Entorno Operativo Futuro, o por qué el ejército tiene que mirar Netflix

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Meditar sobre el mañana ha sido siempre una actividad humana que, en estos tiempos de intercambio global, hiperconectividad y aceleración de los procesos, se ha convertido en una tarea vital para las organizaciones. El futuro profundo, ése que se mueve en torno al horizonte temporal de los próximos 15-30 años, supone un reto para todas, también para las militares. El Mad Scientist Laboratory del TRADOC estadounidense muestra su trabajo de reflexión acerca de ese entorno.

Este peculiar laboratorio de puertas abiertas enseña el debate suscitado en la comunidad estratégica norteamericana. El interesante proyecto, ya apasionante por su propia naturaleza, se desarrolla en estrecha relación con el Center for Security Studies de la Georgetown University y en un ambiente colaborativo impulsado desde la plataforma web del mismo nombre. Este mercado de ideas sobre el futuro de la sociedad, el ejército y el conflicto, como expresamente se define, ofrece en abierto las conferencias y eventos, así como un blog colaborativo con entradas muy sugerentes intelectualmente, que enriquecen todo este proceso acerca del EOF 2035-2050. Algo que sin duda es verdadero food for thought para los analistas implicados en el análisis estratégico y la prospectiva. La idea-fuerza que enmarca el EOF es que las tendencias globales y la situación geopolítica resultante provocarán cambios profundos en las características de la guerra.

Hay además un elemento interesante que sale a relucir en distintos artículos: la convivencia de visiones distintas dentro de la cultura organizacional militar estadounidense. Esta fricción se aprecia por aquellas entradas que tratan de resaltar la importancia de este ejercicio intelectual y la necesidad que representa para las organizaciones militares, las cuales pueden tener particulares reticencias a procesos de cambio. Hay que convencer también a los propios. El Coronel del US Army, Nick Marsella, explica cómo estos trabajos contribuyen a dar respuesta a cuatro aspectos fundamentales:

Además, Marsella sintetiza cómo el trabajo sobre el futuro profundo, aunque incremente la incertidumbre y sea a menudo especulativo, “it informs leaders on where to invest resources for research and development of ideas and technologies – which in turn – helps shape the exploitation of future opportunities”. Por otro lado, esta reflexión no está libre de disonancias cognitivas, sesgos organizacionales, carencias analíticas u omisiones en el estudio, pero, precisamente por estas razones, resulta esencial construir capacidades dedicadas a este propósito en el seno de la organización.

El objetivo último es adoptar el modelo Netflix, una sugestiva metáfora que ilustra cómo la organización no sólo ha de adaptarse al futuro, sino que ha de ser capaz de influir en el mismo; no hay que adaptarse a la revolución digital, sino que hay que crear un nuevo modelo de negocio que transforme los modos de consumo. Netflix vs. Kodak. Es decir, no se trata de aventurar el futuro, como ya se ha señalado en alguna ocasión, sino que el ejército ha de poner en marcha un procedimiento de escaneo y filtro que revise constantemente los nuevos desarrollos (observar las tendencias y su evolución) que puedan afectar al entorno operativo futuro. De esta manera se podrán desarrollar capacidades y aumentar la resiliencia frente a las sorpresas estratégicas. En definitiva, se pretende influir en el futuro desde el presente.

Bajo estos principios, este mercado de ideas al aire libre que es el blog Mad Scientists Laboratory ofrece algunas de las lecciones aprendidas de la evaluación del entorno operativo, comentarios personales sobre conferencias o entrevistas con especialistas, discusiones sobre ideas aparecidas en otras publicaciones de referencia como War On The Rocks (sobre la prototype warfare) o Small Wars Journal (sobre el hiperactive battlefield), o brillantes píldoras acerca de algunas tendencias, desafíos y retos: los individuos “superempoderados”, el rol del soldado en el campo de batalla futuro, la “batalla por el cerebro” debido a los avances en neurociencia, los desarrollos en robótica y en inteligencia artificial, las implicaciones de los sistemas autónomos y sus amenazas, el futuro del ámbito ciber y multi-dominio, las ciudades inteligentes o la guerra personalizada. Ideas para configurar el debate y permear el futuro.

Sin duda alguna, y más allá del interés de los temas en discusión, el carácter abierto y colaborativo del proyecto, características ya innatas de este tipo de iniciativas en el seno de la comunidad estratégica estadounidense, es su mayor valor añadido y algo que merece ser replicado en los países aliados.

Alberto Bueno es investigador del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Granada y miembro del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI).