni información relacionada con el Primer o Segundo Fideicomisario. Esto se confirmó, el 7 de marzo de 2014 en una declaración de un testigo que se utilizó para ayudar a NE en el curso de la investigación criminal.

El 10 de marzo de 2014, el Primer Fideicomisario fue arrestado y posteriormente acusado el 1 de julio de 2014 de financiación terrorista contraria al artículo 17 de la Ley de Terrorismo de 2000. El segundo fideicomisario, que también fue arrestado el 10 de marzo de 2014, fue posteriormente liberado sin fianza.

El 15 de abril de 2014, la Comisión abrió una investigación legal ('la investigación') sobre los fondos caritativos recaudados y mantenidos en fideicomisos caritativos a nombre del Primer y Segundo Fideicomisarios ('los fondos'), en virtud del artículo 46 de la Ley de Caridad de 2011 ('la Ley'). La investigación se cerró el 28 de julio de 2016 con la publicación de este informe.

Antes de la apertura de la investigación, la Comisión estaba en contacto regular con la CTU NE con respecto a su investigación. El 3 de abril de 2014, la CTU NE compartió información con la Comisión en virtud del artículo 541 de la Ley sobre las pruebas que había obtenido con respecto al Primer Fideicomisario y los fondos recaudados, supuestamente para apoyar a los afectados por la crisis humanitaria en Siria. Un análisis de esta información identificó un riesgo para los fondos y su correcta aplicación por parte del Primer Fideicomisario. El Primer Fideicomisario solicitó donaciones de caridad a través de su cuenta de Twitter en apoyo de los "convoyes de ayuda humanitaria" y otros esfuerzos de asistencia para ayudar a los afectados por la crisis en Siria. Cuando se recaudan fondos para una causa caritativa, las personas que tienen el control de esos fondos mantendrán los fondos en fideicomiso y serán responsables de aplicar esos fondos para los fines benéficos establecidos en la campaña. Aunque no haya una organización benéfica registrada, el primer administrador era fideicomisario de los fondos recaudados y donados como resultado de la (s) campaña (s) que hizo, y al hacerlo, asumió todos los deberes y responsabilidades legales de un administrador fideicomisario de una organización benéfica.

Inicialmente, la investigación se abrió sobre los fondos mantenidos y/o recaudados por el Primer Fideicomisario y el Segundo Fideicomisario, quienes durante un período se mantuvieron mediante algunos de los fondos recaudados por el Primer Fideicomisario. La Comisión le indicó al segundo administrador que transfiriera los fondos caritativos que tenía a otra cuenta bancaria (para más información, consulte "Acción regulatoria tomada"). El segundo fideicomisario cumplió con esta orden y no se destacó en la investigación.”

Al momento de abrir la investigación, la Comisión no emitió una declaración pública debido a la investigación penal en curso sobre el Primer Fideicomisario. Esto se hizo de acuerdo con la política publicada de la comisión relacionada con las declaraciones públicas sobre casos abiertos.

Cuestiones bajo investigación

[...]

Además de su propia investigación, la Comisión continuó apoyando y manteniendo contacto con la CTU NE con respecto a su investigación criminal y el posterior enjuiciamiento penal.

Debido a los riesgos identificados relacionados con los fondos, al abrir la investigación, los investigadores ejercieron sus poderes reguladores para proteger los fondos restantes. Se pueden encontrar más detalles en este informe bajo el título "Acción regulatoria tomada".

Recomendaciones

La investigación determinó que los fondos fueron solicitados por el Primer Fideicomisario a través de una cuenta de Twitter entre julio de 2013 y abril de 2014. La investigación no encontró evidencia que sugiriera que los fondos donados por el público fueron otorgados de otra manera que la buena fe, para colaborar con la ayuda humanitaria en la crisis de Siria. El Primer Fideicomisario había hecho declaraciones públicas de que los fondos se utilizarían para ese fin mientras solicitaba donaciones y hacía referencias a su viaje anterior a Siria como parte de un convoy de ayuda.

Como ejemplos se incluyen:

"... sigan haciendo las donaciones, queridos hermanos y hermanas. InshaAllah, nuestro trabajo no ha terminado. Continuaremos apoyando a nuestros hermanos que sufren ".

"Si quieres donar dinero InshaAllah para ayudar a aquellos en Siria DM o @me para un seguimiento. 100% de política de donación ... "

Además de dirigir las donaciones a su (s) cuenta (s) bancaria (s) personal (es), el Primer Fideicomisario ordenó a los donantes realizar pagos en una cuenta de PayPal a nombre del Segundo Fideicomisario que luego se transfirieron a su cuenta bancaria personal. Esta cuenta bancaria contenía una mezcla de los fondos de caridad y los fondos personales del segundo fideicomisario. La investigación descubrió que fue una mala gestión y/o una mala conducta mezclar fondos destinados a fines benéficos con otros fondos para otros usos.

 También fue un incumplimiento del deber porque no protegió los fondos para garantizar que se aplicaran únicamente con fines benéficos.

Los fondos que fueron ingresados ​​en la cuenta de PayPal del Segundo Fideicomisario fueron transferidos a su cuenta bancaria personal, retirados y entregados en efectivo al Primer Fideicomisario o utilizados por él para realizar compras personales en eBay, pagándolas a través de PayPal.

La investigación identificó que entre julio de 2013 y abril de 2014, más de £ 12,370 fueron donados o recaudados por el Primer Fideicomisario y depositados en su cuenta bancaria personal o en la cuenta de PayPal del Segundo Fideicomisario. Debido a la falta de registros apropiados mantenidos por el primer fideicomisario, la investigación no puede realizar ninguna evaluación o determinación en cuanto a la extensión, si corresponde, de las donaciones caritativas proporcionadas al Primer Fideicomisario en efectivo que no se depositaron en una cuenta bancaria.

El segundo fideicomisario confirmó, durante su entrevista con la Policía, que todos los pagos realizados en su cuenta de PayPal fueron donaciones de caridad. Además, la investigación estableció que algunos de los conceptos en esta cuenta incluían referencias de pago para indicar que eran donaciones de caridad. Sobre esta base, la investigación fue satisfactoria tras saber que todos los fondos en la cuenta de PayPal del Segundo Fideicomisario eran caritativos.

La investigación identificó que las donaciones caritativas depositadas en la cuenta de PayPal del Segundo Fideicomisario se usaron luego para comprar bienes, en nombre del Primer Fideicomisario, que incluyen lo siguiente:

• Lápiz puntero "Lazer" de láser de haz verde potente profesional de 1 mW

• Bolsa secreta de viaje oculta para esconder dinero, bolsa de cinturón de dinero, resistente al agua

• Teleobjetivos de visión nocturna

Al descubrir estas compras, los investigadores tuvieron preocupaciones inmediatas de que los fondos podrían no estar siendo utilizados con fines benéficos. En particular, si bien reconoce que no es ilegal comprar tales artículos, la investigación se preocupo extremadamente por el uso de fondos de caridad para comprar un objetivo de gran alcance con visión nocturna y su uso potencial, dado que puede ser utilizado para la caza o la vigilancia.

La investigación encontró que una parte significativa de los fondos recaudados o donados al Primer y Segundo Fideicomisario no habían sido contabilizados. Con la excepción de los fondos protegidos por la Comisión a través de las acciones tomadas por la investigación (ver más adelante la 'Acción regulatoria tomada'), aquellos aplicados incorrectamente para las compras referenciadas y los donados a otra organización benéfica, otros fondos depositados en la cuenta bancaria del El Primer Fideicomisario no pudieron ser contabilizados. El Primer Fideicomisario no proporcionó ningún registro o evidencia para respaldar su reclamo de que los fondos se gastaron para su propósito benéfico previsto. Los fideicomisarios de caridad tienen el deber de dar cuenta de todos los fondos que reciben; no hacerlo es una violación de este deber fiduciario.

[...]

El 21 de julio de 2014, tras identificar a otra organización benéfica dispuesta a aceptar y aplicar los fondos depositados en la cuenta del primer administrador, la Comisión emitió una orden en virtud del artículo 85 de la ley que ordena a la sociedad de crédito que informe sobre registros de transferencias bancarias de los fondos retenidos en la cuenta a otra organización benéfica registrada para aplicarlos a los fines benéficos previstos. Los fondos protegidos y posteriormente aplicados ascendieron a £ 2,885.26. Estos fondos fueron utilizados por la organización benéfica registrada, como parte de un programa existente para ayudar a las personas desplazadas y afectadas por conflictos dentro y fuera de Yarmuk (Damasco) a cumplir con algunas de sus necesidades mínimas por un mes. Los fondos permitieron la entrega de paquetes de alimentos de emergencia y kits de higiene y condujeron a la mejora de la higiene personal y el saneamiento en los refugios colectivos a menudo abarrotados y en los apartamentos compartidos por varias familias. En el ejercicio de su poder de conformidad con el artículo 85 de la Ley, la Comisión cumplió, en virtud del artículo 337 (6) de la Ley, su orden de congelamiento anterior en la cuenta a nombre del Primer Fideicomisario.

[...]

La Comisión fue informada por el CTU NE de que, durante el juicio penal, el Primer Fiduciario declaró que no estaba sujeto a una investigación por parte de la Comisión con respecto a su supuesta obra de caridad y los fondos que había recaudado. En respuesta a esto, el 28 de enero de 2016, la Comisión proporcionó a la CTU NE una declaración escrita para proporcionarle al tribunal la oportunidad de refutar y corregir la cuenta provista por el Primer Fideicomisario”.

Pues bien, una vez leída la información del informe de la Charity Commission sobre el caso de Adeel Ul-Haq (el primer fideicomisario), pudimos sacar conclusiones muy interesantes sobre los mecanismos usados para suplantar a una ONG legal en las redes sociales y lo fácil que resulta utilizar mecanismos digitales de cobro como PayPal,

Sin embargo, se podrá advertir que el informe no vincula a Adeel Ul-Haq directamente con el ISIS, como apuntábamos al comienzo del análisis de estas organizaciones.

La evidencia de tales lazos la encontramos con posterioridad, en 2016, a raíz de un juicio de Adeel Ul-Haq, en el que se le condenó por ayudar y dar cobertura, junto a otros implicados, a Aseel Muthana, un adolescente menor de edad que quería trasladarse a Siria con su hermano mayor para combatir con él en las filas de ISIS. En concreto, Ul-Haq fue condenado por ser la persona que proporcionó los contactos en Siria para Muthana, al que aconsejaba por videoconferencia, y ser la persona que ofreció los contactos necesarios para poder obtener la documentación falsa para poder viajar hasta Siria (Morris, 2016).

