Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: la Fuerza Aérea norteamericana

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El Ejército norteamericano organizó el U.S. Army Aerial Service (USAAS) en 1918, como un elemento surgido de su Arma de Transmisiones. En 1920 se le concedió legalmente el carácter de ‘Arma de Combate’, pese a lo cual, siguió manteniendo el nombre de ‘Servicio’ (en la terminología militar norteamericana, los ‘Servicios’ eran organizaciones auxiliares, no de combate). Hasta ese año se nutría de personal de otras Armas, y desde entonces empezó a recibir personal propio o se asignó permanentemente al USAAS al personal destinado en él. La Armada mantenía su propio Cuerpo de Aviación. Hasta bien entrados los años 20, el papel que tanto la Armada como el Ejército concedían a su elemento aéreo era puramente auxiliar.

Como sus contemporáneos, el USAAS (y su homólogo en la Armada) no escaparon a la lucha doctrinal entre los defensores del papel de la Fuerza Aérea como apoyo a las fuerzas de superficie y los del ‘Poder Aéreo Estratégico’. Puesto que la jefatura del Army y de la Navy estaba ocupada por antiguos combatientes de la PGM, ambas instituciones se decantaron claramente por la primera de las opciones. Así, en 1928, el Estado Mayor del Ejército todavía priorizaba la adquisición de aviones de reconocimiento y observación (empleados fundamentalmente como elementos de corrección del tiro de Artillería, a imagen de los franceses - principal fuente de inspiración doctrinal del U.S. Army - pero también para descubrir posibles elementos adversarios en los grandes espacios del Medio Oeste del país) y de cazas para proteger a las fuerzas terrestres, sobre la compra de aviones de bombardeo.

En  1925, en caso de movilización, el Army contemplaba asignar a cada Gran Unidad Ejército (de las que se esperaba organizar seis) un Ala (Wing), compuesta de cuatro Grupos (Groups), dos de ataque, uno de caza y uno de observación. Cada Grupo se componía de dos o más Escuadrones (Squadrons) con un número variable de aviones, desde unos veinte hasta cincuenta. Cada Cuerpo de Ejército y cada División recibirían un Escuadrón de Observación propio, y la Jefatura de la Fuerza tendría una unidad mixta de caza y observación. Estas unidades aéreas estarían directamente subordinadas a la correspondiente unidad terrestre.

Sin embargo, en la realidad, el Servicio solo disponía de un Ala permanente, y siete Grupos con 32 Escuadrones. Un programa de expansión aprobado en 1926 organizó nueve Grupos más, con un objetivo total de 63 Escuadrones, que nunca se llegó a alcanzar, mientras que los existentes eran muy deficitarios en aeronaves y personal. Todavía en 1933 solo existían 50 Escuadrones (21 de caza, 13 de observación, 12 de bombardeo y 4 de ataque a tierra), frecuentemente mandados por Tenientes en lugar de su mando teórico de Comandante.

Pese al enfoque oficial hacia un papel auxiliar de la Aviación, apareció muy pronto en el USAAS una fuerte corriente partidaria de adoptar una doctrina de ‘Poder Aéreo Estratégico’. Su figura más destacada fue el General William ‘Billy’ Mitchell, principal impulsor de la creación de la USAF, y un destacado divulgador (más que creador) de las teorías del ‘Poder Aéreo Estratégico’. Mitchell, seguidor y amigo del general británico Hugh Trenchard, batalló tenazmente por la creación de una Fuerza Aérea independiente, claramente orientada hacia el uso independiente y ofensivo del Poder Aéreo. Mitchell pensaba que la Aviación representaba una revolución militar, cuya principal utilidad era la de ser empleada de forma ofensiva para ganar el dominio del espacio aéreo, con el fin de atacar centros de población enemigos e industrias clave. De hecho, pensaba que una Fuerza Aérea independiente sería capaz de vencer por sí sola en cualquier conflicto.

