El Futuro de China y Rusia como Aliados en el Ciberespacio

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Análisis GESI, 2/2019

Resumen: El ciberespacio es el próximo campo que se busca regular internacionalmente. Ante esta situación, China y Rusia han establecido una política concisa sobre la ciberseguridad en sus respectivos Estados, además de trata de extrapolar sus planteamientos a Naciones Unidas a través de la Organización de la Cooperación de Shanghai (OCS).

Este artículo pretende analizar ambas estrategias de ciberseguridad en el marco de la OCS y encontrar diferencias que podrían convertirse en potenciales conflictos de intereses entre ambos países, lo cual podría dificultar la extrapolación regional e internacional.

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Introducción

La ciberseguridad es un ámbito que ha estado cogiendo más y más relevancia en los últimos años y se ha buscado la manera de establecer una gobernanza universal sin mucho éxito. No obstante, China y Rusia han sido de los Estados pioneros en establecer una política concisa sobre ciberseguridad en sus respectivos países y han buscado que, a través de la Organización de la Cooperación de Shanghai (OCS), tales planteamientos sean extrapolados hacia el resto de los miembros de la organización y de las Naciones Unidas.

El propósito del documento es analizar ambas estrategias de ciberseguridad en el marco de la OCS y encontrar diferencias que podrían convertirse en potenciales conflictos de intereses entre ambos países, lo cual podría dificultar la extrapolación regional e internacional.

Tanto Rusia como China buscan establecer estrictas leyes de ciberseguridad con el fin de tener un mayor control sobre el flujo de información en la red para salvaguardar los intereses nacionales. Estas leyes han sido planteadas en la OCS y han tratado de impulsarlas para que el resto de los miembros la adopten. Asimismo, Rusia se ha alineó con China para fomentar dichos planteamientos de la OCS, en materia de ciberseguridad, en la pasada reunión de la Asamblea General de la ONU. Mi hipótesis es que, aunque se hayan alineado para juntos tratar de impulsar tales planteamientos, siguen habiendo diferencias considerables en los intereses de ambos países en materia de la alianza, lo cual podría dificultar que se realicen tanto en la OCS, como en Naciones Unidas.

Para ello se comenzará a hablar sobre la importancia de la ciberseguridad en el contexto internacional, seguido por una breve descripción de las estrategias de ciberseguridad tanto de China como de Rusia, su comparativo, la OCS y la ciberseguridad, un análisis usando las teorías del realismo y del liberalismo, toma de decisiones examinando los líderes y sistemas políticos, y se debatirá sobre la estabilidad política de ambos, para así terminar con una conclusión.

 

Importancia de la ciberseguridad en el marco internacional

Gracias al rápido avance de la tecnología, hoy en día vivimos en un mundo mucho más interconectado. Ya no es necesario esperar a que la carta llegue a otro país para saber cómo está la otra persona, esperar a que el fax aparezca lentamente en el teléfono de la oficina, ir a la biblioteca para abrir un sin fin de enciclopedias y libros, o bien, buscar sobre el conflicto kurdo en Iraq; la velocidad de comunicación ha sido resuelta con los avances que existen actualmente, tal como la mensajería instantánea o las redes sociales. La comunicación en la actualidad avanza y se desarrolla a un ritmo veloz, lo cual significa que cada vez estamos más interconectados y dependemos de ella.

Para ejemplificar la magnitud de nuestra interconectividad, según un reporte de la Internet Society del 2014, en todo el mundo hay más de 3 mil millones de personas conectadas a la internet (IS, 2014, p. 7), dos años más tarde el Banco Mundial registró que el 46% de la población mundial tiene acceso a internet y que 7.5 mil millones de personas en el mundo tienen una subscripción de teléfono celular (WTO, 2018).

Además, el internet de las cosas (IoT) se ha desarrollado aún más en años recientes y hemos dependido de esta cada vez más y paulatinamente. En la actualidad comienzan a existir casas inteligentes que funcionan a través de la internet y que pueden ser controladas con el celular. Igualmente podemos preguntarle al celular cómo llegar a nuestro destino y qué ruta tomar para encontrar menos tránsito; en un santiamén podemos conocer el pronóstico del clima y leer rápidamente las noticias más relevantes del día a nivel local y mundial.

Estas ventajas y facilidades tecnológicas no existen sin sus riesgos: nuestra mayor dependencia a la rápida interconectividad y recepción de información nos ha convertido en una sociedad mucho más dinámica pero a la vez más desechable, es decir, con tanta información la sociedad ha aprendido a leerla rápidamente, transmitirla, desecharla y repetir el proceso. Asimismo, hay una recopilación de información privada que hemos voluntariamente aceptado al compartir en la red, tal como en redes sociales, lo que buscamos y a donde vamos entre muchas otras piezas de información; la internet nos conoce mejor a nosotros que nosotros mismos.