A lo largo de nuestra investigación hemos tenido la oportunidad de comprobar otros casos similares al de Didi Nwe Organization, como el de la organización Anaya Aid, con número de registro 1152971 (Charity Commission, 2017), la cual ha tenido varios incidentes por intentar trasladar fondos de la organización fuera del país sin justificar, pero al no tener una información tan completa como con el caso citado, y por no haber finalizado la investigación, hemos optado simplemente por citarla, a pesar de que actualmente sigue en activo en redes sociales y en plataformas de recaudación colaborativas.

Otro caso muy similar al anterior es el de Aid for the Needy & Oppressed (ANO), con número de registro 1155123, cuyos patronos han sido interceptados intentando sacar efectivo del país (Charity Commission, 2017).

 

Human Appeal

La organización Human Appeal es quizás una de las organizaciones menos estudiadas en el presente artículo, pero se ha considerado oportuna su inclusión a raíz de la reciente investigación abierta por la Charity Commission en mayo de 2018 y sus implicaciones con España, como ya adelantábamos en el epígrafe quinto, sección “C”, de este estudio (Charity Commission, 2018).

Sobre esta organización debemos decir que es una de las oenegés que mayor crecimiento está experimentando en los últimos años (Sharman, 2015). Esta organización es una de las más jóvenes debido a que, al igual que ya hemos citado en casos anteriores, es fruto de una reestructuración de una organización disuelta. En concreto, Human Appeal, con número de registro 1154288 (Register of Charities-Charity Commission), es heredera de Human Appeal International, con número de registro 1005733 (Register of Charities-Charity Commission), tras asumir sus fondos y estructura desde el ejercicio 2014.

Al respecto, podemos decir que Human Appeal tiene profundos lazos con Human Appeal International de los Emiratos Árabes, con igual denominación y logotipo (https://www.hai.ae/en/home.aspx). Human Appeal UK es conocida por recibir importantes fondos de diferentes organismos internacionales para el desarrollo de programas de ayuda por todo el mundo (HA UK, 2017: 87), como se puede comprobar en su memoria económica de 2016, pero también de su homónima en los Emiratos Árabes (HA UK, 2017: 55).

La organización originaria fue víctima de diversas acusaciones realizadas por medios de comunicación británicos en los que la acusaban de financiar a Hamas a través de la organización Muslim Charities Forum, y provocó una tormenta política que terminó con la suspensión de algunos eventos en los que participaban junto al Partido Conservador británico (Gilligan, 2015).

Sin entrar en la polémica, sí es cierto que esta organización realiza importantes programas con una inversión económica notable en Palestina, pero a día de hoy desconocemos si se pueden relacionar con alguna organización con vínculos con el Terrorismo. Tales extremos se pueden verificar a lo largo de todo el documento de su última memoria, antes citada.

El motivo concreto de su inclusión en el artículo, como dijimos al comienzo del epígrafe, se debe por una parte a que esta organización dispone de oficina en España, registrada como asociación en Valencia y CIF G98673866 (Human Appeal España, 2018), pero también, porque recibe una importante financiación desde Reino Unido con la idea de que el dinero invertido revierta o se incremente mediante recaudación de donativos españoles (HA UK, 2017: 91). Por otra parte, hemos considerado oportuna su inclusión por la reciente investigación que la Charity Commission ha abierto contra ella por posibles irregularidades contables y de gestión.

En concreto nos ha llamado la atención el comunicado de prensa de la Charity Commission emitido el 22 de mayo de 2018 en el que expone los motivos por los cuales se ha iniciado la investigación, y donde podemos encontrar la siguiente información:

“La organización caritativa presentó un informe de incidentes graves, de conformidad con las mejores prácticas, a la Comisión en diciembre de 2017. Desde entonces, la Comisión se ha reunido con los fideicomisarios en varias ocasiones y ha recibido informes independientes encargados por la organización benéfica. Estos plantean serias preocupaciones sobre la administración de la organización benéfica, incluidos los fallos para dar cuenta de los fondos de la organización benéfica y operar dentro de las políticas y procedimientos de la organización benéfica.

Se ha abierto una investigación para seguir investigando las preocupaciones de la Comisión. La investigación examinará los siguientes problemas:

  • si los fideicomisarios han cumplido o no con sus deberes y responsabilidades como fiduciarios bajo la ley de caridad
  • la administración de las relaciones entre los responsables y el trabajo con otras personas, incluidos los donantes y las organizaciones (externas), y su diligencia debida previa y durante tales relaciones
  • los sistemas y procesos implementados para garantizar que los responsables estén informados de los asuntos en la organización benéfica y su toma de decisiones
  • los controles financieros y la administración de los fondos de la organización benéfica y los procedimientos contables

La Comisión subraya que la apertura de una investigación no es en sí misma una conclusión de irregularidades. El propósito de una investigación es examinar los problemas en detalle, investigar y establecer los hechos para que el regulador pueda determinar si ha habido mala gestión y/o mala conducta; establecer el alcance de cualquier riesgo para la propiedad de la caridad, los beneficiarios o su trabajo y decidir qué medidas se deben tomar para resolver las graves inquietudes, si es necesario utilizando sus poderes de investigación, protección y recuperación para hacerlo”. (Charity Commission, 2018)

Las menciones a posibles irregularidades contables graves, la posible falta de control para justificar la entrega de fondos, la investigación de las relaciones entre la organización y personas u organizaciones externas, incluidos donantes, y la falta de conocimiento de los administradores de las actividades que desarrolla la ONG, nos parecen indicar que, dentro del respeto a la presunción de inocencia, la investigación puede deberse a graves irregularidades denunciadas en algunas de las oficinas locales que esta organización tiene desplegadas en muchos países, a la falta de conocimiento de los responsables de la estructura central de la verdadera actividad en las mismas, y si en alguna zona de despliegue la organización tiene vínculos con organizaciones o personas con las que no debería trabajar.

Por ello, tras consultar la memoria de actividades de la oficina de esta organización en España (Human Appeal España, 2018), en la cual no hemos podido apreciar ninguna información económica relevante que nos permitan contrastar las cantidades detectadas en su homónima británica, y tras lamentar que España no disponga de una web de Transparencia donde poder consultar los datos de estas organizaciones (entre otras causas por la transferencia de esta competencia a las diferentes comunidades autónomas), algo que debemos criticar en comparación con las webs británicas en las que se basa este artículo, hemos llegado a la conclusión de que este caso es digno de mención en el presente estudio por las futuras consecuencias que podrían derivarse cuando se publiquen o se den a conocer las conclusiones de la Charity Commission.

En este sentido, queremos concluir este epígrafe de Human Appeal, recomendando que las autoridades competentes en España, al menos hicieran un seguimiento de la evolución de este caso, ya que de constatarse las presuntas irregularidades detectadas en el Reino Unido y que la sucursal española transfiere sus recaudaciones a dicho país, podríamos encontrarnos con un caso en España en el que los fondos destinados a causas benéficas musulmanas terminen desapareciendo, o lo que es peor, financiando actividades delictivas en cualquier parte del mundo.

Del mismo modo, es lógico pensar que las cantidades recaudadas en España en concepto de donativos por esta organización pueden ser importantes, ya que es razonable considerar que si la organización invierte más de 190.000 libras en España en un año es porque apuesta por conseguir cantidades mayores a lo invertido en concepto de recaudación.

Con respecto a los mecanismos de financiación de esta organización, tenemos que decir que tiene una presencia importante en plataformas de crowdfunding como JustGiving (https://www.justgiving.com/hai), en la que podemos encontrar la presencia de otras organizaciones y particulares que recaudan fondos en su nombre (https://www.justgiving.com/fundraising/worldincrisisappeal, https://www.justgiving.com/fundraising/aleppoemergency). Además, la web británica dispone de mecanismo de pago online en su web, similar a otras ya detalladas en el presente estudio en la que los donantes pueden realizar sus aportaciones mediante pago por tarjeta de crédito/débito (https://humanappeal.org.uk/).

En cuanto a su sucursal en España, su funcionamiento es análogo al británico, pero como curiosidad, en vez de exigir la declaración responsable del Gift Aid, solicita el DNI del donante si se desea desgravar en la declaración del IRPF mediante el modelo 182 (https://humanappeal.es/).

 

Human Aid

La organización Human Aid UK, con número de registro 1138111, es otra de las organizaciones benéficas musulmanas que han sido objeto de investigación por parte de la Charity Commission (2014), aunque hemos detectado otras organizaciones activas funcionando en paralelo con la misma denominación, como Human Aid, con número de registro 1093707. Al mismo tiempo, también hemos podido ver otra organización análoga en Londres con registro 1154366, entre otras.

Esta abundancia de organizaciones con el mismo nombre, algunas muy recientes, nos hacen pensar que pueden encontrarse en un proceso de reestructuración.

Sobre esta ONG, podemos decir que ha tenido varios incidentes relacionados con el Radicalismo, aunque por ahora, todos ellos se han producido de forma indirecta, es decir, esta organización ha sufrido infiltraciones de individuos que han utilizado a Human Aid para alcanzar sus objetivos ilícitos, aunque sí ha tenido incidentes por su promoción de actos en los que se exaltaba el radicalismo.

Algunos de los incidentes relacionados con esta organización se enumeran en el informe presentado por la Charity Commission en el que recoge las conclusiones alcanzadas tras iniciar una investigación en 2014, y que ha sido publicado en 2017 (Charity Commission, 2017).

En dicho informe podemos leer lo siguiente:

“La relación de la Comisión con la organización benéfica comenzó en junio de 2013 cuando se abrió un caso de evaluación previa a la investigación con respecto a las inquietudes de que la Sociedad de Estudiantes Islámicos de la Unión de Estudiantes de la Ciudad organizado un evento en colaboración con la organización benéfica. Se nos informó que en el mismo se produjeron intervenciones con puntos de vista extremistas y/o polémicos a los que se les daba una plataforma (de difusión) y que la recaudación del evento sería donada a la caridad.

Si bien el evento fue cancelado posteriormente, las cuestiones planteadas en relación con la organización benéfica se consideraron adecuadas para una mayor consideración y el asunto se remitió al equipo de monitorización de la Comisión para que evaluara cómo la organización caritativa administraba los riesgos más amplios asociados con oradores externos.

El equipo de monitorización se reunió con la organización benéfica en dos ocasiones, realizó una inspección de los registros de la organización en sus instalaciones y se puso en contacto con los administradores fideicomisarios y de operaciones de la organización benéfica. Como resultado del compromiso de la Comisión con la organización benéfica durante su caso de monitorización, se identificaron una serie de cuestiones relacionadas con los controles en torno a la recaudación de fondos y el uso final de los fondos de beneficencia que la Comisión consideró que requerían un examen más detenido”.

