Geopolítica pragmática y el papel de España en la Europa post-Brexit

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Caroline Galactéros es una de esas intelectuales francesas que resultan de lectura obligada para todos aquellos que se interesan en cuestiones estratégicas, de seguridad y defensa, sobre todo si quieren comprender bien la particular perspectiva de nuestros vecinos del norte[1]. Es Coronel en la reserva y en la década de los noventa se ocupó de la crisis yugoslava en la entonces Secretaría General de la Defensa Nacional (SGDN)[2]. Desde 2014 ha mantenido un blog muy interesante (http://galacteros.over-blog.com/), a través del cual se pueden seguir sus frecuentes colaboraciones en la prensa escrita y sus apariciones en medios de comunicación electrónicos. En febrero de este año 2018, junto con un grupo de intelectuales franceses de diferentes procedencias, fundó el think tank Geopragma (http://www.geopragma.fr), que se proclama defensor del realismo pragmático en relaciones internacionales (GEOPRAGMA=‘geopolítica pragmática’) y enemigo del ‘idealismo moralizador’ que, en su opinión, destruye la humanidad y la eficacia.

Los análisis de Galactéros chocan casi siempre con las posturas oficiales francesas y con las opiniones de la mayor parte de sus colegas. Son una nota a pie de página, un voto particular, pero  tienen un papel importante en el debate público dentro de un país que valora la heterodoxia brillante bastante más de lo que lo hace el nuestro.

En su último trabajo (‘Pourquoi la France ne doit pas s’associer aux frappes en Syrie’[3]), Caroline Galactéros analiza si Francia debe o no participar en los ataques occidentales contra las fuerzas gubernamentales sirias. Sin llegar a entrar en el fondo del argumento que desarrolla, me voy a permitir un par de reflexiones ‘colaterales’, relativas a las técnicas de análisis de inteligencia y al papel de España en el mundo.

 

Abogado del diablo

Uno de los mayores enemigos del buen análisis es el llamado ‘pensamiento grupal’ (grouthink). Valoramos la armonía y el consenso dentro de nuestro grupo, de manera que todos tendemos a analizar los hechos de la misma manera y a ignorar los puntos débiles de nuestro razonamiento, animados por el hecho de que nadie más lo hace. Uno de los mejores remedios contra esta patología analítica es el uso de la técnica conocida como ‘abogado del diablo’. Consiste en salirnos mentalmente del grupo e intentar encontrar los puntos débiles de la idea dominante (mainstream). No necesariamente el abogado del diablo va a tener razón, pero al desafiar el fundamento de nuestras creencias y conclusiones nos va ayudar a mejorar la solidez de nuestro análisis.

El trabajo de Galactéros es un magnífico ejemplo de uso de esta técnica. Quizá contenga errores importantes, pero vale la pena leerlo con atención.

 

El papel de España

Caroline Galactéros centra su análisis en el papel de Francia, pero alude también a la postura que están adoptando Italia y Alemania. Ninguna mención a España, que con sus casi cincuenta millones de habitantes, su potente economía y su importante soft power (capital lingüístico y cultural, sobre todo), debería contar un poco más.

¿Y por qué no cuenta? ¿No debería España, como Italia, aprovechar el vacío que deja el Reino Unido para integrar el grupo de los ‘grandes de Europa’, de los que se sientan en torno a la pequeña mesa donde se toman las grandes decisiones? En otras circunstancias, seguro que lo haría. En las actuales, España va a gastar una parte muy importante de su (considerable) capacidad de acción internacional en la búsqueda de apoyos para su propia supervivencia. Al menos, es así como nos perciben en el exterior. Como diría Pirandello ‘es así, si así os parece’.

Una lástima, porque ventanas de oportunidad como la del Brexit no se abren todos los días.

 

José-Miguel Palacios es Coronel de Infantería y Doctor en Ciencias Políticas


[1] Puede encontrarse una biografía detallada de Galactéros en http://geopragma.fr/index.php/2018/03/09/notes-geopolitique-jean-francois-fiorina-sentretient-caroline-Galactéros/ (Acceso: 12.04.2018)

[2] La SGDN, en el modelo adoptado con la creación de la Quinta República y que estuvo en vigor (con modificaciones) hasta la presidencia de Sarkozy, dependía del Primer Ministro y  ‘era un organismo de estudio (…) que aseguraba la explotación de la inteligencia (…) [y] ‘realizaba análisis estratégicos y trabajos prospectivos’. En la actualidad, con misiones y estructura algo diferentes, se llama SGDSN. http://www.sgdsn.gouv.fr/histoire/ (Acceso: 12.04.2018).