Este último punto es de suma importancia ya que sugiere que nuestros datos están en alguna parte de la red, con la esperanza de estar bien resguardados y que nadie hiciera uso malicioso de ellos. La importancia y preocupación que hemos desarrollado por la privacidad de datos ha incrementado en años recientes tras ser expuesto que los gobiernos la recopilan y hacen uso de la misma, tal como demostraron Edward Snowden en el escándalo de la NSA (Beuth, 2013) y Chelsea Manning (Holpuch, 2017) sobre el ataque por tropas estadounidenses contra civiles iraquíes en 2007 (McGreal, 2010), expuesto en la página de Wikileaks de Julian Assange. Igualmente la injerencia de Cambridge Analytica (Cadwalladr, 2018) en las elecciones de EEUU del 2016 fue un éxito gracias a la recopilación de datos y una buena campaña de mercadotecnia basada alrededor de esta, mismas que se pueden observar durante el referéndum del Brexit (Cadwalladr, 2018) por ejemplo.

Si bien las redes sociales y la veloz conectividad que el mundo goza en la actualidad, que han logrado varios cambios importantes tal como la Primavera Árabe o la transmisión en vivo del Euromaidan en Ucrania, varios grupos de interés, inclusive gobiernos, pueden llevar a cabo sus objetivos con una mayor velocidad a través del ciberespacio, una nueva esfera no regulada internacionalmente. Desde ataques cibernéticos a computadoras o GPSs de misiles y aviones (Lee, 2018)[1], el control de la información por parte de los gobiernos y la desinformación son algunas de las amenazas que existen en el ciberespacio y parte del ámbito de la ciberseguridad.

Esta es la razón por la que la ciberseguridad ha cobrado importancia en años recientes y varios gobiernos, tal como Rusia y China, han mostrado gran interés en desarrollar una hegemonía en este espacio y han invertido gran parte de su presupuesto para mejorarse en dicho ámbito (Nikolskaya, 2018 & Zilberman, 2018).

 

Estrategias de ciberseguridad

Como mencionado anteriormente, la ciberseguridad se ha vuelto cada vez más relevante y los Estados que buscan tener un mayor impacto en el ciberespacio son Rusia y China, tanto en la esfera nacional como internacional. Varias compañías rusas han sido sancionadas por el Departamento de Tesorería de EEUU “por haber apoyado a las capacidades cibernéticas de ofensiva militares y de inteligencia rusas” (Zilberman, 2018), cuyo autor ha destacado que la guerra cibernética económica está intrínseca en la legislatura rusa, al señalar que “la ley rusa establece que los Servicios Federales de Seguridad (FSB) [...] como la autoridad con licencia sobre cualquier actividad de encriptación” (Zilberman, 2018). Esto significa que las leyes gobiernan sobre cualquier aparato y modo de telecomunicación, sistemas de la información y encriptación, así como requerir a las compañías privadas rusas asistencia directa en cualquiera de estas índoles, con el fin de consolidar el poder internamente (Zilberman, 2018).

Durante las elecciones presidenciales de EEUU en 2016 y las de medio término en 2018, al  grupo conocido como Fancy Bear  se le atribuyeron diversas injerencias en materia de la propagación de desinformación; “este grupo busca debilitar cualquier institución o sociedad que se muestre hostil contra Rusia para así reducir la efectividad de sus instituciones“ (O’Flaherty, 2018) y de acuerdo con Orla Cox, también busca “crear un ambiente de desconfianza y posiblemente influir en los resultados políticos a través del espionaje” (O’Flaherty, 2018).

En un reporte de la agencia nacional de contrainteligencia estadounidense se señala que el gobierna ruso seguirá buscando espiar a EEUU para “mejorar y modernizar su armada a través de firmas comerciales y académicas que interactúan con el occidente, reclutamiento de inmigrantes rusos con habilidades tecnológicas avanzadas y la penetración a instancias públicas y privadas para obtener información sensible” (NCSC, 2018, p. 8). Añadiendo a lo anterior, el reporte recalca que Rusia emplea a cibercriminales en su espionaje y tiene un programa denominado APT28 que almacena información de inteligencia sobre la Unión Europea y EEUU (NCSC, 2018, p. 8).