(Charity Commission, 2017: 1).

En resumen, el primer incidente de la organización fue la organización de actos en colaboración con otros grupos considerados radicales en los que se invitaban a predicadores o personas influyentes con una visión radical del mundo musulmán. Esta primera incidencia, a su vez, hizo aflorar diferentes irregularidades en la gestión de la organización.

Más adelante, el informe dio a conocer que algunos voluntarios de la organización, aprovechando el material publicitario de la misma, recogían fondos de forma paralela en nombre de Human Aid:

“Durante el caso de monitorización de la Comisión, la Comisión identificó una serie de preocupaciones con respecto al enfoque de la organización para recaudar fondos. La Comisión descubrió que la falta de controles, específicamente en torno a las colectas callejeras, ponían en riesgo los activos de la organización, incluida su reputación.

Durante 2013 y 2014 hubo dos incidentes separados que desembocaron en el arresto de individuos por parte de la policía que, según se dijo, habían estado llevando a cabo recaudaciones callejeras sin permiso.

El primer arresto fue con respecto a una persona que fue voluntaria de la organización benéfica; parte de las investigaciones de la policía se centraron en si una cubeta de recaudación de fondos mantenida por el individuo en su domicilio pertenecía a la organización.

En el momento del primer arresto, los fideicomisarios confirmaron a la Comisión que el individuo era un voluntario de recaudación de fondos "temporal" de la organización benéfica, reclutado para cubrir una plaza durante el período del Ramadán.

La Comisión expresó su preocupación con respecto a si el voluntario tenía material (identificativo) de recaudación de fondos perteneciente a la organización benéfica en su casa y, de ser así, si tenía el permiso de la institución para guardar dicho material. Los fideicomisarios no pudieron confirmar exactamente dónde se había autorizado al voluntario a cobrar y si todavía tenía en su poder algún material de recaudación de fondos de la organización, incluido un cubo de recaudación.

Esto demuestra claras vulnerabilidades en los controles y prácticas de recaudación de fondos de la organización benéfica. Los fideicomisarios reconocieron que los controles de recaudación de fondos, las prácticas de recaudación de fondos y las prácticas de seguimiento de los cubos eran pobrse en ese momento, pero desde entonces se ha rectificado.

La Comisión proporcionó asesoramiento y orientación a los fideicomisarios en ese momento sobre la importancia de mantener un seguimiento de auditoría completo, no sólo en relación con los fondos recaudados, sino también con los materiales de recaudación de fondos de la organización (por ejemplo, planes de recaudación, credenciales de identificación, ropa identificativa de la organización).

El 9 de octubre de 2014, después de la apertura de la investigación, la organización caritativa presentó un informe de incidentes graves a la Comisión informando que una persona había sido arrestada en relación con una recaudación de fondos fraudulenta y que la persona había declarado ser voluntaria de la organización benéfica. En una reunión entre la investigación y los fideicomisarios el 28 de octubre de 2014 ("la reunión de octubre"), los fideicomisarios explicaron que debido a los nuevos procesos introducidos por la organización benéfica, siguiendo los consejos y la orientación que la Comisión les había brindado previamente, la organización podría declarar categóricamente que la persona no fue voluntaria de la organización benéfica y que no estaba en posesión de ningún material de recaudación de fondos perteneciente a la organización benéfica, o participando en ninguna actividad autorizada de recaudación de fondos en nombre de la organización benéfica.

[...]

Para ayudar más a los fideicomisarios, durante la reunión de octubre la consulta aconsejó a los fideicomisarios que para proteger la caridad más robustamente contra el riesgo de que los recaudadores utilicen indebidamente el nombre de la organización para solicitar fondos, los fideicomisarios deberían considerar usar su sitio web y las redes sociales para publicitar las fechas y ubicaciones de las colecciones oficiales de recaudación de fondos de la organización benéfica para garantizar que el público pueda donar en forma confidencial” (Charity Commission, 2017: 2-3).

A pesar de la buena voluntad demostrada por los responsables de Human Aid con respecto a los recaudadores falsos, la Charity Commission encontró presuntas irregularidades con respecto a las actividades que Human Aid realizaba en zonas sensibles como Siria y Turquía.

Tras examinar las cuentas e la organización, visitar a la delegación de Human Aid en Turquía y reunirse con la ONG turca con la que Human Aid trabajaba, Sam Feneri, la Charity Commission no pudo cuadrar totalmente los costes registrados por el envío de un convoy de ayuda y ambulancias con los justificados por la organización colaboradora en Turquía, pero en su valoración final la Charity Commission no pudo apreciar irregularidades graves (Charity Commission, 2017: 3-7).

“En base a los registros proporcionados en el momento, la investigación no pudo verificar los costos del proyecto incurrido por la organización socia turca en la entrega de su parte del convoy de EMS y quedar satisfecho de que los fondos se utilizaron en el fomento de actividades de caridad” (Charity Commission, 2017: 8).

Con respecto al convoy de ambulancias, podemos decir esta campaña tuvo en España una difusión entre los círculos radicales, y pudimos comprobar cómo el propio Yusuf Galán, al que ya hemos citado en otras ocasiones, hizo un llamamiento para contribuir con la causa en una edición posterior (Galán, 2017).

En resumen, sobre el historial de esta organización, podemos decir, en función de los datos aportados que sí tiene vínculos con sectores extremistas, como consecuencia de su actividad relacionada con la promoción de actos en los que se difunden discursos extremistas, pero no se han encontrado datos que confirmen su vinculación directa al terrorismo.

Un aspecto que no se cita en los informes, y que como ya dijimos con otras organizaciones anteriores, es que esta organización tiene su cuenta de operaciones en Al Rayan Bank, banco qatarí del que hablaremos en su momento, al ser una entidad común para las organizaciones estudiadas.

Por otro lado, en lo referente al uso de redes, Human Aid ha sido una de las organizaciones benéficas que mayor uso hizo en su momento de la plataforma de crowdfunding musulmana Givebrite, de la cual se han borrado todos los registros de campañas.[1] Sin embargo, hemos podido demostrar la existencia de las mismas mediante ejemplos de folletos que se conservan de campañas anteriores (Human Aid, 2017).

Con respecto a los mecanismos de cobro de la organización, estamos quizás ante una de las más completas, abarcando algunos métodos muy tradicionales que se combinan con los más avanzados.

La organización permite desde pagos en efectivo, cheques u órdenes de pago a la cuenta del donante, a mecanismos por crowdfunding, pago con tarjeta, PayPal, transferencia o ingreso en cuenta.

Otro punto a reseñar es que actualmente organizaciones de corte salafista como Human Aid, han cambiado GiveBrite por otra plataforma de crowdfunding de corte musulmán, que se conoce como Muslim Giving (https://www.muslimgiving.org/humanaiduk).

 

Global Aid Trust Limited

La organización benéfica Global Aid, con número de registro 1123560, ha sido incluida en el estudio por las similitudes con el caso anterior, con la salvedad de que en este caso la promoción del extremismo y el terrorismo en eventos fue más grave, a raíz de la emisión en televisión de un documental con cámara oculta de la productora Hardcash, en el que se podía comprobar cómo los oradores externos que participaban en el evento ensalzaban la figura del clérigo radical Anwar al Awlaki, mentor de los terroristas de la revista Charlie Hebdo (Randall, 2015).

La gravedad de los discursos grabados en las reuniones de la organización por los periodistas infiltrados hizo que la grabación llegara a manos de la Charity Commission antes de su emisión, a finales de 2014, la cual abrió una nueva investigación sobre el asunto.

Según el informe de la Charity Commission con las conclusiones de la investigación sobre Global Aid Trust Limited se recoge lo siguiente:

“El 12 de noviembre de 2014, antes de la apertura de la investigación, la Comisión realizó una visita de cumplimiento ("la visita") en las instalaciones de la organización benéfica. El propósito de la misma era examinar la gestión de los eventos de la organización donde los oradores, que estaban sujetos a informes adversos de los medios de comunicación, habían sido invitados y (para comprobar) las actividades de la organización en países de alto riesgo. La Comisión buscó establecer qué controles se habían puesto en marcha para gestionar dichos eventos por parte de los fideicomisarios de la organización benéfica y el nivel de diligencia debida que se aplicaba para seleccionar a los oradores invitados. Durante la visita, se aseguró a la Comisión que, siempre que había eventos de oradores, el CEO siempre estaba presente e intervenía en caso de que un orador invitado actuara o hablase de manera inapropiada; esto se proporcionó como un ejemplo de cómo la organización benéfica manejaba los riesgos asociados a eventos y oradores. La visita se centró en el evento de la organización benéfica "Make Bread not War", que se celebró el 5 de mayo de 2014 ("el evento de mayo"). Los oradores en este evento ("Orador 1" y " Orador 2") tuvieron informes adversos en contra de sus nombres en la red.

Durante la visita, la Comisión revisó los formularios de diligencia debida completados por la organización benéfica con respecto a los oradores invitados y descubrió que carecían de una evaluación suficiente de los mismos.

[...]

La Comisión fue contactada por Hardcash directamente el 9 de enero de 2015 y se le informó que la organización benéfica era una de las organizaciones benéficas que aparecería en el programa.

El 20 de enero de 2015, la Comisión se personó en las instalaciones de Hardcash y vio las imágenes que se emitirían en el programa. La Comisión consideró que las imágenes planteaban una serie de inquietudes, particularmente en relación con los eventos de la organización benéfica.

Después de ver las imágenes y antes de que el programa se emitiera el 18 de febrero de 2015, la Comisión se comunicó con los fideicomisarios por correo electrónico y teléfono para discutir las inquietudes de la Comisión con respecto a las imágenes que había visto y obtener de ellas los registros pertinentes. Los fideicomisarios proporcionaron a la Comisión la correspondencia recibida de Hardcash, las minutas relacionadas con reuniones de emergencia celebradas por los fideicomisarios en respuesta a la transmisión prevista de Hardcash, la cumplimentación de los formularios de diligencia debida para los eventos cubiertos por Hardcash y una notificación de la renuncia formal por parte de del CEO y fideicomisario de la ONG, que se confirmó en actas del 10 de febrero de 2015, argumentando su decisión en circunstancias personales.

El programa mostró el montaje realizado por un periodista encubierto en el que se mostraba al equipo, a los voluntarios de la organización y a los oradores externos invitados a hablar en uno de los eventos de recaudación haciendo comentarios que fueron presentados por el programa como (ejemplos) “de extremismo y de promoción del odio”.  Los comentarios y puntos de vista manifestados por el orador invitado de la organización benéfica y algunos de sus empleados y voluntarios, como se mostró en el programa, plantearon inquietudes sobre la falta de supervisión y gestión profesional de los eventos de la organización benéfica por parte del patrono” (Charity Commission, 2015: 1-2).

La identidad del responsable dimitido por el escándalo, según pudimos saber por los medios de comunicación, resultó ser Rizwan Hussain, conocido también por trabajar como presentador del canal Islam Channel (Press Association, The Guardian, 2015).

Tal y como reflejó el informe, debido posiblemente al impacto del documental emitido, la entidad bancaria de Global Aid procedió a la congelación de sus cuentas y les dio un plazo de 60 días para que buscasen una nueva entidad (Charity Commission, 2015: 8).

A nivel económico, Global Aid, que tenía unos ingresos constantes y crecientes en los ejercicios previos a los incidentes de más de 500.000 libras anuales, vio cómo se redujeron a la mitad con posterioridad a la emisión del documental (Register of Charities-Charity Commission).

Si nos centramos en los mecanismos usados por esta organización para recaudar sus fondos por internet, podemos decir que se basa en dos mecanismos. El primero es su propia página web, que dispone de línea telefónica de atención al cliente, mecanismos de cobro por medio de PayPal preferentemente, y por tarjeta de crédito/débito. El segundo mecanismo, al igual que la ONG Human Aid que vimos con anterioridad, se basa en la publicación de campañas en la plataforma de crowdfunding musulmana Muslim Giving.

A lo anterior debemos añadir que la organización hace un uso intenso de redes sociales como Facebook, plataforma en la que difunden sus campañas y actos, y donde exponen los pasos necesarios para colaborar o inscribirse en cada uno de ellos (https://www.facebook.com/globalaid/). Con carácter general, se ha podido apreciar que dichas publicaciones tienen como fin derivar a los posibles interesados a los mecanismos de inscripción y pagos antes descritos.

 

Massom, Fatimiyya Trust y The Light Charity

Como se puede comprobar por el título del epígrafe estamos ante otro caso conjunto y posiblemente sea el más opaco que nos hemos encontrado en la investigación.

Los motivos por los que hemos incluido estos casos en nuestro estudio han sido exponer cómo se han manipulado los nombres de determinadas organizaciones en la prensa con respecto a su vinculación con el terrorismo jihadista, pero también, independientemente de que sean casos ajenos a nuestra materia de investigación, sí sirven como ejemplos perfectos para explicar cómo se puede hacer fraude con los fondos públicos estatales obtenidos mediante el Gift Aid.

Una de las tres organizaciones investigadas, en cambio, nos servirá como ejemplo de una posible pérdida de fondos en Siria, causada principalmente por el desinterés y exceso de confianza de los responsables de la ONG.

Por ello, este caso es el ejemplo perfecto que nos permite justificar nuestra metodología de investigación, que intenta dejar en segundo plano artículos de prensa e informes de diferentes think tanks supuestamente especializados y trata en todo momento de localizar información oficial para un mayor rigor académico.

A pesar de ser tres organizaciones afectadas, sólo hemos podido encontrar registros de una de ellas, a pesar de que las tres fueron investigadas a la vez por el fuerte vínculo entre ellas y por la similitud en los presuntos delitos que se investigaban inicialmente.

En el año 2015, la Charity Commission se vio obligada a abrir varias investigaciones a estas tres entidades por acusaciones de mala gestión de sus fondos.

En dos comunicados de prensa con fecha de 25 de agosto de 2015, la Charity Commission anunció la apertura de dos investigaciones relacionadas entre sí de las organizaciones The Light Charity, con número de registro 1121546, y Fatimiyya Trust, con número de registro 1118447 (Charity Commission, 2015a; 2015b).

Unos días más tarde, el 27 de agosto del mismo mes, la Charity Commission anunció una tercera investigación relacionada con la ONG Masoom, con número de registro 1124976, en cuya nota de prensa la Comisión fue algo más explícita en los motivos que iban a ser objeto de la investigación:

“Los objetivos de la organización benéfica incluyen brindar socorro y asistencia a personas en cualquier parte del mundo que son víctimas de guerras, desastres naturales, problemas o catástrofes. La organización benéfica ha operado en Pakistán, Siria y Gaza.

La consulta se abrió después de una visita de cumplimiento e inspección a la organización benéfica en mayo de 2015, que identificó que los fideicomisarios no pudieron proporcionar los registros para evidenciar un gasto de más de £129,000. Los fondos se gastaron en el extranjero durante un período de 2 años entre 2013 y 2015. Las preocupaciones eran tan graves que la Comisión inmediatamente ejerció sus poderes legales para dirigir, bajo la sección 84 de la Ley de Caridades de 2011, a los fideicomisarios a emprender acciones específicas con respecto a esto y para abordar otras inquietudes normativas identificadas a raíz de la visita. Estos incluyen preocupaciones sobre la debida diligencia y la monitorización de los socios.” (Charity Commission, 2015c)

Dos días más tarde, la prensa se hizo eco de las investigaciones y proporcionó más información sobre las causas que habían provocado la apertura de las diligencias (Austin, 2015).

Desde nuestro punto de vista, el titular del artículo de prensa publicado por el The Daily Express (Austin, 2015), que acusaba a las oenegés de financiar al ISIS, resultó ser bastante sensacionalista, ya que una detallada lectura del mismo revelaba que, si bien se detectaron posibles irregularidades contables sobre cómo se justificaban los fondos en las zonas de conflicto, en el caso de la ONG femenina Masoom, no había evidencias de que el dinero terminara en manos de grupos como el ISIS.

Del mismo modo, en el mismo artículo se puntualizaba que tampoco se apreciaban evidencias directas de que las organizaciones The Light y Fatimiyya Trust estuviesen directamente vinculadas con el Terrorismo, aunque indicaba que sí podrían haber sido utilizadas para infiltrar combatientes en sus convoyes de ayuda para poder viajar a Siria.

Pues bien, al respecto de las investigaciones abiertas por estos casos, tenemos que decir que en lo relativo a las organizaciones The Light Charity y Fatimiyya Trust no se publicaron informes con las conclusiones de las investigaciones. Sin embargo, ambas fueron disueltas directamente por la Charity Commission sin informar sobre los motivos que provocaron estas acciones (Reister of Charities-Charity Commision).

El caso de la ONG Masoom fue diferente, y el informe con los resultados de la investigación fue publicado el 13 de enero de 2017.

Gracias al mismo pudimos obtener información de primera mano de los incidentes de los que se le acusaron y que posteriormente fueron corroborados:

“El 28 de mayo de 2015, la Comisión de Caridad ("la comisión") realizó una visita de cumplimiento ("la visita") en las instalaciones de la organización benéfica. La organización benéfica fue identificada proactivamente para una visita debido a sus operaciones internacionales en áreas de alto riesgo como los Territorios Palestinos Ocupados ('OPT'), Pakistán y Siria.

Las organizaciones benéficas que operan internacionalmente pueden ser más vulnerables al abuso o daño como resultado de dónde y cómo operan. Por lo tanto, la visita buscó revisar las políticas y registros financieros de la organización benéfica, para evaluar si la organización benéfica estaba operando de acuerdo con sus objetivos establecidos, y para asegurar que los fideicomisarios cumplieran con sus obligaciones legales de ejercer su control, y administrar la organización benéfica y sus actividades en el extranjero.

La Comisión estableció que durante el período del 7 de enero de 2013 al 6 de febrero de 2015 los patronos gastaron un total de £ 129,465.78 ('los fondos') en OPT, Pakistán, Siria y Tanzania en apoyo de proyectos de ayuda humanitaria.

Después de una revisión de los libros y registros financieros de la organización benéfica ('la revisión'), y la consideración de las respuestas de los fideicomisarios a los problemas presentados, la conclusión de la Comisión fue que los fideicomisarios no pudieron presentar evidencias suficientes para mostrar la correcta aplicación de los fondos en estas áreas. Los fideicomisarios deben, como mínimo absoluto, mantener registros financieros adecuados tanto para la recepción y el uso de los fondos como para los registros de auditoría de las decisiones. Los registros de las transacciones nacionales e internacionales deben ser lo suficientemente detallados como para mostrar que los fondos se han gastado correctamente y de manera coherente con el propósito y los objetivos de la organización benéfica.

La revisión mostró que entre el 15 de abril de 2013 y el 8 de octubre de 2014, los fideicomisarios transfirieron más de £ 53,000 a la cuenta bancaria personal de 2 personas que actuaron como agentes de la caridad ("los agentes") dentro de Siria. Durante la visita, los fideicomisarios declararon que no tenían pruebas de ningún tipo que respaldaran la forma en que estos fondos se utilizaron para promover los propósitos de la organización en Siria por parte de los agentes. Por lo tanto, los fideicomisarios no cumplieron con sus deberes legales en virtud de la Ley de Caridades de 2011 ("la Ley") y las disposiciones del documento de gobierno de la organización benéfica. También existía el riesgo de consecuencias impositivas, ya que, según la Ley de Finanzas de 2010, si una organización benéfica no pudiera proporcionar pruebas a la HMRC de que tomó las medidas necesarias, el gasto puede ser considerado como no benéfico, ya que las exenciones impositivas y no caritativas están restringidas en consecuencia.

Durante la visita, los fideicomisarios no pudieron presentar ningún dato para evidenciar la debida diligencia que confirmase la realización (de sus actividades) con respecto a aquellas que decían haber realizado, y utilizaron como socios o a agentes que trabajaron de otra manera, tanto en el Reino Unido como a nivel internacional. La Comisión no vio registros de diligencia debida durante la visita. En ausencia de registros escritos relacionados con la debida diligencia, que los fideicomisarios declararon haber llevado a cabo, la Comisión no pudo conciliar la contabilidad provista por los fideicomisarios y sus hallazgos durante/tras la visita.

Con respecto a los agentes, los fideicomisarios informaron a la comisión que habían visto secuencias de video y fotos de su trabajo en Siria y un documental de noticias ('el documental') que los mostraba realizando trabajos en Siria. Los fideicomisarios no pudieron proporcionarle a la comisión acceso o copias del video y las fotos a las que se refieren. Los fideicomisarios declararon que, en base únicamente al documental, pensaban que los agentes eran personas dignas de confianza. La comisión vio el documental y determinó que se emitió el 1 de abril de 2014. La comisión encontró que los fideicomisarios ya habían transferido los fondos a los agentes antes de la emisión del documental. No pudieron demostrar la debida diligencia emprendida antes de instruir a los agentes. La opinión de la investigación fue que el metraje en el documental era información insuficiente para basar únicamente una decisión de trabajar conesos agentes.

[...]

