La instrumentalización de la etnia peul en la estrategia yihadista en África

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Análisis GESI, 21/2019

Resumen: El propósito de este documento es explicar las razones y la manera en que Al-Qaeda a través de su filial, AQMI y de alianzas yihadistas como JNIM está instrumentalizando a la etnia peul dentro de su estrategia de expansión, a partir del centro de Mali, por los países del África Negra del Oeste que constituyen el Dar-Al-Islam africano.

 

Durante la última rebelión tuareg en el Norte de Mali, lanzada en 2012 por una nueva organización, el Movimiento Nacional de Liberación de la Azawad (MNLA), varios grupos yihadistas prestaron su apoyo a este movimiento secesionista. Se trataba de “Los defensores de la Fe” (Ansar ad-Din), el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO) y  de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI). El líder de AQMI veía la rebelión como una oportunidad para expandirse aún más y establecer Mali como base para una presencia duradera en el Sahel, que podría utilizar para acoger a combatientes extranjeros y proporcionar el santuario necesario para apoyar y organizar ataques externos (Forbes 2018).

Fruto de esa visión, estos grupos, después de ayudar al MNLA a conquistar todo el norte de Mali, lograron desbancar y expulsar a sus antiguos aliados de sus zonas de influencia, secuestrando la rebelión tuareg, que derivó en una yihad dirigida desde la sombra por Al-Qaeda, que desde entonces busca imponer un Estado islámico en todo Mali.

La intensificación de la actividad terrorista, a partir de 2015, se desplazó al centro de Mali y está protagonizada fundamentalmente por población de una etnia, la peul (también llamada fulani o fulbe). Es la etnia mayoritaria del grupo yihadista en la zona, el llamado Frente de Liberación de Macina (FLM), denominado Katiba Macina (KM en adelante) desde su unión con Ansar ad-Din, grupo que desde 2017 forma parte de Jama'a Nusrat ul-Islam era al-Muslimin (JNIM), o Grupo de Apoyo al Islam y los musulmanes, apadrinado como veremos por Al-Qaeda “Central”. A estas actividades yihadistas se le suman las violencias derivadas de conflictos interétnicos entre la comunidad peul y otras como la bambara o la dogon,  y del banditismo y la criminalidad organizada, lo que ha sumido al centro del país en el caos y la inestabilidad. Se están produciendo matanzas y la destrucción de pueblos enteros. A pesar de la dificultad en identificar los autores de esos ataques, porque no siempre son reivindicados, los medios de comunicación destacan la intervención de la KM. Los hechos se han desarrollado de tal manera que la etnia peul está en riesgo de ser estigmatizada, llegándose al extremo de considerar a todo peul como terrorista yihadista.

Al mismo tiempo, en otros países del Sahel y del África del Oeste se han producido o se están produciendo fenómenos más o menos similares. El caso más conocido es el de Boko Haram (compuesto casi exclusivamente por personas de etnia haussa y peul) en Nigeria, pero también están los casos de Níger, Burkina Faso, Chad, Centroáfrica, alguno aislado en Costa de Marfil y otros más recientes como el de Benín. Lejos de considerar estos hechos y circunstancias  de manera aislada,  parece surgir un elemento étnico de conexión entre ellos que estaría siendo instrumentalizado por los grupos yihadistas, con Al-Qaeda a la cabeza para llevar a cabo sus planes en la región. De esta manera se podría plantear la siguiente cuestión: ¿Cómo y por qué esta instrumentalizando Al-Qaeda a la etnia peul en Mali?

Este trabajo tiene por objetivo principal explicar cómo la comunidad peul estaría siendo instrumentalizada por Al-Qaeda dentro de su estrategia de expansión en el África negra que forma parte de los límites del Dar Al-Islam africano y las razones que han llevado a Al-Qaeda a tomar esta decisión.

Para explicar la instrumentalización de la etnia peul partiremos de varias bases por las que Al-Qaeda ha podido elegir esta etnia para desarrollar sus planes. Estas bases son histórico-religiosas e ideológicas que conectan el pasado del pueblo peul con la yihad actual de Al-Qaeda, pero también bases socio-económicas y políticas que sirven para explicar la marginalización de la etnia peul y por último bases demográficas y geográficas que explican el interés operativo y geopolítico de su decisión. Todas estas bases serán puestas en relación con una serie de documentos estratégicos de Al-Qaeda. Se trata de las principales directrices de Al-Qaeda evocadas en el Manual de estrategia de Al-Qaeda en Mali o  « Directivas generales relativas al proyecto islámico yihadista en la Azawad” (Champeaux 2013), también llamado “Las cartas de Tombuctú” (Guidere 2014). Es un documento del líder de AQMI, Abdelmalek Droukdel, encontrado el 16 de febrero de 2013 por Nicolas Champeaux y Jean-Louis Le Touzet, enviados especiales de RFI y Libération en Tombuctú. En este documento, fechado el 20 de julio de 2012, se revela una autentica hoja de ruta para lograr el objetivo del líder de AQMI en el norte de Mali: crear un Estado islámico que no sea etiquetado como yihadista. También se tendrán en cuenta las directivas del líder de Al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri de su comunicado titulado “Guía para la Yihad”  publicado en septiembre de 2013 (Forbes 2018). 

Según la correspondencia encontrada en Tombuctú, 5 grandes objetivos han sido señalados por AQMI:

  • Unir al pueblo Azawad;
  • regular la relación con el grupo armado regional Ansar ad-Din;
  • frenar las actividades (más) radicales de los militantes;
  • imponer la ley sharia;
  • y desarrollar apoyo para las actividades externas de Al-Qaeda. (Forbes 2018)

Como veremos más adelante, estos objetivos se intentaron aplicar, en una primera fase, al Norte de Mali. Para el contexto del Centro de Mali, donde vamos a focalizar el estudio, partimos de la base de que servirán de inspiración o serán adaptados. Es por ello que el análisis se hará tomando como referencia las directivas de Al-Zawahiri, más generales, que son: 1) Unir esfuerzos, 2) Cultivar el apoyo local y 3) Movilizar a las poblaciones para construir un movimiento yihadista como preludio de la creación de un Califato (global).

También se tendrá muy en cuenta la metodología que el líder de AQMI, Abdelmalek Droukdel, pretende que se utilice para lograr esos objetivos.