Del lado chino, el país busca implementar una red segura y sólida en contra de ciberataques para que su proyecto transnacional de la Nueva Ruta de la Seda logre consolidarse con éxito, por lo que estará trabajando con la OCS para cumplir con dichos propósitos (Yamei, 2017). Igualmente se han reportado casos de ciberespionaje por parte de China a EEUU en diversos temas relacionado con la disputa del Mar del Sur de China, por parte de grupos como TEMP.Perisope y The Leviathan Group (Murdock, 2018). Al cabo de varios ataques anteriores, durante la administración de B. Obama se acordó entre China y EEU que ninguno de los gobierno se espiaría mutuamente (Murdock, 2018), lo cual parece no haberse cumplido del todo.

En el mismo reporte de la NCSC, explica que China ha buscado continuamente obtener información crucial sobre el comercio y la propiedad de la información, y se ha enfocado a una diversa gama de sectores a los cuales atacar y extraer información (NCSC, 2018, p. 5).

Ahora bien, China y Rusia han decidido cooperar en materia de seguridad con el fin de mejorar sus capacidades y consolidar una alianza para no competir entre sus intereses a nivel global (Gabuev, 2018); cabe decir que ambos tienen prioridades de seguridad sumamente distintas, Rusia con la OTAN y China con EEUU (Gabuev, 2018), por lo que una colisión en intereses es poco probable. Aunque el Secretario de Defensa de EEUU James Mattis señaló que dicha alianza no duraría mucho dada la desconfianza mutua que existe (Gabuev, 2018); la alianza estratégica es un contrapeso hacia la hegemonía estadounidense.

Otra razón por la que ambos establecieron una alianza es la interdependencia económica que tienen: Rusia es exportador en materias primas con un déficit en tecnología industrial, mientras que China es un habido consumidor de materias primas, tal como el gas y el petróleo en el sector energético, y tiene la tecnología (Gabuev, 2018). Finalmente, los objetivos políticos de ambos se parecen ya que “valoran la estabilidad, predecibilidad y mantener su poder sobre todo, siendo ambos países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU” (Gabuev, 2018).

¿No obstante, será esta alianza indefinida o es meramente temporal? Este punto se discutirá más adelante al cabo de una breve explicación sobre las estrategias de ciberseguridad y la OCS.

 

a) Estrategia de ciberseguridad de Rusia

Rusia publicó su Doctrina de Seguridad de la Información de la Federación Rusa en el 2016, la cual describe los intereses de Rusia en el ciberespacio. En esta se detalla que el interés nacional sobre la esfera de la información es 1) proteger los derechos constitucionales humanos y civiles y sus libertades y mecanismos de interacción con el Estado; 2) mantener operacional la infraestructura de la información, en especial la información crítica de la Federación Rusa y la red de telecomunicación durante la paz y en caso de una amenaza de agresión durante la guerra; 3) continuar con el desarrollo del sector de las tecnologías de la información y mejorar la producción, la investigación y las comunidades sociales y científicas en el ámbito, y proveer servicios de seguridad de la información; 4) proveer a la comunidad rusa e internacional con información confiable sobre las políticas de Estado de la Federación Rusa y su posición oficial sobre eventos significativos en Rusia y en el mundo, y utilizar las tecnologías de la información para asegurar la seguridad nacional del Estado ruso en la esfera de la cultura; y finalmente 5) facilitar el desarrollo de la seguridad de la información internacionalmente, crear alianzas estratégicas en el área del ciberespacio y proteger la soberanía de la información de la Federación Rusa (MFA, 2016).

Asimismo, la doctrina establece como amenaza que:

Intelligence services of certain States are increasingly using information and psychological tools with a view to destabilizing the internal political and social situation in various regions across the world, undermining sovereignty and violating the territorial integrity of other States. Religious, ethnic, human rights organizations and other organziations, as well as separate groups of peopel, are involved in these activities and information technologies are extensively used towards this end (MFA, 2016).

Esto significa que al gobierno ruso le preocupa la injerencia de otros Estados en las relaciones socio-políticas de su país. Además, añade que es importante salvaguardar la seguridad nacional contra servicios de contrainteligencia y ciberterrorismo, así como su integridad territorial y prevención de amenazas militares cibernéticas. Igualmente buscan una ventaja estratégica en esta área y posicionarse como uno de los Estados más desarrollados en el tema.

 

b) Estrategia de ciberseguridad de China

Para fines de este trabajo se usará la Estrategia Internacional de Cooperación en el Ciberespacio del gobierno chino, cuyo texto fue publicado en Xinhua News en Marzo del 2017. Este texto establece los objetivos del gobierno chino en materia de ciberseguridad, cooperación internacional y cómo buscan ejercer sus objetivos.