El primer objetivo de Mitchell fue demostrar la vulnerabilidad de los grandes acorazados frente a los bombarderos. Para ello, en 1921 obtuvo permiso para bombardear a título de experimento el acorazado ‘Ostfriesland’ (incautado a la Marina alemana tras el armisticio). El rápido hundimiento del acorazado alemán, junto con la proeza de Lindbergh en 1927 al cruzar el Atlántico, tuvieron un gran impacto en el público norteamericano, popularizando la Aviación.

No obstante, la pugna de Mitchell con la Armada (Mitchell quería suprimir los acorazados, por anticuados, y confiar la defensa de las costas a una nueva Fuerza Aérea independiente), le costó un Consejo de Guerra por insubordinación, pero también dejó aparte al Ejército de Tierra, que no se sintió tan atacado como la Armada. En consecuencia, en términos de doctrina y de organización, el Cuerpo Aéreo del Ejército de los Estados Unidos (U.S. Army Air Corps o USAAC – nuevo nombre del USAAS desde 1926), siguió siendo un elemento auxiliar y relativamente marginado dentro de la estructura del Ejército. No obstante, las ideas de Mitchell seguían vigentes en el profesorado y los alumnos de la Air Corps Tactical School (ACTS).

En 1935, se creó el Cuartel General de la Fuerza Aérea (General Headquarters Air Force), como elemento de mando de las unidades aéreas, pasando la jefatura del USAAC a quedar como un mando institucional y de organización, pero sin autoridad sobre el empleo de las unidades aéreas. La idea de este GHQ Air Force era la de centralizar el mando de las unidades aéreas, dejando bajo la autoridad de los jefes de las unidades terrestres únicamente a los Escuadrones de Observación.

Sin embargo, esta duplicidad de cadenas de mando, en la que la doctrina, la logística, el adiestramiento y el desarrollo de nuevos modelos lo hacía el USAAC, mientras que el mando táctico era responsabilidad del GHQ Air Force, dio lugar a no pocos problemas: los tipos de aviones favorecidos por el USAAC no siempre eran los que pedía el GHQ, ni las prioridades en el adiestramiento o la entrada en servicio se hacían de modo acordado. En realidad, estas disfunciones venían de la tensión entre el USAAC – mandado por el General Patrick, partidario del ‘papel auxiliar’ de la Aviación con respecto a las fuerzas de superficie – y el GHQ, reducto de los defensores del ‘Poder Aéreo Estratégico’.

Los defensores del ‘Poder Aéreo Estratégico’ consiguieron una victoria aparentemente menor, pero de grandes consecuencias posteriores, cuando, en 1931 y en el marco de las penurias económicas de la posguerra, la Armada presionó para que el Ejército de Tierra asumiera en exclusiva la defensa de costas en el territorio continental de Estados Unidos. El Ejército de Tierra, a su vez, asignó esta tarea al USAAC. El cumplimiento de esta misión implicaba disponer de bombardeos de largo alcance, capaces de localizar a una posible flota enemiga en alta mar, y destruirla antes de que alcanzase las costas norteamericanas. Esta misión fue el origen de la fuerza de bombarderos norteamericana, que se emplearía contundentemente contra Alemania y Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Las sucesivas publicaciones doctrinales norteamericanas previas a la Segunda Guerra Mundial, fueron un compromiso entre los dos enfoques de empleo de las Fuerzas Aéreas. Sin embargo, los partidarios del ‘Poder Aéreo Estratégico’ fueron ganado terreno progresivamente, reconociéndose cada vez más la posibilidad de que las Fuerzas Aéreas ejecutasen operaciones ‘independientes’ de las fuerzas de superficie.

Hasta 1939, los defensores del ‘Poder Aéreo Estratégico’ continuaron ganando influencia, por lo que el USAAC se centró en desarrollar procedimientos de bombardeo estratégico, y conseguir aeronaves aptas para este papel. La cooperación con las Fuerzas Terrestres recibió una atención muy escasa.

Carlos Javier Frías es Coronel Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, con sede en Cartagena, España.