FUERZAS NUCLEARES Y LA DOCTRINA NUCLEAR DE LA FEDERACIÓN RUSA

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Análisis GESI, 12/2018

Resumen: Las fuerzas nucleares rusas se encuentran inmersas en un proceso que persigue un doble objetivo: La modernización de sus armas nucleares, tanto estratégicas como no estratégicas, y la reducción de las mismas para cumplir con los límites y disposiciones establecidas en el Nuevo Tratado START. Desde la desaparición de la Unión Soviética, Rusia ha estado adaptando su doctrina nuclear a las circunstancias geoestratégicas, para compensar sus carencias en armas y fuerzas convencionales. Con estas acciones, Rusia pretende lograr una estabilidad estratégica para la mejor defensa de sus intereses.

 

INTRODUCCIÓN.

La devastación de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki por el arma nuclear, convertía en irrelevante y obsoleta cualquier otra arma existente y sus efectos trascendían el ámbito militar, en consecuencia el arma nuclear se convirtió en una poderosa herramienta política que determinaría las relaciones internacionales entre 1945 y 1991 (Colom, 2013:208).

El poder de disuasión del armamento nuclear evitó un conflicto abierto entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. La desaparición de la Unión Soviética en 1991, convirtió a Rusia en la heredera de su arsenal nuclear, y por lo tanto en una de las más antiguas potencias nucleares. Hoy en día, Rusia mantiene una posición destacada en el campo de la tecnología nuclear, especialmente en el enriquecimiento de uranio (Roffey, 2013:170), aspecto fundamental en la fabricación de armas nucleares.

Rusia y los Estados Unidos han estado reduciendo sus arsenales nucleares desde el final de la Guerra Fría. Actualmente este proceso se está llevando a cabo según lo establecido en el Nuevo Tratado START[1], que tiene como objetivo la reducción y limitación de las armas nucleares estratégicas de carácter ofensivo. El tratado fue firmado en Praga por el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y el Presidente de la Federación Rusa, Dmitry Medveded, el 8 de abril de 2010[2], y entró en vigor el 5 de febrero de 2011 tras ser ratificado por el Senado de los Estados Unidos y la Duma de la Federación Rusa. Este nuevo tratado sustituye al anterior tratado START[3], que se firmó en 1991 y estuvo vigente hasta el 5 de diciembre de 2009, y al tratado SORT[4].

Simultáneamente a este proceso de reducción, Rusia se encuentra inmersa en un significativo proceso de modernización de sus armas nucleares, tanto de las estratégicas como de las armas nucleares no estratégicas (operacionales y tácticas). Este considerable esfuerzo tiene como objetivo que sus fuerzas nucleares representen un potencial disuasorio capaz de mantener un equilibrio estratégico global, en un mudo con una cada vez mayor tendencia al multipolarismo.

Para Rusia las armas nucleares juegan un papel central en su estrategia de seguridad. En el presente Rusia mantiene un rol propio de una potencia regional con aspiraciones a hegemonizar un espacio que desde Moscú es definido como “extranjero próximo” en Europa Oriental y el Cáucaso (Baques, 2017:26).

El presente artículo pretende revisar la composición y medios de las Fuerzas Nucleares de la Federación Rusa y analizar la doctrina nuclear seguida por Rusia, tarea esta última nada fácil por razones obvias. De ahí que, en lo que sigue, este trabajo esté organizado en cuatro secciones: En la primera, se hace una breve aproximación al tratado bilateral de reducción de armas nucleares estratégicas, firmado por los Estados Unidos y la Federación Rusa, conocido como “Nuevo START”; en la segunda y tercera, se revisa la estructura y medios de las Fuerzas Nucleares Rusas; y en la cuarta se hace un análisis e interpretación de la doctrina nuclear seguida por Rusia.

La información en la que se basa este documento se ha obtenido de fuentes abiertas especializadas. La mayor parte de los documentos oficiales sobre las armas nucleares y la doctrina nuclear de los países que disponen de este tipo de armamento tienen la consideración de información clasificada.

 

EL NUEVO TRATADO START.

Términos y definiciones utilizados en el tratado:

Arma nuclear” es un dispositivo explosivo cuya fuerza destructiva proviene de una fisión nuclear en cadena (bomba atómica) o de la combinación de una fisión nuclear y una reacción de fusión (arma termonuclear o bomba de hidrógeno)[5].

 “Armas nucleares estratégicas” son las diseñadas para alcanzar objetivos situados a una distancia superior a los 5.500 km.

Armas nucleares no estratégicas” son las armas con un alcance inferior a los 5.500 km, incluye las armas nucleares operacionales y tácticas.

El término “Misil Balístico Intercontinental (ICBM)[6] desplegado” significa un misil de esas características contenido en un lanzador de ICBM desplegado, y con un alcance superior a los 5.500 kilómetros.

El término “Lanzador de ICBM desplegado” significa un lanzador de ICBM que contiene un misil de esas características.

El término “Lanzador móvil de ICBM desplegado” significa un lanzador móvil de ICBM que contiene un misil de esas características.

El término “Misil Balístico lanzado desde un submarino (SLBM)[7] desplegado” significa un misil de esas características contenido en un lanzador de SLBM desplegado, y con un alcance superior a los 600 kilómetros.

El término “Lanzador de SLBM desplegado” significa un lanzador de misiles instalado en un submarino operativo y que contiene un misil  de esas características.

El término “Bombardero pesado desplegado” significa un bombardero pesado equipado para utilizar armamento nuclear, que puede ser lanzado mediante un sistema de lanzamiento de misiles de crucero (ALCM)[8], de misiles aire-superficie (ASM)[9] o bombas de gravedad nucleares.

El término “vehículo de reentrada” es una parte de la sección delantera de la fase final de un misil, diseñado para sobrevivir a la reentrada en la atmosfera terrestre, con la misión de llevar una cabeza nuclear a un objetivo. Algunos misiles tienen la capacidad de llevar múltiples vehículos de reentrada (MIRV)[10], para poder alcanzar varios objetivos a la vez.