Para comenzar, el primer punto habla sobre salvaguardar la soberanía y la seguridad en el ciberespacio a través de la permanencia de la soberanía internacional y reafirma que el país está en contra de cualquier injerencia supranacional a las regulaciones en el ciberespacio nacional. También establece que la salvaguardar la soberanía recae en el ejército chino y que este se enfocará en desarrollar y mejorar sus capacidades tecnológicas en el ciberespacio y tener una mayor participación internacional con el fin de prevenir cualquier catástrofe (Xinhua, 2017).

La segunda parte establece que China apoya la noción sobre la existencia de regulaciones internacionales y cierta gobernanza con:

“[...] universally accepted international rules and norms of state behavior in cyberspace within the framework of the United Nations, which will establish basic principles for states and other actors to regulate their behavior and intensify cooperation in order to uphold security, stability and prosperity in cyberspace.”  (Xinhua, 2017)

La tercera promueve una gobernanza justa, transparente, multilateral, democrática a nivel internacional y que todos los países que también busquen una regulación internacional tengan una participación igualitaria y justa ante todos (Xinhua, 2017). El cuarto apartado muestra el apoyo de China a una internet libre y abierta, en donde todos los ciudadanos gocen de plenos derechos, acceso a la información, participación dentro de los parámetros establecidos en las leyes de gobernanza sobre el ciberespacio, es decir, China promueve el libre tránsito de la información siempre y cuando se aseguren los intereses públicos y nacionales (Xinhua, 2017).

El quinto punto promueve la cooperación sobre la economía digital y el comercio digital (Xinhua, 2017), y finalmente el sexto punto se refiere a la creación de una plataforma para el intercambio de una cultura cibernética, con lo que se refiere a que los países deben promover una cultura cibernética sana en la sociedad, el enriquecimiento del pensamiento de las personas y avanzar en la civilización humana (Xinhua, 2017).

Estos seis puntos pueden sonar algo contradictorios pero promueven justamente los intereses chinos en el ciberespacio, en especial si se habla de una gobernanza internacional entre países sin que esta tenga injerencia alguna en los ciudadanos de cada uno, es decir, a nivel nacional. Especialmente es reforzada esta perspectiva con el cuarto punto que habla sobre una Internet libre siempre y cuando cumpla con los parámetros del interés nacional.

 

Ciberseguridad y la OCS

La Organización de la Cooperación de Shanghai (OCS) fue fundada el 15 de Junio del 2001 con el propósito de fortalecer la confianza y la buena vecindad entre sus miembros, promover la cooperación en la política, en lo comercial, en la investigación, intercambio y desarrollo tecnológico y cultural, así como en materia de educación, transporte, energía, turismo y la seguridad, entre otros. Además promulga el respeto, la confianza, el beneficio y las igualdades mutuas. (OCS, 2017)

Para este trabajo, se analizará la posición de la OCS con respecto a la regulación del ciberespacio, así como se mencionará su relación con la pasada Asamblea General de la ONU de 2018 y la Convención de Budapest sobre Crimen Cibernético.

Desde el 2013 se había acordado combatir el terrorismo y el establecimiento de un cuerpo contra el ciberterrorismo para “combatir el uso o el potencial uso de una red de computadoras con fines terroristas, separatistas o extremistas” (Upadhyay, 2013)

La OCS publicó en 2015 sus Reglas de Conducta en el Área de Seguridad de la Información en donde detalla sus lineamientos con respecto a la seguridad de la información (ciberseguridad). Este documento describe el objetivo de la propuesta, la cual es identificar los derechos de los Estados en el ciberespacio, promover y construir un comportamiento responsable en el mismo. Aunado a lo anterior, buscan la cooperación para la resolución de problemas similares en materia de tecnologías de la información y comunicación con el fin de facilitar el desarrollo social y económico, así como el bienestar de las personas, al mismo tiempo de asegurar la paz y seguridad. (UNGA, 2015, p. 4)

Básicamente lo que detalla el texto como los lineamientos son muy parecidos a la estrategia internacional de cooperación de China, como descrita anteriormente: que no se usen las tecnologías de la información para uso malicioso, cooperar para combatir el crimen y el terrorismo, asegurar la infraestructura e información crítica, reconocer el deber de asegurar al individuo en el mundo real en materia de Derechos Humanos y Civiles, que todos los Estados tengan un trato igualitario al momento de desarrollar tales lineamientos y cooperar en su totalidad. (UNGA, 2015, pp. 4-6)

En la octava edición de la Infoforum China sobre la confianza y seguridad en una sociedad de la información, los Estados miembro de la OCS mencionaron que la:

"Cooperation in the information and communication technology sector has always been one of the SCO's most important priorities. At the Astana Summit in June 2017, the SCO Heads of States reaffirmed their intention to step up joint efforts to counter common security challenges and threats, deepen dialogue and cooperation to ensure comprehensive security, primarily in fighting terrorism, including cyber-terrorism, cross-border organised crime, and to strengthen international information security." (OCS, 2017)

Esto muestra la intención de los Estados miembros de asegurar a toda costa el espacio cibernético con el argumento de prevenir el crimen transnacional y terrorismo cibernético.

