Gambia: El triunfo de la diplomacia y de la geografía

Versión para impresiónVersión para impresión

Análisis GESI, 12/2017

La dictadura a la que Gambia ha sido sometida durante 22 años por Yahya Jammeh era desconocida para la mayoría de la población mundial hasta que en diciembre de 2016 se celebraron elecciones presidenciales en el país.

Adama Barrow del Partido Democrático Unificado venció con un 45,5% del los votos[1]. Jammeh admitió su derrota en un primer momento, pero una semana después alegó irregularidades en la elección y rechazó los resultados negándose a dejar el poder.

Los desmanes del presidente vencido en las elecciones habían sido ampliamente difundidos por las redes sociales en los últimos años y Naciones Unidas le había advertido en varias ocasiones debido a la falta de respeto por los derechos humanos hacia sus ciudadanos.La CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental), Naciones Unidas, la Unión Europea y la Unión Africana, ante la amenaza de un posible conflicto, mediaron para que Jammeh aceptara el resultado de los comicios y  se produjera una transición pacífica del poder.

Senegal ha sido la principal promotora del restablecimiento del orden en Gambia ya que,debido a su posición geográfica, es vital que no haya conflictos en el país al que geográficamente abraza. Los lazos del pasado que rompió el colonialismo y que en los años ochenta se intentaron unir de nuevo podrían restablecerse para ambos países, esta vez de un modo permanente.

El objetivo de este análisis es exponer la situación de Gambia a lo largo de su historia, relatar los 28 años en los que se ha visto sometida a una cruel dictadura y poner en contexto la actual situación de Gambia y Senegal tras el derrocamiento de Jammeh.

Senegal y Gambia, juntos en un territorio dividido por fronteras políticas

Mapa de los viajes de G. MollienSengal y Gambia. 1820

Los primeros mapas trazados por los colonizadores franceses, dibujaban los distintos reinos que se distribuían a lo largo de las orillas del río Gambia. El reino Wolof era el de mayor extensión y poder. La lengua wolof sigue siendo la más hablada tanto en Senegal como en Gambia a pesar de que sus idiomas oficiales actuales sean los de sus colonizadores (francés e inglés respectivamente). Otro grupo étnico que sobrevivió al colonialismo y que sigue siendo mayoritario en Gambia son los mandinga tristemente conocidos por la trata de esclavos.

El reparto colonial fruto de la Conferencia de Berlín de 1885dejó unas fronteras en el continente africano trazadas con escuadra y cartabón. África quedó dividida física y socialmente al antojo de los países europeos que habían ido posicionándose y explotando sus tierras y a sus habitantes.

De los 54 países que constituyen África en la actualidad, Gambia es el que tiene la delimitación más curiosa. Se cuenta que un barco británico se adentró desde  la costa por el río Gambia marcando sus dominios a cañonazos, el alcance de los proyectiles, sería territorio de los ingleses. La actual frontera de Gambia transcurre 10 km a ambos lados del cauce del río Gambia a lo largo de 200 km a partir de su desembocadura en el océano Atlántico. Gambia tiene 80 km de costa, el resto de su territorio continental limita únicamente con Senegal. 

Tras la descolonización de 1960, en virtud a la resolución 1514 de la Asamblea general de Naciones Unidas, la mayoría de las divisiones territoriales se mantuvieron, aflorando los conflictos entre sus moradores, que se remontaban a las épocas precoloniales. Sin embargo, Senegal y Gambia comenzaron a proyectar la unificación de ambos países que pasarían a denominarse Senegambia y que contaría con un presidente senegalés y un vicepresidente gambiano. El proyecto estuvo dormido durante décadas, hasta que el 30 de julio de 1981 Gambia sufrió un golpe de Estado.Las tropas senegalesas ayudadas por militares británicos consiguieron restablecer el orden. En 1982 Gambia y Senegal firmaron un acuerdo de confederación con miras a convertirse en un Estado único en un futuro cercano, pero este quedó disuelto por el rechazo gambiano a la unión aduanera en 1989.

El 22 de julio de 1994, un grupo de jóvenes oficiales liderado por el teniente Yahya Jammeh, perpetraban un nuevo golpe contra el presidente Dawda Jawara, que gobernaba Gambia democráticamente desde su independencia en 1962. Así comenzó la historia de uno de los dictadores más desconocidos, excéntricos y despiadados de África.

 

Las locuras de Yahya

Con 29 años, tras el triunfo del golpe de Estado comandado por él, Yahya Jammeh se proclamó jefe del Estado interino de Gambia. Sus primeras medidas fueron suspender la Constitución vigente, sellar las fronteras, implementar el toque de queda y prohibir los partidos políticos. Un año después de su acceso al poder también restableció la pena de muerte.