Durante la inspección de los registros de la organización benéfica, la comisión vio un correo electrónico enviado el 1 de abril de 2014, antes de la emisión del documental, donde los fideicomisarios informaron a los agentes que ya no autorizarían la transferencia de fondos en su cuenta bancaria personal. Esto se debió a que las organizaciones de caridad estaban "bajo una presión creciente desde varios frentes, especialmente con donaciones monetarias hacia zonas de conflicto". Más tarde, en el mismo día 1 de abril de 2014 se emitió el documental, que presentaba a los agentes y sus actividades en Siria.

Los fideicomisarios enviaron un correo electrónico adicional, el 1 de abril de 2014, a los agentes que revocaban su decisión anterior de no transferir los fondos de la organización en la cuenta bancaria personal de los agentes. Este correo electrónico establece que los fideicomisarios "están satisfechos de que debido a la extraordinaria condición en la que trabajan [los agentes] puede no ser posible satisfacer todas y cada una de las solicitudes establecidas por Masoom, ya que éste no es un entorno de trabajo ordinario". El correo electrónico de los patronos continúa recomendando, en lugar de exigir, que los agentes proporcionen "copias de recibos, facturas y un desglose de los costos y compras ...".

A pesar de esto, los fideicomisarios continuaron enviando fondos de beneficencia al exterior sin la debida diligencia o tomando medidas apropiadas para monitorizar y verificar el adecuado uso final de los fondos por parte de los agentes. La investigación encontró que no había evidencia demostrable de que los fideicomisarios realizaran ningún cambio en sus sistemas de gestión y diligencia debida después de la asistencia a estos eventos (cursos de gestión). El análisis de la investigación de los extractos bancarios de la organización muestra que se transfirió un total de £ 38.114,75 a los agentes para proyectos en Siria en el período posterior al evento de marzo de 2014 en el que se les brindó asesoría y asesoramiento regulatorio. Teniendo en cuenta el asesoramiento que se les brindó a los fideicomisarios, la conclusión de la investigación es que la falta de diligencia debida y supervisión de los pasos constituye una mala gestión y / o mala conducta por parte de los fideicomisarios.

Desde la apertura de la investigación y en respuesta a las preocupaciones regulatorias de la comisión, los fideicomisarios tomaron la decisión de no llevar a cabo ninguna actividad caritativa mientras no regularizaran la administración de la organización benéfica e implementaran nuevas políticas y procedimientos” (Charity Commission, 2017: 1).

A pesar de las irregularidades detectadas y la desobediencia demostrada de los patronos de Masoom, la Charity Commission no procedió a la disolución de la organización, la cual, todavía sigue activa en la actualidad.

Una vez leído el informe con las conclusiones del caso Masoom procedimos a comprobar los mecanismos de recaudación que utiliza en internet y, al mismo tiempo, consultamos sus memorias económicas (Register of Charities-Charity Commission), que demuestran, por un lado, que sus ingresos son muy irregulares, y por otro, que la práctica totalidad de los fondos recaudados se destinaban al abono de las actividades denunciadas (Masoom, 2015). 

Con respecto a sus mecanismos de recaudación de fondos podemos decir que esta organización ha estado activa de forma discontinua en redes sociales hasta hace un año aproximadamente, como se puede comprobar en su página de Facebook (https://www.facebook.com/masoom.masoom.9659), lo que contrasta con su página web www.masoom.org.uk, que dispone de una sección de pagos de donativos mediante tres mecanismos: PayPal, transferencia bancaria u orden de pago (https://www.masoom.org.uk/donate).

Además, también hemos podido comprobar que la organización está presente en plataformas de crowdfunding como JustGiving a través de campañas de recaudadores externos (https://www.justgiving.com/fundraising/zuharia).

Si volvemos al análisis de las otras dos organizaciones investigadas, The Light Charity y Fatimiyya Trust, tenemos que decir sobre ellas que hemos podido conseguir alguna información adicional. Gracias a los datos abiertos descargados, hemos podido recopilar los ingresos y gastos que manejaba Fatimiyya hasta su desaparición, que por otro lado eran notablemente superiores a los de Masoom.

De esta manera, hemos podido saber que Fatimiyya Trust, con registro 1118447, tuvo unos ingresos totales hasta el ejercicio 2013 de más de 380.000 libras.

No podemos decir lo mismo de la ONG The Light Charity, de la que no aparecen más datos salvo los de los patronos. Sin embargo, gracias a los nombres localizados, pudimos encontrar un hilo de conexión que nos permitió aclarar el misterio y desvincular a estas dos organizaciones con el radicalismo o con el terrorismo.

Gracias a los nombres encontrados, pudimos localizar un artículo de prensa de 2016 en el que se informaba sobre la sentencia contra dos patronos por fraude en la gestión del Gift Aid en el Reino Unido. En concreto, estos patronos, que resultaron ser los mismos de las organizaciones disueltas, fueron condenados por falsear declaraciones responsables de donantes ya fallecidos para obtener una mayor subvención pública, fondos que luego destinaban a asuntos personales (Kay, 2016).

De esta manera, este caso interesante nos ha servido para demostrar que, si bien en ocasiones los temores y las investigaciones abiertas tienen fundamento, en otras se han utilizado para crear una alarma innecesaria que ha repercutido negativamente en el Tercer Sector.

Al mismo tiempo, los casos de The Light Charity y Fatimiyya Trust pusieron de manifiesto el poco control existente en el reparto de fondos públicos en el Reino Unido, y la facilidad con la que se podían falsear las declaraciones responsables de los donantes para obtener mayores cuantías del Estado.

 

One Nation UK, Al Fatiha Global y Aid Convoy

Finalmente, como último caso vamos a estudiar de forma conjunta las organizaciones One Nation UK, con número de registro 1156200, Al Fatiha Global, con número de registro 1056562, y Aid Convoy, con número de registro 1149015.

Las razones que nos han llevado a dejar estas organizaciones como último caso conjunto están motivadas en que son las organizaciones más citadas en foros y redes sociales frecuentadas por musulmanes salafistas y radicales, y además porque desarrollan muchas actividades de forma conjunta. También están fuertemente vinculadas a otras como One Ummah, que vimos al comienzo del estudio. Sin embargo, las particularidades de la misma, con la cantidad de incidencias que reportamos, nos hicieron ver que para su mejor comprensión tuviera un apartado propio.

La agrupación de estas tres organizaciones en un solo caso se motiva en que, a pesar de que cada una tiene abierta su propia investigación, trabajan de forma conjunta en muchas campañas y programas, y algunos incidentes graves afectan a varias de ellas al mismo tiempo.

Sobre One Nation, podemos decir que es una de las organizaciones qué más dudas despiertan sobre sus actividades en territorios sensibles, y al mismo tiempo es una de las organizaciones que más crecimiento está experimentando en cuanto a sus ingresos. Esta ONG, fundada en 2013, tiene importantes ingresos, que se incrementan año a año de forma imparable. Tan sólo en el año 2017 la organización declaró ingresos por importe de 4 millones de libras, casi el doble que el año anterior (Register of Charities-Charity Commission).

Al mismo tiempo, es una de las organizaciones más activas, con campañas incesantes en multitud de medios, extremo que comprobaremos más adelante.

Por su parte, Al Fatiha Global es una organización más antigua, fundada en 1996, que desarrolla su actividad en muchos países sensibles, como pueden ser Siria, Palestina, o Bangladesh. Sin embargo, sus ingresos son mucho más modestos si los comparamos con One Nation, los cuales, aunque en el pasado superaron el millón de libras anuales, en los dos últimos ejercicios se han estabilizado en torno a las 250.000 libras (Register of Charities-Charity Commission).

Si nos centramos en Aid Convoy, los datos disponibles nos indican que dicha organización está activa desde 2012 y que es la que menores ingresos declara del grupo, alcanzando las 130.000 libras en el último ejercicio (Register of Charities-Charity Commission).

Con respecto a los incidentes comunes en relación con el terrorismo tenemos que destacar que el principal episodio en el que se vieron involucradas fue el famoso caso de Alan Henning,  un taxista británico  que fue asesinado en una ejecución del ISIS en 2014, tras ser secuestrado una vez cruzó la frontera siria, y que participaba como voluntario de la ONG Al Fatiha Global en la campaña que ésta había organizado junto con las otras mencionadas para enviar un convoy de ambulancias en el que se acusó a las organizaciones benéficas implicadas de dar cobertura a terroristas para su traslado a Siria haciéndose pasar por voluntarios (Burne, 2014).

Tras el escándalo mediático que se produjo en el Reino Unido por la emisión de la ejecución de Henning, la Charity Commission dio a conocer que desde unos meses antes había abierto una investigación sobre Al Fatiha Global, tras tener conocimiento de que uno de sus principales patronos, Adeel Alí, había aparecido en una foto en los medios de comunicación rodeado de supuestos terroristas armados con armas AK47 (Hugues, 2014).

El comunicado de prensa de la Charity Commission revelaba que los objetivos de la investigación eran:

“Si los fideicomisarios efectivamente están cumpliendo con sus deberes en virtud de la ley de caridad, con especial atención a la contabilidad adecuada de los ingresos y gastos de la organización benéfica, y la gestión de la organización benéfica de acuerdo con su documento de gobierno y la ley.

Cuestiones reglamentarias en relación con informes de dominio público que alegan vínculos inapropiados entre la organización benéfica y las personas supuestamente involucradas en el apoyo de actividades armadas u otras actividades inapropiadas en Siria” (Charity Commission, 2014).

Un artículo del periódico The Sun, publicado a raíz del comunicado de la Charity Commission (Hugues, 2014), reveló algunas amistades y apoyos que la organización tenía en Facebook, destacando las de los terroristas Abu Walaa y Moazzam Begg, a los que nosotros hemos añadido el caso de Yusuf Galán, quien además de haber promocionado campañas de One Nation, como ya pudimos ver, también promocionó las actividades de Al Fatiha Global (Galán, 2014).

Como consecuencia de ello, la Charity Commissión, que todavía no ha cerrado la investigación sobre Al Fatiha, se vio en la obligación de nombrar a un administrador interino con el fin de poner orden en las irregularidades que habían sido detectadas (Charity Commission, 2015). Entre los motivos alegados por la institución para tomar esta decisión se encontraban:

“Designar nuevos patronos para que haya suficientes para cumplir con el quórum y la organización benéfica pueda operar estatutariamente. Implementar políticas y procedimientos adecuados, que incluyan un buen gobierno y gestión financiera, incluida la diligencia debida, el seguimiento y la selección de sus socios operativos y la realización de su trabajo en el exterior”.

El administrador interino se hizo cargo de implementar las medidas requeridas hasta 2016, sin embargo, la salida del mismo de la dirección de la organización, no coincidió con el cierre de las investigaciones, que aún hoy siguen abiertas (Sharman, 2016).