Durante el 2018, Rusia trató de impulsar tres propuestas de iniciativa en Naciones Unidas (Cherneko & Korostikov, 2018): 1) la primera dice que Rusia adoptará la propuesta por el grupo de expertos de las Naciones Unidas y la OCS sobre las reglas, principios y normas de responsabilidad del comportamiento en la esfera de la información; 2) la segunda sobre la creación de un borrador para la cooperación en materia de crímenes de la información, uno en el cual todos los miembros estén de acuerdo; y 3) que la Federación Rusa está a favor de la resolución de problemas sobre la seguridad de una internet funcional y su desarrollo, por lo que el nuevo borrador podría ayudar a la comunidad mundial. La esencia de este documento es promover el desenvolvimiento de las redes, mejorar la seguridad y garantizar los derechos y libertades de los usuarios en la internet. (Tolstukhina, 2018)

Esta es una contrapropuesta de Rusia y China ante la Convención de Budapest sobre Crimen Cibernético que busca la cooperación internacional entre los Estados para reducir los crímenes que detalla la Convención (COE, 2001). Sin embargo, la anterior atenta hasta cierto punto con la soberanía digital que China y Rusia tanto defienden.

 

Análisis

Para sintetizar brevemente los capítulos anteriores, podríamos describir los objetivos rusos y chinos en la siguiente tabla:

 

 

Rusia

China

 

Soberanía digital —> Soberanía democrática

Prevención del terrorismo, separatismo y extremismo

 

Control sobre el flujo de información y libre flujo de la informaión

Establecimiento y coordinación de cuerpos regionales antiterroristas

 

En contra de la injerencia en los asuntos de otro Estado

Salvaguardar la soberanía en el ciberespacio

 

Proteger las libertades y derechos de los ciudadanos en el ciberespacio

Gobernanza mundial justa y transparente

 

Transparencia y desarrollo en el ámbito del ciberespacio

Libre flujo de la información bajo los parámetros chinos

 

Proteger la información e infraestructura crítica que pueda verse afectada en el ciberespacio

En contra de la injerencia en los asuntos de otro Estado

 

 

a) Similitudes

Como se puede observar en la tabla, ambos Estados coinciden en buscar soberanía en el mundo digital y la libertad del flujo de la información siempre y cuando no atente contra los intereses nacionales y públicos. Con respecto a la soberanía, ambos establecen que están totalmente en contra de la injerencia de otros Estados en los asuntos nacionales, tal como lo infiere la Convención de Budapest, y argumentan que todos los Estados deben tener un trato igualitario al momento de crear una ley universal.

Con esto último se refieren a que cualquier acto que suceda en materia de ciberseguridad deberá ser tratada a nivel nacional, en vez de someter la jurisdicción nacional a estandartes y regulaciones extraterritoriales. De esta manera se aseguran de poder llevar a cabo sus propias políticas de seguridad de la información a nivel nacional sin tener que rendir cuentas a ningún órgano, entidad o país externo y ajeno a ellos, asimismo se aseguran de que no haya algún órgano regulatorio en contra de sus posiciones nacionales, ya que estas mismas herramientas pueden ser usadas para desestabilizar a las sociedades y la política de ambos (Kolton, 2018).

Como mencionado anteriormente, ambos países tienen prioridades distintas, son interdependientes económicamente y ambos gozan de cierta estabilidad política, la cual será analizada más adelante (Gabuev, 2018). Además, los dos Estados tienen una determinante en común y es que han sido receptores de las hostilidades de EEUU (Gabuev., 2017) y aplicaron el dicho “el enemigo de tu enemigo es tu amigo”; en otras palabras, ambos tienen un sentimiento antiamericano.

 

"Proliferating sentiments of anti-Americanism and suspicion of collusion between Western companies and governments has only fueled the drive. In May of this year, Sergei Zheleznyak declared the use of domestic software as a critical step in securing Russias digital sovereignty. Public figures in Russia, particularly in the IT sector, including Igor Ashmanov, an outspoken tech entrepreneur and husband of Natalya Kasperskaya (former CEO of Kaspersky Labs), have similarly emphasized the concept." (Margolin, 2016)

Aunado a lo anterior, la creciente confianza entre los ejércitos de China y Rusia podrían llevar a una cooperación más fuerte no solo en el mundo real, sino también en la esfera digital, en especial si se trata de EEUU; hoy en día se cree que las corporaciones de inteligencia de ambos países están cooperando entre ellas y tienen información sensible sobre las operaciones estadounidenses (Gabuev, 2018).

