Evolución de la doctrina militar en la Segunda Guerra Mundial: El “corte de hoz” de Manstein (2)

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Por otra parte, las fuerzas francesas encargadas de la operación de retardo se componían esencialmente de unidades de Caballería a lomo, dotadas de armas ligeras y sin capacidad contracarro. Los carros de la Brigada Ligera Mecanizada de cada DLC (Division Légère de Chevalerie) se repartieron entre sus unidades a lomo, por lo que siempre estaban en inferioridad numérica con respecto a las vanguardias acorazadas alemanas, por lo que su utilidad fue muy reducida. En consecuencia, sus posibilidades de combatir a las formaciones blindadas alemanas eran muy escasas.

Esto implicaba que los franceses no podían retardar el avance alemán, pero también que la Caballería francesa se veía obligada a retirarse inmediatamente ante las vanguardias acorazadas alemanas, siendo incapaz de averiguar qué entidad de fuerzas había detrás de esas vanguardias: la Caballería francesa era incapaz de cumplir las misiones de información y de retardo que se le asignaban, de forma que el mando francés carecía de información fiable sobre lo que acontecía en las Ardenas, fuera del dato de que unidades de blindados alemanas (de entidad desconocida) avanzaban por el bosque. En cualquier caso, una información aparentemente mucho menos relevante que los avances del potente ataque del Grupo de Ejércitos B en el Este de Bélgica.

Las unidades francesas en el sector de las Ardenas pertenecían al 2º Ejército y al 9º. Justo en el punto de confluencia entre ambas grandes unidades se produjo el ataque de la 1ª División Panzer, que se vio muy beneficiado por la falta de coordinación de la acción defensiva entre esas dos Grandes Unidades: inicialmente, el 2º Ejército (cuya ala izquierda guarnecía la 5ª División Ligera de Caballería) se retiró más rápido que el 9º, dejando descubierta el ala derecha de esa Gran Unidad, lo que permitió a los alemanes moverse sin oposición desde el Sur y ocupar el puente clave de Mouzaive (sobre el río Semois), en la retaguardia del 9º Ejército, al anochecer  del 11 de mayo. Este Ejército, ante la presencia del enemigo en su retaguardia, inició un rápido repliegue que dejó descubierta a su vez el ala izquierda del 2º Ejército, forzándolo a retirarse apresuradamente… Las débiles penetraciones alemanas en la retaguardia francesa tuvieron el efecto de generar el pánico profetizado por los defensores de la “guerra de movimiento”.

En el avance del Panzergruppe por las Ardenas, la velocidad era el elemento fundamental. Como se ha citado, para el éxito del plan alemán, era preciso que el Panzergruppe alcanzase el Mosa lo antes posible, pero, además, que llegase completamente repostado y listo para tomar al asalto las defensas aliadas y, posteriormente, estar en condiciones de penetrar trescientos kilómetros en la retaguardia aliada. Para ello, las Divisiones Panzer idearon un ingenioso sistema de repostaje en el que, en puntos acordados situados a lo largo de las carreteras, los vehículos intercambiaban petacas de combustible vacías por otras llenas, sin detenerse, de forma que sus depósitos siempre se encontraron llenos a lo largo de la progresión por las Ardenas. Para conseguir avanzar a la máxima velocidad, las tripulaciones de los vehículos alemanes fueron provistas de Pervitín, un poderoso excitante, que permitía reducir las necesidades de sueño. Además de ello, las tripulaciones de los vehículos eran reemplazadas cuando las vencía el agotamiento, mediante tripulaciones completas que eran transportadas en camiones en los que podían dormir hasta que llegaba el momento de relevar a los combatientes. El efecto de estas medidas fue que las Divisiones Panzer avanzaron sin detenerse, ni de día, ni de noche. Esta forma de combatir sin solución de continuidad agotó a los defensores franceses y belgas, que no habían previsto una acción de retardo continua durante tres días sin reposo ninguno.

El avance alemán en las Ardenas no podía ocultarse completamente al mando aliado. Sin embargo, la escasa resistencia de la Caballería francesa y belga (que se retiraba sistemáticamente cuando los carros alemanes rebasan sus posiciones sin intentar tomarlas) no permitía a los jefes aliados hacerse una idea clara de la entidad de la fuerza alemana atacante. Solo se sabía que estaba compuesta por unidades acorazadas. Por otra parte, las acciones de reconocimiento aéreo francesas fueron poco eficaces: la Luftwaffe mantenía patrullas de cazas permanentemente sobre la zona, por lo que los reconocimientos aéreos solo podían hacerse en horas nocturnas. Y, pese a la orden de marchar con las luces apagadas, la mala calidad de las carreteras hizo que muchas unidades alemanas desobedecieran esa orden, por lo que las carreteras de las Ardenas mostraban interminables columnas de luces en la oscuridad… Sin embargo, las acciones de reconocimiento francesas se hacían con aviones aislados, y siempre acosados por la caza alemana, por lo que los informes de los pilotos franceses sobre la presencia de una masa tal de vehículos en las carreteras de las Ardenas no podían ser corroborados por otras fuentes y, por ello, no se tuvieron en cuenta, y se atribuyeron al “estrés” de los pilotos.

Es importante tener en cuenta que un “plan de decepción” (un “plan de decepción” es una – mala - traducción del término inglés “Deception Plan” o “plan de engaño”: una acción deliberada que pretende ocultar al enemigo la actuación real de las fuerzas propias, haciéndole creer que es otra distinta) funcionará tanto mejor cuanto el enemigo esté más dispuesto a creer la añagaza presentada: hay que hacer creer al enemigo precisamente lo que “quiere” creer. En este sentido, el “plan de decepción” alemán se ajustaba extraordinariamente bien a lo que el mando aliado esperaba: una repetición del “Plan Schlieffen”. Y, por este motivo, los franceses eran muy reacios a tomar en consideración las informaciones que iban en contra de esa idea preconcebida. Todavía el día 13 de mayo, cuando los primeros elementos de la 1ª División Panzer ya habían establecido una cabeza de puente tras la barrera del Mosa, en Sedán, el parte diario del alto mando aliado enviado a los gobiernos francés y británico reflejaba que “todavía no se puede saber dónde está el esfuerzo principal enemigo”.

Carlos Javier Frías es Coronel Jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea 73, con sede en Cartagena, España.