Para la investigación se han empleado un enfoque cualitativo complementado con el cuantitativo. El enfoque cualitativo se ha realizado mediante una revisión bibliográfica, el análisis documental y entrevistas semiestructuradas a expertos en seguridad y militares que exigieron su anonimato. La parte cuantitativa  consistió  en un análisis global estadístico de las actividades violentas desarrolladas en las regiones del Centro de Mali (Segú, Mopti y Kulikoro) tomados de revistas de prensa malienses como Maliweb.net o Malijet.com que publican diariamente noticias sobre Mali tomadas de diarios malienses y extranjeros.

 

Unir esfuerzos: evolución del terrorismo saheliano

Para poder explicar cómo Al-Qaeda ha instrumentalizado a la comunidad peul, es necesario comprender primero las razones que le han podido llevar a tomar esta decisión. Para ello conviene hacer una breve retrospectiva sobre cómo Al-Qaeda, se fue instalando en Noroeste de África.

Al-Qaeda tiene como objetivo territorial la conquista de todos los territorios que fueron alguna vez musulmanes y/o gobernados por gobernantes islámicos para luego proclamar un Califato global o mundial (Alonso, 2004) A estos territorios les llama Dar-Al-Islam (tierra del Islam). Dentro de los límites de este territorio, una buena parte se encuentra en África. Ese territorio coincide con el llamado «arco de inestabilidad» mencionado por especialistas y académicos (Bassou 2018)

Mapa: El arco de inestabilidad africano

Fuente: Bassou 2018.

Veamos como Al-Qaeda ha evolucionado a través de su filial, AQMI, para lograr este objetivo en lo que concierne al Oeste del Dar-al-Islam africano: 

 

La transformación del terrorismo saheliano en los primeros años

A finales de la década de los noventa comenzaron a llegar al Norte de Mali katibas (grupo de combatientes equivalente a una sección -30- o una compañía ligera -100- ) del Grupo Salafista por la Predicación y el Combate (GSPC) procedentes de Argelia. Durante un primer periodo los terroristas que se refugiaron en el Norte de Mali eran pocos y de origen magrebí, fundamentalmente argelinos. Eran terroristas magrebíes dirigidos también por terroristas de origen magrebí (Bassou 2018).

A partir de 2002, se produjo un progresivo desplazamiento de estas katibas hacia el Sur y un reclutamiento de autóctonos (Bassou 2018). La adhesión del GSPC a Al-Qaeda se produjo en algún momento de 2005 (Fígaro 2006) y en 2007 el GSPC pasó a llamarse Al-Qaeda del Magreb Islámico (AQMI). De esta manera, Al-Qaeda ponía de manera oficial sus pies en el Sahel y comenzaba a desarrollar su estrategia de expansión por esta región.

Durante los reclutamientos masivos entre 2003 y 2007 (Bassou 2018), el mando había continuado estando en manos de magrebíes pero sus efectivos las tropas empezaron a ser mayoritariamente de origen saheliano, aunque casi siempre de etnias arabo-bereberes (Entrevistado 1 2010). Sin embargo, aunque el reclutamiento empezaba a ser importante tenían una serie de limitaciones y hándicap: el radio de acción de sus operaciones. Al-Qaeda manifestaba dificultades para expandir su actividad en la parte occidental del Sahel (Entrevistado 1, 2010) y su influencia más allá de los países magrebíes y entre poblaciones que no fueran de origen árabe o bereber. Sus planes para expandirse por esta parte del Dar-Al- Islam que se encuentra en el África negra tenían dificultades por varias razones:

  • Problemas de cohesión entre los diferentes grupos yihadistas en los que se apoyaba debido a los recelos ante el liderazgo argelino y de las quejas por el reparto del botín de los secuestros de occidentales (Fuente 2018)
  • Falta de apoyo de la población autóctona
  • Desconocimiento del terreno en el que operaban y falta de apoyo logístico. Estos elementos derivaban de la falta de apoyo de la población autóctona.
  • Limitaciones operativas. Su actividad en estos países se realizaba con gran dificultad por los problemas para infiltrarse y pasar desapercibidos entre la población. Se limitaba a atentados esporádicos con un impacto limitado. Prueba de ello es que hasta noviembre de 2015 con el ataque al hotel Radisson Blue de Bamako (Malí) AQMI[1] no protagoniza ninguna acción remarcable en un territorio con mayoría de población negra si exceptuamos los secuestros en Níger del británico Edwain Dyer  y del  francés Michel Germaneau, llevados a cabo el 2 de Enero de 2009 y el 19 de Abril de 2010 respectivamente (Crumley 2010)

Ante estas dificultades, Al-Qaeda se había estado planteando como poder ejercer su actividad y una influencia más importante y de manera constante en la parte Oeste del Sahel en el África Occidental, llegando a la conclusión de que para que su estrategia tuviera éxito, tendría primero que instalarse bien en Malí (Forbes 2018). Para ello, el grupo necesitaba establecer una relación organizativa con los grupos armados locales.

Es por ello, que a partir de 2012 que AQMI aprovechando la rebelión tuareg apoyó al separatismo del MNLA y colaboró con otros grupos yihadistas como MUYAO y Ansar ad-Din, del emir autóctono Iyad ag Ghaly (Fuente 2018), lo que supuso el primer paso para acabar con la falta de cohesión entre los diferentes grupos.

Una vez logrado el control del norte de Mali junto a estos grupos, AQMI a través de Ansar ad-Din inició las discusiones para dar a luz un memorándum de entendimiento con el MNLA (Thibault 2013). Para ello su pieza política central para la negociación fue Iyad Ag Ghaly, muy respetado por su rol en las rebeliones tuareg en el norte de Malí desde la década de 1990. El objetivo del líder de AQMI era claro: su organización debía decidir, dirigir, pero nunca aparecer oficialmente (Arbani 2013). Además, para el grupo terrorista, los rebeldes de Malí del MNLA, considerados como seculares y con conexiones en todo el mundo, debían servir de fachada.

El 26 de Mayo de 2012 MNLA y Ansar ad-Din firmaron en Gao el memorando que se rompió rápidamente debido a disensiones dentro del MNLA y al deseo de los emires de AQMI, de imponer inmediatamente la ley de la sharia. Si se hubiera aceptado, la Azawad (el norte de Mali) probablemente se hubiera convertido en el emirato de AQMI en el África subsahariana (Entrevistado 2 2018). La ruptura se materializó a mediados de junio de 2012, cuando después de violentos combates el MNLA fue expulsado de las principales ciudades como Gao y Tombuctú por MUYAO y AQMI y éste último grupo terrorista tomó oficialmente el control de todo el norte de Mali . La ocupación, muy dura para la población, terminó en el momento de la intervención militar francesa en enero de 2013. Sin embargo, la seguridad y estabilización del norte de Mali no se logró porque los yihadistas retornaron y han seguido ejerciendo su influencia desde entonces.