Yahya se consideraba así mismo un musulmán devoto con poderes milagrosos para curar a la gente de SIDA, cáncer e infertilidad. Su mayor demonio y contra quienes mostró más inquina fueron los homosexuales.“Quienes promueven la homosexualidad quieren terminar con la existencia humana; se está convirtiendo en una epidemia, y los musulmanes y africanos lucharemos para erradicar esta conducta” declaró en 2013 en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Presidente Yahia Jammeh

Aunque las atrocidades cometidas por Jammeh, que no dudaba en arrestar indefinidamente, torturar y ejecutar a los gambianos acusados de brujería, traición u homosexualidad, no eran muy conocidas fuera de las fronteras de su país.En 2016, Naciones Unidas denunció que estaba cometiendo un genocidio contra la etnia mandinga a los que asesinaba por “enemigos extranjeros”.  Ya en abril de ese mismo año, Ban Ki Moon había hecho un llamamiento al orden a Jammeh tras el asesinato del opositor del Partido de Unidad Democrática Solo Sandeng y dos miembros más del mismo, así como el arresto de otros políticos opositores. Las asociaciones de derechos civiles, tanto en Gambia, como en el vecino Senegal, consiguieron tras años de denuncia hacerse oír al fin. Jammeh, cada vez más acosado por la comunidad internacional, adoptó la política de divide y vencerás tratando de incitar al odio étnico contra los mandinga con la misma frase con la que los hutu comenzaron el genocidio de los tutsi en Ruanda: “hay que exterminarlos como cucarachas”.

Solo en Suiza viven 1054 solicitantes de asilo gambianos víctimas del terror de la dictadura de Jammeh. Ousman Sonko, uno de los acólitos del depuesto presidente yministro de interior desde 2010, fue despedido en septiembre de 2016. La televisión pública suiza descubrió en enero de 2017, en plena crisis de transición de poder en su país, que quien había sido mano derecha de Jammeh, vivía en un centro para solicitantes de asilo en Liss, en el cantón de Berna. Tras destaparse la noticia, el Ministerio Público de Berna ha abierto contra Sonko una investigación por sospecha de crímenes contra la humanidad.

El 20 de enero de 2017, Jammeh abandonaba Gambia rumbo a Guinea Ecuatorial donde otro dictador, Teodoro Obiang le abría las puertas. Antes de salir de Gambia exigió una amnistía por todos los delitos que ha cometido,  saqueó las arcas estatales de las que se ha llevado 11.400 millones de dólares (aunque sobre esto hay informaciones contradictorias) y sacó del país vehículos de lujo en un avión de carga. Una de las últimas decisiones del presidente depuesto ha sido retirar a Gambia del Tribunal de la Haya.

 

El papel ya incuestionable de las redes sociales

Como en cualquier dictadura que se precie, la prensa y la información referente al país que se da a conocer,tanto dentro como fuera de él, está estrictamente controlada. En el año 2000 solo había 4000 usuarios de internet en Gambia, en junio de 2016 rondaban los 400.000.

Tras el restablecimiento de la pena de muerte en 1985, no se habían llevado a acabo ejecuciones públicas. En 2012, nueve prisioneros fueron ejecutados por ahorcamiento. Los juicios injustos eran habituales en el país y las sentencias de muerte a periodistas y opositores políticos eran habituales. Esta vez, el ciberactivismo gambiano no permaneció silencioso. Desde ese momento,múltiples hastags como #WatoSeeta (es el momento de partir), #JammehMustGo o #JammehFact, denunciaban las violaciones de los derechos humanos que Jammeh cometía constantemente. La comunidad senegalesa contribuyó a la difusión de las atrocidades del dictador. Cuando Jammeh se desdijo de la aceptación de su derrota electoral en diciembre de 2016, los activistas no cesaron en su empeño al ver tan próximo el fin de mas de dos décadas de atrocidades. #SaveGambiaDemocracy, #SaveNewGambia, #GambiaHasDecided fueron las etiquetas con las que Gambia y todo el continente africano han difundido su voluntad de no tolerar que el miedo mantuviera a Jammeh en el poder, así como, la información que generaban todos los actores que estaban negociando la salida del presidente derrotado.

 

La CEDEAO consigue hacer valer la diplomacia aun alto precio

Ante la negativa de Jammeh de aceptar el resultado electoral, la CEDEAO desplegó sus tropas en las fronteras de Gambia ante la posibilidad de que el dictador promoviera un conflicto violento. El presidente de Mauritana, tras otras dos delegaciones de la CEDEAO enviadas para convencer a Jammeh de abandonar el poder, fracasó en primera instancia.

Marruecos, Nigeria y Guinea ofrecieron asilo al presidente, que estableció el estado de emergencia declarando públicamente que el despliegue militar multinacional autorizado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas era un acto de guerra.

Una de las principales peticiones de Jammeh era la amnistía para todos los crímenes cometidos durante sus 22 años de mandato. Pretendía retirarse a Kanilai, su pueblo de procedencia. Mientras, ante el temor de un conflicto violento, unos 45.000 gambianos se refugiaban en su vecino Senegal y los turistas eran evacuados del país. La Unión Africana manifestó que no reconocerían a Jammeh como presidente. El 20 de enero de 2017, la CEDEAO dio un ultimátum para que el presidente vencido y cada vez más aislado abandonara el país o sería depuesto por la fuerza. El 21 de enero de 2017, Yahya Jammeh junto a su mujer y su hijo volaron rumbo a Guinea Ecuatorial declarando que su decisión “no ha sido dictada por otra cosa que por el interés supremo del pueblo gambiano y nuestro querido país”.

