La estrategia rusa en el Ártico

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Trabajos académicos

Agosto de 2007… dos minisubmarinos rusos, avezados en sucesos de todo tipo —desde la grabación de la película Titanic hasta el fallido rescate de la dotación del submarino Kursk— cubren una nueva y curiosa misión. Esos pequeños batiscafos están a punto de batir un récord de profundidad con tripulación, llevando a bordo nada menos que a Artur Chilingarov, a la sazón vicepresidente de la Duma.

De esta guisa, cuál si buscaran conquistar por vez primera el Everest, o la Luna, se disponen a depositar una bandera rusa de metal… a algo más de 4.200 metros bajo la superficie del mar. Pero esta vez no se trata de ningún telefilme, sino de geopolítica en estado puro. En realidad, con ese gesto, Rusia sienta las bases de una reivindicación del lecho marino del Polo Norte —una zona disputada—aduciendo que la cordillera marítima Lomonosov —punto estratégico, cuyo control garantiza también el dominio de la Ruta Marítima del Norte (RMN)—es una prolongación de la plataforma continental siberiana. La zona reivindicada por Moscú se extiende unos 1,2 millones de km² y es inmensamente rica en hidrocarburos.

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Referencias completas: Josep Baqués y Andrea Arrieta (2019), “La estrategia rusa en el Ártico”, Revista General de Marina, Noviembre, pp. 731-745.