Después de su fracaso en conseguir una unión más duradera con el MNLA y consciente de que no se podría reclutar a los miembros del MNLA para la causa yihadista en el corto plazo, el líder de AQMI cambio de estrategia y encomendó al líder de Ansar Ad-Din la tarea de buscar apoyos entre las milicias y grupos étnicos en el Norte y Centro de Mali (Forbes 2018).

Fruto de ese encargo y gracias a las excelentes relaciones con Ansar ad-Din, en marzo de 2017 Al-Qaeda anunció oficialmente la creación de JNIM que une AQMI, Ansar ad-Din (incluyendo la Katiba Macina) y Al-Murabitun (Grupo surgido de la fusión de MUYAO con los Signatarios de la sangre de Moctar BelMokhtar, movimiento escindido de AQMI en 2012). De esta manera, Al-Qaeda apuntalaba su penetración en las dinámicas etno-políticas de Mali al nombrar al Emir Ansar ad-Din, Iyad ag Ghaly (de etnia tuareg e influyente en el norte de Mali) como el líder del grupo. En el anuncio, JNIM y Ghaly no solo prometen lealtad a AQMI, sino también al líder de Al-Qaeda, confirmándose así la influencia y dirección estratégica de Al-Qaeda sobre el grupo (Forbes 2018).

Conseguida la instalación de Al-Qaeda de manera estable y permanente en el norte de Mali gracias al solido anclaje sobre las etnias arabo-bereber, quedaba la tarea de hacer lo mismo en el resto del país, entre las etnias negras. La idea del líder de AQMI era establecer pacientemente las condiciones para que las poblaciones locales aceptaran la intervención de Al-Qaeda. Para ello AQMI proporcionaría cierto apoyo material y humano a los grupos armados con base en Malí para apoyar los esfuerzos locales y compartir (desde la sombra) la dirección de esos grupos (Forbes 2018). El instrumento para expandir su influencia en el centro y el sur de Mali (e incluso en los países fronterizos) ha sido JNIM gracias a la presencia de la KM, compuesta casi exclusivamente por personas de etnia peul. La importancia de este componente étnico para la estrategia de Al-Qaeda se deduce de las razones que explicarían la elección de esta etnia, que serían las siguientes:

Razones histórico-religiosas.  La KM, cuyo líder es Amadú Kufa, pretende re-instaurar el antiguo Imperio peul de Macina (La Dina) que tuvo su capital en Hamdallaye  en la región de Mopti entre 1818 y 1862 (Bâ, 1984). Este imperio teocrático, fundado por Sheij Amadú Barry sobre la base de Sharia, se rigió por un Islam inspirado por la qaddiriya, una de las principales cofradías sufíes del Sahel (Lovejoy 2015). La historia del pueblo peul está vinculada con la historia del Islam en el África negra ya que sirvió de vehículo de expansión del Islam entre los diferentes pueblos negros. De hecho, Sheij Amadú Barry lanzó una Yihad para "purificar" la sociedad musulmana ya existente en la región (Thiam 2017).  Esta herencia dejó una cierta huella en la enseñanza islámica que se practica en la zona, hoy fuertemente islamizada. Estas bases histórico-religiosas conceden cierta legitimidad a la KM ya que su líder Kufa sigue en algunos aspectos los recorridos de este personaje histórico. Además, el hecho de haber sobrevivido a varios atentados después de habérsele dado por muerto (Fourt 2019), le ha otorgado una cierta legitimidad como elegido para guiar a un pueblo (el peul) predestinado para proteger o expandir el Islam en el África negra. Aunque con su unión a Ansar ed- din y posteriormente a JNIM el objetivo original de re-instaurar el Imperio peul de Macina se ha transformado en la imposición de la Sharia en toda la región, su idea de devolver la antigua grandeza de esta comunidad persiste y su historia es usada para alimentar el desencanto resultante de contrastar un pasado glorioso con la posición social hoy (Murray 2018) de muchos peul. Por lo tanto, se trata de una narrativa que facilita el reclutamiento de peul para hacer la Yihad.

Razones ideológico-doctrinales. Más allá de su figura carismática y de sus discursos, Kufa inscribe su acción en la herencia de la Dina y su intento restaurar este proyecto teocrático, pero con el importante matiz: Hacerlo rompiendo con sus fundadores (Esta involucrado en la profanación de la tumba de Sheij Amadu en Hamdallaye, ocurrida el 3 de mayo de 2015, hecho claramente destinado a condenar la adoración de los santos) y desde una perspectiva salafista impregnada de takfirismo (Zenn 2015). En la región hay muchas escuelas coránicas y todos los eventos en la vida social están relacionados con preceptos religiosos. En este contexto, el deseo de Kufa de imponer su visión de la religión podría parecer difícil, ya que su interpretación del Corán no es a priori más legítima que la de quienes viven en el área.  Existe un predominio de un Islam Sufí de la cofradía Qaddiriya en la región de Mopti y al norte de la región de Segú (ambas regiones del centro de Mali), particularmente dentro de la comunidad peul, junto con una minoría de la cofradía Tiyaniya. (Lovejoy 2015) Este anclaje hace que el centro de Mali sea, en principio poco permeable a otras influencias islámicas como la escuela Hanbalita / Wahhabi, poco presente en Mopti, especialmente en la comunidad de peul, en comparación con otras regiones. Sin embargo, en realidad no necesita de esa influencia de escuelas externas ya que la yihad lanzada por Sheij Amadu para fundar el Imperio Teocrático de Macina estuvo inspirada precisamente por la qaddiriyya (Pellerin 2017).  Esto no impide la influencia del salafismo, considerado como un método o una visión filosófica y que puede ser aplicable a todas las escuelas (Pellerin 2017) del Islam sunita. 

