La seguridad del oro azul

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El pasado 17 de junio se celebró el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. El agua, elemento esencial para la vida, es un bien finito cada vez más cotizado. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha representado gráficamente -véase la impactante ilustración- el agua presente en la Tierra mediante tres esferas azules tridimensionales. La de mayor tamaño representa toda el agua existente en la Tierra (en estado líquido, sólido o gaseoso), la de tamaño intermedio representa el agua dulce líquida, y la de menor tamaño el agua dulce líquida disponible para uso humano.

En mayo vio la luz el Intelligence Community Assessment titulado Global Water Security, elaborado a petición del Departamento de Estado estadounidense para conocer el impacto que hasta el año 2040 tendrán sobre los intereses de seguridad nacional los problemas mundiales en torno al agua (water problems): escasez, mala calidad, y exceso de agua. Ello confirma que en el agenda-setting de la política de seguridad de Estados Unidos escalan posiciones los conflictos en los que se encuentran presentes los recursos hídricos, conflictos que The World’s Water clasifica en seis categorías: control de recursos hídricos, arma militar, arma política, terrorismo, objetivo militar, y disputas de desarrollo. Incluso aquellos conflictos (protagonizados por actores estatales o no estatales) encuadrados parcial o totalmente dentro de la primera categoría –conflictos cuyo origen está en el acceso o el suministro de agua- históricamente no han sido tan infrecuentes como pudiera pensarse, incluidos los de naturaleza armada.

Así, en 1898, después del intento francés de control de la cabecera del río Nilo Blanco, Francia y el Reino Unido realizaron maniobras militares que no llegaron a materializarse en un enfrentamiento armado. En 1907-1913, en el marco de las denominadas Guerras del Agua de California, el acueducto del Valle de Los Ángeles fue objeto de un considerable número de ataques dirigidos al bloqueo del trasvase desde el Valle de Owen al Valle de Los Ángeles. En 1962-1967, después de que Brasil ocupara las Cataratas de Guaira, Brasil y Paraguay realizaron maniobras militares que tampoco se materializaron en un enfrentamiento armado. En 1965-1966 Israel y Siria sí protagonizaron un enfrentamiento armado por el curso del río Jordán. En 1986 Sudáfrica apoyó un golpe de Estado en Lesotho para sustitutir a un gobierno cuya política hídrica -entre otras políticas- disgustaba a Sudáfrica. Y desde 1991 se han registrado enfrentamientos violentos entre los estados indios de Karnataka y Tamil Nadu por los derechos de riego en el río Cauvery.

No en vano, el referido documento Global Water Security sitúa el Sur de Asia, Oriente Medio y el Norte de África como las regiones del planeta que, en el horizonte de 2040, tendrán que afrontar mayores problemas en torno al agua, como consecuencia de su elevada presión demográfica y su creciente desarrollo económico. El documento considera de especial relevancia para la seguridad nacional estadounidense las cuencas fluviales de los ríos Indo, Jordán, Mekong, Nilo, Tigris y Éufrates, Amu Daria, y Brahmaputra.

El balance general del documento establece que en el periodo comprendido entre 2012 y 2040 el agua dulce disponible no se adecuará a la demanda por la deficiente gestión de los recursos hídricos, y que los problemas relacionados con el agua afectarán a Estados clave en producción de alimentos y generación de energía, lo que representará un riesgo para los mercados mundiales de alimentos y un lastre para el crecimiento económico. El documento también augura que, durante la próxima década, muchos Estados estratégicamente importantes para los intereses estadounidenses tendrán problemas relacionados con el agua, lo que aumentará su riesgo de inestabilidad, incrementará las tensiones regionales, y propiciará que descuiden su colaboración con Estados Unidos en cuestiones relevantes para los intereses de la seguridad nacional de la primera potencia.