Puede que la relación sea un tanto asimétrica desde el punto de vista económico, comercial y de avances tecnológicos, no obstante:

"[...] Russia and China have more to gain from cooperation than outright competition. Barring an unlikely course correction in Russias relationship with the West, the partnership will strengthen." (Stronski, 2018)

Junto a lo anterior es importante mencionar que ambos Estados están sumamente avanzados en el ciberespacio y que no dudarán en ignorar cualquier norma o lineamiento internacional con el fin de cumplir sus objetivos (Inserra, 2017). Lo último significa que mientras ambos tengan un ‘enemigo’ en común, por así decirlo, ambos se unirán para lograr subsistir en el sistema anárquico internacional al forjar una institución liberal que los permita consolidar una alianza sólida por el momento y segura a largo plazo.

También cabe señalar que ambos Estados tiene un sistema político bastante estable: China goza de un líder de por vida en el que sus ideas, Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Carácter Chino en una Nueva Era, han sido inmortalizadas en la constitución del partido comunista chino (Sacks, 2017);

“The move gives him the highest party status for a sitting ruler since Mao Zedong, cementing his power to pursue his policy agenda in his second term. [...] Consolidation of Xis power will further accelerate implementation of these efforts. Up next could be completion of unfinished draft measures like those for securing critical information infrastructure.” (Sacks, 2017)

Este movimiento por parte del partido comunista chino indica que sus ideales seguirán vigentes aún después de que la figura de Xi Jinping desaparezca. No obstante, su inmortalización no es lo único que se debe tomar en cuenta, sino también a la gente con la que se rodea y puede influir en la toma de decisiones que ya es de por sí rápida y enfocada a la nueva era digital. 

Hay tres personajes clave que han impulsado esta misma doctrina de digitalización, Han Zheng[2], Chen Min’er[3] y Xu Lin[4].

Desde el plano ruso, el presidente Vladimir Putin ha permanecido en el poder desde el retiro de Boris Yeltsin en el 2000 al 2008, fungió como Primer Ministro los cuatro años posteriores para regresar al puesto de presidente en el 2012, en cual ha permanecido desde entonces y probablemente no vaya a dejar el puesto pronto. El presidente ciertamente controla a la oligarquía rusa (Shinar, 2015, p. 583) ya que es él quien les ha otorgado los puestos y como concluyó Dmitri Trenin del Carnegie Moscow Center:

Private and corporate interests are behind most of Moscows major policy decisions, as Russia is ruled by people who largely own it.Under Putin, he said, the government has been turned into Russia Inc., with top Kremlin staffers and senior ministers sitting on the boards of various state-owned corporations and taking an active interest in their progress and profits.” (Shinar, 2015)

Lo que significa que cualquier iniciativa que tenga el presidente se llevará a cabo, con lo que ha logrado consolidar su poder y el de un determinado sector en la política. Es importante tener esto en mente, dado que las firmas rusas que tengan que ver con tecnología responderán rápidamente a cualquier iniciativa que venga del gobierno, lo que, al igual que en el caso chino, significa que habrá un rápido desarrollo en la esfera cibernética. En especial si se toma en cuenta la perspectiva de sostener el argumento a nivel internacional de una soberanía digital y los acuerdos de no agresión (Margolin, 2016) que surgieron al respecto.

Todos estos factores hacen posible que la alianza siga existiendo y se sostenga con fuerza, sin embargo cabe destacar los posibles puntos de diferencia en los cuales podría haber una ruptura a futuro. La estabilidad política es el factor primordial para que la alianza se sostenga, dado que mientras V. Putin y Xi Jinping estén en el poder, es dudoso que haya algún viraje radical en sus políticas exteriores. Además, ambos países han comenzado a tener un intercambio tecnológico y de información en esta esfera en los últimos años, con lo que se podría decir que existe una interdependencia informática que difícilmente querrán sacrificar en el caso de una ruptura, aunado a convertirse en el contrapeso de EEUU y a de Unión Europea.