Límites y disposiciones:

El Nuevo Tratado START[11] establece, para las partes firmantes, límites en sistemas lanzadores y cabezas nucleares. Se establece el límite de 800 sistemas lanzadores, ya se trate de lanzadores de misiles intercontinentales balísticos basados en tierra (ICBM), lanzadores de misiles balísticos en submarinos (SLBM) o de bombarderos pesados equipados para portar y lanzar armamento nuclear. Del límite de 800 lanzadores, sólo 700 de ellos pueden encontrarse desplegados. El tratado también establece el límite de 1550 cabezas nucleares en misiles ICBM y SLBM desplegados, así como en bombarderos pesados con capacidad nuclear.

El tratado establece 7 años, a partir de la firma del mismo, para que las partes cumplan con los límites citados,  por lo que el 5 febrero de 2018 ambas partes tenían que cumplir los techos marcados, o estar por debajo de ellos. El tratado permanecerá en vigor durante 10 años desde la fecha en que fue ratificado, es decir hasta 2021, con la posibilidad de ser prorrogado por 5 años más.

Las reducciones y limitaciones establecidas en el Nuevo START afectan exclusivamente a las armas estratégicas que tengan carácter ofensivo, y no afectan a los sistemas defensivos antimisiles, a las armas nucleares no estratégicas ni a las armas nucleares almacenadas y no desplegadas. El tratado no limita el número de misiles ICBM y SLBM no desplegados, aunque estos deben estar localizados en instalaciones declaradas, como lo son las dedicadas al mantenimiento, almacenamiento, fabricación o desmantelamiento de los mismos. Los ICBM y SLBM no desplegados pueden estar en tránsito entre las instalaciones declaradas, aunque este traslado no puede durar más de 30 días

El nuevo tratado supone una considerable reducción en sistemas lanzadores y misiles con respecto al anterior tratado START (6.000 cabezas nucleares en 1.600 lanzadores). Las disposiciones del nuevo tratado otorgan una mayor flexibilidad a cada una de las partes para organizar sus fuerzas nucleares estratégicas, al no establecer límites en la forma de distribuir las cabezas nucleares entre los diferentes sistemas de armas estratégicas, a diferencia con el antiguo tratado START en el que se establecían sub-límites.

Durante la Guerra Fría una de las mayores preocupaciones de los Estados Unidos fue la existencia de lanzadores móviles de ICBM soviéticos, pues se temía que en un hipotético escenario de conflicto nuclear, las fuerzas nucleares rusas tuvieran la capacidad de recargar estos lanzadores después de un primer lanzamiento. Durante las conversaciones y negociaciones del Nuevo Tratado START, los rusos presionaron para evitar las restricciones relacionadas con en este tipo de lanzadores, con la finalidad de aumentar la capacidad de supervivencia de sus fuerzas nucleares en un conflicto de esta naturaleza, lo que compensa su inferioridad en otros aspectos y contribuyen a mantener el equilibrio y la estabilidad estratégica.

Sin embargo, la realidad es que los límites y disposiciones establecidas en el Nuevo Tratado START condicionan la capacidad de recargar los lanzadores móviles, pues se refuerza el control sobre la localización en todo momento de los lanzadores y misiles, ya se encuentren desplegados o no. Este exhaustivo control dificulta su movimiento y la realización de ejercicios de adiestramiento, necesarios para mantener actualizada dicha capacidad. A pesar de todo, para los Estados Unidos continúa siendo prioritario mantener información sobre su número y localización.

Sistema de Verificación:

El Nuevo Tratado START pretende desarrollarse en un clima de franqueza, cooperación y transparencia, y para mantener esta atmósfera contempla un régimen de verificación que tiene como objetivo garantizar el cumplimiento de los límites y disposiciones acordados en el mismo. Este sistema de verificación se basa en un intercambio de información entre ambas partes, información que se refleja en una base de datos mantenida y compartida por las partes.

En la base de datos se registran, entre otros datos, los identificadores o números de serie de cada uno de los misiles ICBM y SLBM ya se encuentren desplegados o no, y los de los atribuidos a los bombarderos pesados afectados por el tratado; la localización de todas las bases e instalaciones declaradas que albergan sistemas nucleares estratégicos, así como los movimiento de fuerzas o armas nucleares entre ellas; también se contempla la localización de las instalaciones donde tienen lugar actividades relacionadas con el mantenimiento, fabricación, recarga y almacenamiento de armas nucleares y los datos de telemetría generados durante las pruebas de vuelo de los misiles, lo que proporciona a ambas partes información de las capacidades y características de los diferentes sistemas.

El régimen de verificación del Nuevo Tratado START autoriza a las partes la posibilidad de realizar 18 inspecciones al año. Estas inspecciones, que se realizan con un aviso previo breve, permiten la inspección de instalaciones donde se encuentran localizados lanzadores y misiles desplegados y no desplegados, con la finalidad de comprobar la veracidad de la información contenida en la base de datos.

En el tratado se establecen dos tipos de inspecciones que pueden ser llevadas a cabo por las partes, las inspecciones “Tipo Uno” y las inspecciones “Tipo Dos”, de las primeras se pueden realizar hasta 10 al año como máximo y de las segundas se pueden realizar hasta 8 al año.

Las inspecciones “Tipo Uno” se realizan en bases de ICBM, bases navales que albergan submarinos con capacidad nuclear (SSBN) y bases aéreas con bombarderos pesados con capacidad nuclear. Este tipo de inspección permite comprobar que el número y tipo de armas estratégicas desplegadas de carácter ofensivo que alberga la base coincide con la información declarada en los intercambios de información. Además, también permite comprobar que el número de cabezas nucleares desplegadas en cada misil o asociadas a los bombarderos pesados son consistentes con los datos declarados. Al comienzo de la inspección el equipo inspector recibe una presentación en la que se informa del número de vehículos de reentrada instalados en cada ICBM o SLBM, es decir, el número de cabezas nucleares que porta cada uno de ellos, durante la inspección el equipo inspector tiene derecho a designar un misil para comprobar la veracidad de la información.

Las inspecciones de “Tipo Dos” se realizan sobre instalaciones que albergan misiles y lanzadores no desplegados, como son las instalaciones de mantenimiento, de depósito y almacenamiento de los mismos, instalaciones dedicadas a la carga de las cabezas nucleares y/o de combustible de los misiles, campos de pruebas de misiles y lanzadores, e instalaciones para la instrucción del personal o adiestramiento de las unidades. Este tipo de inspecciones sirven para comprobar que estas instalaciones se dedican a las actividades declaradas y para comprobar las características y datos técnicos de los sistemas que figuran en los intercambios de información.

