Jaish Al-Adl, yihadismo de inspiración sunní en el Irán de los Ayatollahs

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Análisis GESI, 42/2016

Resumen: Irán, además de una potencia regional es el país del mundo en el que reside un porcentaje más elevado de población de confesión chií. En este escenario conviven, en la provincia de Sistán y Baluchistán miembros de la etnia baluche que además profesan la religión sunní.

Esta doble condición hace que sean objeto de discriminación por parte de las autoridades de Teherán. En ese status quo surgen grupos yihadistas de inspiración sunní, de los que Jaish al-Adl es una importante manifestación. Estas organizaciones suponen un elemento de gran potencial desestabilizador tanto por sus ataques armados como por el hecho de que puedan ser financiadas, entrenadas o armadas por actores estales como Pakistán o Arabia Saudí lo que puede contribuir a poner en peligro, más si cabe, el precario equilibrio geopolítico regional.

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Faiz Baloch llegó a Londres en 2002 huyendo desde su aldea natal de Kohak después de enfrentarse a un misionero chíi, tras su evasión su padre fue detenido bajo la acusación de ser “enemigo de Dios”. De su abuelo recuerda que le dijo “Un día nos despertamos y éramos iraníes”. De esta manera tan gráfica se describe como se produjo la anexión a Irán del territorio baluche en el año 1928, anexión que fue seguida de una agresiva campaña de asimilación caracterizada por los desplazamientos de población y el cambio de los topónimos originales por otros persas. Así, con el paso del tiempo esa porción de territorio fue variando su nombre de “Baluchistán”, en las primeras décadas del siglo pasado, a “Baluchistán y Sistán” hasta llegar a su actual denominación: “Sistán y Baluchistán”, también conocido como Baluchistán iraní para diferenciarlo de una provincia homónima en el vecino Pakistán.  Los habitantes de esta región al no ser persas ni profesar la confesión chíí viven en una permanente discriminación que les es recordada por los misioneros chííes quienes con frecuencia advierten a la población que, de no convertirse, les será imposible acceder a escuelas o a un puesto de a trabajo. Esta situación empeoró más si cabe con la decisión de Teherán de construir un muro a lo largo de su frontera con Afganistán lo que provocó un desplazamiento de población baluche hacia el vecino Pakistán.

En este convulso escenario surgió en el año 2003 un grupo denominado Jundallah (Soldados de Dios) que fijaba como su principal objetivo la autodefensa de la etnia baluche y de los musulmanes iraníes de confesión sunní. Su campaña violenta fue enfocada en un principio contra miembros de los servicios de seguridad y otros símbolos de la autoridad central de Irán, posteriormente sus acciones también se dirigieron contra objetivos civiles causado cientos de muertes. En febrero de 2010 su líder, Abdelmalek Rigi, fue capturado y ejecutado meses después, en junio de 2010, lo que supuso la práctica desarticulación del grupo. En el año 2012 se desencadenaron una serie de ataques que supusieron el inicio de una nueva ola de violencia que a diferencia de la anterior, ejecutada casi en exclusiva por Jundallah, estuvo protagonizada por varias facciones. Entre estas destacan, como unas de las más activas, Harakat Ansar Iran (HAI, Movimiento de los Partidarios de Irán) y Jaish al-Adl (JAA, Ejército de la Justicia). Ambos grupos se atribuyeron la autoría de numerosos ataques en la región de Baluchistán y Sistán entre cuyos objetivos figuraban componentes de los Pasdaran, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), su unidad de élite, la Fuerza Quds, así como contra las milicias Basij, la policía y los guardias de fronteras y símbolos del poder central tales como políticos y otra serie de soft targets entre los que destacan mezquitas chíies. En la zona situada en la frontera entre Irán y Pakistán, en octubre de 2013, el grupo acabó con la vida de 14 guardias fronterizos iraníes e hirió a cinco personas en un ataque contra un checkpoint de la ciudad de Rustak. En un ejemplo claro de la espiral acción –represión- acción las autoridades de Irán, bajo acusaciones de terrorismo y tráfico de drogas, ordenaron la ejecución de 16 ciudadanos de la etnia baluche, tiempo después fue asesinado el fiscal la ciudad de Zabol en un atentado que posteriormente reivindicó Jaish al-Adl en una acción que calificó como venganza por las ejecuciones anteriormente mencionadas.

El planteamiento y la ejecución operacional de estos ataques eran similares a las que ejecutaba Jundallah, evidenciando que algunos de cuyos militantes habían podido pasarse a la filas de Jaish al-Adl, información que coincide en parte con la aportada por agencias de inteligencia iraníes que creen que Jaish-ul Adl está formado por antiguos líderes de Jundullah. La influencia de Jundullah sobre el grupo se recogió en un informe fechado en diciembre de 2013 según el cual, Jaish-ul Adl podría ser la nueva denominación de Jundullah. Entre sus dirigentes más destacados estarían Salahuddin Farooqui y  el Mullah Omar, quien pese a compartir nombre con el entonces líder de los Talibán afganos nada tiene que ver con él ya que es un baluche hermano de Maula Bux Darakhshan, alias Mauluk, el fundador del grupo Sipah-e-Rasoolallah (S-e-R," Ejército del Profeta de Allah"). Darakhshan fue eliminado por las fuerzas iraníes en el año 2006. Por su parte Omar lideró un grupo antiiraní fundado en la aldea de Kulaho, Distrito de Kech en la provincia pakistaní de Baluchistán .