Además, éste no fue el único incidente en el que Al Fatiha Global se vio involucrada. Al mismo tiempo que se produjo el incidente de Henning, se supo que dos terroristas, Syed Hoque y Mohammed Choudhury, utilizaron varios de estos convoyes conjuntos (en uno de ellos viajaron con el propio Henning) para trasladar dinero en efectivo para financiar el terrorismo islamista, delitos por los cuales fueron condenados (Spillett, 2016). Las condenas de Hoque y Choudhury confirmaron las acusaciones iniciales sobre el uso de los convoyes de ayuda para el traslado de terroristas a las zonas de conflicto.

Por último, queremos recordar que Al Fatiha Global es la organización benéfica que ha implementado el sistema “e-Card System” que mencionamos en el epígrafe quinto, sección “c” del presente estudio, y una vez conocidos los incidentes y la aparente falta de control de esta organización sobre sus programas en el exterior, es lógico que expresemos nuestra preocupación, como ya dijimos anteriormente, porque este mecanismo pueda ser aprovechado para fines ilícitos.

Si pasamos a analizar los posibles vínculos de One Nation con el Terrorismo, la situación no es muy diferente.

En lo referente a la implicación de One Nation en el secuestro de Alan Henning, esta ONG participó en dicho convoy, en el que también viajó un amigo de la víctima, el conocido activista británico Majid Freeman.

Majid Freeman es uno de los grandes impulsores de One Nation, y lleva a cabo campañas de promoción de la ONG constantemente a través de sus redes sociales y apariciones en los medios de comunicación. Entre las redes que podemos citar como ejemplo, podemos aportar las constantes alusiones a las actividades y campañas de One Nation en su canal de Telegram (publicación de 4 de febrero de 2018 telegram.me/Majstar7).

A lo anterior debemos añadir que Freeman es uno de los activistas musulmanes más polémicos por su ambigüedad en la condena del terrorismo islamista. Son conocidas sus intervenciones en los medios de comunicación y, sobre todo, sus redes sociales, en las que, de alguna manera, aunque no comparte las formas del ISIS, las justifica amparándose casi siempre en que el ISIS o Al Qaeda son fruto de la islamofobia y los crímenes del mundo occidental contra el Islam sunní. Como ejemplo de este tipo de declaraciones publicamos la ilustración 15, en la que usa el discurso de un predicador para justificar las acciones de ISIS (telegram.me/Majstar7, publicación de 20 de febrero de 2017).

Otra polémica que rodea a Majid Freeman y a One Nation como organización benéfica es el apoyo que ambos brindan a Shajul Islam a través del portal www.medicalaidsyria.com.

Shajul Islam es un conocido médico musulmán recién titulado al que se le retiró la licencia por su implicación, junto a su hermano Najul, en el secuestro del periodista John Cantlie en Siria en 2012. (PA, The Guardian, 2012)

Sin embargo, tras unos meses en una prisión de alta seguridad por el suceso, fue absuelto de todos los cargos debido a que la acusación no consiguió que Cantlie se personara en el juicio para ofrecer su versión de los hechos. Ante la ausencia de la víctima en el juicio, se retiraron todos los cargos contra él y su hermano (Whitehead, 2013).

Además, debemos añadir que su hermano menor, Razul Islam, viajó a Siria para combatir en las filas del ISIS, y durante algún tiempo, su nombre fue barajado por las autoridades como una de las posibles identidades del conocido terrorista británico “Jihadi John”, que fue conocido en todo el mundo por ser el verdugo del periodista norteamericano James Foley (Pérez, 2014).

Tras estos acontecimientos, Shajul Islam se trasladó a Siria, donde desde entonces dice ejercer de médico y solicita fondos y medios para desarrollar su labor en plena guerra.

Se da la casualidad que, en función de nuestras comprobaciones, su actividad se vincula siempre a territorios ocupados o controlados por ISIS. De esta forma mientras que actualmente publica sus actividades desde Idlib, antes ejerció sus labores en Alepo, en plena batalla con rusos y sirios pro Assad, o en Atarib, como se puede comprobar en su Facebook personal.

Pues bien, Shajul Islam tiene cobertura económica, no sólo por la propaganda de Majid Freeman, sino también de One Nation, ya que no sólo le cede el dominio www.medicalaidsyria.com, sino que también le gestiona todas sus campañas de recaudación de fondos usando los mecanismos institucionales de One Nation.

De hecho, Shajul Islam contaba con una sección especial en la web oficial de One Nation, en donde publicitaba y recaudaba sus campañas, las cuales han desaparecido recientemente.

No obstante, es fácil encontrar referencias a las campañas de Shajul Islam y One Nation, ya que todavía se puede acceder a los enlaces en las plataformas de crowdfunding que todavía permanecen activas (https://www.totalgiving.co.uk/mypage/pals o https://www.totalgiving.co.uk/appeal/MedicalAidSyria/donate) o medios audiovisuales en Youtube (https://www.youtube.com/watch?v=Qo0BAf_oy5Y).

No es de extrañar, que a tenor de los indicios de las vinculaciones de One Nation con personas vinculadas con el radicalismo islamista y el terrorismo, la Charity Commission iniciara en 2016 una investigación de esta organización en la que destaca como motivo de las pesquisas:

“la administración de las relaciones de los patronos y el trabajo con otras personas y organizaciones, y la diligencia debida que lleven a dichas relaciones y durante tales relaciones” (Charity Commission, 2016).

Finalmente, con respecto a Aid Convoy, podemos decir que en 2013 sufrió la apertura de una investigación  conjunta por parte de la Charity Commisión, que la vinculaba a la actividad de una organización no registrada, pero que sí aparecía como empresa, llamada Syria Aid. Según la nota de prensa de la institución, los motivos bajo investigación eran los siguientes:

“Aid Convoy es una organización benéfica registrada que se describe a sí misma como una organización humanitaria internacional comprometida con la asistencia a las víctimas de desastres y guerras y cuya causa actual son las personas afectadas por el conflicto en Siria. La investigación de la Comisión sobre la organización benéfica está examinando cuestiones relacionadas con el uso final de los fondos de beneficencia, y si ha habido alguna mala gestión o mala conducta en su nombre  por parte de los fideicomisarios de la organización.

Syria Aid es una empresa cuyos objetivos incluyen la provisión de ayuda humanitaria a los afectados por la crisis en Siria. Syria Aid actualmente no está registrada como una organización de beneficencia en la Comisión, pero el regulador está convencido de que la organización es caritativa y debe registrarse, así como considera que tiene jurisdicción sobre los fondos recaudados por la compañía.

El objetivo de la investigación del regulador sobre Syria Aid es garantizar que la organización benéfica esté registrada y tenga sistemas de gobernanza adecuados, en particular un número suficiente de fideicomisarios para operar, y mecanismos de administración financiera adecuados. La investigación también examinará las preocupaciones sobre la aplicación de sus fondos” (Charity Commission, 2014).

Sobre esta organización no disponemos de documentación oficial, pero el portal The Third Sector, amplió la información sobre las acusaciones que pesaban sobre la organización (Rimmer, 2013).

Según la versión del periódico los incidentes investigados por la Charity Commission eran los siguientes:

Un artículo del Sunday Times dijo ayer que los partidarios de la organización que participaron en una misión en el extranjero fueron detenidos en Dover el año pasado por la Policía de Kent y se incautaron varias sumas de dinero.

Un portavoz de la Policía de Kent confirmó que confiscó £ 36,066, € 1,400 (£ 1,210) y $ 10,600 (£ 6,907) en efectivo de varias personas en el Puerto de Dover el 23 de diciembre de 2012, pero no pudo confirmar ninguna conexión entre las personas a las que les confiscaron el dinero y Aid Convoy. "Este dinero es el tema de una investigación en curso por la Policía de Kent", dijo.

Una portavoz de la Comisión dijo que el regulador comenzó a investigar la organización benéfica cuando se enteró de la campaña benéfica Aid Convoy 2 Siria en marzo de 2012. La Comisión actuó en consecuencia y se reunió con sus organizadores en ese momento.

"El propósito de la misma era aconsejar a los organizadores sobre sus deberes legales como fideicomisarios de fondos benéficos y de la obligación de registrarse como organización benéfica. En septiembre de 2012, la organización benéfica Aid Convoy (anteriormente Aid Convoy 2 Syria) se registró en la Comisión", dijo.

Uno de los fideicomisarios de Aid Convoy, tal y como figura en el sitio web de la Comisión, es Moutaz Almallah Dabas (que actualmente ya no aparece). Según el Sunday Times, Dabas fue arrestado por la policía británica en 2005 por su presunta participación en los atentados con explosivos de Madrid, que mataron a 191 personas en 2004. Fue extraditado a España en 2007, pero fue absuelto de los cargos en 2011.

Emdadur Choudhury también figura en la lista de fideicomisarios de la organización benéfica. En 2011, Choudhury fue declarado culpable de delitos contra el orden público después de quemar amapolas en una protesta en el oeste de Londres el Día del Armisticio, según el Sunday Times.

Usman Ali también fue nombrado fideicomisario de Aid Convoy, pero renunció el mes pasado. The Sunday Times dijo que Ali fue suspendido de por vida de una mezquita en Woolwich, al sudeste de Londres, después de que supuestamente mostrara a los niños imágenes de los ataques del 11 de septiembre y proclamara "Dios es grandioso".

Una portavoz de la Comisión dijo: "Estamos al tanto de los informes de los medios sobre los fideicomisarios, y un ex fideicomisario (que renunció el 26 de julio) de Aid Convoy. Como tenemos un caso en curso en Aid Convoy, no es apropiado para para la investigación que podamos comentar más en este momento".

La portavoz de la Comisión dijo que también estaba investigando una compañía llamada Syria Aid. Según la Company House, Mouhannad Almallah Dabas fue nombrado secretario de Syria Aid en febrero de este año.

La portavoz del regulador dijo: "Estamos evaluando si surgen problemas de regulación en relación con las organizaciones benéficas que reciben fondos de Syria Aid". Ella dijo que la Comisión esperaba "aclarar si la organización es caritativa por ley y por lo tanto debe registrarse".

"Mientras tanto, no podemos especular sobre su estado legal o comentar más sobre nuestro trabajo en este caso", dijo.

El sitio web Syria Aid vende productos de la revolución pro siria con ganancias que van directamente a organizaciones benéficas sirias con sede en el Reino Unido”.

Por desgracia, no hemos encontrado información oficial que corrobore las informaciones publicadas en este artículo, aunque sí hemos podido realizar algunas comprobaciones para asegurar que al menos algunas de las graves afirmaciones que contiene son ciertas.