Otro aspecto destacado del sistema de verificación es la autorización del uso de medios técnicos nacionales, como son los sistemas de satélites y otros equipos de detección remota, para la adquisición de información sobre el número y la localización de las fuerzas nucleares estratégicas de la otra parte.

El tratado también contempla la existencia de una Comisión Consultiva Bilateral (BCC)[12]. Este es el órgano al que el tratado asigna la misión de promover la implementación de las disposiciones del mismo, resolver las cuestiones relativas a  las obligaciones de las partes, acordar medidas adicionales para asegurar la efectividad del tratado y resolver cuestiones o conflictos que puedan surgir en la aplicación de lo dispuesto en el tratado.

Otros Tratados Nucleares Vigentes:

Existen otros tratados nucleares que afectan a la no proliferación y reducción de las armas nucleares y que se encuentran vigentes:

El Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (NPT)[13], entró en vigor en 1970, tiene como objetivo evitar la proliferación de las armas nucleares, promover el uso pacífico de la energía nuclear y de transitar hacia un desarme nuclear total. Los países firmantes, que disponen de este tipo de armamento, Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia, se comprometen, como se recoge en su Artículo VI, a trabajar para conseguir el desarme y la eliminación total de las armas nucleares, este artículo es una obligación legal, no un mero objetivo (Garraway, 2014). Sin embargo, países que han reconocido poseer armamento nuclear no son firmantes del mismo, es el caso de India, Paquistán, Corea del Norte e Israel, este último país mantiene una posición ambigua sobre su posesión. Los países firmantes que no tienen este tipo de armas se comprometen a abstenerse de poseerlo. En el año 2016, 191 estados se habían adherido al tratado, aunque no todos lo han ratificado.

El Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF Treaty)[14] es un acuerdo entre los Estados Unidos y la Unión Soviética y asumido por su sucesor la Federación Rusa, firmado por Ronald Reagan y Mikhail Gorbachev el 8 de diciembre de 1987 en Washington, entró en vigor en junio de 1988 con una duración ilimitada. El tratado acuerda la destrucción y prohibición de todos los misiles terrestres (balísticos o de crucero) nucleares y convencionales con alcances entre 500 y 5500 Km., así como sus lanzadores.

 

LAS FUERZAS NUCLEARES ESTRATÉGICAS RUSAS: LA TRIADA NUCLEAR.

El término Triada Nuclear define los tres vectores de ataque nuclear estratégico. Está constituida por los misiles intercontinentales balísticos (ICBM) basados en tierra, los submarinos con sus lanzadores balísticos (SLBM) y los bombarderos pesados con capacidad nuclear. Para conducir las operaciones de las fuerzas nucleares estratégicas son elementos esenciales un sistema de mando y control para coordinar y distribuir las órdenes, y un sistema de alerta temprana para la vigilancia y detección de un posible ataque nuclear. La Triada Nuclear garantiza, al menos parcialmente, la supervivencia del arsenal nuclear en caso de un ataque preventivo, lo que refuerza la capacidad de disuasión al posibilitar una respuesta nuclear.

Actualmente Rusia es el país que posee el mayor arsenal de armas nucleares (Mills, 2017:21). A principios de 2017, se estimaba que en los arsenales de las fuerzas nucleares rusas existían unas 7000 cabezas nucleares, de las cuales 4300 era el total de cabezas estratégicas y no estratégicas, el resto se encontraban retiradas y en proceso de desmantelamiento. Cantidades que nada tienen que ver con las cifras existentes al final de la Guerra Fría, antes de la entrada en vigor del primer tratado START, cuando soviéticos y norteamericanos tenían más de 10.000 cabezas nucleares desplegadas en sus medios de lanzamiento estratégicos (Woolf, 2017:4).

Ese mismo año, el arsenal nuclear de la Federación Rusa disponía de aproximadamente unas 2460 cabezas nucleares estratégicas, de las cuales, unas 1950 estarían desplegadas en misiles balísticos y en bases de bombarderos pesados. Unas 1850 cabezas nucleares no estratégicas (tácticas) se encontrarían centralizadas y almacenadas. (Shannon & Kristensen, 2017:3).

El pasado 5 de febrero de 2018, fecha que el Nuevo Tratado START fijaba para cumplir con los límites acordados o estar por debajo de ellos, Rusia anunció que había reducido sus fuerzas a 1444 cabezas nucleares estratégicas desplegadas en 527 lanzadores desplegados de misiles ICBM, SBLM y bombarderos pesados, que son parte del total de 779 lanzadores desplegados y no desplegados, cumpliendo de esta forma con los límites establecidos en el tratado[15]. Los Estados Unidos ya habían anunciado estar por debajo de los límites establecidos en 2017[16].

Misiles Intercontinentales Balísticos:

La Fuerza Estratégica de Cohetes (RVSN)[17] es un cuerpo independiente de las Fuerzas Armadas Rusas, con una dependencia directa del Estado Mayor General Ruso. Esta fuerza está estructurada en tres ejércitos de misiles, organizados en un total de 11 divisiones, que a su vez cuentan con un total de 39 regimientos (Kristensen & Norris, 2017:118).

Esta fuerza mantiene varios tipos de misiles intercontinentales (ICBM), algunos de ellos heredados de la época soviética, como los denominados SS-18, SS-19 y SS-25. La importante reducción en el número de cabezas nucleares se está realizando mediante la baja para el servicio de estos misiles, ya que los dos primeros tipos son portadores de múltiples cabezas nucleares (MIRV), lo que permite reducir de forma significativa el número de las mismas.

Los tipos y modelos de ICBM actualmente en servicio son los siguientes[18]:

SS-18 (RS-20)[19]. Es un misil lanzado desde silo, propulsado por combustible líquido, capaz de portar hasta 10 cabezas nucleares (MIRV), entró en servicio en 1988. Se estima que se encuentran desplegados 46 misiles de este tipo. Su retirada total está prevista que se complete en los primeros años de la próxima década.

