Ertzaintza, periciales y autoadoctrinamiento

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Análisis GESI, 7/2017

Resumen: El estudio de las circunstancias de los distintos operativos policiales realizados puede resultar muy didáctico, pues ayuda en la comprensión del fenómeno de la radicalización y la constitución de redes.

En el mes de diciembre, dos sujetos fueron condenados por la Audiencia Nacional por delito de autoadoctrinamiento. La elaboración de periciales que hagan de los hechos probados  pruebas que pueda el juzgador valorar de manera adecuada es esencial tal y como demuestran las sentencia 18/2016 y 38/2016.

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El 30 de Noviembre de 2016 la sección tercera de la sala penal de la Audiencia Nacional, condeno en sentencia  18/2016  a un sujeto marroquí de nombre Mohamed, de 24 años de edad , sin antecedentes penales y detenido en Renteria (Guipúzcoa) el día 5 de abril del 2015 por un delito consumado de autoadoctrinamiento con finalidad terrorista.

El 7 de noviembre de 2015, la sección segunda la sala penal de la Audiencia Nacional, condeno en sentencia 38/2016 a un sujeto argelino que responde al nombre de Ahmed, de 31 años, sin antecedentes penales y detenido en Bilbao el 22 de julio de 2016 como responsable de un delito de autoadoctrinamiento  de carácter terrorista. Tanto Ahmed como Mohamed fueron detenidos tras una investigación de la Oficina Central de Inteligencia de la Ertzaintza.  En ambos casos, se aplica la pena contemplada en el punto primero del articulo 575 en relación a su punto segundo en tanto en cuanto a que “Con la misma pena se castigará a quien, con la misma finalidad de capacitarse para cometer alguno de los delitos tipificados en este Capítulo, lleve a cabo por sí mismo cualquiera de las actividades previstas en el apartado anterior. Se entenderá que comete este delito quien, con tal finalidad, acceda de manera habitual a uno o varios servicios de comunicación accesibles al público en línea o contenidos accesibles a través de internet o de un servicio de comunicaciones electrónicas cuyos contenidos estén dirigidos o resulten idóneos para incitar a la incorporación a una organización o grupo terrorista, o a colaborar con cualquiera de ellos o en sus fines. Los hechos se entenderán cometidos en España cuando se acceda a los contenidos desde el territorio español. Asimismo se entenderá que comete este delito quien, con la misma finalidad, adquiera o tenga en su poder documentos que estén dirigidos o, por su contenido, resulten idóneos para incitar a la incorporación a una organización o grupo terrorista o a colaborar con cualquiera de ellos o en sus fines.”

Ambas sentencias  toman como prueba  las periciales efectuadas por la Ertzaintza.  Además de guardar material visual con el que el engendro califal  adoctrina a sus miembros, en ambos casos su actividad en Facebook refleja  el acceso, consumo y difusión habitual de ese material. Tanto en un caso como en otro,  los ahora sentenciados negaron los hechos. En el caso de Ahmed “desconociendo quien pudiera haber suplantado su personalidad en Facebook”, incluso “desconociendo porque estaban las fotos en su teléfono” y en el caso de Mohamed asegurando que tiene su “Facebook abierto en el móvil y que en el trabajo lo deja en cualquier sitio y lo cogen otros chavales”, no siendo el “adivino para saber que personas entran en su cuenta” Pese a negar la autoría de la actividad de sus perfiles, su actividad en la red quedan catalogados como hechos probados. 

La situación y circunstancias de los sentenciados en distintos procedimientos varían sustancialmente. Mohamed, pasaba horas en casa consumiendo propaganda yihadista, vivía  con su pareja vasca  y trabajo durante apenas unos meses como peluquero. Ahmed, comenzó su proceso de radicalización con la asistencia a la conocida  Mezquita Attawhid  de Baracaldo donde coincidió  con Redouan Bensbibh quien más tarde viajaría a Siria. Ahmed se reunía con  jóvenes musulmanes  en la Plaza bilbaína de Corazón de Maria para lo cual los asistentes tomaban algunas medidas de seguridad donde además  Ahmed  tenía siempre la voz cantante. Ya en 2013 fue identificado por su proselitismo radical en coincidencia con el imam palestino Ibrahim Mohamed Hijjo  que por aquel entonces dirigía los rezos en Attawhid. Ahmed realizaba consultas a Ibrahim de forma asidua asistiendo a las reuniones privadas organizadas por este. A ello habría que sumar otros elementos periféricos que hacían sospechar de la conducta del acusado y ahora sentenciado como  es  un extraño viaje efectuado a Níger, según él, con la intención de vender un coche. Al igual que Redouan, a Ahmed no se le conocía oficio alguno obteniendo como únicos ingresos las ayudas por mas de 800 euros otorgados por el Gobierno Vasco.

Ese acceso y difusión continuada  del material “made in Daesh”, es lo que demostraría según los peritos que “Ahmed ha asumido los postulados del grupo Estado Islámico, realizando actividades proselitistas a favor de ese grupo” pues “su actividad en Internet refleja un pensamiento que no surge de una manera espontánea si no que parece obedecer a un ingeniería social  cuya línea argumental  se observa también en revistas como Inspire2 o Dabiq3, donde a su vez se ha vertido la ideología de pensadores como Osama Bin Laden, Mustapha Setmarian etc.” Según la sentencia, todas esas ideologías de estos “pensadores”, se habría concretado  “en un programa de adoctrinamiento que, a través de sucesivas etapas, pretende desarrollar en los jóvenes musulmanes un estado mental que finalmente les conduzca a la única salida que es la del activismo militante.” Este estado mental seria según la pericial el de Ahmed, “sobre quien han operado todos estos condicionantes ideológicos, por medio de un programa en cuatro etapas que puede observarse a través de las publicaciones de AQ y del EI". Es decir, la radicalización es un proceso de asunción doctrinal que se realiza dentro de un programa de adoctrinamiento diseñado por las matrices terrorista.

En el caso de Mohamed, este fue accediendo”a través de de Internet al contenido de estas paginas de contenido yihadista radical violento difusoras de los fines del Estado Islámico”, las cuales “iba guardando y publicando en su muro sin ningún tipo de restricción de privacidad y de modo habitual o guardando para si en la memoria de su teléfono móvil.” Según la sentencia la mera lectura  de los mensajes  recopilados por la Ertzaintza acreditaría “no solo la radicalidad de los mismos, sino, su veloz adoctrinamiento y asunción de los principios y valores del yihadismo radical”. Según las declaraciones en sesión plenaria de los agentes adscritos a la  OCI, estos constataron  “un proceso muy, muy rápido de radicalización, lo cual les alarmo” pues “esta persona  ha pasado en muy poco tiempo todo el proceso de radicalización”. Según la pericial, los mensajes guardados y emitidos en Facebook por Mohamed, lo situaría “en la cuarta fase de su propio adoctrinamiento obtenido mediante el enbebimiento de de cuanto ha buscado y obtenido en Internet.” Todo ello según el “proceso de adoctrinamiento a través de las redes diseñado por el Estado Islámico” el cual habría acomodado a sus estrategias los principios promulgados por Osama Ben Laden y Mustahpa Setmarian con un programa de adoctrinamiento “que desarrolla en los jóvenes musulmanes un estado mental que los avoca el activismo militante”. La sentencia considerara probado este estado mental pues además de haber asumido plenamente los postulados y fines del Daesh, colaboraría de forma activa “en la difusión  de sus actividades, fines y doctrinas, en un estadio limite con el delito de colaboración con organización terrorista, o incluso, con el delito de pertenencia a la misma”.

Y es que pese lo difuso que pueda parece la probatoria de ese programa de adoctrinamiento en su vertiente de autoadoctrinamiento o adoctrinamiento pasivo, lo cierto es que según señala la sentencia de Mohamed el delito menor de enaltecimiento terrorista quedaría absorbido por el de autodoctrinamiento  al incluir el relato de los hechos la relación del 1) contenido de los mensajes 2)el ritmo creciente de la presencia en la red de los mismos 3) la radicalidad exponencialmente expuesta en ellos 4) la posesión personal y acceso directo de documentos de contenido radical 5) la asunción de ideales y fines cercano al delito de pertenencia 6) una voluntad dirigida al autoadoctrinamiento y 7) el hecho de que el material fuese descargado de paginas marginales, ilegales y de difícil acceso.

De acuerdo las periciales, el  proceso de radicalización yihadista es la asunción gradual de la doctrina yihadista tan ampliamente diseminada por Internet. Un proceso evolutivo y dinámico que consta de distintos estadios o fases de asunción doctrinal. Para la elaboración de las periciales entregadas a la Audiencia Nacional, la Oficina Central de Inteligencia  decidió dividir el proceso de adoctrinamiento diseñado por el Estado en cuatro fases, victimismo, culpabilización,  solución y activismo. A esas cuatro fases, los agentes han vinculado distintas publicaciones y consumo de propaganda realizados por los detenidos ordenándolos  de manera temporal pudiendo el juzgador observar el transito de los detenidos por las distintas  fases de radicalización en el marco del proceso de adoctrinamiento diseñado por el Daesh. Existen otros modelos para visualizar lo que en el mundo anglosajón llaman “jihadization”, pero el modelo que se presenta a continuación elaborado por los peritos de la OCI ilustra de manera eficaz  de cara al juzgador el autoadoctrinamiento de los sujetos ahora sentenciados facilitando la valoración de la prueba de los hechos probados.

 

Primera Etapa: Victimismo

En la primera etapa denominada como “victimismo”, donde “El musulman es una victima”.El diagnostico presente es profundamente negativo. La umma (comunidad musulmana) está dividida en estados ficticios, gobernados por déspotas y corruptos. A esta división, se le suman guerras y conflictos en diferentes partes del mundo musulmán. Las condiciones de vida de la comunidad musulmana, la opresión y la división que le afligen son culpa, no sólo de los gobernantes déspotas y corruptos apoyados por Occidente, sino también de un plan global contra el Islam, auspiciado por las fuerzas del mal, los judíos, los chiitas y los cruzados. La conspiración ha avanzado tanto que ha llevado a una situación similar a la pre-islámica: división, barbarie e idolatría. Esto no siempre ha sido así, pues ha existido una época dorada, donde la umma era gobernada por la ley de Dios. La retórica es particularmente perturbadora, pues a las continuas referencias a los agravios y humillaciones, reales o imaginarios, del presente, le siguen las alusiones a acontecimientos dolorosos, históricos y legendarios de profunda carga emocional.

En esta primera etapa, tal y como mencionan las sentencias se pretendería “gestar en el mundo musulmán la idea de que toda la umma es victima de las acciones que ejerce Occidente.Para ello diunden de orma incesante imágenes de musulmanes muertos”, así “hasta conseguir que el receptor asuma las penurias de etsas personas como si se las inligieran a alguien de su familia”. En esta primera etapa, lo esencial es la búsqueda y recopilación de todos aquellos elementos que incidan en la condición del musulmán como victima, de manera que vayan gestándose en el adoctrinado  motivaciones de carácter prosocial,  uno de los elementos destacables del proceso de radicalización. El sujeto siente y padece los males que aquejan a la umma, su comunidad de referencia. La acentuación de esta sensibilidad genera un sentimiento de solidaridad, que deviene en una militancia comprometida, donde las motivaciones de carácter prosocial constituyen la base de una desindividualización personal aguda. Mohamed publicaba habitualmente fotos de niños muertos y la situación de persecución sufrida por los musulmanes en Birmania o imágenes de Palestina, “los míos nadie les llora. Los míos no son noticia. Los míos son los Palestinos” o “lo siento, parece que a nadie le importó lo que nos está pasando”. El propio Ahmed, equipararía esta situación a la de Euskadi al mostrar en su smartphone “unas pintadas islamófobas que suelen aparecer esporádicamente tras los atentados”. Cabe recordar, que Ahmed era receptor de distintas ayudas sociales por parte del Gobierno Vasco, hecho que da cuenta del victimismo y el desdibujamiento de la realidad y  cierre cognitivo  que acompaña a los procesos de radicalización.

 

Segunda Etapa: Culpabilización

Esta situación de la Umma se debe principalmente a una conspiración contra el Islam.  A los elementos escatológicos se le suman diversas y delirantes teorías de la conspiración. Según la pericial “los culpables de estos males serian por un lado el Occidente opresor y esclavista, que mantiene relaciones con sus enemigos seculares, los chiitas y, por otra parte, los gobiernos de los países del golfo pérsico”.  Parte de la culpa es también de la propia umma, al haberse alejado del islam, siendo el  alejamiento de algunos  irreversible, pudiendo ser considerados como apóstatas y es que es esencial que la culpabilizacion genera la deshumanización de la futura víctima de la acción terrorista, que se le atribuya la culpa de la agresión al propio agredido y que justificación de la agresión se realice bajo principios de orden moral superior, la yihad como deber.

En el caso de Mohamed, el propia sujeto publico en su muro de Facebook, ante las imágenes de la fase de “victimismo” que “El silencio también es un crimen de guerra” o “el profeta de Allah dice que quien no se preocupa por la situación de los musulmanes no es musulman”, “el que quiera saber quienes son los malditos chiyis” o  en referencia a Rusia y a Francia “Los que matan a los niños por ser musulmanes y los que quiere terminar con la religión verdadera”.

Tercera Etapa: Solución

Esta etapa es la búsqueda de la propia identidad estando ya contaminada  por los condicionantes establecidos por la narrativa de la propaganda yihadista. La pericial incluye la siguiente pregunta, que resume de manera simple el sentido de esta etapa, “¿Soy buen musulman?” o “¿Qué debo hacer?”. En esta etapa se da un salto cualitativo en la agresividad de los comentarios de los sujetos, pues la gestación del sustrato ideológico de las anteriores etapas genera un sentimiento de culpa y frustración que conducen a los sujetos   a “tomar partido”. De la inicial afinidad ideológica hacia una determinada causa se pasa a la empatía con idearios radicales y extremistas avanzando por la asimilación ideológica que es lo que catapultara al sujeto a la cuarta fase de racionalización instrumental de la violencia. El propio Mohamed publicara en su muro “como torturan a los musulmanes sunís… y luego les llaman terroristas..les hacen serlo”. La violencia terrorista es percibida como la respuesta del mundo musulmán a la continua agresión  contra el Islam el cual es percibido como verdadero terrorismo  “este es el terrorismo de verdad por la mayoría de los países del mundo” o “ ¿este es el terrorismo con él quiere acabar Rusia?”. Es en esta etapa cuando en algunos casos puede sobrevenir el llamado subidón identitario o la radicalización puede generar problemas y conflictos en el entorno inmediato, los llamados problemas asociados a la mutación.

 

Cuarta Etapa: Activismo

En esta etapa,  la percepción de la violencia terrorista como respuesta del mundo musulmán se le suma su justificación e identificación con la matriz terrorista. Tal y como se expone en el informe pericial referente a Ahmed, durante esta etapa el sujeto “a hecho suyo el problema, a tomar como enemigos a los que le han propuesto y a aceptar que la única solución pasa por seguir las directrices del EI o de AQ”. El propio Ahmed defenderá como cosa propia  al engendro califal del Daesh al asegurar que “todo lo que digáis o analizáis sobre el Estado Islámico es mentira porque todos los sunnies del mundo nos quieres y nos apoyan, y vamos a abrir un frente contra Israel también y si Dios quiere van a venir ejercitos-muyahidin-fieles luchadores que esperen la guerra contra Israel, y vamos a derrotar a Estados Unidos y Israel y sus chivatos si Dios quiere”. El cálculo de las posibilidades de aquellos que luchan bajo el estandarte de la yihad suele tender a desdibujarse a favor propio al caer habitualmente los que se encuentran en esta fase en un optimismo exacerbado. A la imagen de invencibilidad se le suman fantasías de futuras conquistas. En el caso de Mohamed, la pericial viene acompañada   de un matiz que resulta interesante reseñar. Al material consumido y distribuido incluye “algunos videos de preparación para la muerte heroica”, “Que Allah me dé una buena muerte”, “Nuestro Profeta, la paz sea con El, ha dicho: Cada sirviente renace como ha muerto”. Un mes más tarde, Mohamed publicaría en Facebook una fotografía suya donde se le ve empuñando un arma corta, con el rostro tapado  y con el siguiente comentario: “Dios es grande, los traidores y los infieles se van a enterar. Dios nos va a hacer ganar la guerra contra los kuffar”.

Desde la irrupción del Daesh, se han realizado en Euskadi distintas operaciones antiterroristas. Las dos únicas efectuadas por la Ertzaintza han concluido con éxito al  haber sido condenados ambos sujetos a distintas penas de prisión y este éxito se debe a las periciales entregadas por la Oficina Central de Inteligencia de la que se incluye en este trabajo algunos retazos. Periciales que han hecho de los hechos probados, pruebas suficientes para la condena de ambos sujetos. No obstante, la gran mayoría de las operaciones antiterroristas desarrolladas en Euskadi han sido realizadas por la Guardia Civil y por el Cuerpo Nacional de Policía y lo han sido, al igual que las dos anteriores, en el marco de investigaciones complejas de enorme dificultad jurídica a pesar del cambio en el código penal.

Pese al abundante uso que de Internet y las redes sociales  hacen los individuos vinculados al yihadismo, la situación requiere de tal y como señala la memoria elevada de la Fiscalía General del Estado este año, no solo  la adopción de medidas de observación de comunicaciones, sino la profundización en la obtención de indicios a través de diferentes medios de prueba de naturaleza personal, desde testigos protegidos, a confidentes, coimputados, infiltrados o agentes encubiertos. Cabe recordar que  según el estudio presentado por el Real Instituto Elcano y elaborado por Reinares y Garcia Calvo sobre el Estado Islámico en España, la radicalización de los sujetos detenidos en relación al terrorismo salafoyihadista desde la irrupción del Daesh se desarrolló sobre todo en entornos mixtos, que combinan ámbitos offline y online. El número de individuos radicalizados solo offline es marcadamente superior al de los radicalizados únicamente online. No todos los sujetos en proceso de radicalización o ya radicalizados y que realizan algunas de las actividades catalogadas como terroristas hacen uso de Facebook.

En Euskadi, coinciden tres fuerzas policiales con competencia en materia antiterrorista, luego parece razonable pensar, que es necesaria la articulación de un marco institucional de relación entre las unidades de información de estos tres cuerpos sin que tenga que acudirse a redes informales de cuadros medios. A la integración plena de   la Ertzaintza en el CITCO, debe de unírsele su acceso al SICOA al tiempo que deviene en vital establecer un clima de cooperación  que redunde en beneficio de la lucha contra yihadista sin que otra serie de consideraciones afecten a la lucha antiyihadista. Debe tenerse presente que si en algo coinciden los integrantes de las distintas fuerzas policiales es su compromiso en la lucha contra la yihad.

Román Echániz es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Experto profesional en Seguridad Ciudadana, Investigación y Prevención de la Criminalidad , en Civilización, Historia y Religión Islámica.

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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