 

b) Posibles conflictos

Ahora bien, con respecto a los posibles conflictos es importante identificar que ambos Estados son soberanos dentro de un sistema internacional anárquico tal y como lo dicta la perspectiva realista, por lo que ninguna alianza, por más institucionalizada que sea, es perpetua, ya que éstas únicamente fungen y existen siempre y cuando cumplan con los intereses de los países que la sostienen. En otras palabras, si tanto China como Rusia no encuentran una razón de ser o concluyen que sus intenciones colisionan con las de la OCS, ninguna está sujeta a permanecer y a respetar la alianza, mucho menos porque no hay un lazo de amistad histórico como lo tiene Rusia con Siria, ya que la alianza es básicamente estratégica.

Lo anterior significa que pueden competir por la hegemonía en el ciberespacio y puede que funcione siempre y cuando no se enfrenten entre sí. Adicionalmente, existen otras situaciones en las que se podrían desarrollar tensiones, tales como los migrantes chinos que viven en territorio ruso y que podrían presentar un problema de disputa territorial, el robo de China a Rusia en materia de tecnología militar en el 2005 y la rápida expansión de China en Asia Central, históricamente influenciada por Rusia, gracias a su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda (Gabuev, 2018). Estos puntos podrían poner en cuestión la estabilidad rusa en la OCS y llevar a una ruptura instantánea si ambos no logran manejar la alianza estratégica con cuidado, o bien, si a una de las partes ya no le sirve la alianza y considera que obtiene mayores beneficios rompiéndola, no dudará en hacerlo. Ejemplo de la fragilidad es el proyecto del Sueño Chino que busca ser realizado a toda costa:

Xi described the Chinese Dream as collective rejuvenation—a revival of prosperity, unity, and strength.” (Kolton, 2018)

Asimismo, la anexión de Crimea puso a Rusia en una posición difícil y no tan amigable ante Europa y Estados Unidos, optando por voltear hacia China como escape; las organizaciones rusas genuinamente cuestionaron la alianza y los riesgos que podría contraer, aunque resultó en ese entonces que habría más beneficios de esa forma (Gabuev, 2018). No obstante, ¿qué sucedería si Europa lograra llegar a un acuerdo con Rusia y este se volvería a ver beneficiado por Europa? ¿Habría una ruptura en la relación?

Si bien Rusia ha aceptado que la realización de la Nueva Ruta de la Seda es sumamente probable y que atravesará Asia Central, Rusia podría tolerarla siempre y cuando China no interfiera y obtenga el control del área, en especial porque es el territorio en donde el proyecto ruso de la Unión Euroasiática opera y tiene su influencia; es posible que haya una nueva configuración en los países que influyen en la región, ya que a China le conviene controlar la zona (Gabuev, 2018). ¿Podrán llegar a un acuerdo mutuamente benéfico? Hay quienes dicen que la Unión Euroasiática no tiene posibilidades de sobrevivir al proyecto chino (Stronski, 2018), ¿qué sucederá?

Como se mencionó en capítulos anteriores, la alianza es puramente estratégica, ya que a Rusia no le conviene entrar al rescate de China en caso de una confrontación con EEUU, y ni China le conviene apoyar a Rusia en la escena entrar en conflicto con otros países gracias a sus acciones en el Asia Sudoccidental o en Europa (Gabuev, 2018).

Por último, China tiene intenciones de expandirse hacia el Ártico, territorio altamente protegido por la soberanía rusa (Stronski, 2018), y si China no cede a sus intenciones podría desatarse una disputa en la que se quiebre la alianza o unos u otros tengan que intercambiar ciertas áreas de influencia, tal como cederle ciertos permisos a China para que opere en el Ártico a cambio de que cese la influencia China en Asia Central por ejemplo. 

 

Conclusión

Para concluir con el trabajo y responder a la pregunta sobre la estabilidad de la alianza, es importante recordar que es una alianza estratégica lo que significa que seguirá en pié siempre y cuando sus intereses se vean ejercidos a través de la unión y no se contrapongan, tal y como dicta la teoría realista. Una de las determinantes más fuertes para la preservación de la unión es la posición estadounidense ante ambos actores internacionales.

Con respecto a la hegemonía en el ciberespacio, es posible que ambas partes la compartan con el fin de sobrepasar el domino estadounidense, ya que ambos tienen objetivos diferentes en mente y sus preocupaciones no colisionan en este sentido, aunado a que tienen proyectos domésticos sumamente similares en relación al control del flujo de la información y los intereses nacionales y públicos.

Desde el punto de vista de la ciberseguridad y la cooperación, es muy probable que siga vigente y funcionando cada vez más mientras exista un fuerte beneficio común. El contrapeso que han encontrado a través de la OCS para balancear la Convención de Budapest y cualquier otro tipo de propuesta por parte de Estados Unidos y Europa en materia de soberanía digital es invaluable. Son dos naciones poderosas, miembros del Consejo de Seguridad, que abogan por la soberanía digital y que cualquier índole cibernética doméstica se trate nacionalmente en vez de a nivel internacional, razones suficientes para no comprometer la alianza en este ámbito.