SS-19 (RS-18 o 100NUTTH). Misil lanzado desde silo, propulsado por combustible líquido, capaz de portar hasta 6 cabezas nucleares (MIRV), entró en servicio en 1980. Se estima que se encuentran desplegados 20 misiles de este tipo. Está programada su total retirada en 2019.

SS-25 (RS-12M  Topol). Misil transportado en lanzador móvil, porta una sola cabeza nuclear, propulsado por combustible sólido, entró en servicio en 1988. Se estima que se encuentran desplegados 90 misiles de este tipo.

SS-27 Mod 1 (RS-12M Topol). Este misil existe en las versiones de silo y lanzador móvil, porta una sola cabeza nuclear. Se estima que existen 18 desplegados en lanzador móvil, que comenzaron a entrar en servicio en 2006, y 60 desplegados en silos, que comenzaron a entrar en servicio en 1997.

SS-27 Mod 2 (RS-24 Yars). Este misil existe en las versiones de silo y lanzador móvil, porta hasta 4 cabezas nucleares (MIRV). Se estima que existen 70 desplegados en lanzadores móviles, que comenzaron a entrar en servicio en 2010, y 12 desplegados en silos, que comenzaron a entrar en servicio en 2014.

El proceso de modernización también contempla el desarrollo de otros nuevos sistemas más avanzados. Uno de estos nuevos sistemas es el RS-26 Yars-M, se trata de una versión actualizada del RS-24 Yars. Las actualizaciones consisten en mejoras en su MIRV de hasta 4 cabezas nucleares y una disminución de su peso a 80 Tm, 40 menos que el RS-24, así como mejoras en su precisión y capacidad para penetrar los sistemas de defensa antimisil. En los últimos años se han realizado varios lanzamientos y pruebas con éxito según fuentes rusas[20].

Otro nuevo misil, conocido como Barguzin[21], es un SS-27 Mod 2, en su versión móvil sobre tren. Existen informaciones confusas procedentes de fuentes rusas, ya que algunas indican que por dificultades presupuestarias este nuevo sistema ha sido excluido del programa de adquisición de armamentos 2018-2027, sin embargo, otras fuentes relacionadas con la industria de defensa mantienen que su desarrollo continúa adelante[22].

Otro sistema en desarrollo es el SS-30 (RS-28 Sarmat), este nuevo misil basado en silo y propulsado por combustible líquido, estará dotado de avanzadas contramedidas electrónicas y maniobrabilidad terminal para intentar evitar los sistemas de defensa antimisil. Según fuentes rusas será capaz de portar un sistema MIRV de 15 cabezas nucleares maniobrables[23], dato que parece exagerado para los expertos occidentales que creen que será capaz de portar como máximo 10. Según la prensa rusa, a finales de diciembre de 2017 se realizó la primera prueba de lanzamiento de este tipo de misil[24].

Fuerzas Navales Estratégicas:

El proceso de reducción y modernización nuclear también afecta a la Armada Rusa, once son las existencias de submarinos nucleares, pertenecientes a las Flotas del Norte y del Pacífico[25].

Los más antiguos pertenecen a la clase Delta III, sólo 2 permanecen en servicio activo, esta clase entró en servicio entre 1976 y 1982 y pertenecen a la Flota del Pacífico. Cada submarino de esta clase está dotado de 16 lanzadores del misil SS-N-18 Stingray (RSM-50), que puede portar hasta tres cabezas nucleares.

Los 6 submarinos de la clase Delta IV entraron en servicio entre 1985 y 1992, pertenecen a la Flota del Norte y está previsto que permanezcan activos hasta mediados de la próxima década. Cada uno de ellos está dotado con 16 lanzadores del misil SS-N-23 Sineva (RSM-54), con cuatro cabezas nucleares cada misil, una modificación de este misil, conocida como Layner, podría tener capacidad para portar hasta 10 cabezas nucleares[26].

Las dos anteriores clases serán sustituidas por la nueva clase de submarinos con capacidad nuclear conocida como Borey (Proyecto 955), tres de estos submarinos ya se encuentran en servicio y otros cinco se encuentran en diferentes fases de construcción, si se cumplen los plazos establecidos el último de ellos entrará en servicio durante 2020. Cada submarino de esta clase está dotado con 16 lanzadores del misil SS-N-32 Bulava (RSM-56), con capacidad para portar hasta seis cabezas nucleares y un alcance alrededor de los 8000 Km. El misil se encuentra todavía en fase de desarrollo, las primeras pruebas comenzaron en 2005 y se han realizado numerosos lanzamientos de prueba. El 26 de junio de 2017, el submarino Yuri Dolgoruki (K-535), el primer submarino de la clase Borey, realizó la prueba de lanzamiento número 28, sumergido desde el Mar de Barents lanzó un misil que alcanzó los objetivos situados en la península de Kamchatka, en la costa del Pacífico[27]. El proyecto 955 contempla un total de 12 submarinos de esta clase, dotados con el misil Bulava, lo que aumentará notablemente la importancia estratégica de la flota de submarinos nucleares en la triada nuclear.

Bombarderos Estratégicos:

En el Nuevo Tratado START los bombarderos pesados desplegados estarán localizados en las bases aéreas declaradas para este fin, y cada uno de ellos cuenta como una sola cabeza nuclear,  sea cual sea su capacidad para portar armas nucleares.

La Aviación de Largo Alcance, que se encuadra en la Fuerza Aeroespacial de Rusia, cuenta con dos tipos de bombarderos pesados, los Tupolev Tu-160 Blackjack (supersónico) y el Tu-95MS Bear (cuatrimotor a hélice). Aproximadamente unos 50 de ellos cuentan con capacidad nuclear[28], lo que significa que pueden portar misiles nucleares aire-tierra o bombas nucleares de gravedad, aunque para el Nuevo Tratado START, como ya se ha dicho, cada bombardero cuenta como una cabeza nuclear, por lo que es previsible que el proceso de reducción no afecte de forma significativa a este componente de la triada nuclear.