 

El abrazo de Senegal

Cuando una semana después de la derrota de Yahya Jammed a favor de Adama Barrow este se mostró contrario a los resultados y expresó su voluntad de mantenerse en el poder, Senegal, inmune a anteriores golpes de estado en Gambia desde 1981, no permaneció callado. La huida masiva de gambianos hacia Senegal, temerosos de que se iniciara un conflicto armado y hartos de los desmanes de su dictador, y el carácter internacional que tomó la crisis gracias a la publicidad de los ciberactivistas, llevaron al desplieguede las fuerzas armadas senegalesas en la frontera sur de Gambia y apelaron a Naciones Unidas para tomar todas las medidas necesarias para garantizar el traspaso de poder pacífico en el país.

Nigeria, Mali y Ghana pusieron sus tropas a disposición de la CEDEAO para intervenir junto a Senegal constituidas por un total de 7000 hombres con los que hacer frente a los 900 efectivos con los que cuenta Gambia. Los soldados gambianos recibieron a las tropas senegalesas en la frontera sur sin oponer ninguna resistencia.

Senegal, de mayoría musulmana al igual que Gambia, ejerce en el occidente de África de estado tapón para la expansión de Boko Haram muy activo en Nigeria y otros grupos yihadistas en los países vecinos. Un contingente de tropas españolas en destacamento Marfil, instruyen a los soldados senegaleses y malienses en la lucha contra el terrorismo. Tanto Gambia como Senegal tienen sus propios problemas de inmigración ilegal, muy graves en el caso de Gambia, que se unen al contrabando y la creciente violencia consecuencia de la pobreza extrema a la que su mandatario les ha sometido los últimos 22 años.

Adama Barrow,el nuevo presidente electo, tuvo que jurar su cargo en la embajada gambiana en Senegal.

Hasta el momento y a pesar de algunos conatos de revuelta a causa de la situación económica, Senegal es el único país africano que ha vivido en democracia desde su independencia en 1965 sin ningún golpe de estado.

 

Sengambia: ¿el futuro?

Senegal y Gambia presentan unas altas tasas de paro y se sostienen mayoritariamente gracias al turismo. Ambos países tienen un pasado común, conservan una lengua común, el wolof, y grupos étnicos que siguen ignorando la caprichosa frontera que en el siglo XIX trazaron los europeos, manteniendo una convivencia pacifica dentro de la diversidad. Dos millones de gambianos viven a las orillas del río de un país, dentro de un país y lejos de ser una carga para Senegal, un poco más prospero y estable, pueden aportar unos recursos humanos y materiales que su dictador durante los últimos 22 años se ha dedicado a intentar destruir sin conseguirlo. Gambia es conocido a pesar de todo como el país de la sonrisa por la amabilidad de sus gentes. Tras la marcha de Jammeh el lema de Gambia “Progreso, Paz, Prosperidad” parece posible y tal vez el abrazo geográfico de Senegal sume esperanzas a todo el continente.

 

Conclusiones

La lucha contra el terrorismo islámico muy presente en los países vecinos, se agilizará de manera notable con un gobierno realmente democrático y si la política de acercamiento a Senegal es realmente efectiva. El nuevo presidente Adama Barrow ha devuelto la denominación de “República de Gambia” eliminando el calificativo “islámica” que Jammeh había impuesto en 2015 en un intento de ganarse las simpatías de los países árabes y atraer inversiones al país. Senegal lucha activamente contra BokoHaram y una alianza solida con Gambia contribuirá a mantener la región estable.

Es más que probable que ahora que Jammeh ha abandonado el poder, se retome el proyecto de confederación que beneficiaría tanto a Gambia como a Senegal en materia de seguridad y económica.

La temprana y exitosa actuación de la CEDEAO ha dotado de una credibilidad a la organización regional, que incluso ha propiciado la vuelta de Marruecos a la Comunidad[2].

La estabilidad de los países del Sahel es imprescindible no solo para el continente si no también para Europa. El norte del continente africano presenta graves problemas de control de la inmigración ilegal con la consecuente trata de personas,pero ejerce de tapón para el salto de grupos yihadistas hacia el norte.

La democracia en Gambia y una posible unión futura con Senegal supondría el empoderamiento y fortalecimiento de una región que fomentará la tan ansiada independencia real del continente a todos los niveles.


[1]En Gambia se instauró en 1965 un curioso sistema de voto mediante canicas que se introducen en un tambor con el color y la fotografía del partido elegido para promover que la población analfabeta pueda votar. Para contar los votos, las autoridades colocan las bolitas en bandejas con 200 o 500 agujeros.

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

Licencia Creative Commons
Bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported