El contraterrorismo argelino frente a la amenaza de AQMI-Daesh

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La actividad yihadista en Argelia parece que ha pasado más desapercibida para los medios de comunicación desde que la bandera de Daesh ondeara en el horizonte libio.

Sin embargo, es en Argelia donde se están realizando algunas de las más importantes operaciones contraterroristas del norte de África, país crucial por su salida al mar Mediterráneo y sus ricos yacimientos de petróleo y, principalmente, gas.

La situación no es nueva: el país arrastra ya por década una fuerte amenaza contra su seguridad tanto por la situación de inestabilidad de algunos de sus países vecinos, como por la larga actividad yihadista que ha sufrido. El fin de la guerra civil argelina (1991-2002) no terminó definitivamente con el Grupo Islámico Armado (GIA) y dejó un país marcado por el autoritarismo y una  constante lucha con numerosos grupos insurgentes y yihadistas que se nutrieron de aquellos combatientes desperdigados del mítico grupo argelino. A pesar de que el integrismo religioso nunca ha abandonado Argelia, el gobierno de Abdelaziz Bouteflika ha sabido mostrarse como un ejecutivo fuerte y capaz de controlar la seguridad en el país magrebí, uno de los principales exportadores de gas a Europa.

La denominada primavera árabe, que acabó con los regímenes de las vecinas Libia y Túnez, pasó de largo por el anquilosado y autoritario sistema político argelino, donde el Frente de Liberación Nacional (FLN) rozó la mayoría absoluta en unas elecciones legislativas de dudosa limpieza. Los grupos islamistas argelinos copiaron el modus operandi de sus vecinos tunecinos y libios y, aunque consiguieron que el presidente Bouteflika pusiera fin al estado de emergencia instaurado en el país desde hace 19 años, el clientelismo de líderes religiosos y políticos hizo que el fenómeno revolucionario quedara en una simple anécdota.

La llegada de Daesh a Libia ha supuesto una auténtica amenaza para la seguridad y supervivencia del régimen argelino, que rápidamente se apresuró a reforzar sus fronteras con la movilización de más de 60.000 soldados, multiplicando en los últimos meses las operaciones antiterroristas en las regiones estratégicas de la Cabilia, Tizi Ouzou y Bumerdés, donde según datos del Ministerio de Defensa ya han sido eliminados más de 157 terroristas durante el año 2015; aunque el número de terroristas encarcelados y abatidos ha de ser observado con cautela, debido a la potente maquinaria propagandística del régimen.

El 4 de diciembre de 2015, el cabecilla de AQMI, Abdelmalek Droukdel, anunció en un comunicado que la organización Al-Murabitún, liderada por el famoso terrorista argelino Mokhtar Belmokhtar se reintegraba de nuevo a AQMI con el objetivo de formar una “alianza contra Francia”. Aunque bien es cierto que esta nueva alianza puede aumentar la operatividad de AQMI en Argelia, habrá que esperar para ver si esta fusión responde a fines tácticos o simplemente es un gesto simbólico de cierre de filas ante la creciente competencia de Daesh en la región, pues la aparición de la organización "califal" ha hecho que AQMI haya entrado en una disputa directa por el control del Magreb y el Sahel Occidental.

Así, el 18 de marzo de 2016, AQMI reivindicó un ataque con cohetes a una planta de gas en Krechba (sur de Argelia) sin víctimas mortales, tres años después del asalto a la planta de gas en In Amenas que se saldó con 30 muertos siendo uno de los peores atentados perpetrados por Al-Qaeda en suelo argelino. El General Ahmed Gaid Salah anunció una mayor vigilancia ante el “deterioro sin precedentes” de la seguridad en Libia y Túnez.

Por su parte, la presencia de células del Daesh ha dejado de ser un secreto a voces y más desde que el Teniente General Vicent Stewart, director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos, afirmara que “Daesh  se ha mantenido en los campos de batalla de Irak y Siria y se ha expandido a nivel internacional a Libia, el Sinaí, Afganistán, Nigeria, Argelia, Arabia Saudí, Yemen y el Cáucaso” dejando claro que la organización que lidera Abu Bakr al-Baghdadi tiene presencia en Argelia. Existe una creciente preocupación por la posibilidad de que dichas células tengan la capacidad operativa para atentar sobre todo desde la reorganización de sus filiales ante una más que posible derrota militar en Siria e Irak.

Con la presión fronteriza con Daesh en Libia, la alta actividad de AQMI en las regiones montañosas del norte del país y la nueva aparición de Mokhtar Belmokhtar (dado por muerto en numerosas ocasiones) animando a los jóvenes magrebíes a unirse a la yihad, las fuerzas de seguridad argelinas han duplicado las operaciones antiterroristas este año, especialmente las operaciones destinadas a la destrucción de búnkeres y a la interceptación de armas de guerra que entran por la frontera maliense y tunecina, como recoge el Observatorio sobre la actividad yihadista en el Magreb y el Sahel Occidental. Todo esto en un contexto de inestabilidad dentro del seno del ejército, donde ya hay sectores que piden la salida del presidente Bouteflika del poder.

A pesar de que el presupuesto del Ministerio de Defensa ha duplicado los gastos en la lucha contra el terrorismo en los últimos cinco años y a junio de 2016, ya son los 73 terroristas abatidos y 111 detenidos, todavía es pronto para conocer si la crisis en Libia puede extenderse a la vecina Argelia, de ahí los recelos del régimen argelino a una nueva intervención extranjera en Libia. Por lo pronto, parece necesario que se produzca una transición política dentro del seno de las fuerzas armadas, poniéndose fin a la era de Bouteflika, que tras más de 17 años en el poder se resiste a abandonar la presidencia, para dar estabilidad al gobierno dentro de un contexto de crisis regional.

Habrá que mantener la vista puesta en Argelia para ver cómo se desarrolla la lucha contra el terrorismo en el Magreb y su expansión en la región, pues el papel de la antigua colonia francesa es vital para la estabilidad en el África Mediterránea.

José Manuel Moreno es colaborador del Observatorio sobre la actividad yihadista en el Magreb/Sahel Occidental de GESI.