Ambos bombarderos pueden lanzar el misil de crucero AS-15 Kent (Kh-55), este misil también existe en una versión no nuclear (Kh-555). Los Tu-160 pueden llevar hasta 12 misiles nucleares AS-15 y los Tu-95 pueden llevar entre 6 y 16 misiles dependiendo de la configuración del armamento elegida. Uno de los últimos logros de la industria militar rusa es el nuevo misil de crucero de largo alcance Kh-101 que probablemente reemplazará a los Kh-55, también existe una versión nuclear de este nuevo misil denominada Kh-102[29].

Los bombarderos estratégicos Tu-160, que entraron en servicio en 1987, están siendo actualizados a las versiones Tu-160M1. También se está fabricando una nueva versión de este modelo, con nuevos motores y aviónica, denominada Tu-160M2. Mientras, se desarrolla una nueva generación de bombarderos estratégicos Tupolev denominada PAK-DA, fabricado con algunas características de invisibilidad al radar (tecnología stealth) y con capacidad de aterrizar en pistas cortas (DIA, 2017:30), que se espera que entre en servicio entre 2025 y 2030[30].

Alerta Temprana y Mando y Control:

La modernización de los sistemas de mando y control y de alerta temprana refuerza la capacidad operativa de sus fuerzas nucleares estratégicas, especialmente su capacidad de reacción y respuesta ante un ataque nuclear.

Los sistemas de alerta temprana y de defensa antimisil, que son responsabilidad del la Fuerza Aeroespacial, facilitan los datos en tiempo real a los centros de mando y control. La red de radares de detección heredados de la antigua Unión Soviética están siendo sustituidos por una nueva generación y reforzada con nuevos emplazamientos. También están siendo actualizados el sistema de satélites que participan en la red de alerta, el primer satélite de nueva generación fue lanzado en noviembre de 2015 y el último de los satélites, dedicado a vigilancia electrónica fue puesto en órbita en diciembre de 2017, con la denominación de Cosmos 2524[31].

 

LAS ARMAS NUCLEARES NO ESTRATÉGICAS.

Las fuerzas armadas rusas clasifican las armas nucleares no estratégicas en dos categorías: las armas nucleares tácticas, diseñadas para alcanzar objetivos localizados a una distancia de hasta 300 km, y las armas nucleares operacionales, con un alcance de hasta 600 km, y utilizadas para llevar a cabo misiones en el nivel operacional. El proceso de modernización también afecta a este tipo de armas de menor potencia que las estratégicas y diseñadas para ser utilizadas en el campo de batalla.

Existe muy poca información abierta acerca del número de cabezas nucleares no estratégicas y de los diferentes sistemas de lanzamiento de este tipo de armas que posee Rusia. Se estima que en los arsenales rusos existen aproximadamente unas 2000 cabezas nucleares no estratégicas asignadas a diversos sistemas de lanzamiento[32]. En diversas ocasiones fuentes oficiales rusas han informado que las cabezas nucleares de este tipo se encuentran almacenadas, separadas de sus sistemas de lanzamiento que en muchos casos son de uso dual (nuclear y convencional).

La Armada Rusa es el mayor usuario de este tipo de cabezas nucleares. Están asignadas a misiles navales de crucero, misiles antiaéreos, cargas de profundidad y torpedos, sistemas de armas con los que están dotados buques, submarinos y aviación naval.

Un sistema que ha atraído especialmente la atención ha sido el misil de crucero Kalibr, con capacidad dual, instalado en buques y submarinos de la Armada Rusa y con un alcance entre 300 y 2500 km. Este misil que entró en servicio en 2012, ha sido utilizado por primera vez en una acción real en la Guerra de Siria (2015), donde fue lanzado desde el Mar Caspio, obviamente en su versión convencional, demostrando al mundo que Rusia posee esta capacidad y su voluntad de usarla. Este misil ha sido comparado con el misil de crucero norteamericano Tomahawk, aunque este es un sistema mucho más experimentado, pues se viene utilizando en situaciones reales desde 1983 y ya ha conocido varias actualizaciones. También ha sido objeto de atención porque, según fuentes del gobierno de los Estados Unidos, podría haber sido probado en una versión terrestre, violando el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF).

Diversos modelos de aviones de la fuerza aérea tienen capacidad para lanzar armas nucleares tácticas, como los bombarderos de alcance intermedio Tu-22M3, o los cazabombarderos Sukhoi Su-24M y Su-34. Las fuerzas de defensa antimisil, encuadradas en las Fuerzas Aeroespaciales, cuentan con sistemas antiaéreos S-300 y S400 Triumf capaces de lanzar misiles con capacidad nuclear.

Uno de los sistemas de uso dual que más preocupación ha despertado en Occidente es el misil balístico de corto alcance (500 Km) SS-26 Iskander-M. El sistema entró en servicio en 2007 y fue utilizado en el conflicto de Georgia (2008). También existe una versión como misil de crucero Iskander-K, que utiliza un vuelo errático para evitar su detección y se apoya en el sistema de navegación GLONASS. Si como se estima este misil supera los 500 Km de alcance, se trataría de una violación del tratado INF. Desde 2009, en diversas ocasiones, autoridades rusas han declarado la posibilidad de desplegar este tipo de misiles en el enclave ruso de Kaliningrado, situado a orillas del Mar Báltico entre Lituania y Polonia, como respuesta al despliegue del componente europeo del sistema de defensa antimisiles balísticos norteamericano en Europa[33]. Recientemente, el presidente del Comité de Defensa de la Duma, Vladimir Shamanov, ha confirmado que Rusia ha desplegado este sistema de armas en esta región[34].

 

LA ESTRATEGIA Y DOCTRINA NUCLEAR DE RUSIA.

Rusia considera las armas nucleares un factor fundamental para garantizar su seguridad y soberanía nacional, y un medio para asegurar su posición como gran potencia internacional.

Es difícil valorar la doctrina nuclear de la Federación Rusa en su totalidad, ya que los documentos oficiales en los que se hace referencia a la misma, lo hacen de una forma incompleta y fragmentada. Dos son los documentos oficiales no clasificados y accesibles a los que acudir para analizar la estrategia y doctrina nuclear oficial de Rusia: La Estrategia Nacional de Seguridad de 2015 y la Doctrina Militar de 2014.

 En el primero de los documentos, en referencia a la defensa nacional, se recoge que para la Federación Rusa las medidas políticas, diplomáticas, militares, económicas e informativas tienen como objetivo asegurar la disuasión estratégica y la prevención de los conflictos armados, y para la consecución de estos objetivos considera necesario mantener la capacidad de disuasión nuclear en un nivel adecuado.