Cabe destacar que es más probable que la alianza se disuelva por factores externos a esta esfera, tal como la entrada hacia el Ártico por China o la influencia que puede obtener China en Asia Central, que por cuestiones de ciberseguridad. Si no logran llegar a soluciones con las cuales ambos estén satisfechos, es factible que la cooperación desaparezca en los próximos años. Estos temas son a largo plazo, por lo que se podría concluir que por el momento no habrá algún cambio radical en la unión hasta que el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda cobre más forma, o bien, que Rusia interfiera con dicho proyecto en alguna otra parte del mundo.

Christian Schreiber es Licenciado en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey Campus, Ciudad de México.

 

Referencias

Cherneko, E., & Korostikov, M. (2018). Россия выходит в интернет через ООН. Por Kommersant.

COE. (2001). Convention on Cybercrime. Por el Consejo de Europa. 

Inserra, D. (2017). Cooperation with China and Russia Is Not the Solution for Cyber Aggression. Por The Heritage Foundation. 

IS. (2014). Global Internet Report. Por Internet Society.

Maj. Kolton, M. (2018). Interpreting China’s Pursuit of Cyber Sovereignty and its Views on Cyber Deterrence. Por The Cyber Defense Review.

Margolin, J. (2016). Russia, China, and the Push for “Digital Sovereignty”. Por Digital Society.

MFA. (2016). Doctrine of Information Security of the Russian Federation. Por MFA Rusia.  

NCSC. (2018). Foreign Economic Espionage in CyberSpace. Por National Counterintelligence and Security Center 

Sacks, S. (2017). Cyber Policy and the 19th Party Congress. Por CSIS, de https://www.csis.org/analysis/cyber-policy-and-19th-party-congress.

Shinar, C. (2015). The Russian Oligarchs, from Yeltsin to Putin. European Review, Vol. 23, No. 4, pp. 583-596. doi:10.1017/S1062798715000319.

Stronski, P. (2018). Cooperation and Competition: Russia and China in Central Asia, the Russian Far East, and the Arctic. Por Carnegie Enfowement for International Peace

Tolstukhina, A. (2018). Три киберинициативы. Por Izvestia.

UNGA. (2015). Letter dated 9 January 2015 from the Permanent Representatives of China, Kazakhstan, Kyrgyzstan, the Russian Federation, Tajikistan and Uzbekistan to the United Nations addressed to the Secretary-General. Por la Asamblea General de la ONU, sesión no. 69, objeto no. 91. 

WTO. (2018). World Bank Database. Por The World Bank.

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Fuentes

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Referencias futuras

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[1] ”Being susceptible to spoofing and jamming is a risk of using GPS signals, Goward said. A signal can be “spoofed” by being replaced with false or misleading information, whereas jamming involves stopping or disrupting a signal. However, quantifying and verifying the number of these attempts can be difficult because perpetrators often aim to operate undetected, he noted.” (Lee, 2018)

[2] “Han Zheng is a new member of the seven-member Politburo Standing Committee, the country’s top decisionmaking body. As party secretary of Shanghai, Han has been a major advocate of advancing the role of Internet technology in the city’s development. He also has advocated for carrying out Xi’s vision for building China into a national cyber power. In August of this year, he gave a speech calling for developing new Internet technologies to upgrade traditional industry and the acceleration of digitalization and smart city development. He also signaled the importance of the cybersecurity law when he called for shifting from “management” to “governance” of the Internet, implying the need for a most robust legal framework.” (Sacks, 2017)

[3] ”Chen is a new member of the 25-member Politburo. In the months before the Congress, he became the party secretary of Chongqing, a politically important municipality in southwest China. Chen is a key figure known for pushing major digital initiatives in China as the party secretary and governor of Guizhou before his Chongqing role. Guizhou is a rural region, but under Chen the province became a nationally recognized hub for big data, cloud, and smart city technology.” (Sacks, 2017

[4] ”Xu Lin is the director of the Office of the LSG for Cybersecurity and Informatization and has a seat on the Central Committee. Xu’s predecessor, Lu Wei, was neither a full or alternate member of the Central Committee. The move represents the rising power of the LSG and the CAC, solidifying these institutions as powerful players shaping and coordinating cyber policy. It also further consolidates Xi’s control over cyber policy, as Xu is known as a trusted associate of the president from when Xi was party secretary in Shanghai.” (Sacks, 2017)

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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