Además, la narrativa de Kufa, construida sobre alusiones al Imperio Teocrático de Macina y al discurso igualitario del yihadismo, permite superar las barreras socioculturales y adquirir legitimidad porque pretende precisamente cambiar el statu quo. No hay que despreciar tampoco el poder de la transmisión oral de los relatos de las epopeyas bélicas de otros personajes históricos peul como Abdulaji dan Fodio, Usman Mojamed Bello, Thierno Suleyman Baal contra la Dinastía Deniankobe en Futa Tooro o las expediciones de El Hadj Umar Tall en la Kaarta (Lovejoy 2015). Todos estos relatos transmiten la idea de que toda yihad recompensa a sus más fervientes luchadores con el ascenso social. Como veremos más adelante, ésta y otras razones hacen considerar a muchos que unirse a los grupos yihadista como un medio para derrocar el orden establecido y obtener una cierta autoridad.  No es extraño, por lo tanto, el éxito de los sermones de Kufa difundidos durante años a través de la radio o móvil o en las mezquitas. En ellos, desafía a la jerarquía del orden social existente, denunciando los privilegios de las familias nobles, la corrupción de las autoridades locales en la gestión de los servicios sociales básicos y la complicidad de las élites peul y animando a los fieles a rebelarse para cambiar este sistema y crear una sociedad más igualitaria y sin clases.

Razones socio-económicas. La paz en el Delta del rio Níger, en la región de Mopti, había sido  posible solo gracias a compromisos y a los equilibrios entre las comunidades que utilizaban los tres sistemas de producción (agricultura, ganadería-pastoralismo, pesca), motores socio-económicos de la región. Siempre habían existido tensiones por la competencia en torno al uso los recursos naturales compartidos en un espacio limitado pero el cambio climático ha alterado en los últimos años los ciclos naturales y el uso de la tierra (Sangare 2018).  Además, el gobierno ha priorizado el desarrollo de una agricultura extensiva e intensiva en el Centro de Mali, lo que ha disminuido las tierras para pastoreo y trashumancias, marginando a los nómadas, fundamentalmente de etnia peul. En un contexto de crisis económica regional que ha aumentado el desempleo, sobre todo el de los jóvenes, todo esto ha favorecido el aumento el número de conflictos entre ganaderos y agricultores.

Al problema de naturaleza económica en el Mali central, se le une el de orden jurídico. En estas áreas, el derecho consuetudinario a menudo se opone al derecho moderno, creando desacuerdos que pueden convertirse en conflictos violentos (Tobie 2017).  Estos conflictos a menudo surgen en torno a la correcta aplicación de los escasos textos que rigen las actividades de los diferentes sistemas de producción, en particular, los arbitrajes entre agricultores y pastores/ganaderos (peul), donde estos últimos suelen salir perjudicados (Sangare 2018). Los representantes de la justicia de Malí en el Centro son acusados regularmente de estar a cargo de los líderes y los jefes de la administración locales, en el contexto de las disputas que pueden oponerse a los administrados. A la falta de justicia y la corrupción se unen los frecuentes abusos cometidos por las fuerzas de seguridad a menudo pagados por los propietarios de las tierras lo que crea un sentimiento de injusticia del Estado contra los peul a la hora de resolver las disputas sobre el uso de la tierra. Estos agravios contribuyen al desarrollo de un sentimiento comunitario peul construido en oposición a la estigmatización de la comunidad por parte del Estado. Como veremos más adelante, todos estos agravios generan frustraciones que son instrumentalizadas por la KM para conseguir el apoyo de la comunidad peul.

Por otro lado, existen otras razones que explican el éxito en el reclutamiento de peuls a la causa yihadista. En 2012, la rebelión tuareg y los yihadistas no solo ocuparon el norte de Malí, sino que también controlaron parte del centro del país (Sangare 2019). Tuvo como consecuencia la retirada de las fuerzas de seguridad malienses, lo que supuso un aumento de la inseguridad, dificultando aún más la movilidad de los rebaños, el único medio eficaz de subsistencia para la población pastoril. La proliferación del tráfico de armas derivado de esta presencia rompió el equilibrio y la manera de resolver los conflictos en la región. El recurso a las autoridades tradicionales fue descartado en favor del uso de actores armados para imponerse por la fuerza. Muchos peul, que denunciaron durante años la reducción de su espacio de pastoreo en el país Dogon o que fueron sometidos a redadas dirigidas por bandidos Tuareg, decidieron ponerse bajo la protección de los nuevos amos de la zona, los hombres del MUYAO. Una vez que los yihadistas se fueron en Enero de 2013 tras la intervención militar francesa, algunos se reconvirtieron en bandidos o ladrones de ganado mientras que otros se unieron a grupos de autodefensa o pasaron a engrosar las filas del FLM y luego de la KM (Entrevistado 3 2018). Más allá de las convicciones religiosas o de una reacción contra las exacciones del ejército malí, muchos peul, sobre todo jóvenes, ven la lucha armada como un medio de acceso a la tierra o para re-negociar su posición social subvirtiendo las rígidas jerarquías de su propia comunidad (Benjaminsen 2018).

Razones demográficas, geográficas y operativas. El pueblo peul está formado por alrededor de 40 millones de personas diseminadas en mayor o menor proporción por los 15 países del Sahel y del África Occidental así como por Camerún, República Centro-africana y Sudan (Sangare 2018). Esto significa que se encuentra distribuido prácticamente en todos los países que conforman el Oeste del denominado  Dar-El-Islam del África negra.

Mapa: Zonas de presencia de población peul en Africa

Fuente: Leclerc 2014

Desde un punto de vista geoestratégico, este elemento es ideal para el objetivo de Al-Qaeda de expandir la yihad por todo el Dar-El-Islam del Africa negra, ya que facilita las conexiones regionales, supone un enorme potencial para la difusión de las ideas yihadistas, el reclutamiento de nuevos adeptos y para la ejecución de ataques terroristas. No hay que menospreciar que los medios de comunicación de la globalización (redes sociales, internet...) crean una potente interconexión entre los diferentes elementos de la diáspora peul (Ba-Konaré 2018). Además, al tratarse de un pueblo nómada que se desplaza de otra región a otra, proporciona una ventaja táctica a Al-Qaeda, porque le permite infiltrarse de manera eficaz, discreta y rápida para implementar operaciones transfronterizas por todo el Sahel. Un ejemplo sería el ataque terrorista en Gran Bassam (Costa de Marfil) perpetrado en marzo de 2016 por un comando Al-Morabitum mayoritariamente peul (2 sobre 3 eran de esta etnia) (Entrevistado 2 2018). Otro ejemplo que ilustra el uso de esta ventaja sería el secuestro de dos ciudadanos franceses en el norte de Benín (Dumont 2019), zona de presencia /transhumancia peul. Los secuestradores planeaban la entrega de los rehenes a la KM lo que desencadeno la operación de rescate del gobierno francés en el norte de Burkina, (región de mayor presencia peul en el país).