El mismo documento en relación a lograr una estabilidad estratégica internacional:

“La actuación internacional de la Federación Rusa será reforzar los mecanismos internacionales para evitar la proliferación de las armas nucleares y otros tipos de armas de destrucción masiva”.

En el segundo de los documentos se contempla bajo qué circunstancias la Federación Rusa podría recurrir al uso del armamento nuclear:

“La Federación Rusa se reserva el derecho al uso de armas nucleares en respuesta al uso de este tipo de armas u otras armas de destrucción masiva, contra ella o sus aliados, también en el caso de una agresión con armas convencionales en el que se amenace la existencia del propio estado. La decisión del uso de armas nucleares corresponde al Presidente de la Federación Rusa”.

Es evidente que estos documentos abiertos y públicos no proporcionan detallada información sobre la postura nuclear seguida por Rusia, ni en ellos se precisan las situaciones en que se recurriría a la utilización de este tipo de armas. Pero esto no es de forma diferente a como lo hacen el resto de países que poseen armamento nuclear, incluso en algunos casos estos documentos ni siquiera son accesibles. Tratar de conocer la doctrina nuclear de un país que posé esta capacidad no es realmente fácil, se trata de un problema multidisciplinar, que requiere un conocimiento profundo del entorno estratégico-operativo y técnico-militar, así como una constante atención y seguimiento de expertos en seguridad.

Para algunos analistas occidentales, las circunstancias en las cuales Rusia podría recurrir a la desastrosa opción del uso de armas nucleares, son consideradas como un umbral bajo de utilización, incluso consideran que Rusia podría emplear este tipo de armas en un conflicto regional o local. Pero para poner las cosas en sus justos términos, vemos que en el caso de los Estados Unidos, su doctrina se reserva el derecho a usar armas nucleares en términos que también transmiten un cierto grado de incertidumbre:

 “para defender los intereses vitales de los Estados Unidos y de sus aliados y socios”[35].

Si revisamos los antecedentes de esta postura nuclear de Rusia, vemos que su doctrina militar de 2010 contempla recurrir al uso de las armas nucleares prácticamente en las mismas circunstancias que lo hace la doctrina en vigor, pero si lo comparamos con la versión del año 2000[36], vemos que el umbral de utilización de las armas nucleares era entonces incluso inferior al actual:

“La Federación Rusa se reserva el derecho al uso de armas nucleares en respuesta al uso contra ella o sus aliados de este tipo de armas, u otras armas de destrucción masiva; también en el caso de una agresión a gran escala con armas convencionales, que creara una situación crítica para la seguridad nacional de Rusia”.

Objetivos como la modernización de los sistemas de armas nucleares y la potenciación de la triada nuclear, indican la clara intención de mantener una paridad frente a otras potencias nucleares y disponer de un poder disuasorio real. Para poseer un verdadero poder disuasorio, es necesario garantizar que después de recibir un primer ataque nuclear masivo se posee la capacidad de llevar a cabo un ataque de represalia, por lo que las fuerzas nucleares estratégicas deben ser capaces de garantizar la supervivencia, al menos parcialmente, de sistemas lanzadores y de mando y control, de una cantidad de munición nuclear necesaria para infringir un daño inaceptable y la capacidad de supervivencia de sus misiles ante los sistemas de defensa antimisil del adversario (Kokoshin, 2011:26).

A diferencia de lo que ocurría durante la Guerra Fría, cuando las fuerzas de la OTAN disponían de superioridad en este tipo de armas para compensar el desequilibrio en fuerzas convencionales a favor del Pacto de Varsovia, actualmente Rusia es el país que dispone de un mayor número de armas nucleares tácticas[37].

De la postura nuclear de Rusia en relación a las armas tácticas se deduce la intención de mantener un clima de incertidumbre, en relación a las circunstancias en que podría recurrir al uso de las mismas. A mantener esta ambigüedad han contribuido, de forma deliberada, las declaraciones de algunos dirigentes rusos, declaraciones en las que se hace referencia a la posibilidad de recurrir a una acción nuclear limitada ante un posible conflicto dentro de lo que Rusia considera su área de interés. Un claro ejemplo son las declaraciones del Secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Nikolai Patrushev, realizadas el 8 de octubre de 2009, en las que refiriéndose a la entonces futura doctrina militar (2010), mencionaba la posibilidad de incluir en la misma el derecho a recurrir a ataques nucleares preventivos en un conflicto local[38], posibilidad que finalmente no se plasmó en la mencionada doctrina. También contribuye a mantener esta ambigüedad, la participación de la triada nuclear en los grandes ejercicios de adiestramiento que realizan con regularidad las fuerzas armadas desde 1999, en los que se simulan ataques nucleares estratégicos y tácticos sobre fuerzas enemigas, como tuvo lugar en los ejercicios Zapad 2009 y Vostok 2010.

Durante la Guerra del Golfo (1991-1992) y el conflicto de Kosovo (1998-1999), el uso por parte de los Estados Unidos de las nuevas armas convencionales de precisión y de largo alcance, evidenciaron una clara superioridad de sus fuerzas armadas, con la ventaja añadida que supone la disminución de los daños colaterales, circunstancia que en el actual mundo globalizado es necesario tener en cuenta, ya que la legalidad y la legitimidad ante la opinión pública son más importantes que nunca.

La carencia de estas nuevas capacidades, aumentaron la inferioridad convencional de las fuerzas armadas rusas frente a las de Estados Unidos. Esta situación llevó a Rusia a tener que confiar, más que nunca, en su capacidad de disuasión nuclear. Esta realidad supuso un desafío para los expertos y líderes rusos, que para compensar esta situación, acudieron a la posibilidad de usar armas nucleares en caso de que sus fuerzas armadas se vieran superadas en un ataque convencional, es decir, a adaptar el umbral de utilización a las circunstancias geoestratégicas. Este nuevo criterio conocido como doctrina “escálate to de-escalate” (Sokov, 2014), se hizo patente en la doctrina militar del año 2000, firmada por el entonces recién nombrado Presidente de Rusia Vladimir Putin. La amenaza de un ataque nuclear limitado, o su realización, forzaría al adversario a volver al statu quo anterior, pues en línea con el pensamiento de Clausewitz, los beneficios políticos serían inferiores a los costes y pérdidas.

Este criterio de empleo evidencia que Rusia considera las armas nucleares de forma diferente a como lo hace Occidente, para Moscú no solamente tienen un valor político, sino que juegan un papel en sus planes militares para compensar su debilidad convencional, y en algunos escenarios pueden ser consideradas armas operacionales (McDermott, 2011:4). En este punto, en relación a la efectividad de esta forma de operar cabe preguntarse, si esta estrategia seguida por Rusia tuvo alguna influencia a la hora de refrenar una acción más decidida por parte de Occidente en conflictos como el de Georgia o el de Ucrania.

En contraste con esta posición, existen otros puntos de vista diferentes a la percepción que tiene Rusia sobre la situación, como es el de los Estados Unidos, que considera que esta postura incrementa las posibilidades de realizar peligrosos errores de cálculo y provocar una escalada nuclear, como se recoge en la Nuclear Posture Review 2018[39], del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.

Sin embargo, las Fuerzas Armadas Rusas mediante un proceso de reformas iniciado a raíz del conflicto de Georgia (2008), comenzaron a actualizarse a la RMA[40] de principios del siglo XXI, caracterizada por el uso de las nuevas tecnologías y armamento de precisión de corto y largo alcance. El término ruso para referirse a estos sistemas de armas es “armas de alta precisión”[41], los sistemas Iskander y Kalibr son ejemplos de este tipo de armas. Los programas de desarrollo de estos sistemas de armas permitieron a las fuerzas armadas rusas disponer de misiles de crucero operativos a partir de 2010 (McDermott & Bukkvoll, 2017:31).  

Actualmente las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa han sido capaces de alcanzar una mayor capacidad convencional, como se ha puesto de manifiesto recientemente en el conflicto de Siria, en el que las fuerzas rusas han demostrado capacidad de proyección y el uso eficaz de armas de precisión lanzadas desde el aire y el mar, lo que aumenta notablemente su poder de disuasión. A raíz de la consecución de estas capacidades, las autoridades rusas comenzaron a adoptar el concepto que se ha denominado “disuasión pre-nuclear”[42], es decir, la sustitución parcial del poder de disuasión que proporcionan las armas nucleares tácticas por el poder disuasorio de las armas de alta precisión convencionales, como una fase previa al uso de armas nucleares tácticas (McDermott & Bukkvoll, 2017:25-30). El uso de las armas de precisión convencionales sería considerado como un “último aviso” antes del uso selectivo de las armas nucleares tácticas. Esta situación nos trae a la mente la figura del General Nokolai Ogarkov[43], quien en los años ochenta del siglo pasado, ya se mostró partidario del desarrollo tecnológico de las armas convencionales, pues consideraba que una guerra nuclear no era una forma racional de alcanzar los objetivos políticos.

Alcanzada una notable mejora en capacidades convencionales, Rusia realizó un “gesto estratégico”[44] al elevar el umbral de uso de las armas nucleares, recogido en las versiones de 2010 y 2014 de su doctrina militar, lo que indica una mayor seguridad y confianza en sus fuerzas armadas convencionales.

Pero aunque cabría pensar que esta situación podría favorecer la negociación para continuar avanzando en los acuerdos bilaterales para la reducción de armas nucleares entre Estados Unidos y la Federación Rusa, las autoridades rusas han manifestado que antes de iniciar unas negociaciones deberían darse una serie de condiciones previas: Como la retirada de las armas nucleares tácticas de Estados Unidos de Europa[45], un acuerdo sobre el despliegue de armas nucleares en el espacio y la detención de la instalación del escudo antimisiles en Europa, además, el acuerdo tendría que contemplar las armas de precisión de largo alcance convencionales (Woolf, 2017:36-39). Para Rusia las negociaciones sobre desarme nuclear, incluidas las armas nucleares no estratégicas, deberían ser multilaterales y con el objetivo de alcanzar una estabilidad estratégica global.

Todo lo anterior, unido a la actual tensa situación geopolítica entre Rusia y Occidente, creada por los conflictos de Ucrania y Siria, abre un panorama incierto sobre el futuro de una posible ampliación de los acuerdos bilaterales entre Rusia y Estados Unidos para continuar con la reducción de las armas nucleares, como ha venido ocurriendo desde la desaparición de la Unión Soviética.

 

CONCLUSIONES.

Rusia se encuentra inmersa en un ambicioso programa modernización de sus fuerzas nucleares y de los sistemas de armas de largo alcance y precisión con capacidad dual, con la finalidad de mantener su status de potencia nuclear y reforzar su poder de disuasión.

Simultáneamente Rusia ha realizado un proceso de reducción de sus armas nucleares estratégicas, según lo establecido en el Nuevo Tratado START, cumpliendo con los techos establecidos en el mismo.

Rusia ha venido utilizando con cierta ambigüedad el nivel y las circunstancias en las que recurriría al empleo de las armas nucleares tácticas, tratando de compensar las carencias de sus fuerzas convencionales, adaptándose a las circunstancias geoestratégicas para lograr el efecto disuasorio requerido en cada momento, lo que los expertos en seguridad han denominado la doctrina “escálate to de-escalate”.

Desde que Rusia ha adquirido las capacidades militares que proporcionan las armas de alta precisión, las autoridades rusas comenzaron a adoptar el concepto que se ha denominado “disuasión pre-nuclear”, es decir, la sustitución parcial del poder de disuasión que proporcionan las armas nucleares tácticas por el poder disuasorio de las armas de alta precisión convencionales, como una fase previa al uso de armas nucleares tácticas.

Con esta forma de proceder Rusia, jugando un rol de potencia regional, trata de defender sus intereses en el área de la Europa del Este y en el Cáucaso, áreas consideradas por Rusia como un cinturón de seguridad del que procura mantener alejados a la OTAN y a los intereses occidentales. 

Miguel Campos Robles es Teniente Coronel del Ejército de Tierra - Artillería 

                            

REFERENCIAS:

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Kokoshin, Andrei (2011), “Ensuring Strategic Stability in the Past and Present: Theoretical and Applied Questions”, Belfer Center for Science and International Affairs, p 26.

