El proceso de readaptación de los excombatientes de las FARC en Colombia

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Blog Mosaico

La firma de la Paz en Colombia ha tenido un eco internacional ya que después de 60 años de conflicto entre las Fuerzas del Estado y un grupo de izquierda se ha logrado llegar a la firma del conflicto más largo que haya tenido la historia en este tipo de lucha armada por el poder.

El proceso va caminado lento debido a múltiples factores, políticos, sociales que hacen que la totalidad de los acuerdos no se hayan cumplido; sin embargo, yendo más allá de todo esto que ya conocemos de primera mano por loe medios de comunicación es importante tener en cuenta un tema del cual no se ha hablado mucho y que impacta de manera directa en el proceso como tal pero más en la sociedad que debe recibir a los excombatientes que van a salir a buscar procesos de readaptación y reintegración social

Derivado de esto surge la primera reflexión que debemos hacer y es la relacionada con la sociedad está preparada para recibir y aceptar a los excombatientes en su entorno social, pues resulta que cuando en charlas informales se toca el tema, las personas a las que me he acercado dan un rotundo no, han leído correctamente no desean que los excombatientes hagan parte de su círculo social cercano; es decir, no desean que vivan cerca de ellos, que sus hijos estudien en los mismos colegios y mucho menos que compartan el mismo espacio, esto se debe a que el Gobierno no ha diseñado programas para sensibilizar  a la sociedad colombiana acerca de cómo deben vincularse a la PAZ a través de entender que quienes se desmovilizan y estarán cerca de los estratos más bajos (2, 3) son quienes recibían órdenes no quienes las daban, es una forma errada de entender quiénes van a convivir en los entornos; no pueden enviar a un excombatiente raso a vivir en uno de los barrios más restantes de la ciudad ya que jamás tendrá el poder adquisitivo necesario para hacerlo, es un tema de foco. Ahora bien, esta simplemente es una parte del problema, la sociedad no los acepta y corremos el riesgo de que los rechace por su pasado obligándolos con esto a regresar al Delito; es decir, que sí no preparamos a la sociedad para que los acepte el riesgo de que los grupos al margen de la ley crezcan y el conflicto cambie es muy alto.

Los encargados de contribuir con un adecuado proceso de desactivación del combatiente son aquellos responsables de las áreas de Salud mental; sin embargo, no están preparados para entender la tipología del conflicto, desde mi punto de vista muy personal (soy militar retirado) me permito poner el ejemplo de “quien ha estado en el infierno puede ayudar a salir a otros que quieren regresar”, lo que al explicar en una forma más sencilla consiste en que los Psicólogos, Psiquiatras que deberíamos ya estar trabajando en las fases de terapia cognitiva, psicoanalítica, gestáltica, etc.; en pro de entender varios temas relacionados con el tratamiento de estos nuevos pacientes que requieren de soporte y ayuda especial ya que sus casos son únicos y el enfoque terapéutico deben ser enfocado en esa dirección, por ello debemos empezar por tener en cuenta:

  • La jerga particular del combatiente, empezar a identificar esas palabras claves de comunicación para que durante el ejercicio terapéutico no tengamos que andar preguntando qué significa y de esta manera interrumpamos de manera reiterada los relatos que tanta materia prima nos aportan para entender el estado del paciente.
  • Determinar los factores que hacen que el paciente se ancle al conflicto para poder empezar a realizar las fases de cambio de Conducta y ayudarle así a realizar un mejor proceso de reintegración social.
  • Aprender a escuchar, en ocasiones el profesional de salud mental no le da suficiente crédito a su paciente y al escuchar sus historias personales asume de manera errada que son producto de su imaginación y en muchas de esas historias están arraigados los problemas que no le permiten al excombatiente integrarse de nuevo a la sociedad, podemos escuchar atrocidades, verdades a medias o mentiras; sin embargo, debemos aprender a prestar atención a sus relatos y así mismo establecer técnicas de validación de información a través de las diferentes sesiones de terapia para poder determinar qué es verdad, qué es ficción o definitivamente que es mentira.
  • El tratamiento para estas personas no es el mismo que se la da a una personas con estrés post-traumático; muchos de ellos seguían órdenes directas so pena de ser víctimas de fusilamiento, es por ello que la toma de decisiones no estaba en su potestad y debían realizar acciones, tareas o misiones que pueden ser consideradas aberrantes, por ello la intervención debe estar enfocada a ayudar a entender que sí tenían responsabilidad pero que su grado de acción está sometido al hecho de vivir o morir en otras condiciones.
  • Determinar los factores de hechos de los asesinatos o acciones que cometieron; por ejemplo, no es lo mismo asesinar a una persona a distancia con un fusil, que asesinarlo con un cuchillo a corta distancia o asesinarlo mediante la activación de una bomba; todas estas circunstancias son diferentes y afectan los aspectos psicológicos de manera diferente y única.
  • El tratamiento debe ser diferenciado teniendo en cuenta los perfiles de reclutamiento; es decir, son diferentes aquellos que se fueron por voluntad propia ya que estaban convencidos de su ideología a aquellos que fueron forzados a ir que lo único que ve es que su vida y la de sus seres queridos están amenazados permanentemente. Sus conductas y sus impactos psicológicos son diferentes.

Al revisar estos aspectos nos podemos dar cuenta de dos temas relevantes que no han sido revisados y que ni los medios de comunicación han puesto en la luz pública, y son los relacionados con la falta de Sensibilización de nuestra sociedad y la falta de políticas de salud mental para poder contribuir de manera adecuada y oportuna con la readaptación de los que dejarán las filas de las FARC en el corto plazo. El rechazo hará que el conflicto cambié de manos e ideología pero seguirá afectándonos de la misma manera.

Carlos Roberto Ariza es Licenciado en Psicología, Magíster en Criminología, Consultor en Seguridad Privada.