Por otro lado, esos movimientos regulares transfronterizos les permiten tener un conocimiento superior de las rutas que conectan unos países con otros, que Al-Qaeda podría utilizar para conectar el yihadismo maliense (JNIM) que dirige con otros grupos yihadistas de los países vecinos y de otros países, o para la creación de nuevos grupos y el apoyo de los mismos.  Tal es el caso del grupo Ansarul Islam, mayoritariamente peul, dirigido por Malam Ibrahim Dicko, predicador cercano a Kufa (Carayol 2017), muy activo en el norte de Burkina desde diciembre de 2016, mientras en otros lugares, como en el suroeste de Burkina Faso, son los grupos criminales que se unen a las filas yihadistas. En la región de Tillabery, en el suroeste de Níger, la yihad sirve como instrumento para las rivalidades intercomunitarias alimentadas por el robo de ganado (Entrevistado 4 2018).

Pero el caso más relevante es el del grupo yihadista peul-haussa Boko Haram. Este grupo nigeriano, instalado originalmente en el noreste de Nigeria, ha ido poco a poco aumentando su radio de operaciones de manera que a día de hoy desarrolla también su actividad terrorista en Níger, Camerún y en el lago Chad. Para Al-Qaeda representa el mejor ejemplo de grupo autóctono compuesto por etnias negras con componente peul con el que colaborar. De hecho, las relaciones se establecieron en 2009 (Fuente 2018) y algún tipo de colaboración existió al menos durante la ocupación del norte de Mali (Zenn 2013, 2014 y 2018) fruto de una alianza (Hasseye 2014) que persistiría sobre todo después de la renuncia en 2016 al juramento a Daesh de Shekau (Fuente 2018), líder de la rama más sanguinaria de Boko Haram. Esto significa que existiría al menos una red de comunicación de Al-Qaeda desde el norte de África hasta Nigeria. No obstante, como veremos más adelante, el establecimiento de conexiones podría ir mucho más allá y extenderse en otros países de la región.

 

Movilizar las poblaciones: Variables tácticas que permiten que Al-Qaeda expanda su influencia en el centro de Mali y países fronterizos

Al-Qaeda aplica las directrices de Al Zawahiri en Mali siguiendo varias tácticas de fomento de lazos con y a través de la KM con los grupos étnicos y tribales marginados, luchando junto a los grupos armados, explotando sus agravios, coordinando esfuerzos y aplicando lentamente su versión de la Sharia. Veamos más en detalle como lo logran:

 

Restaurar una “justicia” más imparcial.

El líder de AQMI, Droukdel había criticado los métodos utilizados por los grupos yihadistas y por sus propios hombres para imponer su ley durante la ocupación de norte de Mali (Forbes 2018). Visto el rechazo de buena parte de la población y la imagen de barbarie que se mostraba a la opinión pública internacional, ordenó a sus hombres que se tomaran más tiempo para “educar” a los habitantes del norte de Malí en los principios de su Islam radical (Thibault 2013)

Partiendo de esta base, los yihadistas intentan persuadir a las comunidades del Centro de Mali de la superioridad de sus normas de gobierno, allí donde el Estado no ha brillado generalmente por su competencia o imparcialidad. Ante un Delta del rio Níger socavado por la corrupción y la injusticia, muchos peuls se unen o apoyan a la KM porque les ofrecen una solución que fue utilizada históricamente. Precisamente, uno de los logros más duraderos durante el Imperio Macina fue la elaboración de un código que regulaba el uso de las tierras del delta del Níger tanto por ganaderos y pastores peuls como por otras comunidades campesinas (Bâ, 1984). Muchos, desilusionados por la administración y las fuerzas de seguridad, ante la injusticia y el abuso, han sido seducidos por las tesis islamistas que encarnan un modelo que rompe con este orden de cosas. Los yihadistas se presentan  ante pastores y ganaderos peuls como defensores de sus derechos. Frente a una administración corrupta y una justicia de difícil acceso, lenta, costosa y en muchos casos injusta y parcial, ellos ofrecen la aplicación simple, expeditiva y eficaz de la Sharia lo que termina por producir aceptación entre las poblaciones. Kufa parece haber restaurado (o al menos eso transmite) un cierto orden en la gestión de las tierras inundables del delta interior del rio Níger en Mopti y así extendió su influencia a otros ganaderos/pastores, incluidos los de Macina a quienes promete una trashumancia pacífica, a cambio de un impuesto razonable (Entrevistado 3 2018). Al igual que en el norte de Mali, los yihadistas dan a las personas que viven bajo su control la sensación de que pueden garantizar una justicia justa y su seguridad diaria (Entrevistado 3 2018). De esta manera, Al-Qaeda ha logrado ir imponiendo poco a poco la aplicación de la Sharia.

 

Estrategia del terror

Si los yihadistas practican actividades conciliadoras y seductoras hacia las poblaciones que pretenden reclutan o adherir, con el resto ocurre todo lo contrario. La mayoría de los ataques de la KM y de JNIM, la nebulosa yihadista en la que está inserta, son de naturaleza asimétrica, (asesinato selectivo o emboscada, minas) a los que se le suman otros tipos de actividades como secuestros, castigos corporales públicos, bloqueos o asedios a pueblos para aislarlos y obligarles a  prestar su apoyo (económico, logístico...), cierre de colegios,.. Los objetivos de estos ataques y actividades son fundamentalmente:

• Funcionarios de la administración central o local (frecuentemente secuestrado y/o ejecutados sumariamente)

• Convoyes (víctimas de minas o emboscadas) y puestos militares o de las fuerzas de seguridad malienses (policía, gendarmería o guardia nacional) o extranjeras (MINUSMA, EUTM, Francia...)

• Notables, jefe religiosos (imanes) y jefes de aldeas disidentes que son secuestrados y/o asesinados y reemplazados por simpatizantes de la causa yihadista. Así, KM/JNIM está tomando el control en la región al convertirse en un especie de “gobierno en la sombra” (Murray 2018). 

• Pueblos enteros contrarios a los yihadistas. Aunque en realidad no hacen distinción étnica, como veremos en el siguiente apartado, se concentran sus ataques especialmente contra pueblos dogón y dozos, dentro de su táctica de exacerbar las venganzas contra los peuls y mantener así el ciclo de la violencia (esto temas serán tratados en el punto siguiente).

Durante la ocupación de parte del centro de Mali en 2012 todas estas acciones y ataques provocaron una autentica psicosis entre la población, provocando la retirada hacia el sur de la administración y gobierno local, el cierre de escuelas públicas…etc. Esto propició que los grupos yihadistas pudieran realizar libremente sus labores de captación y predicación mediante actividades sociales y educativas en beneficio de la población. Esta psicosis de la población continúa hasta hoy día. Afecta de tal manera que existe un miedo a colaborar con el Estado y desanima a muchos funcionarios a volver a sus antiguos puestos y a otros a aceptar ser destinados en el centro de Mali (Entrevistado 4 2018). El vacío de poder producido es ocupado por los yihadistas, que poco a poco van remplazando al Estado en las tareas de gobierno o en la impartición de justicia. Por otro lado, la extensión de tráficos ilícitos diversos y del crimen organizado dirigido por los mismos yihadistas en la región va sustituyendo progresivamente las actividades económicas tradicionales al involucrar a las comunidades, lo que ha ampliado los conflictos y las mafias en el área, contribuyendo más aún a la inseguridad e inestabilidad de la zona al mismo tiempo que aumentan los vínculos población-yihadistas y la dependencia económica.

A pesar de la imposibilidad (Tobie 2017) de contabilizar con exactitud todas las acciones terroristas ejecutadas por los grupos yihadistas que operan en el centro de Mali, si se pueden establecer unas tendencias generales según el periodo analizado. De esta manera,  entre enero de 2013 y octubre de 2019 la actividad yihadista y la violencia en general en el centro de Mali ha tenido la siguiente evolución:

En resumen vemos que la tendencia entre enero de 2013 y octubre de 2019 es el aumento de la actividad yihadista, que proviene al menos en la mayoría de los casos de la KM. La actividad yihadista se desplaza poco a poco hacia el Sur pero también hacia el Este, lo que significa la regionalización de esta actividad. Prueba de ello es el aumento gradual de la actividad yihadista en la región fronteriza de Mali con Burkina Faso Este último país ha sufrido más de 80 ataques des islamistas desde 2015 (del Valle 2019). Pero lo más significativo es que de nuevo esa actividad yihadista es desarrollada por grupos como Ansarul Islam, compuestos al menos mayoritariamente por personas de etnia peul.

En definitiva, la expansión geográfica de sus acciones militares es espectacular. En el espacio de unos 3 años, los hombres de Amadu Kufa controlan casi todos los territorios de Macina que reclaman, sin ninguna oposición o resistencia real. Hoy Al-Qaeda, a través de JNIM y gracias a la KM, se ha afianzado en el Centro de Malí, operan en Burkina Faso y, más esporádicamente, en Benín o Níger junto a sus aliados.

 

Fomento de la amalgama: la instrumentalización de la “cuestión peul»

Para complementar sus tácticas de infundir terror entre los representantes del Estado o cualquier población disidente, y al mismo tiempo erigirse como “pacificador” o “impartidor de justicia” entre la comunidad peul, Al-Qaeda se está sirviendo de otros elementos para polarizar a las poblaciones y que empujen a la población peul a unirse a su causa. Para Al-Qaeda, el surgimiento de una cuestión/problema peul (“question peul” en los medios francófonos) en Mali podría ser la oportunidad perfecta, y KM-JNIM sus instrumentos para promoverla.

Meses después de la intervención francesa y la reconquista parcial del Norte, Macina fue la primera región reocupada por el ejército maliense en el centro del país. Algunos soldados deseosos de vengarse por las derrotas encajadas y por sus compañeros muertos, expresaron toda su frustración contra la población civil peul, que ha sido desde entonces víctima de numerosas violaciones de derechos humanos (HRW, 2013, 2014 y 2016), principalmente porque era la comunidad más representada en MUYAO, uno de los grupos yihadistas más virulento y sanguinario durante la ocupación yihadista del norte de Mali.

Por otro lado, a partir de finales de 2014 el Centro fue de nuevo el teatro de actividades yihadistas más o menos intensas, atribuidas (según la naturaleza de los objetivos y / o el modus operandi) a la KM, aunque no siempre fueran reivindicadas por ellos. Esta atribución está teniendo como una de sus consecuencias la creación de grupos de autodefensa de otras comunidades étnicas y su respuesta violenta e indiscriminada contra la población peul, acusada cuanto menos de ser cómplice o de colaborar con la KM.

Sin embargo, la autoría de muchos ataques no está clara ya que al yihadismo y los conflictos interétnicos entre peuls y los grupos (dogones, bambaras...), hay que sumar la actividad de grupos criminales que operan en las mismas zonas. En ocasiones la falta de reivindicación crea todo tipo de sospechas y acusaciones. Algunas asociaciones de peuls como Tabital Pulaaku no han cesado de denunciar la multiplicación de los abusos cometidos contra su comunidad, incluso acusando al Estado de Malí de ser el instigador o cómplice (Sylla, 2018), cuando no está acusado de indiferencia ante violaciones graves de derechos humanos. El ejército maliense ha sido acusado de desarrollar operaciones de falsa bandera a través de acciones como la infiltración en otros grupos de autodefensa (Dubois 2019). Esto está desgastando la credibilidad del gobierno y aumentando el descontento de la población peul hacia éste.

La misma sospecha pesaría sobre los grupos yihadistas. Por el modus operandi y los testimonios de algunos supervivientes, se estarían produciendo operaciones de falsa bandera por parte de JNIM, posiblemente apoyado por elementos extranjeros como ex-miembros de Boko Haram o de Ansaru o mercenarios (Entrevistado 5 2019). Este apoyo extranjero ya fue denunciado en el norte de Mali (Maiga 2017). Hay que recordar que este modus operandi ya ha sido utilizado anteriormente por Boko Haram en el noreste y centro de Nigeria, que habrían perpetrado ataques contra las otras comunidades disfrazados de ganadores peul (Nickels 2017). El objetivo sería llevar a cabo ataques que intensificaran la desconfianza y el odio entre pastores/ganaderos y agricultores, entre los peuls y las otras etnias para llevarlos a un punto de no retorno y que estos últimos terminaran por unirse a la causa yihadista.

