Evolución de la doctrina militar: La blitzkrieg (VI)

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En 1934, los alemanes constituyeron sus primeras Brigadas completamente motorizadas, con medios procedentes de las Kraftfahrtruppen. En la misma época motorizan completamente una de sus tres Divisiones de Caballería, a la que privan de su pertenencia al Arma de Caballería y ponen bajo el ámbito del Inspector de las Tropas de Combate Motorizadas (nueva denominación de las  Kraftfahrtruppen).

El desarrollo de la orgánica de la División Panzer, organizada oficialmente en 1935, se basó en la experiencia obtenida en una larga serie de ejercicios. Estos ejercicios pusieron de manifiesto las principales limitaciones de las unidades constituidas únicamente por carros de combate: su escasa capacidad de ocupación de terreno, su limitada potencia de fuego para enfrentarse a resistencias decididas y sus problemas para combatir en terrenos difíciles o bien fortificados. Como consecuencia de estas experiencias, la composición y los medios de la División Panzer se fueron modificando continuamente. Todavía en 1940 existían varias ‘versiones’ del concepto, como las ‘Divisiones Ligeras’ (leichte divisionen), que eran antiguas Divisiones de Caballería a las que se dotó de vehículos de motor. Mientras que las Divisiones Panzer se organizaban alrededor de una Brigada de Carros y otra de Infantería Motorizada, las ‘Divisiones Ligeras’ lo hacían sobre un Regimiento de Carros y una Brigada de Infantería Motorizada, es decir, contaban con un número algo menor de carros.

Imitaciones de carros alemanes, hechos sobre vehículos civiles, en un ejercicio en 1931. La prohibición de tener carros de combate no impidió a los alemanes experimentar sus ideas sobre su empleo.

Para ‘unir’ las piezas del ‘puzzle interarmas’ de la División Panzer, y de su empleo en la profundidad del despliegue enemigo, el Ejército alemán desarrolló y e hizo un uso intensivo de las comunicaciones radio. La radio, inventada a principios de siglo, permitió a las unidades alemanas comunicarse entre ellas y con sus escalones superiores y subordinados, y, a las de carros, operar como unidad, enlazar con la aviación para coordinar el apoyo aéreo e informar a los escalones superiores de los movimientos, hallazgos y necesidades de las unidades de forma muy rápida. Estas características permitieron también modificar la doctrina aplicable, escapando de la ‘esclavitud’ de las unidades de maniobra con respecto a los rígidos planes de fuegos de la Artillería.

La radio ‘flexibilizó’ la maniobra y permitió aprovechar mejor la iniciativa del subordinado. No es sorprendente que uno de los más destacados jefes de unidades acorazadas alemanas, el General Guderian, fuese un Oficial de Transmisiones. Los alemanes identificaron como uno de los problemas inherentes al uso de la radio la necesidad de priorizar los mensajes: el número de mallas de radio que podían constituirse era limitado, mientras que el volumen de información a intercambiar crecía incesablemente. Para los alemanes, los encargados de las radios no eran simples operadores: debían ser capaces de priorizar los mensajes a enviar, para lo que necesitaban un elevado nivel de instrucción y un completo conocimiento de la situación.

La idea básica alemana era reducir la dependencia logística de sus Divisiones Acorazadas, de forma que pudiesen operar muy profundamente en la retaguardia enemiga, sin depender de la existencia de vías de comunicación, y compensando mediante movilidad y fuego aéreo la falta de Artillería de Campaña. Las memorias de Von Manstein (‘Victorias perdidas’) citan constantemente la necesidad de ‘libertad operacional’ para las Divisiones Acorazadas y Mecanizadas. Una consecuencia adicional es que el terreno, en este tipo de doctrinas, tiene un valor relativo: es mucho más importante conservar la ‘libertad operacional’ que verse fijado al terreno frente a un enemigo que superaba numéricamente a la Wehrmacht en todo tipo de medios humanos y materiales

Carlos Javier Frías es Coronel Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, con sede en Cartagena, España.