Salahuddin Farooqui, dirigente de Jaish-ul Adl

El grupo sostiene una posición ideológica que entronca con las tesis de la vertiente más radical del salafismo y emplea con frecuencia sus mismos términos. De esta manera se refiere a Irán como régimen safawí, en alusión a la dinastía que inició el chiísmo en el país o definen de manera peyorativa a los seguidores del chíismo denominándolos rawafidh (opositores). Tampoco quedan fuera del alcance de sus críticas el apoyo del régimen iraní al gobierno de Al Assad en Siria, al Hezzbollah en Líbano y al ejecutivo de Irak describiendo esos apoyos como una campaña destinada a destruir lo que, en su opinión, es el verdadero Islam.

En el año 2013, en el mes de febrero, fue suscrito entre Irán y Pakistán un acuerdo de seguridad mediante el cual ambas potencias regionales se comprometían a establecer cauces de cooperación en la lucha contra actividades que representasen una amenaza para la seguridad nacional en ambos países como son el crimen organizado y el terrorismo. Como consecuencia de este convenio, en febrero de 2016 las fuerzas de seguridad pakistaníes detuvieron a Salam Rigi, un cuadro de alto nivel Jaish-ul-Adl. La detención se produjo en las inmediaciones de la ciudad de de Quetta, la capital de la provincia de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán.

Estas aparentemente buenas relaciones de vecindad en casos puntuales no evitan la existencia de tensiones entre ambos países. Dos años antes de suscribir ese acuerdo, en febrero de 2014 tras el secuestro de cinco guardias fronterizos iraníes, secuestro que posteriormente reivindicó Jaish-ul-Adl, las autoridades de Teherán, a través de su ministro del Interior, Abdolreza Rahmani-Fazli, afirmaron estar considerando el envío de efectivos de sus fuerzas armadas a Pakistán en el caso de que este no tomase las medidas necesarias para combatir a los grupos insurgentes. La respuesta del Ejecutivo pakistaní fue la afirmación de que las fuerzas iraníes carecían de autorización para entrar en su país y que de producirse supondría una grave violación del derecho internacional. Los soldados fueron liberados meses después sin embargo, este capítulo de tensión transfronteriza, que recuerda mucho a las tensiones similares que mantienen India y Pakistán, sigue de permanente actualidad ya que con frecuencia las autoridades iraníes acusan a Islamabad de no actuar con dureza contra Jaish ul-Adl pese a que opera en su zona fronteriza. Estas declaraciones de Irán se van intercalando con anuncios de desmantelamiento de células de este grupo como ocurrió en septiembre de 2016 cuando afirmaron que sus fuerzas armadas habían registraron enfrentamientos con el grupo armado en la provincia cerca de la frontera con Pakistán y que estos choques se saldaron con la muerte de cinco individuos armados y la incautación de armas y otros elementos como vehículos o cámaras de visión nocturna.

Jaish-ul-Adl es un claro ejemplo de elemento desestabilizador de primer orden por las connotaciones que lleva aparejada ya que a su ideología radical hay que sumarle el extraordinariamente  volátil contexto geopolítico en que desarrolla su actividad como es la triple frontera de Irán, Pakistán y Afganistán. Si a la ecuación se le añade la discriminación étnica y religiosa que sufren los baluches en Irán, caldo de cultivo ideal para que florezca el sectarismo, el resultado es un escenario plagado de factores belígenos que podrían verse reforzados por la relativa facilidad que pueden tener los miembros de  Jaish-ul-Adl  ya  que la NACTA (National Counter Terrorism Authority Pakistan) no lo incluye dentro de su lista de organizaciones terroristas.

A todo ello hay que sumarle la posible influencia exterior proveniente del principal adversario de Irán en la región: Arabia Saudí. La influencia saudí en Pakistán también es notoria a través del primer ministro Nawaz Sharif, cuyo ejecutivo recibió en 2014 un total de 1.500 millones de dólares en ayudas, unos fondos cuya procedencia en  un primer momento fue tratada de ocultar por parte de los funcionarios pakistaníes. Esta ascendencia saudí en Pakistán, cuyo territorio fronterizo es susceptible de ser usado como “santuario” por grupos militantes iraníes, en unión de la coincidencia ideológica con Jaish-ul-Adl y otras organizaciones de inspiración similar podría ser empleada por la dinastía de los Al Saud en una suerte de proxy war atenuada para socavar al régimen de los Ayatollahs.

Luis Antonio González Francisco. Diploma de especialización Análisis del Terrorismo Yihadista, Insurgencias y Movimientos Radicales (V Edición), Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Título propio en Fenomenología Terrorista: Bioterrorismo, Prevención Epidemiológica, Ciberterrorismo y Amenazas Químicas, Universidad de Granada. Curso de Especialización en Servicios de Inteligencia y Seguridad Internacional (VII Edición), Universidad de Alicante.

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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