En cualquier caso, sea quien sea el actor que está detrás de estas violencias, las consecuencias están beneficiando los intereses yihadistas por que tanto los medios de comunicación como algunos actores están alimentando la confusión con o sin mala intención, creando una amalgama que finalmente contribuye a crear una imagen negativa de la comunidad peul, cada vez más asociada a los yihadistas. En este sentido, cabe destacar el papel del recientemente expresidente del Alto Consejo Islámico, Mahmud Dicko. Este imán wahabista peul, cuyo rol durante su intento de negociación con Ansar ad-Din durante la ocupación yihadista del Norte de Mali fue muy controvertido por ser acusado de limpiar la imagen del líder terrorista Iyad Ag Ghaly (Roger 2018), está acusado por algunas asociaciones de dogon como el Mouvement BaguineSö de no ser imparcial en el conflicto intercomunitario en el Centro del Mali y solo interesarse por el sufrimiento de las poblaciones peul (Diallo 2019). Este imán, que consideró como un “castigo divino” contra los occidentales el ataque terrorista con el hotel Radisson (Broulard 2015) practica un discurso calculadamente ambiguo que estaría beneficiando los planes de Al-Qaeda respecto a la comunidad peul. En cualquier caso, sus declaraciones, han contribuido a fomentar la estigmatización de los peuls, el sentimiento de pueblo agraviado entre los peuls y a acercar ideológicamente a los postulados de Al-Qaeda a la población maliense en general por su interpretación rigorista del Islam. Estas consecuencias, estarían en consonancia con el objetivo de Al-Qaeda de preparar el terreno para aplicar la Sharia (Forbes 2018) en todo Mali y con los métodos recomendados por Droukdel basados en la disimulación de la naturaleza de su proyecto al aparentemente obrar por el establecimiento de un Estado (Islámico) dirigido por movimientos locales (Champeaux 2013).

Es en este contexto, en el que la comunidad peul, acusada de cómplice de los yihadistas y entre dos fuegos, el de las violencias o inacción de los representantes del Estado en el centro del país, y las represalias de las milicias de otros grupos étnicos, donde se estaría construyendo el argumentario de un “problema peul”. Los sentimientos de injusticia mencionados en apartados anteriores junto al desarrollo de un sentimiento identitario peul, construido en oposición a la estigmatización que siente esta comunidad por parte del Estado y de los otros grupos étnicos está siendo utilizado por la KM para polarizar la sociedad maliense en dos bloques (Peuls y resto de grupos étnicos) y obtener el apoyo de la población peul para su causa.

Un ejemplo de cómo los yihadistas promueven y utilizan la amalgama para lograr este apoyo sería el ataque contra el centro de instrucción militar de Kulikoro en febrero de 2019, reivindicado por JNIM. Un mes más tarde, se produjo la matanza indiscriminada de más de 160 civiles peuls en el pueblo de Ogossagu, perpetrada supuestamente por los dozos (cazadores) de la milicia Dan Na Ambassagou según denuncian asociaciones peuls como Tabital Pulaaku, acusaciones que niega esta organización argumentando que no se trata ni siquiera de su zona de acción sino más bien la de la KM (Traore 2019). Otra hipótesis apunta a un ataque de falsa bandera cometido por Boko Haram (Birane 2019) o por mercenarios extranjeros (Houeix 2019). En cualquier caso, la inacción o la respuesta tardía del gobierno también fue denunciada y una gran manifestación promovida entre otros por Mahmud Dicko contra el gobierno tuvo lugar en la capital el 5 de abril. Ni la destitución del jefe de Estado Mayor del ejército maliense ni la dimisión del Primer Ministro y de su gobierno lograron calmar los ánimos (Entrevistado 6 2019). Aprovechando este contexto, el 3 de abril de 2019  JNIM difundió un comunicado en el que acusaba a Francia y la MINUSMA de estar detrás del ataque de Ogossagu, prometiendo vengar a la comunidad peul (Kibaru 2019). De esta manera, al promover la confusión y la amalgama y al autoproclamarse protector de la comunidad peul, Al-Qaeda logra reforzar la idea que vincula a los peul con los yihadistas a los ojos de las otras comunidades, al mismo tiempo que conquista poco a poco los corazones de la población peul que se ve abandonada por el Estado maliense.

Todos estos hechos están teniendo un gran eco a nivel internacional, especialmente en la comunidad peul fuera de Mali que ha organizado protestas y manifestaciones contra estas masacres. Países como Senegal o Mauritania son especialmente sensibles con estos temas ya que aún guardan en la memoria lo que vivieron a principios de los noventa 2. También en Burkina Faso, Nigeria, Níger o República Centro-africana3 esta comunidad ha vivido o están implicadas en algún tipo de conflicto o violencia. En las redes sociales circulan todo tipo de rumores que van desde la existencia de planes para un genocidio del pueblo peul hasta un sinfín de supuestas razones por las que estos planes estarían justificados (Entrevistado 6 2019). Ante el cariz que están tomando los acontecimientos, algunas asociaciones peul de diversos países se están reuniendo para movilizarse y coordinar medidas (Roger 2017). De la misma manera que organizan movilizaciones pacíficas, también existe el riesgo de que se coordinen para una defensa conjunta. Es aquí donde Al-Qaeda podría sacar partido del “problema peul” para extender su influencia fuera de las fronteras de Mali. Las llamadas explícitas a la insurrección como la de Kufa a los peul de Senegal, Mali, Níger, Costa de Marfil, Burkina Faso, Nigeria Ghana y Camerún, el pasado 8 de noviembre de 2018 (Tisseron 2019) confirmarían esta tendencia. Ya hemos visto que a través de las conexiones del líder de la KM, han extendido su influencia a Burkina y Níger. Podría seguir aplicando las mismas tácticas para extenderse a otros países vulnerables a su influencia. A medida que la desertificación y la sequía desplazan las áreas de trashumancia en el Sahel, los nuevos conflictos relacionados con el agua y la tierra brindan oportunidades para que los yihadistas se afiancen si logran unir el componente peul a otros factores propios del contexto de cada país para estimular la existencia o el surgimiento de un agravio que derive en una cuestión peul en estos países. 

 

Conclusiones

Al-Qaeda ha conseguido mediante sus alianzas con Ansar ed-Din y KM superar las barreras etno-culturales (bereber y peul respectivamente) y políticas y diseñar un instrumento eficaz de penetración del yihadismo entre las poblaciones autóctonas mayoritarias en el norte y centro de Mali. La creación de JNIM es la culminación de su estrategia de unir esfuerzos recomendada por Al-Zawahiri para construir un movimiento yihadista en Mali y el resto de países vecinos preludio de la creación de un califato (global). Ha logrado así, seguir las directrices de al-Zawahiri de “crear una fuerza yihadista organizada, unida, ideológica y consciente”. En el plano táctico, la creación de JNIM ha permitido a Al-Qaeda ejercer un control indirecto y discreto sobre los grupos yihadistas locales, tal y como preveía el líder de AQMI.

Además, con la instrumentalización de la etnia peul Al-Qaeda ha logrado resolver la principal dificultad para la expansión de su influencia en el oeste del África negra que forma parte del territorio que denomina Dar-Al-Islam. La elección de este referente étnico no se hace al azar sino que se basa en su poso histórico, religioso y cultural, a su condición nómada, a su presencia demográfica en todos los países del Sahel, y a la preexistencia de agravios hacia este pueblo, elementos a explotar para facilitar el reclutamiento. La promoción y visibilización de un yihadismo regional dirigido por líderes locales (Ghaly, Kufa, Dicko...) además de potenciar una apropiación de la yihad que facilite aún más el reclutamiento local, está permitiendo a Al-Qaeda operar sobre el terreno más fácil y eficazmente. En este sentido, la KM ha demostrado ser un instrumento óptimo para la expansión de la influencia de Al-Qaeda no solo en el centro de Mali sino también en los países fronterizos como Níger y más recientemente Burkina Faso o Benín.

Una de las claves del éxito de Al-Qaeda reclutando población peul para su causa reside en el aprendizaje que supuso su fracaso  en el intento de alianza con el MNLA, ya que le permitió comprender que el cultivo del apoyo local no se lograría rápidamente, sino que sería una inversión a medio o largo plazo, incluso generacional.  Es por ello que está avanzando lenta y metódicamente en sus objetivos estratégicos en Mali siguiendo las directrices de Al-Zawahiri y Droukdel, es decir, usando tácticas basadas en la discreción y gradualidad y evitando la mediatización directa de Al-Qaeda, tanto para sus actividades terroristas como para el reclutamiento o la difusión de su ideología, lo que le está permitiendo preparar el terreno para aplicar su versión de la Sharia.

Otra razón de su éxito es la sutil explotación de la idea de un problema peul, que está permitiendo, a través de sus aliados locales, imponer poco a poco sus ideas salafistas y debilitar y sustituir poco a poco la autoridad del Estado en el Centro de Mali. El método de radicalización de Al-Qaeda aprovecha el descontento de la población en el centro de Mali por el mal gobierno de un débil Estado maliense, la coyuntura climática y socio-económica, y los conflictos étnicos latentes. Para ganarse gradualmente a las poblaciones se presenta hábilmente antes ellas como un defensor de sus causas (anti-modernismo, anti-establishment, anti-occidental, anti-injerencia extranjera, anti-colonial…) y logra instaurar una percepción de la acción armada como forma de rebelión, y de la yihad, como medio para lograr el reconocimiento social.

El riesgo de que la cuestión peul se resuelva y haya un estallido generalizado de violencia étnica en el centro de Mali que se ramifique y extienda no solo a nivel nacional sino también a nivel regional es cada día más elevado. En un contexto económico y geopolítico tenso e incierto, ese riesgo de contagio es cada vez mayor si tenemos en cuenta la gran movilidad y versatilidad que confiere el componente peul a JNIM/KM, y a las conexiones y coordinación que estas organizaciones mantienen con otros grupos yihadistas locales de países vecinos y/o de la región. Además, la “causa” peul podría servir como pretexto para otros grupos armados que buscan más legitimidad o combatientes. La existencia de contextos parecidos en países  como Nigeria (noreste y centro de país), Centroáfrica, Burkina Faso y Níger junto con los agravios existentes contra la comunidad peul en otros como Guinea, Senegal, Mauritania o Costa de Marfil podrían ser instrumentalizados en ese sentido. La posibilidad del surgimiento de una Yihad peul como amenaza a la estabilidad de todo el Sahel y el África Occidental, cobraría cada vez más fuerza, algo que de producirse respondería exactamente a la estrategia que Al-Qaeda intenta desarrollar para conquistar el Oeste del Dar-Al-Islam africano. 

Javier Nievas es antiguo alumno del Máster on-line en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada.

 

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Entrevistas realizadas:

 

  • Entrevistado 1: Oficial del ejército de Mauritania (2010)
  • Entrevistado 2: Oficial de los cuerpos de seguridad de Mali (2018)
  • Entrevistado 3: Investigador maliense (2018)
  • Entrevistado 4: Oficial del ejército de Mali (2018)
  • Entrevistado 5: Oficial de Nigeria Security and civil Defence Corps (NSCDC)
  • Entrevistado 6: Periodista maliense (2019)
  • Boukary Sangaré, Investigador, doctorando en la Universidad de Leiden
  • Adama Traore, Responsable de programas de USIP Mali.

Notas

  1. De hecho, este ataque fruto de la cooperación AQMI-Al Morabitum fue en realidad ejecutado por miembros de etnia peul de este último grupo escindido de AQMI (Entrevistado 2 2018)
  2. Durante la crisis senegalo-mauritana ocurrida entre 1989 y 1991  cientos de personas, mayoritariamente peul fueron asesinadas y más de 200.000 fueron expulsadas  de Mauritania a Senegal y Mali en el marco de pogroms planificados por el gobierno mauritano de la época. Desde entonces han sido apartados del poder económico y político.  Las secuelas de estos episodios perviven hasta hoy de manera que existe un conflicto latente entre el gobierno arabo-bereber y la comunidad peul. (Nievas, J. 2002)
  3. El rol de algunos grupos de peul en el conflicto ha expuesto a esta minoría al riesgo de sufrir limpieza étnica. Algunos han denunciado que han sido injustamente acusados de intervenir en el conflicto y de ser en realidad otros, como los mercenarios (también peul) venidos de Chad, Níger, Nigeria y Sudan para combatir juntos a los Seleka, los responsables de muchos ataques y atrocidades cometidas tanto contra la población cristiana como contra los propios peul (musulmanes) centroafricanos. Algunos políticos centroafricanos incluso denuncian los posibles vínculos entre ex-Seleka y los yihadistas en África Occidental (Angsthelm 2014).

 

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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