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McDermott, N. Roger (2011), Russia’s Conventional Military Weakness and Substrategic Nuclear Policy, The Foreign Military Studies Office (FMSO), pag 4.

McDermott, N. Roger & Bukkvoll, Tor (2017), “Russia in the Precision-Strike regime – military theory, procurement and operational impact”, FFI-RAPORT, pag 31.

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Mills, Claire (2017), “Nuclear Weapons-Country Comparisons”, HOUSE OF COMMONS LIBRARY, BRIEFING PAPERS Number 7566, 9 October 2017, p 21.

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Sokov, Nikolai N. (2014), “Why Russia calls a limited nuclear strike de-escalation”, https://thebulletin.org/why-russia-calls-limited-nuclear-strike-de-escal...

Woolf, Amy F. (2017), “The New START Treaty: Central Limits and Key Provisions”, Congressional Research Service, p 4.

Woolf, Amy F. (2017), “Nonstrategic Nuclear Weapons”, Congressional Research Service, pp 36-39.




[1] The New START por sus siglas en inglés: STrategic Arms Reduction Treaty.

[3] El tratado START fue firmado por George H. W. Bush y Mijail Gorbachov el 31 de julio de 1991, se le cambió el nombre a START I de forma retrospectiva cuando comenzó a forjarse el START II en 1992, este último nunca llegó a implementarse por diferencias entre ambas partes, como las intervenciones norteamericanas en Irak y Kosovo, la ampliación de la OTAN a los países del este de Europa y las discrepancias motivadas por el escudo antimisiles.

[4] En 2002 George W. Bush y Vladimir Putin firmaron el tratado SORT (Strategic Offensive Reductions Treaty), también conocido como “Tratado de Moscú” en el que se comprometieron a recortar unilateralmente el número de cabezas nucleares.

[5] Las bombas atómicas liberan una energía en el orden de cientos de kilotones, mientras que las bombas de hidrógeno liberan una energía en el orden de megatones. Estados Unidos detonó la primera bomba atómica en 1945 y la primera bomba de hidrógeno en 1951, Rusia lo hizo en 1949 y 1952 respectivamente. “Kilotón” es la unidad utilizada para medir la energía liberada por un explosivo, equivalente a la energía de la explosión de 1000 toneladas de trinitrotolueno.

[6] ICBM por sus siglas en inglés: InterContinental Ballistic Missile.

[7] SLBM por sus siglas en inglés: Submarine-Launched Ballistic Missile.

[8] ALCM por sus siglas en inglés: Air-Launched Cruise Missile.

[9] ASM por sus siglas en inglés: Air-to-Surface Missile.

[10] MIRV por sus siglas en inglés: Multiple Independently Targetable Reentry Vehicle.

[11] El título oficial del tratado es “Treaty Between the United States of America and the Russian Federation on Measures for the Further Reduction and Limitation of Strategic Offensive Arms”. El cuerpo del tratado, su protocolo de aplicación y anexos técnicos se puede acceder en http://www.state.gov/t/avc/newstart/c44126.htm

[12] BCC por sus siglas en inglés: Bilateral Consultative Commission.

[13] NPT por sus siglas en inglés: Non-Proliferation Treaty.

[14] INF por sus siglas en inglés: Intermediate-Range Nuclear Forces Treaty.

[15] Foreign Ministry, TASS Russian News Agency, February 5, 2018. http://tass.com/politics/988458

[17] RVSN Raketnye Voyska Strategicheskova Naznacheniya (РВСН Ракетные Войска Стратегического Назначения).

[18] Los datos de existencias, para todos los tipos de ICBM, según el Bulletin of the Atomic Scientists, 2017. Russian nuclear forces, 2017. VOL 73, NO 2, pp 115-126.

[19] La primera designación es la utilizada por la OTAN, la designación entre paréntesis es la utilizada por las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.

[21] El término Barguzin (Баргузин) se refiere a un fuerte viento del este que sopla en la región del lago Baikal.

[25] Bulletin of the Atomic Scientists, 2017. Russian nuclear forces, 2017. VOL 73, NO 2, pp 115-126.

[28] Bulletin of the Atomic Scientists, 2017. Russian nuclear forces, 2017. VOL 73, NO 2, pp 122.

[32] Bulletin of the Atomic Scientists, 2017. Russian nuclear forces, 2017. VOL 73, NO 2, pp 123.

[33] EPAA European Phased Adaptative Approach, es el sistema de defensa antimisil norteamericano desplegado en Europa, que consiste en múltiples sistemas de detección y seguimiento en los que se integran diversos tipos de interceptores.

[37] Bulletin of the Atomic Scientists, 2017. Russian nuclear forces, 2017. VOL 73, NO 2.

[38] Security Council’s Patrushev Interviewed on Military Doctrine, Izvestiya (Известия), October 14, 2009.

[40] Revolution in Military Affairs

[41] Высоточное Оружие (Vysokotochnoye Oruzhiye VТО).

[42] El término “pre-nuclear deterrence” fue acuñado por el intelectual y pensador militar Andrei Kokoshin, quien entre 1992 y 1997 ocupó una posición destacada en el Ministerio de Defensa de Rusia, fue Secretario del Consejo de Seguridad ruso de 1997 a 1998 y Vicepresidente de la Academia de Ciencias de Rusia entre 1998 y 1999, y es el actual Director del Institute of International Security Studies.

[43] El General Nikolai Vasilyevich Ogarkov fue Jefe del Estado Mayor General de la URSS de 1977 a 1984. Su pensamiento quedó recogido en sus dos principales obras: “Always in Readiness to Defend de Homeland” (1982) y “History Teaches Vigilance” (1985).

[44] Término utilizado por el prominente teórico militar Alexander Svechin,  profesor de la Academia de Estado Mayor del Ejército Soviético, autor del importante trabajo “Estrategia”. Svechin contaba con la experiencia de haber participado en la Guerra Ruso-Japonesa y en la Primera Guerra Mundial. Stalin acabó con su vida el 29 de julio de 1938.

[45] Las armas nucleares tácticas de USA en Europa son 150 bombas tácticas B-61 de caída libre, no de precisión (Kristensen & Norris, 2017:48).

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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