En primer lugar, recurrimos al análisis de las escrituras fundacionales de la empresa Syria Aid, con el objeto de verificar si podíamos encontrar algún dato o información que implicara a Moutaz Almallah Dabas, vinculado en el artículo a los atentados del 11M en Madrid, con la empresa.

Según pudimos encontrar en la documentación, Moutaz Almallah Dabas aparece como uno de los directores de la sociedad y en sus datos personales figura su nacionalidad española (Company House UK, 2013). Del mismo modo, la consulta del expediente de esta empresa en la Company House, nos permitió saber que la sociedad fue disuelta en 2014, una vez comenzada la investigación oficial (https://beta.companieshouse.gov.uk/company/08361099/filing-history).

Posteriormente a estos acontecimientos, gracias a un artículo de prensa publicado por The Sunday Times en 2016 pudimos averiguar más incidentes relacionados con Aid Convoy que, además, también confirmaban la historia publicada por The Third Sector en 2013 (Gadher, 2016).

En dicho artículo pudimos tener conocimiento de la detención del británico Marcus Solak en un piso franco de ISIS en Turquía, en compañía de Aine Davis, uno de los líderes del grupo de verdugos de la organización terrorista, conocido como “Los Beatles”, responsables de varias de las ejecuciones televisadas en todo el mundo. Se les acusó de preparar atentados en suelo turco.

El artículo relataba muy pormenorizadamente que Solak se dedicó a recaudar fondos en nombre de Aid Convoy en el negocio de su padre y en una escuela Primaria de Clapton, que organizó una campaña de recogida de fondos mediante la venta de pasteles que obtuvo una recaudación de 1.400 libras.

En 2017, Marcus Solak fue absuelto en el juicio que condenó a Aine Davis a siete años y medio de prisión por tentativa de atentado (Swann, 2017).

Para finalizar el relato, a pesar de todos los incidentes relacionados con esta organización, tenemos que apuntar que, a pesar de todo lo acontecido, Aid Convoy permanece activa.

Con respecto a los mecanismos de financiación en redes, debemos decir que las tres disponen de páginas webs oficiales con secciones especiales para donativos. Destaca entre todas One Nation, que dispone de diversos mecanismos de cobro, ya sea por tarjeta, transferencia, orden de pago, ingresos en cuenta, y fomento de campañas para que los recaudadores promocionen a la organización en las plataformas de crowfunding (https://www.onenationuk.org/other-ways-to-donate/). Además, en su web enumera los dominios asignados a diferentes campañas, de donde ha desaparecido la dirección de Shajul Islam.

Una observación simple de la web citada permite apreciar también que la organización tiene al banco catarí Al Rayan como entidad financiera para sus operaciones.

En cuanto a las plataformas de crowdfunding, se puede decir que One Nation dispone de cuenta en todas ellas, incluso en Muslim Giving, que curiosamente tampoco aparece en la web de la organización (https://www.muslimgiving.org/Onenationuk).

Al Fatiha Global, por su parte, tampoco le va al a zaga a la anterior, repitiendo prácticamente los mismos mecanismos antes descritos. Del mismo modo, también queremos hacer notar la presencia de Al Rayan como banco de la organización (https://www.alfatihaglobal.com/Pages/Appeal/).

La que sí tiene una web menos sofisticada es Aid Convoy. La cual ofrece varios mecanismos de recaudación, como la transferencia bancaria, el cheque o Paypal. Pero hay otros tres que nos han resultado muy interesantes y novedosos (http://www.aid-convoy.org.uk/make-a-donation-now/):

En primer lugar, dispone de tienda en la que se pueden comprar artículos religiosos. Este mecanismo, que no hemos visto en otras organizaciones, nos hace pensar que refuerzan la versión de la incidencia reportada por el periódico especializado The Third Sector, por su vinculación a Syria Aid.

Al mismo tiempo dispone de sección de donativos, en la cual las contribuciones se agrupan por tipos de zakat. Sin embargo, no disponen de TPV, sino que cada tipo de donativo redirige a una campaña de la plataforma de crowdfunding TotalGiving.

En tercer y último lugar, nos ha llamado la atención que en un lateral de la web aceptan transferencias, pero si se observa con atención, el mecanismo no es el habitual. El número de cuenta hace mención a que la cuenta se vincula a Cashplus, una empresa dedicada al desarrollo de soluciones de e-money, que permite la creación de cuentas virtuales no vinculadas a sucursales o entidades bancarias, que funciona a través de dispositivos electrónicos y que permite la utilización de una tarjeta para pagos o sacar efectivo en cualquier entidad. En concreto el sistema es muy sencillo: consiste en la apertura de un monedero virtual en vez de una cuenta de una entidad bancaria, que se asocia a una tarjeta prepago.

Este mecanismo permite que la persona que disponga de dicha tarjeta pueda retirar efectivo en cualquier cajero de la red Mastercard a nivel mundial (https://www.cashplus.com/business-account/).

Otro de los beneficios que permite este mecanismo es que suprime la obligatoriedad de identificación de la persona que retira el efectivo, ya que la retirada en ventanilla obliga que, ya sea para cobrar un cheque o para retirar fondos, la persona deba identificarse ante el empleado de la sucursal, así como a la comprobación del cumplimiento de los permisos necesarios para retirar fondos de la citada cuenta. De esta forma, la tarjeta puede ser cedida a cualquier persona, la cual puede retirar fondos en un cajero, pagar en establecimientos, o bien, puede realizar compras con ella por internet sin ningún tipo de control simplemente conociendo el número PIN.

Dentro de los mecanismos comunes de difusión, podemos decir que las tres llevan a cabo una actividad muy intensa en redes sociales, y a lo largo de este estudio hemos ilustrado algunas de ellas mediante enlaces o capturas de pantalla. En las tres organizaciones son comunes las publicaciones de campañas, tanto de recaudación como de promoción de eventos benéficos para la obtención de fondos.

Sin embargo, queremos apuntar que hemos encontrado otro punto de conexión entre ellas. Gracias a Facebook, hemos podido comprobar que Aid Convoy también hace promoción de las campañas de Shajul Islam, que vimos anteriormente como colaborador de One Nation, y ha habilitado un dominio, www.hospitals4syria.com, que redirige al interesado a la plataforma de crowdfunding TotalGiving, como podemos demostrar con la ilustración 16.

Al Rayan Bank o Islamic Bank of Britain

Como hemos indicado en algunos de los casos expuestos en el presente artículo, se ha podido comprobar que muchas de las organizaciones musulmanas del Reino Unido utilizan la entidad Al Rayan Bank, conocida anteriormente como Islamic Bank of Britain, para sus operaciones financieras (Masraf Al Rayan, 2014).

Al Rayan Bank es un banco con sede en Qatar que dispone de delegación propia en el Reino Unido, que es uno de los pocos países occidentales que han permitido una implementación de bancos musulmanes que operan bajo la ley de la sharía (Moore, 2011) y (Kunova, 2017).

Este tipo de bancos proporcionan mejores condiciones a sus clientes, muy en la línea de lo que hoy podemos entender como “banca ética”, ya que, al tener un código moral a la hora de operar, permite disponer a sus clientes de mejores tarifas por sus cuentas y operaciones (Barzegar & El Karhili, 2017: 13).

De este modo, los bancos regidos por la ley de la sharía, tienen prohibido el enriquecimiento mediante el cobro de intereses, así como la realización de inversiones en productos contrarios a la ley islámica (Barzegar & El Karhili, 2017: 15).

La presencia de estos bancos islámicos se vio muy beneficiada tras la polémica que azotó al país en 2014, cuando varios bancos británicos comenzaron a cerrar varias cuentas de oenegés musulmanas por posibles operaciones bancarias de riesgo que podrían tener vínculos con el terrorismo, una medida que se tomó sin informar a los afectados (Worstall, 2014). Esta decisión unilateral provocó un enfado importante de la comunidad musulmana, que acusó a las entidades financieras de provocar un incremento excesivo de la supervisión de las organizaciones musulmanas del Reino Unido, superior incluso al control ejercido por la institución con competencias para ello, la Charity Commission.

Esta polémica proporcionó material para estudios de caso y estudios comparativos muy interesantes, en los cuales se debatió la existencia de una vinculación generalizada de las organizaciones sociales musulmanas con el radicalismo y el terrorismo, o si por el contrario había un exceso de celo sobre ellas en razón de su confesión religiosa (Kiefer, 2015: 64-66). Sin embargo, a pesar del interés de dichos estudios, no aportaban ninguna visión novedosa sobre la materia que permitiese avanzar en la investigación de este estudio.

No obstante, en el año 2017 la polémica sobre las cuentas bancarias de las organizaciones no gubernamentales musulmanas relacionadas con el terrorismo volvió a salir a la luz pública, y no precisamente por ataques del mundo occidental.

Dentro del juego geopolítico de Oriente Próximo y de las acusaciones de apoyo al terrorismo islamista al Gobierno de Qatar, ejercidas principalmente por Arabia Saudí y Egipto, cuatro estados de la región emitieron un comunicado conjunto en el que acusaban a Qatar, y en concreto a varios de sus bancos, de ayudar a financiar el terrorismo islamista. Uno de los bancos citados fue precisamente Masraf Al Rayan (Arnold & Azhar, 2017). Dicho comunicado informaba que, como consecuencia de las acusaciones, se procedería a la congelación de operaciones bancarias con estas entidades, y relacionaba la operación con el hallazgo de vinculaciones entre oenegés cataríes como Eid Charity o Qatar Charity con el terrorismo, organización ésta última  que vimos como donante en uno de casos de este estudio, y que tiene a Al Rayan como entidad bancaria.

 

Conclusiones

Dado que el presente estudio es bastante extenso y que muchas de las ideas con las que enfocamos esta investigación han quedado reflejadas a lo largo del mismo, intentaremos hacer una breve síntesis con las evidencias más importantes que hemos obtenido, y plantearemos alguna teoría que nos servirá como conclusión del mismo.

En primer lugar, hemos realizado un recorrido profundo en el que hemos podido desgranar las virtudes y defectos de la normativa británica en relación con el sistema de inscripción y control de las organizaciones benéficas del Reino Unido, en el podemos afirmar que la Charity Commission, aunque es bastante estricta en la supervisión y control de las oenegés, se ve claramente desbordada y carente de mecanismos para ejercer eficazmente las funciones que tiene atribuidas. En este punto concreto, queremos resaltar que la Charity Commission no dispone de mecanismos rutinarios de inspección que sí se suelen dar en otras áreas de la Administración Pública, como pueden ser las inspecciones rutinarias en materia laboral o las inspecciones fiscales, y que le obligan a tener que actuar en consecuencia cada vez que salta un escándalo en los medios de comunicación. En resumen, se advierte que la Charity Commission realiza su actividad a remolque de los acontecimientos ante la ausencia de acciones preventivas.

Además, se echan en falta mecanismos de coordinación entre administraciones, de tal forma que, como hemos evidenciado en el presente estudio, la Charity Commission no dispone de mecanismos para consultar las operaciones bancarias por sus propios medios, y las fuerzas y cuerpos de seguridad dependen de la Charity Commission para investigar delitos policiales en las que las oenegés estén involucradas.

Desde nuestro punto de vista creemos que mecanismos tales como las comisiones delegadas entre administraciones podrían ser un instrumento eficaz para la investigación conjunta de determinados casos.

A lo anterior, debemos sumar que, a nuestro juicio, resulta al menos sorprendente, que muchas organizaciones con pequeños ingresos no deban rendir cuentas ante las autoridades competentes, a pesar de recibir fondos públicos. Como ha quedado demostrado con los casos The Light Charity y Fatimiyya Trust, hemos podido comprobar claramente que el sistema de subvención pública, conocido como Gift Aid, permite el fraude con relativa facilidad y el desvío de fondos públicos con fines ilícitos.

Eso no quiere decir que sistemas como el español sean perfectos, ya que, si miramos hacia nosotros mismos con un enfoque comparativo, podemos llegar a la conclusión de que las organizaciones españolas que no dependen de subvenciones públicas carecen de cualquier tipo de control. Sólo aquellas en las que se detecten irregularidades por parte de la Agencia Tributaria o deriven de operaciones policiales, podrían ser objeto de investigación. Del mismo modo, aunque España dispone de un Registro de Asociaciones y Fundaciones, no cuenta ni con órganos de supervisión con poderes de fiscalización de las mismas ni con portales de transparencia como el británico. Sólo aquellas que de alguna manera derivan de las Administraciones Públicas están sometidas al control de los diferentes tribunales de cuentas de nuestro país.

Por otro lado, hemos estudiado los diferentes mecanismos con los que las organizaciones no gubernamentales suelen realizar sus operaciones económicas y recaudar sus fondos, sobre todo teniendo en cuenta que la actividad de las mismas en las redes cada vez es más importante. Con respecto a ellos podemos decir que en los tiempos en que vivimos, en donde el uso del dinero en efectivo es cada vez menor, resulta incomprensible que en el Reino Unido no se hayan implementado mecanismos que al menos obliguen a la identificación de los operadores, o que no se planteen medidas para la limitación de este tipo de operaciones.

También hemos visto que el sistema bancario británico es bastante permisivo en las operaciones internacionales, y hemos echado en falta mecanismos rutinarios que obliguen a la notificación de las mismas a las autoridades competentes si éstas tienen como origen o destino los países u organizaciones declaradas como peligrosas o sensibles. De hecho, las medidas coercitivas o de prevención más importantes que se han realizado en este campo no han sido impulsadas por los órganos reguladores, sino por las propias entidades financieras de forma unilateral.

En lo referente a los portales de crowdfunding, como hemos podido comprobar, también tenemos que decir que los mecanismos de campañas efectuadas por terceros en nombre de una organización (fundraisers) nos parecen un gran problema, ya que corren el riesgo de derivar en un mecanismo de suplantación por parte de individuos que tienen la posibilidad de desviar los fondos para otros usos ilícitos. Quizás sería deseable también algún tipo de regulación del sector que obligue que las campañas en estas plataformas sólo sean permitidas si son las propias organizaciones, previo requisito de presentar su documentación de registro, las que designen y autoricen a los voluntarios que van a dirigir sus recaudaciones en dichas plataformas. De esta forma, las organizaciones benéficas siempre tendrían el control de las personas que recaudan en su nombre, y también serían responsables a efectos legales del mal uso o gestión que sus voluntarios puediesen hacer de ellas.

A lo anterior debemos sumar que en este estudio hemos podido demostrar cómo las células terroristas copian las campañas de las organizaciones no gubernamentales por internet para crear falsas plataformas de recaudación que ayuden a conseguir fondos para fines ilícitos. De esta manera, los terroristas suplantan las campañas de estas organizaciones usando su mismo lenguaje, lemas y plataformas de difusión, como las redes sociales, con el objeto de apropiarse de los donativos de muchos musulmanes que realizan sus aportaciones de buena fe y en cumplimiento de sus creencias religiosas.

Con respecto a las nuevas formas de operar por internet, como el e-Money o el e-Card System, hemos podido comprobar que son mecanismos cada vez más usados, y del mismo modo, hemos mostrado casos de organizaciones con un historial de sospechas e incidentes serios que podrían utilizarlos para transferir fondos a zonas de conflicto con suma facilidad, con un escaso control por parte de las autoridades.

Otra de las conclusiones importantes que podemos sacar del estudio es que parecen problemas generalizados la dejadez, la ausencia de gestión, la falta de colaboración y el descontrol de los responsables de las organizaciones musulmanas del Reino Unido con respecto a los requerimientos de las autoridades, que en poco o nada ayudan a conseguir que sus organizaciones dejen de vincularse con el terrorismo islamista. Incluso podríamos pensar que en muchos de los casos planteados la postura de estos responsables ha sido intencionada.

Estos responsables han mostrado un desdén generalizado por la transparencia, y con carácter general no son pocos los casos reportados en los que se ha comprobado un exceso de confianza a la hora de transferir responsabilidades y fondos a personas u organizaciones externas sin ningún tipo de precaución y, sobre todo, con una ausencia notable del sentido de responsabilidad.

Por otro lado, si hay algo en lo que podemos criticar sin dudas a la Charity Commission, es en el excesivo reparo que muestra en la toma de decisiones coercitivas en los casos en los que se han demostrado vínculos de algunas oenegés con el radicalismo y la apología del terrorismo. A lo largo de varios casos hemos podido leer en sus propios informes que se permiten discursos extremistas si se justifican con informes de evaluación de riesgo realizados por los propios responsables de las organizaciones. Es decir, que basta con que los directivos asuman en un documento los peligros de un acto en donde se va a hacer apología del extremismo y del terrorismo, y expongan posibles medidas de control, para permitir que dicho acto se lleve a cabo, ya que, como pudimos leer en uno de los informes su labor no entra a valorar en sus investigaciones hechos que son competencia de la Policía. En los casos en los que dichos responsables no los redactaban, la Charity Commission les explicaba cómo hacerlo.

Es cierto que la Charity Commission indicaba que las prácticas de evaluación de riesgos no podían amparar posibles delitos, pero también es igual de cierto, que, salvo que los discursos sean muy explícitos, normalmente, la mayoría de manifestaciones pueden escudarse en el derecho a la libertad de expresión. Esta permisibilidad ha provocado que en muchas asociaciones y mezquitas se lleven a cabo conferencias y eventos en los que la difusión del radicalismo son un tema habitual.

Además, este tipo de acciones nos hace reflexionar sobre si estamos ante un mecanismo de apoyo y financiación del terrorismo de carácter indirecto, ya que, si bien es cierto que los costes que suponen la organización y celebración de este tipo de actos no repercuten directamente en la financiación de una organización terrorista, sí ayudan a potenciar el aparato propagandístico de las mismas y fomentan la proliferación de posibles terroristas “por inspiración”, que suelen terminar realizando ataques a título individual (lobos solitarios) u organizados en microcélulas con escasa infraestructura.

También, como se habrá podido comprobar, la Charity Commission no es partidaria de la disolución de las organizaciones con irregularidades constatadas, a no ser que sea su último recurso. Es una política clara de la institución que las causas sociales de las organizaciones sean protegidas por encima de las irregularidades que puedan llevar a cabo sus responsables, empleados o voluntarios.

Pero a pesar de todo lo expuesto, lo que ha quedado demostrado con mayor claridad en este estudio es que el eslabón más débil de las oenegés británicas, utilizado por los terroristas para su financiación y logística, se encuentra en la ausencia de control de sus operaciones en el extranjero. Como dijimos anteriormente, el exceso de confianza, el desdén y la falta de responsabilidad de los directivos de las oenegés propician que no se tenga la diligencia debida a la hora de ejecutar los diferentes proyectos que tienen como objetivo aliviar alguna necesidad en destinos sensibles, que al final terminan siendo ejecutados por organizaciones clandestinas, supuestos agentes sin identificar, delegaciones locales poco desarrolladas y preparadas, o por falsas oenegés locales, que en el fondo actúan en connivencia con mafias locales, organizaciones terroristas o llevan a cabo esta actividad para enriquecimiento propio.

Dicho de otro modo y de forma coloquial, hemos podido exponer muchos ejemplos en los que los responsables de las oenegés investigadas no sabían o no tenían prueba alguna para demostrar cómo habían gastado el dinero en países en guerra.

En este sentido, quizás sería deseable la implantación de una normativa que obligue a las oenegés a redactar un proyecto detallado con los fondos, medios, colaboradores externos elegidos, y los mecanismos de evaluación y control previstos, así como la emisión de un informe previo favorable por parte de la Charity Commission, que autorice este tipo de operaciones en el extranjero, que además pueda servir de garantía a organismos y fuerzas internacionales desplegadas en la zona de actuación.

Por último, para finalizar este estudio queremos exponer una teoría obtenida como resultado de las pruebas obtenidas en referencia a la difusión de campañas de algunas oenegés por parte de determinadas personas con vínculos con el terrorismo en redes sociales, sobre todo aquellas relacionadas con el envío de convoyes de ayuda a zonas de guerra.

En este estudio hemos puesto de manifiesto algunos ejemplos donde terroristas o destacados difusores del extremismo islamista han hecho campañas de recaudación de fondos de algunas organizaciones en sus redes sociales, pero queremos resaltar que no significa que sean las únicas detectadas a lo largo de la investigación. De hecho, en diferentes grupos o páginas en redes sociales de corte salafista, wahabita o monoteísta son bastante frecuentes.

Esta circunstancia nos ha hecho considerar que, además de que esta práctica pueda estar vinculada a la financiación de organizaciones afines o conniventes con el terrorismo, también pueda ser un mecanismo de difusión en círculos radicales para indicar a los interesados a dónde deben dirigirse, o mejor dicho “enrolarse”, para poder trasladarse a las zonas de conflicto sin levantar sospechas.

De esta manera tan simple, muchos líderes radicales pueden transmitir a sus seguidores los medios de transporte disponibles con el objeto de que aquellos que deseen alistarse o combatir, así como aquellos encargados de trasladar el dinero en efectivo obtenido por otro tipo de medios más tradicionales, como la hawala, puedan infiltrarse y alcanzar su destino.

 

Alfonso Jesús Mancebo es antiguo alumno del Máster on-line en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada.

 

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Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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